lunes, 28 de febrero de 2011

ROAD KILLER




El nuevo de Murder Junkies, en breve (11 de Marzo, a la venta)


*** ANTERIORMENTE... FEED MY SLEAZE, THE RIGHT TO REMAIN VIOLENT.

*** En Amazon hay samplers de las nuevas...

The Soft Moon - Parallels


The Soft Moon - Parallels
(Captured Tracks, 2010)

A-Parallels
B-Bones

AQUI.

domingo, 27 de febrero de 2011

Wooden Tit - Sechs Lieder (10")


Wooden Tit - Sechs Lieder (10")
(Red Lounge Records, 2007)

A1-She Shimmy Wobble
A2-Purpurner Mittag
A3-Desdemona
B1-Kegelkugel
B2-Über Den Wolken
B3-Küchenschabe

AQUI.

*** WOODEN TIT - STRANGE NOTES 7"

sábado, 26 de febrero de 2011

Railroad Jerk - The Third Rail


Railroad Jerk - The Third Rail
(Matador, 1996)

1-Clean Shirt
2-Objectify Me
3-You Forgot
4-Natalie
5-You Bet
6-Well
7-Dusty Knuckle
8-Middle Child
9-This Is Not To Say I Still Miss You
10-Another Nite At The Bar
11-(I Can't Get) No Sleep
12-Sweet Librarian
13-Unlisted

AQUI.


*** WIKI.

*** INTERVIEW.

viernes, 25 de febrero de 2011

SEXISMO EN LOS COMICS, por Alan Moore 3 (de 3)


Ensayo en tres partes aparecido en The Daredevils 4 a 6 (Marvel UK, 1982). Escrito por Alan Moore. (Traducido por Frog2000)

Sexismo en los Cómics, parte 3 de 3. Parte uno, parte dos.

Chicas Invisibles y Señoras Fantasma: ¿Hasta dónde hemos llegado? (Invisible Girls and Phantom Ladies: How far have we come?)

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A pesar de mi reputación como portador de sonrisas y buenas noticias, se me ocurrió que las dos primeras entregas de esta mirada al papel que desempeñan las mujeres en los cómics, era tan jovial y optimista como las últimas elecciones generales. Así que con el fin de acabar de buena forma, esta vez echaría un vistazo a algo un poco más positivo: a saber, el incremento de mujeres que trabajan en el medio y el efecto que pueden llegan a provocar debido a cómo tratan ellas mismas a la figura de la mujer.

Cualquiera que esté familiarizado con los últimos quince o veinte años de historia del medio, se habrá dado cuenta de que hasta hace poco tiempo, prácticamente no había mujeres trabajando en los cómics como guionistas o dibujantes. Con la excepción del excelente, peculiar y muy personal trabajo de Marie Severin en el Dr. Extraño y Namor, muchas mujeres estaban relegadas a trabajos como coloristas o rotuladoras.



Realmente ambas profesiones son muy honestas, y requieren una gran habilidad para ser ejecutadas de forma apropiada. Como ejemplo, podríamos citar el magnífico trabajo que Glynis Wein hizo en X-Men.

Como decía antes, tanto la rotulación como el coloreado son trabajos espinosos y muy intrincados y, de hecho, hay muchas mujeres que los realizan de forma sobresaliente. Pero ese no es el tema. El tema es que todo esto empieza a oler un poco como si ese fuese “el sitio para la mujer”. Como si se tuviese el concepto de que las mujeres están capacitadas de forma natural para trabajos “bonitos” como el coloreado o la rotulación de fantasía.

Es la misma argumentación que podemos encontrar respecto a que las mujeres estén más capacitadas “de forma natural” para labores como planchar, quitar el polvo o cocinar, concepto que ha sido hecho pedazos debido a los acontecimientos de los últimos diez años, por lo que también podemos observar que, gradualmente, las mujeres han podido acceder a posiciones de mayor “responsabilidad” dentro del campo de los cómics. Pero ha sido a través de un proceso lento y doloroso.

Mientras que conozco a varias mujeres que trabajan como editoras dentro del negocio, y al menos una mujer que trabaja como guionista, todavía no conozco a ninguna dibujante trabajando completamente en el campo del cómic mainstream. Por lo que me preguntó, ¿por qué está la situación así?

Supongo que la respuesta más obvia podría ser que ninguna de esas damas tan propensas a marearse es capaz de dibujar, a pesar de que un rápido vistazo a la mayoría de las actuales obras de arte hechas por mujeres fuera del cómic mainstream, expone de forma definitiva que ese no el caso. Más adelante, a lo largo del artículo, hablaré sobre dichas mujeres, pero por el momento quiero seguir con el hilo de lo que ocurre en el cómic mainstream, empezando con las mujeres que trabajan como editoras.



Hemos visto emerger a muchas durante los últimos años, y generalmente, son bastante buenas en su trabajo. Por ejemplo, Louise Jones está produciendo en la actualidad algunos de los cómics más populares de los que Marvel saca a la venta, como X-Men y Ka-Zar. En cuanto a DC, Laurie Sutton realiza un hermoso trabajo con la edición de La Legión de Super-Héroes de Levitz y Giffen. Bajo mi punto de vista, el cómic de entretenimiento más importante que DC edita actualmente. Según ella misma, la Señora Sutton comentó que su trabajo es minimalista y que, básicamente, deja hacer lo que les da la gana a Levitz y a Giffen. Pienso que eso es un poco auto-despreciativo, ya que el hecho de que un editor sepa cuándo no debe interferir, no significa que él o ella no haga su trabajo de una forma apropiada. Al contrario. Todo se incluye en el producto final, y un editor debe saber juzgarlo y bajo esa premisa, Laurie Sutton está haciéndolo con acierto. Ella, Louise Jones y la jefa de DC, Jeanette Kahn, están procediendo igual que como lo haría un hombre en su misma posición, y en algunos casos incluso mejor. Aún así, eso es todo lo que hacen.

Desde donde estoy, no creo que el hecho de que haya mujeres al timón de las editoriales marque alguna diferencia respecto al material orientado básicamente al mercado masculino que llena en general sus páginas, y quizá sería algo ingenuo por mi parte esperar que lo hiciese.

Después de todo, las mujeres nombradas antes, aún trabajan dentro de un mundo en el que predomina lo masculino, y todas ellas dependen presumiblemente de un hombre que se encuentra en un cargo superior.
Incluso le ocurre a Jeanette Kahn, que mientras esté en la cima del árbol durante el tiempo que exista DC, seguirá teniendo encima el gigantesco peso de Warner Communications.

Si volvemos de nuevo a Marvel, deduje de forma reveladora que la Compañía Padre otorga una mayor libertad al Editor Jefe, y concretamente el Editor Jefe es Jim Shooter, y Jim Shooter es un hombre. Posiblemente, incluso tenga a dos hombres apoyados sobre sus hombros. Lo que intento decir con mi propio y cariñosamente patoso estilo es que en el campo de los cómics, las mujeres, incluso las editoras y jefas, probablemente no tengan muchas oportunidades de hacerse notar, de incluir una actitud femenina en los cómics. Creo que habría que hacer que se convulsionasen masivamente algunas estructuras para poder lograrlo, y creo que dicha convulsión llegará desde abajo, desde los lectores y desde la gente que trabaja realmente debatiendo la capacidad creativa que tienen los comic-books.



Por ejemplo, si una guionista fuese capaz de progresar de forma sutil, ahondando en ese tema, y dichos progresos estuviesen acompañados de un incremento de las ventas, quizá debido a que más chicas y mujeres comprarían el cómic, entonces podríamos ver si, quizá, los responsables al mando lo tendrían en consideración. Pero hasta que ocurra no voy a contener la respiración.

Por una parte no tenemos el suficiente número de mujeres guionistas. Tenemos a Tamsyn O´Flynn, que escribió un material por encima de lo normal en Lois Lane. Luego está Laurie Sutton, que antes de que la cambiasen para trabajar en labores editoriales estuvo produciendo algún material fantástico y legible en la colección de corta vida de DC, Adam Strange, y también tenemos a Mary Jo Duffy, probablemente la mejor escritora de las tres.

