sábado, 30 de abril de 2011

Dustdevils – The Dropping Well


Dustdevils – The Dropping Well
(Rouska, 1987)

A-Mother Shipton
B1-Crushed Hollow
B2-The Skip

AQUI.

miércoles, 27 de abril de 2011

Desde el Infierno: Correspondencia entre Alan Moore y Dave Sim (3)


“Desde el Infierno: Correspondencia”, (1997), cartas entre Alan Moore y Dave Sim en Cerebus números 217 a 220; reimpresas en “The Extraordinary Works of Alan Moore”.

Parte 3 de 7. Traducido por Frog2000.

Primera parte, segunda parte.


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Dave Sim

Sí, las consecuencias de la impecable represión del pecado que el primer Imperio Cristiano global llevó a cabo en las ciudades, mientras participaban de forma ilícita del “amor del que no se osa decir su nombre”, no debería desestimarse, por su enorme (quizá el más grande) dinamismo. Aunque sea muy fácil hacerlo debido a nuestra visión ventajosa de finales del siglo Veinte. Y respecto a tu más recientes pensamientos, (¿dichos sucesos son importantes porque atraen tanta atención o atraen tanta atención debido a que son muy importantes? Un “sí” simultáneo puede ser la respuesta a las dos preguntas, o a las... er... cuatro preguntas.)

De nuevo, enfilemos el camino hacia el Dr. Gull. Recuerdo pensar, cuando me golpeó la primera secuencia de la Reina Victoria: “Bueno, ahí va la caballería de Alan.” En todo caso creo que fue una apuesta arriesgada, y es toda una lástima. Pensé que su Real Majestad (la actual, quiero decir) estaría bien servida si estuviese en contacto con un personaje al estilo de Rasputin. Y estoy seguro de que podrías hacer el camino desde Northampton hasta el Palacio de Buckingham en un par de horas (si el tráfico estuviese bien), según se requiriese.

Creo que podrías haber hecho un servicio admirable tanto a Fergie como a Di Fiasco. Y así y todo, puede que no.

De todas formas, en dos ocasiones haces alusión a un altercado con el mucho más maligno (al menos si lo comparamos con nosotros) Sr. Campbell, en tus apéndices sobre Victoria Regina. Con lo caza-escándalos que soy, me gustaría cronometrar el momento concreto y (mientras nos sirves la basura) cualquier otro punto de fricción que tuviese como fin el aspecto creativo surgido durante vuestra colaboración.

Con toda seriedad, ambos me golpeásteis con vuestra fuerza de voluntad y la forma de concentraros en vuestra respectiva creatividad, y mientras tú eras el escritor de este proyecto y Eddie era el dibujante, tú también eras algo cercano a un ilustrador y Eddie (algo con lo que creo que también estarás de acuerdo) se convirtió en algo cercano a un escritor. Podría sonar poco natural que no os hubiéseis “enredado” en un momento u otro de vuestra colaboración.


Alan Moore

Me temo que no estaremos de acuerdo, pero no recuerdo ninguna verdadera discusión que tuviese lugar entre mi ancestralmente desafiante dibujante y yo durante los ochos años que estuvimos realizando la obra. Quiero decir, lo que ocurrió relacionado con la Reina Victoria no originó ningún verdadero problema, y Eddie no se quejó ni la mitad de lo que parece al leer mis anotaciones del apéndice. Sólo que no me gusta que haya oportunidad de calumnia ni de tergiversación. No sé por qué. Nunca pasó nada. Sólo que me gusta enfatizar las cosas, ¿sabes a lo que me refiero?

Básicamente, una vez me comentó que se había dado cuenta de lo que intentaba hacer con el aspecto histórico; un retrato de la Reina Victoria algo injusto e innecesariamente duro, y que la realidad se escapaba volando por la ventana cada vez que la Gorda Vicky hacía aparición. Yo me sorprendí, ya que pensaba que la realidad ya se había escapado volando cuando incluimos la gigantesca cabra Dios de tres cabezas en el segundo capítulo. De todas formas, hasta donde puedo recordar, le dije que probablemente tuviese razón, pero que no me importaba gran cosa, ya que pensaba que los Hannoverianos ya sabían cuidarse de sí mismos, y que tener a uno de sus descendientes como propietario de aproximadamente un tercio de las Islas Británicas, de alguna pequeña forma podría consolarla por retratarla en From Hell como una vaca miserable. Además, prometí que no incluiríamos más apariciones de la Reina Victoria, así que Eddie no tuvo que preocuparse más, y así podría quedarse satisfecho porque sí. Así que por supuesto, esas son nuestras Distinciones Honoríficas yéndose por el cagadero. Oh, bueno.

Aparte de eso, no creo que hubiese una sola discrepancia entre nosotros. No me refiero a que Eddie no me discutiera en ocasiones, y de forma muy correcta, algunos de los más importantes detalles históricos, como en esa escena en la que Netley conduce a Gull por el Puente de la Torre sin acabar (por aquel entonces), y recibe una escocida y sarcástica fotografía doctorada del puente medio terminado, con el pequeño carruaje y los caballos zambulléndose por el lado a media construcción, cayendo a continuación en el Támesis, todo ello completado con un pequeño bocadillo con la palabra “¡Yaaaaagh!”. Pensaba que era algo ingenioso y divertido, pero no lo era. No está bien reirse de la gente sincera ni de errores involuntarios de ese estilo, ya que es algo infantil.

Supongo que te esperarías más peleas. Quiero decir, tienes razón cuando apuntas que Eddie y yo tenemos una gran fuerza de voluntad y que somos personas muy tercas, pero por otra parte, él suele consumir tres botellas de un Chianti particularmente perjudicial antes del “brunch”, y yo estoy generalmente medicado hasta un punto en el que tan sólo puedo hacer señales con el movimiento de mis ojos. Esto significa que, aunque hayamos pasado por momentos duros, incluso violentos, ninguno de nosotros podría recordar el hilo de sus argumentaciones durante el tiempo sufuciente como para intentar convencer al otro, o incluso qué es lo que pedíamos en un primer momento. Si no hay verdadera solidaridad entre los deliberadamente disfuncionales, tampoco habrá ningún desacuerdo coherente. Lo que tenemos es una asociación laboral.


Dave Sim

Deberíais ser capaces de conseguir una donación importante de la Clínica Betty Ford por esta Guía para la Colaboración Exitosa en un Cómic. Si es necesario, para que podamos corroborarlo o para una llamada de apoyo, por favor, no dudéis en llamarnos tanto a Gerhard como a mí.

Y ahora sigamos. Doctor William Gull.

Empezaré parafraseando algunas de tus observaciones de 1988, particularmente las que recuerdo sobre el asesinato como ritual. En aquellas sociedades en las que se practicaban sacrificios de animales y humanos para aplacar a sus dioses, se hacía tanto para liberar la energía mística como para muchas otras cosas. Esto es algo que hemos “perdido” por culpa de nuestra tecnología y nuestra era científica: contemplamos (pongo por ejemplo) a los emperadores y curas de Roma sacrificando animales y luego leyendo los augurios en sus entrañas como un oficio terrible y descerebrado. Y sin embargo, tan sólo era el aspecto más extremo de otra forma de vida en la que se podían observar fenómenos naturales de todo tipo como si fuesen otro lenguaje. Un cuervo aterrizando en el escudo de un soldado o tener la oportunidad de ver a un búho durante el día tenían un significado muy claro para aquellos que vivieron su vida en aquel contexto. La evidencia parece indicar que los auspicios de dicho tipo tenían tanta validez, por lo menos, como un diagnóstico médico, y con un porcentaje de éxito mayor que, por decir algo, los pronósticos sobre el tiempo de la actualidad. El derramamiento de sangre ritualista desataba una energía en el que lo perpetraba análoga a la otra ola de energía (la del mundo exterior) de la que ya hemos hablado, y que es normal que se considere en una escena en la que haya tenido lugar un asesinato; desde el de Dealey Plaza hasta el del pasillo del apartamento de Nicole Brown Simpson.

En tu investigación sobre la psicología del asesino en serie, vi un montón de cosas en común con la forma en la yo mismo había enfocado “Church & State” y “Mothers & Daughters” (tomando una serie de “hechos” científicos, aplicándolos un “mapa de alta definición”, y representándolos como ideas fundamentales de la obra.) No se inventa nada, sino que tan sólo se interpreta de forma diferente. Con el fin de alumbrar tu teoría, las fases de ritual y de aura en los ciclos mentales de un asesino en serie nos darían una novedosa dimensión y otra perspectiva.

Ahora te doy la oportunidad de aclarar un poco todo esto – en particular, la forma en que lo aplicaste a tu extrapolada ficción del Doctor William Gull –antes de que te pregunte más específicamente sobre el arrebatador séptimo volumen.


Alan Moore

A riesgo de arrojar por el césped esa metáfora sobre el “mapa de alta definición”, supongo que según te aferras al punto fuerte inicial de tus ideas, la perspectiva y la percepción se van ajustando progresivamente en torno tuyo, según empieza tu caída libre hacia el campo de la información. La imagen subyacente no cambia, pero la resolución mejora mucho, de forma que lo que previamente tan sólo podía verse como rasgos planos de un escenario en dos dimensiones, se transforma en una topografía aún más definida. De un plumazo, al mirar un mapa plano, una alta montaña debería parecernos igual que un valle profundo. Sólo cuando se empieza a mirar más de cerca el territorio, las diferencias físicas se hacen más aparentes.

Respecto a mis tempranas nociones sobre la idea del sacrificio humano, relacionadas con lo anterior, he de decir que mi perspectiva se modificó de forma radical durante el transcurso de la creación de la obra. Eso no quiere decir que crea que mis anteriores nociones estén equivocadas, sino que se podría decir que ahora siento que tengo una visión más amplia. Sigo creyendo que, hasta cierto punto, la violación del tabú de tomar una vida humana implicaría un poderoso ritual que golpearía psicológicamente la mente de un sumo sacerdote (o de un asesino en serie), propulsándole hasta el límite de un deseado subidón, o por lo menos hasta un estado alterado. Esto se puede respaldar con el testimonio de Joseph Kellerman, el “Zapatero”, asesino en serie del libro del mismo nombre de Flora Rhetta Schreibel. Durante la fase “aural”, Kellerman sufría alucinaciones visuales y auditivas que continuaban incluso durante los propios asesinatos. Lo interesante son los comentarios del mismo Kellerman durante el libro… y ahora cito de memoria… que si bien en un primer momento podía tener alucinaciones, sentirse raro, oír voces, y eso hacerle matar a alguien, según iba progresando su carrera de asesinatos llegó hasta un punto en el que empezó a cometer los crímenes para oír las alucinaciones, sentirse raro y escuchar voces. Dicho de otra forma, los asesinatos se convirtieron en su forma de acceder a un universo alienígena (o a una realidad alterada).
Como decía, esta fue mi prognosis básica al comienzo de From Hell, y creo que todavía, en cierta forma, creo en ella. Sin embargo, lo que no había tenido en cuenta fue el reverso de la moneda: ¿cuál es la relación de la víctima con el asesino?

