jueves, 20 de septiembre de 2018

MÚSICA Y CÓMICS: SPIDER-MAN LOW-COST

Rescato otro de los artículos que escribí en facebook relacionados con los cómics y la música.

Aunque no es cierto, pensar que este despropósito, los dibujos de los sesenta de Spider-Man, fueron un tropiezo de Hanna-Barbera es bastante habitual, pero es que no es para menos. Producidos por Ralph Bakshi de la forma más módica posible, siempre han sido uno de los adminículos de Marvel más engorrosos de consumir. Cualquiera que en la actualidad sea capaz de tragarse sin pestañear alguna de sus tres temporadas, especialmente la segunda y la tercera, entrará en una dimensión desconocida parecida a la que presentaban los demonios de Clive Barker en Hellraiser, donde el placer y el dolor se mezclan sin remisión. La cadena de televisión ABC externalizó la producción de la serie animada y para ello contrató a Grantray-Lawrence, una pequeña empresa formada a mediados de los cincuenta que básicamente se encargaba de generar anuncios de bajo presupuesto y que no tenía ni idea de cómo producir una serie de dibujos animados.

Spider-Man es un comic book demasiado importante para el desarrollo del medio y no se merecía este desastre. Durante sus primeros doscientos números, el tebeo fue tan vanguardista como emocionante, un culebrón de super-héroes definitivo que no ha sido superado ni siquiera por la nostálgica e hiper-violenta carta de amor que Robert Kirkman está escribiéndole al género en su Invencible. Pero a mediados de los sesenta Marvel hacía las cosas de la forma más barata posible. Al fin y al cabo, y a pesar del éxito que tenían sus tebeos, seguía siendo un modesto negocio cuya cara visible era Stan Lee, aunque en realidad seguía estando dirigido con puño de hierro por Martin Goodman, uno de los supervivientes de la Edad de Oro de los cómics que se había forjado su trayectoria utilizando los medios más arteros posibles. En Marvel la orden era no tocar demasiado las gallinas de los huevos de oro de la compañía, no sea que ocurriera como en la fábula, y ese espíritu impregnaría muchas de los productos que complementaban los cómics, dándoles un aspecto cutre y apagado. Qué estrechez de miras la de Goodman, alguien que había sido tan hábil como para fundar en los años cuarenta diversas compañías con las que poder torear las arremetidas del fisco americano. Seguramente ni se le pasaría por la imaginación que los productos derivados de los cómics funcionaban como marketing empresarial, y que con sus férreas decisiones estaba ofreciendo una pobre imagen de marca a la firma de la que era propietario.

Pero escasez de recursos también significa afluencia de ideas con el fin de mantener las apariencias como mejor resulte posible, y en "Spider-Man, los dibujos animados", los guionistas y productores poco menos que sufrieron una hemorragia cerebral de tanto pensar en cómo economizar. Las escenas se reutilizaban alegremente de un episodio a otro y las voces se grabaron en Canadá, ya que era más barato hacerlo en ese país que en Estados Unidos, por lo que muchos de los acentos no sonaban norteamericanos. En los primeros episodios, uno de los malvados recurrentes era Misterio, que se quitaba el yelmo y descubría su cara para contar sus terribles planes a todo el que quisiera escucharlo, pero cuando fue reutilizado en los siguientes episodios ya nunca se volvería a desprender de él. De esa forma no tenía que mostrar su verdadera cara mientras hablaba y eso que te ahorrabas en animaciones. Bakshi y su equipo también utilizaron material ya creado para otra de las series de dibujos animados que habían producido, "Rocket Robin Hood", un programa de la TV canadiense que trasladaba la leyenda del arquero a un entorno espacial. Muchas veces las escenas de transición no pegaban ni con cola, pero así se iban completando a todo tren los veinticinco minutos de duración de cada episodio. En la web de la emisora de radio WFMU incluso comentan que había algunos como "Revolt in the Fifth Dimension" en los que habían incluido tanto metraje cortado de antiguos "Rocket Robin Hood" (especialmente de un capítulo que oportunamente se llamaba "Dementia 5") y habían reutilizado tantos anteriores planos de villanos que parecía que esos dibujos los habían hecho bajo la influencia de las drogas. No lo dudo ni por un segundo. Fuese o no consecuencia de la ingesta de algún hongo, los dibujos animados del Spidey de los sesenta son cualquier cosa excepto sanos para el espectador.

Cuando Grantray-Lawrence entró en bancarrota después de la primera temporada, Steve Krantz, uno de los mandamases de la emisora televisiva donde se emitía la serie, ABC, se haría cargo de las dos siguientes temporadas e incluso adelantaría el dinero para que Ralph Bakshi, que empezaba a hacerse un nombre, filmara la adaptación del Gato Fritz de Robert Crumb. Pero no es que esto hiciese que se preocupara más por la calidad de la serie de Spider-Man. Por lo menos en la primera temporada aparecían villanos clásicos del héroe de Marvel como el Duende Verde o el Rino, pero la obsesión por gastar cada vez menos condujo a que en la segunda y la tercera, los clásicos antagonistas fuesen sustituidos en bastantes de los episodios por monstruos más sencillos de dibujar, aunque su aspecto fuese ridículo, llevándose la palma un par de alienígenas con ojos al estilo del alien de Roswell que no sé cómo pasarían el comité de censura, porque daban bastante pavor. Aunque lo más sangrante es que el personaje titular parecía no estar inmerso del todo en su contexto habitual, y podría haber sido sustituido por cualquier otro protagonista sin mucho esfuerzo. Era un Spider-Man sin sustancia y que actuaba fuera de personaje. Incluso el aspecto del traje era increíblemente mísero: con la intención de realizar la animación lo más rápido posible, las mallas de Peter Parker sólo tenían dibujadas las redes en la cabeza, en los brazos y en las piernas, aunque en algunos primeros planos se extendían hasta el pecho, otorgándole a la figura del héroe un aspecto bizarro y a medio terminar. La tercera temporada sería la más delirante del paquete, con música de archivo más oscura, colores más apagados, mayor reutilización de anterior metraje que nunca, y con unos fondos estrambóticos que revestían de un tono crepuscular al programa. En una de las recientes sagas de la colección regular titulada "Spider-Verso", donde aparecen todas, o casi todas, las versiones que han existido alguna vez de la estrella roji-azul, Dan Slott homenajeaba el delirante "cartoon" con melancólica ironía.

En cuanto a la música, el verdadero plato fuerte de tan penosa sucesión de elementos de este Spider-Man sin duda alternativo, para la serie se adquirieron temas de relleno que las grandes compañías como Capitol Records tenían almacenados en stock, miles de canciones grabadas y guardadas listas para vender al mejor postor. Cuando una productora de televisión o de cine necesitaba música genérica para sus shows y películas, compraban un paquete de estas canciones. Es posible que en Spider-Man se utilizase música que ya había estado sonando, o que sonaría en un futuro, en otras famosas series como Doctor Who y El Fugitivo, por no hablar de que también había sido utilizada en algunos anuncios para Servicio Público. Sin embargo, el tema original de la serie, bautizado con el sagaz título de "Spider-Man Theme", sí que fue compuesto expresamente por Ray Ellis y Bob Harris, bendecido con la letra del premiado Paul Francis Webster, y grabado en Toronto en los estudios RCA. La canción terminaría convirtiéndose en una de las preferidas de los estadounidenses gracias a su alegre ritmo y a su estupenda ejecución por parte de doce vocalistas (a los que, por cierto, les pagaron por la sesión aunque nunca más volverían a recibir ni un duro por los derechos.) "Spider-Man" es ya un estándar de la música pop, una de las sintonías de la televisión más veneradas y homenajeadas por músicos de renombre como Woody Shaw, Ramones, Apollo 440, que la grabó para el video-juego de Spider-Man que apareció en el año 2000, o Aerosmith. En la versión de la serie emitida en sudamérica fue el Capitán Memo el que cantó una adaptación de la letra en español. Hasta el cachondo de Homer la versionearía en la película de los Simpsons (2007) para jalear a su colega, el Spider-Cerdo. Es lo más remarcable que se puede salvar de este Spider-Man low-cost, uno de los movimientos comerciales más deleznables perpetrados por Martin Goodman con la ayuda de su empleado favorito, Stan Lee. Al menos la canción, y también, por qué no decirlo, el involuntario matiz psicodélico del engendro, vibraban en armonía con el año en el que se emitió, 1967.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

MÚSICA Y CÓMICS: ROBERT CRUMB ES TODA UNA FOLK-STAR

Entre 2105 y 2016 escribí una serie de artículos sobre la relación entre la música y el cómic para el facebook de Gotham Central Comics de Getafe. Uno de ellos se centraba en las LOCAS de Jaime Hernandez y con el tiempo se hinchó, corrigió y mejoró, convirtiéndose en uno de los escritos de los que estoy más orgulloso. Apareció publicado en Karate Press. El resto los iré rescatando por aquí.

Si me preguntas cuál es mi película predilecta relacionada con los cómics, diría que esa es Crumb [Terry Zwigoff, 1994], el documental que analiza al prolífico creador como el Crumb-ser-humano-con-imperfecciones en lugar del Crumb-responsable-del-cómic-underground, o el Crumb-estrella-del-medio-de-la-historieta, captando así perfectamente quiénes somos, de dónde venimos y acaso hacia dónde vamos el resto de nosotros. Robert Crumb era un talentoso tipo anónimo que no sabía bregar con la realidad tal y como estaba montada mientras estaba creciendo, y que encima tenía que compartir su desazón con una familia desestructurada, por lo que tuvo que refugiarse en un entorno más cómodo, el de la imaginación, donde sería el Rey y no el Perdedor. Crumb se sabía diferente porque sus gustos eran más sofisticados que los del resto de rednecks que asistían a su mismo colegio. Sabía que no encajaba y que nunca lo aceptarían, porque nunca se le habría ocurrido, como ocurría en las conversaciones que captaba a vuelapluma en la calle, celebrar la mediocridad, ¡es que ellos incluso la alentaban! Sabía bien que las debilidades que lo convertían en un bicho raro parecían más terribles que las de sus compañeros y vecinos. Su lenguaje corporal y aspecto desgarbado, que se quedarían congelados en el tiempo durante décadas, provocaban rechazo y disgusto entre sus semejantes. Pero por lo menos el futuro autor tenía un espíritu investigador y mucha inquina escondida madurando, lista para arrojar contra los habitantes de este loco mundo cuando llegase el momento adecuado. A pesar de que lo más saludable sería pasar desapercibido, a veces al joven Robert no le importaba potenciar su diferencia con declaraciones tan peregrinas como "de pequeño me sentía sexualmente atraído por Bugs Bunny". A Crumb, un espíritu ácrata que parecía estar condenado a una existencia solitaria, no le quedó más remedio que refugiarse en sus dos pasiones: los cómics y la música. Y allí se hizo fuerte. Inconscientemente y en contra de lo que le dictaba el sentido común, que era quedarse callado y seguir cómodamente oculto en su madriguera, de nuevo, su actividad lo convertiría en un rostro conocido. Qué poco sospechaba el joven autor que en menos de quince años su carrera provocaría mucho, mucho ruido.

