lunes, 26 de enero de 2009

EL ASOMBROSO HOMBRE LOBO


Robert Kirkman siempre ha funcionado mejor con conceptos propios que (re)tomando series ajenas. Tanto Invencible, el super-héroe adolescente del S. XXI, como Los Muertos Vivientes, con una de las tramas más increíblemente adictivas (y amenas) que he tenido el placer de leer, siguen siendo sus referentes máximos y ambos son de su propiedad. 

Al igual que Dan Slott, el guionista escancia sus creaciones con los cientos de lecturas de tebeos americanos de las tres últimas décadas que observamos que ha asimilado, aunque dándole un toque propio por el hecho de retorcer lo cotidiano, alentando la sonrisa cómplice del lector avezado y la sorpresa en el profano.

La saga del "Asombroso Hombre Lobo", colección que rastrea las peripecias de un ejecutivo felizmente casado (estatus que se tambaleará a lo largo de la intriga) y que se verá bendecido con la peluda maldición, rápidamente fue apaleada por diversas voces de la blogosfera que se apresuraron a enarbolar la crítica destructiva, minando a los lectores potenciales de tan peculiar fantasía sin darse cuenta de que Kirkman sigue haciendo lo que mejor sabe hacer.

Y de nuevo, lo que produce es otro acelerado tebeo repleto de ideas atractivas y con ese regusto tan peculiar que se le queda a uno según se van pasando las páginas; como si el guionista no supiera muy bien hacia qué objetivo dirigirse, pero dejando toda la trama consolidada en cada nuevo capítulo, listo para aporrearnos con la sorpresa en el siguiente. Es exactamente la misma emoción que respiramos en los dos títulos mencionados al principio e incluso en la truncada y gamberrísima "El Hombre Hormiga".

El dibujante, Jason Howard, puede chocar al principio con su estilo de dibujo claro y demasiado cartoon para mi gusto, pero al igual que compinches de anteriores títulos termina convirtiéndose en marca registrada del tebeo, alguien que marca la diferencia con otros productos para Image, tanto por el cuidado aspecto que consigue en cada página, como por la violencia que imprime durante los combates (porque esto, ante todo, es un tebeo de super-héroes), consiguiendo sensaciones parecidas a las que pueden asaltarnos leyendo las últimas sagas de Invencible: terribles escenas de masacre y destrucción que parecen totalmente artificiales y que además son divertidas hasta decir basta.


El único "pero" que se le puede achacar a la correcta edición de Planeta Deagostini de los seis primeros números en tomo es el precio, un euro más elevado de lo habitual en productos similares, pero el resto es una "delicatessen" que el consumidor habitual celebrará por su frescura y consumo rápido pero nutritivo.

jueves, 22 de enero de 2009

Buccinator – The Great Painter Rafael



Grupo formado por músicos de Oiler. Al igual que estos y otras bandas de L.A. como Distorted Pony, practican un retumbante noise rock de bajo saturadísimo y canciones con estructuras oscuras. Sólo sacaron este disco.


Buccinator – The Great Painter Rafael
(Basura/ Priority, 1994)

1-velvet humpers
2-quick quick
3-jippy
4-delusions of speedworm
5-wind blows still
6-el tweeko
7-none
8-fruitcake
9-cops and neighbors
10-frankel
11-discipline the fireman

Bajar aquí.

Una review.

Biografía (sacada de AllMusicGuide), por Ned Raggett.

"While Buccinator never became anything like a known act, the background of its various participants makes it worthy of note to fans of L.A. art/punk rock of the '90s. Formed by vocalist/guitarist John Napier, having recently emerged from the collapse of Ethyl Meatplow, Buccinator roped in such folks as bassist Dave Gomez from Beck's backing group and drummer Amery Smith from the Beastie Boys' touring outfit. Add in Evan Mack to join Napier on guitar and various loud vocals and the result was an amusing trawl through aggressively noisy craziness, as documented on the band's one album, The Great Painter Rafael. Napier himself started the Basura! label to release Great Painter on, as well as a variety of other intriguing efforts from the likes of Congo Norvell and Milk Cult. For those wondering — the band's name itself refers to the muscle forming the cheek wall in humans."

martes, 20 de enero de 2009

SPAMCHORDS





Grupo creado por Nils Westphal (Superhelicopter, Damnation Kids). Desgraciadamente sólo sacaron este single.

