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viernes, 16 de septiembre de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CINCUENTA
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CINCUENTA (Mayo, 1999).
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¡Por fin! Después de escanear ciento cincuenta números más un número cero del Ruta 66 termino lo que empecé en enero de 2012. Por el camino he conocido en persona a uno de sus directores, Jaime Gonzalo (qué tipo más majo y qué generoso, dándome permiso para seguir la labor a partir del número cien), he releído con devoción viejas (que no vetustas) entrevistas con Pleasure Fuckers, Devil Dogs, Cerebros Exprimidos, releído artículos sobre grupos como Stereolab o Birdhouse que en el momento en el que adquirí aquel número del Ruta en el quiosco (la mayoría de ellos en uno de Reinosa al que llamábamos "El Barbas" y los restantes en el que está al lado del lugar donde resido actualmente en Madrid) ni siquiera llegaron a interesarme y ahora están entre mis favoritos. He vuelto a escuchar música y músicos que tenía olvidados mientras iba escaneando pacientemente cada página de la revista, pero sobre todo, me he dado cuenta de lo grandiosa y necesaria que ha sido esta publicación para la historia cultural de este país. Sé que sin ella seríamos menos sabios. Y sí, sigo y seguiré pillándome el puto Ruta cada mes hasta que desaparezca él o fallezca yo, lo que ocurra primero.
Un saludo a los que van a descubrir el mejor artículo que han leído en su vida en uno de estos números de Ruta 66, a todos los que me han apoyado durante el proyecto tanto en los comentarios como en persona, y por supuesto, a los redactores y colaboradores del Ruta 66. Me quito el sombrero ante todos.
miércoles, 27 de abril de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y NUEVE
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y NUEVE (Abril, 1999).
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"Se ha aprendido todas las frases/ Ahora no tartamudea al hablar/ ¡Y es cierto!/Ha pillado un ritmo de jazz muy enrollado cuando camina/ Dios mío, si incluso se ha peinado". Así le describía Rickie Lee Jones hace veinte años en "Chuck E.´s in love", canción que abría excelsa el primer elepé de las cantautora californiana. Se trataba de una auto-declaración de amor en la que ella aseguraba ser la responsable del diametral cambio sufrido por Chuck, aunque al parecer este se encontraba en paradero desconocido y no podía confirmar tal extremo. Con los años, la canción perduró en la memoria personal de este cronista a través de muchas madrugadas ebrias, y más fiables informaciones identificaron al enigmático Chuck E. no ya como una preciada amistad de la pareja entonces formada por la Jones y Tom Waits, sino tal que una de las influencias primordiales del beatnik-lounge de autor californiano que ambos idealizaban. Pues bien, con un bagaje tan misterioso y un influjo histórico similar al de otro desaparecido como Fred Neil, han sido precisas dos décadas para saber qué tenía de especial Chuck E. Weiss. Su padrino, naturalmente, ha sido Waits, con el que lleva compartidos tantos escenarios como bacanales dipsómanas, co-productor, co-autor de dos canciones y guitarrista de "Extremely Cool", primer trabajo de Weiss en 18 años, según parece. Piropeado hasta por Willie Dixon, judío como Dylan y con pinta de no haber acabado en el trullo por puro milagro, Weiss es básicamente un bluesman blanco urbano del que efectivamente cuesta creer que se pueda peinar alguna vez. Delincuente juvenil entrado en años, carnes y ojeras, irradia aureola de pecador y esgrime voz tabernaria, factores muy capaces de hacer pasar por alto a gacetilleros irresponsables que Weiss y su disco no serían nada sin aquello de lo que se nutren, el legado afroamericano. La prensa se deshace en elogios porque Weiss es un blanco haciendo (bien) un trabajo de negros, y entre uno y otros descubren la pólvora. Pólvora que si bien quema en una clasicista exhibición de oficio condimentada con sabrosas raciones de blues, boogie pantanoso, jazz y R&B, no es otra cosa que placebo. Después de todo, puede que lo verdaderamente enigmático y pertinente de este asunto sea averiguar si la paternidad de esa garganta escamosa y de las extravagantes historias que relata pertenecen a Waits o a Weiss."
