martes, 26 de julio de 2016

PROVIDENCE: LOVECRAFT, VIOLENCIA SEXUAL Y LA OTREDAD (5 DE 5)

Por CRAIG FISCHER para The Comics Journal, 3 de febrero de 2016. Parte 1parte 2parte 3, parte 4. Traducido por Frog2000 en facebook.

Providence es la antítesis de la redención que podemos encontrar en Promethea. El cambio de cuerpo entre Black y Roulet es un suceso que borra las identidades, repentino y desgarrador, incluso antes de la violación. No se parece en nada a la transformación angelical que supone fundirse con el vacío. El paraíso de Promethea, el lugar donde se diluye el ego, se encuentra localizado en Keter, la esfera más alta de la Sefirot cabalística, el enrejado divino que estructura todo el Universo, pero Providence también enseña que la Sefirot tiene el poder de transformarse en una fuente de perversidad y corrupción. En la escena del cuarto número de Providence en la que Garland Wheatley fecunda a su hija Leticia en un intento intrusivo de crear el “hombre heraldo,” vemos su cabeza enmarcada por la esfera más baja de las Sefirot, Malkuth, el reino de la física.

Leticia es otra victima violada. “No es capaz de recordar” haber practicado el acto sexual con su padre en ningún momento hasta que Garland Wheatley es poseído por algo malévolo, el espíritu derivado de la Kabbalah. Quizá dicho poder provenga de Malkuth, la esfera de lo físico corrompida, la que está más alejada de Keter y que otorga verdadera trascendencia. Sin embargo, los estudiosos de la Cábala llevan afirmando mucho tiempo la interconexión existente entre todas las esferas, señalando que "Keter está en Malkuth y Malkuth está en Keter": la violación de su hija por parte de Wheatley sigue siendo una manifestación de lo divino. El misticismo retratado en Providence supone el lado oscuro y oculto de la redención que se muestra en Promethea, un espacio donde el amor generado por el conocimiento celestial se restriega contra el miedo y la celebración de la ignorancia y que también puede verse en el famoso párrafo de apertura de la historia de Lovecraft titulado "La llamada de Cthulhu" (1928):

“No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas.”

La violación de Leticia y la escena de la violación del sexto número de Providence alumbra la tensión que se produce en la obra de Moore entre la libertad de expresión y la potencia del lenguaje. Por un lado, Moore está de acuerdo con el argumento ofrecido por Crumb de que los cómics “tan solo son unos trazos en un papel, algo estúpido”, inherentemente distantes del mundo real, y por lo tanto libres de contar historias inmorales y perturbadoras. Es su defensa para la pederastia y el bestialismo que aparecen en el último volumen de Lost Girls (2006). Por otro lado, Moore cree que el lenguaje (y por extensión los medios como el cómic que incluyen palabras) pueden transformar mágicamente la consciencia humana e influir en el Mundo. ¿Importan las palabras? ¿Importan los trazos de dibujo? ¿Tienen importancia los cómics? ¿Deberían los artistas perseguir lo que les inspira y seduce sin importar el nivel de perversidad o los tabúes que tengan que romper durante el proceso, o deberían preocuparse por las ramificaciones que los sueños que manifiestan pueden tener en la vida real?
Alfred Hitchcock: "El auto-plagio también es estilo."

Por supuesto, todas estas preguntas y controversias se expresan de una forma estética. Cuando he hablado sobre Providence con otros fans de los cómics, me he dado cuenta de que sus opiniones sobre Jacen Burrows son bastante diferentes: a algunos les gusta su enfoque fresco y arquitectónico, y otros se apenan de que su dibujo carezca de energía "gonzo". (Un amigo me dijo que le hubiese gustado que la splash page de la violación de Leticia hubiese parecido "una combinación alucinante de Steve Ditko, Rory Hayes y Henry Darger" y no un folleto de vuelo.) Tal vez una de las razones de que el dibujo de Burrows les parezca a algunos tan estéril recaiga en la decisión de Moore de establecer un formato de cuatro largas viñetas verticales que parecen una pantalla en Cinemascope, como también ocurría en en Neonomicon y en el habitual entramado que podemos ver a lo largo de las páginas de Providence. Como una vez comentó acertadamente Fritz Lang acerca del Cinemascope: “los escorzos horizontales alargados sólo son buenos para los "funerales y las serpientes". Por otro lado, las viñetas horizontales parecen funcionar en contra de la verticalidad de la figura humana, incluso aunque las personas aparezcan dibujadas en el centro de la viñeta o en configuraciones simétricas de varias personas. La gente parece más pequeña y fracturada cuando es dibujada de forma horizontal, y los detalles arquitectónicos y naturales no hacen sino rellenar toda la periferia, creando un diseño en sincronía con las temáticas Lovecraftianas acerca de la insignificancia de la humanidad y los horrores que acechan en la periferia de la percepción. Pero las sedadas imágenes basadas en fotografías de Burrows se ajustan perfectamente al lento progreso de la búsqueda de Black del conocimiento de lo que ocurre en la realidad a través del Libro de Hali y la Stella Sapiente (y al que también llegará con la brutal violación que sufre).

Sin embargo, dada la minuciosidad de los guiones de Moore, Providence es (hasta cierto punto) únicamente el espectáculo del guionista, estéticamente y en cuanto a cualquier otra cosa. Después de leer a Moore durante más de tres décadas estoy bastante familiarizado tanto con las innovaciones que se trajo al medio de los cómics como los dispositivos que ha ido reutilizando en varias de sus obras. Un buen ejemplo es cuando Moore repite la técnica de ocultación del rostro, en este caso el de Lillian / Jonathan en el primer número de Providence. En una viñeta, Lillian le dice a Black que es alguien muy "gélido", pero sólo podemos ver las manos bien cuidadas de Lillian, y lo mismo ocurre en todos los flashback en los que aparecen Black y Lillian a solas. Por ejemplo, en uno de los momentos tempranos y felices de intimidad erótica de ambos se pueden ver la mano y el antebrazo de Lillian en el lado derecho de la viñeta, su muñeca doblada en una posición atrayente.

Durante las últimas escenas de Lillian donde aparecerá vestido con ropas masculinas para suicidarse en uno de los centros de muerte asistida denominados "jardines de salida" (habituales en los mundos alternativos Lovecraftianos pergeñados por Moore), el guionista recurre a algunas otras estrategias para ocultarnos la cara de Lillian. La primera página está dibujada desde el punto de vista de Lillian mientras rompe las cartas de amor de Black y deja caer los trozos de papel. Cuando entra en el “jardín de salida” de Bryant Park, podemos ver a Lillian desde detrás de su espalda, y cuando se sienta en la cámara de suicidio en espera del gas venenoso que acabará con él, un arriesgado plano de su rostro casi parece la abstracción de una cara sonriente a lo Scott McCloud. Toda esta compleja composición pictórica tiene la intención de mantener oculta la homosexualidad de Black hasta el final del primer número de Providence.

Estas estrategias están tomadas directamente de From Hell (1999), donde Moore y Eddie Campbell utilizaban la ocultación del rostro para conseguir dos efectos en su puesta en escena: retrasar la primera vez que vemos a Sir William Gull hasta que por fin se convierte en el monstruo que daña el cerebro de Annie Crook (al final del segundo capítulo, “A State of Darkness”), y para ocultarnos la identidad de Mary Kelly, una de las mujeres que casi se convierte en víctima de Gull, mientras se escapa de Whitechapel, Londres, y del misticismo victoriano patriarcal (como se revelaba al final del capítulo catorce, "Gull, Ascending".). En los tres ejemplos, (Gull y Mary Kelly en From Hell, Lillian en el número uno de Providence), Moore esconde sus rostros, ya que cada personaje necesita mantener su verdadera identidad en secreto. En particular, Mary Kelly y Lillian se camuflan para mantenerse a salvo en las hostiles sociedades donde viven, dominadas por los hombres, aunque Lillian está dispuesto a renunciar a la seguridad enmascarada como hombre recto por su amor a Black, un sacrificio que Black no está dispuesto a realizar, o tiene demasiado miedo de corresponder.
Otro recurso repetido: en "1969 / Paint It Black", el segundo capítulo de "La Liga de los Hombres Extraordinarios: Century" de Moore y Kevin O'Neill, aparece un brujo malvado llamado Oliver Haddo que tiene la capacidad de prolongar su vida transfiriéndose al cuerpo de personas más jóvenes, al igual que hace Etienne Roulet en Providence. Una de las escenas de "1969" es la precursora directa de la escena de la violación con cuerpos intercambiados del sexto número de Providence. En un flashback de 1947, Haddo, que se encuentra convaleciente en su cuerpo original, solicita una reunión privada con uno de sus discípulos, el joven Kosmo Gallion. Haddo le indica que se está muriendo ("Me he tomado un veneno... imposible de rastrear... para garantizar… el ritual de transferencia... se requiere un sacrificio humano.") A continuación toma la mano de Kosmo y le roba su cuerpo.

