miércoles, 23 de abril de 2014

THE MUMMIES - DOUBLE DUMB ASS... IN THE FACE 2X7"


The Mummies - Double Dumb Ass...In The Face 2X7"
(Estrus Records, 1996)

A1-That Girl
A2-Test Drive
B1-I'm Bigger Than You
B2-Dirty Robber
C1-Food, Sickles, And Girls
D2-One By One

AQUI.

THE MUMMIES - SKINNY MINNIE 7"


The Mummies - Skinnie Minnie 7"
(Rekkids, 1990)

A-Skinnie Minnie
B-You Can't Sit Down

AQUI.

martes, 22 de abril de 2014

PUSSY GALORE: PREFERENCIAS, por Everett True


Pussy Galore: Preferencias.
Reseña de Dial M For Motherfucker (Product Inc, 1998), por Everett True, mayo de 1989. Traducido por Frog2000.

CACOFÓNICO. Mira, me doy cuenta de que esto no es ninguna sorpresa o un problema para cualquiera que haya tropezado antes con el primigenio impulso subsónico de Pussy Galore, pero esto es lo que hay. Es cacofónico. De los angustiados chicos ricos que aúllan en la zona de recreo de "Understand Me" hasta la dilatada última oscilación de "Hang On", "Dial M For Motherfucker" es una bestia sexual incesante de álbum, algo parecido a tener metido un apéndice en el morro mientras alguien te golpea por detrás. Te rebosa.

"Dial M" continúa el proceso iniciado en "Groovy Hate Fuck" y da un paso lateral justo al lado de "Right Now", llevándolo un paso más allá: la búsqueda del último riff básico de rock n´roll. Revelándose puramente dentro de los límites del amoroso y gratuito ruido del azar, haciendo que palpite y se quede preñado de la capacidad que posee el grupo para poner la música del revés. Pussy Galore no tienen necesidad de reinventar el rock, ya que en esa búsqueda han investigado tan hacia atrás a lo largo del camino que se han deshecho totalmente de las formalidades a la hora de escribir canciones. Por eso tenemos "DWDA", una agotadora letanía de cinco minutos con las cintas corriendo hacia atrás y las voces pasadas por un megáfono, lo que nos lleva hasta "Dick Johnson", un número patea-culos increíblemente comercial.

No existe contradicción alguna: todo es (tan sólo) rock n´ roll.

En lugar de una serie de canciones (las presentaciones vinculadas a algunas de ellas sirven admirablemente al propósito que tienen de confundir), lo que tenemos aquí es una gran variedad de pistas rítmicas, matices en los tonos de las guitarras y diferencias guturales en el plano de la voz. Al igual que "Disintegration" de The Cure, "M For Motherfucker" es un todo indeleble.

"Kicked Out" es lo más cercano que han llegado del viejo estilo metálico: la cruda producción casada con ese resonante "twang" de guitarra. La agudeza brilla a lo largo del tema. El primero, "Understand Me", se acerca mucho más a su sonido actual, con entrecortadas cajas de ritmo apático de mierda intercaladas entre loops y guitarra mínimas, inundadas por completo por una producción perdida en algún lugar de las regiones inferiores de los Supremacistas del Ruido Blanco. Un anatema para las personas criadas con las técnicas de producción al milímetro.

"I Know Later" [sic, "1 Hour Later"] es una desesperada búsqueda por volver a las raíces que se encuentra constreñida por el gruñido insistente de un bajo de tres acordes. Podría ponerme a cantar 30.000 bruscas armonías mientras discurre la introducción de "Eat Me", con giros acústicos de fuzz totalmente inofensivos y algunos solos descoloridos.

Las letras, como la música, se despojan de todo sentido para asumir todos los significados. Un lugar de sonido remoto que se encuentra en regiones apartadas, con las emociones reprimidas aulladas y liberadas de forma ardorosa, aunque nunca te permitan la entrada.

De vez en cuando una Capulla Adolescente te grita, construyendo más tensión aún. Los temas se funden en un conjunto delicioso.

Al igual que ocurre con Dinosaur Jr en directo, son esas partes que se encuentran por la mitad las que hacen que Pussy Galore sean tan especiales, la creación de un muro de ruido que lo abarca todo y lo reduce a la confrontación, aunque en el caso de Pussy Galore se parece más a una coquillera llena de pinchos que a un capullo protector. "Do You Like Negro Music?" [¿"Solo=Sex"??] es asombrosa: por si hubiera dudas de que Pussy Galore han logrado crear un sonido único para ellos y tan sólo para ellos (siento comentar dicha anomalía), así que no busques más. Las diabólicas voces apagadas, los chirridos de feedback, el bajo implacable, los fragmentos de guitarra mal micrófoneados y las baterías de hojalata se combinan de forma extrema en una implosión de ruido estruendoso.

Debajo de su carga de conmoción y de urgencia sexual, posiblemente "Motherfucker" sea el álbum deconstruido más genuinamente revolucionario que he escuchado en años. También es el primer disco básico de r'n'r desde la primera vez que Iggy arrastró su enfermo torso a lo largo de las tablas del escenario hace tantos años. 

El teléfono está descolgado, pero tú no estabas allí.

lunes, 21 de abril de 2014

ENTREVISTA A ALAN MOORE EN BLATHER (4 DE 5)


Entrevista a Alan Moore en Blather (4 de 5).
(Entrevista realizada por Barry Kavanagh el 17 de Octubre de 2000. El autor le daba las gracias a Steve Moore y Alan O’Boyle.Traducida por Frog2000. Primera partesegunda parte, tercera parte.)

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BK: No he leído [el libro en prosa] La Voz del Fuego…
...muy poca gente lo tiene...

BK: ...aunque Mark Pilkington de Fortean Times dice que es fantástico, por lo que me lo pillaré.
Bien, deberías encontrar una copia en algún lugar, y entonces buena suerte si consigues pasar del primer capítulo. En realidad, lo que hice en el primer capítulo fue escribirlo como una aproximación a lo que yo pensaba que sería el patrón de pensamiento neolítico. Así que lo escribí en ese inglés completamente reducido hasta lo esencial, donde creo que había un vocabulario como de unas cuatrocientas palabras en esa primera historia, quiero decir que son sesenta páginas, es muy largo y denso, pero creo que sólo uso alrededor de cuatro centenares de palabras y cuando piensas que el vocabulario promedio de un lector promedio del Sun es aproximadamente de diez mil palabras, entonces… era un experimento.

BK: Suena excitante, supongo.
Bueno, casi resulta ilegible. [Risas]. A mí me encanta, pero la gente me ha señalado que ya que estaba escribiendo mi primera novela y era el primer capítulo de mi primera novela, entonces tal vez no habría sido una mala idea escribirlo en Inglés, pero ah, qué demonios.

BK: Creo que tengo una cinta de “The Birth Caul” [la performance de “spoken word”.]
Oh, ¿en serio? Ah, es algo de lo que estoy muy orgulloso. Tanto de “The Birth Caul” como del otro par de CDs. Todos han surgido a partir de mi reciente interés en la magia.

BK: Sin embargo hablemos en primer lugar sobre “The Birth Caul”. Durante gran parte de su primer tramo hablas sobre Northampton, pero parece estar representado de forma muy sombría.
Bueno, no sé. Creo que lo que hago es… en cierto modo, sí, hablo, en algunos momentos estoy hablando de una historia específica, es decir, de la mía. Pero la mayor parte del tiempo estoy tratando de universalizarla. Lo que quiero realmente es que la gente la escuche y piense: “Sí, lo sé, conozco ese sentimiento, sé cuál es ese sitio, conozco esa época.”

