sábado, 19 de abril de 2014

THE SOUPCANS - VINTAGE PIZZA PARTY CASSETTE CD-R


The Soupcans - Vintage Pizza Party Cassette CD-r 
(Inyrdisk, 2011)

1-Scanners
2-No Teeth
3-The Horla
4-Nice Day
5-Addicted To Society
6-Pop Hit III
7-Peace

AQUI.

viernes, 18 de abril de 2014

PUSSY GALORE / DAS DAMEN EN DIRECTO (1988)


Reseña de Paul Oldfield para Melody Maker sobre el concierto que Pussy Galore y Das Damen ofrecieron en el Fulham Greyhound, Londres (Inglaterra), el 9 de Diciembre de 1988.

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Todo el mundo en el Greyhound tenía alguna idea de lo que se esperaba de Pussy Galore. Se les define por sus posturas, imposturas y actos de pop sacrílego. Pero Das Damen, que provienen de la amplia capilla del sello SST de hardcore/ hippy/ pop de guitarras progresivo estadounidense, no han conseguido llamar la atención con ninguna "frontalidad", "actitud", o aura de provos adolescentes gruñidores que los identifique. Hüsker Dü podrían haber sido como ellos si sus cercanas armonías y precipitadas gradaciones de guitarra hubiesen sido menos perfectas. Das Damen dividen en varias capas un pop rupturista que suele transformarse en un choque, taponado por un halo fantástico, un flujo radiante de guitarras que envuelven unas vocales llenas de monólogo interior. En sus mejores momentos producen la misma conversión trascendente de las fuentes “sixties” que lograron Dinosaur Jr. Y Sonic Youth: pop de ningún sitio para una “nación que sueña despierta” [Daydream Nation].

Pussy Galore son más trash que trascendentales. En lugar de materializarse mientras nadie está mirando y luego tocar para ellos mismos, tal y como hacen Das Damen, se sitúan en el escenario intencionadamente y lanzan una fusión de punk/ No Wave/ glam. Lo que escuchamos es el pretendido último episodio del regreso eterno del garage pop bobalicón que a día de hoy se encuentra más allá de la inocencia. La brutalidad de la Tierra del Garage ha ido escalando posiciones, desde el R&B al raw power, del Anglobeat Sixties hasta la adolescencia imberbe y la misantropía que no dice nada del sixties punk norteamericano, con códigos patológicamente básicos. Algunos de esos mismos cromosomas se han transmitido hasta otros de los ancestros de Pussy Galore, como es el caso del incendiario pop de los Stooges, el punk glam de baratija de los New York Dolls, o la tartamudeante eyaculación precoz de los Ramones.

Esta noche, parte de todo eso está bien visible, enfundado en botas de cowboy y camisetas llenas de estrellas rojas y blancas gigantes, o en la performance epiléptica que se lleva a cabo. Pero se puede ver otra influencia más en los muelles suspendidos y el tanque de gasolina que recuerdan a Neubauten y que complementa la percusión del concierto. Pussy Galore tiene conexiones con el torso torturado de Iggy Pop y la cadavérica y auto-destructiva intensidad de Blixa Bargeld: es otra estética trash más, una que te ordena que tú mismo te conviertas en más trash, que te enfurezcas. Así que Pussy Galore saltan y atajan con riffs del “Louie Louie” y la proto-psicodelia al estilo de los Count Five, con percusión basura, con la voz a lo Cramps y el roce del heavy rock, e incluso ocasionalmente se pueden escuchar muestras de las guitarras desafinadas y al ralentí de Sonic Youth.

Pero la tendencia es cerrar las canciones de golpe, acabar siempre con un gruñido que parezca un golpe directo al plexo solar. Y cuanta más cancha se le da a dicho asalto, hace aparición un mayor desprecio. Pussy Galore son como la apoteosis de la banda de garage que tiende a convertirse en cartoon punk, en un concepto. Márchate sabiendo que los conciertos estuvieron bien y que verdaderamente fueron fulminantes, pero que eso fue todo.

jueves, 17 de abril de 2014

MARSHAL LAW: LA BILIS YA NO SE ME ATRAGANTA.


MARSHAL LAW: LA BILIS YA NO SE ME ATRAGANTA.
(Releyendo "Marshal Law vs Pinhead: Law In Hell", "Marshal Law: Secret Tribunal", "Marshal Law & Savage Dragon" y "Marshal Law & The Mask", de Pat Mills y Kevin O’Neill.)

Cuarta y última parte del diálogo sobre Marshal Law entre Joe McCulloch y JANEANPATIENCE aparecido en la web Suggested For Mature Readers en Octubre de 2013. Primera parte. Segunda parte. Tercera parte. Traducido por Frog2000. 

J: La buena noticia es que Marshal pilla algo. Ah, bueno. En estos volúmenes finales, nuestro héroe vestido de cuero consigue hacer el amor no una, ni dos, sino tres veces. E incluso también consigue la oportuna novia, o quizá dos. ¿Y por qué es una buena noticia? Porque, lógicamente, ahora que en Marshal Law aparece sexo de verdad, Joe y yo podremos dejar de resaltar el subtexto sexual que aparecía en la serie. Así es como funciona el negocio del análisis crítico, y cuando no hay sexo es que todo trata sobre sexo, y cuando sí que lo hay, entonces no todo trata sobre sexo. ¿Nunca os habíais leído a Freud?

Las malas noticias son... bueno, como ocurre en muchos de los proyectos de Pat Mills, en la parte final de Marshal Law continúa y se consolida el descenso de la calidad. La idea de los inicios se ha perdido y ya no se volverá a recuperar. De hecho, en el canto de cisne de la serie se hace un esfuerzo concentrado por pretender que nunca hubo idea alguna en absoluto. Y eso es un montón de esfuerzo, te lo aseguro. Si dividimos Marshal Law en tres partes, la primera sería "Miedo y Asco", la segunda estaría formada por los one-shots con las parodias asesinas de varios super-héroes y el tercero serían los cruces, y este último volumen tal vez sea el peor y el más largo de todos, de un centenar de páginas o más. No es que resulte demasiado difícil leérselo, pero te sorprenderás haciendo una mueca al contrastar cómo era antes la serie y cómo es ahora.

