viernes, 30 de enero de 2015

WARNING! ¡ATENCIÓN! MUSIC DOWNLOADS NO MORE! ¡(MÁS O MENOS) SE ACABARON LAS DESCARGAS EN EL BLOG!



TEXT IN ENGLISH BELOW. TEXTO EN INGLÉS MÁS ABAJO.

Señoras y caballeros,

después de pensarlo mucho y hacerme todo tipo de cábalas no me va a quedar más remedio que quitar muchos de los discos que he ido subiendo al blog durante estos ochos años.

Cuando empecé a subir estos archivos a la red decidí utilizar la página de descarga de mediafire porque además de que era una de las más rápidas, dejaba que el mismo usuario se descargase varios archivos casi sin limitaciones, pero después de que me eliminaran en dos ocasiones TODOS los zips que había subido por culpa de un sólo disco que pertenecía a una potente discográfica que ni siquiera lo tenía en circulación en ese momento, preferí llevármelos a mega, donde no ha habido problema alguno hasta ahora. Con esto quiero decir que los que gestionamos este tipo de blogs lo hacemos por amor a la música (nunca he aceptado publicidad para el blog ni se me remunera ni pillo pasta de ninguna forma), pero hay que dejar claro que sí que conlleva bastante trabajo, aunque no lo parezca. Ya se sabe, sarna con gusto no pica. Por eso quiero recalcar que hasta ahora he hecho esto porque he querido compartir lo que me gusta a mí con otras personas que se regocijan también con ello, aunque no tengan un duro para hacerlo y no puedan rastrear y comprarse el disco, single o etcétera original como he podido hacer yo.

El problema ha empezado el primer día de enero de 2015, cuando el partido que nos gobierna ha endurecido la ley y ha conseguido aplicar varias medidas contra las descargas que penalizan a todo el que comparta archivos sin casi filtro alguno ni discriminaciones de ningún tipo. Creo que las multas con las que "supuestamente" se pretenden castigar "hipotéticos" delitos contra la propiedad intelectual son desproporcionadas y no hay baremo alguno para discriminar quién se lucra y quién no lo hace, por lo que se ha vuelto muy peligroso compartir películas legendarias descatalogadas que a ningún editor le interesa reeditar, discos perdidos, juegos, libros, tebeos y revistas míticas que sólo tienen diez coleccionistas en su casa y etcétera. Quizá todo esto sólo sea un burdo intento para que suba el consumo, no lo sé, pero cuando dos tercios de los sueldos se van en techo y comida francamente me parece toda una quimera que puedan modificar de esta forma nuestros hábitos y ritmo de gasto.

A partir del uno de marzo quitaré la mayoría de discos del blog y dejaré tan sólo singles y LPs cuyos derechos sé a ciencia cierta que están liberados o que no tienen dueño (y si lo tienen los retiraré con gusto en cuanto me llegue el aviso), y demos, maquetas y discos que los propios artistas me han dado permiso para poner en descarga directa.

Muchos de los archivos los he ripeado de mis propios vinilos y cintas, entre ellos los directos de Pussy Galore, los bootlegs, la discografía de los Honeymoon Killers y Patrullero Mancuso y los singles de The Gories. Todos ellos seguirán en el blog. De los Dum Dum Boys, por ejemplo, quitaré la mayor parte de su discografía (incluyendo el primer disco, uno de mis favoritos, pues acaban de reeditarlo en CD con temas inéditos extra e incluyendo su primer single.) Durante febrero me dedicaré también a incluir todos los discos que se queden en el blog en un nuevo post bajo la etiqueta DISCOTEQUE, para que el acceso sea más fácil y rápido y todo esté más ordenado, que esto ya parecía el antiguo Rastro de Madrid. Seguiré subiendo discos difíciles, piratas, archivos digitales de cassettes de tirada ínfima y lo que se me ocurra, pero por supuesto, el ritmo será menor.

Espero que durante estos ocho años hayáis disfrutado con esta música como lo hago yo, y bien puedo decir que muchas de las aportaciones que habéis podido ver por aquí (como es el caso de los singles de Metal Mike) no habrían sido posibles sin los seguidores del blog, que en varias ocasiones han compartido conmigo auténticas joyas que se me resistían completamente y que no había manera de localizar en ninguno de los sitios de caza habituales.

Considero que los archivos deben seguir circulando libremente, porque hay muchos ejemplos de obras que no les importan más que a unos pocos de nosotros y que queremos rescatar y mantener para que al que le apetezca tenga libre acceso a ellos, mientras por otro lado no se pierden en la memoria.

Así que ya saben, avisen a todo el que conozcan para que antes del uno de marzo se bajen todos los archivos que buenamente puedan y quieran, que esto (más o menos) se acaba.

F2000

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Ladies and Gentlemen

I have been thinking about it for a long time, and I have decided to delete a lot of albums I have ripped and linked from by blog for eight years –there is no other solution.

First time I put this music online I chose mediafire to store everything, since it allowed the user to download some files at the same time –and it was fast, also. Then they deleted my account, I uploaded everything and they erased everything for a second time, just for the album of a band who worked for a major. So I moved all the albums to mega, where there were no problems.

Why I am telling this story? Because I want to remark that we -some bloggers and me among them- do this hard work for the love of music. I don’t make any money with this blog. I refused to have banners. And it must be clear, I have been sharing this music in order to help other people to find the music they like: people with a taste similar to mine, people who is not able to find these rare, odd albums, or doesn’t have the money to order them online.

But the 1st of January of 2015 a new copyright act came into force in my country. The gang who rules our lifes decided that it was ilegal to share music even when there was no economic profit in it, and even when there is no publisher interested in making money with the music, books, comics, movies, magazines or videogames I have been sharing. It’s like the dog in the manger, they don’t take advantage of these cultural products anymore, but they don’t want you to know or enjoy them. Perhaps they want you and me to buy mainstream music and books instead of the underground, underated and forgotten artifacts of the devil I like –I don’t know the real reason behind it, but I don’t even care since I am not going to change my tastes for their stupid law.

