martes, 29 de diciembre de 2009

ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ (4º PARTE).

ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ.
(4º parte. Traducida del Comics Journal 126 (1988/89) por Frog2000 y Johnny Farragut). 1º PARTE, 2º PARTE, 3º PARTE.

PARTE DOS: JAIME

Groth: Creo que una vez me comentaste que tu dibujo floreció de verdad bajo la tutela de un profesor de Dibujo en la Facultad.

Jaime: Claro, al dejar el Instituto no quería ponerme a trabajar, pero solo me daban la beca a cambio de asistir a las clases de una diplomatura universitaria. Así que fui a todas esas clases de Dibujo para poder alcanzar los créditos necesarios. Me matriculé en Historia del Arte y luego me volví a matricular.

Fiore: ¿Dejaste de ir a las clases?

Jaime: A veces no llegaba a terminar el curso. Me gustaba aprender pero no quería hacer exámenes y todo eso, así que al final terminé dejándolo y volví al Instituto.

Fiore: ¿Así que tienes conocimientos de Historia del Arte? ¿Se te daba bien estudiar esa asignatura?

Jaime: Bastante bien. Aunque suelo olvidarme de los nombres.

Groth: Me acuerdo cuando me llevaste al Louvre y me diste una pequeña lección.

Fiore: ¿Crees que haber estudiado Historia del Arte influyó en tu forma de hacer cómics?
Jaime: Creo que me ayudó mucho. Voy algo más allá de los cómics. 

Fiore: Supongo que no lo tendrías previsto cuando empezaste a estudiar la asignatura.

Jaime: Ni siquiera pensaba en nada parecido. Incluso después de haberla estudiado, no creía que me fuese a influir de ninguna forma. Pero creo que finalmente sí que lo ha hecho.

Groth: Pero antes, tu única fuente artística real fueron los cómics, ¿no?

Jaime: Los comic-books y las chicas. Ahí fue donde empecé a aprender anatomía. Y también aprendí a dibujar del natural. Y entonces apareció por allí aquel profesor que le había dado clases a Mario, o a alguien que conocía del semestre anterior, y me recomendaron: “No cojas las clases de Deitz, que es un hijoputa”, pero necesitaba los créditos y me gustaba dibujar objetos, así que por qué no. Y asistí a las clases del tal Deitz, que era un hijoputa, un viejo con gafas [gruñendo.] Como una especie de joven Burne Hogarth (¿llegará a leer esto alguna vez?).

Groth: No creo que ahora se parezca mucho a como era entonces. [Se ríe.]
Jaime: De hecho utilizaba mucho a Hogarth como ejemplo. Nos hacía dibujar con algunos de los dibujos de Hogarth como ejemplo, algo que encontré francamente interesante. Cuando pude ver cómo era Hogarth por primera vez pensé: “no hay duda, mi profesor y él son el mismo tío” [risas]. Lo elegí para que me diese clases y me alegro mucho, porque era un profesor maravilloso. Me enseñó como jamás lo ha hecho nadie. Me enseñó a dibujar de arriba a abajo. Me enseñó a dibujar cómo se mueve una figura humana y no a hacer que parezca que se mueve. Cuando dibujabas a alguien corriendo decía: “no dibujes así las manos, dibuja cómo sería su posición real”. Y tenía una forma muy inteligente de inculcarnos sus ideas. Todavía no sé como lo consiguió. Me enseñó a dibujar primero la figura sentada y a incluir la silla después. Y luego al revés: nos hacía dibujar la silla y luego a alguien sentado encima. Y no se me ha olvidado nunca. Lo único que hago actualmente que me dijo que no hiciese nunca es empezar por la cabeza. Nos pedía que empezáramos por las caderas, o por una pierna, o por los hombros, y que siempre dejáramos la cabeza para el final. Y es lo único que no he podido evitar hacer. Todavía sigo dibujándola lo primero de todo.

Fiore: ¿Le has enseñado a alguien todos esos trucos?

Jaime: No sabría cómo empezar. No podría explicarle a alguien de la misma forma que me explicaba él. Entraba a clase, nos hacía mirar al modelo durante cinco o diez segundos, y sin mirar el papel debíamos abocetar las líneas de la acción que estaba realizando el modelo. Y nos hacía abocetar cinco posturas distintas nada más empezar. Luego nos pedía que dibujáramos durante un minuto un dibujo mientras mirábamos al modelo, y él nos estaba cronometrando.