Para aquellos que no lo sepáis, la Señora Duffy ha estado ocupada hasta hace poco escribiendo los guiones de la colección de Marvel “Power Man and Iron Fist”, y fue responsable de algunos de los pocos números del título que encontré remotamente interesantes. Sus guiones tenían intriga, sus personajes estaban delineados finamente y por encima de todo, en su escritura se percibe humor y claridad, que es como una bocanada de aire fresco después del torrente de escritores que parece que intentaban retratar a Power Man como un comic-book de Serie B con personaje de color. Lo que significa: que era estúpido, con lenguaje de “negrata” y socialmente depravado.

Para mí, lo mejor de su labor como escritora de guiones fue que, aunque Luke Cage sea uno de los personajes masculinos más agresivos de Marvel, con su forma de hacer las cosas la escritora nos hizo partícipes de una diversión amable que le daba en los morros a dicha actitud. Claro, no fue nada que agitase el Mundo, pero sí que fue un paso en la dirección correcta. Te habrás dado cuenta de que hablo en pasado. Recientemente, Mary Jo Duffy se ha dado por vencida o ha sido apartada de la serie a favor de Denny O´Neil. No tengo ni idea del motivo, pero creo que va en detrimento de las mujeres guionistas, ¿no es así?

Así que ¿qué nos deja eso? Bueno, más bien un verdadero montón de gente, en cuanto demos un paso fuera del mundo del cómic mainstream y echemos un vistazo a otras cosas que se están haciendo.

El campo del cómic “alternativo” lleva, de una forma u otra, hinchándose desde hace muchos años, pero para cumplir el objetivo de lo que estamos debatiendo, asumiremos que en realidad empezó a funcionar a la par que el movimiento de cómic underground de los años sesenta.



Aún así, en esa primera época del cómic underground, aunque la escena era radicalmente diferente a lo que hacían las grandes empresas, seguía siendo terreno dominado casi por completo por los hombres. Y el producto a la venta lo demostraba.
Dejando a un lado cualquiera que fuesen sus otros méritos, dudo que nadie viese como un gran apoyo al feminismo cualquiera de los panoramas de abuso y desmembramiento de mujeres que ofrecía S. Clay Wilson. En cambio, alrededor de los primeros setenta, la situación empezó a cambiar.

Primero se incrementó el número de mujeres convertidas en guionistas y dibujantes que producían sus propios cómics underground. Mujeres como Trina Robbins, Shary Flenniken y la hija de Harvey Kurtzman, Meredith Kurtzman. Aparecieron cómics producidos por completo por mujeres, tan diferentes unos de otros que teníamos los muy políticos Wimmen´s Comics hasta los más amplios temáticamente Wet Satin y Twisted Sisters.

Aunque mirados en retrospectiva fuesen precarios, dichos esfuerzos abrieron un montón de puertas y en la actualidad parece haber más mujeres que hombres trabajando en el cómic underground.





Tenemos a Melinda Gebbie, que usa su muy delicada técnica de puntillismo para describir algunas de las más desconcertantes y violentas visiones psico-sexuales, y que probablemente no tengan comparación con ninguna otra cosa. Está Diane Noomin, que a través de su personaje protagonista, la neurótica de mal gusto Di Di Glitz, exploró el yermo de los suburbios americanos y los bares de soltería con un devastador efecto cómico.




También tenemos el surrealismo ensoñador de Mary K. Brown, la punzante observación urbana de Mimi Pond y, en mi opinión, la mejor del lote, la entrega de “slapstick” y auto-desprecio que sirve en sus cómics Aline Kominsky.
Aline Kominsky es la esposa de la leyenda de los “funnybooks” Robert Crumb, aunque tiene un estilo diferente al acabado refinado que consigue Crumb y retuerce el dibujo de una forma que es difícil de concebir.
El material de Kominsky es increíblemente turbio y de aspecto muy crudo, pero de alguna forma, consigue expresar algo que se perdería si estuviese hecho por alguien con el dibujo más pulido.

Su retrato de los personajes y situaciones es tan salvaje como agudo, y parece que deje reservadas todas sus observaciones más crueles para ella misma. Se retrata como un dirigible de nariz ganchuda que sufre de acné, y se deleita exagerando todos los lados negativos de su personaje, hasta conseguir el retrato de una mujer judía vulgar, agresiva y bocazas llamada “The Bunch”.



No te cruzarás con mucha gente que esté preparada para mostrarse de forma tan pródigamente honesta consigo misma, y cuando alguien lo hace es toda una maravilla, créeme. Estoy seguro de que parte del atractivo que tiene su obra es debido a que funciona como desahogo en el más amplio sentido de la palabra, ya que no orienta su mirada desagradable y satírica contra el lector.

Pero por supuesto, como muchas de las mujeres citadas antes, existe la misma oportunidad de ver su trabajo en el cómic mainstream de que yo gane el concurso de Miss Mundo el próximo año.

La presencia de mujeres es menor en el caso de la segunda categoría de publicación alternativa, etiquetada como “ground-level” cómics. Los cómics “Ground-Level” están lo suficientemente carentes de sexo como para poder aparecer sin sufrir censura alguna en los puntos de venta, y también para poder recoger los beneficios de no tener que responder a ninguna autoridad mayor. Se acuñó el término con la emergente, pero difunta en la actualidad, línea de cómics de Star Reach, de Mike Friedrich, que además de ofrecer un espacio abundante a dibujantes de cómic establecidos como Barry Smith y P. Craig Russell, también hacía un hueco a recién llegadas como la excelente Lee Marrs.



Marrs es el talento responsable de la serie semi-autobiográfica “Pudge, Girl Blimp” que solía publicar Star Reach, además de aventurarse por otros pasajes más serios.
Este último material es, bajo mi punto de vista, muy interesante, ya que demuestra cómo es posible conseguir una historia excitante sin tener que recurrir a esas populares obsesiones masculinas de poder y violencia sin sentido que suelen condimentar los guiones.

Otra mujer en la misma categoría, una que ha también ha salido gracias a la escena de los cómics a la que llamamos “ground level” es Wendy Pini. Junto a su marido Richard, Wendy realizó el excelente cómic Elfquest, que ya ha llegado a los treinta episodios, y probablemente tenga una de las narraciones gráficas más seguras de sí mismas que se puede encontrar entre la gente que produce su propia obra. Podría redactar fácilmente un artículo entero dedicado a Wendy Pini, así como a la mayoría de las otras artistas nombradas. Basta con decir que merece la pena echar un vistazo a un material tan vivaz y entretenido por derecho propio, y además también podremos mirar con optimismo su influencia en el mainstream en un futuro no muy lejano.



Tanto Pini como Marrs han publicado en feudos dominados casi por completo por hombres como la revista Epic, y parece que se desprecie el hecho de que, por lo general, la forma de aprovechar el dibujo que tienen las mujeres es enormemente diferente de la que podemos esperarnos del habitual riesgo estándar de los hombres. Deberíamos tener la oportunidad de poder ver a las mujeres infiltrándose gradualmente en el negocio del comic-book, con la esperanza de que lo enriqueciesen durante el proceso. Pero te estarás dando cuenta de que muchas de las personas mencionadas son Americanas, así que ¿cuál es la situación de la mujer en este lado del panorama? Bueno, si comparamos el tamaño de Inglaterra con el de América hay considerablemente menos mujeres trabajando en el medio, pero por lo menos lo que falta en cantidad se compensa en igualdad.



Un buen ejemplo sería Fanny Tribble, que creo que la primera vez que publicó fue en las recopilaciones de Sour Cream antes de obtener sus propias series, “Heavy Periods” y “Fanny Trouble”, publicadas ambas por la editorial feminista Sheba Books. Como muchas de las mujeres que ya he tratado antes, en sus historietas se pone más énfasis en la honestidad y la franqueza que en la preocupación por un entintado detallado y un dibujo de anatomía perfecta.
Personalmente, me gusta mucho el material de Tribble, porque claramente, parece sentirse lo suficientemente cómoda como para bromear con los aspectos más ridículos del feminismo, y al mismo tiempo tiene la capacidad de reírse de sí misma y de la gente que la rodea.



Y luego tenemos a Posy Simmonds, cuyo trabajo aparece de forma regular en The Guardian. De nuevo, su forma de acercarse a los personajes es perfecta y absorbente, especialmente en el retrato que realiza de la confusa mente del ama de casa de clase media bohemia, Wendy Weber.
Es una de esas historias en las que se satiriza de forma implacable a su propia audiencia, haciéndolo tan bien que cualquiera que lo lea, incluyendo a las Wendy Webers reales que tendrá entre su público lector, se quedará convencido de se está riendo de alguna otra persona.