But from the March 1 of 2015 I am deleting almost all the albums I have linked from this blog –only those which I am sure that are not “protected” by copyright laws, and/or those whose authors have given permission to freely distribute them, will remain; that is the case of Pussy Galore live shows, bootlegs, Honeymoon Killers and Patrullero Mancuso discographies, etc. There will be a new tag , “DISCOTEQUE”, for them. And I will keep uploading rare music, but taking into account the restrictions previously explained.

I hope you have enjoyed the music I have uploaded for eight years as much as I have done. And I must express my gratitude to all of you who have shared your musical treasures with me, because you have contributed to create this archive of rare -and sometimes lost- gems. Thanks!

So you are warned: tell your friends about it, and download everything you want until March’s deadlilne. That’s all, folks!

F2000

jueves, 29 de enero de 2015

DON MCGREGOR CHARLA SOBRE KILLRAVEN (3 de 4)


DON MCGREGOR CHARLA SOBRE KILLRAVEN (3 de 4)
Entrevista realizada por Jason y Daniel, de Comics Bulletin, en 2013. Traducida por Félix Frog2000. Parte 1, parte 2.

CB Daniel: Con el personaje de Volcana Ash incluiste en el título cierta sexualidad latente. 

CB Jason: Esa es una buena forma de describirlo, Daniel.

McGregor: Si, ella me encantaba. Volcana me gustaba mucho. Definitivamente ella regresa en "Final Lies, Final Truths, Final Battles.” He estado buscando las páginas del guión porque sabía que vosotros queríais hacerme esta entrevista, pero no las he podido encontrar. Deben estar guardadas en algún cajón de mi escritorio. A lo largo de estos años ha habido veces en las que he charlado y hablado sobre todas estas series, pero yo no sabía exactamente dónde guardaba todas esas cosas.

Pero hace un tiempo encontré algo. Creo que era la página definitiva con el argumento que daba un final a la serie de "Killraven". Aunque creo que sólo es una fotocopia del proyecto.

CB: ¿Recuerdas alguna de las ideas que aparecían escritas en aquella página? 

McGregor: Justo ahora mismo estoy buscando un papel que tengo marcado con un post-it amarillo. Es algo con frases emborronadas a toda velocidad y escritas a mano. Sé que en él aparecen algunas imágenes: carne gastada y desgarrada, una rosa ensangrentada, una playa con arena de sirope, de dorado limón. Oh, claro. Ese iba a ser un final muy feliz. Sé que los lectores habituales de mi obra por lo menos conseguirían una escena que no se esperaban que fuese a hacer alguna vez en mi carrera. Ni siquiera tú, Jason.

Y ahora que ya hemos charlado un rato sobre la serie, ¿qué pensáis sobre ella? ¿Creéis que hay una evolución en la colección según la estáis leyendo? ¿Creéis que tiene elementos que se plantan al principio y que más adelante también causan impacto?

CB Jason: Bueno, yo diría que lo que más me impresionó... han pasado años desde la última vez que me leí la saga, pero me quedé sorprendido de lo bien que progresaba la historia. Parece como si realmente se moviese hacia delante de una forma lógica entre un número y otro. Hay una sorprendente gran cantidad de continuidad en estas historias. De hecho eso me hace pensar de nuevo en Grok. El realismo de las heridas de Grok parecía real, gracias a que cuando le herían, al contrario de lo que ocurre en otra serie de superhéroes, él no se recuperaba de inmediato. Grok sufría terribles lesiones y se convertía en una carga para los rebeldes. Me encanta la forma en la que aparece ese toque de realismo en una historia que en realidad es increíblemente irreal.

McGregor: Mira, eso también se remonta a lo que hablábamos antes, porque yo había creado a estos personajes y podía hacer lo que quisiera con ellos sin tener que pedirle permiso a nadie. Así que podías ir conociendo cosas sobre ellos y sentir que existía algún tipo de evolución, y no sólo debido al camino que elegían seguir en cada número, sino también a lo largo de sus vidas. Ellos van sufriendo cambios según les están sucediendo los acontecimientos, a veces de forma lenta y otras de forma brutal, y algunas otras emocionalmente. Creo que no nos damos cuenta de cómo nos afectan las cosas, y ya sabes, cómo esas cosas van dando forma más tarde a todo aquello que sentimos. Así que tenía la esperanza de que esa evolución formase parte del viaje de la serie, y también esperaba conseguir que la gente se preocupase por lo que pasaba con estos personajes durante dicho viaje.



CB Daniel: La historia de "The Threat of The 24 Hour Man" es para mi gusto la que más sigue destacando de todas. Así que me pregunto si esa fue una historia a la que llevabas dando vueltas desde hacía tiempo, o si te la inventaste según estábais trabajando en el título, ¡porque me parece bastante importante!

McGregor: Sip. Te contaré el trasfondo de esa historia, y de nuevo, tampoco sé cómo conseguimos salirnos con la nuestra. Después de todo me sorprende mucho que una historia que tiene una base con tan sexualidad haya llegado a existir alguna vez.

Craig Russell me había llamado y me contó que en el cine de Bleecker Street estaban proyectando Ciudadano Kane (1941) y El Cuarto Mandamiento (1942). Le comenté: "Oh, nunca he visto Ciudadano Kane" y Craig rápidamente saltó: "¿Que nunca la has visto!?"

"Al contrario de lo que opina todo el mundo, yo no he visto cada película que se ha hecho, Craig."

"Bien, pues tienes que ir, ¡tienes que ir a ver Ciudadano Kane!"

Creo que es vergonzoso que ya no existan esos cines en Bleecker Street. Es una vergüenza lo que ha ocurrido con gran parte de las calles del Village, con muchos de los sitios que se habían utilizado como caminos de pastoreo durante los primeros años de Nueva York, de ahí que sean tan ilógicamente retorcidos, y tampoco me gusta que hayan desaparecido muchos de esos lugares clásicos que hicieron que el Village fuese el Village.