Estuve al margen de la industria del cómic a lo largo de la mayor parte de los años 90 (soy un Chico Vertigo), así que me perdí toda la moda de los cruces. Me compré "Batman vs Grendel" al mismo tiempo que me llegaron ciertas noticias en la tienda acerca de un cómic llamado Youngblood que había vendido un millón de copias, pero eso fue todo. Era consciente de la existencia de "Batman vs Juez Dredd" y de "Juez Dredd vs Aliens" y de "Aliens vs Predator" y de "Predator vs Tarzán" y todos los demás. Pero nunca me leí ninguno de ellos. Me salté toda esa moda.

Pero Marshal Law no lo hizo. Todo su tercer acto son historias "versus algo", y aunque no dejasen que "Secret Tribunal" fuese la historia contra los Aliens que estaba planeada en un principio, en su lugar apareció una historia contra los Aliens escasamente disimulada. Hacer progresar la historia de tu personaje principal a través de una sucesión de personajes secundarios que son el personaje principal de otras series termina siendo una extraña elección artística, y tan sólo puedo pensar que el hecho de que la fluctuante carrera de Marshal Law estuviese impulsada de dicha forma por un reguero de estrellas invitadas, tan sólo parece tener cierto sentido comercial. Si ese era el plan, para mí no funciona demasiado bien. A pesar de no ser un habitual de muchas tiendas de cómics decentes cuando todo esto salió al mercado, sí que pude llegar a ver el primer número de "Tribunal Secreto". Y luego le perdí la pista a Marshal.



Y por seguir confesando el listado de aquello en lo que soy un completo ignorante, tampoco llegué a ver Hellraiser. El único contacto que he llegado a tener con la franquicia fue a través de un amigo que estaba metido en el mundillo de los efectos especiales y que un día llegó sosteniendo la cabeza de "Chatterer". Así que mi evaluación de cómo encaja con Marshal Law está totalmente basada en estos cómics, y la evaluación que puedo hacer es: que están bastante bien. Un hombre con una fruslería de clavos en la cara y otro que envuelve su brazo con un alambre de púas llegan a funcionar bastante pasablemente juntos. Y me parece más importante aún cómo funciona el infierno total de demonios creativamente mutilados que adoran el dolor y viven en la tortura; todo un sueño de dibujo para Kevin O'Neil. Su arte nunca había sido tan eléctrico desde que se desencadenó en el primer tomo de "Nemesis, the Warlock", monstruosidades odiosas dibujadas con estilo libre e impulsadas a lo largo de un espacio infinito de diabólica arquitectura. "Termight" o "El Imperio de las Lágrimas" quedan así liberados, creciendo para siempre. La trama, con la invención de una conveniente novia superheroína para Marshal y un flashback de Pinhead en la "Guerra de Charley" es una gran tontería, pero de una forma que hila las cosas con ironía, reconociendo que en estos crossovers entre Universos nunca sucede algo que resulte realmente importante. Razorhead (el lugarteniente que aparecía en "The Hateful Dead") hace su aparición final, se aniquila a todo un cargamento de superhéroes, y de la serie limitada "Super Babilonia" se vuelve a recoger la idea de que los héroes imaginarios están ocultando la sangrienta realidad de lo que ocurre y que Tommy puede ver muy bien desde las trincheras.

Los préstamos de lo superheroico realizados, tanto por Law como por el propio cómic, son bastante débiles. Pero es un mundo que se adapta tan bien al pincel del dibujante que estos dos números, aunque son indiscutible e infinitamente más suaves que el mordisco mortal habitual de un Law en todo su apogeo, dan como resultado que resulte imposible no disfrutarlos. Nunca los ganchos rasgando la carne habían sido dibujados con tanta frecuencia y jolgorio, o los negros abadeses del pecado habían parecido tan entusiásticamente blasfemos. Pinhead empieza con el modelo fotográfico de referencia y termina más "plasticoso" y expresivo que cualquier otra creación de O´Neill. La sinfonía de sufrimiento es interpretada por un dibujante que tiene continuamente dicho acorde melódico en su cabeza, algo que no puede expresar del todo tan a menudo. 



"Secret Tribunal", la historia que debería haber sido "Law contra los Aliens", no tiene el mismo nervio. La cruda presentación de "Law en el Infierno", el cruce de Marshal con Hellraiser, era una reintroducción del concepto, encapsulado para la gente que compraría cualquier cosa con una portada hecha de cromo, algo que se puede perdonar como hecho aislado. Si se sigue haciendo más veces, entonces  no es una buena señal para el personaje. Hay una parodia de la Legión de Super-Héroes que no tiene maldad o condena alguna, y el mismo Tribunal Secreto podría ser una burla de los personaje de Image, pero resulta tan peregrino que es difícil estar seguro, y el argumento medio conecta todos estos elementos a Marshal Law y a los extraterrestres. Después de haber visto otros ejemplos, creo que las historias Contra los Aliens funcionan porque los extraterrestres se pueden implantar en cualquier universo, y sólo existen como amenaza que ha de ser derrotada, no es necesaria ninguna argucia argumental más. Bárbaros, policías del futuro, super-héroes, cazadores que llevan equipos sónicos, todos pueden arrojarse en la mezcla para que combatan contra ellos. Sin embargo, en un cómic que se burla de los superhéroes, colocar simplemente al protagonista del lado de los mismos es algo que no resulta demasiado interesante. Aparte del debut del Espíritu Público Jr y de la sugerente broma imbécil con "Growing Boy", los dos números sólo son memorables por algunos de los elementos sexuales que hacen que la serie retorne a sus desagradables raíces. ¿Necesitamos ver a Espíritu Público Jr intentando violar a una adolescente desnuda, dejándola sangrando, gritando y haciendo que dicha trama pase desapercibida a continuación? ¿Necesitamos que Marshal le masacre mientras le llama "el más feo y maldito super cabrón que he visto en mi vida"?

