miércoles, 31 de agosto de 2011

Scene Creamers - I Suck On That Emotion


Scene Creamers (Weird War) – I Suck On That Emotion
(Drag City, 2003)

1-Better All The Time
2-Session Man
3-Wet Paint
4-Candidate
5-Luxembourg
6-Bag Inc.
7-Elfin Orphan
8-What About Me?
9-Hey Lonnie
10-Housework For 3
11-Here Comes The Judge - Pt. II
12-One Stone

AQUI.

martes, 30 de agosto de 2011

ENTREVISTA A MARV WOLFMAN 2 (DE 4)

Entrevista a Marv Wolfman 2 (de 4). Entrevista de Dwight R. Decker aparecida originalmente en los números 79 y 80 de The Comics Journal (1982/83). Traducida por Frog2000. Parte 1.

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DECKER: En los dos primeros números Kory es perseguida por los malos, los Titanes más o menos la rescatan y ella entra a formar parte del grupo. Parece como si no tuviese ningún otro sitio adonde ir.

WOLFMAN: Bueno, tampoco puede regresar a casa. Y es difícil que pueda hacer cualquier otra cosa. Tiene que quedarse con ellos. Son personas con las que puede asociarse gracias a las habilidades de las que dispone, y además se han portado amablemente con ella. Estoy seguro de que en el caso de alguien como ella o como el de Raven, que han llevado una vida muy distinta a la del resto de Titanes
es bastante normal que rápidamente se junten con otras personas. Ese es el caso de Kory, aunque puede que Raven sea más reticente por su timidez. Pero en lugar de establecer una amistad deliberada después de un encuentro casual, es esa cercanía la que facilita que se conviertan en buenos amigos. 

DECKER: Y durante todo este tiempo parece como si hubiese empezado a surgir cierta ternura afectuosa entre Kory y Robin.

WOLFMAN: Y no creo que vaya a desaparer. Digamos que Robin fue quien apagó la llama, aunque Kory no se opuso. Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión.

DECKER: Me pregunto cuántas cosas se pueden hacer con Robin, porque es un personaje con el que prácticamente no existe margen de actuación.
WOLFMAN: Claro, es cierto. Robin supone un verdadero problema. Siempre estoy pensando si debería apartarlo del grupo o no, si debería sacarlo del grupo para ver si puedo apartarlo de la influencia de Batman, aunque me parece que Gerry Conway tendría algo que decir al respecto, y muy probablemente su respuesta sería negativa. Me gusta mucho Robin. Me gustaba escribirlo cuando estaba guionizando Batman. Pero diseñar su relación con el resto de personajes puede suponer un gran problema. No puedo ir demasiado lejos con Robin. No lo puedo cambiar ni modificar, mientras que con los demás sí que puedo hacerlo. Así que me encuentro a mitad de camino de poder resolver este problema: puede que intente reemplazarlo con un nuevo miembro o puede que no lo haga. Ya veremos. Todavía no he tomado la decisión definitiva.

DECKER: Creo que no podrías haber seguir desarrollando su relación con Kory...

WOLFMAN: Puede ser… no sé si Gerry Conway me habría dejado continuar. No sé si a Gerry le interesa mucho, porque él tampoco puede hacer nada con Kory. La situación podría haberse convertido en una especie de Segunda Guerra Mundial entre nosotroos dos.

DECKER: Hablemos sobre Raven y su historia con Trigon. Parece como si la cuestión sexual se insinuase fuertemente. Trigon es una especie de “Semilla del Diablo” adulta.

WOLFMAN: Claro. Y tanto que lo es. Pero aprenderemos mucho más en la mini-saga que acaba de aparecer centrada en el personaje, y además descubriremos que los desconocidos que capturaron a Raven y a su madre también son los mismos que crearon a Trigon. Todo el concepto dimensional de Azarath, quiénes son ellos, cómo han sido capaces de borrar el mal que habitaba en su interior, qué es exáctamente la maldad que habita en la dimensión de Trigon. Por lo tanto, sienten la necesidad de retener cautivas a Raven y a su madre, porque son ellas quienes realmente les han estado causando tantos problemas.

DECKER: Cuando he leído las escenas de Trigon parecía como si hubieses tenido ciertos problemas para manejar al personaje, porque es alguien grande, poderoso y malvado. ¿Has tenido problemas de algún tipo con los Titanes provocados por la escala hacia la que han ido aumentando los argumentos?WOLFMAN: Cuando creé a este personaje se me presentó todo un problema, y esa es la razón de que no haya vuelto a aparecer, aparte de en la mini-serie de la que hemos hablado. Diseñé a Trigon como el gran concepto y el gran villano que ha terminado siendo, pero no lo voy a traer de vuelta tan sólo porque sí. Estoy bastante seguro de que podría vender entre 10 y 15 mil copias más si guionizase otra buena historia con el personaje, pero la próxima vez que regrese quiero que funcione todavía mejor. La anterior vez hizo aparición al principio de la serie, justo cuando aún estábamos aprendiendo sobre la marcha.

DECKER: Hay una larga escena de varias viñetas en la que Trigon aparece en segundo plano mientras observa a los Titanes discutiendo entre ellos, y luego se van enfrentando con él uno detrás de otro.

WOLFMAN: A veces me doy cuenta de que es tan difícil como divertido trabajar con villanos de esta naturaleza. Me divertí un montón escribiendo al Doctor Muerte, y también con algunos otros personajes “parecidos” como La Esfinge, pero tienes que saber muy bien qué hacer con ellos. El Doctor Muerte ha sido usado de forma excesiva, y también el resto de personajes parecidos. Son buenos personajes y quieres que aparezcan en el título. Sin embargo, guionizando los Titanes estoy en una posición inmejorable. El título se vende muy bien. No quiero sacar de nuevo a un villano tan sólo para hacer crecer las ventas. Por lo tanto, puedo ahondar más profundamente en el personaje y esperar a que cuando vuelva esté mejor construido y se haya convertido en un villano que pueda manejar de forma mucho más satisfactoria.

DECKER: También he notado que 
en la historia donde aparecían los superhéroes rusos, Kid Flash aparecía caracterizado como un conservador del Medio Oeste y no dejaba de vociferar todo tipo de exabruptos anti-soviéticos.
WOLFMAN: Creo que intentaba exagerar un poco las cosas. A veces me gusta establecer un poco la personalidad de un personaje para más tarde intentar trabajarla más profundamente. A menudo los lectores más jóvenes no entienden los rasgos más sutiles, por lo que si los impresionas desde el principio, puedes seguir avanzando más tranquilamente. No me quiero extender mucho sobre el tema, pero tampoco quiero que Kid Flash parezca simplemente un conservador del Medio Oeste, que creo que era la denominación que aparecía en la historia, sino que es mejor que parezca que tiene un trasfondo conservador. Le preocupan la familia, la iglesia, el hogar, mamá, el pastel de manzana y él cree fervientemente en todo eso. No creo que tenga nada de malo. Nunca habíamos visto a un personaje parecido hasta ahora. Ni siquiera el Capitán América actual habla de la misma forma, y creo que no hay nada malo en ser conservador, como tampoco lo hay en ser progresista o quedarte en un término medio.
DECKER: Bueno. A mí me dejó impresionado.

WOLFMAN: Bueno, sencillamente no se había visto demasiado en los cómics. Todo el mundo tiende a ser progresista. Yo lo soy, pero sigo pensando que no hay nada malo en que alguien siga la tendencia contraria.

DECKER: Claro, a veces parece como si los personajes reflejasen demasiado a menudo a sus creadores. Nunca he entendido por qué Bill Mantlo puede estar tan cómodo guionizando a Iron Man.

WOLFMAN: Ni yo tampoco. Pero en mi caso quiero dejar que cada personaje se desarrolle por sí mismo. Quería que Kid Flash fuese único. Siempre ha sido un número más, una especie de cero perfecto, si es que nos concentramos en su personalidad. Cuando empecé a pensar en la primera historia de Starfire que apareció hace 14 años, me dije que Starfire y él podrían ser antagonistas naturales. La verdad es que en aquel entonces pensaba que lo eran, pero ahora soy capaz de manejar las cosas mucho mejor, porque durante estos 14 años he aprendido cómo caracterizar a un personaje de forma más óptima. Creo que ahora soy mucho mejor en mi oficio.

DECKER: Admito que el final de la historia del ruso Starfire me cogió por sorpresa, cuando Starfire admitía que había venido para matar a su prometida fue... WOLFMAN: ¿Te gustó o no? [Risas.]

DECKER: Fue una de esas cosas que de alguna forma te llegan hasta el estómago, lo agarran y lo retuercen.

WOLFMAN: Bueno, supongo que entonces fue una buena reacción. Para él es más importante aliviar su dolor que cualquier otra cosa. Es el motivo por el que escogió esa misión. La ama lo suficiente como para no permitir que se destruya lentamente.

DECKER: Ya veo. Es como la filosofía que encontramos al final del libro “De Ratones y Hombres” [de John Steinbeck]: “Algunas veces un hombre tiene que matar a su propio perro.”

WOLFMAN: [Risas.] No exáctamente. Es casi como una forma de eutanasia, pero si me preguntaran, respondería que no he dicho tal cosa. Aunque tampoco sé qué debería hacer la juventud asiática con esta lección. [Redoble de tambores.]

DECKER: En la serie te has ido adentrando en algunos temas bastante espinosos a los que les he estado dando vueltas. Por lo menos has incluido un par de veces un conflicto en el que los personajes tan sólo se han sentado sin hacer nada y han dejado que el mal termine triunfando, algo que me parece tan malo como la propia maldad.

WOLFMAN: Recuérdame acerca de qué escenas estamos hablando. Después de haberlas escrito, mi cerebro
 tiende a olvidar algunas de ellas. 
DECKER: Claro, me refería a la de los clérigos, la filosofía de Azarath...

WOLFMAN: Como me aburro rápidamente, suelo ocuparme de varios temas diferentes en mis guiones. Ese fue el motivo por el que Drácula me parecía un título experimental. Si me estoy aburriendo yo con mi trabajo, también se aburrirán los lectores, por lo que siempre intento escribir situaciones que sean novedosas, para mantener el interés en la serie.

DECKER: Me parece bien. Pero es como si los Titanes hubiesen tomado una decisión demasiado extraña. Sencillamente la gente no se queda tumbada y vegetando. Tienes que levantarte y seguir peleando por lo que crees.

WOLFMAN: En este caso estoy en una clara situación de desventaja. Como tengo tan mala memoria, no soy capaz de determinar exactamente a qué te estás refiriendo.


DECKER: Me refiero a la escena de la madre de Raven...