Dos libros me llevaron a lo que creo que es una mejor compresión sobre dicho tema. El primero fue el Diccionario de la Lengua Inglesa de Random House… definitivamente el más poderoso Grimorio de hechizos mágicos de toda mi extensa colección… en él descubrí que la traducción de la palabra “sacrificio” es “convertirse en dios”. El segundo libro fue “The Highest Altar”, de Patrick Tierney (Viking Books, 1989), en el que el autor cuenta sus viajes y estudios en Perú como parte de una investigación más profunda de la naturaleza y significado del fenómeno del sacrificio humano.
De acuerdo con Tierney, el objetivo del sacrificio humano, al menos en la amplia región en la que estuvo investigando, era convertir a la supuesta “víctima” en un dios y entonces, con suerte, poder intervenir a favor de la tribu mortal desde la corte de los inmortales. Las mejores familias competían por el honor de que sus hijos o hijas fuesen los elegidos, de que un niño o alguien joven fuese el seleccionado. Entonces esta deidad incipiente podría viajar en un gran tour de un año de duración más o menos por todo el país, de forma que sería agasajado con oleadas de adulación que harían que Elvis o Michael Jackson llorasen de envidia. Cada paso que diese sería por encima de pétalos de rosa. Al acabar el año se convertiría en dios. A menudo esto se realizaba llevando al chico hasta lo alto de algún pico Andino, se le sentaba en un santuario decorado de forma bonita que estaba repleto de ofrendas, se le administraba una droga anestésica y luego se le dejaba morir al aire libre. De todas formas, realmente esa es una de las mejores formas de morir, ya que sencillamente el cuerpo y la mente caían en un cálido coma inducido, se dormían y nunca volvían a despertar. Librado así de su cuerpo material, la esencia del chico sería libre para proseguir su camino hasta el visionario escenario posterior a la vida de la tribu, y podría tomar su lugar entre los dioses, siendo recordado y venerado para siempre por su gente.

Ahora bien, si se puede llegar a considerar el dar un considerable salto desde la cima de alguna montaña de incienso y flores tropicales, a las que Iain Sinclair se refiere como la decoración cárnica del tribunal de Miller, creo que también nos será posible hacer algunas observaciones intrigantes considerando los asesinatos de Whitechapel bajo dicho contexto enrarecido. Por ejemplo, las declaraciones que hicieron las mujeres del barrio durante ese período, a las que ya me referí anteriormente, comentando que no les importaría convertirse ellas mismas en víctimas si con eso la gente decía cosas agradables sobre ellas. Estos sentimientos superficialmente trágicos y desoladores se convertirán en algo aún más resonante si los sopesamos bajo el punto de vista de las familias peruanas que competían para que sus hijos fuesen los elegidos que se convertirían en dioses. Es como si las mujeres tuviesen la idea de que toda una vida de arrepentimiento, miseria y empobrecimiento se limpiaría con el movimiento repentino del cuchillo adecuado, en las manos adecuadas. Se transformarían, literalmente de un plumazo, en santas locales, tal y como les pasó a Polly Nicholls o Mary Kelly.

Mis propias ideas sobre la naturaleza de la experiencia mágica giran en torno a el concepto de la “Idea Espacio”, en la que algunas de las más complejas de esas entidades se podría considerar como que realmente están “vivas”. Sin este entramado, la idea del sacrificio toma un color ligeramente diferente. Yo mismo he realizado sacrificios dentro de un contexto ritual, pero aunque me encuentro en la desafortunada posición de que soy hechicero y vegetariano, me temo que los sacrificios humanos se encuentran lejos de mis intereses. Mi propia solución es pensar en la mecánica del acto sacrificial teniendo en cuenta lo siguiente: si deseas hacer alguna petición a alguna entidad compuesta totalmente por ideas, entonces deberás tener claro que un acto físico no puede serle de ninguna utilidad a algo tan hipotético. Es un ser al que no podemos considerar como algo que trata sobre las ideas, sino que trata sobre las ideas que tratan sobre las cosas reales.

Aceptemos por un momento que cada entidad u objeto que podemos percibir en el universo material está compuesta por dos elementos básicos. El primero es la realidad de la cosa física real, su presencia material en el tiempo o en el espacio. Luego está la idea del objeto o de la entidad. Una presencia inmaterial sin limitaciones derivadas de la propia concepción del espacio y el tiempo. Como claro ejemplo, podríamos citar la muerte de un enamorado. La presencia física desaparece, rotos los elementos químicos que la constituyen, los átomos que lo hacen sólido. Esa personas ya no existirán nunca más como entidad física. Pero la Idea-Presencia sobre dicha persona no morirá. Rondará por tu cabeza y te hará llorar a las cuatro de la mañana. Cinco años más tarde, te dará golpecitos en la espalda mientras estás haciendo la colada y te hará sonreir.

En mis propios sacrificios rituales he quemado objetos que tenían signficado para mí y que me parecían relevantes, incluyendo el original de uno de los dibujos mágicos que te envié hace un tiempo. La idea que subyace detrás es sacrificar, en el sentido convencional de la palabra, “entregar”, algo que tenga mucho valor para mí. De esa forma también elimino el componente físico del objeto, dejando intacta sólo la memoria o presencia de la Idea Espacio de dicho objeto. Bajo mi punto de vista, eliminar su componente físico convierte al objeto en “sagrado”, es decir, dejo que sólo exista en un nivel que está por encima del mundo material y tangible.

Richard Dawkins, autor del excelente “The Blind Watchmaker”, materialista incondicional que de ninguna forma compartiría ninguna de mis vagas nociones metafísicas, quizá podría describir dicha “Idea Presencia” como la suma de los memes de la gente, una especie de idea-espacio equivalente que se encuentra en los genes, un código genético ideológico que sigue existiendo después de la muerte del individuo y que continúa interactuando con el mundo material. Dawkins cita el hecho de que mientras no hay rastros genéticos mensurables del filósofo Socrates que puedan ser encontrados en ninguna parte del mundo, por otra parte sí que podemos encontrar rastros meméticos. Las ideas de Sócrates aún están presentes y siguen teniendo efecto en el mundo del pensamiento humano. Mis propios pensamientos quizá sean un poco más místicos que los de Dawkins, pero también pueden proporcionar un modelo útil.

Respecto a los crímenes de Whitechapel, no podemos establecer una verdadera identidad física y material para el ser al que llamamos Jack el Destripador. Ni Gull, ni Druitt, ni Stephen, ni ciertamente el pobre viejo cabrón de James Maybrick. Jack el Destripador, en un sentido real, nunca tuvo existencia física de verdad. Fue una criatura hecha a base de “collages”, construida a base de misivas maniáticas, trucos y titulares sensacionalistas. Existió totalmente en el mundo de la Idea Espacio, como avanzadilla de la aparición inminente de nuestros libros y teorías y nuestras ficciones, desde nuestras películas de asesinos en serie y nuestras mitologías actuales sobre asesinos de masas, hasta las páginas y apéndices de From Hell. Totalmente liberado de cuerpo físico o identidad humana. Ha trascendido la realidad humana para convertirse, nos guste o no, en uno de nuestros inmortales.

De alguna forma también se podría decir que, al elegir a sus víctimas, las hizo partícipes del mismo estado más allá de lo humano para el que él mismo estaba destinado. Cinco mujeres anónimas de Whitechapel viven ahora y para siempre en el reino de la leyenda, trasladadas desde la carne enferma y achacosa hasta un estado en el que son mártires, símbolos, o una especie de santas. Mira la leyenda grabada en la tumba de Marie Jeanette Kelly, “la primadonna de Spitafields,” erigida en el camposanto de Leystonstone por el embriagado “riperologista” John Morrison. Si el reino del concepto y la conciencia es, tal y como creo, realmente el reino de lo sagrado, entonces en el crisol de los asesinatos de Whtiechapel, tanto víctimas como asesino fueron, de alguna forma, “convertidos en dios.”


Dave Sim

Ahora mismo estoy leyendo el Antiguo Testamento y (en relación con lo que estamos hablando) los sacrificios hechos a su Dios de Israel por parte de los elegidos me han hecho que reflexione de forma amplia. En los Salmos de David se hace referencia (obviamente estoy parafraseando) a que el ritual sacrificial de siete toros, siete corederos, etc, era el centro de dicho culto hasta el punto de que no era ¿realmente.. necesario? ¿Requerido? ¿Apreciado? Ciertamente la historia nos enseña que la Biblia tiene tantas interpretaciones como lectores, pero me parece que Dios perdió la paciencia con su clero, el Tabernáculo, el Templo de Salomón, y los sacrificios rituales. Fue una especie de -bueno, bueno, si eso es lo que quieres, lo haremos como gustes– simplemente no nos olvidaremos de los Diez Mandamientos (cuyos mandatos siempre fueron acatados por las Tribus de Israel). Me di cuenta de que si el sacrificio estuvo tolerado por Dios, fue debido a que tenía un efecto focalizador y energético que era útil para guardarse de la distracciones fáciles y volver las tentaciones de las masas congregadas hacia el redil.

Es mucho más que el pan ácimo como metáfora de la pureza racial. Ciertamente parece como si Dios salvase de su gigantesca ira a aquellos que “pasan a sus hijos por el fuego” (sacrificio humano). Es parecido a esas mujeres de cuello estirado que están en sus patios, con imágenes grabadas y pasteles horneados para la Reina del Cielo (¡). Parece como si tuviesen alguna especie de complicidad y tolerancia hacia el sacrificio. Dejemos que quemen la carne de unos cuántos toros y ovejas y antes de lo que parece, estarán quemando incienso y caña de azúcar y ofreciendo a sus hijos a Baal y a su compañero (o compañera).

Y ahora, volviendo de nuevo al asunto del viejo Gull, no estoy seguro de si tu intención cuando éste despedaza a Mary Kelly –esto es, la forma en que se nos muestra- fue para dibujar un interesante paralelismo entre la ciencia médica y el ritual mágico. Me pareció una escena atractivamente genuina (aunque se muestre de forma terrible). Hinton se le aparece sólo después del derramamiento de sangre inicial, cuando se empieza a acumular de forma infernal. Y entonces... ¡entonces! La descripción cercana a lo poético de su autopsia, su actitud calmada, su voz apacible y mesurada, es una especie de entonación o invocación en la que claramente, el personaje eleva su conciencia mientras se adentra en un estado de trance hipnótico.

Al evocar nuestra charla de 1988, ya estaba preparado para la repentina y prolongada revelación que se apodera de ella (o de él, o de ello) en la página 19 del capítulo décimo.

Si eso no es una especie de “dar el juego por terminado...”. Y entonces me pregunté si no deberías haber rellenado los espacios en blanco que pueden verse en la sexta viñeta de esa página, en la última de la página 19 y en la primera de la página veinte. Si lo hubiese realizado cualquier otro guionista, todo sería puro artificio y jerigonza sin sentido. Pero en tu caso, estoy dispuesto a apostar a que esas viñetas también constituyen un ¡Eureka! (como mínimo).

Así, me gustaría saber cuál es la visión que adquiriste en algún punto de tu investigación para From Hell (y ciertamente te podríamos perdonar si no la quieres compartir conmigo ni con mis lectores, si es que te supuso algún coste personal) o quizá sólo te parezca un acercamiento a un puzzle acabado, cuyas piezas son reordenas de vez en cuando, pero sin que se pueda formar un todo coherente, más allá de la forma en que llegaron a tu conciencia.

¿O aquí me estoy saliendo de tiesto?



Alan Moore

Esa escena en cuestión fue algo que evolucionó a partir de mis propias experiencias y reflexiones sobre la conciencia poco común: el estado mágico, el proceso de pensamiento, se puede llamar como se quiera. Obviamente, durante años tuve rondando por mi cabeza parte de la base conceptual de dicha escena, y todo el grueso de la mecánica física de la situación ya estaba establecido en el informe del doctor a principios de Siglo. En comparación, lo que no he podido tener hasta relativamente hace poco tiempo, fue alguna pista sobre cómo se sintió el autor durante su aparición en el tribunal de Miller, más allá de los análisis estadísticos del asesino en serie recopilados por Robert K. Ressler y en el programa VIVAP del F.B.I. Esos lúcidos perfiles de comportamiento eran demasiado ásperos, demasiado clínicos: una reconstrucción virtual y digital de la escena del crimen que era exacta de forma matemática pero que forzosamente, no incluía ningún derramamiento de sangre.