Expeditivo, en su reseña para este Ruta 66 número ciento cuarenta y nueve Jaime Gonzalo se ocupaba del legado (algunos dirían expolio) negro que podía encontrarse en la magistral obra de Chuck E. Weiss.
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"Se ha aprendido todas las frases/ Ahora no tartamudea al hablar/ ¡Y es cierto!/Ha pillado un ritmo de jazz muy enrollado cuando camina/ Dios mío, si incluso se ha peinado". Así le describía Rickie Lee Jones hace veinte años en "Chuck E.´s in love", canción que abría excelsa el primer elepé de las cantautora californiana. Se trataba de una auto-declaración de amor en la que ella aseguraba ser la responsable del diametral cambio sufrido por Chuck, aunque al parecer este se encontraba en paradero desconocido y no podía confirmar tal extremo. Con los años, la canción perduró en la memoria personal de este cronista a través de muchas madrugadas ebrias, y más fiables informaciones identificaron al enigmático Chuck E. no ya como una preciada amistad de la pareja entonces formada por la Jones y Tom Waits, sino tal que una de las influencias primordiales del beatnik-lounge de autor californiano que ambos idealizaban. Pues bien, con un bagaje tan misterioso y un influjo histórico similar al de otro desaparecido como Fred Neil, han sido precisas dos décadas para saber qué tenía de especial Chuck E. Weiss. Su padrino, naturalmente, ha sido Waits, con el que lleva compartidos tantos escenarios como bacanales dipsómanas, co-productor, co-autor de dos canciones y guitarrista de "Extremely Cool", primer trabajo de Weiss en 18 años, según parece. Piropeado hasta por Willie Dixon, judío como Dylan y con pinta de no haber acabado en el trullo por puro milagro, Weiss es básicamente un bluesman blanco urbano del que efectivamente cuesta creer que se pueda peinar alguna vez. Delincuente juvenil entrado en años, carnes y ojeras, irradia aureola de pecador y esgrime voz tabernaria, factores muy capaces de hacer pasar por alto a gacetilleros irresponsables que Weiss y su disco no serían nada sin aquello de lo que se nutren, el legado afroamericano. La prensa se deshace en elogios porque Weiss es un blanco haciendo (bien) un trabajo de negros, y entre uno y otros descubren la pólvora. Pólvora que si bien quema en una clasicista exhibición de oficio condimentada con sabrosas raciones de blues, boogie pantanoso, jazz y R&B, no es otra cosa que placebo. Después de todo, puede que lo verdaderamente enigmático y pertinente de este asunto sea averiguar si la paternidad de esa garganta escamosa y de las extravagantes historias que relata pertenecen a Waits o a Weiss."
Expeditivo, en su reseña para este Ruta 66 número ciento cuarenta y nueve Jaime Gonzalo se ocupaba del legado (algunos dirían expolio) negro que podía encontrarse en la magistral obra de Chuck E. Weiss.
jueves, 14 de abril de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y OCHO
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"Los bluesmen de Detroit siempre habían luchado por la supervivencia en un mundo en el que no sobraban precisamente las oportunidades. A falta de las pulcras grabaciones sobre las que se sustentaban las carreras discográficas a nivel nacional de B.B. King, Muddy Waters, Howlin´ Wolf, Elmore James, Little Walter, Jimmy Reed y otros reconocidos artistas blues, la mayoría de los músicos de Detroit sólo eran capaces de encontrar trabajo en sucios cuchitriles de vecindarios obreros, una o dos noches a la semana, ocasionalmente editando discos de remota difusión y raquítica tirada."
El excepcional texto continúa en el artículo de John Sinclair titulado "El Mojo Inextinguible" incluido en este Ruta número ciento cuarenta y ocho.
lunes, 28 de marzo de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SIETE
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SIETE (Febrero, 1999).