Ahora algunas partes del mismo se han puesto de moda para los turistas, pero siguen existiendo sitios en los que puedes encontrarte con un montón de historia y de ambientación clásica.

De la historia que existía antes de que los VCRs, DVDs y Blu-rays hicieran que las películas y las series de TV estuviesen disponibles para todo el mundo en todas partes. Una de las mejores cosas que había en la ciudad de Nueva York en aquellos días era que si sabías dónde buscar, probablemente lo que buscabas estaba en algún sitio, listo para que te lo encontraras.

De todos modos, después de ver Ciudadano Kane y El Cuarto Mandamiento, Craig y yo nos fuimos a un restaurante souvlaki que estaba en la misma calle donde cocinaban cordero haciéndolo girar lentamente en un espetón, justo al lado de la acera. Con una magnífica salsa, muy sabrosa. Llevaba años sin ir por allí, y creo que no lo he visto la última vez que estuve por esa zona. Ah... sospecho que también habrá desaparecido.

Así que de todos modos... después de la película estuvimos hablando sobre cine y nos comimos esos bocadillos y nos quedamos sentados en una mesa. No creo que se pueda encontrar ninguna relación lógica, pero la historia de "The 24 Hours Man" proviene del hecho de estar sentados en ese restaurante griego después de ver esas dos películas de Orson Welles.

Se me ocurrió la idea de que podríamos repetir una de las escenas, pero viéndola esta vez sin tener conocimiento alguno de lo que estaba ocurriendo en ella, y luego al leerla de nuevo nos enteraríamos de lo que significaban todas esas acciones extrañas que aparecían representadas la primera vez. Probablemente Ciudadano Kane estimuló dicho enfoque. También la idea le gustó mucho a Craig, porque obviamente así disponía de algunas páginas que podría reutilizar y sólo tendría que dibujar una o dos viñetas nuevas. Recuerdo que Craig empezó a abocetar algunas cosas en una servilleta. Y a mí se me ocurrió la imagen de una mujer corriendo bajo una tormenta por un cementerio, y básicamente así es como empecé a desarrollar la historia. De nuevo, no sé exáctamente cómo se nos pudo ocurrir.

Por un lado la historia trata sobre lo imperioso de la vida, sobre la supervivencia de una especie; por el otro supone una corrupción perversamente horripilante del nacimiento. No quiero analizar demasiado el tema porque realmente eso depende de vosotros y de cualquiera que se lea la historia, pero creo que es como si le diésemos un toque de empatía a un mundo que de repente va de mal en peor.



CB Daniel: Es impresionante la cantidad de emociones que ofreces a través de ese personaje que aparece justo en esta historia y que luego desaparece para no volver. Es realmente impresionante.

McGregor: Gracias. ¿En qué sentido te parece impresionante, Daniel?

CB Daniel: En el sentido de que hiciste una historia completa con él. No sé cuántas páginas tenía el número. Había un comienzo, un nudo y un desenlace, pero iba desarrollándose lentamente. Hay muchas emociones en la historia. Aparecen el terror, la pasión, la ofuscación. Realmente son una gran cantidad de emociones para una sola historia. Es una de las cosas más que más me han impresionado de toda la saga de la Guerra de los Mundos, ¡resulta asombroso!

McGregor: Bueno, ¡gracias!

CB Jason: Claro, porque soy capaz de entender que lo que hiciste fue crear un mundo muy particular en una historia de estilo superheróico, algo que más adelante otra gente hizo al revés al explotar las mismas ideas. En su lugar, esta historia sólo pudo crearse bajo el contexto en el que estaban inmersas estas aventuras. Es una historia única que sólo pudo ser creada en esa época determinada.

McGregor: Creo que había otros títulos que explotaban buenas ideas, y creo que hubo una franja temporal en la que los guionistas tuvieron la oportunidad de explorar otros límites y temáticas si querían hacerlo. Doug Moench guionizó algunos grandes números de Maestro de Kung Fu. Steve Gerber escribió Howard, el Pato y el Hombre Cosa, y hubo algunos otros, sé que me estoy olvidando de muchos nombres.

Era una época en la que podías hacerlo porque no había gente encima tuyo mientras intentabas establecer los comienzos de la serie. Realmente, si hubiese existido esa política de filtrado, no creo que Killraven o historias como "The Morning After Mourning Prey", hubiesen visto la luz en algún momento. No nos habrían dejado hacerlas. Tenía la esperanza de que cada vez que salía un número, a la serie se le sumarían lectores que realmente querían seguirla. Al mismo tiempo, el número del mes tendría su propio impacto individual pero también debía encajar como parte de un todo. También esperaba que con cada nuevo ejemplar los lectores que amaban "Killraven" se encontrasen con algo inesperado, pero también algo nuevo que pudiesen explorar y contemplar y disfrutar. "Oh, guau, no sé qué me esperaba, pero sin duda no era esto." No quería estar contando la misma historia una y otra vez. “The 24 Hour Man" no se parece a la historia que apareció a continuación: "Red Dust Legacy.” Después de "Death-Birth" y "The 24 Hour Man" creíamos que ya no tendríamos más problemas con las historias que aparecían en el título. En el relato Killraven y Carmilla Frost se enfrentaban entre ellos porque discutían si Killraven debía destruir las incubadoras que hacían evolucionar a los bebés marcianos para que resistiesen los gérmenes terrestres, algo que formaba parte de la novela original de Wells.

"Red Dust Legacy" no ofrecía respuestas fáciles.

Mostraba que en las guerras se pueden dar situaciones extremas, y que las opiniones encontradas pueden ser muy violentas. Nos mostraba que esos posicionamientos extremos nos dividen emocional e intelectualmente. ¿Y qué pasa con alguien que llega hasta ese extremo?, ¿cómo le afecta o le cambia? Justo en el momento en el que apareció "Red Dust Legacy", celebramos una reunión en la que estaban presentes muchos de los guionistas y que trataba acerca de la violencia en los cómics. Y me encontré en el punto de mira por aquella escena con los marcianos. Tuve problemas por culpa suya. Alguien de la editorial que también era guionista se me acercó para hablarme sobre la escena. Era alguien que había escrito una escena en una de sus series en la que aparecían mujeres a las que habían colgado boca abajo ardiendo, o a las que las habían derramado algo hirviendo por encima, y si no recuerdo mal, la idea era la de que ellas entraban en una especie de éxtasis durante la tortura.

