viernes, 24 de junio de 2016

LOS SECRETOS DEL CULTO AL DESNUDO: ALAN MOORE RESPONDE A THE BEAT (PARTE 1 DE 8)

Entrevista en The Beat, 2016. Traducida por Frog2000.

EL MAESTRO TRASCENDENTE

En algún lugar en las entrañas de Internet, a espaldas de todos excepto de los iniciados, se puede encontrar una organización que se autodenomina Grupo de Estudiosos de Alan Moore totalmente en serio. De vez en cuando llegan a comunicarse directamente con el objeto de su adoración, el mismísimo Moore. La ocasión más reciente ha sido en diciembre de 2015, cuando el Maestro eligió responder veinticinco preguntas a través de un intermediario (un poco como ocurría con Moisés y los Diez Mandamientos pero de forma mucho más detallada. Y con ninguna montaña, o verdaderos mandamientos, de por medio, de verdad que no. Las respuestas fueron debidamente compartidas con sus acólitos a razón de una por día a lo largo de todo el mes de diciembre. Si quieres, puedes llamarlo el Calendario Ateo de Adviento de Alan. Y ahora, con el amable permiso de la mayoría de personas involucradas, Anne M Kletcha, Cub Reporter, y yo mismo, hemos decidido compartir sus respuestas con todo el mundo. Todos los nombres propios han sido borrados para proteger su inocencia, así como su posible culpabilidad, y algunas preguntas han sido ligeramente reformuladas para conseguir la mayor claridad posible.

En total hay veinticinco “preguntas y respuestas” que rozan las veinte mil palabras en total, por lo que se han dividido en ocho secciones (bastante) vagamente agrupadas que irán apareciendo aquí en (hipotéticos) intervalos regulares. Empezamos con cuatro preguntas sobre H.P. Lovecraft y Providence. O más exactamente con cinco, porque hemos agrupado las dos primeras en una sola. De cualquier modo… empecemos de una vez.

Buscando la Verdad # 1: ¿Crees que el sobre-detallado y prolijo nivel de minuciosidad que aparece como trasfondo y en la construcción del mundo que se desarrolla en Providence es algo que ha surgido después de que hayas trabajado recientemente en el medio del cine? Todas tus obras intentan mostrar el mundo donde se desarrolla tu historia de la forma más detallada posible, pero en esta ocasión el esfuerzo parece haber sido muchísimo mayor.

Buscando la Verdad # 2: Los pastiches de Lovecraft llevan existiendo desde hace un siglo y son tan numerosos como los ojos de un shoggoth. Anteriormente ya habías escrito unos cuantos pastiches de Lovecraft, ¿por qué sentías que querías volver a visitar el país Lovecraftiano? ¿Pensabas que había algo más que observar en él?

Alan Moore: En primer lugar quiero disculparme por agrupar vuestras preguntas # 1 y # 2. Si bien son dos preguntas distinguiblemente diferentes, resulta que las respuestas a ambas son sustancialmente similares.

Comenzaré con la pregunta # 1 y os diré que en realidad creo que el proceso funcionó al revés. Aunque estoy seguro de que con el tiempo algún aspecto de mi experiencia en el cine encontrará una forma de reproducirse en mi trabajo en los cómics (y de hecho se me ocurre un ejemplo fabuloso que -lamentablemente- no se me permite desvelar hasta dentro de unos meses), con Providence ese no fue el caso. De hecho, en el proyecto Jimmy’s End/ The Show estaba intentando utilizar de forma consciente técnicas que sabía con toda seguridad que podían ser trasladadas del ámbito de mis cómics a este nuevo medio que, en mi caso, aún no había tanteado.

