viernes, 5 de agosto de 2016

LOS SECRETOS DEL CULTO AL DESNUDO: ALAN MOORE RESPONDE A THE BEAT (PARTE 8 DE 8)

Entrevista en The Beat, 2016. Por Ann M Kletcha. Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3parte 4parte 5parte 6, parte 7.

Pregunta #9: ¿Escribes con una pluma estilográfica concreta o dispones de algunos utensilios especiales para hacerlo? ¿Tienes algún tipo favorito de pluma?

Alan Moore: Oh, querida... Lo que voy a decirte resultará ser una gran decepción, lo sé, y me gustaría tener el tiempo y la inspiración suficientes como para inventar un utensilio de escritura mítico digno de engrosar mi leyenda, algo como el martillo de Thor o el pack de seis latas marca Dioniso de Stella Artois o los “accesorios scout” de Pharrell Williams. Créeme, si pudiese hacerlo confesaría que he sido incapaz de escribir una sola palabra sin una afilada pluma extraída del último Archaeopteryx sumergida en el mismísimo negro y palpitante corazón de la tragedia, que es lo que me parece que sería el tipo de cosa que yo podría utilizar como tintero. Sin embargo, lo que tengo delante mío es una especie de escritorio adornado con un teflón color tarro de mermelada cercano a la silla donde me siento, y escribo con lo que aparentemente es un fabuloso cementerio de bolígrafos, lleno de los bolígrafos baratos y sin valor que se han ido arrastrando por todo el mundo hasta llegar aquí por medio de algún instinto primordial cuando ya no han podido seguir siendo ni lo más mínimamente útiles para hombre, bestia o incluso el más débil de los aprendices de poltergeist. Ese es el motivo por el que cada día de trabajo comienza con un bucle indefinidamente prolongado de impacientes sonidos de garabatos y la frase, "¡Oh, por el amor de Dios!" (Por supuesto, no todo el mundo me envía bolígrafos. También me han regalado plumas de primera, pero cuando lo han hecho me siento alternativamente pretencioso e intimidado. Una vez tuve en posesión una pluma estilográfica de Man from U.N.C.L.E. [El Agente de CIPOL, 1964] que disponía de cartuchos de tinta invisible y con la que pretendía ser un espía. Había cumplido veintiocho años.) Ahora bien, si hubiese sido un poco más moderno y hubiese estado más al día en tecnología tal y como generalmente suelo estar, es posible que me hubiese preguntado si quizá podría existir un teclado especial con el que me sintiese a gusto escribiendo, en cuyo caso esta respuesta hubiese sido mucho mejor. Estoy escribiendo esto en un teclado que Joe Brown me encontró hace un par de años. Hasta entonces he tenido cuatro o cinco de los más normalitos, de esos que parecían decir: "Oh, cuidado, somos demasiado delicados. Oh, no nos fundas parcialmente y nos llenes de pelos, drogas ni te desmayes sobre nosotros". Mi modelo actual es de acero inoxidable y está diseñado para ser utilizado en un entorno industrial, por lo que es seguro afirmar que sería capaz de soportar una lluvia de metal fundido o cenizas, y que además sería capaz de soportar la fuerza de los chorros de varias mangueras a presión combinadas. Si, puedes que ese no sea un problema que se plantee muy a menudo, pero nunca se sabe, ¿no es cierto? (Dicho sea de paso, esto último es totalmente cierto, aunque me doy cuenta de que mis continuas y fantasiosas ideas de olla y mentiras patológicas a lo Eddie Izzard pueden haber erosionado tu confianza en mi honestidad.) De todos modos, después de dos meses una o dos letras se han quedado pegadas, y una de las teclas shift ni siquiera responde. ¿Crees que el hecho de que me sienta orgulloso podría ser un signo de inmadurez?

Una fuente cercana al Sr. Moore añade: debería haberle enviado un bolígrafo por Navidad, pero he estado peleando con la idea de regalarle nada. Puedo dar fe de todo lo dicho anteriormente. Si no me falla la memoria, una vez incluso llegó a atravesar un teclado, al menos parcialmente, con uno de sus dedos... suele teclear con dos dedos y enfadarse un montón con las teclas. La próxima vez que me pase por Northampton debería grabar unos pocos segundos del sonido de su tecleo, porque me parece algo increíble.

Aunque originaria de Funafuti, en Tuvalu, Nana McCarthy Anne M Kletcha vive en Muiceanach idir Dhá Sháile, justo al lado de Bóthar na Scratóg, en la Camus Bay de Galway.

Cuando no está revisando su álbum de recortes, está pescando extraños peces para la cena, o escribiendo su libro, o hablando con compañeros literatos de todo el mundo a través de la maravilla de Internet. Nunca ha conocido a Alan Moore en persona, pero tiene planes de hacerlo. Claro que sí.