¿Cómo diablos puede esa persona opinar sobre mi forma de afrontar las complejidades devastadoras de la guerra cuando está haciendo algo de esa índole? Todo lo que quiero es que este sea mi propio campo de juego, tíos. Dejadme contar mi historia. Vosotros contad las vuestras. ¡Ese es tu problema, no el mío!

Si me gusta lo que hago, me gusta. Si no quiero hacer algo, no lo hago. Esa es mi opinión personal.

También quiero decir que durante aquella época Steve, Doug y otros más hicieron una gran cantidad de obras increíbles. Había algunas opciones verdaderamente diferentes a la hora de enfocar la creación de un comic book. No puedo recordar detalles específicos porque han pasado demasiados años. Demonios, muchas veces ni siquiera recuerdo mis propias cosas.



CB: Don, te mencioné que en la recopilación del Essential aparecía la historia del Marvel Team-Up y algún otro material más. Ellos se cuidaron bien de que Killraven se quedase sumergido en el Universo Marvel normal. ¿Qué sientes al ver que metieron en la serie a Spider-Man y a todos los demás?

McGregor: Verás, Daniel, no he visto todas esas historias, ni tampoco las he leído. Me estás hablando de números de relleno que hicieron para cubrir los momentos en los que llegábamos tarde a la fecha de entrega. Estoy intentando organizar lo que pienso acerca de esos números. Ya hablaremos del tema alguna vez.

Pero permíteme divagar un poco.

Durante la época en la que estuve haciendo “Killraven” y la “Pantera”, un fin de semana acudí a una Convención de Cómics. Allí estuve charlando con Jim Steranko y me invitó a cenar con Walter Gibson, el creador de La Sombra, y con él. Jim sabía que yo era un fan de la literatura pulp, como él. Realmente yo quería celebrar esa comida. Quería tener la oportunidad de hablar con Walter Gibson. Pero le había prometido a John Verpoorten que le entregaría unas páginas el Lunes. Y sabía que si me quedaba y pasaba con ellos esa noche, nunca llegaría a tener hechas las páginas a tiempo. Tendría suerte si acababa un par de ellas de todas formas, pero le había dado mi palabra a John. A John. Es importante hacer dicha distinción. Le había dado mi palabra a John, con otros no sé qué habría ocurrido. Le dije a Jim que no podía, y Jim me dijo, y estaba en lo cierto, que Walter era muy mayor, y que cuántas oportunidades tendría de pasar alguna vez mi tiempo con él de nuevo, preguntarle y poder hablar sobre La Sombra. Por un lado, siempre me arrepentiré de no haber ido, pero por otro le había dado mi palabra a John. No tenía ni idea de las páginas que iba a guionizar ese fin de semana, pero me perdí la oportunidad de estar con alguien como Walter Gibson.

Bien podrías decir que aún sigo desgarrado por ello. Así que mantener mi palabra y tratar de cumplir con los plazos de entrega era muy importante para mí.

No creo que conozcas alguna vez a un dibujante con el que haya trabajado y que te pueda decir que en una ocasión se quedó sin nada que dibujar porque yo no le había pasado las páginas del guión a tiempo. Nunca ha ocurrido algo parecido. Sé que el dibujante, como yo, está intentando vivir de esto al mismo tiempo que está intentando crear la historia.

La única vez en la que puede que realmente no llegase a tiempo fue escribiendo un guión al estilo Marvel, donde primero haces el argumento y luego el guión completo una vez que el argumento ya se ha dibujado. Mis argumentos contenían un montón de las partes del diálogo y cuadros de texto que aparecían en el guión definitivo.



No mucho tiempo después de que Craig aterrizase en Amazing Adventures, la editorial quiso lanzar un número con reimpresiones para darnos tiempo para que él se pusiera al día. Odiaba la idea de que tuviésemos que hacer un número con reimpresiones tan pronto en la serie, así que tuve la intuición de hacer que Craig dibujase algunas páginas con pin-ups de los personajes. Así podría escribir un montón de la historia de trasfondo de cada personaje que no había sido capaz de incluir en la propia serie. De esa forma los lectores habituales conseguirían algo nuevo por su dinero. De alguna manera me las arreglé para hacer que la idea se convirtiese en realidad en el número titulado "The Rebels of January and Beyond.”

Aunque mientras os hablo de todo esto rememoro la sensación que tuve en el momento en el que entré en la oficina de John Verpoorten y él me miró y me dijo, "felicidades, Don."

De inmediato lo miré con cautela, sabía que probablemente no me fuese a decir nada positivo.

"¿Por qué, John?"

"¿Te acuerdas de aquel número con reimpresiones que se suponía que íbamos a hacer, Don?" Me preguntó John, que estaba sentado detrás de su mesa.

Me quedé indeciso, “Uhh… sí… pero vuelve a ponerme al día."

"Bueno, felicidades, Don, acabas de entrar en la historia de la Marvel."

Sospechaba que realmente no me gustaría saber por qué. "Deee acuerdo. ¿Cómo... cómo ha podido ocurrir?"

"Has conseguido ser el primero en hacer que un número de reimpresiones aparezca tarde."

Pero bueno, en todo caso, cuando sacaban algún número de relleno nunca me lo leía, e incluso ni siquiera lo echaba un vistazo.