Por supuesto, supongo que la última palabra en este artículo debería tenerla la “Mujer del Cómic” que está al frente de la redacción de esta revista: la brutal, dura y dominante Señora Bernie Jaye, que acaba de estar conmigo en el estudio.

Bernie, como editora, ¿hay algo que puedas hacer al respecto sobre el trato que se le da a la mujer en los cómics? En particular, como editora de algo como La Espada Salvaje de Conan.

“Bueno, respecto a Conan todo es reimpresión de material, así que es muy poco lo que se puede hacer para cambiarlo. Donde más puedo hacer sentir mi presencia es a la hora de producir revistas con nuevo material, ya que hasta cierto punto, puedo elegir quién trabajará en ellas, y no necesito incluir a nadie que yo crea que puede tener un enfoque sexista.”

Es justo. Pero teniendo en cuenta lo que comentaba antes, ¿realmente crees que una sola mujer tendrá la oportunidad de hacer algún cambio importante en un feudo dominado por lo masculino? ¿Eres optimista respecto al futuro de las mujeres en los cómics?

“No mucho. No en un futuro inmediato. Verás, todo está relacionado por completo con las estructuras sociales, así que es un proceso lento, según éstas cambien con el tiempo. Por un lado, las mujeres, como parte de la Sociedad, están tan atrapadas en el sexismo como cualquiera. La diferencia es que debido a que las mujeres están oprimidas por dicho sexismo, querrán cambiar la situación más enérgicamente.

En un momento dado, las mujeres sabrán lo que quieren y cómo poder obtenerlo. Creo que ese es el enfoque que necesitamos explorar... la brecha entre lo que quieren las mujeres y lo que están consiguiendo. Es una especie de “diferencia poco satisfactoria” y sobre todo es una de las cuestiones donde concentrarse con más energía, porque si no será desesperanzador.”



Y creo que con esta vaga nota sombría, deberíamos acabar el artículo. Tres entregas de remordimiento culpable auto-consciente de macho liberal son suficientes para cualquiera, ¿verdad?

Si realmente alguien de por ahí fuera ha conseguido sortear toda esta verborrea y llegado a meta con sus canicas intactas, agradecería mucho que me dijese lo que tiene que decir tanto a favor como en contra.

¿Supone esto un problema real o lo he exagerado todo? ¿Alguien tiene la necesidad de hacer algo, y si es así, cómo lo llevaría a cabo? Escríbeme para saberlo.

Redacta seis páginas explicando exactamente por qué soy la bolsa de basura más aburrida y arrogante que jamás haya pisado la Tierra si crees que debes hacerlo, pero escribe. Después de todo, tú eres el lector. Tú pagas mi salario. Y con la fuerza que me da creer que no estoy sólo, dime qué tipo de postura te está haciendo tragar la industria de cómic. Espero poder llegar a escucharte.


*** BONUS:

- "La importancia de llamarse Frank", por Alan Moore, parte 1 y parte 2.
- Parodia del Daredevil de Frank Miller, por Alan Moore.

(Artículos aparecidos en el Blog CH999)

martes, 22 de febrero de 2011

SEXISMO EN LOS COMICS, por Alan Moore 2 (de 3)


Ensayo en tres partes aparecido en The Daredevils 4 a 6 (Marvel UK, 1982). Escrito por Alan Moore. (Traducido por Frog2000)

Sexismo en los Cómics, parte 2 de 3. Parte uno, aquí.

Chicas Invisibles y Señoras Fantasma: ¿Hasta dónde hemos llegado? (Invisible Girls and Phantom Ladies: How far have we come?)

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En el último número tuvísteis mucha paciencia conmigo mientras esbozaba en general los variados abusos que este maravilloso negocio de “funnybooks” nuestro había ido amontonando sobre sus protagonistas femeninas. Ahora me gustaría hablar más específicamente de dicho tema. Dar nombres, afrontar los hechos, hablar mal y pronto, apuntar con el dedo y todo lo demás. ¿Os parece bien, chicos? Bueno, entonces comencemos.

Lo que intentaré hacer es desglosar en categorías las diversas formas con que frecuentemente se ha utilizado a la mujer como personaje a lo largo de la historia del cómic. Supongo que la más obvia es la de “Mujer como Decorado”, así que nos pondremos en marcha con la misma.



Casi cualquier personaje femenino de los cómics, con la posible excepción de Mrs. Arbogast, de Iron Man, y Ma Kent, de Superboy, fueron diseñadas para explotar al máximo su potencial de “pin-up”. Todas tienen piernas largas y esbeltas, caderas ajustadas y torsos que parecen como si las hubiesen disparado en la espalda con un par de cohetes anti-tanque. Todas las caras son condenadamente iguales. Si alguien afeitase (por alguna razón que ahora se me escapa por completo) las cabezas de la Chica Invisible, Madame Medusa, Crystal, Alicia, La Bruja Escarlata y Jane Foster, ni sus propias madres serían capaces de distinguirlas.

Y por supuesto, también debemos considerar su lenguaje corporal. Si se llamaba a una mujer del comic-book para que cambiase un fusible, acudiría con la cabeza echada hacia atrás, los labios entreabiertos y con un brazo extendido en una postura grácil y delicada. Dudo que Supergirl pudiese cambiar la caja de arena de Streaky, el Super-gato, sin un aspecto parecido al que tendría si la hubieran sacado de una obra al estilo Ziegfeld Follies.



Aún así, puede que ahora alguien se pregunte si existía alguna razón comercial para que se hiciesen las cosas de una forma tan curiosa. En efecto, existía. Una gran proporción de los lectores de cómics tenían entre doce y trece años y era muy probable que estuviesen a las puertas del Krakatoa glandular conocido como pubertad. Empezaban a darse cuenta de que la chica que se sentaba al otro lado del pasillo, en el colegio, la chica a la que se referían tan sólo un año antes como “Pecas” o “Aliento de Hiena”, estaba metamorfoseándose lentamente en alguien a quien miraban con una perspectiva totalmente diferente.

Lo que puedo recordar de mi propia experiencia en ese mundo delirante, con acné y pesadillesco, es que casi cualquier cosa ayuda a la hora de potenciar las trastornadas fantasías de un adolescente. Respecto a mí, estaba loco por Hayley Mills. Todos vosotros, retorcidos demonios que estáis leyéndome, probablemente sentíais los mismo por Spiderwoman. (Vaya personaje más tremendo. “Hmmm. Aquí me encuentro, en mitad de un tiroteo termo-nuclear con Hydra. ¿Qué debería hacer? Ya sé, ¡tomaré una ducha y huiré durante seis páginas vestida con un albornoz!”)



Pero me parece que en comparación es algo tonto e inocuo. Después de todo no hay nada malo en que las mujeres tengan buen aspecto, incluso si esa interminable sucesión de impecables Muñecas Sindy, pasado un tiempo se convierte para la mente en un desfile de carne. No, lo realmente desagradable surge cuando los dibujantes de cómics, los guionistas, editores y redactores deciden abastecer un poco más las fantasías adolescentes. Cuando empiezan a servir pequeñas fantasías adultas diabólicas y sórdidas como si fuesen el menú más apropiado para las mentes en crecimiento de chicos y chicas saludables.



El más popular de dichos pecadillos puede ser ese oscuro género llamado bondage. El bondage, para aquellos que aún seáis tan jóvenes e inocentes como para pensar que todo lo referente a los adultos procede de una mentalidad estable, es el arte de obtener diversión y entretenimiento al ser atado o al atar a tus amigos y seres queridos. O en el caso de los cómics, al mirar viñetas reproducidas pésimamente de gente atada, preferentemente en posiciones inusuales y nada comfortables. Dios sabe por qué ocurre esto. Si este Universo fuese un lugar mejor, entonces no habría ornitorrincos.

Casi he perdido la cuenta del número de chicas que han aparecido en los cómics durante el último par de años amordazadas y atadas con correas. Recuerdo una historia de Michael Fleischer aparecida en DC particularmente encantadora, en la colección The Brave and the Bold, en la que la normalmente muy capacitada Canario Negro se pasaba casi todo el número atada a una silla, vestida tan sólo con su ropa interior, mientras el villano de la historia pronunciaba un diálogo tan sensible y memorable como “te retuerces muy bellamente, querida”. Lo mismo les ocurría a Dazzler y a Red Sonja con una regularidad alarmante. Si yo fuese un personaje de cómic femenino, llegaría a la conclusión de que me gustaría tener más comodidad en estas situaciones, y me pondría tres jerseys encima y nunca iría a ningún sitio sin unas tijeras.