La principal técnica de todas las utilizadas probablemente fuese la de intentar construir un mundo y una narrativa que poseyese una textura enriquecida gracias a los detalles en segundo plano, algo que suelo hacer de vez en cuando en mis obras en el medio del cómic desde hace décadas. Estoy de acuerdo con vosotros en que el nivel de detalle de Providence es mucho mayor que en la mayor parte de mi obra anterior, motivo de que ésta respuesta también valga para la pregunta  #2. En cuanto a la misma, responderé que sí, que creo que antes de Providence ya había estado jugueteando bastante con las ideas de Lovecraft, pero con la excepción de Neonomicon, que está fuertemente relacionado, supongo que “juguetear” es la palabra que mejor se ajusta a lo que había estado haciendo hasta entonces. Creo que tampoco se debería menospreciar el trabajo que Kevin [O'Neill] y yo hemos hecho en Corazón de hielo o Black Dossier, o en cualquier otro lugar, aunque este consistiese en ir cruzando referencias sobre Lovecraft dentro de un continuo de referencias literarias. Formaba parte del gran juego de La Liga, pero no era el interrogatorio mucho más profundo y con un poco más de sentido sobre Lovecraft, su obra y su mundo que he estado intentando llevar a cabo en Providence.

La razón de que de repente me haya fijado en nuevos e interesantes aspectos de Lovecraft es porque he supuesto que podría transformarlos en una nueva e interesante forma de ficción sobre su figura. No creo que Providence sea parecido al pastiche habitual, y el motivo es la explicación sobre el detallado trasfondo que he respondido a la primera pregunta: entre la finalización de Neonomicon, que quizá fuese un salto intuitivo hacia un nuevo tipo de escritura Lovecraftiana, y el inicio de Providence, me he comprado y leído aproximadamente cuatro estanterías de excelentes biografías de Lovecraft modernas, tan críticas como eruditas, que han sido elaboradas por los señores Joshi, Mariconda, Schultz, Waugh, Cannon, Mosig, Burleson y así sucesivamente. En pocas palabras, esta deslumbrante, nueva y variada información, estas nuevas perspectivas y puntos de vista me han permitido arrojar luz sobre un hombre y un escritor muy diferentes y mucho más complejos de lo que había asumido previamente, por lo que pude fijarme en su estilo de escritura desde una nueva, y en mi caso, reveladora perspectiva. Fue esa nueva y repentina apreciación, esa "apertura" hacia Lovecraft, lo que me permitió dar con una nueva forma de acercamiento a su ficción que creo que no se había intentado hasta el momento. Presentar este nuevo enfoque de ficción con los matices que quería hacerlo me generado la necesidad de crear un mundo completamente detallado para poder proporcionar la suficiente minuciosidad. Otro factor que incide en este detallismo que aparece en Providence fue mi deseo (basado en mis lecturas críticas y biográficas) de basar tanto mi enfoque de la serie en el gigantesco enfoque que el propio Lovecraft llevó a cabo en su ficción tanto como me resultara posible, o al menos como me resultara aceptable.
En los últimos trabajos de Lovecraft, el escritor parece haber llegado a la conclusión de que para que la revelación de sus horrores alienígenas altamente improbables resulten creíbles en lugar de ridículos, debe construir cuidadosamente un mundo hiper-creíble que podría ser capaz de eclosionar, tal y como se puede ver en el casi-tedioso recuento de los detalles de equipamiento que se puede encontrar en Las montañas de la locura. Sencillamente apliqué la misma premisa a la auténtica América de 1919, evocándola todo lo convincente y realistamente que me resultara posible. Incluso he adoptado la costumbre de asegurarme de que si he proporcionado una fecha concreta de los acontecimientos en uno de los episodios, entonces Jacen [Burrows] debe mostrar la luna en el cielo en la fase correcta de aquella fecha. Por sí solo, este elemento me ha permitido apuntar cierto detalle sutil y espeluznante en la pequeña historia del quinto número de Providence, mientras que como suele ser habitual, la investigación del período y el lugar concretos me ha hecho descubrir algunos elementos que encajan absolutamente en la historia. También vale la pena mencionar que he tenido más ayuda durante mi búsqueda de detalles para este proyecto de la que nunca había tenido antes, porque ahora existe Internet. Tanto Steve Moore como Joe Brown me han encontrado cierta información absolutamente vital que ha dado forma y enriquecido el proyecto, mientras que Ariana Osborne (que milagrosamente encontró que el modelo de tubo para documentos de 1919 del primer número… tiene la apariencia de un inflador de mano Art Nouveau plantado en el suelo de la oficina) también ha sido una continua y maravillosa fuente de investigación y referencias. Tampoco hay que olvidar a William Christensen, que buscó por sí mismo, de forma independiente, una copia del The New York Times que se puede ver en el primer número, que es la copia del día durante el que se desarrolla la historia, ni tampoco al sobrenaturalmente meticuloso Jacen Burrows, por estar preparado para incorporar todos estos detalles en sus hermosos dibujos. (A pesar de que, por supuesto, a veces pueda ser demasiado arrogante, ya que después de dibujar la secuencia de “Willard construye un hipercubo” del cuarto número y la del quinto número, aunque es posible que aún no se hubiese mirado bien de cerca la casa de la hechicera, Jacen comentase que si íbamos a seguir dándole cosas por el estilo para dibujar, iba a comenzar a cobrarnos también por dibujar cada dimensión que le pidiésemos. Creo en la teoría de cuerdas se dice que hay veintiséis, por lo que definitivamente creo que no tendríamos el presupuesto suficiente.)