Crumb dibujaba mucho, a todas horas, y llegó a perfeccionar su estilo de tal forma que cualquiera al que se le coloque el sambenito de "underground", inmediatamente tendrá que pasar "la prueba del algodón" y ser comparado con el dibujo del autor. El dibujo de Robert Crumb es reconocible de inmediato, el de aquellos a los que ha inspirado es reconocible como una copia -a veces afortunada, otra no tanto- del maestro. Los tebeos del creador de Fritz, el Gato también difieren entre sí. Resulta relativamente sencillo saber cuáles de las historietas de Robert Crumb pertenecen a su época más díscola y subversiva (aunque nunca se haya ablandado del todo, metiendo siempre el dedo en el ojo de los que quieren reglamentar a sus congéneres y denunciando sin complejos la impudicia y la "idiocracia"), cuáles están influenciadas por el LSD, con cuáles quiere patear la hipocresía y cuáles son puramente lúdicas, gozosos ejercicios creativos. Pero sobre todo, lo que ha conseguido Crumb es idear un canon de dibujo y, en menor medida, de guión. Por eso es uno de los autores vivos más importantes en la actualidad.

Su otra pasión, la música, es la que le confiere otro de los rasgos más interesantes a este creador. Crumb es un impenitente coleccionista de discos. Sus estilos favoritos son el blues, el jazz y el folk surgidos en la Norteamérica de principios de Siglo y que en muchos casos quedaron recogidos en discos a 78 revoluciones, que al principio se fabricaban de pizarra. En el documental "Crumb" se puede ver su colección y resulta impresionante, sobre todo cuando empiezas a echar cuentas de cuánto tiempo de su longeva vida se habrá pasado el autor oriundo de Filadelfia para juntar todas estas valiosas y caras piezas de cultura musical. Y escucharlas. Su pasión también le ha llevado a formar parte de desvencijados grupos como The Cheap Suit Serenaders y Les Primitifs du Futur, que funcionan como un reproductor viviente y actual de los gustos de sus músicos. En una entrevista en el The Comics Journal, Crumb, tan poco dado al auto-bombo, contaba cómo se vio envuelto en la vida de una banda que después de formarse en los setenta, aún parece seguir en activo de forma esporádica:

"Bueno, empecé a salir con Rober Armstrong, Al Dodge y Terry Zwigoff porque todos teníamos gustos en común en lo que se refiere a la música, los viejos cómics y todo lo demás. Llevábamos varios años tocando de forma casual, hasta que un día alguien nos preguntó de refilón si tocaríamos por dinero en una fiesta. Nos chocó muchísimo, pero nos quedamos con la idea de que se podía hacer dinero con esto. Lo siguiente fue que Nick Perls, que trabajaba en una pequeña compañía discográfica de Nueva York, Yazoo Records, nos llamó y nos preguntó si nos gustaría grabar un álbum. No sé cómo se le ocurrió la idea. Probablemente oyese hablar sobre nuestra banda. Pero aquello disparó las fantasías de todos de convertirnos en estrellas del rock o algo así. Durante un tiempo, Al y Robert estuvieron pensando de verdad que podrían llegar a a vivir del grupo, que ganarían un montón de dinero y que se convertirían en grandes celebridades gracias a los Cheap Suit Serenaders. Así que empezamos a darlo todo por el grupo para pasar al siguiente loco nivel con el que también tuvimos que terminar lidiando. Y Al fue muy inteligente y manipulador, y supo mantenernos involucrados en la carrera musical de los Cheap Suit Serenaders durante años."

Cuando Robert Crumb embellece una de las recopilaciones de Yazoo, donde se rescatan por estilos o por autor las músicas que dieron forma a lo que se conoce como "música popular", el producto se convierte inmediatamente en pieza de coleccionista, debido a su atractivo dibujo, reforzando además la labor arqueológica de recuperación de piezas añejas que siguen igual de estimulantes que cuando se crearon, pero que además poseen la capacidad de evocar una etapa de la cultura norteamericana que solo por la pura fuerza de esa música se revela importante. Música, eso sí, desconocida incluso en el momento en el que se grabó y comercializó, llegando a muy pocos. 

Alguien tuvo una gran idea cuando decidió publicar muchas de las ilustraciones de Crumb centradas en su pasión por el folk y blues de Yazoo, más algunas otras aportaciones realizadas en el campo de la ilustración sobre músicos como Ma Rainey o Blind Lemon Jefferson, trading cardscarteles y pósteres impulsados por su pasión de coleccionista, en un libro recopilatorio (aquí publicado por La Cúpula en 2011 con el título de "La Colección de Portadas de Discos") cuyo formato se asemeja al de un vinilo. Un objeto que puede pasar desapercibido pero que es un complemento ineludible en la caudalosa bibliografía de nuestro dibujante. Robert Crumb se crece cuando ilustra, porque sabe que tiene que captar el ojo en menos tiempo, ya que la ilustración es un arte menos acumulativo que el del cómic, da mucho menos tiempo a quedar cautivado, por lo que el maestro se demora mucho más en sus dibujos, los perfecciona, los mima. Sus retratos de los bluesman y las portadas de los recopilatorios, al igual que los antiguos estilos practicados por los grupos con los que toca en directo, también se las arreglan para recoger la esencia de ese pasado rememorado y materializarlo en el presente. Son dibujos -y canciones- impregnadas de una profunda carga emocional cuya contemplación o escucha también podría provocar la nostalgia a cualquiera que no se haya visto nunca atraído por una música que de tan pura produce sobredosis sensorial.

En la misma entrevista, Crumb recordaba su actividad como músico:

"Estuvimos tocando en el circuito "folknik", pero nadie se ha hecho rico interpretando este material. No es como la música rock ni nada parecido. Cuando tocas con ukeleles y acordeones no tienes el mismo atractivo. [Risas.] Diseñamos cómo sería nuestra actuación encima del escenario y aprendimos cómo tocar para entretener a un grupo de gente en un "nightclub" con este pequeño espectáculo. Nunca me sentí demasiado cómodo en mi papel de intérprete en directo. Por lo general nunca he sabido cómo mirar a la gente cuando estoy sentado frente a ella y veo sus expresiones de perplejidad. Pero me divertía mucho con la música, mientras la tocaba estaba feliz. Y también me gustaba estar con los chicos. Pasamos buenos ratos. Es una buena forma de conocer chicas. De vez en cuando podía conocer alguna."


1-The Cheap Suit Serenaders - I´m Gonna Get It
2-The Cheap Suit Serenaders - Singing In The Bathtub
3-The Cheap Suit Serenaders - Sing Song Girl
4-Robert Crumb - Hula Medley
5-Les Primitifs du Futur - La Valse Chinoise
6-Les Primitifs du Futur - Cruelle Tendresse
7-Les Primitifs du Futur - Dionnette
8-The Crumb Family - St. James Infirmary
9-R. Crumb And His Keep On Truckin' Orchestra - Wisconsin Wiggles
10-R. Crumb And His Keep On Truckin' Orchestra - River Blues
11-The Crumb Family - In The Pines
12-Robert Crumb & Jerry Zolten - Chimpin 1
13-Robert Crumb with East River String Band - Where you been so long

martes, 18 de septiembre de 2018

¡LA ESPECTACULAR RESEÑA DEL TREINTA Y TANTOS CUMPLEAÑOS DE 2000 AD! (4 DE 6)

Artículo de Tucker Stone y Joe McCulloch para The Comics Journal (página web, 2015). Traducido por Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

The Complete Bad Company
Por Peter Milligan, Brett Ewins, Jim McCarthy, Steve Dillon.

TUCKER: "Bad Company" de Peter Milligan tiene una deuda con "Darkie´s Mob" de John Wagner, pero esta última tiene una deuda con Joseph Conrad, y si no paro ahora mismo, se me agrietarán los labios hasta que me remonte hasta Gilgamesh por lo menos. Eso sí, "Bad Company" es una de las historias de 2000 AD que se han editado más de una vez en estas costas, y creo que es porque es bastante buena, incluso aunque tengamos en cuenta la secuela psicodélica postiza. "Bad Company" es la historia de un grupo de soldados de infantería adictos a la violencia que trituran todo a su paso al otro lado de un planeta infernal, una ficción clásica para niños conducida hasta extremos espeluznantes. Poniéndose más fáciles las cosas, Milligan crea a un villano con el que es imposible identificarse o con el que como mucho te puedes identificar a regañadientes, y luego suelta un equipo de tipos duros que van destruyéndolo todo. Si bien las circunstancias hicieron que la gran historia que estaba resultando ser quedase manchada con una buena cantidad de extrañas tonterías al final, su periplo inicial es un brillante ejemplo de cómo manufacturar una historia alternativa a Dredd y Future Shocks para la revista.

JOE: Parece que este año también va a continuar, así que puede que ese "Completo" sea un nombre inapropiado...
The War Machine
Por Dave Gibbons, Will Simpson, Michael Fleisher, Steve Dillon, Kevin Walker.

JOE: ¡Que ironía! De todos los populares ataques de angst superheróicos de finales de los 80, nadie parece recordar el que se sacó de la manga el mismísimo coautor de Watchmen. Su perdido The War Machine supone una absoluta revuelta que rehace el Rogue Trooper de Gibbons y Gerry Finley-Day (un cómic sobre un comando perdido protagonizado por un soldado artificial que busca la venganza) como una loca ópera sangrienta y asesina digna del Frank Miller más patibulario. De hecho, originalmente se suponía que Gibbons iba a escribir y dibujar esta cosa, pero terminó embarcándose en el "Give Me Liberty" de Miller, y sospecho quees lo que le llevó al Gibbons-guionista a adoptar exactamente la narrativa desapasionada de tipo duro: Un francotirador. Sigue moviéndote. Sin prisioneros. Alambre de espino. Desgarra los trajes anti-gas. Los humanos quedan atrapados. Nosotros nos libramos. Está claro que recuerda a Frank el Tanque de Demolición. Demonios, incluso Henry Flint dibuja la maldita portada de esta nueva edición de una forma que claramente parece un homenaje a Miller.

