ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ.(4º parte. Traducida del Comics Journal 126 (1988/89) por Frog2000 y Johnny Farragut).
1º PARTE, 2º PARTE, 3º PARTE.PARTE DOS: JAIMEGroth: Creo que una vez dijiste que tu arte floreció de verdad bajo la tutela de un profesor de dibujo en la Facultad.
Jaime: Claro, cuando salí del Instituto no quería trabajar, y solo me daban la beca si asistía a las clases de una diplomatura universitaria. Así que fui a todas esas clases de arte para que me dieran los créditos necesarios. Me matriculé en Historia del Arte y luego me volví a matricular.
Fiore: ¿Dejaste de ir a clase?
Jaime: A veces no terminaba la asignatura. Me gustaba aprender pero no quería hacer exámenes y cosas de ese estilo, así que casi al final lo dejé y volví al Instituto.
Fiore: ¿Así que tienes conocimientos de Historia del Arte?, ¿se te da bien estudiarlo?
Jaime: Bastante. Aunque olvido los nombres.
Groth: Me acuerdo cuando me llevaste al Louvre y me diste una pequeña lección.
Fiore: ¿Crees que saber sobre la Historia del Arte influyó en tu forma de hacer cómic?
Jaime: Creo que me ha ayudado. Voy más allá de los cómics.
Fiore: Supongo que es algo que no habías previsto cuando empezaste.
Jaime: Ni siquiera pensaba en ello. Incluso después de haber estudiado, no creía que me fuese a influir de ninguna manera. Pero sí pienso que lo ha hecho.
Groth: Pero previamente a esto tu única fuente artística real fueron los cómics, ¿no?
Jaime: Los comic-books y las chicas. Ahí es donde empecé a aprender anatomía. Y ahí aprendí a dibujar lo vivo. Y entonces apareció aquel profesor que había dado clase a Mario, o alguien que conocía del semestre anterior. Me dijeron: “No cojas las clases de Deitz, que es un hijoputa”, pero necesitaba los créditos y me gustaba dibujar figuras, así que por qué no. Y cogí a Deitz que era un hijoputa, un viejo con gafas, [gruñendo] Como una especie de joven Burne Hogarth (¿leerá esto?).
Groth: Sería parecido a como es ahora. [riendo]