BK: Sí, pensé que cuanto más hacia atrás te ibas… quizá se deba a mi edad [27] o algo así, pero cuanto más hacia atrás te ibas, ya sabes, más podía sentir de lo que estabas hablando.
Definitivamente toda la primera parte trata sobre Newcastle, que fue donde interpretamos la pieza. Hablamos sobre Newcastle, donde la interpretamos en la Corte Victoriana que hay allí.

BK: Allí estabais David J, tú y...
...Bueno, David J hizo la música con Tim Perkins, pero Dave no estaba en la actuación.

BK: ¿Es el mismo David J que estuvo en Bauhaus?
El bajista de Bauhaus y Love & Rockets, si, si, un chico de Northampton, somos amigos desde hace años. Creo que yo fui uno de los primeros periodistas que entrevistó a Bauhaus.

BK: Ahí [en The Birth Caul] hay un material magnífico sobre la infancia.
Bueno, todo eso salió… hicimos un ritual una noche y principalmente nos preguntamos “¿Sobre qué debería ir nuestra próxima actuación?” y lo que surgió fueron todas estas cosas increíblemente ricas sobre la infancia. Así que luego ya fue una cuestión de ir construyendo lo que al final se convirtiría en “The Birth Caul” [El Amnios Natal].

BK: Y luego, cerca del final tienes… cuando retrocedes hasta el momento anterior al nacimiento y al sentido de identidad, tienes una frase muy buena: “Cuando se nos da nombre ya no formamos parte del todo”. Me recuerda al taoísmo...
¿Cómo era tu cara original antes de que nacieses? Esas son las palabras que se me ocurrieron. Cubren parte del mismo terreno. ¿Has visto la adaptación de “The Birth Caul” que ha hecho Eddie Campbell en forma de cómic?

BK: No, no sabía nada de ella.
Sí, la ha hecho Eddie Campbell (probablemente aún se encuentre disponible en algunos sitios), es una edición suya, “The Birth Caul” como cómic. Se trata de su completa interpretación de la obra, cogió el CD y se puso a trabajar en el texto mientras escuchaba el CD y luego se puso a producir ese cómic de cuarenta páginas, y de hecho, ahora mismo se encuentra trabajando en otra de las actuaciones que hicimos: “Red Lion Square in Holborn [London]”, que en este mismo momento está siendo transformada en un cómic.


BK: Me parece magnífico. Pero sin embargo, creo que “tener nombre” es un concepto menor que el de ser “innominado”, es algo con lo que estoy de acuerdo, o sea, el Taoísmo es la filosofía con la que estoy más de acuerdo de todas.
Claro, tengo un gran respeto por el taoísmo. Pero mis propios gustos tienden un poco más hacia… [risas] – los siniestros y elaborados movimientos de la tradición ocultista occidental.

BK: ¿En donde puede haber entidades y otras...?
Si.

BK: Luego, más adelante, hay otra parte casi al final, donde aparecía esta… Voy a leer la frase: “En algún momento anterior, dentro de cámaras gigantes llenas de truenos y emociones impensables, el dios y la diosa follaron, y entre el sudor y el hedor del tabú surgió la luz, misteriosa y profunda”. De acuerdo, “la luz”, eso me recuerda a Austin Osman Spare.
Oh, ahora sí estamos hablando de algo importante.

BK: Porque, como sabes, hablaba de encarnaciones del pasado con las que el hombre se remontaba hasta los animales, los pájaros, los vegetales, etcétera.
Los atavismos.

BK: Y él decía “Cuanto más abajo profundicemos en esos estratos, cuanto más primarias sean las formas de vida a las que lleguemos: finalmente llegaremos hasta la simplicidad del Todopoderoso.” Esa podría ser la “luz”, así es como yo lo entiendo.
Mm-hmm. No sé, cuando estaba escribiendo todo eso no me quería referir a Spare.


BK: Pero definitivamente existe un paralelismo [en el final de “The Birth Caul"].
Estoy seguro de que lo hay. No lo había notado hasta que lo has señalado, pero sí, soy un gran fan de Spare, tengo un magnífico dibujo hecho a dos colores pastel de Spare enmarcado en la pared, está mirándome mientras tú y yo estamos hablando, y casi tengo todo un juego completo de “The Golden Hind and Form”.

BK: Aunque el único material que está disponible siga siendo esa edición limitada…
Oh, sí. Tengo todo eso también, porque la obra de Spare es una de las pocas que estoy dispuesto a buscar y a desprenderme de una gran cantidad de dinero para conseguirla.

BK: Sus originales, ¿verdad?
Si. Es alguien muy interesante. Un mago muy poderoso. A veces he discutido que fue... me refiero a que es como ¿quién es más fuerte, Thor o Hulk? ¿Quién es el rey de los ocultistas? ¿Crowley o Spare? ¿Bill o Ben? Y resulta difícil elegir entre ambos porque... claro, probablemente Crowley fuese un teórico superior, si hablamos en términos de la cantidad de información mágica que produjo y la forma en la que sintetizó sistemas diferentes. Por otro lado, ¡Austin Spare podía hacer que lloviese! Y Austin Spare era capaz de dibujar los lugares en los que había estado, de forma que no tenías ni rastro de duda de que realmente había estado allí. Le tengo un gran respeto.

BK: Lo único que me confunde de esa frase tuya que me leí era la palabra “tabú”, incluso aunque fuese en ese punto de la cosmología.
Bueno, se me ocurrió al pensar en ver a nuestros padres follando. Ese es el tema primordial. Es un tabú. El dios y la diosa, que son nuestro mamá y nuestro papá, que son la madre y el padre de todos. En alguna parte está ese momento de la concepción, es algo que está por encima de nosotros en algún lugar, tú estás ahí, debajo del mismo, te encuentras en algún punto de esa fusión, pero allá arriba tenemos esa cosa masculina y esa cosa femenina, que te resultan completamente incomprensibles, copulando, y en alguna parte de todo eso tú estás empezando a suceder.

BK: Vale, lo pillo.
Es algo parecido a eso. Pero sí, ciertamente existen ciertos paralelismos con el material de Spare.


BK: Respecto a aquellos CDs que hiciste… ¿Son todos “spoken word” musicados o...? Sé que has compuesto canciones, porque en una tienda había visto “The Alan Moore Songbook”.
Si, bueno la mayor parte de esas canciones surgieron en la época en la que estuve en una banda, hace seis o siete años, ocho años, llamada “Emperors of Ice Cream”. [Ahí fue cuando] escribí la mayoría de esas canciones, aunque un par de ellas creo que las compuse cuando tenía diecisiete años. La banda era buena, nos lo pasamos muy bien, hicimos algunos buenos temas, pero probablemente al final nos habríamos convertido en otro buen grupo de pop y ya existen un montón de buenas bandas de pop. Pero la banda se separó por las habituales “diferencias musicales”, es decir, porque ya no nos aguantábamos unos a otros. Pero no, Tim Perkins, que también estaba en los Emperors, y yo, seguimos juntos y justo después de eso fue cuando me metí en la magia. Lo primero que hicimos fue una gran performance en el ´94, en Bride Lane, cerca de Fleet Street [Londres] llamada “Subversion in the Streets of Shame”. Fue Paul Smith, de Blast First records, quien consiguió que Iain Sinclair montase un evento de tres días de duración que era, supongo, subterráneo. Estoy citando... allí estaban Stewart Home; Robin Cook [alias] del escritor políciaco Derek Raymond, que hizo su última lectura antes de fallecer, llegó y realizó una lectura que trataba sobre la muerte, fue algo muy enfermizo.

