jueves, 31 de marzo de 2011

IGLESIA Y ESTADO I


Ponent Mon publica el tercer tomo que recopila la masiva (en muchos sentidos) Cerebus, serie que Dave Sim (y Gerhard) cincelaron durante años. Precisamente en la primera parte de Iglesia y Estado se inicia este último. Las portadas, (que no sé si recogerán algún día en otra guía telefónica repleta de material extra, ¡cruzo los dedos!) son las que tenéis aquí abajo.

BONUS: Artículo que escribí para el fanzine Mofo: Cerebus, Arte Misántropo.

BONUS 2: Super-artículo sobre la obra en Zona Negativa.






























miércoles, 30 de marzo de 2011

Una Guía Imposible de Ricas Celebridades, por Alan Moore


Una Guía Imposible de Ricas Celebridades

(Visita a New York en 1984, por Alan Moore)

De Scape nº 6, traducido por Frog2000

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22 de Agosto, Miércoles

En Northampton hace un calor insufrible y no puedo dormir. Justo cuando estoy a punto de hacerlo, me desvelo bruscamente debido a una apocalíptica visión repentina en la que veo monstruosos rascacielos tal y como serían si estuviesen diseñados por Fritz Lang después de comerse un Pollo Dhansak con poco tiempo de cocción. New York. Dios Mío, ¿qué es lo que he hecho? No quiero ir. Fingiré que soy un pobretón.
Atrapado velozmente dentro del peludo puño de la ansiedad, me arrastro por debajo de las mantas y gimoteo hasta que se hace de día.

24 de agosto, Jueves

El taxi que me llevará hasta Heathrow se detiene. Está conducido por la respuesta de cómic a Robert de Niro, Jamie Delano, que combina la escritura de guiones en las series “Nightraven” y “Captain Britain” con la profesión de taxista. Phyllis y las niñas, Amber y Leah, hicieron un breve intento de esconder las emociones turbulentas que causaba mi partida, pero puedo decir que, secretamente, se les partió el corazón.
Mi vuelo es un furtivo prólogo de purgatorio de siete horas. Había estado leyendo “Train to Hell” de Alexei Sayle de principio a fin. Estoy sentado aisladamente en el centro, por lo que no puedo mirar por la ventana. ¿Qué es lo que hace interesante un vuelo si no puedes ver durante cuántos miles de metros caerías, chillando hasta la muerte?
Después de aterrizar en el aeropuerto Kennedy, sufro el ultraje de tener que esperar una cola durante una hora con un montón de seres humanos ordinarios antes de que se me permita recoger mi equipaje. A medida que me aproximo al punto de recogida me pongo de los nervios. Pero mi incomprensible terror a que me detengan y sea objeto de un riguroso escrutinio rectal se evapora cuando observo que los empleados que nos entregan los equipajes se parecen a Henry, personaje de la serie “Canción Triste de Hill Street”. Ahora ya sé que todo saldrá bien. Esperándome está mi conductor de limusina, el cuál insiste en llevarme a New York por una ruta especial que, obviamente, está reservada para sus clientes más exclusivos. Una hora y media más tarde estamos clavados en un atasco, que se mantendrá durante sesenta minutos, y por el que el conductor tendrá que disculparse de forma impetuosa. Me comenta que entre los ingleses a los que admira se encuentran Matt Munroe y Benny Hill. Le contesto que sí, que en el hogar ambos disfrutan de cierta reputación.
Diez minutos después me deja fuera del edificio que Warner Communications tiene en la Quinta Avenida. Tomo el ascensor hasta las oficinas de DC Comics, encuentro la recepción y paso hacia el interior. Según lo hago, observo a alguien que está sentado justo enfrente de la puerta, detrás de mí, leyendo un periódico. Cuando doy media vuelta, me encuentro con un maniquí a tamaño real de Clark Kent. Esto no ayuda nada a mi ya debilitado asidero con la realidad, y esto, a un extranjero que padece jet-lag, no le parece otra cosa que una broma de mal gusto. Las paredes de la oficina están pintadas de amarillo resplandeciente con motivos “letratone” ampliados. Después de los primeros noventa segundos, me causan migraña. En la puerta del lavabo de caballeros está el símbolo de Superman y en el de señoras encuentro el emblema de Wonder Woman.
Por fin llego a la oficina de mi editor de La Cosa del Pantano, Karen Berger. Es la primera vez que me reúno con ella. Hasta ahora tan sólo había sido una voz a través del cable transatlántico. En persona es alguien angelical, tanto en su aspecto como en su disposición, y se ocupará de mí mientras me quede en New York, haciendo todo lo posible para que los caníbales del metro no me devoren o que no acabe durmiendo encima de una alcantarilla. En la oficina también está John Totleben, que entinta La Cosa del Pantano. A excepción de su mandíbula perpetuamente azul, parece alguien casi normal. Es algo que siempre me choca de ciertos artistas. En la superficie parecen chicos normales y sanos, pero al ver su trabajo, te das cuenta de que muy adentro, en su interior, están desquiciados. A pesar de ello, caminamos hacia nuestro hotel, en el que se celebrará la “Creation Convention” durante el fin de semana. Llegamos a la habitación de John y me presenta a su esposa, Michelle, la cuál ya conocía perfectamente cuando se casaron cómo se ganaba la vida su marido. Aún no ha llegado Steve Bissette, dibujante de La Cosa del Pantano, pero como la existencia de Steve está fuera del concepto de espacio y tiempo que concibió Einstein, nadie parece estar sorprendido. Mientras llega, bajo a mi habitación y me instalo. La habitación es lo suficientemente grande como para inducirme agorafobia incluso aunque no sea propenso a ella. Descubro que sólo puedo dormir unas tres horas por noche. En la habitación está instalado un aparato de aire acondicionado que me intimida, y me lleva dos días encontrar la forma de apagarlo. También hay una pequeña placa que me informa que siempre debería cerrar la puerta con doble vuelta y que siempre eche un vistazo por la mirilla antes de contestar a alguien, por si acaso es una vagabunda con una cuchilla de carnicero y una bolsa de la compra repleta de dedos índices. A las seis bajo al vestíbulo. Según estoy saliendo del ascensor, me topo con Steve Bissette y su esposa Nancy y su hija, Maia. Rápidamente se presenta antes de que el ascensor les suba rápidamente hacia su piso. Dice que volverá en cinco minutos. Media hora más tarde aún estoy esperando junto a Karen Berger, John y Michelle Totleben. En el momento en el que estoy comprobando de nuevo el tiempo que tardaría en volver en avión hasta Heathrow, el matrimonio Bissette hace aparición y nos vamos a un restaurante japonés. Más tarde Karen nos acompañará hasta el hotel y todos nos decimos buenas noches. Vuelvo a mi habitación para poder escuchar disparos a lo lejos hasta el amanecer. Desafortunadamente el aire acondicionado está demasiado fuerte y me paso toda la noche sin poder oír ni un solo asesinato.