Groth: ¿Cómo crees que ese tipo de ejercicios llegaron a mejorar tus habilidades?

Jaime: Fue gracias a la práctica. Te da mucha confianza cuando empiezas a trazar líneas. El profesor odiaba que emborronáramos el dibujo. Eso de repasar las líneas una y otra vez. Al final del semestre eché un vistazo a todos mis dibujos (y había llenado un montón de blocs, porque nos obligaba a trabajar mucho) y me di cuenta de que los primeros dibujos estaban todo emborronados: había hecho un millón de líneas para hacer una sola pierna. Y al final conseguí hacer una pierna de un solo trazo.

Groth: ¿Era bueno en anatomía? ¿Era bueno enseñando los elementos formales del dibujo?

Jaime: Sí. Me mataría si supiera que me dedico a hacer cómics. Me diría con sus propias palabras: “Odio toda esa mierda tipo Star Wars” [Risas.] Ni siquiera sé si sabrá que ahora estamos haciendo cómics.

Fiore: ¿Tendrías huevos para enseñárselos?

Jaime: Bueno, se jubiló pocos años después de que me diera clase.

Fiore: ¿Sigue viviendo?

Jaime: Creo que sí.

Groth: ¿Y dónde más aprendiste los otros elementos formales del dibujo tales como la composición, la profundidad, la perspectiva y todo lo demás?

Jaime: Pues muchos de ellos gracias a otras asignaturas de Arte, pero muchos provienen del hecho de fijarme en los mejores ilustradores, sobre todo en buenos dibujantes de tiras de cómic. Nunca supe mucho de los ilustradores de fuera del mundo de los cómics. Los cómics siempre fueron aquello en lo que más me fijaba. Tíos como Alex Toth, era en esa gente en la que me fijaba.

Fiore: Cuando ibas a la Facultad, ¿quién era el que te parecía un buen dibujante de cómics?

Jaime: Alguien como Moebius. Pero también me gustaban algunos pintores como Van Gogh o Picasso, que no eran dibujantes.
Groth: Obviamente te gusta Kirby.

Jaime: Por supuesto, cuando era niño me enamoré del dinamismo de Kirby, de las grandes máquinas y de la energía y los choques que atravesaban paredes y todo lo demás. Cuando me fui haciendo más mayor, y esto puede sonar bastante gracioso, de Kirby pude aprender la sutileza.

Groth: ¿Cómo ocurrió?

Jaime: Creo que incluso recuerdo una viñeta concreta. Fue en uno de los primeros cómics de los Vengadores, en el cuál Tony Stark se reúne con la Bruja Escarlata y Mercurio en un Aeropuerto, y supongo que es la primera vez que iban vestidos como la gente normal.

Groth: Lo recuerdo, fue en el Vengadores nº 16.

Jaime: [Se ríe.] Iban vestidos con abrigos, y me enamoré de ese tipo de naturalismo, porque descubrí esa viñeta en una época en la que todo era [John] Buscema y nadie podía estarse quieto en la viñeta. Fue de Kirby de quien aprendí realmente. Porque hacía que alguien se quedara de pie mientras encendía tranquilamente un cigarrillo. Y me decía: "me gusta cuando la gente se queda parada”, porque ya estaba cansado de todas esas poses llenas de acción.

Groth: Es gracioso que lo menciones, porque a Kirby se le reconocen mucho su dinamismo y su vitalidad, la gente se olvida de que también podía ser bastante sutil. Me acuerdo de un número de los Cuatro Fantásticos titulado “This Man, This Monster” (el problema es que la mitad de los números se llamaban así) en el que alguien ocupaba el lugar de La Cosa.

Jaime: Era el primer “This Man, This Monster”.

Groth: Podías captar un montón de patetismo en la descripción que hacía de La Cosa, y eso me parece algo fantástico.

Jaime: Y nadie era capaz de verlo en el trabajo de Kirby, y siguen sin hacerlo. Creo que es muy gracioso que él fuese uno de los artistas de los que aprendí todo ese naturalismo. Desde entonces lo he aprendido también fijándome en el trabajo de otros tíos.

Groth: Hank Ketcham.

Jaime: Hank Ketcham. Cuando empecé a investigar a otros artistas antiguos, descubrí que Hank Ketcham era el más sutil de todos. Sabía cómo hacer que alguien se inclinase, que se sentara, cómo debía mostrar su masa corporal, todo. Me parece asombroso. Se podría decir que es mi dibujante de cómics favorito.
MAS AMOR. MENOS COHETES.