Necesitaba algo más o menos distinto y mucho más auténtico. Más borroso y menos objetivo. Algo que, por lo menos para mí, tuviese más sentido.

En mis propias experiencias con el influjo evidente de la consciencia “mágica”, mucho más notable cuanto más intensa, la verdadera situación podría ser descrita como algo muy parecido a lo conocido en términos psiquiátricos como “estado de fuga”. Tal y como implica la frase, es un estado de pensamiento muy parecido a una composición musical, aunque no siempre sea algo tan armónico o edificante. Al igual que en una composición musical, la información discurre por varios sitios diferentes, pero en la mente la música se está tocando toda a la vez. También, si intentamos enfocar nuestra atención en uno de los arreglos en concreto, no podremos oír toda la composición unificada y viceversa: con el fin de disfrutar de la pieza como un trabajo completo, deberemos renunciar brevemente al placer de escuchar la progresión de las estructuras musicales de las que se compone individualmente y por separado. Si hablamos de escuchar música, lo llamaríamos una experiencia armónica. Si hablamos del pensamiento humano, es mucho más parecido a estar desorientado, abrumado, o incluso aterrorizado.

Durante el estado de fuga, la mente es como una grabadora de veinticuatro pistas que mezcla líneas de información compleja de forma separada, cada una en una pista. El ingeniero responsable de la mezcla final que es nuestra consciencia, desafortunadamente, es un babuino. Repentinamente las pistas (de pensamiento) acaban en la nada o bruscamente se separan de la existencia. La melodía se hincha, desaparece, su presencia sólo se registra momentos después. Los altavoces se apagan y cuando vuelven a conectarse hay seis de ellos. Uno funciona con sonidos parecidos a una ópera esquimal. Otro transmite un debate sobre la teoría de las Supercuerdas, hablada por completo en Maorí. En algún momento, nuestro raciocinio para vislumbrar el día a día, que está intentando ordenar frenéticamente dicha entrada de información sensorial alienígena en algo que, por lo menos, se parezca a la realidad convencional, de forma muy sensata, se escapa cobardemente. Renuncia gritando “Peligro, Will Robinson” un par de veces y luego sale disparado emitiendo chispas azules y cae en redondo. Y fallece. Esto fuerza al ego que existe más allá de nuestra “identidad frontal” a recoger el volante del vehículo en movimiento. Después de eso se hace bastante difícil describir lo que ocurre, porque primero, lo que ocurre ya no es ni remotamente humano, y lo segundo, porque mientras ocurre todo esto nuestro propio ego ya no está presente. Cualquiera que controle tus movimientos horizontales o verticales, por así decirlo, ya no eres tú. Forzosamente, la recogida de las experiencias se hace de forma no lineal, fragmentada. Tiempo, mente, identidad, causa y efecto.. todo se comporta de forma inusual. Comprenderemos que exista cierta confusión.

En cuanto al capítulo décimo, lo que quería transmitir era esa sensación, engastada en el estado de fuga de Gull: al sintonizar con las voces del pasado, con las visiones de su cuerpo interior, con los diferentes niveles de percepción y con las diferentes percepciones de su propia identidad. El breve instante sin fin en el que está obsesionado, poseído, conducido, tomado por uno de los arquetipos, una de las formas de dios. El conmovedor y repentino conocimiento sobre que tú no eres tú, nunca lo has sido, sino tan sólo una máscara frágil y temporal... no sé. Mierda, guionizo cómics, ¿de acuerdo? No sé... por las entidades / sucesos Platónicos fundamentales, por los Grandes Antiguos, por Cthulhu. Por las cosas que son algo más que el lenguaje, o los códigos incrustados, que son como la vida, a pesar de que también estén vivas. Las cosas que no son más que un eterno mal comportamiento reiterado de nuestras propias leyendas primarias, cosas que tienen su propia historia y cuyas historias son nuestros propios pensamientos e identidades aparentemente individuales; acciones que sólo pueden ser reiteradas y repetidas. Deidades o secciones del texto fundamental con las que se escriben nuestras propias vidas, todas ellas. La razón de que todas las historias sean tan reales es porque tan sólo existe una única historia.

La progresiva alteración del texto por parte de William Gull con las sombreadas partes del cuerpo físico de Mary Kelly se dirige hacia William Burroughs, quizá con Brian Gysin como Netley. La técnica del cut-up, lo llaman. El escalpelo interrumpe la continuidad habitual de las cosas, permitiendo nuevas posibilidades. En ocasiones encontramos indicios de huida a través del futuro, luminosos regates de lo eterno. La consciencia del dibujante, o del guionista, o del escultor de carne, cambia junto con la distorsión deliberada de la obra en cuestión, debido a su éxito y a la muy visitada Instalación de Dorset Street. Gull entra y sale de épocas diferentes, en diferentes contextos, a través de identidades diferentes. La mutilación que lleva a cabo se desarrolla en su mente, a través de niveles progresivos de metáforas, convirtiéndose en todas las mutilaciones, en todos los asesinatos. La diosa Tiamat de Babilonia descrita por Robert Graves como la Madre-Deidad primordial en su encarnación más temprana, es suplantada por el dios masculino Marduk. Su leyenda lo refleja, reinventando a Tiamat como una malévola y diabólica serpiente monstruosa, un dragón muerto y desmembrado por el Marduk solar durante la creación, tal y como está descrito en Enuma Elish. Gull, momentáneamente y para siempre, se convierte en Marduk, así como su víctima se tranforma, se transfiere en Tiamat. Por un momento, el destello de la conversión es demasiado corto, demasiado instantáneo para que lo registre la mente del doctor. Pasan un segundo o dos, y la comprensión de lo que ha ocurrido comienza a hacerle mella. Enervado, palpitando debido a los rigores de la experiencia, intenta reunir el rompecabezas de ese conocimiento a partir de sus fragmentos calcinados, pero antes de que pueda hacerlo, la siguiente voz entra en su fuga mental, la siguiente consciencia alienígena choca contra él, y lo conquista.

No puedo decir mucho más, Dave, y pido disculpas por referir todo lo anterior tan oscura y nerviosamente. Existen dificultades con el lenguaje a la hora de describir dichos estados, como estoy seguro de que habrás apreciado. No es que tenga ninguna reserva a la hora de discutir estos asuntos de forma clara y lúcida, sólo que no puedo hacerlo. Hay alguna especie de ley de incertidumbre cuántica en la operación que hace demasidado difícil concretar algo, definirlo de forma exacta. Y por ese motivo la esencia y vitalidad de dicha experiencia no puede transmitirse correctamente. Es parecido al problema que existe cuando queremos conocer la velocidad o ubicación de una partícula, si es que eso tiene algún sentido. Pero la solución al problema que describía antes es encontrar un equilibrio en el que los fenómenos y percepciones más allá de lo racional puedan ser debatidos de forma lógica sin ser minimizados, lo cuál es algo en lo que, naturalmente, sigo trabajando.

Es tu turno.

(Continuará)

martes, 26 de abril de 2011

HAUNTED GEORGE EN MONGREL ZINE

Haunted George entrevistado en MONGREL ZINE nº 7. Autoría de Janelle HollyRock y Bob Scott. Traducido por Frog2000. 

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Uncle Yah Yah alias Haunted George alias Steve Pallow es el visionario hombre orquesta que está detrás de “The Haunted Shack Theatre”, 
el podcast online de Garagepunk. También era la persona que tocaba el bajo en The Beguiled y uno de los guitarristas de Necessary Evils. Ahora vive en mitad de una desolada tierra de nadie desde donde una vez al mes se propone asaltar nuestros pabellones auditivos con extractos de películas de Serie B y su colección de oscuros ´78 revoluciones, grabando su podcast en el exterior de su garaje mientras se predispone a componer las inquietantes melodías en vinilo de discos a su nombre como Pile o’ Meat (2007), Bone Hauler, y Panther Howl (2006). Cuando no está peleando con serpientes de cascabel o construyendo féretros sobre los que golpear con el pie en el desierto de Mojave, está girando por Europa con los Demon’s Claws, sacando su nuevo álbum, “American Crow”, y el EP de seis canciones titulado “Where’s Charlie Jones?”, ¡y respondiéndonos algunas preguntas sobre monstruos y podcasts!
JANELLE: Cuando la radio aún era un medio novedoso allá por los ‘20 y los ’30, todavía emitían realmente de todo: efectos de sonido, programas, etcétera. En los primeros programas de terror de los ‘40 y ’50 también se podía respirar una atmósfera auténtica. Parece como si “Haunted Shack Theatre” descendiese directamente de esos shows. ¡Creo que es todo lo que uno podría desear en un programa de radio, y además sin interferencias! ¡Todavía me emociono como un niño que escucha la radio en su cama con las mantas encima durante toda la noche! En 2007 comentaste en la revista Swampland que el podcast le habías empezado justo después de encontrarte un ipod clónico en uno de tus paseos por el desierto. ¿Cómo se te ocurrió crear Haunted Shack? ¿Y por qué decidiste colgarlo en la red de Garagepunk?

HAUNTED GEORGE: Yo era un gran fan de un programa de Garagepunk que se llamaba “Snake Alley”. En “Snake Alley” solían hacer reseñas de películas que no eran estrictamente de terror. Dejaron de hacerlo después de trece programas. Un día me llegó un mensaje de Jeff Kopper en el que me preguntaba si me interesaba llenar el espacio libre que había dejado “Snake Alley”. Nunca había pensado en hacer algo parecido a un podcast antes, pero le contesté que “sí” de inmediato porque sabía que era algo que por lo menos, me gustaría intentar hacer. Me gusta colaborar con Garagepunk.
BOB: Los theremines y algunos otros aparatos electrónicos primerizos empezaron a utilizarse en las primeras películas de terror y en la radio. ¿Puedes recomendar algún disco que incluya cosas extraordinariamente inquietantes por el estilo? La banda sonora de “Forbidden Planet” (Planeta Prohibido, 1956) de Louis y Bebe Barron estaba llena de theremines y efectos de sonido recogidos de algunas escenas de la película, pero eso es todo lo que conozco sobre el tema.

HG: “The Day the Earth Stood Still” (Ultimátum a la Tierra, 1951) tiene una gran banda sonora orquestada a base de theremin. En realidad creo que no fue hasta la década de los cincuenta cuando empezaron a utilizarse los instrumentos electrónicos en las composiciones de las películas más “mainstream”. Se pueden encontrar algunas películas con composiciones electrónicas antes de los 50, pero me temo que estamos hablando de películas “artie” o experimentales. En la banda sonora de “Forbidden Planet” no hay ningún theremin. Creo que usaron osciladores. Incluso aunque viajases hasta los treinta y te vieses seriales de ciencia ficción como “Buck Rogers in the 25th Century” o “Flash Gordon”, te podrías dar cuenta de que realmente no tienen ningún efecto en plan sonido “espacial”. Tan sólo son sonidos como los del laboratorio del Doctor Frankenstein que aparecía en la película de la Universal de 1931: ruido de máquinas zumbando, motores y otras cosas por el estilo.
BOB: ¿Puedes contarme cuál es la historia de los álbumes titulados “Halloween Sound Effects”? ¿Cuándo aparecieron por primera vez?

