jueves, 10 de abril de 2014

EMBRYO NÚMERO SIETE


Nada más clickar apresuradamente sobre la página de Embryo con la intención de leer la última entrega de su revista digital, lo primero que atrae toda mi atención es la portada, que me parece excelente. Además, en este caso el protagonista absoluto no es ese Alan Moore a medio rasurar, qué va, sino un personaje llamado Axel Pressbutton que ejerce de barbero psicótico y que a pesar de ser un auténtico desconocido en nuestro país tuvo bastante predicamento tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. En cierto modo este Embryo está dedicado a honrar la memoria de Steve Moore, guionista que fue el principal artífice del personaje. Pero si la portada me parece genial, ¿qué tal está el resto del magazine? Al igual que en anteriores ocasiones, la criatura está tan sanota y gordota como estábamos acostumbrados (y para aquellos que les parezca un engorro leer en pantalla, ya saben, yo siempre me la imprimo en papel en cuanto cae en mis manos (digitales). 

Recordemos que esta es una iniciativa gratuita y trimestral que ya lleva ¡siete! apasionantes números y que está coordinada por Maese ABL y el Señor Wolfville, además de contar con un sinfín de colaboradores que han sido reclutados entre lo más dinámico de la blogosfera.

En el séptimo Embryo nos encontramos con artículos tan lujosos como los que Arion dedica a "The Bojjefries Saga" (tebeo muy inglés repleto de humor vitriólico que aún se encuentra inédito en castellano) y a "La Cosa del Pantano", o la traducción de la entrevista que Pedro Henry le realizó al recientemente fallecido Steve Moore, que además de ser un importante guionista de cómics (como he señalado antes), también ejercería de mentor de Alan Moore en el medio y sería uno de sus compañeros exploradores del mundo esotérico. La revista sigue ofreciéndonos más motivos aún para regocijarnos; en este caso con las aplastantes declaraciones que el autor ofreció enrabietado a The Guardian que yo mismo traduje, con el apasionante recorrido por la charla que se ofreció a tenor de la publicación de "Magic Words" que articula Miguel Ángel Villalobos, con el documentado análisis de Maese ABL titulado "Alan Moore y los Superhéroes con "sonidos"  underground", así como con el extenso recorrido a lo largo y ancho de la historia y los personajes de "The Stars, My Degradation" (que no sólo tuvo a Alan Moore en sus filas, sino también a Steve Moore y Steve Dillon entre otros), o con las reseñas de "Relatos de Yuggoth y otras historias" por José Luis del Río, y "Top Ten", por Angelus.

Todo lo anterior es material de primera, pero esta vez me gustaría resaltar algo bastante importante que me da la impresión que ha tenido una relevancia menor más allá de la "secta" del barbas habitual, y esa es la traducción que Maese ABL está realizando de las obras inéditas de Alan Moore. En este ejemplar nos regalan con la segunda entrega de "Las Estrellas, Mi Desatino" (adecuada traducción de "The Stars, My Degradation"), que supuso uno de los laboratorios de pruebas más importante del autor (el otro fue "Roscoe Moscow", que ya ha sido traducido y publicado en los números anteriores de Embryo.) Si es importante resaltar la importancia de la serie como pista de despegue de quien en poco tiempo se convertiría en uno de los más importantes revulsivos del tebeo, también puede venir de perlas recalcar que el propio Alan Moore ha comentado que no quiere que este material se reedite a cambio de pecunio. Le parece suficiente con que esté disponible de forma digital y gratuita, por lo que las posibilidades de poder leerlo en la lengua de Cervantes eran bastante reducidas.

Alan Moore se "destetó" al guión con estas entregas de crudo dibujo que es posible que repelan a cualquiera que no esté demasiado familiarizado con los trazos de brocha gorda que aplicaban los autores "underground" al otro lado del charco, pero que aún así crearían escuela tanto durante la época hippie como en su resaca de los primeros Setenta, marcando de forma indeleble al autor estudiado aquí. El impacto sobre el de Northampton no sólo se produciría en el dibujo, inspirado de forma evidente por Robert Crumb, Spain Rodríguez y S. Clay Wilson, además de por Art Spiegelman o los primeros y encabronados números de Mad, sino que las temáticas y el aspecto improvisado y aparentemente descuidado del que hacían gala estos pioneros también pueden rastrearse en los guiones del primer Moore. 

El autor insuflaría en sus trabajos la potencia e irreverencia propias del movimiento "oculto", la preocupación social producida por la situación en la que se encontraba Inglaterra (herida de muerte por culpa de las elevadas tasas de paro y la destrucción de empleo público llevada a cabo por las políticas liberales de Margaret Thatcher) y cierto sabor punk que también ambientaba todas las publicaciones contemporáneas de la época, principalmente las de la Fleetway. Todo ello son elementos que estoy bastante seguro que reforzarían las ideas que se le podrían ocurrir a cualquiera que haya nacido formando parte de la clase obrera (a menos que seas un gran consumidor de televisión), algo que puede incidir profundamente en un autor en el momento de desarrollar y progresar en la disciplina artística elegida. 

Moore nunca ha descuidado el aspecto social en sus obras de mayor impacto, tanto en Watchmen (donde se puede observar el punto de vista de la calle a través del quiosquero y del lector del cómic de Piratas), como en V de Vendetta (una de las principales protagonistas es una mujer que se convierte en prostituta para poder seguir sobreviviendo), o incluso en obras de menor calado político como Top Ten, donde el guión también se detiene a veces en estampas de rutina familiar que podrían suceder en cualquier suburbio de la clase media. En concreto me resultó bastante emotiva la despedida que la familia le brindaba a una de las policías estrella de esta serie coral antes de dirigirse a su trabajo, eso sí, cargada con un exo-esqueleto nuclear capaz de destruir potencialmente toda una ciudad.

En "Las Estrellas, Mi Desatino", todas las influencias e inquietudes comentadas rezuman por cada centímetro de página en un abigarrado amalgama que resulta legible gracias a la rudimentaria pericia del autor, repleto de entusiasmo, y sobre todo, al basto humor que aparece con asiduidad. Y esta obra se ha tener muy en cuenta por lo dicho y porque, de nuevo, no sólo facilitó que Alan Moore aprendiese todos los trucos que más tarde florecerían durante su etapa subsiguiente en la revista Warrior, con V de Vendetta y Miracleman como principales reclamos (para algunos de nosotros estos puntales tan tempranos siguen estando entre nuestros favoritos), sino que además, e igual de importante, le hizo prescindir del lastre habitual que acarrea todo autor primerizo. 

Todo esto me ratifica en lo que quería soltar hace unos párrafos: ya que la revista se ha convertido en una importante referencia de estudio en la red, nuestro deber como lectores o colaboradores es el de convertirnos en sus voceros más activos, para que pueda llegar a todas las retinas que aún no han podido catar Embryo.

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EMBRYO en Frog2000: Número unonúmero dosnúmero tresnúmero cuatronúmero cinco, número seis.

2 comentarios:

WOLFVILLE dijo...


Muchísimas gracias, Felix! El artículo-reseña es una maravilla y lo enlazamos en face pero YA!!

Pásalo muy bien este sábado en la presentación de "Ángeles Fósiles". ¡Esperamos con ánsia tu crónica del evento!

Un saludo.

frog2000 dijo...

Gracias! Intentaré realizar una crónica chula del evento!