THE SPAMCHORDS - Bingo Royale, 7", (Yakisakana Records, 2004)

SIDE A
1-Get Ready, Get Down
2-Can´t Stand / Love

SIDE B

3-Kiss Me Quick
4-Byemyside

Todo en una pista (duración: 3´02´´).

Bajar aquí.

PUSSY GALORE - TAD





Pussy Galore y Tad en un single compartido deconstruyendo alegremente a Black Flag.

PUSSY GALORE - TAD, split 7" (Sub Pop, Singles Club, 1989)

A-PUSSY GALORE - DAMAGED II
B-TAD - DAMAGED I


AQUI.

lunes, 19 de enero de 2009

viernes, 16 de enero de 2009

FORUM Y YO: LA PATRULLA X (Y 3)



Cuando los otros estudiantes de 8º de E.G.B. desayunaban a las ocho de la mañana con los dibujos animados de la Warner que echaban en Televisión Española, yo ya me había devorado un par de Fórums. Luego veía los beneficiosos dibujos del Correcaminos y del marxiano (a varios niveles) Bugs Bunny, bajo mi juicio cartoons superiores a cualquier cosita de Disney, e inmediatamente iba derecho hacia la tortura que nos suministraban en mi Colegio, una institución parecida a la que aparecía en los primeros números de Los Invisibles de Grant Morrison y donde los hermanos menesianos, rectores de la perversa rectitud, trataban de borrar cualquier atisbo de imaginación y fantasía de nuestros cerebros a base de inculcarnos un comportamiento que, según ellos, nos haría hombrecitos de provecho. 


La mitad de mis compañeros se fueron a servir a la patria y volvieron peor de cómo se fueron y muchos de los que se quedaron sin servirla aún siguen comiendo droga para poder vivir o se han convertido en versiones más jóvenes de sus colostomizados padres, así que entiendo que a los jodidos curas o bien les salió el tiro por la culata o bien consiguieron alcanzar los oscuros objetivos que disponían en su papilla educativa.

Mi antídoto contra el rodillo moralizador fueron los comic-books; sobre todo dos sagas en las que estaba enfrascado en ese insulso 1987, otro año de crisis para mi pueblo a causa de la Reconversión Industrial y que, con el tiempo, acabaría por convertirlo en un aislada zona fantasma, cruce imposible de los villorrios que aparecían en Mad Max y el Mundo Loco de Arcade.


Uno de los arcos argumentales que menos me gustó leer apareció en Spiderman, donde el titular de la cabecera pegaba una paliza de muerte a El Señor del Fuego, un personaje que rivalizaría con Superman. De hecho, había sido uno de los Heraldos de Galactus, el remedo de Dios en la Marvel. 


Dicha fantasmada me pareció tan atroz que me hizo discutir acaloradamente sobre tebeos por primera vez en mi vida. Me enzarcé, descompuesto, con un compañero de mi clase que también había sido invadido por la fiebre de las viñetas, aunque este sólo compraba la colección sometida a juicio. Yo intentaba argumentar el razonamiento lógico de que Peter Parker era un héroe con la fuerza proporcional de una araña, sí, y que los tenía bien puestos, también, pero que era virtualmente imposible que derrotase a un contrincante que era capaz de volar de galaxia en galaxia sin nave espacial, por mucho empeño que pusiera y por mucho espasmo Berserk que le sacudiera el esqueleto durante la batalla. 


Mi interlocutor, seguro que ciclado por sus progenitores desde pequeñito a base de un explosivo cóctel de anabolizantes y chorizo, zanjó la discusión pegándome con su rollizo puño un papirotazo en la cabeza al que sólo le faltó un centelleante “Es la hora de las Tortas” revoloteando a mi alrededor como efecto sonoro y dejándome confundido durante unos segundos.
Lo más irónico es que el émulo de Hulk no sabía que la colección del lanzaredes llevaba en coma desde hacía unos meses, pues la Marvel no había podido sustituir adecuadamente a Roger Stern, el carismático guionista que había elevado varios peldaños la calidad de la strip, y los argumentos que el bruto leía con tanta delectación eran los más desnutridos que había sufrido el personaje.