(Continuará)

miércoles, 28 de enero de 2015

BAD MUTHAS: JAMES BROWN - THE PAYBACK (1973)



"Originalmente editado en 1973 como un extenso conjunto de dos discos, The Payback fue uno de los LPs más ambiciosos de James Brown en los 70, así como uno de los mejores, con Brown y su banda (que en 1974 todavía incluía a Fred Wesley, Maceo Parker, St. Clair Pinckney, Jimmy Nolen y Jabo Starks), explorando sin descanso todas las posibilidades del groove de James Brown. Ensanchando los ocho cortes durante un espacio de tiempo cercano a los 73 minutos, The Payback se va extendiendo a lo largo de rítmicas "jams". En esta ocasión Brown y su grupo se habían convertido en una combinación tan potente y casi telepática que los músicos pudieron idear largos solos mientras mantenían parte de ese hipnótico funk que en los temas puede encontrarse por todas partes; y en las mejores canciones del álbum, como la jazzy "Time Is Running Out Fast", la implacable "Shoot Your Shot", la tirante "Mind Power" y la amarga fantasía de venganza del título, los duros, sinuosos ritmos y precisa interacción entre músicos no suponen nada más y nada menos que todo un placer para el oído. Incluso las canciones menores del álbum (como la oda al amor enfermizo "Doing The Best That I Can" y "Forever Suffering") hunden sus garfios en el oyente y tiran de él; es muy sencillo: esto es material extraordinario, e incluso los intentos por escribir letras relevantes realizados por James Brown (que francamente, a estas alturas de su carrera sonaban un poco vacilantes,) tienen la suficiente firmeza como para sonar convincentes. The Payback se reveló como uno de los últimos e indiscutiblemente grandes discos de James Brown antes de que cayese en un largo período de barbecho entre finales y mediados de los setenta, pero nadie que lo escuche podría pensar que es la obra de un artista (o banda) cuyo trabajo está perdiendo gas."

-Mark Deming para AllMusicGuide, traducido por Frog2000 en facebook.

martes, 27 de enero de 2015

RUTA 66, NÚMERO CIENTO DIECIOCHO



RUTA 66, NÚMERO CIENTO DIECIOCHO (Junio, 1996)
AQUI.

"Ya sabemos lo trillado y machacado que resulta, pero "cagarse en el sistema" tiene, si cabe, una razón de ser más válida que nunca. En una década de crisis económica y fraude político, la gente tiene sobrados motivos para la rabieta y el disgusto: inseguridad laboral, represión policial, hipocresía frente al uso libre del propio cuerpo, quema continua de recursos naturales, vuelta a valores moralistas y religiosos, impunidad de los poderosos frente a la ley, nuevas y huecas hornadas fascistoides, estúpidos y obligatorios servicios a la patria... la democracia ha resultado un verdadero timo, ya nada es creíble. 
Frente al vacuo mensaje de la música de radio-fórmula y las ínfulas arty del rock indie, cientos de grupos trabajan día a día para remover conciencias, cantando a la podredumbre, al malestar, a la injusticia."

Así comenzaban Kike Babas y Kike Turrón su artículo sobre punk rock ibérico en el Ruta 66 número ciento dieciocho de junio de 1996, donde repasaban a grupos importantes, cazalleros, efímeros, rápidos, necesarios, olvidados y/ o malditos como Anticuerpos, Negu Gorriak, Damba, Boikot, Maniatica o Piperrak entre muchos otros.

lunes, 26 de enero de 2015

STEVEN GRANT Y EL CASTIGADOR


STEVEN GRANT Y EL CASTIGADOR (Marvel Age Special: The Punisher Anniversary, 1994. Traducido por Frog2000.)

Me llevó casi diez años crear algo que terminó convirtiéndose en un éxito de la noche a la mañana. La primera vez que le hablé a Marvel sobre un cómic protagonizado por El Castigador fue en 1976. Yo estaba de vacaciones y me choqué con el entonces miembro del personal de producción de Marvel, Duffy Vohland (que en paz descanse), al que conocía a través de mi militancia como fan. Para mi sorpresa, Duffy organizó una entrevista entre el editor en jefe de Marvel y yo. Sin nada preparado aún y sin tiempo para pensar en una carrera en el medio de los cómics, improvisé un par de propuestas. Una de ellas estaba protagonizada por The Punisher.

Ese no fue mi mejor día. Recuerdo que cuando le sugerí hacer una serie del Castigador el editor entornó los ojos, una reacción que yo conocía bastante bien. Al mismo tiempo que acababa de entrar también estaba saliendo de Marvel. 

Dos años después Roger Stern me invitó a escribir una historia que se quedaría archivada como sustituta para la serie de Marvel Two-In-One. Aún no había planeado cómo guionizar cómics de forma profesional, pero en los cómics se pagaba mejor que trabajando como crítico, una cosa llevó a la otra y aquí estamos ahora. Mis primeras tareas sueltas para Marvel no revisten mayor interés, y generé numerosas historias de relleno que no eran para ningún título en particular y que tampoco levantaron gran expectación. Pero como cualquier otro guionista de este campo me sentía obligado a dejar mi marca personal.

Quería escribir sobre un mundo en el que los gobiernos podían ser comprados bajo las mismísimas narices de los ciudadanos, donde la gente que te decía que cumplieses la ley fuese también la que en algunas ocasiones se la saltaba, donde la desprotección era una condición endogámica y el asesinato algo mundano, sórdido y repentino. El mundo de The Punisher.

A finales de los setenta Marvel empezó a editar mini-series, y yo quería hacer una de The Punisher. Todavía tenía la historia que había presentado en 1976 y que finalmente se convertiría en los números 2 a 5 de la limited serie del personaje. Pero al mismo tiempo El Castigador estaba mal visto entre el staff de Marvel. Les repugnaba su violencia y les ofendía su turbia postura moral. Me guardé la propuesta y enseñé otras ideas. Sin éxito. Bajo el mandato de Jim Shooter, claramente Marvel caminaba en una única dirección y yo iba por otra.

De vez en cuando les volvía a sugerir hacer la mini-serie de Punisher. Los editores no querían tener nada que ver con ella. En 1984 eso cambió gracias a Mike Zeck. 

