jueves, 29 de septiembre de 2016

GILBERT Y JAIME HERNANDEZ CHARLAN SOBRE PUNK, LATINIDAD Y EL RENACIMIENTO DE LOVE AND ROCKETS, SU SEMINAL COMIC BOOK

Por Barbara Calderon Douglas para Remezcla (2016)

En 1981, una serie de comic book independiente titulada Love and Rockets hizo aparición en el medio para redefinir por completo los estándares de lo que debía ser el cómic underground propiedad de sus creadores. Concebido por chicanos de California, los hermanos Jaime y Gilbert Hernandez, y con la ayuda de su tercer hermano Mario (que ya no participa en la serie), el título nació en un momento en que los cómics que se centraban en la vida de los latinos eran prácticamente inexistentes. Los personajes que aparecían en sus páginas y que representaban personas que cualquiera de nosotros podría reconocer en la calle (como la mujer que siempre está dejando a sus hijos con su prima para poderse ir al club, o el yonqui del barrio con una historia personal traumática y trágica), siempre proporcionaban una representación de la raza, el género y la sexualidad compleja, honesta y evolucionada, incluso para los estándares actuales.

A lo largo de su etapa inicial de 15 años y cincuenta números, Love and Rockets se terminó convirtiendo en una serie de culto (más adelante fue resucitada en otro volumen y algunas novelas gráficas de cadencia anual). La Nación ha calificado el tebeo como "uno de los tesoros escondidos de nuestra empobrecida cultura", y Rolling Stone lo catalogó como la novela gráfica no super-heróica más importante de todos los tiempos. Como este mes los Bros Hernandez están celebrando el 35º aniversario de la publicación, la serie regresará al quiosco una vez más. Para muchos de los latinos que se vieron reflejados por primera vez en las historias de Gilbert situadas en la mítica población de América Latina Palomar y en las historias de Jaime sobre un grupo de punks chicanas que viven en California del Sur, es un acontecimiento tremendamente importante.

Natasha Hernandez, una fan de Love and Rockets que vive en San Antonio con la que he contactado por facebook, lleva literalmente su amor por la serie en el brazo, donde luce un enorme tatuaje del personaje Maggie la mecánica en su parte superior. Después de tropezar con 16 años con Locas, la serie de Jaime, inmediatamente se quedó enamorada de la representación en cómic de las latinas homosexuales que la protagonizaban, algo que nunca le había ocurrido con los otros cómics que solía leer. Antes de descubrir a Maggie, Hernandez comenta que la mayoría se identificaba con personajes de pelo rubio y ojos azules como Betty Cooper, el personaje marimacho que aparecía en los cómics de Archie. "¡Pero yo no soy Betty Cooper!", me dice por teléfono. ¡"Betty Cooper" no es una chica de color marrón! ¡Los padres de Betty Cooper no hablan español! "Como chica punk rocker gay que me auto-proclamo", explica Natasha, "me veo reflejada en estos cómics [Love and Rockets]. Porque me causaron un enorme impacto, me hicieron sentir normal y reforzaron mi realidad".

Según el tema de la diversidad va ganando espacio entre los guionistas y convirtiéndose en un asunto candente en los medios, resulta muy útil fijarnos en Love and Rockets como un estudio de campo sobre lo que puede suceder cuando los escritores de color tienen control completo sobre su labor creativa y sus historias, cuando son libres de poder representar mundos convincentes y atraer a una amplia audiencia sin tener que depender de estereotipos obsoletos.

Tuve la suerte de poder hablar con Gilbert y Jaime Hernandez por teléfono en entrevistas separadas sobre la influencia de la música punk en su obra, su infancia y adolescencia en la pequeña ciudad de Oxnard, y su representación de las mujeres y los latinos en su cómic de culto Love and Rockets. Esto es lo que me comentaron:

Sé que vuestra mamá fue la que os descubrió el medio del cómic a tus hermanos y a ti. Pero también sé que en las familias chicanas, al igual que ocurre en muchas otras familias, no se fomenta precisamente la idea de convertirse en un artista. ¿Experimentásteis lo mismo con vuestra madre?

Jaime: No. A ella le gustaban mucho los cómics y le parecían adecuados, pero en ese momento no sabía que terminarían siendo nuestro trabajo. Al final estaba contenta de que hubiésemos encontrado un trabajo. No nos educaron para vivir sin trabajar. Fuimos criados para llevarnos bien entre nosotros y sobrevivir. Nuestro padre murió cuando yo era muy joven y ella no se volvió a casar, pero crió a 6 niños por su cuenta, y los cinco mayores eran varones. En cuanto llegamos a la adolescencia sabía que no sería capaz de manejarnos, por lo que tan sólo esperaba que las cosas nos fuesen bien y que no nos pasara nada. Algo en plan: 'Oh Dios mío, tan sólo espero que no se metan en líos."

