lunes, 14 de diciembre de 2009

ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ (1º PARTE)

ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ.
(1º parte. Traducida del Comics Journal 126 (1988/89) por Frog2000).

Mario, Gilbert y Jaime Hernandez nacieron y crecieron en Oxnard, California, cerca del norte de Los Angeles. 

Lo hicieron leyendo comic-books, viendo películas de monstruos, escuchando rock and roll y, lo más importante, dibujando sus propias tiras y cómics. A finales de los setenta se involucraron en la escena punk rock, y dicho fenómeno les abrió los ojos a la posibilidad de la auto-expresión a través de los cómics. Fue Mario quien concretó dichas ambiciones en algo tangible cuando involucró a sus hermanos en la creación de un cómic llamado Love & Rockets. A continuación le enviaron una copia a Gary Groth, editor y redactor de The Comics Journal, el cuál también tenía sus propias ambiciones: quería publicar un nuevo tipo de cómic ¡y quién lo iba a decir! ahí mismo tenía ese nuevo tipo de cómic. En 1982, Love & Rockets se convirtió en el título insignia de Fantagraphics Books.

Durante el transcurso de los primeros siete números, las habilidades de los hermanos fueron aumentando (Mario se retiró después del tercer número). En un principio pensaron que debían encuadrar sus cómics en las historias de género, pero rápidamente abandonaron dicha idea. Jaime empezó a intercalar en su serie de Ciencia-Ficción burlona “Mechanics” algunas escenas realistas ambientadas en el barrio ficticio del suroeste de Los Angeles Hoppers 13. Envalentonado gracias al ejemplo de su hermano, Gilbert se zambulló en “Heartbreak Soup” [Sopa de Gran Pena], con una serie de historias enmarcadas en el mítico pueblo Centroamericano de Palomar que se convertiría en el decorado de muchas (aunque no todas) de las historias de su obra posterior. Finalmente las viñetas de Jaime se tragaron la ciencia ficción de los comienzos y en los últimos 20 números más o menos, los “Mechanicos” del principio tan sólo ha ido apareciendo de forma simbólica. 


Respecto a su situación en el mercado, Love & Rockets fue el primer comic-book americano que adoptó satisfactoriamente el método Europeo de publicación en forma de álbum después de su serialización como revista de grapa. La colección de Love & Rockets ha permitido a los hermanos tener una vida desahogada, a pesar de la tirada relativamente escasa (entre 18.000 y 19.000 copias) de la revista. 


Sin embargo, las cosas no marchaban demasiado bien en 1984, y para seguir con la serie los Hermanos acordaron realizar los seis primeros números de "Mr. X", un típico trabajo por contrato para Vortex. Mario y Gilbert hicieron el argumento, Gilbert se encargó del guión y Jaime lo dibujó, descarnando completamente el concepto original de Dean Motter. Desgraciadamente, el contrato que firmaron unos poco experimentados hermanos no estipulaba cuándo cobrarían por su trabajo (al final les costó tres años y hacerle algo de chantaje al editor). Cuando acabaron el cuarto número todavía no habían cobrado completamente lo acordado por el primero, así que se marcharon de la serie. (El editor comentó al cabo de un tiempo que se fueron porque no eran capaces de cumplir las fechas de entrega, a pesar de que sus ejemplares salían de forma mucho más regular que los de los equipos que les sucedieron).

Recientemente se ha publicado el quinto tomo recopilatorio de Love & Rockets, “House of Raging Women”. El primer tomo, ahora subtitulado “Music for Mechanics” será reeditado por tercera vez, y los tomos números dos (Chelo´s Burden) y tres (Las Mujeres Perdidas) serán reeditados por segunda vez durante 1989. 


En 1989 también se podrá ver “Love & Rockets Sketchbook”, que recogerá ilustraciones de los hermanos desde los inicios de su carrera hasta la actualidad. En el número 29 de Love & Rockets, Gilbert empezará otra historia larga titulada “Río Veneno” y en el nº 30 Maggie y Hopey por fin se reunirán de nuevo.