Había trabajado en Marvel Team-Up con él, aunque después no estuviésemos demasiado en contacto. Pero yo había observado que su dibujo se había ido convirtiendo en algo fenomenal en Maestro de Kung-Fu y en el Capitán América según él se iba transformando en el que podría decirse que era el mejor dibujante de acción del medio de los cómics. Cuando salieron las Secret Wars le llamé para enseñarle la idea sobre The Punisher. 

Las coincidencias extrañas ocurren bastante a menudo. Mientras lo estaba llamando, Mike y su entintador habitual, John Beatty, estaban hablando sobre lo que iban a hacer a continuación. Dieron con un personaje, The Punisher, cinco minutos antes de que yo los llamase. Mientras estábamos hablando Mike y yo descubrimos que teníamos exáctamente el mismo punto de vista sobre el personaje: una figura taciturna y resuelta que sin embargo era hiper-racional, casi hasta rozar la locura. No había forma de que no fuese el tipo más duro sobre la faz de la Tierra, porque su supervivencia dependía de ello. Y nosotros, Mike, John y yo, unimos nuestras fuerzas.

Y aprendí una lección: es mucho más fácil vender un proyecto si en él ya está involucrado un dibujante. Particularmente uno que llame la atención. Carl Potts era uno de los pocos editores a los que no me había acercado todavía. Él quería poner en marcha un "espacio" con artistas que estuviesen en lo más alto en ese momento, y yo sabía que le gustaban las artes marciales y la aventura y la acción. Probablemente nos habría dejado hacer Millie, la Modelo si hubiésemos querido, pero Carl fue particularmente receptivo a la idea del Castigador. Era el tipo de material con el que quería que se lo asociara, abriendo así una nueva veta en Marvel de material repleto de acción. No todo el mundo era tan entusiasta en la editorial. Jim Shooter dio el visto bueno al proyecto (sobre todo como favor a Mike, que había dibujado las Secret Wars de Jim), pero recuerdo que todo reposaba sobre los hombros de Carl. Un empleado mayor del equipo de ventas de Marvel me informó, con un tono algo estridente, que el público de Marvel no tenía interés alguno en las aventuras de un "psicópata asesino", y que el proyecto era una pérdida del dinero y los recursos de Marvel. Carl se mantuvo firme y siguió apoyando la propuesta. Gracias, Carl. 

A la luz de todo esto, Mike y yo sabíamos que teníamos que rediseñar The Punisher rápidamente, porque no tendríamos una segunda oportunidad. 

The Punisher no tenía un nombre auténtico. Le dimos uno. Los anteriores guionistas habían maltratado al personaje hasta dejarlo inutilizado. Ignoramos lo que habían hecho y seguimos hacia adelante. Mike quería dibujar el interior de una prisión. Yo quería un estilo seco y frugal en los diálogos. Queríamos que fuese superado numéricamente en una situación imposible para poder demostrar su inteligencia, habilidades y su negativa a la hora de aceptar la derrota. The Punisher podía ingeniar una forma de salir de una situación o hacer uso de sus músculos para abrirse camino a través de la misma, sin importar las aparentes probabilidades que tuviese en contra. A pesar de vivir en lugares del país completamente alejados entre sí, Mike y yo funcionamos como una sola unidad de una forma que nunca había experimentado anteriormente con otro dibujante. No hay forma de darle todo el crédito que se merece. No era "mi" proyecto, y tampoco era el "suyo". Era nuestro proyecto, y sigue sin haber nadie con el que hubiese preferido trabajar en su lugar. 

De alguna forma salimos del embrollo en el que nos habíamos metido y con la ayuda de Carl, John Beatty, Ken Bruzenak y Phil Zimelmann, conseguimos llevar el primer número de la serie limitada de The Punisher a los quioscos. Marvel seguía mirando el proyecto de reojo y lo promocionó muy poco. Los pedidos del primer número estaban bien, pero no eran demasiado grandes. A las dos horas de su edición el primer número de la serie limitada se había agotado completamente en todos los puntos de venta del país. Ese fin de semana la oficina de pedidos de Marvel fue inundada con los nuevos encargos. Para el lunes se declaró que la serie se había convertido en un auténtico éxito, y el departamento de promoción cambió abruptamente la maquinaria y empezó a presionar fuertemente para promocionar el resto de la mini-serie. Todo el mundo conoce bastante bien el resto. 

Un comentario adicional: resulta bastante habitual escuchar que The Punisher tuvo éxito debido a su violencia. El día que apareció el primer número, un empleado de una tienda de cómics de Santa Monica puso el grito en el cielo debido a toda la gente que era asesinada en el título. Abrí la copia que tenía en las manos (no había ninguna a la venta cuando yo entré en la tienda) y le desafié a que me dijese dónde había una sola persona que hubiese muriese en todo el ejemplar. De hecho, no había ninguna. No conseguimos que El Castigador tuviese éxito porque le hiciéramos matar gente, hicimos que alcanzase el éxito porque le dimos la acción apropiada que requería el personaje. Eso es lo que quiere el público realmente: la acción apropiada que requieren los personajes que leen. Lo cuál, creo, es la razón por la que la mayoría del revival "grim and gritty" (un término que odio) y las remodelaciones del pasado fracasen mientras El Castigador sigue sobre ruedas. Lo desolador y lo macabro son actitudes inapropiadas para la mayoría de los personajes de los cómics, pero un punto de vista oscuro sobre el mundo es la esencia de The Punisher. ¡En efecto, hay balas que son misericordiosas!