HG: Creo que es probable que los primeros discos con efectos de sonido para el público mayoritario se hiciesen a finales de los cincuenta. Antes, si querías obtener algún efecto de sonido seguramente lo único que podías hacer era comprárselos a una productora profesional. La mayoría de los avances relacionados con los efectos de sonido se hicieron en la radio, las películas y los dibujos animados. Sé que en algunos lugares como Disney, Warner Bros. y MGM tenían todo un departamento con gente construyendo máquinas que hicieran sonidos que imitasen el de la lluvia, el trueno y cualquier cosa que pudiesen necesitar. Los primeros programas de radio, en la mayoría de ellos, tan sólo podían permitirse un órgano acompañando al programa. Lo que es una verdadera lástima es que cuando llegaron al punto en la que la producción de la radio empezaba a progresar, apareció esa nueva forma de arte de la televisión y acabó con el medio. Aunque en realidad no fue la TV el que lo hizo, porque durante los cincuenta, los sesenta y los setenta también se podían encontrar algunos programas de radio increíbles.


JANELLE: Por supuesto, todos los "gatos" habituales de Garagepunk nos hemos bajado tus 50 episodios, ¡porque algunos de los poco convencionales temas que aparecen en ellos son tremendamente inspiradores! ¡Los de la década de los 20 y los 30 del sexto episodio eran verdaderamente grandiosos! Me gustó un montón tu forma de presentar “Don’t Go in the House” (1980). “De acuerdo, esto ha sido verdaderamente espeluznante, es lo que me parece cuando se entra en la boca del lobo...!” ¡Parecía que realmente estuvieses mirando la película junto al público que te estaba escuchando! ¿Qué material sueles usar? ¿Utilizas una vieja radio CB?
HG: Tengo un par de viejos aparatos de radio CB. Algunos micrófonos de los setenta. Intento utiliizar varios, porque los colecciono. Corrí la voz entre mis amigos de lo que quería y siempre están buscándome más micrófonos por todas partes. Si alguna vez gano la lotería hay un par de micrófonos de 1000 dólares que probablemente terminaré pillándome. Se puede conseguir que un micrófono bueno suene barato, pero lo que no se puede hacer es que un micrófono barato suene bien.

JANELLE: ¡La verdad es que no pude parar de reírme cuando estuve escuchando los clips de “King of the Zombies” en uno de tus podcasts! ¿Cómo decides qué películas aparecerán en él? ¿Sólo lo hacen tus favoritas?

HG: No creo que Uncle Yah-Yah llegue a poner alguna vez una película que no le guste. En primer lugar, ¿qué idea puede haber detrás de ocupar tu tiempo con algo que no te divierte?

JANELLE: Comentabas en la revista Swampland que de niño solías grabar el audio de las películas de terror que programaban por la noche en la televisión. ¿Ese es el motivo de que te gusten las bandas sonoras y los efectos de sonido? ¿Son los efectos que aparecen en tu “Haunted Shack Theatre” parte de ese material?
HG: Conozco a otras personas que hacían lo mismo cuando eran jóvenes… solían grabar el audio de la televisión. Y yo aún conservo cinco cintas: “Monster from the Surf” (1965), “The Brain that Wouldn’t Die” (1962), “Night of the Living Dead” (La Noche de los Muertos Vivientes, 1968) y algunos episodios de “Twilight Zone” (En los límites de la realidad, 1959-1964).

Y sí, creo que es lo que hizo que me enamorase de esos sonidos. La mayoría de cosas de Snuff Maximus también provienen del mismo lugar, son cosas que suenan abstractas y espaciales.

En su mayor parte, los efectos de Haunted Shack los saco de vinilos de efectos de sonido, pero últimamente, cuando he necesitado un efecto concreto he terminado haciéndolo yo mismo. Cada vez me lo paso mejor grabándolos. En mi antiguo trabajo me prestaron una vez una de esas pequeñas grabadoras de ambiente digitales. Era genial. Estuve grabando el sonido del viento, puertas chirriando, la respiración. Me lo pasé muy bien.
JANELLE: ¡Squeaky Fromme ha sido puesta en libertad hace un mes! ¿Vas a entrevistar a alguien famoso para Haunted Shack?

HG: Tengo planeado hacerlo, pero hasta que no hago algo no me gusta hablar de ello. He estado hablando con algunas personas y me han dicho que les encantaría aparecer en el programa. Supongo que lo harán en algún momento.

JANELLE: ¿Qué otros podcasts sueles escuchar?

HG: Muchos. Suelo pasar por algunas fases musicales y otras de política. Hay algunos podcasts escondidos que realmente me gustan mucho. Hay algunos sobre películas muy buenos. Suelo escuchar podcasts sobre antiguos programas de radio. Me gustan un buen puñado de podcasts musicales de Luxuria Music y Garagepunk. Siempre estoy buscando y probando cosas.
JANELLE: ¿Qué opinas sobre Wolfman Jack? Parece ser una influencia en tu papel como DJ…

HG: Hace años solían emitir su programa pre-grabado. Tenía un show pre-grabado en el que se escuchaban golpetazos y música. Me encantaba su voz y sus aullidos, pero desde entonces he descubierto algunos DJs que me gustan bastante más. Sé que llegó a sacar algunos discos. Tengo un LP de principios de los setenta y es bastante molón.

JANELLE: Háblame sobre el material abstracto que grabas bajo el alias de Snuff Maximus y cómo empezaste a grabar tus discos de Haunted George.

HG: Snuff Maximus es un seudónimo que estuvo existiendo durante años previamente a mi alias como Haunted George. Son algunas grabaciones abstractas, bandas sonoras y cosas de terror que he ido grabando. Era el nombre que me gustaba poner en las cassettes que hacía. Era un alias que tenía para etiquetar mi material más experimental y arty. De ahí pasé a hacer cosas como Haunted George, ya que me había acostumbrado a grabar lo que hacía. La diferencia radica en que bajo el nombre de Snuff Maximus nunca he hecho dos veces lo mismo y además nunca he actuado en directo. Tampoco he editado nada.
JANELLE: Supongo que The Beguiled, Satan’s Cheerleaders, The Black Panthers, The Necessary Evils y The Sound Lab… ya no existen... ¿Hay algún otro proyecto o banda de la que hayas formado parte? ¿Echas de menos estar en un grupo? ¿O te basta con vivir de forma solitaria en el desierto la mayor parte del tiempo, haciendo cosas como Banda-de-un-Solo-Hombre y con los podcasts?

HG: Desearía tener más tiempo. Me gustaría hacer más cosas. Supongo que tocaré en el concierto de reunión que ofrecerán los “Necessary Evils" en el Budget-Rock de San Francisco este mismo octubre. Será la primera vez que toquemos juntos en nueve años. Al día siguiente tocaré el bajo con Thee Cormans en algún loco show junto a los Mummies. Será divertido tocar de nuevo con una banda, pero me gusta mucho tocar el enloquecido estilo de Haunted George.

JANELLE: ¿Qué vas a editar en tu sello Dimension Zero?

HG: Tan sólo cassettes de tirada limitada y CD-Rs para los amigos.

JANELLE: En el blog de Peacedogman comentabas que te habías lanzado a hacer tu propia película. ¿Qué ha ocurrido con ese proyecto? ¿Vas a hacerlo? ¿Ya está terminado? ¿Te referías a ese corto de youtube que subiste en tu myspace de Snuff Maximus?

HG: Tengo grabados 47 minutos de esa película. Durante todo este año no he hecho ninguna toma más. En mi antiguo trabajo en Hollywood tenía todo lo necesario para editar lo que fuese, pero ya no trabajo allí. Empecé a hacer lo del “Haunted Shack Theater”, “American Crow” y otras cosas, por lo que puse la película en barbecho. La quiero acabar, pero ahora mismo no tengo tiempo. La siguiente fase será hacer algunos efectos especiales en los que estoy trabajando. ¡Maldición! Realmente me gustaría volver a trabajar en ese proyecto. Podría ser mi “El Topo”.

JANELLE: Así que estás trabajando en un nuevo álbum. ¿Está terminado? ¿Sobre qué trata, cuándo aparecerá a la venta?

HG: Ya está terminado. Va a ser un EP de seis canciones que se titula “Where’s Charlie Jones?” y un LP de 15 canciones con el nombre de “American Crow”. Acabo de recibir un test pressing del EP el otro día, así que creo que sólo faltan un par de semanas para que salga al mercado. No sé cuál es la fecha oficial de salida de “American Crow”, pero me imagino que será algún día de estos. “Where’s Charlie Jones?” saldrá sólo en vinilo, pero “American Crow” saldrá en LP y CD. ¿Que de qué va? Bueno, si “Panther Howl” y “Bone Hauler” son una especie de discos de folk y country, y “Pile o’ Meat” es el disco de rock & roll, entonces “American Crow” es death-rock.
JANELLE: En este mismo número le hacemos una entrevista a King Louie, y hace ya un tiempo, cuando empezamos con la revista, entrevistamos un par de veces a nuestro amigo Bloodshot Bill. Parece que es una buena época para las One Man Bands. ¿Crees que el hecho de que haya tantas se debe a que resulta muy difícil encontrar algunos colegas que quieran tocar, por lo que hacerlo solo se convierte más en una necesidad que en otra cosa?

HG: Supongo que será más una cuestión de que la gente ve lo que otra gente puede hacer e intentan hacerlo ellos mismos.

JANELLE: Alguna vez has comentado que fueron bandas como The Black Lips, Demon’s Claws, y BBQ (que nos encantan, y a los que ya hemos entrevistado en nuestra revista) la razón de que empezaras a tocar de nuevo, ya que no te gustaba demasiado tocar en directo. ¿Te pidieron ellos que tocases?

HG: Bueno, mientras estaba grabando toda esta música en mi garaje, se me ocurrió que podría tocar alguna vez en directo, aunque tampoco me moría por hacerlo. No me importaba demasiado. Cuando empecé a indagar un poco, conocí a algunas personas que me dijeron “Tal y tal van venir a mi ciudad para dar un concierto y si quieres puedes tocar con ellos”. Fue en ese momento cuando empecé a tomarme en serio el tema de tocar de nuevo en directo.


JANELLE: Cuando entrevistamos a Demon’s Claws en nuestro último número, Pat Meteor nos estuvo hablando sobre el tour Europeo: “Estuvimos visitando el donjon [mazmorra] de un castillo en Dinamarca junto a Haunted George y los Lamps… y nos la jugaron al estilo inglés, por lo que nosotros tuvimos que pagar su entrada… vaya mamones… aunque me siguen cayendo bien.” ¿Qué es lo que ocurrió!? ¿Qué tal la gira?

HG: No tengo ni idea de a qué se refiere. Recuerdo que visitamos algunos castillos. La gira estuvo bastante bien. Me gustaría volver de nuevo a Europa.

JANELLE: ¿Y cómo se cocina una buena serpiente de cascabel? ¿A la barbacoa? ¿Has tenido encuentros en el desierto con algún extraño animal? ¿Hay cosas que te pueden llegar a asustar por la noche?

HG: Hay que cocinarla lentamente, porque su carne es muy correosa. En realidad la serpiente es un largo músculo con boca y tripas en su interior. Hay que cocinarla lentamente hasta que la carne se desprende del hueso. Las costillas son tan pequeñas como las de un pez. La próxima que atrape la voy a cocinar con un poco de sal y pimienta, así podré sentir el verdadero sabor de la carne.

Los pájaros que se pueden encontrar por aquí son mis favoritos. Me gustan la codorniz, el cuervo, pero el correcaminos es el mejor. Creo que no hay nada capaz de asustarme por la noche. Las noches son preciosas. Si la luna ha pasado su cuarto creciente, habrá la suficiente luz como para poder andar a gusto. Los paseos con luna llena son algo verdaderamente "cool". Para encontrarte más seguro tienes que ir por un camino que ya está trazado.
BOB: ¿Qué más te gusta hacer? ¿Te gusta el arte popular “outsider”? Si yo tuviese tiempo y recursos empezaría a reconstruir la antigua casa del terror de un parque de atracciones. ¡Una al estilo de la del Belmont Park de Montreal, que visité de niño en los setenta! ¿Eres consciente de que cualquiera de las antiguas siguen funcionando porque a ningún adolescente le impresionan demasiado las actuales, llenas de máscaras de Scream y motosierras falsas? ¡La verdad es que dan mucha pereza!

