lunes, 11 de mayo de 2015

JAIME HERNANDEZ CHARLA CON ZAK SALLY (THE COMICS JOURNAL 300), 1 DE 3


Tanto el veterano creador de cómics Jaime Hernández (Love and Rockets, ahora en su tercera iteración de cadencia anual) como el editor de mini-cómics e historietista Zak Sally (Sammy the Mouse, The Recidivist y la próxima recopilación "Like a Dog") han sido inspirados por la cultura y la música DO IT YOURSELF y han acabado publicando en Fantagraphics (editorial propietaria de The Comics Journal). Mientras que Hernandez emergió, junto con sus hermanos Mario y Gilbert, durante los inicios del movimiento del cómic alternativo de los ochenta y los noventa junto a contemporáneos como Peter Bagge, Dan Clowes y Chris Ware, Zak Sally ideó fanzines y tocó música de forma profesional en algunos grupos como los minimalistas Low. En la siguiente conversación no sólo comparan y contrastan el ambiente del que surgieron, sino que también lo hacen sobre su supervivencia como artistas, ética, psicológica y financieramente.

Entrevista transcrita por Jessica Lona
Ingeniero de sonido: Gavin Lees
Gracias especiales a Jeremy Eaton
Comics Journal 300 (2009)
Traducción: Félix Frog2000

----------------------------

Jaime Hernández: ¿En qué época empezaste a crear tus cómics? Me refiero al año, la edad que tenías o lo que sea.

Zak Sally: Creo que hice mis primeros "minis" cuando tendría unos... ¿13 ó 14? 

Jaime Hernández: ¿En qué año fue?

ZS: Oh, tío, ¿´86, ´87?

JH: ¿Cuándo empezaste a creer que ya eras un profesional? Me refiero a que si fue en aquel entonces o....

ZS: Noooo.

JH: Hiciste un cómic y te dijiste: "Hey, ¡este es!" [Risas.]

ZS: Ya sabes, creo que mi sucio secretito es que desde muy temprano quería convertirme en un historietista, y aunque lo intenté duramente, durante un tiempo no me salió nada cool. Cuando era niño dibujaba cómics de super-héroes, aunque en realidad no fuese capaz de dibujarlos. Y en aquel momento el tema de los fanzines estaba empezando y aprendí mucho sobre toda esa escena, pero lo que quería de verdad era que me publicara Fantagraphics. Me refiero a que mis ídolos en aquel entonces, y creo que no será la primera vez que te beso el culo durante esta entrevista, pero en serio, erais tú, y bueno, Pete Bagge. Clowes. Jim [Woodring]. Chester Brown. Y eso es lo que más quería hacer en este mundo, tener un título compuesto únicamente por MI material y que fuese publicado por Fantagraphics. Eso era lo más grande en lo que podía pensar. Pero en esa época era como que no me decidía entre lanzarme a hacer eso y el mundo de los fanzines, y ni de lejos era lo suficientemente bueno como para ser publicado "de verdad".



JH: Supongo que la razón por la que te lo he preguntado ha sido porque estaba intentando hacerme a la idea de si habría algún motivo diferente en cada generación por el que los historietistas se ponen a hacer cómics. ¿Tal vez sea porque provienen de sitios diferentes de los que provengo yo? O tal vez no sea así, aunque a mí me lo parezca.

ZS: En mi generación te teníamos a ti. Te teníamos a ti y teníamos Love & Rockets, y luego estaba Crumb, y Clowes acababa de empezar. Por decirlo de alguna forma, es algo que aún sigue dando coletazos. Pero creo que la generación anterior, esa generación, si piensas en ella de esa forma, verdaderamente siempre dispusieron de buenos cómics. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad? En la época en la que empezaron a leeros, Art Spiegelman y su Maus ya habían ganado el Pulitzer.

JH: Claro, claro. Ya estaba disponible para esa generación.

ZS: Pero respecto a la pregunta que me has hecho antes, en vuestro caso ¿qué es lo que había?

JH: Eeh... ¿Marvel y DC? [Risas.]

ZS: ¡Claro!

JH: Y luego teníamos la revista Heavy Metal, que era lo más alternativo que había sin que fuese cómic underground, ya sabes, sólo porque su material era diferente del material americano habitual.

ZS: ¿Solías leerla?

JH: Si, cuando yo era niño Mario se compraba todos los cómics, y después de un tiempo se empezó a pillar de todo. Y Gilbert también coleccionaba algo, aunque no se compraba todo como Mario. Y entonces yo decidí: "hey, a mí solían gustarme Los Cuatro Fantásticos, y creo que ahora voy a empezar a comprarlos. Ese será el título que voy a empezar a coleccionar." Y luego empecé a pillarme los cómics de "Super Team", ya sabes, y algunas cosas parecidas, cuando empecé a ir al Instituto. Y luego, bueno, empecé con los Vengadores, la Legión de Super-Héroes, en la época de Mike Grell, ¿el tío que dibujaba Sable? ¿lo conoces?

