jueves, 10 de marzo de 2016

NEIL GAIMAN ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ (PARTE 6 DE 9)

Entrevista aparecida en The Comics Journal #178 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2parte 3parte 4, parte 5.

LOS PUNKS

Gaiman: ¿Cuándo os introducísteis en el punk? ¿En qué momento apareció por la zona donde vivíais? Siempre he tenido la impresión de que duró un lapso de tiempo muy pequeño, como si fuese un eco, algo que había llegado desde la otra parte del Atlántico.

Gilbert: Claro, fue de esa forma. Pero supongo que para nosotros siempre había existido la música punk, porque solía aparecer en pequeños retazos y trozos de algunas canciones anteriores, como por ejemplo en las de los New York Dolls, que también eran punk. Pero esas bandas terminaron desintegrándose, eran muy auto-destructivas. E incluso cuando aparecieron los Ramones y Patti Smith, me acuerdo que cuando los escuchamos por primera vez tampoco es que nos los tomásemos demasiado en serio. No lo hicimos hasta que los Sex Pistols se vinieron a América y empezaron a aparecer siempre en las noticias. Eran hilarantes y al mismo tiempo aterradores. Una de esas cosas de las que no sabes qué esperar. Sospecho que el motivo por el que los Sex Pistols y el resto de la ola punk original no acabaron de asentarse del todo en el país era porque básicamente fueron ignorados por el gran público de los Estados Unidos. Pero por lo que sé, supongo que también había cierto miedo al cambio. Y eso es lo que representaban los Sex Pistols: CAMBIO. Y es lo que estuvieron propagando a lo largo y ancho de los Estados Unidos. 

Jaime: Y la verdad es que en esa época la América de los setenta no solía aceptar el cambio con los brazos abiertos.
Gilbert: Si, se pensaba más en plan: "por ahora ya estamos bien, estamos a tope, y además hemos madurado lo suficiente y creemos que nunca volveremos a estar igual de bien. Y encima hemos superado la época de los cincuenta y de los sesenta, ¡así que nunca volveremos a tener algo parecido a lo que tenemos ahora mismo!" 

Jaime: Tenemos la música disco.

Gilbert: Claro. Y luego llegaron los Sex Pistols y fue como: "Oh, no, no queremos tener nada que ver con eso". Ya conoces las anécdotas. Había tíos que iban a sus conciertos para pegarles. ¿Qué forma de pensar puede ser esa?

Gaiman: En Inglaterra pude experimentar algo similar a los dieciséis, porque llevaba el pelo teñido de rojo brillante y con un corte horrible, y también un pequeño collar de perro al cuello. Pero sabía bien lo que podía pasarme. Lo que no sabía era lo que podría pasar si cruzaba el Atlántico alguna vez. En parte, lo que estaba ocurriendo era una especie de reacción en el mundillo musical contra los super-grupos, contra los conciertos en grandes estadios, los shows lumínicos y los Yeses y los Pink Floyds y toda la música que odiábamos.

Jaime: Claro, y esa es la actitud que se trajeron hasta aquí.

Gaiman: Pero socialmente también llevaban consigo todo eso del "no futuro": sí, la verdad es que no tenemos nada que perder. Somos una generación que está completamente jodida.

Gilbert: Y entonces... ¿por qué nos metimos nosotros en el punk? Bueno, los Pistols se separaron en San Francisco y un amigo me trajo su disco porque todavía no lo había escuchado. Tenía veintiún años y mi reciente esposa y el resto de chavales punks todavía eran muy jóvenes. No era como ahora, que los chavales tienen acceso a todo. Y cuando eres viejo e irritable como lo era yo cuando tenía veintiuno, me parecía haber visto antes algo parecido, o eso es lo que pensaba: "ya he vivido el glitter, he visto a los hippies, y esto es algo similar".

Gaiman: Habías escuchado "Mystery Girls" de New York Dolls.