25 de agosto, Sábado

Me levanto después de haber dormido dos horas y pido el desayuno continental completo. Este resulta estar compuesto por dos rebanadas de pan tostadas, un vaso de zumo que tiene un noventa por ciento de hielo y un diminuto bote con té. Y también tiene una flor que flota elegantemente en un vaso de agua. Gracias a Dios pedí el desayuno completo, en vez de la rebanada de pan y el par de pétalos. Voy hasta el Salón y veo cómo va tomando forma. Me reúno con Steve y con John y damos un paseo entre los puestos. La atmósfera de mercado de ganado es exáctamente igual que la de los mercados ingleses. Hipnotizados esclavos mentales arreados a través de montañas de tentadores productos. Me encuentro con Marv Wolfman, que me comenta que ha recibido su primera amenaza de muerte por parte de un aficionado: alguien que le objeta a Marv el asesinato de la mujer que amaba. Podría ser algo incompresible sino fuera por el hecho de que la mujer pertenecía a los Jóvenes Titanes y era un personaje totalmente ficticio incapaz de corresponder sus sentimientos. Sabía que Frank Miller también había recibido amenazas de muerte cuando asesinó a Elektra. Nosotros cuatro, Steve, John, Karen y yo, vamos a realizar una presentación sobre La Cosa del Pantano por la mañana. Encontramos la sala justo cuando está acabando la presentación de Marvel. Tropiezo con Louise Simonson, la esposa de Walt Simonson, escritora de Power Pack para Marvel. Quizá la única que escribe para chavales y no para adolescentes neuróticos. Su serie se lee como si fuese un libro de Alan Garner y junto al rizado y limpio dibujo de June Brigman la serie se convierte en uno de los escasos cómics americanos realizado por mujeres al completo. La presentación de La Cosa del Pantano funciona bien, a pesar del hecho de que la audiencia parezca estar preparada para reirse cada vez que abro la boca, diga algo divertido o no. ¿Me conferirá la mera posesión de mi acento británico cualidades al estilo de Oscar Wilde (me refiero a su inteligencia más que a su mala dentadura y su orientación homosexual) a ojos del público americano?



A medio día me reúno con Julius Schwartz y vamos hasta el aparentemente legendario Carnegie Delicatessen. Cuando me leí Flash y Linterna Verde a la edad de siete años, Julius Schwartz se había hecho un nombre como editor. Sabía quién era antes de saber quién fue Elvis Presley. Su tono duro e individual como editor fue el que le confirió esa atmósfera única a una época determinada de la Editorial DC. Siendo yo mismo una estrella megalómana de cierta altura, obviamente me impresionan muy pocas personas, y ocurre que Julius Schwartz es una de ellas. Nada más encontrarse conmigo se burla sin piedad de mi acento. Esta monstruosa humillación por parte de un extraño golpea mi buen carácter de inglés entrañable e inmediatamente hacemos buenas migas. Julie me pide un sandwich de carne, que consiste en dos rebanadas de pan blanco con un montículo de carne en el medio de aproximadamente el tamaño de Micky Rooney.
Por la tarde volvemos al Salón. Rick Veitch llega con su esposa Cindy. Rich ha empezado a hacer geniales episodios de relleno en la Cosa del Pantano y estamos planeando hacer una historia para Epic Illustrated. Al anochecer, nos vamos todos a cenar una costillada. Después de la cena paseamos por el Soho y encontramos una tienda de cómics llamada SoHozat que aún está abierta a las once y media de la noche. Es un lugar desaliñado y enorme, con cómics apilados en altas columnas que están tan alejados de la corriente mainstream americana como se pueda. Echando un vistazo nos encontramos una copia de Alec, con el nombre de Eddie Campbell en la portada.
Tropezar con mi nombre en una portada, en un lugar de New York escogido al azar, a la caída de la noche, me desorienta un poco. Compro un mini-cómic de Mark Beyer protagonizado por “Amy and Jordan” y un oscuro tomo escrito por Kathy Acker. También encuentro un libro titulado “The Water-Bag Couple” que parece que relata rituales bondage mezclado con enemas, pero decido volver a ponerlo en su sitio. Volvemos al hotel y me quedo tumbado hasta que amanece.



26 de Agosto, Sábado

Desorientado por la falta de sueño pero afrontándolo de forma valiente, desayuno en el Carnegie Deli con Steve y John. Durante el resto del día pasamos el rato en el Salón y por la tarde nos vamos directamente al Upstart Studio, donde trabajan Walt Simonson y Howard Chaykin. Paso un rato hablando con Walt, que está trabajando en Thor para Marvel y quizá sea la primera persona que trabaja en la serie que le da un toque de mitología noruega. Nos reunimos con su esposa Louise y con Len Wein, uno de los creadores de La Cosa del Pantano, y nos vamos a comer a un restaurante mejicano. Más tarde volvemos al local de Simonson para tomar un helado. Walt nos muestra su ordenador y me comenta que debería conseguir uno. Le explico que los Ingleses aún no nos hemos animado a aceptar del todo la revolución industrial, y que en muchas partes del país la gente que posee tostadoras eléctricas sigue estando considerada como brujos. Probablemene nunca me compre una máquina de escribir eléctrica. Vuelvo al hotel. Tengo que irme de este sitio, ¡porque creo que me estoy volviendo loco!



27 de Agosto, Lunes

Antes de levantarme me leo Mister X, un cómic de los hermanos Hernandez. Es un trabajo asombroso, ubicado en su totalidad en una ciudad enorme y psicótica ciudad con edificios construidos fuera de toda proporción en relación con sus habitantes. El héroe es un detective que nunca duerme. Es gracioso; cuando yo era un crío, siempre solía identificarme con los personajes más saludables.
Acudo a la oficina que tiene Julie Schwartz en DC para charlar sobre el anual de Superman que vamos a hacer Dave Gibbons y yo. Según le estoy explicando el argumento, empieza a arrojarme ideas, y todas buenas. Entiendo por qué su mandato editorial marcó una diferencia durante sus primeros tiempos en DC. Más tarde, Steve, John y yo charlamos con Dick Giordano sobre lo que queremos hacer en La Cosa del Pantano, como por ejemplo el número especial erótico-vegetal, el 34, titulado “Swamp Lust”. Al salir de DC, acompaño a los Totlebens y Bisettes a recoger el coche para viajar hasta Vermont, donde nos quedaremos un par de días en la casa de Steve y Nancy. Hacemos una parada en la mansión que tiene en Connecticut la editorial Fantagraphics, editores de Love and Rockets y el Comics Journal. Nos encontramos con el editor Gary Groth, con Kim Thompson y con el resto de la pandilla. Nos acogen de forma excelente, a pesar de que creo que Gary está agotado. Aparte del hecho de que Fantagraphics se mudará a California en unas cuantas semanas, The Comics Journal está manteniendo un juicio con el guionista de cómics Michael Fleisher, autor de Jonah Hex, debido a que la revista alegó que dudaba de su estabilidad mental en una entrevista que le realizó a Harlan Ellison. Bajo mi adormilado punto de vista, dicho juicio tan sólo es otro ejemplo de la extraña destrucción a la que se puede llegar en el cómic mainstream de este país. Pacific Comics, editora independiente de largo recorrido, se ha hundido, y cada semana hay alguna otra erupción menor. Una disputa por derechos, un empeoramiento de los tratos entre DC y Marvel, una nueva compañía o un nuevo artista que emerge como una gran promesa. La industria está pasando por algunos dolores crecientes, pospuestos desde 1963, y estoy interesado en ver cómo evolucionará todo, aunque ningún cuerpo conserve la cabeza durante el proceso.
Por fin llegamos a la casa de madera de Bissette, que se encuentra enterrada profundamente en el bosque. Me arrastro hacia el cuarto de juegos de Maia y milagrosamente caigo dormido. ¿Por qué sí puedo dormirme en Vermont pero no en New York? Probablemente estén usando rayos subliminales en esa ciudad. Pero esta gente es americana y están inmunizados...



