viernes, 9 de diciembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 5 DE 8)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 1 de 7.) Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

Groth: Supongo que debo haberlo conseguido con alguien. Después de todo, a veces la gente cambia su forma de pensar.

Groening: En mi caso intento que lo que hago pueda ser comprendido por cualquiera, ofrecerle a la gente otro punto de vista para que reflexione. Mi idea de una actitud progresista es la que aparece en Los Simpsons. Puede que un chico del Medio Oeste se sienta miserable porque se piensa que hay algo que marcha muy mal en las cosas que le están pasando en su vida, y encima sus padres le dicen que quien lo está haciendo mal es él, y sus profesores le dicen que él es el error de la ecuación, pero entonces este chico descubre a los Simpsons y se dice: "No estoy solo".

Groth: En el programa aparece una de tus temáticas más habituales, que es esa especie de anti-autoritarismo, o anti-opresión autoritaria. Pero a su manera, los Simpsons también tienen una especie de contexto moral. 

Groening: Me parece que los Simpsons son engañosamente simples. En la serie ocurren cierto número de cosas en paralelo, por lo que tampoco me parece que estemos ofreciendo un solo punto de vista una semana tras otra. Solemos retratar con mucho escepticismos a las personas que ocupan puestos de autoridad, y el mensaje soterrado que ofrecemos es que puede que la gente que te esté diciendo lo que tienes que hacer no siempre lo esté haciendo para que redunde en tu beneficio. Los que intentan venderte cosas, los que te pagan el sueldo, y los que te intentan enseñar los valores que les son tan queridos también entran en el mismo saco.

Groth: En particular me refería al episodio de la central nuclear, y también al capítulo en el que Bart robaba la cabeza de la estatua, que creo que lanzaba varios mensajes muy potentes.
 
Groening: Fue muy divertido trabajar en ellos. Los dibujos animados son perfectos para representar diversas escenas capaces de captar la atención de todo el mundo, y nosotros nunca insistimos con lo mismo, porque de lo contrario los espectadores podrían indignarse con lo que hacemos. Pero están demasiado ocupados esperando la siguiente broma.

Groth: He escuchado que se metieron un montón contigo por culpa del episodio nuclear, ¿es cierto?

Groening: Se han metido mucho con nosotros por cualquier cosa. Resulta difícil anticipar qué es lo que va a ofender a alguien, pero también me maravilla cuando lo hace.
Groth: ¿Cuál ha sido el ejemplo más escandaloso?

Groening: Hicimos una broma sobre la terapia familiar en donde los Simpsons visitaban a un terapeuta bastante cuestionable, el Doctor Marvin Monroe, quien después de que fallara el tratamiento de agresión, cogía y los enchufaba a unos dispositivos llenos de cables que generaban voltaje y con los que los miembros de la familia podían aplicarse calambrazos unos a otros, argumentando que haciéndose daño físico aprenderían a dejar de hacérselo emocionalmente. 

Groth: Si, fue uno de los mejores capítulos. 

Groening: Recibí una carta llena de odio que me envió alguien que trabajaba en terapias con electro-shocks y que me decía que lo que habíamos hecho le parecía una parodia horrenda. Me parece que le hubiese gustado aplicarme una dosis de terapia de electro-shock personal. 

En otro de los primeros capítulos aparecía Bart Simpson acudiendo a una escuela para niños superdotados y entonces se agenciaba un comic book de la estantería de la biblioteca. Pero el profesor se lo arrancaba de las manos y le decía: "¿Cómo ha llegado esta basura hasta aquí?" Un fan de los cómics rabioso nos escribió: "¡No me puedo creer que Matt Groening, que también es historietista, permita que se describan los cómics como si fuesen basura! ¡Todos sabemos que los cómics promueven la lectura!" Las cosas positivas que nos llegan también son bastante salvajes. Ayer recibimos la carta de un médico acompañada de la radiografía de una rodilla fracturada que se parecía levemente a Bart Simpson. 
Groth: ¿Cómo te tomas esa crítica de que Bart facilita que el fracaso parezca atractivo?