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"Tercer álbum, sin contar el reciente "Hotel Opera" a nombre de La Lengua Asesina, alias de Tim Foljhan, del trío neoyorquino cuyo centro gravitatorio es el citado guitarrista/ cantautor. En extraordinaria complicidad con Dave Motamed (bajo) y Steve Shelley (batería), Foljhan destripa las convenciones de la canción tradicional americana en una serie de vaporosos o monumentales temas sin voz, dejando en los huesos el motor rítmico de esa imaginativa locomotora que es Two Dollar Guitar. En "Train Songs", disco cuya relación con lo ferroviario es puramente metafísica -aunque el diseño de portada e interior defiendan lo contrario-, las músicas se diluyen hasta quedarse en sonido puro, en acústicas entelequias se diría que palpables si uno sube el volumen y atenúa la iluminación. El impulso, la fricción, el movimiento, el traqueteo, el camino por venir, son la esencia de estos diecisiete trayectos más próximos a la rigurosa esencia del jazz libre o el blues ancestral que a los tan a menudo falsos encantos del pop y el rock. El efecto acumulativo de estos esbozos, desarrollados con brillantez por músicos tan intuitivos como los presentes, resulta finalmente revelador y por lo tanto inequívocamente satisfactorio. Hasta el punto de que, enajenado por la fascinación de estos rumores y ritmos, el oyente acaba medio oyendo en la distancia el romántico aullido de un tren que cruza la noche presuroso. Muzak-folk con cerebro, me temo que sin la bendición de Renfe."
Ignacio Juliá se ocupaba del extravagante disco de Two Dollar Guitar en este Ruta 66 número ciento cuarenta y siete.
viernes, 11 de marzo de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SEIS
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SEIS (Enero, 1999).
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"Vivir en el barrio londinense de Camden Town ha de ser muy duro, o al menos eso da a entender la pinta de matones que gastan los Charles Napiers (Dan, Clive, John y Danny). Después de oír detenidamente sus temas, se descubre que lo que han sufrido ha sido un empacho de cine gangsteril mezclado con exceso de discos de Link Wray. Sus soundtracks están repletos de tiros, distorsión, blues rasposos con armónica, diálogos y polvo desértico de spaghetti-western. Tienen buen gusto para escoger los covers y les da igual que sean de Mancini, Chris Isaak, o el score de una vieja cinta italiana."
Los voraces Charles Napiers formaron parte de las docenas de grupos que Eloy R&B descubrió en su informe sobre rock instrumental de todo el Planeta. Partido en dos entregas, la primera parte apareció en este Ruta 66 número ciento cuarenta y seis.
viernes, 4 de marzo de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y CINCO
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y CINCO (Diciembre, 1998).
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"Esta vez más que de explosión cabría hablar de implosión. El nuevo disco de la JSBX rebaja la graduación de su antecesor, el corrosivo "Now I Got Worry", excesivamente tajante tras la sorpresa de "Orange" en 1994. Representa la oferta más asequible hasta la fecha del trío que protagonizó mi concierto favorito de 1997. "Magical Colors" o la apoteósica "Do you wanna get heavy", estratégicamente secuenciadas en segundo y tercer puesto, son lo más radiable que jamás haya concebido Jon Spencer, soul de ojos bizcos ubicado en espaciosos entramados rítmicos, bañado en espesas gargantas de raigambre gospel. Justo lo que estarían grabando los Stones si contaran treinta en vez de sesenta: de hecho, en "High gear" o "Torture" casi se adivina el Jagger más retozante. En ese punto donde Iggy Osterberg se topa con Wilson Pickett se localiza la savia de estas nuevas tomas, quizás más sofisticadas que en el pasado, y asimismo evidencia de un cierto desgaste en la fórmula. Con sus toques rockistas, en "I wanna make it all right" por ejemplo, sus desplantes funk, caso de "Love machine" o la espectacular "Blue green Olga" -y, naturalmente, bajo la supervisión sónica de brujos como Albini, Johnson (cuyo nombre de pila, Calvin, bautiza el primer corte del álbum) y Dickinson-, el nuevo JSBX hace acopio de clichés sin avanzar cualitativamente. Cuentan que amenizó las sesiones, ginebra en mano, el viejo verde Andre Williams. Elegante y al tiempo friki, "ACME" no sorprenderá ya a nadie, pero hará que sus fieles sientan la fiebre una vez más."
Con el paso de los años ha ido creciendo en mi cocorota, pero en su momento me parecía que Ignacio Juliá acertaba de pleno en su reseña del ACME de la fabulosa The Jon Spencer Blues Explosion que aparecía en este Ruta 66 número ciento cuarenta y cinco.
