lunes, 6 de julio de 2015

CINCO PREGUNTAS PARA LANCE PARKIN (AUTOR DEL LIBRO SOBRE ALAN MOORE “MAGIC WORDS”)

Por Alan David Doane para Trouble With Comics, traducido por Frog2000.

Lance Parkin acaba de escribir la biografía definitiva de Alan Moore en el grueso tomo titulado “Magic Words: The Extraordinary Life of Alan Moore”, publicado por Aurum Press. Moore es uno de los más celebrados autores de la historia de los cómics, pero ya hay muchos buenos libros dedicados a explorar la vida y obra del hombre. Así que me sorprendió gratamente encontrar toda la cantidad de conocimiento y matices que Parkin le aportaba al tema.

Alan David Doane: Magic Words pinta uno de los retratos de la carrera de Alan Moore más completos y objetivos que haya leído nunca, y eso que sigo fascinado tanto por la persona como por su obra desde la época en la que su La Cosa del Pantano empezó a publicarse en los Estados Unidos. Cuéntanos cómo ha afectado sumergirte completamente en su obra, su vida y su punto de vista tu escritura y a ti mismo como ser humano.

Lance Parkin: Gracias. Yo también sigo la obra de Alan Moore desde los comienzos de su carrera. Y estás en lo cierto al proponer que este proyecto me ha afectado tanto como escritor como en la forma en la que veo el mundo. Después de realizar un escrutinio sobre su vida he visto varios paralelismos con la mía. Tuvo una educación muy similar a la que me dio mi padre. Moore y yo hemos escrito un montón de historias ambientadas en universos compartidos. Es inglés y está casado con una americana.

Escribir una biografía te hace pensar sobre cómo podría ser leer la tuya, te hace darte cuenta de que podría ser una historia y no una vida de verdad. No estoy intentando resumir toda la vida de un ser humano en cuatrocientas páginas, sino proporcionando una narrativa sobre su vida que espero que profundice y que visualice las cosas desde algunos ángulos interesantes.

Su carrera exige algunas preguntas interesantes sobre algunos rasgos de la escritura profesional: ¿Cuándo te empiezas a comprometer? ¿Cuáles son los estilos que merece la pena conservar? ¿Qué es lo más importante? Son preguntas que no tienen una respuesta fácil, o que no tienen necesariamente las mismas respuestas para todas las circunstancias. Alan Moore siempre ha sido muy resuelto. Nunca ha aceptado la pereza o la mediocridad propias ni en el caso de los demás. Lo que no quiere decir que todo lo que haya hecho sea perfecto al cien por cien. Pero nunca ha entrado en eso de: hey, la gente está comprando esto por la marca o porque ya les gustaba el personaje. Sabe bien que hay un cierto número de personas, las suficientes como para hacer que un proyecto resulte viable, que se comprarán cualquier cosa con su nombre. Se lo toma como una licencia para producir cosas nuevas y extrañas, no para seguir incidiendo una y otra vez en sus logros anteriores.

Alan David Doane: Has indagado mucho para explorar el interés de Moore en la práctica de la magia, comenzando por su anuncio de que se iba a convertir en mago y luego investigando cómo ese punto de vista mágico ha ido impregnando su obra. ¿Cómo crees que ha impactado dicha evolución en la escritura de Moore?

Lance Parkin: Te seré honesto, para nada soy una persona espiritual o de pensamiento místico. Eso no quiere decir que desprecie o me ría de quien haga gala de él, y menos de Alan Moore, pero escribir ese capítulo fue más como una expedición cartográfica que algo parecido a que estuviese predicando su evangelio. Mi instinto era descartarlo del todo, teniendo en cuenta que cuando tomas alucinógenos, entonces es posible que empieces a ver algo. Eso sí, creo que mi interpretación ultra-racionalista habla más sobre mí que sobre Alan Moore.

Cuando Moore dice ‘magia’, en realidad se refiere a algo sobre lo que la mayoría de la gente podría llamar ‘creatividad’, o una expresión igual de afortunada, o se refieren a que el Arte es capaz de afectar la forma en la que experimentamos el Mundo. Él lo resume diciendo que el arte hace todas las cosas para las que están destinadas los hechizos mágicos... ¿quieres que alguien se enamore de ti? Escríbele un poema de amor. ¿Quieres conjurar un millón de libras? Escribe Watchmen.

Me resulta muy fácil barnizar la "magia" como una estrategia de Moore para desempolvar sus técnicas de escritura. Escribir trata por completo acerca de encontrar nuevas formas de decir las cosas, o debería serlo, y es fácil caer en la auto-parodia y repetirse. Moore dispone de un sistema para evitarlo.

