jueves, 31 de marzo de 2011

IGLESIA Y ESTADO I


Ponent Mon publica el tercer tomo que recopila la masiva (en muchos sentidos) Cerebus, serie que Dave Sim (y Gerhard) cincelaron durante años. Precisamente en la primera parte de Iglesia y Estado se inicia este último. Las portadas, (que no sé si recogerán algún día en otra guía telefónica repleta de material extra, ¡cruzo los dedos!) son las que tenéis aquí abajo.

BONUS: Artículo que escribí para el fanzine Mofo: Cerebus, Arte Misántropo.

BONUS 2: Super-artículo sobre la obra en Zona Negativa.






























miércoles, 30 de marzo de 2011

UNA GUÍA IMPOSIBLE DE RICAS CELEBRIDADES, por Alan Moore

Una Guía Imposible de Ricas Celebridades (visita a Nueva York en 1984, por Alan Moore.) Artículo para Scape nº 6, traducido por Frog2000.

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22 de Agosto, Miércoles

En Northampton hace un calor insufrible y no puedo dormir. Justo cuando estoy a punto de hacerlo me desvelo bruscamente por culpa de una apocalíptica visión repentina en la que veo monstruosos rascacielos tal y como serían si estuviesen diseñados por Fritz Lang después de haberse comido un pollo Dhansak con poco tiempo de cocción. Nueva York. Dios Mío, ¿qué es lo que he hecho? No quiero ir. Fingiré que soy un pobretón y que no puedo hacerlo. 


Atrapado velozmente dentro del peludo puño de la ansiedad, me arrastro debajo de las mantas y gimoteo hasta que se hace de día.

24 de agosto, Jueves
El taxi que me va a llevar hasta Heathrow se detiene. Está conducido por la respuesta de cómic a Robert de Niro, Jamie Delano, que combina la escritura de guiones en las series “Nightraven” y “Captain Britain” con la profesión de taxista. Phyllis y las niñas, Amber y Leah, han intentado brevemente esconder las turbulentas emociones provocadas por mi partida, pero sí que puedo decir que en secreto, se les ha partido el corazón.


Mi vuelo es un furtivo prólogo del purgatorio de cerca de siete horas. He estado leyéndome “Train to Hell” de Alexei Sayle de principio a fin. Me encuentro sentado aisladamente en el centro del avión, por lo que no puedo mirar por la ventana. ¿Qué es lo que puede hacer interesante a un vuelo si no puedes ver durante cuántos miles de metros podrías caer mientras sigues chillando hasta morir?


Después de aterrizar en el aeropuerto Kennedy, sufro el ultraje de tener que esperar una cola de una hora junto con un montón de seres humanos ordinarios antes de que se me permita recoger mi equipaje. A medida que me aproximo al punto de recogida me empiezo a poner de los nervios. Pero mi incomprensible terror a que me detengan y sea objeto de un riguroso escrutinio rectal se evapora de repente cuando observo que los empleados que nos entregan los equipajes se parecen mucho a Henry, el personaje de la serie “Canción Triste de Hill Street”. Ahora sé que todo va a salir bien. Me espera el conductor de mi limusina, que insiste en llevarme a Nueva York por una ruta especial que, obviamente, solo está reservada para sus clientes más exclusivos. Una hora y media más tarde seguimos clavados en un atasco que se mantendrá durante sesenta minutos más, y por el que el conductor tendrá que disculparse de forma impetuosa. Me comenta que entre los ingleses a los que admira se encuentran Matt Munroe y Benny Hill. Le contesto que sí, que ambos disfrutan de cierta reputación en el hogar. Diez minutos después me deja en la entrada del edificio que Warner Communications tiene en la Quinta Avenida. Cojo el ascensor hasta las oficinas de DC Comics, encuentro la recepción y me meto dentro. En cuanto lo hago me doy cuenta de que hay alguien sentado justo enfrente de la puerta, detrás de mí, que está leyendo un periódico. Cuando me doy la vuelta me encuentro con un maniquí a tamaño real de Clark Kent. Esto no ayuda nada a mi ya debilitado asidero con la realidad, porque a un extranjero que padece de jet-lag esto no le parece otra cosa que una broma de mal gusto. Las paredes de la oficina están pintadas de amarillo resplandeciente con motivos “letratone” ampliados. Después de los primeros noventa segundos empiezan a causarme una migraña. En la puerta del lavabo de caballeros se puede ver el símbolo de Superman y en el de señoras me encuentro con el emblema de Wonder Woman.


Por fin llego a la oficina de mi editora en La Cosa del Pantano, Karen Berger. Es la primera vez que me reúno con ella. Hasta ahora tan sólo había sido una voz a través del cable telefónico transatlántico. En persona parece alguien angelical, tanto en su aspecto como en su disposición, y se ocupará de mí mientras me quede en la ciudad, haciendo todo lo posible para que los caníbales del metro no me devoren o para que no acabe durmiendo encima de una alcantarilla. En la oficina también está John Totleben, que suele entintar La Cosa del Pantano. A excepción de su mandíbula perpetuamente azul, su aspecto parece el de alguien bastante normal. Es algo que siempre me ha chocado en ciertos artistas: superficialmente parecen chicos normales y sanos, pero al observar su trabajo te das cuenta de que muy adentro, en lo más profundo de su interior, se encuentran completamente desquiciados. A pesar de todo nos dirigimos a nuestro hotel, donde se celebrará la “Creation Convention” durante todo el fin de semana. Llegamos a la habitación de John y me presenta a su esposa, Michelle, que sabía perfectamente cómo se ganaba la vida su marido cuando se casaron. Aún no ha llegado Steve Bissette, el dibujante de La Cosa del Pantano, pero como la existencia de Steve es ajena al concepto de espacio y tiempo concebido por Einstein, nadie parece estar demasiado sorprendido. Mientras termina de llegar bajo a mi habitación y me instalo en ella. La habitación es lo suficientemente grande como para inducirme agorafobia incluso aunque no sea propenso a ella. Descubro que sólo puedo dormir unas tres horas cada noche. En la habitación tienen instalado un aparato de aire acondicionado que me irrita un montón, y me lleva un par de días encontrar la forma de desconectarlo. También hay una pequeña placa que me informa que siempre debería cerrar la puerta con doble vuelta de llave y que también debería echar un vistazo por la mirilla antes de abrir la puerta, por si acaso me encuentro con una vagabunda con una cuchilla de carnicero y una bolsa de la compra repleta de dedos índices. A las seis bajo de nuevo al vestíbulo. Según estoy saliendo del ascensor, me doy de bruces con Steve Bissette, su esposa Nancy y su hija, Maia. Rápidamente nos presentamos justo antes de que el ascensor vuelva a subir rápidamente hacia su piso. Dice que volverá en cinco minutos. Media hora más tarde aún sigo esperando junto a Karen Berger, John y Michelle Totleben. En el momento en el que estoy comprobando de nuevo el tiempo que tardaría en volver en avión hasta Heathrow, el matrimonio Bissette por fin se digna a aparecer y nos encaminamos hacia un restaurante japonés. Más tarde Karen nos acompañará hasta el hotel y todos nos daremos las buenas noches. Vuelvo a mi habitación con la intención de escuchar disparos de fondo hasta el amanecer. Desafortunadamente, el aire acondicionado hace demasiado ruido y me paso toda la noche sin poder escuchar ni un solo asesinato.
25 de agosto, Sábado