Al igual que ocurre en la escena de Providence Nº 6, la transferencia de Haddo a Gallion es instantánea, apenas un hipido en el flujo de una sola frase, y además precede a la violación. Inmediatamente después de la escena anterior, Haddo en el cuerpo de Gallion cumple su promesa de "arar" a la prometida de Gallion y le acaricia sus pechos delante de otros miembros del "Colegio Invisible." El intercambio de Roulet por Black que tiene lugar en Providence re-escribe explícitamente la escena, como si fuese la casilla de salida de una representación mucho más brutal de la violencia sexual.

Estas repeticiones en la puesta en escena de Providence donde no se ve el rostro de uno de los personajes y tiene lugar la transferencia de cuerpo se podrían interpretar como una evidencia del agotamiento creativo de Moore, pero dichos recursos funcionan muy bien en este contexto, y particularmente en Providence parecen bastante convincentes. Cualquier previsibilidad en cuanto a la disposición de las viñetas se encuentra compensada por la audacia temática y la compleja arquitectura del mundo de Providence. En el tercer número, el nativo de Salem (mitad humano y mitad pez) Tobit Boggs conduce a Black a lo largo del recorrido por el túnel y la piscina que facilitaron el mestizaje entre peces y humanos de Salem / Innsmouth, en una pequeña escena que presenta conexiones con elementos clave del ciclo Lovecraftiano de Moore. El túnel y la piscina son los lugares donde Lamper será asesinado y Brears violada, ochenta y ocho años después de los acontecimientos de Providence. Durante su visita, Black se encuentra cada vez más incómodo con la idea de la endogamia entre especies (peces / humanos), y por lo tanto con el propio Boggs, que habla abiertamente sobre sus orígenes, sobre las obscenas pintadas que pueden verse en el túnel, y de cómo a su esposa "no le importa recibir en la boca o donde sea.” Black se siente perturbado por esos ilícitos deseos, que a diferencia de su propia homosexualidad, no pueden ser ocultados de la sociedad. Boggs es un verdadero extraño, y los prejuicios exhibidos por Black en su contra y en las del resto como él, alumbrarán el horror definitivo: en Providencia Nº 3, alguien aboceta una esvástica en el frontal de la iglesia de la gente-pez y Black sufrirá una pesadilla donde se combinan los ciudadanos de Salem, la transexualidad, los campos de concentración, el “jardín de salida” donde muere Lillian, y tal vez proféticamente, la propia precaria posición de Black en una sociedad virulentamente normativa. ( "Son "Hebrewsexualss". Terminarán juntos en las duchas.")

El sueño, el encuentro entre Black y Boggs, y casi todas las escenas de Providence vibran con una forma de hablar sucia, con imágenes tabú, con ideas provocativas sobre los prejuicios y la tolerancia, y con la presencia del propio Black, un personaje desagradable cuyo discordante merecido conduce la primera mitad del cómic de Moore y Burrows hasta un clímax provisional. Quedan seis números más de la serie por aparecer, y escribiré sobre Providence de nuevo cuando lo hagan. El séptimo número acaba de llegar a las tiendas de cómics y no puedo esperar. Ningún tebeo me ha volado tanto la mente como Providence, y se lo recomiendo a cualquier lector que pueda soportar sus extremas (y muy bien elaboradas) visiones.

viernes, 22 de julio de 2016

PROVIDENCE: LOVECRAFT, VIOLENCIA SEXUAL Y LA OTREDAD (4 DE 5)

Por CRAIG FISCHER para The Comics Journal, 3 de febrero de 2016. Parte 1parte 2, parte 3. Traducido por Frog2000 en facebook.

La historia afecta directamente tanto a la investigación de Black como a toda la estructura de Providence. El Libro de Hali incluye instrucciones para prolongar la vida humana más allá del período de vida normal a través de cuatro formas diferentes: canibalismo, temperatura, "la reactivación de la carne con pociones y líquidos decantados," y por medio del intercambio de cuerpos, "desalojando un alma para que un nuevo habitante pueda ocupar el recipiente vaciado y enterrando el antiguo cuerpo del nuevo ocupante dentro de la residencia del brujo que ahora se encuentra dentro de dicho nuevo cuerpo." A lo largo de los primeros seis números de Providence, Black se reúne con personajes que bajo la influencia o inspiración del libro de Hali han tratado de engañar a la muerte. En el primer número, el Dr. Alvarez vive soportando temperaturas de congelación para mantenerse con vida, mientras que en los quinto y sexto números, Black conoce al Dr. Hector North, un científico que al igual que ocurría con el Herbert West de Lovecraft, realiza experimentos con sueros y líquidos con el fin de revivir cadáveres. Además, por medio de los encuentros que tiene un despistado Black con algunas de los personajes asociadas al Stella Sapiente, que en el año 1919 ya llevan viviendo desde hace siglos, nos damos cuenta del éxito obtenido con algunos de estos métodos de prolongación de la vida. Sadrac Annesley, el capitán del barco que trajo a América a Etienne Roulet y a su esposa Mathilde, sigue una dieta caníbal, y compara a Black con una ensalada sabrosa:

PROVIDENCE #3: ¡Hola!

PROVIDENCE #3: Annesley incluso sería capaz de comerse al mojigato reformador social Anthony Comstock.

Con igual (aunque previsible) despiste, Black malinterpreta las atenciones de Annesley como si se encontrase en un crucero gay, escribiendo en su diario que "por la forma en la que me miraba parecía que le hubiese gustado engullirme ¿y quién puede decir que me hubiera importado?" Más adelante, en Providence Nº 5, Black le alquila un ático durante poco tiempo a Hekeziah Massey, que se mantiene vivo gracias a un método que no aparece en el libro de Hali: habitando en esas dimensiones no euclidianas esbozadas en “Los Sueños de la Casa de las Brujas” (1932) de Lovecraft.

En Providence 5 y 6, durante la visita a Manchester, New Hampshire y San Anselmo, Black conoce por fin a uno de los miembros originales del Stella Sapiente, Etienne Roulet, que protagoniza actos que nos recuerdan a la temática de violencia sexual de la que hemos tratado al principio del ensayo. Poco después de llegar a la ciudad, Black conoce a una precoz niña de trece años llamada Elspeth Wade, quien finalmente resulta ser Roulet. Lleva perpetuando su vida a lo largo de los siglos introduciéndose en una larga sucesión de cuerpos. Para demostrar su dominio de la técnica del "desalojo del alma", Elspeth / Roulet atrae a Black a su casa, donde habitará el cuerpo de Black, viéndose este obligado a convertirse en una niña de trece años. Luego Roulet (en el cuerpo de Black) violará a Black (que en ese momento habita el cuerpo de Elspeth), y poco después volverá a retornar al cuerpo de Elspeth.
De nuevo hacen aparición elementos comunes con un relato de Lovecraft: "El ser en el umbral" (1933), donde un brujo loco llamado Ephraim Waite intercambia en un principio su cuerpo con el de su hija Asenat, para luego transferir su conciencia al de su marido, Edward Derby. En las viñetas se puede ver que Roulet / Black menciona cómo invadió de forma similar el cuerpo del padre de Elspeth (dejándola morir como un hombre viejo) como parte del método de auto-preservación que lleva practicando con decenas de cuerpos (incluyendo inicialmente el de su propia esposa) a lo largo de casi cuatro siglos. Un poco antes (e inmediatamente después del intercambio), Roulet le dice a un conmocionado Black que la transferencia corporal "es una extraña experiencia, ¿no es cierto? Por fin uno llega a cuestionar incluso la existencia de la identidad como fenómeno auténtico..." Son unas palabras exageradamente irónicas, ya que el método para “el desalojo del alma” de Roulet convierte sus necesidades, deseos e individualidad en privilegios que se encuentran por encima de todos los demás, haciendo palpable exhibición de su egoísmo. Lo primero que acomete Roulet como Black es agitar su pene (dibujado por Burrows de la forma más carnosa y explícita posible) y violar a una niña de trece años.