Han pasado ocho años desde la publicación de la serie limitada del Castigador y no sé que más puedo decir. Excepto lo siguiente: esto es para todos esos editores que a lo largo de los años les he ofrecido el proyecto y lo han rechazado porque pensaban que era algo insignificante, y he esperado años para poder decirles lo siguiente, 

os lo dije.

jueves, 22 de enero de 2015

FORUM Y YO: CURIOSIDADES (22 de 25): CAPITÁN AMÉRICA DE LOS SETENTA DE JACK KIRBY


Todas las reseñas tienen algún motivo egoísta detrás. O bien el "crítico" que la realiza quiere imponer su criterio en el lector, o bien lo que le apetece es vociferar ante el Mundo que lo que ha descubierto es la repanocha y que él se ha dado cuenta antes que nadie, o también las escribe por el parné (aunque esto sea algo cada vez más raro y en los últimos cinco años el "juntaletras", tenga éste mucha o poca gracia, escriba no porque vaya a ser remunerado, sino porque encaja en alguno de los dos primeros ejemplos comentados unas líneas más arriba.) En mi caso los motivos son igual de prosaicos e interesados, porque lo que pretendo con esta modesta llamada de atención es coaccionar a cualquiera que la lea para que se compre la más reciente edición de las aventuras del Capitán América perpetradas por Jack Kirby al guión y al dibujo que está editando en castellano Panini, y de esa forma, ante la respuesta comercial masiva, animar a la editorial para que siga editando toda la etapa del autor neoyorquino en los cuatro supuestos tomos (el segundo acaba de aterrizar en las estanterías) en los que se reunirá completa La Etapa Del Capitán América de los Setenta de Jack Kirby. Y eso a pesar de que el formato elegido sea uno de los que más detractores ha conseguido desde que la editorial empezó a reeditar en él las mejores sagas de la Marvel producidas durante los sesenta, setenta y ochenta, principalmente por el papel lleno de brillos que según algunos atenta continuamente contra la retina como si de un láser se tratara. Pero para mí, que soy menos purista que lo que mi fijación durante tres décadas con la editorial de Spiderman supondría, me parece que le sienta como un guante. Y no me refiero al resto de diversas aventuras que se han editado en Marvel Gold a lo largo de estos años, merecedoras en su mayoría de otros soportes principalmente por el trazo más orgánico y algunas necesidades de impresión especiales que tiene el dibujo de Neal Adams o John Buscema, sino concretamente a esta etapa de Kirby.

El Capitán América de La Saga de la Bomba Loca es el personaje más pop que tuvo la editorial en cualquiera de sus etapas "pop", y estas son las que van desde finales de los sesenta, cuando Marvel consiguió ser aclamada por los estudiantes universitarios (e incluso por activistas sociales de diverso pelaje) como editorial más “enrrollada”, hasta los últimos años de la década de los setenta, cuando Marvel explotó y se expandió hasta convertirse en una de las tres editoriales más grandes del mercado de cómic norteameamericano gracias a los talentos que se habían amamantado con los tebeos de super-héroes de la década pretérita y que empezaron a plagar los fanzines "do it yourself" y prozines que se pusieron de moda en torno a 1971, terminando por encajar en lo que los editores habían decidido que era el nuevo cómic mainstream. Además, estos jóvenes, que no le hacían ascos a ninguna expresión de la cultura popular, tenían ideales que estaban deseosos de poner en solfa a través de tebeos con mucha reflexión en cada número pero también con su correspondiente batalla entre héroes y malvados para no cansar demasiado al lector.


En este ambiente en el que se respiraba cierta actitud "laissez faire", Jack Kirby regresó a la editorial que había ayudado a montar unos años antes tras el sonoro fracaso que había supuesto su odiséico Cuarto Mundo en la competencia, pero esta vez, a pesar de la rendición que le supuso dicho regreso, también estaba dispuesto a no ceder un milímetro y lograr hacer realidad sus inquietudes artísticas. Jack Kirby empezó a idear conceptos tan locos como enigmáticos ("2001"), tan personales como poco comerciales (Dinosaurio Diabólico), títulos atractivos y tan avanzados como de costumbre, repletos de conceptos vibrantes donde los dioses actuaban como humanos que se habían levantado con el pie izquierdo (Los Eternos), dirigidos hacia cualquier lector adulto enganchado a una cultura de masas que justo empezaba a acelerarse en ese momento. Pero además el consumidor de los setenta todavía quería que su pedacito de entretenimiento tuviese algún significado, cierta pátina de respetabilidad. Y eso es lo que conseguía con los tebeos de la Marvel.

La editorial, quizá para restañar las heridas que anteriormente le había causado al Rey de forma reiterada a base de desplantes, extorsiones, robos de originales y menosprecios, le dejó hacer lo que quiso, tanto con algunos personajes que en ese momento no importaban demasiado en el Bullpen, como la Pantera Negra, como con primeros espadas tan importantes como el Capitán América. En la serie del superhéroe norteamericano Kirby aprovechó para diseminar algunas ideas que parecían fruto de lecturas muy dispersas sobre genética, control social y milenarismo, además de las propias certezas con las que había sido educado y que tenían como protagonista a un héroe que siempre triunfaba porque era capaz de sacrificarse hasta casi fallecer para lograr sus objetivos. Aquí el Capitán América es menos bobalicón y más resolutivo que de costumbre, mientras que el Halcón no aparece como simple comparsa del titular, sino que es un tipo duro y hecho a sí mismo que ya sea por la cuota de corrección política que parecía impregnar aquellos tebeos o por algún otro motivo que desconozco, en ciertos momentos amenaza con robar el protagonismo al “Capi”. Además, Sam Wilson parece el mejor colega que podría querer tener el protagonista. Incluso Sheila, la novia del Halcón, excluyendo ese arrebato homicida del primer número de la saga, tiene más empaque y protagonismo que muchas féminas del comic book de la época, y eso a pesar de que aparezca en cuatro viñetas mal contadas, en una de ellas de forma bochornosa, sirviendo té mientras los dos heróicos machos echan un pulso y expulsan litros de testosterona para pasar el rato. Nadie dijo que estos cómics fuesen perfectos. Eso sí, ella se pregunta entre confusa y cabreada cuál es el motivo de que esté al servicio de payasos semejantes. Y justo en ese momento EXPLOTA la acción con el estallido de la Bomba Loca, un diabólico ingenio que es capaz de trastear en las emociones humanas, haciendo que lo que único que desee el ciudadano de a pie sea DESTRUIR. Aunque los protagonistas serán capaces de detener el artilugio, la ciudad quedará para el arrastre, convertida en un escenario apocalíptico que bajo los lapices de Kirby luce estupendo. El mundo después de una catástrofe sería así: un lugar lleno de color pero sin alegría, pop destruido. Los enemigos del Capitán América en este primer tebeo de la saga son el hombre común llevado hasta el límite, un ciudadano que se ha deshecho de la máscara de civilización y que enseña el verdadero lobo que se esconde detrás. Y eso en apenas dieciocho páginas donde la acción no decae en momento alguno. Con la excusa de probar si son dignos de afrontar la engorrosa misión que les espera, el Gobierno Americano pone a prueba a los dos agentes, América y Halcón, y casi está a punto de matarlos en el proceso. En cuanto son aprobados (con nota) el mismísimo Henry Kissinger le informa a la pareja de amigos cuál será la próxima amenaza urdida por un villano desconocido que tiene la intención de cargarse el Bicentenario Americano celebrado el 24 de julio de 1976. Si una Bomba Loca tan grande como un pepino ha sido capaz de acabar con toda una ciudad, la próxima, del tamaño de un edificio, podría destruir el Mundo entero.


