lunes, 27 de enero de 2014

ENTREVISTA CON BILL WATTERSON EN COMICS JOURNAL (2 de 3)

Entrevista conducida por Richard Samuel West para The Comics Journal número 127, febrero de 1989. Traducida por Frog2000. Parte 1.

WEST: Supongo que alguna vez habrás llegado a algún punto en el que has pensado: "No, no puedo hacer eso", y seguramente otras veces habrás transgredido voluntariamente lo que parecía una regla lógica, tan sólo para conseguir cierto efecto. 

WATTERSON: ¿Por ejemplo?

WEST: Bueno, como cuando Hobbes ataba a una silla a Calvin. Si aceptas el resto del mundo de fantasía que has creado (el hecho de que Hobbes sea imaginario), resulta imposible.

WATTERSON: Sí, y el padre de Calvin descubre que está atado, pero en realidad la pregunta sigue siendo: ¿cómo ha conseguido hacerlo? El padre no es capaz de asumir que Calvin se haya podido atar a sí mismo de ninguna forma, porque, bueno, no podría soltarse. Calvin explica que ha sido Hobbes y trata de echarle la culpa de todo, y es una situación que nunca se resuelve. De nuevo, no creo que esté intentando complicar la dinámica interna de la tira. Me gusta la tensión que se crea, porque de esa forma existen dos versiones de la realidad que nunca se mezclan entre sí. Algo extraño ha sucedido, algo que tampoco tiene demasiado sentido, por lo que puedes elegir la versión que prefieras.

WEST: Supongo que esa suele ser la regla de algunas de las mejores fantasías. ¿De verdad que Alicia atravesó el espejo? ¿De verdad que Dorothy estuvo en Oz? ¿Qué es lo que elegimos creer?

WATTERSON: En referencia a lo que estamos hablando, debería mencionar que la cuestión entre fantasía y realidad es un recurso literario, porque de todos modos, la realidad última no debería importarnos demasiado. En otras palabras, si eliges creer que cuando Dorothy está en Oz es un sueño de lo más obvio, la historia se convierte en una estupidez capaz de limitar el resto.

WEST: De esa forma tendría menos significado.

WATTERSON: Y también sería menos potente. En "El Mago de Oz" hay reglas internas demasiado coherentes como para que sólo sea un sueño. Te aseguro que mis sueños nunca han sido coherentes, y por lo tanto, si esa historia sólo fuese un sueño se convertiría en algo mucho menos interesante. Los méritos literarios, el propósito de escribir de esta forma funciona mejor cuando existe cierta ambigüedad, pero si todo resulta demasiado obvio no lo hace.
WEST: Sueles esforzarte mucho en el aspecto visual de tus historias, ¿crees que intentas conscientemente variar el aspecto visual del mismo modo que sueles cambiar de argumento?

WATTERSON: Me gusta más el dibujo que el guión, así que trato de pensar en ideas que me permitan desarrollar la parte visual de la tira de la forma más completa posible. Algunas ideas no se prestan demasiado, claro. Pero incluso entonces, teniendo en cuenta las restricciones tan limitadas del formato, intento hacer los dibujos tan interesantes como sea posible. En otras palabras, si un día he dibujado a dos personajes hablando, intentaré que estén en un lugar interesante, haré que caminen por el bosque. Intentaré dibujarlos desde diferentes perspectivas. Si la trama de la tira dura varias entregas y en esencia trata sobre gente hablando, puede que un día elimine todos los fondos, manteniendo la tira tan vacía y limpia como pueda, y al día siguiente intentaré hacer algo un poco más exuberante o intentaré desarrollar más el entorno donde se encuentran. Probablemente todo esto lo haga más por aburrimiento que por una decisión consciente de que quiera hacer esto en concreto un día y hacer esto otro al siguiente.

Los domingos son el único día en el que tengo un poco más de libertad en el plano visual. Lo divertido del domingo es que dispongo de más espacio. Las tiras dominicales se prestan a conversaciones más largas o a mayores efectos visuales o (lo mejor de todo) a ambas cosas. Aunque cuando en la tira aparece mucha conversación, entonces te quedas sin espacio para algo más visual. Los domingos son los días conscientemente elegidos para reflejar ambos intereses.

WEST: ¿No existe una notable similitud entre Hobbes y Tigger?