Me levanto después de haber dormido un par de horas y pido el desayuno continental completo. Este resulta estar compuesto por dos rebanadas de pan tostado, un vaso de zumo que tiene un noventa por ciento de hielo y un diminuto bote con té en su interior. Y también incluye una flor que flota elegantemente en un vaso de agua. Gracias a Dios pedí el desayuno completo en lugar de la rebanada de pan y el par de pétalos. Me dirijo al Salón y me fijo en cómo va cogiendo forma. Me reúno con Steve y con John y damos un paseo entre los puestos. La atmósfera de mercado de ganado es exactamente igual que la de los mercados ingleses. Hipnotizados esclavos mentales arreados a través de montañas de tentadores productos. Me encuentro con Marv Wolfman, que me comenta que ha recibido su primera amenaza de muerte por parte de un aficionado: alguien que le ha censurado a Marv el asesinato de la mujer que más amaba. Podría ser algo incompresible si no fuese por el hecho de que dicha mujer formaba parte del grupo de los Jóvenes Titanes y que era un personaje totalmente ficticio incapaz de corresponder sus sentimientos. Sabía que Frank Miller también había recibido amenazas de muerte cuando asesinó a Elektra. Nosotros cuatro, Steve, John, Karen y yo, vamos a realizar una presentación de La Cosa del Pantano por la mañana. Encontramos la sala justo cuando está acabando la presentación de Marvel. Tropiezo con Louise Simonson, la esposa de Walt Simonson, actual guionista de Power Pack para Marvel. Quizá sea la única persona que escribe para chavales y no para adolescentes neuróticos. Su serie se lee como si fuese un libro de Alan Garner, y gracias a que la colección dispone del rizado y limpio dibujo de June Brigman, me parece que es uno de los escasos cómics americanos que está completamente realizado por mujeres. La presentación de La Cosa del Pantano funciona muy bien a pesar del hecho de que la audiencia parece estar esperando reírse cada vez que abro la boca, diga o no algo divertido. ¿Me conferirá la mera posesión de mi acento británico cualidades al estilo de las que tenía Oscar Wilde (me refiero a su inteligencia en lugar de a su mala dentadura y su orientación homosexual) a ojos del público americano?
A mediodía me reúno con Julius Schwartz y nos dirigimos al aparentemente legendario Carnegie Delicatessen. Cuando leía Flash y Linterna Verde con siete años, Julius Schwartz ya se había hecho un nombre como editor. Sabía quién él era antes de saber quién había sido Elvis Presley. Como editor, su tono duro y personal fue el que le confirió a aquella determinada época de la Editorial DC esa atmósfera única. Como yo mismo soy una estrella megalómana de cierta envergadura, obviamente me impresionan muy pocas personas, pero ocurre que Julius Schwartz es una de ellas. Nada más encontrarse conmigo se burla sin piedad de mi acento. Esta monstruosa humillación por parte de un extraño agrieta mi bondadoso carácter de inglés entrañable y hacemos migas de inmediato. Julie me pide un sandwich de carne, que consiste en dos rebanadas de pan blanco con un montículo de carne en el medio de aproximadamente el tamaño de Micky Rooney. 


Por la tarde volvemos al Salón. Rick Veitch llega con su esposa Cindy. Rich ha empezado a hacer algunos episodios de relleno geniales para La Cosa del Pantano y estamos planeando hacer una historia para Epic Illustrated. Al anochecer nos vamos todos a cenar una costillada. Después de la cena paseamos por el Soho y encontramos una tienda de cómics llamada SoHozat que aún sigue abierta a las once y media de la noche. Es un lugar desaliñado y enorme, con cómics apilados en altas columnas que están tan alejados de la corriente mainstream americana como se puede estar. Mientras investigo un poco me encuentro con una copia de Alec con los nombres de Eddie Campbell y el mío en portada. 

Tropezar con mi nombre en una portada en un lugar de Nueva York escogido al azar y justo al caer la noche me desorienta un poco. Compro un mini-cómic de Mark Beyer protagonizado por “Amy and Jordan” y un oscuro tomo escrito por Kathy Acker. También encuentro un libro titulado “The Water-Bag Couple” que parece que relata rituales bondage mezclados con enemas, pero decido volver a ponerlo en su sitio. Volvemos al hotel y me quedo tumbado hasta que amanece.
26 de Agosto, Sábado

Desorientado por la falta de sueño pero intentando afrontarlo de la forma más valiente de la que sea capaz, desayuno en el Carnegie Deli con Steve y John. Durante el resto del día pasamos el rato en el Salón y por la tarde nos vamos directamente al Upstart Studio, el lugar donde trabajan Walt Simonson y Howard Chaykin. Paso un rato hablando con Walt, que está trabajando en Thor para Marvel y quizá sea la primera persona que le ha conseguido dar cierto toque de mitología noruega. Nos reunimos con su esposa Louise y con Len Wein, uno de los creadores de La Cosa del Pantano, y nos vamos a comer a un restaurante mejicano. Más tarde volvemos al local de Simonson para tomar un helado. Walt nos muestra su ordenador y me comenta que debería conseguir uno. Le explico que los ingleses todavía no nos hemos animado a aceptar del todo la Revolución Industrial, y que en muchas partes del país la gente que posee tostadoras eléctricas sigue estando considerada como brujos. Es probable que nunca me compre ni siquiera una máquina de escribir eléctrica. Vuelvo al hotel. Tengo que irme de este sitio de una vez, ¡porque creo que me estoy empezando a volver loco!
27 de Agosto, Lunes

Antes de levantarme me leo Mister X, un cómic de los hermanos Hernandez. Es un trabajo asombroso, localizado completamente en una enorme y psicótica ciudad llena de edificios construidos fuera de toda proporción en relación con sus habitantes. El héroe es un detective que nunca duerme. Me parece gracioso: cuando yo era un crío siempre solía identificarme con los personajes más saludables. 


Acudo a la oficina que tiene Julie Schwartz en DC para charlar sobre el anual de Superman que vamos a hacer Dave Gibbons y yo. Mientras le estoy explicando el argumento, empieza a darme algunas ideas y todas me parecen buenas. Entiendo por qué su mandato editorial marcó una diferencia en su primera época en la DC. Más tarde, Steve, John y yo charlamos con Dick Giordano sobre lo que queremos hacer en La Cosa del Pantano, como el número especial erótico-vegetal, el número 34, que se va a titular “Swamp Lust”. Salimos de DC y acompaño a los Totlebens y Bisettes a recoger el coche para viajar hasta Vermont, donde nos quedaremos un par de días en casa de Steve y Nancy. Hacemos una parada en la mansión que tiene la editorial Fantagraphics 
en Connecticut. Son los editores de Love and Rockets y el Comics Journal. Nos encontramos con el editor Gary Groth y conocemos a Kim Thompson y al resto de la pandilla. Nos acogen estupendamente, y eso a pesar de que creo que Gary está completamente agotado. Aparte del hecho de que Fantagraphics se va a mudar a California en unas cuantas semanas, The Comics Journal se encuentra en pleno juicio con el guionista de cómics Michael Fleisher, el autor de Jonah Hex, porque la revista alegó en una entrevista que le hizo Harlan Ellison que dudaba de su estabilidad mental. Bajo mi adormilado punto de vista, el juicio tan sólo es otro ejemplo de la extraña actitud destructiva a la que se puede llegar en el cómic mainstream de este país. Pacific Comics, una de las editoras independientes de largo recorrido, se acaba de hundir, y cada semana se produce alguna otra erupción menor. Una disputa por unos derechos, un empeoramiento del trato entre DC y Marvel, una nueva compañía o un nuevo artista que emerge como una gran promesa. La industria está pasando por algunos problemas crecientes que se habían ido posponiendo desde 1963 y estoy bastante interesado en ver cómo va a evolucionar todo, aunque no sé si habrá algún cuerpo que conserve la cabeza durante el proceso.

Por fin llegamos a la casa de madera de Bissette, que se encuentra enterrada profundamente en el bosque. Me arrastro hacia el cuarto de juegos de Maia y milagrosamente caigo dormido. ¿Por qué puedo dormir en Vermont pero no en Nueva York? Probablemente en esa ciudad estén usando rayos subliminales conmigo. Pero esta gente es norteamericana y se encuentran inmunizados...
28 de Agosto, Martes

Vermont es bonito (hay árboles, montañas, aislamiento y aire limpio). Por la mañana, Steve, John y yo nos llevamos a Maia para dar un paseo por el bosque y para hablar sobre las cosas que vamos a hacer en La Cosa del Pantano: la menstruación de la mujer lobo y el terrorífico ciclo reproductivo de los vampiros murciélago que viven bajo las aguas. Vaya una forma que tenemos de ganarnos la vida. La tarde se disuelve en un placentero y difuminado estado de cerveza, humo y maíz dulce...