Fiore: ¿Hubo algún momento en particular en el que “Locas” se convirtiese en algo mucho más interesante que “Mechanics”?

Jaime: Fue en el primer número. [Se ríe.]

Fiore: Oh, ¿en serio?

Jaime: La historia de cuarenta páginas de “Mechanics” que tuvo tanto éxito contenía todas las ideas sobre “Mechanics” que tenía hasta el momento. Quise ponerlas todas en una sola historia. Y cuando terminé ya estaba quemado.

Gilbert: La razón por la que empezamos haciendo cosas de ciencia ficción, y creo que esto también se puede decir del trabajo de Jaime, fue porque nos resultaba mucho más fácil. Puedes complacer muy fácilmente al lector. Por ejemplo, si en una escena tiene que aparecer un monstruo, pues lo dibujamos a nuestra manera y ya está. Muchos pondrían a un monstruo destrozando gente. Nosotros dibujamos a un monstruo pidiendo cambio o algo así. Nos resulta mucho más fácil. Todo lo que hay que hacer es dibujar a un monstruo. Si dibujas a un vagabundo haciendo lo mismo no tendrá el mismo impacto en el lector.

Groth: Sé que muchas de las cosas que te gustaban de aquella primera historia de “Mechanics” son los elementos fantásticos que luego has terminando desechando.

Jaime: Bueno, en realidad no es cierto. Lo que más me gustaba era cómo reaccionaba Maggie ante todas esas cosas. A veces estaba muy preocupada porque iban a barrerlos de la isla donde estaban y morirían, y otras veces simplemente quería beberse una cerveza. Lo que me divertía no era tanto la parte fantástica sino cómo reaccionaba la gente ante lo que le estaba ocurriendo: igual estaban jugando al béisbol y en el "home-run" había plantado un dinosaurio. Esas cosas. Y eso es lo que la gente no entendía.

Groth: Pero creo que llegó un momento en el que decidiste deliberadamente poner todo el tema de “Mechanics” en un segundo plano. Y supongo que fue porque querías contar historias más realistas y “Mechanics” ya no te llenaba tanto. ¿Estoy en lo cierto?

Jaime: No, sencillamente era algo que estaba interfiriendo con el argumento. No era importante. Intentaba contar historias creíbles, pero si aparecía un dinosaurio o un cohete de fondo, entonces no funcionaban. Sigue gustándome dibujar ese tipo de cosas, pero creo que no encajan demasiado bien.
Groth: Obviamente adoptásteis la decisión de contar historias más realistas. Las primeras historias son más exageradas y alegres, contienen elementos fantásticos y todo eso. Pero últimamente estáis haciendo historias más realistas. ¿Por qué habéis decidido seguir dicho camino?

Jaime: Yo quería que el lector se identificara con la historias tanto como me resultara posible. Si aparecía alguien con una pistola y estaba a punto de disparar, quería que el lector se preocupara por el protagonista. Quería que el lector quisiera que los personajes saliesen indemnes de dicha situación en lugar de decir: “oh, mira ese tío cómo dispara a ese otro tío”, como suele ocurrir en cualquier otro cómic. Quería que lo que pasara le importase al lector. Que se sintiera como se sentían los propios personajes. Eso es lo que intentaba en la medida de lo posible.

Groth: Lo que más me llamó la atención cuando comencé a releer vuestros primeros doce números más o menos, fue toda esa exuberancia y ese sentido del humor y la alegría de vivir tan genuinas que podían respirarse. Se puede observar en los argumentos. No es esa mierda sentimental a lo Spielberg. Es una actitud positiva ante la vida.

Jaime: En los primeros números fuimos afortunados, porque no teníamos ninguna meta, plan u objetivo. Simplemente hacíamos lo que hacíamos y resultaba que a la gente le estaba gustando. La mentalidad punk me ayudó mucho, porque no tenía muy claro que esto fuese a gustar. Ocurría igual que en aquellas antiguas historias de Crumb que reclamaban: “esto es lo que quiero enseñaros”.

Groth: No me gustaría poner palabras en boca de nadie, pero ¿se podría decir que el fenómeno punk afectó tanto a tu propia vida que la vida misma se hizo más interesante que los cómics que estabas leyendo?

