viernes, 12 de junio de 2015

JAIME HERNANDEZ CHARLA CON ZAK SALLY (THE COMICS JOURNAL 300), 3 DE 3


Entrevista aparecida en The Comics Journal 300, realizada por Jessica Lona y traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2.

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ZS: [Risas.] Deberían gustarle, son unos dibujos de Spiderman impresionantes. No tenía ni idea de que tuviese eso dentro de mí, pero maldita sea, soy capaz de dibujar a Spider-Man de memoria.

JH: ¡Claro! Yo me sentí tremendamente orgulloso cuando me di cuenta de que podía dibujar el símbolo de Superman de memoria. Oh, tío, tenía que hacerlo.

ZS: [Risas.] ¿Cuando ocurrió?

JH: [Risas.] Oh, cuando era adolescente. Pero de niño ni siquiera sabía que era una "S". Pensaba que sencillamente era algo que estaba en su pecho. 

ZS: Es una cosa bastante rara. Es una cosa rarísima para dibujar. Es como el negativo de...

JH: Si no lo dibujas bien, no tendrá muy buena pinta.

ZS: No.

JH: Es como dibujar a Charlie Brown. Puede que te digas: "oh, parece fácil de dibujar." Y luego lo intentas y si, es bastante difícil.


ZS: Hey, ¿por qué no hay más historietistas que hayan hablado sobre el hecho de que Charles Schulz falleció justo el día antes de que se publicase su última tira?

JH: No lo sé. Estuve pensando en ello y mi conclusión fue que tenía un montón de material preparado para el final, porque no habría sido capaz de hacer otra cosa. Eso es lo que yo creo. Porque soñaba con que la última tira fuese una en la que parecía que Charlie Brown sí que iba a patear el balón, y por supuesto, al final no lo hacía. Y eso finalizaría la tira justo en ese punto. Pero al menos tenemos esa carta donde escribió, "Gracias a todos por vuestro apoyo, he pasado unos años maravillosos", y otras cosas parecidas. También he pensado que quizá no hubiese sido capaz... que igual no podía seguir dibujándola por culpa de su enfermedad, esa es mi opinión. 

ZS: ¿Y no piensas (es mi opinión) que casi es como si hubiese puesto a Dios a prueba? [Hernandez se ríe.] Me refiero a que es como cuando fallece la esposa de alguien y el marido llevaba con ella...

JH: Es cierto, y él la sigue al poco tiempo. Si, también me lo parece. También lo pensé, que cuando asesinó a su hijo, eso es lo que le mató. Ya no tenía nada por lo que seguir tirando, nada que lo mantuviese en movimiento. Si, yo también creo lo mismo.

ZS: Si, es raro que... lo estuve pensando unos dos o tres meses antes del verdadero final de la tira. No recuerdo donde estaba, pero igual me encontraba en casa de mi madre o algo así, y salieron noticias suyas en la TV, y fue cuando anunciaron que iba a acabar la tira o algo parecido. Lo estaba viendo (era como un pequeño documental sobre él), y aunque no soy un llorón ni nada... por alguna razón me quedé expectante, y vi el documental y me dije, "oh, ¡Charles Schulz!" Y empecé a chillar. No sé, quizá fuese porque había aprendido a leer con él.

JH: Si, también era ese tío que llevaba ahí durante tu vida, durante toda tu vida. Es alguien que crees que estará ahí para siempre. Eso es lo que yo pensé... aquí tenemos a los L.A. Dodgers, y a Vin Scully, el famoso locutor. Llevo escuchando su voz toda la vida. El tío tiene 81 años ahora, y aún sigue en el mundo del deporte, y sigue siendo brillante y tal, pero pensé, "Dios, un día no volveré a escuchar su voz." Eso es lo que ocurrirá. Y es algo que lleva contigo toda tu vida y que pensabas que siempre estaría ahí. Supongo que también lo pensaba sobre Schulz.

ZS: ¿Has leído ese libro de Schulz que acaba de salir?

JH: No, no lo he hecho. Vi el documental. Estoy seguro de que no es lo mismo, pero recuerdo que la gente decía del documental que "muestra su lado oscuro, y todo eso de que no era tan brillante y todo lo demás."

ZS: ¡No jodas! Creo que pensé, "¿se habrán leído estos alguna tira de Snoopy?", porque igual no lo han hecho.


JH: Lo vi y pensé, "aparte de los millones de dólares, ¡creo que cada historietista también habrá tenido que pasar por muchas cosas!" Él tuvo sus altibajos, hizo su trabajo y luego se volvió paranoico en cuanto a lo que pensaba la gente de él, todos esos altibajos por los que creo que pasa cualquier historietista. Creo que es gracioso.

ZS: Era un libro raro. Me lo leí entero, y vi que el escritor decidía centrarse en ciertas cosas extrañas. La relación con su padre y su madre, y sobre que no hablaban mucho entre ellos. Luego había grandes disecciones psicológicas de Schulz. Lo estaba leyendo y era como, "tío, acabas de describir a cada habitante de Minnesota con el que me haya tropezado alguna vez." [Jaime Hernandez se ríe.] Como si él fuese una extraña anomalía psicológica. "¿Estás de broma, tío? ¡Se parece a cualquiera de los que he conocido!" 