Pero el dibujante no es ni Flint, ni Miller, ni Dave Gibbons, sino el prolífico diseñador y guionista de "Juego de Tronos" Will Simpson en su regreso al cómic, y su buen gusto hace que salpique las páginas de rompedor fuego rosado, cielos y sangre rojos sobre la piel azul, y terrible acero negro. A veces casi recuerda el trabajo de Bill Sienkiewicz y Miller en "Elektra: Asesina", pero Simpson es lo suficientemente surrealista como para crear un remolino impresionista de terror en mitad de los combates: transmite el caos al rojo vivo de la lucha que persiste incluso como una pérfida intrusión mental en tiempos de paz. Las más de 74 páginas están estructuradas en tres actos (lo suficientemente breves como para que la historia tenga la decencia de terminar justo cuando todo ese discurso de "Hermanos, muramos con honor" empieza a resultar molesto). El primer tercio del tomo está compuesto por una gigantesca secuencia de combate, el segundo se aproxima al viaje de "Apocalypse Now" a lo largo de un pedazo de infierno, y el tercero acusa al complejo militar-industrial de ser los VERDADEROS traidores, ¡toma ya! Fundamentalmente, supongo que tendrá mucho que ver con aprovechar la popularidad de "Platoon" y "La Chaqueta Metálica", al igual que Hook Jaw lo hizo con Spielberg, mientras que al mismo tiempo presenta un ¡Nuevo! ¡Oscuro! ¡Violento! origen de una súper-persona perdurable para los Grandiosos Ochenta, pero Dios mío, mejor ponlo junto a La Sombra de Howard Chaykin, ¡porque estos bastardos hacen que de mucha caña!

En la parte final del tomo hay un puñado de historias posteriores de Gibbons / Simpson que es un poco como ver una película de varios fragmentos centrada en una rebanada de pan que se va descomponiendo lentamente.
Shakara: The Avenger
Por Robbie Morrison y Henry Flint.

TUCKER: Excelente acción y ciencia ficción protagonizada por un guerrero galáctico al estilo de Nemesis. Un gladiador que se abre paso por el universo masacrando a aquellos que mataron a su gente. Basado absolutamente en el dibujo de Henry Flint en ABC Warriors, el resultado es genial. Tan directo como el bate que usan sobre la cabeza de Joe Pesci en "Casino". Muy recomendable.

JOE: Ojalá Simon & Schuster hubiese editado el segundo volumen (final). Durante un tiempo lo tuvieron previsto, pero nunca más se supo. ¿Quizá fuese víctima de una reducción de la ambiciosa producción? Tal vez solo fuese por una cuestión económica...
Kingdom: The Promised Land
Por Dan Abnett, Richard Elson, Steve Roberts.

TUCKER: Esta es una inofensiva historia post-apocalíptica que saca a relucir diversas revelaciones (cómo terminó el mundo, cómo se rige el Sistema en la actualidad, cómo han cambiado las cosas) de manera efectiva. Es bastante rápida, y Dan Abnett no se avergüenza de dejar las riendas de la narrativa a Richard Elson, confiando en que el dibujante se encargue de la mayoría de las escenas de lucha (que constituyen un buen tercio del libro) sin depender del diálogo como una muleta. Hay momentos a lo largo de la historia que me dejaron preguntándome si tal vez Elson no será un poco mojigato, ya que su violencia tiene cierta tendencia a la mansedumbre, pero también es probable que el artista esté de acuerdo con el problema básico de la historia, que es que todo es bastante mediocre. Comparado con un gran cómic, no hay gran cosa que apreciar en Kingdom, pero en comparación con cualquier procedimental de una hora decentemente realizado (sea de la variedad de abogados o policíaco), está por encima de la media.

JOE: Entonces, ¿qué piensas de Dan Abnett? ¿Te gusta lo que hace? ¿Te gusta la experiencia Dan Abnett? No me he comprado ese libro, pero me he leído lo último de Kingdom, publicado a finales del año pasado en 2000 AD. En su mayoría eran escenas de batallas llenas de personajes con vestimentas cartoon de utilidad indistinta que gritaban frases que se repetían una y otra vez, con una narración repetitiva en la parte superior de la mayoría de los capítulos que creo que evocaba alguna tradición oral aborigen, pero se parecía más a que se intentaba colmar la incertidumbre de que los lectores fuesen capaces de olvidarse de la mitad del elenco de personajes de una semana a otra, y creo que no es algo infundado. Probablemente me lo habría saltado si cada entrega no se tomara como mucho 45 segundos para terminar. La verdad es que he pasado mucho de Sinister Dexter, la reciente serie de un jillón de páginas que apareció después de Los Guardianes de la Galaxia en la bibliografía de Abnett. De hecho, de todos los que conozco que leen 2000 AD, podría contar con los dedos de una mano el número de personas que admiten abiertamente "seguir" Sinister Dexter. Sin embargo, creo que hay una mayoría silenciosa que ha ido manteniendo durante casi dos putas décadas esta acuosa mezcla de batiburrillo a la Ennis (época Predicador) y batiburrillo a la Tarantino (época Pulp Fiction), y esa es la especie de tragaperras que la Dan Abnett Experience ocupa en mi gran cartografía de 2000 AD: rellena eficientemente el espacio que a menudo suelo obviar, pero que se supone que alguien más se leerá. Durante un tiempo disfruté de su serie Insurrection, una ópera espacial inmersa en la continuidad de Judge Dredd... ¿quizás sea uno de esos guionista que se beneficia de una premisa firme y preexistente como base desde la que empezar a extrapolar cosas propias? También ha escrito gran cantidad de novelas de Warhammer... Nunca me he leído sus Guardianes, aunque podrían funcionar.

TUCKER: De alguna forma esta serie encapsula bastante bien la labor habitual de Dan Abnett: parece el tipo de persona que no tiene muchas ambiciones más allá de entregar las cosas a tiempo. Nunca me he enganchado a su trabajo con las propiedades cósmicas de Marvel, pero sí que he leído lo suficiente como para estar relativamente seguro de poder afirmar que parecía poseer cierto genuino entusiasmo, lo cuál tiene mucho sentido. Si te has forjado una carrera creativa trabajando con versiones genéricas del entretenimiento mainstream, es probable que cuando tengas la oportunidad de acometer un universo popular propio, creas que estás dando un paso adelante, incluso aunque sea un trabajo como asalariado para alguien. En realidad, cuando leo los cómics de Dan Abnett suelo pensar en qué estará pensando Andy Lanning (quien ha trabajado con Abnett en casi toda su obra estadounidense). ¿Se leerá lo que ha hecho y desearía poder cambiarlo? ¿O no le importa lo más mínimo? ¿Le miente a Dan y le dice que se lo ha leído, saboreando secretamente que ni siquiera lo ha intentado?
Lenny Zero and the Perps of Mega-City One
Por Andy Diggle, John Wagner, Jock, Henry Flint, Steve Dillon.

TUCKER: No es una mierda, pero está cerca.
Low Life: Paranoia
Por Rob Williams, Henry Flint, Simon Coleby.

TUCKER: Aunque el universo de Juez Dredd ha engendrado algunos cómics interesantes, Low Life no es uno de ellos. Esta serie es una de esas decepciones que comienza mal y sigue empeorando, la historia de los Jueces Encubiertos de Mega-City One y los diversos problemas a lo Hammett en los que se metieron. (Esto no es exacto del todo, pero después de terminar "Low Life", lo único que queda en la memoria es su textura de cliché de género negro. Eso y el inusual diseño de "Dirty Frank", el personaje basado en Alan Moore.) La portada presenta prominentemente un "Juez bebé", y aunque aparece para criticar sabiamente algo, la mayor parte de este tomo trata sobre un Juez que se llama Aimee Nixon y sus diversos trabajos encubiertos. Lo único que brilla es el dibujo de Henry Flint, pero después de veinte páginas de esta banalidad, es difícil no sentir que estás perdiendo el tiempo. Se volvió vagamente interesante cuando relacionaron parte de la trama con una historia de Juez Dredd ["Trifecta", que publicará a finales de este año S&S], pero la pura verdad es que ninguno de los personajes de Low Life es demasiado interesante, y para cuando te has leído una página, tu cerebro ya habrá descifrado cómo serán las siete siguientes.

JOE: De nuevo, nunca había leído esto, pero me gustan las historias más recientes de Low Life... el material estrictamente dibujado por D'Israeli que básicamente es Dirty Frank: The Ongoing Series (todos los cuadros de texto parecen estar narrados con la voz de Alan Moore, y el efecto es espléndido). Una mezcla decente de humor más vistoso que surrealista y una gran y bufonesca parodia de esas que incorporan a Mitt Romney como el villano de una historia ambientada en las elecciones de EE. UU. bajo la forma de un tiburón antropomórfico parlante.

TUCKER: Lo secundo por completo. Cada vez que se centra en "Dirty Frank", Low Life se vuelve infinitamente mejor. La historia más reciente que estás describiendo (relacionada con el intento de hacerse con el poder de Mega-City) es un excelente ejemplo de lo que debería hacer Williams con su tiempo. Mete a Aimee en un bote de remos y que se vaya muy lejos, y arroja al bebé dentro para que le haga compañía.
Hondo-City Law
Por Robbie Morrison, Frank Quitely, Andy Clarke, Neil Googe, John Wagner, Colin MacNeil.

TUCKER: Quitely. Merece la pena.

JOE: Sí, pero ¿qué pasa con las otras 127 páginas? Creo que hay que enfatizar que Frank Quitely no aparece demasiado en el tomo, aunque sin embargo, lo que hay aquí representa más de un tercio de sus dibujos para 2000 AD y sus hermanos. Además, el... "humor dialéctico" de la historia de Wagner / MacNeil evoca una frase del comediante Hari Kondabolu sobre el amado personaje de los Simpsons Apu: "Si viera a Hank Azaria poner esa voz en una fiesta, lo patearía hasta matarlo".

TUCKER: A veces creo que el tratamiento creativo de los estereotipos raciales del Juez Dredd (lo peor es cómo se representan los hispanos, pero las cosas japonesas de "Hondo" bien pueden ser el escalofriante ganador) se suele excusar porque el cómic es en general una gran sátira sobre los Estados Unidos y los estadounidenses... aunque probablemente esta apreciación solo sea un mecanismo defensivo que surge mentalmente en cuanto pienso en criticar un poco a Dios-Wagner. Las mayores críticas de Dredd son contra el consumidor estadounidense de voluntad débil, ese tipo que se contenta con dejar que el fascismo pisotee las calles mientras la televisión siga funcionando 24 horas al día, 7 días a la semana. Si estos cómics de Dredd odian algo de verdad, entonces creo que odian a los que se callan esperando que mamá les de su comida masticadita, a pesar de la evidente ironía de que las historias se imprimen en el tipo de papel que se creó para que algún día pueda atarse con hilo y lanzarse a una hoguera. Pero cuando este tipo de lenguaje hace aparición, es muy molesto porque también resulta muy incongruente, una reliquia de un tiempo en el que Dredd no parecía tener nada que decir sobre el tema, lo mismo que nunca parece reconocerse que algunos Jueces son negros, y otros mujeres, un futuro en el que parece que hemos dejado atrás el racismo y la misoginia y centramos toda nuestra energía en si eres fuerte o débil, representes o no la ley. Pero entonces Dredd visita el extranjero y los japoneses hablan como en una película de propaganda de los años cuarenta, y no sé qué decir, porque no hay excusa que valga.
Zombo: Can I Eat You Please?
Zombo: You Smell of Crime and I'm the Deodorant
Por Al Ewing y Henry Flint.

