miércoles, 7 de diciembre de 2016

12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK METAL (10/12): MENTORS - GET UP AND DIE


Mentors - Get Up And Die EP
(Mystic Records, 1982)

A1-Going Through Your Purse
A2-Get Up & Die
A1-Peepin Tom
B2-Woman From Sodom

Con letras con la ética de una sentina, fueron los Mentors una banda de punk metal nacida en 1979 en Seattle, pero incrustada rápidamente en la escena hardcore punk angelina, donde se celebró con todos los honores su estilo basado en la música cafre y la tocada de pelotas de todo lo que apestara a políticamente correcto que no encajase en los angostos esquemas de los cuatro rednecks que formaban la banda. Calificaban su estilo como "rape rock" y se quedaban tan anchos, actuaban camuflados con capuchas que les hacía parecer perversos monjes y nadie sabía si todo era un chiste poco elaborado o es que eran así de palurdos. Jeff Dahl tocó con ellos el bajo, pero tuvieron más éxito cuando derivaron hacia un heavy metal sin vitalidad, olvidando el estilo amazacotado y de sonido escuálido pero lleno de energía que habían cultivado en EP´s como este, del que tomarían buena cuenta grupos especialistas en el ruido de la altura de Drunks With Guns. Eran música para basura blanca sin remedio y así es como debería recordarse su prolongada pero banal existencia.

AQUI.

lunes, 5 de diciembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 4 DE 7)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 1 de 7.) Parte 1parte 2, parte 3.

Groth: Tengo entendido que llegaste a iniciar tu propio syndicate. Creo que se llamaba Acme.

Groening: Fue Lynda Barry quien le puso el nombre. Lo empezamos en 1985. 

Groth: Creo que fue cinco años después de que hubieses empezado con tu tira. Al menos sé que estabais sindicados en él Lynda Barry, John Callahan y tú. ¿Había alguien más?

Groening: No. Éramos reacios a  hacer lo que en realidad necesita un sindicato para que funcione, que era quedarse con un buen porcentaje de dinero. Ya costaba bastante tenerlo funcionando (era todo un dolor en el culo) con nosotros, así que supongo que con más gente habría sido todavía peor.

Groth: Ya veo. ¿Siguen estando sindicados Lynda y John?

Groening: Lynda decidió que iba a montárselo por sí misma, y me parece bien, porque cuando funcionas por ti mismo, puedes trabajar tan duro (o no) como quieras.

Groth: ¿Y qué hay de John Callahan?

Groening: Una de las empleadas de la empresa de Life in Hell se marchó y se llevó a Callahan con ella. Terminaron teniendo mucho éxito. Me parece bien por el mismo motivo que me alegro por Lynda, solo que... bueno, ya sabes. Publicar material marginal puede ser una tarea ingrata.

Groth: Sé bien de lo que estás hablando.

Groening: La gente suele creer que te estás aprovechando de ellos. Quiero dejar claro que cuando pienso en aquella época, te puedo asegurar que no hicimos mucho dinero. Tampoco es que nos divirtiésemos demasiado.

Groth: Así que ahora Acme tan solo te distribuye a ti.

Groening: Solo a mí.

Groth: Creo que Deborah publicó un tomo tuyo que tuvo mucho éxito.
Groening: Mi primer tomo fue Love in Hell [El amor es el infierno]. Había hecho una serie de tiras que trataban sobre las relaciones, y Deborah las reunió y las publicó. Recuerdo que fue el 1 de noviembre de 1984. Deborah y yo decidimos que teníamos que publicar un libro por Navidad, sin tener ni idea de cómo hacerlo. Y lo sacamos un mes después, el 1 de diciembre. Yo estaba trabajando en una tienda de discos. Me gusta mucho la música, así que diseñé el formato igual que el de la carpeta de un disco, 12"x12", porque pensaba que así lo podría vender en las tiendas de discos. En los primeros meses vendimos 20.000 copias, y de esa forma llamamos la atención de Pantheon Books, una editorial de Nueva York que solía basar lo que publicaban en la búsqueda de autores que hacía Art Spiegelman. Él fue el que puso a sus editores detrás de nuestra pista. Art estaba haciendo Maus para Pantheon.

Deborah también publicó mi segunda tomo, Work is Hell [El trabajo es el infierno], y Pantheon compró los derechos. Publicaron todos mis tomos hasta 1990, que fue cuando me cambié a HarperCollins.