HG: Hace un par de años conocí a un tío que vendía en ebay una casa de la risa/ casa del terror por 1000 dólares. Era de Vancouver, pero el que se la comprase tenía que viajar hasta allí con un camión para poder llevársela. Era la clásica que podías montar y transportar con un camión. Estuve dándole vueltas para ir a por ella y traerla hasta aquí. Cuando viniesen los amigos a verte, podrías decirles: “¿os gustaría dar un paseo por mi Casa de los Horrores?” Sería la cosa más "cool" del planeta, pero la logística y el precio del camión, además del coste de cruzar la frontera, suponían demasiado dinero.

JANELLE: Creciste leyendo la revista “Famous Monsters”, ¿no es cierto? ¿Fuiste uno de esos chavales que enviaban su foto disfrazado como Lon Chaney y escribían: “¡Cuando sea mayor me convertiré en un Hombre-Lobo!”? ¿Qué otras revistas y libros te gustaban? ¿Quizá algunas cosas de la editorial Warren como “Eerie” y “Creepy”?
HG: Estaba suscrito a Fangoria. Les envié algunas cosas. Tenían una sección para los fans en la parte de atrás de la revista. Supongo que solía comprarme el “Famous Monsters” en el supermercado. Todas las cosas de la Warren se podían encontrar en el Alpha-Beta o en el Stater Bros, en la zona de las revistas. En ese supermercado también me compraba algunos cómics.

JANELLE: ¿Y qué hay de la chapa del club de fans de “Famous Monsters”? ¡Imagino que tu Haunted Shack estará repleto de coleccionables de Monsters bastante molones!

HG: No son los suficientes.

JANELLE: Ya que este es nuestro número de Halloween, ¿tienes alguna aterradora historia que contarnos o alguna melodía que recomendar a nuestros lectores?

HG: He programado un par de podcasts para octubre. ¡Uno de ellos será el especial de Halloween de Haunted Shack! El otro será algo muy bueno y aterrador para el otoño. “Where’s Charlie Jones?" estará a la venta durante la misma época y es más que probable que también tengáis listo mi disco, “American Crow”.

JANELLE: ¡Gracias por todo!

sábado, 23 de abril de 2011

James White's Flaming Demonics


James White's Flaming Demonics
(Ze, 1983)

1-The Devil Made Me Do It
2-Boulevard Of Broken Dreams
3-Rantin' And Ravin'
4-The Natives Are Restless
5-Caravan / It Don't Mean A Thing / Melt Yourself Down
6-I Danced With A Zombie

Bonus Tracks

7-White Meat
8-Town Without Pity
9-Hyp No Tease

AQUI.

jueves, 21 de abril de 2011

KILL ME TOMORROW - TOUR CD-R EP



KILL ME TOMORROW - TOUR CD-R EP
(2007)

1-How Are Things
2-Uncertain Guarantees
3-In Mom Jeans
4-Cold Time
5-Attendance

AQUI.

miércoles, 20 de abril de 2011

JACKKNIFE UNRELEASED


El mismísimo McKinley Richards ha empezado a inundar youtube con video-clips caseros de Jackknife, incluyendo algunas canciones surgidas de su inédito tercer disco ("Lust and Kisses").

*** UP JUMPED JACKKNIFE (LIVE)
*** MARTIAN BOY BLUES
*** I HEARD YOU KNOCK
*** THREE YEARS
*** MARTIAN BOY
*** BABY COME BACK
*** ALL NIGHT LONG
*** 3 YEARS

Y aún se pueden escuchar sus geniales discos, cortesía de esta, tu casa:

*** DRUGSTAR ´69 LP
*** ALL MY BLUES FOR SALE 7"
*** KILL-O-ZAP 7"
*** JACKKNIFE AS LIVE AS IT GETS! BOOTLEG
*** FLAT TOP FUCKER 7"
*** REAL FOLK BLUES 10"
*** COME ON! 7"
*** WISH YOU WERE HERE 7"
*** MY GIRLFRIEND´S BACK 7"
*** I WON´T BE HOME FOR CHRISTMAS 7"
*** SAN FRANCISCO BEAUTY QUEEN 2X7"
*** HAPPY BIRTHDAY, BABY JESUS 2XCD (COMPILATION)
*** POOP ALLEY TAPES CD (COMPILATION)
*** LIVE JABBERJAW ´94 BOOTLEG

*** ACTUALIZADO 04/02/2012: Otra canción del tercer disco de Jackknife (Lust and Kisses, inédito): AMERICAN HISTORIES

*** ACTUALIZADO 04/02/2012, CANCION INEDITA (LIVE KPFK): TEEN DANCE DEBBIE

BONUS:

*** Entrevista con el grupo

*** DISCOGRAFIA EN GRUNNENROCKS

JON SPENCER: JUKEBOX REBELDE

“Rebellious Jukebox”, artículo del semanario musical británico Melody Maker  (4 de Marzo de 1995) en el que Jon Spencer comentaba algunos de sus discos favoritos. Traducido por Frog2000.

Jon Spencer (esta vez sin la Blues Explosion) intenta recordar algunas anécdotas sobre los discos que más le hicieron desear agitar el culo.
1. Varios Artistas: "Back From The Grave Volume One" 


"Sencillamente son un montón de discos sin un orden numérico estricto, porque de lo contrario ejercerían demasiada presión sobre el comprador. Es probable que este disco sea uno de los primeros que me hizo querer tocar rock n´roll con una guitarra eléctrica. Es una recopilación de garage punk americano de los sesenta. Nunca antes había escuchado algo parecido, era increíblemente primitivo, casi rozaba la ineptitud. En aquella época estaba en el college, que supongo que para vosotros será la universidad. Pero antes, en el instituto escuchaba cosas como Kraftwerk, The Residents y Devo. 'Are We Not Men?', 'We Are Devo' era mi disco favorito. Pero no, la verdad es que no iba por el mundo con un gigantesco ojo pegado encima de la cabeza."
2. The Stooges: "Metallic KO"/ "Funhouse" 

"Nada más meterme en la escena garage monté una banda con algunos colegas. Al tío que me pasó las recopilaciones de 'Back From The Grave' también le gustaba mucho el 'Metallic KO', y siempre estaba hablando del disco en los ensayos, durante las habituales paradas entre canciones. Si tuviese que escoger un disco de Stooges probablemente ese sería 'Metallic KO' o 'Funhouse'. Seguramente 'Funhouse' sea el disco perfecto. Me parece un disco de blues increíble."
3. Nick Cave: "From Her To Eternity" 

"Durante un tiempo The Birthday Party me gustaron mucho, pero poco después se separaron. 'From Her To Eternity' fue una auténtica versión desordenada de la música rock. Cuando estaba viviendo en Nueva York pude ver a Nick Cave en directo. Creo que fue en verano. Me encontré con Nick Cave años después, pero tampoco es que me guste demasiado conocer a nadie. Me parece bien conocer a quien sea, pero he aprendido que es mejor no esperar gran cosa cuando lo haces, ni tampoco es bueno intentar entablar amistad con alguien al que admiras. Prefiero relacionarme con el trabajo de esa persona."
4. Einsturzende Neubaten: "Halber Mensch" 

"Neubauten tenían canciones. Sacaron un EP titulado 'Yu Gung' que venía con el disco y sencillamente, 'Yu Gung' era una canción remezclada por Adrian Sherwood jodidamente increíble. En ese disco se podía encontrar una versión de Lee Hazlewood, era de su tema 'Sand'. La única noche que he pasado en prisión fue porque un amigo y yo estuvimos robando algo de metal. Como le ocurría a cualquier verdadero fan de la música industrial de la época, nos encantaba golpear metales. Nos metimos en un depósito de chatarra para intentar conseguir algunas buenas piezas y entonces nos pilló la policía. El comisario no nos denunció, pero pasamos la noche del Cuatro de Julio metidos en prisión."
5. Sonic Youth/ Swans/ Lydia Lunch 
"Todos estos discos son material de Nueva York posterior a la new-wave. Es el tipo de cosas que me hicieron querer mudarme al East Village: porque hacían que me pareciese un sitio verdaderamente cool. Si tengo que elegir un solo disco, probablemente ese será 'Cop' de los Swans. Quiero decir, me encantan los discos de Sonic Youth y creo que me influyeron mucho más, pero Swans hacían algo más extremo, algo mucho más puro. No conozco a Lydia Lunch en absoluto, pero escribió un artículo mordaz sobre Pussy Galore en 'Force Exposure' en el que comentaba que sólo éramos basura y que le habíamos robado todo lo que ella había hecho antes. Realmente nos odiaba un montón."
6. Public Enemy: "It Takes A Nation of Millions" 

"¿Cuántos voy? Vas a tener que darme un respiro, porque estoy hablando sobre un montón de discos. Puede que 'Nation of Millions' sea el disco más importante que se haya hecho jamás, pero ¿no he dicho lo mismo sobre 'Funhouse'? 'Funhouse' es el disco de blues más importante, pero no sé, quizá 'Nation of Millions' también lo sea. Hay una canción en ese álbum en el que suena el silbato de una tetera que durante todo el verano en el que se puso a la venta se podía escuchar por todas partes de la ciudad de Nueva York. Ibas por las calles y de repente surgía de los coches, nosotros siempre lo estábamos escuchando en la furgoneta. Lo siento, no me acuerdo de ninguna anécdota mejor relacionada con ese disco."
7. James Brown 

"La primera vez que escuché a James Brown fue en la Universidad, y años después lo volví a hacer. Cuando apareció la caja 'Startime' la escuché con un poco más de atención y me dio ganas de compartirla con todo el mundo. No, yo no solía bailar escuchando a James Brown. Realmente nunca he bailado con ninguna música. Lo que más me gusta hacer cuando escucho música es conducir. La verdad es que no tengo ningún equipo de sonido especial en la furgoneta. Mi antiguo vehículo tenía un estéreo barato sin bajos de ningún tipo, por lo que todo se escuchaba de una forma diferente."
8. Jesse Mae Hempill: "Feelin' Good" 

"Es una mujer del norte del Mississippi. Su padre hizo algunos discos con una banda de flauta y batería, su nombre era Sid Hemphill. Ella proviene de una familia de músicos y toca la guitarra slide. Sigue viva y todavía suele tocar, incluso la he podido ver en directo unas tres veces. En la mayor parte del disco sólo aparece ella tocando la guitarra y a veces golpea con el pie un tambor, es algo muy crudo."
9. Sun Records: 

"Nada más empezar con la Blues Explosion pasé por un período en el que me gustaba mucho la Sun Records: Jerry Lee, Elvis, Carl Perkins y Roy Orbison. De Elvis prefiero su material del final, cuando Scotty Moore seguía en la banda. Cuando Scotty Moore tocaba la guitarra el grupo era una de las cosas más locas y estúpidas de todas. Sonaban como si hubiesen venido del espacio. La que realmente era fan de Elvis es Cristina, mi esposa; y lo sigue siendo. Siempre se acuerda del día en el que murió Elvis, lo mucho que le afectó y todo lo que lloró. Pero yo no lo conocía y ni siquiera me importó. A mi hermana pequeña le gusta mucho Elvis, algo que desconcierta bastante a mis padres, porque cuando Elvis se hizo famoso ellos ya no eran adolescentes..."
10. Big Black: "Atomizer"