Jaime: Seguro. No me había dado cuenta hasta que alguien me llamó la atención sobre ello. “Me gustan tus cómics porque me parecen realistas”. “Bueno... hago lo que veo”. Además, cuando empecé a hacer cómics dibujaba en ellos a mis amigos. Ellos eran mi inspiración en lugar de los super-héroes. La gente real fue la que me inspiró, y eso me ayudó mucho.

Fiore: ¿Hay personajes inspirados en gente a la que conocías?

Jaime: Más bien me inspiré en gente que solía ver por ahí. O en una mezcla de gente a la que solía ver y gente a la que conocía, pero ninguno de los personajes estaba basado en una sola persona.
Fiore: ¿Así que podría decirse que en una historia como “La Muerte de Speedy” los personajes son una especie de mezcla entre gente a la que conocías y gente que veías en la calle?

Jaime: Bueno, los amigos de Speedy, los chavales que aparecían al fondo con las cervezas, eran los amigos con los que yo había crecido, a los que todavía veo de vez en cuando. Los punks eran punks que yo conocía, pero cuando hablo de gente que veo por la calle me refiero por ejemplo a chicas que se parecían a Hopey, pero a las que nunca llegué a conocer ni hablar con ellas. Las veía de lejos y escuchaba lo que hablaban entre ellas desde lejos. No sabía lo que les pasaba por su cabeza, así que me lo inventé. Normalmente eran unas cabronas. [Se ríe]. Eran pequeñas malcriadas.

Fiore: ¿Qué te impulsó a hablar sobre ese tema en concreto, a tratar en tus cómics la vida de esas chicas?

Jaime: Fue porque acudía a los conciertos punk en Los Angeles y veía a todas esas punkis de las que me enamoraba de inmediato.

Fiore: ¿Pero qué es lo que te atraía de ellas?

Jaime: Estaban llenas de vida. No eran como nadie que yo conociese. No les importaba nada ni una mierda. Eran unas macarras. Eran simpáticas.

Gilbert: Viviendo en el sur de California, sucedía que además eran realmente guapísimas, al menos muchas de ellas.
Jaime: Eso también ayudaba bastante.

Groth: Bueno, esa es la pregunta a la que todo el mundo le gustaría que respondieses: ¿vosotros quedasteis alguna vez con chicas como Maggie?

Jaime: Yo no quedé con chicas durante mucho tiempo. Era bastante gilipollas. [Se ríe.] Estuve sin salir con ninguna chica durante todo el tiempo que estuve en el Instituto, incluso mucho después de terminarlo. Siempre fui muy tímido y así es como empecé a dibujar mujeres en mis cómics. Cuando empecé a descubrir a las chicas en la Universidad las adoraba, las puse en un pedestal. Pero no podía tocarlas, me aterrorizaban. Y así es como aprendí a esconder mi timidez para poder hablar con ellas, porque quería estar cerca de ellas. Eran “visiones de lo hermoso”. Entonces descubrí que podíamos ser amigos y que podía estar con ellas al mismo tiempo. Y supongo que fue así como todo empezó, así fue cómo aprendí a tener amigas, y a veces algunas de ellas eran mejores que mis propios amigos.

Groth: En algún momento tuviste que bajarlas de ese pedestal.
Jaime: Oh, sí. Pero bajarlas no significaba derribarlas. Fue más como ¡wow, están aquí, a mi lado! Y así es como empezaron a gustarme más las chicas. En realidad, a gustarme como personas, no sólo como cosas bonitas.

Groth: Me parece muy interesante que digas que al principio tenías a las chicas en un pedestal y que luego las empezaste a ver como amigas, porque al revisar tu trabajo en Love & Rockets, se puede ver que las respetas mucho, y creo que tienes una visión bastante romántica sobre ellas. ¿Es cierto?

Jaime: Creo que eso proviene de que me gustase tanto dibujarlas. Las respetaba desde el principio, porque todo lo que dibujaba eran mujeres. Ahora intento equilibrarlo porque los primeros tíos que hice realmente no estaban demasiado perfilados.

Fiore: ¿Y cómo te decidiste a sacar a estas chicas, o al menos a Maggie, en la historia de “Mechanics”?