BK: Parte de su material es muy metafísico.
Oh, era un gran tipo, una ricura. También era un canalla, un perfecto viejo canalla del Colegio Eton. Un gran tipo con el que tomar una copa. Sí, y luego Kathy Acker se dejó caer inesperadamente a mitad de actuación e hizo la mejor lectura que jamás haya visto hacer nunca. Querida, dulce, preciosa Kathy Acker. Llevaba puestos unos zapatos Mary-Jane. Y calcetines. No sé si se trataba de algún tipo de “paedo-cosa” por la que estaba pasando, pero parecía un poco… Quiero decir, que era como, ya sabes, tendrá unos cincuenta años, o casi cincuenta años, pero parece tan dulce, fresca y linda, e hizo una lectura brillante. Así que terminamos haciendo ese espectáculo mágico de una hora de duración aquella noche de sábado. Eso salió en Discos Cleopatra en los Estados Unidos, sacaron un CD que se llamaba “The Moon and Serpent - Grand Egyptian Theatre of Marvels”.


BK: Es cierto, pude ver la portada [y el anuncio] en la parte trasera del Cerebus [221], con aquella fotografía fantasmal.
Era bastante espeluznante. Si, la tomó Melinda en los ensayos. Y sí, ya sabes, me troceó el alma.

BK: Recuerdo que la enviaste a Fortean Times [en el número 79]. “¿Qué es esto?”
Se la he enseñado a fotógrafos profesionales, no pueden entender cómo está hecha. Nadie puede. Si, es bastante interesante. [Risas.] Si, y entonces lo siguiente que hice fue “The Birth Caul” y luego hice una cosa en Highbury [Londres], que es algo que también saldrá en un par de semanas. Steve Severin, de [Siouxsie and] the Banshees, lo sacará a través de su propio sello de discos, Re: records, y “The Highbury Working” saldrá en él, también estoy muy orgulloso de este. Trata de…

BK: ...es un título magnífico...
También es “spoken word” musicado, pero en “The Highbury Working” hicimos algo que era diferente. Me refiero a que en “The Birth Caul” las palabras y la música están obviamente integradas, hay trozos donde estoy diciendo algo, algo sucede en la música y se produce una conexión evidente entre ambas cosas, lo que no está mal si tenemos en cuenta que “The
Birth Caul” es en realidad una grabación en directo y que estaba leyendo algo que ya había sido convenido con anterioridad, grabándolo, así que tuve tiempo para medir cada palabra que dijese durante esa hora. Ya ves, en “The Birth Caul” la música y las palabras se integran, pero principalmente la música tiende a crear un ambiente. Es más como una especie de patrones de sonido o campos de sonido o “drones” o lo que sea, mientras que con “The Highbury Working”, en oposición a “El Amnios Natal”, lo que estamos haciendo es más parecido a la música de baile (una pista se parece mucho al drum’n’ bass) y la integración entre palabras y música se hace de forma mucho más inteligente. Es mucho más bailable. Probablemente sea la pieza más accesible que hayamos hecho. Como he dicho, siempre ha habido un elemento de danza en mi misticismo. Sí, así que ya sabes, estoy deseando que esto se edite y John ha hecho una muy buena presentación y un gran diseño para el CD. Lo que hemos conseguido se parece un poco al “Sergeant Pepper”.


BK: Dicho sea de paso, ¿se vendió “The Alan Moore Songbook”?
Oh, no lo sé. Nunca me enviaron copias del mismo. Bueno, no, sí que lo hicieron, me enviaron algunos ejemplares, pero eran de ese tipo de gente que te dice: “Mira, estamos desesperados por sacar algo tuyo, ¿qué tienes?” y les dije “nada”, y me dijeron “Bueno, ¿no escribes canciones?” y contesté “Bueno, puedo enviarte un montón de letras si quieres y entonces puedes distribuirlas entre algunos dibujantes.” Y eso es lo que hicieron. Simplemente se lo entregaron a los dibujantes y ellos ilustraron las canciones. Realmente no he tenido nada que ver con el proceso. No tengo ni idea de si se ha vendido bien o no, ya sabes, ni siquiera sabía que estaban sacando una colección. Pensé que sólo sería una pequeña antología ocasional o algo así.

BK: Te ví en un programa de TV que se llamaba XXXTripping, en el que estabas hablando de la magia. Aunque todos los cortes en los que aparecías eran muy rápidos, creo que estabas hablando de que por una parte la magia son las ideas y por otra, que los espíritus y entidades asociados a la misma son una segunda interpretación. Y te quería preguntar si eso era todo.
Diría que las entidades son una especie de idea compuesta, al menos por lo que yo entiendo. Y se me presentan de forma muy ocasional, pero me parece que lo hacen como una especie de forma de idea compuesta. Pero podrían ser una idea (y puede que esto sólo sea el tipo de teoría enloquecida al estilo hippie que-tomó-demasiado-ácido-en-los-60, pero si pudieses conseguir dar con una idea que fuese lo suficientemente compleja y auto-referencial, ¿podría llegar a convertirse en algo consciente? Dicen que la conciencia es una propiedad emergente de la complejidad. ¿Podría eso ser cierto a un nivel puramente inmaterial, en el plano de las ideas? Si tuvieses una idea lo suficientemente compleja, ¿podría ésta adquirir consciencia? ¿Podrías tener cosas que fuesen ideas, pero que estuviesen vivas? Me refiero a que ciertamente he encontrado cosas que tienen la apariencia de ideas, pero que actúan como si estuviesen vivas. No estoy diciendo que lo estén, no estoy diciendo que no sean tan sólo alguna proyección de mí mismo, que también es algo muy posible, no es que lo quiera descartar, pero también ellas están pretendiendo no formar parte de mí. [Risas] Parecen ser algo más. Esa es la forma en que mi magia tiende a funcionar. Cuando me inicié en la magia por primera vez, que fue por medio de un suceso, un hecho espontáneo en lugar de por cualquier cosa organizada, esa fue la forma a la que parecieron aferrarse mis pensamientos respecto a ese tema: que en realidad la conciencia es un lugar, que podemos considerar la mente como un lugar y dicho lugar podría estar habitado. Es posible que haya entidades que son oriundas de ese lugar. La flora y fauna de esa esfera mental, que creo que es algo más que suficiente como para explicar a todos los demonios, ángeles, quimeras y extraterrestres grises en platillos volantes y a los elfos, duendes y duendecillos de toda nuestra cultura humana.

BK: ¿Hasta dónde llega tu interés por Aleister Crowley? Lo citabas en V de Vendetta.
Si. Me enteré de que al parecer, la primera fecha que aparecía en Watchmen, el 12 de octubre, es el cumpleaños de Crowley. Yo no lo sabía en ese momento. En realidad, mi verdadero interés en Crowley reside en una profunda lectura de sus libros… y sí, también tengo un Crowley firmado… y se remonta al ‘94, cuando empecé a interesarme por la magia, pero obviamente conocía a Crowley desde que tenía doce años, cuando tuve mi época de lectura de los libros de bolsillo sobre ocultismo de Dennis Wheatley, donde se nos informaba de que Aleister Crowley era el hombre más malvado del mundo. Hay referencias a Crowley en V de Vendetta, hay referencias a Fausto, el lema mágico de John Faust [en el capítulo cinco].