Todo lo contrario a lo que se podía degustar en La Patrulla-X en esas fechas, con la que Claremont seguía siendo la estrella imbatible del título (por encima de sus personajes) mientras que los dibujantes que lo rodeaban eran los mejores talentos que la industria podía ofrecer. Así descubrimos, asombrados, que la retirada de John Byrne se nos hizo menos traumática de lo que nos parecía en un principio y que la llegada de sangre de dibujante tan fresca como la de Alan Davis, Arthur Adams, Paul Smith, Bill Sienkiewicz o John Romita Jr. se saldaría con tramos de tanta categoría como La Saga de Asgard, el descubrimiento de los Morlocks, los Anuales en los que se presentaba el Mojoverso, aquella historia que narraba la seducción de Tormenta por Drácula o la pelea con la que Coloso y el Juggernaut devastaban un bar. Sin olvidar la elefantiásica Space-Opera que el guionista y un experimentado Dave Cockrum urdieron a cuatro manos en la epopeya del Imperio Shi´ar. Sin duda, tales eventos se nos clavaron en la retina para siempre y terminarían por sentar cátedra en el devenir del cómic estadounidense.

La otra gesta que leí con avidez durante el transcurso de ese año fue El Juicio de Magneto, en donde el líder mutante debía responder por sus crímenes contra la Humanidad. Con cierto regusto a tele-serie con efectos especiales, me frustró mucho enterarme de que tenía que comprar un cruce fuera de colección entre Vengadores y Patrulla-X para ver el cierre de la trama. Este truco sería de lo más habitual en el futuro pero no tanto en los ochenta y a mí me obligó a gastar un poco más de mi escaso dinero.
Dicha serie limitada se publicó en una de las mejores colecciones que ideó Fórum (al menos en sus primeros cincuenta y pico números), la mítica Marvel Héroes, e hice todo lo posible por conseguir dichos números, aún a costa de los otros vicios que me podía permitir con mi paga semanal. Vicios del estilo de las máquinas de videojuegos que se podían encontrar en cualquiera de los cientos de bares que inundaban mi pueblo en aquella época; mis juegos favoritos fueron el post-apocalíptico Trojan y Black Dragon, arcade que me hizo gastar más dinero del que admitiría en público hasta que conseguí acabarlo con una sola moneda.

Hace un par de años vendí la larga etapa que Scott Lobdell realizó con los mutantes, una basura de proporciones insufribles, y también me deshice de la segunda venida de Claremont (¿qué le pasó a este señor?). Pero la colección inicial de la Patrulla-X de Fórum de 159 números sigue impoluta en mis estanterías a pesar de la cantidad de relecturas a la que ha sido sometida. Y esto se debe a que otra de las maldiciones que aquejan al coleccionista de cómics es la de rastrear y volver a comprar cualquier ejemplar que se haya quedado defectuoso, bien sea porque se lo prestó a un colega poco cuidadoso o por culpa de un aparatoso accidente con agua que dejó irreconocibles una veintena de números. Y aunque creo que la he tenido que comprar dos veces a precios de escándalo, os aseguro que no me arrepiento ni un poquito.

Próximo viernes: Los Vengadores.

miércoles, 14 de enero de 2009

LETITIA Y BIZARRO




Si los hados nos son propicios, a finales de mes veremos el tomo de Bizarro editado por Planeta DeAgostini. Un peculiar experimento en el que diversos autores “alternativos” (por llamarlos de alguna manera) llevaron a muchos de los personajes del Universo DC a su terreno. Las historietas recogidas van desde la parodia irreverente a tramas respetuosas con el personaje de turno que sirven como ejemplo de que el culebrón de un super-héroe puede ser igual de interesante mientras se toma un simple café o se parte la cara con otro super-tipo.
Aunque hay que recalcar que esto no es algo nuevo y que sin ir más lejos, en el Spiderman de los sesenta el adusto Peter Parker bailoteaba y hacía el oso con sus amigos entre batalla y batalla, dándonos vergüenza ajena a sus lectores.

La lista de autores del Bizarro Hardcover es impresionante y podemos encontrar a Dylan Horrocks (Hicksville), Beto Hernández (Palomar), Jessica Abel (La Perdida) o a Paul Pope (Heavy Liquid). Una de las historias que más espero del volumen es la que Kyle Baker (Rey David, Por qué odio Saturno) realiza con La Niñera de Superman, Letitia Lerner, en un delicioso registro cartoon y que fue censurada cuando se publicó en el tomo “DC Comic´s Elsewords 80 page Giant” por el entonces Presidente de Marvel Comics, Paul Levitz.