Jaime: Era una idea que había ido arrastrando desde que estaba en el Instituto. Se me ocurrió dibujar a una mujer con un cinturón de herramientas. Pensé que era realmente sexy, una mujer con un uniforme de hombre. Y la dibujé mientras estaba enganchada a un poste de teléfono con un arnés. Y luego pensé que estaría bien hacerlo desde una cierta perspectiva, porque en aquella época era lo que más me llamaba la atención. Al principio Maggie era una mujer de mediana edad, pero para cuando salió el cómic tendría unos 17 o 18 años. Cuando Mario me pidió que participara en el cómic me dije “¿qué hago?” Y cogí todas esas antiguas ideas y las mezclé.

Groth: Las historias que salieron en el primer Love & Rockets no eran las primeras en las que habías utilizado a Maggie y a los otros personajes que habías creado.

Jaime: No, pero era la primera vez que las ponía en historias reales. De hecho, aquellas eran las primeras historias completas y reales que hice en mi vida usando a estos personajes como protagonistas principales. Antes había hecho historias cortas, pero nunca llegaba a continuarlas. Durante años había estado dibujando a Maggie y a Hopey, pero no sabía lo que iba a hacer con ellas. Quería incluirlas en una historia, pero no lo hacía porque era muy vago.

Fiore: ¿Y seguían evolucionando en tu cabeza según las estabas dibujando?

Jaime: Sí, se estaban desarrollando como personajes. Cuando todavía estaba en el Instituto, para mí Maggie tenía treinta años y tenía la idea de hacer historias sobre esa mujer. Historias de ciencia ficción o de lo que fuese.
Fiore: ¿Y cuánto dirías que se parece la Rena actual a esa mujer de treinta años que te imaginabas entonces?

Jaime: Diría que al principio Maggie se parecía más a Izzy. Bueno, más como la Izzy de “How to kill a... By Isabel Ruebens”. Una mujer que es capaz de ver cómo suceden un montón de cosas raras. Así era Maggie al principio. Le puse el nombre de Maggie porque me gustaba “Dark Shadows”, la comedia de televisión.

Groth y Fiore se ríen.

Jaime: Fue por la chica que aparecía en la serie y que se llamaba Maggie... siempre me gustó ese nombre, y me dije: “voy a hacer a un personaje que se llame Maggie”. Empecé con el nombre. Hopey apareció cuando empecé a ir a conciertos punk, cuando vi a todas aquellas guapas chicas morenas con el pelo corto y de cálidas voces, con mucho carácter, correteando de un lado a otro. Al principio Hopey iba a ser un pequeño y perfecto personaje adorable y agradable que el lector amaría completamente. Iba a ser adorable. Pero entonces pensé que mejor que no. Que sería mejor si la convertía en una cabrona. La haría ser más interesante. O más realista. Una de las cosas que descubrimos con el punk fue a darle la vuelta a las cosas. Adopté esa actitud de sabelotodo y decidí que: “no, mejor la convierto en una perra y que vuelva loco a todo el mundo”. Y así es como la he seguido ideando casi siempre. Pensábamos que esta forma de hacer las cosas entusiasmaría a nuestros lectores, que vendrían a por más.

Fiore: ¿Crees que de alguna forma Hopey puede parecer alguien desagradable?

Jaime: Depende de quién la esté observando. Lo que yo hago es mostrarte a este personaje bocazas y cabrón. De alguna forma yo admiraba mucho a ese tipo de chicas, y espero que la gente vea a Hopey de la misma forma. Bueno, sé que la gente ve a Hopey de esa forma. La admiran. Probablemente es el personaje más popular de la serie.

Groth: ¿Maggie?

Jaime: No, Hopey.

Groth: ¿Crees que Hopey es la más popular?

Jaime: Bueno, me llegan más opiniones sobre ella. A no ser que los fans de Maggie sean todos mudos.

Groth: Bueno, ¿es algo que ocurre desde que Maggie ha ganado peso?

Jaime: No, desde el principio de todo.
Groth: Pero Hopey también puede ser muy dulce. Sobre todo cuando se muestra atractivamente anti-autoritaria. Aunque no lo sea en realidad.

Jaime: Yo sólo expongo los hechos. Porque Hopey es el tipo de personaje cuyos pensamientos nunca vas a poder prever. Así que todo lo que te doy de Hopey es...

Groth: Bueno, ¿crees que Hopey es alguien reflexivo?, ¿le da mucho al coco?

Jaime: No, ella es de las que reaccionan sin pensar.

Groth: Impulsiva.