WOLFMAN: ¡Ah! Hablas del momento en el que los protagonistas se quedaban sentados sin hacer nada. En ese caso estaba intentando poner de manifiesto una de las dos posiciones extremas que se pueden asumir. Estaba intentando presentar varios posicionamientos diferentes. Quería dejar claro que si quieres también puedes tomar la opción de quedarte plantado de pie sin hacer nada. Aunque en mi opinión, una actitud completamente pacífica nunca suele funcionar, porque en algún momento tienes que plantar cara a los problemas. Tampoco me parece que funcione escoger el extremo opuesto, el de la pura agresividad, porque al vivir en una Sociedad no nos queda más remedio que convivir con los demás. Específicamente, en esa escena quería dejar claro que “No deberías quedarte sentado”. Si, ahora sí que he entendido tu pregunta.

DECKER: También te ocupabas de la situación contraria, el momento en el que los Titanes intentaban contener a Kory para poder llevársela con ellos, y luego era cuando sobrevenía la explosión...

WOLFMAN: Es un caso parecido. Cuando decides vivir en una Sociedad con reglas y leyes, creo que adoptar extremismos nunca funciona. Ni el pacifismo definitivo ni la violencia definitiva, porque te guste o no tendrás que terminar acatando las reglas. Y al que no le guste debería marcharse. O intentar cambiar las cosas. En cuanto al asesinato, no debería tener perdón. Por lo que si Starfire ha decidido vivir siguiendo sus propias reglas que dictan que el asesinato no le parece aceptable, debería detenerse antes de llevarlo a cabo: no puede matar. Eso sí, los Azaratheanos tienen que tener claro que el único resultado de ordenarla que se “detenga” es el de terminar siendo eliminados por completo. Las dos posturas son antitéticas y no pueden funcionar al unísono.
DECKER: Se parece mucho a la escena en la que aparecen 
las tropas de asalto de Madame Rouge, porque en ella podemos distinguir claramente quiénes son los buenos y quiénes los malos. La Hermandad del Mal son capaces de asesinar a sus enemigos mientras que los Titanes simplemente intentan ponerlos fuera de combate. 

WOLFMAN: Es uno de los temas básicos que siempre podrás encontrar en mi trabajo. Supongo que esa forma de actuar forma parte de nuestra naturaleza, es lo que nos hace ser lo que somos.

DECKER: Estaba pensando en esa viñeta en la que Madame Rouge atacaba Zandia, y aquella otra en la que aparecían cientos de tropas de asalto...

WOLFMAN: Lo bueno de George es que si tiene que dibujar a “A” disparando, además dibujará a “B”, “C”, “D” y “E”. Se sumerge tanto en su trabajo que es capaz de dar el ciento cincuenta por ciento. Creo que es lo que le ha llevado hasta la posición que está ocupando hoy en día, realmente se encuentra muy muy arriba. Cuando George me devuelve los guiones dibujados, en ellos se pueden observar nuevos elementos relacionados con la caracterización de los personajes que yo no había escrito antes. Es como si nos estuviésemos desafiando. Solemos retarnos el uno al otro. Puede que yo haya escrito una escena que no voy a ser capaz de imaginar cómo volverá a mis manos dibujada. Y no sólo es que George la dibuje, sino que va mucho más allá. Más tarde puede que me rete para que yo encuentre la forma adecuada de escribirla. Y sigue retándome cuando a continuación la desglosamos en varias secuencias. En el trabajo nos soltamos muchísimo.

DECKER: Me recuerda a lo que ayer mismo me comentó Bill Gaines en la entrevista que le hicimos. Decía que en la época de la EC los dibujantes siempre estaban intentando superarse unos a otros. Cuando Wally Wood llevaba una historia a la editorial, el resto de dibujantes se agolpaba a su alrededor exclamando “oohs” y “aahs”. Y entonces cada uno de ellos se marchaba a su casa para intentar superarlo.
WOLFMAN: Bueno, supongo que es la mejor forma de trabajar. Cuando estás colaborando con alguien con el que te encuentras a gusto, tienes la mitad del problema resuelto. Si dos artistas trabajan desafiándose uno al otro, seguramente seguirás manteniendo el interés en lo que haces. Llevo guionizando cómics desde hace casi 15 años, George lleva dibujándolos desde hace ocho. Hemos escrito y dibujado cada planteamiento que sea posible imaginar, y lo único que nos ha hecho mantener el interés es, por muchas razones, ese desafiarnos el uno al otro, hacer algo que todavía no hemos hecho. Encontrar los rasgos para un personaje en los que todavía no habíamos pensado.

Como George tiene libertad completa para rehacer los argumentos, puede incluir lo que quiera que se le ocurra en el fragor del momento. No se ve atado por insensatas restricciones, obligado a hacer lo que yo le diga. Cuando me llegan sus dibujos, me inspiran a varios niveles. Una vez dibujó una escena en la que Robin tenía que intentar detener a Cyborg, que estaba siendo controlado por el Titiritero. En aquella escena, llena de líneas cinéticas, parecía como si un rayo disparado fuera de plano por Stafire golpease a Robin en el plexo solar. Pero el lector no tenía forma de saber que era Starfire quien había disparado el rayo, así que George modificó la escena para que no pareciese que golpeaban al personaje en el plexo solar. Lo que parecía entonces era que Kory había explotado, por lo que al final teníamos muchas más líneas cinéticas y el lugar donde golpeaban a Robin era mucho más doloroso.

DECKER: Me sorprende bastante que esa escena superara el código.

WOLFMAN: Probablemente no se enteraron de qué es lo que estaba pasando, o igual se dieron cuenta de que no estábamos mostrando nada de forma demasiado gráfica. Había que leer entre líneas. Los lectores más pequeños tampoco podían saber lo que estaba pasando, así que todo estaba "perfectamente". Tienes que leer entre líneas para saber qué está ocurriendo.

DECKER: Creo que en mi caso sabía lo que estaba pasando desde el principio.

WOLFMAN: Es posible, pero también sabes bien cómo se escribe un guión y otro montón de cosas que indican que…

DECKER: No, no, no. Estoy seguro de que con cinco años, casi cualquier chaval pequeño es capaz de enterarse del lugar en el que están golpeando a Robin.

WOLFMAN: Es posible, es posible. No lo sé. No es como si dijeras: “Mira, esto es lo que pasa explícitamente”. Pero ahí lo tienes. Y creo que si no las destacas con luces de neón, el Código está dispuesto a dejar pasar ciertas escenas.

DECKER: Bueno, eso me recuerda otra cosa más. Aunque tampoco es que los Titanes estén saltando sobre la cama del resto de sus compañeros, en la serie hay como una especie de sexualidad soterrada. Un ejemplo es aquella escena en la que las modelos anuncian pantalones vaqueros.

WOLFMAN: Para ser honesto, pensaba que esa escena me había quedado bastante asexual.

DECKER: Se nota que las modelos no llevan nada puesto en la parte superior, a pesar de que el lector sólo pueda ver su parte trasera.
WOLFMAN: Así es la sociedad actual. George dibujó modelos muy delgadas a propósito, y si te hablo con franqueza, tampoco creo que tuviesen un gran componente sexual. Verás… Aunque Kory estuviese vestida por completo me parecería mucho más sugerente...

DECKER: Puede que lo que ocurre es que realmente no reconoces el sexo como una abstracción, o como algo por el estilo, sino como algo que forma parte de la sociedad en la que están viviendo los personajes.

WOLFMAN: Eso es. Es algo que no puedes evitar. Los personajes tienen que pensar y vivir de acuerdo con la sociedad en la que están. Pero tampoco creo que las cosas sean tan evidentes. O por lo menos eso es lo que pienso.

DECKER: No. Aunque la relación que mantiene Donna Troy con su novio divorciado, alguien mayor que ella, parece un poco extraña...

WOLFMAN: De nuevo, creo que todavía no los hemos mostrado en la cama. A veces no enseñar algo puede lograr que lo que imagina el lector sea mucho más poderoso. Sí, por supuesto que mantienen una saludable relación sexual. No hay ninguna razón para que no la tengan. Y sin embargo, tampoco estamos reafirmando su relación en plan Kinsey [risas.] [Se refiere a 
Alfred Charles Kinsey, uno de los pioneros de la investigación sexual humana en Estados Unidos.] No están haciendo nada malo. La verdad es que no hemos recibido ni una sola queja, y de todos modos, es probable que haya pasado por alto la mayoría de quejas, porque creo que estamos desarrollando la serie de una forma completamente honesta. 

DECKER: De acuerdo, aunque ella tenga... ¿cuántos?, ¿en torno a los 19 años?

WOLFMAN: Claro, tiene 19 años. Está por encima de la edad. [Risas.]

DECKER: Claro, de acuerdo, y aún así él es diez años mayor que ella...
WOLFMAN: Sí, y además está divorciado. Y tiene un hijo en alguna parte, ¿y qué?, ¿es que nunca había ocurrido algo por el estilo?

DECKER: Puede que incluso ocurra demasiadas veces. Casi se ha convertido en una especie de
cliché.

WOLFMAN: Pero todavía no se había visto en los cómics. Es la primera vez que se trata algo parecido, aunque ni siquiera hemos empezado a apuntar nada serio. Lo hemos mencionado alguna vez, pero ahí está, está ocurriendo. Y es esa diferencia entre lo que estamos intentando hacer y lo que a veces se ha hecho en los cómics por lo que se nos ha empezado a señalar con unas gigantescas flechas de neón. Hemos creado a unos personajes que disfrutan relaciones demasiado sanas. En lo que a mí respecta, en algún momento en el futuro puede que incluso se casen, pero eso no cambiará ni un poquito la relación que tiene Wonder Girl con el grupo de los Titanes. No veo por qué debería hacerlo. Me parece una relación realista.

DECKER: Claro, pero puede que sea un poco demasiado realista, porque Donna Troy es una superheroína y...

WOLFMAN [Perplejo]. ¿Y qué?

DECKER: Es capaz de volar con las corrientes de aire, viste con uniforme y sale a combatir el crimen.

WOLFMAN: Claro, ¿y no se puede enamorar de nadie?

DECKER: Pero su pareja es alguien prosaico, normal, es como Lois Lane convertido en hombre.

WOLFMAN: Y al mismo tiempo es un poco mayor que ella. Es una persona que más o menos ha tenido una relación similar en su juventud, y probablemente el conocimiento y las experiencias que él la va a poder aportar no podría haberlas encontrado en alguien de su misma edad con el que pudiera haber tenido una relación. Ella necesita a alguien mayor que probablemente haya pasado por una relación parecida. Además, al ser profesor de historia, sin duda Donna y él tendrán muchas más cosas en común.

DECKER: Sigo pensando que como son superhéroes, pueden tender más a quedarse encerrados dentro de un grupo, a relacionarse mucho más entre ellos, sencillamente porque la gente no es capaz de entenderlos o no sabe muy bien cómo relacionarse con ellos.

WOLFMAN: Es posible, y sin embargo... bueno, tampoco tienes forma de asegurar lo que van o no hacer, ¿no es cierto? [Risas.]

DECKER: Supongo que no. Sigamos con los personajes. Parece que estás intentando generar una relación amorosa e interracial entre Cyborg y la chica esa como se llame...