Puede que lo más difícil de aceptar para alguno de vosotros sea que, si en alguna de las páginas de un cómic se describe a una jovencita, vestirá preferentemente con una blusa rasgada, o estará atada, o llevará la blusa rasgada y además estará atada, o estará luchando con otra chica que también llevará una blusa rota, o atará a otra chica que viste con los restos de su blusa, o seguro que habrá alguna combinación de blusas, chicas, cuerdas... si un cómic representa dichas combinaciones, tendrá más oportunidad de estar más valorado, ¿no es algo extraño?

Verás, al observar una guía de precios de comic-book actual, te puedes encotrar que algunos números se ofrecen por ciertas cantidades aterradoramente infladas, además de con una breve explicación entre paréntesis de por qué ese número está tan horrendamente sobrepreciado. Puede indicar (Adams) ó (Byrne), si incluye algún popular artista actual, o (primer, Wolverine) ó (primer, Elektra), si aparece un popular personaje actual. También puede indicar (GGA). (GGA) significa “Good Girl Art” (Buen Dibujo de Chicas).

“Good Girl Art” significa cuerdas, blusas, etc, etc. Ejemplos parecidos fueron tanto Phantom Lady, que vestía de forma muy ajustada y era atada en muchas ocasiones, hasta la “Black Cat” de Lee Elias, que vestía de forma muy ajustada y era atada en muchas ocasiones, o the Huntress (La Cazadora), que ídem, ídem, ídem.

Dichos precios están establecidos por los vendedores de cómics, y generalmente responden de forma espléndida y nada cínica a la demanda de su audiencia, que en su mayor parte son adolescentes.



Y por supuesto, aún no hemos acabado con el asunto de las mujeres atadas. Después de todo, se puede poner más interesante si además se tortura de alguna forma a la mujer inmovilizada, como por ejemplo, arrojándola contra una pared o amenazándola con un hierro candente. Y eso no se reduce al cómic occidental, como ejemplifican las viñetas incluidas de Dazzler.

Los japoneses, como buen ejemplo concreto, han construído una industria entera alrededor de la idea del odio hacia la mujer, llevándolo hasta extremos físicamente horribles. La escritora inglesa Angela Carter, en su último libro “Nothing Sacred”, una colección de acertados ensayos crueles, divertidos y críticos, describe el shock cultural que le produjo encontrarse con estas pequeñas joyas de arte del cómic japonés: “Lo que ocurre realmente en esas viñetas a veces me extraña bastante, porque no puedo leer el idioma japonés. Cuando existe una traducción, normalmente lo convierte en algo aún peor de lo que había imaginado. ¿Por qué no pelea esa chica contra esa pandilla de violadores? Porque antes la han dislocado todos los miembros. ¿Por qué está esa anciana llorosa en la cama con ese chico con los ojos desorbitados? Ella es su madre, y le está ofreciendo una terapia cruda y en directo a su hijo para poder curarle su persistente voyerismo. ¿De verdad, realmente, puede ser eso el primer plano de un orificio femenino? Sí, lo es.

Y son cómics que están hechos para leer y para que se diviertan tanto los niños como los adultos.”

Tío. Esos japoneses están locos, ¿eh?



A los guionistas y dibujantes de los comic-books no se les debería olvidar del todo que hay un movimiento femenino con representación que se está incrementando cada vez más. Por otra parte, lo que hasta ahora han hecho con él ha sido inefectivo y poco entusiasta, sino francamente perjudicial. El mejor ejemplo de todo esto lo representa ese tipo de personaje de cómic que empezó a aparecer alrededor de 1969-1970: La Mujer Liberada.

La forma en que los guionistas y dibujantes de cómic aprovecharon la idea de la mujer liberada probablemente esté resumido en alguien como la Valquiria, de la serie de Los Defensores. Básicamente, lo que tenemos aquí es a una mujer que elude las ordenes enérgicamente, bramando de forma estridente su superioridad femenina y la inutilidad de los débiles y chauvinistas machos, mientras muestra casi toda su pierna torneada y lleva un par de copas sobre su pecho.



El Feminismo al estilo Marvel está representado como algo aterradoramente duro y poco atractivo. ¿Alguien recuerda a las “Femizonas” del primer número de la publicación “Para adultos” de Marvel, “Savage Tales”? Una Sociedad completa de militantes mujeres psicóticas y violentas, con un enorme trasfondo de lesbianismo raro, apenas esbozado. La heroína de la historia era una extraña mujer que albergaba secretos largamente guardados, de la época en la que aún existían hombres a los que mirar y para los que cocinar. Dios sabe en qué pensaba Stan Lee sobre su Sociedad cuando lo escribió, pero espero que, después de todo, se encuentre bien.

Por supuesto, tampoco es que lo estemos haciendo tan mal [N. Del T. En ese momento, “Daredevils” lo publicaba Marvel UK]. Tomemos como ejemplo las caseras fantasías de violación que populariza nuestro género de Espada y Brujería. ¿Cuántas veces has abierto una copia de La Espada Salvaje de Conan y te has encontrado con algún bárbaro que está violando a una flexible bailarina Kothiana en el heno, ignorando sus débiles y poco animadas quejas, captando las señales que envía su delirante mirada de éxtasis, incluída en la cara por el dibujante para poder mostrar que en realidad no le importa mucho? De hecho, la gusta que la traten así. Seguro que sí. A cualquiera le divierte el ser asaltado sexualmente por un zoquete iletrado lleno de músculos que apesta a grasa de oso. Esa es la idea de pasar una buena noche que tiene la mayoría de personas.



El mensaje de este tipo de relatos es que las mujeres se divierten con la violación, y que aunque digan que “no”, en realidad quieren decir que “sí”. Cuando alguien lee en los periódicos alguna de las asombrosas sentencias dictadas por los jueces que presiden los casos de violación, uno se pregunta si no les dieron para estudiar copias de “Conan, el Violador” durante sus años universitarios. El otro mensaje que está contenido en este material, es el de que los verdaderos hombres son hábiles bebiendo, convirtiendo a la gente en comida para perros con sus espadas, y atrayendo a las mozas de las tabernas.

Parece raro que el creador de Conan, Robert E. Howard, fuese en realidad alguien tan triste y solitario que nunca logró romper el intenso vínculo emocional que le unía a su madre. Cuando ella murió, condujo su coche hasta algún terreno baldío y se reventó los sesos. Conan y todos sus otros héroes eran desvergonzadas fantasías escapistas que representaban lo que realmente le hubiese gustado ser.

Es una lástima que no llegase invertir sus indudables energías en algo un poco más positivo y saludable. Y es más lastimoso aún que condenase a las siguientes generaciones de fans a repetir una y otra vez sus sueños inseguros y desesperanzados de sexo brutal, esclavismo y violencia descerebrada.



Durante una época, no se podía abrir un cómic editado por cualquier compañía sin encontrarte algún ejemplo sin filo y a la antigua usanza de una mujer madura al estilo de la Chica Invisible, despotricando sobre los cerdos y chauvinistas hombres, o diciendo que no iba a fregar los platos nunca más. Esto redujo el feminismo hasta el sinsentido, con diálogos escritos por guionistas que no reconocerían a una feminista aunque les atropellase cuando se dirigían a ver “Confessions of a Driving Instructor” (1981).

De todas formas, hasta el momento, América está en pleno resurgimiento agónico de lo que podríamos llamar educadamente un “revival moral”, que básicamente significa un retorno a los valores y criterios de 1942, con un coche en cada garaje y una calmada mujer en cada cocina. Como resultado, en los cómics actuales no se pueden encontrar muchas mujeres que arremetan con discursos sobre el feminismo. Por supuesto, tenemos a la pobre Ms. Marvel, pero mira lo que la ocurrió.



Primero fue preñada en contra de su voluntad por su propio hijo, luego perdió todos sus poderes, y entonces fue arrastrada hasta otra Galaxia junto a la Patrulla-X, tan sólo para ser preñada de nuevo contra su voluntad por unos horrores tan aborrecibles que parecían como algo que hubiese nacido en el fregadero de H.R. Giger. No, chicas. Es mejor que os quedéis en casa y que le echéis un buen polvo a vuestro matón.