Gilbert: Claro, y me gustaba mucho, pero en esa época era muy pesimista y un completo cínico, pero en el mal sentido. En lugar de vibrar con la onda del punk, ni siquiera me preocupaba por ella. Llevaba un rollo muy apático. Pero no fue hasta que escuché un poco más la música que me dio por reflexionar: "me gusta mucho esta música, me gustan esos riffs, me gusta que ese tío esté chillando", y creo que desde el punto de vista musical, el punk empezó a colonizarme por su falta de ambiciones. Sencillamente me pateó el culo. Luego me di cuenta del verdadero significado que tenía el movimiento además de su elemento musical, y ya no hubo vuelta atrás.

Gaiman: En esa época yo sentía que las posibilidades eran inagotables. Toda la idea del punk era: "simplemente basta con cuatro tíos cualquiera, sin importar el poco talento que tengan, que se pillen una guitarra, bajo, batería y a alguien que pegue unos gritos ¡y si quieren se pueden convertir en estrellas!" Esa era la idea, el concepto.

Gilbert: Definitivamente es lo que terminó ocurriendo en los cómics alternativos. Sencillamente creía que me llevaría menos tiempo aprender a dibujar aceptablemente que a tocar el bajo. Puedes aprender a tocar el bajo en una semana. [Risas.]

Gaiman: Si no eres demasiado exigente con tu forma de tocar, incluso menos. [Risas.]
Gilbert: Claro, con tres acordes te puedes hacer un bolo entero, por lo que...

Jaime: Me parece bastante gracioso, porque cuando yo formaba parte de algunos grupos en los que estuve tocando el bajo, todos los demás querían tocar la guitarra, así que me dije: "Aquí hay mucho espacio para mí." Y me resulta tan gracioso porque cuando vuelvo a pensar en esa época ¡básicamente creo que estuve aprendiendo de las grabaciones que hizo Sid [Vicious]! ¡De entre todos los que podría haber escogido, era a él a quien prefería! [Risas.] ¡Lo que quiero decir es que si golpeas las cuerdas con fuerza, ya estás creando música! Me parece perfecto. Cuando me acuerdo de ello, me digo: "Guau, menudo profesor que fui a escoger..."

Gaiman: ¿Y fue esa actitud la que os llevásteis al medio del cómic?

Jaime: Por supuesto, esa mentalidad en plan, "vamos a montárnoslo por nosotros mismos, podemos hacerlo." Pero los cómics nos gustaban desde siempre, nos gustaban los super-héroes y también Daniel, el Travieso, y con esa mentalidad punk que habíamos hecho nuestra empezamos a hacer cosas en plan punk y a pasárnoslo mejor que nunca, casi como si fuésemos niños. Creo que nuestros cómics siguen firmemente asentados en aquella época. Seguimos creando nuestros propios super-héroes, o haciendo cosas que no se parecen a ninguna otra. Hasta que conocimos el punk, lo de convertirnos en profesionales ni se nos había pasado por la cabeza. Entonces me dije: "Oh, esto se parece muchísimo a mi forma de ser". Después de un tiempo empecé a darme cuenta de que la música, los cómics y las películas se hacían de forma parecida, que todo se hacía de la misma forma. Todo me parecía lo mismo, así que si eras capaz de hacer las cosas desde una perspectiva punk, podías hacer cómics, y lo mismo ocurría con el cine... pero tampoco quería rodar una película, porque ahí sí que se necesitaba dinero, aunque fuese muy poco.

Gaiman: Y aunque pidas un crédito, los materiales y el resto de cosas para hacer la película tienen que venir de alguna parte.

Jaime: Claro, y además yo tampoco formaba parte de la comunidad del cine, pero sí que estaba muy metido en los cómics y en el punk.

Gilbert: Es lo más sencillo de todo, ya que con las películas necesitas demasiados recursos y aunque con una banda se necesiten menos, para los cómics basta contigo. Lo nuestro fue un auténtico "hazlo tú mismo". Me refiero a que todo lo hacemos nosotros, excepto publicarnos. Porque en los grupos de punk tuvimos algunos problemas porque teníamos que tratar con el resto de componentes, y eso que estamos hablando de un grupo formado por dos o tres personas. ¿Te imaginas qué hubiese pasado si hubiésemos hecho una película? [Risas.] ¡Tendríamos que habérnoslas visto con cincuenta o cien personas!
Gaiman: Y lo mejor de todo es que los cómics los puedes hacer tú mismo sin la ayuda de nadie más. Coges, te sientas y los haces. Incluso aunque sólo escribas el guión y luego colabores con un dibujante, en realidad sólo tienes que hacerlo con una persona, dos a lo sumo. Son muy pocas. Las películas están hechas por muchas personas, por lo que también hay muchos puntos de vista diferentes.