WOLFMAN: Sarah Simms.

DECKER: Esa.WOLFMAN: No necesariamente. Al principio había pensado en hacer algo por el estilo. Me imaginaba que no habría nada malo en que tuviesen una saludable relación amistosa basada en el sexo como trama secundaria. Pero me llegó una carta que de alguna forma me hizo cambiar de opinión. Me la envió un líder negro que pensaba que ya se habían visto demasiadas relaciones interraciales por todas partes, pero que nunca se había visto algo parecido a una buena relación de amistad, algo diferente al héroe negro que se enrrolla con la heroína blanca y viceversa. Y me hizo pensar. Todo esto ocurrió justo al principio de su relación, y entonces empecé a pensar en lo que podría hacer para que tan sólo se convirtiesen en buenos amigos. En ese momento él todavía no tenía una novia de la que estuviese completamente enamorado, ni una vida sexual plena. Y sin embargo ellos dos se convierten en grandes amigos, y por eso su relación es tan diferente.

DECKER: Me acuerdo de aquella escena en la que el personaje se encuentra paseando por el parque, y un niño pequeño se le acerca cojeando y le pregunta dónde puede estar su pelota, y podíamos ver que el chico tenía una prótesis en lugar de mano. Me pareció que era una escena tremendamente conmovedora.

WOLFMAN: Gracias. Pero hay que darle el crédito a quien se lo merece. George y yo diseñamos juntos la mayor parte de la escena en la que el personaje conocía a esos chicos, pero en realidad fue George el que ideó ese momento en particular. Quiero dejarlo claro, fue George quien añadió esa escena. Obviamente se le ocurrió porque antes habíamos estado conversando y trabajando juntos en ese número, porque cuando haces las cosas en equipo siempre redunda positivamente en el título. Y creo que ese es el motivo por el que la escena funciona tan bien, es muy novedosa.

DECKER: Quizá deberías contar cómo soléis fabricar una historia. ¿Cuál es vuestro método de trabajo?

WOLFMAN: Hemos hecho historias de formas muy variadas. Cuando se indica en los créditos el término “co-creador”, normalmente significa que yo he escrito un apretado argumento de seis páginas a un solo espacio, desmenuzando lo que ocurre una página tras otra, y luego George lo interpreta como cree que debe hacerlo. Puede elegir ignorar parte del material o seguir adelante con él. Puede hacer las dos cosas. Por lo general, suele seguir lo que he escrito casi por completo y va añadiendo un par de cosas aquí y allá. En las escenas de pelea puede hacer lo que quiera. Todo está coreografiado, y si quiere puede hacer lo que le indico en el argumento, o no. Si tiene un mal día o no se siente bien, seguirá adelante con lo que yo le he indicado. Pero en cuanto ritmo, es cierto que él es capaz de dibujar bastante mejor que lo que yo soy capaz de dejar plasmado por escrito. Cuando las historias indican “co-argumentista” y “co-creador” significa que George y yo nos hemos ocupado juntos de la historia. Puede significar, que, o bien después de que lo hemos hablado, me he encargado del guión, o bien George ha dibujado el argumento que habíamos elaborado previamente de forma verbal.
Últimamente George me ha estado ayudando un montón, porque entre el título principal, la mini-serie y el anual y todo lo demás, no tenía tiempo material de resolverlo todo. La secuencia de Starfire fue elaborada completamente a viva voz. Y los dos hemos ido colaborando de igual manera en la serie, intentando hacer que funcione de la forma que realmente nos apetece. Estuvimos dándole vueltas y pensando cómo podíamos hacer que la historia funcionase mejor, e incluimos todos los “guiños” que se nos iban ocurriendo, las caracterizaciones, cómo podíamos desarrollar los acontecimientos a lo largo de la historia y otras cosas parecidas. Solemos enfocar cada historia de forma diferente. Si George no tiene ganas de elaborar la historia de forma verbal, escribo el argumento al completo. Si George no tiene tiempo, hago un guión completo. También he hecho algunos números con un guión completo. Pero sería vergonzoso encadenar a George con un guión completo. Es alguien demasiado innovador como para intentar limitarlo.

DECKER: ¿Y qué piensa el entintador de todo esto? También tiene que realizar una gran cantidad de trabajo. En su caso, se me ocurren algunas escenas muy detalladas, como la de Starfire volando de espaldas a la ciudad... es un plano asombroso en el que aparece la ciudad, y todos sus edificios están meticulosamente detallados.

WOLFMAN: Romeo ha ido aprendiendo a entintar a George a lo largo de un período de varios números, y además tiene un secreto. Romeo entinta el título casi tan rápido como lo dibuja George a lápiz, por lo que ha aprendido a trabajar con la misma rapidez. Si hablamos sobre la producción de la serie para la editorial, una de las cosas más beneficiosas de los Titanes es que George, Romeo y yo tenemos una rapidez parecida. Todos hacemos las cosas lo más rápido posible sin perder calidad. Quiero decir, creo que yo no podría escribir más lento ni aunque me esforzase en hacerlo. Y George dibuja a pleno rendimiento sin importar cuáles sean las fechas de entrega. Lo mismo ocurre con Romeo. Así que todos somos bastante rápidos, y además Romeo utiliza algunos trucos del oficio que ha ido aprendiendo con el tiempo y los traslada rápidamente a la idiosincrasia de los Titanes.

DECKER: Quiero preguntarte una última cosa sobre Cyborg. Me he dado cuenta de que te llegan cartas agradeciéndote que no lo hayas diseñado como el estereotipo de un macho negro.

WOLFMAN: Claro. Es algo intencionado. Porque no creo que todos los blancos anden por ahí diciendo: “Hey, somos chicos blancos y somos felices”, o “Me aburro porque soy blanco”. Así que ¿por qué deberíamos crear a un personaje que dice: “Soy negro y estoy enfadado”? El personaje se ha criado en un entorno científico, y cuando le asalta la ira se debe a situaciones muy específicas, no por el simple hecho de que sea negro. Es muy inteligente. Y la intolerancia tiende a desmoronarse cuando la observas a través de un punto de vista intelectual. Tan sólo quería diseñar a un personaje sencillo que se hubiese criado de una forma específica, y que viese el mundo a través de sus propios ojos y no a través de unos ojos estereotipados. Obviamente, el hecho de que sea negro tiene cierta relación con lo que él es como persona, en cómo responde respecto a cómo le pueden tratar otras personas. Sin embargo eso no afecta su punto de vista sobre los demás. Sus padres no le han inculcado ningún fanatismo, por lo que necesariamente no existe razón alguna para que se convierta en un fanático.
DECKER: Y por supuesto, a lo largo de los números has ido modificando las cosas de forma deliberada, haciendo que el personaje evolucione. Aunque no creo que solo sean ciertos elementos los que nos dicen cómo es su personalidad, como por ejemplo, ese divertido sombrero que suele llevar puesto.

WOLFMAN: De nuevo, lo hicimos de forma intencionada, sabía bien qué es lo que iba a ocurrir más adelante cuando llegase su padre, y sabía cómo se iban a desarrollar las cosas. Quería empezar desde un punto concreto para ir viendo su evolución. En realidad la gente va progresando cuando no le queda más remedio que lidiar con cierto tipo de situaciones. En varios sentidos, lo que le está ocurriendo le resulta bastante desagradable y le resulta difícil afrontarlo. Por culpa de su cuerpo destruido y todo lo demás, termina convirtiéndose en un antagonista natural. La historia de la mini-serie responde a las preguntas de por qué tiene esa personalidad concreta, por qué no se le había dado la libertad necesaria para hacer lo que quería y por qué no comprende la libertad que ahora le está dando su padre. El resultado es que finalmente cae en la cuenta de por qué ha hecho su padre lo que ha hecho. Creo que es una sensación que puede compartir todo el mundo, porque solemos pensar que nuestros padres tienen que ser perfectos. Pero si te vuelves a fijar, te darás cuenta de que también son personas normales. Yo mismo soy padre, y no soy muy diferente de como era antes de que naciese mi hija. Probablemente cuando ella me mira, se piensa que tengo que ser alguien perfecto, y eso es una equivocación, porque no puedo serlo y nadie puede. Y pensar en tus padres como personas idealizadas quizá termine haciendo que los aborrezcas y te haga encogerte de vergüenza por culpa de todos los defectos que pueden acarrear consigo, y esa me parece una actitud estúpida, porque todo el mundo tiene defectos. Son personas. Nadie suele asistir a la escuela de paternidad. [Risas.]
DECKER: Eso de que los Titanes estén viviendo en la Torre durante un par de números sin tener ni idea de quién es el propietario, aunque estén haciendo uso de ella, no llegué a creérmelo del todo...

WOLFMAN: Era una situación que me convenía. Puede que si hiciese algo parecido en la actualidad, sabiendo por todo lo que han pasado los personajes, modificase un poco las cosas. Lo hice de esa forma porque, simple y llanamente, me convenía.

DECKER: ¿Has considerado que es posible que no puedas aguantar mucho más tiempo con el tema de “jóvenes encapuchados” como protagonistas?

WOLFMAN: Por supuesto, claro que lo he pensado.

DECKER: Tan sólo han pasado cuatro años, y si eso lo extendemos al tiempo que transcurre en los cómics...
WOLFMAN: Pueden surgir ciertos problemas. No sé qué es lo que va a ocurrir más adelante. Supongo que como acabo de hacer que Cyborg celebre su 19º cumpleaños, luego cumplirá los 20 y luego los 21 años. Tal vez no tenga ni que mencionarlo, podría empezar a hacer las cosas de una forma diferente. Tampoco de forma demasiado diferente, pero sí que hay que ir un poco más allá de las preocupaciones iniciales que pueda tener un adolescente. En realidad no estaría cambiando demasiado las cosas, sino que tan solo sería un planteamiento diferente. Pasaría de retratar la presión que ejercen tus compañeros de equipo a una especie de presión empresarial. Pero primero tendrá que pasar mucho más tiempo, así que todavía no sé cómo voy a enfocar el título en el futuro. Afortunadamente la serie es bastante joven.

DECKER: Bueno, lo de NUEVOS Jóvenes Titanes siempre tendrá que aparecer en el título...

WOLFMAN: Bien, eso es porque existen unos antiguos Jóvenes Titanes…

DECKER: Me refería a que…

WOLFMAN: No me dejan poner únicamente la palabra “Titanes” como título, pero es por motivos completamente diferentes. Neal Adams registró los derechos o la marca comercial de “The Titans” para uno de sus portafolios, y técnicamente ni siquiera deberíamos usar la palabra “Teen”. Por lo que siempre serán los “Teen Titans”, incluso aunque lleguen a cumplir los ochenta años.

DECKER: Una cosa más. Después de leer la columna de correo y habiendo escuchado lo que piensan los fans sobre la serie, parece como si no quisieran que en el título apareciesen combates de ningún tipo. Quieren personajes a los que sienten tan cercanos como si fuesen sus amigos. De hecho, insisten mucho con el tema de la caracterización…

WOLFMAN: Es algo que me hace sentir muy bien.

