miércoles, 28 de diciembre de 2016

EL PORNÓGRAFO LAUREADO, UNA ENTREVISTA CON ALAN MOORE (2 de 3)

Entrevista de Gary Groth en The Comics Journal número 143 (1991). Transcrita por Craig Maynard. Traducida por Frog2000. Parte 1.

GROTH: ¿Crees que en esta obra se respira una sensibilidad remarcadamente femenina?

MOORE: En términos generales, esta obra es capaz de expresar sensibilidades masculinas y femeninas. Supongo que si hay alguna que lo puede hacer debería ser una de este tipo. No me gustaría ser demasiado puntilloso con mis descripciones, porque sería de idiotas. Antes pensaba que el arte masculino se podía distinguir bastante bien del arte femenino. Y seguí creyéndolo hasta que me enteré de que M.K. Brown [se refiere a la historietista Mary K. Brown] no era un hombre y que sin embargo Mr. Bale [¿alguna idea de a quién se puede estar refiriendo?] sí que lo es.

GROTH: ¿Crees que fue culpa de motivos biológicos o culturales?

MOORE: Imagino que sería una mezcla de ambos. En realidad, hablar de imperativos biológicos u otras cosas parecidas no tiene fundamento alguno. Es cierto que si hablamos sobre los aspectos culturales, tradicionalmente la posición de la mujer ha sido muy diferente a la de los hombres, y resulta obvio que esa situación tiene que tener consecuencias.

Una de las cosas que ha degradado un montón el material pornográfico es que los hombres no tienen la sensibilidad suficiente como para captar algunas de las situaciones del mismo como una amenaza espantosa de la misma forma que lo hacen la mayoría de mujeres. En nuestra obra Melinda y yo estamos intentado llegar a un punto medio. Eso no quiere decir que vayamos a obviar cualquier extremismo, porque esta es una obra extrema, aunque no esté dirigida hacia un género en concreto.

GROTH: En realidad, se puede encontrar muy poca pornografía orientada hacia mujeres, y además, hace poco he leído en algún sitio que hay evidencias que aseguran que las mujeres no se estimulan con ella de la misma forma que lo hacen los hombres.

MOORE: Eso me plantea algunas preguntas sobre los encuestados, o como sea el método que se ha utilizado para llegar a recoger esas evidencias. Supongo que la pornografía no estimulante a la que suelen referirse algunas mujeres es la que tradicionalmente ha sido realizada por y para hombres, porque en general es la única que se puede encontrar. Sin embargo, eso no quiere decir que sea la única que puede existir.

Algunas de las mujeres con las que he hablado sobre el tema me han comentado que normalmente la pornografía no les parece demasiado estimulante. Puede que algunas de ellas encuentren las obras de Collette eróticamente sugerentes. Por otro lado, algunas mujeres también se lo pasan bien con la pornografía hecha para hombres.

La reacciones ante la pornografía suelen estar gobernadas por diversos factores, como por ejemplo la presión grupal. Si eres una mujer a la que le gusta la pornografía, ¿estás traicionando los principios feministas que por lo demás te son tan queridos? Por otro lado, si eres un hombre que se siente próximo a los principios feministas y te gusta la pornografía, es posible que te asalte un sentimiento de culpa. La respuesta social ante la pornografía es muy compleja a varios niveles, tanto políticos como morales.
GROTH: ¿Hasta qué punto crees que la sexualidad puede estar politizada?

MOORE: Creo que la sexualidad ha sido innegablemente politizada. Mi definición de la política es bastante amplia: tiene mucho que ver con el ordenamiento de las interacciones y relaciones humanas, y eso incluye la sexualidad. Solemos intentar ordenar nuestra vida utilizando un conjunto de principios, y a menudo dichos principios tienen la política como base principal.

Lost Girls no se vanagloria de ser una obra pornográfica correcta y feminista, una a la que le hayamos extirpado todo lo que podría resultar ofensivo. Lo que hemos intentado es hacer pornografía a la que hayamos extirpado todo lo que nos resulte ofensivo a nosotros. Es una decisión personal. Como ocurre con el resto de mis obras, yo sigo poniendo mis límites.

GROTH: ¿Hasta qué punto crees que tu posición moral tiene en cuenta las objeciones feministas a la pornografía?

MOORE: Depende de cuáles sean esas objeciones. ¿Se oponen a la pornografía tal y como es en el presente, o como podría ser? Aunque pudiésemos afirmar rotundamente que sí, que el cien por ciento del material erótico creado hasta ahora en el mundo resulta injustificable y degradante (algo que niego por mi parte), eso no excluye la posibilidad de que se pueda crear una obra erótica valiosa en algún momento en el futuro.

En comparación, los cómics han sido reprimidos por presiones sociales relativamente moderadas y mantenidos en un gueto bastante juvenil durante décadas, pero hasta ahora, el conjunto de presiones sociales que trabajan contra la pornografía han ido aumentando y sus objeciones son cada vez más retrógradas. En realidad, la pornografía todavía no ha tenido la oportunidad de desarrollarse como un modo de expresión.