28 de Agosto, Martes

Vermont es bonito –hay árboles, montañas, aislamiento y aire limpio. Por la mañana, Steve, John y yo nos llevamos a Maia para dar un paseo por el bosque y para hablar sobre las cosas que vamos a hacer en La Cosa del Pantano: la menstruación de la mujer lobo y el terrorífico ciclo reproductivo de los vampiros murciélago que viven bajo las aguas. Vaya una forma que tenemos de ganarnos la vida. La tarde se disuelve en un placentero y difuminado estado de cerveza, humo y maíz dulce...

29 de Agosto, Miércoles

Otra buena noche de descanso. ¿Podré ajustarme de nuevo al ritmo de New York? Conducimos hasta el aeropuerto y digo adios. “Adios”. Probablemente el tiempo que he pasado en Vermont sea el más relajante y placentero de todo el viaje. En cuanto llego al aeropuerto de New York me asalta inmediatamente la escarpada presencia de la ciudad. Vermont bien podría estar situada en otro planeta. Después de cenar vuelvo al hotel para descansar sin dormir durante toda la noche, mientras escucho cómo los cubitos de hielo se fusionan en la hielera.



30 de Agosto, Jueves

Voy al Carnegie Deli para desayunar y luego me doy un paseo hasta las oficinas de DC sin que me disparen o me asalten sexualmente. Después del almuerzo, Lynne Verucci se tropieza conmigo y la sigo hasta un estudio para preparar un video sobre mi persona que será exhibido en los Salones de Cómic de este otoño. Entiéndeme, no es algo que haya sido idea mía. Luego cojo un taxi para cruzar la ciudad y reunirme con Howard Chaykin, creador de American Flagg!, y Leslie Zahler. Me llevan a cenar y más tarde nos encontramos con Frank Miller y Lynne Varley, que actualmente están trabajando en Ronin. Frank y Howard son dos de los más excitantes talentos del mundo del cómic y con ellos sientes, como me ha pasado a mí, que el medio tiene una forma tan interesante de funcionar, que cualquier cosa puede ser posible.
Después de la comida volvemos caminando al hotel. Es mi última noche en New York. Me quedo despierto todo lo que dura para saborearla por completo.



31 de Agosto, Viernes

Por la mañana me encuentro con Frank Miller y me hace subir a las oficinas de Marvel. Es un lugar curioso. La genet parece lo suficientemente amigable, pero la atmósfera es muy diferente de la informal jovialidad que se respira en DC. El centro de la planta está dedicada a los tableros de dibujo con sus artesanos trabajando, mientras que las oficinas están en primera fila, en la zona principal, y tienen el aspecto de que debes llamar y esperar en la puerta antes de entrar. Bajo mi punto de vista, una editorial debería ser algo sencillo, pero en Marvel tengo la impresión de que es una compañía que se dedica a hacer que los trenes lleguen a tiempo. No me parece que yo tenga mucho que decirle a Marvel y a ellos tampoco les parecerá que tengan que decirme gran cosa.
Más tarde Frank y yo entramos en un bar y nos tomamos unos sandwiches y una cerveza. Hablando con él siento una fuerte afinidad respecto a nuestro forma de enfocar el medio: me comenta algo sobre la serie de Batman que está a punto de editar con DC. Su cara se retuerce según está describiendo las diferentes actitudes de sus personajes. Es algo que yo también suelo hacer, y debe ser porque tenemos cierto grado de desequilibrio cuando nos enredamos con alguna cosa. Frank me comenta que el acercamiento a su obra por parte de Howard Chaykin es totalmente diferente. Howard es alguien muy frio y calcula bien su diseño, o al menos eso es lo que parece. Frank, por otra parte, tiene un toque más personal e idiosincrático. Al salir a la calle, descubro una tapa de alcantarilla ardiente que me trae reminiscencias del New York que aparece en el Daredevil de Frank Miller. Se lo notifico a Frank y él me dice que pensaba que lo había maquillado un poco.

Nos despedimos y voy directamente al hotel para reunirme con Karen y la limusina que me devolverá al aeropuerto Kennedy. Esperamos de pie durante media hora pero el coche no termina de llegar. Finalmente Karen llama a otro de esos mortales taxis amarillos. El conductor es un joven hispano que lleva rizos negros aceitosos al estilo de Michael Jackson. Comenta: “Os garantizo que vamos a llegar al aeropuerto en 25 minutos, me gusta conducir, no quiero estar por ahí, detenido, ¿sabéis lo que quiero decir?” ¡Slam! El taxi se pone a dos ruedas y nos aplastamos contra la tapicería trasera por la fuerza G repentina. Fuera, el paisaje de New York pasa en flashes con un extraño ángulo de inclinación. Veinticinco minutos más tarde frenamos a un palmo de la terminal de salidas Inglesa. “¡Pero mi mayor triunfo son veinte minutos!”



Tomo mi vuelo. Luego miro por la ventana hacia abajo, a New York, y se parece tanto a una gigantesca araña come-pájaros como a un cornudo hombre luminoso. La cena está servida. Me bebo un Scotch y media botella de vino y luego caigo rendido. Me despierto horas después, justo cuando estamos llegando a Hearthrow. Aterrizamos, sigo mi camino por la aduana y me encuentro con Jamie Delano esperando para llevarme a casa. Me pregunta qué me ha aparecido América y todo lo que puedo pensar es en un tatuaje que vió Steve Bissette con la leyenda “Esquivo las alucinaciones”. Me he quedado completamente en blanco. He dejado mi corazón en San Francisco, mi alfiler para corbatas en el hotel, y mis sesos desparramados por todos los asientos de un taxi amarillo en el aeropuerto Kennedy. Según escribo estas líneas, mi corazón ha regresado metido en un sobre, y creo que podré comprarme otro alfiler de corbata exáctamente igual al que perdí. ¿Por qué no estarán en Bali las grandes editoriales?

lunes, 28 de marzo de 2011

EL URICH SIGUE DISPONIBLE!



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Dum Dum Boys - Coming Down For The Second Time


Dum Dum Boys - Coming Down For The Second Time
(Munster Records, 1994)

1-Reverberation
2-5.35 Of Happiness
3-Sleepwalking
4-Forever
5-Losing Touch
6-Big Black Car
7-No Man's Land
8-Falling Down
9-Sound Of Confusion
10-Real Cool Trash
11-Point Of No Return
12-Pablo Picasso
13-Don´t You Wanna Go
14-Baby O Baby
15-In My Heart
16-Losing Touch

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domingo, 27 de marzo de 2011

Real Cool Trash - A Tribute To The Dum Dum Boys


Real Cool Trash - A Tribute To The Dum Dum Boys
(Zumol Records, 2010)

1-Cowboys From Outerspace - Twist 2000
2-Mediums - Sweet Smell of Success
3-Tav Falco And His Unapproachable Panther Burns - Real Cool Trash
4-John Wayne Supermarket - 5.35 Of Hapiness - Tu ne sais pas
5-Hubert #06 & Little Victor - Dance Motherfucker Dance
6-Les Little Searchers - Born Again
7-Elektric Geïsha [feat. Mr Tristan] - Bubblegum
8-Lepe - I Made A Princess Out Of You
9-Tex Napalm & Dimi Dero - Right Away
10-Tony Truant - Ford Mustang
11-Stanlet Odb - Sweet Sweet Rain
12-Grrzzz - White Jazz
13-Mayanob - I Made A Princess Out Of You (You Made A Loser Out Of Me)
14-Les Soldes - Nothing Means Nothing
15-Las Perlas - Reverberation
16-Punish Yourself - I Need A Miracle