BK: Hay pequeñas cosas que me recordaban a Crowley. Las “dos caras de la anarquía” en V de Vendetta, la destrucción seguida por la creación. Crowley [o Frieda Harris] escribió algo en su [o sus] instrucción[es] para el tarot [Thoth], en referencia a una de las cartas [el 2 de Bastos: Dominio], “... la destrucción es el primer paso en el proceso creativo”, que es algo con lo que estoy totalmente de acuerdo.
Obviamente, si quieres hacer algo nuevo, entonces, de alguna forma, tienes que destruir lo que le precedió. [Risas].


BK: Si, además podrías interpretar a “Alejandro Magno” tanto como un destructor como un creador. Se pueden ir viendo todas las conexiones que haces a lo largo de tu obra.
Bueno, probablemente fuese algo más intuitivo. Al igual que lo que ocurrió cuando incluí al personaje de Crowley en “From Hell”, cuando aparece como un niño, y en una ocasión un tipo de la rama californiana de la Ordo Templi Orientis estuvo hablando conmigo y me dijo “Oh, pensé que era algo que estaba muy bien, la forma en la que Crowley chupa el azúcar de caña, porque obviamente eso es una referencia a la señal de silencio,” y pensé: “¡Sí! ¡Supongo que lo será!”, porque en realidad no lo había pensado nunca.

BK: Se parece mucho a lo que me ocurrió cuando, al comprobar que estabas interesado en Crowley, cogí y me releí tu material antiguo, y acabé encontrándome con todas esas ideas que estaban allí. Así que ni me esperaba…
…te lo diré: se te presentaron un montón más de ideas de las que creía que se te iban a ocurrir.

BK: Si, eso es lo que ocurrió.
Es parecido a otra de las cosas que me han pasado. Podría jurar que mi interés en Jack el Destripador comenzó en 1988, pero luego, cuando mi madre murió y me fui a su casa, me encontré una maleta grande en la que había un montón de viejos libros y cómics, y las cosas que tenía cuando era niño, incluyendo dos o tres páginas centrales de The Sunday Mirror que trataban sobre Jack el Destripador, y obviamente yo las había recortado por alguna razón. No recordaba haberlo hecho, pero obviamente tenía interés en Jack el Destripador desde la edad de doce o trece años. Así que supongo que ese tipo de temas, esas ideas, es probable que estén discurriendo a lo largo de nuestras vidas como una especie de música que se está desarrollando, y que es muy probable que esa especie de patrones y acordes básicos se encuentren ahí desde el principio, pero que luego se transformen en algo más elaborado, o más penetrante o profundo.

BK: Es probable que seas tú quien “dé vueltas” a su alrededor.
Si.

BK: ¿Parecido a estar trabajando en algo y entonces llega un momento en el que hay que recoger los cabos sueltos…?
Algo de eso.

(Finalizará)

sábado, 19 de abril de 2014

THE SOUPCANS - VINTAGE PIZZA PARTY CASSETTE CD-R


The Soupcans - Vintage Pizza Party Cassette CD-r 
(Inyrdisk, 2011)

1-Scanners
2-No Teeth
3-The Horla
4-Nice Day
5-Addicted To Society
6-Pop Hit III
7-Peace

AQUI.

viernes, 18 de abril de 2014

PUSSY GALORE / DAS DAMEN EN DIRECTO (1988)


Reseña de Paul Oldfield para Melody Maker sobre el concierto que Pussy Galore y Das Damen ofrecieron en el Fulham Greyhound, Londres (Inglaterra), el 9 de Diciembre de 1988.

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Todo el mundo en el Greyhound tenía alguna idea de lo que se esperaba de Pussy Galore. Se les define por sus posturas, imposturas y actos de pop sacrílego. Pero Das Damen, que provienen de la amplia capilla del sello SST de hardcore/ hippy/ pop de guitarras progresivo estadounidense, no han conseguido llamar la atención con ninguna "frontalidad", "actitud", o aura de provos adolescentes gruñidores que los identifique. Hüsker Dü podrían haber sido como ellos si sus cercanas armonías y precipitadas gradaciones de guitarra hubiesen sido menos perfectas. Das Damen dividen en varias capas un pop rupturista que suele transformarse en un choque, taponado por un halo fantástico, un flujo radiante de guitarras que envuelven unas vocales llenas de monólogo interior. En sus mejores momentos producen la misma conversión trascendente de las fuentes “sixties” que lograron Dinosaur Jr. Y Sonic Youth: pop de ningún sitio para una “nación que sueña despierta” [Daydream Nation].

Pussy Galore son más trash que trascendentales. En lugar de materializarse mientras nadie está mirando y luego tocar para ellos mismos, tal y como hacen Das Damen, se sitúan en el escenario intencionadamente y lanzan una fusión de punk/ No Wave/ glam. Lo que escuchamos es el pretendido último episodio del regreso eterno del garage pop bobalicón que a día de hoy se encuentra más allá de la inocencia. La brutalidad de la Tierra del Garage ha ido escalando posiciones, desde el R&B al raw power, del Anglobeat Sixties hasta la adolescencia imberbe y la misantropía que no dice nada del sixties punk norteamericano, con códigos patológicamente básicos. Algunos de esos mismos cromosomas se han transmitido hasta otros de los ancestros de Pussy Galore, como es el caso del incendiario pop de los Stooges, el punk glam de baratija de los New York Dolls, o la tartamudeante eyaculación precoz de los Ramones.

Esta noche, parte de todo eso está bien visible, enfundado en botas de cowboy y camisetas llenas de estrellas rojas y blancas gigantes, o en la performance epiléptica que se lleva a cabo. Pero se puede ver otra influencia más en los muelles suspendidos y el tanque de gasolina que recuerdan a Neubauten y que complementa la percusión del concierto. Pussy Galore tiene conexiones con el torso torturado de Iggy Pop y la cadavérica y auto-destructiva intensidad de Blixa Bargeld: es otra estética trash más, una que te ordena que tú mismo te conviertas en más trash, que te enfurezcas. Así que Pussy Galore saltan y atajan con riffs del “Louie Louie” y la proto-psicodelia al estilo de los Count Five, con percusión basura, con la voz a lo Cramps y el roce del heavy rock, e incluso ocasionalmente se pueden escuchar muestras de las guitarras desafinadas y al ralentí de Sonic Youth.

Pero la tendencia es cerrar las canciones de golpe, acabar siempre con un gruñido que parezca un golpe directo al plexo solar. Y cuanta más cancha se le da a dicho asalto, hace aparición un mayor desprecio. Pussy Galore son como la apoteosis de la banda de garage que tiende a convertirse en cartoon punk, en un concepto. Márchate sabiendo que los conciertos estuvieron bien y que verdaderamente fueron fulminantes, pero que eso fue todo.

jueves, 17 de abril de 2014

MARSHAL LAW: LA BILIS YA NO SE ME ATRAGANTA.


MARSHAL LAW: LA BILIS YA NO SE ME ATRAGANTA.
(Releyendo "Marshal Law vs Pinhead: Law In Hell", "Marshal Law: Secret Tribunal", "Marshal Law & Savage Dragon" y "Marshal Law & The Mask", de Pat Mills y Kevin O’Neill.)

Cuarta y última parte del diálogo sobre Marshal Law entre Joe McCulloch y JANEANPATIENCE aparecido en la web Suggested For Mature Readers en Octubre de 2013. Primera parte. Segunda parte. Tercera parte. Traducido por Frog2000. 

J: La buena noticia es que Marshal pilla algo. Ah, bueno. En estos volúmenes finales, nuestro héroe vestido de cuero consigue hacer el amor no una, ni dos, sino tres veces. E incluso también consigue la oportuna novia, o quizá dos. ¿Y por qué es una buena noticia? Porque, lógicamente, ahora que en Marshal Law aparece sexo de verdad, Joe y yo podremos dejar de resaltar el subtexto sexual que aparecía en la serie. Así es como funciona el negocio del análisis crítico, y cuando no hay sexo es que todo trata sobre sexo, y cuando sí que lo hay, entonces no todo trata sobre sexo. ¿Nunca os habíais leído a Freud?