Los Hermanos Hernández fueron entrevistados por varias combinaciones de entrevistadores en diferentes sesiones. Las entrevistas las llevaron a cabo Gary Groth, Robert Fiore y Thom Powers y fueron transcritas por Thom Powers, revisadas por Gilbert y Jaime Hernández y editadas por Robert Fiore.PARTE UNO: ORIGENES

Gary Groth: Me interesa saber cómo y dónde crecisteis, y también me gustaría que me habláseis sobre vuestros años escolares en Oxnard. ¿Nacisteis allí?

Jaime Hernández: Claro. Nacimos en un hospital de Ventura, pero de inmediato nos llevaron a Oxnard. Crecí allí junto a mis cuatro hermanos y hermanas, y lo hice leyendo comic books.

Robert Fiore: ¿Con cuantos parientes solíais relacionaros por lo general?

Jaime: Vivíamos puerta con puerta con mi tía y mi tío, que tenían seis hijos, y con mi abuela, que se cambiaba mucho de casa pero siempre andaba cerca de nosotros. Disfrutamos de una infancia normal.

Groth: ¿Erais una familia con miembros muy apegados unos a otros?

Jaime: Por supuesto. Siempre estábamos dibujando juntos, viendo la TV, jugando. Si no jugaba con Ismael, jugaba con Gilbert, o con Richie. Mario siempre ejerció de hermano mayor, así que trataba de mantenerme más alejado de él. Nos lo pasábamos bien.

Groth: Desciendes de mejicanos. ¿Qué generación de norteamericanos sois?

Gilbert: Nací en los EEUU.

Groth: ¿Y vuestros padres?

Gilbert: Mi padre es de Chihuahua, México, y como muchos otros oriundos de allí, se vino aquí en busca de trabajo. Y mi madre es de Texas, pero su familia era tejana cuando dicho Estado formaba parte de México.

Groth: ¿Sientes tus “raíces mexicanas”?

Gilbert: Tanto como se puede ver. En realidad muchos de mis parientes vinieron aquí directamente desde México. Sólo era nuestra generación la que estaba formada por chavales nacidos en los Estados Unidos.

Groth: ¿Sientes esas raíces de alguna forma?

Gilbert: Claro, porque se trajeron todas esas viejas tradiciones consigo, las viejas supersticiones, formas antiguas de cocinar y otras cosas sencillas del estilo. Siempre pensé que vivía entre dos mundos. Uno era el pequeño mundo mejicano, porque toda la gente cercana, incluyendo a mis parientes y primos e incluso los chavales del barrio, eran mejicanos. Luego estaba la escuela, que ya era otro mundo. Había una mezcla bastante étnica, tenía muchos amigos negros, blancos y japoneses. Una de las cosas que recuerdo de aquella época es que no tenía conciencia de que hubiese diferencias entre las razas excepto por el color de la piel. Y eso es algo que aprendí tiempo después.
Groth: Desde el punto de vista étnico, ¿crees que el barrio donde crecísteis se encontraba muy aislado?

Gilbert: Probablemente en la calle donde vivíamos había más mejicanos porque las casas eran baratas. Tan sólo una calle más allá los chavales eran negros o japoneses. Era un zona que tenía mucha mezcolanza.

Groth: ¿Os dieron una educación religiosa?

Jaime: Nos bautizaron como católicos y también hice la Primera Comunión, e incluso me confirmé. Lo hacía todo, hasta acudía a las clases de Catecismo todos los sábados. Tío, ¡iba los sábados a la escuela! [Se ríe] No puedo ni creerlo. ¡Los sábados por la mañana era cuando echaban todos los dibujos animados y yo tenía que ir a catequesis!

Groth: ¿Te caló mucho la educación católica?