El panorama que ofrece el cómic con mujeres, aunque ciertamente fue peor en el pasado, aún sigue siendo bastante sombrío.

Por supuesto, algunos focos resplandecen. Al menos, unos pocos guionistas masculinos parecen tener una comprensión elemental sobre las mujeres y en ocasiones, pueden presentar un personaje convincente y que no es ofensivo.



Frank Miller es bastante bueno en eso... lo atestigüa su personaje de Elektra. John Wagner ha sido bastante justo con su retrato de las mujeres en Juez Dredd. Pero, por otra parte, Elektra sigue llevando un precioso vestido ajustado y las jueces femeninas de Mega City One visten como la ensoñadora fantasía de un fetichista del cuero.

No puedo pensar en un dibujante o guionista masculino que no haya hecho algo ofensivo en un momento u otro. Dudo que haya que mirar más allá de mi propio trabajo para encontrar algunos ejemplos particularmente espeluznantes, probablemente tan malos como cualquiera de los que he descrito. Pero sólo porque todos lo hagamos, no significa que sea lo correcto.

Por supuesto, muchas cosas han ocurrido desde que el “Howard´s day” alteró la forma en que los hombres miran a las mujeres y cómo ven los hombres su relación con las mujeres. Eso tuvo cierto impacto en el campo de los cómics.



En el próximo número terminaré con este divagante y autoindulgente desastre echando un vistazo al relativamente pequeño número de mujeres que trabajan en los cómics, incluyendo a Wendy Pini, Mary Jo Duffy, dibujantes underground como Melinda Gebbie, Fanny Tribble y Aline Kominsky, y a todas aquellas que sea capaz de recordar hasta entonces. Después, prometo que cerraré la boca y podrás poner boca abajo estas páginas y desplegar las de Fénix Oscura vestida con el uniforme del Club Fuego Infernal. Dales lo que quieres, ese es mi lema.


Continuará...



Más Alan Moore en Frog2000:

*** Relato: Especies en Peligro.
*** Relato: ¡Yo fui el doble de Superman!
*** Ensayo: La Venus del Cenagal contra los Anillos de Pene Nazis, parte 1, parte 2, parte 3.
*** Enlace a la entrevista que le realizó Vice Magazine.

domingo, 20 de febrero de 2011

SEXISMO EN LOS COMICS, por Alan Moore 1 (de 3)


Ensayo en tres partes aparecido en The Daredevils 4 a 6 (Marvel UK, 1982). Escrito por Alan Moore. (Traducido por Frog2000)

Sexismo en los Cómics, parte 1 de 3.

Chicas Invisibles y Señoras Fantasma: ¿Hasta dónde hemos llegado? (Invisible Girls and Phantom Ladies: How far have we come?)


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De acuerdo. Como se trata de un tema tan pegajoso, descubriré inmediatamente mis cartas. Soy un viejo hippie liberal y debilucho, con una mente frita y confundida que come quiches, salva a las ballenas, es amigo de la Tierra y está suscrito a Spare Rib, a “The Black One-Parent Gay Catholic Gazette” (la Gaceta de la familia Mono-parental Negra, Católica y Gay), y a “Animal Welfare against nuking the nazis quarterly” (la publicación Trimestral del Bienestar Animal a Cambio del Bombardeo Nuclear a los Nazis), y si alguien no quiere hacer nada a favor, entonces muy alegremente le golpearé en la cara hasta que su nariz sea lo suficientemente plana como para utilizarla para correr como si fuera unos patines en línea.

La razón de que esté listo para hacer una confesión a la cámara oculta es porque estoy bastante seguro de que después de leer el artículo, muchos de vosotros diréis sobre mí más o menos lo mismo que yo ya he dicho, y he pensado que me parecía mejor si yo lo hacía primero. Y la razón de que me coloque mi sombrero “Sou-Wester” para prepararme para el torrente de insultos, es porque este articulo trata sobre la mujer, y no creo que sea un tema muy popular en la actualidad. Hay un par de razones posibles para que las cosas sean así de tristes.



La primera es que un pequeño pero ruidoso porcentaje de feministas, obviamente está muy enfadado y tiene la personalidad dañada de forma irremediable. Se abalanza con alegría demencial sobre ejemplos de “sexismo” cada vez más triviales y sin importancia, haciendo declaraciones atrozmente retorcidas y generalizadas a la Prensa como la de “todos los hombres son unos violadores”, y por regla general, hace muy difícil sentir algún aprecio por ellas.

El problema surge cuando estas maníacas rabiosas son representadas en los medios de comunicación como una muestra representativa del movimiento a favor de los derechos de la mujer, reforzando de esa manera la imagen del feminismo que la mayoría de los hombres están ansiosos por aceptar como única verdad: un ejército de amazonas “gargolizadas” con el pelo rapado que fuman sin parar cigarrillos Woodbines, se ganan la vida como obreras de la construcción y tienen un físico que es un cruce entre el de Popeye y una furgoneta Commer.

La otra razón es que los hombres, a lo largo de los últimos miles de años más o menos, han disfrutado del privilegio y los beneficios que son parte integrante de haber nacido con el género masculino y son muy reacios a cederlos. Los hombres en general son una pandilla bastante insegura y cuando empiezan a sentirse amenazados por algo, tienden a responder lanzando sucesivas salvas de desprecio y escarnio, o, si eso falla, se niegan a tomarse totalmente en serio el asunto que se está tratando.

Generalmente, incluso la gente abierta de mente que cree que la abolición de la esclavitud en America fue algo bueno en su mayor parte, parece ponerse histérica y a la defensiva cuando su Celebración de Domingo se ve amenazada por el Movimiento Feminista. Supongo que si estos caballeros hubiesen sido los propietarios de una plantación sureña, habrían tenido la misma desgana a la hora de renunciar a los placeres que les proporcionaba que su criado negro les trajese un julepe de menta a la galería.

Así que de acuerdo. Básicamente esa es la situación, y además está oscurecida por un montón de tonterías, de ángulos obtusos y de pensamientos insignificantes por culpa de ambas partes. Pero una vez que se dejan atrás todas las malditas mentiras y estadísticas, es muy evidente que existe un serio problema.

En general, las mujeres no suelen tener ninguna oportunidad de hacer nada, y no sólo en casos tan obvios como que tengan igual salario por el mismo trabajo, y… ¿quién cuida del bebé?

Obviamente, dichos temas son importantes, pero sólo son síntomas que crecen a partir de una enfermedad central, una que afecta a cómo vemos a las mujeres y a cómo las tratamos en nuestra Sociedad orientada desde hace mucho tiempo hacia lo masculino.
Los medios de comunicación nos muestran cierto número de estereotipos diferentes con los que nos vamos formando nuestras ideas sobre la feminidad. Existe una amplia variedad de muestras diferentes, y todas son tan agradables al paladar como una langosta con cáncer de piel.



Está esa especie de neumática de delantera desproporcionada sonriente y con poco cerebro con la que Barbara Windsor se ha forjado toda una carrera. También tenemos las putas masoquistas y serviles que popularizan las letras de los grupos de heavy-metal y los anuncios de after-shave. Luego están las esclavas del trabajo de lengua ácida que son furcias con el corazón de oro que se presentan cada semana en la serie “Coronation Street”. También tenemos a las indefensas víctimas temblorosas que han popularizado películas como “He Knows You´re Alone” (“Sabe que estás sola”, 1982) y “Dressed To Kill” (“Vestida para Matar”, 1980). Criaturas sin ninguna otra razón para existir que ser arrojadas contra las motosierras de enanos psicópatas travestidos.

Quiero decir, imagina abrir el Sun todos los días y encontrarte la página tres adornada con una foto de un espécimen representando la masculinidad haciendo pucheros y vestido tan sólo con sus calzoncillos. Imagina a hombres desnudos tumbados desgarbadamente sobre el capó de un nuevo modelo de coche en la feria del motor. Imagina tener que escuchar a una sudorosa y repugnante versión femenina de Bernard Manning contando una ristra sin fin de chistes sobre suegros. Claro, es algo muy divertido la primera vez. Y quizá lo sea la segunda. ¿Pero tres veces?, ¿cuatro? ¿Cinco mil veces? ¿Te imaginas viviendo con algo así de insultante todos los días de tu vida? No es de extrañar que tantas feministas estén tan irritadas.