29 de Agosto, Miércoles

Otra buena noche de descanso. ¿Seré capaz de ajustarme de nuevo al ritmo de Nueva York? Conducimos hasta el aeropuerto y digo adiós. “Adiós”. Probablemente el tiempo que he pasado en Vermont sea el más relajante y placentero de todo el viaje. En cuanto llego al aeropuerto de Nueva York me asalta inmediatamente la escarpada presencia de la ciudad. Vermont bien podría estar situada en otro planeta. Después de cenar vuelvo al hotel para descansar sin dormir durante toda la noche, mientras escucho cómo los cubitos de hielo se van fusionando en la hielera.
30 de Agosto, Jueves

Desayuno en el Carnegie Deli y luego me doy un paseo hasta las oficinas de DC sin que me disparen o me asalten sexualmente. Después del almuerzo Lynne Verucci se tropieza conmigo y la sigo hasta un estudio televisivo donde preparan un vídeo sobre mi persona que será emitido en los Salones de Cómic del próximo otoño. Entiéndeme, no ha sido idea mía. Luego cojo un taxi para cruzar la ciudad y reunirme con Howard Chaykin, el creador de American Flagg!, y Leslie Zahler. Me llevan a cenar y más tarde nos encontramos con Frank Miller y Lynn Varley, que actualmente están trabajando en Ronin. Frank y Howard son dos de los más excitantes talentos del mundo del cómic y con ellos sientes, tal y como me ha ocurrido, que el medio tiene ciertas interesantes formas de funcionar, por lo que cualquier cosa podría ser posible.


Después de la comida volvemos caminando hasta el hotel. Es mi última noche en Nueva York. No duermo para poder saborear la ciudad por completo.
31 de Agosto, Viernes

Por la mañana me encuentro con Frank Miller y me obliga a subir a las oficinas de Marvel. Es un lugar muy curioso. La gente parece bastante amigable, pero la atmósfera es muy diferente de la informal jovialidad que se puede respirar en DC. El centro de la planta está dedicada a los tableros de dibujo donde trabajan los artesanos, mientras que las oficinas están en primera fila, en la zona principal, y tienen todo el aspecto de que deberías llamar y esperar en la puerta antes de poder entrar. Bajo mi punto de vista una editorial debería ser algo sencillo, pero en Marvel tengo la impresión de que es una compañía que se dedica a hacer que los trenes lleguen a tiempo. No me parece que yo tenga mucho que decirle a Marvel y supongo que ellos también creerán que no tienen que decirme gran cosa.


Más tarde Frank y yo entramos en un bar y nos tomamos unos sandwiches y una cerveza. Al hablar con él siento una fuerte afinidad en cuanto a nuestra forma de enfocar el medio: me comenta algunos de los elementos que tendrá la serie de Batman que DC está a punto de editar. Su cara se retuerce según empieza a describir las diferentes actitudes de sus personajes. Es algo que yo también suelo hacer, y debe ser porque en cuanto nos enredamos con algo tendemos a mostrar cierto grado de desequilibrio. Frank me comenta que la forma que tiene Chaykin de enfocar su trabajo es muy diferente. Howard es alguien más frío y calcula muy bien todo el diseño, o al menos eso es lo que parece. Por otra parte, Frank tiene un toque más personal y peculiar. Al salir a la calle descubro una ardiente tapa de alcantarilla humeante que me trae reminiscencias del Nueva York que aparece en el Daredevil de Frank Miller. Se lo notifico a Frank y me dice que creía que había sido capaz de maquillarlo un poco.

Nos despedimos y me voy directamente al hotel para reunirme con Karen y la limusina que me devolverá al aeropuerto Kennedy. Esperamos de pie durante media hora, pero el vehículo no termina de llegar. Finalmente Karen llama a otro de esos mortales taxis amarillos. El conductor es un joven hispano con rizos negros abrillantados al estilo de Michael Jackson. Comenta: “os garantizo que llegaremos al aeropuerto en 25 minutos, me gusta mucho conducir y no quiero quedarme parado en ningún sitio, ¿sabéis a lo que me refiero?” ¡Slam! El taxi se pone a dos ruedas y nos aplastamos contra la tapicería trasera por culpa de la repentina fuerza G. En el exterior el paisaje de Nueva York pasa antes nuestros ojos en flashes con un extraño ángulo de inclinación. Veinticinco minutos más tarde frenamos a un palmo de la terminal de salidas hacia Inglaterra. “¡Aunque mi mejor récord han sido veinte minutos!”
Cojo mi vuelo. Luego miro por la ventana hacia abajo, hacia Nueva York, y me doy cuenta de que se parece tanto a una gigantesca araña come-pájaros como a un cornudo hombre luminoso. La cena está servida. Me bebo un scotch y media botella de vino y luego caigo rendido. Me despierto horas después, justo cuando estamos llegando a Hearthrow. Aterrizamos, paso por la aduana y me encuentro con Jamie Delano esperando para llevarme a casa. Me pregunta qué me ha aparecido América y todo lo que puedo pensar es en un tatuaje que le vio Steve Bissette a alguien que rezaba: “Voy esquivando alucinaciones”. Me he quedado completamente en blanco. Dejé mi corazón en San Francisco, mi alfiler para corbatas en el hotel, y mis sesos desparramados por todos los asientos de un taxi amarillo cerca del aeropuerto Kennedy. Según escribo estas líneas mi corazón ha regresado metido en un sobre, aunque creo que podré encontrar otro alfiler de corbata igual que el que he perdido. ¿Por qué las grandes editoriales no estarán en Bali?

lunes, 28 de marzo de 2011

EL URICH SIGUE DISPONIBLE!



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Dum Dum Boys - Coming Down For The Second Time


Dum Dum Boys - Coming Down For The Second Time
(Munster Records, 1994)

1-Reverberation
2-5.35 Of Happiness
3-Sleepwalking
4-Forever
5-Losing Touch
6-Big Black Car
7-No Man's Land
8-Falling Down
9-Sound Of Confusion
10-Real Cool Trash
11-Point Of No Return
12-Pablo Picasso
13-Don´t You Wanna Go
14-Baby O Baby
15-In My Heart
16-Losing Touch

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domingo, 27 de marzo de 2011

Real Cool Trash - A Tribute To The Dum Dum Boys


Real Cool Trash - A Tribute To The Dum Dum Boys
(Zumol Records, 2010)

1-Cowboys From Outerspace - Twist 2000
2-Mediums - Sweet Smell of Success
3-Tav Falco And His Unapproachable Panther Burns - Real Cool Trash
4-John Wayne Supermarket - 5.35 Of Hapiness - Tu ne sais pas
5-Hubert #06 & Little Victor - Dance Motherfucker Dance
6-Les Little Searchers - Born Again
7-Elektric Geïsha [feat. Mr Tristan] - Bubblegum
8-Lepe - I Made A Princess Out Of You
9-Tex Napalm & Dimi Dero - Right Away
10-Tony Truant - Ford Mustang
11-Stanlet Odb - Sweet Sweet Rain
12-Grrzzz - White Jazz
13-Mayanob - I Made A Princess Out Of You (You Made A Loser Out Of Me)
14-Les Soldes - Nothing Means Nothing
15-Las Perlas - Reverberation
16-Punish Yourself - I Need A Miracle

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sábado, 26 de marzo de 2011

Immortal Lee County Killers - Train She Rides 7"


Immortal Lee County Killers - Train She Rides
(Homo Habilis Records, 2000)

A1-Train She Rides
A2-Cool Driver
B-Train She Rides (Mogo's Drum & Bass Remix)

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viernes, 25 de marzo de 2011

Dum Dum Boys - X-Perimental Zebra Phonic


Dum Dum Boys - X-Perimental Zebra Phonic
(Vicious Circle, 1996)

1-Hypnovista
2-Underground Kingdom
3-Color You Blood Red
4-Transverberation 1
5-Can't Make Up My Mind
6-Fuzzbox Baby
7-On the Burning Sand
8-In a Dream
9-Summertime
10-Down
11-Sonic Spectra Sound
12-Angel on My Shoulder
13-Transverberation 2
14-Morning Dew
15-Nothing Means Nothing
16-My Love for You Is Petrified
17-Cool Jazz

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miércoles, 23 de marzo de 2011

ALAN MOORE HABLA SOBRE JACK KIRBY

Alan Moore, El Escritor Supremo: Alan Moore habla sobre Jack Kirby. Entrevista por George Khoury. Artículo aparecido en “The Jack Kirby Collector” #30, traducido por Frog2000.  