(Continuará)

jueves, 23 de junio de 2016

BACK TO FRONT VOLUME 2


Various ‎- Back To Front Vol. 2
(Incognito Records, 1993)

A1-Cigarettes - They're Back Again, Here They Come
A2-Features - Floozie Of The Neighbourhood
A3-Fresh Color - The Source
A4-Scrotum Poles - Radio Tay
A5-Incredible Kidda Band - Everybody Knows
A6 - Subverts - Radio Nation
A7 - Chainsaw - Kill The Blanks
A8 - Problem - Ja Vill Inte Ha
A9-Sudden Fun - Sudden Fun
A10-Defnics - Hello From Berlin
B1-Spelling Mistakes - Hate Me Hate Me
B2-Briard - Fuck The Army
B3-Newtown Neurotics - Hypocrite
B4-F.U.2 - F.U.2
B5-Göteborg Sound - Pappas Pojkar
B6-Non Compos Mentis - Ultimate Orgasm
B7-Checkmate - Only Fools Pretend To Be Happy
B8-Thought Criminals - Hilton Bomber
B9-Demics - Talk's Cheap
B10-Groove - Heart Complaint

AQUI.

miércoles, 22 de junio de 2016

KILLED BY DEATH #26 (CANADA)


Various ‎- Killed By Death #26
(Redrum Records, 1996)

A1-D.O.A. - Nazi Training Camp
A2-The Action - TV's On The Blink
A3-Viletones - Danger Boy
A4-Viletones - Backdoor To Hell
A5-The Ugly - To Have Some Fun
A6-The Curse - Shoeshine Boy
A7-The Curse - Killer Bees
A8-The Forgotten Rebels - Angry
A9-The Forgotten Rebels - National Unity
B1-The Pointed Sticks - What Do You Want Me To Do?
B2-The Dishrags - Love Is Shit (It's Goodbye)
B3-Cardboard Brains - Steppin' Stone
B4-D.O.A. - Want Some Bondage
B5-Mods - Step Out Tonight
B6-The Dishrags - Past Is Past
B7-Action - Do The Strangle

AQUI.

martes, 21 de junio de 2016

LOST IN TRANSLATION: "ES EL ROLLO DE TOKYO" (PARTE 2 DE 4)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 243. Traducido por Frog2000. Parte 1.

MIS VACACIONES MANGA EN JAPÓN

El manga es un rollo de Tokyo. Es el lugar donde se encuentra toda la industria, y casi todos los artistas y editores que trabajan en ella viven en la ciudad. Yo me encontraba a 200 kilómetros de allí, en Mikawa Bay (prefectura Aichi), acogido en el hogar de dos amigos que trabajan como profesores de inglés en los pequeños pueblos de Atsumi y Tahara. Allí todo el mundo habla Mikawa-ben, un dialecto local, y la mayoría de residentes cultivan coles en lugar de tener que coger el tren todos los días para ir a la oficina. Osamu Tezuka dijo que estábamos "en una época en que los cómics están tan presentes como el aire que respiramos". En Mikawa el aire es un poco más ligero.  