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sábado, 26 de marzo de 2011

Immortal Lee County Killers - Train She Rides 7"


Immortal Lee County Killers - Train She Rides
(Homo Habilis Records, 2000)

A1-Train She Rides
A2-Cool Driver
B-Train She Rides (Mogo's Drum & Bass Remix)

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viernes, 25 de marzo de 2011

Dum Dum Boys - X-Perimental Zebra Phonic


Dum Dum Boys - X-Perimental Zebra Phonic
(Vicious Circle, 1996)

1-Hypnovista
2-Underground Kingdom
3-Color You Blood Red
4-Transverberation 1
5-Can't Make Up My Mind
6-Fuzzbox Baby
7-On the Burning Sand
8-In a Dream
9-Summertime
10-Down
11-Sonic Spectra Sound
12-Angel on My Shoulder
13-Transverberation 2
14-Morning Dew
15-Nothing Means Nothing
16-My Love for You Is Petrified
17-Cool Jazz

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miércoles, 23 de marzo de 2011

Alan Moore, El Escritor Supremo: Alan Moore habla sobre Jack Kirby


Alan Moore, El Escritor Supremo: Alan Moore habla sobre Jack Kirby.

Entrevista por George Khoury

Sacado de “The Jack Kirby Collector” #30, traducido por Frog2000.

(Nota del entrevistador: al final me he dado cuenta de que lo más difícil de las entrevistas que realizo es escribir estas introducciones. Quizá sea debido a que vosotros no queráis echar un vistazo a los logros del entrevistado, pero cuando esa persona es Alan Moore, no hacerlo se convirte en algo literalmente imposible y además también estropea mis nervios. Sin importar qué diccionario uses, no hay palabras que puedan capturar quién es Alan Moore o qué quiere decir con sus cómics. Pero eso no significa que no vaya a dar a este antiguo estudiante una oportunidad.)

Alan Moore hizo algo al mundo del cómic que fue maravilloso, mágico y hermoso. Trajo un renacimiento (una revolución de la forma artística), armado tan sólo con su visión y su pluma. Moore se trajo consigo un lado cerebral a los cómics. Anteriormente dichas inclinaciones no se habían visto mucho, intentado experimentar y trayendo de regreso la imaginación. El autor expandió los límites y destruyó las limitaciones con su forma de narrar. Su escritura se ganó el amor de los aficionados y el respeto de la industria debido a que es uno de los mejores escritores del medio.

El residente inglés de Northampton de un metro con noventa de estatura se ha ganado un lugar bien merecido en la historia de los cómics al lado de Jack Kirby y Harvey Kurtzman. Su trabajo en La Cosa del Pantano, Watchmen, From Hell y otros clásicos, siempre permanecerá como testimonio del tipo de grandeza que pueden alcanzar los cómics. Y cada mes, toda una nueva generación de lectores continúa deslumbránda con su trabajo en America's Best Comics.

Moore, como Kirby, es un pionero y un caballero. Y como con el Rey, todos somos mejores por haberlo conocido tanto a él como a su obra.

(Esta entrevista se llevó a cabo en dos partes durante un lluvioso Noviembre de 1999.)

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THE JACK KIRBY COLLECTOR: ¿Cuán poderoso e influyente fue Jack Kirby para ti?

ALAN MOORE: Bueno, me tendría que remontar hasta mi muy temprana infancia para responder. Descubrí los cómics cuando tenía siete años. Eso pudo ser alrededor de 1959 o 1960. Cuando digo "comics" me refiero a los cómics americanos; me leí los de cosecha propia inglesa más tarde, pero cuando me crucé con Superman y Batman, el primer par de apariciones de Flash y otras cosas por el estilo, fue como una revelación. Me convertí en un absoluto adicto a los cómics americanos, o más específicamente, a los cómics de DC que estaban disponibles en aquella época. Recuerdo que había visto esos cómic de aspecto tan peculiar que sabía que no eran de DC dando vueltas por el quiosco y me parecieron demasiado extaños. No quería arriesgar mi dinero con cosas que no fuesen las que yo ya conocía. Pero más tarde, puedo recordar un día en el que creo que estaba enfermo en la cama (en esa época tendría unos siete u ocho años), y mi madre me dijo que me traería un cómic para animarme mientras estuviese confinado en la cama. Sabía que el único cómic que podía recordar de los que aún no había comprado era uno de Blackhawk que había visto por ahí. Así que de alguna forma intenté convencerla de que me cogiese ese, explicándola que trataba sobre un grupo de personas que vestían uniformes azules. Para mi, en un principio, decepción, me trajo el número tres de los Cuatro Fantásticos, el cuál me leí. Ese cómic me hizo algo. Principalmente debido a su dibujo. Tenía una textura y un estilo que no había visto antes. Los dibujantes de DC de aquella época, realmente no me acuerdo de sus nombres, tenían un estilo al que estaba acostumbrado: muy limpio, de aspecto muy saludable, y de repente aquí tenía algo sombreado de forma escarpada, de aspecto destartalado casi por completo. Era algo que tenía inmediatez; y literalmente, desde ese mismo momento, me convertí en un fan devoto de los Cuatro Fantásticos y de otras series Marvel según se iban editando —en particular de todo lo que estuviese hecho por Kirby. Me refiero a que seguí más el trabajo de Kirby que el de cualquier otro mientras estaba creciendo. Sólo seguía su trabajo en Thor y en “Historias de Asgard”, ese largo y clásico tramo central de los Cuatro Fantásticos, y luego, cuando Kirby se fue a DC, sus series del Cuarto Mundo. Eso fue en la época en la que me estaba acercando a mi adolescencia psicodélica y los temas de esas series parecían estar cambiando junto conmigo. Absorví activamente cada línea que dibujó durante todos esos años, o al menos aquellas sobre las que fui capaz de poner las manos. Hay algo en la dinámica narrativa de Kirby. Ni siquierea piensas en ella como una influencia. Es algo con lo que creces; simplemente es una especie de comprensión de que así era la forma en que se debían hacer esos cómics. Así que diría que sí, que podría contar a Jack Kirby como una influencia en mi trabajo. Es casi como una cualidad determinada de mi propia narrativa. Es algo así como si para contar una historia al estilo Kirby, entonces, por lo menos, esos serán los cómics apropiados que hay que leer; y estarás haciendo óptimamente tu trabajo.



TJKC: ¿Has leído su trabajo previo a los Cuatro Fantásticos en “Challengers of the Unknown”?

ALAN: En su día descubrí los “Challengers of the Unknown”, pero creo que no eran los números de Kirby, sólo vi un par de los últimos. Y si fueron los números de Kirby, por alguna razón no me hicieron clic, porque más bien creo que eran parte de su trabajo más luminoso. Más tarde, sí que vi las cosas que Kirby había hecho en los Challengers y me encantaron, pero creo que los únicos “Challengers of the Unknown” que vi en esa época estaban realizados por un artista posterior a la marcha de Kirby de la serie.

TJKC: ¿Qué era exáctamente lo que hacía que esas historias clásicas de Marvel fueran tan revolucionarias? ¿Quizá que los guiones era más adultos que en DC?