De hecho, se llegó a destruir la tirada completa porque se consideró ofensivo lo que el guionista había ideado con el bebé alienígena, pero afortunadamente un par de miles de copias se salvaron y vendieron en el Reino Unido. Cuando la historia ganó dos premios Eisner en la categoría de mejor historia y mejor escritor de humor, Baker no pudo menos que dar irónicamente las gracias a Paul Levitz, diciendo que sin él no lo habría conseguido. Más tarde se volvería a publicar sin problemas en el Bizarro Hardcover, que es el tomo que va a ¿editar? Planeta (ya lleva anunciado tres meses, oiga).

Como entremés, y gracias al CRG, podemos disfrutarla con su color original aquí.

El tebeo fue publicado por primera vez en castellano (en glorioso blanco y negro) en el número 19 de “U, el hijo de Urich”, en el que también se incluía una entrevista con Kyle Baker y un análisis de su obra.

martes, 13 de enero de 2009

EL SAMPLER MISTERIOSO DE HAUNTED GEORGE




Aquí dejo este boot de Haunted George mientras In The Red se decide a editar su próximo disco.
El "Misterioso Sampler" atesora canciones de su primer disco (Panther Howl) y de su segundo (Bone Hauler) más inéditos y algunos temas que rescataría en sus singles, dando una idea global de por qué sorprendió al mismísimo Thurston Moore de Sonic Youth con un concepto tan punk como minimalista. Gracias al Soulseek pude conseguirlo y me alegró que el sonido fuese bastante profesional. Creo que el propio H. G. lo introdujo en las redes "peer to peer" para darse a conocer.

HAUNTED GEORGE – THE MISTERY SAMPLER PLATTER

PART 1

1-DEPRAVED
2-THE LONE WOLF CLUB
3-THE CHOPPER
4-THE EMBALMER
5-DEVIL´S CANYON
6-GRAVES IN THE DESERT
7-ROTOTILLER
8-KNIFE IN MY HEART
9-VOICE FROM BEYOND BLUES
10-SHOTGUN IN MY MOUTH

BAJAR AQUI.

HAUNTED GEORGE – THE MISTERY SAMPLER PLATTER

PART 2

11-FEAR _ONE STEP BEYOND
12-ROAD GHOUL
13-NIGHT OF THE VAMPIRE
14-THE ALIASES OF HAUNTED GEORGE
15-CAT MAN
16-WHAT KIND OF TRACKS ARE THOSE
17-ELECTRO RAGA DEATH MACHINE
18-THE GIPSEY´S DIRE WARING
19-SKIN AND BONES NIGHTMARE
20-VOICES FROM THE STARS

BAJAR AQUI.



DISCOGRAFIA - HAUNTED GEORGE

-SHOTGUN IN MY MOUTH, SINGLE (SOLID SEX LOVIE DOLL, 2005)
-DEVIL´S CANYON, SINGLE (NASTY, 2006)
-PANTHER HOWL, LP/CD (IN THE RED, 2006)
-BONE HAULER, CD (DEADBEAT, 2006)
-SPLIT WITH LAMPS, SINGLE (IN THE RED, 2007)
-PILE O´MEAT LP/CD (HOOK OR CROOK, 2007)
-SPLIT WITH HEX DISPENSERS, SINGLE (HOOK OR CROOK, 2007)
-THE BUZZARDS ATE HIS FLESH, SINGLE (SAVAGE RECORDS, 2008)
-CROW DEMOS (TITULO PROVISIONAL), LP (IN THE RED RECORDS, 2009)

lunes, 12 de enero de 2009

Bootlegging The Bootleggers




Soy coleccionistas de bootlegs (piratas) desde hace más de diez años. Primero sólo se podían conseguir en cinta, luego en CD-R y ahora en formato digital-MP3, mucho más cómodo a la hora de cambiarlos con cualquier otro coleccionista de forma inmediata.