El guión, criticado por muchos con tirria argumentando que le faltaba alguien al volante y que estaba hecho a base de escenas desarrolladas de forma impulsiva que hacían descarrilar la historia por varios afluentes que nunca desembocaban en un río principal, es una película de alto presupuesto non-stop repleto de hostias de tebeo y de gentuza que quiere gobernar el planeta de forma más seria y gris de lo habitual, una trama de argucias superheróicas que transcurren a velocidad de tren japonés y de situaciones divertidas y sin sentido (que yo atribuyo a la sana paranoia que cualquier americano de la época había aprendido a sufrir después de la Era Nixon, incluido Kirby) que con el paso del tiempo parecen cada vez mejores. Por ejemplo, en el primer número de la saga el 56º Secretario de Estados Unidos les enseña al Halcón y al Capitán una foto de la próxima Bomba Loca con la que tienen que acabar y que se ha sacado del bolsillo de la americana porque "es de tan alto secreto que la llevo [siempre] encima".

Yo me he leído estas peripecias tres veces, y como dicen sobre El Principito, cada vez, y según la edad, me han producido sensaciones diferentes. La primera vez que pude echarlas un ojo fue con trece años, cuando apenas llevaba un par leyendo cómics, por lo que me quedé completamente pasmado con el dibujo de Kirby que pude ver en aquella colección de desangelada edición que le dedicó Vértice al personaje del Capitán América. Había algo tan atrayente como repulsivo en esos escorzos en los que los humanos eran más feos que mis vecinos y en donde parecía que el autor neoyorquino se quitaba de encima de un plumazo el engorro de dibujar elementos como los dientes, perfilando dos en cada boca para pasar rápidamente a hacer otra cosa. La siguiente ocasión fue con la reedición miniaturizada y en blanco y negro que Forum puso en circulación en el año 2000, donde mi pasmo anterior se convirtió en asombro. No recordaba la potencia que tenía esta aventura en siete partes. Si con trece años parecía que Kirby había escrito y dibujado su tebeo para entretener a los niños mientras se comían su bocata de nocilla antes de ver su serie favorita de dibujos animados en televisión, esta vez estaba seguro de que lo que el autor pretendía en realidad era hacer el mejor tebeo posible para un lector empedernido de treinta años que fuese capaz de captar todas las referencias ocultas. En 2011 Panini se atrevió a editar la saga de nuevo en color, y así, con esos brillos que parecen realzar lo granítico del trazo del Rey, esa tosquedad en los lápices de un Kirby menos optimista y más cansado, mi anterior tímida reverencia se convirtió en veneración. En su crepúsculo Jack Kirby había guionizado una saga donde la única pureza es la de los esforzados héroes, pues el resto somos muy capaces de destruir los logros de varias décadas en apenas unos segundos. En lugar de apagarse lentamente, el autor dio un golpe de pecho bizarro y convincente ciertamente difícil de comprender para el lector que había crecido con sus Cuatro Fantásticos y que se acercaba a esta colección para catar más de lo mismo. En su lugar le esperaba lo desconocido. Sólo cuando encajas todas las piezas y observas la inconmensurable fuerza que tiene el novedoso dibujo geométrico, la maquinaria atroz que parece de un universo alternativo donde la ciencia no sólo es peligrosa, sino que también es horrorosa, las manías y metas que impulsan a los malos, tan ordinarias como las que vemos todos los días en nuestros telediarios, es en ese momento cuando te das cuenta de que lo que hizo Kirby es una cosa tan audaz que tienes que leértela más de una vez para poder sacarle el jugo revitalizador que se encuentra enterrado a varios metros de profundidad, y es cuando mayor satisfacción produce este material, muchísima más que con trece o que con treinta años. En ese instante revelador es cuando llegas a la conclusión de que este Jack Kirby definitivo y legendario es el mejor ejemplo que se me ocurre sobre cómo nos gustaría recordar las postrimerías de la vida artística de cualquiera de los ídolos culturales a los que más estimamos.

miércoles, 21 de enero de 2015

BAD MUTHAS: CURTIS MAYFIELD - SWEET EXORCIST (1974)



"Desde el punto de vista de los discos que editó, Curtis Mayfield dio pasos de gigante seguros y positivos durante los años 70 que no tuvieron parangón alguno entre el resto de artistas de R&B y Soul. Compuso, produjo, hizo los arreglos e interpretó un gran álbum tras otro, para distribuirlos a continuación a través de su propio sello. Éste LP dispone de grandes éxitos como "Kung Fu", además de la canción del título, y una vez más el artista casó perfectamente temas de mensaje riguroso con vaporosas canciones de amor. Lamentablemente no ha sido reeditado en CD y no existen planes para hacerlo en el momento actual."

-Ron Wynn para AllMusicGuide, traducido por Frog2000 en facebook.