lunes, 17 de agosto de 2015

EL CANTO DE SIRENA DE LA SANGRE (1 de 3)


EL CANTO DE SIRENA DE LA SANGRE.
El alzamiento de los vigilantes sedientos de sangre en los cómics, por Andrew Dagilis, artículo aparecido originalmente en The Comics Journal nº 133 (1989). Traducido por Frog2000.

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Algunos reveladores comentarios de los que he sido testigo:

-Un amigo me describió la serie de dibujos animados de la Patrulla-X de la siguiente forma: "...el único personaje bastante conseguido es Lobezno. Me refiero a que es violento, siempre al borde de matar a alguien, ¡es magnífico! Todos los demás son una mierda, un montón de nenazas..."

-Un publicista describía en Fangoria la euforia con el que multitudes de chavales saludaban las apariciones de Freddy Krueger (interpretado por el actor Robert Englund) en Pesadilla en Elm St. Un personaje de ficción cuyo reclamo para ser famoso es que masacra alegremente chavales como ellos, y la dificultad que tenían en su oficina para abastecer la demanda de más.

-El encargado de mi tienda de cómics hablando con su jefe: "...Cerciórate de tener disponibles montones de todas las diversas series de Punisher, vuelan de los estantes, no importa lo antiguos que sean. Realmente los chavales arrasan con ellos, deberías ver los precios que alcanzan en la Overstreet Guide..."

-Dos skateboarders de catorce años hojeando cómics en otra tienda diferente: "¿Te has comprado alguna vez eso de Love & Rockets?" "Nah, no pelean nunca ni matan a nadie. Es material para chicas. Aburrido del todo."

(NOTA: Existe toda una generación de chicos criados por madres cercanas al feminismo, y todo lo que quieren es "patear culos", "volarlos en pedazos", y que en general se piense en ellos como en los tipos malos. Pocos de ellos pueden concebir una descripción más degradante de sí mismos que la de ser etiquetados como "nenazas", aspiran a ser competentes en los habituales valores masculinos: estoicismo, fuerza física, frialdad y grandes habilidades para la lucha. Te dan ganas de mascullar: "lo biológico es el destino...")



Claramente los maníacos están de moda. Y parece que cuanto más violento, cuanto más psicótico sea su comportamiento, más éxito alcanzarán entre el público. El mundo del cine siempre lo ha sabido. Durante buena parte de los sesenta y los setenta, algunos nombres garantizaban el éxito de taquilla, por ejemplo los de Charles Bronson y Clint Eastwood. Aunque eran famosos en su país, también lo eran (y siguen siéndolo) en el extranjero. La lista ha crecido, incluyendo a Bruce Lee, Chuck Norris, Dolf Lungren, Sho Kosogi, Jean-Claude Van Damme y, por supuesto, Arnold Schwarzenegger, una legión de cárnicos no-actores con capacidad nula para decir una sola frase de forma convincente, pero sin embargo, famosos (y generadores infalibles de gran riqueza) gracias a la habilidad con la que simulan formas elaboradas de herir, mutilar y matar a la gente.

La última tanda de este tipo de personajes tan populares, lógicamente más extrema, está ejemplificada por hulks sin cara como el Jason de la interminable serie de películas "Viernes 13", los Halloween I, II, III, etcétera de Michael Myers, los Aliens de las dos películas del mismo nombre, y el anteriormente mencionado Freddie Krueger, todos ellos recientes máquinas asesinas desprovistas de cualquier traza de personalidad o motivaciones convincentes (excepto en el caso de Krueger, que parece un Grand Guignol de Instituto.) 

Esta predilección popular por los héroes homicidas, por supuesto, no les ha pasado desapercibida a los editores más importantes del cómic, siempre ocupados metiendo las narices en las nuevas tendencias de un nuevo fuego que agite la creatividad. Los héroes oscuros como Batman siempre habían funcionado muy bien, aunque fuesen vistos como algo obsoleto por culpa de su "código de honor", lo que les hacía comportarse como poco más que Boy Scouts de labios abultados. Claramente, ahora el público está maduro para algo más, y además pregunta por ello. Batman fue silenciosamente divorciado de su eterna tesitura como parásito del adolescente y se le impuso un acelerado curso de crueldad.

Los niños lo adoran.



Las locomotoras de la industria se percataron y empezaron a escribir cómics de acuerdo con esta tendencia. Los héroes asesinos con cara de póquer empezaron a aparecer por todas partes. En un primer momento, a los antiguos héroes se les dio una segunda oportunidad al ser "Batmanizados", lo que significa que se les hizo más violentos. Por ejemplo, ahí tenemos El Espectro de Fleischer, el Aquaman de mediados de los Setenta, Green Arrow, La Sombra, J´onn J´onzz, etc. Luego aparecieron nuevos personajes incluso más desinhibidamente violentos como Manhunter, Lobezno, Elektra, Punisher, etc, de los que un gran número se encuentra actualmente entre los más populares de la industria.

A fecha actual, una lista incompleta de estos favoritos de los fans debería incluir a The Question, Badger (cuyo "Badger Goes Berserk" ha generado gran cantidad de reservas en mi tienda habitual basándose tan solo en el título), Juez Dredd, Caballero Luna (un mercenario esquizoide que parece tan popular como para haber sido de los primeros de Marvel en entrar en el mercado de venta directa), La Sombra, Rorschach (de Watchmen), Elektra (una asesina a sueldo imposiblemente competente), Punisher (otro asesino a sueldo imposiblemente competente), Green Arrow (que se ha hecho incluso más popular después de la sangría de "El Cazador Acecha"), Lobezno (que junto con Punisher probablemente sea el más popular de todos), Conan, Tigorr (de los Omega Men), los Aliens (el cómic difícilmente podría haberse convertido en un super-ventas solo por sus protagonistas humanos) y Batman (que anteriormente nunca había sido tan popular como en el Dark Knight, la más violenta descripción de un personaje jamás escrita). Una lista de favoritos menores podría incluir a Marshal Law, Samurai, Crazyman, Armor, Torpedo (de Sánchez y ABulí), el Golgo 13 de T. Saito (un asesino amoral japonés enormemente popular entre los fans del manga), Ranxerox, y un puñado de ninjas, mercenarios, sicarios y tarados completamente planos.

(Continuará)