En cambio, el obtener los piratas que se editan en vinilo o CD siempre ha sido una tarea hercúlea, pues no sólo es una cuestión de dinero sino de disponibilidad, ya que suelen ser ediciones limitadas. Así que estos piratas “oficiales” se repiratean y siguen su propio ciclo. Un ejemplo famoso es el 4-Tuna Brix, un single en el que Sonic Youth hacen varias versiones de The Fall. Llevo buscándolo en su formato original desde hace más de dos años, pero me está resultando mucho más difícil de lo que esperaba.

Coleccionar shows en directo, peel sessions o conciertos radiofónicos de un músico a veces te puede desvelar otra arista desconocida y en muchos casos muy satisfactoria del grupo en cuestión.
Algunos de los piratas con los que me he ido haciendo tienen un sonido muy bueno y otros están recogidos en la más infame de las condiciones, pero funcionan como un documento importante a la hora de radiografiar el momento concreto de un grupo. Sobre todo en esas bandas (como Swans, por ejemplo) que tienen muchos cambios en su formación. Otras veces se pueden conseguir unas cuantas canciones que el grupo nunca plasmó en estudio y te sorprende que hits increíbles nunca fueran grabados de forma profesional.

En lo sucesivo ofreceré lo mejor de mi colección, empezando ya mismo con Dirtbombs en un show que el tipo de Oregon que me lo envió asegura que es su primer concierto, algo que dudo.

DIRTBOMBS – THE FIRST SHOW
THE GALLERY, NORMAL, ILLINOIS
10-MAY-1997

(Sonido de directo en el que se puede comprobar que el proyecto de Mick Collins era MUCHO más ruidoso en sus comienzos.)

1-DON´T BOGUE MY HIGH
2-I CAN´T STOP THINKIN´ ABOUT IT
3-SHE BLINDED ME WITH PLAYTEX
4-FOX BOX
5-SHAKE SHIVAREE!
6-GRANNY´S LITTLE CHICKEN
7-PHEREMONE SMILE
8-BITTERSWEET ROMANCE SONG
9-UNRELEASED

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viernes, 9 de enero de 2009

FORUM Y YO: LA PATRULLA X (2)

Kitty Pryde, la cadete más joven de esa Nostromo que atiende por Patrulla-X, combate contra un émulo del bichejo que aparecía en la cinta “Alien”, dirigida por Ridley Scott en 1979. Una historia navideña atípica que supuso el fin de la colaboración entre John Byrne y Chris Claremont. Para muchos, esta fue la mejor pareja creativa del mainstream. Atrás quedaba la redefinición del concepto del super-héroe en forma de una disfuncional familia de mutantes que se enfrentaban a problemas imprevisibles con una energía que ningún lector sabía muy bien de dónde sacaban.
Porque lo que tuvieron que superar los protagonistas de la colección no se lo deseo ni a mi peor enemigo (bueno, a alguno sí). Cada mutante tenía su propio vía crucis, siendo el mayor de todos el que sufre Cíclope ante la pérdida de humanidad de Jean en el arco argumental que se convirtió en una obra maestra por imperativo editorial: La Saga de Fénix Oscura. Este evento cambió mi forma de leer y entender el cómic, y es con el que aprendí a querer a los personajes más allá de divertirme con su lectura. Lo descubrí en una edición de Surco, retapada, con los cinco números que recogen el comienzo y el nudo de la trama. El desenlace se ofrecía en un sexto número que, si no lo hubiera visto con mis propios ojos dos años después, aún creería que era una leyenda urbana. Cinco mil pelas de la época me pidió un usurero, a lo cuál me negué, pues con dicha cantidad podía llevarme veinticinco tebeos a casa. La oportuna reedición ampliada de todos estos números, con un título casi de resonancias míticas, Classic X-Men, pudo apagar la ansiedad que sentía por finiquitar esta etapa en mi mente. Algo semejante me ha pasado hace unos meses con la Doom Patrol de Grant Morrison (el mundo del coleccionismo de cómics en nuestro país es así, pero eso... es otra historia.)
Desgraciadamente, este homenaje al tebeo popular, escrito y dibujado con un competitivo dominio de la narrativa, fue el fin de la asociación entre Byrne y Claremont. Demasiado desgaste producido por las maniobras de un taimado Jim Shooter, jerifalte de Marvel por entonces, que hacía todo lo posible por agravar los problemas de ego de tan creativa pareja.

