viernes, 23 de septiembre de 2022

FLOYD GOTTFREDSON, EL OTRO GENIO DETRÁS DE MICKEY MOUSE (PARTE 2 DE 7)

Entrevista realizada por Arn Saba y publicada en The Comics Journal nº 120 (1988). Traducción: Félix Frog2000. Parte 1.

SABA: ¿Es cierto que esa mesa de ahí es histórica? ¿Dibujaste muchos Mickeys en ella?

GOTTFREDSON: Desde 1934.

SABA: ¿En la mesa?

GOTTFREDSON: No, en la mesa no. Lo verdaderamente histórico es su soporte. Puede que esa mesa sea la cuarta en ocupar ese lugar. Pero déjame extenderme sobre lo que estábamos hablando antes. Aproximadamente media hora después de que Win abandonase el estudio, Walt me ​​llamó a la oficina y me preguntó si podía hacerme cargo de la tira. Le dije: "Bueno, Walt, siendo sinceros, me he dado cuenta de que tenías razón: el mejor lugar donde estar no es en el negocio de las tiras de cómic y la prensa, sino en el campo de la animación". Y continué: "Ahora me interesa bastante ese campo. Me gustaría trabajar en animación". Me contestó: "Bueno, ponte con la tira un par de semanas hasta que encuentre a alguien". A finales de mes, empecé a preguntarme si sería cierto que estaba buscando a alguien o no, pero cuando pasaron dos meses empecé a preocuparme por si por fin lo encontraba [risas], porque me había adaptado a la tira y estaba empezando a gustarme mucho. Así que seguí con ella a lo largo de 45 años y medio [risas].

SABA: Genial.

¿Qué piensas, a grandes rasgos, del trabajo que está haciendo ahora el estudio? Sé que es una pregunta demasiado amplia, pero en concreto me refiero a la dirección que ha tomado el estudio tras la muerte de Disney. Porque hay algo incómodo al respecto. Parece como si hubiese cierta falta de dirección. Bueno, es obvio que Disney era un genio, ¿quién habría podido sustituirlo?

GOTTFREDSON: Bueno, tienes razón. Nadie pudo reemplazarlo, y nunca volverá a haber otro Walt Disney. Pero por lo general, me parece que, por así decirlo, están haciendo un buen trabajo mientras intentan continuar su labor.

SABA: Entonces, ¿se te ocurre cómo podrían hacer las cosas de otra forma?

GOTTFREDSON: No, la verdad es que no. Con todo lo que les cayó encima, me parece que están haciendo un trabajo excepcionalmente bueno. Todos estaban entrenados para seguir adelante, habían crecido con Walt. Y conocen bien su negocio. Son todos muy concienzudos. Todos los del estudio. Es un lugar bastante familiar.

SABA: Si, pude notarlo en mi visita, todos son muy amigables y obviamente, excepcionalmente competentes.

GOTTFREDSON: Mira, para que veas lo que opina la industria cinematográfica de Hollywood sobre el estudio, tras los comienzos de Disney haciendo películas de imagen real, estuvimos varios años, tal vez 10 o 12, en un edificio que se llamaba Shorts Building, situado cerca de la pared exterior del segundo piso de ese edificio donde daba mucho la luz, y donde en su interior estaba el camerino de actores. Así que conocimos a muchos, muchos actores de Hollywood, y a jornaleros, atrecistas y demás del negocio. Y todos aseguraban al unísono que Disney iba muy por delante del resto de estudios, que era un buen lugar donde trabajar.

SABA: Supongo que, hasta cierto punto, era como una extensión del propio Disney.

GOTTFREDSON: Bueno, lo era. De Disney, Walt y Roy. Porque desde el principio dieron la sensación de ser una empresa familiar. En realidad nunca dejó de serlo. Las cosas se torcieron un poco con la huelga de 1941, que fue una especie de trago amargo para Walt, porque había hecho todo lo posible por las personas que trabajaban a sus órdenes.

SABA: Supongo que interpretó de forma equivocada alguno de los sentimientos de la gente que trabajaba con él.

GOTTFREDSON: Bueno, para empezar les dijo que nunca habían tenido reloj de fichar en el estudio. Les dijo: de acuerdo, si queréis que ponga un reloj y convertir esto en una fábrica, eso es lo que haremos.