Jaime: De hecho, usaba un montón a Hogarth. Nos hacía dibujar a partir de sus libros, cosa que encontré interesante cuando vi a Hogarth por primera vez. Y pensé “no hay duda, son el mismo tío”, [risas]. Lo elegí, y me alegro porque era un profesor maravilloso. Me enseñó como no lo ha hecho nadie más. Me enseñó a dibujar de dentro hacia fuera. Qué es lo que hace la figura. No lo que aparenta hacer. Si dibujabas a alguien corriendo decía: “no dibujes así las manos, dibuja lo que está haciendo en realidad”. Y tenía una manera muy inteligente de inculcarnos sus ideas. Todavía no sé como lo consiguió. Me enseñó a dibujar una figura sentada y a poner la silla después. Y luego al revés: nos hacía dibujar la silla y luego a alguien sentado encima. Y no se me ha olvidado nunca. Lo único que hago que me dijo que no hiciese nunca es empezar por la cabeza. Nos pedía que empezáramos por las caderas, o por una pierna, o por los hombros y que siempre dejáramos la cabeza para el final. Y es lo único que no he podido evitar hacer. Todavía sigo dibujándola primero.
Fiore: ¿Le has enseñado a alguien esos trucos?
Jaime: No sabría cómo hacerlo. No podría explicarle a alguien igual que como él se explicaba. Entraba a clase, nos hacía mirar al modelo durante cinco o diez segundos y sin mirar al papel, abocetar las líneas de la acción que estaba llevando a cabo el modelo. Y nos hacía abocetar cinco posturas distintas nada más empezar. Luego nos pedía que dibujáramos durante un minuto un dibujo en el que podíamos mirar al modelo, mientras nos cronometraba.
Groth: ¿Cómo unos ejercicios de ese estilo pueden llegar a mejorar tu habilidad?
Jaime: Gracias a la práctica. Te dan confianza al trazar una línea. Odiaba que emborronáramos el dibujo. Eso de pasar las líneas una y otra vez. Al final del semestre eché un vistazo a todos mis dibujos (y había llenado un montón de blocs, porque nos obligaba a hacer mucho trabajo) y me di cuenta de que los primeros dibujos estaban emborronados de esa manera: había hecho un millón de líneas para una sola pierna. Y al final conseguí hacer una pierna con una sola línea.
Groth: ¿Era bueno en anatomía?, ¿era bueno en los elementos formales del dibujo?
Jaime: Sí. Me mataría si supiera que hacía cómics. Me diría con sus palabras: “odio esa mierda tipo Star Wars” [risa]. Ni siquiera sé si sabe que ahora hacemos cómics.
Fiore: ¿No tienes huevos para enseñárselo?
Jaime: Bueno, se jubiló pocos años después de que me diera clase.
Fiore: ¿Aún vive?
Jaime: Creo que sí.
Groth: ¿Y dónde más aprendiste los elementos formales del dibujo tales como la composición, la profundidad, la perspectiva y todo lo demás?
Jaime: Pues muchos por otras asignaturas de Arte, pero una buena parte vino de fijarme en buenos ilustradores, sobre todo en buenos dibujantes de tiras cómicas. Nunca supe mucho de los ilustradores de fuera del mundo de los cómics. Los cómics fueron siempre aquello en lo que más me fijaba. Tíos como Alex Toth, era en gente así en los que me fijaba.
Fiore: Cuando ibas a la Facultad, ¿cuál era tu idea de lo que era un buen ilustrador de cómics?
Jaime: Alguien como Moebius. Pero también me gustaban algunos pintores como Van Gogh o Picasso, que no eran dibujantes.

Groth: Obviamente te gusta Kirby.
Jaime: Por supuesto, cuando era niño me enamoré del dinamismo de Kirby, las grandes máquinas y el poder y los choques que atravesaban paredes y todo lo demás. Cuando me fui haciendo más mayor, y esto puede sonar gracioso, de Kirby aprendí la sutileza.
Groth: ¿Cómo?
Jaime: Incluso recuerdo una viñeta concreta. Fue en uno de los primeros cómics de los Vengadores, en el que Tony Stark se reúne con la Bruja Escarlata y Mercurio en un aeropuerto, supongo que es la primera vez que se ven, y van vestidos como gente normal.
Groth: Lo recuerdo, fue en el Vengadores número 16.
Jaime: [Se ríe], Van vestidos con abrigos y me enamoró ese tipo de naturalismo porque descubrí esa viñeta en la época en la que todo era [John] Buscema y nadie podía estarse quieto. Fue de Kirby del que aprendí realmente. Porque hacía que alguien estuviese de pie encendiendo un cigarrillo de forma tranquila. Pensaba: “Me gusta cuando la gente está parada”, porque ya estaba cansado de las poses de acción.
Groth: Es gracioso que lo menciones, porque Kirby era muy reconocido por su dinamismo y vitalidad, la gente olvida que también podía ser sutil. Me acuerdo en un número de los Cuatro Fantásticos que hizo con la Cosa titulado “This Man, This Monster” (el problema es que la mitad se llamaban “This Man, This Monster”) en el que alguien ocupa el lugar de La Cosa.
Jaime: El primer “This Man, This Monster”.
Groth: Se puede encontrar mucho patetismo en su descripción de La Cosa y eso es algo fantástico.
Jaime: Y nadie veía eso en el trabajo de Kirby, y aún no lo hacen. Creo que es gracioso que él sea uno de los artistas de los que aprendí ese naturalismo. Desde entonces hay otros tíos de los que también he aprendido.
Groth: Hank Ketcham.
Jaime: Hank Ketcham. Cuando volví y empecé a investigar viejos artistas, descubrí que Hank Ketcham era el más sutil. Sabía cómo hacer que alguien se inclinase, cómo sentarse, mostrar su masa corporal, todo. Es asombroso. Se podría decir que es mi dibujante de cómics favorito.