Obviamente te inspiraba e influenciaba la escena punk de Los Ángeles. ¿Podrías hablar de cómo fuiste dando testimonio sobre el movimiento punk al traducirlo al medio del cómic?

Jaime: La mayoría sólo eran niños como yo que estaban en bandas que habían montado ellos mismos, y a los que no les intimidaban los conciertos en grandes estadios. Era más en plan: "vamos a tocar en este club para diez personas y vamos a hacerlo a nuestra manera." Esa actitud se terminó convirtiendo en nuestra forma de enfocar nuestro cómic. "Quiero hacerlo de esta manera y sé que es la mejor, y no me importa lo que piensen los demás. Voy a confiar en mis instintos." El punk me dio esa libertad. Era el momento adecuado.

Retratáis la latinidad en toda su diversidad. En vuestros cómics aparecen negros, blancos y personajes indígenas. Parece muy real. Y lleváis haciéndolo desde los ochenta, cuando la identidad latina era retratada de forma monolítica demasiado a menudo. ¿Qué hizo que reconociéseis y retratárais tal y como era toda esa diversidad del mundo latino?

Gilbert: En el mundo real hay diversidad. Crecí en el sur de California. Puede que algunos me lo cuestionen, pero allí existe mucha diversidad. La escuela era un crisol de razas y a mí me parecía de lo más normal. Creo que los estudiantes ni se evitaban ni se odiaban por la espalda. Que hubiese personas de diferentes colores en el mismo lugar me parecía lo normal. Cuando se me ocurrió Palomar, me di cuenta de que no había nada parecido en cualquier otro [cómic]. En cuanto a eso, los comic books son terribles. Para mostrar la diversidad son de lo peor. Spiderman, Superman, Batman, llevan apareciendo desde hace un montón de tiempo. El único motivo son las películas y los vídeo-juegos. A principios de los setenta y ochenta, cuando empecé a hacer cómics, me preguntaba cómo podía hacer que fuesen diferentes. Me gustaba escuchar punk, y las bandas más inteligentes como The Clash o X siempre sugerían que fueses tú mismo, que fueses alguien de verdad, honesto. Esa fue mi inspiración. La única forma de ser diferente era siendo yo mismo.

Nunca pensé "si lo hago, voy a ser la leche" o algo parecido. Sencillamente cogí y lo hice. La base de fans llegó más tarde. Ni siquiera creíamos que pudiéramos conseguir una base de fans. Fue más una cosa de sacar los comic books al mercado y ya está, porque eso sí que sabíamos cómo hacerlo. En realidad, cuando la gente empezó a pillar los cómics nos produjo una grata sorpresa.

Es como si la gente los estuviese esperando. Los latinos estaban ansiosos de que los representaran de una forma parecida. Lo que no entiendo es por qué después de 35 años, dicha representación sigue suponiendo un problema para algunos. ¿Tienes alguna idea de por qué podría ser?

Jaime: Creo que ahora hay una burrada de creadores latinos comparado con los que había en ese entonces. Se están fraguando su propio camino, algunos de manera diferente a como yo lo haría, y me parece genial. Cada uno tiene su propio punto de vista. Creo que el problema aparece cuando hablamos de dinero. Siempre que hay dinero involucrado, aparecerán estereotipos. Todo tiene que estar hecho para complacer al blanquito. El dinero se dirige hacia donde está el dinero ¿y que más da ese otro 1%? Bien sabemos que a la gente que está al cargo del estudio de televisión o el estudio de cine, o quien paga los cheques por este arte, no les importamos. No les preocupan las otras culturas. Si un día de repente se dan cuenta y se dicen: "oh, bueno, ¡caramba! Hay mucha gente latina que podría gastar su dinero en nuestro producto", ¡entonces no van a saber ni qué hacer! La conclusión es que cuando hay dinero de por medio, puede que alguno sufra un paro cardíaco.

Una vez dijiste: "Cuanto más étnico soy, más atención recibo." ¿Por qué crees que ocurre y por qué suele funcionar?

Gilbert: Creo que cuanto más me acerco a lo que soy y de dónde vengo, seré más veraz. De esa forma soy capaz de contar una historia más real o incluso una historia más divertida y oscura, porque sencillamente, creo que estoy intentando reflexionar sobre lo que soy. Sin embargo, hay algo que no me gusta comentar demasiado, pero creo que nuestro trabajo también es como una zona segura para los lectores que no son latinos. Lo que hago lo transmito a través de un papel. Los personajes son dibujos. No son una amenaza. Cuando ves a un cantante, una actriz o un actor, son reales. Lo que hago yo no son personas reales. Supongo que para algunas personas, ellos [los personajes latinos de la vida real] resultan ​​un poco más difíciles de aceptar.

Porque les están dando su dinero.