Jaime: No lo hizo porque nunca me lo tomé demasiado en serio. Era algo que mi madre trataba de imponernos. Pero ella nunca fue ninguna beata, porque se casó por el juzgado, y si un católico se casa por el juzgado no puede acudir a la Iglesia –no sé por qué es así- pero no pueden confesarse o comulgar. O eso es lo que ella creía. No me sé todos los detalles. Había veces que íbamos a misa cada semana y luego dejábamos de ir durante una buena temporada, y luego volvíamos otra vez, y luego ya lo dejamos de nuevo y esa vez fue para siempre.

Groth: Pero nunca fuiste demasiado religioso.

Jaime: No, la verdad es que nunca me presionaron demasiado. La catequesis era como ir a una escuela en la que el profesor no se hubiese vuelto loco. Nunca me golpearon con una regla.

Groth: ¿Las monjas nunca te pegaron?

Jaime: No, pero algunas veces sí que creí que terminarían haciéndolo.

Gilbert: Como les ocurre a muchos católicos, llegas a un punto en el que la religión realmente te machaca. Y no era porque yo pensara que la religión era fascista o algo similar, sino que había algo en ella que me dejaba acojonado. Hubo una vez en la que estaba tan afectado por la idea de la Muerte que me fui al baño y empecé a temblar. Era algo que me impresionaba muchísimo. No podía creer que algo así me estuviese pasando a mí. Sólo ha habido otras dos ocasiones en toda mi vida en las que me ha pasado algo parecido. Pero es una de esas cosas que me guardo para mí y no se la cuento a nadie. Puede que esté con mi familia viendo la televisión, una mala "sit-com", y empiezo a sudar a chorros mientras me quedo ahí sentado, porque sé que algún día me voy a morir. Y es algo que conecto con la religión, porque recuerdo que o bien vas a ir al cielo, o bien vas a ir al infierno. Y entonces pienso: va a ser el infierno, haga lo que haga no habrá forma de que me vaya al cielo. Estoy convencido. No sé cuándo empezaría todo esto pero terminé obsesionándome con la religión. Lo que me parece más raro es que nunca he culpado a la religión, sino que me he culpado a mí mismo. Siempre me culpo a mí mismo cuando me pongo nervioso, o cuando me asusto, o cuando algo me molesta.

Groth: Y entonces, ¿te fuiste poco a poco convirtiendo en un católico no practicante?

Gilbert: Así es.

Groth: ¿En qué momento rompiste con todo?

Gilbert: Fue por las chicas. Sencillamente estaba demasiado cachondo. Me gustaban demasiado las chicas como para refrenarme, como para atarme a cualquier rígida regla. Porque se suponía que sólo te podían gustar las chicas de una forma determinada.

Groth: No fuiste a una escuela parroquial, sino a una pública.

Jaime: Eso es. Desde siempre. Te puedo decir que el catolicismo con el que crecí ha estimulado mucho mi imaginación.

Fiore: ¿En qué sentido?

Jaime: Por todo ese miedo con el que crecí. Fue añadiéndose a mi propia experiencia vital.

Fiore: ¿Te da miedo el Infierno?

Jaime: Claro, temo al Diablo. Sigue aterrándome.
Groth: Este puede ser un buen momento en el que mencionar que una de tus películas favoritas es "La Noche del Cazador" (
Night of the Hunter). 

Jaime: Por supuesto. Es una de las películas que tuve la suerte de ver cuando era muy pequeño. Mi madre me dijo: “Oh, mira, es Robert Mitchum”. Gilbert la vio cuando era más mayor y me dijo: “¿Has visto que la película 
"La Noche del Cazador" trata sobre esto, y sobre esto, y sobre esto otro?”. Y le di la razón, pero no estaba demasiado convencido. Entonces la volví a ver y la película cambió totalmente ante mis ojos. Es cojonuda. Sé que es bastante pretenciosa, con todos esos ángulos de cámara y lo demás.

Fiore: Aunque tampoco lo es tanto.