ZS: ¡Sí! No sabía que había hecho La Legión de Super-Héroes.

JH: Si, fue en la época en la que yo me estaba pillando la serie. Y luego también estaba, bueno, la revista Heavy Metal, pero después de un tiempo se volvió aburridísima. Sólo imprimían material porque era en color. En ese momento me dije: "que lo jodan, hagamos lo nuestro. Quiero dibujar el tipo de cómics que me gustaría leer." Básicamente yo vengo de ese ambiente, del material estándar que aparecía en aquel momento. No me fui hacia el underground hasta que Mario y Gilbert empezaron a enseñármelo. Porque era poco apropiado para un niño, ya sabes, era demasiado sucio. No era lo suficientemente Archie.


ZS: ¿Cuando crees que empezaste a fijarte en el material underground?

JH: En los setenta. Como he dicho, cuando era niño no podía leer esos porque eran cómics sucios. No porque fuesen desagradables o algo así, asquerosos. Seguía gustándome el mainstream estándar, Archie, Daniel, el Travieso, cosas por el estilo. Así que no fue hasta que crecí, hasta más tarde, cuando empecé a meterme en cosas como Crumb y otras cosas parecidas. Me aficioné a Crumb directamente porque tenía un estilo clásico. Tenía un estilo clásico, antiguo, su estilo era como si estuviese hecho entre los veinte y los setenta [risas.] Me gustó directamente porque parecían cómics. No podía con el material más abstracto porque no me parecían cómics. Siempre me ha gustado el aspecto de los estándares más antiguos: del viejo tipo de viñeta a viñeta.

ZS: ¿Lleváis ya treinta años haciendo cómics?

JH: Casi. Ya estábamos dibujando cómics en el ´81.

ZS: ¿Y cuántos años tenías entonces?

JH: ¿Puede que veintiuno?

ZS: ¡Jesús!

JH: Y Gilbert... la historia de Gilbert transcurre a lo largo de los ochenta. Empezó en los ochenta pero lo hizo en varias veces. Su primera historia de "BEM" no la hizo de seguido. Fue durante nuestra época punk. Dibujábamos cosas después de llegar a casa de los clubs. [Risas.] Y de las fiestas. Esas cosas.

ZS: Es gracioso, el fin de semana pasado me fui a Hibbing, Minn, porque mi familia es de allí. Allí tienen una cabaña y tienen conectada la DirectTV. Llueve durante todo el día, así que estuvimos viendo la DirectTV, es algo patético, pero de repente apareció la película "Comic Book Confidential", que nunca había visto antes.

JH: [Risas.] Está bien.

ZS: Fue como en "Sweet!"  Me sentí como... ¿la has visto últimamente?

JH: No, no desde hace unos años.

ZS: Verla resulta muy extraño. Supongo que es raro porque nunca la había visto antes, y fue algo enloquecedor, porque aparecían todos esos historietistas a los que adoro y estaban justo ahí, resultó todo un placer poder verlos leyendo las tiras, pero me quedé en plan, "¡quiero escucharlos hablar sobre el tema! ¿Por qué no los dejáis hablar?" Y la gente que les decían que hablasen me parecían unos gilipollas.



JH: [Risas.] El desarrollo de la película resulta raro. Supongo que es porque fue la primera vez que pude ver los entresijos de una filmación, así que pude ver cómo se hacían las cosas de verdad, y en lugar ser un documental sobre, por ejemplo, jazz o algo así, hicieron esto y pensé "oh, esto podría molar", y me quedé en plan, "¿cómo es que no habéis hablado con ese tío!?" o "¿por qué no me habrán preguntado sobre esto? ¡a mí me gustan más esos cómics que a ese tío!" [Risas.] Esas cosas. Y luego sólo usaron mi lectura y no la de Gilbert. Así que hicieron que pareciese que yo era el único tío que hacía Love and Rockets y me sentí bastante mal por eso. 

ZS: Debí perdérmelo, no pude verlo entero. Creo que vi algo de Dan O´Neill, pero, ¿también aparecía Gilbert en el documental?

JH: No, no. Me refería a que grabaron su participación y todo. Lo entrevistaron y también aparecía leyendo. También leyó algo de Sopa de Gran Pena, pero no llegaron a usarlo.

ZS: Oh, lo siento. Pensaba que quizá formaba parte del metraje que me perdí. Si, es algo bastante apestoso, pero creo que era una película graciosa. Realmente me recuerda aquella época de los cómics a mediados de los ochenta y lo diferentes que eran las cosas.

JH: Si, [risas]. Lo eran. [Risas.] Creo que debería revisarlo.