Gilbert: Por lo que se convierten en una verdadera amenaza, ya que te pueden quitar el trabajo, pueden distraer tu atención de lo que realmente les gusta, etcétera. Por poner un ejemplo, cuando Jennifer Lopez se hizo popular como cantante pop, la gente se empezó a cabrear de inmediato y aparecieron algunos prejuicios: 'Oh, ella es bastante pésima.' Era fácil leer entre líneas lo que querían decir en realidad. Te dabas cuenta. Ellos no querían que fuese una estrella. Querían a Britney Spears. En realidad querían decir: "mejor no vengas con ese tipo de cosas a mi barrio." Creo que es lo que verdaderamente pensaban.

Vuestra obra ha influido a un montón de gente creativa. Junot Díaz dijo en una ocasión que "Love and Rockets" le había enseñado un montón. ¿Cómo te hace sentir?

Gilbert: Es muy halagador. Estoy contento de haber hecho algo bueno. Sin embargo no me gusta alardear, y ya sé que lo siguiente va a sonar egoísta, pero tampoco es que me sorprenda, porque si yo hubiese visto algo como Love and Rockets de niño, también me habría inspirado. Pero no pude verlo, porque simplemente no había nada parecido. Por un lado me siento halagado, pero por el otro me digo, '¿Qué más hay parecido?' Pero... por supuesto que estoy halagado.

'Love and Rockets' todavía provoca un efecto enorme entre el público. Resulta increíble que se haya estado publicando de forma continuada desde hace 35 años.

Gilbert: Más allá de que sea un producto latino, su situación es bastante singular. Todavía seguimos haciendo cómics después de 35 años, y las personas y las tiendas siguen comprando nuestros cómics.

Tanto tu hermano como tú sois conocidos por ofrecerles a vuestros personajes femeninos unas vidas profundas. Sí, son personajes atractivos, sexuales, pero no están estereotipados. ¿Qué es lo que hizo que quisiérais escribir personajes femeninos?

Gilbert: Terminamos aburridos de que los cómics fuesen un club para hombres. Desde el comienzo, era como un club de machos. No es que sea necesariamente malo, porque existen y han existido una gran cantidad de muchachos que hacen buenos cómics, pero sólo son una parte del medio. La verdad es que no había demasiados personajes femeninos que nos gustasen. Supongo que como habíamos crecido con nuestra madre, nuestra abuela y nuestras tías, conocíamos sus dinámicas cuando hablaban, sabíamos cómo era la vida para ellas. Era algo que teníamos que sacar en forma de cómic, porque no se podía encontrar algo similar. Y nosotros lo conocíamos bien. Por eso la gente se ha quedado pasmada durante todos estos años: "¿de dónde proviene todo esto?" Pues proviene de que nosotros mismos lo hemos visto de primera mano. Yo no me lo inventé ni tampoco me parece nada especial. Sencillamente pongo sobre papel lo que conozco.

Jaime: Me gusta escribir mujeres. Me gusta dibujarlas. Me gusta hacer que las mujeres cobren vida en la página. Es el otro lado. Es lo que tengo que hacer. No es que en el pasado se haya podido ver una gran representación de la mujer en los medios, no mucha, sobre todo en los cómics.

Algunos de vuestros cómics tocan ideas políticas. Como mujer que también es escritora, una chicana, creo que no puedo dejar de incluir cierto rasgo político en todo lo que hago. ¿Crees que todo lo que haces tiene un elemento político?

Jaime: En mi obra intento que mis personajes no se acerquen demasiado a la política, porque quiero que haya un equilibrio de diferentes tipos de personas. Quiero gente mala, despistada, inteligente, boba, porque ayuda mucho a la hora de escribir. Pero de vez en cuando me gusta apuntar alguna cosa. Mi sentimiento político es privado y rara vez sale a la luz. Me imagino que mis personajes principales tienen una actitud bastante liberal. De vez en cuando me gusta hacer algo inesperado. ¿Qué pasa si este personaje ha sido un conservador durante todo este tiempo?

Bueno, existen los "Latinos por Trump"...

Jaime: Oh Dios. En cuanto a la política, estos dos últimos años han sido los más terribles o los más entretenidos de todos.

¿Crees que Trump podría aparecer en un cómic?

Jaime: No me gusta decirlo, pero creo que sería indigno de aparecer en mis cómics. Es demasiado sencillo criticarlo. Si alguien como él apareciese en mi obra, sentiría como que la estoy rebajando.

Estamos en un momento en que muchos latinos están despertando políticamente, y están empezando a descubrir un linaje de lo latino en las artes que ha ido permeando a través de los resquicios culturales. Creo que algunas de estas personas se están fijando en Love and Rockets como un ejemplo.

Gilbert: Dos cosas que todavía tenemos en contra es que nuestra obra sigue estando considerado solo como un cómic, y además nuestras historias están muy sexualizadas y son sexy, por lo que pueden asustar a la gente. Cuando me comentan que soy un modelo, les digo: "entonces no te fijes en esta historia". [Risas].

¿A qué edad debería darle a mi sobrino Love and Rockets?

Gilbert: Ehhh... diría que a los 16 años, pero algunas personas se inician tan pronto como a los once.

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