viernes, 24 de noviembre de 2017

LOST IN TRANSLATION: MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ACCIÓN, LA LEYENDA DE KAMUI, por Bill Randall (3 de 4)

 
Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 227 (2000). Parte 1. Parte 2. Traducción: Frog2000.

Como ocurre con el dibujo, la historia posee cierta base realista. Aunque los elementos básicos genéricos como los trucos ninja y las batallas de artes marciales salpican la serie, la principal preocupación de los personajes es sobrevivir hasta el día siguiente. Al evitar el descarado escapismo de Ranma 1/2, ¡Ah, Mi Diosa! y similares, Kamui se alinea junto a Adolf, Domu y Nausicaa como uno de los grandes títulos manga traducidos al inglés. Hasta ahora, los dos volúmenes independientes publicados por Viz cuentan la sencilla historia de Kamui, un pícaro ninja que un buen día conoce a Sugaru, una ninja renegada. Ambos están intentando escapar de cazadores ninja. Su relación en constante evolución dará forma a la narración. En un primer vistazo, parece el tipo de aventura atractiva y algo tonta que uno podría esperar ver en una película de Serie B en la televisión japonesa nocturna. Pero sus aspiraciones son mucho más profundas.

El tema principal de Kamui es la supervivencia. En el universo de Shirato, la subsistencia tiene prioridad sobre todo lo demás. Los campesinos de la ciudad pesquera se pasan todo el día pescando y limpiando peces. Cuando los tiburones infestan las aguas cercanas a la ciudad, sus preocupaciones no recaen en la seguridad de los nadadores sino en si van a poder seguir ganándose la vida. Además, cuando el pescador Hanbei corta la "mágica" pezuña blanca del caballo del gobernante local Ichijiro, no lo hace por malicia ni para extorsionarlo. El casco atrae la caza, y el pescador ve en él la materia prima que necesita para conseguir el anzuelo de pesca perfecto, uno que garantice alimentar a su familia incluso en tiempos de hambruna. No hay ningún otro motivo. Shirato subraya esta preocupación en las secuencias que abren cada capítulo, siempre representando algunos pasajes elementales de supervivencia, desde aves que se alimentan de calamares hasta cómo cazan algunos halcones y cómo son cazados. De hecho, la historia comienza donde termina, con una secuencia de pesca de varias páginas, difícilmente el estándar de pasa-páginas llenas de acción que uno espera del género.
Sin embargo, en la serie también abundan las convenciones habituales, por lo que Kamui se propulsa de árbol en árbol como un cohete, esquiva lanzas y da patadas con agilidad felina, incluso mientras mata a sus enemigos. También es capaz de engañar a sus oponentes para que parezca que lo están viendo cuando en realidad lo que hay es un tronco, un truco de disfraz que parece un cliché tan grande que Rumiko Takahashi lo ha parodiado docenas de veces. Son poderes que se pueden ver en el género de forma ordinaria, pero a lo largo de la serie Shirato resta importancia a cualquier cosa lo suficientemente fantástica que pueda socavar sus preocupaciones materialistas. El único poder verdaderamente sobrenatural en el libro está completamente neutralizado: a pesar de su habilidad mágica, la pezuña blanca de Ichijiro no tiene mayor trascendencia. En lugar de supersticiones, o incluso de los terrores y horrores ortodoxos, en el Señor local el objeto no inspira nada más que el deseo de participar en una buena cacería, y lo único que quiere Hanbei es una mejor forma de ganarse la vida.

Uno se puede imaginar fácilmente que un poder análogo en la ficción pop estadounidense sería explotado por un mercachifle de carnaval con la intención de hacer dinero rápido, o haciendo que los que lo lean, dios, tengan una mejor compresión de lo que es la cultura pop, pero Shirato no tiene tiempo para eso. El casco del caballo solo es interesante por la forma en que cambia el modus vivendi: a Hanbei le ayudará a atrapar un pez grande y sabroso. En lugar de Dios o de los dioses, el universo de Shirato está impregnado del deseo de vivir.

Como Shirato es un marxista convencido, este deseo se tropieza con el muro de la lucha de clases. En los dos breves volúmenes en inglés tan solo se insinúan conceptos que serán mejor desarrollados en tramos más largos. Aún así, estas idean no solo aparecen en las escenas de feliz vida comunitaria. El centro de la historia son las escapadas tanto de Kamui como de Sugaru, quienes en cada caso han desertado de un clan ninja, convirtiéndose en nukenin o apóstatas. Con el fin de proteger su secreto y situación de seguridad, cada clan ha enviado grupos de caza para matar a estas deshonestas personas. Más adelante en la serie, Kamui se encontrará con el watarishu, un grupo de ninjas fugitivos que se han unido para protegerse de sus antiguos clanes. Además, Hanbei sufre brutales torturas por su crimen a manos de la policía, dirigida por el gobernante local. En estas situaciones se puede ver cómo un grupo poderoso oprime a un individuo solitario, y solo mediante una acción colectiva puede una persona estar a salvo; en otras palabras, es una buena noticia para la política de lucha de clases de la que todos estaban hablando en el momento de publicación original.
Sin embargo, estas ideas marxistas no están muy bien desarrolladas, aunque probablemente puede ser una ventaja, porque facilita que la serie no degenere en simple agit-prop. Con frecuencia, la obra que intenta comunicar una tesis específica fracasa rotundamente porque lo que más desea el autor no es producir un trabajo artístico, sino hacer que la gente abra los ojos: pensemos en los excesos evangélicos de la obra de ciencia ficción de L. Ronald Hubbard, las novelas de Frank Perretti, o para el caso, Stryper [la banda de heavy metal cristiano]. Esto no quiere decir que las grandes obras de arte no puedan poseer una "tesis", simplemente se puede uno dar cuenta leyendo The Power and the Glory [El poder y la gloria, Graham Greene]. La diferencia es que en esta última novela, la tesis está irrevocablemente unificada con las preocupaciones estéticas del trabajo en sí. Sin embargo, en los primeros casos la tesis se injerta en una forma artística donde nunca se termina de densificar. Afortunadamente, Shirato no intenta presentar un esquema de 15 puntos sobre cómo funciona el materialismo dialéctico, sino más bien contar una emocionante historia ninja con mucha chicha en sus genéricos huesos.