Si, mentí cuando dije que habíamos acabado con el tema del sexo.

JOE: Es curioso, personalmente disfruto con ambos exactamente a la inversa. Debo señalar que "Tribunal Secreto" se encuentra aparentemente "primero" que las otras obras en la continuidad de Marshal (creo que es así): esto se deduce directamente por la trama de "Super Babilonia" y porque la primera edición fue publicada por Dark Horse (sede de la franquicia Alien) en septiembre de 1993. El segundo y último número no llegó hasta Abril de 1994, y en el ínterin, una moribunda Epic (por entonces un hogar para licencias glorificado que intentaba atraer al público con el gancho de su línea de super-héroes de acción "Heavy Hitters") dio a conocer la totalidad de "Law In Hell" durante los últimos meses del ´93. No sé los detalles de producción de ambas series, pero dado que O'Neill estaba trabajando con un colorista externo (Steve Buccellato) para "Law In Hell", es muy probable que el dibujo se hubiese terminado poco antes. 



Me quedo con la mirada más enriquecida que O'Neill infiere a sus dibujos en "Tribunal Secreto", que probablemente no sean tan inmediatos o anárquicos como los de "Law en el Infierno", ya que el dibujante ofrece una grandeza desvaída a todos esos corredores con poca luz y máquinas zumbantes que dibuja. Incluso una imagen tan tonta como la viñeta introductoria de la gigantesca Nave Polla del "Tribunal" resulta ser todo un manjar que no es que se encuentre precisamente a un millón de millas de distancia de Moebius, tal vez porque O'Neill está lo suficientemente seguro de sí mismo como para imbuir a sus dibujos de la energía y el detalle suficientes, ya que sabe exactamente cómo van a ser coloreados. Hay una viñeta maravillosa con uno de los mutantes parodiados de los de Liefeld y Lee volándole la cabeza a un extraterrestre, donde su boca forma el grito sonoro en un espacio vacío en blanco, mientras que el resto de la trama tiene un degradado de diferentes capas de sangre pintadas con acuarela. Por lo general no suele asociarse el dibujo de O'Neill con ese tipo de sutilezas, pero aquí tiene un aspecto lo suficientemente bueno como para que haga que te arrepientas de que el hombre nunca haya vuelto a colorear alguna página suya de nuevo, a excepción de algunos trabajos dispersos en las páginas de Agosto de Penthouse Comix, que hizo más tarde durante los ' 90. Pero de eso ya hablaremos en nuestra "siguiente" colaboración, ¿no?

Por otra parte, por lo menos "Tribunal Secreto" trata de incluir algo de diversión en su temática. Las bromas con la Legión de Super-Héroes pueden no ser tan crueles como es habitual (¡en "Infierno", ¡Marshal incluso se permitía que uno de los gilipollas protagonistas interactuase junto con el simpático personaje titular!) pero Mills pone cierta divertida distancia con los orígenes de las películas de terror con extraterrestres, destacando los puntos en común entre el original de Ridley Scott y las populares películas "slasher", con todos los quinceañeros de la Legión convertidos en desagradables herramientas cachondas que lo único que hacen es copular y ser asesinados. Los (no) Aliens, por supuesto, también son activos criadores, y en general, en Marshal Law nunca se ha rehuido el contenido sexual, por lo que todo parece estar hecho a propósito. 



Por desgracia, las cosas no van mucho más allá. El oscuro secreto del origen de la Legión parece un recauchutado de superiores argumentos anteriores, como el de "Kingdom of the Blind", y realmente Mills no parece saber qué hacer con la parodia a costa de la Revolución Image, retrocediendo en su lugar hasta el concepto de los mutantes de la Marvel. Incluso en dicho caso se hace cierto divertido esfuerzo a través de las evidentes discrepancias entre la metáfora de la noción de "discriminación" existente como idea central del material X y las mecánicas reales de la historia interna que hacen referencia a cómo es la vida al disponer de poderes magníficos y al experimentar emocionantes aventuras de acuerdo con los clichés superheróicos, pero creo que todo el concepto está, desgraciadamente, mejor encarnado por el personaje de la superheroína confusamente "sexualizada" que protesta demaaaaaaaaaasiado por culpa de su naturaleza repugnante, tan sólo para ser torpemente desvelada como víctima de un abuso sexual durante su infancia e ignorada a continuación durante el resto de la historia. Supongo que la idea de Mills es que el diseño de los personajes femeninos con traje fuertemente sexualizados refuerzan objetiva e inevitablemente un medio-ambiente patriarcal, pero de nuevo:  (a) se trata de algo que había sido cubierto con mucha más gracia durante todo el transcurso de "Miedo y Asco", y (b) diseminar esta revelación en medio de la Verdadera Charla sinsentido de Marshal mientras tiene un orgasmo es algo que puede resultar problemático (como ya se comentó en un Tumblr) hasta niveles preocupantes, porque niega cualquier disposición sexual de la heroína.

(Además, ¿En serio va a trazar Mills una equivalencia entre el diseño de una heroína crudamente sexualizada y otra que está "psicológica y sexualmente degradada por los científicos que me dieron mis superpoderes" en un cómic dibujado por Kevin "Jodido" O'Neill? Hemos mencionado un par de veces la peculiar energía de Marshal Law derivada del tira y afloja entre los impulsos personales de sus creadores, pero llega un momento en que un contraste tan interesante cruza la línea hasta llegar a la simple desconexión, y eso resulta mortal cuando estás intentando ser polémico.)