(Nota del entrevistador: al final me he dado cuenta de que lo más difícil de las entrevistas que he llevado a cabo es escribir estas introducciones. Quizá la culpa la tenga el hecho de que en realidad el lector no quiere echar un vistazo a los logros del entrevistado, aunque cuando esa persona es Alan Moore, no hacerlo se convierte en algo literalmente imposible, y además es algo que si no hiciese podría ponerme de los nervios. Sin importar el diccionario que utilices, creo que no hay palabras que puedan captar bien quién es Alan Moore o qué quiere decir con sus cómics. Pero eso no significa que el escritor no vaya a darle a este antiguo estudiante una oportunidad.) 

Alan Moore hizo algo en el mundo del cómic que fue maravilloso, mágico y hermoso. Logró hacerlo renacer (una revolución de su forma artística), armado tan sólo con su visión y su escritura. Moore se trajo el lado cerebral a los cómics. Antes este elemento no se había visto demasiado, pero el autor intentó experimentar con el medio y se trajo la imaginación consigo para hacerlo. Expandió los límites y destruyó las limitaciones con su forma de narrar. Su estilo de escritura se ganó el amor de los aficionados y el respeto de la industria porque es uno de los mejores escritores del medio.

El residente inglés de Northampton de un metro con noventa de estatura se ha ganado un lugar bien merecido en la historia de los cómics al lado de Jack Kirby y Harvey Kurtzman. Su trabajo en La Cosa del Pantano, Watchmen, From Hell y otros clásicos, siempre permanecerá como testimonio del tipo de grandeza que pueden alcanzar los cómics. Y cada mes, toda una nueva generación de lectores continúa deslumbrándose con su trabajo en America's Best Comics.

Moore, como Kirby, es un pionero y todo un caballero. Y como ocurría con el Rey, todos somos mejores por haberlo conocido tanto a él como a su obra.

(Esta entrevista se hizo en dos partes durante un lluvioso noviembre de 1999.)

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THE JACK KIRBY COLLECTOR: En tu opinión, ¿cuán poderoso e influyente fue Jack Kirby?

ALAN MOORE: Bueno, me tendría que remontar hasta mi muy temprana infancia para poder responder. Descubrí los cómics cuando tenía siete años. Puede que eso fuese alrededor de 1959 o 1960. Cuando digo "cómics" me refiero a los cómics americanos: me leí los autóctonos ingleses mucho más tarde, pero cuando me crucé con Superman y Batman, el primer par de apariciones de Flash y otras cosas por el estilo, me supusieron toda una revelación. Me convertí en un absoluto adicto a los cómics americanos, o más específicamente, a los cómics de DC que se encontraban disponibles en aquella época. Recuerdo que en el quiosco ya me había fijado en esos cómic de aspecto tan peculiar que sabía que no eran de DC y que me parecían demasiado extraños. No quería arriesgarme y malgastar mi dinero con cosas que no me resultaban conocidas. Pero me acuerdo que más tarde... un día en el que me parece que me encontraba enfermo en la cama (en esa época tendría unos siete u ocho años), mi madre me dijo que me iba a traer un cómic para animarme mientras estuviese confinado y reposando. El único cómic del que me acordaba y que todavía no me había comprado era uno de Blackhawk que había en algún sitio. Así que de alguna forma intenté convencerla de que me cogiera precisamente ese, y la expliqué que se trataba de un grupo de personas que vestían con uniformes azules. Para (en un principio) mi decepción, me trajo el tercer número de los Cuatro Fantásticos, que me leí inmediatamente. Ese cómic me hizo algo. Principalmente fue por su dibujo. Tenía una textura y un estilo que no había visto nunca. Los dibujantes de DC de aquella época (la verdad es que no me acuerdo de cuáles son sus nombres) tenían un estilo al que estaba bastante acostumbrado: muy limpio y de aspecto muy saludable, y de repente aquí teníamos algo que estaba abocetado de forma más escarpada, con un aspecto casi completamente destartalado.
 Tenía inmediatez; y literalmente, desde ese mismo momento, pasé a convertirme en un devoto fan de los Cuatro Fantásticos y de otras series Marvel según iban apareciendo, en particular de todo lo que estuviese hecho por Kirby. Me refiero a que mientras iba haciéndome mayor me fijaba mucho más en el trabajo de Kirby que en el de cualquier otro. Estuve siguiendo su trabajo en Thor y en “Historias de Asgard”, también ese largo y clásico tramo central que hizo en los Cuatro Fantásticos, y luego, cuando Kirby se marchó a DC, empecé a seguirlo en sus series del Cuarto Mundo. Fue en la misma época en la que estaba entrando de lleno en una adolescencia psicodélica, y las temáticas de esas series parecían estar cambiando junto conmigo. Durante todos esos años estuve absorbiendo activamente cada trazo que dibujaba, o al menos aquellos sobre los que fui capaz de poner las manos. Creo que la dinámica narrativa de Kirby tiene algo. Ni siquiera piensas en ella como una influencia. Es algo con lo que has crecido; simplemente es como una especie de comprensión de que así es la forma en que se debían hacer esos cómics. Así que diría que sí, que se podría decir que Jack Kirby supuso una influencia en mi obra. Es casi como una cualidad determinada que tiene mi propia narrativa. Es algo así como si para contar una historia al estilo Kirby, entonces, por lo menos, esos serán los cómics apropiados que deberías leerte, por lo que entonces estarás haciendo tu trabajo de la mejor forma posible.
TJKC: ¿Has podido leer “Challengers of the Unknown”, su trabajo previo a los Cuatro Fantásticos?

ALAN: En su momento descubrí los “Challengers of the Unknown”, pero creo que no eran los números de Kirby, o quizá sólo un par de los últimos que hizo. Y si eran los números de Kirby, por alguna razón no me hicieron demasiada gracia, aunque creo que forman parte de su trabajo más luminoso. Más tarde pude ver las cosas que Kirby había hecho en los Challengers y me encantaron, pero creo que los únicos “Challengers of the Unknown” que me encontré en aquella época estaban realizados por algún artista posterior a la marcha de Kirby de la serie.

TJKC: ¿Qué era exactamente lo que hacía que esas historias clásicas de Marvel fueran tan revolucionarias? ¿Quizá los guiones eran más adultos que los de DC?

ALAN: Incorporaban una dimensión extra tanto a nivel de guión como de dibujo, en el sentido de que los personajes de DC de la época eran (hasta cierto punto) simples arquetipos. Arquetípico significa que tienen una única dimensión. A nivel narrativo, Stan Lee y sus colaboradores superponían un segundo nivel a la vida de los personajes. Les otorgaban unos cuántos problemas humanos, a pie de calle. No eran personajes tridimensionales, pero tenían otro nivel más de lo habitual, y había algo en el tipo de dibujo que se correspondía con esos guiones. En el dibujo de Kirby había tal nivel de atención al detalle y a las texturas, además de la propia intensidad de su dibujo, que parecía que estaba dando una dimensión más a lo super-heróico –al comic book de super-héroes- de la que era normal en aquella época. Parecía como si fuesen mucho más viscerales, mucho más reales. La Antorcha Humana se encontraba a Namor en un tugurio del Bowery: de alguna forma representaba una realidad visceral que hacía que esos cómics fuesen mucho más atractivos.
TJKC: Parece que al principio todo el mundo encuentra un poco incómodo el dibujo de Kirby. ¿Te llevó algo de tiempo acostumbrarte?