(Continuará)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

HISTORIETISTAS ALCOHÓLICOS, por Monte Beauchamp y John Petrie (2 DE 2)

Por Monte Beauchamp y John Petrie para Blab! nº 6, 1991. Ilustraciones de Daniel Gillespie Clowes. Parte 1. Traducción: Frog2000.

TERCER CASO DE ESTUDIO: GRAHAM INGELS

"Tenía un problema con el alcohol. Si solo bebía cerveza todo iba bien, pero como hubiese algo más las cosas se ponían chungas".

-Howard Nostrand

"Solo estuve una vez con él. Creo que fue en Times Square cerca de la calle 42. Al Williamson y yo tropezamos con Graham e inmediatamente nos fuimos a un bar y empezamos a ponernos hasta arriba".

-Roy Krenkel

"Mi familia y yo solíamos ir de vez en cuando a las barbacoas de Graham, y antes de empezar a comer él ya estaba tan puesto que ni sabía lo que estaba comiendo. El viejo Graham... lo había vuelto a hacer. Siempre conseguía que hubiese bebida sobre la mesa. Puede que yo estuviese intentando acabar con la primera cuando Graham ya se había tomado dos o tres y me miraba, sacudía mi lata y me decía: "¡No eres capaz de seguir el ritmo!"

-George Evans

Algunos lo describieron como un John F. Kennedy de aspecto disipado, otros como un genial autor frustrado. Pero para los que lo conocieron la percepción era unánime: Graham Ingels era un alcohólico incondicional.

Nacido el 7 de junio de 1915 en Cincinnati, Ohio, a Ingels se le recuerda mejor por haber hecho el grupo de historias de terror más horrendo que alguien haya ilustrado entre el controvertido grupo editorial de los cincuenta, Entertaining Comics.

Legiones de admiradores se enamoraron de Tales from the Crypt, Vault of Horror y Haunt of Fear, donde se podían leer los espeluznantes cómics de Jack, Davis, Johnny Craig, Reed Crandall, George Evans y Bernard Krigstein, pero fue Ingels con sus trazos salpicados de cadáveres podridos, culpables perversos e inocentes enloquecidas los que se ganaron el corazón de los habituales de la E.C.

Jack Nicholson, Jerry Garcia y George Carlin no eran los únicos jóvenes hipsters que se dejaban impresionar por las alucinaciones de agonía e infierno que impregnaban las páginas de los cómics de la E.C. Al recordar el impacto que estas pesadillas le causaron, el autor de lo macabro, Stephen King, recuerda: "Los cómics de terror de los cincuenta siguen siendo el epítome del horror, esa emoción de miedo que subyace en el terror, emoción que no solo reside en la mente." Para muchos fans de E.C., ¡no había nada mejor que lo que hacía Ingels!

Cuando los críticos de los cómics policíacos y de terror lograron finalmente poner el clavo final en el ataúd del género, "Graham se salió totalmente del medio", afirmaba su amigo, el también dibujante Howard Nostrand. Ingels desapareció por completo y su paradero era desconocido. Los rumores empezaron a arreciar. Algunos temían que su adicción al alcohol lo hubiese llevado a la ruina. Otros escucharon que había abandonado a su esposa e hijos. Algunos más pensaron si Graham no se habría suicidado.

Años más tarde, las noticias de su paradero finalmente se hicieron públicas y todo consiguió aclararse: el autor no quería saber nada de su pasado empapado en alcohol.

En 1989, el coleccionista/ subastador de arte y comics de la E.C., Russ Cochran, consiguió sorprendentemente coaccionar a Ingels para que produjese varias pinturas al óleo que contenían imágenes de terror de la E.C. Cuando se ofertaron en el mercado de coleccionista, le aportaron a Graham sumas principescas.

Tristemente, Graham Ingels se ocupó tan solo de cerca de una docena más de estas obras antes de fallecer el 4 de abril de 1991.
CUARTO CASO DE ESTUDIO: WALLY WOOD

Una vez dejada atrás la oscuridad de los cincuenta estadounidenses, apareció rápidamente una brigada de autores de la cultura pop que causaron una influencia cool y duradera sin precedentes. El rock n'roll que tocaban los salvajes negros y la basura blanca era solo la punta de este iceberg volcánico. James Dean, Elvis, Los Picapiedra, los beatniks, los cereales Kellogg´s, las muñecas Barbie, Jack Kerouac, Marilyn Monroe, Lenny Bruce, el be-bop, Confidential, Playboy, Gumby y las cenas frente al televisor se sumaron a este interminable desfile kitsch de posguerra, estupideces y coleccionables. Pero fue en las irreverentes y anarquistas páginas de MAD donde se le desveló a la juventud impresionable una de las verdades como puños, una que sus padres se negaban a tragar: que el tejido social, la base misma de este país consistía en una mentira. MAD revelaba sin tapujos los trucos de la publicidad, las mentiras de los libros de Historia del instituto y el vacío inherente que residía en el núcleo compuesto por la política, la televisión y el cine. El mensaje principal que entregaba MAD a la juventud de los 50 era simple... desconfía de toda autoridad.

Empaquetado entre estas gemas de dos quilates de humor estadounidense se podía encontrar el talento de absolutos genios del comic: Kurtzman, Davis, Will Elder, Don Martin, Kelly Freas, Mort Drucker, Feldstein, Bob y Ray, Steve Allen, Ernie Kovacs y Sid Caesar. También la brillante obra artística de un tímido lunático gráfico sin pretensiones bautizado como Wally Wood.