Mientras tanto, "Law in Hell" dedica casi la mitad del primero de los dos números a parodiar la poco juiciosa Nueva Era de la auto-ayuda, principalmente a través de la (estandarizada) colega-de-jodienda-de-Marshal-en-la-serie, una super-heroína con buenas intenciones, aunque algo excéntrica. De hecho, “¿te vas a beber el pis?" Francamente, todo parece una crítica menos estudiada e incisiva de las implicaciones de género que tiene una fantasía sexual sobre el pene que una Charla de Verdad sobre un hombre real que está enamorado y que hace gala de su propio rasposo juicio. Gracias a Dios, entonces se abren las puertas del Infierno y aparece un dibujo muy fresco de la máquina de guerra estadounidense (mientras Razorhead comienza a parecerse de forma reveladoramente similar al Mr. Hyde de La Liga de los Caballeros Extraordinarios), y Mills (al menos), logra mezclar bien sus propias motivaciones con los super-héroes-como-soldados con los orígenes de Pinhead en la profunda desesperación provocada por la Gran Guerra, algo que no es que sea exactamente mucho más revelador que la serie de variaciones anteriores sobre el mismo tema, aunque sí que rescata de la mediocridad a este constreñido proyecto para que por lo menos dé la sensación de ser algo completamente arbitrario. A continuación Marshal rompe con su novia y -literalmente- se mete en una orgía llena de chicas calentorras. No está mal: ¡Esta Mierda Es Totalmente Feminista!

Después de esto, la industria del cómic americano implosionó y Marshal desapareció durante más de tres años, mientras que los creadores estuvieron trabajando en una adaptación de la película que nunca se produjo. Cuando el personaje reapareció, según O'Neill, la editorial ni siquiera podía permitirse el lujo de contratar a un colorista para el proyecto. Esa editorial era Image, que en aquel entonces todavía tenía una mala reputación, y la forma de entrar en la editorial de Marshal sería a través de la creación de Erik Larsen, uno de los co-fundadores de la editorial: Savage Dragon, un policía-colega también superhéroe, y de paso, una de las piedras angulares de mi propia Era de Lectura de Cromo como chaval que NO leía demasiado Vertigo. (Pregúntame sobre Shadowhawk alguna vez.) Hablando en calidad de experto, puedo asegurarte que O'Neill hace un muy buen trabajo dibujando al Dragón, en un estilo bastante cercano y aproximado al de Larsen en ciertas viñetas que se podría jurar que el propio creador estuvo sentado enfrente supervisándolas con él. 



Y ahora que he detallado todas las buenas cualidades de Marshal Law / Savage Dragon alias "Ten", y que... bah, quiero decir, quizá "realmente" no debería darle el coñazo a Mills diciendo de forma tan  transparente que su historia se parece a la trama de "Seven", pero precisamente, no es que revistas como Action y 2000 AD no se hayan visto reforzadas por hacer cosas más extrañas y robos aún más descarados del entorno popular. Es sólo que Savage / Law (como yo lo llamo ahora) carece de la suficiente capacidad de emocionar. En su lugar cae en una de las trampas más viejas de los superhéroes: el síndrome del futuro alternativo, donde todo el caótico espacio del relato está ocupado por muertes al estilo serial killer de superhéroes previamente  invulnerables y que aspiran a ser chocantes. Peor aún, muchas de las muertes (y no pocos de los personajes secundarios) son personajes de Savage Dragon, impregnando todos estos acontecimientos estremecedores con una liviandad "Johnsiana", en caso de que de alguna manera estés íntimamente familiarizado con "The Mighty Man" y similares. El interés se eleva un poquito al hacer que el asesino sea un purista loco por el género de la vieja escuela y anti-grim & gritty, pero incluso dicha idea estaba mejor presentada en el "Bratpack" de Rick Veitch del año anterior, un relato problemático y defectuoso que aún siendo un tomo con problemas y viciado, no obstante se acerca a lo menos malo del antiguo Marshal Law.

En otras palabras, mientras que los anteriores crossovers de Marshal Law al menos parecían vibrar con las preocupaciones temáticas de la serie, Savage / Law tan sólo es un crossover de superhéroes que sirve un tibio suspense sobre la base de que los dos personajes del título son policías. Cualquier densidad ofrecida por esta mini-serie proviene de los cambios críticos realizados en la propia motivación de Marshal, y de la eliminación de varios personajes persistentes de Tribunal Secreto que hace que... (Dios mío, parece un cómic de superhéroes, ¿verdad!?) Quiero decir, siempre lo fue, ese era el corazón de la poderosa ambigüedad que podía encontrarse en "Miedo y Asco", pero ahora sólo es un cómic de superhéroes de mierda, y no es que sea especialmente bueno, ya que está (sobre todo) haciendo lo que ningún buen cómic de superhéroes suele hacer, es decir, recargar un escenario que de otro modo sería desechable con eventos poco convincentes e importantes para la continuidad.

Y ya sabes, entiendo que la industria se fuese a la mierda. Todavía es un medio árido para el material propiedad de sus creadores, y Dios sabe que en aquel entonces de días más calurosos todo resultaba aún más difícil, porque fueron los peores tiempos desde mediados de los años 70, y desde luego no envidio los intentos de Mills y O'Neill por revivir uno de sus más grandes éxitos, pero la textura de la obra que tanto me gustaba había desaparecido. No había sido torturada o disminuida: simplemente  ya no estaba, había desaparecido detrás de los encantamientos producidos por hombres disfrazados. En el lado positivo, al menos todo el mundo que se lea el cómic tendrá la sensación de consistencia y continuidad que suelen tener los cómics de superhéroes, y también pensará que todos los cambios se podrán revertir tan pronto como sea posible. The Mask / Marshal Law apareció un año después de Savage / Law, de vuelta en Dark Horse y respaldado por el color. "Estoy preparado para estos movimientos", suspira Marshal, preparándose para lanzarle el testigo a su compañera Carrie Kelley como colega-de-jodienda designada antes de que se produzca el regreso del Durmiente de "Miedo y Asco" que le engatusará a salir en una última misión... "¡MI CAZA FINAL!"



