jueves, 15 de marzo de 2018

ESCENAS DE PELEA, ESCENAS DE PELEA POR DOQUIER... ¡Y SIN TIEMPO PARA PENSAR! (1 DE 5)

Por Heidi MacDonald para The Comics Journal 87 (1983). Traducido por Frog2000.

¡ZAP! ¡POW! ¡THUD!

En el comic-book, estas palabras simbolizan lo mismo que las primeras cuatro notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven en la música clásica, solo que todavía más. Las palabras "superhéroe" y "comic-book" son sinónimos, incluso para los que no lo tienen demasiado claro. No siempre fue así, pero hoy en día los cómics tratan casi de forma exclusiva sobre gente que son o bien superhéroes o algo muy parecido a un superhéroe.

Y si los superhéroes son la materia prima de los cómics, entonces las escenas de pelea son la materia prima del género de los superhéroes. Echa un vistazo a un checklist mensual y empieza a contar cuántas veces aparecen palabras como "pelea", "enfrentamiento", "confrontación", y "lucha". Examina con los ojos entrecerrados cualquier estantería de cómics de una tienda, y la abrumadora impresión que tendrás es la de un revoltijo de formas dentadas y líneas de energía. Echa detenidamente un vistazo a las múltiples variaciones de la Portada Habitual del Comic-Book: el personaje A lucha con el personaje B.

El comic-book americano se define por el héroe disfrazado que se pelea a puñetazo limpio con un villano disfrazado. 

Las escenas de pelea están tan profundamente arraigadas en la trama de los cómics que simplemente tienes que decir en alto las palabras zap, biff, thud, blam, shock, y es suficiente para conjurar la experiencia de un cómic. ¿Recuerdas la serie de televisión de Batman y las estúpidas cartelas de sonido que aparecían de repente en medio de tontas escenas de lucha? O ese artículo del New York Post que aseguraba que un político se había indignado por encontrar cómics en la red de Bibliotecas de Queens. "A los niños se les debería enseñar algo más que todo ese 'pow', 'bang','thwack' y'zap'", declaró el asambleísta Zavisky.
Si te cachondeas de las escenas de lucha, te estarás burlando de los cómics. Incluso el Howard, el Pato nº 16, el famoso ejemplar con escenas a página completa y texto, no estaba exento de la "escena obligatoria de comic-book". Como decía Steve Gerber: "Hay una regla para guionizar cómics inviolable... Al ser un medio visual, teóricamente los cómics requieren al menos un mínimo de acción para captar y mantener el interés del lector".

"Por lo tanto, con el fin de mantener su interés, los guionistas presentamos a regañadientes una ESPECTACULAR ESCENA DE BATALLA, donde enfrentamos a una avestruz y una corista de Las Vegas contra la MENTE INTELIGENTÍSIMA de una pantalla asesina en un DUELO A MUERTE".

Aunque las escenas de pelea no son más que una explotación de la violencia, es el barro primigenio del que se moldean los comic-books.

Para determinar la importancia que tienen las escenas de pelea e intentar averiguar si se han empezado a extinguir o siguen floreciendo, hice una prospección no científica basándome en los comic-books publicados el mes pasado. (Mi agradecimiento a Alex Koehn por prestarme un montón de material de referencia.) Me fijé en los que se podrían denominar como cómics "principales": los de DC, Marvel, First, Eclipse, Pacific y algunas compañías más pequeñas como Red Circle.

Y sin embargo, después del experimento me di cuenta de que a pocos post-adolescentes les gustan demasiado las escenas de lucha. Por su parte, los guionistas y editores siempre comentan que quieren alejarse del Síndrome de la Escena de Lucha Obligatoria.
TODO EL MUNDO HABLA SOBRE LO NOCIVO DE LAS ESCENAS DE LUCHA, PERO NADIE HACE NADA PARA ARREGLARLO.

De los 65 cómics que examiné, 53 contenían escenas de lucha en el sentido zap-pow-thud del término. Casi cada uno de los 12 cómics restantes contenían violencia física.

No todas las historias sin escenas de lucha estaban bien hechas. No todos los cómics que contenían escenas de pelea eran terribles. Pero en general, me quedé horrorizada.

