lunes, 31 de enero de 2011

PATRULLERO MANCUSO - TORTILLA ESTATAL



PATRULLERO MANCUSO - TORTILLA ESTATAL
(Elefant, 1997)

1-La danza de las horas
2-Viva lo imposible!
3-Tortilla estatal
4-Choquetín
5-El halcón milenario
6-Timba
7-Hoy muero viernes
8-Más allá
9-Se inundó el local
10-El peine de la tortuga
11-Bolsillo
12-Qué poquita cosa
13-Me presta

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sábado, 29 de enero de 2011

PATRULLERO MANCUSO - DESDE EL MAS ALLA


PATRULLERO MANCUSO - DESDE EL MAS ALLA (EP)
(Munster, 1994)

1-One more time
2-El rey bicho
3-No estar
4-Na

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jueves, 27 de enero de 2011

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 3 (DE 3)

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 3 (DE 3). Mangada en ENJOLRASWORLD. Realizada por Richard Arndt. Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2.

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Richard Arndt: Bueno, todo esta conversación parece llevarnos de vuelta al punto de partida anterior, cuando estábamos hablando sobre tu último trabajo para Warren. Creo que en cuanto volviste a la editorial, la primera historia que escribiste fue “The Trespassers”, dibujada por Paul Gulacy. El protagonista se parecía un poco a James Coburn.

Don McGregor: Claro, es cierto. Probablemente fuese la primera historia que escribí nada más volver a Warren. Louise Jones me la compró.

RA: En realidad Warren dejó en barbecho algunas de tus historias
. Al parecer, creo que las dejó archivadas alrededor de noviembre de 1979. Louise Jones se fue de Warren para trabajar en Marvel unas semanas después. ¿Sabes si todo el material que apareció en Warren entre 1980 y 1982 había sido escrito con anterioridad?

DM: No sé nada de que Warren dejase algunas historias en barbecho, la verdad.

RA: Lo mencionaste en uno de los capítulos de “The Variable Syndrome”, y ese es el motivo por el que te lo estoy preguntando. Allí declarabas que “solían usar todo el material de inventario antes de comprar nuevas historias.” Incluso citabas una fecha concreta, el 29 de Noviembre de 1979.

DM: Tienes razón, no me acordaba. Sé que muchas de mis historias aparecieron años después de haberlas escrito. Además, algunos de los dibujantes contratados por la editorial no solían dibujar lo que yo les había indicado en el guión del relato. Tuve ciertos problemas con “The Mist”, uno de mis guiones. “The Mist” era un serial ambientado en Nueva York, pero sufrió algunos problemas. Al principio se lo asignaron a un dibujante que aparentemente no tenía referencia alguna de la ciudad, e incluso no sabía el aspecto que tenía la misma. La historia fue dibujada finalmente por tres artistas, y uno de ellos era Val Mayerik, un dibujante estupendo. Pero solo fue el primer dibujante del relato, porque los editores de Warren cogieron y recortaron cuatro páginas de la primera entrega antes de contratar a otros dos artistas para que hiciesen las siguientes. La razón que adujeron fue la de que no les gustaba el dibujo del primero, y además adujeron que el artista tenía nociones equivocadas sobre el aspecto de la ciudad de Nueva York. Sencillamente quitaron esas cuatro páginas, por lo que la historia perdió todo el sentido. Además, en ella aparecían dos agentes de la CIA protegiendo al personaje principal, a su esposa y a su familia. Su labor era vigilarlos constantemente. En la versión que se inventó Warren aparecían ambos agentes haciendo unos comentarios racistas que yo no había escrito en ningún momento. La revista apareció un viernes y a mí me llegó una copia por correo (o me la pillé en una tienda, la verdad es que ya no lo recuerdo). Pero cuando pude ver lo que habían hecho me enfurecí un montón, porque ese diálogo aparecía a mi nombre, como si yo lo hubiese escrito, y sabía que ese día ni siquiera sería capaz de llamarles por teléfono para protestar, porque ya estábamos en fin de semana. Sabía bien que si hubiese podido hacerlo, me habría puesto a gritarles como un loco y que probablemente sólo les habría dicho incoherencias. Me puse de muy mala leche. Fue una de las veces que más furioso me he puesto a lo largo de toda mi carrera como guionista.
Los llamé al lunes siguiente con la idea de que yo sería el guionista del siguiente episodio de “The Mist”. Probablemente ya tenía escrita la segunda parte. Era una historia larga, así que puede que incluso hubiese guionizado hasta el cuarto episodio. Pero si seguían haciendo esa carnicería con el material, insertando cosas que yo nunca había escrito, entonces ten por seguro que tenía muy claro que no sería yo el que acabase la historia. Como suele ocurrir en este negocio, cuando los que están al cargo creen que vas a hacer algo escandaloso que reciba publicidad, querrán hacerlo tan público como les resulte posible, pero si en su lugar van a hacer algo cobarde con tu trabajo querrán hacerlo a puerta cerrada, donde no haya testigos. [Se ríe.] Así que me dijeron: “vente con nosotros, Don, te invitamos a a comer.” Y les contesté: “no estoy aquí para comer, sino para resolver de una vez esta situación.” Nos fuimos a algún restaurante y cuando me enseñaron el material racista que habían insertado en la historia, uno de ellos me dijo: “nosotros sabemos muy bien cómo hablan tus personajes, Don.” Cogí la revista, la arrojé al otro extremo de la sala y les dije: “si eso es lo que jodidamente crees, entonces no tenemos nada más sobre lo que hablar. Creo que no voy a escribir el siguiente capítulo, así que... ¿qué es lo que vais a hacer entonces?” Supongo que se pensaron que yo sería capaz de seguir adelante con dicha decisión, por lo que finalmente dejaron la historia abandonada.

Ya sabes, mi nombre aparecía en ese material y no iba a haber forma alguna de que yo permitiese que se publicara. Puedes hacer lo que quieras con las historias que aparezcan bajo tu propio nombre, pero yo tengo que seguir viviendo con las mías, y si apestan quiero que apesten de una forma honesta. Si meto la pata quiero que sea por culpa de mi propia incapacidad. Supongo que los lectores, que son quienes me siguen de una historia a otra, de una editorial a otra, agradecerán bastante el hecho de que aunque cometa un fallo, lo haga de una forma honesta.

RA: ¿Me podrías decir, ya que en realidad nunca pudimos verla terminada, cuál se suponía que iba a ser la conclusión de "Sweetwater Nessie"? De acuerdo con “The Variable Syndrome” se suponía que iba a ser una historia de unas setenta páginas.
DM: No sé. Ni siquiera recuerdo que no se llegara a acabar.

RA: Apareció en unos cuántos de los últimos números de Vampirella o Eerie. Fueron dos episodios con un dibujo bastante bueno de Rafael Auraleón.

DM: Claro, recuerdo que me gustó mucho su dibujo, y que se complementaba muy bien con mi guión. Lo siento, pero no recuerdo cómo terminaba. Hay algunas historias que me temo que nunca se llegaron a terminar. Pero esa la tenía escrita por completo, a diferencia de otras que nunca tuve la oportunidad de finalizar o de poder enseñar a la gente por dónde transitarían.

RA: Seguro que existen más historias sin publicar que las que escribiste para Warren, algunas que supongo que nunca llegaron a aparecer, aunque creo que esa es la única que comenzó y que nunca llegó a terminar nadie. Todas las otras historias que hiciste tuvieron un final en un momento u otro.

DM: Estoy seguro de que también escribí algún final para esta. Y estoy bastante seguro de que lo tendrán en algún sitio archviado, pero por más que lo intente no lo recuerdo. Hay historias que se cortaron o que finalizaron de forma prematura y que me hubiese gustado mucho poder acabar. La tercera historia de Sabre, por ejemplo. El último segmento de Ragamuffins. La historia de la Pantera contra el KKK. En especial, la tercera historia de Detectives, Inc., que trataba sobre algunas personas que bombardeaba clínicas donde se practicaba el aborto. Esas son las que realmente me hubiese gustado acabar. Son las que recuerdo más vívidamente. Supongo que como terminé dándole un final a “Sweetwater Nessie”, no tengo tan presente el recuerdo de cómo acababa. Sin embargo, de las historias que no llegué a acabar sí que me acuerdo del final que tenía previsto.
RA: Había una larga historia que hiciste con Isidro Mones con algunas viñetas a página completa que me parecen muy buenas.

DM: Oh, ¿no se titulaba “The Alien Who Wept For Children”?

RA: En ese número de Creepy el título que pusieron era “The Spectator Who Wept”. Consta de unas 28 páginas y muchas de las escenas están dibujadas a página completa.

DM: Si, creo que fui yo quien la diseñó de esa forma. Está muy bien dibujada y yo me esforcé mucho en ella. Creo que el dibujante hizo un gran trabajo, pero el enfoque visual, la extensión a página completa, venía dictada por el guión. Me gustó mucho el hecho de que el concepto visual funcionase tan bien, y fui bastante tajante en cuanto al enfoque que debía escoger el dibujante. Creo que el dibujante clavó lo que yo esperaba conseguir. Aprendí a no volver a poner nunca más indicaciones del estilo de “este es el factor decisivo” para intentar ambientar el dibujo.

RA: Hemos llegado al momento en el que empiezas a trabajar para Eclipse.

DM: Me gustó un montón trabajar con Dean Mullaney, en Eclipse. Recuerdo que mientras estábamos haciendo Ragamuffins tenía bien presente que siempre me habría gustado poder ver reproducidos los lápices de Gene Colan tal cual, sin entintar. Antes, cuando había estado trabajando en las oficinas de Marvel, había tenido la oportunidad de ver sus lápices antes de ser entintados y me entusiasmaron. Ragamuffins era un concepto que se me había ocurrido algunos años antes y que había dejado almacenado para más adelante. Lo mismo ocurrió con la serie de Detectives, Inc.

Tenía la intención de hacer que “Ragamuffins” fuese un vistazo bastante completo a la infancia, un recorrido a lo largo de varias décadas sobre el concepto de qué es ser y sentirte americano: qué es lo que había cambiado y qué es lo que no lo había hecho a lo largo de todo este tiempo. Qué es lo que se había quedado exactamente igual. Qué se pensaban los padres que estaban comunicando a sus hijos y qué era lo que realmente estaban aprendiendo dichos hijos. Es algo que me gustaría mucho tener la oportunidad de continuar y de finalizar. Todo este tiempo me ha dolido mucho no poder seguir haciendo historias de esa serie.
Desde el mismo momento en el que Dean estuvo de acuerdo en publicar la serie, rápidamente agarré la oportunidad y no la dejé escapar. Algunos me dijeron: “bueno, ¿por qué no haces algo en plan super-héroes o fantasía heroica?” Suponía que mi trabajo con los super-héroes o la fantasía era algo que la gente ya conocía bastante bien. Son géneros que me encantan, porque creo en los héroes, pero también deseaba hacer otro tipo de historias. La verdad es que no quería quedarme estancado en un único estilo. Porque me encantan todos los géneros. Y en ese momento creía que era capaz de hacer más tipos de historias que sólo las que se centraban en un género específico.

Después de Detectives, Inc. me di cuenta de que también existía un mercado para el cómic alternativo. Que no sólo había público para los super-héroes o la fantasía heroica. Sin embargo, “Ragamuffins” suponía toda una incógnita. Algunos se creían que debería haber seguido con el material de super-héroes fantásticos, ya que mucha gente se había olvidado de las obras de terror que había escrito en el pasado. Antes de entrar en Marvel era bastante conocido como guionista de terror. Más tarde, en los ochenta, llegué a ser conocido como guionista de género policíaco gracias a Detectives, Inc. y Nathaniel Dusk. Desde que he escrito El Zorro soy muy conocido por mi material del Oeste. La memoria es muy corta en el mundo del cómic. [Risas.]

En tus comentarios sobre Ragamuffins mencionabas que los lápices de Gene no estaban demasiado bien reproducidos, pero cuando he revisado el one-shot en color publicado por Dean creo que se pueden ver bastante bien sus lápices. Muy nítidos.

RA: Sí, la verdad es que ya lo he comentado en algún otro sitio. Creo que también hiciste una historia de 20 páginas de “Ragamuffins” en la serie en color Eclipse Monthly que fue entintada por Klaus Janson.
DM: Tienes razón, pero los lápices sin entintar de esa historia todavía están por algún lado, y si reimprimiésemos la historia lo haríamos directamente a partir de los lápices de Gene, al igual que todas las demás. También hay una historia 
titulada “The Pack Rat Instinct” que no se llegó a editar nunca y que podríamos incluir en esa recopilación. 

RA: Siempre me ha maravillado todo lo que puede cambiar el proceso de impresión entre una editorial y otra. Parece como si Warren no tuviese problemas a la hora de imprimir dibujos a partir del lápiz. Sin embargo, para Eclipse parecía ser un tremendo esfuerzo. Marvel ha hecho reproducciones horribles del dibujo a partir de los lápices.