Jaime: No, no tanto como para que te pierdas la diversión. Gilbert, Carol y yo fuimos a un festival en Santa Barbara donde proyectaban 
"La Noche del Cazador" y el Gran Bob Mitchum estaba allí mismo, y creo que John Ireland también, y todo el mundo estaba viendo la película con esa forma de pensar de los ochenta, riéndose durante todo el metraje, con cada plano.
Fue algo ridículo. Yo estaba avergonzado. Quiero decir: ¡Bob Mitchum estaba allí mismo!

Fiore: ¿Crees que una parte del público se comportó estúpidamente?

Jaime, Oh, por supuesto que sí. Había un gilipollas detrás de nosotros diciendo todo el rato: “Oh, dios”, “oh, qué guay”, “oh, dios mío”.

Fiore: 
"La Noche del Cazador" tiene una de las mejores actuaciones que le he visto a Robert Mitchum. Charles Laughton fue uno de los pocos directores que se las arreglaron para mantenerlo despierto.

Groth: En esa cinta y en "El Cabo del Terror" (Cape Fear).

Jaime: Cada vez que veo "La Noche del Cazador" me produce los mismos escalofríos. Me encanta.

Fiore: ¿Hay alguna escena en concreto?

Jaime: Supongo que es cuando veo actuar a Robert Mitchum. Cuando los chicos se escapan del sótano y la chiquilla dice: “It´s in my doll, it´s in my doll” y él responde: “The doll!”. Y entonces ellos le tiran los tarros a la cabeza y corren hacia las escaleras, y él se va detrás de ellos con la cuchilla. Y está a punto de cogerlos y entonces ellos salen huyendo en la barca y se les queda mirando fijamente, hundido en el agua hasta el cuello, y de repente les empieza a gritar salvajemente. Oh, Dios, me encanta esa parte. Toda esa escena. También me gusta "Sed de Mal" (Touch of Evil).
Fiore: ¿Te gusta cómo actúa Charles Laughton?

Jaime: Oh, claro. No he visto muchas películas suyas. Por supuesto, sí que he visto "
Esmeralda la Zíngara" (Hunchback of Notre Dame). Siempre me ha gustado su trabajo. Es uno de esos tipos que hace que te llegue el personaje que interpreta. Y "Sed de Mal" es otra parecida. Me encanta Welles. Consigue que su personaje sea tan malvado... Si un actor es capaz de fingir esa maldad, entonces me encantará su trabajo. Por eso me gusta tanto "Toro Salvaje" (Raging Bull).

Groth: ¿Qué te gusta de ese tipo de maldad?

Jaime: Bueno, puede que suene un poco idiota, pero a veces me parece muy divertida. Es como la actuación de Marlon Brando en "
Un tranvía llamado deseo" (Streetcar Named Desire). Me parto de risa, pero porque me encanta. Me parece algo muy disparatado. 

Fiore: ¿Y no se parece un poco a la gente que se ríe de esas actuaciones cuando va al cine?

Jaime: No, porque yo me río junto con ellos. Esa es mi forma de alabar su trabajo.

Groth: No lo haces en tono despectivo.

Jaime: No, no digo “venga, tío, menudo histrionismo”, sino “no puedo creer lo genial que es este tío”. No me puedo creer que fuesen capaces de actuar así. Es algo que forma parte de mi vena creadora. Cuando veo a ese tío actuar de esa manera me digo: “¿por qué no soy capaz de hacerlo yo también?”. ¿Por qué no puedo dejarme ir y que se me vaya la cabeza?
UN CARIÑO PRECOZ

Fiore: Os metísteis en los cómics gracias a tu madre, ¿no es cierto?

Gilbert: Claro, nuestra madre estuvo coleccionando comic books durante los años 40, y ya es historia antigua, pero su madre (nuestra abuela) se los tiró, así que no le quedó ninguno de aquella época. Y lo que hizo fue coger una pizarra y dibujar los personajes para nosotros.