En el campo de la publicación de cómics, muy pocos dibujantes fueron capaces de hacerle sombra. Cuando se trataba de versatilidad, originalidad y caracterización, Wood jugaba en su propia liga. Sus habilidades para el entintado y el rotulado eran excelentes, el diseño de página de primera clase y su estilo en general fresco y emocionante. Sin duda, su capacidad para delinear voluptuosas mujeres jóvenes, maquinaria espacial super-sónica, extraños bichos raros y majaras urbanos no tenía rival. Sus viñetas eran dinámicas y detalladas. Sus dibujos capaces de impresionar a cualquiera.
Aunque la imaginación de Wood no mostraba límites, su vida social era una cosa diferente. Nacido en Menahga, Minnesota, el 17 de junio de 1927, la familia de Wood era disfuncional, lo que le marcó de por vida. El rechazo de su padre, la relación estridente del matrimonio y su eventual divorcio le causaron a Wood graves daños psicológicos. Era profundamente tímido. Introvertido. Reprimido. Por lo que se convirtió en un adicto al trabajo. Mientras que la mayoría de sus compañeros realizaban un promedio de 40 horas semanales de trabajo frente al tablero de dibujo, Wood doblaba y algunas veces triplicaba ese esfuerzo. Los días de trabajo de 24 horas no eran nada inusuales para esta estrella del cómic. Tragaba galones de café para permitir maratones solo para cumplir con un plazo. El estrabismo permanente que desarrolló a lo largo de los años fue el resultado de los cartones de cigarrillos Marlboro que consumía furiosamente. Era muy aficionado a las bebidas alcohólicas, y rara vez se tomaba vacaciones. Cuando la carrera de Wood se empezó a frenar por culpa de la campaña de censura de los cómics a mediados de los 50, el artista se buscó nuevos horizontes en otros sitios. Pintó portadas de ciencia ficción y pulp e ilustró los interiores, hizo cartoons para revistas masculinas y también trabajó para agencias de publicidad de forma independiente. La popular campaña impresa "Duerma bien sin problemas nocturnos de estómago" de Alka-Seltzer fue una descripción de productos alimenticios alegres y antropomórficos que se preparaban para llegar al interior del estómago de un consumidor dolorido. A principios de los sesenta Wood estaba absolutamente desilusionado con su carrera. Estaba quemado, se quejaba de constantes dolores de cabeza y le daba a la botella más fuerte que de costumbre. 
A veces producía su trabajo para MAD mientras tomaba una de sus muchas bebidas alcohólicas de una forma tan descuidada que era rechazado cuando lo presentaba para que le diesen el visto bueno. Esto enfurecía a Wood un montón. Después de 12 años, en 1964 se marchó de MAD para siempre, su regia tarifa por página no podía compensar la frustración creativa que estaba sintiendo. En 1965, Wood fue contratado por Tower Books para crear una innovadora línea de cómics de superhéroes. Una intrigante variedad de personajes empezó a surgir de la imaginación sin límites de Wod. Dynamo, Thunder Agents y Noman fueron algunos de los héroes cuyas aventuras ayudó a escribir, dibujar y rotular. Wood disfrutó mucho en esta fase de su carrera. Lo fortaleció. Una vez más, se sintió vivo. Después de pelear y esforzarse en la industria del cómic durante más de una década y media, por fin tenía control creativo sobre su trabajo. Sin embargo, los títulos no vendieron muy bien y en 1967 Tower cerró sus puertas a la edición de cómics para siempre. De nuevo Wood se quedó desilusionado. Sin ningún lugar a donde escapar, buscó consejo psiquiátrico. Este asesoramiento tuvo efecto en la atribulada vida de Wood: se divorció de su esposa con la que llevaba casado 15 años y huyó con su psiquiatra, con quien se casó. Pero incluso la emoción del amor recién descubierto no podía salvar a Wood de sí mismo. Abrazó la botella con mayor pasión aún, y siguieron pasando los años... Wood continuó trabajando como freelance para las editoriales de cómic corporativas, de las cuales no obtuvo ninguna satisfacción. Se convirtió en el equivalente artístico de una puta callejera, intercambiando su raro talento por dinero. La ardiente chispa creativa que formaba parte de su obra para E.C. y MAD ya no se volvió a ver en ninguno de sus dibujos. Finalmente la frustración terminal se hizo horriblemente poderosa en la vida de Wood. 
En 1973 dejó a su segunda esposa, y poco después se volvió a casar. Pero su carrera continuó decayendo a un ritmo alarmante. Cuando comenzó a dibujar desastrosas tiras para sórdidas editoriales de revistas adultas, finalmente tocó fondo. En 1978 la muerte empezó a llamar a su puerta. Años de consumo excesivo de alcohol, tabaco, café, comida grasienta, cero ejercicio y emociones reprimidas se cobraron su precio en forma de derrame cerebral, paralizando parcialmente su asombroso talento. Sufrió pérdida de visión. Surgieron complicaciones adicionales debido a la insuficiencia renal y tuvo que hacerse una diálisis. Lo que una vez fue una verdadera máquina de dibujar se convirtió en un completo desastre físico. En este momento Wood se había divorciado una vez más, y siguió pegándole a la botella, pero esta vez lleno de ira. Sorprendentemente, durante el verano de 1978 Wood dejó de beber. Pero para entonces ya era demasiado tarde. Era hora de pagar las cuentas, esta vez en su totalidad. El 2 de noviembre de 1981 cogió una pistola con su mano derecha y apretó el gatillo, dejando atrás un legado lleno de colorido que sigue vivo.
QUINTO CASO DE ESTUDIO: ROGER BRAND

Cuando oyó hablar de la floreciente escena del comix underground de San Francisco, el esforzado autor de cómics Roger Brand hizo las maletas y enfiló hacia el oeste. El estilo de vida "deja que todo fluya" de la generación hippie, junto con sus controvertidos cómics, hipnotizó a Brand, tirándole los tejos para que dejara la industria del cómic corporativo de Nueva York a finales de los sesenta y se zambullera en playas más psicodélicas.

La comunidad del comix de Bay Area lo recibió con los brazos abiertos. Su actitud de "todo vale" le proporcionaba a Brand un terreno fértil para la imaginación y su talento en ciernes, que canalizó mediante un puñado de títulos que hacían pupa mental como Young Lust, Tales of Sex and Death, Insect Fear y Real Pulp.

Entre sus compañeros, Brand se hizo famoso por la cantidad de alcohol que consumía mientras producía sus extraños cómics. Pisó el acelerador a tope y nunca bajó de revoluciones. Era como un niño de las flores fuera de control.

Gary Arlington, propietario de la legendaria San Francisco Comic Book Company, recuerda: "Simplemente no podía dejar la cerveza. Estaba totalmente enganchado. Cuando conocí a Roger la primera vez, acudí a su apartamento, donde estaba viviendo con su esposa, Michelle. Lo primero que me dijo fue: "salgamos a tomar una cerveza". Me caía muy bien. Por un lado, era un tipo brillante, pero por otro se estaba matando a beber".