DECKER: Y tú enfatizas esos elementos...
WOLFMAN: En el número ocho intenté hacer algo que me dejó aterrado, porque en la historia no había ni gota de acción, y cuando salió a la venta ya estábamos trabajando en el número doce o trece. Pero la reacción fue cien por ciento positiva. Así que desde ese momento me di cuenta de que era capaz de salir adelante eliminando montones de escenas de acción. Aunque tampoco deberíamos hacer lo mismo en cada número. Es cierto que tengo la intención de saltar entre una cosa y otra, porque el material de acción también me parece muy divertido. Pero me parece que nunca más voy a tenerle miedo a escribir cómics que se encuentren más orientados hacia la caracterización. La gente suele comentar que la serie sólo le gusta a sus fans, pero después de hacer algunos sondeos de mercado hemos descubierto que las ventas directas en las tiendas especializadas y las de quioscos y mayoristas son exactamente las mismas. Por lo general, si un título se vende bien en venta directa también debería hacerlo entre los mayoristas.

Así que obviamente (y aunque no nos gustara demasiado), llevábamos años creyendo que lo que querían los fans era más acción. Y no es necesariamente el caso. Creo que si escribes argumentos complejos, si quieres puedes dejar a un lado la acción en muchos números e incidir más en la caracterización. Y así vas aprendiendo cómo desarrollar y hacer progresar a tus personajes. Me encanta leer el Cerebus actual. El personaje se queda plantado de pie en una habitación y eso es todo. No sé si [Dave Sim] ha tenido mucho éxito haciendo lo que hace, o si está haciendo lo que debería hacer. Hasta cierto punto es un tipo de argumento que hace avanzar la historia, pero se está arriesgando mucho al hacerlo, porque tiene mucho que perder. Me refiero a que si un título de DC es cancelado, no afectará demasiado a la empresa. Si se cancela es por una cuestión económica. Así que estoy muy contento de que los lectores estén dispuestos a aceptar todo las cosas que nosotros estamos haciendo.

DECKER: ¿Te sientes limitado por culpa del formato, 25 páginas al mes? Si alguien descubre ahora mismo la serie, tendrá que pagar cerca de 12 dólares por los antiguos números para poder tener la historia completa. Parece como si la historia hubiese crecido más allá de su formato.
WOLFMAN: El formato es un problema por culpa de las páginas. En realidad creo que la gente no tiene por qué conseguir los números anteriores para poder entender a los personajes. Intento escribir de forma que no tengan que hacerlo, aunque incluya algunas notas a pie de página, porque intento construir mis frases para que todo se entienda perfectamente. Y también utilizo la columna de correo para explicar algunas cosas. No creo que sea una equivocación utilizar la columna de correo para apuntar ciertas cosas. Tampoco creo que resulte muy difícil que alguien se aficione a los Titanes a partir del número 25 y que se empiece a comprar la serie desde ese punto. La continuidad no se ha desarrollado lo suficiente como para ser absolutamente liosa. La serie no se está ahogando a sí misma, y si me puedo mantener alejado de esa situación, me quedaré muy complacido. Me gustaría escribir una serie a la que los lectores vayan teniendo cada vez más apego, pero tampoco quiero escribir una obra de la que necesariamente tengas que saber demasiadas cosas para poder estar al día.

DECKER: ¿Así que crees que vas a continuar en el título durante mucho tiempo?

WOLFMAN: Disfruto mucho con la serie. Realmente lo hago. Ciertamente, intentaré estar en el título tanto tiempo como siga dibujándolo George. Y George me ha comentado que quería batir el récord que tiene Kirby en los Cuatro Fantásticos. Y si los dos podemos seguir adelante, entonces estaré muy, muy feliz. Si alguna vez empiezo a aburrirme con el título lo dejaré. Dejaré que alguien se emocione rehaciéndolo. Llegados a este punto, supongo que ya habré puesto un montón de mí mismo en el título. Porque al principio resultaba demasiado arriesgado hacer algo parecido. Cuando llegué a DC y empecé en esta serie, en realidad no teníamos demasiados seguidores por culpa de su título, así que he puesto una gran cantidad de mí mismo para conseguirlos. Ahora todo es mucho más agradable, tenemos un programa de incentivos y es una de las series de DC que mejor se está vendiendo. Pero estuvimos haciéndola antes de empezar a recibir royalties y la hacíamos porque queríamos hacerla. Y me parece bien que todo ese esfuerzo esté teniendo resultados económicos. Pero anteriormente también estábamos dispuestos a hacer el título sin ningún tipo de compensación económica, porque el título nos importaba muchísimo.

(Continuará)

lunes, 29 de agosto de 2011

Lydia Lunch / Philippe Petit – In Comfort 12"


Lydia Lunch / Philippe Petit – In Comfort 12"
(Comfortzone, 2011)

A1-Return To Backworld
A2-Requiescat In Comfort
B1-Black Spring

AQUI.

domingo, 28 de agosto de 2011

The Sons And Daughters Of This Savage Land


Various – The Sons And Daughters Of This Savage Land
(Hardline Records, 1996)

1-Cocknoose – Bloody Chainsaw
2-Cocknoose – Bite It You Scum
3-Tunnel Rats – Live Free Or Die
4-Tunnel Rats – Don't Tell Yer Mom
5-Tunnel Rats – Patriots Militia
6-Toughskins – Motorized
7-Toughskins – I'd Rather Stay At Home
8-Toughskins – Real Enemy
9-Antiseen – Self Induced Labotomy
10-Antiseen – Ugly American
11-Hellstomper – Ruby Don't Take Your Love To Town
12-Hellstomper – Meatman
13-Hellstomper – The Race Is On
14-Murder Junkies – Rowdy Bear Drinkin Night
15-Murder Junkies – Non One's Save
16-Rancid Vat – Rock'n'Roll Fraud

AQUI.

sábado, 27 de agosto de 2011

Weird War – If You Can't Beat 'Em, Bite 'Em


Weird War – If You Can't Beat 'Em, Bite 'Em
(Drag City, 2004)

1-Intro (Music For Masturbation)
2-Grand Fraud
3-Tess
4-If You Can't Beat 'Em, Bite 'Em
5-Moment In Time
6-Store Bought Pot
7-AK-47
8-N. D. S. P.
9-Chemical Rank
10-Lickin' Stick
11-One By One

AQUI.

viernes, 26 de agosto de 2011

WHITE ZOMBIE - GODS ON VOODOO MOON


White Zombie – Gods On Voodoo Moon
(Not On Label, Cassette, 1985)

A1-King Of Souls
A2-Gentleman Junkie
A3-Tales From The Scarecrow Man
B1-Cat's Eye Resurrection
B2-Black Friday
B3-Dead Or Alive

AQUI.

miércoles, 24 de agosto de 2011

ENTREVISTA A MARV WOLFMAN 1 (DE 4)

Entrevista a Marv Wolfman 1 (de 4). Entrevista de Dwight R. Decker aparecida originalmente en los números 79 y 80 de The Comics Journal (1982/83). Traducida por Frog2000. 

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Wolfman comenzó a trabajar en DC como escritor “freelance” guionizando Batman, Teen Titans, Jerry Lewis, Johnny Double, Vigilante, Supergirl y John Carter antes de convertirse en editor de contenidos para la Warren. En 1973 se convirtió en editor asociado de la editorial Marvel y pronto fue ascendido para ocupar el cargo de editor de la línea de revistas “para adultos” de la empresa. En 1975 se movió de nuevo en la jerarquía de la editorial, siendo nombrado editor principal de Marvel, una posición en la que permaneció menos de un año debido a su necesidad de disponer de más tiempo libre para escribir. Durante su estancia en Marvel, Wolfman guionizó Capitán Marvel, Skull the Slayer, Killraven, Capitán América, Namor, el Hombre Cosa, Spider-Man, los Cuatro Fantásticos, Spider-Woman y Nova. Su trabajo más aclamado y del que está más orgulloso fue La Tumba de Drácula, dibujada por Gene Colan y Tom Palmer. Wolfman también fue el impulsor de la línea de novelas protagonizadas por superhéroes de Marvel, escribiendo junto a Len Wein la primera de Spider-Man y la de los Cuatro Fantásticos.

En 1979 Wolfman se vio envuelto en una amarga disputa con el editor principal de la editorial, Jim Shooter, ya que este no le dejó continuar escribiendo Drácula, título del que Wolfman había guionizado 63 números hasta ese momento. Dicha confrontación se resolvió cuando el propio Wolfman pidió la cuenta, se marchó y firmó un contrato con DC Comics.

A su regreso a DC, Wolfman escribió Green Lantern, Superman, Brave & Bold, Superman Family y DC Presents. Además, junto a George Pérez empezó a reformular a Los Nuevos Titanes con una nueva serie. Y cuando Gene Colan se marchó de Marvel debido a diferencias artísticas con el editor en jefe Shooter, Wolfman y su antiguo colaborador en Drácula se reunieron de nuevo y crearon Night Force. Sin embargo, fueron los Nuevos Titanes la serie que terminaría despegando, convirtiéndose en el título de DC mejor vendido en el mercado directo, y ese es el tema que corona esta segunda entrevista que le hemos hecho a Marv Wolfman en el Journal.

Esta entrevista fue realizada por Dwight R. Decker en enero de 1982, revisada por Marv Wolfman, editada por Gary Groth y transcrita pacientemente por Tom Mason.

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DECKER: Este último par de días me he leído todos los números de los Jóvenes Titanes de una o dos sentadas, y una de las cosas que más me ha llamado la atención es que me ha parecido que para hacerlos, aparentemente has revisado ligeramente la película de Star Wars.

WOLFMAN: Bueno, ¿crees que he copiado algo de esa película?

DECKER: En el primer número Kory se escapa del planeta en el que está cautiva, y esa escena me ha recordado bastante a la de la película en la que escapaban los robots, y también se parecía un poco a la de la Princesa Leia en la Nave Imperial.

WOLFMAN: Si existe algún parecido, me parece que lo he hecho de forma inconsciente. Dudo mucho que sea de forma intencionada. Si recuerdo bien, en Star Wars la protagonista no escapaba sola, sino que la ayudaban a hacerlo. Y en este número en particular, Kory simplemente salta dentro de una nave espacial y escapa, mientras que en la película los robots se metían en una especie de satélite y luego eran proyectados. Así que si existe alguna semejanza, esa bien puede ser la de personajes saltando dentro de naves y huyendo de sus captores. Es lo único que se me ocurre.

DECKER: Otra escena que se parecía bastante era la del regreso de Raven, cuando lograba hacer explotar un planeta con un cañón y a continuación rompía la promesa de dejar a la Tierra en paz. Me sonaba mucho a aquella secuencia de Alderaan que aparecía en la película de Star Wars.