JOE: Definitivamente, soy fan de Zombo: es el tipo de humor ridículo y saturado de cultura popular capaz de arruinar la carrera de un guionista y avergonzar a su familia, pero por Dios, es una trampa de la que Al Ewing sale bien librado. Además, no lo he consultado en el Guinness, pero es muy probable que Henry Flint tenga alguna entrada como el Artista Más Desconocido en el Extranjero (en la división de artistas británicos del cómic): una vez hizo aquella miniserie de los Omega Men en 2006-07 para DC con una Dominic Regan en colores que parecía absolutamente insana.

TUCKER: ¡Zombo! Ninguna queja sobre Zombo. En cuanto empecé a prestar atención a Charlie Brooker, también empecé a disfrutar de este tomo, una forma de descubrir lo completamente jodida que está la televisión británica en cuanto te alejas de esa zona de calidad compuesta por Spooks / Prime Suspect / Thick of It. Henry Flint es uno de esos tipos que se coló en mi casa y se hizo un lugar en mis estanterías. Hasta que no comenzamos con esta conversación a cuatro manos, no me di cuenta de la cantidad de obra suya que había leído hasta el momento. Es el tipo de humor en el que mejor destaca 2000 AD, y ocho páginas a la semana es la mejor forma de paladearlo.

(Continuará)

jueves, 13 de septiembre de 2018

¡LA ESPECTACULAR RESEÑA DEL TREINTA Y TANTOS CUMPLEAÑOS DE 2000 AD! (3 DE 6)

Artículo de Tucker Stone y Joe McCulloch para The Comics Journal (página web, 2015). Traducido por Frog2000. Parte 1, parte 2.

D.R. & Quinch, Obra completa. Edición en español por parte de Kraken.
Por Alan Moore y Alan Davis.

TUCKER: Esto no está tan mal. DR. & Quinch es una creación de Alan Moore y Alan Davis, un cómic humorístico que sigue las aventuras y travesuras de un par de adolescentes hiper-violentos. Es algo así como Ren & Stimpy, o cualquier otra serie de televisión demasiado sofisticada como para que parezca claramente para niños, aunque sigue ahondando en placeres parecidos. En parte logra lo que se propone, un sentimiento que Moore parece haber compartido en alguna entrevista, y en parte es una sátira de Hollywood bastante obvia, (¿hay algo peor que una sátira sobre Hollywood?), así que es probable que con esto te baste. Como siempre ocurre con la mayoría de los cómics de Alan Davis, no vas a olvidar que estás viendo a un artista cuya mayor ambición es lograr ser absolutamente competente.

JOE: El propio Moore afirmó más tarde (tal y como se comenta en "Thrill-Power Overload", un documental subtitulado "10 Años de 2000 AD") que la intención era transitar por el mismo camino que "Dennis the Menace" [Daniel, el Travieso]... la versión de Beano, no la de Hank Ketcham. También consideró que "es probable que pida que destruyan esta obra en mi lecho de muerte", pero me imagino que lo dice con cierto brillo en los ojos, sobre todo por lo refrescantemente desvergonzado del tebeo. Aunque tenga una extra-pésima reputación, en la medida en que los personajes están fuertemente inspirados por O.C. y Stiggs de las páginas de National Lampoon, tampoco es que 2000 AD haya tenido reparos para tomar influencias progresistas de cualquier otro sitio.

Sin embargo, en su día fue un cómic muy, MUY popular. Por mi parte, no puedo decir que alguna vez me llegase a gustar demasiado. Hay que tener en cuenta que la obra es conscientemente erudita, pero también tiene un punto slapstick, porque los autores no intentaban ir de pretenciosos, no se trata de eso. Creo que las historias contemporáneas de los Bojeffries de Moore en Warrior con Steve Parkhouse eran mucho mejores, tal vez porque allí estaba lidiando con un entorno urbano más deprimido y semi-depresivo: algo más próximo a lo que conocía el guionista. Moore "puede" ser un tío realmente divertido -sus guiones para el "1963" de Image incluyen una de las sátiras más devastadora de Stan Lee jamás publicadas, y eso que Stan Lee es alguien que invita a la parodia- pero esto es como leer los cómics de Masacre un año después de que se hayan editado. Supongo que el humor nerdo esquemático y "anárquico" envejece muy mal.
La Balada de Halo Jones. Publicada en España por Kraken.
Por Alan Moore y Ian Gibson.

JOE: Si en este momento existe una gran diferencia que trazaría una línea entre 2000 AD y los cómics de acción "mainstream" estadounidenses -una diferenciación macro, global, posiblemente injusta- diría que es el hecho de que lo queramos o no, ya no tenemos más Halo Jones.

Me refiero a lo siguiente: La Balada de Halo Jones nunca llegó a terminar. Moore y Gibson hicieron tres guiones, recopilados aquí, y luego Moore, que para entonces estaba recibiendo muchos encargos de DC (alrededor de 1985), tuvo una de sus explosiones características y se negó a seguir trabajando hasta que le concedieran los derechos de la tira a Gibson y a él. Si recuerdas su acuerdo para Watchmen, Moore cortó amarras con DC porque se suponía que los derechos les revertirían a Dave Gibbons y él cuando se agotara la tirada, lo que por supuesto nunca sucedió... A pesar de todos sus errores, Halo Jones sigue siendo superior a todo lo que hizo Moore para 2000 AD, cuyos propietarios eran IPC cuando la revista se lanzó en 1977, y todavía estaban jugando al mismo juego que Walt Disney, sin indicar en las páginas crédito alguno de quién había hecho las historias. Las identidades de los creadores se consideraban similares a un secreto comercial, y el deseo de aparecer en los créditos una arrogancia desmesurada que amenazaba el sustento de todos por culpa de una frívola vanidad. Kevin O'Neill tuvo que empezar a meterlos ocultos en la página. Esa es la hiel de las mentiras con las que los creadores británicos tuvieron que tragar, y por eso al final se desencadenó la invasión británica en los cómics de género estadounidenses, porque, por malo que fuera el trato, DC seguía haciéndolo mucho mejor. A excepción de que lo dicte cualquiera que sea dueño de 2000 AD, no hay ninguna posibilidad de que los derechos de Halo Jones reviertan a sus creadores, y por eso, teóricamente pueden volver a editar el cómic en cualquier momento, pero a diferencia de DC y Watchmen, NO LO HAN HECHO, porque creo que reconocen que el valor de la serie recae totalmente en sus creadores, que buscaron inspiración en cosas americanas impulsadas por sus creadores como Love & Rockets.

Sin embargo, es difícil decir la palabra "creadores" sin argumentar que... lo que no se suele decir sobre la ruptura Moore / 2000 AD es que también propulsó la ruptura de Moore y Gibson. Este último quería continuar trabajando en una tira que se había vuelto muy popular, respetada y creativamente satisfactoria. De hecho, intentó lanzar una continuación de la serie escribiéndola él mismo, pero 2000 AD no podía hacerlo sin el permiso de Moore, y ya sabes... no ha sido la única vez que la presión de Moore para otorgarle crédito a los "creadores" ha suscitado problemas en sus asociaciones creativas: también se produjo cierta fricción entre Alan Davis y él en "Capitán Britania". (¡Davis ofrece una breve descripción de todo esto en "Kimota! The Miracleman Companion", de TwoMorrows.) Amo a Moore, me encanta que sea un genuino iconoclasta en una escena capaz de canonizar a cualquiera capaz de contentar fácilmente a la base de fans, pero opera desde una distintiva posición ventajista, porque es un prominente guionista al que no le falta trabajo en un oficio que permite a escritores de tal renombre un relativamente amplio período de actividad. Por el contrario, por lo general el dibujante está sujeto a una sola tarea, de la cual extrae su sustento, así que no necesariamente se pueden permitir suscribir la ideología de Alan Moore. La de Moore es un tipo de política dictatorial similar a los guiones dictatoriales de los que Gibson ha admitido (de nuevo, en "Thrill-Power Overload") que ignoró algunas partes que no le parecían necesarias, porque, después de todo, si eres tan crítico con la función de los cómics, escritor original, entonces seguramente podrás dibujar todos estos malditos detalles en tu propio tiempo. ¡Ah! ¡¿Qué?! ¿Que no puedes dibujar lo suficientemente rápido? ¿Estás diciendo que no puedes dibujar de una forma adecuadamente habilidosa que comunique el tono de la obra? ¿Quieres decir... que los cómics... son un arte visual!!? Por supuesto, Gibson también depende de Moore. No he visto otra obra del dibujante que posea la misma calidad que Halo Jones, y lo que hemos escuchado acerca de sus planes para una continuación en solitario del proyecto se podría resumir en tres palabras: es esclavismo, cabronazo, aunque no es muy probable que vaya a lograr algún apoyo. Pero la pelota sigue en nuestro tejado: si todos los dibujantes de cómic del mundo dejaran de trabajar mañana por la mañana, la mayoría de nuestros amados guionistas tendrían que ponerse a escribir el currículum esa misma tarde, mientras que si todos los guionistas desaparecieran de repente en un rapto, todavía existirían los cómics. Probablemente muchos se parecerían a las heces que producía Image en torno a 1995, pero todavía tendríamos cómics. De todos modos, el Halo Jones existente es un cómic fabuloso, y 2000 AD sabe muy bien que son geniales, y de ahí que tengan la ligera sabiduría de que tener algo genial entre manos no significa que haya que exprimir la gallina de los huevos de oro.
Zenith. Editado en España por ECC.
Por Grant Morrison, Steve Yeowell, M. Carmona, Brendan McCarthy.

JOE: Por otro lado, aquí tenemos una obra de varios tomos que nos llegan después de una larga disputa entre 2000 AD y el guionista Morrison, quien comenzó a trabajar en la tira bajo un régimen anterior y ha impugnado la propiedad de la obra. Dicha controversia tampoco ha conseguido limitar la amplia distribución de estos volúmenes, que sí representan una visión genuinamente ignorada de muchas de las obsesiones de Morrison en su primera etapa. Leches, la trama general trata sobre una malévola invasión de Tierras paralelas, notablemente similar al actual Multiverso de Morrison, y además posee la querencia del escritor por los conceptos de los superhéroes perdidos y olvidados como agentes de cambio, tan prominentes en 1987.