DM: Los lápices suelen reproducirse mejor en blanco y negro que en color. Incluir color en los lápices es todo un nuevo mundo completamente diferente. Cuando DC produjo la primera serie de Nathaniel Dusk en color, la que se titulaba “Lovers Die At Dusk”, la verdad es que tenía muy mal aspecto; la línea de dibujo estaba bastante mal impresa. Gene fue el primero que vio el ejemplar y me llamó para preguntarme qué había pasado, pero yo no tenía ni idea de lo que me estaba diciendo. Lo que ocurrió fue que me había reunido con la gente que se encontraba al mando en DC para comentarles que Dean Mullaney sería capaz de darles un consejo o dos sobre cómo reproducir bien los lápices a color. Dean había hecho un gran trabajo en aquel one-shot de Ragamuffins, y creo que podía haberles aconsejado sin problemas. Así que pensé que DC se preocuparía más y lo haría bien, pero de repente me llegó esa exaltada llamada de Gene Colan. Gene estaba bastante molesto por la reproducción y le contesté: “Gene, no sé de lo que me estás hablando. Todavía no he podido ver el ejemplar.” Cuando por fin lo hice, llamé y pregunté a la gente de DC si se habían puesto en contacto con Dean en algún momento. Si una pequeña editorial como Eclipse era capaz de hacer una buena reproducción, qué es lo que no podría hacer alguien como DC, con todos sus recursos. La respuesta que me dieron fue que una gran editorial como DC no se podía permitir llamar a una pequeña como Eclipse para buscar consejo. Porque eran demasiado grandes como para hacer algo así.

RA: En la entrevista que le hice, Dean me contó que había hablado con ellos y que le habían ignorado por completo.

DM: ¡Arghhhhh! [Enorme sigh.] En ese momento incluso llegué a pensar que nunca habían hablado entre ellos. La verdad es que no puedo entender cómo fueron capaces de editar una serie con una reproducción que destruía el dibujo de Gene por completo, y todo porque no quisieron aceptar ningún consejo. Ese tipo de cosas me enfurecen muchísimo.
Aun así, hicimos una segunda historia de Nathaniel Dusk titulada “Apple Peddlers Die At on”, y creo que esa está entre mis obras favoritas. Trabajar con Gene fue algo increíble. Entregaba página tras página con sus maravillosos y preciosos dibujos, haciendo todo lo que me esperaba que hiciera, tanto al representar la época donde se ambientaban las historias como la ciudad, o los personajes y sus diversos estados de ánimo, el tono noir, las sombras y luces, todo. La forma que tiene Gene de representar el tiempo y el espacio y los estados de ánimo, y lo más importante, los personajes, simplemente me dejó anonadado. Teníamos un montón de espacio para poder contar la historia que queríamos. Ese segundo Nathaniel Dusk se encuentra entre mis diez proyectos favoritos de todos los que he hecho hasta ahora.

Tom Zuiko escribió un ensayo en la sección de autores invitados de mi página web en el que decía que yo había sido el primer guionista que se había puesto en contacto con él para poder discutir el tema del color en las series. Y no me refiero a lo que debe aparecer en cada viñeta, sino al enfoque que termina por definir la apariencia de una serie, reflejando los temas y la ambientación que se quiere dar a la historia.

Pero antes de hacer “Ragamuffins” había estado elaborando Sabre y Detectives, Inc. Cuando llegó la oportunidad de hacer la primera historia de Sabre y la llevamos a las tiendas de cómics, se originó un debate sobre qué era Sabre, sobre si en realidad se trataba de una novela gráfica o no. Nunca me imaginé esa serie como una novela. Era una historia demasiado corta. No creía que 38 páginas se aproximasen a la extensión que debía tener una novela. Todavía no.

Sabía que esas 38 páginas se valorarían gracias a los dos años y medio o tres años de historias que la gente había estado siguiendo un número tras otro durante mi época en Marvel. Eso fue entre 1976 y 1978 y, para ser honesto nadie sabía si podríamos vender directamente un tomo a través de las tiendas de cómics como único punto de venta importante, si terminaría siendo algo económicamente viable. Nos estábamos adentrando en territorio desconocido. Yo pensaba que sí que se podía. Tenía la fuerte convicción de que se podía hacer. Si tienes a un dibujante y a un guionista cuyos nombres son conocidos en las tiendas de comic-books, el público será capaz de apoyar ese nuevo esfuerzo. Pero en ese momento no disponíamos de datos sobre los que poder basarnos. Ciertamente, dentro de la industria conocía a mucha gente que se pensaba que el mercado independiente era bastante pequeño, que era un pequeño porcentaje del pastel sobre el que el tomo no podría apoyarse y despegar.

Y entonces Dean sacó Sabre y Phil Seuling le dijo: “¿seis dólares por un comic-book? ¿Se te ha ido la olla?” [Risas.]

RA: Claro, era bastante caro.
DM: Simplemente reflejaba el precio que tenía que pagar Dean por el cómic. A Paul [Gulacy] se le pagó la misma tarifa por página que cobraba en Marvel. A Annette Kaweki se la pagó más de su tarifa por página habitual en Marvel. Y Dean me pagó 300 dólares por hacer este tomo. Si hubiera sabido que me iba a llevar tanto tiempo completar Sabre, probablemente no lo hubiese hecho nunca, ya que no sabía que el libro tardaría tanto en captar a su público. Sencillamente quería que Dean me dejase hacer la obra. Así que acepté una tarifa más baja con la esperanza de que en cuanto apareciese en el mercado ganaría más dinero. Si era así, entonces todo marcharía sobre ruedas, pero como no lo fue, bueno...

RA: Le vendiste los derechos de reimpresión a Heavy Metal, que supongo que ayudaría un poco.

DM: Lo hicimos cuando todas las páginas estaban ya dibujadas por completo. El tomo estaba a punto de entrar en producción y ahí se iba a quedar durante un largo período de tiempo. Cuando empiezas con tu propio proyecto para introducirlo en un mercado desconocido, cualquier cosa puede salir mal. Por ejemplo, Paul hizo las primeras seis páginas de Sabre y sin asegurarlas ni nada las envió a Nueva York en el mismo momento en el que se produjo el gran apagón de Manhattan. Así que esas primeras seis páginas de Sabre nunca llegaron a ver la luz. Paul tenía la esperanza de recuperarlas en algún momento, porque no las quería volver a dibujar. De hecho, no lo hizo hasta que tuvo acabado el resto del tomo.

En realidad yo había empezado a escribir la serie en la página siete. Normalmente no habría hecho lo mismo bajo ninguna otra circunstancia. [Risas.] Recuerdo que la primera viñeta se centraba en Sabre y Melissa mientras la cámara se alejaba de ellos y podíamos ver a Willoughby tirado en el suelo inconsciente. Cuando las primeras páginas fueron dibujadas de nuevo, siendo la sexta la última que había guionizado, en la última viñeta teníamos a Willoughby tirado con la espada de Sabre en su garganta. Cogí el teléfono y le pregunté a Paul: "¿qué podemos hacer? Obviamente Willoughby se despierta en la página seis, pero en la siete se le puede ver inconsciente. La página siete ya está rotulada, entintada y lista para editar. ¡Ya está todo hecho!” Y Paul contestó: “Bah, ya te inventarás algo para resolver ese problema.” Durante días estuve mirando esas páginas y dándole vueltas, pensando en qué podría hacer con ellas. ¿Cómo podría puentearlas y hacer que funcionasen? Finalmente se me ocurrió una frase que apareció en la última viñeta de la página seis en la que Willoughby decía: “creo que me voy a desmayar”. [Risas.] Eso explica por qué podemos verle inconsciente en la siguiente página. Puede que esa fuese la última frase que escribí para Sabre.
Ahora he empezado a escribir la primera serie de Sabre desde hace años. Saldrá en un formato diferente. Puedes llamarlo las pesadillas ocasionales del escritor freelance.

Pero aún así sigo en contacto con Joe Pruett, de Desperado Publishing, y estamos trabajando en SABRE: The EARLY FUTURE YEARS. Ahora mismo he acabado las primeras cinco páginas. La filosofía que tiene Joe sobre los cómics es en gran parte parecida a la mía, así que la colaboración me parece estupenda.

La serie saldrá en Desperado Publishing y será una limitada de cuatro números con un primer número con el doble de páginas. Muchos de los personajes favoritos de los fans aparecerán en la historia, incluyendo a Melissa Siren, Blackstar Blood, Crimson Dawn y Midnight Storm. Y también muchos nuevos personajes como el Doctor Painless. También se podrán ver los primeros encuentros entre personajes por los que los fans han estado preguntando durante tantos años. Creo que todavía ni lo he mencionado aún en la Lista de Debate de Don McGregor, la que está en Yahoo.

También estoy trabajando en una nueva historia de Detectives, Inc. para Joe titulada “A Fear Of Perverse Photos”. La primera frase de Rainer es: “vamos a ver si lo entiendo, quieres que me introduzca en su apartamento y robe las sucias fotos que has sacado impresas de Internet.”

Y a partir de ahí empezará a desarrollarse el resto de la historia. La idea se me ocurrió cuando estuve charlando sobre internet y sexo con Paul Bishop, comentándole acerca del material que había escrito para el proyecto de Batman que al final se terminó convirtiendo en la serie de Dragonflame, que trataba sobre el secuestro de niños. Casi en cualquier hogar se puede encontrar material que incluye sexo explícito. Y creo que no es algo muy raro, sino muy humano. Esas son el tipo de historias que me gusta escribir para ser protagonizadas por Denning y Rainer. Se suponía que Detectives, Inc. no iba a ser una serie en la que todas las historias trataban sobre un misterioso asesinato.
Pero si todo va bien, finalmente podré escribir la que en un principio iba a ser la segunda historia de la serie de Detectives, Inc.: “A Horror Of Burning Places”. No la he empezado antes porque trata sobre el bombardeo de clínicas donde se practica el aborto. Y aunque realmente quería escribirla, cuando me llegó la oportunidad de hacerlo, e incluso de dirigir el guión de una película de vídeo, además de escribir un papel para mi esposa, Marsha, interpretando a Deirdre Sevens, supe que nunca conseguiría el presupuesto suficiente como para hacer volar algunos edificios. Por lo que en su lugar me puse a investigar las estadísticas actuales de violencia doméstica, que se convirtieron en el motor de la segunda verdadera historia de Detectives, Inc.: “A Terror Of Dying Dreams”.

Si se vende bien esta nueva serie, al final parece que tendré la oportunidad de poder escribir aquella historia de la clínica.

Además, Kevin Burton Smith, que ha montado la web Thrilling Detective (una de las páginas con más información sobre detectives de Internet), acaba de contarme que hay un productor que ha expresado interés por Detectives, Inc. para producir una serie de películas de género negro. Ya veremos.

El vídeo completo está terminado, y los agradecimientos pueden verse en esta web [actualmente está aquí, y la dirección del trailer aquí]. Además sacaron un tremendo trailer de cuatro minutos que precederá a un vídeo de dos horas y diez minutos. Por favor, echadle un vistazo.

RA: Una de las historias que más me ha gustado es la que escribiste para Eclipse Magazine. Se llamaba “The Twin In The Doorway”.
DM: Oh, ¿en serio? Me sorprende bastante, porque esa no la mencionabas en tus comentarios sobre la revista. Sí que hablabas sobre el resto de historias (aparentemente reseñabas mínimamente cada número y mencionabas las historias que más te habían gustado del mismo), pero creo que sobre esa en concreto no escribiste ningún comentario.

RA: [Risas.] Quizá es porque me tocaba muy de cerca. [Muchísimas risas.] Dos de tus historias tratan sobre la infancia de una forma que podrían estar sacadas de mi propia auto-biografía. Cuando leí esa historia me dije: “Guau, joder, conozco bien a ese chico.”

DM: Me sorprende, porque la verdad es que no la mencionabas en tus comentarios, y aparentemente creo que también te gustó mucho “A Walk Up Avenue U”. Esa historia trataba sobre algo bastante concreto. Capturaba muy bien la forma en que se vivía en esa Avenida durante aquella época. Se la pasé a Tom Sutton, que nunca había estado en Brooklyn, con un montón de referencias fotográficas y capturó la esencia de inmediato gracias a su enorme capacidad para dibujar cualquier cosa, aunque estoy seguro de que a Tom le hubiese gustado reemplazar la “Avenue U” por un pantano. Le encantaba dibujar pantanos.

Me gustaba mucho colaborar con Tom, era muy agradable. Cuando estuvimos haciendo las historias para Alexander Risk o para Warren, o las de Eclipse, le podía pedir cualquier cosa, elementos terroríficos, que dibujara elementos de la gran ciudad o aviones volando con todas sus palancas e interruptores dibujados, o localizaciones de Long Island, o coches de caballos, y él era capaz de dibujarlo todo. Incluso era capaz de cambiar su estilo entre una historia y otra. Simplemente me parecía increíble. Observa “The Fade-Away Walk” o “The Night The Snow Spilled Blood” o “Not A Creature Was Stirring…” te darás cuenta de que tenía un estilo diferente en cada una de las historias.
RA: Era capaz de hacer por igual dibujos artísticos muy raros y dibujos más sencillos. Su dibujo para Planet Of The Apes simplemente te cortaba el aliento. Tiene páginas dobles que son tan intrincadas y bellas como cualquier cosa que hayan hecho Moebius o Geof Darrow alguna vez. El tributo que hizo 
a Will Eisner en Warren, “Boxed In”, me parece de una perfección absoluta.