Las malas noticias son... bueno, como ocurre en muchos de los proyectos de Pat Mills, en la parte final de Marshal Law continúa y se consolida el descenso de la calidad. La idea de los inicios se ha perdido y ya no se volverá a recuperar. De hecho, en el canto de cisne de la serie se hace un esfuerzo concentrado por pretender que nunca hubo idea alguna en absoluto. Y eso es un montón de esfuerzo, te lo aseguro. Si dividimos Marshal Law en tres partes, la primera sería "Miedo y Asco", la segunda estaría formada por los one-shots con las parodias asesinas de varios super-héroes y el tercero serían los cruces, y este último volumen tal vez sea el peor y el más largo de todos, de un centenar de páginas o más. No es que resulte demasiado difícil leérselo, pero te sorprenderás haciendo una mueca al contrastar cómo era antes la serie y cómo es ahora.

Estuve al margen de la industria del cómic a lo largo de la mayor parte de los años 90 (soy un Chico Vertigo), así que me perdí toda la moda de los cruces. Me compré "Batman vs Grendel" al mismo tiempo que me llegaron ciertas noticias en la tienda acerca de un cómic llamado Youngblood que había vendido un millón de copias, pero eso fue todo. Era consciente de la existencia de "Batman vs Juez Dredd" y de "Juez Dredd vs Aliens" y de "Aliens vs Predator" y de "Predator vs Tarzán" y todos los demás. Pero nunca me leí ninguno de ellos. Me salté toda esa moda.

Pero Marshal Law no lo hizo. Todo su tercer acto son historias "versus algo", y aunque no dejasen que "Secret Tribunal" fuese la historia contra los Aliens que estaba planeada en un principio, en su lugar apareció una historia contra los Aliens escasamente disimulada. Hacer progresar la historia de tu personaje principal a través de una sucesión de personajes secundarios que son el personaje principal de otras series termina siendo una extraña elección artística, y tan sólo puedo pensar que el hecho de que la fluctuante carrera de Marshal Law estuviese impulsada de dicha forma por un reguero de estrellas invitadas, tan sólo parece tener cierto sentido comercial. Si ese era el plan, para mí no funciona demasiado bien. A pesar de no ser un habitual de muchas tiendas de cómics decentes cuando todo esto salió al mercado, sí que pude llegar a ver el primer número de "Tribunal Secreto". Y luego le perdí la pista a Marshal.



Y por seguir confesando el listado de aquello en lo que soy un completo ignorante, tampoco llegué a ver Hellraiser. El único contacto que he llegado a tener con la franquicia fue a través de un amigo que estaba metido en el mundillo de los efectos especiales y que un día llegó sosteniendo la cabeza de "Chatterer". Así que mi evaluación de cómo encaja con Marshal Law está totalmente basada en estos cómics, y la evaluación que puedo hacer es: que están bastante bien. Un hombre con una fruslería de clavos en la cara y otro que envuelve su brazo con un alambre de púas llegan a funcionar bastante pasablemente juntos. Y me parece más importante aún cómo funciona el infierno total de demonios creativamente mutilados que adoran el dolor y viven en la tortura; todo un sueño de dibujo para Kevin O'Neil. Su arte nunca había sido tan eléctrico desde que se desencadenó en el primer tomo de "Nemesis, the Warlock", monstruosidades odiosas dibujadas con estilo libre e impulsadas a lo largo de un espacio infinito de diabólica arquitectura. "Termight" o "El Imperio de las Lágrimas" quedan así liberados, creciendo para siempre. La trama, con la invención de una conveniente novia superheroína para Marshal y un flashback de Pinhead en la "Guerra de Charley" es una gran tontería, pero de una forma que hila las cosas con ironía, reconociendo que en estos crossovers entre Universos nunca sucede algo que resulte realmente importante. Razorhead (el lugarteniente que aparecía en "The Hateful Dead") hace su aparición final, se aniquila a todo un cargamento de superhéroes, y de la serie limitada "Super Babilonia" se vuelve a recoger la idea de que los héroes imaginarios están ocultando la sangrienta realidad de lo que ocurre y que Tommy puede ver muy bien desde las trincheras.

Los préstamos de lo superheroico realizados, tanto por Law como por el propio cómic, son bastante débiles. Pero es un mundo que se adapta tan bien al pincel del dibujante que estos dos números, aunque son indiscutible e infinitamente más suaves que el mordisco mortal habitual de un Law en todo su apogeo, dan como resultado que resulte imposible no disfrutarlos. Nunca los ganchos rasgando la carne habían sido dibujados con tanta frecuencia y jolgorio, o los negros abadeses del pecado habían parecido tan entusiásticamente blasfemos. Pinhead empieza con el modelo fotográfico de referencia y termina más "plasticoso" y expresivo que cualquier otra creación de O´Neill. La sinfonía de sufrimiento es interpretada por un dibujante que tiene continuamente dicho acorde melódico en su cabeza, algo que no puede expresar del todo tan a menudo. 



"Secret Tribunal", la historia que debería haber sido "Law contra los Aliens", no tiene el mismo nervio. La cruda presentación de "Law en el Infierno", el cruce de Marshal con Hellraiser, era una reintroducción del concepto, encapsulado para la gente que compraría cualquier cosa con una portada hecha de cromo, algo que se puede perdonar como hecho aislado. Si se sigue haciendo más veces, entonces  no es una buena señal para el personaje. Hay una parodia de la Legión de Super-Héroes que no tiene maldad o condena alguna, y el mismo Tribunal Secreto podría ser una burla de los personaje de Image, pero resulta tan peregrino que es difícil estar seguro, y el argumento medio conecta todos estos elementos a Marshal Law y a los extraterrestres. Después de haber visto otros ejemplos, creo que las historias Contra los Aliens funcionan porque los extraterrestres se pueden implantar en cualquier universo, y sólo existen como amenaza que ha de ser derrotada, no es necesaria ninguna argucia argumental más. Bárbaros, policías del futuro, super-héroes, cazadores que llevan equipos sónicos, todos pueden arrojarse en la mezcla para que combatan contra ellos. Sin embargo, en un cómic que se burla de los superhéroes, colocar simplemente al protagonista del lado de los mismos es algo que no resulta demasiado interesante. Aparte del debut del Espíritu Público Jr y de la sugerente broma imbécil con "Growing Boy", los dos números sólo son memorables por algunos de los elementos sexuales que hacen que la serie retorne a sus desagradables raíces. ¿Necesitamos ver a Espíritu Público Jr intentando violar a una adolescente desnuda, dejándola sangrando, gritando y haciendo que dicha trama pase desapercibida a continuación? ¿Necesitamos que Marshal le masacre mientras le llama "el más feo y maldito super cabrón que he visto en mi vida"?

Si, mentí cuando dije que habíamos acabado con el tema del sexo.

JOE: Es curioso, personalmente disfruto con ambos exactamente a la inversa. Debo señalar que "Tribunal Secreto" se encuentra aparentemente "primero" que las otras obras en la continuidad de Marshal (creo que es así): esto se deduce directamente por la trama de "Super Babilonia" y porque la primera edición fue publicada por Dark Horse (sede de la franquicia Alien) en septiembre de 1993. El segundo y último número no llegó hasta Abril de 1994, y en el ínterin, una moribunda Epic (por entonces un hogar para licencias glorificado que intentaba atraer al público con el gancho de su línea de super-héroes de acción "Heavy Hitters") dio a conocer la totalidad de "Law In Hell" durante los últimos meses del ´93. No sé los detalles de producción de ambas series, pero dado que O'Neill estaba trabajando con un colorista externo (Steve Buccellato) para "Law In Hell", es muy probable que el dibujo se hubiese terminado poco antes. 