WOLFMAN: Ya sabes, tan sólo existe una cantidad limitada de trucos de los que puedes hacer uso, pero estoy seguro de que cuando estaba escribiendo esa escena en concreto no tenía la película de Star Wars en mente. Simplemente estaba intentando diseñar la personalidad de un villano propiamente mío, un villano que fuese capaz de mentir constantemente, un villano que fuese la representación del mal. Estoy seguro de que si te pones a revisar toda la historia de los cómics y también de la ciencia ficción y el cine, te podrás encontrar conceptos parecidos por todos lados, y no creo que todos ellos se hayan basado en los que se hicieron en otro medio. Más bien parece que es lo que se te puede ocurrir cuando intentas desarrollar un personaje y tienes intereses parecidos a los de otros autores. L
o que intentamos hacer según vamos avanzando en la serie y nos vamos haciendo con las riendas de los personajes de los Titanes, es insuflarles vida. En los primeros números tuvimos que hacer frente a algunos problemas: mis diálogos, la forma de hablar de cada personaje, creo que no tenían un ritmo adecuado, y tampoco lo tenía su forma de moverse, etcétera. Pero me parece que en el último año, más o menos a partir del número ocho, George y yo hemos tenido la sensación de que sabemos lo que está sucediendo con estos personajes, sabemos cómo van a ser capaces de reaccionar ante las diferentes situaciones que se les presentan, y creo que conocemos bien cómo hacer para que los patrones de expresión de cada uno de ellos no sean similares. En los primeros números pasamos algunos malos ratos. Es un proceso de aprendizaje por el que tienes que pasar. Una de las cosas que más me preocupaba era la dirección que iba a tomar la serie, dónde y cómo se iban a desarrollar estos personajes, así que tenía bien presente que cada personaje debía disponer de su propio contexto.
DECKER: La verdad es que te he hecho esa pregunta porque me ha parecido que en la serie se podían encontrar continuas referencias a... bueno, referencias a otros medios. Como esa escena en la que llamabas a uno de tus personajes: “refugiado de una película de Flash Gordon.” Y también me he fijado en que en una de las páginas de la serie aparecía Changeling comentando que Harrison Ford podría interpretarlo en una película sobre su vida.

WOLFMAN: Creo que en la actualidad la gente siempre está refiriéndose a los medios de comunicación, es algo generalizado. Yo mismo hablo sobre ellos constantemente, y muchos de mis amigos también lo hacen. En la serie nombramos otros medios con el fin de crear cierta ambientación. Suelo ver un show televisivo que se llama Bosom Buddies, y cuando consigues dejar de fijarte solo en su enfoque sobre el travestismo, puede que descubras una serie divertídisima a muchos niveles. En ese programa están haciendo referencias constantemente. Siempre están hablando sobre otros medios, apelando al material de nuestra infancia con el que hemos crecido, y creo que alejarnos de eso sería un grave error. En especial, el que más referencias utiliza de todos es Gar Logan, ya que proviene del mundo de la televisión, así que conoce bien el entorno. Es el más joven y el que más suele relacionarse con el exterior, por lo que utiliza un montón de referencias, mucho más que el resto de personajes. Sin embargo, Wonder Girl no proviene del mismo trasfondo. Y obviamente tampoco Raven y Starfire. Diría que el primero que utiliza todas esas referencias es Changeling, y posiblemente también Kid Flash, aunque no use tantas como el otro personaje.
DECKER: Me parece 
que te preocupa más la caracterización que los personajes sean monos o vistan a la última. 

WOLFMAN: En la mini-saga protagonizada por
Changeling podíamos ver todo ese “background” relacionado con la televisión, además de darnos cuenta de por qué piensa como lo hace. Este es el motivo por el que suele expresarse con tantas referencias. Si dependiese de mí, haría que todos estos personajes hablasen de la misma forma. Pero la serie no es solo mía. 

DECKER: En Marvel llevan escribiendo de una forma referencial parecida desde hace varios años.

WOLFMAN: Creo que más bien es una cuestión de que los autores solemos hacer continuas referencias al período concreto en el que estamos viviendo. Nunca se me ocurriría decir algo en plan: “en Marvel se trabaja de esta forma y en DC de esta otra”. Creo que más bien es una cuestión de que el guionista está en mayor sintonía con la época en la que vive y por eso utiliza esos conocimientos como un factor con el que reforzar sus historias.

DECKER: ¿Existe el peligro de que su utilización se termine convirtiendo en un atajo para desarrollar a un personaje?

WOLFMAN: No, porque cualquiera se puede dar cuenta de que la gente real también suele hacer referencias a los medios, tan solo como un elemento más de su idiosincrasia. Si Gar Logan sólo se expresara de esa forma, y si todos los personajes hablaran exteriorizando sus pensamientos, entonces sí que se nos podría acusar de tener un atajo entre manos. Me parece que empecé a comprender a estos personajes a la altura del número 17. Fue en ese número cuando tuve la sensación de que en la serie había como una especie de textura en un segundo plano, como si mientras la estabas leyendo empezasen a surgir ciertas cosas que antes no se podían encontrar en sus páginas. Por ejemplo, me refiero a la forma en la que los personajes reaccionan ante situaciones de diversa índole: política, religión y algunas otras cosas que nadie pensaba que llegarían a aparecer en un cómic. Creo que durante mucho tiempo, si es que la serie sigue editándose y vendiéndose, seguiremos aprendiendo mucho más sobre todos estos personajes. Si intentase contar todo su "background" en un solo número cometería un grave error. La gente no lo descubre todo sobre cualquiera de sus amigos la primera vez que los conoce. Tienes que ir conociendo a los personajes, aprender quiénes son y crecer con ellos. Y ahora mismo me encuentro en pleno período de aprendizaje. Creo que según siga saliendo un número tras otro, terminaremos por llegar al punto fuerte de la colección. Empiezo a sentir que ahora entiendo mejor algunas pequeñas cosas que han hecho posible que los personajes estén funcionando tan bien. Eso es lo que más me interesa.
DECKER: Volvamos un poco hacia atrás. ¿Podrías contarnos brevemente cómo fue la génesis de la serie? Esta colección había sufrido dos cancelaciones con anterioridad. ¿Por qué decidísteis que lo queríais volver a intentar?

WOLFMAN: Bueno, yo me iba a marchar de Marvel y era algo que tenía bastante claro. Así que me puse a charlar con Len sobre algunas colecciones de DC. Solía tener la costumbre (incluso cuando estaba en Marvel) de crear las series que guionizaba en lugar de hacerme cargo de las de otros autores. Como guionista “freelance” siempre he tenido reparos a la hora de hacerme con la serie de otro. En Marvel ideé Skull, Nova, y muchos otros títulos. Por otro lado, cuando Len Wein se marchó me hice con sus Cuatro Fantásticos y su Spider-Man, pero lo que me apetecía era crear mis propias series, aunque sabía que no tenía demasiadas opciones. Quería escribir la serie de los Jóvenes Titanes, por encima de cualquier otra. Len y yo empezamos a considerar varios enfoques para los personajes que yo ya había estado sopesando en el pasado. Y a partir de ahí intentamos venderle la idea a Jenette. La verdad es que no la emocionó demasiado, porque ella odiaba la anterior serie de los Jóvenes Titanes. Pero en cuanto hablé con George Pérez empezó a interesarle un montón. George había llegado después de Len, y yo ya había tomado la determinación de que quería hacer esta serie. Conocía a George porque le había visto en las oficinas de Marvel, y le dije que me iba a marchar a DC, por lo que me contestó: “No lo olvides, soy un profesional independiente.” Así que rápidamente le pregunté si le gustaban los Jóvenes Titanes y me dijo que le encantaban.
Habíamos funcionado bastante bien en aquella historia que hicimos juntos para Marvel, aunque era un Anual para los Cuatro Fantásticos. He de decir que aunque no habíamos trabajado mucho más en equipo, me gustaba mucho el estilo de George. Además, vivíamos cerca uno del otro, lo que estaba muy bien. Entonces acudimos a DC con la idea de que George podría ser el dibujante de la serie y yo el guionista, y Jenette nos dijo: “De acuerdo, pero enseñadme lo que queréis hacer”, porque ella odiaba el concepto de los Titanes. Le mostramos lo que íbamos a hacer y en cuanto le echó un vistazo se quedó prendada. A mí me gustaba tanto que incluso estaba dispuesto a perder una considerable cantidad de dinero haciendo una “preview”. Sin los extras adicionales, eso supone más o menos la mitad del coste de un cómic. Y además era la primera vez que se hacía algo parecido. Así que básicamente esa fue la génesis de la serie. George creó los diseños a partir de algunos consejos que le dimos, pero casi todo salió de su talento, y creo que hizo un trabajo magnífico. En la primera columna de correo mencioné que no se había hecho ni un solo cambio en la serie. Y es cierto. Porque tanto Len como yo somos artistas frustrados y probablemente hubiésemos llevado a cabo tantos cambios como nos hubiesen dejado hacer, tan sólo para sentir que estábamos añadiendo algo. Pero George se subió al carro desde el principio, y no sólo como dibujante sino como mucho más, como creador, incluso me ha estado ayudando con algunos elementos del guión y de las caracterizaciones de los personajes.
 Tiene un talento tremendo y me encanta trabajar con él. 

DECKER: Disculpa mi necedad, pero ¿se os ocurrió en algún momento que el título podía ser la respuesta de DC a la Patrulla-X?

WOLFMAN: No, en realidad no. Yo quería escribir una serie, pero no quería hacer ninguna relacionada con el terror excepto si la hubiese dibujado Gene Colan, y en ese momento no tenía ni idea de que Gene se iba a marchar de Marvel para venirse con nosotros [a DC]. Tampoco es que estuviese muy interesado en los X-Men, aunque disfrutaba mucho leyendo el título, pero no es el tipo de guión que más me hubiese gustado escribir. En primer lugar, nunca me ha gustado ese tipo de intensidad... Déjame empezar de nuevo. Nunca he sido un gran fan de las series de grupos. Como ya he dicho antes, me gustaban los X-Men, pero nunca me había interesado la forma en la que la serie estaba guionizada, ni tampoco me gustaban los Vengadores ni la Liga de la Justicia. Los Jóvenes Titanes es un grupo que me ha encantado heredar. En realidad era una serie por la que nadie más daba un duro. De no ser porque estaba Robin en ella, ni
 siquiera se podría haber etiquetado como “mainstream”. En el momento en el que yo me hice con ella nadie estaba utilizando a ninguno de los otros personajes, y ciertamente, tampoco a ninguno de los que yo había creado. Y era como si simplemente los hubiesen dejado apartados a un lado. Escogimos una senda que estoy seguro de que si lo hubiese tomado catorce años atrás, cuando también estaba haciendo la serie, habría hecho que me quedase mucho más tiempo en el título. 