DM: Por eso me gustaba tanto cuando colaboramos en la serie de Morbius. Porque no importaba lo que le arrojase a su mesa de dibujo, que no parecía perturbarlo. Me gustaba mucho trabajar con Tom. Me llamaba a cualquier hora, incluso a las dos o tres de la mañana. [Risas.] Finalmente, después de charlar, ya serían cerca de las cuatro o así, le decía: “déjalo ya, Tom, creo que voy a dormir un poco.” En serio, eran cosas que hacía todo el tiempo. Era todo un personaje. Recuerdo el momento en el que lo conocí en Massachusetts. Cuando empezamos a colaborar.

RA: La siguiente pregunta se la suelo hacer a todos los entrevistados, porque me parece muy interesante. ¿Quiénes eran tus guionistas y dibujantes favoritos cuando eras joven? No me refiero solo a los que trabajaban en el medio de los cómics, sino en general.
DM: Gran parte de los guionistas que me gustaban no trabajaban en los cómics. De los que estaban en las tiras prefiero a Milton Caniff, Will Eisner, Hal Foster y Chester Gould. Una vez le dije a Stan Lee: “vamos, Stan, admítelo. Te trajiste al comic-book el tipo de historias y la forma de narrar que tenían Milton Caniff y Chester Gould en sus tiras. El tipo de continuidad con el que el lector sigue la vida de un personaje de un día para otro. Historias donde el héroe dispone de un gran grupo de personajes secundarios a los que poder recurrir.” Eso es lo que Stan hizo exáctamente, y finalmente me lo admitió y me contestó que sí, que era verdad. También me divertía mucho con el trabajo de Jack Kirby, Gene Colan y con el de muchos otros de los artistas de Marvel. ¡Qué época más maravillosa y qué creatividad tan asombrosa!

RA: Claro, en aquellos primeros años Marvel consiguió cosas que ninguna otra editorial había logrado antes.

DM: Estoy de acuerdo. Y produjeron mucho material que aún hoy se sigue sosteniendo. Es algo asombroso. Pero antes me has preguntado por guionistas que me hayan influenciado, y nadie lo ha hecho más que Evan Hunter [alias Ed McBain]. Sus libros me influyeron profundamente. Eran increíbles. Tanto por la humanidad que destilaban como por su forma de narrar. Para mí fue el mejor escritor de la ciudad de Nueva York. Mucho antes de que yo llegase a la ciudad, Una de las razones por las que que quería venir a la ciudad, mucho antes de que terminase haciéndolo, fue por sus historias. Nueva York no me sorprendió tanto, porque había leído la descripción que había escrito Hunter de la ciudad. Su lado más encantador y el más odioso. Creo que las capturó mucho mejor que nadie que haya visto antes. Me influyó muchísimo. También escribió más de cincuenta títulos de una serie de libros de una serie llamada "The 87th Precinct". Me gustan todos. Desde el primero, que se editó alrededor de 1956, hasta el último de 2005. Me gusta muchísimo su material. [Nota para el lector: muchas, sino todas, de las novelas del 87th Precinct se siguen imprimiendo todavía. Además, la magnífica nueva línea en rústica Hard Case Crime Files ha reeditado un gran número de novelas de McBain, entre las de otros autores. Echa un vistazo en internet. ¡Es muy buen material!]

También me gusta Sterling Sillaphant, que escribió los programas de TV “Naked City” y “Route 66”. Sillaphant fue el escritor del que aprendí que se podía sufrir casi en cada página, todo el tiempo. Has de darlo todo en cada historia. Me encanta su obra. “Naked City” se puede encontrar en DVD, está editado por Image y se pueden pedir algunas de sus recopilaciones por Internet. Me gustaría poder ver “Route 66” en DVD. Algunos episodios, como “Incident On A Bridge” o “Most Vanquished, Most Victorious”, están hechos de forma muy bonita.
También era un gran seguidor de Ian Fleming. Fleming escribió un material increíble, como la escena en la que un ciempiés empieza a subir poco a poco hacia la entrepierna de Bond o en la que se bebía el sudor de su frente para poder sobrevivir. Escribió una narrativa increíble de suspense, y la hizo parecer muy, muy real. Ciertamente fue una influencia en cuanto a los aspectos heroicos que yo incluía en mis cómics.

Richard Matheson. Recogió las ensoñaciones paranoicas de todo el mundo y se las arrojó al lector a la cara. ¿Un hombre menguante?, ¿vampiros? Los convirtió en algo real. Y al igual que Evan Hunter y Sterling Silliphant, nunca perdió el punto de vista humano, que en realidad es el corazón y el alma de este trabajo.

RA: El otro día estuve leyéndoles a mis hijos de diez y doce años algunas historias de Richard Matheson. Les encantó una que se titulaba “Born Of Man And Woman”.

DM: ¡Guau! Bueno, ahí lo tienes. ¡Vaya historia es esa! [Risas.] Sigue funcionando.

RA: A mi hijo de diez años también le gustó mucho “Dress Of White Silk”.

DM: Esa no la recuerdo demasiado.

RA: Es una especie de historia de vampiros protagonizada por una niña pequeña que se publicó al principio de su carrera. Es bastante horripilante.

DM: Richard también escribió la gran novela americana de vampiros, I Am Legend [Soy Leyenda].

También me gustaba Robert Culp. Culp y Bill Crosby me influyeron profundamente cuando hicieron “I Spy”. He tenido la oportunidad de conocer a muchos de mis héroes durante éstos últimos años —incluido a Evan Hunter y a Robert Culp—, y creo que esa es una de las mejores cosas de ser escritor. El hecho de poder conocer a tus héroes. Evan falleció este mismo año. Hubo rumores este último verano que decían que estaba pensando en retirarse y le escribí y le dije: “¡Evan, no puedes hacerlo! Prometiste que escribirías hasta el final.” Por supuesto, yo no sabía lo enfermo que estaba en realidad.
RA: ¿Hay alguien que te haya impresionado en la actualidad?

DM: Claro, Joss Whedon. Joss hizo para televisión lo que nosotros hicimos en el campo de los cómics. Intentó que la gente se sentase frente a la pantalla un mes tras otro. Aunque sea para el medio de la TV, tienes que conseguir que el espectador acuda todas las semanas. También intentó que la diferente mitología de sus diferentes personajes tuviese cierta coherencia. Creo que Buffy, The Vampire Slayer, Angel y Firefly son trabajos tremendos. ¡E incluso el tío es capaz de escribir musicales! ¿Hay algo que Joss no pueda hacer?

J. Michael Straczynski consiguió producirme una sensación parecida con Babylon 5. Son historias individuales que sirven para dar coherencia al resto, es una novela visual poderosa y emocionante. Es un trabajo asombroso, y además ¡J. Michael Straczynski escribió casi todos los episodios! Probablemente el noventa por ciento de los guiones estuviesen escritos por él. Es un trabajo asombroso. No conozco a nadie que haya hecho toda esa cantidad de trabajo desde Stirling Silliphant o Susan B. Harris.

Sé que estoy dejando de lado a algunos grandes escritores [Risas.] En realidad estoy mirando mi estantería de DVDs a ver si se me ha pasado alguien por alto. ¡Oh! ¡Aquí hay uno! No me acuerdo de su nombre, pero hizo The Wire. ¡Ese tio me voló la cabeza! Lo suyo es asombrosamente certero, ¡material muy actual! Se pone a contar la historia y no le importa si alguien se cabrea o lo que sea. Su material incluye todo tipo de cosas, y sin embargo ¡sus creaciones son tan ricas y densas y complejas...! ¡Y su tratamiento de personajes es muy bueno! ¡Oh! El nombre de este tío es David Simon. ¡Me encanta su trabajo!

Y luego también tenemos a Tom Fontana. Gran parte de su trabajo para la serie Homicide era fenomenal. Andre Braugher interpretó a su personaje con una gran profundidad emocional, creando al imborrable Pembleton. Creo que sus diferentes directores hicieron un gran trabajo, muy complejo, y creo que a menudo también se pasa por alto la interpretación que hizo Kyle Secor de Tom Bayliss, porque el personaje de Pembleton ya era muy exuberante y complejo de por sí, pero... Creo que más de uno se dio cuenta justo al final de la serie.

Esos son algunos de los guionistas que me vuelven loco. Probablemente habrá otros, pero los que he mencionado son los que han aflorado a mi mente ahora mismo.

RA: Muchas gracias por toda la información, realmente apreciamos que nos hayas podido ceder parte de tu tiempo.

miércoles, 26 de enero de 2011

PATRULLERO MANCUSO - MI VIDA VA BIEN (EP SG)



PATRULLERO MANCUSO - MI VIDA VA BIEN (EP-SG)
(Elefant, 1998)

1-Mi vida va bien
2-Ricos y bellas
3-Adictos al gazpacho
4-Auto-crítica


AQUI.

martes, 25 de enero de 2011

PATRULLERO MANCUSO - EL TRABAJO DE ODIAR


PATRULLERO MANCUSO - EL TRABAJO DE ODIAR
(Munster, 1991)

1-Canción de amor
2-Duda
3-Ebria tertulia
4-Hazte un lifting
5-El trabajo de odiar
6-Crimen astral
7-Oda a la espera
8-El graduado
9-Rocas abajo
10-Lola Tomillo

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lunes, 24 de enero de 2011

COSMIC PSYCHOS - IDEM



Cosmic Psychos - Cosmic Psychos
(Mr. Spaceman, 1987)

A1-Decadence
A2-Going Down
A3-Lead Me Astray
A4-No Complications
A5-Rain On You
A6-Quarter To Three
A7-No Money
B1-Tell Me That You Love Me
B2-Jelly Fish
B3-Rambo
B4-Can't Come In
B5-74 Seconds
B6-David Lee Roth

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domingo, 23 de enero de 2011

COSMIC PSYCHOS - DOWN ON THE FARM (EP)



Cosmic Psychos - Down On The Farm
(Mr. Spaceman, 1985)

A1-Custom Credit
A2-Down On The Farm
A3-She's A Cat
B1-Crazy Woman
B2-Gangrene Dream

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viernes, 21 de enero de 2011

Cosmic Psychos - Go The Hack


Cosmic Psychos - Go The Hack
(Normal, Survival, 1989)

1-Lost Cause
2-Rip'N'Dig
3-She's Crackin' Up
4-Out Of The Band
5-Alright Tonite
6-Pub
7-Back In Town
8-Elle
9-Go The Hack
10-You Can't Come In (live)

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miércoles, 19 de enero de 2011

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 2 (DE 3)

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 2 (DE 3). (Mangada de ENJORASWORLD, 2005/2006. Realizada por Richard Arndt. Traducida por Frog2000.) PARTE 1.

***La Warren en LITTLE SLUMBERLAND.

RA: ¿Llegaste a trabajar con Bill DuBay?

DM: No. Creo que él llegó a la editorial cuando yo me estaba marchando a Marvel. Cuando antes he nombrado a Billy, en realidad me estaba refiriendo a Billy Graham. Sé que algunas de mis historias aparecieron en colecciones que estaban editadas por Bill DuBay, pero creo que habían sido escritas para otros editores aunque al final acabasen en esas series.

RA: Lo que es cierto es que escribiste algunas historias para Louise Jones, porque tengo numerosas declaraciones de editores de la Warren donde comentan que ella te compró un montón.

DM: Claro, pero eso fue años después. Creo que a finales de los setenta.

RA: Es cierto, hay un período de unos cinco años en los que no estuviste trabajando para la Warren, más o menos entre 1974 y 1979. Supongo que la mayoría de guiones que hiciste en esa época los escribiste para Marvel.

DM: Claro, en Marvel estaba contratado y trabajaba en plantilla. En aquella época me mudé a Nueva York para poder trabajar en la oficina de Marvel Comics todos los días. Los guiones de Pantera Negra, Killraven y Luke Cage los escribí allí mismo, en las oficinas de Marvel. Creo que la gente amaba u odiaba mi trabajo sin término medio.

RA: Bueno, probablemente tenga mucho que ver con que tu trabajo y la pasión que pones en él parecen indistinguibles, forman parte integrante de la historia. Cuando pude leer esas historias por primera vez yo era bastante joven. Pero me di cuenta de que cuando tocabas las notas correctas, siempre conseguías elaborar un gran guión. Puede que otras veces fuese una buena historia, pero incluía demasiado mensaje. O puede que me gustase mucho el mensaje, pero sin embargo el desarrollo me parecía un poco débil. Por supuesto, algunas veces la historia era buena pero el dibujo no estaba muy allá. A nadie puede gustarle todo lo que hace un guionista en particular. En especial cuando te has leído la mayor parte de su trabajo. Si eres un buen lector siempre sabrás cuándo el guionista está dando el máximo y cuándo no lo hace. Sin embargo, creo que por lo general tus historias estaban muy bien enfocadas. En particular en “Panther’s Rage” [La Furia de la Pantera], la serie de Jungle Action.
DM: Quería que esas historias transmitieran cosas. Y entonces acabaron siendo las historias protagonizadas por la Pantera Negra que aparecían en “Panther’s Rage”. Cuando escribí la historia contra el Ku Klux Klan se me presentaron serios problemas. [Risas.] Ya había tenido algunos problemas antes, pero esta historia puso los clavos en mi ataúd. Creo que la gente de Marvel sabía que iba a hacer todo lo posible para lograr que se acabara editando y que no la abandonaría después de un par de números. Los de la editorial querían que en el guión 
de “Panther’s Rage” apareciera más gente blanca. Cuando empecé a hacer la Pantera contra el Klan les dije: “¡hey! Me habéis dicho que queréis que aparezca más gente blanca, ¡y ahora que aparecen os enfadáis conmigo! ¡Pues ya os vale!”