Groth: Te fuiste porque terminaste cabreándote con Pantheon, ¿no?

Groening: Despidieron a mi editori y yo me fui con ella.

Groth: ¿Qué crees que ocurrió con esa editorial? ¿Te caían bien los editores que también renunciaron como apoyo a tu editora?

Groening: Conocía a las personas que estaban involucradas, aunque trabajasen lejos de mí. Las políticas de oficina suelen ser muy peculiares. Mi relación con el Reader fue cuesta abajo en cuanto hicieron cambios de personal. Acabaron despidiéndome. Como resultado, juré no volver a poner los pies en una oficina de periódico, y aunque mi tira lleva publicándose en el L.A. Weekly desde 1986, nunca he entrado en su edificio. De todas formas, hasta donde he podido saber, me parece que mi estancia en Pantheon fue tan desafortunada como innecesaria. 

Groth: Sé que en algún momento empezaron a rondarte sindicatos de tiras de periódico que se habían interesado en tu cómic, pero además querían que rebajaras el tono o incluso que cambiaras el título por el de "Life in Heck". 

Groening: Uno de los periódicos que quería publicar mi tira me preguntó si podían cambiar el título. Les dije que sin problemas, porque pensaba que sería una cosa graciosa que comentar en las entrevistas. Luego me di cuenta de que también podían terminar siendo el blanco de mis bromas. Así que cuando hablé de nuevo con ellos, la mujer que me había sugerido cambiar el título me dijo que tan solo estaba bromeando. Los editores del diario (y me imagino que también la gente del sindicato) suelen sospechar mucho de los historietistas. Se piensan que siempre estamos tramando algo raro. Y es cierto. Es muy difícil que te modifiquen algo que has rotulado a mano.

GRANDES SENTENCIAS Y PEQUEÑOS DIBUJOS

Groth: Una vez comentaste que preferías escribir en lugar de dibujar, y que ante todo te consideras escritor. ¿Te interesa la escritura de ficción?

Groening: Me gusta hacer dibujos animados, pero creo que se ven limitados por el número de palabras que puedes utilizar para seguir manteniendo la atención del lector. Hay ciertas ideas que se prestan perfectamente para ser representadas en forma de dibujos animados, y otras tienes que hacerlo en forma de prosa. En el pasado he intentado traspasar el límite de las palabras que se pueden utilizar en los dibujos. Pero en los últimos años he frenado un poco la verborrea.

Groth: ¿Alguna vez te ha frustrado Life in Hell porque has creído que el formato era un poco limitado?

Groening: Si no eres capaz de dibujar algo que se te haya ocurrido, será mejor que abandones la idea. Como mis habilidades para el dibujo son bastante limitadas, hay cierto número de cosas que intento evitar. 

Groth: ¿Son limitadas tus habilidades para el dibujo o en realidad has establecido un estilo propio que es el que sueles usar?

Groening: La verdad es que alcancé el nivel de dibujo que suelo utilizar bastante pronto. Siempre que he intentado dibujar mejor, el resultado ha acabado siendo muy feo. Me pasé un par de años intentando imitar a Robert Crumb, sin tener ni idea de cómo podría imitar ese estilo de rayitas que usaba en los Zap! Comix. Finalmente volví a usar mi estilo primerizo, que tanto había ido refinando en quinto curso.

Groth: ¿Alguna vez has querido convertirte en un dibujante virtuoso del estilo de Wally Wood?

Groening: Nunca he tenido la paciencia suficiente como para pasarme mucho tiempo haciendo una sola cosa. Algunos de mis compañeros de clase dibujaban mejor que yo, y sabía que nunca podría alcanzar su nivel, así que mucho menos el de Bill Elder o Jack Kirby. 

Groth: La mayoría de las tiras se concentran en comunicar una idea. Por tu parte no tienes que hacer algo demasiado elaborado para comunicar algo que se te haya ocurrido. 

Groening: Muchos de mis historietistas favoritos tienen un estilo bastante sencillo. Me gustan Charles Schulz, James Thurber, Dr. Seuss. 
Groth: Uno de los rasgos característicos de Life in Hell es que la tira suele estar centrada en lo que yo llamo el reino de lo privado: las relaciones interpersonales, el lugar de trabajo, el colegio. A diferencia de otras como Doonesbury, me doy cuenta de que en tu caso no te gusta cubrir aspectos políticos.