La gente habla un montón sobre la similitud que existe entre los Titanes y los X-Men, pero a mí no me lo parece, porque la forma de escribir de Chris y la mía son completamente diferentes. Nuestros intereses son diferentes, nuestra forma de estructurar las cosas es muy diferente. Si eres capaz de detectar una similitud, esa podría ser la que ha apuntado el propio Chris en una de las charlas de un Salón cuando le han preguntado sobre el tema. Dijo que lo único que se asemejaba entre los dos títulos era que nosotros dos habíamos rescatado viejos grupos, les habíamos añadido nuevos personajes y lo habíamos hecho mejor que como se había hecho previamente. Y creo que esa es la única similitud, incluso aunque existe alguna otra superficial, como el parecido entre Cyborg y Coloso, y creo que en lo único en que se parecen es en el metal que los reviste a ambos. Aparte de ese detalle, todo lo demás es diferente. 
DECKER: Bueno, ¿no te parece bastante similar que los dos grupos estén formados por gente joven que vive junta en una elegante mansión?

WOLFMAN: Creo que esa es una de las grandes diferencias entre los dos títulos. En los Titanes todos tienen alter-egos y viven su propia vida. Wally West vive con sus padres. La única que hace vida en la Torre de los Titanes es Raven.

DECKER: Bueno, me parece que en la Torre todos tienen su propio cuarto.

WOLFMAN: Todos tienen su propia habitación, pero sólo para cuando la necesiten. Muchos ni siquiera la han usado todavía. Wally vive en su casa. Dick vive en su casa. Wonder Girl tiene su propio apartamento, que comparte con Starfire. Cyborg tiene su propio espacio para vivir. Y Gar vive en una mansión. Además, cada uno tiene su propia vida. Raven acude al instituto, al igual que Wally. Robin trabaja con Batman y ahora (por fin) ha vuelto a retomar las clases en el colegio. Quería asegurarme de que todos ellos tienen una vida como personas, además de como héroes. Si hay algo que no me gusta de los X-Men, es que no existe contexto más allá de el del propio grupo. Nuestros personajes tienen su propia vida fuera de los Nuevos Titanes y luego se juntan para ejercer como superhéroes.
DECKER: Pero todavía sigue siendo gente joven que…

WOLFMAN: Y también la Legión de Super-Heroes, que creo que se acerca mucho más al concepto inicial de traerse de vuelta a los X-Men que lo que pueda parecer cuando comparamos a los mutantes con los Titanes. La idea de reunir a personajes de planetas diferentes es un concepto que se ha trasladado de forma muy simple al incorporar a personajes de diferentes países. Creo que los X-Men se parecen mucho más a la Legión que a los Titanes.

DECKER: ¿Qué se siente al escribir a personajes adolescentes? Creo que conscientemente no has intentado que...

WOLFMAN: No, no es mi objetivo.
 Esta es una serie sobre adolescentes que todo el mundo se puede leer. 

DECKER: Pero duplicas y exageras su jerga, y…

WOLFMAN: No, tampoco creo que lo esté haciendo, porque no sería capaz de hacerlo bien. Lo peor que podríamos haber hecho es intentar incorporar la jerga de 1982, porque se habría quedado desfasada en el mismo momento en el que se hubiese publicado la serie. El lector la habría odiado. Ni siquiera yo mismo sería capaz de creerme que en el mundo real los chavales hablan de esa forma, porque yo tampoco lo he hecho cuando era joven. Prefiero escribir a los personajes como adolescentes y que las historias hablen por sí solas. Mi trabajo se centra más en la historia y menos en una continuidad laberíntica. Y creo que eso se nota en que, hasta la fecha, la mayoría de las historias de los Titanes han estado compuestas por una o dos partes como mucho, lo que marca una gran diferencia con la mayoría del resto de cómics que se están publicando ahora mismo. En la serie algunas historias se han dividido en varias partes, pero tampoco muchas.

DECKER: Simplemente quería comentar que de vez en cuando haces uso del “slang”.

WOLFMAN: Muy raramente.
DECKER: ¿Puede Gar Logan transformarse en absolutamente cualquier cosa y usar su forma animal a conveniencia?

WOLFMAN: No. Si he entendido correctamente los poderes del personaje, y todo lo que sé proviene de revisar el material que aparecía en la Doom Patrol, tan sólo puede transformarse en formas animales. Y sí, sé que la próxima pregunta será: ¿puede entonces transformarse en una persona, ya que una persona también es un animal?”

DECKER: Aunque me parece que sería de color verde.

WOLFMAN: Sería de color verde.

DECKER: Probablemente podría transformarse en Brainiac 5.

WOLFMAN: Sí, aunque dudo que lo vaya a hacer alguna vez. Prefiero que se transforme en animales y ya está. El suero original de su padre biológico, Mark Logan, fue creado con la intención de quedarse exclusivamente vinculado a un código genético compartido entre humanos y animales. Supongo que es la única forma que es capaz de soportar. Sí, puede que en los números 24 y 25 lo hayamos convertido en un Gordaniano, porque algunas veces podrá utilizar mayor cantidad de poder, pero lo que no voy hacer es hacer que se convierta en otras personas.

DECKER: Bueno, en una de las escenas se transformaba en animales que nunca han existido y que se supone que son proyecciones de su mente.

WOLFMAN: Claro, era un momento puntual en el que había enloquecido, pero por lo general no es capaz de transformarse en algo parecido. Desde el primer momento en el que diseñé al personaje, sabía que no quería que se me escapase de las manos. Mi intención era que no se pudiese transformar en un animal demasiado grande y seguir permaneciendo durante mucho tiempo convertido en algo de ese tamaño. Tampoco quería que, si ocurría un caso parecido, pudiese revertir fácilmente a otra forma. Después de haberse convertido en un Tiranosaurio Rex, situación que probablemente nunca va a volver a pasar, deberían transcurrir varios días para que pueda recuperarse y ser capaz de volver a cambiar de forma. En realidad, me gusta más que se transforme en un ser más pequeño. Después de haber cometido ese error he empezado a preguntarme de dónde podría haber sacado tanta masa. Por otro lado, me parece bien que esa masa pueda desaparecer, como en las ocasiones en las que se ha transformado en insecto, pero no veo cómo podría ser capaz de convertirse en Tiranosaurio. Así que en el futuro intentaré evitar hacer algo similar. De nuevo, esta anécdota forma parte del proceso de aprendizaje. Si te atienes a lo que se ha hecho hasta el momento, creo que a largo plazo terminará por dañar la estabilidad interna de la serie. Tienes que aprender de las fortalezas y debilidades de tus personajes y hacer que se amolden a tus debilidades y puntos fuertes.

DECKER: Te lo he preguntado porque en el número trece de los Titanes, “Amazon Island, Paradise Island”, se transformaba en lo que parece ser una copia de un mortal Braqueosaurio.
WOLFMAN: Claro, era un Braqueosaurio.

DECKER: Claro, ¿pero mortal? Si comían plantas.

WOLFMAN: Bueno, ¿te gustaría que te golpease uno de ellos? Si conseguía hacerlo, te aseguro que sería mortal. No he dicho que fuese carnívoro [risas] y tampoco que se fuese a comer a sus enemigos. Creo que cualquier animal de cierto peso que se te acerque puede ser potencialmente mortal. De nuevo (como he dicho antes), probablemente no volverá a suceder algo parecido. Después de intentar hacerlo un par de veces, he terminado aprendiendo que transformar al personaje en un animal tan grande es un error.

DECKER: Perdóname si sueno como algo parecido a la
Brigada Boo Boo del tío Mart, pero...

WOLFMAN: No pasa nada, estoy seguro de que habré cometido algunos errores más.

DECKER: Por cierto, las ideas sobre Isla Paraíso me parecieron muy buenas. En todos los años en los que llevo leyendo Wonder Woman, es
 la primera vez que me ha parecido que conocía ese lugar, e incluso me ha llegado a gustar. 

WOLFMAN: Gracias. Ahora que soy el editor de Wonder Woman intentaré incorporar todas estas ideas a Isla Paraíso. Creo que es una buena localización, y la mitología de Wonder Woman también me parece estupenda. Me interesa mucho la mitología. Como editor de Wonder Woman, intentaré añadir nuevos elementos en el momento más oportuno. Tampoco es que duela mucho que el dibujo sea de George Pérez. Su estilo me parece absolutamente magnífico.

DECKER: Cierto, me encanta la armadura con la que dibuja a las Amazonas.

WOLFMAN: Las hace parecer diferentes. Las Amazonas ya no llevan esos diáfanos vestidos blancos que han estado usando durante los últimos 47.000 años. Desde luego, si están en mitad de una batalla, deberían llevar puesta una armadura.

DECKER: Era una historia en tres partes…

WOLFMAN: No, era en dos. Como he comentado antes, intento evitar las historias divididas en varias partes. Me gusta mantener las historias tan cerradas y herméticas como me resulte posible. Muy pocas de ellas han sobrepasado más de un número. Una o dos tuvieron dos partes y eso fue todo.

DECKER: Parece que la idea central es la de que las Amazonas y los Viejos Dioses están intentando derrocar a los Nuevos, algo que me hizo preguntarme si definitivamente existe un conflicto generacional en la serie. Además me hizo pensar en el conjunto de la colección. Parece como si ya estuviese completamente planeado. Uno de los temas fundamentales de la serie es la forma en la que la generación más joven es capaz de oponerse a la anterior.

WOLFMAN: Creo que esa puede ser la idea principal. He intentado no exagerarlo demasiado, aunque puede que se me fuese la mano un poco en el número veinte, pero ya he tratado otras veces el conflicto entre padres e hijos. Cuando trabajas con personajes adolescentes, una de las cosas que tienes que determinar es si se debería ignorar el hecho de que son adolescentes o si deberías jugar con ellos solo como personajes y nada más (y no me refiero a jugar con las expectativas del público adolescente). En los números anteriores quería tratar la adolescencia y se me ocurrió la idea del conflicto generacional. He intentado revisar tanto los ángulos positivos como los negativos. Algunos de los personajes tienen elementos muy positivos. Pero me parece que lo exageré demasiado, y quiero intentar evitarlo en el futuro. Durante el proceso de aprendizaje tienes que fijarte bien en todos los detalles para no sobrepasar los límites. Y en esa saga estaba empezando a sobrepasarlos.
DECKER: Ahora que lo pienso, en la serie se pueden ver como una docena de casos en los que alguien entra en conflicto con la generación anterior.

WOLFMAN: Estoy seguro de que estás en lo cierto. Pero ya no se volverán a ver tan asiduamente.

DECKER: Eso nos lleva hasta otro punto. Parece que bastantes historias están centradas en cómo los buenos empiezan a ser controlados por los chicos malos para de esa forma poder atacar a otros chicos buenos haciendo uso de los primeros.

WOLFMAN: Creo que esa situación sólo ha ocurrido un par de veces, y fue en los primeros nueve números. Me parece que no he vuelto a utilizar un recurso parecido desde entonces. Normalmente no me gustan ese tipo de argumentos e intento alejarme de ellos. Pero algunas de las historias que he escrito desde entonces, después del número once, no se le parecen ni por asomo. He escrito acerca de muchas otras cosas y creo que ese es el motivo por el que los Titanes se han acabado convirtiendo en una serie mucho más realista.