Me quedé horrorizada porque estaba claro que en la mayoría de los cómics las escenas de pelea eran la historia en general. Las historias no tenían otro propósito que mostrar cómo El Tomate en Llamas usaba su capacidad para transmutar la energía solar a su tomate del pasado para poder sojuzgar los Dirigibles de Marte. Es bastante probable que las escenas de pelea aparezcan en los cómics más que cualquier otra cosa. Y en mi opinión, la hinchada cantidad de este tipo de escenas ha atrofiado el medio de los cómics otorgándole una deformidad paralizante de la que nunca se va a poder recuperar.

Piensa por un momento en el vasto abismo que separa dos medios que en muchos aspectos son idénticos: los cómics y los comic-books.

Los adultos leen tiras de prensa. No les avergüenza decir que lo hacen. La gente las lee cuando son niños y las siguen leyendo a medida que crecen. Toda la familia se mira los funnies de los domingos por la mañana. Aunque actualmente la tira se encuentra en mala forma, su pasado es increíblemente rico. Se han hecho historietas sobre todo tipo de temas: aventura, cómicas, de comentario social, bélicas, "space opera", de vaqueros, políticas, sobre crimen, de funny animals, protagonizadas por niños, adolescentes o amas de casa. La influencia de la historieta en la cultura estadounidense ha sido sustancial y duradera.
Los comic-books los leen los niños, los adolescentes y los coleccionistas. Son una de las cosas que superamos y dejamos atrás.

Las historietas y tiras de prensa son una forma de entretenimiento. Los comic-books son un refugio de la realidad, un amarillento recordatorio de la infancia, un weltschmerz de la nostalgia, una fantasía adolescente sobre la omnipotencia.

Oh, claro, los comic-books también los leemos serios entusiastas del medio como tú y como yo. Pero si estuvieses en una entrevista de trabajo, ¿cuál de las siguientes respuestas darías?

"Eso me recuerda algo que leí el otro día en la última tira de Carlitos y Snoopy."

O, 

"Eso me recuerda algo que leí el otro día en el último número de la Patrulla-X."

Lo que no quiere decir que la mayoría de la producción de cualquier medio, incluidas las historietas y tiras de prensa, no sea también escapismo. Y han existido una gran cantidad de personas talentosas y reflexivas que han enriquecido los cómics. Pero por lo general, los comic-books han sido -todavía lo son-, un tugurio creativo lleno de ideas rancias.

Piensa en cuántas veces los críticos de cine o de literatura utilizan la frase clasista: "Peor que un cómic". Antes solía enfadarme cuando escuchaba tales comentarios, ahora niego tristemente con la cabeza. ¿Quién podría culparlos? Los comic-books estadounidenses se encuentran en la parte inferior de la pirámide cultural.

Érase una vez que había muchos tipos diferentes de comic-books: bélicos, románticos, de "space opera", de vaqueros, de fantasía, de funny-animals, de humor extraño, de aventura, protagonizados por niños, adolescentes y superhéroes. Los dos incondicionales de mi infancia, los de vaqueros y Harvey, se encuentran en el limbo de las publicaciones olvidadas, mientras que Archie y Charlton han empezado a cojear. La desaparición del porno-terror de la Warren es historia. Los ejemplos de diversidad, aunque sea infantil o de mala calidad, casi han desaparecido.

Ah, pero cada vez que te das la vuelta surgen nuevas compañías de cómic. Y las Dos Grandes están más abiertas que nunca a ideas novedosas. ¡Todos los meses aparecen nuevas series! ¿Y de qué crees que tratan todas estas nuevas colecciones?

¡SUPERHÉROES! Más jodidos superhéroes. Y si por alguna rareza del destino, no se trata de superhéroes, entonces estas nuevas colecciones están narradas como los cómics de superhéroes de una forma que resulta indistinguible.
La space-opera se convierte en superhéroes (Omega Men). Los soldados y los espías se convierten en superhéroes (GI Joe). Los motociclistas y los camioneros se convierten en superhéroes (Team America, U.S. 1), el Rey Arturo y sus caballeros se convierten en superhéroes (Camelot 3000), la fantasía épica se convierte en superhéroes (Crystar). Los funny animals se convierten en superhéroes (Captain Carrot). Los adolescentes se convierten en superhéroes (Jóvenes Titanes, Nuevos Mutantes). El humor y la sátira se convierten en superhéroes (E-Man). 