¿Sabían Mills y O'Neill que nunca volverían a hacer de nuevo otro cómic extenso con este personaje? Incluso si no fuese así, lo que sabemos de la serie nos lleva a pensar en que esta historia de Marshal ofrece cierto final de los procedimientos, como si empezaran a tener cierto aire de despedida: aquí tenemos a los freaks del sexo en los clubes del vicio de las calles de la ciudad. He aquí los viejos motivos detrás del Pistolón en la Sede del Departamento de Policía de San Futuro, aquí aparece la evolución final de Suicida. Aquí, por fin, aparece un elemento que tiene mérito en un crossover entre propiedades, ya que la máscara se convierte en representante de todas las máscaras de superhéroes como justificación de la violencia. Y aquí, finalmente, tenemos una última broma que le guiña un ojo a lo fútil que resultaría continuar con este personaje, ya que, para empezar, el protagonista tendría que aceptar en algún momento que nunca sería capaz de romper su ciclo de dolor. Oh, bueno, el corazón de Batman también comenzó a latir al final de su historia, y por lo menos estos tipos no estaban "fingiendo" hacer cambios para mantenerse en el mundo de los superhéroes.

J: Yo estaba tan alejado de toda la revolución de Image que incluso ni siquiera llegué a entender aquello que Doom Force (un one shot guionizado por Grant Morrison junto a varios dibujantes) estaba parodiando. Había renunciado a los X-Men cuando Marc Silvestri era una pobre copia de John Romita Jr., y cuando iba a la tienda de cómics me compraba viejos números de "Shade, The Changing Man" y de "La Liga de la Justicia de Europa". No sé cómo, pero estaba completamente perdido. Debe haber una buena cantidad de cosas que me he perdido.



Pero si lo miramos contextualmente, Image fue algo que cambió toda la industria. Esos cómics vendieron millones de copias. La visión retrospectiva del boom especulador y de los trucos de portada, aún siendo los culpables del colapso de la industria, entonces no eran una moneda tan corriente. No existía motivo alguno para no creer que personajes de Image como WildCATS, Youngblood, Spawn y, por supuesto, el sensacional rompe-columnas vertebrales [Shadowhawk], fuesen a convertirse en toda una nueva generación de iconos. Esa era la Marvel de los años 60 surgida de nuevo, un ciclo de treinta años que creaba una nueva generación de héroes que producirían los próximos dibujos animados y las figuras de acción y las películas. E incluso después de su caída, después de que Rob Liefield fuese expulsado de la compañía que fundó y después de que Image se hubiese convertido en un sinónimo de "tardanza" y de que las ventas se derrumbasen del todo, la industria continuó persiguiendo al brillante y musculoso Dragón, porque ¿qué más había? Incluso Alan Moore realizó varios proyectos para Image, intentando encontrar la forma de continuar lo que los fundadores habían empezado con éxito, o parafraseando a Martin Amis cuando se refiere a Barry Manilow, ese tremendo acorde que te lleva a ser incontrolablemente recompensado.

Dicho contexto es crucial para entender Savage / Law. Ya que Marshal, que odia a los superhéroes y que repite el mismo monólogo interior de odio a los superhéroes con ligeras variaciones en cada historia, que incluso al final de la "Ley en el Infierno" elige el odio sobre el amor, de repente tiene consideración por los superhéroes. Colabora con uno de ellos (aunque por lo menos el Dragón es policía) y, lo más asqueroso de todo, incluso se preocupa por él. El tipo que solía charlar con sus ayudantes mientras arrastraba los cadáveres de los héroes hasta su base secreta para empalarlos en estacas ahora llora por ellos, les da de comer, vela por su seguridad.



Y no hay ningún tipo de motivación para este cambio, para esta inversión de papeles, dentro de la historia. En realidad es un "photoshopeado" de las circunstancias de los personajes: Law era el trabajo de Joe, su identidad secreta es todo lo que hacía que saliese a realizar su especializado trabajo policial de nueve a cinco. Ahora está ocupado con dos empleos, con otro como asistente médico para pobres y dañados superhéroes a los que espera poder curar algún día. El lector de Marshal Law tan sólo puede responder a esto de la manera más racional: ¿qué coño es esto? Pero visto en contexto, visto bajo el contexto de una industria que se tambaleaba por culpa del éxito masivo de los superhéroes, algo que había cambiado las reglas del juego, tiene mucho más sentido. ¿Quién puede darse el lujo de humillarlos? Cuando el maduro "boom" del que provenías yace muerto en la carretera y los superhéroes han empezado a florecer de nuevo, es entonces cuando se produce el cambio de actitud. Marshal Law, y lo digo con las connotaciones sexuales del término que Lynn nos enseñó hace ya mucho tiempo, se ha ablandado. Es un picha floja. Y como bien sabían Mills y O'Neill cuando plantearon por primera vez la cuestión paradójica existente en Marshal Law, si eres un superhéroe, entonces no luchas para elevarte por encima de los combates. Sino que te conviertes en un perdedor. Y eso acaba contigo.

Es difícil decidir cuál de los tres puntos más bajos de Savage /Law es el nadir absoluto de la serie. ¿Es cuando Law se reprocha "haber pensado lo peor de los superhéroes"? ¿Es un par de páginas más adelante, cuando el Dragón le ofrece a Law un par de palabras de ánimo de fin-de-acto que le devuelven la confianza en sí mismo y le hacen creer que tal vez pueda ser un héroe después de todo? ¿O es en la última página, donde Law, que tal y como dice Joe, se había pasado varias páginas furioso por culpa de la mierda de la Nueva Era hace algunos números, dice: "Yo cazo héroes. Y, finalmente encontré a uno... A mí mismo"? Cada uno de estos puntos es una traición a las intenciones originales de la serie, una cicatriz con el símbolo del dólar reflejado en el alma de los creadores, y un allanamiento ante la realidad comercial, ante el hecho de que después de la muerte del superhéroe, de su autopsia, del funeral con banda de vientos y de la Danza de la Muerte con sus huesos, esas malditas cosas siguen siendo la única cosa que vende.