DECKER: Pero parece como si abundasen las historias en las que alguien se encuentra bajo el control de otro, no necesariamente bajo el control de uno de los chicos malos.

WOLFMAN: Claro, también me he dado cuenta.

DECKER: Como en esa historia en la que Raven controlaba a Kid Flash

WOLFMAN: Hicimos esa historia con toda la intención para conseguir definir bien la personalidad de los personajes. No se trataba tanto de que quisiéramos mostrar que ella perdía el control como que el lector se diese cuenta del vínculo que se había creado entre ambos personajes. A menudo las historias de control, las llamadas historias del titiritero, son historias muy sencillas. Por ejemplo, las historias de la Liga de la Justicia, esas que giran alrededor de una idea tan pasada de moda. En cuanto he conseguido hacerme con las riendas de los personajes he intentado evitar meterme en terrenos tan enfangados. Lo que estamos haciendo George y yo es explorar nuevos territorios del género de superhéroes. Resulta difícil, muy difícil, porque Marvel lleva funcionando desde hace veinte años y lo ha intentado prácticamente todo, mientras que DC también lleva cuarenta años en el negocio. Resulta difícil encontrar algo nuevo, pero creo que nosotros lo hemos hecho, hemos dado con un entorno novedoso a partir del que poder construir a nuestros personajes y aportar elementos que nunca se habían visto hasta ahora. Y para hacerlo hemos tenido que ser capaces de entender perfectamente cómo se sienten nuestros personajes, intentando ir más allá de la inseguridad que pueda sentir La Cosa por el hecho de ser un monstruo o de lo que pueda sentir Spider-Man cuando se culpabiliza de lo que está ocurriendo a su alrededor. En el pasado, todos esos elementos bastaban para conseguir desarrollar al personaje. Pero en realidad no era una caracterización, sino una especie de forma de embutir problemas en su interior. No creo que problemas y desarrollo de personaje sean lo mismo. Nosotros tan sólo estamos empezando. Al menos George y yo estamos intentando profundizar en los personajes más allá de que estén sufriendo algunos problemas superficiales.
DECKER: Creo que con esta serie habéis conseguido el equivalente a una familia, y la idea de que alguien de la familia se convierta en un traidor o en un renegado suele ser...

WOLFMAN: Estoy intentando evitar ese tema todo lo que puedo. Todavía no hay ninguno de ellos que se haya convertido en un enemigo del grupo. Y me parece que tampoco lo vamos a ver en el futuro, porque se ha hecho muchas veces antes.

DECKER: Supongo que es un tema demasiado potente, lo reduce todo a una cuestión tremendamente básica.

WOLFMAN: Y lo es, pero a menos que podamos llevarlo a cabo de una forma completamente original, prefiero evitarlo, porque ya se ha hecho antes hasta aburrir a las ovejas.

DECKER: La caracterización de Kory… no estoy demasiado seguro de cómo se pronuncia su nombre.

WOLFMAN: Kor-e-an-door. Se escribe de forma diferente porque el nombre proviene de una especia. Es la primera vez que revelo este dato. Al principio era C-o-r-i-a-n-d-e-r, y luego lo volví a rehacer.

DECKER: Su personalidad resulta interesante, ya que casi es como una ninfa muy desarrollada.

WOLFMAN: Sí, forma parte de su personalidad. También es muy inocente; ha sido torturada y ha sufrido muchos problemas de todo tipo, aunque su personalidad básica no se ha visto afectada. Supongo que en algún momento íbamos a convertirla en una verdadera ninfa, aunque tampoco es la típica que se iría a la cama con cualquiera.
DECKER: Me parece un personaje muy interesante, y no es que se hayan visto muchos parecidos en este medio. Es como una ninfa diseñada de forma inteligente. Mi intención no era preguntar sobre algún rasgo específico, tan solo quería charlar un poco sobre el personaje.

WOLFMAN: He intentado idear un entorno más amplio para los tres nuevos personajes que he creado para la serie de los Titanes. En televisión y en el cine dirían que son argumentos secundarios. En el caso de Cyborg he intentado ofrecer un entorno más realista. Sin duda, Raven y Starfire provienen del género de la ciencia ficción, y por lo tanto son bastante menos realistas. Por eso me gustan estos tres nuevos, porque tienen una base más rica con la que poder jugar. En [La Tumba de] Drácula intenté hacer algo parecido: idear un entorno completo antes incluso de comenzar con el primer número del título. Durante los cuatro próximos números vamos a poder ver cómo ha sido la vida de Kory hasta el momento.
La trama de Starfire en Tamaran, que transcurre en el último número de la mini-saga, ya estaba desarrollada en su mayor parte antes de que saliese a la calle el primer número. Sabíamos qué es lo que la había ocurrido, cómo se había escapado, cómo había sido torturada, todo lo relacionado con su hermana. Quería que el personaje hubiese atravesado todas esas situaciones y que más o menos tuviese un carácter positivo, sin fijarse necesariamente en una visión pesimista de las cosas a pesar de haber sufrido los efectos de una guerra. Es una dicotomía singular, y en cierto modo estamos manejando al personaje como lo hacen los japoneses: ella es capaz de amar la belleza de la naturaleza y luego puede darse la vuelta y rebanar la cabeza de alguien de arriba abajo sin miramientos, aunque una cosa no parece contrastar con la otra.


(Continuará)

lunes, 22 de agosto de 2011

I Object – Teaching Revenge


I Object – Teaching Revenge
(Alternative Tentacles, 2006)

A1-Intro / Like A Billboard
A2-Feeding Off Ourselves
A3-Intra Muros
A4-Don't Bother
A5-Heard The Herd
A6-The Chosen Profession
A7-Leaving Now
A8-Lay It Out
B9-End Of The Line
B10-Ever Impressor
B11-Picking And Picking
B12-The Reals
B13-Sick
B14-To Whom It May Concern
B15-Empty Minds = Empty Lives
B16-Teaching Revenge

AQUI.

domingo, 21 de agosto de 2011

AKIMBO - JERSEY SHORES


Akimbo – Jersey Shores
(Red Cobalt Industries, 2010)

A1-Matawan
A2-Bruder Vansant
A3-Lester Stillwell
B1-Rogue
B2-Great White Bull
B3-Jersey Shores

AQUI.

martes, 16 de agosto de 2011

"O SUPERMAN": MUSICA Y COMICS, por Alan Moore

"O SUPERMAN" – Música & Cómics, artículo de Alan Moore para The Daredevils nº 5, 1983. Traducido por Frog2000.

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A menos que seas alguien que está tan trastornado como para encontrarte ahora mismo babeando en el suelo de una habitación parcialmente iluminada vestido con un traje de Superman y llamando a voces a tu "mami" para que te deslice el último número de Jóvenes Titanes por debajo de la puerta, tendrás unas posibilidades tremendas de no ser uno de esos que gastan todo su tiempo leyendo cómics. Puede que a veces comas un poco, o tal vez te des un paseo, o incluso de vez en cuando mires la televisión. Y hasta es muy posible que suelas escuchar música. Sabes lo que es la música, ¿no? algo que carece de dibujos y bocadillos, ¿recuerdas? 


Aunque en un principio te parezca que no se pueden encontrar demasiadas semejanzas entre el mundo de Hulk y el de Haircut One Hundred, cuando se echa un vistazo más profundo a lo que ha estado ocurriendo en ambos medios durante más o menos los últimos diez años, de inmediato empezarán a surgir todo tipo de pequeñas y fascinantes conexiones. Al menos a mí sí que me parecen fascinantes, pero... ¿qué sabré yo?, aunque bueno, de todos modos...
El ejemplo más obvio de cómo un medio es capaz de afectar al otro se puede comprobar revisando la cantidad de referencias veladas (y no tanto) sobre el cómic en las grabaciones de algunos intérpretes
. Es una lista bastante extensa. Probablemente podríamos empezar nombrando “Popeye The Sailorman”, continuar con el tema “Snoopy vs. The Red Baron” de los Royal´s Guardsmen y finalizar en algún punto cercano a la excelente “O Superman” de Laurie Anderson, la canción que graciosamente me ha sugerido el título de este texto.

Existen un montón de artículos con listas de este tipo, uno de los mejores ha aparecido hace poco en uno de los números más recientes del Fantasy Advertiser de Martin Lock, firmado por (me parece) Dave Harwood.

Si quieres encontrar todo lo que necesitas saber sobre las referencias que hace Donovan a Green Lantern en alguno de sus temas, o sobre cómo XTC cantaban bellamente sobre el Sargento Rock, entonces te sugiero que lo localices para pasar un buen rato.
Por mi parte me gustaría echar un vistazo más cercano a la forma en la que los cómics han sido tratados por el negocio de la música, así como, en contraposición, la música ha ido influyendo en el medio del cómic.

Estoy seguro de que la primera parte de este asalto en dos capítulos [originalmente iba a aparecer 
una segunda parte del artículo en un futuro número de la revista Daredevils] será la más fácil, así que comenzaremos con un breve catálogo compuesto por varios músicos que han utilizado en sus temas a personajes de cómic a los que conocemos y amamos.

Supongo que lo más obvio será nombrar a los artistas que han interpretado material del cómic con la estricta intención de hacer reír. Sé que 
para alguien que está tan inmerso en este mundo como tú o como yo puede ser bastante difícil de creer, pero existe gente que realmente no se suele tomar el cómic tan en serio como tú o yo lo hacemos. Es increíble, ¿no te parece?
Quizá el mejor ejemplo que me viene a la cabeza sea una pequeña pieza que The Scaffold grabó para una oscura Cara B de uno de sus singles titulada "Good BatNight, Men", y que como era de esperar, se burlaba perversamente de la entonces popular serie de televisión de Batman. Como estoy seguro de que te puedes imaginar, tampoco era algo tan difícil, pero aún así la canción era memorablemente divertida. Uno de los versos que (lo admito) transcribo de memoria, se parecía a lo que sigue:

“God Bless all policemen and fighters
of crime,
Make thieves go to jail for a very long
Time.
Then they come home when they´ve
Cleaned up the town.
And hang from the mantelpiece both
Upside down.
A cup of warm blood, then they toddle
Upstairs…
Batman and Robin are saying their
Prayers.”
Supongo que a toda esa gente que estáis ahí fuera y que probablemente seáis seguidores del sofisticado e intelectual ingenio que se gasta el Señor Benny Hill (a quien encuentro tan divertido como un impuesto sobre la renta, a pesar de que me hiciese caer de la silla de la risa cuando tenía trece años), os encantará dicha composición. Hay un montón de ejemplos parecidos, por supuesto, otro es el "Supergirl" que hicieron los repugnantes y verdaderamente horribles Fugs, y si me apresurara a recordaros la letra de esta pequeña obra dudo que saliese de la cárcel antes de cumplir los cuarenta. Quizá será mejor que abordemos la siguiente categoría...