Me quedo con la mirada más enriquecida que O'Neill infiere a sus dibujos en "Tribunal Secreto", que probablemente no sean tan inmediatos o anárquicos como los de "Law en el Infierno", ya que el dibujante ofrece una grandeza desvaída a todos esos corredores con poca luz y máquinas zumbantes que dibuja. Incluso una imagen tan tonta como la viñeta introductoria de la gigantesca Nave Polla del "Tribunal" resulta ser todo un manjar que no es que se encuentre precisamente a un millón de millas de distancia de Moebius, tal vez porque O'Neill está lo suficientemente seguro de sí mismo como para imbuir a sus dibujos de la energía y el detalle suficientes, ya que sabe exactamente cómo van a ser coloreados. Hay una viñeta maravillosa con uno de los mutantes parodiados de los de Liefeld y Lee volándole la cabeza a un extraterrestre, donde su boca forma el grito sonoro en un espacio vacío en blanco, mientras que el resto de la trama tiene un degradado de diferentes capas de sangre pintadas con acuarela. Por lo general no suele asociarse el dibujo de O'Neill con ese tipo de sutilezas, pero aquí tiene un aspecto lo suficientemente bueno como para que haga que te arrepientas de que el hombre nunca haya vuelto a colorear alguna página suya de nuevo, a excepción de algunos trabajos dispersos en las páginas de Agosto de Penthouse Comix, que hizo más tarde durante los ' 90. Pero de eso ya hablaremos en nuestra "siguiente" colaboración, ¿no?

Por otra parte, por lo menos "Tribunal Secreto" trata de incluir algo de diversión en su temática. Las bromas con la Legión de Super-Héroes pueden no ser tan crueles como es habitual (¡en "Infierno", ¡Marshal incluso se permitía que uno de los gilipollas protagonistas interactuase junto con el simpático personaje titular!) pero Mills pone cierta divertida distancia con los orígenes de las películas de terror con extraterrestres, destacando los puntos en común entre el original de Ridley Scott y las populares películas "slasher", con todos los quinceañeros de la Legión convertidos en desagradables herramientas cachondas que lo único que hacen es copular y ser asesinados. Los (no) Aliens, por supuesto, también son activos criadores, y en general, en Marshal Law nunca se ha rehuido el contenido sexual, por lo que todo parece estar hecho a propósito. 



Por desgracia, las cosas no van mucho más allá. El oscuro secreto del origen de la Legión parece un recauchutado de superiores argumentos anteriores, como el de "Kingdom of the Blind", y realmente Mills no parece saber qué hacer con la parodia a costa de la Revolución Image, retrocediendo en su lugar hasta el concepto de los mutantes de la Marvel. Incluso en dicho caso se hace cierto divertido esfuerzo a través de las evidentes discrepancias entre la metáfora de la noción de "discriminación" existente como idea central del material X y las mecánicas reales de la historia interna que hacen referencia a cómo es la vida al disponer de poderes magníficos y al experimentar emocionantes aventuras de acuerdo con los clichés superheróicos, pero creo que todo el concepto está, desgraciadamente, mejor encarnado por el personaje de la superheroína confusamente "sexualizada" que protesta demaaaaaaaaaasiado por culpa de su naturaleza repugnante, tan sólo para ser torpemente desvelada como víctima de un abuso sexual durante su infancia e ignorada a continuación durante el resto de la historia. Supongo que la idea de Mills es que el diseño de los personajes femeninos con traje fuertemente sexualizados refuerzan objetiva e inevitablemente un medio-ambiente patriarcal, pero de nuevo:  (a) se trata de algo que había sido cubierto con mucha más gracia durante todo el transcurso de "Miedo y Asco", y (b) diseminar esta revelación en medio de la Verdadera Charla sinsentido de Marshal mientras tiene un orgasmo es algo que puede resultar problemático (como ya se comentó en un Tumblr) hasta niveles preocupantes, porque niega cualquier disposición sexual de la heroína.

(Además, ¿En serio va a trazar Mills una equivalencia entre el diseño de una heroína crudamente sexualizada y otra que está "psicológica y sexualmente degradada por los científicos que me dieron mis superpoderes" en un cómic dibujado por Kevin "Jodido" O'Neill? Hemos mencionado un par de veces la peculiar energía de Marshal Law derivada del tira y afloja entre los impulsos personales de sus creadores, pero llega un momento en que un contraste tan interesante cruza la línea hasta llegar a la simple desconexión, y eso resulta mortal cuando estás intentando ser polémico.)



Mientras tanto, "Law in Hell" dedica casi la mitad del primero de los dos números a parodiar la poco juiciosa Nueva Era de la auto-ayuda, principalmente a través de la (estandarizada) colega-de-jodienda-de-Marshal-en-la-serie, una super-heroína con buenas intenciones, aunque algo excéntrica. De hecho, “¿te vas a beber el pis?" Francamente, todo parece una crítica menos estudiada e incisiva de las implicaciones de género que tiene una fantasía sexual sobre el pene que una Charla de Verdad sobre un hombre real que está enamorado y que hace gala de su propio rasposo juicio. Gracias a Dios, entonces se abren las puertas del Infierno y aparece un dibujo muy fresco de la máquina de guerra estadounidense (mientras Razorhead comienza a parecerse de forma reveladoramente similar al Mr. Hyde de La Liga de los Caballeros Extraordinarios), y Mills (al menos), logra mezclar bien sus propias motivaciones con los super-héroes-como-soldados con los orígenes de Pinhead en la profunda desesperación provocada por la Gran Guerra, algo que no es que sea exactamente mucho más revelador que la serie de variaciones anteriores sobre el mismo tema, aunque sí que rescata de la mediocridad a este constreñido proyecto para que por lo menos dé la sensación de ser algo completamente arbitrario. A continuación Marshal rompe con su novia y -literalmente- se mete en una orgía llena de chicas calentorras. No está mal: ¡Esta Mierda Es Totalmente Feminista!

Después de esto, la industria del cómic americano implosionó y Marshal desapareció durante más de tres años, mientras que los creadores estuvieron trabajando en una adaptación de la película que nunca se produjo. Cuando el personaje reapareció, según O'Neill, la editorial ni siquiera podía permitirse el lujo de contratar a un colorista para el proyecto. Esa editorial era Image, que en aquel entonces todavía tenía una mala reputación, y la forma de entrar en la editorial de Marshal sería a través de la creación de Erik Larsen, uno de los co-fundadores de la editorial: Savage Dragon, un policía-colega también superhéroe, y de paso, una de las piedras angulares de mi propia Era de Lectura de Cromo como chaval que NO leía demasiado Vertigo. (Pregúntame sobre Shadowhawk alguna vez.) Hablando en calidad de experto, puedo asegurarte que O'Neill hace un muy buen trabajo dibujando al Dragón, en un estilo bastante cercano y aproximado al de Larsen en ciertas viñetas que se podría jurar que el propio creador estuvo sentado enfrente supervisándolas con él. 