Mario: Así es como lo aprendimos casi todo.

Jaime: Eran los personajes de la Golden Age. Ella nos los iba mostrando: “este es "Captain Triumph", este es "Blackhawk”. Nos impresionó muchísimo.

Fiore: ¿Dibujaba a los personajes?

Gilbert: Claro, ella llegó a copiarlos y a caricaturizarlos.

Jaime: Afortunadamente los había conservado en sus recuerdos.

Gilbert: Y siempre nos estaba hablando de los cómics antiguos. [A Mario:] tú fuiste el que empezó a coleccionar cómics.

Mario: Sí, cuando tenía cinco años.

Gilbert: ¿Te animó ella o...?

Mario: Simplemente empecé a comprarlos. No estoy muy seguro de cómo empezó todo, pero sí sé que empecé a coleccionar cómics cuando tenía cinco años.

Fiore: ¿Así que el resto de la familia siguió ciegamente tu liderazgo?

Mario: Claro, porque incluso finalmente dejaron de interesarnos los cómics para empezar a dibujar los nuestros.
Gilbert: Jaime y yo nacimos en una casa repleta de cómics. Para nosotros eran lo normal.

Jaime: Aún era un niño cuando Mario empezó a coleccionarlos de forma regular. No recuerdo cómo conseguimos el primer cómic de los Cuatro Fantásticos, que era el número uno, pero me acuerdo de cuando lo leí por primera vez. Estaba allí junto al resto de cómics: los de Daniel, el Travieso, los Archies, los de DC y otras cosas parecidas. Así que no es que los cómics fuesen un gran descubrimiento, ni siquiera cuando empezamos a dibujar los nuestros. Era algo que yo hacía de forma natural porque mis hermanos también lo hacían.

Gilbert: Me acuerdo claramente de estar leyendo el primer número de los Cuatro Fantásticos mientras estaba sentado en el sofá, el mismo día que Mario lo trajo a casa. Recuerdo que el día que lo cogí, Mario me comentó: “Este es bueno, va de monstruos.” No sabíamos ni quien lo dibujaba ni nada...

Mario: Había cómics por todos lados. Podías ir al baño con cómics, comer mientras leías cómics, todo era muy natural. Así eran las cosas, si querías podías estar leyendo todo el rato.

Gilbert: Imagino que nuestra madre nos dejó leer cómics porque ella también lo hacía. Creo que le producían nostalgia. Así que para nosotros los cómics también nos parecían algo normal, algo rutinario. No fue hasta que fuimos al colegio cuando nos dimos cuenta de que éramos diferentes.

Fiore: ¿Así que allí fue cuando os disteis cuenta de que érais diferentes?

Gilbert: Claro, desde el momento en que no fuimos capaces de congeniar con ninguno de los otros chicos de la escuela.

Mario: A algunos sí que les gustaban los cómics, pero no teníamos ningún amigo que los leyesen. Los únicos fans que conocimos fue la gente con la que nos reunimos en las Convenciones. Hasta ese momento tan sólo estábamos considerados como unos "freaks" de los cómics.

Fiore: ¿Cuáles eran la series que más os gustaban cuando empezasteis a leerlos?

Mario: Sólo los títulos de super-héroes. Superman, Adventure Comics, todos los de DC. Y cosas como Hot Stuff, Richie Rich.
Gilbert: Había casi de todo, excepto algunas excepciones, como los del Oeste. De esos no leíamos muchos. Los de DC, los de Harvey, como Richie Rich y Hot Stuff, Daniel el Travieso, y los cómics de Archie. Supongo que esas fueron nuestras mayores influencias. Todavía nos influyen en la actualidad.

Groth: ¿Puedes describirnos cómo ha ido evolucionando tu interés en los cómics a lo largo de los últimos diez o doce años?