MAS AMOR. MENOS COHETES.
Fiore: ¿Hubo un momento en particular en el que “Locas” se convirtió en algo mucho más interesante que “Mechanics”?
Jaime: En el primer número. [se ríe]
Fiore: Oh, ¿en serio?
Jaime: La historia de cuarenta páginas de “Mechanics” que tuvo tanto éxito contenía todas las ideas sobre “Mechanics” que tenía en ese momento. Quise ponerlo todo en una historia. Y para cuando terminé me había quemado.
Gilbert: La razón por la que empezamos haciendo cosas de Ciencia Ficción, y creo que esto también va por Jaime, es porque es muy fácil. Puedes complacer muy fácilmente a la audiencia. Por ejemplo, hay un monstruo en una escena, pues lo dibujamos a nuestra manera y ya está. Muchos pondrían un monstruo destrozando gente. Nosotros haríamos un monstruo pidiendo cambio o algo así. Nos resulta muy fácil hacerlo. Todo lo que hay que hacer es dibujar un monstruo. Si dibujas a un vagabundo haciendo eso no tendría el mismo impacto sobre los lectores.
Groth: Sé que muchas de las cosas que te gustaron en esa primera historia de “Mechanics” son los elementos fantásticos que luego has desechado.
Jaime: Bueno, en realidad no. Lo que más me gustaba era cómo reaccionaba Maggie. A veces se preocupaba porque iban a ser barridos de la isla y morirían y otras veces simplemente querían beberse una cerveza. Lo que me divertía no era tanto la parte fantástica sino cómo reaccionaba la gente: jugaban al béisbol y el home-run estaba encima del dinosaurio. Cosas así. Y eso es lo que gente no entendió.
Groth: Pero creo que hubo un punto en el que decidiste deliberadamente poner “Mechanics” en un segundo plano. Y creo que era porque querías contar historias más realistas y “Mechanics” ya no te llenaba tanto. ¿Es eso cierto?
Jaime: No, simplemente estaba interfiriendo con el argumento. No era importante. Intentaba contar historias creíbles que no funcionaban si aparecía un dinosaurio o un cohete de fondo. Aún me sigue encantando dibujar esas cosas, pero no encajan.

Groth: Obviamente adoptasteis la decisión de contar historias más realistas. Las primeras historias son más ampulosas y alegres, contienen elementos fantásticos y tal. Y últimamente estáis haciendo historias más realistas. ¿Por qué habéis decidido hacerlo así?
Jaime: Yo quería que el lector se identificara con la historias tanto como me fuese posible. Si aparecía alguien con una pistola que iba a disparar, tú como lector querrías escapar. O querrías que los personajes saliesen de esa situación. En lugar de verlo como “oh, ese tío está disparando a ese otro tío”, como en cualquier otro cómic. Quería que le importara al lector. Que se sintiera como se sentían los personajes. Intentaba que fuera lo más aproximado posible a eso.
Groth: Lo que me llamó la atención cuando releí vuestros primeros doce números más o menos, era esa exhuberancia y ese sentido del humor y la alegría de vivir tan genuinas. Se puede ver en el argumento. No es esa mierda spielbergiana sentimental. Es una actitud positiva ante la vida.
Jaime: En los primeros números era afortunado porque no tenía ninguna meta, plan u objetivo. Simplemente lo hacía y resultaba que a la gente le gustaba. La mentalidad punk me ayudó, porque no tenía muy claro el que fuera a gustar. Es como en esas antiguas historias de Crumb que claman “se lo voy a enseñar”.
Groth: No me gustaría poner palabras en tu boca, pero ¿se podría decir que el fenómeno punk afectó tanto tu propia vida que la vida misma se hizo más interesante que los cómics que estabas leyendo?
Jaime: Seguro. No me di cuenta hasta que alguien me lo dijo. “Me gustan tus cómics porque son realistas”. “Bueno... hago lo que veo”. Además cuando empecé a hacer cómics dibujaba a mis amigos. Ellos eran mi inspiración en lugar de los super-héroes. La gente real fue la que me inspiró, y eso me ayudó mucho.
Fiore: ¿Hay personajes que se inspiren en gente que conocieras?
Jaime: Más en gente que yo veía por ahí. O en una mezcla de gente que veía y gente a la que conocía, pero ningún personaje se basó en una sola persona.

