viernes, 16 de diciembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 7 DE 8)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 7 de 8.) Parte 1parte 2parte 3parte 4parte 5, parte 6.

Groth: Que parezca la verdadera América...

Supongo que después de poner suficientes ideas sobre la mesa, empezarás a repartirlas entre varios guionistas.

Groening: Claro, en ese momento cogen y se ponen a desarrollar una idea más general o primer esquema. Luego se redactan los guiones, que se revisan una y otra vez en varias reuniones, donde la gente va añadiendo o quitando cosas. Todos contribuimos en la escritura de los guiones. Luego los leemos en una reunión grupal (literal). Nos reunimos todo el elenco que graba el programa alrededor de una mesa y leemos el guión en voz alta, mientras nos quedamos sentados tomando notas, fijándonos en qué es lo que funciona y lo que no. Revisamos el guión durante otro par de días más, y luego empezamos a grabar el capítulo. Ese día nos sentamos juntos una vez más para charlar sobre el guión, y basándonos en esa conversación, re-escribimos lo que haga falta en sesiones de entre 15 minutos y medio día. Es entonces cuando ideamos múltiples tomas de cada escena e incorporamos el doblaje de los actores y editamos la pista de sonido, que luego enviamos de nuevo a los animadores, que se ponen a elaborar los storyboards, los diseños de personajes, los fondos y todo lo demás. A esta altura del proceso también vamos añadiendo más material o borrando el que no nos conviene.

Creo que uno de los motivos por el que los Simpsons funcionan tan bien es porque cuidamos tanto los guiones como lo hacen en una comedia de imagen real, en contraposición al típico dibujo animado de televisión, que suele estar escrito por un solo tipo. Hablando de trabajos miserables... ¿Te imaginas tener que trabajar para los dibujos de los sábados por la mañana? Jesús...

Groening: ¿Cómo participas tú en el proceso? Supongo que serás el que lo revisa todo...

Groening: Todo el mundo lo revisa todo, así que se ejerce un escrutinio continuo y muy intenso que va modificando las cosas. Según el programa ha ido haciéndose más grande y hemos ido incorporando más gente con talento, he podido sentarme un poco a tomar el aire.

Por ejemplo, mientras estoy hablando contigo, tengo a unos cien metros de mí a una orquesta de 35 músicos intentando grabar la banda sonora del capítulo de la semana siguiente. Allí están sentados un par de productores que han empezado a decir: "Me parece que los violines deberían sonar de forma más agresiva para la ambientación determinada que estamos intentando conseguir", y eso ha hecho que al compositor le den ganas de arrancarles el corazón.

En cuanto termine de hablar por teléfono, iré a toda velocidad a ver cómo graban las escenas. Es mi parte favorita de todo el proceso, porque es como si pudieses acudir gratis a un concierto.
LA INUNDACIÓN

Groth: ¿Cómo te sientes al estar trabajando para uno de los conglomerados mediáticos más gigantescos del planeta?

Groening: Tengo sentimientos encontrados. Me parece divertido alcanzar un público tan enorme con este programa. Me hace gracia pensar que mi estilo de dibujo está siendo asimilado por niños de tres y cuatro años. A veces he recibido por correo dibujos de los personajes realizados por esos chavales, y es todo un placer. Me gusta imaginar que las reposiciones de la serie serán vistas una y otra vez durante los próximos años por los mismos chicos que la están viendo ahora, o por otros que se pondrán a verla para poder pillar todas las bromas que aparecen en segundo plano. Creo que el programa aguantará mucho tiempo en antena. Estoy seguro de que seguirá durante unos cuántos años más.

Otra cosa que me parece magnífica es que el programa ha logrado tanto éxito que supongo que podré desarrollar más proyectos, y espero poder llevarlos a cabo exactamente como yo quiero. No sé qué podrá ser, es posible que podamos convertir Life in Hell en una serie de animación, situación que te aseguro que hace unos años habría resultado imposible. 

Groth: ¿Y cuál es la parte negativa de esos sentimientos encontrados?

Groening: Bueno, yo visto con camisas hawaiianas y pantalones cortos, pero estoy trabajando con gente que viste con un dos piezas de 500 dólares. Para alguien que es un viejo hippie resulta muy poco atractivo.

Groth: ¿Tienes escrúpulos por estar enriquenciendo aún más a Rupert Murdoch? 

Groening: Da para pensar, sí: "la propiedad es un robo" y todo lo demás. En cualquier momento, cualquier corporación en la que estés trabajando va a hacer algo que te provocará ciertas dudas. Me refiero a que el Village Voice también era propiedad de Rupert Murdoch. Es una contradicción que me gustaría resolver de algún modo. 

Groth: ¿Qué opinas de que los Simpsons estén siendo utilizados como anuncios publicitarios?