RA: También me gustaba mucho tu trabajo para “Morbius, the Living Vampire.”

DM: Puede que quieras conocer algunas anécdotas relacionadas con Morbius... Una de las primeras historias en dos partes estaba dibujada por Tom Sutton, que creo que hizo un trabajo tremendo...

RA: ¡Dios! soy un gran fan de Tom Sutton. Me parecía muy bueno.

DM: ¡Sí! Tuve muy mala suerte, porque en las dos ocasiones en las que Tom dibujó algo para Morbius, nunca pudo ponerle punto final. Hizo una historia que era un western que se llamaba "Where’s Gallows Bend And What The Hell Am I Doing There?”, en dos partes. Tom dibujó la primera y Mike Vosburg hizo la segunda. Me hubiese gustado que Tom hubiese hecho la segunda parte, porque siempre conseguía una buena ambientación y una gran sensualidad y perversidad en los personajes. El trabajo de Mike era mucho más limpio, pero Tom conseguía poner en un primer plano la atmósfera necesaria y una especie de clima grotesco que era exactamente lo que yo había planeado.

RA: A Tom le gustaban las cosas horribles y sucias. [Risas.]
DM: Al principio hicimos juntos una historia de Morbius que se titulaba “Lighthouse Of The Possessed”, aunque en realidad esa la había escrito para la serie de Vampirella. La gente de la Warren me ofreció Vampirella y esa historia que posteriormente reescribí para Morbius era como una especie de entrenamiento. Tenía cierto trasfondo político, porque trataba sobre un candidato que se presentaba a un cargo, y el eslogan de campaña que quería utilizar en la versión de Vampirella era “No Chicanery with Mannery” (Con Mannery No Hay Engaños). Me parece que esa era la sinopsis principal.

Revisé todas las historias que Archie Goodwin había guionizado en Vampirella (la única vez que lo hice) y fui quedándome con viñetas concretas donde aparecía la historia de Vampi y algunos otros elementos que me parecieron pertinentes para hacer mi versión. Redacté un pequeño libro de notas a modo de "biblia" del personaje para poder utilizarlo en las escenas más relevantes y saber cómo era su pasado y su actitud ante ciertos temas. Pero cuando envié el guión (en ese punto no recuerdo si ya lo había terminado del todo) el editor no quiso usar la palabra “chicanery”. Creo que la habíamos incluido en parte del diálogo. Así que terminé todo el guión y eliminé la palabra de todos los diálogos de la trama, pero en las instrucciones que le envié a Tom le indiqué una escena en la que Vampi y sus colegas iban caminando justo al lado de una pared en la que se veía un póster de la campaña política. No sé si la palabra censurada llegaba a verse del todo o no. Puede que Tom dibujara las cabezas tapando la palabra, o igual sólo podía verse en parte. Quizá aparecía al completo. Pero sé que sólo aparecía en uno de los fondos. Aún así el editor se puso hecho un basilisco. Así que me impidió guionizar la serie de Vampirella. [Risas.] Porque no le había obedecido y había incluido una palabra prohibida en la primera historia.

Este tipo de cosas suelen ser tan arbitrarias y subjetivas... este mismo editor escribió una vez una historia titulada “The Disenfranchised” [en algunos casos significa estar privado del derecho al voto] ¡y la usaron en una de las portadas! Era la historia principal que se solía utilizar para vender la revista. Yo solo usé una palabra en un póster que se veía en uno de los fondos. En Warren consideraban que “chicanery” le resultaría bastante difícil de entender al lector medio de la editorial, pero les parecía que la palabra “Disenfranchised” quedaba mejor en portada, aunque en realidad todo esto trata sobre quién tiene y quién no tiene poder. A menudo solo se trata de eso.
Así que la historia que escribí para la versión de Marvel estaba compuesta en su mayor parte por el material que me habían rechazado en Vampi. Creo que llegaron a hacer algunos cambios para que se pudiese adecuar al personaje de Morbius y sus secundarios y listo. Me parece que a los lectores les gustó bastante. La versión de Marvel también generó cierta controversia. La gente se pensó que la escena final en la que le volaban la cabeza al chico idealista e ingenuo estaba dibujada de una forma demasiado gráfica.

Por extraño que parezca, a veces me han criticado más mis cómics en blanco y negro que los que he escrito para que fuesen editados en color. La primera historia que hice para Morbius incluía una escena en la que unos policías encontraban algunas drogas en cierto sitio por el que acababa de pasar un chaval que era inocente. Los policías lo arrestaban de forma equivocada y empezaban a golpearlo. Al mismo tiempo que me encontraba escribiendo esa escena también estábamos sufriendo una calurosa noche de julio en el Bronx, donde me encontraba viviendo en esa época. Ni siquiera teníamos aire acondicionado. En ese momento estaba trabajando a solas. Solía escribir por la noche, y creo que puede que ya fuese medianoche o incluso más tarde. Yo solo estaba vestido con una camiseta y unos calzoncillos. Pues bien, mientras estaba escribiendo esa escena en la que los policías empezaban a apalear a ese chico, de repente sonó el timbre de la puerta. Yo creía que era Alex Simmons, que venía de visita para pasar la noche o algo así. No me molesté ni en vestirme. Me acerqué a la puerta ¡y cuando abrí allí estaba la policía!

No sé por qué, pero cuando no estás vestido te sientes mucho más indefenso. ¡Y yo estaba escribiendo una escena en la que unos policías pegaban de hostias a un tío y de repente la policía cogió e hizo aparición en mi puerta de forma imprevista! Lo primero que pensé fue: “¿cómo lo han sabido? ¡Quién sabe! ¡Creo que ni siquiera la gente de Marvel Comics podía saber sobre qué trataba esa historia, porque todavía no se la había enviado!” Me gritaron: “¡abra usted la puerta! ¡Abra la puerta ahora mismo!” Y yo les grité: “¡esperad, dejad que antes me ponga unos pantalones!” [Risas.] En realidad se habían presentado en el apartamento equivocado. Aparentemente les habían llamado por un caso de violencia doméstica que se había producido en alguno de los pisos de abajo, pero creyeron que había sido en mi apartamento. Cuando se dieron cuenta de que yo estaba solo y de que no había nadie más en todo el apartamento se dieron media vuelta. Puede que solo sea una anécdota estrafalaria, pero me quedé bastante aterrorizado. ¡Fue algo espeluznante que tan sólo duró unos cinco minutos! Me quedé atrapado en medio de una horrorosa historia real.
Cuando le entregué la historia el editor me insistió para que añadiese algunas frases más. Me dijo que no podía resolver de una forma tan cruda la escena de la redada porque estaba protagonizada por un chaval inocente que pagaba un precio demasiado alto (la historia parecía demasiado real porque se basaba en una situación auténtica que una vez había vivido un amigo mío. Por lo tanto era potencialmente peligrosa.) Era muy emocional y realista, ¡y creo que realmente causaba el impacto que yo buscaba provocar con ella! Bueno, eso y que también quería contar una condenada historia de terror. Marvel quería que escribiera algún tipo de justificación que explicase la actitud de los policías. Tuve que añadir algunas frases que atemperasen la historia como fuese. He olvidado qué fue lo que añadí, pero siempre le he dado vueltas a lo extraño que parecía que todos estos problemas aparecieran mucho más a menudo en mis trabajos para las revistas en blanco y negro en lugar de en las de color. Por ejemplo, nadie me dijo nada sobre los cuatro números de Killraven donde hacía aparición Death-Birth, una de las pocas veces en las que realmente me he inspirado en “La Guerra de los Mundos” de H. G. Wells. En esa historia los Marcianos se dedicaban a criar humanos para cenarse a sus bebés como si fuesen un manjar. ¡Es raro que no me dijeron nada! ¿No crees?

RA: Si, parece extraño, porque creo que las series en blanco y negro no sufrían las mismas restricciones que las de color. No se regían por ningún Código de los Cómics o lo que sea.

DM: No lo tenían. Realmente no sé por qué pasaban todas esas cosas. Creo que puede ser porque nuestra obligación pasaba por responder a los gustos de las personas responsables de las revistas. Respondíamos ante sus gustos personales, lo que fuese que podían llegar a preocuparles. No sé. Probablemente el verdadero culpable de todo fuese la motivación individual propia de cada uno. Puede que algunos aprobaran algo que otros nunca se hubiesen atrevido. Puede que sea algo tan simple y tan difícil de detectar como que igual les influía lo que habían comido la noche anterior. Si se habían quedado a gusto, entonces todo les parecía bien, y si no te dirían directamente: no quiero tu historia.
RA: “Alexander Risk” era una especie de imitación de Sherlock Holmes, pero también creaste a un personaje por el estilo para Marvel que se llamaba Hodiah Twist. Aparecía en una historia sobre realidad virtual en la serie de Killraven y en dos historias más en solitario.

DM: Es cierto.

RA: Quiero hacerte algunas preguntas sobre su segunda aparición, la de 1978. En los créditos de la historia no aparecía ninguna información. En la página del título se podía ver que estaba guionizada por Rick Marschall, que era el editor del número de Marvel Preview donde terminó apareciendo. Sin embargo, en el editorial el propio Marschall te citaba como el verdadero guionista de la historia, y sé que tú llevabas hablando sobre el personaje de Hodiah Twist y de su historia durante al menos tres o cuatro años. Cuando la leí me dio la impresión de que eras el guionista. Creo que Rick Marschall no escribió ni guionizó gran cosa durante aquella etapa de la Marvel. ¿O es que todo era un error de algún tipo?

DM: [-Super sigh-]. Bueno, la verdad es que acabas de desenterrar algo bastante malo.

RA: Sé que después de la aparición de esa historia estuviste varios años sin volver a guionizar nada para Marvel. Pero si no quieres hablar sobre el tema lo entendería.

DM: Es una larga historia. Voy a empezar desde el principio e iré adentrándome cada vez más en ella. El relato original de Hodiah Twist constaba de once páginas y estaba bellamente dibujado por Rich Buckler y entintado por Klaus Janson y Carlos Garzon. Rich y yo hicimos un montón de material juntos. Me parecía un dibujante magnífico y esa historia me gustaba mucho. En un principio la habíamos planeado para que apareciese en las revistas de la Warren, porque en algún momento Jim Warren decidió que iba a editar números temáticos. La idea era la de que un guionista escribiese todas las historias de un solo número. Le pregunté si me dejaría hacer uno de esos números temáticos de autor y tuve la idea de que el número entero tratase sobre un árbol genealógico de vampiros. Una de las historias estaría ambientada hace mucho, mucho tiempo, y el resto irían enlazadas con ese relato. En una de las historias aparecía cierto personaje en unas pocas escenas que terminaría convirtiéndose en el vampiro principal de la siguiente. La primera historia estaba ambientada hacía mucho tiempo, la segunda lo estaría en el Oeste (aunque finalmente se convertiría en la extensa “Moral Blood & Soiled Doves”, que apareció en los últimos tres números de Creepy publicados por la Warren en 1982 con el título de “Moral Blood”.) Si te lees la historia de la Warren comprobarás que la mujer que aparece durante un momento detrás de la barra se convierte en la madame de una casa de putas en la historia de Hodiah Twist. Así que la historia de Twist estaba planeada para ser la tercera de ese número de autor de la Warren. La siguiente iba a estar ambientada en la actualidad. Creo que se convirtió en “A Dark And Violent Place”, no estoy seguro. Era otra de mis historias para la Warren y estaba ambientada en un Campus en la actualidad. Se suponía que iba a ser la cuarta historia, y luego incluso habría una quinta ambientada en el futuro. Así que la trama se iría desplazando desde los tiempos pretéritos hasta el relato ambientado en el futuro y todas las historias tendrían elementos de terror vampírico.

Por alguna razón que no soy capaz de recordar el número nunca llegó a aparecer. Tiempo después me fui a Marvel y coloqué allí la historia de Hodiah Twist. Y más tarde creo que escribí la historia del Oeste para Louise, aunque tampoco estoy tan seguro.
RA: Bueno, “Moral Blood” no apareció hasta 1982, pero en tu libro, “The Variable Syndrome”, mencionabas que la habías escrito en 1979 para Warren, así que puede que Louise sí que fuese la editora en aquella época.

DM: No me acuerdo. Sé que estuvo bien tener la oportunidad de volver sobre la historia y poder acabarla, expandiendo además el concepto original.

