jueves, 4 de junio de 2015

GG ALLIN: FRACTURANDO NORTEAMÉRICA V


GG ALLIN: FRACTURANDO NORTEAMÉRICA IV, por Frog2000

Nota: si eres menor de edad, esto no es para ti, no sigas leyendo.


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Nunca fui una de las mascotas de los profesores
Era un radical separado del resto, ya sabes
Nunca seguía las malditas reglas
Porque los profesores eran un montón de idiotas

Vete a la mierda, si tratas de decirme qué hacer
Vete a la mierda, si intentas decirme qué hacer

Entonces me conseguí un trabajo de verdad, sí eso es lo que hice
Pero aún así yo era un maldito vago
Maté a mi jefe, porque me dijo que me cortase el pelo, eso es lo que hizo
Luego me fui al centro para follarme a alguna puta vieja, era una zorra

Vete a la mierda, si intentas decirme qué hacer
Vete a la mierda, si tratas de decirme qué tengo que hacer

Nunca me digas qué tengo que hacer
A la mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda
Nunca vas a decirme qué hacer

Ese gilipollas vino donde yo estaba, quería decirme "lo que haces está mal"
Y le contesté: "no me importa, eres un puto estorbo
Te crees que eres jodidamente guay
Pero no eres sino una mierda, puedes chuparme la polla”

Vete a la mierda, si intentas decirme qué hacer
Vete a la mierda, si intentas decirme qué hacer

Teacher´s Pet”, G. G. Allin

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Un hombre de recursos, así se podría considerar a Kevin Allin. El cantante se estaba deshaciendo de todo lo que de material portamos el resto de los humanos, una aplastante carga que nos impide la libertad de movimientos. A G.G. ya ni siquiera le hacían falta bandas con las que tocar, se generaban casi de forma espontánea. Su nombre (al que revistas de nuevo cuño como Maximum Rock n´roll y Flipside le estaban dando resonante eco) bastaba para programar bolos de la nada utilizando a músicos locales en cualquiera de las ciudades que visitaba. Algo parecido ocurrió con la banda de una sola performance, los Nazis de Texas, que le respaldaron a su paso por Dallas. Su bajista, Gene Perfect, contactó con el cantante por correo para entrevistarlo para su fanzine Slamming Dandruff, y se hicieron colegas por carta. GG le dijo que iría a Dallas con Cheetah Chrome para ofrecer un concierto y le preguntó si su banda, The Holy, tocarían con él en la ciudad. Dicho y hecho, aunque finalmente el Dead Boy no pudiese acudir, Allin llegó con sus pintas "hair metal" en autobús y se quedó en la casa de la mamá de Gene. Después de dos ensayos, uno de ellos sin los aullidos del cantante de por medio, los Texas Nazis ya estaban listos.

Respecto al apodo, el guitarrista Count Lyle aclara “de ninguna forma estoy orgulloso del nombre "Texas Nazis", pero recuerdo que Gene lo eligió porque sonaba ofensivo. No éramos skinheads ni racistas, tan sólo intentábamos epatar a la peña de esa forma tan idiota”. El concierto que celebraron en la Twilight Room fue recogido para la posteridad en una cinta auto-editada de estupendo sonido titulada "Boozing and Pranks" (más tarde reeditada en CD como “Aloha From Dallas”) y algunos de los datos que se indican en el artefacto (rubricados temblorosamente por la mano de Allin) indican que el show enlatado formaba parte de la interminable gira que ya no tenía visos de finalizar nunca (compatible, por otra parte, con su trabajo habitual en la época como conductor de un camión de ropa sucia) y que en este tramo nuestro protagonista había bautizado como “Hated In the Nation Tour 85”. De la corta reunión con los Nazis tejanos también surgiría un segundo fruto igual de corpulento, la grabación de los ensayos para el bolo en forma de cassette. En "Sing Along Love Songs", reeditada parcialmente varias veces, aparecen canciones como "Hard Candy Cock", "Cock On The Loose" o la taladradora conocida como "I wanna fuck your brains out" que siempre formaban parte del venenoso repertorio.


