lunes, 5 de diciembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 4 DE 8)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 1 de 7.) Parte 1parte 2, parte 3.

Groth: Tengo entendido que llegaste a iniciar tu propio syndicate. Creo que se llamaba Acme.

Groening: Fue Lynda Barry quien le puso el nombre. Lo empezamos en 1985. 

Groth: Creo que fue cinco años después de que hubieses empezado con tu tira. Al menos sé que estabais sindicados en él Lynda Barry, John Callahan y tú. ¿Había alguien más?

Groening: No. Éramos reacios a  hacer lo que en realidad necesita un sindicato para que funcione, que era quedarse con un buen porcentaje de dinero. Ya costaba bastante tenerlo funcionando (era todo un dolor en el culo) con nosotros, así que supongo que con más gente habría sido todavía peor.

Groth: Ya veo. ¿Siguen estando sindicados Lynda y John?

Groening: Lynda decidió que iba a montárselo por sí misma, y me parece bien, porque cuando funcionas por ti mismo, puedes trabajar tan duro (o no) como quieras.

Groth: ¿Y qué hay de John Callahan?

Groening: Una de las empleadas de la empresa de Life in Hell se marchó y se llevó a Callahan con ella. Terminaron teniendo mucho éxito. Me parece bien por el mismo motivo que me alegro por Lynda, solo que... bueno, ya sabes. Publicar material marginal puede ser una tarea ingrata.

Groth: Sé bien de lo que estás hablando.

Groening: La gente suele creer que te estás aprovechando de ellos. Quiero dejar claro que cuando pienso en aquella época, te puedo asegurar que no hicimos mucho dinero. Tampoco es que nos divirtiésemos demasiado.

Groth: Así que ahora Acme tan solo te distribuye a ti.

Groening: Solo a mí.

Groth: Creo que Deborah publicó un tomo tuyo que tuvo mucho éxito.
Groening: Mi primer tomo fue Love in Hell [El amor es el infierno]. Había hecho una serie de tiras que trataban sobre las relaciones, y Deborah las reunió y las publicó. Recuerdo que fue el 1 de noviembre de 1984. Deborah y yo decidimos que teníamos que publicar un libro por Navidad, sin tener ni idea de cómo hacerlo. Y lo sacamos un mes después, el 1 de diciembre. Yo estaba trabajando en una tienda de discos. Me gusta mucho la música, así que diseñé el formato igual que el de la carpeta de un disco, 12"x12", porque pensaba que así lo podría vender en las tiendas de discos. En los primeros meses vendimos 20.000 copias, y de esa forma llamamos la atención de Pantheon Books, una editorial de Nueva York que solía basar lo que publicaban en la búsqueda de autores que hacía Art Spiegelman. Él fue el que puso a sus editores detrás de nuestra pista. Art estaba haciendo Maus para Pantheon.

Deborah también publicó mi segunda tomo, Work is Hell [El trabajo es el infierno], y Pantheon compró los derechos. Publicaron todos mis tomos hasta 1990, que fue cuando me cambié a HarperCollins.

Groth: Te fuiste porque terminaste cabreándote con Pantheon, ¿no?

Groening: Despidieron a mi editori y yo me fui con ella.

Groth: ¿Qué crees que ocurrió con esa editorial? ¿Te caían bien los editores que también renunciaron como apoyo a tu editora?

Groening: Conocía a las personas que estaban involucradas, aunque trabajasen lejos de mí. Las políticas de oficina suelen ser muy peculiares. Mi relación con el Reader fue cuesta abajo en cuanto hicieron cambios de personal. Acabaron despidiéndome. Como resultado, juré no volver a poner los pies en una oficina de periódico, y aunque mi tira lleva publicándose en el L.A. Weekly desde 1986, nunca he entrado en su edificio. De todas formas, hasta donde he podido saber, me parece que mi estancia en Pantheon fue tan desafortunada como innecesaria. 

Groth: Sé que en algún momento empezaron a rondarte sindicatos de tiras de periódico que se habían interesado en tu cómic, pero además querían que rebajaras el tono o incluso que cambiaras el título por el de "Life in Heck". 

Groening: Uno de los periódicos que quería publicar mi tira me preguntó si podían cambiar el título. Les dije que sin problemas, porque pensaba que sería una cosa graciosa que comentar en las entrevistas. Luego me di cuenta de que también podían terminar siendo el blanco de mis bromas. Así que cuando hablé de nuevo con ellos, la mujer que me había sugerido cambiar el título me dijo que tan solo estaba bromeando. Los editores del diario (y me imagino que también la gente del sindicato) suelen sospechar mucho de los historietistas. Se piensan que siempre estamos tramando algo raro. Y es cierto. Es muy difícil que te modifiquen algo que has rotulado a mano.

GRANDES SENTENCIAS Y PEQUEÑOS DIBUJOS

Groth: Una vez comentaste que preferías escribir en lugar de dibujar, y que ante todo te consideras escritor. ¿Te interesa la escritura de ficción?

Groening: Me gusta hacer dibujos animados, pero creo que se ven limitados por el número de palabras que puedes utilizar para seguir manteniendo la atención del lector. Hay ciertas ideas que se prestan perfectamente para ser representadas en forma de dibujos animados, y otras tienes que hacerlo en forma de prosa. En el pasado he intentado traspasar el límite de las palabras que se pueden utilizar en los dibujos. Pero en los últimos años he frenado un poco la verborrea.

Groth: ¿Alguna vez te ha frustrado Life in Hell porque has creído que el formato era un poco limitado?

Groening: Si no eres capaz de dibujar algo que se te haya ocurrido, será mejor que abandones la idea. Como mis habilidades para el dibujo son bastante limitadas, hay cierto número de cosas que intento evitar. 