JH: Una vez, cuando Gilbert y yo estuvimos en un tour de firmas que hicimos en el 92, pasamos por "The College of Comic Book Knowledge"...

ZS: [Risas.] ...yo... creo que yo estaba allí...

JH: ¿Estabas?

ZS: Estuve en un coche bebiendo con Gilbert en algún momento, estaba borracho y le estaba molestando...

JH: Si, es cierto. Bueno, cuando hicimos el tour, alguien se trajo una carpeta donde se recopilaban los nombres de todos los artistas e historietistas que eran de Minnesota. Muy bonito. Es como algo que es vuestro, vuestro propio, allí se ha criado [risas] toda esa gente talentosa y loca.

ZS: Curt Swan.

JH: ¡Ahí lo tienes! Ese tío hizo una lista con todos los historietistas que son de allí. Era asombrosa. Me gustaría habérmela guardado. 

zs: Me hubiese gustado verla. Conozco a algunos nuevos que de vez en cuando aparecen por aquí y por allá. 

JH: Los estás engendrando, tío.

ZS: Eso espero, ¿verdad?

JH: [Risas.] Es como con Wisconsin y sus asesinos en serie.

ZS: [Risas.] Y su requesón. Sabes que los de Minnesota odiamos a los de Wisconsin, ¿verdad?

JH: Me lo figuraba. Cuanto más cerca, más rivalidad.


ZS: Hablando del 92 y de esa película y del resto de cosas, había una especie de grupo de... o yo pensaba que era un grupo... antes de que surgiesen todos los historietistas que hay hoy en día, en aquel entonces parecía como si no hubiese más que, por ejemplo, vosotros y Peter Bagge y Dan Clowes, que realmente érais el centro de esta nueva cosa que estaba ocurriendo en los cómics.

JH: Ha sido la única vez que he sentido ese tipo de mentalidad de pandilla.

ZS: ¿Es una sensación positiva?

JH: No, ¡es una sensación magnífica! Recuerdo que me encantaba estar en compañía de esos tíos, y también de las mujeres, de todos los que estaban haciendo sus cosas en aquella época. Sentía como una sensación de fortaleza, de poder, una especie de sensación a lo "hey, conquistemos el mundo." Ya sabes, "este es el único lugar de la Tierra donde está ocurriendo esto," algo así. Lo que me parecía más interesante era que cada uno de nosotros vivía en un Estado diferente. [Risas.] No sé cómo lo vería el resto de la gente. Me llegaban opiniones de que algunos creían que era como un club cerrado que no permitía la entrada de nadie más, algo exclusivo que les hacía pensar que éramos una mierda a la última. Bueno, nosotros creíamos que éramos una mierda a la última, porque estábamos haciendo todo el trabajo. 

Pero en mi caso me encanta relacionarme con gente que piense como yo y con la que pueda elaborar cosas. Guardarme sus interesantes pensamientos. Me gusta muchísimo. No es que intente excluir a nadie, sino que lo que quiero es charlar sobre algo sin tener que explicar toda la historia de mi vida, y allí estaban ellos. Es como cuando tu hijo empieza a ir a la escuela y empiezas a conocer al resto de padres, y tienes que explicar lo que haces como unas veinte millones de veces. Llevo haciendo cómics unos treinta años, y aquí me tienes, diciéndole a la gente, "no, no son dibujos animados, es un comic book, pero no es como Spider-Man, es más adulto, pero no es sexual, sino..." Y sigue pasándome que lo tengo que explicar todo. 

ZS: Puede que eso fuese lo que intentaba decir antes. Esa sensación de ¿qué es lo que estoy haciendo? Sé lo que estoy haciendo, pero para el resto del mundo es... aún sigo haciendo "libros divertidos."

JH: Y luego mi esposa se cachondea de mí porque alguien en el colegio, uno de los padres, dice: "Sé quién eres. Me encanta Love & Rockets", o lo que sea, y mi esposa empieza a reírse de mí porque me vanaglorio, y yo me pongo en plan "no, ¡en realidad estoy contento de que alguien sepa lo que hago!" [Risas.] Es una buena sensación.

ZS: Creo que la primera vez que cruzamos algunas palabras fue en San Diego. Había gente haciendo cola, sé que fue en la convención de cómics, pero vosotros estabais ocupados todo el tiempo firmando. Fue... se podría decir que había gente que llevaba leyendo Love & Rockets desde hacía mucho tiempo, y que significaba mucho para ellos. O al menos es lo que me parecía.


JH: Y que ellos acudan significa mucho para mí. Me gusta... [risas]. Me gusta conocer a gente que sabe lo que hago. Punto. Que no tenga que explicarles quién soy. Y ya sabes, es el único momento en el que conozco a gente en persona a la que le gustan mis cosas. 

ZS: Claro.