Jaime: Sí, es bastante impulsiva. Con Hopey lo que ves es lo que hay, mientras que con Maggie es otra cosa. Con Maggie siempre tenemos bocadillos de pensamiento. En una ocasión intenté hacer con Hopey lo mismo, meterme en su cabeza, y creo que fue un fallo. Se supone que no tienes que saber qué es lo que sucede dentro de la cabeza de Hopey.

Fiore: A veces “Locas” parecen los personajes de Snoopy [Peanuts] en versión adulta, porque no aparecen muchos adultos excepto por los policías y otra gente como...

Jaime: Adultos. [Riendo.]
Fiore: No, si exceptuamos a los personajes más grandes que la vida, personajes míticos como Rena Titanon, Penny Century y Rand Race.

Mario: Cuando tú tienes esa edad, las personas te parecen míticas.

Fiore: Lo que más me interesa es el enfoque de los personajes más jóvenes.

Gilbert: Las nenas, eso es, Bob. Las nenas.

Jaime: Son uno de los motivos. Otro es el de que estás viendo la historia a través de los ojos de Maggie. Es como una persona normal observando a sus héroes. Se fija en ellos como si fuesen algo más grande que la vida. Rand Race es más grande que la vida para ella. Penny Century viene de ese mundo. Ves que Maggie vive en otro mundo sin tanto glamour. Y Rena ya es una leyenda. Me gusta escribirla de esa forma. Además, quiero sacar algunas historias, y es algo que casi no he hecho hasta ahora, donde los chicos que se enamoran de Maggie la vean de esa misma forma, que tanto ella como Hopey sean esas chicas punk legendarias y lo único que desean ellos es poder conocerlas. 
Para ellos Maggie es la perfección, quiero mostrarlas bajo una luz diferente.

Fiore: ¿Es “A date with Hopey”, la historia del tercer tomo de Love & Rockets, un intento de mostrarlas de esa forma?

Jaime: En realidad es una historia que ocurrió en la realidad.

Fiore: ¿Es algo que te pasó a ti?

Jaime: Sí, claro. [Se ríe.] Quería mostrar cómo puede verlas cualquier otro personaje.

Fiore: También me acuerdo de una historia en la que los chavales andan pasando el rato en la casa de sus padres sin que ellos estén, y es casi como un mundo en el que los adultos han desaparecido. ¿Es lo que estabas intentado contar?

Jaime: En lo que respecta a estos chicos, supongo que sí. Ahora mismo ese es el punto al que acabo de llegar a lo largo de esta historia. Puede que más adelante muestre un poco más el punto de vista de los adultos. Lo que quiero explicar es que la madre de Hopey no es simplemente una zorra. Que existe otro punto de vista en la historia, porque todo lo que has oído hasta ahora son historias terroríficas. Maggie dice que su madre está loca... no quiero convertir esto en una especie de película de John Hughes donde los adolescentes lo saben todo y los adultos han sido demonizados.
Fiore: Así que Maggie tiene padres. Pensaba que Maggie había crecido más o menos sola.

Jaime: Creció separada del resto de su familia, me inspiré en la hermana mayor de mi madre, que podría haber sido mi prima, porque la crió su abuela y no su madre; y es tan distinta que podría pertenecer a otra rama totalmente diferente de la familia.

Fiore: Además parece que exista un nivel económico muy diferente entre Maggie y Hopey. Maggie viene aparentemente de un ambiente más pobre, mientras que Hopey procede de un entorno más cercano a la clase media y además es un espíritu más libre.

Jaime: Sí, es como si Maggie hubiese crecido en un ambiente más tradicional, con costumbres más tradicionales, más próximas a la cultura mejicana, mientras que Hopey nunca tuvo realmente una familia. Hopey es temeraria, no hay nada que la ponga límites, ni la familia ni el amor.

Gilbert: Luba y Hopey son bastante similares. Me he dado cuenta mientras estabas hablando, porque ambas son unas malcriadas.

Groth: Una de las cosas que me llamaron la atención al leer todo el trabajo que habéis publicado desde el principio, es lo increíblemente orgánico que resulta. Por ejemplo, había una referencia a Speedy en la primerísima historia de “Mechanics”, a pesar de que Speedy no aparece de forma significativa hasta bastante después. Así que me preguntaba hasta qué punto tenías pensado el desarrollo de toda la historia cuando empezaste a trabajar en ella. ¿Hasta qué punto conoces a tus personajes y sabes cómo van a interactuar entre ellos?