Groening: Durante estas últimas semanas la tira ha estado dedicada a la Guerra del Golfo, pero tienes razón... cuando se me presentó la oportunidad de crear mi propio cómic, quise hacer lo que me rondaba por la cabeza hace tiempo, las cosas que más me preocupaban: amor, trabajo, sexo, muerte, lo básico. Siempre me ha maravillado que haya tantos historietistas que se ocupan de ideas políticas de una forma densa, o pasan a concentrarse en las triviales inconsecuencias de la vida, mientras que los infernales trabajos y vidas amorosas, o el miedo a la muerte de la gente siguen inexplorados.

Groth: ¿Te refieres a que no te consideras una persona con una ideología o altamente politizada?

Groening: Si pudiese hacer algo político desde un ángulo humorístico, lo haría. Pero cuando he intentado hacer alguna vez humor político, no me ha parecido demasiado gracioso. De vez en cuando he dibujado alguna tira política, y creo que toda mi obra tiene implicaciones políticas, pero parte de mi postura se basa en dejar que la gente encuentre por sí misma el mensaje y decidan ellos mismos en lugar de que yo se lo deje mascado. De hecho, esto es lo más lejos que voy a llegar hablando sobre mis cosas. No es mi labor explicar la tira, pero si otras personas encuentran algo en ella, me alegraré un montón.

Groth: Así que te has visto obligado a abordar la Guerra del Golfo en tu tira.

Groening: Estaba a punto de empezar una larga serie de historietas titulada "Binky´s Guide to Love" [Guía para el amor de Binky], que de alguna forma revisitan y expanden Love is Hell. Entonces empezó la guerra, por lo que dibujé algunas tiras de Akbar y Jeff donde llevaban puestas máscaras de gas y hablaban sobre la guerra. 

Groth: Cualquiera que se lea tus tiras se dará cuenta de que la siguiente pregunta es una obviedad, pero, ¿qué opinas de la guerra?

Groening: Creo que es desastrosa. Creo que es negativa para el Mundo en general, y mala para los Estados Unidos, y tampoco va a lograr alcanzar los objetivos planteados que nos han expuesto para justificarla. La tira que acabo de terminar empieza con la siguiente pregunta: "No me gustaría ser impertinente, pero ¿cuándo vamos a saber cuándo hemos ganado?" Me alegra que la guerra parezca tener tanto éxito, pero en realidad no sabemos lo que está pasando porque todo está censurado.

Groth: ¿Es la primera vez que abordas un suceso tan grande en una serie consecutiva de tiras?

Groening: Es la primera vez que hago material contra Reagan. De hecho, Life in Hell empezó en 1980, en la época de Reagan, y te juro que si Bush no hubiese sido elegido presidente hubiese cambiado el nombre de la tira por el de "Life is Swell" [La vida es estupenda]. Pero no es eso lo que pasó. 
Groth:  Hablando en general, supongo que políticamente te ves más cerca del centro.

Groening: Me gusta pensar que soy alguien moderado, pero supongo que el resto de nuestra cultura me definiría como un chalado de izquierdas.

Groth: Te refieres al resto de la cultura de derechas. Pero incluso cuando hemos mantenido conversaciones privadas, nunca me ha parecido que seas alguien dogmático.

Groening: Para empezar, es muy difícil persuadir a alguien para que cambie su forma de pensar. Creo que uno de las meteduras de pata que suele cometer la gente de izquierdas es que están tan cabreados y resentidos que su actitud pendenciera suele garantizar que el mensaje se vaya diluyendo. Creo que Life in Hell resulta tan atractiva a mucha gente porque a pesar del título parece amigable. Espero meterme en el interior de la gente tanto como quiero entretenerlos.

Groth: ¿Pero no has dicho antes que resulta difícil persuadir a la gente, sin importar la forma de intentar hacerlo?

Groening: Dudo mucho que se pueda cambiar la forma de pensar de alguien. No sé, ¿tú crees que has podido cambiar alguna vez la forma de pensar de alguien?

(Continuará)

viernes, 2 de diciembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 3 DE 7)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 1 de 7.) Parte 1, parte 2.

LIFE IN HELL

Groth: Cuando te mudaste a Los Ángeles en 1977, creo que la ciudad te dio bastante asco.

Groening: Aún no tenía incorporados los filtros suficientes. Me parecía increíblemente espeluznante y pobremente planificada. Nada ha cambiado desde entonces. Incluso puede que haya ido a peor, pero ahora sí que tengo los filtros adecuados para enfrentarme a ella. Soy capaz de mirar más allá de la fealdad de la superficie.