Yo no disponía de Internet en el lejano 1985 para rastrear números atrasados, principalmente porque la Red aún tenía un uso militar y la World Wide Web tardaría aún cinco añitos en implantarse y cambiar nuestras vidas.
Las revistas de información sobre cómics en las que algunas tiendas se anunciaban (pagando también la tirada) y que trabajaban en la venta por correo, sólo se podían encontrar en forma de fanzines en grandes capitales. Mis favoritos fueron Urich y Bronze y los conocí cuando ambos ya habían desparecido.
No existía una sola tienda de cómics en mi Comunidad y todavía reposaban saldadas montañas de colecciones de Bruguera o Surco en las grandes superficies, pero no había ni un triste metro cuadrado con las novedades como existe hoy en día. Se consideraba que eso de los tebeos era para críos (y ahora que lo pienso, yo lo era). Las “tiendas de viejo” disponían de algo de material, pero sólo acumulaban lo que había sido actual hacía cuatro o cinco años. Supongo que lo que compraba la gente, se quedaba en casa, en el desván.
Todavía en los rastrillos de la Península se podían cargar muchos tebeos de segunda mano por quinientas pesetas, pero lástima que en la zona donde yo vivía sólo se vendiesen calcetines, pollitos recién nacidos coloreados y frutas y verduras.
Junto con el resto de mis vecinos, teníamos serios problemas para poder ver la televisión, pues los ululantes vientos que castigaban la zona destrozaban cada dos por tres el repetidor que enviaba la señal hasta nuestros hogares y como nevaba por lo menos cuatro meses al año como en el Tíbet y llovía otros cuatro, pasábamos mucho más tiempo en casa de lo que nos hubiera gustado. Sin televisión, la lectura se desvelaba como opción definitiva, pues afortunadamente mi familia siempre ha tenido la casa repleta de libros.
El frío polar pelaba la piel de nuestras caras y no había nada mejor que quedarse al calor de la estufa eléctrica de la sala de estar leyendo tebeos, releyéndolos, e imaginando cómo se desarrollaría la trama en sucesivas entregas. Algún libro de Mario Puzzo también me eché al coleto, pero mi padre, cuando ya llevaba consumidas cien páginas del mamotreto, me lo ocultaría “para cuando fuese más mayor”.



Para la inmensa mayoría, la narrativa gráfica no tenía (ni tiene) ningún valor, erróneo concepto que me ha ayudado mucho a la hora de completar la enorme lista que redacté con pequeña y temblorosa letra en el momento en que caí en la cuenta de que este hobby/ adicción/ descanso del guerrero en la rutina diaria, era para toda la vida.
Como dice Grant Morrison, guardar cómics es como estar atado a una enorme montaña de papel para el resto de tu vida. 


Dicha lista, transformada en sucesivas ocasiones; plastificada, adornada en formato excel, la he llevado encima física o mentalmente desde ese día, como una maldición de la que no me puedo despojar, y pesa mucho más de lo que aparenta. Pero a cambio, aún me produce un enorme regocijo cada vez que encuentro un “incunable” que reduzca las carencias de mi colección. Otras veces me parece como si estuviera intentando ordenar la realidad entera en la que vivo a base de comprar y catalogar una colección. 


Por su parte, la montaña de papel a la que estoy atado sigue aumentando a día de hoy, claro. A mis once años ya me había vuelto un acaparador de material y en mis baldas, apilados en montones y de cualquier manera, descansaban muchos álbumes de la Colección Olé; la mayoría Mortadelos gastados por el uso, y algunos Zipi y Zape a los que miraba con desdén. También estaban muertos de risa y de polvo, dos o tres Vértices amarillentos y los primeros Superlópez. No había, sin embargo, ni un solo tomo ni revista de Toutain y, aunque me interesaban mucho gracias a sus portadas, bizarras y eróticas al mismo tiempo, mi madre no se dejó convencer nunca de que comprar un Zona 84 ampliaría mis nociones sobre el Noveno (o el que sea) Arte.

Pero a pesar de que la colección en general crecía exponencialmente con lo que iba pillando aquí y allá , sólo atesoraba los números cuatro y cinco de La Patrulla-X, mi colección fetiche ya, y me faltaban los primeros y algunos de los posteriores debido a la distribución dantesca que sufrían los quioscos en los que los pocos coleccionistas de cómics que seguro que tenían que existir ahí fuera, se aprovisionaban de material.