Sin embargo, los particulares periplos de Zenith parecen más inmaduros que frescos. La Fase 01 es francamente "terrible" al ubicar a su malcriada estrella de rock en un escenario básico donde se reúnen varias fuerzas, entre ellas olvidadas celebridades de los '60 enfrentadas a un malvado nazi / Lovecraftiano de lo más común. Salvo porque en cuatro días cura a un hombre de su molesta adición al alcohol, Zenith ni siquiera HACE nada hasta presenciar una muerte heroica y poder reunir climáticamente el valor para luchar. Me reí ligeramente con la reformulación de un psicodélico Doctor Extraño a lo Ditko como Tory intrigante del poder, pero en el cómic no hay ninguna idea Morrisoniana que no se formulase mucho mejor en Animal Man al año siguiente, y aun así está muy lejos de Paradax, la tira de superhéroe como estrella de lrock de Brendan McCarthy y Peter Milligan que apareció en las páginas de Strange Days de Eclipse unos años antes: una obra realmente extraña, frívola, alegremente irresponsable, efervescente como los pop ups y con una narrativa digresiva. Zenith estaba abiertamente inspirado por ese trabajo, hasta el punto en que contactaron con McCarthy para dibujarlo, por lo que contribuyó con algunos diseños conceptuales antes de decidir, por su propia cuenta, que "no podía ver el lado positivo de ilustrar una tira que esencialmente estaba copiando algo que originalmente era mío", pero en comparación con Paradax, el argumento de Morrison es totalmente conservador, se asemeja a nada más y nada menos que a ese parangón de los cómics de superhéroes para papás, Kingdom Come, con el regreso de la vieja guardia pasada de moda para ofrecer una guía responsable a los pequeños y malvados cachorros. Olvídate del brillo de los discos pop y mira con atención a los viejos súper-tipos susurrando solemnemente poesía mientras fabrican una milagrosa nube de tormenta con sus inspiradores poderes: ESA es la estética de Zenith. "Influyó en toda una generación de historias de superhéroes, y actualmente es mucho más influyente que Watchmen o Dark Knight", se jactaba Morrison en Thrill-Power Overload, ¿y quién podría discutirlo? Verter una cucharadita de despreocupación para darle sabor a una jarra de reverencia es, sin duda, la receta preferida de los superhéroes.

Pero eso sí, Zenith siempre fue una especie de disfraz. En su libro de memorias de 2011 Supergods [Turner], Morrison se sincera y asegura que como revista, 2000 AD no le gusta particularmente más allá del hecho de que pagase a nuevos guionistas, y que Zenith se editó para cumplir con la intención editorial de vencer a los editores estadounidenses en el juego del revisionismo superheróico, aunque Morrison lo diseñase cuidadosamente como mecanismo mediante el que llegar a escribir a dichos superhéroes estadounidenses. El guionista adoptó a sabiendas "la desaliñada delgadez del hipster" en su propia persona, y no hace falta mucha imaginación para ver a Zenith como el avatar de marca de Morrison, el primero de los muchos juegos de ficción planteados como respuesta al intelectualismo anal y la desesperada auto-gravedad de Watchmen y sus allegados.

Sin embargo, he aquí el problema. Zenith está dibujado por un artista, Steve Yeowell. Y como el dibujo de un cómic controla gran parte del tono, sencillamente Zenith no es el buen rato desechable que aparentemente había planeado su guionista. No puede serlo. El trabajo de Yeowell en la Fase 01 es vacilante, solo funciona bien cuando las bestias cósmicas llegan para el clímax, pero en la Fase 02 ha logrado meterse en el cómic y las páginas se consolidan por completo a base de sombras opacas al servicio de una atmósfera conspirativa, una acción apenas coherente y aterradoras escenas lideradas por un cyborg con mala leche construidas en su mayor parte a base de trazos curvos y manchas de negros. Ya no es una fiesta, es una maldita película de terror: se apodera de un guión de un Morrison más poderoso, plagado con elementos de experimentación genética, conflicto edípico y holocausto nuclear, y reformula funcionalmente a su héroe idiota como un hombre menos arrogante y crecido y lo convierte en un ingenuo joven atrapado por sonrientes slashers paternales / industriales / políticos. Es un dibujo tremendamente serio que desgarra las cortinas del teatro para encontrar a Zenith detrás del escenario en un ataque de ira que tiene la intención de asesinar el angst de tus padres, con lo que se parece a toda una estrella del pop, ¿no? Y en ese estado, esta premonición de toxicidad futura arruina a los buenos superhéroes, (un tema importante en posteriores guiones de Morrison), lo que nos hace ver más allá de la puñetera y engañosa intención del guionista y los editores para darnos cuenta de que verdaderamente, este es un trabajo absolutamente incomprendido por culpa de nuestra confianza ciega en los rumores publicitarios; y así es como lograremos tragar con su argumento.
Nikolai Dante: Too Cool To Kill
Por Robbie Morrison, Simon Fraser, Charlie Adlard, Henry Flint, Chris Weston.

TUCKER: Este cómic es notable por incluir prostitutas y otras cosas por el estilo, que es algo que todavía elude cualquier cómics de superhéroes, porque eso está mal, ¿no? Dante es un sinvergüenza lascivo, cortado por el mismo patrón con el que diseñaron a Han Solo, y persigue la fama y la fortuna mientras intenta sobrevivir en una Rusia futurista devastada por la guerra donde los Zares nunca dejaron de gobernar. A veces, el escenario es interesante, y el cómic nunca oculta que esto es una gran telenovela sobre un hombre al que le gustan las mujeres pícaras que algún día aprenderá a preocuparse por la libertad, el amor, por qué la anarquía no funciona, y así sucesivamente. El argumento seriado en ocho páginas puede disminuir o mejorar las historias porque, por lo general, exige dar una breve explicación cada semana, pero mantiene la historia en movimiento.

JO: Supongo que las ventas del primer tomo no fueron lo suficientemente buenas como para justificar la publicación de los siguientes diez volúmenes en Simon & Schuster, lo cuál duele bastante. Nikolai Dante es una de las obras largas de 2000 AD relativamente poco seriadas concebidas como un trabajo cerrado con un final definido.

TUCKER: Como Nikolai Dante ha finalizado tan solo unos meses antes de este artículo [escrito originalmente en 2012], era difícil imaginar que fuese a mantener el nivel de este tomo por mucho tiempo: casi todas las conclusiones alcanzadas en la historia final se establecieron en sus primeras páginas, por ejemplo: se resuelve la trama de si ella se enamorará de él o no, y esa es la más obvia. Sin embargo, lo que sea que hayan hecho para rellenar la historia durante más de diez años no aparece en este Too Cool To Kill, que es un cómic sólidamente entretenido.

(Continuará)

martes, 11 de septiembre de 2018

¡LA ESPECTACULAR RESEÑA DEL TREINTA Y TANTOS CUMPLEAÑOS DE 2000 AD! (2 DE 6)

Artículo de Tucker Stone y Joe McCulloch para The Comics Journal (página web, 2015). Traducido por Frog2000. Parte 1.

Future Shocks de Alan Moore completo. Edición en España por parte de Kraken.
Por Alan Moore, Dave Gibbons, John Higgins, Brendan McCarthy, Steve Dillon, Bryan Talbot, Alan Davis, Paul Neary, Ian Gibson y más.

TUCKER: Si bien algunas de estas historias han estado disponibles antes en otras recopilaciones, la mayoría se publicaron en los Estados Unidos en varias antologías temáticas, y ​​muy pocas hicieron gala de un buen coloreado o una impresión adecuada. Lanzar versiones legibles de estas historias vale mucho la pena y el editor merece todo el crédito por hacerlo, incluso si los resultados son la obra de un autor que todavía estaba lejos de realizar sus mejores trabajos. Las limitaciones de Future Shocks -longitud, tono e ideas en general- dieron como resultado algunas de las obras más cursis de Moore. Sin embargo, son lo suficientemente interesantes como para complacer al público al que está dirigido el tomo, una audiencia para la cual la palabra "Completo" del título es tan importante como el nombre de los guionistas, y mucho más atractiva que las palabras "Future Shocks".  Esto no es lo que está buscando el lector de cómics casual, un individuo que se aleja bastante de la audiencia habitual de The Comics Journal, y por lo tanto uno que nunca leerá esta advertencia.

JOE: Titan Books sacó un par de tomos extra-grandes de gran tamaño a mediados de los 80 donde también se recogía de forma legible la mayor parte de estas historias... pero sí, básicamente estoy de acuerdo. Las historias de Future Shocks / Time Twisters son divertidas, y con razón han sido aclamadas como buenas historietas, tradicionales, una obra de entrenamiento de escritura sucinta de cómics, pero la emoción de ver algunas de las ocurrencias de último minuto en su mayoría se limita a ver qué es lo que va a ocurrir en la trama, en plan: "ooh, ¡ese tío visita esos lugares!" Recopiladas, las historias son nostálgicamente buenas, y también sirven para estudiar dónde se originaron los impulsos a partir de los que inevitablemente surgieron obras posteriores más largas y mejores, pero rara vez son tan satisfactorias como para considerarlas más allá de lo que son.

Aún así, me gusta volver a leer las historias de Abelard Snazz, una serie de continuará no oficial sobre un inventor, genio y gilipollas (a quien Moore transformó en Jack B. Quick años después para su línea ABC...) en ellas se puede encontrar una buena dosis de humor mezquino. Supongo que otras dos historias son ya clásicos reconocidos: Chronocops!, que son Moore y Dave Gibbons haciendo un bonito homenaje a los primeros tiempos de Kurtzman y Elder en la Mad, y The Reversible Man, un recuento muy inteligente y al revés de la vida de un hombre en forma de historia de terror que habla sobre la pérdida de control, aunque la inteligencia con la que está hecha y el placer superficial de la escritura de Moore y su concepto sentimental en realidad no se traduce en una historia con demasiada sustancia... lo que puede ser un comentario bastante acertado para toda la recopilación. Aún así, fíjate en esa jodida lista de dibujantes: es una convención VIP de la 2000 AD de los primeros ochenta, algo con su propio y ligero interés.
Juez Dredd: los archivos completos 01-09. Edición en España por parte de Kraken.
Juez Muerte: Death lives!
Por John Wagner, Carlos Ezquerra, Brian Bolland, una sexta parte adicional de los habitantes del Reino Unido, otros.

TUCKER: No existe razón en el mundo por la que tengas que leer Juez Dredd desde el principio, pero mira: en primer lugar nadie necesita una razón para leer un cómic. A pesar de que los comienzos de Dredd podrían no resultar adecuados para todo el mundo, para mucha gente es lo mejor de lo mejor, y probablemente lo seguirá siendo en los años venideros. Son cómics sólidos, en ocasiones excelentes, divertidos hasta morir y bien vale la pena leerlos de forma habitual. Dicho esto, si no quieres iniciarte en una relación que rara vez muestra signos de desviarse de su camino, y tal y como Douglas Wolk ha demostrado tan acertadamente, estos Archivos Completos son ese tipo de relación, muchas de las colecciones no completas servirán como una apropiada y saludable antología a revisar. Hay volúmenes que se centran en guionistas y dibujantes (de estos, el mejor es probablemente el de Bolland, aunque esto tiene tanto que ver con el tiempo en que Bolland estuvo trabajando en el título como con su trabajo artístico), así como centrados en el personaje (más en los siguientes párrafos.) Al igual que los cómics de superhéroes, Dredd tiene cierta tendencia a dominar la partida con su sola presencia, y tal y como además ocurre en los cómics de superhéroes, hay pocos motivos para pensar que cualquiera que se lea esto vaya a confundirse sobre lo que le parece el personaje. Es la franquicia más popular de 2000 AD, y si te gustan los cómics de género, puede ser para ti. Si no, es que no pillas la idea.