Gilbert: Resulta complicado, sobre todo por la mentalidad que puedes encontrar en esa industria ¡todo el mundo puede ser una estrella! [Risas.] Aunque también me di cuenta de que de vez en cuando esa forma de pensar se reproducía en el mundillo punk, porque cuando me juntaba con alguien, todos queríamos formar una banda, y aunque parecía de lo más sencillo del mundo, ¡todos queríamos ser el cantante! [Risas.] Todos queríamos ser la estrella. Todos queríamos que se escuchase mi ritmo de batería, o que se notase cómo tocaba el bajo, o cómo dábamos un gran salto por los aires. Y entonces todo terminaba descontrolándose, así que dejé el grupo.

Gaiman: ¿Crees que se puede llegar a cierto nivel en los cómics en el que te consideren una especie de estrella del rock sin ni siquiera tener que haber hecho ninguna aparición en directo cantando o encendiendo el amplificador con un gesto?

Jaime: Bueno, claro, después de haber trabajado tanto y de que lo que has hecho salga al mercado, aunque sigas estando recluído en casa, coges y te dices: "Aquí estoy, y no puedes ni rozarme".
NO ES UNA NOVEDAD

Gaiman: Dejadme preguntaros algo raro, tan solo para ver cómo os lo tomáis. Soy de la opinión de que si vosotros dos irrumpiéseis mañana mismo en el medio de los cómics, como si no hubiéseis existido hasta ese momento y el primer número de Love and Rockets (incluso aunque estuviese tan bien como el número de Love and Rockets que apareció en 1982) apareciese por primera vez, causaríais una tremenda conmoción en el mundillo.

Jaime: ¿Tú crees?

Gaiman: Si, claro que lo creo. Aunque supongo que ahora también existe cierto elemento bizarro que da por sentada vuestra calidad, porque siempre habéis exhibido un nivel de competencia y creatividad bastante notables, como que hay una sensación en plan: "bueno, ya no es nada novedoso".

Gilbert: A veces me ha pasado por la cabeza exactamente lo mismo que acabas de decir. Si ya no es novedoso, entonces tampoco será bueno. Por supuesto, dicha afirmación es una gran mentira.

Jaime: No creo que nadie se haya cansado nunca de que Carl Barks cuente las mismas historias una y otra vez.

Gaiman: No, es muy cierto. Pero no me refiero a eso. No hablo sobre la calidad, y tampoco estoy hablando necesariamente acerca de que el público pueda llegar a cansarse de lo que hacéis. Estoy hablando sobre ese nivel concreto que habéis alcanzado...

Gilbert: ¿Te refieres al material en particular que hacemos nosotros? 

Gaiman: No, ni siquiera me refiero al material. Tan sólo al hecho de que vosotros estáis trabajando en el medio haciendo esto en concreto, y que lleváis haciéndolo trece, catorce años. Habéis llegado a un punto en el que de alguna forma se espera que sea bueno, ¿me entendéis? No creo que le sorprenda a nadie que lo siguiente que hagáis siga siendo bueno. Supongo que intento referirme a la relación que tenéis con vuestro público. Ya no sois una novedad. No es que acaben de descubriros ayer mismo. Ya lleváis un tiempo haciendo lo que hacéis. No creo que vaya a provocar un gran alboroto.
Jaime: Y como no puedes ser descubierto como algo nuevo, ya no estás a la última.

Gaiman: Y tampoco estás haciendo algo diferente. Seguís haciendo lo que sabéis hacer muy bien...

Jaime: Y hacerlo nos lleva el mismo tiempo que siempre.

Gilbert: Y si se vuelven a topar con el cómic en cierto momento de su vida, su vida habrá cambiado, porque llevamos haciendo esto durante mucho tiempo y ahora el lector podría tener intereses diferentes o podría ver las cosas de forma diferente.

Gaiman: Caí en la cuenta cuando volví a releerme todo Love and Rockets antes de hacer esta entrevista. 