Al mismo tiempo, claramente parece ser algo más. Como ocurría con Philip K. Dick y otros antes que él, Moore ha tenido experiencias místicas que no puede explicar de forma racional, o por lo menos describirlas con palabras. Hay algo profundamente personal –único- en su cabeza. Y claramente es algo en lo que él cree. Él, más que ninguno, reconoce lo tonto que puede sonar. No tengo el don de la telepatía, y soy lo suficientemente humilde como para admitir que si Alan Moore no puede encontrar las palabras, sería una tontería que yo lo intentase. Mi lado racionalista echa un vistazo a las cosas que ha producido bajo su influencia, y llega a la conclusión de que todo lo que ha hecho de esa forma parece estar funcionando.

Promethea es llamativa, compleja y está basada en una filosofía que parece ser el opuesto directo de la forma en que funciona el mundo real, hasta el punto de que a veces ¿no parece estar insultando a la razón? Bueno, puede que sí, pero tenemos que contar con que también lo hace el Capitán América.

Alan David Doane: La personalidad iconoclasta de Moore y su ponderada filosofía ética le han llevado a pelearse con algunos de sus editores y colegas, aunque otras relaciones creativas y asociaciones de negocios han continuado durante varios años. ¿Cuál crees que es el factor decisivo para que un creador o editor siga cayéndole simpático a Moore y para que siga trabajando con él continuadamente a lo largo del tiempo?

Lance Parkin: Confía en él, y por el amor de Dios, ruega para que él no pierda su confianza en ti.

Personalmente creo en los editores. He tenido la suerte de tener a un puñado de grandes editores, empezando por el primero, Rebecca Levene en Virgin Books, e incluyendo a Sam Harrison, quien editó  "Magic Words". Entendía mejor que yo mis libros, porque podía leer un manuscrito y encontrar cosas que yo no había visto, me ayudaba a dilucidar esas cosas y a pulirlas. Veo a los editores como a mentores o entrenadores de boxeo. Su trabajo -en mi caso me refiero a su trabajo durante la fase creativa- es hacer que mi libro sea la mejor expresión posible de mi visión. No está para ayudarme a lanzar los golpes, sino que me tiene que dirigir para que mis golpes tengan mayor fuerza y precisión.

Creo que Moore ve a los editores de forma completamente diferente. No es una analogía que él haya utilizado nunca, pero creo que los ve como más como a galeristas o algo así. Él les mostrará su trabajo acabado y el trabajo de ellos consistirá en proporcionar un espacio adecuado para mostrar la obra de la mejor forma posible y vender las entradas. Él hace lo artístico, ellos el negocio. Si un pintor expone en una galería y descubre que el propietario ha cambiado una de las imágenes, incluso aunque sea ligeramente, o que está vendiendo tarjetas postales de su obra cuando le ha pedido que no lo haga, entonces ese pintor estaría perfectamente en su derecho de no exponer en esa galería de nuevo y expresar en voz alta y con frecuencia su disgusto. En particular si la galería nunca ha respaldado sus pinturas, como dijo que haría.

La forma de reconciliar ambos modelos es pensar que un buen editor es alguien que respeta al artista, y entender que un guionista tiene libertad de elección artística y que elige algo específico por un motivo.

Alan David Doane: Me encantó que utilizaras una de las citas de mi propia entrevista de 2004 con Alan Moore (disponible en el tomo de Yuggoth de Avatar [publicado por EDT en castellano]) como parte de lo que ha tenido que ser un proceso de investigación exhaustivo. Como he dicho antes, llevo siguiendo a Moore y a su trabajo desde principios de 1980, y siento un gran aprecio por su obra y gran admiración por las posturas éticas que ha tomado a lo largo de los últimos años. Me gustaría decir que como guionista de cómics, la postura de Moore sobre algunas cuestiones éticas me ha llevado a mí mismo (bastante a menudo), a estar en desacuerdo con los miembros de lo que cortésmente llamaré "fans de los cómics." La aceptación de "Before the Watchmen" por parte del medio de los cómics como un negocio y una cultura supuso para mí el verdadero punto de ruptura, porque pude sentir la maldad absoluta de DC, y creo que los creadores que trabajaron en el proyecto deberían haber rechazado rotundamente el trabajo, mientras que cada ser humano pensante debería haberlo vilipendiado, y el hecho de que eso no haya ocurrido me hizo querer distanciarme de los cómics en su conjunto. En tu caso presentas de forma justa esta cuestión, pero me gustaría preguntarte: ¿qué opinas en cuanto a lo que la existencia de "Before the Watchmen" significa para los cómics tanto como industria como cultura?