"En los ochenta había una verdadera sensación de comunidad en la escena de rock independiente americana. Big Black no sólo hicieron un gran disco, sino que fue una de esas bandas que realmente se aferraron del todo a los ideales de independencia. Todo trataba sobre la comunidad y sobre lo que se podía conseguir formando parte de una. En cuanto conocí a Steve Albini empezamos a colaborar de forma incansable. Pero todavía me acuerdo del momento en el que Cristina consiguió este disco, porque a mí no me gustaba Big Black y más tarde acabé enamorándome del grupo."
11. The Residents: "Satisfaction" 

"Creo que el motivo de que me gustasen The Residents es porque jugueteaban mucho con las cosas. Hicieron algunas grandes canciones, pero todo se basaba en intentar joder la cultura y la música pop. Nunca dejaron de parodiar otro material, y quizá esa fuese la idea central detrás del grupo. Siempre me ha gustado la música que parece que no funciona. Su versión de 'Satisfaction' era totalmente jodida, ridícula."
12. The Electric Eels: "A Physical Investigation With..." The Monks: "Black Monk Time" "Siempre me atrajeron los discos de grupos enloquecidos y raros. Es como si te encontrases con algo secreto. Es música que no proviene de ningún sitio concreto. The Monks fueron una pandilla de soldados americanos que estaban en Alemania en los sesenta y que formaron un grupo para poder escapar del aburrimiento. Eran una banda de garage por defecto. Electric Eels eran algo jodidamente raro. Aparecieron en los primeros setenta, pero este disco no se editó hasta 1989. Cuando lo grabaron no fueron capaces de editarlo en ningún sitio. Solían usar planchas de metal. Tres de los componentes abandonaron el grupo porque el líder solía golpearlos durante los conciertos."
13. Scraping Foetus Off The Wheel: "Hole"

"Otro álbum brutal que apareció al mismo tiempo que el material de Nick Cave. Es música de dibujos animados enloquecida. Es absurda, pero también es música pop. Cada vez que he visto a Jim después de este disco siempre me ha parecido que está bastante jodido. Creo que siempre lo ha estado, pero ha sido ahora cuando he podido darme cuenta de que lo que hace tiene mucho valor. Vive en Nueva York desde hace más de diez años y puede que le haya visto en toneladas de conciertos, pero simplemente no había sido capaz de conocerlo todavía. Solía verlo y quería conocerlo, ¡pero sólo después de que Lydia se marchase de su lado!"

domingo, 17 de abril de 2011

BIG STICK - PRO DRAG



Big Stick – Pro Drag
(Pow Wow Records, 1995)

1-Panther
2-Summerday
3-Daddy Long Legs
4-Girls on the Toilet
5-Curly Gurly
6-Petula
7-Tip Of My Heart
8-Bumblebee
9-Baby In A Bathtub
10-Free Woman
11-Racoon River
12-Bottlecap
13-Yea I Know
14-Girls On The Toilet (Ol' Debby Dapues Remix)
15-You Better Not Be Spendin' No Money On No Racecar
16-Do Not Rape My Sister At The Municipal Pool

AQUI.

*** BIG STICK - CRACK N´DRAG

*** INTERVIEW
*** ROCKUMENTARY

viernes, 15 de abril de 2011

Desde el Infierno: Correspondencia entre Alan Moore y Dave Sim (2)


“Desde el Infierno: Correspondencia”, (1997), cartas entre Alan Moore y Dave Sim en Cerebus números 217 a 220; reimpresas en “The Extraordinary Works of Alan Moore”.

Parte 2 de 7. Traducido por Frog2000.

Primera parte.



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Dave Sim

Bueno, verdaderamente hemos puesto la carne en el asador, ¿verdad?
Mi punto de vista sobre cómo están diseñadas las cosas (que pude refrescar al leer tu respuesta) se parece en bastantes cosas al tuyo, pero haciendo hincapié en algunos otros elementos. Como me comentaste por teléfono sobre el tema: “Todo esto es muy subjetivo, ¿no crees?” Y de hecho lo es. Bajo mi punto de vista, el éxito del Judío Que No Puede Ser Nombrado Como Dios y su modificación/ corrupción Cristiana (dependiendo de cuál sea tu subjetivo punto de vista) puede deberse a la idea de Gran Unidad, desligada de la gran complejidad de creencias del Viejo Mundo. Todo es Uno y al mismo tiempo. Llámalo el nivel de DNA incluido en nuestra visión del Big-Bang, obtenido en una época en la que las mejores mentes seguían perplejas porque los planetas simplemente vagaban por los cielos como si fuesen bolas de pinball ralentizadas. Esa puede ser la suma y esencia completa de todo lo que alcanzaron a comprender, aunque todo el sufrimiento producido durante todos esos siglos bien podría atribuirse al hecho de que con eso ya tenían suficiente, (pese a cualesquiera que fuesen sus mitologías y sus fábulas con moraleja injertadas en todo lo demás.) Bajo mi punto de vista, la divisa en latín que tienen los Estados Unidos lo refleja: E pluribus unum (“De muchos, uno”, o más extensamente, “de muchos, uno. Y hubo uno que se convirtió en muchos.) Todos los aspectos de la Deidad manifestándose a través de un montón de culturas y religiones diferentes. Y creo que eso es algo inherentemente bueno, productivo y que merece la pena. Sería bastante satisfactorio rebobinar mentalmente la cinta, desfragmentarla, y esforzarnos en que dicha Unidad original fuese la reflexión central de todas las demás.

Estoy de acuerdo con tu observación de que la luz (o Luz) se polariza en dos frecuencias, una masculina en su aspecto, y otra femenina. Lo que intentaba manejar al final de “Church & State”, destilado para que sonase como si fuese un octeto, terminó convirtiéndose en un “EL lo realizó”. Y el final de “Reads” terminó siendo un “ELLA lo realizó”. No estoy seguro de que realmente tengamos nada que hacer con La Luz (después de todo, lo que sabemos del Universo conocido es bastante más parecido a un cul-de-sac sin rumbo, en un suburbio del cosmos que no le importa a nadie.) De todas formas, en los últimos tiempos me encuentro cómodamente instalado en la noción de que ese Dios, La Luz, es, en efecto, masculino (ya que la reproducción como tal representa una especie de premio de consolación, una vez que el invasivo acto de mala fe, en realidad un gran malentendido conocido como el pecado original, se llevara a cabo.) Las malas noticias son que cada vez nos estamos alejando más de la iluminación. Las buenas noticias son que cada vez hay un número mayor de nosotros que intentamos estarlo. Me frené a la hora de contarte todo esto cuando nos reunimos en 1988, pensaba (con remordimiento): “Bueno, ahí está, una vez que se publique “Reads”, Alan será el primero en la línea defensiva contra el ostracismo de la comunidad de devotos del pensamiento correcto sobre la unidad hermafrodita Dios-Diosa”. Me parece inmensamente gratificante que tengamos la oportunidad de charlar de cómo nos parece que son las cosas a cada uno... sin tener la ¿sensación?... de amenaza. Incluso sabiendo que tú estás equivocado.

Tan sólo bromeaba.

También me interesó mucho tu observación sobre qué es lo que debería captar la atención del lector cultivado (y entiendo -creo- la sensación que intentas buscar.) Una especie de ataque de guerrilla contra la psique, las sensaciones y las emociones captadas. Pienso que particularmente en From Hell lo conseguiste hacer de forma muy eficiente. La frase en la que Gull le dice a Netley: “¿Te das cuenta de que sólo comparto mis pensamientos privados contigo, en reconocimiento a tu total falta de conocimiento?”, y Netley le responde: “Por qué... se lo agradezco, señor... no podría decirle todo lo que eso significa para mí.” Gull: “Ha ha ha. Porque, por supuesto, no podrías. Precisamente por eso confío en ti.” Por una parte, es mucho más que un recurso literario. Tienes que rellenar el segundo volumen con todo lo que pensabas sobre la configuración del pentagrama, así como incluir lo que descubriste en tus investigaciones, para luego poder injertarlo en la figura de Gull. Y también tenías que encontrar una buena razón para que él pueda gritarlo bien fuerte (esa última parte debe haber sido la más difícil de manejar.) Realmente acaba siendo algo análogo a una experiencia mística; el vértigo de encontrarse a uno mismo En el Interior de un misterio. Y además es algo que le permite pensar al lector: “Ese Gull ha perdido la cabeza. Eso es lo que Alan quiere decir realmente”, y que hace que el lector llegue a simpatizar con Netley, ya que mantiene un sentimiento de superioridad hacia el mismo.) Cuando nos conduces por St. Paul (y debería decir que el Sr. Campbell se superó a sí mismo en la parte que le toca del tour por Londres) todo el monólogo tiene una calidad predeterminada, un eco resonante que incluye la misteriosa experiencia de lo que se encuentra en el Interior. Incluso el lector con menos imaginación querrá salir “hacia el exterior” cuando el propio Netley lo vea como algo imperativo.



Desde luego, comparto tu punto de vista sobre que no perjudica hablar abiertamente con otros guionistas. Normalmente, el ladrón por Naturaleza se hará un lío y no merecerá la pena preocuparse de él, y el verdadero creativo normalmente intentará convertir lo que ha escuchado en algo nuevo y diferente, una vez que lo haya filtrado a través de su propio conocimiento. Así que, por esa razón, se convertirá más o menos en un “cruce polinizado”. Lo que nos lleva a los asesinatos concretos que se relatan en From Hell. Recuerdo hablar contigo por teléfono y preguntarte cómo progresaba la obra, y me dijiste que las partes que aludían a los asesinatos te suponían un gran esfuerzo. Porque había mucha información sobre la que hablar y hacer que encajase en su sitio, y no estaba muy claro cuánto espacio se necesitaría para poder incluir toda la información. Quiero decir, no es que te estuvieses tirando de los pelos ni nada parecido, sino que tan sólo estabas remarcándolo, al igual que lo haría un escalador al toparse con un accidente inesperado en el terreno. ¿Qué nivel de dificultad tuvo el problema al que tuviste que hacer frente? ¿Alguna vez has tenido momentos de desesperación y/ o los problemas han hecho que te superes a ti mismo? ¿Tienes alguna forma interesante de responder a unas preguntas tan vagas y pedestres?

Alan Moore

Supongo que la respuesta corta es “no”: estoy seguro de que todo el mundo se sentirá aliviado al oír que mi pelo sigue siendo la misma rica, ondulada y lujuriosa cascada de pelo castaño que siempre ha sido, sin ninguna calva que lo afee. Por otra parte, eso no quiere decir que la tendencia que tienen los datos de aumentar en manos de uno no suponga un problema.

Mirándolo en retrospectiva, imagino que será un problema que puede sonarle familiar a cualquiera que haya hecho una obra en la que haya tenido que hacer un trabajo de investigación o que se encuentre en el campo del seudo-documental. Y me llama mucho la atención que la naturaleza del fenómeno probablemente sea algo matemático. Hay una figura que se usa frecuentemente para ejemplificar las matemáticas fractales conocida como el copo de nieve de Koch. Básicamente es un triángulo equilátero. Se le introduce en un programa de ordenador iterativo y se le ordena que anexe un triángulo equilátero más pequeño, exactamente de la mitad de tamaño del original, para cada una de las tres caras que se pueden ver. Entonces el ordenador añadirá la mitad de triángulos equiláteros a cada uno de estas doce nuevas facetas, haciendo que la forma básica de estrella sea más puntiaguda y dotándole de un montón de nuevas facetas, ya que el ordenador continuará añadiendo mitades de triángulos equiláteros hasta el infinito. Como te podrás imaginar, la línea perimetral de la forma original será cada vez más espinosa y compleja con cada nueva repetición del programa. Lo interesante es que ya que se puede dibujar el triángulo equilátero original sin un círculo que le proporcione diámetro y área, el área resultante de esta especie de figura con la forma de un copo de nieve nunca excederá el área del círculo original. El perímetro del copo de nieve, por otra parte, podría llegar a ser infinito.