Gilbert: He comprado cómics muy raramente. Mario era el que se los compraba todos. Estuvo comprando casi todos hasta que llegó su enorme locura por la Marvel. Entonces abandonó los cómics de DC, los títulos de funny-animals y las revistas de Mad y ya sólo se compraba Marvel. Me gustaba el material de Kirby y Ditko, pero había otras cosas que no me gustaban, como Namor y Hulk. Pensaba que solo era porque no los entendía. No me di cuenta de que era porque no eran demasiado buenos. Creía que cuando creciese podría captar su significado. Kirby y Ditko me gustaban mucho, no se me ocurren otros dos autores que sean mejores que ellos. Pero cuando llegaron los otros, cuando Roy Thomas empezó a guionizar la Patrulla-X y el resto de colecciones, empecé a pensar que yo no era lo suficientemente inteligente como para entenderlas.

Groth: ¿Y cuándo empezaste con Archie?

Gilbert: También esos títulos andaban por allí. Me imagino que fue porque mi madre nos sugirió algunos.

Groth: ¿Así que nunca tuviste un título favorito?

Gilbert: Nunca lo tuve hasta que llegaron los de Marvel. Después de Jack Kirby, los viejos cómics de DC parecían bastante flojos en comparación.

Fiore: Jaime, constantemente se compara tu trabajo con el de los cómics de Archie. Realmente, ¿cuánta crees que te influyeron?

Jaime: No me influyen demasiado sus historias, sino los mismos personajes. Créetelo o no, pero para mí funcionan. Tenían un montón de elementos atractivos porque tanto Dan DeCarlo como Harry Lucey, sus dos mejores dibujantes, tenían mucho estilo a la hora de mostrar el lenguaje corporal.

Fiore: ¿Cuándo empezaste a dibujar?

Mario: Por lo que recuerdo fue durante esa época, cuando tenía cinco años.

Jaime: Y mi caso es mucho más sencillo, porque seguí los pasos de mis tres hermanos, pero no recuerdo cuando empecé exactamente.
Gilbert: De hecho, nos animó nuestro padre...

Fiore: Nunca habláis de vuestro padre.

Gilbert: Bueno, mi madre nos contó que una vez trabajó como ilustrador. Así que ambos tenían la misma afición, para nosotros era algo natural.

Fiore: ¿Así que no veíais demasiado a vuestro padre?

Gilbert: Trabajaba de noche y dormía durante el día, así que no lo veíamos mucho. Murió cuando nosotros éramos bastante jóvenes...

Jaime: En 1968.

Mario: Venía con una bolsa de papel, la abría y estaba llena de lápices de colores o bolígrafos, y nos dejaba dibujar a nuestro aire.

Fiore: En vuestra infancia, ¿alguno de vosotros estaba considerado como el “mejor” dibujante, el que estaba más adelantado que el resto?

Jaime: Influía mucho la edad. Mario era intocable, era el mayor, el adulto. Quiero decir, así era como yo lo veía. Así que él siempre hacía todo mejor que los demás. Dibujaba. Gilbert era el más imaginativo. El que siempre hacía las cosas más disparatadas. Siempre se arriesgaba más que Mario. Mario no lo hacía tanto como Gilbert.

Groth: Ahora mismo estás hablando de su dibujo, ¿verdad?

Jaime: Tanto sobre su dibujo como de su creatividad. Dibujábamos todos. Y todo fue gracias a Lucinda.

Groth: ¿También lo hacían Richard e Ismael?

Jaime: Sí. Ellos también hacían sus cosillas. Richard algo menos porque estaba más metido en el deporte, pero también dibujaba. Y también lo hacía muy bien. Siempre nos peleábamos entre él y yo para ver quien dibujaba mejor. Por supuesto, él me decía: “dibujo mucho mejor que tú”.

Fiore: ¿Hasta qué edad se fueron desarrollando así las cosas?