Y los cómics tienen, a su manera, tanta culpa como los otros medios a la hora de representar una imagen distorsionada de las mujeres a sus lectores. Incluso en algunos aspectos son más culpables. Después de todo, los cómics suelen tener como objetivo una audiencia joven. Una audiencia que muy bien puede estar pasando por una etapa crítica de su vida y que está intentando desesperadamente que el mundo en el que viven cobre sentido.

Por lo general, los chavales jóvenes que van a la escuela tienden a reunirse sólo con personas de su propio género hasta bien entrada su adolescencia, antes de que conozcan y hablen con alguna mujer real. Y para ese momento el daño ya está hecho.



Cuando yo tenía siete años y empecé a leer la familia de cómics de Superman, de DC, no tenía ninguna razón para no creer que estuviesen reflejando la vida real. Por supuesto, descubrí por mí mismo que la gente que intenta saltar por encima de edificios altos de un solo bote, es bastante probable que se provoque una hernia. Quiero decir, yo no era un idiota por completo. Pero dejando lo super-heróico a un lado, pensé que la forma que tenían los seres humanos de comportarse en esas tiras era, probablemente, bastante precisa. Y eso me llevó a formarme un cierto número de conclusiones interesantes, a la par que totalmente erróneas.

En primer lugar, sólo los hombres pueden ser héroes. Superman, Batman, Green Arrow… eran personajes a los que uno podía admirar. Los personajes femeninos, cuando surgieron, eran fotocopias pálidas y débiles de sus compañeros masculinos...
Supergirl, Batwoman, Batgirl, la ridícula y oscura Señorita Arrowette… ninguna podría eclipsar a los Super-Tipos masculinos, en cuyas series solían aparecer de forma poco frecuente. Te daban la impresión de que, más que nada, eran un recurso puramente cómico.



Miss Arrowette podía reducir a bandas de criminales a base de una balbuceante tos que les dejaba impotentes, por el método de envolverlos en nubes de talco gracias a su “Flecha con esponjita de maquillaje”. Batgirl podía deslumbrar a los villanos reflejando los rayos de sol con el espejo que llevaba en su polvera. Supergirl, un ser con un poder cercano al del propio Superman, y que podía sacar planetas de su órbita sin sudar, pasaba su tiempo retozando con Super-gato o Super-caballo, o quizá enamorándose de los jóvenes de la Ciudad Embotellada de Kandor, que siempre resultaban ser villanos que querían usarla para poder vengarse de Superman.
Por algún motivo, no se daba cuenta hasta que era demasiado tarde, sin importar cuántas veces le ocurriese lo mismo. Ni siquiera cuando todos sus novios Kandorianos tenían nombres como E-Vill, Nars-Tee y similares.

En segundo lugar, las mujeres que no estaban dotadas de poderes y habilidades especiales, siempre actuaban de forma rencorosa, fisgona, traicionera, vanidosa y estaban algo chifladas... y esas eran las más agradables.



Cojamos a Lois Lane como ejemplo. Aquí tenemos a una mujer que dispone de un trabajo inusualmente serio para un miembro de su sexo. Es una periodista, y lo es desde los días en que las reporteras de noticias eran algo raro y poco frecuente. No sólo eso, sino que es una periodista estrella cuya forma de escribir está reconocida y respetada por todo Metropolis, e incluso por todo el mundo libre.

Pero si piensas de forma realista en un personaje así, te podrás imaginar que una mujer que ha llegado tan lejos será alguien capaz, enérgica, fuerte y con una gran capacidad de adaptación, ¿no es así? ¿No sería lo opuesto a enamoradiza, chismosa, tonta, vanidosa y propensa a tener accidentes? Claro que debería serlo. Pero obviamente, la gente de DC pensaba lo contrario en aquella época.

Se retrataba a Lois Lane como una especie de super-groupie superficial y sin cerebro que podía llegar a sufrir las humillaciones más extremas con el fin de obtener la atención de Superman. Era tan infeliz que a veces estaba a punto de suicidarse, arreglándoselas siempre para caer desde la repisa de un ventanal o de aviones o para que la raptase Luthor.



Constantemente se estaba entrometiendo para poder adivinar la Identidad Secreta de Superman, más de una vez con la esperanza de poder chantajear al hombre de acero, amenazándole con revelar su identidad secreta si no aceptaba casarse con ella.
Incluso podía caer en perversas y degradantes peleas de gatas con su igualmente rival, Lana Lang, por discernir quién era la propietaria del tierno y dulce Kriptoniano.

Era, hablando rápido, un verdadero dolor en el trasero, y yo solía sonreír junto con todos los otros pequeños misóginos cuando al final de cada historia Superman la burlaba usando sus super-poderes y su elemental superioridad masculina, y normalmente humillándola públicamente en el proceso.



Como podéis ver, la impresión general que me hice de las mujeres como especie estaba muy lejos de ser saludable. La única excepción a esta regla general se encontraba en la serie de Wonder Woman, aunque para ser honesto, realmente yo no tenía mucho tiempo para ella.

Al menos Wonder Woman era única porque era un personaje femenino por derecho propio y no sólo alguien que vestía un viejo traje de super-héroe masculino con el que poder verle un poco el pecho. Sin embargo, una vez dicho todo esto, te podías dar cuenta de que Wonder Woman no era digna de los “spin-offs” que se podían encontrar de sus compañeros masculinos.

No presentaba a un “Wonder Boy” con tiara, brazaletes y un lazo que la ayudase en su lucha contra el crimen. Ni a un molesto periodista masculino arrojándose desde el edificio Empire State con la esperanza de que ella se lanzase con su invisible avión robot y le rescatase.

Además, incluso pensando que se la permitía formar parte de la Liga de la Justicia de América, su principal cometido era estar sentada al fondo de forma silenciosa y redactar el acta como si fuese una becaria temporal que acabase de llegar. Claramente, desde el primer momento fue una super-ciudadana de segunda. Quizá era porque solía pasar mucho tiempo con sus compinches, las “Holliday Girls”, o estando atada por culpa de su archienemiga, Paula Von Gunter. ¿Quién la culpa si tenía que soportar dichas circunstancias?



De todos modos, lo único que he hecho hasta ahora es presentar un breve repaso del problema y ya he llegado a mi límite de palabras en este número. En el próximo quiero echar un vistazo un poco más específico, observando a las mujeres en el cómic, desde Keyhole Kate hasta Elektra. Y también quiero estudiar la curiosa tendencia de pornografía pre-adolescente conocida como “Good Girl Art”, y responder a la pregunta ¿realmente Fénix Oscura sólo es Minnie the Minx sin su tirachinas? Hasta entonces, seguid con el chorro de cartas y mensajes.

viernes, 18 de febrero de 2011

Coin - Architects Of Character


Coin - Architects Of Character
(Anal Log, 2000)

1-Jet Pack Turbo Suit
2-Level One (King Of The Tournament)
3-Intro One
4-Boot Farmers Awaken
5-Crystal Castles
6-Streaming Data
7-M.C.P.
8-Daylight Horizon
9-Battlefield
10-The Park
11-Level Two (Carpet Layer)
12-Bachelors (Everybody Say)
13-Hot Cops (Lite)
14-Outro One
15-The Wobbler
16-Level Three (Loan Shark)
17-Cartography Of Pleasure
18-Daylife Uptone
19-Klax Wave
20-Klax Wave (Live)
21-Outro Two
22-Solid State
23-Level Four (Emergency Room)
24-Monkey Knuckles
25-Intro Two
26-Loving, Touching, Squeezing
27-Intro Three
28-Architects Of Character Level Five (Hits Away! Negative)

AQUI.


*** MAS COIN AQUI.

miércoles, 16 de febrero de 2011

otro blog de descarga de música DIFERENTE!!



DOWN N´ROLL es un blogazo en el que hay mogollón de singles ripeados e imposibles de conseguir: Pleasure Fuckers, Cerebros Exprimidos, Sudor, Bellrays y otro centenar de grupos (tanto extranjeros como de la Península) que inventaron el underground en su momento o lo están haciendo ahora mismo. También discos que puede que te pasasen desapercibidos cuando se editaron (como el "Fuzz Machine" del legendario Boris Sudjovic, que en cuanto lo escuché,inmediatamente estaba buscándolo en vinilo). ¿Y dónde se podía catar antes, ya que tu tarado amigo coleccionista no te lo dejaba de ninguna manera, ese 7" de Motociclón que no te pudiste comprar porque estabas a dos velas?