Otra forma de ejemplificarlo sería a través de la pregunta: “¿Cuál es la longitud perimetral de Inglaterra?” Ya que dicho de forma sencilla, no existe respuesta a tal pregunta, porque será relativa a la medición que se nos ocurra usar. Si por ejemplo, tienes una regla de una milla de longitud y recorres Inglaterra de un punto a otro y sumas el total, obtendrás una cifra precisa, pero sólo para alguien que use una regla similar. Obviamente, si usamos una vara de medir o medimos en pies, esto te permitiría medir todas las irregularidades que podrían ser obviadas con la regla anterior. Esto te daría una cantidad mucho mayor de longitud perimetral. Si te deshaces de la regla que mide en pies y usas un micrómetro, entonces la cantidad podría ser mayor aún. En realidad, si cada vez se mide con instrumentos más y más precisos, podríamos decir que el perímetro del país tiene unas medidas infinitas, aunque el área básica de terreno no haya cambiado ni tan siquiera un poco.

Así ocurrirá también con From Hell: los asesinatos de Whitechapel tuvieron lugar en un período de tiempo concreto con un número limitado de víctimas. Si miramos el campo de información cubierto, a primera vista parecerá algo que está contenido en unos límites claramente definidos. En los detalles superficiales estará expuesto todo el problema. Cuanto más se van aclarando los detalles, cuanto más de cerca los examinamos, entonces la “superficie” narrativa también se convertirá en algo más espinoso, complejo y fractal. El perímetro de la historia comienza a extenderse hacia el infinito. El espacio y tiempo necesario para cada episodio se expandirá.

Como decía, esto me causó problemas que no pude anticipar, pero imagino que serían mucho peor para Eddie que para mí. Escribir veinte páginas extra no es ni de lejos una carga física y mental tan enorme como dibujarlas.

Una vez que lo he comentado con Eddie, sólo estaría parcialmente de acuerdo respecto a tu evaluación del paseo de aprendizaje que realizan Gull y Netley en el capítulo cuarto. Es una de las composiciones de la serie más asombrosas, y si me hubieses preguntado durante la época, la habría catalogado como una de las mejores cosas que he hecho jamás, aunque sólo fuese por el tremendo poderío narrativo que requiere sostener el interés visual durante un prolongado tour en torno a un grupo de edificios relativamente poco atractivos. Sin embargo, creo que a partir de dicho episodio, el trabajo de Eddie se convierte en algo cada vez más y más poderoso. En mi opinión, el décimo capítulo, el capítulo de Marie Kelly, sobrepasa cualquier cosa que hubiésemos visto antes. Aún no lo tengo decidido, pero creo que el capítulo final podría incluso superar a ese.

La evolución de Eddie como dibujante a lo largo de la obra fue fenomenal, especialmente si tenemos en cuenta el jodido gran talento que ya tenía cuando todo empezó. Normalmente me quitan más el aliento los pequeños detalles que las partes más obvias que deberían hacerlo: la gracia y solidez natural de las manos en primer plano de un personaje. La composición de los azulejos de la pared cuando Abberline vomita en los lavabos de Scotland Yard. El aliento del caballo. Las manchadas luces miasmáticas de Oxford Street. Sin la fuerte seguridad y el sentimiento de realidad humana que envuelven los lápices de Eddie, dudo que ni siquiera hubiésemos intentado hacer alguno de los imaginativos vuelos metafísicos que para mí, abastecen los puntos más altos de la narración. Realmente creo que, lo mires por donde lo mires, te parecerá un logro visual abrumador.

Y entonces va y lo arruina todo en las ocho páginas del maldito epílogo.



Dave Sim

Voy a dar otro paso especulativo más al decir que From Hell me parece una especie de conjuro, articulando mi tesis sobre el hecho de que “X” números de cabezas de Abberline deberían haber aparecido en su propia secuencia con el fin de que los reinos de los ricos del mundo se postrasen a tus pies. “¿Campbell?” (¿tal vez será tu propio Netley para tu personalidad de Gull?) “¿Síseñor, Sr. Moore?” “Tráeme algo con lo que golpearte.”

Escribí algo bastante extenso sobre Eddie cuando tuve la oportunidad de ver un Bacchus anticipadamente, por lo que estoy poco dispuesto a añadir ninguna sutileza más. Aún así tengo que decir que el estilo de dibujo de Eddie me parece uno de los más atractivos –sino EL más atractivo- de nuestro entorno. Su uso de los trazos finos y los retazos acuchillados de negro –Krigstein podría ser el único precursor estilístico- hizo que mi mano de dibujar se pusiese a temblar nada más ver lo que él había conseguido. Recuerdo mostrarle a Bissette las fotocopias del Alec y del Bacchus que me había enviado, en una de mis visitas al otro Northampton. “Muy bonito,” fue su amable evaluación. Tenía toda la razón. Un estilo bonito no habría encajado en From Hell. De hecho es imposible pensar en nadie más que hubiese sido capaz de dibujar la obra, algo con lo que estoy seguro que estarás de acuerdo. Todo lo que tengo que hacer es dibujar la portada de Eddie para el “aún en proceso” Dance of the Gull-Catchers y empezar a carcajearme disimuladamente. No está mal para una portada que aún-no-ha-sido-realizada. De acuerdo, ya es suficiente. Si no, el bastardo me cortará las bolas en su jodido comic-book.

Bien, la siguiente pregunta que voy a poner sobre la palestra (para evitar que siga parloteando durante cinco páginas la diré de una sola vez), es la que se centra en nuestra conversación de 1988. Tenías un buen número de ideas verdaderamente asombrosas sobre la energía (para el lector más literal, energía significa eso mismo) liberada en un acto de asesinato. Eran asombrosas e inquietantes (y he de decir que soy una persona que se enorgullece de sí misma y que por lo tanto no se inquieta tan fácilmente – y a la que le divierte mucho cuando le ocurre.) La atmósfera de carnaval de la escena en la que se encuentra el primer cuerpo (diseñada a partir del único policía que vemos de guardia) insertada en el macabro caos que se produce al día siguiente, es definitivamente una de las implicaciones que tiene dicha liberación de energía, ¿no es así? Una obvia “onda en el estanque” inicial que se produce después de que ocurran los hechos, algo que parecerá evidente en un “mapa de alta definición”. Te dejaré que continúes a partir de aquí.



Alan Moore

Esa especie de efecto dominó del que hablas tan sólo se trata del primer modelo que uno debería ser capaz distinguir en un “mapa de alta definición” inicial. De hecho, al pensar en ello y haberlo visto en retrospectiva, he de decir que me parece menos un efecto dominó y más un patrón de distribución de ondas de choque: tenemos un área central completamente devastada en los relativamente pequeños confines de Whitechapel durante un período de tiempo relativamente pequeño, otoño de 1888. Dispersándose a partir de ahí, se distribuyen una serie de puntos que, a primera vista, parecen tener una pequeña relación con el punto de impacto principal: hasta llegar a otro punto en el que algunos de los sucesos o personajes relevantes colisionan con el entorno de la historia de forma explosiva. Dichos puntos son, aparentemente, producto del azar, y a su vez están distribuidos a ambos lados del lugar de impacto, que es como decir que tanto vienen desde el pasado que precede a dichos sucesos como se dirigen hacia el futuro que está por llegar. El suceso puede verse como una especie de extraña formación o entidad cuatri-dimensional, con puntos coincidentes o incidentes significativos que marcan los extremos de la existencia y los límites y extensión de todo el tiempo abarcado.

El resultado inmediato más notable de esta meta-forma y su efecto en la conciencia humana histórico-lineal de tres dimensiones habitual podría describirse, supongo, como si fuese una especie de glamour. Supongo que con esto me refiero a que tiene glamour tanto en el sentido más convencional de “el glamour que rodea a un asesino y sus crímenes;” el atractivo que posee a ojos del “público”, como en el sentido mágico-medieval de “glamour: encantamiento, hechizo, conjuro.” Francamente, no creo que exista una verdadera diferencia apreciable entre ambas definiciones, ya que ambas tienen exactamente el mismo efecto al ocupar el mismo espacio oscurecido y concreto, y una deslumbrante obsesión en las mentes de cualquiera de aquellos que puedan sufrir sus efectos.

Los primeros efectos (si uno ignora por un momento antecedentes como los de Jekyll y Hyde o “Ghost of Flea” de Billy Blake) son aquellos que se manifestaron en las calles de Londres y Whitechapel durante la época de los asesinatos. Extendiéndome un poco más, dichas manifestaciones estarían muy cerca de la explosión central, tal y como decía, por lo que la reacción fue mucho más “pura” y extrema que las siguientes que surgieron con el paso del tiempo o debido a la distancia. Quizá sea posible recoger más cantidad de información real de dichas reacciones iniciales que de las producidas más tardíamente, porque estas últimas están mucho más elaboradas.

Por ejemplo, parece como si a todo el mundo se le hubiese contagiado parte de la locura que hubo en la época en la que el Destripador sembró el pánico. Los anales de los asesinatos de Whitechpael están llenos de personajes insólitos que actúan como detectives aficionados, patrullando Whitechapel con la cara pintada con maquillaje oscuro o haciendo apariciones, medio enloquecidos, en lugares públicos con la ropa ensangrentada y murmurando cosas sobre apuñalamientos a mujeres. Los hombres de Londres, o al menos un pequeño pero importante porcentaje, parecía como si sólo escribiesen a los periódicos relatando soluciones salvajes y heróicas de cómo capturar al asesino, o con enfermas fantasías masturbatorias en las que pretendían que ellos eran el criminal. Si sólo los hombres hubiesen estado afectados por los crímenes, entonces tendríamos un retrato de diversidad bastante fidedigno y éticamente contemporizado al que poder atar nuestras observaciones, pero no es el caso.

Las mujeres del East End, de acuerdo con los reportajes de la época, también fueron dominadas en parte por una especie de morbosa fascinación por los asesinatos. Muchas hablaban casi como si quisieran engrosar ansiosamente la cuenta del asesino. Hablaban sobre quiénes podrían convertirse en las siguientes víctimas. Algunos comentaristas han remarcado que casi parecía como si fantaseasen fogosamente con dicha eventualidad. Visto actualmente es algo preocupante. Realmente merece una verificación, aunque probablemente lo más prudente sea no tomar conclusiones precipitadas. Una mujer de la época, cuando la preguntaron, comentó lo atractivo que le parecía convertirse en una de las víctimas, simplemente debido a todas las cosas agradables que la gente había dicho sobre las mujeres asesinadas. Esto implica que ser destripada para luego ser agasajada era algo que parecía encantador. Teniendo en cuenta que, con toda probabilidad, la vida de esas mujeres podía no extenderse durante mucho más tiempo, si hablamos con las estadísticas en la mano, y la muerte por malnutrición, o por el nacimiento de un retoño, o por una cirrosis seguro que no eran formas preferibles de morir frente a hacerlo instantáneamente a manos de un asesino. Además, ser asesinado por alguien célebre, de alguna manera te conecta con el propio criminal a través del acto del asesinato... quizá sea como el síndrome de Mark Chapman al revés... y por supuesto, al final la gente se acordaría de ti.