Groth: Creo que nada más llegar, lo primero que intentaste fue conseguir un trabajo en el L.A. Free Press ¿no es cierto?

Groening: Era la única publicación underground con continuidad de la zona, así que me dirigí a su oficina en el Hollywood Boulevard, y nada más entrar me fijé en la recepcionista, que estaba llorando y diciéndose: "No quiero trabajar más para estos bastardos".

En esa época, la revista había sido adquirida por Larry Flint. Lo primero que hicieron fue un gran artículo metiéndose con él, y cuando él se compro un ejemplar a la semana siguiente, habían impreso en primera plana una disculpa. Una semana después Flynt cerró el periódico sin pensárselo. Puede que la cronología de los hechos me haya bailado un poco, pero las verdad es que las cosas ocurrieron en rápida sucesión.

Groth: Sé que después de ese trabajo fallido irías pasando por toda una serie de curros infernales, incluyendo uno como guionista y chófer de un antiguo director de Hollywood de 88 años.

Groening: Respondí a un anuncio del L.A. Times en el que se podía leer: "Se busca guionista y chófer", y el trabajo consistía en pasear en coche por toda la ciudad a un director de películas de Serie B retirado de 88 años, mientras que por las tardes me convertía en el último de una larga serie de "negros" que estaban escribiendo su auto-biografía. Era un trabajo espantoso, pero tan solo lo mantuve durante un par de meses.

Paseábamos de un sitio para otro durante todo el día, en viajes en coche terriblemente largos, y él se sentaba en el asiento trasero y me contaba historias sin importancia del Hollywood de los viejos tiempos. Solíamos detenernos en un Gourmet Chalet para que él se pudiera comprar un filete para la cena que costaba más de lo que yo ganaba en todo el día. Yo pagaba el filete con su tarjeta y él se lo llevaba envuelto en plástico. Por la noche, mientras se lo estaba comiendo, me sentaba en la mesa para echarle un vistazo al manuscrito (medía ya como medio metro), que empezaba a tener una consistencia blandurria. Era terrible. Cuando entrábamos en su apartamento, el "negro" que trabajaba durante el día me miraba de forma culpable y luego se esfumaba intentando evitarme. Yo tenía prohibido hablar con él.

Era una situación muy extraña, parecida a las que pueden verse en "Sunset Boulevard" [El Crepúsculo de los Dioses, 1950]. Y sus historias también eran una mezcolanza de cosas. Por ejemplo, confundía a Clark Gable con Stan Laurel y otras cosas parecidas. No hay más que decir que nunca se llegó a publicar el libro.

Groth: ¿Cómo te encontrabas de ánimos según ibas afrontando todas estas miserias laborales? ¿Intentabas buscar otra cosa, te esforzaste para que las cosas cambiaran?

Groening: Estaba completamente aturdido sin saber qué hacer. No sabía ni lo que estaba haciendo. Solía dibujar pequeñas historietas que fotocopiaba y grapaba para enviárselas a continuación a mis amigos que vivían en el Pacífico Norte. El nombre de mi comic book era Life in Hell, que por describirlo de alguna forma, era mi reacción al hecho de estar viviendo en Los Ángeles. Estaba muy deprimido, pero ni siquiera lo sabía. Supongo que se podría decir que mi situación era desesperada, excepto que sería mejor describirla como haberse quedado atrapado en un pozo de alquitrán. Vivía cerca de los Pozos LaBrea. Todos los días pasaba por allí.

Groth: Una geografía con mucho simbolismo.

Groening: No sabía qué hacer. Me dije que quizá tuviese más posibilidades metiéndome en televisión o en el mundo del cine, pero no sabía ni cómo empezar. Las murallas de los estudios eran demasiado altas como para poder escalarlas fácilmente, y no sabía como venderme y ni siquiera qué les iba a vender.

Una de las cosas que había aprendido en mi vida era la profesión de periodismo, por lo que en 1979, después de pasar por toda una serie de trabajos de ínfima categoría durante un año y medio, por fin se me presentó una oportunidad cuando empezaron a publicarse al mismo tiempo el L.A. Weekly y Los Angeles Reader. Maqueté el número piloto del L.A. Weekly, y le mostré al editor los cómics que solía hacer. No le impresionaron demasiado. Luego se los enseñé al editor del Reader y a él sí que le gustaron. 