JOE: Cabe señalar que el Live Death! de Bolland presenta muchas ideas que se volvieron a utilizar posteriormente, ya sin Bolland, lo que incluye al Juez Muerte, una especie de Joker que se ha usado en pocas ocasiones... ¿o quizá usarlo con moderación lo convierte justo en lo opuesto al Joker? Llegados a este punto, probablemente lo mejor sea recomendar el volumen de IDW en tapa dura "Todo el Juez Dredd de Brian Bolland" (aunque hay que tener en cuenta que es bastante caprichoso porque *solo* recopila los capítulos dibujados por Bolland de varias historias de continuará, dejando el resto a tu imaginación...), pero uno de los encantos (?) de Dredd es que realmente no existe un momento perfecto por el que comenzar. Le concedo a Wolk que el Archivos Completos 05 bien podría ser la mejor de las recopilaciones de S&S, en el sentido de que es básicamente independiente, pero cuenta con varias historias más largas e importantes (para la continuidad del personaje), y se pueden comprobar los primeros pasos de los diferentes guionistas y dibujantes. Archivos Completos 10 aparecerá en junio, y con él ni siquiera se llegará a la mitad del material disponible, y dada la prominencia del personaje más reconocible en los planes de futuras publicaciones de S&S, puede que incluso podamos verlo al completo con atuendo norteamericano.
Dredd: Urban Warfare
Dredd: The Illustrated Movie Script and Visuals
Judge Dredd: The XXX Files
Hondo City Justice: Revenge of the 47 Ronin
Banzai Battalion: Just Another Bug Hunt!
Judge Dredd: Mutants in Mega-City One
Judge Dredd: Fatties
Judge Dredd: The Garth Ennis Collection
Judge Dredd: Cry of the Werewolf
Judge Dredd: Inferno
Judge Dredd: When Judges Go Bad
Judge Dredd: Crusade
Judge Death: The Life and Death of...
Judge Dredd: Mega-City Masters 01-03 (el primero está editado en castellano por Kraken.)

Por todo el mundo, literalmente todo el mundo.

JOE: Me gustaría decir que esto es una buena cantidad de mierda del Juez Dredd. Esto debe ser todo lo que Tucker y yo no (no) hemos conseguido leer aún, y al menos media docena de tomos adicionales están programados para principios de 2016. Muchos son recopilaciones exclusivas de relatos cortos editados por S&S, agrupados en torno a creadores o temáticas, algunos de los cuales llenaron las estanterías de las librerías justo antes del estreno de la película de Dredd de 2012 (que desde entonces ha generado una continuidad alternativa en los cómics, tal y como se puede comprobar en los volúmenes de "Illustrated Movie Script" y "Urban Warfare"). Posiblemente por primera y única vez en la historia de los cómics, los volúmenes temáticos, por superficiales que parezcan, son probablemente la mejor apuesta que los centrados en creadores (que se incluyen en los tomos de "Mega-City Masters"), porque Juez Dredd ha demostrado ser un hueso notoriamente duro de roer para todos aquellos escritores que no sean su co-creador John Wagner; en particular, cualquier cosa con el nombre de Garth Ennis o Grant Morrison en la portada debería afrontarse con una prudente disminución de las expectativas.
Juez Dredd: Orígenes. Edición en España por parte de Kraken.
Por John Wagner, Carlos Ezquerra, Kevin Walker.

JOE: Oh, espera, sí que puedo decir algo sobre este. Orígenes apareció en 2000 AD entre finales de 2006 y mediados de 2007, de tal modo que coincidía con el trigésimo aniversario de la saga del Juez Dredd. Es una especie de remake de la primera historia larga de Dredd, "The Cursed Earth", de 1978, en la medida en que es una crónica por episodios del viaje de Dredd y otros a través de las áridas tierras radioactivas, pero sirve principalmente para establecer una historia de origen perfeccionada no solo para Dredd, sino también para el mundo post-cataclismo que el personaje patrulla incansablemente.

Es un tomo extremadamente raro, casi perversamente carente de impulso a la hora de seguir contando la historia, y probablemente sea más adecuado para los devotos capaces de apreciar los matices de Mega-City One que para los nuevos lectores potenciales que presumiblemente gravitarían hacia un tomo titulado "Orígenes". También está cargado de alegorías políticas sobre la época de la Guerra de Irak, argumentando que la destrucción de la Civilización recae en un presidente cowboy estadounidense, lo que me hace recordar Pluto, el tributo al mangaka Osamu Tezuka que hizo Naoki Urasawa, otra serie de aventuras de ciencia ficción que se remonta a una época más temprana mientras que simultáneamente surge en un momento cultural muy específico. 

"Origins" también suministra cierto punto de inflexión para Wagner como guionista de la serie: el desenlace fatalista y sombrío de la historia marca la transición del Dredd de Wagner hacia la melancolía. Aunque muchas veces sigue siendo divertido y emocionante, siempre está marcado por la presencia de un protagonista importante atormentado por serias dudas acerca de aquello a lo que ha dedicado toda su vida. Dicha caracterización continuaría en las historias tan ultra-largas como las del Cerebus de Wagner, Tour of Duty y Day of Chaos. Esta última revisa The Apocalypse War de 1982 de la misma manera en que Origins evocaba The Cursed Earth, pero haciendo gala de un tono anti-climático más apropiado y excéntrico. La recopilación inglesa en dos tomos de la historia principal de Day of Chaos será editada por S&S a finales de este año.
Mean Machine: Real Mean
Por John Wagner, Alan Grant, Gordon Rennie, Greg Staples, Steve Dillon.

TUCKER: Mean Machine era un popular personaje secundario de una de las primeras historias de Juez Dredd resucitado por Wagner, y la suya es una popularidad que (obviamente) duró lo suficiente como para que la gente de 2000 AD urdiera suficientes historias con el personaje como para merecer un tomo que costase un billete de veinte dólares. Si bien Dredd aparece en la mayoría de las historias, nunca es el personaje principal... lo que las reviste de un nivel de calidad superior e inferior que, en su mayor parte, suele tender hacia la baja. Tampoco podemos culpar a Mean con demasiada dureza: funciona mejor como secundario, y cada guionista tiene su propia opinión sobre lo violento y divertido que puede ser en estas historias. (A veces un cabezazo de Mean equivale a una muerte brutal, otras es solo un movimiento bufonesco, pero no hay forma de saberlo hasta que se ve qué ocurre después). El dibujo siempre es consistente, solo que parece problemático comprobar que es el tipo de trabajo que nunca te vas a parar dos veces para contemplarlo. En realidad, ese es uno de los mayores logros de 2000 AD: rara vez tiene mala pinta. Los cómics de género estadounidenses, las cosas que suelen publicar Image, Dynamite e IDW, así como DC y Marvel, son totalmente impredecibles, y últimamente, los dibujantes que son poco más que competentes, sencillamente parecen dibujar con el mismo lápiz que sus pares más talentosos, ese tipo de dibujantes que realmente se merecen cierto culto. En ocasiones, en 2000 AD se pueden ver ráfagas de emoción visual, pero en su mayoría el cómic se apega a un estándar que rebasa ligeramente el promedio. Es difícil asociar esta característica de la revista con algún nombre específico; durante mucho tiempo ha sido su mayor perogrullada, más que en el caso de cualquier otra editorial, así que supongo que tienen que tener algún sistema para conseguirlo, un sistema que quizá se podría replicar aquí.

JOE: Tucker no bromea sobre la longevidad de Mean. En este momento, mientras estás leyendo esto, Judge Dredd Megazine está publicando una historia que publicitan como los últimos días de Mean Machine, lo que sugiere que quizás la pesadez antes mencionada en la obra de Wagner sea también un síntoma lógico de que los personajes envejecen en tiempo seudo-real...
Judge Anderson: The Psychic Crime Files.
Por Alan Grant, Carlos Ezquerra, Trevor Hairsine, Boo Cook.

TUCKER: Aunque la Juez Anderson (una Juez psíquica que frecuentemente ayuda a Dredd, con mayor frecuencia aún cuando aparece el Juez Muerte) es ciertamente lo suficientemente popular por sí misma, sus aventuras en solitario tienden a formar parte de grandes aventuras, quizá porque Alan Grant parece un poco demasiado orgulloso de la forma en que ha escrito a su personaje femenino: alguien que no confía en sus artimañas femeninas para salvar el día. Esto es lo que hay: no hacer algo estúpido no es lo mismo que hacer algo inteligente, y "no ser sexista" no es lo suficientemente impresionante como para mantener a nadie ocupado el tiempo que lleva leer una guía telefónica de historias. Yo no lo he hecho, pero sin embargo, apuesto a que alguien lo ha conseguido, un buen lema que se podría usar si alguien quiere intentar engañar a un potencial lector que cree que merece la pena comprarse este tomo.

JOE: Curiosamente, a pesar de que Anderson lleva presente desde 1980, entiendo que esta colección de S&S es en su mayoría material más nuevo: una historia de finales de los 80, una de finales de los 90 y luego todo lo de finales de los dos miles y principios de los ´10s... no es que me queje de todas esas páginas de Carlos y Héctor Ezquerra o Boo Cook, quien tiende a encontrar un buen equilibrio entre el período "pintado" de Bisley de la revista y el cartoon gracioso. También disfruto del descaro de los guiones de algunas de las historias posteriores. En la más reciente serie de Anderson en Judge Dredd Megazine (NO recopilada en este tomo), la protagonista intentó cometer suicidio, aparentemente por culpa de la presión psíquica de un villano, pero principalmente era un vehículo para que Grant profundizase en sus ideas sobre lo que es envejecer y su respuesta negativa al desastre que es nuestro mundo. En cierto modo, recordaba a las cosas más interesantes de Anderson: las prolongadas historias y visiones de búsqueda de trauma psicológico de Grant, pero supongo que S&S simplemente no quiso recopilarlo. (Su tomo comprende gran parte del segundo y tercer volumen de "Judge Anderson: The PSI Files" publicados por Rebellion.) Aunque no son más que simples y entretenidos artículos desechables y el trabajo está bien-aunque-no-es-lo-mejor-que-el-autor-pudo-escribir-ese-día, no es que exactamente se pueda vender como la obra de una fuerza prominente de la escritura que se está ocupando de un personaje de toda la vida querido por todos.

(Continuará)

viernes, 7 de septiembre de 2018

¡LA ESPECTACULAR RESEÑA DEL TREINTA Y TANTOS CUMPLEAÑOS DE 2000 AD! (1 DE 6)

Artículo de Tucker Stone y Joe McCulloch para The Comics Journal (página web, 2015). Traducido por Frog2000.