Fiore: ¿Así que se podría decir que en una historia como “La Muerte de Speedy” los personajes eran una especie de mezcla entre gente conocida y gente que observabas a distancia?
Jaime: Bueno, los amigos de Speedy, los chavales que aparecían al fondo con las cervezas, eran los amigos con los que yo había crecido, a los que todavía veo de vez en cuando. Los punks eran los punks que conocía, pero cuando hablo de gente que veo pasar, me refiero por ejemplo a chicas que se parecían a Hopey, pero a las que nunca conocí ni hablé con ellas. Las veía de lejos y escuchaba de lo que hablaban desde lejos. No sabía lo que había dentro de sus cabezas, así que me lo inventé. Normalmente eran zorras. [se ríe]. Pequeñas malcriadas.
Fiore: ¿Qué te impulsó a tratar este tema concreto, a tratar la vida de esas chicas?
Jaime: Ir a conciertos de punk en Los Angeles y ver a esas punkis de las que me enamoraba de inmediato.
Fiore: ¿Pero qué te atraía de ellas?
Jaime: Estaban llenas de vida. No eran como nadie que yo conociera. No les importaba nada una mierda. Eran unas macarras. Eran simpáticas.
Gilbert: Viviendo en el sur de California, sucedía que además eran realmente guapísimas, al menos muchas de ellas.
Jaime: Eso también ayudaba.
Groth: Bueno, esta es la pregunta para la que todo el mundo quiere una respuesta: ¿vosotros quedasteis alguna vez con chicas como Maggie?
Jaime: Yo no quedé con chicas durante mucho tiempo. Era un gilipollas. [se ríe] No salí con ninguna chica durante todo el tiempo que estuve en el Instituto, incluso mucho después de terminarlo. Siempre fui muy tímido y así es como empecé a dibujar mujeres en los cómics. Cuando empecé a descubrir a las chicas en la Universidad las adoraba, las tenía en un pedestal. Pero no podía tocarlas, me aterrorizaban. Y así empecé a esconder mi timidez para poder hablar con ellas, porque quería estar cerca de ellas. Eran “visiones de lo bello”. Entonces descubrí que podíamos ser amigos y que podía estar a su lado al mismo tiempo. Y supongo que fue así como empezó, así fue cómo aprendí a tener amigas, y a veces algunas de ellas eran mejores que mis propios amigos.
Groth: En algún momento tuviste que bajarlas del pedestal.

Jaime: Oh, sí. Pero bajarlas no significó derribarlas. Fue más como ¡wow, están aquí a mi lado!. Y así empezaron a gustarme más las chicas. En realidad, a gustarme como personas, no como cosas bonitas.
Groth: Es interesante que digas que al principio las tenías en un pedestal y que luego las empezases a ver como amigas, porque revisando tu trabajo en Love & Rockets, siempre hay respeto hacia la mujer y existe una visión romántica sobre ella. ¿Esto es así?
Jaime: Creo que eso deriva de que me gustaba dibujarlas. El respeto estuvo desde el principio, porque todo lo que dibujaba eran mujeres. Ahora intento equilibrarlo porque los primeros tíos que hice, realmente no estaban muy perfilados.
Fiore: ¿Y cómo te decidiste a sacar a estas chicas, o al menos a Maggie, en la historia de “Mechanics”?
Jaime: Era una idea que arrastraba desde el Instituto. Se me ocurrió dibujar a una mujer con un cinturón de herramientas. Pensé que era realmente sexy, una mujer con un uniforme de hombre. Y la dibujé enganchada a un poste de teléfono. Y luego pensé que estaría bien hacerlo en perspectiva, porque en aquella época era lo que me llamaba la atención. Al principio Maggie era una mujer de mediana edad, pero para cuando el cómic salió, tenía 17 o 18 años. Cuando Mario me pidió que participara en el cómic, me dije “¿qué hago?”. Y cogí todas esas antiguas ideas y las mezclé.
Groth: Las historias que salían en el primer Love & Rockets no fueron las primeras en las que utilizaste a Maggie y a los otros personajes que habías creado.
Jaime: No, pero era la primera vez que las ponía en historias de verdad. De hecho, aquellas eran las primeras historias completas y reales que hice en mi vida usando dichos personajes principales. Antes había hecho historias cortas, pero nunca las continuaba. Durante años había estado dibujando a Maggie y a Hopey, pero no sabía lo que iba a hacer con ellas. Quería ponerlas en una historia, pero no lo hice por pereza.
Fiore: ¿Y se iban desarrollando los personajes en tu cabeza según los dibujabas?
Jaime: Sí, se estaban desarrollando como personajes. Cuando estaba en el Instituto, Maggie tenía treinta años y mi idea era hacer historias sobre esa mujer. Historias de Ciencia Ficción o lo que fuera.