SABA: ¿Crees que a partir de entonces se le agrió un poco el carácter?

GOTTFREDSON: Si, un poco. Pero la verdad es que tampoco afectó ni a su trabajo ni a su creatividad. El aspecto empresarial era un elemento aledaño de su personalidad que dejaba principalmente en manos de Roy.

SABA: Lo que más admiro de Disney es que era un hombre de ideas tan tremendo que necesitó a miles de personas para llevarlas a cabo. Se le ocurrían muchísimas ideas.

GOTTFREDSON: Cierto. Venía a hablar con nosotros -con cualquiera, sin importar quién fuese- y aportaba muchas sugerencias. Cosas que pensaba que debíamos hacer. Y entonces nos preguntábamos si no estaría loco. Tres o cuatro años más tarde comprobábamos que tenía razón. Siempre estuvo muy adelantado.

SABA: Algunos se ponen muy cínicos al hablar de Disney. Me deja muy confundido, porque por supuesto, nunca llegué a conocerlo. Pero dicen que su imagen de tío Walt, siempre lleno de optimismo y todo eso, era una buena táctica comercial. Bueno, creo que no lo hacía por eso, y asumo que piensas lo mismo.

GOTTFREDSON: En serio, nunca fue su táctica de negocios en absoluto, porque no tenía ni pizca de afectación. La mayoría de historias despectivas que habrás escuchado (automáticamente me acuerdo de Richard Schickel [2]) eran anécdotas amargas de personas que nunca llegaron a lograr encajar, y a las que Walt les dio todas las oportunidades del mundo. Lo intentó una y otra vez y los cambió de lugar, y así sucesivamente. Cuando finalmente no eran capaces de responder y se tenían que marchar, empezaban los rumores.

SABA: Se rumorea que siempre odió que se le marchara gente de la empresa.

GOTTFREDSON: Es cierto, sin duda. Pero era una persona dura. Un maestro del trabajo duro, y cuando visualizaba un sueño, un proyecto, nunca defraudaba a las personas que trabajaban para él hasta que por fin conseguía hacerlo de la forma en que había planeado las cosas.

SABA: Supongo que para trabajar en la empresa tenías que aceptar desde el principio que ibas a hacerlo regido por su visión.

GOTTFREDSON: Cierto. Pero escuchaba cualquier idea nueva que se te ocurriese, o cualquier nuevo enfoque, etc. Sin celos ni nada parecido. Eso sí, siempre tenía la última palabra, porque le asaltaba la sensación de... sabía qué era lo correcto y todo eso. Y cuando la gente empezaba a descarriarse en el aspecto creativo, los llamaba al orden. Muchos tuvieron reticencias acerca de los animatrónicos que empezó a desarrollar. Se reunían con él y le decían: "Walt, esto no se puede hacer. No hay forma de hacerlo". Y él les contestaba: "Maldita sea, si se puede visualizar, si puedes soñarlo, tiene que haber alguna forma de llevarlo a cabo. Ahora sigamos adelante hasta que lo consigamos". Y es lo que hacían, y sin dudar. En cuanto se ponía con algo, nunca se desviaba de su meta. Tenía sus sueños, y esos sueños tenían que hacerse realidad a su manera.

SABA: Una de las críticas que se le suele hacer y que creo que es bastante cierta, excepto que faltan algunos detalles, es... En Disney World y Disneyland hizo un excelente trabajo diseñando parques para que la gente siempre hiciera las filas que se suponía que tenían que hacer. No hay cabos sueltos. A mucha gente le molesta, porque cree que en estos lugares no hay espontaneidad. Es como una especie de organización anti-humana. Algunos incluso lo han acusado de fascista. Pero es fácil refutar esas cosas, porque aunque puede haber algo de verdad en lo que dicen, al final están malinterpretando quién era Disney o qué era Disney. Por supuesto, era una persona de una generación muy anterior. La visión del mundo de cualquiera de mi edad es absolutamente diferente. Pertenecía a una generación, supongo que muy parecida a la tuya, a la que criaron para creer que todo era posible, que la tecnología iba a resolver nuestros problemas. Una visión optimista del mundo.

GOTTFREDSON: Claro.