Jaime: Bien, Speedy fue ideado bastante antes de hacer el cómic. De hecho, su nombre era Steve. Se lo cambié a Speedy porque quería sacar a este chaval mejicano, a este cuate, que es como alguno de los chavales que yo conocía cuando era más joven. He creado algunos personajes como este porque sabía que los volvería a sacar más adelante y así el lector diría “¡vaya, ese es el tío del que estaban hablando al principio!” y casi parece como que conoces a ese tío desde hace tiempo y no te parece alguien extraño. Esto lo hacía mucho porque no tenía sitio para sacar a toda esta gente, así que los presentaba haciendo que se refiriesen a ellos en las conversaciones, y luego ya aparecerían en persona.
Groth: ¿Y todo eso estaba en tu cabeza? ¿Tienes un árbol genealógico de ellos en tu casa?

Jaime: [En referencia a la primera pregunta:] claro, es como si conociera a todos mis personajes tan bien que sé lo que les gusta y lo que no. Aunque puede ser todo un problema.


Groth: ¿En qué sentido?

Jaime: Te explico. Fue algo que me pasó en los números cercanos al 15, cuando el argumento se redujo a los personajes y no a las historias. Después de “Las Mujeres Perdidas”, cuando me metí a hacer la parte de las “Locas”, estaba tan obsesionado con los personajes que ellos eran los que estaban escribiendo las historias y no encontraba sitio para el argumento. Y no me di cuenta de ello hasta diez números más tarde. Ahora soy más precavido y puedo equilibrar las cosas. Sé cuando he cometido un error.

Groth: ¿Consideras un error esas historias? Por ejemplo, una de ellas trataba sobre un par de chavales que estaban buscando sus discos, creo que esa era una historia genial.

Jaime: Bueno, en realidad esa es precisamente la historia con la que me di cuenta de que estaba haciendo que las cosas funcionaran de nuevo, pero antes de esa, entre los números trece y dieciséis, la acción transcurría de forma muy pausada: era “Locas” cobrando vida. No es que no me sienta orgulloso de esas historias, pero si hubiese mantenido la misma forma de narrar, no habría llegado demasiado lejos.

Groth: No podrías haber hecho siempre lo mismo.

Jaime: No creo que esa parte dañe demasiado a la historia. Simplemente es como un periodo más lento de su vida.

Groth: Una cosa que me interesa mucho es lo siguiente: ¿a partir de qué momento sabías cuál iba a ser la trayectoria de todos los personajes? Mientras seguías dibujándolos y guionizándolos, ¿hasta qué punto crees que te resultó todo un descubrimiento empezar a saberlo?

Jaime: Fue como una mezcla. Yo iba descubriendo algunas cosas según avanzaba en la historia. Lo que me ocurría con personajes como Race es que no me podía imaginar cómo podría ser su vida en el hogar, creo que por eso no triunfó demasiado.

Groth: Fracasó como personaje.

Jaime: Sí, como personaje. Así que es mejor dejarlo en segundo plano, como si fuese una estrella legendaria de Cine o algo así. Sobre Maggie me lo puedo inventar todo, pero de Race no puedo saber qué tipo de vida lleva fuera de su trabajo como mecánico, así que lo dejo a un lado, le quito protagonismo.

Fiore: ¿Crees que es posible hacer lo mismo con otros personajes parecidos?

Jaime: Bueno, sí. A este lo creé por instinto. Se podría decir que a los personajes como Race no voy a darles más protagonismo, porque si no puedo hacer que tenga un "background" detrás 
no me parecerá demasiado interesante. No tengo la sensación de que sea uno de mis antiguos colegas. Porque ya sabes, Maggie es una vieja amiga gracias todo lo que sé sobre ella. Sé cómo era cuando era un bebé, al igual que cuando era adolescente. Sin embargo a Hopey no la veo con una edad menor a los quince o los trece años. No creo que indague demasiado en su pasado, no más allá que en torno a la edad que tiene ahora mismo, porque no me puedo imaginar qué es lo que hacía una chica como ella cuando era una niña. 

Fiore: ¿Y Maggie?

Jaime: Puedo dibujar la vida entera de Maggie, hasta que fallezca.

Fiore: Aparte de Race, ¿de qué otros personajes principales has prescindido?