La historia de 2000 AD en Estados Unidos es la siguiente: han publicado parte de su producción de cómics de estos 35 años en varios formatos, y no hay suficientes personas que se lo compren como para que resulte rentable, así que desaparecen por un tiempo, y luego regresan y lo intentan de nuevo. En algunos casos, los fans estadounidenses incondicionales (los obsesivos de Nemesis, los adictos a Rogue Trooper o a Dredd como Douglas Wolk, Joe McCulloch y yo) son capaces de subsistir gracias a los intercambios importados de Rebellion que se venden en todo el Reino Unido. De lo contrario, estar al día con los progs (así es como llaman a sus entregas, porque los británicos tienen sus propios nombres cursis para todo) es un asunto de si-lo-pillas-lo-consigues, ya que a menos que hayas dibujado un par de historias para ellos y formes parte de la lista de entregas gratuitas, tendrás que plantearte un gasto masivo de efectivo, realizar una suscripción y pagar por esa suscripción para que te envíen el material. Una vez hubo un corto período de tiempo (que concluyó el año pasado) en el que Diamond Comics distribuía las publicaciones impresas a las tiendas estadounidenses, aunque llegaban muy tarde, de forma intermitente y en más de algunos casos aislados, no llegaban en absoluto. Ahora han vuelto a meter los tomos en bolsas de plástico y se envían por correo cada cuatro a cinco semanas, pero la serie, que sigue siendo financieramente estable en el Reino Unido, está inconstantemente disponible y resulta imposible leerla de alguna forma... a menos que, por supuesto, te la leas online. Después de subirse al carro de las ediciones digitales cuando el mercado de los Estados Unidos todavía se estaba desesperezando y hacía una mueca ante el concepto de lo digital como si fuese algo absolutamente desagradable, 2000 AD estaba tan disponible para leer online como su edición impresa para nuestros compañeros capitalistas del otro lado del estanque. (¡Sí, estanque! ¡Porque es un Océano!) Barruntando su madurez con mucha menos vergüenza de la que cabría esperar para un cómic construido a base de partes violentas y sentimentalismo, 2000 AD sigue avanzando, sigue adelante como una revista de cómics impresa y de gran tamaño en un mar muerto de cancelaciones y abandono.
The Comics Journal ya había analizado antes la revista 2000 AD, y curiosamente para un magazine que en su mayoría (y no inmerecidamente) se asocia con el elitismo, la reconoció, al igual que la reimpresión de sus clásicos, con gran afecto. Justo en el período en el que Brian Bolland estuvo dibujando nuevas portadas para las reimpresiones de calidad de Dredd y otras historias seudo-populares, el número 122 de The Comics Journal estuvo dedicado casi por completo a los cómics británicos. Detrás de una portada de Brian Bolland que representaba qué les parece Estados Unidos y cuánto le gusta a Gran Bretaña bromear para quitarle hierro a la poca gracia que nos hace todo, el Journal se limitó a alabar el cómic y comentó que era lo mejor que los británicos habían producido. En ese momento no se equivocaba, y aunque la escena británica del arte y los cómics alternativos ciertamente se ha convertido en una fuerza a tener en cuenta, 2000 AD es algo que los ciudadanos (sean quienes sean) pueden sostener como un excelente ejemplo de cómics que suponen puro entretenimiento.

A partir de 2010, Simon & Schuster asumió el papel de publicar recopilaciones de material de 2000 AD con la esperanza de hacerse con un público en los EE. UU. Lo que sigue es un intento de dar a este trabajo un cierto de contexto, crítica, fomentar la charla y / o obtener alguna respuestassssssss * ss * sSSsssssssss * ss * Ssssssssssssssssssss * ssss * SSsssssssss
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SSsSSSSssSSsSSSSssSSsSSSS, lo siento, sobre el tema.
Hola, soy Joe McCulloch. Puede que me conozcas de los tesoros de sabiduría que imparto cada semana en la columna de la lista de compras en otro lugar de esta web, pero hoy me dirijo a ti desde una encrucijada temporal.

Por lo que sé, el texto anterior se escribió en algún momento de 2011. En ese momento, el autor, Tucker Stone, aún no era un columnista activo del Journal, aunque su gran interés por 2000 AD, junto con su formidable trabajo como blogger y columnista externo, había empujado a los editores de esta web (aún no había transcurrido ni un año desde su actual encarnación) para sugerirle que escribiese una descripción general de las ediciones recopiladas de 2000 AD que Simon & Schuster había empezado a publicar en Estados Unidos el año anterior. Este esfuerzo editorial sigue siendo un trabajo en progreso, al igual que este ensayo, hasta la mismísima fecha actual [en 2018 Simon & Schuster siguen publicando tomos recopilatorios].

En 2013, Tucker habló conmigo con la idea de convertir su visión general en un diálogo entre nosotros dos. No poseía (y no poseo) muchos de los tomos de S & S, que, en pos de la claridad, a veces son nuevas recopilaciones de cómics de 2000 AD realizadas ex profeso para el mercado norteamericano, pero a menudo son ligeras variantes de las ediciones del Reino Unido reimpresas en Estados Unidos, o incluso lo que parecen ser las ediciones del Reino Unido importadas por algunas librerías de los Estados Unidos, pero por mi parte había leído alguno de los tomos importados. No sé si fue con la intención de acelerar el proceso, pero basta con decir que involucrarme en algo así no fue tanto una cuestión de dejar al zorro al cuidado del gallinero como de cocinar los pollos para luego servírselos directamente a un zorro que se acaba de poner el babero.

Durante meses (años) manejamos un documento de Google, mientras Simon & Schuster seguía publicando recopilaciones. Para que no lo olvidemos, 2000 AD siguió publicando un nuevo número de la revista casi todas las semanas. Tucker suspendió su columna en el Journal, se convirtió en editor de cómics, aceptó un trabajo en la industria y su familia creció; la vida siguió adelante. Por mi parte, permanecí en un absoluto estancamiento personal y profesional, lo que hizo inevitable que mis manos de bebé y yo terminásemos aquel manuscrito.

Ten la seguridad de que detrás de todo esto hay un concepto bastante pretencioso. En la historia oral de David Bishop sobre la revista titulado Thrill-Power Overload, se menciona varias veces que durante mucho tiempo, 2000 AD estuvo sujeta al requisito de que de alguna manera utilizase cualquier guión que hubiese encargado, incluso si dicho trabajo fuese la orden de completar una serie sustituyendo al guionista original. Es por continuar con este espíritu de "que alguien que se ocupe de esa maldita cosa" por el que me acerco hoy a vosotros, aunque me he negado a seguir los pasos conceptuales adicionales de volver a reescribir las contribuciones de Tucker o eliminar su firma, porque que le den a todo eso. En cambio, lo que vas a leer es una mezcla de (1) cosas que Tucker escribió en solitario, (2) cosas que Tucker escribió después de charlar conmigo, y (3) cosas que simplemente pretenderé que surgen a partir de un diálogo con Tucker, aunque los dos estemos escribiendo con casi media década de diferencia. Tal vez de esta forma nos las arreglemos para captar parte de la sensación incómoda que producen estos cómics seriales, nacidos como algo efímero e impresos en mal papel, y ahora empaquetados en duraderas recopilaciones para estantería. Demonios, ¿te acuerdas de aquella estrategia de edición digital que Tucker mencionaba más arriba? Hoy en día, la gran mayoría de los nuevos tomos que S&S ha intentado lanzar para el mercado estadounidense se pueden descargar directamente desde Rebellion, la editorial británica de 2000 AD, por lo que se podría decir que están acabando con el objetivo de este artículo.

Cuando todo esto comenzó, 2000 AD había cumplido 35 años. Ahora tiene 38.

Splundig Vur Thrigg [expresión habitual de la "mascota de 2000 AD", Tharg], y que Dios se apiade de The Comics Journal.
Tharg's Terror Tales Presents: Necronauts & A Love Like Blood
Por Frazer Irving, Gordon Rennie, John Smith

TUCKER: presumiblemente publicado debido a la (en el momento de su publicación) reciente obra de Irving para DC en colecciones como Xombi y Batman and Robin, estas dos historias son un ejemplo de lo que se le da bien a 2000 AD además de sus populares narraciones largas a base de trocitos: historias de terror en escenarios de fantasía.

JOE: Desafortunadamente, esta es la única vez en todo el artículo que mencionaremos a John Smith, uno de los guionistas favoritos de 2000 AD... tal vez único, que ha publicado casi todos sus cómics en la revista y en el resto de revistas relacionadas, pasando de realizar la tradicional migración después de forjarse una carrera en los cómics británicos para luego escribir colecciones de género y superhéroes estadounidenses "más avanzados". De hecho, la mayoría de la obra estadounidense de Smith, encaja en dos largos periplos: (1) la por alguna razón subestimada serie de Vertigo en los noventa, Scarab; y (2) una etapa en Vampirella a principios de 2000 bastante triste, aunque aplaudida por la crítica, porque aparentemente hubo mucha injerencia editorial. Su único número de Hellblazer (el 51) fue el mejor de todos.

Pero de todos modos, digo "desafortunadamente" porque A Love Like Blood no es tan representativo de las historias que le dieron reputación a Smith de ser un escritor con tendencia a experimentos serios y teñidos de terror capaces de producir un shock literario. En Thrill-Power Overload lo catalogaban como una de las cosas más comerciales y altamente conceptuales que había hecho jamás: CHICO VAMPIRO + CHICA LOBO = AMOR CONDENADO, y el resultado era como el de uno de esos proyectos de Grant Morrison como Action Comics, donde había jurado que iba a dejar de provocar y simplemente ponerse a hacer cómics 'divertidos', y todo terminaba generando un gran alboroto y mucha discusión. (Por otra parte, Smith también sugiere que la obra finalizada se condensó significativamente por sugerencia editorial, ¡pero quién sabe!) Sería mejor rastrear las dos recopilaciones de Indigo Prime disponibles en otros sitios.