Fiore: ¿Y cuánto dirías que se parece esa mujer de treinta años que imaginabas entonces a la Rena de ahora?
Jaime: Yo diría que Maggie era al principio como Izzy. Bueno, como Izzy en “How to kill a... By Isabel Ruebens”. Una mujer que ve cómo suceden todas estas cosas raras. Así era Maggie al principio. Le puse Maggie porque me gustaba “Dark Shadows”, la comedía televisiva.
Groth y Fiore [ríen]
Jaime: Por la chica que se llamaba Maggie... Siempre me gustó ese nombre y dije “voy a hacer un personaje que se llame Maggie”. Empecé por el nombre. Hopey apareció cuando empecé a ir a conciertos punk, cuando vi a todas aquellas guapas chicas morenas con el pelo corto y voces cálidas, con carácter, corriendo de un lado para otro. Al principio Hopey iba a ser ese adorable y agradable, pequeño y perfecto personaje que el lector iba a amar. Iba a ser adorable. Pero entonces pensé que no. Que sería perfecto si fuese una zorra. La haría más interesante. O más realista. Una de las cosas que salió de nuestro descubrimiento del punk fue que aprendimos a darle la vuelta a las cosas. Adopté esa actitud sabelotodo, y decidí que “no, la voy a hacer ser una perra y que todo el mundo se vuelva loco”. Y así es como sigo haciendo gran parte del cómic. Nosotros pensamos: “si lo hacemos así los vamos a enloquecer, pero volverán a por más”.
Fiore: ¿Crees que Hopey es desagradable en cierta forma?
Jaime: Depende de quién la esté observando. Yo presento a este personaje bocazas y zorrón. De alguna forma, yo admiraba a ese tipo de chica y espero que la gente vea a Hopey de la misma forma. Bueno, sé que la gente ve a Hopey así. La admiran. Es probablemente el personaje más popular de la serie.
Groth: ¿Maggie?
Jaime: No, Hopey.
Groth: ¿Crees que Hopey es la más popular?
Jaime: Bueno, me llegan más opiniones acerca de ella. A no ser que los fans de Maggie sean mudos.
Groth: Bueno, ¿ocurre esto desde que ha ganado peso?
Jaime: No, desde el principio.

Groth: Pero Hopey también puede ser muy dulce. Sobre todo cuando se muestra atractivamente anti-autoritaria. Aunque no lo sea.
Jaime: Yo sólo te expongo los hechos. Porque Hopey es el tipo de personaje cuyos pensamientos nunca vas a poder prever. Así que todo lo que te doy de Hopey es...