Pero antes me has preguntado acerca de la secuela de Hodiah Twist. Gene Colan dibujó esa historia, la segunda en la que colaboramos. Gene había hecho parte de Killraven conmigo, pero creo que después de todos estos años se le habrá olvidado. Adriane, la esposa de Gene, me dijo una vez: “mira, cuando Gene dibuja una historia nunca se la lee por anticipado,” y también me dijo que Gene estaba muy excitado con la idea de hacer la historia de Hodiah Twist, en plan: “¿qué va a pasar a continuación!?” [Risas.] Supongo que se lo pasó muy bien dibujando esa historia, e incluso estuvimos hablando para hacer una serie con Hodiah de protagonista. Desafortunadamente, en esa época empezaron a crearse ciertas desagradables situaciones en Marvel de cariz político.

Al departamento de blanco y negro le gustaba decir que estaban completamente separados del resto de series en color, pero eso no era cierto. Lo decían en privado, pero cuando Jim Shooter aparecía por allí su actitud era bastante diferente. Yo había guionizado la historia de Hodiah Twist y Gene la había dibujado. Me invitaron a ir a Inglaterra como invitado de honor en una Convención de Cómics que se celebraba en Londres.

Fue una época de mi vida intensa y excitante, llena de oportunidades y repleta de pasión. Conocí a Marsha Childers, y los días transcurrían repletos de una increíble cantidad de amor en la excitante ciudad de Manhattan. Ahora llevamos juntos 27 años y todavía no me parece suficiente. Marsha se quedó embarazada de nuestro hijo, Rob, en el viaje a Inglaterra, y siguieron ocurriéndonos historias excitantes una detrás de otra. En realidad nos bajamos del avión en Heathrow antes de regresar a los Estados Unidos, ya que Marsha me dijo que quería tener a Rob en Inglaterra. Pero creo que esa es una aventura de la vida real que contaré en otro momento.
Justo antes de viajar a Inglaterra había terminado la historia de Hodiah. Gene hizo un trabajo estupendo, sigo teniendo por aquí las fotocopias de sus dibujos. Sólo es la versión a lápiz, la historia todavía no se había entintado. Me encanta cómo la dibujó.

Si te lees “The Variable Syndrome” podrás conocer algunos de nuestros antecedentes, cómo surgió la idea para “Detectives, Inc.” y todo lo relacionado con el incidente que sufrí por culpa de Hodiah Twist. En aquel entonces las compañías de cómics estaban intentando coger a guionistas que firmasen contratos de alquiler por cada trabajo que les entregaban. De esa forma teníamos vetado el poder regresar más tarde a la editorial y decirles que algunas de las cosas que habíamos hecho anteriormente eran de nuestra propiedad. Lo que quiere decir que como el trabajo estaba hecho de alquiler, nosotros no éramos los creadores de nada de lo que habíamos escrito para esas compañías.

RA: Creo que fue en la misma época en la que se estrenó la primera película de Superman. Era la primera película de un comic-book que se filmaba en décadas. En los periódicos aparecieron un montón de historias sobre la pérdida de los derechos del personaje de Siegel y Schuster. También informaron que los dos estaban trabajando de conserjes o de mensajeros. Supongo que tuvo mucho que ver con el pánico que les entró a las compañías de cómic.

DM: De todas formas les dije que no, que no iba a firmar nada. La historia de Hodiah Twist ya estaba escrita, así que no había contrato de alquiler que la cubriese ni nada parecido. Formaba parte del acuerdo anterior que había hecho con Marvel. Pero entonces utilizaron la historia para intentar obligarme a firmar dicho contrato. También guionicé una historia con un personaje secundario de Luke Cage que se llamaba Quentin Chase y que era policía. Había escrito un relato de Chase para un nueva revista que iba a tratar sobre temas actuales. La historia se llamaba “A Touch Of Euphoria, A Touch Of Death”, con temática sobre las drogas. Además en ella aparecía una relación interracial, la de un chico blanco que se casaba con una mujer negra.
Me llamaron a la oficina y me dijeron que les gustaría que en la historia no apareciese pareja interracial alguna. Uno de sus entrecomillados fue: “¿cómo es que has sido capaz de coger sangre nórdica y corromperla?” No quise ni saber hacia dónde podía dirigirse la discusión. Sencillamente me pareció repugnante y corté por lo sano. Me dijeron que si quería que se publicase la historia, tenía que eliminar la parte en la que una mujer de color era la esposa del protagonista. Terminaron archivaron la historia. Le dijeron a Marshall Rogers que dibujase la historia de género negro para Marvel, pero yo llamé a Dean Mullaney para preguntarle si quería publicar mi guión: “porque ahora mismo estoy pensando en llevármelo de Marvel Comics”. Desearía haberlo hecho. Desearía haberles quitado esa historia de las manos.

Dean dijo que lo haría y por eso volví a Marvel. Me dijeron: “de acuerdo. Si has encontrado otro hogar para la historia, es que en  realidad sigue interesándote que se publique.” Me pagaron 50 pavos por el argumento, pero nunca lo llegaron a dibujar. Sin embargo acabó convirtiéndose en la base de lo que Marshall y yo hicimos juntos en Detectives, Inc. 


Detectives, Inc., dibujado por Marshall, empezó a evolucionar después de esa confrontación.
Pero la historia de los contratos todavía continúa. Me volvieron a llamar para que acudiese a las oficinas de Marvel. Les dije que si me querían contratar para que escribiese esa única historia en particular entonces no me interesaba. La historia de Hodiah Twist titulada "The Hero Killer Principle” ya estaba dibujada, así que les dije que firmaría por esa única historia individual. Jim Shooter estaba esperando en el exterior de la oficina y pude ver cómo se paseaba de un lado a otro con toda la impaciencia del mundo. En cuanto me vio Shooter se acercó y me dijo bien alto: “¿Es que Marvel tiene algún problema con este? ¡Porque aquí no hay tratos de favor para nadie! ¡Nadie los va a tener!” Simplemente me presionaron muchísimo e intentaron darle la vuelta a todo. Estaba dispuesto a firmar para hacer esa única historia, porque la escribí bajo la antigua normativa de Marvel. ¡Pero lo que no iba a hacer era firmar un contrato que les daba carta blanca para quitarme mis derechos para siempre como creador!

Les dije que me marcharía de sus oficinas y que no volvería nunca por allí.

Fue realmente aterrador. En cuanto me fui, la postura de la editorial fue la de que yo nunca había escrito esa historia. No sé cómo se pensaban que iban a poder hacer algo así sin que nadie les dijese nada, pero Rick Marschall cogió y le contó a todo el mundo que en realidad era él quien había escrito esa historia. Por supuesto, la gente me llamó esa misma noche por teléfono para contarme que la noticia del día era la de que yo nunca había escrito esa historia. Además habían cortado una página con un flashback, con lo cuál eliminaban las verdaderas motivaciones de los personajes de la historia. En principio toda la violencia vampírica podía aparecer sin problemas, pero en cuanto surgía el sexo... era otra cosa. Pero bien te puedo decir que sin duda alguna, esa historia es mía. Quitando lo que yo escribí, nadie más puso en ella ni una sola coma.
Me robaron todo el crédito porque yo no quería firmar el contrato que me pusieron delante. Por eso pone en ella Rick Marschall. Una vez se me acercó en una Convención en Philadelphia para hablar conmigo. Yo estaba en el lavabo de caballeros, en el wáter. Quería pedirme disculpas y darme la mano. Le dije: “te diré algo. Sal ahora mismo al escenario y cuéntale a la gente que le robaste la historia a Don McGregor. Si lo admites en público, entonces yo también saldré al escenario y te daré la mano. Pero por favor, no te me acerques en el lavabo de caballeros para estrecharme mano, creyendo que se me ha olvidado que me robaste mi historia.”

Una versión mucho más completa de esta escena apareció en el libro “The Variable Syndrome”. Además, en algún sitio apareció una vez una reseña en la que indicaban que cualquiera que quisiera empezar una carrera como guionista de cómics debería leerse este libro.

RA: Y entonces, después de que te marchases de Marvel…

DM: ¡Espera! Hay otra historia más que quiero contar, para que puedas tener la visión completa de todo el tema. Es s
obre una historia de la Warren titulada “The Men Who Called Him Monster”. Fue una de las primeras historias dibujada por uno de los artistas extranjeros contratados por la Warren. (En este caso el artista era Luis Garcia.) La historia tenía un aspecto muy bueno, pero me enseñó una lección sobre lo cuidadoso que tienes que ser cuando no conoces muy bien el estilo de dibujo del artista. Contrariamente a lo que dice la wikipedia, y por lo que yo sé, creo que fue en esa historia realizada para la Warren donde apareció por primera vez un beso interracial en los cómics. ¡Pero la escena del beso no tenía ningún tipo de sentido!
RA: Si me acuerdo bien, creo que no había motivo alguno para que los dos personajes se besaran.

DM: ¡Totalmente! Y el motivo fue porque la descripción que yo había hecho en el guión fue malinterpretada completamente por el dibujante. Recuerda, es probable que escribiese ese guión antes de que apareciese impresa mi primera historia de todas, así que la verdad es que no sabía que en algún momento iba a aparecer publicada en el extranjero. La historia trataba sobre un joven adolescente que se convertía en hombre lobo. Su madre contrataba a un detective privado para que localizase a su hijo perdido. Así que el detective se acercaba hasta un McDonald para poder hablar con la novia del chico, que estaba trabajando allí. ¡En aquellos días, los únicos que no sabían cómo era un McDonalds eran los dibujantes extranjeros!

RA: El detective privado es exactamente igual que Sidney Poitier.

DM: Claro, es un anciano detective y ella es una adolescente. En las instrucciones que le daba al dibujante quería terminar la escena con un momento dramático e intenso. Detallé toda la escena al dibujante y le indiqué algo en plan: “¡quiero que el estómago del lector se le encoja!”, porque quería que el drama acentuase todo lo que la chica sentía por su novio. Pero el dibujante, o quienquiera que fuese el que hizo la traducción del guión, ¡interpretó que ellos dos se abrazaban y se besaban! Así que es un beso interracial pero no tiene ninguna motivación real detrás, se besan sin ningún motivo en particular… mientras ella está hablando sobre cuánto echa de menos a su novio, coge y besa a ese anciano, ¡alguien que es bastante más que un completo extraño! ¡Y era el primer beso interracial que aparecía en un cómic de la Warren! La historia ya estaba dibujada. Ya estaba terminada. Así que se fue derecha a imprenta.
RA: ¿Sabes si Warren recibió alguna carta de protesta por culpa de la historia?

DM: No lo sé. La verdad es que me parece que no generó ningún tipo de alboroto. Sin embargo, por continuar un poco con el tema, años más tarde tuvimos grandes problemas al incluir un beso interracial en Killraven. Creo que esa es otra gran historia. Fue una discusión que mantuve con ellos durante mucho tiempo, porque quería incluir ese beso en una serie en color. Un tema que la verdad es que supongo que no encajaba demasiado con el enfoque de los comic books habituales. Se convirtió en una ardua batalla. Pero en realidad todo esto tampoco tiene mucho que ver con lo que me has preguntado...

RA: Bueno, la verdad es que nunca hace daño escuchar una buena historia.

DM: Es una larga y compleja historia que podría llevarnos demasiado tiempo.

RA: Además hiciste una gran historia junto a Mike Ploog, una que apareció en uno de los números de Marvel Preview antes de que toda la línea de horror se derrumbase.

DM: Claro, me gusta mucho esa historia. Me encantó poder trabajar con Mike Ploog. Ploog es magnífico. Me encantan las historias que hicieron Steve Gerber y él para el Hombre Cosa. Me impresionaron mucho. Me parece un material asombroso. Gran parte de ese material era político, y en ocasiones estaba repleto de drama humano y hacía gala de una ambientación increíble. Es el tipo de trabajo que te hace darte cuenta de lo grandes que pueden llegar a ser los cómics y de por qué nos gustan tanto.
RA: Parece como si en los cómics solo se pudiese incluir la política cuando el editor no se ha leído los títulos que está publicando. Muchas veces, a los nuevos creadores se les asignan las series peor vendidas y entonces ellos hacen algo novedoso y de repente despegan las ventas. Pero luego el editor empieza a interferir en el título y como consecuencia el creador que ha hecho que aumenten las ventas abandona la serie.

DM: Algo que cualquiera debería saber del mundo de los cómics es que si algo no se ha hecho cientos de veces antes, entonces el creador pasará por todo un infierno para poder convencer a la gente al cargo de que le dejen hacerlo. Si les consultas, la mayoría de las veces te dirán que no. Te dirán que si haces algo que no ha hecho nadie antes entonces no tendrán nada que ganar. Para ellos es la peor situación posible, como si el cielo se estuviese cayendo sobre sus cabezas. Mejor ahórrate su consejo, escribe las historias y fíjate dónde puede haber huecos por los que meter algún elemento innovador capaz de interesar a un buen número de lectores. En caso contrario no merecerá la pena. Debes encontrar una forma de hacer las cosas sin que se den cuenta, o si no las innovaciones jamás llegarán al lector.

Resulta difícil de entender, porque todos sabemos que el verde es el color preferido de los principales editores de cómic, por lo que... ¿por qué excluir tan alegremente las distintas religiones, razas u orientaciones sexuales de un público potencial? Sencillamente no lo entiendo. Porque todas esas personas también tienen dinero que quieren gastar.

RA: Parece como si fuese una buena forma de ampliar su rango de audiencia.