Los años siguientes fueron poco amables con Brand. Michelle y él se divorciaron, la contra-cultura junto con su industria de cómics alternativos terminó por arruinarse, reduciendo aún más los miserables ingresos de nuestro autor, y alguien le robó su preciada colección de cómics de la E.C.

Descendió hasta un mundo oscuro al estilo del de Bukowski. Dormía en parques, casas abandonadas y en sofás de amigos. Reemplazó su sangre por alcohol. Vivía para ello, y el sábado, 23 de noviembre de 1985, una dolencia hepática le hizo morir por su culpa.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LOST IN TRANSLATION: MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ACCIÓN, LA LEYENDA DE KAMUI, por Bill Randall (2 de 4)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 227 (2000). Parte 1. Traducción: Frog2000.

Las huelgas alcanzaron su punto de ebullición en enero de 1969. Aunque los estudiantes habían asumido más o menos el control de las universidades a lo largo y ancho de Japón, la Universidad de Tokio se convirtió en el foco simbólico del conflicto. La policía anti-disturbios se desparramó por todo el campus para la confrontación final. El conflicto resultante, con armas que iban desde rocas hasta explosivos, continuó sin parar durante dos días, y terminó cuando la policía destrozó el último muro de defensa de los estudiantes en el Anfiteatro Yasuda. A pesar de esa derrota, las protestas continuaron durante todo el año, con solo un poco menos de intensidad, clausurando los exámenes y dando como resultado que ese año no se graduase nadie. Para finales de 1969, los disturbios contra la policía habían hecho erupción en 873 ocasiones en las 152 universidades en huelga. La policía arrestó a un total de 10.000 estudiantes. Se confiscaron gran cantidad de armas, entre otras 12.000 bastones, 4.000 barras de hierro e incluso 4.000 cócteles Molotov. La Universidad de Tokio sufrió daños valorados en 136 millones de yenes (380.000 millones de dólares).

En medio de toda esta violencia, una oscura revista de manga titulada Garo empezó a publicar algunas series centradas en relatos sobre ninjas del autor Sanpei Shirato. Dos de ellas fueron de especial importancia: Ninja Bugeicho y Kamui-den (La leyenda de Kamui). Los cómics gozaron de gran popularidad entre los estudiantes de la época, marcando el primer momento en la historia del manga donde los adultos disfrutaron abiertamente de los cómics. La revolución anterior, comandada por Osamu Tezuka, se había centrado en los cómics infantiles. Estas nuevas historias presentaban series extensas protagonizadas por ninjas y samuráis ambientadas en el Japón feudal, y consiguieron una profunda resonancia entre los frustrados estudiantes universitarios: tal y como señaló el sociólogo Robert Lifton, "a los estudiantes, el mundo 'feudal'... les parecía más cercano, no solo por las referencias al Japón rural, sino por las formas "japonesas" sobre las relaciones humanas en general".
Como los estudiantes se sentían constreñidos por las antiguas reglas sociales, vieron en los cómics de Shirato un modelo ideal de nuevas ideas radicales que subvertían el contexto tradicional donde hacían aparición. Claramente, Garo alimentó esa hirviente mezcla en la mente de los estudiantes. De hecho, muchos críticos ingleses han establecido una fuerte conexión entre los disturbios y la popularidad de Kamui. Frederik Schodt afirma que en realidad, los cómics de Shirato "se convirtieron en un sustituto de las lecturas de Marx", y Kevin Quigley señala que "en mucho más que un puñado de campus universitarios los estudiantes desplegaron por las ventanas de los edificios ocupados pancartas estampadas con el personaje de Kamui.". Muchos fans ingleses han interpretado estos comentarios como una prueba de que el manga jugó un papel principal al incitar a los estudiantes para que provocasen los disturbios.

Sin embargo, el manga solo jugó un papel aledaño. Prácticamente todos los grupos de estudiantes marxistas solían hacer fuerte hincapié en sus grupos de lectura, pero Kamui era poco más que un suplemento de las lecturas habituales. De hecho, muchos de los primeros traductores y editores de textos teóricos marxistas eran estudiantes, y la demanda estudiantil de literatura de izquierdas en realidad creó y llegó a sostener una pequeña industria editorial comercial. Como escribía Henry Smith en 1972: "como antes de la guerra, los estudios siguen siendo la actividad central del movimiento estudiantil". Revisar los cómics ninja de Garo como si fuesen guías de estudio comunistas es ignorar el ferviente interés de los universitarios en la densa teoría marxista. En el mejor de los casos, en estos cómics los estudiantes encontraron una validación y amplificación a la última de sus bien arraigados ideales izquierdistas previos.

Esto no quiere decir que Kamui no siguiese la línea del partido: a Shirato no le resultaba ajeno Marx. Su padre era el pintor izquierdista Toki Okamoto, y Shirato había sido miembro del Partido Comunista de Japón. Antes de comenzar a dibujar manga para el mercado de las bibliotecas de alquiler en 1957, estuvo trabajando para artistas kami-shibai, dibujando las tarjetas ilustradas que estos raconteurs utilizaban en sus espectáculos. Más tarde combinó dichas habilidades en su obra en 18 volúmenes Ninja Bugeicho. Las siguientes series Kamui-den y Kamui Gaiden (la última presenta historias paralelas a la primera), donde se describía de forma vibrante la lucha de la clase oprimida contra la élite. Al leer los dos volúmenes que Viz Communications ha traducido al inglés, uno puede ver por qué los estudiantes los tomaron tan rápidamente como propios: son capaces de retomar un género universalmente familiar de la cultura japonesa y actualizarlo con estilos e inquietudes contemporáneos. Marxista o no, este manga estaba destinado a ser popular. Shirato no fue el único artista que se esforzó en ese momento en llevar a cabo un movimiento tan estilístico. Kazuo Koike y Goseki Kojima colaboraron de forma similar en el Lobo Solitario y el Cachorro (cuya traducción al inglés está volviendo a ser publicada por Dark Horse).
Ambos manga usan estilos de dibujo similares, pinceladas expresionistas de fuerte base figurativa. Los diseños de los personajes emplean la taquigrafía estilística típica del manga. Sin embargo, el Kamui de Shirato es bastante diferente de la caricatura claramente influenciada por Tezuka de Ninja Bugeicho. La co-acreditación firmada como "Ayame Productions" de la obra ciertamente tendrá algo que ver con este salto en complejidad y realismo. De hecho, Kojima, el autor de El Lobo Solitario, formó parte de este equipo de producción. Este estilo de línea suelta pero realista se convirtió más tarde en la escuela de realismo rápido cosechada entre otros por Ryoichi Ikegama. Los dibujos de Kamui sirven perfectamente a las secuencias de acción dinámica de la historia, pero también dispone de la suficiente base realista como para representar los detalles del período del viejo Japón de forma convincente. Gran parte de los rostros evocan los diseños del arte tradicional. En particular Fudo, que parece un personaje surgido de las impresiones ukiyo-e de Kuniyoshi. Kamui contrasta muy bien con el manga tan estilizado que normalmente se suele traducir para el mercado estadounidense, incluyendo la mayor parte de lo que publica la editorial Viz.