De verdad, me ha alegrado el día encontrar este cacho blog! Para esto sirve (y seguirá haciéndolo) la red, por mucho que les joda a los ladrones de siempre.

martes, 15 de febrero de 2011

FELT LETTERS - 600.000 BANDS


Felt Letters - 600,000 Bands
(M'lady's Records, 2009)

A-600,000 Bands
B-Lone Wolf-No Club

AQUI.


*** ABOUT.

¡YO FUI EL DOBLE DE SUPERMAN!, por Alan Moore


¡YO FUI EL DOBLE DE SUPERMAN!

Por Alan Moore. Ilustrado por Bob Wakelin.
Publicado en Superman hardcover Annual 1985, UK.

(Traducido por Frog2000)

¿A dónde, colega?

¿A dónde? Deberías decirme algo más, amigo, no puedo...

¿Al Daily Planet? ¿El edificio del periódico?

Claro, seguro. Voy volando.

Eres un turista, ¿verdad? No me digas más, amigo. ¡Yo te lo diré! Tengo instinto para esas cosas, instinto desarrollado a base de años como conductor de taxis. Te vi ahí, en el bordillo, y pensé “De acuerdo, ese tío es un turista.” Es como una percepción extra-sensorial que tengo, ¿sabes lo que quiero decir? Y si vas hacia el Daily Planet, entonces esa es la clave. Quiero decir, nadie que viva en Metropolis quiere ir a ver el Daily Planet. Es un pedazo de basura. Sólo es por todas esas cosas sobre Superman que los forasteros siempre quieren ir a ver el edificio del Planet. ¿Quién lo necesita?

¿Superman? Sí, claro. Conozco a ese tío bastante bien. Me debe un par de favores. No puedo entrar en detalles porque.. bah, qué diablos. Al menos nos llevará media hora llegar al Planet desde aquí, incluso cogiendo la Ruta Especial Secreta para taxis. Creo que, como tengo tiempo, te lo puedo contar. Pero escucha, tendrás que guardar el secreto o un par de agentes de la C.I.A. te podrían visitar y te llamarían al orden. No te estoy mintiendo.

Verás, el gran secreto sobre Superman que se supone que nadie conoce es que es alguien muy débil. Quiero decir, estás hablando con alguien que conoce a ese tío, ¿de acuerdo? Quiero decir, no, no me digas nada, ya te lo digo yo, ¿sabes lo que quiero decir? Oh, perdóname un segundo... ¿te importa si apago mi taxímetro? Será más barato para ambos. ¿No te importa? Estupendo, ahora, ¿por dónde iba...?

Ah, claro, te estaba contando lo endeble que es Superman, ya que en el mundo real no hay fotografías que lo hagan parecer más duro de lo que es. En primer lugar, en el mundo real, Superman tan sólo mide un metro y sesenta centímetros. Quiero decir, yo mido un metro setenta y cuando lo conocí, lo miré desde arriba. No estoy diciendo que sea un debilucho porque sea pequeño, entiéndeme. Quiero decir, muchas personas como yo, pequeñas pero enérgicas, somos muy duros en una pelea. Realmente creo que es su voz lo que hace que Superman parezca tan debilucho en la vida real. Tiene un tono fino y chirriante como el de Mickey Mouse, ya sabes. Cuando hablas con él tienes que hacer todo lo posible para no echarte a reir. De hecho, cuando el Gobierno me preguntó si podía hacer de doble de Superman, pensé de inmediato que la voz sería lo más difícil de imitar...



¿Eh? Claro, has oído bien. Eso es lo que acabo de decir. El Gobierno me preguntó a mí, Hermann Schwartz, si podía hacer de doble del Hombre de Acero. Era un problema de Seguridad Nacional, así que, ¿cómo iba a negarme?

Todo empezó un día normal, ¿vale? Estaba conduciendo por ahí con mi taxi cuando de repente dos agentes de la C.I.A. me hicieron señales para que parase y se metieron dentro. Inmediatamente supe que eran de la C.I.A. porque yo mismo estuve en la C.I.A. y conozco todas las señales secretas que usan. Pero esa es otra historia...

De todas formas, esos dos tíos se subieron a mi taxi y lo siguiente que supe es que uno de ellos estaba empuñando una pistola y me la clavaba en la oreja diciéndome que condujese hasta un sitio que, me temo, no puedo desvelar. Así que ahí estaba yo, sentado con una pistola en mi oído, ¿de acuerdo? Pensé en utilizar lo que aprendi de karate con mi colega Bruce Lee pero me dije ¿qué demonios? Decidí seguir a esos dos gorilas en vez de romperles el cuello con un solo movimiento de mano. Porque, verás, en ese momento ya me había entrado la curiosidad. Me recuerda a lo que Frank Sinatra solía decir sobre mí: ¡Este Hermann! Cuando muerde algo, no hay quien haga que lo suelte!”

Conduje hasta ese lugar que no puedo nombrarte y me llevaron hasta una gran habitación en el sótano. Cuando veo quién me está esperando, al principio no me lo podía creer. Había un tío que reconocí de mi época en la agencia. Era el jefazo de la C.I.A. Cerca de él estaba Ronald Reagan. Así es. El Presidente de los Estados Unidos estaba esperándome sentado a mí... ¡Hermann Schwartz, de Brooklyn!

En realidad ya le había enseñado en los viejos tiempos algunos trucos como extra cuando actuó de cowboy en Hollywood, así que eramos una especie de viejos amigos. Y aún así me causó toda una sorpresa. Y al lado de Ronald Reagan estaba Superman.

Sólo con mirarlo, me dí cuenta de que algo marchaba mal.

Para empezar, estaba sentado hecho un ovillo en su silla. Segundo, estaba llorando y gimoteando con esa pequeña voz suya. Tercero, estaba abrazando un osito de peluche rosa. Te lo digo de verdad, inmediatamente pude darme cuenta de la situación.

“¡Dios Mío!” Dijo el Presidente Reagan, “¡Superman se ha vuelto majara!” El Presidente agitó su cabeza. “Lleva así mucho tiempo, Hermann. Estamos intentando mantenerle relajado. ¿Conoces todas esas historias sobre la Kryptonita Roja y de cómo hacen que Superman se comporte de forma imprevisible? Bueno, entre tú y yo, todo eso es una invención. No hay nada parecido a la Kryptonita Roja, pero necesitábamos una explicación para todas esas cosas raras que suele hacer Superman cuando tiene una de sus recaídas nerviosas, cada dos o tres meses. Si alguien le descubre rondando por Metropolis vistiendo con un vestido de bailarina de ballet y aletas de hombre-rana, entonces le damos una historia al Daily Planet sobre la Kryptonita Roja y nadie sospecha la verdad, que es que el Hombre de Acero está chiflado.”

En ese momento, sentado allí, no me podía creer lo que estaba escuchando. Si no fuese el Presidente el que me hablaba, me hubisese reído en su cara. Pero estaba justo enfrente de los hechos... Super-Esquizofrénico estaba sentado, mascando la oreja del osito de peluche y lloriqueando sobre su capa. Me hizo sentir raro sólo con mirarlo. Respiré profundamente y empecé a hablar.

“Ron, dímelo llanamente. ¿Dónde encajo en toda esta locura?” Le lancé la pregunta e inmediatamente me apuntó:

“Hermann, Metropolis está en grave peligro. Nos han llegado noticias de que Brainiac quiere encoger la ciudad entera con un rayo especial y meterla en una botella de soda. Normalmente, esperamos que Superman lo detenga antes de que nos haga algún daño. Verás, Brainiac teme tanto a Superman que normalmente se acobarda sin comprobar si Superman es realmente alguien tan duro como para poder encargarse de él. Es una ventaja psicológica.”

“De algún modo, ésta vez Brainiac ha oído hablar del verdadero estado de Superman, y no nos lo va a poner fácil. Y aunque hemos intentando explicar el problema a esta gran área catastrófica azul...” (En ese momento, el Presidente se puso de pie y le pegó a Superman una patada en la pierna, haciéndole llorar) “...todo lo que hace es sentarse y llorar. Lo que necesitamos, Hermann, ¡es un doble de Superman!”