Yo mismo he llegado a la conclusión de que dicho fenómeno, que se produce tanto en hombres como en mujeres, es como si fuese una especie de eco del estado mental de la época. Richard Dawkings lo llamaría “meme”, la información equivalente a un gen. Una especie de idea como virus replicante que empapa nuestra Sociedad e influye en nuestra forma de pensar y en nuestros actos. Rupert Sheldrake, alguien mucho menos respetable que Dawkins, lo llamaría resonancia morfo-genética, una forma de conocimiento que se reproduce a sí misma y que Sheldrake llamaría “campo morfo-genético”. Por mi parte, al ser alguien mucho menos respetable que dichos caballeros, hablaría de ello como si los asesinatos fuesen eventos ocurridos no sólo en el mundo material “real”, sino que también entrarían en el terreno de la “Idea Espacio”, una especie de lugar central, campo, espacio o dimensión en la que se producen los pensamientos. Creo que, por lo menos, dicho espacio sería un lugar común, en vez de uno individual; con lo que me refiero a que creo que ese “espacio” afecta hasta cierto punto a todas las conciencias y también es un lugar al que todos podemos acceder. En ocasiones ciertas ideas o nociones ya parecen estar “ahí”, o se dice que “están en el aire.” ¿Qué se quiere decir con eso? Cuando James Watt inventó la máquina de vapor, ocurrió que algunos otros inventores habían tenido la misma idea de forma independiente durante más o menos el mismo período de tiempo.



Charles Fort subrayó dicho acontecimiento cuando supuso que tan sólo era “la época de la máquina de vapor.” Estoy seguro de que se puede coger la idea general: esa consciencia, elevada a nivel grupal, es una especie de medio en el que las ideas o formas de pensamiento equivalen a objetos sólidos o masas compactas, y en los que la conciencia y la auto-conciencia individual pueden verse como una especie de punto móvil de toda la estructura.

En relación a los crímenes del Destripador, sugeriría que, quizá, la idea formada sobre Leather-Apron y sus víctimas casi se convirtió en una figura arquetípica dentro de algún juego al estilo japonés del alma humana, o al menos, parte del “público” reaccionó e identificó inconscientemente a los actores principales, incluso hasta el punto de imitarlos o intentar imitar su comportamiento. Ese tipo de suposición, para mí, es algo que tiene un interés especial si lo aplicas a un tema como el de “el acuchillador de Halifax”, al que hago alusión en las notas del decimocuarto capítulo. En este caso no había una figura real que se encontrase en el centro de lo ocurrido. Tan sólo teníamos un eco en la mente del espectador, una reverberación sin ninguna señal que la hubiese provocado.

Cuanto más nos alejamos en el tiempo del epicentro del suceso, más se enrarecerán sus efectos, aunque sigan notándose. La mayor parte de los “serial-killers” parecen concebir a Jack el Destripador como una especie de punto referencial de su campo, casi como si fuese un santo patrón. Albert de Salvo, por poner un ejemplo, en su confesión a la policía, comentó que cuando conoció los detalles, quiso superar a Jack el Destripador.

Y por supuesto, además es algo que resuena en nuestros medios de comunicación, en nuestras películas “slasher” y en las mentes de esos obsesivos exclusivos, los estudiosos del Destripador (Ripperologists). Añádele rasgos azarosos y coincidencias hiladas al propio suceso, enlazadas tanto al pasado como a nuestro tiempo actual y tendremos un cuadro preliminar bastante bueno de ondulaciones o patrones explosivos sobre el propio suceso, algo mucho mayor que los asesinatos iniciales que provocaron el resto de situaciones. De esta forma conseguimos el asidero básico con el que empezar a hacer un mapa del homicidio.

Dave Sim

Sí. Extraordinario en todos los sentidos. Recuerdo quedarme sentado hechizado, allá en 1988, cuando estabas explicando la letanía de personalidades y gente famosa que se encuentra interconectada con los asesinatos. Por supuesto, la única personalidad Victoriana que conocía profundamente era la de Wilde – estaba a mitad de mi investigación sobre él para el segundo tomo de Jaka´s Story y de lo que al final terminó siendo Melmoth. A pesar de que su fin no llegaría hasta la mitad de 1890, definitivamente las semillas ya estaban plantadas en 1888. Citabas “Lord Arthur Savile´s Crime”, una de mis historias cortas favoritas de Oscar Wilde, y por supuesto, la mayor parte de su obra central publicada a través de su “doble vida” y que fueron la causa de su ruina. En la Little College Street, número trece, alternó con chaperos y “renters” y chantajistas, no muy lejos de Whitechapel, si no me equivoco. Cuando se hizo la permanente, le encantaba comentar el hecho de que se parecía al busto de Nerón que se encuentra en el Museo Británico. Cuando empezó a ir con chaperos, solía contarles a sus íntimos que gustaba de “hacer fiestas con panteras.” Yo pensaba que eso era una hipérbole hasta que me comentaste la imagen que daría un matón muerto de hambre que se presenta en una cena con champán en el comedor privado de uno de los mejores restaurantes de la ciudad. El capítulo de From Hell que muestra el contraste entre cómo empieza el día Gull en su cómoda y elegante casa y cómo lo hacen las prostitutas expresa esa idea de forma muy elocuente. Parece como si el Imperio también estuviese implicado, ¿verdad? El Imperio Global de Inglaterra, con Londres como corazón y Whitechapel como corazón de Londres. Oscar Wilde fue probablemente la mayor y única encarnación pública de la difusión del conocimiento: “¡Nosotros somos Roma! ¡Todo es nuestro para poder tomarlo!” ¿Cuántas vidas dobles serían cortadas? Es algo que empobrece la imaginación, cuando piensas que tantas almas humanas estuvieron ahí para ser simplemente tomadas por unos pocos peniques.

Me gustaría volver sobre el propio Gull –o quienquiera que fuese Jack el Destripador- con el enfoque de que fue la encarnación de la “Zona Cero”. Creo que me gustaría ver si tienes algo más que añadir a lo que he comentado sobre ese efecto dominó específico “que explota hacia el exterior”, antes de continuar con otro tema.



Alan Moore

Al recordar a Oscar Wilde y su doble vida, es probable que valga la pena mencionar una obra sobre Jekyll y Hyde que tuve la oportunidad de ver, en la que de forma convicente, la metáfora central de toda la pesadillesca historia de Stevenson se relacionaba con una corriente de homosexualidad reprimida que impregnaba a los hombres de la sociedad Victoriana y también, posiblemente, al propio autor. Había una escena concreta en la que un anciano y refinado caballero se le acerca a Edward Hyde en una oscura callejuela y le susurra algo al oído que provoca una explosión de violencia animal. Esto… y la reacción de la esposa de Stevenson contra el libro… que pensaba que era espantoso y que no debía publicarse… añade peso a la sugerencia de que quizá estaba pensado para revelar cierta cantidad de información sobre dicha corriente subterránea de sexualidad asociada a Afrodita. Hasta cierto punto, incluso sin centrarnos en la homosexualidad, la difícil situación de Henry Jekyll resuena como metáfora de toda la sociedad Victoriana, en la que la virtud nunca había sido tan alabada en público ni el vicio había sido tan practicado de forma tan excesiva y a puerta cerrada. En la novela casi se puede ver el punto exacto donde la masa mental Victoriana toma consciencia total de su propia oscuridad: Hyde como la sombra de Jekyll; Jack como Gull. Los piscolabis de pantera de Wilde como sombra de la propia opresión en la sala asexual de la sociedad.

Saltando por completo hacia otro tema y recogiendo tu invitación para que comente algunas últimas palabras sobre el “efecto dominó”: probablemente enturbiaré más aún las aguas al volcarme sobre otra forma de mirar el fenómeno, posiblemente metafórica. Es una especie de juego inventado por los físicos y matemáticos con el fin de modelar e investigar el comportamiento de los inicios del Universo. Creo que lo llaman “El Juego de la Vida.”

Lo que se suele hacer es tomar un tablero del juego de damas de (si es posible) un tamaño infinito (o lo puedes hacer con un ordenador, mucho más fácil) y luego dispersar al azar cierto número de damas negras sobre el tablero, dejando que se queden en el lugar donde caen. Una vez hecho esto aplicas un par de reglas sencillas pero fundamentales. Quizá una de las reglas sea que por cada dos piezas que dispongan de un espacio diagonal entre ellas, se añadirá una pieza cubriendo dicho espacio. Quizá otra de las reglas ordene que por cada tres piezas conectadas lateralmente en línea, la pieza central deberá ser retirada. Estas no son las reglas concretas del juego, ya que me temo que no las recuerdo bien, pero la idea que intento dar es la de que las verdaderas reglas son así de simples y escuetas.

Si se aplican dichas reglas a las piezas dispersas al azar en el tablero y luego se las aplicas de nuevo a las nuevas configuraciones que se van produciendo y se sigue así una y otra vez, rápidamente obtendrás patrones complejos, ordenados y bellamente radiantes surgidos de la incoherente y caótica disposición inicial. Esto sugiere que desde las condiciones simples y aleatorias que teníamos al empezar, puede surgir un orden muy complejo, aplicando un pequeño número de reglas básicas.



Por lo tanto, si aplicamos esto a los crímenes de Whitechapel y a la evolución de las teorías del Destripador que han surgido desde entonces, es posible que podamos ver cómo el suceso inicial muy bien podría convertirse en algo completamente aleatorio y caótico. (Pienso en la persuasiva teoría de Eddie que leí hace algún tiempo en algún sitio, en la comentaba que, con toda probabilidad, Jack el Destripador fuese simplemente uno de los lunáticos más cercanos a las puertas del Asilo y que cuando estas abrían, pasaba al interior con un cuchillo de pan. Si lo pensamos bien, es una reflexión muy certera.)

Tomando el caos inicial sin ningún sentido del suceso inicial, le aplicaremos un par de simples reglas básicas. Para la primera regla quizá podamos fijar que “la especulación de los crímenes sólo se propagará según lo rentable que resulte hacerlo.” La segunda regla podría ser: “las especulaciones publicadas sobre los asesinatos de Whitechapel sólo serán rentables en proporción directa al grado de novedad que posean.”

Si aplicas estas dos reglas sencillas y prácticas a este caótico e incoherente suceso rodeado de derramamiento de sangre, subterfugios y elementos producidos por el azar, me parece posible que rápidamente podamos encontrar un metódico y espectacular florecimiento de ideas y teorías envolviendo a dichos asesinatos, con asombrosas matrices que incrementan progresivamente su complejidad y simetría. Quizás ese sería el patrón a partir del que nacerán el resto de ondas, o, por lo menos, otra forma útil de poder entenderlo, otro modelo que nos puede servir.

Probablemente eso será lo que cubramos en “Dance of the Gull Catchers”, pero creo que me parece más interesante observar el punto en el que dicha matriz de teorías e ideas difundidas, progresivamente más complejas, empieza a ser consciente de sí misma, lo que quiere decir que llega a estar al corriente de sí misma como proceso, como un ser que ha evolucionado a partir del mito. Puedes ver algunos signos en el hecho de que dicha “Ripperología” ha empezado a incluirse a sí misma como entidad en su propio campo de estudio, con valoraciones críticas del campo evolucionado de la literatura sobre Whitechapel aparecidas en Begg, Fido y Jack the Ripper A-Z, de Skinner, junto a información sobre los propios crímenes. También puede verse durante el desarrollo de From Hell. Supongo que lo quiero decir es que el efecto ondulatorio inicial alcanza un punto en el que tienes a todo tipo de enriquecidos patrones que interfieren, se superponen y se retroalimentan unos con otros, por lo que una salpicadura o una simple onda, rápidamente podría llegar a convertirse en un patrón de muaré reluciente y complejo, obtenido a partir de uno de los mejores momentos de Jim Steranko. De todas formas, esas son mis actuales reflexiones personales sobre el asunto, así que seguiremos en contacto.

(continuará)