Lance Parkin: Sí, hay una serie de cuestiones y de distintas perspectivas. Tomaré aliento...

Difícilmente puede ser Alan Moore la mayor víctima que haya visto la industria alguna vez. Soy un escritor independiente, y la idea de que un libro se siga imprimiendo continuamente durante veinticinco años, y además vender dos millones de copias, con unos derechos del 4%, con una versión como gran película... me hubiese gustado tener el mismo acuerdo. (Dicho esto, cuando lo entrevisté para "Magic Words", Moore me dijo que no tenía derecho a ningún beneficio de "Before the Watchmen"). Creo que en este caso concreto, la cuestión es que Watchmen comenzó su vida como una cosa autónoma que era propiedad del creador. Esto hace que sea diferente de Superman o Iron Man, que no eran historias, sino personajes diseñados para protagonizar una historia que se desarrolla a lo largo de una narrativa. ¿Cuál es la manera justa de tratar a los creadores y a sus propiedades cuando cincuenta o setenta y cinco años después los personajes se han convertido en marcas multimedia globales por derecho propio? Es una pregunta interesante, pero en lo que atañe a Watchmen no es la misma cuestión.

¿Fue "Before the Watchmen" un intento consciente de cambiar Watchmen e intentar convertirlo en una 'marca' mucho más nebulosa, algo como Batman y Superman? ¿Se planificó para poder decir: 'oh, hay más Watchmen que el de Alan Moore, tan sólo es uno más de sus guionistas'? No lo sé. En cualquier caso, "Before the Watchmen" parecía obviar el principal motivo de que el original vendiese tanto, que era que te podías comprar un tomo y leértelo, y eso era todo. Y que en realidad importaba mucho quién lo había guionizado y dibujado.

No he leído Antes de Watchmen más allá de un par de páginas en un "preview", pero tampoco creo que todos los escritores y artistas que han participado hayan hecho algo grave. Han hecho algunos cómics, no es que hayan estado jugando en Sun City.

Sin embargo, admito que me sentí de la misma forma que tú, me pareció que era como cruzar una línea, que iban demasiado lejos. No fue el primer golpe. Soy un seguidor de DC hasta la médula, pero el Nuevo 52 es demasiado monótono y serio para mí. El aumento de los precios y el recorte de las páginas sólo significa cómics terribles en la relación calidad-precio. El otro día estaba leyendo un cómic con mis auriculares puestos y conseguí leerlo en menos tiempo del que tardé en escuchar una canción. Fue algo así como gastar un dólar con cincuenta por un minuto de lectura. Y lo siento, pero a medida que siguen apareciendo más productos de entretenimiento, eso es más que la entrada para un concierto de Pink Floyd. Ya sabes, tengo 42 años, tal vez sea más saludable que no me siga molestando por quien es la hija del Joker o sobre el destino final de los Linternas Azules. Estoy totalmente dispuesto a admitir que ese es mi problema, no el de DC. Al mismo tiempo, me encanta Mind Mgmt, Al Este del Oeste es genial, me topé con Battling Boy hace poco y me parece completamente emocionante (y no puedo esperar a volver a leer THB el próximo año). Me encanta lo que David Liss está haciendo con The Spider. Puedo volver sobre los Titanes de Wolfman / Perez y leerlos para siempre, o Nemesis The Warlock o Luther Arkwright, y no se debe únicamente a la nostalgia. Me siguen gustando los buenos cómics.

Ocho series de Antes de Watchmen, o las que fuesen, por un dólar más que los cómics normales, uno a la semana durante seis meses, me pareció una apropiación de efectivo inusualmente contundente. Parecía algo que se le podría haber ocurrido a alguien del departamento de marketing. Sí, todos los tebeos están diseñados para atraerme y que me dejase el dinero. Pero por lo general suelen ser un poco más sutiles. No quiero que me proporcionen un suministro interminable de Watchmen, quiero que me alimenten con un suministro interminable de algo desafiante y bien hecho.

La reacción del 'fandom' me desconcertó un montón. Me refiero, obviamente, a cierto subconjunto de fans, no es que todos los lectores de cómics hablen con la misma voz. Y el debate de internet estaba polarizado y se exageró mucho. Hubo algunos fans que casi se alegraron de que Alan Moore no quisiera que ocurriese. ¿Es que hay una especie de lealtad tribal hacia DC? Si me presionas, me gustaría decir que yo he mantenido cierta lealtad tribal hacia DC. Pero había gente que hablaba en plan, sí, claro, esto se le ha atascado a Alan Moore para siempre. Esto... ¿qué se le ha atascado? De nuevo no puedo hablar por él, pero no parecía estar enfadado, sino que pensaba que todo eso de Antes de Watchmen era un poco triste.