JH: Quiero que me quieran. [Risas.]

ZS: Ese grupo de historietistas de los noventa del que hablabas antes, esos tíos con los que sientes que hay mucha afinidad, ¿sigues sintiendo lo mismo por ellos?

JH: Me gusta verlos más como a viejos amigos. No nos vemos demasiado. Es casi como si nuestros cómics hubiesen seguido rutas diferentes. Nunca quise verlo como una competición, en plan "oh, espera, se está haciendo más popular, él va a hacer una película, oh, mierda. Se convertirá en alguien demasiado bueno para nosotros." Nunca me ha gustado verlo así, pero sí, tiendes a distanciarte. Y los ves cada diez años y aún siguen siendo los viejos colegas, y siempre te produce buenas sensaciones. 

Pero como comprenderás, se han expandido por otro sitio. Y luego, creo que toda la industria y que todo el mercado alternativo está muy fragmentado. Ahí tienes al mejor grupo de historietistas del mundo viviendo aquí y allá, aunque comenzaran aquí. Es difícil seguirles la pista. Muy pronto empiezas a sentir como que estás compitiendo. No, nuestros historietistas son mejores que los suyos, o algo parecido. Y eso es algo estúpido, pero realmente eso es lo que nos separa. Todos intentan encontrar su lugar, así que empiezan a actuar de esa forma. No sé. Quizá sólo sea mi propia manera de verlo, ya que estoy solo en mi pequeño estudio. Pero es lo que a veces me parece. 

ZS: Tengo un par de amigos historietistas, y voy a las convenciones y allí me encuentro con toneladas de gente a la que me apetece ver, y al mismo tiempo también tenemos ese otro nivel, como si fuese una pequeña piscina llena de creadores de cómic, como una pequeña tarta que de alguna forma es un lugar de críticas y comentarios agudos, como una especie de locura. Aunque dicho esto, la mayoría de los tíos que conozco en el medio del cómic son gente bastante maja. Hay algún completo gilipollas. En los viejos tiempos del Journal se podía hablar sobre ellos, pero ahora ya no. Porque el Journal mola. [Hernandez se ríe.] Supongo, ¿verdad?

JH: ¿Mola el Journal?

ZS: ¿Lo hace?

JH: Ahí lo tienes. Ya tenemos algo más sobre lo que hablar. 

ZH: Bien, demonios.

JH: ¿Qué opinas?

ZS: No sé. [Risas.] ¿Puedes compartir conmigo algo sabio?


JH: Veamos.

ZS: Aún me siento como... estoy a punto de cumplir 38. 

JH: Y llevas haciendo cómics casi tanto tiempo como yo.

ZS: ¿Tienes...? ¡No!

JH: ¿No decías antes que ibas a volver a hacer tus mini-cómics? ¿Para cuando?

ZS: Oh, bueno... claro que sí... Claro, ¡aunque apesten!

JH: ¡Pero los estás haciendo! ¡Y sin miedo alguno!

ZS: [Risas.] No, algunos los hice completamente aterrado.

JH: Si, pero los hiciste, y esa es la diferencia. Moviste el culo. Te pusiste a currar. Pusiste tus sentimientos, tu cuerpo, tu alma... en ello. Espero que lo hicieras.

ZS: Probablemente puse demasiado.

JH: En ellos. No hay nada más audaz. Mis cómics... pongo en ellos toda mi jodida alma, así que si alguien los menosprecia y dice que solo son mierda antigua... una mierda, claro que herirá mis sentimientos. Porque estoy poniendo toda la carne en el asador cada vez, y no me escondo. No sé dónde nos lleva eso: igual a la auto-compasión [Risas.] De todas formas, estábamos hablando de tus cómics. Pusiste toda la carne en el asador desde el principio, así que realmente mírate a ti mismo como un joven valiente.

ZS: Tampoco puedo.

JH: [Risas.] ¿Pero qué más sabiduría puedo compartir? Bueno, lo primero es que diría que has llegado demasiado lejos en tu camino, y no te hablo desde la posición profesor-estudiante, o algo así, pero... es mi propia forma de ver las cosas. Entiéndelo. Todo lo que haces... si no eres un "fake", ellos lo buscarán. [Risas.] Esa es la sabiduría en la que creo. Y quizás tienes que seguir enojado. [Sally se ríe.] Y hambriento. Algo hambriento. Al final podrás alimentarte porque estás demasiado cansado de morirte de hambre, ese tipo de cosas. Tienes que mantenerte justo en el punto en el que pasas hambre, donde todavía tienes ganas de comunicarte. Elaborando tu... Maldita sea, aquí estoy yo. Y la ira también ayuda.

ZS: Ya lo pillo. [Risas.]

JH: Bueno, mira, ahí lo tienes. Y si aparece en tu obra... hay ira de la buena y de la mala. Pero creo que se puede sacar la ira positiva. En otras palabras, aunque las cosas sigan apestando ahí fuera, estoy intentando enseñarte cómo se puede hacer el bien. Eso es todo lo que sé. [Risas.]