Groening: Cuando estaban emitiéndose en el Tracey Ullman Show, una de mis metas era que los Simpsons consiguieran su propia serie. Sabía que Fox tenía bastantes dudas, así que accedí a hacer los anuncios de Butterfinger para poder convencer a la cadena de que tenían una fuente de dinero entre manos. Incluso me resultó bastante divertido, porque mi intención también era intentar entrar en publicidad. En un mundo perfecto, los Simpsons serían un show puro sin anuncios comerciales añadidos. Pero no soy el propietario de la serie, lo es la Fox. Es posible que sí que sea el propietario de mi próximo proyecto, por lo que intentaré hacerlo de una forma ligeramente diferente. 

Groth: Has comentado que estabas de acuerdo en hacer los anuncios de Butterfinter, pero, ¿podrías haberte negado? ¿Tenías el control de lo que se podía hacer o no en la serie?

Groening: No estoy seguro. Supongo que si hubiese presionado podríamos haber detenido las cosas, pero no quería hacerlo, quería seguir adelante.

Como quería lograr algunas cosas que tenía pensadas de antemano, hice algunas otras de las que no me siento demasiado orgulloso. Queríamos conseguir que diseñaran el pinball de los Simpsons, así que tuvimos que crear una extravagancia que le viniese bien a ese tipo de licencia. Pero estoy muy contento con esa máquina de pinball, y lo mejor es que es la que más está vendiendo en todo el mundo.

Groth: Dios mío.
Groening: Y además creo que es una buena máquina. También hemos estado ocupados con el juego de Nintendo de los Simpsons para la Gameboy, y en el arcade para las salas recreativas, que sé que le va a entusiasmar a la gente.

Aquí tienes otra reflexión más sobre los historietistas: nuestro medio tiene la tecnología más escueta posible. Tinta, papel y ya está. Creo que es capaz de resistir el embate de otras formas de tecnología perfectamente, pero las historietas también pueden ser un trampolín hacia otros medios de entretenimiento. Me alegro mucho de no haberme resistido a hacer otras cosas. 

Groth: ¿Hasta qué punto la decisión que tomó Fox de hacer un programa de animación de media hora de los Simpsons tuvo que ver con la posibilidad de vender merchandising?

Groening: Estoy seguro de que influyó un montón. En cuanto al merchandising, no tengo nada que ver, y me parece que para ellos está siendo algo nuevo y excitante. Pero creo que incluso ellos se han sorprendido un montón de la mina de oro en la que se ha terminado convirtiendo. 

Hay personas de todo tipo que me han hecho llegar sus impresiones sobre el merchandising de los Simpsons. No solo han parodiado mi tira, sino también a los propios Simpsons. Hasta se han cachondeado de mí. Tengo amigos que también han sido el blanco de parodias que han hecho que se enfaden un montón, pero en mi caso siempre lo he encontrado muy gracioso.

Para mí, gran parte del problema de los Simpsons reside en que han alcanzado un éxito tan atroz, mucho más allá de lo que cualquiera podría haber soñado, que la ubicuidad de la cara de Bart Simpson está empezando a molestar mucho a los más picajosos. Volvamos sobre aquella época en la que Gary Panter y yo nos sentábamos en el Astroburger. Gary creció en Tejas en una localidad en la que su padre regentaba una tienda de todo a cien, y recuerdo que solía decirme: "Me gustaría muchísimo diseñar mi propia línea de juguetes", que es lo que acabó haciendo con el proyecto "Pee Wee´s Playhouse". Siempre me dije que era una buena idea. Yo mismo he ayudado a diseñar algunas figuras articuladas de los Simpsons y la máquina de pinball, además de otro tipo de cosas tan fascinantes como divertidas.

Groth: Pero no tienes control sobre el merchandising, ¿no es cierto?

Groening: Aunque quisiera no podría parar esta inundación, aunque soy capaz de surfear sobre las olas.

Groth: Es una buena forma de expresarlo.
Groening:  Respeto mucho cómo se ha resistido Bill Watterson a todas las ofertas que le han hecho para intentar explotar Calvin & Hobbes, pero si él accediese alguna vez, tampoco creo que pudiera estar comprometido personalmente como es mi caso, y mucho menos en el aspecto financiero. Sé que la gente ama tanto su tira que le gustaría hacer partícipe a todo el mundo de la misma de alguna otra forma. Y en nuestra cultura eso significa que puedas tener la oportunidad de vestir con la camiseta de tus dibujos favoritos. De todas formas, para mí una tira de cómic ya es merchandising en sí misma.

Groth: ¿Por el simple hecho de que está siendo vendida y pagada?

Groening: Claro. No creo que la tira sea superior a la camiseta.

Groth: ¿Crees que es posible que el merchandising de un producto sea capaz de saturar el mercado?

Groening: [Pausa.] Por supuesto. Los Simpons parecen estar haciéndolo ahora mismo, pero creo que lo hacen con el merchandising apropiado, o al menos están consiguiendo el objetivo de tener la mayor calidad posible, pero su bestial éxito se nos ha ido de las manos. Me parece que su abundancia también ha sido promovida para poder hacer frente a la tremenda cantidad de objetos piratas de la serie que hemos podido ver, algo sin precedentes. Seguro que se pueden encontrar más camisetas piratas que oficiales. Es una de las cosas que me parecen más extrañas de toda la experiencia Simpsons.

(Continuará)

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