(Continuará)

Notas: "Manga! Manga! The World of Japanese Comics", de Frederik Schodt. "Comics Underground Japan" (Blast Books, 1996). "A History of Manga, part 4: Historical Manga and its Best-Known Artists: The Coming of Shirato Shanpei", de Go Tchiei. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

HISTORIETISTAS ALCOHÓLICOS, por Monte Beauchamp y John Petrie (1 DE 2)

Historietistas, ¿un grupo jovial? ¡Bah! ¡Mejor ni creerlo! Aquí tenemos algunos casos recuperados de nuestros archivos...

HISTORIETISTAS ALCOHOLICOS

Por Monte Beauchamp y John Petrie para Blab! nº 6, 1991. Traducción: Frog2000.

Ilustraciones de Daniel Gillespie Clowes.

"Como he dicho, lo tenía claro. Cada pensamiento me llevaba al hogar. Cada pensamiento, en su pequeña jaula, se había agachado y estaba vestido listo para largarse como prisioneros a medianoche, esperando la fuga. Y cada pensamiento era una visión, refulgente... nítida, inconfundible. Mi cerebro estaba iluminado por la blanca y clara luz del alcohol. John Barleycorn era un verdadero fanático de la verdad ... y yo era su portavoz."

-Jack London, de "John Barleycorn, las memorias alcohólicas"

Los tipos creativos llevamos empleando el alcohol para convocar a esa vieja musa ilusoria desde antes de la época de Baco. Mientras los místicos, los genios y el resto de variados cowboys cósmicos abusan de sustancias simplemente para ver a Dios, a nosotros también nos gustaría que este nos contase una historia, o nos hiciese un dibujo... preferiblemente a tiempo para cumplir con los plazos que llevamos meses ignorando.

Los desagües de la historia de las artes y las letras están repletos de los cadáveres causados por las casualidades artísticas, muerte cerebral, hígados hinchados del tamaño de balones medicinales, suicidio... y todo porque la poderosa musa finalmente encuentra a un baboso y balbuceante borracho meado como pobre compañero de juerga.

De hecho, el propio compañerismo puede ser uno de los problemas. La mayoría de los artistas trabajan en dolorosa reclusión, arrojando sus neuróticas confesiones sobre el lienzo. En santuarios tan húmedos y silenciosos, a menudo Jack Daniels puede ser mejor compañía que ninguna compañía en absoluto.

En el campo de los cómics las cosas todavía son peores. Hay que acatar reglas fascistas de cadena de montaje. Y para la mayoría de los artistas, la paga no es que sea precisamente principesca. Así que te puedes encontrar a un brillante talento como Wally Wood, reconocido internacionalmente, desbordado por los fanboys pero incapaz de pagar el alquiler.

Lo que sigue se podría llamar "Un retrato del artista como un degenerado borrachín". O si lo prefieres, "indigentes en Marvel y E.C."

Y dado que amamos algo la uva (y consideramos que los programas de 12 pasos simplemente son otra adicción), no deberías interpretar esto como una fábula moral, sino tan sólo como una nota al pie de la historia de los cómics.

PRIMER CASO DE ESTUDIO: BOB WOOD

No es que Bob Wood fuese un artista de talento excepcional. De hecho, si lo comparamos con un artista comercial de habilidades moderadas, es probable que lo pudiésemos considerar un mercenario, uno de los muchos que encontraron refugio de la tormenta en la cursi industria del cómic de la década de los cuarenta. Era una industria donde los sueldos eran míseros, se echaban muchas horas, el ambiente de trabajo era deprimente, y en el mejor de los casos la mayoría del producto generado era de mala calidad.

Sin embargo, aún con todas esas malas cartas en su contra, Wood logró hacerse un nombre en este rincón de las publicaciones estadounidenses. Sin embargo, hay que recordar que producía su obra para un medio editado a cuatro colores, aunque el que le dio más fama fue el color rojo sangre, resultado de un homicidio particularmente espeluznante.

Wood estaba considerado un dibujante poco talentoso incluso por sus propios compañeros. En 1942 abandonó sabiamente ese papel en favor de un puesto editorial como asistente del dibujante y guionista Charles Biro en "Crime Does Not Pay", el primer cómic mensual centrado principalmente en casos de crímenes auténticos.

Según el informe, fue en un bar de Broadway donde Biro, con gran energía, le habló a Wood sobre sus planes para realizar este innovador proyecto. La sinergia creativa de los dos neoyorquinos les llevó a ser partícipes de una asociación que duró más de una década y le hizo ganar un buen fajo de billetes a su editor, Lev Gleason.

La idea original de Biro se convirtió en un éxito inmediato al tocar alguna oscura y receptiva nota en el público estadounidense (además de ofrecer una refrescante alternativa a los cómics de superhéroes que entonces saturaban los quioscos.) Tal vez el embriagador y dulce aroma del éxito se convirtiese en intoxicante para el por lo general tímido Wood (que ya poseía una intensa pasión por el alcohol, aunque ahora empezaba a ser de importancia. De mucha importancia.)

Por supuesto, el éxito de "Crime Does Not Pay" engendró una avalancha de imitaciones. Con cada editor tratando de superar a la competencia, sus excesos crearon títulos cada vez más espeluznantes y gráficos. El resultado fue una investigación en 1954 de un subcomité del Senado que intentó vincular los comic books (en particular los crueles títulos sobre crímenes) con el aumento de la delincuencia juvenil en la posguerra. Pronto unos cuántos paquetes de cómics empezaron a ser rechazados por los quioscos. Los distribuidores finalmente se olvidaron de repartir los cómics más populares del género. Sin acceso al mercado, los cómics sobre crímenes empezaron a fracasar y luego desaparecieron. Sin trabajo (y sin suerte), la vida de Wood cayó en barrena.