WATTERSON: Ya me lo han señalado antes. Probablemente Tigger sea más ingenuo y tenga más energía, pero me parece un personaje entrañable. Disney hizo un buen trabajo con él cuando lo animó, aunque los demás personajes de Pooh sufrieron con la conversión. Las historias originales de Pooh son muy sutiles y sofisticadas. Cuando era niño se me olvidaban directamente, y por eso creo que no supusieron una verdadera influencia, pero he vuelto a leer sus historias hace poco y resultan hilarantes. Si hubiese entendido antes los argumentos, seguramente habría copiado alguna idea.

WEST: Bueno, no es que no existan similitudes con otros personajes de la literatura anteriores, y nunca me atrevería a decir que un niño con un amigo que también es un animal imaginario es un concepto que ha florecido de forma virginal en tu cerebro.

WATTERSON: Claro. Además, muchas de las situaciones que suelo utilizar (los monstruos bajo la cama, ese tipo de cosas) son temas bastante conocidos. Por fortuna, intento hacer cosas nuevas con ellos, o quizá les otorgo nueva vida, porque esas situaciones están filtradas por mi personalidad. Pero claro, nunca tendría el atrevimiento de reclamar que esto no se ha visto antes sobre la faz de la tierra.

WEST: Los padres son una parte muy interesante de la tira. En cierto modo son transparentes, pero lo que más me interesa de ellos es lo extremadamente difícil que les resulta expresar cualquier amor por Calvin. ¿Puede que sea porque no tendría ningún potencial cómico, o es una actitud inherente a los personajes?
WATTERSON: De nuevo, siento como que estoy cayendo en la trampa de psicoanalizar a los personajes, y no quiero decir algo en plan: "Bueno, este personaje actúa de esta manera...", porque sería como confinarlo para siempre. Creo que su forma de relacionarse con Calvin es más un reflejo de mis tendencias misántropas que cualquier preocupación de tipo literario.

Ya sabes, muchas tiras incluyen al típico personaje divertido, el hombre serio, el transparente... los personajes son estereotipos y parecen bastante planos. El papel en la tira de esos personajes está completamente definido por su función como miembro de un grupo social o de un grupo de edad, o lo que sea, pero en mi caso he intentado evitar hacer algo parecido tanto como me ha resultado posible. Quiero que cada personaje, incluso los que no son tan importantes, tengan una personalidad única que con el tiempo se irá desarrollando. Algunos de los secundarios aparecen con menos frecuencia que Calvin y Hobbes, pero con suerte, a lo largo de los años cada uno se irá convirtiendo en una personalidad única que será tan compleja e interesante como los personajes principales.

En otras palabras, no quiero que los padres simplemente funcionen como padres. Quiero que también sean individuos únicos. Ellos son los padres, por supuesto, y como gente cuerda que son, tienen que reaccionar ante la personalidad de Calvin. Lo que intento conseguir es definir a cada personaje poniéndome en su situación hasta donde pueda hacerlo, y sé que si yo fuese el padre de Calvin, o su madre, no reaccionaría ante él con el mismo sentimentalismo empalagoso que a veces aparece en otras tiras. Teniendo en cuenta el comportamiento habitual de Calvin, supongo que sus padres muestran una admirable moderación ante lo que es capaz de hacer.

WEST: ¿Te resulta más fácil imaginarte cómo es el padre de Calvin que el propio Calvin?

WATTERSON: En muchos sentidos, el padre es una parodia del mío, y en parte también soy yo. Hasta cierto punto, la madre también es como yo. Y Susie, y todo el mundo. Cuando escribo cada personaje intento sacar diferentes aspectos de mi personalidad, y si he hecho bien mi trabajo, entonces habré sido fiel a la situación y al personaje. Con suerte, la madre no es sólo alguien que quiere disciplina, sino que está mejor diseñada, lo mismo ocurre con el padre o con Susie, y así sucesivamente. Mi objetivo es lograr que cada uno de ellos esté completo y parezca real.

WEST: Te has resistido a decir algo tan simple como que Calvin eras tú cuando eras niño.