SABA: Y Disney realmente creía que con el enfoque más lógico, cualquier problema se podía resolver. Creo que sentía que si podías crear algo con toda la intención, o con toda la buena intención, sería algo positivo. Por otro lado, ahora la gente (y creo que con mucha razón) se ha dado cuenta de que las cosas son un poco más ambiguas. No todo es tan en blanco y negro como pensaba Disney. Aún así, creo que malinterpretan a Disney del todo, porque sus intenciones eran buenas, aunque quizá fuese un poco ingenuo en los asuntos sociales.

GOTTFREDSON: Bueno. La verdad es que a él nunca le preocupó el aspecto social de las cosas, en especial la política. Se crió envuelto en la típica atmósfera del medio oeste de Missouri y Kansas, y así sucesivamente, y si te fijas, eso es lo que puedes ver hoy en Disneylandia. Los edificios, la arquitectura. Su padre era carpintero, y Walt pensaba que Disneylandia tenía que ser de esa forma. Cuando Walt empezó a soñar con construir un parque de atracciones, solía llevar a sus hijos a Ocean Park, por ejemplo, en Venice, y se sentaba allí y se preocupaba por lo sucio que estaba el lugar y lo barato que parecía, aunque lo mismo ocurría con el resto de parques de atracciones, y se preguntaba por qué nadie quería desarrollar un parque con un entorno familiar al que los padres pudiesen llevar a sus hijos y todos disfrutasen en un ambiente limpio. Por eso, visitar esos lugares destartalados le hizo tener la visión de hacer uno propio. Una vez, en Hyperion (en 1933), un tipo que le había escuchado hablar sobre la posibilidad de construir un parque, le dijo: "¿Para qué quieres meterte a hacer esas cosas sucias y desordenadas?" Y los ojos de Walt brillaron y le contestó: "El mío no estará sucio. Esa será mi prioridad. Estará limpio y siempre lo estará."

SABA: Y es cierto.

GOTTFREDSON: Por eso tienen un departamento dedicado exclusivamente a esa labor con una estricta supervisión. Pero no es dictatorial en absoluto, sino que forma parte de su sueño.

SABA: Algunas personas, y eso lo entiendo, sienten que el control de los seres humanos que se puede ver en Disneylandia es bastante exagerado.

GOTTFREDSON: Bueno, en realidad no lo es tanto. Ese (control) es necesario. Para empezar, y probablemente haya dicho algo parecido antes, en la personalidad de Walt se puede encontrar una pizca de formas dictatoriales, y aunque las cuerdas de separación no estaban presentes cuando inauguraron el parque, se descubrió que era la única solución para controlar a las enormes multitudes que se presentaban allí. Una sola fila puede extenderse como unos 20 o 30 metros. A la gente le puede parecer bastante desalentador.

SABA: Y también los estorba un montón.

GOTTFREDSON: Sí, es engorroso y tal. Pero si colocas al mismo número de personas, por ejemplo, en la parte delantera de la Casa Embrujada, una fila de personas que normalmente se extendería unos treinta metros, y los agrupas de esa forma, seguirán teniendo el mismo camino por recorrer y el mismo tiempo de espera para llegar hasta la puerta, pero no se sentirán tan desanimados, porque pueden ver la puerta todo el tiempo, ver cómo transcurren las cosas.

SABA: Si, eso me parecía.

GOTTFREDSON: Y él daba con la solución. Sus ingenieros y él.

SABA: Nunca he sabido cómo responder a esas críticas concretas que acabo de mencionar, las que argumentan de que se tiene la sensación de que en su parque existe un tremendo control sobre las personas...

GOITFREDSON: Pero tampoco se le puede llamar ambiente disciplinario. Fue más una cuestión de necesidad, algo bastante psicológico. De esa forma, la gente se pone a esperar.

SABA: Siempre he pensado que Disney creía que podía resolver problemas sociales por el estilo. Supongo que hacia el final de su vida tuvo la visión de cómo se podían resolver problemas, gestionar las ciudades y ese tipo de cosas.