Jadeé. Empecé a darme cuenta de lo que pasaba. Verás, está relaccionado con algo que la gente me ha ido comentando a lo largo de todos estos años... el hecho de que Superman y yo seamos tan parecidos que podríamos ser gemelos. Claro, sé que no me parezco en nada a todas esas fotos publicitarias de Superman que se ven por ahí, pero es que nadie se podría parecer. Nadie de la vida real. De todas formas, por cortar un poco con una larga historia, el Presidente me contó que habían estado buscando una larga lista de nombres en el ordenador del Pentágono para poder encontrar al macho americano que fuese más adecuado para el trabajo de hacer de doble de Super-Flojo. Y cuando la cinta que la máquina emitía dio la vuelta y llegó hasta el final, Hermann Schwartz era el nombre que encabezaba la lista. Pero ya me lo imaginaba. Eramos tan parecidos que era algo increíble.

De todos modos, había un par de cosas que había que pulir. Una era que tenía que aprender a hablar con esa voz tan cómica. Me llevaría horas de práctica. El siguiente gran escollo era el hecho de que yo no tenía Super-Poderes. Pero resultó no ser un gran problema. Verás, Superman tiene esa enorme máquina oculta en su Fortaleza del Círculo Artico, lista para ser usada y con la capacidad de otorgar super-poderes a la gente. Y antes de que digas algo, ya sé lo que estarás pensando. Estarás pensando: “Si Superman tiene una máquina que puede dar Super-Poderes a la gente, ¿por qué el Ejército no la usa con nuestros soldados para que puedan volar alrededor del mundo sin usar aviones y vencer a la luz del día a cualquiera que no nos guste?

Bueno, resulta que esa máquina sólo funciona con, quizá, una persona de entre seis billones. Tan sólo fue pura suerte que yo fuese el único tío entre seis billones con el que funcionaba la máquina. Es una locura, lo sé, pero de todos modos, usaron la máquina conmigo y ¡whizz!, ¡obtuve super-poderes!

¿Y cómo te hacen sentir? Escucha, colega, no lo puedo ni describir. Quiero decir, sin ofender, pero pareces un tío bastante manso y humilde. También pareces tener un problema con la vista. Un tío como tú no podría llegar a entender cómo es saltar edificios altos de un solo bote. De todas formas te puedo decir que me lo pasé muy bien con la visión de Rayos-X. Pero me salgo de la historia. ¿Dónde estaba? Ah, claro. Brainiac quería encoger Metropolis.

Bueno, un sábado por la tarde estaba dando una vuelta con el taxi y me llegó un aviso codificado especial desde la Central (siempre tengo la radio del coche encendida), y era un mensaje que sólo podía entender yo. Así que directamente aparqué el taxi en la acera y salí a toda velocidad. Estuve buscando una cabina de teléfonos donde pudiese ponerme el traje. ¿Problemático? Te apuesto a que sí que lo fue. Todas las cabinas estaban ocupadas. Quiero decir, ¿te lo puedes creer? Normalmente lo que hago es utilizar mi super-velocidad para cambiar mis ropas en mitad de la calle, tan rápido que nadie puede verme. De hecho, lo hago tan rápido que incluso tengo tiempo para comprar un periódico y rellenar el crucigrama mientras me cambio. ¿Que es muy rápido? Escucha, colega, olvídalo. Así que ahí estoy yo, ¿vale? Con mi traje de Superman. Entonces, con una especie de falsetto de dibujos animados chillo: “¡Arriba, Arriba y Fueeeera!”

Todo el mundo se dio la vuelta y se quedó maravillado. Dijeron: “¡Gasp! ¡Es Superman!” Pero yo ya estaba lanzado hacia el cielo, tan rápido como una bala. Nunca había visto a ese tío, Brainiac, pero mejor que tuviese cuidado. Ahora no estaba tratando con Superman. ¡Lo hacía con Hermann Schwartz! Así que en menos de un segundo y medio estaba en el espacio exterior. Usando mi visión telescópica pude ver cómo ese tío, Brainiac, enfilaba hacia la Tierra desde algún lugar cerca de Andromeda. Miré y no pude creerlo: ¡El tío llevaba a todo un ejército con él! Habría sobre siete millones de naves espaciales y todas se dirigían hacia donde estaba yo. Decidí que lo mejor sería igualar un poco las probabilidades.

Lo primero que hice fue flexionar algo el bíceps de mi brazo derecho. No parece gran cosa, pero la onda expansiva fue lo suficientemente poderosa como para dejar destrozadas un millón de naves de la flota enemiga. Lo siguiente fue aclarar mi garganta. Las vibraciones sónicas resultantes convirtieron inmediatamente en polvo a tres millones de naves de la Armada. Finalmente, me dispusé a disputar el Gran Slam. Lo que hice fue ponerme a escuchar duramente. Ya sabrás que Superman es tan poderoso que todo lo que tiene que hacer es escuchar firmemente a alguien y éste se desintegrará. De todas formas, otro par de millones de naves hicieron Kablooey debido a la fuerza de dicha maniobra, así que tan sólo quedamos Brainiac, dentro de su super-indestructible buque insignia, y yo. Y ahora me iba a quitar los guantes de seda. A partír de ahora ¡Ya no sería el Señor Educado! Sin ninguna restricción, simplemente aplasté el muro de su nave e hice pedazos a ese tio. Literalmente. Ya sé, ya sé... el verdadero Superman tiene ese código de no matar cosas, ¿verdad? Bueno, yo tan sólo era su doble y de todas formas, había oído que Brainiac era una especie de robot, así que no está vivo de verdad, ¿no es así? Por lo que después de “desconectarlo” lo reduje a polvo con mi visión calorífica y luego usé mi super-aliento para soplar sus cenizas hasta algún lugar cerca de Plutón. Supongo que eso le enseñaría quién era el jefe.



Todo había acabado. Volví a la Tierra y me comunicaron que el verdadero Superman había tenido una ligera recuperación, con lo que quiero decir que ya podía decir cuál era la diferencia entre un alimento y un mueble, y también podría ponerse su uniforme por sí sólo y sin recibir ayuda. Yo ya no era necesario, pero Ron y la C.I.A. estaban tan agradecidos que me permitieron quedarme con los super-poderes como reconocimiento. Eso sí, no te puedo prometer que no los use para mi propio provecho... Claro, así es, aún tengo los super-poderes. Por eso soy un buen taxista... puedo usar mi super-oído para captar los mensajes sobre el tráfico por adelantado, y mi visión de Rayos-X y telescópica me permiten saber dónde se pone peor el tráfico. Claro, a veces me viene muy bien.

De todas formas ya hemos llegado. El Daily Planet. No es mucho más que un sitio donde hacer turismo, pero... Oh, ¿así que trabajas aquí? Espera, ¡te conozco! ¡Sabía que había visto tu cara antes! Eres ese tío, Kent Clark, ¿verdad? El colega reportero de Superman, ¿verdad? Lo supe todo el tiempo. Por eso te tomaba el pelo con esta historia. Sabía que serías el tipo de persona que cogería una broma. Los tíos como tú siempre aprecian una buena historia. Er... De todas formas, ha sido todo un placer llevarle en mi taxi, Señor Clark. Serán veintisiete dólares y ochenta centavos, pero lo dejaremos en veintisiete, sabiendo quien es usted... ¿Qué? ¿Ilegal? ¿Que apagar mi taxímetro es ilegal? ¿Qué estás intentando insinuar, cuatro ojos? ¿Qué? ¿Que no tengo ningún título legal con el que cobrar ningún dinero? ¡Debes estar tomandome el pelo! Hey ¿A dónde vas?

Congélate ahí mismo, colega, ¡o te dejaré las marcas de mis ruedas encima! ¡Lo digo en serio! ¡Sí, tú! ¡Te estoy hablando a ti! ¡No te lo advertiré dos veces! ¡Qué te parece! Se va. Ese reportero mandamás y tacaño. Supongo que no tiene sentido del humor. Ojalá le hubiese reconocido antes. En su lugar, podría haberle dado mi novela y ganar el premio Nobel. Oh, bueno, ¡no siempre se puede ganar!



*** Anteriormente: Especies en Peligro, por Alan Moore.