Gilbert: Guau, te entraría hasta dolor de cabeza. [Risas.]

Gaiman: ¡No! En realidad fue tremendamente placentero. Pero lo más extraño era que a veces volvía la página y recordaba lo que estaba haciendo la primera vez que me la leí, de cómo era yo, de la edad que tenía cuando me leí esa página cuando se publicaba en la serie regular, y del momento en el que apareció a la venta y me compré el ejemplar. Estamos hablando sobre un período de tiempo significativo en la vida de una persona. Hay chavales de quince años que se pillaron el primer número cuando apareció en 1982 y que están a punto de cumplir los veinti-muchos. 

Gilbert: Conozco a uno que tenía trece cuando se leyó el primer número. Acaba de cumplir veinticinco. De los trece a los veinticinco son muchos años.

Gaiman: Es alguien que lleva leyendo vuestro material la mayoría de su vida.

Gilbert: Claro, y esos son muchos años en la vida de una persona. Por lo que nos halaga muchísimo que haya lectores que sigan siendo nuestros fans. Incluso aunque sea una cuestión de nostalgia, porque también me parece bien. Lo sentimental no me molesta. No sé porqué le cabrea tanto a los críticos y a otros artistas: "Oh, es demasiado sentimental, entonces no será muy bueno". Nunca he podido entender esa ira contra lo sentimental. Quiero decir, claro que entiendo que puedas preferir cosas que sean mejores que otras, pero no entiendo qué tendrán los sentimientos que hace que se cabreen tanto. Obviamente entra en el terreno de lo personal. El simple hecho de que algo sea sentimental los hace enfurecer por completo. Pues me parece una idiotez. Bien, no estoy muy seguro de por qué se enfadan. Deberían hacerlo cuando algo no es tan bueno como otra cosa que hayan leído, que el motivo sea más elaborado.
Gaiman: Supongo que los aspectos sentimentales y nostálgicos son muy capaces de impulsar las fuerzas humanas.

Jaime: Y creo que eso es lo que más les cabrea. [Risas.] ¡No quieren ser humanos! ¡Quieren ser algo mejor! ¡Intelectuales! Bueno, pues también forman parte de la raza humana.

Gaiman: ¿Has pensado en hacer alguna vez una obra que sea completamente diferente de lo que haces normalmente, tal y como hizo Gilbert en Love and Rockets X?

Jaime: Claro, y él también hizo Birdland. Sin embargo, mis demonios no son tan poderosos como los suyos. O también podrías decir que me da pereza. [Risilla.] No me siento impulsado a hacer un material diferente de una forma tan poderosa que me haga explotar y volverme loco, o que me convierta en un tarado obsesivo. Envidio mucho a Gilbert por eso, él es un loco que hace ese tipo de cosas porque se ve impelido a hacerlas. De vez en cuando me asalta una pesadilla recurrente en la que parece que si yo no siguiera haciendo lo que suelo hacer, todo seguiría marchando perfectamente. [Risas.] ¡Y eso me acojona muchísimo! Pero volviendo a tu pregunta, a veces sí que le he dado vueltas, pero no tengo ningún impulso ni demonios internos que me rasquen para que saque de una vez las cosas al exterior. Aunque muchas veces hubiese deseado tenerlos.

Gaiman: De vez en cuando te coges a Maggie y te la llevas de ruta para que conozca a un puñado de personajes diferentes. ¿Basta para colmar esa necesidad?

Jaime: Claro, generalmente sí que lo hace. Supongo que lo mío es más gradual, una rareza más liviana. No me arriesgo mucho. Suelo hacerlo para poder pillar ese tono en plan "crucemos un rato los límites". Algún día me gustaría convertirme en un tarado, en un loco como Robert Crumb. Él se moriría si no pudiese crear las cosas tal y como las hace. Y puede que que yo piense a una velocidad diferente, o puede que vea la vida de otra forma.

Gilbert: Mis amplificadores suelen estar al once. [Risas.] ¡Vaya una suerte que tengo! Pero supongo que que tus demonios estarán enterrados mucho más profundamente. Y puede que nunca llegues a enterarte de si de verdad están ahí o no.

(Continuará)