Al comienzo de este ensayo he sostenido que los casos de violencia sexual en el trabajo de Moore deben leerse teniendo en cuenta el contexto narrativo específico, y esto también resulta bastante adecuado en el caso de la violación de Black / Elspeth. Uno de los propósitos de la escena es que funcione como cierre de un ciclo: los primeros seis números de Providence se han ido estructurando alrededor de los rumores velados acerca del Libro de Hali que Black ha escuchado aquí y allá, y sobre los trozos de información acerca de los métodos de prolongación de la vida que los lectores han podido leer en sus páginas, por lo que parece bastante apropiado que en el mismo número Black pueda leer finalmente el Libro de Hali y enfrentarse a la manifestación más horrible de la ciencia que este promulga. (Resulta difícil predecir lo que ocurrirá en los últimos seis números de Providence: ahora que Black se ha dado cuenta de que la magia Cthulhuiana del Stella Sapiente es real, la dinámica de la serie ha de cambiar con toda seguridad.) Más importante aún, la violación es "el castigo que recibe Black" por su falta de empatía. Es un personaje que juzga e insulta (en su diario privado) de forma inmisericorde a la mayoría de las personas que va conociendo, y se considera un "extraño" sexual e intelectual, incluso aunque se haga pasar constantemente como un hombre recto para evitar las dificultades que un verdadero “extraño” tuvo que afrontar en la sociedad americana de principios del siglo XX. La migración del alma introduce a Black en un cuerpo ajeno, una forma literal de convertirse en el Otro.

Por supuesto, tanto la violación como la interpretación de la ley de Moore y Burrows son bastante complicadas. Tal y como Tania Modleski comentaba sobre el papel de la violencia sexual que se puede encontrar en la obra de Hitchcock, algunas de las representaciones de la violación que dramatizan "los predicamentos y contradicciones de la existencia de las mujeres bajo el patriarcado" son promulgadas y expuestas en ella. Este proceso funciona mejor si lectores / espectadores de una amplia gama de géneros se identifican con la víctima. ¿Pero puede encarnar Black "la existencia de las mujeres bajo el patriarcado" cuando tan sólo tiene forma de mujer de una forma temporal? ¿Podría ser que las desagradables cualidades exhibidas por Black, especialmente en los primeros cinco números de Providence, limiten o difuminen nuestra simpatía por él? ¿Resulta preocupante el uso que hace Moore de la violación con la intención de que Black reciba su merecido castigo? ¿Puede ser una forma de trivializar la violación? ¿Se merece Black algo tan devastador? Su pecado más atroz es haber acabado su relación con Lillian, lo que contribuirá al suicidio posterior de este: ¿”justifica” narrativamente este hecho la violación posterior? ¿Resulta necesario para la historia? La idea más importante en el género de terror es manifestar lo injusta que es la vida, donde los inocentes son violados y asesinados por ninguna razón, ¿por qué debería Black sufrir el dolor y la injusticia arbitraria presentes en el género? La violación de un cuerpo desplazado que aparece en Providence supone una provocación de Moore, un barullo de preguntas que no tienen una fácil respuesta.
Puedo entender que el superviviente de una violación, o alguien que tenga conexión con uno, o incluso un lector sensible, prefiera evitar leer Providence o criticar a Moore por la frecuencia que aparece la violencia sexual en sus guiones. Sin embargo, al igual que Modleski apunta sobre Hitchcock, diría que Moore casi nunca la utiliza simplemente como algo excitante o para llamar la atención, y en Providence se puede ver un ejemplo de lo reflexivamente que suele tratar el tema. La violación de Black / Elspeth conduce el arco narrativo de "los cuatro métodos para prolongar la vida" hasta su consecución y ofrece al lector un momento único de terror. Más importante aún, se las arregla para que Black experimente la vida (y el abuso) como mujer, como uno de los Otros que hasta este momento tanto había menospreciado en su diario. Quizás su experiencia como Elspeth le enseñe a Black a ser más empático con los demás y le empuje a crecer más allá de sus prejuicios viscerales Lovecraftianos.

Este momento de violencia sexual desafía la anterior visión cósmica del mundo que tenía Moore. Una de las obras más profundamente optimistas de Moore es Promethea (1999-2006), la historia de una heroína mística que a mitad de su saga comienza una “búsqueda de la visión” que le revela la estructura cabalística del Universo. El final del viaje de Promethea aparece en el número 23, donde su amiga Barbara Shelley (la anterior Promethea) y ella alcanzan la Divinidad, la esfera superior de la Cábala, y se funden con la Creación, representada en los dibujos de J. H. Williams y Mick Gray como un círculo dorado de luz blanca y radiante. 

En su fuero interno, la "búsqueda de la visión" de Promethea afirma implícitamente dos verdades metafísicas: que el Universo es en esencia un lugar bello y bueno, y que la exploración de este Universo puede conllevar el conocimiento último y la paz. Después de estas revelaciones, Promethea despliega un arco narrativo más tradicional sobre una batalla entre dos Prometheas y el fin del mundo, pero estas temáticas resultan un poco más aburridas: resulta difícil generar suspense cuando sabemos que en un nivel macro-celestial todos hemos sido redimidos.

(Continuará)

jueves, 21 de julio de 2016

KILLED BY DEATH #77


Various -– Killed By Death #77
(Redrum Records (KBD), 2000)

1-Glo - Diskoackel
2-Glo - Do Gor Som Dom Vill
3-Glo - Hej Hej
4-Glo - Nerv
5-Glo - Pin-Up
6-Glo - Det Kan Jag Garantera Dej
7-Glo - 1980
8-Attentat - Omyndi Ga
9-Attentat - Sla, Banka A Sparka
10-Attentat - Hej Gamle Man
11-Kjøtt - Nei Nei Nei
12-Kjøtt - Flue
13-Kjøtt - Blalys
14-Kjøtt - Et Nytt Og Bedre Liv
15-Ice & The Iced - Rock Pn Roll
16-Ice & The Iced - Polyschyzophrenya
17-Ice & The Iced - We've Had Enough
18-Ice & The Iced - Freezer
19-Chainsaw - What Goes On
20-Chainsaw - Nuclear Apocalypse
21-Chainsaw - Kill In The Blanks
22-Chainsaw - Z Heroes Guts
23-Filth - Don't Hide Your Hate
24-Filth - Sex
25-Filth - Nothing For Me
26-Guilty Razors - Provocate
27-Guilty Razors - Hurts And Noises
28-Guilty Razors - Don't Wanna Be A Rich

AQUI.

miércoles, 20 de julio de 2016

LOST IN TRANSLATION: "ES EL ROLLO DE TOKYO" (PARTE 4 DE 4)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 243. Traducido por Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

CULTURA DE GASTO Y LECTURA

Después de callarme y terminar la cena, les pregunto sobre los retales de cultura pop con los que llenan su vida. Mis anfitriones acceden a través de los programas de variedades de la televisión a la mayoría del material sobre el que chismorrear y con el que maravillarse ante una cultura diferente. "Mira, es Beat Takeshi. Es todo un alborotador." "¿Has visto Hana-Bi?" "¿Hace películas?" Para ellos, moverse por esta cultura resultó mucho más fácil una vez que aprendieron a deleteirse con el entretenimiento para las masas como el Sumo o la música pop japonesa. En su caso el manga solo forma una pequeña parte del mismo. Sin embargo, cada vez que puedo los arrastro hasta el interior de cualquier tienda donde pueda encontrar manga. A pesar de que empiezan a estar exhaustos incluso hasta el punto de debilitarse y enfermar, la verdad es que tampoco hay demasiadas tiendas en la ciudad y la mayoría son librerías estándar.