Groening: Bueno, cada vez que se hace algo que les divierte mucho a los niños, aparece alguien diciendo que es malísimo para ellos, y se convierte en la controversia de la semana. Algunos ven los dibujos animados como cosas para críos, y la gente se sorprende mucho cuando no utilizas los mismos viejos clichés que la mayoría de los viejos dibujos utilizaban para conseguir que el público reaccionase. Obviamente, a los chicos les encantan Los Simpsons, y creo que les gustan tanto porque no son condescendientes. La ACLU [Unión Estadounidense por las Libertades Civiles] ha defendido el derecho de los niños a vestir camisetas de Los Simpsons

Groth: ¿Ha sido a consecuencia de una demanda?

Groening: Fue algo que ocurrió en Carolina del Norte, pero era una demanda que afectaba a todo el país. La mayoría de los casos que involucran a niños no suelen aparecer en la prensa y no se les suele prestar atención a nivel nacional, pero estoy seguro de que estas cosas ocurren más habitualmente de lo que parece. 

Groth: ¿Quién estaba intentando prohibir que los niños llevasen camisetas de Los Simpsons?

Groening: Eran directores de escuela cabreados.

Groth: Bueno, está claro que estás subvirtiendo a la juventud americana.

Groening: Claro, tío, "soy Bart Simpson, ¿quién demonios eres tú?" Menudo eslógan más rebelde.

Groth: ¿Te ha cambiado la vida el monumental éxito alcanzado por la serie? ¿Te suelen reconocer en la calle?

Groening: Todos los días me reconoce alguien por la calle. Cuando te das cuenta de que estás en el candelero un poco más de lo que te gustaría, te empiezas a sentir bastante incómodo. Hace unas semanas fui al cine y unos chavales se acercaron y me dijeron: "¿Nos firmarías un autógrafo en nuestras camisetas, tío? Sabemos que eres el de Los Simpsons". Les firmé las camisetas y luego me confesaron que estaban allí para protestar por la proyección de Jesus of Montreal [1989]. Fue bastante extraño. Todavía estoy intentando hacerme a la idea.

Groth: No te dio tiempo a reaccionar, ¿verdad?

Groening: No, supongo que habría terminado desilusionándolos.
LOS SIMPSONS

Groth: ¿Te esperabas que los Simpsons terminaran convirtiéndose en un fenómeno tan exitoso?

Groening: Al principio me preocupaba mucho que los adultos no les dieran una oportunidad. Pero estaba seguro de que si lo hacían, se acabarían convirtiendo en un éxito. Pero lo que no sospechaba era la repercusión que han terminado alcanzando. 

Groth: ¿Escribiste conscientemente para un grupo de edad concreto?

Groening: A todos los guionistas nos divierten por igual algunas de las referencias más sofisticadas, así como las bromas más eróticas. A los niños les encantan los eruptos, y a los adultos les gustan las referencias a Susan Sontag. A mí me gustan las dos cosas. No creo que sea buena idea llamar la atención de un solo grupo en concreto.

Groth: ¿Cómo te explicas el éxito que ha tenido la serie? ¿Cuál crees que es su atractivo?

Groening: Creo que es un programa de televisión muy divertido. La gente está desesperada porque les hagan pasar un buen rato, tanto que son capaces de divertirse con cosas mucho menos graciosas. Nuestro show suele ser divertido bastante a menudo. Creo que ese es el principal motivo. Además, ahora mismo no se puede encontrar algo parecido en la televisión. No hay otros dibujos animados con este colorido y este tipo de movimiento y pulsación visual. Creo que es otro de los motivos de su éxito.