ALAN: Durante un tiempo... probablemente durante siete u ocho páginas, sí que tuve ese tipo de shock que se produce al encontrarte con algo que no te resulta familiar. Pero por otro lado, generalmente en mi vida siempre ha sido como un indicativo: cuando he rechazado algo en un primer momento más tarde ha terminado fascinándome por completo. Cuando vi por primera vez la obra de algunos dibujantes underground me repugnó bastante, pero más tarde me hice adicto a su dibujo. Con Kirby me pasó algo similar, pero a un nivel diferente. Porque por supuesto, al principio su dibujo es capaz de producir un choque que puede incluso resultar desagradable, pero muy pronto se convierte en un gusto adquirido y empiezas a querer más de lo mismo.

TJKC: ¿Solías dibujar en tu juventud muy a menudo?

ALAN: Claro, de alguna forma lo hacía. Ideé mis correspondientes copias de Kirby y dibujé siguiendo una especie de libros de ejercicios y otras cosas por el estilo. Por supuesto, tenía delirios de grandeza y me propuse ser dibujante hasta el momento en que empecé mi carrera en los comic books. Sólo fue en ese momento cuando pude darme cuenta de que yo nunca iba a poder dibujar tan rápido y lo suficientemente bien como para poder vivir de ello, así que lo cambié por los guiones.

TJKC: ¿Crees que tu forma de guionizar es una progresión natural de lo que hicieron Lee y Kirby durante los sesenta?

ALAN: Supongo que hasta cierto punto podría serlo. Su material está entre lo primero que pude ver y leer, así que como he dicho antes, su influencia es como una especie de cualidad determinada que posee mi trabajo.

TJKC: Específicamente en tu material con super-héroes...

ALAN: Claro, pero como he dicho era el único tipo de cómic que había visto hasta aquel momento: el cómic de super-héroes. Incluso los cómics de vaqueros y bélicos eran tratados como si fuesen cómics super-heróicos, así que casi era un estilo narrativo en sí mismo. Lee y Kirby: así de simple. Casi parece algo omnipresente; ni siquiera piensas en ello. No te das cuenta. Es como el aire que respiras.
TJKC: ¿Has intentado escribir alguna vez al estilo Marvel? ¿Escribir los guiones de algo cuyo argumento ya ha sido guionizado y dibujado?

ALAN: Lo más cerca que he estado nunca es cuando hicimos 1963.
En parte porque nos convenía. Necesitábamos hacer la serie bastante rápido, sin esforzarnos mucho o haciendo un montón de trabajo extra previo. Además, era muy apropiado que lo hiciésemos al estilo Marvel. Me ponía a diseñar una página con, pongamos, seis viñetas. Hacía dos o tres páginas de la misma forma. Luego llamaba por teléfono a Rick Veitch o a Steve Bissette. Así que lo que hacíamos era que yo les leía las descripciones por teléfono: hay alguien que está en primer plano a la izquierda o a la derecha. De esa forma íbamos haciendo la composición. Más o menos empiezan a hablar entre ellos. Uno de ellos mira al otro enojado, que se queda mirándole impasible. Luego les comentaba otro poco más y ellos me enviaban el dibujo. Probablemente después de revisar el dibujo retocaba un poco los diálogos y les volvía a enviar la página. De esa forma los diálogos quedaban terminados y ellos tenían que empezar a trabajar desde ese punto, pero yo ya sabía cómo iba a ser el desglose gráfico de toda la página. Así que era como una especie de versión abreviada de mi forma habitual de acometer los guiones. Pero en realidad no nos lo trabajamos al estilo Marvel.

TJKC: Recuerdo haber escuchado que una de las instrucciones que les diste a los dibujantes era que cuando dibujasen uno de los números de 1963, querías que tuviese el mismo aspecto impetuoso y hosco del dibujo de los sesenta, para captar un espíritu parecido.

ALAN: Hasta cierto punto yo también guionicé esos números más rápido. Lo hice para intentar conseguir la misma emoción, el torrente creativo que estoy seguro que formaba parte del trabajo de los primeros cómics Marvel de aquellos tiempos.

TJKC: ¿Sueles trabajar con un guión completo?

ALAN: Siempre trabajo con un guión completo –y no sólo completo, sino más detallado que los guiones normales. Mis guiones son enormes. Incluyen una gran cantidad de detalles y descripciones que los dibujantes tienen libertad de ignorar si lo quieren así. Pueden utilizar esa información a su elección. Así que por supuesto que son guiones muy largos.

TJKC: ¿Cómo empezaste a trabajar en el negocio?

ALAN: Empecé haciendo una tira para un periódico musical. Guionizaba y dibujaba una tira semanal para un periódico musical de la zona que se llama Sounds. Luego empecé a hacer una tira semanal para un periódico local de Northampton. Ganaba lo justo para mantener a mi esposa, a mi bebé y a mí mismo. Me ganaba la vida. Empecé a escribir guiones para la Marvel Comics inglesa en su serie de Doctor Who y para 2000 A.D. Hacía historias cortas para ellos, y lentamente empecé a escribir cada vez más guiones. Hice el material de Warrior y luego empecé a trabajar para las editoriales americanas. A partir de entonces estuve trabajando en La Cosa del Pantano y todo lo demás.
TJKC: ¿Eras consciente de lo que querías hacer desde el principio?

ALAN: Creo que siempre supe que, de alguna manera, quería estar involucrado en el campo de los cómics. Creo que lo primero que pensé es que acabaría dibujándolos, pero cuando me di cuenta de que no iba a ser así, me cambié a escribirlos a toda velocidad.

TJKC: Por lo general, ¿con cuánta antelación sueles trabajar?

ALAN: Depende. En este momento estoy haciendo las series de ABC y voy cinco números por delante del que se edite este mes. Realmente no tengo oportunidad de trabajar con mayor antelación en ninguna de las series. Estoy un poco más adelantado que el dibujante. Si las fechas de entrega me lo permiten, me gusta ir lo más adelantado posible.

TJKC: ¿Qué te parecen los guiones de Kirby? ¿Crees que son lo bastante singulares por sí mismos?

ALAN: ¡Claro! Tienen una potencia primitiva. El diálogo, la puntuación, a veces son un poco extraños, pero no por eso dejan de lado el sentimiento crudo y enérgico que tienen sus dibujos y su narrativa. Me parece que era alguien que siempre actuaba con el corazón. Esa es la cualidad que encuentro en sus guiones.

TJKC: ¿Estabas ansioso por ver qué había hecho cuando salió su Cuarto Mundo?

ALAN: ¡Claro que sí! Recuerdo que esa serie dejó a todo el mundo maravillado. Yo estaba en un Salón de Cómic en el que pude ver algunos de los primeros números de su obra Jimmy Olsen. Todo el mundo estaba muy excitado, esperando como locos que las series del Cuarto Mundo se pusieran a la venta. Claro, recuerdo que todo el mundo se quedó bastante asombrado. Y todos nos quedamos tremendamente desolados cuando finalmente nos dimos cuenta de que las series no tendrían un final apropiado.
TJKC: ¿Cuál es la serie más extraña que has leído de Kirby?

ALAN: No sé. Quizá Dinosaurio Diabólico. Era bastante rara. No lo sé. En el trabajo de Jack hay ciertos elementos muy extraños, todo era bastante salvaje. Si me pinchas para que diga una, probablemente esa será Dinosaurio Diabólico.

TJKC: ¿Seguiste lo que hizo cuando regresó a Marvel a mediados de los setenta?