Creo que todo se reduce a una cuestión de propiedad. Supongo que los fans creen que tienen algún tipo de participación en la obra. Se puede ver mucho con V de Vendetta. Muchos lectores se han tomado en serio la política de la obra y la política (¡es diferente!) de la película. Así que cuando Alan Moore dice que el guión de la película apesta y que ya no tiene en su casa la novela gráfica, a los aficionados les suena como si les estuviese diciendo que él los rechaza como seres humanos. No sé. Creo que es algo común en muchos otros fandoms. Cuando se llega a ese punto, el fan de 'Star Trek', el fan de 'Star Wars', el fan de 'Doctor Who', son funcionalmente parecidos a las etnias, en el sentido de que estas son cosas con las que algunos de ellos se identifican como si fuesen centrales en sus vidas. Yo soy tres partes y unos octavos escocés. No me siento escocés, no tengo ganas de volver a las Highlands cada siete años para aparearme. Soy fan de Doctor Who. Si nunca lo hubiese sido, sería una persona muy diferente, con una carrera diferente y otro círculo social. Y suena tonto decirlo, suena como que estoy trivializando las cosas, pero es algo así como que los cómics exigen cierta inversión de tiempo, de dinero, de energía intelectual, necesitas un lugar para almacenar todas esas cajas. Pero también ofrecen una cultura común y una comunidad. Cuando Alan Moore rechaza los cómics, seguro que hay personas que se lo toman como algo personal.

Alan David Doane: ¿Cuáles son tus cinco obras favoritas de Alan Moore, y por qué?

Lance Parkin: Gracias por la pregunta, porque creo que de corazón, lo que más me gusta de Alan Moore es su escritura.

LA BALADA DE HALO JONES sigue funcionando perfectamente. Tiene energía, claramente se volcó mucho en ella, pero la escribió por capítulos semana a semana con la misma claridad, por lo que una gran parte del tiempo sencillamente tenía que encontrar formas de hacer que la historia siguiese en movimiento. Originalmente estaba concebida para funcionar como un contrapunto en una antología de cómics muy violenta y masculina, por lo que casi es una cosa diferente que funciona de forma independiente. Se puede ver a Moore luchando contra los límites de la forma, y el dibujo de Ian Gibson lo mantiene todo unido sin problema. 

BIG NUMBERS es el gran ‘what if’? Sólo vamos a poder leer sus tres primeras partes, y también el gigantesco plano trazado de Moore sobre cómo se hubiese desarrollado el resto de la obra, además de un par de largas entrevistas al respecto. Creo que es el punto en el que Moore mordió más de lo que podía masticar. Es este tipo de cosa completamente nueva, aunque envuelta por una historia que parece totalmente mundana. Tan sólo tenemos el comienzo de la historia. Así que es algo muy difícil de entender. Parece el ejemplo de lo que Iain M. Banks llama una "Excession" [excepción], algo que aparece un día y que sencillamente te rompe todos los esquemas, pero es tan grande, extraño y avanzado que no hay mucho que se pueda hacer al respecto.

Esa performance titulada THE BIRTH CAUL [El Amnios Natal] sigue disponible (o algo así, porque resulta difícil de encontrar) en CD y también en el mucho más fácilmente localizable tebeo donde Eddie Campbell adaptó la obra. Lo que me gusta de Moore es que es capaz de recoger algo visceral, algo que proviene del encéfalo, y conectarlo en una estructura cristalina casi Vulcaniana sin que nunca se puedan ver las junturas. The Birth Caul es Alan Moore en su momento más personal e intenso.

Creará controversia, pero Watchmen es muy bueno. Lo había leído innumerables veces en el pasado, pero lo volví a leer tres veces durante el transcurso de la escritura de "Magic Words", y en cada una he visto algo nuevo o algo que me ha provocado una resonancia novedosa. Es curioso, me paso todo un capítulo tratando de convencer a la gente de esto en "Magic Words".

Si tuviera que elegir otra más, de nuevo sería muy obvia: el capítulo de Valerie en V. Para mí debería ser de lectura obligatoria para... bueno, iba a decir que para cualquiera que le guste el medio de los cómics, pero en realidad para cualquier ser humano. La temática y la moraleja... sí, tienen mucho peso y son importantes, capaces de afectar de una forma emocional. Es un capítulo auto-explicativo, lo cual me parece positivo, siempre es agradable tener algo a mano con lo que le puedas decir a alguien: "léete esto". Pero basta con ver la forma en que Moore y Lloyd lo compusieron. Fíjate en lo que transmiten y cómo lo hacen. Es muy importante saber quién ha guionizado y dibujado algo, porque funciona gracias a ellos.

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