Groth: Bueno, ¿Hopey es reflexiva?, ¿le da mucho al coco?
Jaime: No, ella reacciona.
Groth: Impulsiva.
Jaime: Sí, es bastante impulsiva. Con Hopey lo que ves es lo que hay, mientras que con Maggie es otra cosa. Con Maggie siempre hay bocadillos de pensamiento. En una ocasión intenté hacer con Hopey lo mismo, meterme en su cabeza, y fue un fallo. Se supone que no tienes que saber qué es lo que sucede dentro de la cabeza de Hopey.
Fiore: A veces, “Locas” parecen los personajes de Peanuts adultos, porque no hay muchos adultos excepto por la policía y gente como...
Jaime: Adultos. [riendo]

Fiore: No, exceptuando a los más grandes que la vida, personajes míticos como Rena Titanon, Penny Century y Rand Race.
Mario: Cuando tú tienes esa edad, las personas son míticas.
Fiore: Lo que más me interesa es el enfoque de los personajes más jóvenes.
Gilbert: Nenas, eso es, Bob. Nenas.
Jaime: Son una de las razones. Otra de las razones es que estás viendo la historia a través de los ojos de Maggie. Es como una persona normal observando a sus héroes. Los ven como si fueran algo más grande que la vida. Rand Race es más grande que la vida para ella. Penny Century viene de ese mundo. Ves que para Maggie existe otro mundo sin tanto glamour. Y Rena ya es una leyenda. Me gusta escribirlo así.
Además, quiero sacar historias, y es algo que casi no he hecho hasta ahora, donde los chicos que se enamoran de Maggie la vean de esa misma forma; que tanto ella como Hopey sean esas chicas punk legendarias y ellos simplemente deseen poder conocerlas.
Para ellos Maggie es la perfección, quiero mostrarlas bajo una luz diferente.
Fiore: ¿Es “A date with Hopey”, la historia del tercer libro de Love & Rockets, un intento de mostrarlas así?
Jaime: En realidad es una historia que pasó de verdad.
Fiore: ¿Te pasó a ti?
Jaime: Sí, claro. [riendo] Y quise mostrar la visión que otro tiene de ellas.
Fiore: También me acuerdo de una historia en la que los chavales andan por casa de sus padres sin que estos estén y es casi como un mundo en el que los adultos han desaparecido. ¿Eso es lo que pretendías hacer?
Jaime: Con lo que respecta a estos chicos, supongo que sí. Ahora mismo es el punto al que he llegado en la historia. Puede que más adelante muestre un poco más el punto de vista de los adultos. Lo que quiero explicar es que la madre de Hopey no es simplemente una zorra. Que hay otro lado de la historia, porque todo lo que has oído hasta ahora son historias de terror. Maggie dice que su madre está loca... no quiero convertir esto en una especie de película de John Hughes donde los adolescentes lo saben todo y los adultos son demonizados.

Fiore: Así que Maggie tiene padres. Pensaba que Maggie había crecido más o menos sola.
Jaime: Creció separada del resto de su familia, me inspiré en la hermana mayor de mi madre, que podría haber sido mi prima, porque fue criada por su abuela y no por su madre; y es tan distinta que podría pertenecer a otra rama de la familia.
Fiore: Además parece que hay un nivel económico diferente entre Maggie y Hopey. Maggie viene aparentemente de un ambiente más pobre, mientras que Hopey procede de un entorno más de clase media y además es un espíritu más libre.
Jaime: Sí, es como si Maggie hubiese crecido en un ambiente más tradicional, con costumbres más tradicionales, más próximas a la cultura mejicana, mientras que Hopey nunca tuvo realmente una familia. Hopey es temeraria, no hay nada que la ponga límites como la familia o el amor.
Gilbert: Luba y Hopey son similares. Me he dado cuenta mientras hablabas, porque ambas son unas malcriadas.
Groth: Una de las cosas que me llamó la atención al leer todo el trabajo que has publicado desde el principio, es lo increíblemente orgánico que resulta. Por ejemplo, había una referencia a Speedy en la primerísima historia de “Mechanics”, a pesar de que Speedy no aparece de una forma significativa hasta bastante después. Así que me preguntaba si cuando empezaste a trabajar, hasta qué punto habías ideado el desarrollo de toda la historia. ¿Hasta qué punto conoces a tus personajes y sabes cómo van a interactuar?
Jaime: Bien, Speedy fue ideado bastante antes de hacer el cómic. De hecho, su nombre es Steve. Se lo cambié a Speedy porque quería sacar a este chaval mejicano, a este cuate, que es como alguno de los chavales que yo conocí cuando era más joven. Creé a personajes como ese porque sabía que los volvería a sacar más adelante y así el lector diría “¡vaya, ese es el tío del que estaban hablando!” y casi parece como que conoces a ese tío desde hace tiempo y no te parece un extraño. Esto lo hice mucho porque no tenía sitio para sacar a toda esa gente, así que los presentaba a través de referencias en las conversaciones, y luego ya los mostraba.