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"Esta vez más que de explosión cabría hablar de implosión. El nuevo disco de la JSBX rebaja la graduación de su antecesor, el corrosivo "Now I Got Worry", excesivamente tajante tras la sorpresa de "Orange" en 1994. Representa la oferta más asequible hasta la fecha del trío que protagonizó mi concierto favorito de 1997. "Magical Colors" o la apoteósica "Do you wanna get heavy", estratégicamente secuenciadas en segundo y tercer puesto, son lo más radiable que jamás haya concebido Jon Spencer, soul de ojos bizcos ubicado en espaciosos entramados rítmicos, bañado en espesas gargantas de raigambre gospel. Justo lo que estarían grabando los Stones si contaran treinta en vez de sesenta: de hecho, en "High gear" o "Torture" casi se adivina el Jagger más retozante. En ese punto donde Iggy Osterberg se topa con Wilson Pickett se localiza la savia de estas nuevas tomas, quizás más sofisticadas que en el pasado, y asimismo evidencia de un cierto desgaste en la fórmula. Con sus toques rockistas, en "I wanna make it all right" por ejemplo, sus desplantes funk, caso de "Love machine" o la espectacular "Blue green Olga" -y, naturalmente, bajo la supervisión sónica de brujos como Albini, Johnson (cuyo nombre de pila, Calvin, bautiza el primer corte del álbum) y Dickinson-, el nuevo JSBX hace acopio de clichés sin avanzar cualitativamente. Cuentan que amenizó las sesiones, ginebra en mano, el viejo verde Andre Williams. Elegante y al tiempo friki, "ACME" no sorprenderá ya a nadie, pero hará que sus fieles sientan la fiebre una vez más."
Con el paso de los años ha ido creciendo en mi cocorota, pero en su momento me parecía que Ignacio Juliá acertaba de pleno en su reseña del ACME de la fabulosa The Jon Spencer Blues Explosion que aparecía en este Ruta 66 número ciento cuarenta y cinco.
jueves, 25 de febrero de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y CUATRO
"Lo recuerdo, intacto, como una estela de vello erizado trepando por la columna vertebral. La cancha del Pabellón del Juventud de Badalona a oscuras, el gentío jaleando a Iggy, un breve rasgueo de calentamiento y el taladrante riff de "Penetration" emulsionando de la negrura con la exactitud de una incisión practicada por un cirujano jefe, después de la irrupción del grupo acoplándose a esas poderosas seis cuerdas como un guante de látex bañado en talco, y luego el aterrizaje de Iggy sobre el caudal de fuego, ascuas y termodinámica que aquel asteroide que llevaba por grupo iba arando a su demoledor paso. No había oído nada similar hasta entonces, y los fantasmas de Stooges y MC5 huyeron de mi cabeza al galope, aturdidos por una fuerza de origen desconocido que aquella guitarra con aletas de escualo controlaba a su voluntad. Fue la de esa noche una de las últimas representaciones de Iggy Stooge antes de ser definitivamente Iggy Pop, y seguramente lo más parecido a encontrarse en el Grande Ballroom. Tan culpable del trance como Iggy, la guitarra del estático e irreconocible Fred Sonic Smith había resultado un galvánico contrapunto a las contorsiones existenciales de aquel que buscaba para destruir. Es más, pese el abotargamiento físico, su críptica presencia eclipsó al iguanauta."
Jaime Gonzalo se ocupaba del comando conocido como Sonic´s Rendezvous Band en este Ruta 66 número ciento cuarenta y cuatro, y de paso rememoraba el bestial concierto de Iggy Pop que presenció en 1978.
viernes, 12 de febrero de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y TRES
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y TRES (Octubre, 1998)
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"¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
No hay que dar consejos sino dinero, y eso no lo da nadie.
¿Cuál es tu música para un sábado noche?
No tengo una música para cada ocasión. Me gusta sobre todo el ruido.
¿Cuál es tu película favorita?
"Grupo Salvaje", de Sam Peckinpah.
¿Qué libro estás leyendo?
"Our Enemy, The State" (Nuestro enemigo, el Estado) de Albert Jay Nock.