Se llamaba James Vowell, y me contrató principalmente como repartidor del periódico, pero luego me nombraron "Director de Operaciones", que significaba que yo era la tercera persona que estaba trabajando en la oficina: los otros dos eran el editor y el editor jefe. Mi trabajo consistía en responder al teléfono, maquetar los anuncios, teclear cualquier cosa que me pidieran y repartir el periódico los jueves. Recogía los periódicos en la imprenta de Glendale, metía los 40.000 ejemplares en la parte trasera de mi coche y conducía por el centro de L.A. hasta Malibú, dejando paquetes de entre 25 y 50 periódicos en tiendas, cafeterías y restaurantes.

Groth: ¿Tenía la línea editorial del L.A. Reader algún rasgo contra-cultural?

Groening: Los Ángeles Reader pertenecía al Chicago Reader, que era el periódico semanal gratuito con más éxito del país. El Chicago Reader marcaba el tono de toda la prensa semanal de noticias alternativa, lo cuál les permitía a sus corresponsales expresar lo que quisieran con vagas correcciones por parte del editor. Existía la idea de que los escritores entusiastas tenían que tener la autonomía suficiente para poder ocuparse de los temas que más les interesaran. Los escritores estaban tan agradecidos que ni siquiera se daban cuenta de que les pagaban muy poco. Sus artículos se incluían tal cual se escribían, de modo que los anuncios destacaban un montón a su alrededor. Era como una labor asistencial, porque a los anunciantes no les indicaban lo que debían poner en sus anuncios. En realidad, me parece que éramos como una versión enrollada del New Yorker.

En Chicago el periódico funcionaba de perlas, pero Los Ángeles es un universo completamente diferente. La ciudad está llena de gente a la que se solía bombardear con expectativas en mayor medida que al típico lector del Reader, así que a ellos ni siquiera les parecía "hype", porque se asumía que aunque había "hype" en algunos casos, la forma de llevarlo a cabo era bastante incompetente. Nunca mentimos sobre la circulación del periódico, y tampoco solíamos conseguir grandes cifras. Era un periódico sólido, pero de ventas moderadas. Y la solidez es algo que no le interesa mucho a la gente de L.A.

Groth: ¿Simpatizabas con la línea editorial del periódico? ¿Te gustaba trabajar allí?

Groening: Claro. Estuve allí durante cinco sólidos años.

Groth: ¿Y estuvieron editando tu tira durante todo ese tiempo ?

Groening: En 1980, James Vowell me ofreció la oportunidad de incluirla en la parte trasera del periódico. Elegí el formato cuadrado de forma arbitraria y empecé a hacer Life in Hell, la tira de cómic. Me reportaba 25 dólares a la semana. En 1985 conocí en el Reader a mi esposa, Deborah Caplan. Seguimos viéndonos en el trabajo durante años. En esa época, en mi estilo desorganizado habitual, también estaba intentando sindicar mi tira. Creo que llegó a aparecer en cerca de veinte periódicos. Los cheques iban llegando de forma errática, pero en realidad no los tenía demasiado controlados. Una vez se me quedó uno debajo de una pila de papeles y no llegué a cobrarlo nunca. Siempre me pasaban cosas por el estilo. Al mismo tiempo, Lynda Barry también había sindicado su propio material. Los dos decidimos hacer lo mismo sin haberlo hablado antes entre nosotros, y como resultado de compartir nuestras miserias, nos convertimos en grandes amigos a pesar de la distancia geográfica.

Por otra parte, había conocido a Deborah y fue ella la que se ocupó de sindicar mi material. La animé para que dejase su trabajo, que la estaba volviendo loca, y a que empezase a vender anuncios publicitarios y a ejercer de representante de mi material. Y lo hizo. Fue entonces cuando la suerte empezó a sonreírnos.

Convirtió esa pequeña tira semanal en un negocio llamado la Empresa Life in Hell. Después de un tiempo se convirtió en algo enorme. Ahora hemos licenciado algunas camisetas y otras cosas, pero por supuesto, al lado de los Simpsons, Life in Hell parece una gota en el Océano.