ALAN: Tenían añadidos una dimensión extra tanto a nivel de guión como de dibujo. En el sentido de que los personajes de DC de la época eran arquetipos hasta cierto punto. Arquetípico significa que tienen una sóla dimensión. A nivel de narración, Stan Lee y sus colaboradores superponían un segundo nivel a los personajes. Les daban unos cuántos problemas humanos. No eran personajes tridimensionales, pero tenían otro nivel más de lo normal, y algo en el tipo de dibujo se correspondía con eso. En Kirby había tal nivel de atención al detalle y a las texturas, además de la intensidad de su dibujo, que parecía que estaba dando una dimensión más a lo super-heróico –al cómic book de super-héroes- de la que era normal en la época. Parecía como si fuesen mucho más viscerales, mucho más reales. La Antorcha Humana se encontraba a Namor en un tugurio del Bowery; de alguna forma mostraba una realidad visceral que lo hacía ser mucho más atractivo.



TJKC: Parece que al principio, todo el mundo encuentra un poco incómodo el dibujo de Kirby. ¿Te llevó un tiempo acostumbrarte?

ALAN: Durante un tiempo, probablemente durante siete u ocho páginas, sí que tuve ese tipo de shock al encontrarme con algo que no me resultaba familiar. Pero de nuevo, generalmente en mi vida siempre he tenido un indicativo: cuando rechazaba algo en un principio, más tarde me fascinaba por completo. Con algunos de los dibujantes underground, cuando vi su obra por primera vez me repugnó, pero más tarde me hice adicto a su dibujo. Con Kirby me pasó a un nivel diferente. Porque claro, al principio su dibujo te produce un choque que puede resultar desagradable, pero muy pronto se convierte en un gusto adquirido y quieres más de lo mismo.

TJKC: ¿En tu juventud solías dibujar muy a menudo?

ALAN: Claro, de alguna forma lo hacía. Hice mis correspondientes copias de Kirby y una especie de libros de ejercicios y cosas por el estilo. Por supuesto, tuve delirios de grandeza y quería ser dibujante hasta el momento en que empecé mi carrera en los comic-books. Sólo entonces fue cuando me di cuenta de que yo nunca podria dibujar tan rápido y lo suficientemente bien como para vivir de ello, así que lo cambié por la escritura.

TJKC: ¿Crees que tu forma de guionizar es una progresión natural de lo que hicieron Lee y Kirby durante los sesenta?

ALAN: Supongo que hasta cierto punto podría serlo. Fue de lo primero que pude ver, así que como dije antes, es como una especie de cualidad ya determinada.

TJKC: Específicamente para tu material con super-héroes...

ALAN: Claro, pero de nuevo, era el único tipo de cómic que había visto en aquel momento: el cómic de Super-héroes, de verdad. Incluso los cómics del Oeste y de Guerra estaban tratados como cómics super-heróicos, así que casi era un estilo narrativo. Lee y Kirby: así de simple. Casi es algo omnipresente; no piensas en ello. No te das cuenta de ello. Es como el aire que respiras.



TJKC: ¿Has intentado escribir alguna vez al estilo Marvel? ¿Escribir los guiones de algo que ya está argumentado y dibujado?

ALAN: Lo más cerca que he estado nunca es cuando hice 1963; en parte fue porque era algo que nos convenía. Necesitábamos hacer la serie bastante rápido, sin que tuviese un enorme montón de trabajo extra. Además, era muy apropiado que lo hiciésemos al estilo Marvel. Diseñé una página con, pongamos, seis viñetas. Hice dos o tres páginas de la misma forma. Llamaba por teléfono a Rick Veitch o a Steve Bissette. Así que lo que hacíamos era que yo les leía las descripciones a través del teléfono: alguien está en primer plano a la izquierda o a la derecha. De esa forma hacíamos la composición. Esto es más o menos lo que hablan entre ellos. Uno de ellos lo mira enojado. El otro se queda impasible. Luego les comentaba otro poco más y ellos me enviaban el dibujo. Probablemente antes de que yo viese el dibujo, retocaba un poco los diálogos y se lo volvía a enviar. Así que ya tenía los diálogos hechos y ellos debían trabajar a partir de ahí, porque yo ya sabía lo que iba incluido en cada desglose gráfico de la página. Así que fue una especie de versión abreviada de cómo suelo hacer los guiones. Pero no fue al estilo Marvel.

TJKC: Recuerdo haber oído que una de las instrucciones que les diste era que cuando dibujasen uno de los números de 1963, querías un aspecto impetuoso que captase el espíritu del dibujo de los sesenta.

ALAN: Hasta cierto punto yo también lo escribí rápidamente. Lo hice para intentar conseguir la emoción, el torrente creativo que estoy seguro que era parte del trabajo de los primeros cómics Marvel de aquellos días.

TJKC: ¿Normalmente trabajas con un guión completo?

ALAN: Siempre trabajo con un guión completo –y no sólo completo, sino más detallado que los guiones normales. Mis guiones son gigantescos. Tienen una gran cantidad de detalles y descripciones que los dibujantes tienen libertad de ignorar si lo quieren así. Es algo que pueden utilizar a su elección. Así que por supuesto, son guiones muy largos.

TJKC: ¿Cómo empezaste a trabajar en el negocio?

ALAN: Empecé haciendo una tira para un periódico musical. Guionizaba y dibujaba una tira semanal para un periódico musical de aquí, Sounds. Luego empecé a hacer una tira semanal para un periódico local de Northampton. Ganaba lo justo para mantener a mi esposa, a mi bebé y a mí mismo. Me ganaba la vida. Empecé a escribir guiones para la Marvel Comics inglesa en la serie de Doctor Who y para 2000 A.D. Hacía historias cortas para ellos, y lentamente empecé a escribir cada vez más guiones. Hice el material para Warrior y luego me fui a América. A partír de ahí estuve en La Cosa del Pantano y todo lo demás.



TJKC: ¿Sabías lo que quería hacer desde el principio?

ALAN: Creo que siempre supe que, de alguna manera, quería estar involucrado en el campo de los cómics. Creo que lo primero que pensé es que acabaría dibujándolos, pero cuando me di cuenta de que no iba a ser así, me cambié a escribirlos a toda velocidad .

TJKC: En general, ¿con cuánta antelación sueles trabajar?

ALAN: Depende. En este momento, con las series de ABC, voy cinco números por delante. Realmente no tengo oportunidad de trabajar con mayor antelación en ninguna de las series. Voy un poco antes que el dibujante. Si el tiempo lo permite, me gusta estar lo más por adelantado posible.

TJKC: ¿Qué te parecen los guiones de Kirby? ¿Son bastante singulares por sí mismos?

ALAN: ¡Claro! Tienen una potencia primitiva. El diálogo, la puntuación, a veces son un poco extraños, pero no por eso apartan a un lado el sentimiento crudo y enérgico de sus dibujos y su narrativa. Era alguien que siempre actuaba con el corazón. Esa es la cualidad que encuentro en sus guiones.

TJKC: ¿Estabas ansioso por ver qué había hecho cuando salió su Cuarto Mundo?

ALAN: ¡Claro que sí! Recuerdo que le maravilló a todo el mundo. Recuerdo estar en el Salón de Cómic en el que pude ver algunos de los primeros números de su obra en Jimmy Olsen. Todo el mundo estaba excitado, a la espera de que saliesen a la venta las series del Cuarto Mundo. Claro, recuerdo que todo el mundo se quedó asombrado; todos nos quedamos desolados cuando pareció que las series no tendrían un final apropiado.



TJKC: ¿Cuál es la serie más extraña que has leído de Kirby?

ALAN: No sé. Dinosaurio Diabólico, quizá. Era bastante rara. No sé. En el trabajo de Jack hay ciertos elementos extraños, todo era bastante salvaje. Probablemente diría que el Dinosaurio Diabólico si me pinchas para que diga una.