Nunca he leído Savage Dragon. A efectos prácticos de este crossover, no hay necesidad de hacerlo. Cualquier persona podría aparecer en una ciudad del futuro, hacer equipo con otro héroe sin que ninguno cuestione al otro (hay unas diez viñetas sobre el encuentro entre Dragón y Law y Dragón le invita a investigar el caso) y, al estilo del Inspector Morse, fallar en salvar a unas cinco víctimas antes de atrapar al asesino. "Mighty Man" tenía cierto aire de continuidad, una sensación de haber existido anteriormente, pero no tenía ni idea de a qué serie pertenecía cualquiera de los otros personajes, para mí tan sólo eran trajes y nombres clave. No importaba. Este es un equipo (en el peor de los sentidos), un personaje sufrido intentando recoger las ventas del otro, el Dragón que aparece de la nada y desaparece en una aventura que no le importa ni a él, ni a su autor ni a sus aficionados, mientras que Marshal pasa por grandes cambios en su vida. Es vergonzoso. Y en caso de que no quede claro, la historia es una mierda. Un débil argumento con asesino en serie que para desviar la atención del lector ni siquiera da en el clavo con el robo en el Se7en, ni tampoco aparece el humor de Law en referencia a la deferencia recién descubierta ante los superhéroes, y no hay color. O'Neill puede dibujar bien en blanco y negro, ya que así es como había dibujado la mayoría de sus obras para 2000AD, pero ya en el Libro III de Némesis The Warlock le llegó a arrebatar dos páginas a todo color al cómic de Dredd, porque evidentemente, su dibujo se beneficia enormemente de ello. Aquí se entiende claramente que el dibujo debería haber estado coloreado, y pierde claridad especialmente en las "splash pages". Es difícil decir quién está disparando a quién.

La influencia Image es menos directa en Marshal Law & The Mask, un canto del cisne que al menos aspira a restañar todo el daño que se ha hecho antes. Pero en el dibujo se nota la ausencia de las texturas, aunque hay más confianza al colorear (¿por ordenador?) tanto a la figura como a los brillos de cada superficie. Tal vez se hiciese en un plazo mayor de tiempo. Tal vez las bajas ventas significasen que no valía la pena esforzarse lo mismo. Ciertamente existe la sensación de que O´Neill no estaba a pleno rendimiento, que su mente ya se encontraba en otro lugar o en otro proyecto.



En cuanto a la historia, arrancamos donde nos quedamos con el propio Marshal (odiándose a sí mismo y cazando héroes), dispuesto a pasar su manto a Gale Force, de nombre tan perezoso. Me gusta bastante el reconocimiento de que todo eso del superheroísmo es algo personal, que el vigilante enmascarado no está para ayudar al mundo, sino para proyectar sus propios psicodramas personales sobre los demás. Pero esto ya se había hecho anteriormente y mejor en el propio cómic. La otra señal de que esto es el acto final, es cuando Marshal Law tensa sus extremidades y se coloca su arma en la mano antes de guardarla de nuevo en su caja y posarla en la repisa debido al regreso del Durmiente. Tiempo atrás, en el último capítulo de "Miedo y Asco", mostraban que el villano estaba vivo y que estaba obsesionado con Law. Ahora, por razones alegremente dejadas a un lado sin explicación, se le otorga el poder transformador de La Máscara, y entonces procede a joder a la ciudad de San Futuro.

La gracia salvadora de estos capítulos finales es el regreso del humor negro, aunque sea más contundente en lugar de cortar afiladamente como antes, pero por lo menos se reconoce que para llevar la violencia más allá del mainstream de los cómics hay que hacerlo a través de la bufonada. Me gustan los desastres heroicos provocados por La Máscara, salvando niños y deteniendo ladrones de bancos y sacrificando a cientos en el proceso, un vestigio superviviente de la crítica original sobre lo irreflexivo del superheroísmo. Me gusta el estúpido y jocoso cliché de Joe convirtiéndose en Marshal Law de nuevo, arrancando el alambre de púas de una cerca y envolviéndoselo alrededor del brazo. Hay tres splash pages decentes: la de Genocida, la de madre-alambre y la propia página final de Marshal Law, y el concepto, al menos, le permite a O'Neill volverse loco por última vez.

Pero para el lector no hay ningún porcentaje de investigación acerca del concepto del Durmiente o de Marshal Law. Son herramientas de examen, pero no son dignas de ser examinadas. Y el propio enfoque obliga a reconocer que este cómic perdió el rumbo hace mucho tiempo, que realmente no podía responder a la pregunta que planteaba sobre los superhéroes, y que siempre estuvo destinado a derrumbarse bajo el peso de sus propias contradicciones. Y que era mejor que se terminase.



JOE: Nunca me leí las novelas en prosa [de Marshal Law] que Mills escribió más tarde. Aunque sí que hay un último cómic: en 2002, con la celebración del número de 25º Aniversario de 2000 AD, Mills & O’Neill contribuyeron al mismo con una página en blanco y negro para un número realizado por varios autores que celebraba la historia de la revista. El impacto de Toxic! en 2000AD durante los noventa no fue pequeño, tal y como hemos comentamos antes, y por eso se dejó paso a Marshal Law en vez de al protagonista del primer "programa", M.A.C.H., quien se compadecía del mismísimo Juez Dredd (inicialmente los dos Joes se confundían el uno con el otro), conectando finalmente con un grupo de las otras creaciones de Mills sacadas de las páginas de Crisis y de otros lugares más (y que entonces se habían fugado a 2000 AD, aunque ninguno fuese más libre que Marshal, quien tenía la ventaja de poseer un gran "TM" y la notificación de copyright en el lado derecho de la página. )

Un final feliz, entonces, y tan pragmático como podíamos esperarnos.

miércoles, 16 de abril de 2014

THE MUMMIES - SHITSVILLE 7"


The Mummies - Shitsville 7"
(Regal Select Records, 1990)

A1-A Girl Like You
A2-That's Mighty Childish
B1-(Doin') The Kirk
B2-Die!

AQUI.