Jaime: Hasta los diez años más o menos. Cuando fue al colegio, Richie fue perdiendo el interés por el dibujo. Se concentró más en el deporte y salía más por ahí. Simplemente perdió el interés. No sé por qué. Y según iba creciendo Mario, empezó a salir mucho y ya sólo muy de vez en cuando dibujaba alguna ilustración. Incluso hacía mucho tiempo que no dibujaba cómics, aunque Gilbert, Ismael y yo sí que seguíamos haciéndolo. Estábamos constantemente dibujando nuestros propios cómics. El sólo lo hacía algunas veces.

Fiore: ¿Empezaste a dibujar desde el principio? ¿Cuándo empezaste a hacerlo?

Gilbert: Yo era muy joven. Mario hizo un comic book de Superman, y yo hice el mío con el nombre de "Spaceman". Por supuesto, tenía un aspecto bastante tosco. Estuve dibujando durante mucho tiempo, puede que durante un par de años, y luego dejé de hacerlo una larga temporada. Y entonces un día Jaime y yo lo retomamos y empezamos de nuevo. Doblamos un folio por la mitad, dibujamos la portada y el interior, e hicimos la contraportada con los resúmenes de lo que ocurría en el interior.

Mario: Muchas veces tan sólo hacían las portadas.

Fiore: [A Jaime:] ¿te pasaba lo mismo?

Jaime: Yo debía ser muy joven, porque recuerdo estar haciendo cómics desde siempre. Hacía lo mismo que hacían mis hermanos, siempre imitaba al más mayor.
Mario: Lo que pasa es que ese Superman solo me parecía una cosa con la que divertirme. Era algo gracioso con lo que pasar el rato y luego ya pasé de él y todos mis hermanos empezaron a utilizarlo. Y más tarde recuerdo echar un vistazo a lo que estaban haciendo y comentarles: “Wow, ¿todavía seguís dibujando eso
?”.

Gilbert: Lo que todavía me parece más raro es que creo que mi primer comic book trataba sobre un personaje que había inventado yo. Cuando consideras que lo normal es que hiciésemos a Spider-man...

Mario: Recuerdo que algunos de mis primeros cómics eran copias del Capitán América y de otras cosas como Daredevil.

Fiore: ¿Cuándo empezásteis a dibujar a vuestros propios personajes?

Jaime: Cuando tenía siete u ocho años me enganché mucho a los dibujos de Snoopy [Peanuts].

Gilbert: Sí, empezamos a calcarlos.

Jaime: Empezamos a calcarlos y poco a poco los hicimos evolucionar hasta que fueron apropiadamente nuestros, ahí fue cuando puede que ya no siguiésemos las reglas normales de la narrativa, cuando comenzamos a hacer más locuras, a hacer algo más salvaje. Y nuestro hermano más joven [Ismael] acababa de empezar y ya hacía cosas todavía más locas.

Gilbert: Sus cosas eran muy parecidas a las que hacía Crumb, y eso que nunca había visto un cómic de ese estilo. Incluso eran muy parecidas a lo que hace ahora Peter Bagge.

Fiore: Por lo general, ¿terminabas acabando lo que empezabas?

Jaime: Algunas veces. Hubo una en la que acabé con un montón de cómics a medio dibujar de Batman. Las últimas viñetas eran “Pow!”, “Bam!”, “Sock!” hasta el final. Y luego ya acababa en plan: “¡bueno, eso es todo!”. Pero Gilbert siempre era el que parecía tomárselo más en serio.
Fiore: ¿Cuándo empezasteis a leer cómics underground?

Gilbert: Ese fue un momento crucial.

Mario: Siempre me había fijado en los dibujos con los que Bob Crumb ilustraba algunos artículos (solía comprar la Rolling Stone en secreto, porque tenía que esconder de mi madre cualquier cosa que incluyese la palabra “fuck”.) [Risas]. Siempre quise leer esos cómics, tenían un aspecto muy misterioso. Cuando me hice más mayor ya no tuve que preocuparme más. Empecé a contrabandear con esos cómics por toda la casa. Me inspiraron mucho.