Jaime: Penny debería marcharse pronto. No tengo mucho más que contar sobre ella. Así es como a veces funcionan las cosas. Las historias se acaban. Como la de la tía de Maggie, Vicki, cuya historia empezó y acabó. La próxima vez que la veáis será en el mismo trasfondo donde surgió la primera vez. Puede que en un par de viñetas como mucho.

Fiore: ¿También puede aplicarse a la temática del wrestling?

Jaime: No, porque me gusta mucho. Y ese es el motivo por el que Vicki podría volver a salir, aunque su historia ya no se centrará en su relación con Maggie nunca más. Su historia se ha venido desarrollando desde “Las Mujeres Perdidas”, cuando le dijeron a Vicki que Rena y Maggie habían muerto y ella empezaba a pensar en ambas.

Fiore: ¿También le has sacado la tarjeta roja a Rena?

Jaime: Es como lanzar una moneda al aire, puede que vuelva y siga en activo o podría ser que la próxima vez que la vieses pesara doscientas libras y se quedara tumbada durante el resto de su vida. Todavía no lo he decidido. Quiero escribir algo sobre sus orígenes: dónde nació, cómo era su niñez, todo el camino que ha recorrido hasta que ganó el campeonato.

Groth: Rena parece uno de esos personajes llenos de posibilidades, porque creo que al menos has escrito sobre tres fases de su vida. Ahora tendrá unos 48 años más o menos ¿no?

Jaime: Sí, está muy bien trabajar con un personaje mayor, porque puedes retroceder a lo largo de su vida. Con uno joven no puedes volver tan atrás.

Groth: ¿Has pensado saltar veinte años hacia el futuro?

Jaime: Pero entonces también podría ir hacia atrás.

Fiore: Eso lo convertiría en una historia de ciencia ficción, porque tendrías que imaginar los cambios que se producirían en la sociedad en ese futuro.

Jaime: Si salto hacia delante, las decisiones que tome tendrían que estar muy meditadas, porque no me gustaría que me pasara que al volver hacia atrás tuviera que decirme “mierda, ella ya no va a poder hacer eso”.

Fiore: ¿Cuánto tiempo hacia atrás estarías interesado en retroceder? ¿Te gustaría escribir historias de una época que fuese anterior a tu nacimiento?

Jaime: Oh, claro. Como las de la época de Rena. Me gustaría dibujarla cuando tenía unos quince años y empezaba con el wrestling, más o menos la historia se situaría en los años cincuenta.
Groth: Es que hasta el marco temporal parece ambiguo. Es difícil ver su presente como si fuese el nuestro.

Jaime: Pero es lo suficientemente parecido.

Groth: Bueno, cada vez es más cercano al presente en la medida de que la historia cada vez se ha ido haciendo más realista.

Jaime: Rena sigue viviendo en ese mundo del espacio exterior. No tanto por las naves espaciales, robots y extraterrestres sino por esa época antigua en la que he dibujado a gente que viste de forma extraña.

Groth: En “Toyo´s Request” parecer tener unos 34 años.

Jaime: En esa historia todo estaba muy liado porque tenía unos 34 años, pero relata lo que le está sucediendo como si tuviese 21 años de nuevo. Así que tiene 21 o cerca de 20. Porque está contando la historia sobre el momento en el que intentaba ganar el campeonato, algo que terminó logrando con 21 años. Y creo que en realidad funciona, porque aparenta esa edad.

Groth: Bueno, pero si ella tenía 21 años cuando lo ganó, entonces la acción transcurría hace muchos años...

Jaime: Sí, es en una época indeterminada antes de que yo naciese, en algún momento antes de que yo fuese concebido.

Fiore: ¿Así que no te interesaría investigar cualquier período de tiempo?

Jaime: En el caso de Rena me parece que no, pero sí que podría hacerlo en el caso de los otros personajes. De algunos como Maggie. Pero Rena me salió de esa forma.

Groth: ¿Por qué?

Jaime: Porque así es como surgió. Rena nació en otro país, e ideé ese país como si fuese uno imaginario. La razón por la que suelo separar la vida doméstica de Maggie de su trabajo es porque “Mechanics” es parecido a cuando viajas a un país extranjero. Todo te parece raro. Es como cuando viajas fuera y dices “nosotros no hacemos las cosas de esa forma”. “Mechanics” es muy parecido. Tienen cohetes, algo que nosotros no tenemos. Por eso nunca verás a Hopey en una historia de “Mechanics”, porque no encajaría en ella. Ya es alguien de cuidado en el mundo real.

(Continuará)

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