Aún así cada librería tiene una sección de manga de tamaño considerable: en el Seibunkan de Toyahashi (una cadena del estilo de Barnes & Noble), todo el cuarto piso está dedicado al manga. Allí se pueden encontrar desde secciones con cómics para niñas hasta géneros dirigidos a adolescentes, pasando por los clásicos, los mangas para niños, para quinceañeros o los contra-culturales. Tristemente, este piso de la tienda empequeñece cualquier tienda de cómics americana que haya visto alguna vez, y mucho menos podríamos encontrar algo comparable en la sección de cómics de cualquier cadena de tiendas de Estados Unidos. Por eso uno se podría esperar todo un universo de manga variado, pero la mayoría de los títulos son reconocibles, o por lo menos tan genéricos como se podría esperar. Dicha monotonía también proporciona la misma comodidad y refugio para las masas que cualquier predectibilidad que se pueda encontrar en los géneros literarios. El manga popular tampoco está tan mal, no solo porque esté perfectamente dibujado y su narrativa haya sido unificada, sino porque genera un espacio conceptual en el que cualquiera puede convivir con los "personajes y situaciones" que utiliza, tal y como la característica marca de las creaciones de Rumiko Takahashi parecen enunciar. Quizá ese sea el quiz de su popularidad, y no solo del manga, sino de sus productos asociados. Si podemos afirmar algo con completa convicción, ese algo es que los japoneses son unos genios del marketing cruzado de productos. Si lo deseas, puedes obtener cualquier cosa con el rostro de Sailor Moon en ella. O del Captain Harlock. De hecho, justo en mitad de esta cuarta planta del Seibunkan hay una amplia zona con productos de personajes del manga, lo que significa que puedes pillarte una taza para lápices de Doraemon, pósters y, bueno, cualquier cosa. De alguna forma, el dibujo de algunos cómics seriados como Love & Rockets también abunda de la misma forma conceptual, aunque no haya tanta gente que se compre los zippos con los personajes.

Por otro lado, tan gigantesca selección solo se puede encontrar en las ciudades más grandes. En Tahara y Atsumi no hay nada comparable, aunque bien se pueden ufanar de tener varias librerías y algunas tiendas "de reciclaje de segunda mano" donde se venden CDs y mangas, además de un Manga Café. Este último tiene diez, quizá quince mesas y docenas de estanterías donde se pueden escoger un montón de los mangas más populares. Entras, te sientas con tu taza de Royal Milk Tea y te lees Slam Dunk. Aunque aún son un fenómeno relativamente reciente, estos cafés están empezando a abrirse por todo el país.

¿Por qué son tan populares? En parte se debe a la recesión que vive el país, por lo que cuesta mucho menos alquilar un manga que comprárselo, y en parte porque una de las fuerzas motivacionales de la cultura japonesa son los pequeños apartamentos en los que viven. Uno de los temas habituales del manga es la carencia de espacio que sufren los habitantes de las ciudades: en el manga Living Game aparece dicho problema como alivio cómico mediante el traslado de toda una oficina al apartamento de uno de los personajes. Cuando vives encajonado en un pequeño espacio, seguro que te gustaría estar en la calle todo el tiempo que puedas, y beber una taza de té mientras estás sentado leyéndote toda la saga de Bastard! parece un agradable cambio de ritmo vital, especialmente cuando no cuesta los 8500 yenes (80 dólares americanos) que costaría hacerte con toda la colección. El fenómeno parece todavía más interesante cuando se empieza a considerar que las tiendas de alquiler, iniciadas con Sanpei Shirato y otros artistas del gekiga, se acabó a finales de los sesenta, solo para resurgir de esta otra forma diferente.

Mientras prosperan los cafés, las ventas de los manga están empezando a decrecer un poco, probablemente por culpa de la amplia variedad de entretenimiento disponible. Su caída no ha impedido que el New York Times comentase el 10 de enero de 2002 que en Japón las ventas de literatura han bajado debido a que la gente lee manga sub-literario en lugar de memorizar los miles de caracteres necesarios para poder leer japonés. Por supuesto, el Times se equivocaba y tuvo que retractarse, y si todos estos años como profesor de inglés me han servido para algo es para saber que en Japón las ventas de literatura son mucho más elevadas que en los Estados Unidos. Además, en Japón existe toda una cultura alrededor de la lectura, y algunos de los editores más importantes del mundo y las librerías de las ciudades pequeñas suelen colaborar algunas veces.

Esta diferencia cultural podría ser el argumento principal contra la mayoría de la retórica que pretende adoptar los modelos japoneses para "salvar" la industria de los cómics americana (que artísticamente está mejor que nunca, y punto), dándonos cuenta de por qué tiene tan poco peso. La vitalidad económica del cómic japonés tiene sus raíces plantadas firmemente en aquellos habitantes de las grandes ciudades que tienen que viajar diariamente hasta su trabajo y la relativa comodidad de su distribución dentro de un espacio tan pequeño y tan densamente poblado. Fuera de las grandes ciudades, los cómics juegan un papel más restringido en la vida diaria de la gente, si es que juegan alguno. Intentar trasplantar el modelo de producción y distribucción japoneses a otra cultura completamente diferente supone tanto no entender el manga como los problemas que barrenan la industria americana. 


ESO ES TODO

Según estaba finalizando mi estancia en Japón, experimenté un par de experiencias divergentes, una religiosa y la otra no. Holly tiene un amigo devoto que profesa las enseñanzas de la secta budista de Shinryo-En, una escisión nacionalista japonesa de las prácticas de Mahayana. Fuimos a su templo para asistir a una celebración del culto y me quedé maravillado de los paralelismos que pude encontrar con las iglesias protestantes evangélicas. Las caras sonrientes, la arquitectura, los cánticos, los testimonios. Nos dieron algunos panfletos y en uno de ellos se podía leer un cómic evangelista de cuatro viñetas donde dos conejos dibujados mantenían el siguiente diálogo.

Primer conejo: ¿Cuántos cristianos hay? 1.1 billones.
Segundo conejo: ¿Cuántos budistas? ¡Seis billones! ¡Todo posee la naturaleza de Buda en su interior! ¡Wokka wokka!

Aunque no me convertí, le tengo mucho respeto a la idea de que los cómics pueden llegar a confundir el cerebro.

Para contrastar, Ian y yo visitamos la Viladj Vaengad durante mi último día en Japón. Esta tienda conscientemente a la última, un poco como lo son los Starbucks, se encuentra situada cerca de una tienda de ropa trendy en un centro comercial de una estación de tren. Entre las latas de Dr. Pepper, los juguetes de GI Joe y las pegatinas de Popeye me encontré una verdaderamente amplia selección de manga underground: Suehiro Maruo, Nekojiru y Hideshi Hino. Había una buena cantidad de títulos inspirados en la cultura del hip hop americano: bastará con nombrar la revista Giant Robot. Aún así, la tienda parecía tener un fuerte aroma de extraña astucia comercial que resultaba poco comparable con la de cualquier tienda americana que yo haya visitado alguna vez. Cuando volví a casa empecé a sentir que pisaba terreno familiar, pero en Japón me encontraba desorientado. Más que ninguna otra, estas dos experiencias subrayaron la forma en que la cultura occidental se entrelaza con la cultura japonesa con algunos rasgos tan complejos como fascinantes. También me demostraron lo notablemente engañoso que puede parecernos que Japón es como los Estados Unidos.