Se compone de músicos que utilizan personajes de cómic como símbolos de autoridad, y no me queda más remedio que destacar que la mayoría son superhéroes. Aunque se me ha ocurrido hace poco, me parece muy divertido observar la enorme frecuencia con la que se suelen utilizar de dicha forma.

En "Superbird", de Country Joe and The Fish, se nos intenta ofrecer una visión del viejo Lyndon Baines Johnson, un presidente americano muy despreciado en su tiempo por los progresistas debido a su participación en la guerra de Vietnam, y en general, por toda su política exterior. (Si recuerdo bien la frase, creo que una vez comentó: “si se mueven, abrid fuego”.)
En "Superbird", los Country Joe describen a LBJ como el hombre de acero y le advierten que tienen en su poder un “pequeño trozo de Kryptonita” con su nombre impreso en él, por lo que Johnson debería pensarse mejor todo eso de “levantad los brazos en son de triunfo”. A continuación Country Joe solicitan la ayuda de “los Cuatro Fantásticos y el Doctor Extraño" para que les ayude en su cometido.

Debería apuntar que los cómics de la editorial Marvel eran tremendamente populares entre los hippies y los radicales de la época, y que por lo tanto aparecían retratados de forma más simpática en sus canciones. DC Comics no tuvo tanta suerte. No es sólo porque presentaran a Superman como símbolo de todo lo que marchaba mal en América, sino porque Batman también fue objeto de un apropiado ajuste de cuentas.

En el Bat-poema interpretado por Adrian Henry and The Liverpool Scene, se retrata a Batman como la encarnación del imperialismo americano y el capitalismo bélico:

“Help us out in Viet Nam, Batman
Help us drpo that Bat-Napalm, Batman
Help us bomb those jungle towns,
Spreading pain and death around,
Coke and candy wins them round,
Batman.”
Por supuesto, todo esto estaba ocurriendo en un período político tan caldeado como histérico, y casi cualquiera que usara uniforme estaba condenado a recibir un cocktail molotov, fuese verbal o físico. Incluso aunque sólo trabajase de cartero.

Por supuesto, las cosas no son tan radicalmente diferentes hoy en día. Sigue habiendo demasiado miedo y asco en el mundo, y como siempre, el superhéroe es una conveniente diana sobre la que dar en el blanco.

En la anteriormente mencionada "O Superman", Laurie Anderson reproduce lo descrito con mucho más estilo y de forma proporcionalmente menos estúpida que sus predecesores, retratando a Superman como una figura paternal y el protector americano definitivo, para a continuación invertir cuidadosamente el sentido de la canción a base de fusionar la imagen del nacido en el espacio con los bombarderos estadounidenses que transportaron su letal carga de muerte nuclear.
Durante los tensos ochenta Superman ha seguido siendo una imagen extremedamente poderosa que sigue atrayendo la atención de la gente, algo que se puede evidenciar en el hecho de que una pieza tan larga y aparentemente nada comercial de música de vanguardia haya logrado situarse de forma inmejorable en las listas de música nacional.

Por supuesto, en la música ha habido algunas otras caudalosas formas de utilizar los conceptos de los cómics, quizá la más común haya sido una mediante la que los artistas simplemente se han referido a los cómics como una parte más de una cultura en la que están envueltos.

Así, nos podemos encontrar el homenaje de The Jam en su tema titulado “Batman”, la primeriza canción de David Bowie donde retrataba a su Tío Arthur, que seguía leyendo cómics y era fan de Batman, además de fijarnos en la forma en la que las bandas psicodélicas de mediados de los sesenta retomaban personajes seudo-místicos como el Doctor Extraño en sus canciones, haciéndolos partícipes importantes de sus letras. Un buen ejemplo sería la siguiente estrofa del “Cymballine” de Pink Floyd: “El Doctor Extraño siempre está cambiando de tamaño”.

En realidad no recuerdo que el Doctor Extraño haya cambiado de tamaño alguna vez, pero sí que recuerdo que me parecía todo un milagro que todas esas personas que se han retorcido tantísimo la mente con las drogas, puedan incluso llegar a nombrar correctamente estos cómics.
Pero como he comentado, tampoco quiero que este artículo degenere en una mera lista de referencias a los cómics, así que quizá deberíamos echarle un vistazo a la otra cara de la moneda y fijarnos en cómo han ido adaptando los cómics las influencias musicales de sus autores.

En un nivel bastante obvio nos podemos encontrar con todas esas apariciones invitadas de los populares ídolos para quinceañeros, que se han ido abriendo paso por los cómics durante años. Casi sin excepción, sus apariciones han sido bastante estúpidas.

Deberíamos recordar que la mayor parte de estas historias fueron escritas por hombres de mediana edad que comprendían lo que estaba ocurriendo en la escena musical tanto como tú o como yo sabemos algo sobre física cuántica.

La idea era incluir en la historia a alguien que estuviese de moda en ese momento con la esperanza de que los lectores que también formaban parte del público que compraba discos se interesaran por la colección, y al infierno con la historia. Esta forma de hacer las cosas fue la causante de que nos deleitasen con placeres del calibre de “Superman conoce a Pat Boone” y “La Cosa y la Antorcha conocen a los Beatles”.
Hasta cierto punto, en esta categoría también podríamos incluir todos esos cómics en los que el músico es el protagonista de la serie, como ocurre con “Marvel´s Kiss Colour Special”, en el que los cuatro miembros de Kiss adquieren poderes para combatir al Dr. Muerte.

En mi opinión es una idea especialmente mal concebida. Por un lado, me parece poco probable que la historia pueda llamar la atención de los aficionados a los superhéroes, porque en realidad tampoco es es que sea una trama que trate sobre superhéroes, y por el mismo motivo me parece poco probable que se lo vayan a comprar los fans de Kiss.

Una intentona un poco mejor fue aquel número centrado en Alice Cooper que editaron en la difunta línea de Marvel llamada Marvel Premiere, en su mayoría gracias al excelente trabajo artístico que Tom Sutton y Terry Austin llevaron a cabo.

Probablemente ese cómic existe porque el verdadero Alice Cooper se ha terminado convirtiendo en una figura deliberadamente absurda, y como tal, seguro que se encuentra como en casa en el absurdo mundo de los comic-books. A pesar de todo su maquillaje, Kiss parecen tomarse razonablemente en serio a sí mismos, así que en su caso el traspaso al otro medio no ha funcionado tan bien.

Pero dejando a un lado estrellas invitadas y cameos de cualquier tipo, lo que realmente me interesa es la forma en la que algunos guionistas y dibujantes han tratado de trasladar el ritmo y la vitalidad de la música rock a la página impresa. Es una hazaña increíblemente ardua y desafiante, y generalmente sólo aquellos creadores de cómic con afán de experimentar con el medio se han atrevido a intentarlo. Piensa en ello por un segundo. Ponte a ti mismo en los zapatos del artesano de los cómics que trabaja duro intentando imaginar la fascinación que le produce la música y piensa en todos los problemas que puede acarrear traspasarla a otro soporte.

Como habrás oído millones de veces antes, los cómics son mucho más que una película. Casi todo lo que se puede hacer en aquel medio se puede duplicar en un cómic... la iluminación, el ritmo, los ángulos de cámara, todo.
Lo único que no puedes hacer en un cómic es incluir una banda sonora. No te puedes ni imaginar lo irritante que resulta para un artista profundamente sensible como yo. Llevo pensando cómo hacerlo desde hace años. He estado devanándome los sesos durante mucho tiempo. A
 juzgar por algunos de los audaces intentos que he visto durante los últimos años, parece que también ha sido un quebradero de cabeza para muchas otras personas con un cerebro menos apolillado que el mío. La lustrosa revista de cómic Heavy Metal le dedicó todo un número... un Especial Rock... donde intentaban encontrar una solución al problema. Lograron un éxito tan variado como limitado. 

La mayor parte de las historias de ese número se sostenían gracias al mero uso de imágenes rockeras como parte del inventario de dibujo. La única que en realidad era capaz de capturar levemente la vitalidad y el espíritu del Rock ´n´ Roll era una historia corta titulada “Rock á la Mickson” del muy talentoso Harry Mickson, en la que básicamente nos podíamos encontrar con una pequeña película animada protagonizada por un cuervo bailarín, reproducida plano por plano en las páginas de la revista. Si paseabas la vista por la composición te asaltaba una fuerte sensación del frenético movimiento inherente a la música rock. Pero por supuesto, seguías sin poder escuchar nada.
Doug Moench y Bill Sienkiewicz hicieron un intento más reciente en las páginas del Caballero Luna, un título que admito que no me había interesado demasiado hasta los últimos tres o cuatro números, en los que de repente parece que el equipo creativo ha despegado hacia algunos lugares colindantes tan extraños como innovadores. En el número 26 aparecía una historia, una pieza verdaderamente remarcable, titulada “Hit it!”, que comenzaba tanto con una descripción visual como verbal de la música que se podía escuchar en un club de jazz.

Lo que ha logrado Sienkiewicz es intentar aproximar las emociones que provoca la música a través del uso de los colores para conseguir un efecto similar. Es un acercamiento muy abstracto, en donde podemos observar la cascada tonal de goteo púrpura de un saxofón en forma de humo, y a un baterista descoyuntándose en una imagen en blanco y negro casi claustrofóbica que de alguna forma conjura el ritmo tembloroso de una batería de rock n´ roll.

De acuerdo, aunque la verdad es que no funciona del todo, me habría gustado que se me hubiese ocurrido a mí antes.
Para todos aquellos que leéis la revista Warrior tal vez debería nombrar un arduo intento que hicimos en uno de los episodios de V for Vendetta aún sin publicar, en donde toda la historia consiste en la letra de una canción cuya letra hemos escrito nosotros mismos y que hemos representado a lo largo de las viñetas.

David Jay, de Bauhaus, es el compositor la música, pero no tengo ni idea de si va a ser un verdadero avance para el medio o una de esas historias en forma de cómic confusas, auto-indulgentes e incomprensibles que se suelen publicar de vez en cuando.

Aún así, creo que en algunas ocasiones resulta positivo asumir ciertos riesgos antes de que nuestra propia tecnología coja y nos pare los pies. 


¿Quién sabe? Puede que en los próximos veinte años podamos acudir al quiosco para pillarnos el último número de Daredevils en forma de cartucho de vídeo con una banda sonora completa en la que se pueda escuchar los “AARGH” y los “OOF!” de las historias. Supongo que cuando lleguemos a ese punto, mis colegas autores de cómic y yo habremos cambiado nuestros rabiosos y obsesivos pensamientos por algún otro intrascendente problema artístico, quizá uno que involucre alguno de los otros cinco sentidos.

¿Habrá alguien ahí fuera que se capaz de idear una versión de un cómic de Hulk con pestañas de “rasca y huele”?