Groth: ¿Son limitadas tus habilidades para el dibujo o en realidad has establecido un estilo propio que es el que sueles usar?

Groening: La verdad es que alcancé el nivel de dibujo que suelo utilizar bastante pronto. Siempre que he intentado dibujar mejor, el resultado ha acabado siendo muy feo. Me pasé un par de años intentando imitar a Robert Crumb, sin tener ni idea de cómo podría imitar ese estilo de rayitas que usaba en los Zap! Comix. Finalmente volví a usar mi estilo primerizo, que tanto había ido refinando en quinto curso.

Groth: ¿Alguna vez has querido convertirte en un dibujante virtuoso del estilo de Wally Wood?

Groening: Nunca he tenido la paciencia suficiente como para pasarme mucho tiempo haciendo una sola cosa. Algunos de mis compañeros de clase dibujaban mejor que yo, y sabía que nunca podría alcanzar su nivel, así que mucho menos el de Bill Elder o Jack Kirby. 

Groth: La mayoría de las tiras se concentran en comunicar una idea. Por tu parte no tienes que hacer algo demasiado elaborado para comunicar algo que se te haya ocurrido. 

Groening: Muchos de mis historietistas favoritos tienen un estilo bastante sencillo. Me gustan Charles Schulz, James Thurber, Dr. Seuss. 
Groth: Uno de los rasgos característicos de Life in Hell es que la tira suele estar centrada en lo que yo llamo el reino de lo privado: las relaciones interpersonales, el lugar de trabajo, el colegio. A diferencia de otras como Doonesbury, me doy cuenta de que en tu caso no te gusta cubrir aspectos políticos.

Groening: Durante estas últimas semanas la tira ha estado dedicada a la Guerra del Golfo, pero tienes razón... cuando se me presentó la oportunidad de crear mi propio cómic, quise hacer lo que me rondaba por la cabeza hace tiempo, las cosas que más me preocupaban: amor, trabajo, sexo, muerte, lo básico. Siempre me ha maravillado que haya tantos historietistas que se ocupan de ideas políticas de una forma densa, o pasan a concentrarse en las triviales inconsecuencias de la vida, mientras que los infernales trabajos y vidas amorosas, o el miedo a la muerte de la gente siguen inexplorados.

Groth: ¿Te refieres a que no te consideras una persona con una ideología o altamente politizada?

Groening: Si pudiese hacer algo político desde un ángulo humorístico, lo haría. Pero cuando he intentado hacer alguna vez humor político, no me ha parecido demasiado gracioso. De vez en cuando he dibujado alguna tira política, y creo que toda mi obra tiene implicaciones políticas, pero parte de mi postura se basa en dejar que la gente encuentre por sí misma el mensaje y decidan ellos mismos en lugar de que yo se lo deje mascado. De hecho, esto es lo más lejos que voy a llegar hablando sobre mis cosas. No es mi labor explicar la tira, pero si otras personas encuentran algo en ella, me alegraré un montón.

Groth: Así que te has visto obligado a abordar la Guerra del Golfo en tu tira.

Groening: Estaba a punto de empezar una larga serie de historietas titulada "Binky´s Guide to Love" [Guía para el amor de Binky], que de alguna forma revisitan y expanden Love is Hell. Entonces empezó la guerra, por lo que dibujé algunas tiras de Akbar y Jeff donde llevaban puestas máscaras de gas y hablaban sobre la guerra. 

Groth: Cualquiera que se lea tus tiras se dará cuenta de que la siguiente pregunta es una obviedad, pero, ¿qué opinas de la guerra?

Groening: Creo que es desastrosa. Creo que es negativa para el Mundo en general, y mala para los Estados Unidos, y tampoco va a lograr alcanzar los objetivos planteados que nos han expuesto para justificarla. La tira que acabo de terminar empieza con la siguiente pregunta: "No me gustaría ser impertinente, pero ¿cuándo vamos a saber cuándo hemos ganado?" Me alegra que la guerra parezca tener tanto éxito, pero en realidad no sabemos lo que está pasando porque todo está censurado.

Groth: ¿Es la primera vez que abordas un suceso tan grande en una serie consecutiva de tiras?

Groening: Es la primera vez que hago material contra Reagan. De hecho, Life in Hell empezó en 1980, en la época de Reagan, y te juro que si Bush no hubiese sido elegido presidente hubiese cambiado el nombre de la tira por el de "Life is Swell" [La vida es estupenda]. Pero no es eso lo que pasó. 
Groth:  Hablando en general, supongo que políticamente te ves más cerca del centro.

Groening: Me gusta pensar que soy alguien moderado, pero supongo que el resto de nuestra cultura me definiría como un chalado de izquierdas.

Groth: Te refieres al resto de la cultura de derechas. Pero incluso cuando hemos mantenido conversaciones privadas, nunca me ha parecido que seas alguien dogmático.

Groening: Para empezar, es muy difícil persuadir a alguien para que cambie su forma de pensar. Creo que uno de las meteduras de pata que suele cometer la gente de izquierdas es que están tan cabreados y resentidos que su actitud pendenciera suele garantizar que el mensaje se vaya diluyendo. Creo que Life in Hell resulta tan atractiva a mucha gente porque a pesar del título parece amigable. Espero meterme en el interior de la gente tanto como quiero entretenerlos.

Groth: ¿Pero no has dicho antes que resulta difícil persuadir a la gente, sin importar la forma de intentar hacerlo?

Groening: Dudo mucho que se pueda cambiar la forma de pensar de alguien. No sé, ¿tú crees que has podido cambiar alguna vez la forma de pensar de alguien?

(Continuará)