martes, 9 de febrero de 2016

DIEZ AÑOS DE LOVE AND ROCKETS, por Katy Macrae

Ensayo aparecido en el especial "Ten Years of Love & Rockets" (Fantagraphics, 1992). Por Katy Macrae. Traducido por Frog2000.

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Después de diez años y casi cuarenta números de Love & Rockets, Jaime y Gilbert Hernandez han tejido una delicada y compleja red de historias casi-parecidas-aunque-no-lo-sean-del-todo sobre la vida real. Las llamativas imágenes en blanco y negro cautivan a los lectores, animándoles a que empaticen con personajes que habitualmente carecen del glamour que se les suele achacar a aquellos que pueblan el género dominante del cómic de superhéroes. La respuesta por parte del lector es abrumadora y extremadamente personal. 

Ahora, una década más tarde, los argumentos y las relaciones entre personajes se han entretejido de forma tan intrincada que a veces resulta difícil decir qué demonios está ocurriendo en un momento determinado. La obra de los Bros está vagamente dividida en dos "mundos". El trabajo de Jaime se centra en el suburbio hispano de Los Angeles llamado "Hoppers 13", mientras que el escenario elegido por Gilbert es Palomar, un pequeño pueblo ficticio situado en algún lugar de Centro-América. Cada hermano se vuelca en su trabajo por separado, aunque algunos personajes de Gilbert ha aparecido en la obra de Jaime y viceversa.

Las historias de Jaime que tratan sobre Hoppers 13 (vagamente inspirado por el barrio donde vivieron ambos hermanos: Oxnard, California), son la crónica de los sucesos locales y las vidas de sus habitantes. De entre todos los personajes, son las "locas" (Hopey, Maggie, Daffy, Izzy, Penny y Terry) quienes forman el núcleo de las historias. Empapadas de la cultura latina de dicha zona, las historias también describen las influencias y actitudes del punk angelino en ciernes, rechazando así muchos de los valores tradicionales con los que han crecido los autores como los de la familia, la religión, el patriarcado, etc. Las mujeres se esfuerzan por ser independientes.

Hopey, Maggie e Izzy son extrañas para sus padres y están en completo desacuerdo con ellos, aunque sigan esforzándose por mantener los lazos que las atan con sus parientes más cercanos. Aunque Daffy, Penny y Terry no son hispanas, forman parte del escenario tanto como los nativos. Entre todas han creado su propia familia particular, consiguiendo así una forma de vida y cierta seguridad, incluso aunque sean objeto de burla o malinterpretadas por alienarse de sus respectivas pandillas o familias. Según van madurando y aventurándose más en la vida, todo un nuevo elenco de personajes irá surgiendo a su alrededor. Los intereses amorosos de Maggie (Rand Race, Speedy, Ray), la banda de Hopey, el marido de Penny y las hermanas de Daffy. Según vayan pasando los años, cada personaje terminará abandonando el redil, cada uno a su manera. Por lo general elegirán regresar a Hoppers en algún momento.

Todos los personajes de Jaime están continuamente enamorándose, rompiendo la relación, peleando y haciendo las paces, sin embargo la relación más duradera es la que existe entre Maggie y Hopey. Amigas y amantes desde la adolescencia, ambas se han separado una de otra con frecuencia para volver a reunirse a continuación. Su relación no está confinada bajo anticuados estándares de monogamía, y tampoco se etiquetan como lesbianas o bisexuales. Aunque se encuentran profundamente comprometidas una con la otra, Maggie y Hopey raramente están celosas de las relaciones que tienen con otros amantes. Hopey le deja claro a Maggie que tiene otros intereses amorosos cuando ella no está cerca, y nunca parece verse amenazada por los ligues que tiene Maggie con algunos hombres. Quizá porque cree que "Magpie" siempre volverá a sus brazos.

Mientras que las historias de Jaime son por lo general retazos de vida (si excluimos los primeros números de Love & Rockets, ornamentados con elementos de ciencia ficción), Gilbert ha pasado de narrar los procesos de la vida diaria a profundizar en temáticas más complejas y dramáticas. En el pueblecito rural de Palomar puede verse mayor intriga que en cualquier otro lugar, especialmente cuando la historia del personaje principal, Luba, empieza a ser explorada. De su madre, Maria, hereda un salvaje comportamiento (y una figura de infarto). Casada a los quince años con un hombre que estaba enamorado de su madre, Luba y sus amigas se convierten en adictas a las drogas y personas promiscuas. Más tarde Luba se convertirá en el núcleo de las historias que suceden en Palomar después de mudarse al pueblo junto a su prima Ofelia y su hija Maricela.

Durante la historia titulada "Pies de Pato" Luba se pasaba la mayor parte del tiempo atrapada en un agujero, pero los paralelismos que podían verse en dicho segmento entre Maricela y ella se convertían en dolorosamente evidentes. Cuanto más intenta Maricela distanciarse de su madre y negar que se convertirá en alguien como ella, más parece un reflejo de la furia de Luba. Esta historia también supuso un punto sin retorno para Tonantzin, que comienza a sucumbir a la paranoia política imbuida por su novio, Geraldo. La temática crepuscular será utilizada de nuevo en "Diastrofismo Humano". Movida por la desesperación, Maricela se marchará a los Estados Unidos junto a su novia para escapar así de su madre, mientras que Tonantzin terminará suicidándose, y Luba se convertirá en una persona tan violenta que su hija Guadalupe renegará de ella.

Un tercer arco argumental tendrá lugar en los Estados Unidos. Maricela y Riri terminarán asentándose en las afueras de Hollywood y se convertirán en el enlace entre Palomar y California. La intensidad de los argumentos volverá a rebajarse en cuanto la historia empieza a afrontar su vida diaria, y los sucesos subsiguientes no serán tan drámáticos ni catastróficos como los que tuvieron lugar en Palomar. Como ocurre en la obra de Jaime, las mujeres son los pilares donde se apoyan todos los argumentos. En este caso en descendencia matrilineal: de Maria a Luba, y de ahí a Maricela.

Gran parte del atractivo de la obra de los Bros reside en el contenido, en particular en la increíble habilidad de los hermanos para retratar diferentes perspectivas femeninas y culturas juveniles, dando como resultado que el sexo del lector de Love & Rockets sea realmente equilibrado y que la serie disfrute además de un amplio rango de seguidores de diferentes edades. La popularidad de la serie atrae a nuevos lectores, las tramas concluyen y comienzan de nuevo sin dejar un momento de respiro, los personajes aparecen y desaparecen gradualmente y su futuro (como siempre ha ocurrido) es completamente impredecible.