lunes, 24 de octubre de 2016

LOST IN TRANSLATION: EL PAISAJE: HE AQUÍ UN RESUMEN (5 DE 5)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 259 (2004). Traducido por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

ComicsOne ha editado una edición bastantes sólida de Shin-Chan que incluso mantiene las páginas a color al principio de cada tomo. Se ha modificado el sentido de lectura oriental, y los mínimos retoques que han tenido que hacerse están bien realizados, aunque la utilización de una fuente de letra digital hace que las páginas parezcan algo sosas. Las sutilezas del lenguaje se han mantenido bastante bien en la traducción: a veces Shin-Chan empieza a hablar de una forma más adulta y el lector es capaz de advertirlo de forma clara y sin torpezas, y sin embargo, el autor todavía se las arregla para resultar divertido. Algunas de las opciones que se han tomado en esta edición podrían ofender a los más puristas, como el cambio de las referencias culturales japonesas del original por referentes americanos que se observa en el primer tomo. De ese modo, "Rie Miyazawa", una "idol" japonesa ligera de ropa, se convierte en "Britney Spears", aunque la aparición de una caja de Oreos también podría resultar apropiado en Japón. Hacer este tipo de cambios siempre estará sujeto a la crítica, y su propia existencia conduce a tener...

MAYOR PRUDENCIA EN LA TRADUCCIÓN

Existen diferentes escuelas de traducción, y un par de ellas se ha centrado en el cómic japonés. Por lo general, a aquellos con antecedentes académicos les gusta explicar abundantemente las cosas en lugar de hacerlas inmediatamente más comprensibles, mientras que otros consideran que el manga es un entretenimiento puramente popular que es mejor mantener libre de exceso de equipaje. Esta última escuela considera que una de las características esenciales del manga es la velocidad de lectura que precisa, tan rápida como sea posible. Es más, para ellos el manga es una forma de arte popular y sin matices, tan solo algo que ofrece diversión. Por eso cualquier utilización de notas al pie de página podría violar estas reglas sacro-santas. Este punto de vista tiene un gran predicamento entre los críticos y fans del manga, y es cierto que la mayoría de japoneses a los que he leído o con los que hablado sobre este tema sobre el rasgo del manga como una forma cultural popular (cuando en realidad quieren decir menor) se divierten un montón gracias a la extremada rapidez de su lectura. Así que no quieren que se incluyan notas al pie. Sin embargo, dado el interés casi universal que he notado que tienen los japoneses en cuanto al acto de preservar y comunicar su cultura de la forma más apropiada, una cultura que perciben como algo único que de alguna manera se aparta del resto, creo que dichas notas se terminarán convirtiendo en una necesidad y las protestas en su contra parecerán argumentaciones vacías. 

También he notado que a aquellos que se han centrado en la traducción de cómic de tipo pornográfico, por alguna razón este tema los preocupa menos. 

Además, los puristas de la traducción (ya sean devotos de la Biblia o trolls online) a menudo ignoran que cualquier traducción, por su misma naturaleza, tiene que lograr que el texto resulte comprensible para una cultura y lenguaje diferentes, y para conseguirlo es necesario llevar a cabo algunos cambios. Algunos de estos cambios pueden parecer extraños en la cultura que ha producido la obra, como el orden de lectura de las páginas, que tiene que encajar con una práctica lectora occidental de varios siglos, pero cuando se traduce de un idioma a otro estos cambios resultan inevitables. Algunos otros puede que no tengan soluciones fáciles, como las grandes diferencias en las relaciones de género que existen al otro lado del Pacífico. Algunas medidas para evitar este tipo de cambios, como las notas al pie, como mucho pueden servir como medida provisional, para rellenar los agujeros de los lectores de los que no se puede esperar que tengan conocimientos de la cultura nativa original. Sin embargo, me parece más admirable equivocarse explicando las cosas en profundidad, sobre todo cuando se trata con una cultura como la japonesa, porque esta se las arregla bastante bien para frustrar a cualquier extranjero que intente profundizar en ella. De todas formas, tal y como dijo Jorge Luis Borges una vez, una traducción solo es una versión del texto original, nada definitivo. Las malas traducciones (o las malas notas al pie) no son capaces de deslucir el trabajo original. En realidad incluso son capaces de mantenerlo más vivo, porque la gente se las arreglará para comprender mejor la traducción. 

VOLVAMOS CON SHIN-CHAN

En el caso de la obra de Sahe Kawahara, Crayon Shin-chan, todos estos cambios son muy apreciables, porque parece que detrás existe un esfuerzo bastante honesto por hacer que el cómic le resulte inteligible al fan occidental. En Shin-chan aparecen continuas referencias a la cultura pop japonesa, y a menos que vivas inmerso en dicha cultura, estas referencias podrían ser demasiado oscuras, aunque al cambiarlas para facilitar la lectura al lector occidental, Kawahara ha intentado mantener el espíritu y la impresión que producía la historia original. Dicho esto, algunos cambios me han resultado ligeramente incómodos. Por ejemplo, un periódico titulado "Hotjobs.com" podría seguir funcionando bien bajo el título de "jobs", sin tanto exceso de equipaje (¿o en realidad se buscaba nombrar la marca de forma deliberada?). Además, siempre me ha gustado leer las notas al pie que explican lo que se quería decir en el original, porque así los lectores pueden darse cuenta del trabajo que supone la traducción, y además resulta educativo bucear en otra cultura. Afortunadamente, en el segundo tomo se incluyen notas al pie que mantienen las referencias culturales del original. ¿Distraen las notas al pie de la lectura? Claro, pero también lo hace leer "Britney Spears" en boca de Shin-chan.

POR LO QUE...

Esto es todo lo que tengo que decir acerca de las traducciones, salvo un apunte final: de todos los paquetes de manga que he recibido hasta ahora, quizá este sea el más diverso de todos. En el pasado, las traducciones a la lengua inglesa se centraban en géneros de venta sin complicaciones como la ciencia ficción y las artes marciales, y más recientemente las historias de "magical girls", fuesen del género del "genio que concede deseos" o de alguno de los descendientes de "Sailor Moon". Claro, puede que Yu-Gi-Oh sea ahora el jefe de la manada, pero también acabo de escribir un artículo sobre dos clásicos del Dios del Manga que llevaban demasiado tiempo sin aparecer en inglés. Un éxito mainstream que era conocido en Estados Unidos desde hace mucho, aunque solo si estabas viviendo en Hawaii, y algunos otros cómics estándar sobre cocineros y bomberos, géneros que hasta ahora no se habían cruzado en mi camino. Nunca me habría imaginado que algún día escribiría sobre bomberos, y mucho menos sobre un cómic de bomberos japoneses traducido del japonés. Esta es una época de lo más interesante. ¡Jademan!

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Bill Randall es escritor y profesor, actualmente está viviendo en las afueras de Osaka, Japón.