¿Cuá es el sentido de la vida?
No tiene. La trascendencia es una más de las pajas mentales de la raza humana."
Este era parte del "fotomatón" a Miguel Angel Martín (Brian The Brain, Bitch, Hard On) que aparecía en este Ruta 66 número ciento cuarentea y tres.
viernes, 5 de febrero de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y DOS
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y DOS (Septiembre, 1998)
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"¿Crees que tienes el mismo sentido de la espiritualidad que John Coltrane?
No, no creo. Para Coltrane la música tiene mucho que ver con el corazón, con llegar a sentir a Dios o acercarse a él. Para mí es algo mucho más terrenal y más primario, basado en la propia persona y en lo que cada uno puede llegar a sentir. Gente como Van Morrison, Tom Waits o Dr. John tienen ese mismo sentimiento de transmitir algo más natural. Parece que cogen música que flota en el aire para hacer sus canciones, cogen eso que parece normal pero que nadie es capaz de hacer. Hacen canciones que cualquiera podría hacer, no son un alarde técnico técnico o experimental. Se reducen a... formas combinatorias, a combinaciones de notas que están al alcance de cualquiera. No me gusta esa concepción espiritual de la musica porque deja de lado la espontaneidad, que es algo fundamental para mí."
Spiritualized acababa de editar "Ladies And Gentleman, We Are Floating In Space" y Jason Pierce explicó a Pablo Gil qué significaba ese LP en su trayectoria.
viernes, 22 de enero de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y UNO
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y UNO (Julio/ Agosto, 1998)
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"In The Air Tonight" (87) se abre con una trombosis stoogiana llamada "Ring my bell", título copiado del disco hit de Anita Ward, un tiro a quemarropa que da directamente en la nuca y define con impresionante certeza las constantes de un album que en su primera cara se dedica a manipular a conciencia el mecanismo de la bomba Stooges/ MC5. Al contrario de los demás mortales, UCP no destilan tan primordial fuente sino que se dedican a instilar en ella una visión moderan y compulsiva de la jugada. A resultas de ello, podemos afirmar que "In The Air Tonight" debe figurar obligatoriamente al lado de "High Times" y "Raw Power", piezas capitales a las que en algunos momentos supera, y muy por encima de otros intentos parecidos."
Aitor Recalde despachaba de esta forma el famoso primer disco de Union Carbide Productions en su recorrido por la historia del grupo en este Ruta 66 número ciento cuarenta y uno.
viernes, 8 de enero de 2016
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA
RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA (Junio, 1998)
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"Edie era la perfecta mod andrógina, de ojos enormes y una delgadez anfetamínica, siempre de fiesta en fiesta en su flamante limusina Mercedes. En el momento en el que aparece Warhol, dos tragedias familiares la habían golpeado duramente; su hermano Minty, cuyos problemas de alcoholismo habían acabado confinándolo en un psiquiátrico, se ahorcó en 1964 con 26 años. A finales de ese año, Bobby, otro de sus hermanos, moría en un accidente de motocicleta.
"Saltaba a la vista que tenía más problemas que la gente a la que conocía o iba a conocer", dijo en una ocasión Warhol. Y probablemente eso la convirtió a sus ojos en la superstar perfecta: el mito oblicuo donde se miraría el pop."
David M. Morán retrataba a una de las musas más importantes de Andy Warhol, Edie Sedgwick, en un artículo que le hizo ganar el tercer puesto del concurso "Sangre Fresca" en este Ruta 66 número ciento cuarenta.
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"Edie era la perfecta mod andrógina, de ojos enormes y una delgadez anfetamínica, siempre de fiesta en fiesta en su flamante limusina Mercedes. En el momento en el que aparece Warhol, dos tragedias familiares la habían golpeado duramente; su hermano Minty, cuyos problemas de alcoholismo habían acabado confinándolo en un psiquiátrico, se ahorcó en 1964 con 26 años. A finales de ese año, Bobby, otro de sus hermanos, moría en un accidente de motocicleta.
"Saltaba a la vista que tenía más problemas que la gente a la que conocía o iba a conocer", dijo en una ocasión Warhol. Y probablemente eso la convirtió a sus ojos en la superstar perfecta: el mito oblicuo donde se miraría el pop."