THE MUMMIES - THAT GIRL 7"


The Mummies - That Girl 7"
(Pre-B.S. Records, 1990)

A1-That Girl
A2-Test Drive
B1-I'm Bigger Than You
B2-Dirty Robber

AQUI.

martes, 15 de abril de 2014

COSAS EN LOS CÓMICS QUE PROBABLEMENTE NUNCA LLEGARÉ A HACER, por Warren Ellis


Cosas en los cómics que probablemente nunca llegaré a hacer, por Warren Ellis. (Incluido originalmente en "Desde el Escritorio de Warren Ellis, Volumen II", Avatar, 2000. Traducido por Frog2000.)

Guionizar una historia de Batman para Steve Ditko.
Quiero decir, ya he trabajado con The Batman y todo eso, no me estoy refiriendo a que vaya a tener náuseas si tengo que guionizarlo de nuevo, pero ¿no crees que existe una completamente jodida conexión entre Steve Ditko y The Batman? Posiblemente ellos sean el dibujantes Urbano y Neurótico definitivo, y el personaje urbano y neurótico definitivo. Me parece algo evidente.

Uno de esos viejos proyectos "de crossover".
Ya sabes, las cosas que llevan semanas y meses desarrollándose, como Tangent o The Kingdom, o lo que sea que es su equivalente en Marvel (probablemente algún gran evento con los X-Men.) Particularmente no me gusta ninguno de esos cruces "blockbuster", no creo que sean buenos para nadie en particular, y nunca he leído que alguien haya disfrutado con ellos, pero como desafío para un guionista me parecen algo fascinante.

La JLA.
Así que ya podéis dejar de enviarme cartas preguntando si la escribiré cuando Grant deje el título, ¿podéis hacerlo?

Algunas de las cosas que aún espero hacer en los cómics:

Trabajar de nuevo con Jim Lee.
Jim Lee lleva la locura consigo. Sólo por eso merecería la pena trabajar de nuevo con él, si no fuese también por su inventiva, generosidad y dedicación en cada página. Me lo pasé muy bien viéndole trabajar en uno de los números de Stormwatch que hicimos juntos. 

Trabajar de nuevo con George Perez.
Seré claro, no disfruto de la mayor parte de lo que hace George. Sus embellecimientos para Dan Jurgens en el título de los Pequeños Titanes fueron encantadores, pero aún así, para mí era un título de superhéroes muy escueto y genérico. Su trabajo en los Vengadores es igual de bonito, pero toda esa estética soap opera al estilo de los Setenta que están haciendo entre Kurt [Busiek] y él me resulta completamente ajena y muy poco atractiva. Pero George es un gran dibujante de cómics. Su narrativa es maníaca, única. Sencillamente es como un rugido jodidamente sangriento, pero tan limpia como el cristal. Aún sigo cogiendo y mirando ese único proyecto que hicimos juntos, el crossover entre Ultraforce y Vengadores, tan sólo para maravillarme de cómo sus páginas siguen funcionando tan bien, por no mencionar algunas de las extravagantes demandas que me hizo para el guión. Fue un extraño paseo por el cómic de superhéroes, y quizá esto tan sólo sea un prejuicio personal, pero creo que su trabajo en general eclipsa lo que vendría después. Su creación personal al guión y dibujo, Crimson Plague, fue algo igualmente intenso y bien llevado. De nuevo, me encanta el trabajo de George por razones puramente egoístas: así podría dirigirlo de nuevo y aprovecharme de su enorme inventiva y su trazo como el diamante en una de mis historias: ¿lo ves? claro que es algo egoísta.

Convertirme en editor.
En un par de años me gustaría usar algunos de mis ahorros para abrir una pequeña operación editorial al estilo de una "boutique", reimprimiendo novelas gráficas que (yo considero que) es un material importante que debería estar de nuevo a la venta. Cuatro tomos por año, digamos que uno por cada estación, con el apropiado respaldo promocional. Ah... algún día, algún día...

Stabursvik, que se aseguró de que llegásemos hasta allí y de tener cervezas cuando las necesitaba, como suelen hacer los mejores editores; el traductor de Transmet, editor de verdaderos títulos y gran amigo mío, Iselin Evensen, que aún sigue estando loco y es guapo y me hace sonreír, y los grandes hombres y mujeres de la tienda de cómics Avalon, que me trataron mucho mejor de lo que me merecía. Además, la maravillosa gente de La Capella Underground de Trieste, la hospitalidad de Arild Waerness y la panda de Raptus, y Petur (lo siento, no puedo poner los acentos con este teclado), Gisli y los héroes de Nexus-6 en Reikiavik, todos ellos me han mimado hasta la podredumbre últimamente...

Southend, Londres
27 de Enero de 1999

lunes, 14 de abril de 2014

ENTREVISTA A ALAN MOORE EN BLATHER (3 DE 5)


Entrevista a Alan Moore en Blather (2 de 5).
(Entrevista realizada por Barry Kavanagh el 17 de Octubre de 2000. El autor le daba las gracias a Steve Moore y Alan O’Boyle.Traducida por Frog2000. Primera parte. Segunda parte.)

BK: En “Brought to Light”, en tu pequeña biografía, se comenta que hiciste algo llamado AARGH, Artists against…
...Rampant Government Homophobia. Si, eso fue... ¿en qué año fue? ¿Sobre el ‘88? La Cláusula 28.



BK: Oh, la recuerdo.
Bueno, entonces recordarás que todavía no se han librado de ella, ¿verdad? Quiero decir, todavía celebran esos grandes debates de mierda. Pensaba que había dejado de existir por completo, pero luego veo que siguen celebrando esos grandes debates en Escocia porque todo el mundo está molesto porque el gobierno quiere deshacerse de la Cláusula 28, y ven la Cláusula 28 como el único frágil baluarte entre sus preciosos hijos y ese ejército de homosexuales que quiere corromperlos, ¿verdad? Sí, pero cuando Thatcher lo sacó a colación, en el 88, en ese momento yo formaba parte de… mi esposa, nuestra novia y yo teníamos un tipo de convivencia muy abierta que era una especie de relación diferente. Duró dos o tres años. Obviamente, en aquel momento estábamos mucho más cerca de la escena lésbica y gay, y cuando apareció esa legislación pensamos que era algo bastante alarmante, porque en realidad nunca antes había existido una legislación que reglamentase específicamente en contra de un sub-grupo social en particular. Dicha legislación nazi era un poco desesperante, sobre todo cuando podías ver que entusiastas concejales conservadores decían que “gasear a los maricones” era la solución definitiva para el problema. Así que lo que decidimos hacer fue movilizar a todos los amigos famosos que pudimos conseguir y editar un libro cuyos beneficios fuesen completamente para la organización para la acción lesbiana y gay.

