lunes, 10 de octubre de 2016

LOST IN TRANSLATION: EL PAISAJE: HE AQUÍ UN RESUMEN (1 DE 5)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 259 (2004). Traducido por Frog2000. 

Como llevo viviendo en una zona rural durante la mayor parte de mi vida, no me ha quedado más remedio que comunicarme principalmente a través del correo. Gracias a la inestimable ayuda del Servicio Postal de los Estados Unidos he sido capaz de definir unos gustos a base de oscuras bandas procedentes de Nueva Zelanda y otros países extranjeros que contrastan bastante con la cultura imperante en California. Puede que aquí, en el quinto pino, nadie haya oído hablar de This Kind of Punishment, pero creo que poseer sus vinilos me confiere cierto caché del que podré alardear la próxima vez que me cruce en la cafetería con algún hipster de la Iglesia de Cristo. Me parece perfectamente natural acordarme del momento en el que este sector todavía en crecimiento me ha enviado cajas repletas de manga para reseñar. Y la verdad es que cuando desgarro la cinta del embalaje sigo sintiendo algo excitante. Sin embargo, conseguir gratis las copias para las reseñas también es todo un engorro, porque siento como que tengo que escribir sobre cada uno de los tomos que me llegan por correo, y hasta donde soy capaz, suelo hacerlo. Más aún, creo que esta columna debería ocuparse del manga que aparece a ambos lados del Pacífico, porque la dificultad de aprender japonés a cualquier hablante de inglés asegura que la mayoría de los lectores de esta columna nunca lleguen a "leer" manga que no haya sido traducido. Además, dado el tamaño y la insularidad que posee la industria japonesa, creo que jamás lograré afectar su estructura y estrategias de forma alguna. Al menos tengo la ingenua esperanza de poder influir sobre algunos pobres editores estadounidenses para que se interesen por tal o cual título.

Desafortunadamente, no tengo mucho que decir sobre el manga que se está publicando en inglés. A pesar de algunas protestas por parte de los adultos que leen manga en Japón, la mayoría de lo que llega a las tiendas está diseñado directamente para el mercado adolescente, incluso para aquellos adolescentes que tienen una casa en propiedad y que todos los días cogen el tren para acudir al trabajo. Si se considera el estatus que tiene el manga en los medios de comunicación en su país de origen, y la infantilización de los mismos en Estados Unidos, dicha tendencia tiene mucho sentido. Por eso las estanterías de las tiendas están abarrotadas de Pokemon y de sus hermanos mayores, más violentos y sexuales. Obras como Yu-Gi-Oh son tremendamente divertidas para los chavales, pero como crítico no me veo capaz de hablar sobre ellas. Ya se explican mejor a sí mismas de lo que yo podría hacerlo, y dudo mucho que la mayoría de sus seguidores lean el tipo de crítica que yo suelo hacer. Espero que las ventas del manga para chicos y chicas sigan igual de boyantes, porque así se podrán subvencionar obras más arriesgadas y gratificantes, como la caja plateado-dorada de 300 tomos de Osamu Tezuka, o la traducción de algunos libros teóricos sobre manga. También espero que la obstinada ingenuidad que demuestro al desear todas estas cosas no les lleve a los editores autóctonos a tacharme de maníaco y detener el flujo de obras por correo. Porque es cierto que algunas cosas aquí y allá me hacen tener esperanza en el futuro, como la moderada proliferación de productos en nuestro mercado del Principal Motor del Manga.
Fénix / Metrópolis

En lugar de esa caja plateado-dorada de Osamu Tezuka, acaba de aparecer otro ejemplar de Fénix, lo que indica que el primero tuvo la suficiente repercusión como para sacar otro tan rápidamente que cuando lo descubrí en la librería me cogió por sorpresa. Déjame empezar suspirando mi decepción ante el tamaño del tomo, un poco más pequeño que "Fénix: una historia del futuro" [se corresponde con el segundo tomo de la edición en castellano de Planeta]. Estoy bastante seguro de que el motivo para haberlo hecho de esa forma es económico, pero que los dos tomos no encajen como deberían una vez puestos en la estantería apesta bastante, por lo que tendré que apilarlo cerca del 2001 Nights de Yukinobu Hoshino, del que solo sacaron en tapa dura el primero de sus tres volúmenes. Por lo menos Adolf consiguió que sus cinco números apareciesen en tapa dura.

Sin embargo, mientras que prefiero el formato más grande de "Una historia del futuro", los dos tomos de Fénix enfatizan los cambios y giros radicales en cuanto a la escala que tanto le gustaban a Tezuka. Además coincide con la edición japonesa que tengo de sus obras, y el tamaño menor no afecta a la lectura, como mucho hace que su epopeya parezca un poco más íntima. Después de todo, las ediciones japonesas oscilan entre las de gran tamaño y aquellas tan pequeñas que tu profesor nunca se daría cuenta de que lo que estás repasando no es el libro de matemáticas. Y aparte de la reproducción de la página 61 (que en mi copia parece que haya tenido un fax como fotolito principal), y que la impresión esté visiblemente tan atenuada que los trazos parezcan irregulares y las tramas parezcan tener un efecto de moiré, esta edición confirma de nuevo el gran nivel de traducción y producción que podía observarse en el tomo anterior. La traducción nunca parece enmarañada o ilógica, y el soporte no está nada mal, las páginas se pueden pasar sin problemas y el dibujo está retocado finamente. Gracias, Viz, pero en futuras reimpresiones deberíais arreglar la página número 61. 

(Continuará)