David M. Morán retrataba a una de las musas más importantes de Andy Warhol, Edie Sedgwick, en un artículo que le hizo ganar el tercer puesto del concurso "Sangre Fresca" en este Ruta 66 número ciento cuarenta.
viernes, 20 de noviembre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y NUEVE
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y NUEVE (Mayo, 1998)
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"Había muchos personajes pintorescos en el suburbio del norte de Londres donde crecí. En el espectáculo, y en muchas de mis primeras canciones, aparecen estos personajes que conocí cuando era un crío en Muswell Hill. El barrio era una fuente muy rica de tipos en los que inspirarse para escribir canciones. Fui muy afortunado en ese sentido. Lo mismo ocurrió después con los mánagers y la gente del negocio musical, tipos todos ellos muy obvios, muy definidos. Escribir canciones como "Well respect man" o "Sunny afternoon" no entrañó ninguna dificultad, los personajes estaban allí, existían de verdad, solo tenía que usarlos como modelos."
En este Ruta 66 número ciento treinta y nueve Bertrand Laforette disfrutó (y nos hizo disfrutar) de una amena charla con Ray Davies donde el artista desvelaba todos los misterios de su espectáculo titulado "20th Century Man: The Storyteller".
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"Había muchos personajes pintorescos en el suburbio del norte de Londres donde crecí. En el espectáculo, y en muchas de mis primeras canciones, aparecen estos personajes que conocí cuando era un crío en Muswell Hill. El barrio era una fuente muy rica de tipos en los que inspirarse para escribir canciones. Fui muy afortunado en ese sentido. Lo mismo ocurrió después con los mánagers y la gente del negocio musical, tipos todos ellos muy obvios, muy definidos. Escribir canciones como "Well respect man" o "Sunny afternoon" no entrañó ninguna dificultad, los personajes estaban allí, existían de verdad, solo tenía que usarlos como modelos."
En este Ruta 66 número ciento treinta y nueve Bertrand Laforette disfrutó (y nos hizo disfrutar) de una amena charla con Ray Davies donde el artista desvelaba todos los misterios de su espectáculo titulado "20th Century Man: The Storyteller".
viernes, 13 de noviembre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y OCHO
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y OCHO (Abril, 1998)
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"Pese al abandono de los últimos años tanto por parte de los creadores como de los lectores, el oeste ocupa un importante apartado de la historia del cómic, tal y como sucede también en el cine. El mismo género tiene distintos resultados en uno y otro medio aunque en ambos es superior de la literatura donde el oeste, salvo honrosas y escasas excepciones, no ha andado muy fino. Para empezar, la importancia, la trascendencia del western ha sido quizá mayor en el cine que en los tebeos, sobre todo cualitativamente. Mientras que hay varios westerns que son obras maestras del cine y otros muchos por lo menos memorables, las historietas del oeste realmente destacables escasean: las hay entrañables, eso sí, pero en los aspectos estético y narrativo pocas veces han pecado de excelencia, sobre todo en el cómic norteamericano. Y aquí llegamos a otra importante diferencia; mientras que el gran cine del oeste es esencialmente americano -excepto, si acaso, Sergio Leone- la mayor parte del cómic del género, sobre todo a partir de los 60, es de origen europeo."
Este artículo sobre el Western de tebeo rubricado por Luis Pallaruelo Campo que apareció en el Ruta 66 número ciento treinta y ocho fue uno de los presentados en el concurso "Sangre Fresca" de la revista que más me gustó. No era tan habitual que Ruta 66 dedicara sus páginas a los cómics, pero siempre que aparecían eran artículos de primera, como éste.
viernes, 6 de noviembre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y SIETE
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y SIETE (Marzo, 1998)
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"-¿Qué es la rebeldía?