"MANGA COMO LA RESPIRACIÓN"

En Hicksville, Dylan Horrocks recordaba la famosa frase de Tezuka de "el manga como la respiración", que significa que en Japón el manga es omnipresente. Y lo es: pude ver unas cuántas copias de Jump justo en la entrada de pasajeros antes de irme, y como ocurre con el aire que respiramos nadie las hizo ni caso. Quizá tenga bastante sentido, dado lo poco que tienen que ver estas revistas con las diferentes realidades que viven muchos japoneses. En Atsumi los bloques de apartamentos están embutidos entre invernaderos repletos de flores, y también se pueden encontrar manojos de berzas plantados a lo largo de la carretera. Compáralo con lo que suele aparecer en el manga, que inevitablemente se centra en la vida de los habitantes de la ciudad. Esos jóvenes tokyotas parecen estar listos para dominar el mundo. Es la típica ruptura entre las realidades de la vida y la fantasía escapista. Quizá no en el caso de todo el mundo, pero al menos sí que parece una ruptura para los habitantes de las grandes ciudades. Por otro lado, en los últimos años el manga está generando cierta sensación de escapismo auténtico tanto en las mentes de los creadores de cómic como en los fans de Norteamérica. Si ellos son capaces, ¿por qué nosotros no podemos lograr lo que hacen ellos? Quizá deberíamos trabajar en Kodansha para saberlo. Quizá deberíamos publicar una antología mensual de mil páginas. Quizá deberíamos empezar a hacer un anime. Pero si observamos el papel que representa el manga en la vida diaria de los japoneses, con un conocimiento más profundo de este arte, entonces todas estas ideas pueden parecer simples ilusiones. Y puede que Frederick Buechener esté en lo cierto y las ilusiones no sean malas del todo, pero siguen teniendo poca relación con la realidad inmediata.

martes, 19 de julio de 2016

PROVIDENCE: LOVECRAFT, VIOLENCIA SEXUAL Y LA OTREDAD (3 DE 5)

Por CRAIG FISCHER para The Comics Journal, 3 de febrero de 2016. Parte 1, parte 2. Traducido por Frog2000 en facebook.

Alfred Hitchcock: "Soy un escritor, y por lo tanto, automáticamente soy un personaje sospechoso."

Y así llegamos a Providence, que hasta donde hemos podido ver es una precuela de The Courtyard y el Neonomicon, situándose en el mismo mundo de ficción. Hay numerosas conexiones entre las tres obras. Por ejemplo, la explicación de las ciudades abovedadas que aparecen en The Courtyard y el Neonomicon se puede encontrar en Providence. Son una defensa contra los meteoritos más peligrosos y fueron construidas a raíz de un accidente que se produjo en 1882 en Manchester, New Hampshire, y que dejó la tierra inundada de pestilencia. El meteorito de Moore y Burrows está recogido directamente del relato de Lovecraft titulado "The Colour Out of Space" (El color que cayó del cielo, 1927). En Providence Moore reúne a los principales personajes de Lovecraft, además de los lugares y argumentos de sus relatos y su propia vida en una sola narrativa coherente. Con el fin de re-elaborar los relatos de Lovecraft y sus propias anteriores contribuciones a los Mitos de Cthulhu, Moore crea una red de alusiones capaz de soportar todos los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de la trama de Providence. Resulta factible leer y comprender Providence sin tener familiaridad alguna con Lovecraft, The Courtyard y el Neonomicon, pero es mejor haberlos leído.

Providence se desarrolla en 1919, inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial (o como lo llaman un grupo de híbridos de humano y pez, “El Gran Desecho Seco”), y narra la historia de Robert Black, un reportero del New York Herald que se ha quedado completamente estupefacto tras su encuentro con el Dr. Alvarez. En el primer número de Providence, Black y Alvarez mantienen una larga charla sobre (en palabras del propio Black): “una América enterrada u oculta compuesta por las vidas secretas de todo el mundo. Me puedo imaginar un mundo oculto totalmente lleno de personas comerciando con ciencias ocultas o exóticas e información de todo tipo, una sociedad de personajes tan sorprendentes como el propio Alvarez que funciona sin ser vista bajo la superficie del tejido diario de América.” Ciertos indicios de este mundo oculto le inspiran a Black para presentar su renuncia en el Herald y comenzar un viaje por Massachusetts y New Hampshire con el fin de investigar ese “mundo oculto” y escribir un libro sobre lo que descubrirá a lo largo de su recorrido ("Marblehead: An American Undertow"). Los primeros cuatro números de Providence nos cuentan cómo Black va interrogando a personajes excéntricos asociados con el submundo del ocultismo: Alvarez, el vendedor de libros Robert Suydam (en el segundo ejemplar), el comerciante Tobit Boggs (en el tercero), y Garland Wheatley y su solitaria familia (en el cuarto), pero Black sigue siendo un escéptico ante las supuestas fuerzas detentadas por este mundo oculto hasta que en los números 5 y 6 de Providence cae víctima de fuerzas místicas indiscutiblemente extrañas.

Black no carece de secretos. Es gay y judío en la Nueva York de principios del S. XX, algo que oculta a muchas de las personas que le rodean, como ocurre con sus compañeros del Herald. (Sin embargo tiene fuertes conexiones con el mundo gay underground de Nueva York, y durante su viaje de investigación no tiene reparos en buscar relaciones amorosas con hombres que puedan convertirse en su “alma gemela”.) Moore ha señalado que hizo que Black fuese gay y judío con la intención de explorar lo que significaba ser un completo “extraño”, aunque no lo reforzó haciendo que Black participase en ningún tipo de política identitaria. Más bien, Black es un meta-comentario sobre la sensación (quizás injustificada) de alienación que sufría el propio Lovecraft. Como apuntaba Moore, Lovecraft “se veía a sí mismo como un extraño en el Siglo XX, un “outsider”, pero también compartía, y lo expresaba en términos virulentos, los prejuicios anti-semitas y anti-africanos que medraban en la sociedad wasp dominante de la época." De nuevo, Moore comentaba: “De alguna forma, en Providence hemos intentado estudiar la idea de sentirte un extraño. ¿Quién es el verdadero extraño? ¿Lo es Robert Black? ¿Lo es alguno de los personajes con los que nos topamos a lo largo de Providence, ya que su estatus de “extraño” podría ser aún más acentuado? Providence nos da la oportunidad de fijarnos en ello, y me parecía que Robert Black era un personaje muy interesante para llevarlo a cabo.” Pero como ocurría con Lovecraft, Black representa más a la sociedad “normal” y es menos “extraño” de lo que él mismo se cree.
Esa inflada sensación de sentirse una especie de “outsider,” incluso aunque en realidad el personaje demuestre y practique el mismo tipo de conservadurismo que el demostrado por Lovecraft, logra que Black nos caiga antipático y parezca poco agradable bastante a menudo. En el primer número de Providence, Black se enamora de Jonathan “Lillian” Russell, un miembro afeminado del mundillo gay oculto de Manhattan, pero acaba con el flirteo en cuanto descubre que Lillian conoce a su editor y jefe en el New York Herald. Un flashback nos muestra el momento en el que Black abandona a Lillian [ver la viñeta anterior].

Esta viñeta es muy inteligente: el primer número de Providence abunda en la historia de Lovecraft "Aire frío" (1928), que trata sobre un científico que prolonga su vida quedándose a vivir en un apartamento refrigerado, mientras que Lillian se da cuenta de que Black es alguien emocionalmente "frío". (Irónicamente, el científico de Moore, el Dr. Alvarez, es un zombie congelado que mantiene una relación más apasionada con su casera que la que alguien biológicamente vivo como Black ha sido capaz de sostener con Lillian.) Para Black, su hipócrita fachada de normalidad es más importante que el hombre al que ama.