DM: Tienen miedo de ofender al público que ya han conseguido. Supongo que siempre han tenido miedo de que ciertas zonas del país se cabreen por culpa de ciertas historias. Probablemente Sabre consiguió hacerlo con algunas.
RA: Alguna vez he oído comentar que ibas a hacer una segunda novela gráfica de Killraven.

DM: Creo que sabrás que escribí entre 50 y 60 páginas de la que iba a ser la última historia
 de Killraven, que se titulaba: “Final Lies, Final Truths, Final Battles” y que Craig iba a dibujarla a finales de los ochenta. La empecé a planear en la época en la que estaba guionizando “Panther’s Quest”. Bueno, en realidad empecé a escribir la historia de Killraven antes de hacer la de la Pantera. El motivo era que Craig quería estar seguro de que Marvel iba a publicarla en el mejor formato posible del que dispusieran en ese momento. Era lo único que queríamos, pero ellos no se pusieron de acuerdo. Ese fue el único motivo por el que no le dimos un remate a la historia. De lo contrario habríamos podido ver un gran final en en el que mantenía la promesa que les había hecho a mis lectores: Killraven terminaría llevando la guerra contra los invasores.

RA: Podría haber sido una lectura estupenda.

DM: Desearía tener la oportunidad de finalizar la historia en algún momento. En la trama se producen un par de grandes giros finales y creo que hay situaciones que pueden sorprender incluso a los lectores que han ido siguiendo todo lo que he ido escribiendo hasta ahora. Supongo que podría ser una historia dramática bastante efectiva. Podría ser una buena historia. Valdría la pena hacerla.


(Continuará)

martes, 18 de enero de 2011

THE NECESSARY EFFECT - SCREAMERS SONGS INTERPRETED


Various - The Necessary Effect - Screamers Songs Interpreted
(Xeroid Records/Extravertigo Recordings, 2002, 2xCD)

CD-1

1-Flux Information Sciences - Punish Or Be Damned
2-Akimbo - Vertigo
3-Intelligence - The Beat Goes On
4-Brown Cuts Neighbors - I Am A Mench
5-Mustachio - I'm Going Steady With Twiggy
6-The Cripples - Cholo Jump
7-Stereoke - Last Four Digits
8-Ursula And The Androids Featuring Jackie Hell - The Scream
9-The Tyrades - Government Love Affair
10-Two Minutes Hate - In A Better World
11-8th Grade - 122 Hours Of Fear
12-Rubber O Cement With Karla LaVey - I Wanna Hurt
13-Spooky Pie With Paul Roessler - Go Guy
14-Candlemaker - Eva Braun 


AQUI.

CD-2

1-Luxo Champ - Mator Dolores
2-Canned Hamm - The Beat Goes On
3-Reckless Bastards - She's The Girl In The Car W/ The Glasses And The Gun
4-Bloodhag - If I Can't Have What I Want I Don't Want Anything
5-The Miss - Peer Pressure
6-The Cripples - I'm Going Steady With Twiggy
7-KK Barrett & Paul Roessler - Sex Boy
8-A-Frames - I Wanna Hurt
9-Destruction Unit - Nervous
10-Phantom Surfers - Eva Braun
11-Aaiiee - She Frightens
12-Teen Cthulhu - Violent World
13-Basin Jently - I Go For You
14-Spider Compass Good Crime Band - Punish Or Be Damned
15-Point Line Plane - Give The Future A Break

AQUI.

domingo, 16 de enero de 2011

Unsane - Complete "Scattered, Smothered, and Covered" LIVE


Unsane - Complete "Scattered, Smothered, and Covered" LIVE
(2010 August 23, Akron, OH)
Backstage Concert Club

1-Taxi Driver Intro
2-Scrape
3-Alleged
4-Blame Me
5-Out
6-Can't See
7-Blew
8-Empty Cartridge
9-No Loss
10-Test My Faith
11-Ruin
12-Swim
13-Against The Grain
14-Killing Time
15-Commited
16-Sick
17-Get Off My Back (with Aaron (Keelhaul) on Second Bass)

Notes: On this short tour w/ Keelhaul and Today is the Day,
Unsane played their entire "Scattered, Smothered and Covered"
album.

AQUI.

viernes, 14 de enero de 2011

Kid Congo & The Pink Monkey Birds - Dracula Boots


Kid Congo & The Pink Monkey Birds - Dracula Boots
(In The Red Recordings, 2009)

1-Lsdc
2-I Found A Peanut
3-Hitchhiking
4-Funky Fly
5-Black Santa
6-La Llarona
7-Buck Angel
9-Pumpkin Pie
10-Bobo Boogie
11-Rare As The Yeti
12-Kris Kringle Ju Ju
11-Late Night Scurry

AQUI.

jueves, 13 de enero de 2011

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 1 (DE 3)

ENTREVISTA CON DON MCGREGOR 1 (DE 3). (Mangada en ENJORASWORLD, 2005-2006. Realizada por Richard Arndt. Traducida por Frog2000)

*** El Lector Impaciente rescata Ragamuffins I.
*** Grant Bridge Street rescata Ragamuffins II.
*** Página del autor.

Richard Arndt: ¡Gracias por dejarnos hacer esta entrevista, señor McGregor! ¿Podrías contarnos algo sobre tu infancia y cómo descubriste los cómics?

Don McGregor: Bueno, si te lees “Ragamuffins”, y sé que tú te lo compraste, la primera historia cuenta mucho mejor mi descubrimiento inicial de los cómics que todo lo que yo te pudiese decir. Ahí fue donde me puse a contar las sensaciones que me produjo descubrirlos. Supongo que tendría cerca de cinco años. En esa época debía ir todavía al jardín de infancia. Camino del mismo se encontraba una tienda en la que tenían expuestos los cómics en estanterías. Me enamoré inmediatamente de ellos. Te podrás imaginar que siempre supe que terminaría ganándome la vida guionizando cómics. Desde el principio tuve el impulso de convertirme en narrador de historias, y no puedo recordar una época en la que no estuviese leyendo cómics. Probablemente empezaría con cinco o seis años. No sé si era capaz de leer todas las palabras, pero captaba lo suficiente como para saber lo que estaba pasando en la historia... No me los leía nadie. Creo que mi amor por los cómics fue lo que me obligó a querer aprender a leer.
El primer cómic que me compré fue uno de Hopalong Cassidy. El número 65. Cada semana me daban una moneda de diez centavos como paga. Cuando compré el primero mi padre llegó a casa y me dijo: “¿qué has hecho con tu paga?” y yo le contesté “¡me he comprado un comic book!” Mi padre me dijo: “¡no, no!, ¡no quiero que ninguno de mis hijos lea cómics! ¿No ves que no es normal que te gastes toda tu paga en cómics?"

Durante la semana siguiente apareció en los quioscos el nuevo número mensual de Hopalong Cassidy con una nueva portada, y sabía que tenía que hacerme con él como fuese. Así que llegué a casa y cuando mi papá también lo hizo, me dijo: “Bueno, ¿qué has estado haciendo esta semana?” “¡Pues la verdad es que me he comprado otro cómic!” [Risas.] Creo que ese fue el motivo de que me quitase la paga durante una buena temporada. Muchos años después, cuando ya me había convertido en guionista de cómics, le dije a mi papá: “bueno, papi, ¿qué piensas ahora? Ahí enfrente tienes un cómic y es tu propio hijo quien lo ha escrito”.

Los cómics me gustaron desde el principio, pero cuando empecé a poner el lápiz sobre el papel en realidad no quería escribir cómics sino que quería hacerlo para otros medios. Siempre me ha gustado contar una historia o que me la cuenten a mí.

Empecé a escribir relatos con siete u ocho años. Siempre eran relatos en prosa. Sin embargo también me encanta el cine. Y me gustan los cómics. Siempre he leído cómics. Pero no quería escribirlos. Era la época en la que Warner estaba haciendo todas esas series de detectives privados, estábamos a principios de los sesenta, y me encantaban todas. Supongo que fue entonces cuando empecé a hacer versiones en cómic de 77 Sunset Street, Bourbon Street Beat y Hawaiian Eye. Puede que los pequeños cómics grapados que hacía mezclasen los títulos de esas series entre sí, convirtiéndolos en un extraño híbrido, ¡algo en plan "77 Bourbon Eye"! [Risas.] Solía mezclarlo todo. No sabía en qué orden ponerlos y tampoco tenía ni idea de escribirlos. Sospecho que mi mamá sigue conservándolos enterrados en algún sitio del sótano de su casa. Nadie los ha visto nunca, ¡y tampoco creo que eso vaya a cambiar ahora! [Risas.] En aquella época me encantaban los cómics, pero la mayor parte del tiempo me la pasaba escribiendo relatos en prosa.
A los 13 o 14 años empecé a escribir novelas policíacas y de misterio. Creé a un par de personajes que eran detectives privados y estuve jugando con ellos. Luego, a los dieciséis mi padre me regaló una cámara manual bolex de 8 milímetros. A esa edad me di cuenta de que si escribías una película y la dirigías y actuabas también en ella, te pasarían un montón de cosas. Una es que siempre saldrías ganando. Por lo que si alguien es más fuerte que tú, tampoco es que importe demasiado. Puede que en aquel entonces alguien me dijera: “escucha, Don, podría patearte el culo, convertirte en pulpa.” Y yo les contestaba: “lo sé y tú también lo sabes, pero mira, en este guión dice que el que gana en la historia soy yo, así que vamos a hacer las cosas de esa forma.”

Me parece increíble que una frase esté escrita en un guión y la gente se lo lea, se encoja de hombros y diga: “vale, bien, tienes razón. La verdad es que lo pone ahí.” Es infinitamente mejor que lo que ocurre en la vida real. Además, lo segundo que aprendí fue que siempre consigues a la chica. ¡Algo que me encanta! Hace que la vida real muerda el polvo y se convierta en mucho peor. E incluso podría sustituirla del todo. Actuar muy bien puede sustituir lo real. No sé si entonces yo lo pensaría de esa forma, pero definitivamente mi actitud era la de: “joder, ¡creo que voy a dedicarme toda la vida a hacer esto!” Estuve tonteando mucho más con el mundo del cine y con la literatura que con los cómics.

Pero entonces acudí a uno de esos Salones que organizaba Phil Seuling en 1969. Y allí fue cuando empezó mi carrera en los cómics.
RA: Sé que tu primera historia profesional fue “The Fade-Away Walk”, en 1971.

DM: Esa no fue la primera que vendí, sino la primera que se imprimió. El primer guión para un cómic que me compraron fue “When Wakes The Dreamer”, años antes de que se llegara a editar en algún sitio [en Eerie número 45 (Feb. 1973)] y el motivo de que se retrasara tanto fue porque Billy Graham estaba a punto de dibujarla y ya había hecho una primera página espectacular y todo, pero por alguna razón nunca llegó a terminarla. D
espués de revisar un poco el dibujo, fue una de las páginas que le cedí a Jon B. Cooke para que la reprodujera en su libro The Warren Companion. Y aunque no fuimos capaces de encontrar el dibujo acabado de la versión que había hecho Billy para otra de mis primeras historias: “The Vampiress Stalks The Castle This Night”, estoy seguro de que Jon la habría utilizado en el libro. Sin embargo, estoy segurísimo de que si en algún momento se me ocurriese dónde buscar, encontraría todos esos dibujos. Puede que uno de estos días, mientras estoy buscando cualquier otra cosa, ¡aparezca de repente!

De todas formas Billy sí que dibujó la historia de vampiros, que también se imprimiría muchos años después. Creo que mi guión era bastante primitivo. Supongo que sería el segundo que escribí, pero de alguna forma, al pensar en ello, me parece que tenía como unas doce páginas, y si realmente es así, entonces creo que antes hice un par más de unas diez páginas, así que puede que no fuese mi segundo guión. Billy ya había dibujado y entintado algunas páginas de esa historia, y como los personajes principales eran un par de jóvenes fugitivos cogió y les puso mis rasgos y los de mi mujer. Pero insisto, Billy no llegó a acabarla. Probablemente estaba demasiado ocupado con los otros proyectos, por no mencionar que era el primer Director de Arte de color de la historia de los cómics.
RA: Bueno, creo que en esa época directamente se terminó convirtiendo en el editor de Warren.

DM: Estoy bastante seguro de que Billy ya estaba trabajando en la redacción cuando yo entré a escribir para Jim Warren. A veces me quedaba con Billy en Harlem cuando viajaba a Nueva York para intentar venderles mis historias a revistas como Mike Shayne, Mystery Magazine, Ellery Queen y algunas otras. Cada vez que necesitaba un lugar donde quedarme me acogía amablemente. Podría haber comprado un billete de autobús de ida y vuelta desde Rhode Island, que era donde vivía, hasta la ciudad de Nueva York, y quedarme allí, siempre que tuviese dinero. Pero Billy y yo… ah, creo que pasamos una buena época. Vivimos muchas aventuras. Ojalá alguna vez tenga la oportunidad de re-editar su “Sabre: An Exploitation Of Everything Dear”, y espero que haya un lugar lo suficientemente grande como para erigirle un monumento y contar anécdotas tan salvajes que cualquiera podría llegar a chantajearme si las conociese alguna vez. Cuando me quedaba sin dinero seguía teniendo mi billete de ida y vuelta para poder regresar a Rhode Island. Billy era un tío del Renacimiento. Sencillamente era alguien increíble.
RA: ¿Fue Billy Graham el editor que te compró tu primera historia o fue Archie Goodwin?