Y ahora que he detallado todas las buenas cualidades de Marshal Law / Savage Dragon alias "Ten", y que... bah, quiero decir, quizá "realmente" no debería darle el coñazo a Mills diciendo de forma tan  transparente que su historia se parece a la trama de "Seven", pero precisamente, no es que revistas como Action y 2000 AD no se hayan visto reforzadas por hacer cosas más extrañas y robos aún más descarados del entorno popular. Es sólo que Savage / Law (como yo lo llamo ahora) carece de la suficiente capacidad de emocionar. En su lugar cae en una de las trampas más viejas de los superhéroes: el síndrome del futuro alternativo, donde todo el caótico espacio del relato está ocupado por muertes al estilo serial killer de superhéroes previamente  invulnerables y que aspiran a ser chocantes. Peor aún, muchas de las muertes (y no pocos de los personajes secundarios) son personajes de Savage Dragon, impregnando todos estos acontecimientos estremecedores con una liviandad "Johnsiana", en caso de que de alguna manera estés íntimamente familiarizado con "The Mighty Man" y similares. El interés se eleva un poquito al hacer que el asesino sea un purista loco por el género de la vieja escuela y anti-grim & gritty, pero incluso dicha idea estaba mejor presentada en el "Bratpack" de Rick Veitch del año anterior, un relato problemático y defectuoso que aún siendo un tomo con problemas y viciado, no obstante se acerca a lo menos malo del antiguo Marshal Law.

En otras palabras, mientras que los anteriores crossovers de Marshal Law al menos parecían vibrar con las preocupaciones temáticas de la serie, Savage / Law tan sólo es un crossover de superhéroes que sirve un tibio suspense sobre la base de que los dos personajes del título son policías. Cualquier densidad ofrecida por esta mini-serie proviene de los cambios críticos realizados en la propia motivación de Marshal, y de la eliminación de varios personajes persistentes de Tribunal Secreto que hace que... (Dios mío, parece un cómic de superhéroes, ¿verdad!?) Quiero decir, siempre lo fue, ese era el corazón de la poderosa ambigüedad que podía encontrarse en "Miedo y Asco", pero ahora sólo es un cómic de superhéroes de mierda, y no es que sea especialmente bueno, ya que está (sobre todo) haciendo lo que ningún buen cómic de superhéroes suele hacer, es decir, recargar un escenario que de otro modo sería desechable con eventos poco convincentes e importantes para la continuidad.

Y ya sabes, entiendo que la industria se fuese a la mierda. Todavía es un medio árido para el material propiedad de sus creadores, y Dios sabe que en aquel entonces de días más calurosos todo resultaba aún más difícil, porque fueron los peores tiempos desde mediados de los años 70, y desde luego no envidio los intentos de Mills y O'Neill por revivir uno de sus más grandes éxitos, pero la textura de la obra que tanto me gustaba había desaparecido. No había sido torturada o disminuida: simplemente  ya no estaba, había desaparecido detrás de los encantamientos producidos por hombres disfrazados. En el lado positivo, al menos todo el mundo que se lea el cómic tendrá la sensación de consistencia y continuidad que suelen tener los cómics de superhéroes, y también pensará que todos los cambios se podrán revertir tan pronto como sea posible. The Mask / Marshal Law apareció un año después de Savage / Law, de vuelta en Dark Horse y respaldado por el color. "Estoy preparado para estos movimientos", suspira Marshal, preparándose para lanzarle el testigo a su compañera Carrie Kelley como colega-de-jodienda designada antes de que se produzca el regreso del Durmiente de "Miedo y Asco" que le engatusará a salir en una última misión... "¡MI CAZA FINAL!"



¿Sabían Mills y O'Neill que nunca volverían a hacer de nuevo otro cómic extenso con este personaje? Incluso si no fuese así, lo que sabemos de la serie nos lleva a pensar en que esta historia de Marshal ofrece cierto final de los procedimientos, como si empezaran a tener cierto aire de despedida: aquí tenemos a los freaks del sexo en los clubes del vicio de las calles de la ciudad. He aquí los viejos motivos detrás del Pistolón en la Sede del Departamento de Policía de San Futuro, aquí aparece la evolución final de Suicida. Aquí, por fin, aparece un elemento que tiene mérito en un crossover entre propiedades, ya que la máscara se convierte en representante de todas las máscaras de superhéroes como justificación de la violencia. Y aquí, finalmente, tenemos una última broma que le guiña un ojo a lo fútil que resultaría continuar con este personaje, ya que, para empezar, el protagonista tendría que aceptar en algún momento que nunca sería capaz de romper su ciclo de dolor. Oh, bueno, el corazón de Batman también comenzó a latir al final de su historia, y por lo menos estos tipos no estaban "fingiendo" hacer cambios para mantenerse en el mundo de los superhéroes.

J: Yo estaba tan alejado de toda la revolución de Image que incluso ni siquiera llegué a entender aquello que Doom Force (un one shot guionizado por Grant Morrison junto a varios dibujantes) estaba parodiando. Había renunciado a los X-Men cuando Marc Silvestri era una pobre copia de John Romita Jr., y cuando iba a la tienda de cómics me compraba viejos números de "Shade, The Changing Man" y de "La Liga de la Justicia de Europa". No sé cómo, pero estaba completamente perdido. Debe haber una buena cantidad de cosas que me he perdido.



Pero si lo miramos contextualmente, Image fue algo que cambió toda la industria. Esos cómics vendieron millones de copias. La visión retrospectiva del boom especulador y de los trucos de portada, aún siendo los culpables del colapso de la industria, entonces no eran una moneda tan corriente. No existía motivo alguno para no creer que personajes de Image como WildCATS, Youngblood, Spawn y, por supuesto, el sensacional rompe-columnas vertebrales [Shadowhawk], fuesen a convertirse en toda una nueva generación de iconos. Esa era la Marvel de los años 60 surgida de nuevo, un ciclo de treinta años que creaba una nueva generación de héroes que producirían los próximos dibujos animados y las figuras de acción y las películas. E incluso después de su caída, después de que Rob Liefield fuese expulsado de la compañía que fundó y después de que Image se hubiese convertido en un sinónimo de "tardanza" y de que las ventas se derrumbasen del todo, la industria continuó persiguiendo al brillante y musculoso Dragón, porque ¿qué más había? Incluso Alan Moore realizó varios proyectos para Image, intentando encontrar la forma de continuar lo que los fundadores habían empezado con éxito, o parafraseando a Martin Amis cuando se refiere a Barry Manilow, ese tremendo acorde que te lleva a ser incontrolablemente recompensado.

Dicho contexto es crucial para entender Savage / Law. Ya que Marshal, que odia a los superhéroes y que repite el mismo monólogo interior de odio a los superhéroes con ligeras variaciones en cada historia, que incluso al final de la "Ley en el Infierno" elige el odio sobre el amor, de repente tiene consideración por los superhéroes. Colabora con uno de ellos (aunque por lo menos el Dragón es policía) y, lo más asqueroso de todo, incluso se preocupa por él. El tipo que solía charlar con sus ayudantes mientras arrastraba los cadáveres de los héroes hasta su base secreta para empalarlos en estacas ahora llora por ellos, les da de comer, vela por su seguridad.