-Creo que la rebeldía es lo esencial de la literatura y de la filosofía modernas, lo mismo que de las drogas y de lo que petulantemente se llama modernidad. Creo que Freud y su retorno es esencialmente lo único moderno y lo básicamente rebelde, a la conciencia lo mismo que al sistema de conciencias llamado capitalismo o sicocracia. Creo, como dije en un artículo mío para el diario Egin, plagiando a Deleuze, que el esquizofrénico es el límite del capitalismo, su proletario y su ángel exterminador; creo que hay que llevar la revolución a los términos de una lucha entre conciencias, al canibalismo y al vampirismo síquico de Strindberg destripando así ese horror síquico, ese chiringuito que se llama capitalismo. Dirán que hemos descubierto Troya; ahora bien, nuestro oficio, nuestra vocación, es precisamente descubrir Troya todos los días y tiene en ello su acento subversivo, esto es, creo que nuestro oficio es dar una luz que le falta y convertir la experiencia en Hegel o en lo que Ronald Laing llamara vida."
En este Ruta 66 número ciento treinta y siete el extravagante sabio Leopoldo María Panero (D.E.P.) charló animadamente con Carlos Iguana, escritor que quedó en segunda posición en el concurso "Sangre Fresca" de la revista.
viernes, 30 de octubre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y SEIS
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y SEIS (Febrero, 1998)
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"¿Intentábais emular algún estilo o sonido determinado? En otras palabras, ¿concentrábais vuestra energía en confeccionar un sonido concreto o simplemente os dejábais llevar? En el catálogo de Crypt, Tim Warren define a los Gories como una mezcla de 50´s R&B y 60´s punk. ¿Es acertado?
Bien, sí. Creo que Tim dió en el clavo con eso, es lo que perseguíamos: todos éramos mods, en la época en que Detroit contaba con una escena mod, y en Detroit, ser mod implicaba soul, R&B y ska jamaicano. Considerábamos los Gories una extensión natural del R&B pasado de vueltas a lo pop/art autodestructivo de The Who, los Yardbirds, los Syndicate y todas las otras bandas mod británicas. Siempre nos ha divertido que la gente busque nuestro origen en los Stooges y MC5. Uno de los componentes más importantes de la escena mod de Detroit era la predilección por el blues de Chess, era algo que nos enrollaba mucho antes de los Gories. Cuando empezaron a surgir todass las bandas del revival garage, vimos que todas copiaban a los grupos de las recopilaciones que en aquel tiempo estaban siendo publicadas. Con "Back From The Grave" nos dimos cuenta de que la mayor parte del tiempo se dedicaban a copiar a las bandas británicas de R&B, y cuando escuchamos a esas bandas nos encontramos con que copiaban a los artistas americanos de blues. Así que nos dijimos: ¡Que se jodan los Pretty Things y los Yardbirds, todo lo que hacen es robar a Bo Diddley y Howlin´ Wolf, pillemos directamente unos cuantos discos de Bo y Wolf! Y eso es lo que hicimos, además de pillarnos cosas de Eddie Kirkland y Leadbelly y demás. He estado escuchando a John Lee Hooker desde que tenía doce años, habiendo descubierto entre una pila de discos de calypso de mi madre el elepé del que cogería "I got eyes for you".
En este Ruta 66 número ciento treinta y seis aparecía una imponente entrevista con Mick Collins donde el de Detroit le desvelaba a Aitor Recalde sus peculiaridades musicales con pelos y señales.
viernes, 23 de octubre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y CINCO
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"Formalmente, Godard había significado desde sus inicios un revulsivo para el anquilosado mundo del cine francés y por extensión mundial, y sus resbaladizas declaraciones políticas iban a convertirle en personaje polémico vapuleado por ciertos sectores críticos y sociales. No era un brote espontáneo, una mala hierba, sino un lógico producto de su época y su entorno: el intelectual de extracción burguesa desengañado. El paso de la década de los 50 a la de los 60 fue traumático en Europa, una época de crisis a todos los niveles que acabaría estallando durante la abortada revolución de mayo del 68. La guerra fría y la amenaza nuclear, el desarrollo tecnológico y la implantación de la sociedad de consumo, la despolitización de las masas y la creciente sospecha de que el comunismo tampoco funcionaba, confundieron las perspectivas de muchos intelectuales europeos."