DM: Fue Archie Goodwin. Cuando conocí a Jim Warren -y sé que fue entonces cuando se me ocurrió la historia “The Fade-Away Walk”- me encontraba en la Convención que había organizado Phil Seuling, y había hecho una versión en cómic de “Detectives, Inc.” que dibujó mi buen amigo y actor especialista Alex Simmons. Sería en 1969 o en 1970, no estoy demasiado seguro. ¡Fue hace mucho tiempo! Era la época en la que Jim Warren estaba pensando coger todas sus revistas y distribuirlas por correo. Quería quitarlas de los quioscos para poder eludir así la censura vigente, para no tener que hacer frente al dictado de distribuidoras, tiendas y demás. Estuvimos vendiendo Detectives Inc en esa Convención de Nueva York, pero como éramos demasiado jóvenes no nos gustaba demasiado quedarnos sentados en nuestro puesto mientras nosotros mismos vendíamos el título. En esa época tenían a alguien que se hacía cargo y que te vendía la serie mientras tú podías ir de un puesto a otro y hacer lo que quisieras.

Me fui a uno de los escenarios propiedad tanto de Jim Warren como de otro montón de editores. En ese momento estaban discutiendo sobre el estado del negocio de los cómics o algo así. Mientras los participantes subían al estrado, yo les ponía en la mano una copia de “Detectives, Inc.” La verdad es que no tenía previsto ningún plan, pero me figuraba que algunos de los que estaban allí se aburrirían durante alguna de las charlas. Supuse que si tenían algo a la vista quizá se lo leyesen. Habíamos utilizado un color bastante chillón para la portada. Era rosa como el del pepto-bismol, así que podía darme cuenta de si había alguien leyéndose la revista o no. ¡Era como un neón rosa que podías ver desde el fondo de la sala!
De cualquier modo... Jim empezó a soltar su discurso y a decir que sus cómics eran los mejores cómics del mundo y que nadie era capaz de hacerles sombra. Hablaba acerca de que tenía la intención de distribuir sus cómics por correo y que esa sería la mejor forma de hacer las cosas. Y… sólo para que veas que después de todo no tenía ningún plan preconcebido para vender “Detectives, Inc." a nadie , o conseguir que alguien me diese trabajo, cogí, levanté la mano y cuando me dieron el turno, le dije alto y claro: “Sr. Warren, si eso es verdad, ¿por qué está publicando esa mierda que edita?” Jeeesús, ¡Jim se puso como loco!

[Risas.] ¡Y no le culpo!

Así que me contestó de una forma atronadora. Cuando bajó del escenario Jim Warren se vino hacia mí impetuosamente y me dijo: “¿Quién coño eres tú? ¿Cómo te atreves a hacerme una pregunta como esa?” Y le contesté: “Bueno, lo he dicho porque creo que es la verdad. Usted publica muy buen material, pero también muchas historias que son realmente malas.” No fue la forma más diplomática de hacer las cosas, pero en mi defensa diré que lo solté sin haberlo pensado demasiado. Realmente yo creía en lo que decía, pero me doy cuenta de que si estuviese allí de nuevo me lo pensaría dos veces antes de decir nada.

Entonces me dijo que le nombrase alguna historia: “¡Dime una sola historia de todas las que he publicado que te parezca una basura, a ver si puedes!” Y entonces le dije una. Y esa la había dibujado Billy Graham. Sin embargo, ten en cuenta que yo no estaba hablando sobre el dibujo, sino sobre el guión. Así que Jim me dijo: “¡ven por aquí!” En las Convenciones de cómics de esos días pasaban películas las 24 horas, tanto de día como de noche. Había una habitación separada del resto del Salón donde tenían instalada una pantalla y pasaban las películas. Entramos en la habitación y por supuesto, era muy ancha y oscura. Jim se fue caminando hacia uno de los lados y nos dijo a Alex y a mí que lo siguiésemos. No tenía ni idea de lo que iba a pasar a continuación. De repente se paró a mitad de trayecto y enfiló hacia una de las personas que estaban sentadas allí, y le indicó que saliera al pasillo. Entonces ese tío se levantó y se dirigió hacia donde estábamos nosotros, mientras toda la habitación parpadeaba con la imagen que se estaba emitiendo desde la pantalla.

Entonces Jim le dijo: “Billy Graham, este es Don McGregor. Don McGregor, este es Billy Graham. Don McGregor: ¡dile a Billy Graham por qué su trabajo te parece una mierda!” [Risas.]

RA: No hay nada como que te pongan en tu lugar.

DM: Así que supongo que Jim creería que me tenía bien atrapado, ¡porque entonces yo no conocía a Billy! Pero yo no había dicho que su dibujo era una basura. Nunca lo dije. Así que les espeté a ambos: “Estábamos hablando sobre el guión ¡y sólo sobre el guión!” Las series de Warren tenían un gran trabajo artístico detrás. Y algunas de ellas también tenían grandes historias. Pero al mismo tiempo, ¡también había una gran cantidad de mierda en sus publicaciones!

Entonces, cinco minutos después Jim me dijo: “te diré algo, Don. Si hoy juegas bien tus cartas, quizá te invite a cenar.” Creo que lo hizo porque respetaba que yo pensara de forma independiente y que fuese capaz de pensar por mí mismo, por lo que estaba dispuesto a respaldarme. Si le hubiese intentado adular seguro que me habría dicho “¡Chico, lárgate de aquí!” Así que nos cogió a Alex y a mí y nos llevó a cenar.
A la mañana siguiente nos aceramos al Salón de nuevo. Jim Warren estaba allí, esperándonos en la entrada. Tenía un dibujo y había algo que lo estaba cubriendo. Jim cogió el hábito de llamarme Hotshot (Pez Gordo) durante todo ese fin de semana, supongo que por Hotshot Charlie, el de la tira de “Terry y los Piratas” de Milton Caniff. Supongo que también lo hacía porque yo era un chico bajito que había tenido el valor de decirle lo que le dije sobre su material el día anterior. De todas formas Jim me llamó y me dijo: “¡Hey, Hotshot! Te crees que molas mucho, ¿verdad? Vente para acá conmigo.” Fui para allá y me enseñó un dibujo de Vaughn Bode. Jim me dijo: “tengo un montón de guionistas a los que les gustaría escribir un guión para este dibujo. Te doy diez segundos. Voy a retirar lo que está cubriendo el dibujo y entonces lo mirarás detenidamente durante diez segundos a ver si se te ocurre una historia.” Bueno, me quedé completamente aterrorizado. ¡No se me ocurría nada! Me empezaron a sudar las manos, etc. Por supuesto, Jim sabía bien por todo lo que yo estaba pasando. Estaba disfrutando un montón con la situación. Era su propia versión de hazlo o piérdete.

Levantó la portada teatralmente y empezó a contar: 10…9…8…7… la cuenta atrás. Y yo no tenía nada. Me había quedado tan congelado como un ciervo frente a unos faros. Probablemente incluso estuviese tartamudeando. Continuó con la cuenta atrás y yo seguía pensando que no se me iba a ocurrir nada de nada, pero tampoco importaba tanto, porque en cuanto Jim llegó al uno empecé a hablar sin parar. Llegó al uno y yo empecé: “de acuerdo, tenemos a dos tíos que...” Agitó la portada y me dijo: ¡Olvídalo! Ya tengo guionistas profesionales. Tengo buenos escritores para que me hagan este relato. ¿Por qué debería coger a un don nadie como tú, Don? ¿Crees que eres un Pez Gordo (hotshot)? Ya tengo a…” y empezó a enumerar a todos los guionistas a los que les gustaría hacer la historia de ese dibujo de Vaughn Bode. Y luego me dijo: “te diré algo. Dejaré que le envíes una historia a Archie Goodwin.”

Y la escribí. Y Archie me la compró. Yo tenía
 una idea bastante distorsionada sobre cómo trabajaban los guionistas y los editores, porque pensaba que el objetivo final era que la historia fuese la mejor que se podía conseguir, y que aún así tenía que seguir siendo tu propia historia. Pero Archie me pareció de lo más increíble.
En aquella época te pagaban 25 dólares por historia. Así que escribí “When Wakes The Dreamer” y cobré 25 dólares por una historia de 8 páginas. No te pagaban por página sino por historia completa. Así que hice una historia de 8 páginas y me dije... no, no. Me parecía como que no tenía la longitud adecuada. Así que hice dos historias más de diez páginas y le dije a Archie: “Creo que tampoco tiene la longitud suficiente para que se desarrolle bien toda la historia que me gustaría contar.” Y empecé a hacer historias de doce páginas de duración. Pero aún así, ¡me seguían pagando 25 dólares por historia! Sencillamente Jim estaba consiguiendo páginas extra por el mismo precio [Risas.] ¿Entiendes por qué yo le caía tan bien? ¡Este tío tiene que estar bastante loco!

De todas formas Archie aceptó aquella primera historia. De los cuatro guiones que escribí escogió “The Vampiress Stalks The Castle This Night” y le agradezco mucho que me echase una mano. Ahí estábamos mi chica y yo. Ella ya estaba embarazada y habíamos pensado en abortar. Es algo que te puede enseñar lo serio que me estaba tomando el trabajo. Me dije que si incluía en una de las historias la situación por la que estaba pasando, bien podría darle una dimensión humana. Pero abandoné la idea de inmediato. “Bah, nunca me la aceptarán.” Sabía que me estaba adentrando en territorio inexplorado y escribí un final verdaderamente horrible. Le envié el guión a Archie y entonces me llamó y me dijo: “Don, si quieres hacer una historia, entonces la tienes que hacer bien… ¿Por qué le has puesto ese final?” Y tenía razón. Aún hoy día sigo avergonzado del primer final que le envié. Era peor que la historia que yo le había criticado a Jim, porque empleaba pésimamente un tópico tan delicado como importante. Y encima parecía muy estúpido, ¡era un final insultante! Gracias, Archie, por no dejar que la imprimieran. Sólo de pensarlo... su recuerdo me persigue, aunque sólo sea yo quien conozca cómo era ese final.

Yo creía que todas las cosas funcionarían siempre igual con todos los editores, pero en realidad Archie era un editor tan único como especial. Él quería que escribieras las historias con el corazón. Y si eras capaz de hacerlo mejor, eso es lo que estaba buscando. No te daba consejos desde el punto de vista de un narrador o de un guionista, sino que sabía qué era lo mejor para ti como profesional y también para la historia que hubieses escrito. No quería que todo se hiciese a su manera, sino que te dejaba contar la historia a tu aire. Archie era magnífico. Alguien magnífico y un gran editor. Sigo agradecido por no dejar que se imprimiese esa historia de la forma en que la había escrito en un principio, y también sigo agradecido por cómo se comportó conmigo durante todos los años en los que estuvimos trabajando juntos.
De todas formas... ¿por dónde iba? Ah, sí, escribí y le vendí cuatro o cinco historias a Archie. Entonces Jim Warren me llamó y me dijo que iba a enviarme tres o cuatro relatos que ya estaban escritos y que se basaban en la portada de Vaughn Bode que había visto en aquel Salón. Quería que cogiese el guión, o mejor dicho, el argumento que más me gustase de todos, e hiciese una nueva versión. Entonces le contesté que no me interesaba hacerlo. Y Jim me dijo: “¿de qué estás hablando, Don? Sé cuánto te estamos pagando. No te puedes permitir rechazar esta oferta. Además, funcionará bien como reclamo. ¡Porque te pondremos en portada!” Le dije que sólo me interesaba si también me mandaba una copia del dibujo y si podía hacer mi propia historia con el mismo delante. Eso es lo que me interesaba hacer en realidad. De lo contrario no lo haría.

Estoy seguro de que Jim pensó que este tío se había vuelto majareta. “¿Qué es lo que le ocurre a McGregor?” Pero la verdad es que yo no quería reescribir el material de otra persona. Así que Jim me envió el dibujo de Vaughn impreso y escribí la historia titulada “The Fade-Away Walk”.

Después de enviarla no sabía si ya habían empezado a dibujarla y tampoco sabía que el dibujante iba a ser Tom Sutton. En ese momento yo no vivía en Nueva York. Entonces me llegó por correo el número de Creepy donde aparecía mi relato. Yo seguía instalado en Rhode Island. Abrí el paquete y ahí estaba ese Creepy con mi historia, ¡con mi nombre y el de Tom Sutton en portada! Nunca antes habían puesto el nombre del guionista y del dibujante en la portada, y menos aún el de un guionista que acababa de empezar. De hecho, alguna gente se pensó que el nombre de Don McGregor era el seudónimo de un guionista que también había contratado Marvel o DC. Sobre todo porque no podían entender por qué habían puesto mi nombre en la cubierta. Y creo que lo hicieron gracias a Billy Graham.
RA: Bueno, era el primer número en el que Billy Graham trabajaba de editor.