Groth: ¿Crees que podría acabar convirtiéndose en una serie que marque estilo para otros dibujos animados?
Groening: He visto algunos que intentan ir en su estela (muy pocos), y me parece que nadie es capaz de pillar el tono. Para hacerlo tienes que entender cómo se escriben los guiones de los Simpons, y más importante aún, necesitas comprender que nuestros guionistas escriben teniendo en cuenta el ritmo más adecuado que necesita un programa de dibujos animados. La animación tiene ciertas reglas gramaticales que hay que seguir, tienes que utilizarlas aunque hagas animación de bajo presupuesto.

Los dibujos animados de bajo presupuesto de Jay Ward, Rocky and Bullwinkle, fueron una fuente de inspiración, y también algunos de los viejos dibujos de la Warner Bros. 

Actualmente los animadores quieren imitar a Tex Avery, pero para hacerlo no me parece necesario que de repente surjan tiburones del suelo ni que los ojos se salgan de sus órbitas para indicar sorpresa. Puedes intentar hacerlos menos gomosos y con ese efecto de muelle, aunque sigas utilizando el movimiento para mostrar emociones. La mayoría de mis notas en los storyboards del programa indican "hacedlo menos cartoon, menos cartoon". 

Los dibujos animados clásicos de la Disney son muy esponjosos, muy gomosos. Los dibujos clásicos de la Warner Bros. son como goma retorcida. Los dibujos de Hanna-Barbera parecen de madera contrachapada. Y los Simpsons son como madera contrachapada retorcida. 

Además, me gusta la forma tradicional de utilizar la música en los dibujos animados. Me encanta que Danny Elfman haya compuesto el tema de los Simpsons. He terminado aburrido de ese tipo de sonido bobo y estúpido de sintetizador moog de todas las sintonías de televisión: "¡Aquí tenéis vuestro pequeño show y así es como os lo presentamos!" Me gustan mucho los viejos programas donde aparecía el "¡da-da-da-dat-da!" (sonidos de trompeta), era como una auténtica fanfarria. "¡Te vamos a dejar petrificado!" Eso es lo que hizo Elfman con el tema de los Simpsons.
Groth: Supongo que fuiste tú el diseñador del aspecto de los personajes.

Groening: Los animadores y yo estuvimos trabajándolo juntos. Mi punto de vista sobre los personajes es que tienen que tener un aspecto sencillo, y si sigues ciertas reglas es bastante fácil que otros puedan imitar mi estilo. Alguna vez nos hemos desviado un poco y parecía que yo no había dibujado los personajes que aparecen en el programa, pero aunque hay una buena cantidad de material que yo no he dibujado personalmente, parece como que sí que lo he hecho. 

En realidad, el programa podría no haber llegado a existir nunca. Después de tres temporadas en el Show de Tracey Ullman, la Fox nos ofreció la oportunidad de emitir trece episodios de los Simpsons sin piloto que los precediese. Nos metimos a fondo con los guiones, y mientras estábamos acabando los de los trece episodios, los animadores empezaron a trabajar su parte. Les llevó cerca de seis meses tener preparada la animación del primer episodio para que pudiésemos verla, pero cuando lo hicimos, descubrimos que los primeros animadores habían decidido que nuestros guiones no eran lo suficientemente divertidos. Y entonces añadieron sus propios chistes.
Groth: Supongo que serían bastante divertidos, ¿no?

Groening: En uno de los segmentos aparecían los niños viendo en televisión un episodio de "The Happy Little Elves Meet The Curious Bear Cub" [Los pequeños elfos felices se encuentran con el curioso cachorro de oso]. La idea era parodiar dibujos animados sensibleros como Los Pitufos, pero los animadores añadieron una broma que consistía en que el osito le arrancaba la cabeza a uno de los elfos y se bebía su sangre directamente del cuello. También añadieron algunos cuadros en la sala de estar de la familia donde se podía ver un hidrante y un caballo levantando su cola hacia él... era la más arrogante forma de sabotaje que había visto nunca. Nos quedamos sentados, aturdidos ante lo que estábamos viendo.

(Continuará)