(Continuará)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK METAL (9/12): CRYPTIC SLAUGHTER - LIFE IN GRAVE


Cryptic Slaughter - Life In Grave
(Not On Label, Cassette, Single Sided, 1985)

A1-Flesh Of The Wench
A2-Necessity Supreme
A3-Life In Grave
A4-War To The Knife
A5-Rest In Pain

Fue cuando escuché por primera vez a Cryptic Slaughter cuando por fin pude confirmar cuál es el punto de ruptura con el hardcore, esa fina línea que separa el estilo de punk acelerado de una banda del speed metal de la siguiente. Alabados como pioneros que fueron del género, su demo (remasterizada en años recientes con un sonido inflado que le quita encanto al tumulto desvencijado de esta maqueta), los de Santa Mónica querían parecer una taladradora, y a veces lo consiguen, pero temas como "War To The Knife", que buscan la contundencia sobre cualquier cosa, terminan comunicando en su lugar los momentos absolutamente divertidos que los entonces tres componentes de la banda experimentaron mientras estaban grabando.

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martes, 29 de noviembre de 2016

12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK METAL (8/12): CIRCLE JERKS - WöNDERFUL


Circle Jerks - Wönderful
(Combat Core, 1985)

1-Wönderful
2-American Heavy Metal Weekend

Circle Jerks son los artífices de uno de los álbumes más reconocidos del hardcore punk de todos los tiempos, "Group Sex", donde se ventilaban catorce temas en quince minutos y pico. Sin embargo, en siguientes tentativas empezaron a perder fuelle y se convirtieron en una banda punk del montón. En algunos de sus discos como "Wönderful" (de donde se desgaja este single de dos canciones editado en 12"), el grupo vuelve a las andadas, si no musicales, por lo menos en intenciones. Restemos importancia a la convencional tonada punk de la cara A (la diéresis en la "o" es una evidente chanza), y fijémonos en el tema de la cara B titulado con toda la mala baba "American Heavy Metal Weekend", donde los Jerks se ponen ácidos y parodian y se recochinean de la moda heavy metal del momento. La música es un calco de ese estilo tan caricaturesco con el que se pronunciaban cientos de chavales con aspecto de mamarrachos (o superhéroes) embutidos a presión en licra, y las letras juegan al despiste y expulsan ácido mientras se cachondean de los yanquis blancos del metal, tan orgullosos de su país, que compran instrumentos extranjeros (japoneses, ingleses y etcétera) para propagar "mensajes" bastante rednecks. Lástima que del disco homónimo de los Circle Jerks no valga la pena más que la mitad de las canciones, pues de tanto remedar a bandas de jevi, el grupo termina convirtiéndose en lo simulado.

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lunes, 28 de noviembre de 2016

MATT GROENING, UNA ENTREVISTA DE GARY GROTH (PARTE 2 DE 7)

Matt Groening, una entrevista de Gary Groth.
(The Comics Journal 141, abril de 1994. Parte 1 de 7.) Parte 1.

Groth: ¿Crees que llegó a influir profundamente tu concepción sobre el medio del cómic?

Groening: Antes incluso de empezar a leer, me acuerdo de estar gateando por la sala de mi casa, enredando con algunos libros de ilustraciones. Había uno de Ronald Searle titulado "The Female Approach" en el que aparecían una serie de dibujos de las The Belles of St Trinian's, una escuela para chicas llena de delincuentes que solían apuñalarse unas a otras con tijeras. Era brutal para alguien de cuatro años, recuerdo que se me ponían los ojos como platos. Justo en mitad de ese libro aparecía una escena de dos páginas llamada "The Fall of St. Trinians" [La caída de St. Trinians] que consistía en un dibujo muy, muy detallado de cómo las chicas estaban quemando la escuela y torturando a los profesores y a los estudiantes que no se habían rebelado. Esa supuso una de mis mayores influencias.

Groth: Ciertamente tuvo que llamarte mucho la atención.

Groening: Suele haber demasiada preocupación acerca de cómo las imágenes e ideas son capaces de afectar a los niños de una forma adversa, pero recuerdo que cuando yo era un crío estaba fascinado por ambos extremos de los esfuerzos humanos, y en mayor medida por los del lado negativo, la muerte, la violencia y  otras cosas mórbidas por el estilo, porque me daba cuenta de que eso es lo que más suele sacar a las personas de sus casillas.

Groth: ¿Qué hay de la E.C.?