Cada idea sale por el mismo sitio. Algunos podrán pensar que el Gran Renacimiento del Cómic todavía está por llegar, pero hasta ahora todo lo se nos ha ofertado ha sido una gran cantidad de tonterías homogeneizadas. ¿Cómo es que nos hemos desorientado tanto? Bueno, lo primero que deberíamos entender es la relación existente entre el género de los superhéroes y las escenas de pelea.

UNA ESCENA DE LUCHA ES UNA ESCENA DE LUCHA ES UNA ESCENA DE LUCHA

La Escena de Lucha representa una lucha física entre dos (o más) combatientes, es un recurso de la trama. Como cualquier recurso, se puede utilizar de forma positiva o negativa. Cada medio tiene sus propios recursos de guión particularmente idiomáticos: en las novelas tenemos el monólogo interior, en las películas, las escenas itinerantes con música de fondo, en las óperas, las escenas protagonizadas por varios intérpretes. Pero la escena de lucha adquiere una forma particularmente efectiva en los cómics.

Eso sí, las escenas de lucha aparecen en todos los medios. Apenas alguna obra de Shakespeare carece de ellas. Si querían ser de buen gusto, los mitos heroicos tenían que tener escenas de pelea: sin duda la carrera de cualquier héroe no estaría completa sin matar al menos a un gigantesco y aterrador monstruo. Las peleas a puñetazos y los duelos de espada también son escenas de lucha. Pero las escena de lucha de los superhéroes no tienen mucho que ver con esos otros ejemplos de combates cuerpo a cuerpo, porque tienen sus propias idiosincrasias dramáticas y estilísticas que las distinguen del resto.
Hay dos razones por las que las escenas de lucha y los superhéroes van de la mano. La primera es que cada historia necesita un conflicto. Hombre contra hombre, hombre contra naturaleza, hombre contra sí mismo. El conflicto dramático puede tomar la forma de cualquier cosa, desde una operación bélica hasta una conversación mientras se intenta encender una barbacoa.

La segunda razón proviene de la propia naturaleza del superhéroe, un ser con habilidades especiales. Como el héroe posee poderes tales como fuerza, invisibilidad, vuelo, intangibilidad, etcétera, tenemos que ver esos poderes en acción.

Pero, admitámoslo, los superhéroes no usan sus poderes para hacer buenas obras: remolcar coches averiados, apagar incendios, evitar que los edificios se desplomen, generar electricidad, limpiar las calles, enseñar a los niños a leer, alimentar a los hambrientos. En su lugar, los superhéroes protegen al mundo de tiranos, invasores alienígenas y desviados sociales en general. Y la única forma en que pueden hacerlo es peleándose con los malos. Y eso significa escenas de lucha. (Escenas que, por cierto, van acompañadas de atascos, derrumbes, disturbios públicos y una cantidad escalofriante de daños a las infraestructuras del país).

Así que por un lado tenemos la necesidad de una historia de la que tiran fuerzas contrapuestas: el deseo de Hamlet de vengarse de su amor por el simple hecho de pasar el rato, Indiana Jones contra Belloq con el Arca Perdida como premio, y por el otro tenemos protagonistas que pueden hacer todo tipo de cosas coloridas e imposibles. Por lo tanto, en cualquier historia protagonizada por superhéroes, las escenas de pelea son prácticamente inevitables.

Las escenas de lucha se componen de tres elementos: estilo, novedad y drama. El estilo es la forma en que las palabras y las imágenes se combinan para representar la acción. La novedad es la curiosidad que tiene el lector para enterarse de cómo el superhéroe X con los poderes a, b y c será capaz de vencer al supervillano Y con poderes r, s y t. Por lo que lo que está verdaderamente en juego es el drama. Con mucho, el drama es el elemento más importante de los tres. 

(Continuará) 

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