Fiore: ¿Dónde los conseguías?

Mario: Había una “head shop” en el pueblo a la que solía ir de vez en cuando, para pillarme discos y otras cosas. Era muy interesante, era la “head shop” de Jim Salzer. ¿Sabes que fue la primera que se montó en el Sur de California?.

Gilbert: ¿En serio?

Mario: Claro.

Gilbert: Es histórica.
Mario: Ahí fue donde me compré un montón de discos y donde también pillé algo de material underground. Lo primero que me pillé fueron los Zap números cero y uno, y Crumb ya estaba desde el primer momento, puede que ahí fuese donde tú lo viste por primera vez. Te recordaba a los dibujos animados de la Fleischer, cuando hacían un material realmente frenético.

Fiore: ¿Intentabas dibujar con el estilo de Crumb? ¿Cómo influyó el autor en tu propio estilo?

Gilbert: No, creo que me influyó de una forma subliminal, porque cuando intenté copiar a Crumb me salió un churro. Sabía que nunca podría llegar a hacer lo mismo, y eso que pensaba que era bastante fácil dibujar como lo hacía él. Me impresionaron mucho sus historias, porque se atrevía con cualquier cosa. Quiero decir, valía todo. Y ese fue un momento en el que tienes la edad adecuada para ir por ahí con otros adolescentes y con gente un poco más mayor, y ellos tenían esos cómics tirados por todos lados. Es más, incluso antes de salir con esa gente, creo que nuestro tránsito hacia el underground no había sido tan pronunciado, porque ya solíamos curiosear las revistas de la cultura "hot-rod", que incluían las reimpresiones del Wonder Wart-Hog (Super-Serdo).

Fiore: Eran las "Drag Cartoons".

Gilbert: Fuimos desde el Mad hasta los CarToons, y de ahí pasamos a los "Drag Cartoons" hasta llegar al cómic underground; así que no fue una transición tan pronunciada, fue algo mucho más gradual. Eso es lo que queríamos decir antes sobre que leíamos de todo un poco.

Fiore: Empezasteis a dibujar desde niños, disteis algunas clases de arte...

Gilbert: Bueno, fuimos a clase de dibujo en el Instituto...

Jaime: Sólo porque no podíamos con las matemáticas y el resto.
Gilbert: A nosotros siempre nos resultó fácil, siempre sacábamos sobresalientes en dibujo; pero en el Instituto se empezaron a complicar las cosas. Me pusieron un aprobado y entonces pensé: “Pero, vamos, ¿qué significa esto?” [Se ríe].

Jaime: Éramos unos vagos.

Gilbert: Fue porque durante la adolescencia no nos involucramos tanto en el tema del dibujo como lo hicimos con el de la música, y eso fue lo que nos sacó del mundo “geek”; porque entonces tuvimos que hacerle frente al mundo real y relacionarnos con gente que hablaba de música.

Fiore: Define el significado de “mundo geek”.

Gilbert: Los chicos de los comic books, los chicos que se quedan todo el sábado en casa viendo cada película de terror que existe. Los que nunca salen por ahí o no hacen deporte u otras cosas parecidas.

Jaime: Los “fanboys” definitivos.

Gilbert: Esa es la historia de cualquiera. También nosotros podemos contarla. Nos dieron una paliza en la escuela, la mayoría se apartaba de nosotros. Supongo que para un niño el tiempo discurre de forma mucha más lenta, porque recuerdo pasar lo que creo que fueron períodos de varios meses sin dibujar nada de nada, pero que puede que durasen tan sólo una semana o dos. Pero supongo que también estaríamos sin dibujar o sin pensar en cómics durante largos lapsos de tiempo.


(Continuará...)

2 comentarios:

zenarcade dijo...

¡¡Gran entrevista¡¡

frog2000 dijo...

Gracias, caballero

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