GOTTFREDSON: Acaban de empezar a desarrollar algunas instalaciones de Disney World en ese sentido. Un ejemplo es el proyecto Epcot [3]. Solo está en la primera fase, la fase satélite de ahí abajo. Van a traerse gente joven, ingenieros y demás. Primero van a recrear los bazares, las zonas comerciales y los pueblecitos. Los llamarán satélites. Y estos jóvenes de todas las naciones se van a venir a vivir para administrarlos como lo harían en su propio país. Luego, con todos trabajando juntos, podrán establecer formas de mejorar no solo el contacto entre sus habitantes, sino también la forma de colaborar. Al final, lo de ahí abajo se convertirá en una ciudad completa y cerrada, con las calles construidas como los rayos de una rueda. La zona de los negocios funcionará como eje. Estará completamente cubierta y climatizada con una gran... ¿cómo le llaman a la torre del medio? Es una torre de identificación, pero creo que hay una palabra mejor. Las calles se extienden desde el tramo comercial y llegan hasta un tramo residencial con aceras móviles para los viandantes. La gente solo tiene que salir de sus apartamentos frente a esas aceras y subirse al transportador de personas. Será factible porque en la zona comercial no se permite el tráfico rodado. Solo el de los vehículos que no hay más remedio y que viajan al norte o hacia el sur, o los camiones y otros que tienen que entrar, pero lo harán bajo tierra. Los habitantes del proyecto viajarán en esos transportadores de personas. Entras, compras, y si estás lo suficientemente cerca de tu casa, te puedes acercar caminando. Si quieres, puedes ver una exposición del proyecto Epcot en Disneyland, el GE Theatre of Tomorrow, con las calles iluminadas y el tráfico de vehículos y lo demás.

SABA: A modo de resumen sobre el propio Walt Disney, deduzco que admiras enormemente su ingenio, que no tienes nada que criticarle.

GOTTFREDSON: No. Si te fijas en todo lo que tuvo que afrontar y los sueños que estaba intentando conseguir, en realidad no podía hacer de otra forma las cosas. Los que trabajamos con él a lo largo de todos esos años aún nos asombramos de que haya podido lograr todo lo que hizo. Ahora vas al cine y ves sus películas, y nos seguimos quedando estupefactos con todo lo que consiguió.

[2] El libro al que se hace referencia es "The Disney Version" de Richard Schickel (Simon and Schuster, 1968, revisado en 1985), que es, con mucho, la biografía más inteligente, mejor equilibrada y más perspicaz sobre Disney, a pesar de la aparición posterior de la biografía "oficial" escrita por Bob Thomas. Pero la antigua administración de Disney de la década de 1970 sufrió una clara paranoia al publicarse el libro que poco tuvo que ver con su contenido real. En 1978 casi me expulsan del estudio 101 de Disney porque (me enteré más tarde) había utilizado una cita de Schickel en un artículo para una revista. Cualquiera que escuche cómo describió el libro el personal que trabajaba en el estudio en la época, podría pensar que presentaba a Walt Disney como un tirano, un fraude o una especie de monstruo pervertido.

De hecho, todo lo que hacía era dejar de seguir la línea oficial propagada por el estudio en ese momento, que era embalsamar la memoria de Disney en azúcar. Schickel criticó a Disney solo a grandes rasgos, ya que colocó a su arte y a su persona en un contexto artístico y sociológico, y discutió el canon de Disney en relación con los gustos personales y las debilidades de Walt (que eran bastante comunes). En el libro no hay ni una sola anécdota o comentario desagradables. Dudo que Gottfredson se lo haya leído realmente, de hecho, es probable que se adhiriese a la versión oficial sin ser consciente de que existía tal cosa.

[3] El EPCOT descrito por Godfrettson es en esencia, si no en detalle, la verdadera ciudad viviente con la que soñaba Walt Disney antes de fallecer. Estaba emocionado por lograr que su inclusión en Disneylandia fuese un éxito, y se propuso organizar el flujo de peatones y crear un entorno agradable pero eficiente. Su creatividad siempre inquieta había empezado a hacer horas extra para resolver "los problemas de las ciudades estadounidenses". Walt no dejó planes detallados para la consecución del proyecto EPCOT (Experimental Prototypical Community of Tomorrow), y el que finalmente se construyó a finales de los años 70 era en realidad una "feria mundial" permanente, y una extensión de algunos de los aspectos más aburridos de los parques temáticos de Disney. Qué es lo que podría haber creado Walt sigue siendo una incógnita, porque era un pensador intuitivo y resolvía los problemas utilizando "su propia experiencia y juicio". Es lamentable que se nos haya negado el florecimiento final de la visión expansiva de Disney. Moraleja final: ¡No fumes cigarrillos! (Disney murió de cáncer de pulmón a los 66 años).

(Continuará)

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