Aún así: ¡Frazer Irving! ¿Te puedes creer que esta fue la primera vez que coloreaba una serie entera él mismo? Te aseguro que su estilo ya estaba totalmente formado... y adentrarse en el mundo digital lo llevaría mucho más allá.
NEMESIS THE WARLOCK, PRIMER VOLUMEN
Por Pat Mills, Kevin O'Neill, Jesús Redondo, Bryan Talbot

TUCKER: De todos los recopilatorios de 2000 AD que actualmente está lanzando Simon & Schuster para el mercado estadounidense, pocos son tan grandiosos como Nemesis. En base a su descuidado concepto inicial, merece mucho la pena leer los cómics de ciencia ficción con cruda protesta e influencia musical del punk, y si examinamos en lo que se convirtió de inmediato, ese "vale la pena" pasa a ser un "es necesario". Eso sí, no es el cómic más fácil de leer: Kevin O'Neill, Jesus Redondo y Bryan Talbot mantienen un diseño híper-denso y excesivamente detallado que no se parece a otra cosa que no sea Nemesis the Warlock, y el lector de hoy en día tendrá que tener en cuenta que va a tener que encarar una curva de aprendizaje. La historia es directa y simple: un cabronazo alienígena llamado Nemesis lidera una revolución contra los humanos y su maldad, pero las pesadas dosis de sátira y sinceridad hacen que parezca una lectura mucho más compleja. Por culpa de sus bajas ventas, parece que el mercado estadounidense no verá la edición del Segundo Volumen, aunque debería tenerse en cuenta que Nemesis (como Judge Dredd y Rogue Trooper) se ha puesto a disposición del público estadounidense varias veces durante los últimos veinte años, así que si quieres, todavía se puede encontrar.

JOE: Además, hay tres ediciones de Nemesis disponibles en importación que cubren la totalidad de la historia principal (1980-99), más una en tapa dura titulada "Deviant Edition" que recoge páginas y rarezas alternativas. Estoy enamorado de Nemesis hasta las trancas, tanto por constituir una de las uniones más perfectas de las tendencias duales de Mills hacia la sátira socio-política ácida y la imaginación narrativa infantil aparentemente incontrolada, y -en la medida en que ambas tendencias se pueden volver tediosas en un período tan largo como el que duró esta serie- por ser una de las relativamente pocas historias largas (largas) (laaaaaaargas) de 2000 AD que ha mantenido una identidad visual coherente y sorprendente en el transcurso de sus varios cambios creativos. Sin embargo, es una pena que John Hicklenton no apareciese hasta el vol. 2... Estados Unidos necesita un héroe así.

(Continuará)

martes, 4 de septiembre de 2018

UNA CHARLA TELEFÓNICA CON MARIE SEVERIN

Por Mary Fleener para The Comics Journal 237 (2001), introducción de Anne Elizabeth Moore. Traducido por Frog2000.

En la Comic-Con International de San Diego de este año, Marie Severin hizo lo que nadie antes había logrado: arrastrar mi lastimado trasero hasta uno de los paneles de Marvel Comics.

El acto en cuestión era el Marvel Bullpen Reunion Panel, donde Severin recibió el reconocimiento no oficial como miembro del personal de Marvel que había creado la mayor cantidad de caricaturas paródicas del resto del personal de Marvel para luego pegarlas en la nevera. En algún otro momento bromeó acerca de vender besos en su stand de la Con. Su agudo ingenio, siempre con ánimo jocoso, demonios, incluso su condenado y majestuoso porte, me llamaron la atención de inmediato. ¿Cómo sería para una mujer como ella (y Severin es toda una mujer) sentarse en el Bullpen, intercambiar ideas, trabajar en equipo, modificar los trajes, las tramas y los personajes?

En abril de este año, la editora invitada Mary Fleener llamó a Severin para conseguir la respuesta a esta pregunta. Después de sus inicios en EC, sus 30 años en Marvel, su obra para Mad, Not Brand Echh!, Dr. Extraño y Hulk, el así denominado retiro de Severin apenas parece algo con lo que sosegarse. Tras esta sencilla e hilarante conversación, Fleener me dijo que cree que Severin es su madre de la que la separaron al nacer. Espero que tenga razón. ¿Puedo celebrar en vuestra casa el Día de Acción de Gracias, señoras?
FLEENER: Así que te encuentras trabajando como colorista de 72 páginas de un proyecto de DC.

SEVERIN: Sí, lo estoy haciendo a mano, con pinceles y todo. Los personajes son Bizarro y el otro se escribe MXYZPTLK. M - X - Y - Z...

FLEENER: ¿M - K - Y - B...?

SEVERIN: No. M - X - Y... Z como en zarigüeya, P como en pito, T como en tetas, L como en ladilla, ¡y K, como en karaoke! No me preguntes quién es, estuve trabajando para Marvel durante 30 años, así que no conozco bien a estos personajes de DC. Es un tebeo de humor, ya sabes, tonto, enloquecido...

FLEENER: ¿Todavía sueles quedar con los dibujantes de la Mad? Has mencionado que alguna vez cenaste con Mort Drucker y todos os lamentásteis de que los ordenadores finalmente tomarían el control del mundo, y que ninguno de vosotros habíais tenido la oportunidad de aprender cómo usar uno.

SEVERIN: No lo he conocido hasta hace poco. En la revista Mad solo estuve trabajando durante un par de números en los cincuenta. A Drucker lo conocí mucho después. Conocía a Gaines muy bien, pero nunca volví a trabajar para Mad, aunque solía ir allí para ver a los chicos. Yo no era una "habitual" de la revista. No suelo ver a mucha gente del medio, solo en Convenciones.

FLEENER: ¿No te emocionó acudir a los Premios Eisner del 2000 y sentarte en la misma mesa con todos los artistas de Mad, como Bill Elder?

SEVERIN: No. [Fleener se ríe.] ¡Pensaba que eran ellos los que estaban emocionados de estar sentados en la misma mesa en la que estaba yo! [Más risas.] Estábamos muy alejados. Todos estaban tan emocionados y encantados de tener a Jack Davis allí que sufrieron una apoplejía. Todos querían sentarse en su misma mesa.
FLEENER: Bueno, ¿sabes quién estaba sentado detrás de mí, en la oscuridad?, Gahan Wilson.

SEVERIN: ¡Lo estuve buscando! ¡Me hubiese gustado conocerlo! Es uno de mis artistas favoritos, ¡está absolutamente loco!

FLEENER: Estaba sentado allí con una mirada maníaca en el rostro, sosteniendo su vaso de vino blanco, y en la oscuridad parecía tan espeluznante y espectral como sus personajes de las tiras.

SEVERIN: Mi caricatura favorita suya es una en la que alguna gente -ya sabes su forma tan divertida de dibujar a la gente- aparece sentada en un balcón en uno de esos rascacielos y por encima del balcón, a uno de los lados, hay una pequeña marioneta de mano, y un poco más arriba, en otro balcón hay otra marioneta, con las cuerdas y todo, y están bailando, y el tipo se vuelve hacia su esposa y le dice: "Mira, los de arriba acaban de empezar." [Risas.]

FLEENER: ¿Te han ofrecido alguna oferta para dibujar este último año?

SEVERIN: Uno de los editores de DC me pasó una de esas pequeñas historias de 6 páginas de Batman: Black & White, y me dijo: "¿Qué técnica quieres usar?" Y le contesté: "Me da igual hacerlo semi-realista o al estilo Not Branch Echh!, tú dame un guión y lo haré, ¿sabes? Así que saldrá en algún momento, no sé cuando. Les dije que me diesen una fecha límite holgada, porque he estado ocupada. ¡Cuanto te jubilas no tienes mucho tiempo para nada! Sencillamente no lo tienes. Te apresuras para intentar hacer todas las cosas que nunca has podido hasta el momento, ¡y tardas más porque ya eres vieja! [Risas.] ¡Y también te olvidas de qué es lo que querías hacer! Te quedas plantada en medio de la casa y te dices: "¿Qué estoy haciendo con estas tijeras en la mano?" [Risas.]
FLEENER: ¡O te quedas parada con un cuchillo en la mano!


SEVERIN: ¡Completamente ensangrentado! [Risas.]

FLEENER: Este año vas a ir a la Comic-Con de San Diego y he oído que vas a compartir habitación con Ramona Fradon en el Marriot. ¡Es un buen plan!

SEVERIN: Es por el lado de "vistas al puerto". ¡Vamos a poder mirar la bahía! Y también nos podremos arrojar desde el balcón. No, no creo que tengan balcones. [Risas.] El año pasado me tocó la vista de la piscina, pero tampoco es que mirase mucho.

FLEENER: ¿No te gusta mirar a los turistas medio desnudos? [Risas.] Así que este año vas a estar en el Callejón de los Dibujantes...

SEVERIN: Estaremos John Buscema y yo. Es uno de los invitados, pero no creo que vaya a dibujar nada. Solo estará firmando sus obras. Se le conoce mucho por Conan.

FLEENER: En el caso de que alguien quiera un original tuyo, ¿tienes representante con el que se pueda contactar?

SEVERIN: No. No.

FLEENER: ¿Te queda alguno?

SEVERIN: No muchos, y los que tengo son un poco malos.

FLEENER: ¿Qué te parece traerte algo a la San Diego Comic-Con? Ramona Fradon siempre se trae un buen montón de cosas.

SEVERIN: No creo que me quede nada que merezca la pena, porque una vez, hace años, unos tíos me fastidiaron. No tenía idea de lo que mi obra iba a valer más adelante, y vinieron y les vendí cosas por 10 dólares la página, 30 dólares la página, [Fleener gime.]
Y ahora los veo en las Convenciones... 450 dólares... lo que sea, pero acuérdate, tampoco es que tenga muchos originales, porque la mayor parte del trabajo que hacía mientras estaba trabajando en Marvel era diseñar, abocetar, dibujar cabeceras, y de vez en cuando hacía una historia. Hacia el final dibujé algunos cómics para niños, pero no eran de superhéroes, no creo que le interesen a nadie...

FLEENER: En el último número de Comic Book Artist aparece una carta de Tim Truman. Es un dibujante que escribió una carta a la sección de correo en la que decía: "...En cuanto al trabajo de Severin, compraría cualquier cosa en la que en los créditos se indique que ella ha hecho la tinta o el lápiz..."


SEVERIN: ¿De verdad?

FLEENER: "...Es una de las grandes de la industria. Siempre recuerdo que cada vez que su nombre aparecía en la Kubert School, invariablemente, cualquiera de los profesores comenzaba cualquier comentario con: "¡Severin! ¡Qué dulce es!"

SEVERIN: ¡Bien, eso es cierto! [Risas.] Es muy cierto. ¿Qué edad tiene ese chico?

FLEENER: Creo que es un poco más joven que yo.

SEVERIN: ¡Toma ya!, siempre me sorprende que alguien sepa que estoy viva o incluso que conozca mi trabajo, porque nunca he recibido demasiados comentarios, y nunca he tenido mucha presencia en las redes. En mi época era casi imposible, ¿sabes? Los chicos sí, pero una mujer soltera no se juntaba con ellos para jugar a las cartas, al menos yo no lo hacía, y si alguna vez conozco a personas a las que les guste mi trabajo, seguro que me daría por pensar: "¡El mío! ¡Tienes un gusto exquisito!" [Risas.] ¡Caramba, me gustaría echar un vistazo a la obra de Tim!

FLEENER: Veamos, ¿tengo alguna otra pregunta tonta por aquí?

SEVERIN: "¿Crees en la vida después de los cómics?"... ¿sí o no?

FLEENER: Creo que todos estamos ya viviendo esa vida. [Risas.]


SEVERIN: Sí. [Se ríe.] Sí que lo estamos.