La hipocresía y cobardía de Black serán enfatizadas en los capítulos extraídos de su diario personal que podemos leer al final de cada ejemplar. Moore y Burrows incluyen fragmentos en prosa en cada número de Providence (de forma parecida a la que Moore y Gibbons lo hicieron al final de cada capítulo de Watchmen) y casi todo el resto de apéndices son extraídos del “Commonplace Book” de Black, un diario redactado con sus viajes y búsquedas. Estos pasajes se ven combinados con la historia principal de Providence con el fin de iluminar la personalidad y el estado mental de Black, y por lo general no dicen demasiado bueno de él. Por ejemplo, al final de la sección de palabras-e-imágenes del primer número de Providence, Black descubre que impulsado por la angustia, Lillian se ha suicidado, por lo que el fragmento en prosa del diario que sigue es desalentador: Black comienza escribiendo que él “nunca volverá a atusarle el pelo" ni a "toquetear su barbilla" de nuevo, y termina con: "mi Lily ha muerto porque soy un cobarde y porque sigo fingiendo. No soy escritor de ninguna de las maneras." A continuación Black tacha estas palabras y se pasa el resto de los seis números de Providence intentando escapar de la mordedura de la culpabilidad y el dolor por la muerte de Lillian. En algunos pasajes del diario posteriores, Lillian apenas aparece mencionado mientras Black escribe de forma detallada sus fugaces encuentros y aventuras con los hombres con los que se va topando a lo largo de sus viajes: el detective Tom Malone, un obrero irlandés llamado Brendan con el que se cruza en Times Square, y un anónimo "ardiente" que conoce en Athol, Massachusetts.
Tom Malone aparece retratado de forma más ligera en el diario de Black, quizá porque pasan muy poco tiempo juntos y su atracción nunca llega a consumarse, pero Black es muy exclusivo y crítico con sus amantes. Describe a Brendan como un "pelmazo" que arruina el encuentro nada más "abrir la boca", y especula que "si un pensamiento o una palabra poco común hubiese resonado alguna vez en ese cráneo vagamente de buey, incluso podría haber llegado a sufrir un ataque." El "ardiente" amante que conoce en Athol es ridiculizado por sus "estúpidos y vacuos intentos de iniciar una conversación." Suele utilizar una retórica similar para describir a otras personas a las que conoce, en particular a sus compañeros del New York Herald. Su editor Ephraim Posey es pomposo y demasiado disciplinado ("nuestros señor y maestro"), su compañero, el reportero Freddy Dix, está "desesperado", y la secretaria Prissy Turner comete el pecado de acercarse a Black: la describe como "la que pone ojitos" antes de "empezar a chillar con su cabecita hueca, como de costumbre." Más tarde, en los extractos de su diario de mediados de agosto que aparecen en Providence nº 4, Black se refiere a Prissy como "una cabeza de chorlito", aunque sea más "amable" con ella cuando la compara con su amante de Athol: "…al lado de mi actual y muy temporal interés romántico, Prissy es Sir Isaac Newton”. Black trama escabullirse del hotel y continuar su viaje de investigación sin despedirse de su "interés romántico temporal". El personaje de Robert Black que aparece en el comic book Providence es alguien cultivado, afable y en todo momento educado, pero los diarios demuestran que en secreto también es un gilipollas chismoso, un personaje que parece necesitar desesperadamente que le den su merecido.

Alfred Hitchcock: "Tengo la sensación de que en algún sitio en tu interior hay alguien que nadie conoce."

Incluso aunque Black esconda sus verdaderos sentimientos (y sus desdeñosas sentencias) de sus amantes y sujetos entrevistados, la historia tejida por Moore hace que siga siendo ignorante del auténtico poder de las sociedades ocultistas a las que está investigando. Black es el centro de nuestra atención, la mayoría de lo que ocurre en la historia se encuentra filtrado por sus encuentros y percepciones, pero los flashbacks y las escenas contemporáneas desenlazadas [(juego de palabras que el autor hace con la palabra “unmoored” en el original)] desde la perspectiva de Black nos ofrecen una visión más completa de las conspiraciones lovecraftianas de Moore. Las dos primeras viñetas de Providence nº 4, por ejemplo, aparecen borrosas e ilegibles.
Más tarde Moore volverá a interpretar la escena, revelando con la ayuda del contexto narrativo que en realidad este punto de vista pertenece al descendiente invisible y deforme de la familia Wheatley.

El trágico secreto que descubrimos en la parte central del cuarto número de Providence es que el mago renegado Garland Wheatley ha dejado embarazada a su propia hija en un intento de generar al heraldo profetizado del mundo de Cthulhu que está por venir. Podemos ver a Garland Wheatley fecundando a su hija Leticia en uno de los flashbacks. Como resultado nacerá John-Divine, una criatura cuya existencia es ocultada a Black. La ironía de este número de Providence (que podemos ver especialmente en las observaciones de Willard, otro extraño hermano de Wheatley) dejan claro que Black es como una especie de presagio de la Edad Oscura, aunque él mismo lo interprete de forma equivocada: cada vez que alguien le llama "Heraldo" u "Hombre Heraldo", él cree que sencillamente están refiriéndose a su anterior puesto de trabajo como reportero del New York Herald. Como ocurre en gran parte de Providence, esta doble intencionalidad también tiene su origen en Lovecraft. En una introducción a una antología de las historias canónicas de Cthulhu, Robert Bloch acreditaba a Lovecraft la misma capacidad de idear narradores inteligentes y creíbles cuyos monólogos, sin embargo, revelaban más “al lector que la propia narración". (The Best of H.P. Lovecraft: Bloodcurdling Tales of Horror and the Macabre, 1987.) Mientras Black va entrevistando a lo largo de los primeros seis números de Providence a lo que él considera un grupo excéntrico pero inofensivo de aspirantes a magos y eruditos ocultos, entenderemos más y mejor a los monstruos y los secretos que sin querer está espoleando.

Las causas del horror cósmico que aparecen en Providence forman parte de una elaborada historia oculta que en gran medida está recogida de Lovecraft, y que Moore va revelando al lector a base de pistas fragmentadas. Tal y como se insinúa en el relato principal del cómic de Providence, describiéndose más detallada y directamente en los apéndices en prosa, la "América enterrada u oculta" que Black está investigando está basada en el Kitab Al-Hikman Al-Najmiyya (que Moore conecta al Necronomicon de Lovecraft), un libro de conocimiento prohibido escrito por Khalid Ibn Yazid en 703 dC. El Kitab sería revisado cinco siglos después por un alquimista llamado Ahmad Ibn Ali Ibn Yusuf al-Buni, y luego traducido al latín y el Inglés en los Siglos XVI y XVII. La versión en Inglés del Kitab es El Libro de la Sabiduría de las Estrellas de Hali, y uno de los clímax alucinógenos del sexto ejemplar de Providence es la primera experiencia de Black al leer el libro de Hali en la Biblioteca de San Anselmo, homóloga de la Universidad de Miskatonic. Etienne Roulet, "un hugonote en plena huida" se lleva El Libro de Hali al Nuevo Mundo y junto con Hekeziah Massey y Jafet Colwin, ocultistas como él, funda una organización secreta basada en el libro de Hali llamada Stella Sapiente que a principios del Siglo XX seguía activa.

(Continuará)

lunes, 18 de julio de 2016

BLOODSTAINS ACROSS EUROPE


Various - Bloodstains Across Europe
(Bloodstains, 1996)

A1-Spitfire Boys - British Refugee
A2-Spitfire Boys - Mein Kampf
A3-Eppu Normali - Poliisi Pamputtaa Taas
A4-Eppu Normali - Elvisken Kuolema
A5-Kjøtt - Nei Nei Nei
A6-Kjøtt - Blålys
A7-Kjøtt - Et Nytt Og Bedre Liv
A8-Aheads - Freedom Of Speach
A9-Aheads - No Idea
A10-Aheads - In Down Out Up
A11-Lost Kids - Cola Freaks
A12-Lost Kids - Rådden Dig
A13-Lost Kids - Alle Taler
B1-Trogsta Träsk - Pelle I Skogen
B2-Trogsta Träsk - Sommarbarn
B3-Nasal Boys - Hot Love
B4-Nasal Boys - Die Wuste Lebt
B5-Dogs - Charlie Was A Good Boy
B6-Dogs - No Way
B7-Dogs - 19
B8-Nitwitz - She's My Fan
B9-Nitwitz - I Saw Her Again
B10-Nitwitz - Reasons
B11-Nitwitz - You're So Cut

AQUI.

viernes, 15 de julio de 2016

PROVIDENCE: LOVECRAFT, VIOLENCIA SEXUAL Y LA OTREDAD (2 DE 5)

Por CRAIG FISCHER para The Comics Journal, 3 de febrero de 2016. Parte 1. Traducido por Frog2000 en facebook.