Su único medio de vida en 1958 era como sórdido dibujante para revistas de trazo grueso. ¡La ingesta de uva de Wood tuvo que dispararse justo entonces! Su vida dio un giro decisivo a peor. A finales del verano de ese año, Wood entró en un taxi de sopetón y le dijo al conductor: "Me he metido en un problema terrible. Voy a dormir un par de horas y luego me voy a tirar al río".

Asumiendo que era la habitual conversación casual en el taxi, el conductor le respondió: "¿Ah, sí? ¿Qué ha pasado? ¿Es que has matado a alguien?" A lo que Wood replicó: "Sí, he matado a una mujer que me estaba haciendo pasar un mal momento en la habitación 91 del Hotel Irving. ¿Por qué no llamas a alguien de un periódico y te ganas unos dólares?" Después de dejar a Wood en el Regina Residence Hotel de Greenwich Village, el taxista fue directamente a la policía (que fue directamente al hotel donde estaba alojado Wood). Allí se encontraron con que un hombre que se ajustaba a la descripción de Wood se había registrado bajo el nombre de Roger Turner. La policía entró en la habitación y encontró a Wood en calzoncillos, con la ropa cubierta con tanta sangre que el gerente del hotel tuvo que pedir prestado un par de pantalones para él. Los policías entraron en la habitación 91 del Hotel Irving y encontraron el cadáver sin vida de la mujer, maltratado y ensangrentado, entre un mar de botellas de whisky vacías. Mientras tanto, en la Central de Polícia Wood daba todo tipo de detalles. "Perdí la cabeza", dijo como alucinado. "¡Me lo estaba haciendo pasar realmente mal!" Más tarde, el Juez estableció que el espeluznante crimen de Wood se cometió después de una borrachera de once días. Wood se volvió completamente loco y luego golpeó a su amante con una plancha eléctrica hasta matarla. Después de ver las fotografías de la policía de un Wood de 41 años completamente borracho, un reportero del Daily News escribió que parecía "un dibujo de un delincuente enjaulado de los que se publicaban en la revista "Crime Does Not Pay" que el delincuente editó una vez". Extrañamente, Wood solo fue sentenciado a cuatro o cinco años en Sing Sing acusado de homicidio en primer grado. Tal y como el juez le explicó a Wood: "me parece que por su forma de beber, usted y la fallecida son personas mentalmente enfermas, y el informe de libertad condicional me indica que este episodio fue un estallido de alcoholismo e intoxicación". Wood fue liberado de la trena después de apenas tres años, pero nunca fue capaz de encontrar el trabajo suficiente como para llegar de forma desahogada a fin de mes. Aproximadamente un año más tarde, aparantemente por culpa de una disputa por unos préstamos no pagados que solicitó mientras estaba en la cárcel, Wood fue asesinado y su cuerpo sin vida arrojado sin miramientos en la autopista Turnpike de New Jersey. ¡Por lo que es cierto, el crimen nunca beneficia a nadie!

SEGUNDO CASO DE ESTUDIO: BILL EVERETT 

El dibujante de cómics de la Golden Age, Bill Everett, se encontraba en una posición mucho mejor que Bob Wood. Era al menos tan creativo y talentoso como el resto de sus compañeros. Desafortunadamente, compartió la obsesión de Wood por el alcohol, un mono subido en su espalda que nunca podría sacudir por completo. A lo largo de los años arrasó lentamente su cuerpo y finalmente terminó por consumirle: espiritual, emocional y físicamente. 

Nacido en 1917, Everett abandonó el instituto y la Escuela de Arte, y comenzó su carrera en la industria del cómic por accidente. Después de dejar el mundo de la publicidad en Chicago se trasladó a Nueva York, donde el joven Everett estaba listo para agarrar a la ciudad por los tobillos y sacudirla para que cayesen todos los shekels de sus bolsillos. En cambio, terminó en las oficinas del paro, buscando desesperado un trabajo de cualquier tipo. A instancias de un amigo, decidió intentar dibujar cómics. Everett se desempeñó bastante bien en lo que entonces era una incipiente industria. Creó una variedad de coloridos personajes como Amazing Man, The Fin, Hydroman, y -el más notorio- el Príncipe Namor, The Submariner, cuyas aventuras todavía siguen apareciendo bajo el sello Marvel unos 50 años después de su creación. A diferencia de la mayoría de los trabajadores habituales del cómic, que simplemente sirven como engranajes en la maquinaria de la gigantesca cadena de ensamblaje editorial, Everett era un extraña ave, un talento verdaderamente versátil cuya capacidad llegaba mucho más allá de cumplir un solo papel. Al mismo tiempo, era un narrador imaginativo y un gran entintador con un estilo afilado y reconocible. Y a pesar de que sobresalía y se las arreglaba para hipnotizar a sus lectores, Everett nunca se tomó en serio el medio. "En realidad, no me interesaba en absoluto", proclamó una vez sin rodeos. "Me convencieron de que estaría bien trabajar en él". Al reflexionar sobre el momento en que conoció a esta leyenda de los cómics, el autor de la revista Raw, Kim Deitch, recuerda: "Everett era un tipo muy agradable. Era extremadamente servicial y se desvivía por animarte y hablar contigo sobre el negocio. Es otro de los casos de un tío con un grave problema con la bebida, tanto que se interpuso en su camino para poder convertirse en uno de los mejores artistas y guionistas del negocio. Everett era un alcohólico y eso es lo que terminó con él. Una vez casi consiguió salvarse, pero volvió al vicio y eso le terminó debilitando". El 27 de febrero de 1973, Bill Everett se jugó la última mano y murió sobre la mesa de operaciones. Su muerte no fue tan dramática como la de Bob Wood (Everett murió por complicaciones que surgieron durante una cirugía a corazón abierto), pero no fue menos definitiva.

(Finalizará)

jueves, 16 de noviembre de 2017

LOST IN TRANSLATION: MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ACCIÓN, LA LEYENDA DE KAMUI, por Bill Randall (1 de 4)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 227 (2000). Traducción: Frog2000.