TJKC: ¿Seguiste lo que hizo al regresar a Marvel a mitad de los Setenta?

ALAN: Tengo que admitir que no me gustó tanto como sus primeras obras en Marvel o en DC. Es Kirby, así que tienen su propio encanto, pero comparado con sus primeros trabajos no me fascinaron tanto. A pesar de que sé que alguna gente piensa que es su mejor trabajo. Supongo que es algo que tiene que ver con el gusto de cada uno.

TJKC: A partir del trabajo que hizo Kirby en el Cuarto Mundo, ¿fuiste capaz de distinguir las diferentes aportaciones que hicieron Lee y Kirby en las series que hicieron en Marvel durante los sesenta?

ALAN: Mi postura es, sin saberlo a ciencia cierta, que seguro que Stan Lee aportó muchísimo, pero siempre tuve la impresión de que la mayoría del trabajo era de Kirby. Podría estar siendo injusto con Stan Lee, no sé, pero tengo la impresión de que la mayoría de la narrativa y el resto lo hacía Kirby –incluso un montón de diálogo sugestivo- pero en realidad no es algo que pueda afirmar. Puedes observar cierta falta de pulido en los diálogos del Cuarto Mundo, pero ciertamente siguen incluyendo ideas poderosas. Creo que a partir de ahí podrás sacar tus propias conclusiones.



TJKC: Probablemente una de las mejores cosas que te pasaron al llegar a Estados Unidos fue poder conocer a Jack Kirby en persona. ¿Qué impresión te dio? ¿Qué te dijo?

ALAN: Fue algo muy breve. Hubo un poco de tensión porque todo ocurrió mientras estábamos en ese estrado en el que estábamos hablando sobre que Marvel debía devolver a Kirby su trabajo. Por lo que mi encuentro con Kirby fue algo que duró muy poco, antes o después de aquella charla, pero todo lo que puedo recordar es ese aura que le rodeaba. Esa clase de persona pequeña de color de la nuez, con una ramillete de pelo blanco y esos rasgos cincelados a lo Kirby. Su fuerte complexión. Recuerdo que estaba charlando con Frank Miller y conmigo y nos decía con esa especie de voz rasgada: “Chicos, creo que sois grandes. Chicos, lo que estáis haciendo es maravilloso. Realmente quiero agradecéroslo.” Me resultó casi embarazoso ver a Jack Kirby agradeciéndome algo. Estoy seguro de que yo debería ser el que le diera las gracias, por todo lo que me había aportado. Tenía algo que resplandecía a su alrededor. Era alguien muy, muy especial.



TJKC: ¿Hay algún cómic o imagen favorita de Jack Kirby que se te haya quedado grabada?

ALAN: Me gusta muchísimo algo que hizo en la serie “Three Rocketeers”, en la que utilizó, previamente a su trabajo en Cuatro Fantásticos, todos esos efectos extraños de collage. La mayor parte de su trabajo con Galactus me impactó, claro, era algo pasmoso. Ego, el Planeta Viviente: la última página de ese número de Thor en la que de repente te encotrabas con un dibujo de Ego a página completa y la diminuta nave espacial de Thor o del Registrador o del que fuese que estuviese en primer plano; probablemente fue esa página solitaria la que se me clavó en el cerebro.



TJKC: A menudo te has lamentado de la influencia que tuvo Watchmen en otros cómics, ¿de ahí tu estilo retro en la serie de 1963?

ALAN: Estuve trabajando apartado de los super-héroes durante mucho tiempo. Cuando volví a ellos, sentí que probablemente prefería que los super-héroes tuviesen toda la energía que recordaba de los cómics de mi juventud, sin toda la miseria generada parcialmente por Watchmen. Así que por supuesto, probablemente ese fue el motivo por el que decidí hacer con 1963 algo divertido al viejo estilo de los cómics de 1963.

TJKC: Una de las muchas cosas que querías mostrar en 1963 era la diferencia entre los héroes del pasado y los actuales. ¿Te sentías listo para hacerlo?

ALAN: No, nunca acabamos dicha serie debido a varias razones; por vergüenza y también por algunos acontecimientos más que nos impidieron acabarla. Pero más o menos creo que esta habría sido la conclusión: habríamos puesto juntos a las dos clases de super-héroes para poder contrastarlos. Creo que de todas formas, simplemente el hecho de que 1963 apareciese en las estanterías al mismo tiempo que el otro tipo de héroes, estaba contrastandolos de forma implícita. Así que por supuesto, supongo que sí que lo hice de todas formas, aunque no tan profundamente como estaba previsto desde un principio.

TJKC: ¿Cuáles son algunas de las diferencias entre los cómics de 1963 y los de 1993?

ALAN: Volviendo a 1963, había una especie de optimismo sin límites: no importaba cuántas ansiedades o miedos estuviesen incluidos en las series, los autores se acercaban a ellos con ese increíble optimismo: el de que todo era posible. Era algo cierto en el caso de los artistas que estaban trabajando con la forma en que se hacían los cómics. Estaban experimentando. Intentando hacer cosas. Estaban atrapados por la energía y experimentación de la época. Pienso que, bueno, en 1993 había algunos artistas muy buenos, pero parecía que tenían cierta falta de energía. Una falta de ardor en su trabajo, carecían del antojo de empujar los límites o de experimentar que sí que existió en los años sesenta.



TJKC: ¿Cómo describirías el uso que hizo Kirby de la mitología y de otros géneros en su trabajo?

ALAN: Fue algo grandioso. Obviamente conocía de verdad esas figuras arquetípicas. Recuerdo "Historias de Asgard" como uno de sus mejores trabajos, y la forma que tuvo de mezclar el mito y el terror en la serie de Thor fue algo magnífico. Creo que reverenciaba lo suficiente el material original y también disponía del nivel exacto de actitud irreverente, ya que estaba dispuesto a hacer algunos cambios y también algunas cosas nuevas con el mismo. Tuvo una forma de hacer las cosas que hizo que los mitos siguiesen estando vivos.



TJKC: Una de las cosas más asombrosas de Kirby es que cuando observas mucho su trabajo, empiezas a darte cuenta de la gran versatilidad que poseía, porque saltaba de género en género.

ALAN: Claro, es algo impresionante. Mira sus Westerns, como “Boys' Ranch”, el material romántico; eso es lo que siempre he intentado reproducir. Siempre me ha gustado actuar pensando que podría tener más amplitud y versatilidad en mi trabajo, como lo tenía Kirby, aunque obviamente de forma diferente, porque yo soy guionista y él era guionista y dibujante. Claro, siempre lo admiré por eso. Creo que deberían hacerlo muchas más personas. Si vas a coger algo de Kirby, no cojas sólo su estilo; coge también su sentido aventurero, su afán por explorar otra forma de hacer las cosas y realizar algunos cambios.

TJKC: En general, la Sociedad tiende a trivializar los cómics, pero recoge sus conceptos y los utiliza en otros medios. ¿Crees que eso llegará a cambiar?

ALAN: Hasta cierto punto ya ha cambiado. Cambia poco a poco. No creo que el cambio vaya a ser inmediato, como nos imaginamos alguna vez, pero sí que creo que hemos alcanzado otro pequeño nivel, o por lo menos yo lo creo así. Y eso podría ayudarnos a mantener la esperanza de que los cómics finalmente y con el tiempo, serán aceptados socialmente, aunque no estoy muy seguro de para qué deben estar aceptados socialmente.