ZS: Sí, justo después me dije: "las personas que aparecen ahí hablando son unos gilipollas" [Risas.] No, sólo es ese tío, Dan O´Neill. Dios. [Risas.] Y ahora también hay hippies de fiesta en mi estudio, así que probablemente me ocurra algo parecido. 

JH: Ahí lo tienes... Hippies, ¿eh?

ZS: Si, es como que...



JH: Eso es como... underground.

ZS: Si, supongo. Los odio. Técnicamente ahora soy underground. Mi estudio es algo físicamente underground.

JH: ¿Está bajo tu casa o qué?

ZS: No, es un estudio en el sótano de un edificio gigantesco. En realidad en los cuarenta se usaba como almacén de municiones.

JH: Oh, así que en realidad se lo estás alquilando a alguien para vivir.

ZS: Si.

JH: Supongo que hay un montón de gente haciendo lo mismo, [risas.] ¿Te gusta estar aislado? ¿Te da una mayor claridad o algo así?

ZS: Lo hace. Cuando intento trabajar en casa, siento que podría... perder demasiado el tiempo, ¿sabes?

JH: Si. Empiezas a doblar la ropa de la colada y esas cosas.

ZS: Tienes toda una serie de cosas que te distraen para no empezar a trabajar. Ahora que estoy pagando por tener un espacio, me siento tan culpable que cada vez que vengo aquí abajo...

JH: [Risas]. Tienes que usarlo.

ZS: Si, y además te hace salir de casa. Literalmente no podría tener un espacio similar en mi casa, no hay sitio suficiente. ¿Tienes el estudio en tu casa?

JH: Claro, la única vez que tuve uno fuera estaba como a tres casas de distancia. Estuve de alquiler en el sótano de mi vecino. Lo más frustrante era que iba y me decía, "mierda, me he olvidado el pegamento", o algo así. Esas cosas. [Risas.] Supongo que estuvo bien. Era algo frustrante al estilo de... digamos que si llovía o algo así, tenía que salir de todas formas. Aunque por aquí no llueve tanto, creo que sería lo normal para cualquiera que lea esto.

ZS: Déjame preguntarte algo. ¿Durante cuánto tiempo sueles trabajar?

JH: ¿Trabajar? Depende. El último mes acabé mi último número e intenté llegar a tiempo a las fechas de entrega, y entonces me di verdadera prisa, trabajé contrarreloj durante todo el día y toda la noche. Sin parar. Y luego acabé y me entró la tristeza habitual post-cómic.

ZS: La retirada.



JH: Me deprimí en cuanto me empecé a sentir inútil, porque no tenía nada que hacer, nada con lo que mantenerme ocupado. Así que empecé a buscar otras cosas que me mantuviesen ocupado y no funcionó, o algo parecido. Así que intenté empezar una nueva obra y se me ocurrieron nuevas ideas, y me puse a ello. [Risas.] Y luego las abandoné durante tres días, porque vi que no funcionaban. Necesitas que te llegue. Y no podía hacerlo. Nunca he podido hacer que la inspiración surja de forma forzada. Es algo que me viene de repente. Por lo que puedo estar haciendo algunas cosas, pero sólo trazo algunos bocetos que no significan nada, que no tienen vida. Es extraño. Después de casi treinta años aún no sé cómo juntar mis mierdas. [Risas.] Sigo haciéndolo exáctamente igual que como lo hacía entonces.

ZS: Cuando dices eso, y no sabría decirte por qué, no sé si "felicidad" sería la palabra que más me esperaría escuchar después de haber finalizado un número sobre el que estabas volcado. [Risas.]

JH: Sólo la utilizo durante un par de días, ya que solía acabar cada tres o cuatro meses. Pero ahora que estoy haciendo las cosas anualmente y me dura todo un mes, ¿sabes? Y termino convirtiéndome en esa persona inútil. Acabo dando vueltas por todos lados y mi esposa me dice: "¡Me estás volviendo loca, vete a algún sitio!" [Sally se ríe.] Es algo que nunca he sabido manejar.

ZS: Bueno, ¿y cómo vuelves a empezar?

JH: Bueno, cuando te lo describa sonará tonto, pero es... obviamente hay mucho más. Tengo que ver que estoy llegando a alguna parte. Tengo que ver que se convertirá en algo y que tendrá una vida propia por sí mismo. Y la única forma de hacerlo en realidad es haciéndolo. [Risas.] Así que ese es el mayor problema: conseguir que mi mano y mi cerebro y mi alma lleguen hasta allí, esa es la parte más difícil. Pero una vez que tengo algo que empieza a tomar forma y a parecer consistente, y que empieza a tener una vida propia, me vuelco y nadie podría apartarme de ello. Pero llegar hasta allí sigue siendo bastante difícil a veces. A veces unos proyectos son más difíciles que otros. ¿Y qué hay de ti?

(Continuará)