Tanto el cowboy como el samurái tienen mucho que decir sobre las culturas que los han engendrado. Los dos provienen de géneros literarios que revelan profundas tendencias subyacentes sobre cómo estas culturas son capaces de reflexionar sobre lo que son. En los Estados Unidos, artistas como John Ford y Cormac McCarthy han utilizado tiroteos y ladrones de ganado para descubrir el individualismo feroz prioritario en la imagen que tienen los estadounidenses de sí mismos. En Japón no es muy diferente: las historias de samuráis y ninjas aprovechan los rudimentos feudales residentes en las infraestructuras de la sociedad para configurar un punto de referencia universal para los ciudadanos que forman parte de la cultura, siendo capaz de absorberlos mucho más que los referentes de los occidentales estadounidenses. El Bushido, el código de honor del samurái, se ha adaptado para todo, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las prácticas empresariales actuales. Esto ha proporcionado una base fecunda para los artistas del género. De entre todas las épocas, la más conocida son los cincuenta, cuando Akira Kurosawa estuvo rodando películas de forma habitual sobre el tema. Una década después, otro artista de primera fila empezó a utilizar el medio de una forma bastante diferente. En las páginas del legendario y avantgarde magazine manga GARO, el autor Sanpei Shirato creó una historieta que no solo revitalizó el género, sino que añadió gasolina al entonces incendiario movimiento estudiantil.

Era la época más adecuada para el renacimiento del género, porque los sesenta en Japón supusieron una era de grandes cambios en las estructuras de poder y culturales, mucho más que en los Estados Unidos. En el país oriental gran parte de la contienda fue resultado del activismo marxista. El marxismo impregnó la vida intelectual japonesa durante los sesenta, y aún sigue figurando en el pensamiento y la política nacionales. Incluso hoy, el Partido Comunista de Japón (JCP) tiene sitio en la Dieta Nacional. Para comprender la extensión del pensamiento marxista en Japón, basta con mirar al actual rey indiscutido de su mundo cinematográfico, Hayao Miyazaki. Más conocido como el director de la película japonesa más exitosa desde el punto de vista financiero, Mononoke Hime (La Princesa Mononoke), de 1997, Miyazaki desempeñó un papel fundamental en la unión de animadores del estudio de cine Toei Doga durante los cincuenta y sesenta. Además, alguna vez ha comentado que su trabajo en "Nausicaä del valle del viento" (disponible en seis tomos por Planeta) narra su desilusión y su total desaprobación de la ideología marxista. El manga llegó a su finalización en 1994.

Para alguien de la estatura cultural de Miyazaki (en 1993 incluso fue presentado junto a Kurosawa en un programa especial de entrevistas en Nihon TV), mantener públicamente durante mucho tiempo las creencias marxistas demuestra claramente su grado de aceptación en Japón. Quizás la mejor analogía con un estadounidense podría ser imaginarse a Stephen Spielberg deshaciéndose de su copia de Das Kapital.
Claramente, Japón no sufrió ni a Joseph McCarthy ni el Temor Rojo. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial muchos marxistas fueron héroes. El PCJ fue uno de los pocos que denunció públicamente las agresiones imperiales de Japón, una postura que llevó a muchos de ellos a la cárcel. Después de la devastación de la guerra, la posición del PCJ atrajo a jóvenes estudiantes idealistas que se oponían al imperialismo y el nacionalismo. Además, el PCJ llevaba asociado desde hacía tiempo con movimientos estudiantiles como el Shinjinkai o "New Man Society", un grupo que empezó en 1918, muchos de cuyos miembros ascendieron a posiciones influyentes en el PCJ. Por lo tanto, los movimientos estudiantiles se centraron en las reformas sociales, a menudo relacionadas con el trabajo. De hecho, la inquietud estudiantil a lo largo de los años 1920 y 1930 principalmente residía en las preocupaciones laborales: un graduado universitario en 1930 tenía menos del 50 por ciento de posibilidades de encontrar trabajo en comparación con el 81% de 1923. Los estudiantes se fijaron en las promesas realizadas por el sistema universitario sobre el estilo de vida seguro, y se rebelaron cuando dichas promesas fracasaron. Las perspectivas en la situación de posguerra eran peores. El sistema universitario se había vuelto obsoleto y corrupto, plagado de profesores incompetentes y dificultades financieras. Los grupos marxistas de largo recorrido proporcionaron una salida para las crecientes frustraciones. El erudito Henry DeWitt Smith señala que las actuaciones de estos grupos entre los años 20 y los 60 mantuvieron una consistencia asombrosa. Por lo tanto, la mezcla de rebelión juvenil y las teorías contra el sistema establecido fueron fermentado largamente a lo largo de los sesenta.

Esta mezcla pronto se volvió volátil. La primera gran revuelta estudiantil contra las autoridades estalló en 1960, cuando la Zengakuren (Federación de estudiantes de todo Japón) encabezó una protesta contra la renovación del Tratado de San Francisco o Tratado de Paz de San Francisco entre las Fuerzas Aliadas y Japón de 1951. La protesta evolucionó en batallas callejeras contra la policía. Esta tensión continuó durante los sesenta hasta que finalmente detonó en el año lectivo de 1968-1969. En junio de 1968, una huelga por las reformas en el sistema interno de la Facultad de Medicina cerró la universidad y los estudiantes se atrincheraron en los edificios. Pronto empezaron las huelgas por todo el país: de las 110 Universidades en huelga, 65 no lograron una resolución hasta finales de año.

(Continuará)

Notas de: "University upheavals of 1968-69", Henry DeWitt II Smith, de "Kodansha Encyclopedia of Japan", "Japan´s First Student Radicals" (Harvard University Press), de Henry DeWitt II Smith.

martes, 14 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED (y 36): COSAS ONLINE QUE ME PONEN ENFERMO, por Warren Ellis

Hoy, las cosas de las que estoy harto:

RSS. Ese super-poder geek de ser capaz de recopilar en una sola ventana las entradas más recientes de docenas de blogs, todas con los mismos gags recocinados sobre el peso de Michael Moore. Cantemos un salve, la próxima iteración del sistema operativo Apple va a contener una cosa para RSS. Mira, cuando Bill Gates dijo algo sobre comenzar un blog, todos asumieron que los blogs debían estar empezando a desfallecer. Pero cuando una corporación que se asocia con la repugnante Pepsi para hacer que la gente se trague lo último de Britney Spears asegura que está trabajando en una especie de habilitador de RSS, de repente los cánticos angélicales se pueden escuchar por todas partes. ¿Cuándo empezó a ser tan difícil entrar en un sitio web?