ALAN: He de admitir que no me gustó tanto como sus primeras obras en Marvel o en DC. Eran de Kirby, así que tenían su propio encanto, pero comparadas con sus primeros trabajos no me fascinaron tanto. Y eso a pesar de que sé que hay alguna gente que las considera sus mejores obras. Supongo que tiene mucho que ver con el gusto de cada uno.

TJKC: Después de observar el trabajo que hizo Kirby en el Cuarto Mundo, ¿fuiste capaz de distinguir las diferentes aportaciones que llevaron a cabo Lee y Kirby en las series que hicieron en Marvel durante los sesenta?

ALAN: Sin poder decirlo a ciencia cierta, creo que estoy seguro de que Stan Lee aportó muchísimo, pero siempre he tenido la impresión de que la mayoría del trabajo estaba realizado por Kirby. Puede que esté siendo injusto con Stan Lee, no lo sé, pero tengo la impresión de que la mayoría de la narrativa y el resto lo hacía el propio Kirby, e incluso un montón de los sugestivos diálogos, pero en realidad no es algo que pueda afirmar de forma tajante. Se puede observar cierta falta de pulido en los diálogos del Cuarto Mundo, pero ciertamente siguen incluyendo ideas poderosas. Creo que si lo miras de esa forma, puedes sacar tus propias conclusiones.
TJKC: Probablemente una de las mejores cosas que te han ocurrido después de desembarcar en el mercado editorial de Estados Unidos fuese poder conocer a Jack Kirby en persona. ¿Qué impresión te dio? ¿Qué te dijo?

ALAN: Fue un encuentro muy breve. Algo tenso, porque ocurrió mientras nos encontrábamos sobre ese estrado hablando acerca de que Marvel debería devolverle a Kirby sus originales. Por lo que mi encuentro con Kirby fue un momento que duró muy poco antes o después de aquella charla, pero todo lo que puedo recordar es ese aura que le rodeaba. Ese tipo de persona pequeña del color de la nuez, con un ramillete de pelo blanco y esos rasgos cincelados en plan Kirby. Su fuerte complexión. Recuerdo que estaba charlando con Frank Miller y conmigo y nos decía con esa especie de voz rasgada que tenía: “Chicos, creo que los dos sois grandes. Chicos, lo que estáis haciendo me parece maravilloso. Realmente me gustaría agradecéroslo.” Me resultó casi embarazoso ver a Jack Kirby agradeciéndome algo. Estaba seguro de que yo debía ser el que le diera las gracias a él, por todo lo que me había aportado. Tenía algo que resplandecía a su alrededor. Era alguien muy, muy especial.
TJKC: ¿Hay algún cómic o imagen favorita de Jack Kirby que se te haya quedado grabada?

ALAN: Me gusta muchísimo lo que hizo en la serie “Three Rocketeers”, en donde utilizó todos esos extraños efectos de collage 
antes de hacerlo en su trabajo en los Cuatro Fantásticos. Claro, la mayor parte de su trabajo con Galactus me impactó muchísimo, me parece pasmoso. Y Ego, el Planeta Viviente: la última página de ese número de Thor en la que de repente te encontrabas de frente con un dibujo de Ego a página completa y la diminuta nave espacial de Thor o del Registrador o del que fuese que estuviese en primer plano... Probablemente esa página solitaria se me quedó clavada en el cerebro para siempre.
TJKC: A menudo has lamentado la influencia que tuvo Watchmen en otros cómics, ¿fue ese el motivo de que utilizases un estilo retro en 1963?

ALAN: Estuve apartado de los super-héroes durante mucho tiempo. Cuando volví a ellos, empecé a pensar que quizá era mejor que los super-héroes volviesen a tener toda la energía que recordaba de los cómics que había leído en mi juventud, sin toda la miseria y oscuridad que parcialmente había generado Watchmen en los ochenta. Así que por supuesto, probablemente por eso decidí hacer algo divertido y al viejo estilo de los cómics en la serie de 1963.

TJKC: Una de las cosas que querías mostrar en 1963 era la diferencia entre los héroes del pasado y los actuales. ¿Estaba toda la serie programada con un final?

ALAN: No, nunca llegamos a acabar la serie por varias razones: un poco por vergüenza [transcurrió demasiado tiempo entre los primeros seis números y el anuncio del especial que iba a cerrar la saga y que enfrentaría a personajes de Image como Spawn o Savage Dragon contra los héroes de 1963] y también por algunos acontecimientos más que nos impidieron acabarla. Pero más o menos creo que esta habría sido la conclusión: habríamos juntado a los dos tipos de super-héroes para poder contrastarlos entre sí. Me parece que todas formas, el simple hecho de que 1963 apareciese en las estanterías al mismo tiempo que el otro tipo de héroes ya estaba contrastándolos de una forma implícita. Así que por supuesto que llegamos a hacerlo de todas formas, pero no tan profundamente como habíamos previsto en un principio.

TJKC: ¿Cuáles son algunas de las diferencias entre los cómics de 1963 y los de 1993?

ALAN: Si te fijas en las series del año 1963, creo que había una especie de optimismo sin límites en ellas: no importaba cuántas ansiedades o miedos hicieran aparición en las colecciones, porque los autores los afrontaban con un increíble optimismo, todo parecía posible. También se puede ver en el caso de los dibujantes y su forma de elaborar esos cómics. Estaban experimentando, intentando hacer cosas nuevas. Se habían visto atrapados por la energía y la experimentación propias de la época. Supongo que en 1993, bueno, han aparecido algunos artistas muy buenos, pero parecía como que tenían cierta falta de energía. Se podía ver cierta falta de ardor en su trabajo, carecían de la ambición por empujar los límites del medio o de experimentar con él que sí que existía en los años sesenta.
TJKC: ¿Cómo describirías el uso que hizo Kirby de la mitología y de algunos otros géneros en su trabajo?

ALAN: Me parece algo grandioso. Obviamente conocía bastante bien todas esas figuras arquetípicas. Recuerdo "Historias de Asgard" como uno de sus mejores trabajos, y la forma que tenía de mezclar la mitología y el terror en la serie de Thor me parece algo magnífico. Creo que además de reverenciar el material original, también disponía de la mezcla exacta de irreverente actitud. Estaba dispuesto a hacer algunos cambios y también algunas cosas nuevas. Tenía una forma de hacer las cosas que facilitó que los mitos siguiesen vivos y coleando.
TJKC: Uno de los rasgos estilísticos más asombrosos de Kirby es que cuando empiezas fijarte bien en sus trabajos, empiezas a darte cuenta de la gran versatilidad de la que disponía, porque era capaz de saltar entre un género y otro.

ALAN: Claro, me parece impresionante. Mira sus cómics del Oeste como “Boys' Ranch”, o el material romántico: siempre he intentado reproducir algo similar en mi obra. Siempre me ha gustado mucho trabajar pensando que podía disponer de la misma amplitud y versatilidad en mis obras que poseía Kirby, aunque obviamente sea de forma diferente, porque yo soy guionista y él era guionista y dibujante. Claro, siempre lo he admirado por ello. Creo que otros artistas deberían intentarlo. Si vas a coger algún rasgo de Kirby, no cojas sólo su estilo, sino también su espíritu aventurero, su afán por explorar otra forma de hacer las cosas y realizar algunos cambios en el medio.

TJKC: Por lo general la sociedad tiende a trivializar los cómics, pero se apropia de sus ideas y las utiliza en otros medios. ¿Crees que esto llegará a cambiar en algún momento?

ALAN: Hasta cierto punto ya está cambiando. Lo está haciendo poco a poco. No creo que el cambio vaya a ser inmediato como nos hemos imaginado en el pasado, pero sí que creo que hemos subido otro escalón, o por lo menos yo lo creo así. Y eso podría ayudarnos a mantener la esperanza de que los cómics finalmente y con el tiempo terminen siendo aceptados socialmente, aunque no estoy muy seguro de para qué deberían estarlo.

TJKC: ¿Por qué apareció Demon en la Cosa del Pantano?