G. G. Allin se lo dejó bien claro a los músicos, pasara lo que pasara en directo ellos tenían que seguir tocando. Gene arrugó la nariz, porque no sabía exactamente a lo que se refería su nuevo amigo, aunque lo intuía. A pesar de la escasez de público, cerca de sesenta personas, el concierto en la sala Twilight Room fue otro de los eventos que engendraron tanto encarnizados adeptos como detractores del artista, pues no era Allin alguien que se amilanara por la poca o nula presencia de potenciales adoradores. Como entretenedor se debía a una audiencia que muchas veces ni superaba la decena, y procedía a sudar, defecar, mearse o cortarse, incluso a cantar y berrear, con la misma intensidad. Algunos de los presentes lo verían como héroe del nihilismo, otros como potencial basura blanca merecedora de la silla eléctrica o como residente del frenopático más cercano en plena escapada, pero absolutamente todos recordarían y comentarían la gala durante los meses venideros. Mientras los Texas Nazis iniciaban uno de los primeros temas su líder se "vació" en el escenario y luego saltó sobre el objetivo visible más cercano, una chica que vestía de blanco flanqueada por varios de los skaters que no se arredraron ante las evoluciones de ese demonio de Tasmania mugriento y que aguantaron en primerísima fila. Nadie ayudó a la desamparada mujer que se defendió como pudo mientras su vestido pasaba de lo impoluto al color de la mierda. Luego el enajenado se arrastró hasta el escenario de nuevo, defecó otro poco más y se revolcó en ello como un bebé que se lo ofrece a la que le dio la vida, se incorporó de inmediato y empezó a lanzar proyectiles de caca humana contra los espectadores. Los músicos siguieron impertérritos aporreando “Eat My Diarrhea”. Cuando acabó el concierto el cantante estaba cubierto de heces y empellones, cortes hechos con los restos de botellas rotas y escupitajos. El salario que le pagaron por tan peliaguda labor: 100 dólares que repartió con su banda. Después de acudir a urgencias para que le zurciesen una de las punciones con peor aspecto que se había propinado a sí mismo, la ya difunta banda disfrutó de una pequeña juerga alcohólica en un aparcamiento perdido y Allin se subió al autobús de vuelta a New Hampshire. Como al resto de asalariados le esperaba otra semana de curro. Puede que fuese en ese breve momento cuando conoció a Tracy Deneault, una chica de Texas que engendraría el único vástago conocido de G. G. Allin: su hija Nico (ver primera foto).


Aunque muchas veces no le hiciese falta más que un puñado de músicos para actuar, el ingenio y el dinero provocaban que el ministro del esputo fuese capaz de montárselo solo. Como si fuese un émulo analógico de Jesucristo para la década Reagan, el club de turno ponía a tope aquella cinta grabada con los ensayos de los Texas Nazis sin rastro de la voz en ella e incordiaba al público con sus habituales letanías de odio en solitario. Y en algunas ocasiones incluso forjaba alianzas con demacradas punks que nunca nadie se hubiese imaginado que tendrían lugar, dada la galopante misoginia con la que el voceras pecaba tanto en sus letras como en los conciertos. Fue el caso de otra de las yermas bandas que se pondrían a sus órdenes durante aquel año 1985, las Cedar St. Sluts. G.G. había comentado en varias entrevistas que estaba enamorado de Nancy Sinatra y que le gustaría que ella viniese a verle a uno de sus conciertos. Precisamente la cinta con Cedar St. Sluts es una excepcional rareza porque es su tributo particular a la hija de La Voz. Para la cinta grabada en Boston contó con los servicios de "jóvenes" "chicas" punk como Connie Clit, Tammy Tits y Poline Pussy, en realidad un grotesco embuste, porque lo cierto es que el grupo lo formaban alguno de los Scumfucks y otros compadres con seudónimo. De vez en cuando en las grabaciones suenan coros femeninos que vete tú a saber de quién serán, facilitando así que temas como "Bad Habits" oscilen entre el pop y la barbarie. Duraron juntos un par de meses, aunque nunca llegaron a tocar en directo y se editó una cinta: "The Sleaziest, Loosest Sluts" (reeditada en CD en 2006), con versiones sin acreditar de Nancy Sinatra, salvajes tomas de "I wanna suck your cunt" y grabaciones sacadas de un cubo de basura como relleno. Por una de esas raras mutaciones que se producen de vez en cuando en el mundo del underground, el nombre sería retomado por Black & Blue, el sello que había amparado a Allin desde el principio, que lo pondría al servicio de tres chavalas que incluso se atrevían a versionar el "Sluts In The City" e "In My Room" del cantante. La intención era homenajear a GG en un año, 1988, en el que este se encontraba en la trena, y la aventura terminó con un disco, "Songs by working girls", repleto de punk melódico sin trascendencia alguna. 

Próxima entrega: años 1986 y 1987, bolos con The New York Superscum y The Holy Men, entrevistas demenciales en la radio, primeras grabaciones con los Aids Brigade, el regreso de los Scumfucs.