Creo que resulta más importante que nunca que hablemos sobre sexo con toda la honestidad que nos resulte posible, sea en la ficción o en la escuela. La convulsión sexual que se disfrutó en los sesenta fue en gran medida inconsciente. Durante la próxima década deberíamos poner las cartas sobre la mesa y llegar a un acuerdo sobre lo que significan el sexo y la sexualidad, y eso también incluye a las feministas.
GROTH: Se me ocurre que hasta cierto punto la politización de la sexualidad puede ser terriblemente inhibidora y contradictoria. Por ejemplo, los principios feministas de una mujer pueden impedirle someterse a los hombres, pero si le gusta ser sexualmente sumisa podría tener un verdadero problema. ¿Cómo se le podría hacer frente a algo así?

MOORE: Estoy seguro de que ninguno de los episodios de Lost Girls representa una situación parecida. Pero si uno de los personajes se diese cuenta de que disfruta con la sensación de sometimiento a los hombres, entonces lo que tendríamos que hacer es retratarla en un contexto que dejase claro que estamos hablando de esta mujer, no de todas las mujeres, y que es una cuestión de elección personal. Elegir ser sumiso es muy diferente a que alguien te lo imponga.

Hay una gran cantidad de personas en este mundo a las que les fascina la idea de la violación, pero no es mi caso. No la encuentro excitante en absoluto. Probablemente es mejor que las personas que la encuentren erótica se pillen otro material que no sea Lost Girls. Hay un montón por todos lados.

Tampoco creemos que este sea un libro de texto feminista. Al mismo tiempo, me parece que las mujeres que aparecen en la obra son retratadas dignamente. Esa es una cualidad de la que carece la mayoría del erotismo, donde terminan convirtiéndose en marionetas de carne. En Lost Girls estamos intentando hacer que todas sean personajes reales que no solo tienen una dimensión sexual. También tienen una dimensión emocional, así como una dimensión intelectual. Y estamos intentando que no se interpongan en su forma de disfrutar del sexo.

GROTH: ¿Crees que el hecho de que la mayoría de la pornografía sea tan poco convincente responde a que los personajes son muy simplistas y sus comportamientos demasiado mecánicos, o al punto de vista masculino que viene de serie?

MOORE: Creo que en su mayor parte, el porno es tan poco gratificante porque está producido de una forma muy cínica. La mayoría de la gente que produce porno lo hace con el conocimiento de que lo que están haciendo va a ser consumido para hacerse una paja rápida, por lo que no tienen la intención de promover ningún tipo de valor artístico. Por eso, la pornografía es un género ignorado y devaluado que la mayoría de la gente suele evitar. Nunca ha tenido demasiado prestigio, así que es posible que la gente que se lo pudiese haber otorgado se haya buscado la vida en otros campos.

Además, la pornografía se fagocita a sí misma, porque para concebirla tienes que escribir sobre sexo. Y sin embargo, la sexualidad de la mayoría de la gente se basa en la pornografía. Hasta cierto punto, en el plano sexual la vida imita al arte.
GROTH: ¿Hasta qué punto crees que las fantasías sexuales se encuentran arraigadas en la realidad política?

MOORE: Lo que ocurre con las fantasías sexuales es que van más allá de cualquier moral que se nos quiera imponer en la realidad. Tienen lugar en la privacidad de nuestra mente, donde puedes hacer lo que te de la real gana. Nadie puede detenerte, es inútil intentarlo.

GROTH: Necesariamente eso no tiene por qué extenderse a su representación.

MOORE: La verdad es que no me gustaría que alguien se viese obligado a dejar de describir incluso sus más terribles fantasías sexuales. Aunque tal vez yo quisiera redactar un artículo diciendo por qué me parecen tan horribles. Creo que en una sociedad más abierta sexualmente, habría menos fantasías sexuales a las que tú o yo pudiésemos considerar aberrantes.

Si te fijas en sociedades en las que la pornografía y el erotismo han sido legalizados (y hasta cierto punto trivializados) como Suecia, puede que te encuentres con un montón de sex shops, pero lo que no tienen, tal y como ocurre en Inglaterra, es chicas de siete años a las que violan, estrangulan y arrojan al Canal. La cantidad de crímenes sexuales que tienen lugar en Inglaterra serían capaces de aterrorizar al sueco medio. Básicamente allí han conseguido desenroscar la tapa de la olla de presión sexual.

Sospecho que gran parte de la represión sexual que tiene lugar en (por ejemplo) Gran Bretaña, tiene la intención de intensificar de alguna forma pervertida el disfrute sexual. Te aseguro que yo no creo que los presuntos moralistas que legislan en contra del sexo no sepan absolutamente que son ellos mismos la principal fuerza motivadora por la que la gente se ve empujada hacia diversos extremismos sexuales. Son ellos los que mantiene el sexo "sucio", y en realidad el sexo no lo es.

(Continuará)

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