ALAN: Fue porque Steve Bissette quería usar al personaje, ya que era un gran fan de Kirby. A John Totleben y a él les gustaba la serie del personaje realizada por Kirby. Yo había visto parte del material de Demon y decidí trabajar desde ese punto. Retomé el estado en el que se había quedado Demon en su colección e intenté modificarlo para que sirviese a mi propia concepción del personaje. Y por supuesto, hicimos una buena historia dividida en tres partes.

TJKC: He leído que para escribir a este personaje tuviste que meterte en su cabeza.

ALAN: Oh, por supuesto, pero es algo que me ocurre con la mayoría de mis personajes. Demon disponía de todos esos pequeños diálogos rimados tan especiales y por eso resultó un poco más difícil. Tengo una especie de enfoque de actor del método para encarar a la mayoría de los personajes, pero con Demon intenté imaginarme como sería su forma de moverse, de pensar y de hablar.

TJKC: También he entrevistado a Garth Ennis en una ocasión, y le pregunté si Kirby había influido en su etapa en Demon y me dijo que en realidad lo que más le había influenciado había sido tu trabajo con el personaje.

ALAN: Me parece muy bien. Garth es un gran escritor. Siempre he tenido debilidad por Garth y los guiones que elabora.
TJKC: Pero parece un poco raro, ¿no crees?

ALAN: Supongo que sí, pero de nuevo, hay gente a la que le encanta la serie de los Cuatro Fantásticos y nunca ha visto lo que hizo Kirby en la colección. Es raro, pero hay gente a la que le gusta mi etapa en La Cosa del Pantano y que no sabe que es una creación de Len Wein y Bernie Wrightson. Supongo que así son los cómics. Los personajes pasan de un creador a otro y todo depende de con qué fase del personaje estés más familiarizado.

TJKC: Otra de las cosas que más me gustan de Kirby es el uso de las alegorías en sus historias. ¿También es tu caso?

ALAN: Sí, hasta cierto punto lo es. Donde se empiezan a ver bastante es e
n el material del Cuarto Mundo. Obviamente, podemos encontrar varias alegorías en todo ese material. Le encantaba utilizarlas. Quiero decir, le gustaba incluir un lado filosófico en su trabajo; eso le distanciaba de sus contemporáneos. Pude darme cuenta en cuanto lo conocí en persona. Era un luchador. Su trabajo formaba parte del esfuerzo que hacía por comunicar sus ideas. Su dibujo estaba animado por el mismo espíritu que, estoy seguro, debió impregnar las calles donde fuese que se crió. En sus obras solía incluir una amplia variedad de alegorías. Eran elementos grandes y magníficos, muy apropiados para la escala a la que trabajaba Kirby. Suelo disfrutar un montón con sus alegorías, pero he de decir que también disfruto mucho con sus elementos fantásticos. Las alegorías de Kirby eran grandiosas, pero su forma de narrar era mucho mejor: su dibujo, su visión -el tipo de moralidad que se reproduce en su material al hablar de la bondad y de la maldad-, esa especie de problemas generacionales. Eran grandes conceptos que han sido explorados por muchos dibujantes y guionistas diferentes en muchos medios diferentes, sí, pero lo que más me llama la atención de la mayor parte del trabajo de Kirby era su lado más individual y exclusivo que solía presentar en cualquiera de las cosas que hizo. Ya fuese en sus fantasías elementales como los Cuatro Fantásticos, o en su material más alegórico de la saga del Cuarto Mundo, o incluso en las obras más enloquecidas como Dinosaurio Diabólico. Así que probablemente lo que más me atraía de la obra de Kirby no era su profundidad emocional, sino simplemente la energía pura de Jack Kirby.
TJKC: ¿Puedes hablarnos un poco sobre la historia de Supreme titulada “New Jack City”?

ALAN: Básicamente la historia trata sobre una especie de ciudadela misteriosa que aparece durante la noche en algún lugar de un alto e inaccesible valle de las montañas del Tibet, o algo parecido. Así que Supreme se apresura a investigar lo que ocurre y se encuentra con un escenario desconcertante que en realidad son varios escenarios fusionados entre sí. Allí hay una parte que se parece a un barrio del Bowery durante la época de la Depresión en 1930, donde conoce a una pandilla de chicos y a un héroe disfrazado con el que dicha pandilla, obviamente, suele colaborar. Y entonces empiezan a pelear contra el típico supervillano. Creo que también se puede ver cómo un gigantesco monstruo de Atlas surge de las profundidades. Supreme cava un túnel y de repente sale por una zanja en donde se está celebrando una batalla entre soldados de muchas nacionalidades que están vociferando: obviamente uno es irlandés, otro judío, otro es un chico negro, todos se parecen mucho a la alineación del Sargento Furia, son una gran cantidad de héroes patrióticos. Siguen sucediendo cosas parecidas hasta que Supreme conoce por fin al creador supremo de ese mundo, que resulta ser Jack Kirby. Es muy difícil explicarlo, porque me llevó todo un número contar la historia, pero básicamente tenemos que esa cabeza flotante va cambiando hasta parecerse a ese especie de foto-montaje en plan Kirby, pero la cabeza sigue fluyendo y mutando, pareciéndose un poco al aspecto que tenía Kirby o a uno de los dibujos de Kirby. Esa entidad gigantesca empieza a explicarle que antiguamente era un dibujante de carne y hueso, pero que ahora se ha quedado totalmente en el reino de las ideas, porque es un sitio mucho mejor, ya que la carne y la sangre tienen limitaciones y que en el plano real sólo puede llegar a realizar entre cuatro y cinco páginas, pero dichas limitaciones no existen en el mundo de las ideas. Las ideas siempre fluyen de forma ininterrumpida. Le sigue hablando sobre la idea de que las propias ideas son reales, un espacio en sí, que hasta cierto punto es el tipo de sitio en el que todos los creadores de cómics solemos estar trabajando durante toda nuestra vida, pero Jack Kirby quizás lo hizo mucho más que el resto. Así que podemos ver un tipo de idea en la que el artista se ha liberado de su cuerpo físico, por lo que entonces tiene libertad para explorar sin ninguna limitación los mundos de la imaginación y de las ideas.
TJKC: ¿Qué significado tenían los dibujos en plan Kirby que aparecían en el tejado de la comisaría de Top Ten?

ALAN: Esos decidieron incluirlos Gene (Ha) y Zander (Cannon), porque pensaban que la comisaría de policía debía tener alguna especie de mural. Se dijeron: “¿cuál podría ser el estilo de un buen mural que no se parezca a uno hecho por Gene o Zander?” Y parece que el más adecuado para la ciudad sería uno con el estilo de Kirby. Así que fue idea de Gene y Zander. Necesitaban algo que se pareciese a un mural convincente y que funcionara bien en Top Ten, como contraste de la historia que estábamos contando. Y Kirby era la elección perfecta.

TJKC: ¿Hay algún personaje de Kirby con el que te gustaría guionizar una historia?

ALAN: Me resultaría verdaderamente difícil, porque ya me divertí un montón con Demon cuando formó parte de mi saga de La Cosa del Pantano. Supongo que si las cosas hubiesen transcurrido de forma diferente y hubiese trabajado en Marvel en vez de en DC durante ese período de los ochenta (si no hubiese discutido tan tempranamente con Marvel), entonces supongo que habría sido divertido trabajar con cualquiera de sus personajes. Obviamente lo habría hecho con los Cuatro Fantásticos. Thor habría sido magnífico. Me las arreglé para sacarme un montón de cosas que tenía dentro en el material que hice en 1963. Todos los personajes de Kirby eran grandiosos. Prefiero trabajar con mis propios personajes, pero de todos modos, cuando anteriormente he trabajado con personajes de otros creadores me ha resultado bastante difícil pensar en uno de los personajes creados por Jack Kirby que no me hubiese resultado interesante escribir en algún momento u otro.
TJKC: Dentro de, por ejemplo, cien años, ¿cómo crees que se definirá el papel que tuvo Kirby en los cómics?