The Courtyard, con dibujos de Jacen Burrows y "adaptación secuencial" de Antony Johnston, se encuentra disponible en la recopilación del Neonomicon de Moore y Burrows publicada por Avatar. Es la historia de Aldo Sax, un agente del F.B.I. homófobo y racista cuya investigación de ciertos asesinatos en serie lo conduce hasta un ambiente underground con ecos lovecraftianos localizado en Brooklyn. Sax está siguiendo la pista de lo que cree que es una nueva droga que inunda las calles, el Aklo, pero a través del enigmático camello Johnny Carcosa descubre que el Aklo es en realidad un antiguo idioma, una "sintaxis de ur", el "vocabulario primigenio dado forma por aquellas órdenes pre-conscientes arrancadas de un tórrido barullo incoherente de estrellas. Extraído de nuestro chapoteante lodo primordial en el lago de los ancianos. Una limitada paleta de nociones primerizas. Colores perdidos. Intensidades olvidadas." Mientras Sax alucina con el Aklo y las "musas del tórrido barullo incoherente de estrellas", la imagen de un gigantesco globo ocular con tentáculos y rodeado de dientes que parecen estalagmitas ocupa las tres cuartas partes de una doble página. The Courtyard termina cuando Sax se vuelve loco por el Aklo y se convierte él mismo en un asesino.

Muchos de los rasgos estilísticos desarrollados en la adaptación de The Courtyard se pueden ver también en posteriores cómics Lovecraftianos de Moore: las viñetas uniformes (en el caso de The Courtyard, la página está distribuida en dos largas viñetas verticales), la compulsividad que se respira en la historia, las incesantes alusiones a Lovecraft y su entorno (Sax visita el "Club Zothique", denominación recogida de una recopilación de relatos de Clark Ashton Smith), y una historia que bien puede transcurrir en un mundo paralelo similar, aunque no igual, que el nuestro. (La historia comienza con un día festivo de ficción, "el Día Farrakhan," y también aparece "la Cúpula de Harlem," un gigantesco escudo protector. En Neonomicon descubrimos la existencia de cúpulas que abarcan toda una ciudad, y en Providence se explica por qué fueron construidas originalmente.) En The Courtyard también se revisitan temas comunes en Moore: el Aklo es otra denominación, aunque esta vez más oscura y espeluznante, de la creencia de Moore en la capacidad que tiene el lenguaje para dar forma a la percepción y la conciencia.

A pesar de todas estas conexiones con las habituales preocupaciones de Moore, The Courtyard me parece decepcionante. Burrows va mejorando su dibujo, especialmente entre el Neonomicon y Providence, pero en el anterior The Courtyard, los cuerpos de sus personajes están curiosamente alargados, sus rostros son inexpresivos, y su representación de las visiones de Sax proporcionadas por el Aklo no son tan perturbadoras como deberían. La "adaptación secuencial" de Antony Johnston es fiel a la prosa de Moore, pero en ambas versiones de la historia, la fusión realizada por Moore de las referencias a Lovecraft y una contra-cultura punk / gótica parece tan cursi como forzada. En una de las entregas del podcast "Comic Books are Burning in Hell" centrada en La Liga de los Hombres Extraordinarios: Century (2009-2012), Matt Seneca comentaba que cuando los personajes de Moore se ponen a cantar (pensemos en el "Vicioso Cabaret" de V o la "Song of the Terraces", el episodio musical de la Saga de los Bojeffries [1990]), los resultados se encuentran "entre lo peor". Además, la representación de Moore de la música underground contemporánea que se puede ver en el tercer capítulo de Century parece totalmente ficticia. The Courtyard no es capaz de mejorar esta percepción. Randolph Carter y los Gatos de Ulthar cantan "Zann Variations" con letras como la siguiente: "Donde un río de humo, una fábrica negra, repta bajo los puentes de piedra, viejos violines tocan / y los perros tullidos gimen en su sueño por toda la rue d'Auseil." (Sin embargo, me gusta el juego de palabras que hace Moore con "Miskasonic".) En su momento no pude leerme los dos números de The Courtyard, pero si lo hubiese hecho, probablemente los habría metido en un cajón con otros cómics sin clasificar y me habría olvidado de ellos. Ni siquiera habría podido prever que Moore se pondría a revisar más seriamente el material de los Mitos de Cthulhu, aunque desde Miracleman hasta La Cosa del Pantano, pasando por los héroes de acción de la Charlton o Superman, la columna vertebral de la carrera de Moore esté compuesta por su capacidad para extraer material de primera a partir de personajes y mundos de ficción creados por algún otro.
Alfred Hitchcock: «Las rubias son las mejores víctimas. Son como la nieve virgen, en la que es más fácil que destaque una huella sangrienta».

El Neonomicon (2010) de Moore y Burrows es una secuela que transcurre algunas años después de los sucesos de The Courtyard. Dos nuevos personajes, los agentes del F.B.I. Merrill Brears y Gordon Lamper, visitan un asilo mental de alta seguridad para hacerle unas preguntas al prisionero Aldo Sax. (Esta escena es una variación de la reunión entre Hannibal Lecter y Clarice Starling que aparece en la película El Silencio de los Corderos [1991].) Después de cometer asesinato al final de The Courtyard, Sax ha seguido segando más vidas antes de que lo atrapen. Ha decapitado a todas sus víctimas, las ha cortado las manos y tallado sus torsos en forma de flor, un forma de proceder que ahora está siendo emulada por un asesino imitador. Sax rehúsa ayudar a Brears y Lamper. Durante la mayor parte de la visita se comunica con ellos en un ininteligible idioma Aklo, hasta que una mención acerca del Club Zothique le hace quedarse callado y taciturno, así que el F.B.I. asalta el club (y a continuación el apartamento de Johnny Carcosa) para sacar a la luz el lado oculto lovecraftiano.

Carcosa se escapa, pero aparece una nueva pista después del asalto: Carcosa ha pedido "extraños consoladores como estrellas de mar y otras cosas parecidas" a Whispers in Darkness, una nueva tienda de suministros New Age de Salem, Massachusetts. Brears y Lamper visitan la tienda de incógnito para hablar con el propietario Leonard Beeks, que acompaña a los agentes hasta una habitación con parafernalia sexual de Cthulhu y los invita a un encuentro festivo “para devotos genuinos” que se celebra esa noche. La fiesta es una celebración en un sub-sótano en donde participan Beeks, su mujer y un puñado de seguidores que termina transformándose en una orgía en una piscina de agua salobre donde Lamper es asesinado y Brears es violada por la pandilla de Beeks. (En su yuxtaposición de secretos ocultos y violencia brutal, la escena de la piscina de Neonomicon me recuerda la segunda mitad de la tortura que aparece en el filme pornográfico de Pascal Laugier titulado Martyrs [2008].) Luego un hombre pez, uno de los Primordiales de la historia de Lovecraft “La Sombra sobre Innsmouth” (1931) se zambulle en la piscina, y a lo largo del tercer número de Neonomicon viola repetidamente a Brears, excepto la vez en la que ella masturba a la criatura.