Supongo que tampoco es que sea el quinto pino. Nagoya, una ciudad industrial de dos millones de habitantes, se encuentra a un par de horas en coche, y solemos distraernos yendo desde nuestra humilde comunidad agrícola a las ciudades de Toyohashi y Hamamatsu. Ambas tienen el mismo tamaño que Cincinnati. A un japonés le parecerán pueblos pequeños, pero a mí la humilde Louisville me parece una urbe inabarcable. Por supuesto, en estas ciudades hay librerías, tiendas de manga, pero nada parecido a lo que uno se espera, especialmente si uno es un otaku americano destetado con Tenchi Muyo que considera Japón una isla mítica flotando encima de un mar lleno de chicas con poderes mágicos. Pero yo no soy de ese tipo. Tan solo el típico cascarrabias que escribe ensayos junto a los largos artículos fetichistas de Ken Smith en The Eros Journal. O algo parecido. 

UNA CULTURA DE SIGNOS

Mi llegada empieza con un curso acelerado durante el trasiego directo que hacemos montados en el pequeño coche de Ian, mientras intenta atravesar jadeante las atestadas calles que hacen que te confundas como si fueses un Richard Petty expatriado. Para retener los nervios, me entretengo curioseando por la ventana la sucesión de carteleras y dibujos animados presentes por todos lados. Cuando llegamos a nuestro destino frente a la playa, una señal indica "En Construcción", con un pequeño policía inclinado dibujado en ella. En la ciudad se está celebrando la apertura de un nuevo santuario con un puesto tras otro llenos de juguetes y globos estampados con las cabezas de los personajes más populares. Mientras nos estamos dirigiendo a Coco Ichiban, un restaurante de gofres japonés, apenas me doy cuenta de que hay un Coco Ichi-Kun dibujado en cada pared y estampado en ropas idénticas a las que se llevan en los mejores restaurantes del Medio Oeste. Amablemente, el personaje me da las gracias en la propia carta por comerme el plato de curry número 1. 

Dicho claramente, aquí los dibujos animados son una obsesión. Los personajes de dibujos se extienden por todas partes del país, llevando a cabo una guerra para llamar la atención de nuestro aparato de percepción Kantiano, por lo que nuestros sentidos son rebozados con la intención de que nos detengamos a observar cualquier minucia puesta en la cara de un tipo, o el detalle de grasa verdaderamente fractal que se puede encontrar en un plato de fideos udon. Abundan los personajes simpáticos, y están tan preciosamente reproducidos que de hecho dan hasta miedo. Incluso uno de los profesores de la Universidad de Tokyo, Toshio Okada, ha llegado a comentar (en el Toronto Star) que la actual contribución de Japón al mundo cultural es nada más y nada menos que el concepto estético de "lo lindo". Trabajar para el estudio de animación para fans Gainax probablemente le haya llevado a la locura, pero lo que dice tiene su punto: fuera de la Academia Suiza habrá pocos que conozcan a Kenzaburo Oe, pero a todo el mundo le gusta Hello Kitty. Demonios, Sanrio ha dedicado tiendas enteras a su más famosa propiedad corporativa, y los comercios de merchandising de Kitty continúan humillando implacable y rotundamente los intentos de Disney de conseguir lo mismo. Tal y como la gigantesca e icónica cabeza de Hello Kitty bien puede dar fe, esta obsesión con lo bonito ha producido un estilo de arte refinado de trazo más claro y sólido, formas más nítidas y colores más brillantes y lisos. Como se ha observado a menudo, la historia del Arte japonés ha proporcionado una base muy fértil para que la historieta sea aceptada a nivel nacional. Si utilizamos la diferencia que hacen los dibujantes de cómics occidentales entre historieta y dibujo, la mayoría del arte japonés tiende hacia lo historietístico. Tradicionalmente el dibujo a tinta ha sido la forma favorita utilizada. Los artistas han trabajado sin estar constreñidos por las leyes matemáticas de la perspectiva, y la mayoría de los dibujos y retratos parecen cómics sofisticados. Esta tradición continuó hasta que a finales del período Edo (a mediados del S. XIX), las ideas y técnicas occidentales empezaron a influir en los artistas. 