Groth: ¿Y todo esto estaba en tu cabeza?, ¿tienes un árbol genealógico de ellos en tu casa?
Jaime: Fijo [a la primera pregunta], es como si conociera a todos mis personajes tan bien que sé lo que les gusta y lo que no. Y eso puede llegar a ser un problema.

Groth: ¿En qué sentido?
Jaime: Sí, fue lo que me pasó en los números en torno al quince, cuando el argumento se redujo a los personajes y no a las historias. Después de “Las Mujeres Perdidas”, cuando me metí a hacer la parte de “Locas”, estaba tan obsesionado con los personajes que ellos eran los que escribían las historias, no había sitio para un argumento. Y no me di cuenta de ello hasta diez números después. Ahora soy más precavido y puedo equilibrarlo. Sé cuál fue mi error.
Groth: ¿Consideras esas historias un error? Por ejemplo, una de ellas era sobre un par de chavales buscando sus discos, esa era una historia genial.
Jaime: Bueno, en realidad esa es precisamente con la que me di cuenta de que estaba haciendo que las cosas funcionasen de nuevo, pero antes de esa, en los números del trece al dieciséis, la acción transcurría de forma muy pausada; era “Locas” cobrando vida. No es que no me sienta orgulloso de esas historias, pero si hubiera mantenido esa forma de narrar, no habría llegado muy lejos.
Groth: No podrías haberlo hecho siempre.
Jaime: No creo que esa parte dañara la historia. Simplemente es un periodo más lento de su vida.
Groth: Una cosa que realmente me interesa es ¿desde qué temprano momento sabías cuál iba a ser la trayectoria de todos los personajes?, ¿y hasta qué punto era un descubrimiento para ti mismo según los ibas dibujando y escribiendo?
Jaime: Era una mezcla. Yo iba descubriendo algunas cosas según avanzaba. Con personajes como Race, no me pude imaginar cómo sería su vida en casa, es por eso que fracasaron.
Groth: Fracasó como personaje.
Jaime: Sí, como personaje. Así que es mejor dejarlo en un segundo plano, como una estrella mítica de cine o algo así. Me lo puedo inventar todo acerca de Maggie, pero con Race, no puedo saber qué tipo de vida lleva fuera de su trabajo como mecánico, así que lo dejas a un lado, le quitas protagonismo.
Fiore: ¿Crees que es posible hacer eso con ese tipo de personaje?
Jaime: Bien, sí. Lo creé por instinto. Se podría decir que no voy a darle más protagonismo a un personaje como Race porque no me parece interesante si no tiene un background detrás. No tengo la sensación de que sea uno de mis antiguos colegas. Porque sabes, Maggie es una vieja amiga, debido a que lo sé todo acerca de ella. Sé cómo era cuando bebé, cómo cuando era adolescente. Sin embargo a Hopey no la veo con una edad inferior a quince o trece años. No va a ir más atrás en el pasado de la edad que tiene ahora, porque no me puedo imaginar qué es lo que hace una chica como ella cuando es una niña.
Fiore: ¿Y Maggie?
Jaime: Puedo dibujar la vida entera de Maggie, hasta que se muera.
Fiore: Aparte de Race, ¿de qué otros personajes principales has prescindido?
Jaime: Penny debería irse pronto. No hay mucho más que contar. Así es como a veces funcionan las cosas. Las historias se acaban. Como la de la tía de Maggie, Vicki, cuya historia empezó y terminó. La próxima vez que la veáis será bajo el trasfondo del que salió. Puede que en un par de viñetas como mucho.