Y no hay ningún tipo de motivación para este cambio, para esta inversión de papeles, dentro de la historia. En realidad es un "photoshopeado" de las circunstancias de los personajes: Law era el trabajo de Joe, su identidad secreta es todo lo que hacía que saliese a realizar su especializado trabajo policial de nueve a cinco. Ahora está ocupado con dos empleos, con otro como asistente médico para pobres y dañados superhéroes a los que espera poder curar algún día. El lector de Marshal Law tan sólo puede responder a esto de la manera más racional: ¿qué coño es esto? Pero visto en contexto, visto bajo el contexto de una industria que se tambaleaba por culpa del éxito masivo de los superhéroes, algo que había cambiado las reglas del juego, tiene mucho más sentido. ¿Quién puede darse el lujo de humillarlos? Cuando el maduro "boom" del que provenías yace muerto en la carretera y los superhéroes han empezado a florecer de nuevo, es entonces cuando se produce el cambio de actitud. Marshal Law, y lo digo con las connotaciones sexuales del término que Lynn nos enseñó hace ya mucho tiempo, se ha ablandado. Es un picha floja. Y como bien sabían Mills y O'Neill cuando plantearon por primera vez la cuestión paradójica existente en Marshal Law, si eres un superhéroe, entonces no luchas para elevarte por encima de los combates. Sino que te conviertes en un perdedor. Y eso acaba contigo.

Es difícil decidir cuál de los tres puntos más bajos de Savage /Law es el nadir absoluto de la serie. ¿Es cuando Law se reprocha "haber pensado lo peor de los superhéroes"? ¿Es un par de páginas más adelante, cuando el Dragón le ofrece a Law un par de palabras de ánimo de fin-de-acto que le devuelven la confianza en sí mismo y le hacen creer que tal vez pueda ser un héroe después de todo? ¿O es en la última página, donde Law, que tal y como dice Joe, se había pasado varias páginas furioso por culpa de la mierda de la Nueva Era hace algunos números, dice: "Yo cazo héroes. Y, finalmente encontré a uno... A mí mismo"? Cada uno de estos puntos es una traición a las intenciones originales de la serie, una cicatriz con el símbolo del dólar reflejado en el alma de los creadores, y un allanamiento ante la realidad comercial, ante el hecho de que después de la muerte del superhéroe, de su autopsia, del funeral con banda de vientos y de la Danza de la Muerte con sus huesos, esas malditas cosas siguen siendo la única cosa que vende.



Nunca he leído Savage Dragon. A efectos prácticos de este crossover, no hay necesidad de hacerlo. Cualquier persona podría aparecer en una ciudad del futuro, hacer equipo con otro héroe sin que ninguno cuestione al otro (hay unas diez viñetas sobre el encuentro entre Dragón y Law y Dragón le invita a investigar el caso) y, al estilo del Inspector Morse, fallar en salvar a unas cinco víctimas antes de atrapar al asesino. "Mighty Man" tenía cierto aire de continuidad, una sensación de haber existido anteriormente, pero no tenía ni idea de a qué serie pertenecía cualquiera de los otros personajes, para mí tan sólo eran trajes y nombres clave. No importaba. Este es un equipo (en el peor de los sentidos), un personaje sufrido intentando recoger las ventas del otro, el Dragón que aparece de la nada y desaparece en una aventura que no le importa ni a él, ni a su autor ni a sus aficionados, mientras que Marshal pasa por grandes cambios en su vida. Es vergonzoso. Y en caso de que no quede claro, la historia es una mierda. Un débil argumento con asesino en serie que para desviar la atención del lector ni siquiera da en el clavo con el robo en el Se7en, ni tampoco aparece el humor de Law en referencia a la deferencia recién descubierta ante los superhéroes, y no hay color. O'Neill puede dibujar bien en blanco y negro, ya que así es como había dibujado la mayoría de sus obras para 2000AD, pero ya en el Libro III de Némesis The Warlock le llegó a arrebatar dos páginas a todo color al cómic de Dredd, porque evidentemente, su dibujo se beneficia enormemente de ello. Aquí se entiende claramente que el dibujo debería haber estado coloreado, y pierde claridad especialmente en las "splash pages". Es difícil decir quién está disparando a quién.

La influencia Image es menos directa en Marshal Law & The Mask, un canto del cisne que al menos aspira a restañar todo el daño que se ha hecho antes. Pero en el dibujo se nota la ausencia de las texturas, aunque hay más confianza al colorear (¿por ordenador?) tanto a la figura como a los brillos de cada superficie. Tal vez se hiciese en un plazo mayor de tiempo. Tal vez las bajas ventas significasen que no valía la pena esforzarse lo mismo. Ciertamente existe la sensación de que O´Neill no estaba a pleno rendimiento, que su mente ya se encontraba en otro lugar o en otro proyecto.



En cuanto a la historia, arrancamos donde nos quedamos con el propio Marshal (odiándose a sí mismo y cazando héroes), dispuesto a pasar su manto a Gale Force, de nombre tan perezoso. Me gusta bastante el reconocimiento de que todo eso del superheroísmo es algo personal, que el vigilante enmascarado no está para ayudar al mundo, sino para proyectar sus propios psicodramas personales sobre los demás. Pero esto ya se había hecho anteriormente y mejor en el propio cómic. La otra señal de que esto es el acto final, es cuando Marshal Law tensa sus extremidades y se coloca su arma en la mano antes de guardarla de nuevo en su caja y posarla en la repisa debido al regreso del Durmiente. Tiempo atrás, en el último capítulo de "Miedo y Asco", mostraban que el villano estaba vivo y que estaba obsesionado con Law. Ahora, por razones alegremente dejadas a un lado sin explicación, se le otorga el poder transformador de La Máscara, y entonces procede a joder a la ciudad de San Futuro.

La gracia salvadora de estos capítulos finales es el regreso del humor negro, aunque sea más contundente en lugar de cortar afiladamente como antes, pero por lo menos se reconoce que para llevar la violencia más allá del mainstream de los cómics hay que hacerlo a través de la bufonada. Me gustan los desastres heroicos provocados por La Máscara, salvando niños y deteniendo ladrones de bancos y sacrificando a cientos en el proceso, un vestigio superviviente de la crítica original sobre lo irreflexivo del superheroísmo. Me gusta el estúpido y jocoso cliché de Joe convirtiéndose en Marshal Law de nuevo, arrancando el alambre de púas de una cerca y envolviéndoselo alrededor del brazo. Hay tres splash pages decentes: la de Genocida, la de madre-alambre y la propia página final de Marshal Law, y el concepto, al menos, le permite a O'Neill volverse loco por última vez.

Pero para el lector no hay ningún porcentaje de investigación acerca del concepto del Durmiente o de Marshal Law. Son herramientas de examen, pero no son dignas de ser examinadas. Y el propio enfoque obliga a reconocer que este cómic perdió el rumbo hace mucho tiempo, que realmente no podía responder a la pregunta que planteaba sobre los superhéroes, y que siempre estuvo destinado a derrumbarse bajo el peso de sus propias contradicciones. Y que era mejor que se terminase.



JOE: Nunca me leí las novelas en prosa [de Marshal Law] que Mills escribió más tarde. Aunque sí que hay un último cómic: en 2002, con la celebración del número de 25º Aniversario de 2000 AD, Mills & O’Neill contribuyeron al mismo con una página en blanco y negro para un número realizado por varios autores que celebraba la historia de la revista. El impacto de Toxic! en 2000AD durante los noventa no fue pequeño, tal y como hemos comentamos antes, y por eso se dejó paso a Marshal Law en vez de al protagonista del primer "programa", M.A.C.H., quien se compadecía del mismísimo Juez Dredd (inicialmente los dos Joes se confundían el uno con el otro), conectando finalmente con un grupo de las otras creaciones de Mills sacadas de las páginas de Crisis y de otros lugares más (y que entonces se habían fugado a 2000 AD, aunque ninguno fuese más libre que Marshal, quien tenía la ventaja de poseer un gran "TM" y la notificación de copyright en el lado derecho de la página. )

Un final feliz, entonces, y tan pragmático como podíamos esperarnos.