WATTERSON: Bueno, en realidad Calvin no se comporta de la forma en que lo hacía yo, pero hay una parte de mí que se comportaría de esa manera si no tuviese preocupación alguna por nadie en absoluto. La socialización por la que todos pasamos al convertirnos en adultos nos enseña que no debemos decir ciertas cosas, porque más tarde puedes sufrir las consecuencias. Calvin todavía no ha aprendido esa regla de oro.

WEST: ¿Hay espacio en la tira para otro hijo?

WATTERSON: Creo que sería poner en peligro la relación entre Calvin y Hobbes.

WEST: Y teniendo en cuenta la personalidad de Calvin, podría parecer completamente irreal que los padres quisieran tener un segundo hijo.
WATTERSON : Sí, bueno, es una especie de broma que atraviesa toda la tira: que Calvin es una molestia tan horrible que no dan ganas de repetir el error. En cierto modo, me ha sorprendido que los protagonistas de la tira no se hayan agotado demasiado. La niñera se me ocurrió después de unos meses, pero en realidad, aparte de ella la tira ha mantenido el mismo elenco de personajes que había planeado desde el principio. La mayoría de las tiras van creciendo cuando se van agregando periódicamente nuevos personajes, y de vez en cuando espero hacer algo parecido, pero creo que siempre serán personajes menores. Por ahora, no tengo planeado añadir un personaje importante que se convierta en el centro de la tira. El mundo de la tira es muy pequeño y aislado, porque me parece que resulta más natural. 

A decir verdad, me di cuenta de que en otras tiras anteriores solía idear un elenco mayor de personajes, y por eso no tenía la autoridad suficiente para expresarme con ellos. Estaba intentando hacer frente a amistades y relaciones que no entendía demasiado bien. Nunca pienso en Calvin y Hobbes como en un dúo de comediantes que bailan sobre el escenario y actúan para el público. Su amistad es muy natural y personal, del tipo con la que estoy más familiarizado y con la que me siento más cómodo.

WEST: Bueno, si hablamos acerca de la evolución de las tiras, en los anales podemos comprobar que la estrella suele emerger cuando una serie se lleva editando una temporada. Pogo empezó con Albert el Cocodrilo como protagonista estrella de la tira, Peanuts [Snoopy] empezó con Charlie Brown como el protagonista principal, aunque ahora es uno de los secundarios, incluso en Bloom County ha ocurrido algo similar, porque hasta cierto punto, Opus, que no formaba parte de los protagonistas originales, se ha convertido en el centro de la tira. ¿Podría ocurrir algo parecido en Calvin & Hobbes?
WATTERSON: No creo. En primer lugar, me siento cómodo con la forma en la que funciona el elenco de protagonistas. Calvin y Hobbes juntos son algo mayor que la suma de las partes. Cada uno delimita al otro porque interaccionan entre sí para compartir sus pequeñas conspiraciones, o para discutir y pelearse. Lo que ocurre con muchas tiras de cómic es que el animal roba todo el protagonismo, tan sólo porque los animales le ofrecen más libertad a su autor. Como hemos dicho antes, la improbabilidad de que ciertos pensamientos puedan salir por la boca de un niño proporciona cierto tipo de humor tan sólo por el contexto. Bueno, más aún en el caso de un animal, porque es completamente improbable. Además, de esta forma tienes más libertad. Ya sabes, dibujar a un pingüino en un inodoro leyendo The New York Times es adorable, pero si lo intentas hacer con un personaje masculino adulto parecerá repugnante. Creo que siempre existe la tentación de elegir al personaje más flexible y divertido, y casi siempre suele ser el animal. Me parece que en Calvin y Hobbes este último es el más sutil de los dos, mientras que Calvin es la voz discordante, alguien desagradable. Cada uno resulta más divertido por contraste que lo que parecería en solitario. De hecho, como Hobbes es mucho más sutil y su carácter es más tranquilo, a veces me sorprende que la gente le tenga tanto cariño, porque creo que su personalidad resulta mucho más difícil de entender. Puede que sólo sea porque es lindo.

WEST: O porque es un gato.

WATTERSON: Si, claro. No me gustaría intentar dilucidar la dinámica que surge entre ellos invirtiéndola, o haciendo que se moviesen en direcciones más extremas. Espero desarrollar esa dinámica de forma más pausada y hacer que sea más sutil, más compleja, pero no creo que tenga sentido que los personajes de la tira empiecen a moverse en direcciones más radicales.

(Continuará)

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