Por si esto no fuese lo suficientemente ofensivo, Moore define a sus personajes de una forma que permite tanto criticarlos como sumergirse en los prejuicios del propio Lovecraft. Lovecraft era racista, anti-semita, homófobo: de joven escribió un poema titulado “Sobre la Creación de los Negros” (1912), que es tan horrible como suena. Cuando su esposa se separó de él dijo que su virulento anti-semitismo fue lo que había destruido su relación. (En noviembre de 2015, los World Fantasy Awards se deshicieron del logo de su premio, un busto de Lovecraft que había sido designado por Gahan Wilson, por las crecientes quejas acerca de la xenofobia de Lovecraft.) Tal y como escribió el propio Moore en su introducción “The New Annotated H.P. Lovecraft” (2014): “Lejos de excentricidades extravagantes de algún tipo, los temores y opiniones que generaron las historias de Lovecraft fueron precisamente las de los varones blancos de clase media heterosexuales y descendientes de protestantes que fueron más amenazados por las relaciones de poder cambiantes y los valores del mundo moderno". Sin embargo, Lovecraft expresó más directamente cuáles eran sus prejuicios en las casi cien mil cartas que escribió a amigos y colegas escritores y en su obra de ficción publicada, sobre todo a través de ciertos consejos y metáforas, como en el terror mestizo que hace aparición "La sombra sobre Innsmouth" y la latente homofobia / homoerotismo en "Herbert West: Reanimator" (1922), que Noah Berlatsky también incluyó en un tomo que adaptaba a Lovecraft al medio del cómic.

En una temprana entrevista promocional centrada en el Neonomicon, Moore describía su método de forma que parecía que estaba sacando a la luz todos los “aspectos” reprimidos de Lovecraft (el racismo, el antisemitismo, el sexismo, las fobias sexuales que aparecen como una especie de manifiesto en todos los monstruos viscosamente fálicos o vaginales lovecraftianos). Sin embargo, igual de perturbador es la forma que tiene Moore de posicionar a sus personajes respecto a estas patologías lovecraftianas. Gordon Lamper es afroamericano. Cuando Brears y Lamper descienden al sótano, Beeks y el resto del grupo empiezan a hacer comentarios racistas como: “¿Sabes que eres nuestro primer chico Negro?” y “Muéstranos tu Poder Negro”. Después de que la señora Beeks le dispare a Lamper en la frente, los epítetos racistas se intensifican a medida que los miembros del culto retiran el cadáver de Lamper de la zona donde se encuentra la piscina para enterrarlo a medias en una habitación cubierta de barro. (En el cuarto número del Neonomicon, los agentes del FBI que asaltan el sótano se encuentran con el cadáver de Lamper en descomposición.) Los elementos lovecraftianos del Neonomicon resultan inquietantes, pero la brusca muerte de Lamper lo es todavía más, quizá porque me recuerda al asesinato y enterramiento de James Chaney.

Lamper es una víctima inocente de las atrocidades que ocurren en el Neonomicon, pero, ¿qué ocurre con Brears? En la tercera página del primer número de la serie, mientras Lamper y ella acuden al asilo para ver a Aldo Sax, Brears hace referencia a cierta “hiato” que ha sufrido en su vida, y el diálogo posterior aclara que acaba de regresar al F.B.I. después de haberse tomado una temporada de descanso para recibir terapia por su adicción al sexo, su alcoholismo, y su baja auto-estima. En una escena posterior del primer número, Carl Perlman, el jefe de Lamper y Brears, mucho mayor que ambos, se lleva a Brears aparte y la dice: “Si quieres que las cosas vuelvan a ser como antes, avísame, ¿de acuerdo?” Claramente, Perlman, el jefe de Brears, ha practicado sexo con ella mientras era vulnerable y se encontraba enferma, y en el momento en el que acaban de darle el alta, se ofrece voluntario para seguir explotándola. (Es otra de las similitudes que el Neonomicon tiene con El Silencio de los Corderos, cuando Clarice Sterling se encuentra rodeada de agentes del F.B.I. que parecen machos alfa y que demuestran su sexismo de una forma solo un poco menos obvia que la lujuria de la que hace gala Perlman.) El comportamiento de Perlman es la forma que tiene Moore de indicarnos que el hombre-pez no es el único violador en el Neonomicon. Después de la oferta de Perlman para volver a "como eran antes las cosas," podemos ver a Brears en pie y apartada de los agentes masculinos, con una mirada triste y dolida en la cara.
Asunto de Importancia 1.


Brears deja caer los hombros y su cabeza se inclina ligeramente (esta escena está muy bien capturada por Burrows) para transmitir su derrota. Sabe bien que ha regresado a un entorno laboral en donde es definida por su adicción al sexo, en el que los hombres se han aprovechado de ella o desearían haberlo hecho. La situación de Brears es "una exposición particularmente lúcida de los predicamentos y contradicciones de la existencia de las mujeres bajo el patriarcado", y nuestras simpatías se ponen del lado de la mujer vulnerable atrapada en un entorno tortuoso.

Cuando la situación de Brears se vuelve aún más horrible en la piscina de tortura de los Beeks, Moore toma provocativas decisiones creativas para representar su victimización. Mientras es violada, Brears se desmaya, pero incluso sus sueños han sido colonizados: se imagina desnuda en una ciudad Lovecraftiana mientras Johnny Carcosa se pasea por su subconsciente, habla con ella y la besa. Con un tono curiosamente desafecto, Brears parece erotizar la violación cuando le cuenta a Carcosa su situación actual.

Asunto de Importancia 2.

Uno de los aspectos de The Courtyard y del Neonomicon que más molestan es el balbuceo de Carcosa generado por la delgada membrana de carne que le atraviesa la boca. Durante su conversación señala que Brears y él están soñando la ciudad hundida de R'lyeh: ("ezto ez R'lyeh. R'lyeh eztá en tu inzerior"), lugar donde se encuentra presa la entidad cósmica Cthulhu. También le dice a Brears: “a nun, thee, athian merry", una frase que finalmente se da cuenta que significa: "La Anunciación a María." Lo más chocante del Neonomicon es que el hombre-pez impregna a Brears de Cthulhu. Ella es la no-tan-virgen María de una nueva edad oscura que borrará a la Humanidad de la Tierra. De acuerdo con el deseo de Moore de exponer las connotaciones sexuales de las imágenes evocadas por Lovecraft, R'lyeh, la ciudad en el fondo del Océano Pacífico, es una metáfora del útero de Brears.

¿Cómo se siente Brears ante la inminente conversión en una apocalíptica "Anunciación a María"? En el último capítulo de Neonomicon, Brears le explica sus experiencias a Aldo Sax, la única persona "que podía comprenderme", y revela que está embarazada de Cthulhu. A continuación llegamos a la última página de la historia.

Asunto de Importancia 3.

"A pesar de que, ya sabes, supongo que mi mente habrá sido influenciada". Brears ha sido mentalmente, así como físicamente, violada. (Soy lo suficientemente viejo como para recordar cómo Marcus utilizaba la "sutil manipulación" de unas máquinas de lavado cerebral para violar a Ms. Marvel en Vengadores # 200 [USA, octubre de 1980].) La personalidad de Brears es sometida a un cambio desgarrador. Anteriormente ha sido una agente de la ley, pero ahora considera que toda nuestra especie no son sino "alimañas" y nuestra civilización una "basura", aunque sus problemas de autoestima se hayan curado. Como el avatar de la Anunciación a María, ella ha sido reducida a nada más que un recipiente de Cthulhu. Sax la llama "diosa", pero ese tipo de adoración es otra negativa más para tratarla como una persona autónoma, otra forma de violación. (Me recuerda a uno de los gags de una de las primeras apariciones de Steve Martin en el Saturday Night Live: "Creo que debería poner a una mujer en un pedestal... lo suficientemente alto como para que pueda mirar por debajo de su vestido"). Brears encarna a la vez la Anunciación a María y a una "jodida y sucia puta", un trozo de carne que se puede joder indiscriminadamente y al que también se le puede lavar el cerebro: está atrapada en una literalización monstruosa del complejo de Madonna / puta. Incluso si eliminásemos la narrativa plagada de elementos sobrenaturales como el hombre-pez y Cthulhu de la historia, Brears seguiría siendo víctima de la misoginia eminentemente mortal de Perlman y los Beeks, que es en realidad el verdadero horror del Neonomicon.

(Continuará)