Menos mal que, ante mi insistencia, un quiosquero se preocupó de venderme cada mes mis respectivas dosis de cómics de Fórum, sin fallar ni una sóla vez.
El primer número de los mutantes lo conseguí de chiripa, gracias a que el trabajo de mi padre le obligaba a laborar en otros pueblos “de provincias”. Así que junto con el periódico del día, y como se sabía mi apreciada y breve lista de memoria como yo, compró un tebeo descolorido por un sol justiciero que contenía el Giant Size X-Men número uno en un lugar donde El Jinete Sin Nombre podría haber abrevado su caballo. 


“Qué portada más fea y qué tebeo tan malo”, pensé nada más leerlo. Pero ya tenía en mi cueva -mi cuarto- un nuevo tesoro: el fallido relanzamiento que realizaron Len Wein y Dave Cockrum con los obsoletos X-Men. No era precisamente el excelente arranque que se presupone a una serie en la se han podido leer culminaciones de lo meta-humano como la Saga de La Tierra Salvaje, el combate entre Coloso y Protheus o el ataque de Lobezno al Club Fuego Infernal en un episodio, “Lobezno Sólo”, que aún me estremece al releerlo.

Sin embargo, el número dos y tres me atraparon con una trama que repasaba rigurosamente la historia del grupo. Además, fueron más fáciles de agenciar y por lo menos mi progenitor no se tuvo que patear media Península para encontrarlos. 


En un viaje a Santander, y mientras mi madre compraba unos encurtidos en una de las tiendas de la zona que tenían de todo, vi en una montaña repleta de tebeos mugrientos esos que buscaba con tanta ansia y con la habilidad de guante blanco de la que sólo se dispone cuando se tiene una edad corta (quizá debido a que la presión del miedo aún no atenaza el corazón), me los metí debajo de la cazadora, justo en el momento en el que la tendera se agachaba para coger un cuarto de aceitunas en salmuera y mi madre miraba hacia otro lado. Fue algo coreográfico y aprendí que, con cuidado y estrategia, hay algunos actos ilegales que pueden realizarse sin que te peguen dos cachetes.



Con el paso de los años he releído varias veces el revelador epílogo de la Saga de Fénix, la saga que enseñó al resto de autores cómo hacer cómic Marvel con estilo. Un revelador documento en formato prestigio llamado Untold Phoenix History que en España editó Fórum con el título de La muerte de Fénix, la historia jamás contada, en el que se demuestra que muchos de los cómics-books de la época se hacían desde el cariño y el respeto a los personajes y que los autores respiraban al mismo ritmo que lo hacían sus creaciones. No es difícil imaginar a los Claremont y Byrne, a los Simonson, Starlin y Frank Miller de la época estrujando (aplastando) sus meninges en su tiempo libre para dar con la obra mejor producida posible. Personas que eligieron comprometerse hasta las últimas consecuencias con su trabajo, a pesar de las durísimas injerencias editoriales. ¿No es lo que cualquier artista debería hacer?, ¿no es lo que deberíamos exigir los consumidores?.


En la copiosa entrevista con los artífices de dicho arco argumental incluida en las últimas páginas de Untold Phoenix es donde se nos desvela que posiblemente los X-Men son construcciones tan importantes para la literatura popular como las imaginadas por Cervantes o Shakespeare porque todas tienen el mismo cariz: son creaciones infinitas, inacabables, inabarcables. Son focos de transmisión de ideas entre creador y lector, ideas refinadas hasta la pureza, que llegan a calar hasta el tuétano.

Y sé que Esa Patrulla-X sigue siendo mi tebeo favorito porque sentí el mismo dolor que sintieron los implicados en el asesinato de Fénix, al leerme las viñetas que habían ideado para dar muerte a la dulce Jennie y sacudiéndome al mismo nivel con que nos sacuden los acontecimientos de nuestra propia vida.

Menos mal que sólo es papel y tinta, ¿no?.

domingo, 4 de enero de 2009

¡CEREBUS EN CASTELLANO!



Lo editará Ponent Mon, pero echad un vistazo al resto del artículo de Alvaro Pons en La Cárcel de Papel, pues por lo que adelanta, parece que en 2009 vamos a comprar más tebeos que nunca...