Groening: También solía tener sus cómics cerca, pero mi hermano y sus amigos los criticaban bastante, porque decían que tenían demasiada letra y eran aburridos. Mark tenía algunos amigos que se habían montado una casa-árbol secreta encima del garaje, y la única forma de acceder a ella era subiendo por una escalera de madera cerca de la pared, y cuando estaba arriba te tenías que arrastrar por un tablón verdaderamente estrecho. Recuerdo que nos pasamos años mirando hacia arriba, sin atrevernos nunca a subir. Por fin, cuando cumplí siete años tuve los arrestos necesarios para subir por la escalera y caminar por el tablón, y me encontré con todo un cargamento de cómics que alguien se había dejado abandonado allí, y todos eran magníficos cómics de los cincuenta, también había algunos números de la revista MAD.

Groth: ¿También te empezaste a interesar a finales de los sesenta y principios de los setenta por los cómics de superhéroes mainstream de la DC y la Marvel?

Groening: Solía leer Batman y Superman, pero me parecían una pérdida de tiempo. Cuando iba a sexto, descubrí Spider-Man, y pensé que era un material increíble. Los primeros cuarenta números de la serie me atraparon completamente, pero luego fui perdiendo interés. En esa época me gustaban otros cómics de la Marvel, como los Cuatro Fantásticos y Thor. El dibujo me parecía asombroso. Steve Ditko era mi favorito, porque no parecía estar a la moda y sus personajes resultaban bastante desagradables. Por esa época, mis precoces y pequeños colegas y yo solíamos ir a una librería del centro de Portland y rebuscar en la sección de arte para adultos, donde nos podíamos encontrar con algunos tomos de historietistas antiguos, de esa forma fue como descubrí muy pronto la historia de los cómics, los Katzenjammer Kids, Krazy Kat, Yellow Kid. Me fascinaban. Luego descubrí a Saul Steinberg del New Yorker, y me pasé unos cuantos meses intentando imitarlo.

También nos montamos un club que se llamaba el Creature Club, porque nos fascinaban los monstruos y todo lo macabro. Amábamos revistas como Famous Monsters of Filmland, las películas de Ciencia Ficción y las historietas de Charles Addams. La cuota de socio del club consistía en todo el dinero que pudiésemos reunir. Ahorramos cerca de 25 o 30 dólares y empezamos a buscar Famous Monster of Filmland y nos compramos todos y cada uno de los números. En nuestra casa-árbol secreta, un edificio abandonado que estaba cerca de donde vivíamos, fuimos capaces de reunir una gran colección de revistas de monstruos y Playboys. Desafortunadamente, unos chicos mayores invadieron la casa y nos quitaron la colección. Mis amigos y yo empezamos a dibujar cómics en sexto. Primero empezamos a parodiar los de Batman, solíamos dibujar versiones bastante libres de ese personaje, y luego ya empezamos a crear nuestros propios personajes. El primero que me inventé fue un niño que se llamaba Joe, que era como el precursor de Akbar y Jeff. Tenía una nariz muy larga y los dientes de abajo le sobresalían, mientras que sus dos ojos tenían el mismo tamaño que la nariz, algo que yo pensaba que era tremendamente hilarante.
Groth: Estudiaste en el Evergreen State College.

Groening: Empecé allí en el ´72.

Groth: Se suele describir el Evergreen como un colegio experimental. ¿Podrías comentarnos un poco cómo era?

Groening: En los sesenta había un montón de palabrería sobre la educación progresista, pero la realidad era que los colegios más progresistas solían ir parejos a las Universidades más importantes o estaban en la casa de alguien. Evergreen era un instituto fundado por el Estado que empezó en 1971 y que quería alcanzar ciertos logros progresistas: allí no había cursos, ni clases obligatorias, y en general, la forma de estudiar era bastante independiente. Para mí era lo ideal.

Me pasé peleando con profesores y la administración durante todo el tiempo que estuve en el instituto. En realidad, ir al instituto me parecía excitante gracias a todas esas manifestaciones en contra de la guerra y también por la contra-cultura que se respiraba allí, era muy divertido. Pero Evergreen estaba muy bien, porque era la primera vez que acudía a una institución en la que no tenía que pelearme para hacer lo que quería, y para un niño como yo esa era la mejor forma de seguir estudiando.

Groth: Me parece que no te gustan demasiado las estructuras disciplinarias.

Groening: No, en realidad creo en la disciplina. Evergreen era un lugar muy disciplinado. Pero también creo en la flexibilidad. Algunos estudiantes responden bastante bien a la disciplina aplicada por alguien, otros no lo hacen, y tampoco creo que la creatividad tenga que ser despreciada o desaprobada de la forma en que he visto que suele hacerse. Creo que todo lo que he logrado hasta ahora ha sido a despecho de mis estudios en lugar de gracias a los mismos.