ALAN: Eso no dependerá tanto del indudable genio y talento de Kirby como del gusto de la audiencia que tenga la industria dentro de cien años. Por un lado tenemos la forma de como deberían ser las cosas y por otro la forma de cómo van a ser. En un mundo ideal Kirby debería ser reconocido como alguien que hizo páginas dinámicas e increíblemente conmovedoras en el medio del cómic, sobre todo durante sus primeros pasos. Su trabajo ha tenido un impacto y una influencia duraderas sobre todos los que hemos llegado después; así es como se le debería recordar. Pero por supuesto, existe una terrible cantidad de dibujantes de cómic maravillosos de los que nunca hemos oído hablar y que tampoco nadie se ha preocupado por buscar, porque siempre hemos estado fijándonos en un estilo artístico concreto o porque formaron parte de un grupo concreto de artistas populares durante los ochenta, los noventa o lo que sea, y que no serán históricamente recordados. No es una condena radical contra los fans del cómic sino contra la cultura en general. Hay una gran cantidad de gente que no merece ser recordada pero que son reivindicados por culpa de cómo es la cultura actual, por lo general tan caprichosa como superficial. Supongo que mientras haya gente entusiasmada con Kirby… algo que obviamente se puede ver leyendo The Kirby Collector. Es vuestro trabajo (y el de todos los demás que se preocupan por un artista en particular) asegurarse de que el trabajo de él o de ella sea motivo de debate dentro de cien años, y quizá lo lleves a cabo tú mismo o alguno de tus descendientes.

TJKC: Es curioso, últimamente he estado pensando que lo que hizo Kirby en los cómics podría compararse con lo que Beethoven y Mozart hicieron en la música.

ALAN: Claro, se puede decir con toda seguridad que dentro de cien años seguirá habiendo música de una forma u otra, pero esperemos que también haya comic books.

TJKC: ¿Dirías que una de las razones por la que empezaste en el campo de los cómics fue por su estética, porque creías que eran una forma de arte? ¿Sigue existiendo espacio para la innovación?

ALAN: Por supuesto. Siempre hay espacio para las innovaciones. Todo depende de si hay gente que se preocupa por llevarlas a cabo. Las personas como Jack Kirby son extraordinarias porque no suelen aparecer tan a menudo. En los primeros tiempos del medio había más gente como Jack Kirby. Creadores individuales como Will Eisner y Harvey Kurtzman, que tuvieron un enorme impacto en la forma del medio y en cómo eran concebidos los cómics. Eran como gigantes. Y ha habido más artistas que han llevado a cabo audaces movimientos experimentales. Y aunque no se suela ver tanto, actualmente también hay bastante gente tomando resoluciones arriesgadas, sin duda realizando un gran esfuerzo. Ha pasado mucho tiempo desde que un único creador individual intentó empujar los límites del medio o imponer un estilo personal y único de la misma forma que lo hizo Kirby. Sí, las posibilidades del cómic son infinitas, pero todo dependerá de que podamos encontrar a hombres o mujeres que sean capaces de darse cuenta de dichas posibilidades, pero eso resulta impredecible.
TJKC: La gente siempre dice que todas las historias de super-héroes ya están contadas, que ya se han hecho todas. Que esas historias e ideas sólo pueden ser novedosas la primera vez.

ALAN: Claro, por lo que entonces tendrás que tomarte la molestia de intentar hacer algo más novedoso aún. Da más trabajo y entiendo el motivo por el que un montón de creadores actuales no se sienten preparados para hacerlo. Prefieren esperar a que algún otro haga algo innovador y entonces se apropiarán de ello, porque así resulta mucho más fácil. Y también resulta más seguro para su carrera. Si esperas a que alguien pruebe que algo funciona y luego te apropias de ello, es probable que si hablamos de dinero resulte mucho más rentable (y también lo serán tus personajes) que lo que ha sacado la persona que realmente empezó a experimentar. Puedes seguir haciendo historias de super-héroes para siempre. Pero todavía existen nuevas historias del Oeste que hay que contar. Si nadie me cree, que se coja los libros de Cormac McCarthy y se lea Meridiano de Sangre: encontrará una nueva forma de contar una historia del Oeste. 


Estoy un poco cansado de escuchar a la gente que dice que ya está todo hecho. “Todo lo que ha sido realmente innovador se ha hecho en el pasado”. ¿Qué tipo de cultura tendríamos si todo el mundo hubiese pensado siempre de la misma forma? Es cierto, la gente lleva mucho tiempo pensando de esa manera. Pero estoy seguro de que desde los inicios de cualquier forma artística o musical, siempre ha existido una gran cantidad de gente que ha pensado: “bueno, ahora mismo esto es todo, ¿quién va a poder superarlo?” Y entonces llega alguien que no piensa de esa forma y lo cambia todo de arriba a abajo, y entonces todo el mundo se pone eufórico durante el momento que dura la novedad y vuelve a comentar: “bueno, ahora todas las grandes ideas ya están hechas. No hay ninguna posibilidad de hacer más cosas en el futuro,” lo que me parece una actitud cobarde y derrotista. Supongo que cualquier creador que confíe en su forma de crear no debería creerse que hay un punto culminante en su carrera que no llegará a alcanzar nunca, sino que lo que tiene que hacer es intentar llegar hasta él.


La creatividad o el avance de cualquier medio se parece mucho a uno de esos antiguos dibujos animados de la Warner. Ahí tienes un tren lanzado por las vías en pleno desierto, y el Pato Lucas está cortando las vías que quedan detrás del tren para ponerlas delante y que éste pueda seguir avanzando en su camino sin descarrilar. No sé si estarás familiarizado con esa imagen en particular, pero yo la tengo siempre en mente: más o menos sigues trazando las vías por delante tuyo, pero no existen vías sino que lo que tienes que tener es fe. Primero tienes que creer que hay algo enfrente tuyo, y luego tienes que hacer todo lo posible para llegar hasta ese punto que te has propuesto en lugar de decirte: “hemos llegado hasta el mismísimo borde la creatividad, porque ya no puedo pensar en nada más que hacer. Por lo tanto, he decidido que la Humanidad entera ha llegado también al borde, así que me doy por vencido”. Es una actitud cobarde y derrotista. 


Debería haber muchos más artistas que cogiesen al medio por la solapa de la misma manera que lo hizo Kirby y decidir que van a hacer algo con sus cerebros en vez de pensar que ya han llegado hasta el final y que no van a poder llegar más lejos. La idea más importante es que las ideas son infinitas, no tienen límites, aunque todo depende de si estamos preparados de verdad para realizar todo el trabajo que acarrean. Cuando los creadores hablan sobre la inmediata caída de un género o de los fallos que tiene el medio o algún género en particular, en realidad están hablado sobre sus propios defectos y los fallos que afectan a su creatividad. No le puedes culpar al medio: "Supongo que no hay muchas más ideas que se puedan hacer en lugar de super-héroes. Supongo que ya las hemos utilizado todas.” Me hace acordarme de los antiguos griegos, que ponían toda su mitología en primer plano. El mundo de las ideas es inagotable e infinito. Sólo tienes que dar con ellas: algo que una gran cantidad de gente no está dispuesta a hacer. Prefieren dejar que alguien como Jack Kirby haga todo el trabajo duro; que sea él quien indague y se rompa la espalda explotando la mina durante treinta o cuarenta años y entonces, cuando las pepitas que él ha encontrado y sacado a la superficie son visibles, serán descubiertas por los demás, y es entonces cuando introducirán un nuevo giro. No quieren hacer el trabajo duro. Esto no es una condena contra todo el negocio, pero creo que bien se puede decir que existe un buen número de personas en el negocio que están más contentos trabajando con material que ya se ha hecho en vez de intentar hacer las cosas por sí mismos y entrenar sus músculos creativos, haciendo ellos mismos el trabajo. Pero por supuesto, esa tan sólo es mi opinión.