El resto del artículo de Ignacio Juliá sobre el gran Jean-Luc Godard no tiene desperdicio. Se puede leer completo en este Ruta 66 número ciento treinta y cinco.
viernes, 16 de octubre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y CUATRO
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"Debutaron discográficamente en 1957, pero por lo que sabemos siguen en activo por separado y, aunque los éxitos de antaño hayan remitido, no puede negarse que su etapa de esplendor abarcó muchas más décadas de lo que es normal en este negocio. ¿Cuántos grupos de rock, pop o soul pueden decir lo mismo? Obviamente, su música iría evolucionando a lo largo de los años, y sus formaciones permutando gracias a la infusión de sangre nueva, siempre procedente del seno familiar, pero el fundamento básico en sus diversas etapas fue uno: la técnica de llamada-y-repuesta típica del gospel, la adaptación de sugerentes voces a sedosas baladas o rotundos temas rock, soul, funk, etc"
Así comenzaba un dicharachero artículo de Julián Campos dedicado a los Isley Brothers, la banda de soul & rock autora del inmortal "Twist & Shout", en este Ruta 66 número ciento treinta y cuatro.
viernes, 9 de octubre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y TRES
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y TRES (Noviembre, 1997)
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"Hay quien babea ante este falso medicamento. No me extraña, la verdad, pues últimamente los placebos están en alza. Desde el primer corte, el que da título al álbum, ese que suena a canon de Pachelbel interpretado por unos primos de Beach Boys, el nuevo Spiritualized se pierde en su propia grandiosidad, sus desmedidas exploraciones ultrasónicas. Jason Pierce estiliza el legado Spacemen 3 hacia temas excesivamente prolongados, con vocación de infinitos en su misma concepción, donde las guitarras se extravían en el firmamento, el bajo y la sección de viento resuenan en la lejanía y uno bosteza esperando que cambien el chip. No todo es desdeñable, "I think I´m in love" o "Electricity" son temas aceptablemente planteados, sin embargo, como en demasiados discos recientes, la musicalidad (aquí asegurada a base de una ecléctica lista de invitados donde encontramos a Dr. John, Angel Corpus Christi, B. J. Cole y hasta un coro gospel) y el decorado superan a la composición misma. Canciones para el recuerdo hay pocas, ocasiones para el exhibicionismo instrumental muchas, en esta sinfonía pretendidamente celestial. Celestial pero finalmente hueca. Tanto como la orquestada letanía bautizada "Broken Heart" (no, tampoco se han matado con los títulos), o ese "Cool waves" sonando a desechada escena final de un musical de Tim Rice. Claro que ya nos han advertido que, ellos, están flotando. Archívese por moderno mainstream fin de milenio y vuévase a escuchar "The Perfect Prescription."
Ignacio Juliá despachaba con cajas destempladas el famoso "Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space" de Spiritualized en este Ruta 66 número ciento treinta y tres.
viernes, 2 de octubre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y DOS
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y DOS (Octubre, 1997)
AQUI.
"Este es uno de los trucos de Alehop!, la modestia obligada en sus lanzamientos. Ganar no ganarán (tajantamente, Murky responde: "En Alehop! no hay negocio"), pero eso no evita que sus lanzamientos sean seguidos con pasión e interés por el mínimo de gente necesario para que un proyecto como éste funcione. "Nuestros discos son difíciles de encontrar debido a que pocas distribuidoras y tiendas quieren singles, con lo que solo se pueden conseguir en conciertos de los grupos del sello y por correo", aclara Murky. "Me alegra ver cómo la salida de un nuevo single crea expectación en alguna gente, o como otros se pillan los singles como si se tratara de una colección."
Murky charlando con Carlos Solans para el artículo sobre el sello Alehop! que aparecía en este estupendo Ruta 66 número ciento treinta y dos, uno de los que más me gustaron de todos, que ya es decir (con artículos como el de los Cramps, el de la prehistoria del Rock & Roll, todo sumaba.)
viernes, 25 de septiembre de 2015
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y UNO
RUTA 66 NÚMERO CIENTO TREINTA Y UNO (Septiembre, 1997)
Entrevista a Iggy Pop realizada por Arthur Levy & Bertrand Laforette celebrando la reedición remasterizada de "Raw Power". El artículo se completa con una entrevista con John Sinclair que podéis leer en este Ruta 66 número ciento treinta y uno.
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