TJKC: ¿Por qué apareció Demon en la Cosa del Pantano?

ALAN: Fue debio a que Steve Bissette quería usar al personaje ya que era un gran fan de Kirby; a John Totleben y a él les gustaba la serie que hizo Kirby con el personaje. Yo había visto parte del material de Demon y decidí trabajar a partír de ahí. Retomé el estado en el que se encontraba Demon e intenté ajustarlo para que sirviese a mi propia concepción del personaje. Y por supuesto, hicimos una buena historia en tres partes.

TJKC: Leí que para escribir a dicho personaje tuviste que meterte en su interior.

ALAN: Oh, claro, pero me ocurre lo mismo con la mayoría de personajes. Con Demon, que tenía esos diálogos rimados pequeños y especiales fue un poco más difícil. Tengo un enfoque de actor de método para la mayoría de los personajes, pero con Demon, traté de imaginar como sería su forma de moverse, de pensar y de hablar.

TJKC: Entrevisté a Garth Ennis y le pregunté si Kirby había influido en su etapa en Demon y me dijo que en realidad le habías influido tú.

ALAN: Bueno, eso es muy agradable. Garth es un gran escritor. Siempre he tenido debilidad por Garth y sus guiones.



TJKC: Pero es un poco raro, ¿no crees?

ALAN: Supongo que sí, pero de nuevo, hay gente a la que le encanta los Cuatro Fantásticos y nunca ha visto lo que Kirby hizo en la colección. Es algo raro, pero hay gente a la que le gusta mi paso por La Cosa del Pantano y que no sabe que fue creación de Len Wein y Bernie Wrightson. Supongo que así son los cómics. Los personajes pasan de un creador a otro y todo depende de con qué fase del personaje estés familiarizado.

TJKC: Una de mis cosas favoritas de Kirby es su uso de las alegorías en sus historias. ¿Es algo que también destaca para tí?

ALAN: Sí, hasta cierto punto. En el material del Cuarto Mundo es donde empieza a verse de forma más notable. Obviamente, lo podemos encontrar en dicho material. Era algo que le encantaba hacer. Quiero decir, le gustaba incluir la filosofía en su trabajo; es algo que le distanciaba de sus contemporáneos. Me di cuenta cuando lo conocí. Era un luchador. Su trabajo era parte del esfuerzo que hacía por comunicar sus ideas. Su dibujo estaba animado por el mismo espíritu que, estoy seguro, debió impregnarle en las calles donde fuese que se crió. Incluía una amplia variedad de alegorías. Eran cosas grandes y magníficas, apropiadas al nivel de trabajo de Kirby. Yo disfruto con sus alegorías, pero tengo que decir que también disfruto con sus elementos fantásticos. Las alegorías de Kirby eran grandiosas, pero su forma de narrar lo era mucho más, su dibujo, su visión –el tipo de moralidad que se reproduce en el material de Kirby al hablar de la bondad y de la maldad- esa especie de problemas generacionales. Eran grandes conceptos que han sido explorados por muchos dibujantes y guionistas diferentes en muchos medios diferentes, mientras que lo que me llama la atención de la mayor parte del trabajo de Kirby era su lado más individual y exclusivo que presentaba en cualquiera de las cosas que hacía. Ya fuera en sus fantasías elementales como los Cuatro Fantásticos, o en su material más alegórico de la saga del Cuarto Mundo o incluso en las obras más enloquecidas como Dinosaurio Diabólico. Así que probablemente lo que más me atrajó de la obra de Kirby no fue su profundidad emocional, sino simplemente la energía pura de Jack Kirby.



TJKC: ¿Puedes hablarnos un poco sobre la historia de Supreme “New Jack City”?

ALAN: Básicamente, la historia trata sobre alguna especie de ciudadela misteriosa que aparece durante la noche en algún lugar de un alto e inaccesible valle de las montañas del Tibet, o algo parecido. Así que Supreme va a investigarlo y se encuentra con un escenario desconcertante que en realidad son varios escenarios fusionados. Hay trozos que parecen un barrio del Bowery durante la época de la depresión, en 1930, y allí conoce a una panda de chicos y a un héroe disfrazado con el que dicha pandilla, obviamente, colabora. Combaten con el típico supervillano. Creo que teníamos a un gigantesco monstruo de Atlas levantándose de las profundidades. Supreme cava un tunel y se encuentra saliendo por una zanja en la que hay una batalla entre soldados de muchas nacionalidades que están vociferando: uno obviamente es irlandés, otro judío, otro, un chico negro, todos muy parecidos a la alineación que tenía el Sargento Furia, una gran cantidad de héroes patrióticos. Todo sigue de forma parecida hasta que Supreme conoce al creador supremo de ese mundo, que resulta ser Jack Kirby. Es muy difícil explicarlo, porque me llevó todo un número contar la historia, pero básicamente tenemos que esa cabeza flotante cambia hasta parecer ese tipo de foto-montaje a lo Kirby, mientras la cabeza sigue fluyendo, pareciéndose siempre al aspecto de Kirby o a un dibujo de Kirby. Dicha entidad gigantesca le explica que antiguamente era un dibujante de carne y hueso, pero que ahora está situado totalmente en el reino de las ideas, que es mucho mejor, debido a que la carne y la sangre tienen sus limitaciones y que allí sólo puede llegar a realizar entre cuatro y cinco páginas, pero esas limitaciones no existen en el mundo de las ideas. Las ideas fluyen de forma ininterrumpida. Le habla de un concepto en el que las ideas son reales, el cuál es, hasta cierto punto, el tipo de lugar en el que todos los creadores de cómics trabajan durante toda su vida, pero Jack Kirby quizás lo hizo más que el resto. Así que es un tipo de idea en la que está libre de cuerpo físico, por lo que el artitsta tiene libertad para explorar sin ninguna limitación los mundos de la imaginación y de las ideas.



TJKC: ¿Qué signfican los dibujos a lo Kirby en el tejado de la comisaría de Top Ten?

ALAN: Es algo que decidieron incluir Gene (Ha) y Zander (Cannon), porque pensaban que la comisaría de policía debía tener un mural. Pensaron: “¿Cuál sería el estilo de un buen mural que no se pareciese a uno hecho por Gene o Zander?” Y parece que uno que tuviese el estilo de Kirby sería lo más adecuado para los murales de la ciudad. Así que fue idea de Gene y Zander y tengo entendido que lo hicieron por las razones que he comentado antes. Necesitaban algo que pareciese un mural convincente que funcionae en Top Ten y que contrastase con nuestra propia historia; y Kirby fue la elección perfecta.

TJKC: ¿Hay algún personaje de Kirby con el que te gustaría hacer una historia?

ALAN: Es algo verdaderamente difícil porque ya me divertí con Demon en La Cosa del Pantano. Supongo que si las cosas hubiesen sido de forma diferente y hubiese trabajado en Marvel en vez de en DC durante ese período de los ochenta (si no hubiese discutido tan pronto con Marvel) entonces creo que habría sido divertido trabajar con cualquiera de ellos. Obviamente con los Cuatro Fantásticos. Thor era magnífico. Me las arreglé para sacarme un montón fuera de mi sistema con el material que hice en 1963. Todos los personajes de Kirby eran grandiosos. Prefiero trabajar con mis propios personajes, pero de todos modos, cuando anteriormente trabajaba con personajes de otros creadores, es difícil pensar en uno de los personajes creados por Jack Kirby que no me hubiese resultado interesante escribir.



TJKC: Dentro de cien años, por ejemplo, ¿cómo crees que se definirá el papel de Kirby en los cómics?