En Tahara, Holly me guía a través de dicho período. Allí acudimos a un importante museo dedicado al erudito hombre de estado/ artista y científico Kazan Watanabe. "Fue el primer artista que utilizó la forma de modelar y la perspectiva occidentales", me cuenta según vamos examinando rollos colgantes. "A veces sus dibujos siguen teniendo un aspecto "cartoon", pero sus retratos están más cerca del foto-realismo." Ferviente progresista, Watanabe aprendió lo que se podía hacer con los recursos extranjeros de forma entusiasta, prefigurando el trabajo de artistas como Leonard Foujita, quien también asimiló ampliamente las técnicas y teorías occidentales. No obstante, todos estos artistas tienen sus raíces firmemente plantadas en una cultura que considera que un arte tan sencillo como la escritura de los caracteres chinos con un pincel se encuentra al mismo nivel que la poesía.

A pesar de su historia, Japón no ha aceptado aún la influencia caligráfica en la estética de sus cómics: la obra de Baudoin para Kodansha parece algo extraña si la comparamos al estilo nacional de Japón, que prefiere la solidez y las formas claramente definidas. Por lo general, los personajes del manga son trasladados perfectamente a la pantalla gracias a que sus diseños ya están compuestos por sombras y rasgos claros y diáfanos. Incluso el arte más áspero de un cómic para niños como Crayon Shinchan, en un principio de apariencia más underground y subversiva, funciona bien en las franjas televisivas vespertinas.

Quizá uno de los motivos de esta forma de proceder sea el interés que tienen los artistas en los personajes como un fin en sí mismos. Snoopy es bastante popular, pero no por su tira. Al público tan solo le gusta el propio Snoopy, y en la tienda Sanrio se le puede encontrar junto a Miffy y Anpanman, cuya cabeza está hecha de pan. Sanrio le ha dado a Japón uno de sus dos primeros ministros, Hello Kitty. El otro es Doraemon, aunque la carrera del gato robot en los cómics palidece frente a sus habilidades como hombre de negocios: su cara ha sido estampada en cualquier producto que uno se pueda imaginar. En realidad todos los miembros de esta colección de fieras son solo personajes, en realidad ideas, con toda una cornucopia de artículos anexos.

(Continuará)

lunes, 20 de junio de 2016

VILETONES - SCREAMIN FIST


Viletones - Screamin Fist
(Vile Records, 1977)

A-Screamin Fist
B1-Possibilities
B2-Rebel

AQUI.

VILETONES - LOOK BACK IN ANGER 7"


Viletones - Look Back In Anger
(Razor Records, 1978)

A1-Don't You Lie
A2-Dirty Feelin
B1-Back Door To Hell
B2-Swastika Girl
B3-Danger Boy

AQUI.

viernes, 17 de junio de 2016

LOST IN TRANSLATION: "ES EL ROLLO DE TOKYO" (PARTE 1 DE 4)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 243. Traducido por Frog2000.

Estoy muy agradecido de tener la oportunidad de ser el primer columnista que se encarga del manga en el Journal. En la medida en que el manga y el anime han terminado convirtiéndose en una especie de fenómeno en Occidente, podría decirse que es la mayor exportación cultural que hace Japón desde la Segunda Guerra Mundial, por lo que creo que un análisis crítico serio se estaba haciendo urgentemente necesario. La mayoría de la crítica del manga y el anime en inglés ha intentado emular el enfoque de las publicaciones sobre Japón propias de fanzines realizados por fans como Newtype y Animage, que por lo general tan solo publicitan tomos y películas de nuevo cuño. Y los análisis más serios en nuestro idioma, (los más notables se pueden encontrar en los indispensables Manga! Manga! y Dreamland Japan de Frederick Schodt, pasando por el trabajo de Matt Thorn, el Adult Manga de Sharon Kinsella y Permitted and Prohibited Desires de Anne Allison), han examinado el medio desde perspectivas históricas, económicas y antropológicas. Aunque no quiero ignorar el valor que tienen todos estos enfoques, mi preocupación principal en esta columna coincidirá con la aproximación de el-artista-es-lo-primero propio de esta revista, intentando así dilucidar cuál es la estética propia del manga.