Fiore: ¿Esto es aplicable también al wrestling?
Jaime: No, porque me gusta. Y ese es el motivo por el que Vicki podría volver a salir, aunque su historia ya no se centrará en su relación con Maggie nunca más. Su historia se ha venido desarrollando desde “Las Mujeres Perdidas”, cuando le dijeron a Vicki que Rena y Maggie habían muerto y ella se tuvo que poner a pensar en ellas.
Fiore: ¿También le has sacado la tarjeta roja a Rena?
Jaime: Es como lanzar una moneda al aire, puede volver y seguir en activo o podría ser que la próxima vez que la vieras pesara doscientas libras y se quedara sentada el resto de su vida. Todavía no lo he decidido. Quiero escribir algo acerca de sus orígenes: cuando nació, cómo fue su niñez, todo el camino hasta que ganó el campeonato.
Groth: Rena parece uno de esos personajes llenos de posibilidades, porque creo que has escrito tres fases de su vida al menos. ¿Ahora tendrá unos 48 años?.
Jaime: Sí, está muy bien trabajar con un personaje mayor, porque puedes retroceder en su vida. Con uno joven no puedes volver muy atrás.
Groth: ¿Has pensado saltar hacia delante veinte años?
Jaime: Pero entonces también iría hacia atrás.
Fiore: Eso ya lo convierte en Ciencia Ficción, porque tendrías que imaginar los cambios que se producirían en la sociedad en el futuro.
Jaime: Si salto hacia delante, las decisiones que tomara tendrían que estar muy meditadas porque no me gustaría que me pasara que al volver hacia atrás tuviera que decir “mierda, ella ya no puede hacer eso”.
Fiore: ¿Cuánto tiempo hacia atrás estarías interesado en retroceder? ¿Te gustaría escribir historias de un tiempo anterior a tu nacimiento?
Jaime: Oh, claro. Como la época de Rena. Me gustaría volver a cuando tenía quince años y empieza con el wrestling, más o menos en los años cincuenta.

Groth: Es que hasta el marco temporal es ambiguo. Es difícil ver tu presente como el nuestro.
Jaime: Pero está lo suficientemente cerca.
Groth: Bueno, se ha estado acercando al presente en la medida que se ha hecho más realista.
Jaime: Rena sigue viviendo en ese mundo del espacio exterior. No tanto con naves espaciales, robots y extraterrestres sino en esa época antigua en la que mostraba a la gente vistiendo raro.
Groth: En “Toyo´s Request” tendría unos 34 años.
Jaime: En esa historia todo está muy liado porque tiene unos 34, pero habla de lo que está sucediendo como si tuviera 21 años. Así que tiene 21, o unos 20. Porque está contando la historia de cuando intentaba ganar el campeonato que logró a los 21. Y funciona, porque aparenta esa edad.
Groth: Bueno, pero si ella tenía 21, la acción transcurrió hace muchos años...
Jaime: Sí, es en una época indeterminada antes de que yo naciera, en algún momento antes de que yo fuera concebido.
Fiore: ¿Así que no te interesa investigar cualquier período de tiempo?
Jaime: No en el caso de Rena, pero sí en el caso de los otros. Para algunos de los personajes de Maggie. Pero para Rena ha salido así.
Groth: ¿Por qué?
Jaime: Porque así es como surgió. Rena nació en otro país, e ideé ese país como uno imaginario. La razón por la que suelo separar la vida doméstica de Maggie de su trabajo es porque “Mechanics” es parecido a viajar a un país extranjero. Todo es raro. Es como cuando viajas fuera y dices “nosotros no hacemos las cosas así”. “Mechanics” es parecido a eso. Tienen cohetes, cosa que nosotros no tenemos. Por eso nunca verás a Hopey en una historia de “Mechanics”, porque no encajaría. Ella ya es demasiado en el mundo real. (Continuará)