Blogs con el sufijo -pundit [experto] en el título. Deberían cambiarlo cuanto antes por wankerinbasement [pajero en el sótano]. No solo se trata de una palabra horrible que insinúa que alguien es un idiota con opiniones desinformadas sobre todo, sino que francamente, si tuviesen algún tipo de opinión útil sobre algo, tendrían un verdadero trabajo de mierda donde ofrecerla.

Blogs como herramienta de "democracia emergente". Funcionó bien para la campaña de Dean en Estados Unidos, ¿no? Aparentemente, la democracia emergente significa que siete mujeres con enormes anteojos y vestidas con estampados florales de nailon de 1974 harán aparición allí donde quiera que tengas tu próximo compromiso para dar una charla. Significa pagar por un ordenador y una conexión a la red, y a menudo una web, y llamarlo libertad de expresión. Escucha, la libertad de expresión es ese lugar de Westminster que se llama Speaker's Corner donde la gente se puede parar un rato para despotricar sobre cualquier cosa que les guste. Recibir una factura por transmitir lo que se te pasa por la cabeza amortiguada por tu televisor se llama dinero tirado a la basura. Usar tu dinero para decirle a cualquiera que los hospitales deberían empezar a competir por su trozo del pastel y que las escuelas no necesitan calefacción se llama Mira A Ese Puto Loco De La Esquina.

"Cultura libre". O personas con trabajos asalariados que me dicen que no debería tener el derecho de poseer y controlar mis ideas y propiedades creativas, y que tampoco puedo decidir que se transmitan de la forma que a mí me parezca. Coge y gánate la vida únicamente con tu propia imaginación durante diez años y luego vuelves y hablas conmigo. Y quítate las legañas. O ve y diseña tu propia casa y hazte responsable de ella con tu dinero y el sudor de tu frente, y yo cogeré y me iré a vivir en ella. ¿Lo pillas? Lárgate bien lejos.

El personal de los bares suele quejarse de que el tabaquismo pasivo representa un riesgo para su salud. Así que tu trabajo es engatusar a los clientes para que consuman sabrosos venenos, disolver disputas, embotellar líquidos, limpiar el veneno derramado, inhalar las enfermedades de los viejos mientras gritan que les administres más cerveza sin receta, lidiar con una docena de diferentes tipos de agresiones físicas, ¿pero es el tabaquismo pasivo una amenaza para tu salud? No necesitas nuevas leyes, necesitas nuevo curro. (No, esto no tiene nada que ver con la red. A callar.)

Hippies. (También tenía que decir algo que contentase a todo el mundo.)

-Warren (en algún momento de 2002-2004)

lunes, 13 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 35: UNA SUCIA COLECCIÓN DE COSAS, por Warren Ellis

Tareas pendientes: aplastar un insignificante humano

Llevo tiempo sin actualizar la columna. Muy mal. El motivo es que estoy intentando planificar para el próximo año una serie de novelas gráficas de 48 páginas. Por lo que mis pensamientos son poco coherentes. Como un escasamente elaborado bukkake del córtex.

He podido escuchar la mitad de una grabación pirata de uno de los conciertos de regreso de los Pixies. Me complace informar que estos viejos mamones todavía lo tienen. Es tan crudo y hermoso como el EP "Come On Pilgrim". Incluso aunque toquen "U-Mass", que me sigue pareciendo horrible. Pero escuchar nuevamente "Wave Of Mutilation" y "Levitate Me" es maravilloso. Deberían poner "Levitate Me" en mi funeral. Eso significa que soy oficialmente del grupo demográfico VH-1. Puede que mi funeral se celebre antes de lo que pensáis.

La relación amorosa con la música islandesa ha continuado con el nuevo single de Mum titulado "Nightly Cares". Frágil y encantador, un regreso al tono del primer álbum. ¿Todavía los llamamos álbumes? ¿O solo lo hacen los usuarios de VH-1? Si los llamo álbumes, ¿tendré entonces que llamar a las canciones "pistas" o "cortes"? ¿Debería denominar "fraseos" a los acordes de guitarra? Parece un tanto confuso. La verdad es que no soy capaz de funcionar bien con los 36 cumplidos. El nuevo de Mum lo he pillado gracias a Scott Booker, mánager de los Flaming Lips. También me ha enviado algo de ellos. (¿Has escuchado lo último de los Chemical Brothers?) Y lo nuevo de Devendra Banhart. Necesito ponerme con todo este fin de semana. En el periódico de la mañana, Momus le daba a Banhart una irónica patada en la entrepierna. He donado cinco dólares para poder descargarme un montón de cosas de Momus. Anoche me escuché su premezcla de "Spooky Kabuki" y luego tuve un sueño en el que aparecía en un programa musical con temática de Mishima y el ALL THAT JAZZ de Bob Fosse entre medias. Si, es posible que se me esté yendo la olla.

¿Se le podría denominar álbum si solo son un montón de mp3 descargados?

El libro de Paul DiFilippo, A MOUTHFUL OF TONGUES, me parece absolutamente deforme. Es como un compendio de sexo grupal entre George Batailles, Samuel Delany y HP Lovecraft. Y encima se las arregla para sacarles el jugo a todos y convertirlo en algo crónico. Es extremadamente sucio. Te gustará.

Si las autoridades sanitarias de California se salen con la suya, el semen se terminará convirtiendo en una sustancia controlada. Me parece muy divertido. Fijémonos cómo Florida se convierte en el Valle del Porno. En ese sentido ya es han empezado a montar exitosas operaciones de "porno realidad". El tráfico de mi blog, diepunyhumans.com, aumentó considerablemente en cuanto empecé a recopilar información sobre el brote del virus de la inmunodeficiencia humana. Miles de fanáticos de la pornografía fueron arrastrados hasta mi web por Google, solo para encontrarse con la noticia sobre un tipo que se le fue la cabeza después de consumir butano, se cortó los dedos de los pies y empezó a freírlos para hacerse un sándwich caliente. Luego ofreció las sobras a la policía y a los médicos que habían acudido. Tal como era de esperar, afirmó que sabían a pollo.

Eso es lo que se dice.

-Warren (en algún momento de 2002-2004)