Por supuesto, la mayor comparación que podríamos hacer es con la sección "Euro-Cómics para principiantes", que sencillamente considero la aportación regular al Journal más importante de los últimos años. Ahora mismo Europa se encuentra hirviendo de artistas de primera y editores que devoran los cómics como una forma artística.

Sin embargo, aunque el manga haya producido artistas de calibre parecido a sus colegas occidentales más alabados, Yuko Tsuno es el primero que me viene a la mente, en conjunto la situación en Japón es remarcadamente diferente. En lugar de proliferar pequeñas editoriales fanáticamente devotas que en cierta forma intentan tratar el cómic como Arte, existen docenas de grandes editoriales dedicadas a una competición despiadada para conseguir cada vez más lectores. Como uno de los medios más importantes de la cultura japonesa, el manga es como una televisión que está zumbando continuamente en una de las esquinas de la habitación, intentando llamar nuestra atención a todas horas. 

Además, a cualquier columnista de manga puede resultarle bastante dificultoso situar a los especímenes producidos por el medio en su continuo cultural para a continuación pasar a examinar los factores económicos e históricos que han influido en la producción de manga, y las diferentes ideas culturales con las que el Arte se hace presente en el estilo (*). 

Este último punto es el que puede causar mayores dificultades a un occidental, porque la Historia del Arte japonés durante el S. XX ha consistido en intentar asimilar las formas y teorías occidentales intentando que permanezca la esencia japonesa, lo que sea que eso signifique. Aunque no tengo deseo alguno de caer en el relativismo cultural, tampoco quiero forzar la crítica de las obras creativas de lo que decididamente es una cultura diferente minimizándolas a través de concepciones occidentales de lo que es y no es Arte.

En futuros artículos hablaré sobre el actual grupo de autores habituales de GARO, pasando por artistas como Maki Kusumoto, Yoshiharu Tsuge y Katsuhiro Otomo. Considerando que el japonés es un idioma mucho más complejo de aprender para los ingleses que el francés de los cómics europeos, en la medida de mis capacidades también espero poder examinar las traducciones al inglés que existen. Sin embargo, esto dependerá mucho de lo que se pueda encontrar traducido. También le veo bastante sentido zurrar a la pandilla post-Pokemon por su pecado de consumir entretenimiento desechable, pero me gustaría tener la oportunidad de profundizar en algo más sustancioso, aunque en última instancia su sabor no me guste del todo. Por supuesto, el hecho de que mis intenciones se lleven a cabo dependerá por completo de los editores. Eso es todo lo que puedo comentar por ahora, y espero sentar las bases de futuras indagaciones acerca de la naturaleza del manga con cierta carga de análisis cultural, en parte como contrapunto de la mayor parte del universo de fans occidentales de la cultura y productos pop japoneses que elaboran fanzines con dibujos. 

Los prolegómenos para llevarlo a cabo fueron consecuencia de un reciente viaje a Japón que redacté con mi mejor estilo de colegial. Llegué a Japón a comienzos de Marzo de 2001 para disfrutar de una estancia de dos semanas con un par de amigos. La mayor parte del tiempo me la pasé comiendo, viendo la infinita procesión de templos y santuarios y escuchando la charla de mis anfitriones Holly e Ian mientras llevaban a cabo su vida diaria. Sin embargo, también me las arreglé para recoger algunas observaciones sobre el manga en el Japón rural, que son las que ofreceré a continuación. Por favor, disfrutadlas.

(*) Por razones prácticas, incluiré el apellido del autor al final de su nombre japonés. También seguiré utilizando el alfabeto romano que aprendí en clase, prestando la debida atención a la forma de llamar habitualmente algunos aspectos de la cultura japonesa surgidos dentro de las comunidades de fans con las que estoy más familiarizado, aunque la verdad es que deseo charlar sobre nimiedades tanto como me gustaría que me hiciesen una endodoncia.

(Continuará)