Groth: ¿Cómo llegaste a convertirte en el editor del periódico del campus de Evergreen?

Groening: Estuve escribiendo artículos durante un par de años para el periódico, y solía pasarme por su oficina. Era divertido, así que acabé involucrándome cada vez más. En el colegio no habíamos recibido clases de periodismo ni nada parecido. Las noticias del periódico eran muy irreverentes. Yo pensaba que el humor bienintencionado sería recibido positivamente por todo el mundo, pero no conseguimos más que quejas airadas. Nos metíamos con la gobernadora del Estado, una mujer que era virulentamente anti-ecologista llamada Dixie Lee Ray. En el Colegio también nos criticaron algunas otras cosas, porque como se veía asediado por legislaciones estatales por ser un paraíso para "los hippies, poetas y revolucionarios", tal y como comentaba la propia senadora, había un montón de gente que se creía que estábamos haciéndole un flaco favor a la institución. Pero yo sentía que mi forma de hacer periodismo era lo que debería enseñarse en sus cursos.

Groth: ¿Te refieres al lema del Colegio: "Lograr las cosas sin esfuerzo"?

Groening: [Risas.] Claro. Bueno, recibimos un montón de duras críticas en algunos de los cursos de Escritura y Arte, supongo que lo que estaba haciendo era buscar problemas.

Groth: ¿Qué tipo de cosas solías escribir en el periódico?

Groening: Escribía todo tipo de cosas de interés local, algunas críticas de libros que había leído, hacía algunas historietas. Allí fue donde me topé con algunos historietistas de mucho talento: Lynda Barry, Steve Willis, Charles Burns, y otro tío que ahora está desaparecido, Jim Chupa.
Groth: Creo que alguna vez has comentado que fue Lynda Barry quien te animó a ti a hacer historietas, ¿no es cierto?

Groening: A mediados de los setenta el movimiento underground de los comix estaba prácticamente muerto. Lo único que recuerdo que se podía encontrar en esa época era Arcade, y parecía una revista solitaria que anhelaba tiempos pasados, como si se hubiese pasado una moda y no hubiese nada que la reemplazara. También es cierto que yo no creía que alguna fuese a tener la oportunidad de ganarme la vida haciendo cómics, porque tenía bien presente cómo era mi dibujo y las cosas que me interesaban.

Entonces llegó Lynda Barry, que en ese momento estaba haciendo historietas como diversión privada. Me cambió los esquemas. Se lo pasaba estupendamente haciendo lo que se le ocurría, sin obedecer regla alguna, sin saber qué es lo que iba a pasar a continuación. Los comix underground estaban repletos de cosas chungas y alucinatorias, arengas contra la policía y los padres, pero Lynda se encontraba del todo en otro plano.

Groth: Parece que en tu caso has intentado evitar por completo los elementos verdaderamente escatológicos del underground. ¿Fue una decisión que habías tomado de forma consciente, o era más una cuestión de que te estabas dirigiendo en otra dirección que te interesaba más?

Groening: A mí me encantaba el Zap! y Robert Crumb, pero no me gustaba el material más airado. Al principio me dije: "Seguro que esta es una fase por la que tienen que pasar los historietistas, pero tío, si ahora están haciendo esto, ¿qué es lo que van a hacer dentro de unos años?". No me daba cuenta de que esos tíos estaban en lo más alto en ese mismo momento.

Siempre he querido alcanzar al gran público. Supongo que en tu camino te puedes encontrar con unos cuántos obstáculos, como ciertos símbolos y palabras tabúes, y creo que eso te garantiza que tu mensaje no vaya a llegar hasta donde debería. Puede que si otra gente no hubiese peleado esas batallas, hubiese tenido que hacerlo yo, pero como ellos lo estaban haciendo bastante bien, yo podía dedicarme a otras cosas.

(Continuará)

viernes, 25 de noviembre de 2016

SURF PUNKS


Surf Punks ‎- Surf Punks
(Day-Glo Records, 1979)

A1-My Beach
A2-Shoulder Hopper
A3-The Dummies
A4-Beer Can Beach
A5-Surfer's Nitemare
A6-I Live For The Sun
A7-My Wave
A8-Meet Me At The Beach
B1-Big Top
B2-Somebody Ripped My Stick
B3-Letter From Hawaii
B4-Can't Get A Tan
B5-The Surf Instructor
B6-Punch Out At Malibu
B7-Bird Bathroom

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