ALAN: Eso no dependerá tanto del indudable genio y talento de Kirby como del gusto de la audiencia que tenga la industria dentro de cien años. Está tanto la forma de cómo deberían ser las cosas como la forma de cómo van a ser. En un mundo ideal, Kirby debería ser reconocido como alguien que hizo páginas dinámicas increíblemente conmovedoras en el medio del cómic, sobre todo durante sus primeros pasos. Su trabajo ha tenido un impacto y una influencia duraderas sobre todos los que han llegado después; así es como debería recordársele. Pero por supuesto, hay una terrible cantidad de dibujantes de cómic maravillosos de los que nunca he oído hablar y que no me he preocupado de buscar, porque siempre han estado fijados a un estilo artístico concreto o fueron parte de un grupo de artistas populares durante los ochenta, los noventa o lo que sea, y no serán históricamente recordados. No es una condena radical contra los fans del cómic sino contra la cultura en general. Hay una gran cantidad de gente que no merece ser recordada pero que sí que lo son debido a que la cultura, a menudo, es caprichosa y superficial. Supongo que mientras haya gente entusiasmada con Kirby… algo que obviamente se muestra en the Kirby Collector. Es tu trabajo (y el de todos los demás que se preocupan por un artista en particular) asegurarse de que el trabajo de él o de ella sea motivo de debate dentro de cien años, quizá por ti mismo o por tus descendientes.

TJKC: Es curioso, últimamente he estado pensando que lo que hizo Kirby en los cómics podría compararse con lo que Beethoven y Mozart hicieron en la música.

ALAN: Claro, se puede decir con toda seguridad que dentro de cien años seguirá habiendo música de una forma u otra, pero esperemos que también haya comic-books.

TJKC: ¿Dirías que una de las razones por la que empezaste en el campo de los cómics fue por su estética, porque era una forma de arte? ¿Aún existe un espacio para que se siga innovando?

ALAN: Por supuesto. Siempre hay espacio para las innovaciones. Todo depende de si hay gente preocupándose por llevarlas a cabo. Las personas como Jack Kirby son extraordinarias porque no surgen muy a menudo. En los primeros tiempos del cómic había más gente como Jack Kirby. Creadores individuales como Will Eisner y Harvey Kurtzman, que tuvieron un enorme impacto en la forma del medio y en cómo eran concebidos los cómics. Eran como gigantes. Y ha habido más gente que ha realizado audaces movimientos experimentales. Y aunque no se suele ver tanto, actualmente también hay bastante gente tomando resoluciones arriesgadas, sin duda; haciendo un esfuerzo. Ha pasado mucho tiempo desde que un único creador individual intentó empujar los límites del medio o imponer un estilo personal y único de la misma forma que lo hizo Kirby. Sí, las posibilidades del cómic son infinitas, pero todo depende de encontrar a los hombres o mujeres que sean capaces de darse cuenta de sus posibilidades; es algo que no se puede predecir.



TJKC: La gente siempre dice que todas las historias de super-héroes ya están contadas, que ya están hechas. Que esas historias e ideas sólo pueden ser novedosas la primera vez.

ALAN: Claro, por lo que tendrás que tomarte la molestia de coger e intentar hacer algo más novedoso aún. Da más trabajo y entiendo por qué un montón de creadores actuales no se sienten preparados para hacerlo. Prefieren esperar a que algún otro haga algo innovador y entonces se apropian de ello, porque así es mucho más fácil. Y también es más seguro para su carrera. Si esperas a que alguien pruebe que algo funciona y luego te apropias de ello, probablemente, si hablamos de beneficios, conseguirás mucho más (y también lo harán tus personajes) que lo que sacó la persona que realmente empezó a experimentar. Puedes seguir haciendo historias de super-héroes para siempre. Pero aún existen nuevas historias del Oeste que contar. Si nadie me cree, que coja los libros de Cormac McCarthy y se lea Meridiano de Sangre; encontrará una nueva forma de contar una historia del Oeste.
Estoy un poco cansado de oír a la gente que dice que ya está hecho todo. “Todo lo que fue realmente innovador se hizo en el pasado”. ¿Qué tipo de cultura tendríamos si todo el mundo hubiese pensado siempre de esa forma? Es cierto, la gente lleva mucho tiempo pensando así. Estoy seguro de que desde los inicios de cualquier forma artística o musical, siempre ha habido una gran cantidad de personas que pensaban, “Bueno, ahora mismo, esto es todo”, “¿quién podría superarlo?”. Y entonces llega alguien que no piensa de dicha forma y lo cambia todo, y entonces todo el mundo se pone eufórico durante el tiempo que dura la novedad y vuelve a comentar, “bueno, ahora todas las grandes ideas ya están hechas. No hay ninguna posibilidad de hacer más cosas en el futuro,” lo cuál creo que es una actitud cobarde y derrotista. Pienso que cualquier creador que confíe en su forma de pensar, no debería creerse que hay un punto culminante en su carrera que no alcanzará, sino que debería tratar de llegar hasta él.
La creatividad o el avance de cualquier medio es parecido a uno de esos antiguos dibujos animados de la Warner Brothers. Tenemos un tren corriendo por las vías en el desierto, con el Pato Lucas cortando las vías por detrás para ponerlas delante del tren para que éste pueda seguir avanzando. No sé si estás familiarizado con esa imagen en particular, pero yo la tengo en la mente: más o menos vas trazando las vías por delante de ti, porque no existen vías sino que tienes que tener fe. Primero tienes que creer que hay algo enfrente tuyo, y luego tienes que hacer todo lo posible para llegar hasta ese lugar en vez de decir: “Hemos llegado hasta el mismísimo borde la creatividad, porque ya no puedo pensar en algo más que hacer. Por lo tanto, he decidido que la humanidad entera ha llegado también al borde, así que me doy por vencido;” esa es una actitud cobarde y derrotista.
Muchos más artistas deberían coger al medio por la solapa de la manera que lo hizo Kirby y decidir que van a hacer algo con sus cerebros en vez de pensar que ya han llegado hasta el final y que no van a poder llegar más lejos. La idea central es que las ideas son infinitas, no tienen límites, aunque todo dependa de si estamos preparados de verdad para realizar todo el trabajo que acarrean. Cuando los creadores hablan sobre la inmediata caída de un género o de los fallos del medio o de algún género en particular, en realidad están hablado sobre sus propios defectos y los fallos que afectan a su creatividad. No puedes culpar al medio: "Supongo que no hay muchas más ideas que llevar a cabo con los super-héroes. Supongo que ya las hemos utilizado todas.” Me recuerda a los antiguos griegos, cuando ponían toda su mitología en primer plano. El mundo de las ideas es inagotable e infinito. Sólo tienes que dar con ellas; algo que una gran cantidad de personas no están dispuestas a hacer. Prefieren dejar que alguien como Jack Kirby haga todo el trabajo duro; que él indague y se rompa la espalda explotando la mina durante treinta o cuarenta años y entonces es cuando las pepitas que él haya podido sacar a la superficie, serán encontrados por los demás, que introducirán un nuevo giro. Ellos no quieren hacer el trabajo duro. Esto no es una condena para todo el negocio. Pero creo que puedo decir que existe un buen número de personas en el negocio que están más contentos trabajando con material ya realizado, en vez de intentar hacer las cosas por sí mismos y entrenar sus músculos creativos, haciendo ellos mismos el trabajo. Pero esa tan sólo es mi propia idea particular, por supuesto.