DM: Puede ser. No sé por qué lo hizo Billy. Creo que fue él quien se ocupó del diseñó de portada. Recuerdo que el lector se encontraba en el punto de mira y que en un principio todo estaba pintado de rojo. La portada no tenía el fondo de color negro como si fuese la boca de un cañón, que es la que apareció impresa finalmente. El cañón era uno de los diseños que yo había incluido en mi historia.

Cuando leí la historia me dije: “¡Oh, Tom Sutton ha dibujado todo lo que yo le he dicho!” Yo quería que aparecieran disparos por todos lados y un tiroteo de respuesta desde el lado contrario, desde el punto de vista del francotirador, y Tom me había dado todo lo que le había pedido y más. Era un trabajo precioso, estaba hecho con un estilo que creo que Tom nunca había utilizado antes, con un lápiz de grafito. Me dije: “¡esto es grandioso! ¡Puedo escribir todo lo que quiera y el dibujante lo llevará a cabo, es grandioso!” [Risas.] Por supuesto, las cosas no siempre han sido de esa forma.

RA: Parece que durante esa época Tom Sutton era el chico que Warren emparejaba con los nuevos escritores. También había estado trabajando en las primeras historias publicadas por Nicola Cuti y Rich Margopoulos y dibujó muchas otras primeras historias de algunos otros guionistas. En mi opinión creo que hizo un gran trabajo en todas ellas, así que supongo que ese fue el motivo de que le pusieran a dibujarlas.
DM: Bueno, Tom era el tipo de dibujante que podía hacer todo lo que le pidieras y mucho más. También estuve trabajando con él en “Alexander Risk”…

RA: Oh, me encanta esa historia. Me habría gustado que le hubieseis dado un remate.

DM: Gracias, a mí también. Aunque en realidad sí que tengo escrito todo el guión. Se suponía que la iba a dibujar Dwayne Turner para la línea que sacó Marvel en la que los creadores mantenían sus derechos, allá por 1990. Sigo creyendo que es una de las mejores historias que haya escrito nunca. Si Dwayne la dibujase alguna vez creo que tendría una apariencia magnífica. Es otra de esas cosas que nunca se llegaron a hacer cuando Marvel desechó toda la línea de un plumazo.

Risk sigue siendo de mi propiedad y espero que los lectores puedan leérsela algún día. Parecía que en 2006 iba a ser definitivamente posible, así que espero que ocurra en cualquier momento. Sobre todo para que la disfruten personas como tú, Richard.

Mike Mayhew hizo algunas páginas que se pueden ver en una web llamada Thrilling Detectives. Me encantaría completarla algún día. Sigo esperando que alguien venga y me diga: “Don, ¡ya estamos listos!” Porque me encanta el guión y amo a esos personajes. Me gustaría tener la oportunidad de acabar toda la historia. Que no se haya editado nunca me rompe el corazón.

RA: Bueno, hace poco tuve el placer de ser uno de los que hicieron posible que se publicase la primera historia en 30 años de Will Franz y Sam Glanzman. Fue en Negative Burn (Vol. 2, número de verano, 2005). No habían sacado una nueva historia en forma de cómic desde el Weird War Tales número 5, allá por 1972, así que me puse muy contento. Supongo que nunca se sabe, pero hay cosas que crees que nunca se van a completar y que terminan haciéndolo. V For Vendeta tuvo un parón de cuatro años, y la adaptación de Drácula de Roy Thomas y Dick Giordano estuvo detenida unos 29 años.
DM: Ya sabes, es muy extraño. Son cosas que pasan de forma casual, como cuando me enviaste el correo solicitando hacer esta entrevista. Tengo un montón de solicitudes para conceder entrevistas. Muchas veces las imprimo y me digo que tengo que revisarlas alguna vez, pero según va pasando el tiempo no vuelvo a mirar el correo impreso, o quizá se queda sepultado bajo otros papeles y luego puede que incluso se pierda. A veces encuentro las cartas meses después. Inmediatamente después de que me llegase tu e-mail Frank Lovece me dijo que echase un vistazo en la Enciclopedia de Internet, que supongo que es lo que llaman Wikipedia, y que -si te digo la verdad- realmente yo no conozco demasiado. En una de sus páginas había un enlace o algo así, que te dirigía hacia una página con tu obra, supongo que aparecía el tomo que hiciste sobre las revistas de la Warren. Y entonces, inmediatamente después me llegó otro correo de Dean Mullaney en el que me decía que te había entrevistado y que quería que yo leyese esa entrevista a ver qué tal me parecía.

Es curioso, porque a cuenta de una de las anécdotas que te contaba Dean en la entrevista cogí y lo telefoneé para decirle: “Dean, creo que te has equivocado.” Y empezamos a hablar del momento en el que habíamos empezado a planear Sabre. Él se pasaba a menudo por mi casa en el Bowery. En ese loft solíamos proyectar películas de 16 mm. Y nos pasábamos la noche hablando sobre cine, pasando un buen rato, salíamos a cenar, lo que fuese, y ahí fue cuando él pudo ver por primera vez el póster original de Sabre. Le dije lo que tenía planeado para el personaje. Sin embargo, creo que no fue entonces cuando empezó el proyecto en serio. En realidad creo que me llamó algunos días después para preguntarme si le dejaba editar la serie.
Le dije: “¿de qué estás hablando? Tú no eres editor. No publicas cómics. No entiendo qué me estás diciendo.” Pero me dijo: “no, no lo hago. Pero quiero empezar a publicarlos y quiero empezar con el proyecto de Sabre.” Y le contesté: “mira, Dean, tú no tienes una empresa, y además quiero quedarme los derechos de mi material.” Me contestó que estaba de acuerdo. Le dije que quería tener la última palabra sobre el producto. Me dijo que también estaba de acuerdo. Tenía otras exigencias más y se las dije del tirón. ¡Y me dijo que estaba de acuerdo en todo! Así que le dije: ¡Bueno, supongo que será mejor que vengas aquí y hablemos sobre ello!”

Así que hace unos días llamé a Dean para recordáselo y me dijo: “ahhh, no importa Don. Creo que mi historia es mejor que la tuya.” [Risas.] Por lo que si quieres puedes escoger entre ambas versiones.

RA: Supongo que todo dependerá de cómo lo percibió cada uno. Tú estuviste escribiendo para Warren entre 1970 y 1973 y luego desde 1979 hasta el final.

DM: Claro, fue entonces cuando regresé a la editorial. Algunas de esas historias (“The Vampiress Stalks The Castle” y “When Wakes The Dreamer”) acabaron publicándose años después de que las hubiese escrito. No recuerdo en qué momento exacto, pero creo que fue mucho, mucho después de que las hubiese escrito.
RA: En realidad “The Vampiress Stalks The Castle” apareció en Vampirella en 1972. Felix Mas se encargó del dibujo y apareció muy poco tiempo después de las historias que habías hecho con José Luis Garcia López.

DM: ¿En serio? Pensaba que había sido mucho más tarde, a principios de los ochenta o así. Te tomaré la palabra, porque cuando vi el profundo análisis que habías hecho sobre las revistas de la Warren y la Marvel, me di cuenta de lo completo que era. Esa es una de las razones por las que estuve de acuerdo en ponerme en contacto contigo. Sé que Billy Graham hizo tres o cuatro páginas de “The Vampiress Stalks The Castle”, y por lo que él ha comentado en algún sitio los dos jóvenes fueron modelados con los rasgos de mi ex-esposa y los míos. Fue un enfoque muy diferente al que yo tenía pensado. La versión que apareció estaba muy bien diseñada, pero la forma de narrar no seguía mis sugerencias ni en cuanto al abocetado ni en la detallada descripción del dibujo que había incluido en el guión.

RA: Gracias por los cumplidos. Después del primer par de entrevistas y el primer checklist que elaboré, me dije que si iba a seguir haciendo algo parecido sería mejor hacerlo bien. Personalmente prefiero leer un trabajo de investigación que se haya trabajado a fondo en lugar de algo que se queda a medias.
DM: Si, a mí también me gusta así, y por eso he accedido a hacer esta entrevista. Es curioso, porque ahora estoy escribiendo alguna cosa para Jon Cooke (el editor de Comic Book Artist) y cuando Jon se me acercó en un Salón de Cómic (siempre he tenido mucho cuidado de no comprometerme demasiado cuando estoy en los Salones de Cómic, porque puede que no termines haciendo lo que has prometido por culpa de la euforia del momento), porque quería que hiciese algo para la revista Comic Book Artist y yo no sabía qué podía hacer para él. Pero en cuanto llegué a casa y tuve la oportunidad de ver qué es lo que se editaba en su revista, me pareció muy buen material e inmediatamente me puse en contacto. Quería saber qué era lo que necesitaba y si tendría el tiempo y la habilidad necesarias para poder echarle una mano. Y también si funcionaríamos bien trabajando juntos.

Volviendo a Warren, cuando J. R. Cochran se convirtió en editor escribí una historia llamada “The Ones Who Stole It From You”. Trataba sobre un demonio que desenterraba cadáveres y se los comía. El editor creía que el demonio era demasiado metafórico. ¿Por qué? ¿Qué intentas decirme? [Risas.] No sé qué es lo que él estaría pensando, pero no tenía nada que ver con lo que yo había escrito, eso te lo aseguro. Así que el editor quiso que añadiese un poco más de material e hice un prólogo (aunque la historia seguía siendo la misma), un par de páginas en las que se mostraba cómo un tipo se transformaba en ese demonio. El prólogo tenía lugar al final de la Segunda Guerra Mundial y se mostraba al demonio atrapado en un edificio bombardeado, por lo que se veía obligado a comer cadáveres para poder sobrevivir. Luego se lo llevaban de vuelta a un hospital de veteranos, y había una parte en donde asaltaba el cementerio donde se encontraban enterrados los soldados que habían obtenido el Corazón Púrpura después de luchar en la guerra. En realidad no quería hacer comentarios de ningún tipo sobre el Ejército o sobre la Guerra de Vietnam o lo que fuese. Resultaba evidente que cualquiera que estuviese enterrado en un hospital de veteranos tenía que ser algún tipo de militar. Pero esa parte no estaba concebida como un golpe de efecto o como un comentario social, sino que sencillamente lo que quería era que se viese que el protagonista devoraba los cuerpos en el lugar que me parecía más lógico que estarían enterrados.
Recuerdo que en esa época todavía vivía en Rhode Island y no tenía ni idea de lo que estaba pasando realmente en Nueva York con mi material. Básicamente, cuando escribía una historia y era aceptada, finalmente terminaba publicándose. No tenía ni idea de lo que hacían con el guión ni quién iba a ser el artista que la iba a dibujar. Ni tampoco sabía si se llegaría a dibujar en algún momento. Cuando tenía que comentar algo sobre la historia o tenían algún problema con ella, como me ocurrió con “The Vampiress Stalks The Castle”, sobre la que tuve que hablar con Archie Goodwin, m
e devolvían la historia y entonces tenía que reescribirla. Si querían cambiar algo y yo no estaba de acuerdo les volvía a mandar la historia tal cual. A veces no quería hacer cambios. En aquella época esta actitud era aparentemente algo que bordeaba la herejía, pero yo pensaba que mis historias estaban bien construidas. Mi nombre aparecía en ellas. Si la fastidiaba, entonces también me estaba fastidiando a mí mismo. Y aún así pensaba que había cometido un error de la forma más honesta posible.

Cuando hicimos “The Ones Who Stole It From You”, Billy Graham la incluyó como historia de portada. Entonces les llegó el prólogo donde aparecía la frase que acompañaba a la escena en el cementerio y el editor lo odió de inmediato. Se vio obligado a utilizar la historia porque Billy ya había terminado la portada. Mientras tanto yo estaba en Rhode Island y no me enteraba de nada de lo que estaba pasando. Un día que estaba hablando con alguien por teléfono el operador me cortó (y esa era la primera vez que me cortaban la línea mientras estaba hablando) y me dijo: “tiene usted una llamada de emergencia de Jim Warren”. Yo pensaba que había pasado algo muy grave. En aquella época Billy estaba saliendo con una chica que en breve tenía que operarse de la vista. Las cosas se habían puesto bastante mal y cuando me llegó el aviso tenía miedo de que le hubiese pasado algo. Esa llamada de emergencia me dejó aterrado. Sujeté el teléfono y escuché a Jim Warren al otro extremo.
Me dijo: “Don, voy a despedirte.” Y yo no tenía ni idea de lo que me estaba diciendo. Me estaba contando algo sobre la historia titulada “The Ones Who Stole It From You.” Jim me dijo que Billy ya había hecho la portada y que no debería haberla hecho porque realmente la historia todavía
 no había sido aceptada por nadie. El editor no quería la historia, pero se había visto obligado a aceptarla porque la portada ya estaba terminada. En realidad toda la situación había sido culpa de Billy, pero tampoco querían perderle. Era mucho más importante que yo, así que me despedían a mí.

Muy dramático todo. Me quedé en plan: “¿Qué, qué dices?” Todo se me vino encima de repente y sin aviso. Tiempo después me perdonaron, supongo que un par de meses más tarde, y me dejaron volver al redil y seguir escribiendo algunas historias más. A Jim Warren le encantaba todo lo teatral. [Risas.]


(Continuará)