BK: ¿Así que lo que hiciste no era una organización?
No lo era, tan sólo era una revista. Conseguimos una gran respuesta. Conseguimos a Frank Miller, Robert Crumb, Dave Gibbons, Art Spiegelman, Howard Cruse, Brian Bolland, Hunt Emerson, a todo el mundo, Neil Gaiman, todo el mundo aportó algo y creo que recaudamos algo así como veinte mil dólares para la organización para la acción lesbiana y gay, que en realidad ni siquiera es que me gustasen mucho, porque eran como una especie de…

BK:¿Eran militantes?
Ah, eran militantes, fanáticos, unos chapuzas. Cuando al final nos encontramos con ellos ni siquiera les gustó el hecho de… quiero decir que eran Phyllis y Debbie quienes trataban con ellos… el hecho es que Phyllis y Debbie les comentaron que ellas eran bisexuales. Fue como, ya sabes, “¡Eh! Aceptad el dinero de los bisexuales!” Creo que uno de ellos las dijo: “¡La próxima vez puede que aceptemos a heterosexuales!” Sin embargo, una vez que alcanzamos los diecisiete, veinte mil dólares, lo que fuese, se portaron de forma muy diferente.

BK: ¿Empezaron a amaros?
Oh, en ese momento empezamos a gustarles. Pero mantuvimos como una especie de frío desprecio. Les dijimos “Aquí tenéis vuestro diecisiete mil, pero por favor, entended que la forma en la que nos habéis tratado a lo largo de todo esto dice mucho sobre los problemas que tenéis dentro de vuestra propia estructura y que deberíais mirarlo.” [Risas] Sí. Ya sabes. Era algo que valía la pena. Todavía tengo algunas copias de AARGH reposando en alguna parte de arriba. Tenía una bonita portada de Dave McKean.

BK: Oh, “cool”.
Era un pequeño magazine muy “cool”.

BK: Lo otro que indicaba esa biografía era que habías hecho algo con Malcolm McLaren, algo llamado Fashion Beast. ¿Era una película?
Eso fue algo magnífico. Fue la única vez que he… no tenía ningún interés en escribir el guión de una película, o en formar parte de Hollywood o algo parecido, pero Malcolm McLaren se puso en contacto conmigo y me dijo que había conseguido ser propietario de dos o tres películas que quería desarrollar, y que si me gustaría reunirme con él, elegir una de ellas y ver si podíamos sacarla adelante entre los dos. Así que me reuní con él, es un tío encantador, muy divertido e inteligente, y ciertamente supuso un buen trato para mí.



BK: Así que entonces te pagaría, ¡claro!
Me dieron todo el dinero que me prometieron, a pesar de que en realidad no llegaran a utilizar nada… es decir, al parecer, según su autobiografía, el guión que yo le entregué era justo lo que quería, pero para entonces, por circunstancias ajenas a mi voluntad o a la suya, el dinero del proyecto se había agotado desde su mismo origen, por lo que nunca se consiguió hacer. Así que eso me dio la experiencia de escribir un guión para una película, pero no sé hasta qué punto sería bueno. Probablemente era demasiado inteligente. Recuerdo que me dijo que debería dejar que el director hiciese algo, porque yo estaba escribiendo el guión de la misma forma en la que escribía para uno de mis cómics, indicando los ángulos de cámara y las composiciones, pero sí, fue muy divertido hacerlo. Principalmente lo hice porque quería trabajar con Malcolm McLaren. Es alguien al que admiro mucho, y ya sabes, también me eché unas risas. Me pagaron, pude conocer a Malcolm McLaren y pasar un rato con él y con Lauren Hutton, que es una de las mujeres más bellas y agradables (sin duda de las mujeres que son celebridades) que jamás he conocido. Es magnífica, solía ser una supermodelo.

BK: Lo que llamaban “supermodelos” entonces, o… No, no de ese estilo, quiero decir, fue alguien que luchó por los derechos de las modelos. Organizó una especie de... es alguien increíble, es muy humilde, fue muy agradable pasar la tarde con ella. Es increíblemente bella y aparentemente es completamente inconsciente de ello, lo cual me parece una rara combinación. Ella y Malcolm forman una bonita pareja. Valía la pena hacerlo tan sólo por reunirme con ellos, y el hecho de conseguir treinta mil libras o lo que fuese por escribir el guión tampoco estuvo tan mal.

BK: [Risas]... Sólo tengo el primer número de Big Numbers.
En realidad llegaron a salir dos. Sí, esa iba a ser una obra maestra, una obra magna. Sigo pensando que esos dos números están entre las mejores obras en cómic de la época. Tengo escritos los guiones de cinco números.


BK: Bien, porque me gustaría saber hacía donde discurría.
Sí, bueno, quiero decir, lo tengo todo trazado. Tengo una enorme hoja de papel A1 con toda la trama en ella, casi es como un gráfico. La idea era que íbamos a producir un buen cómic, publicarlo nosotros mismos (estábamos muy comprometidos con él) y era mi dinero el que iba a actuar como soporte de todo. Lo que sucedió fue que Bill Sienkiewicz, después de prometerme hacerlo, hizo un trabajo brillante en esos dos primeros episodios y luego me pareció que quería dejar de trabajar en la obra y todo el dinero estaba como desapareciendo por un agujero negro, porque todavía tenía gastos generales que cubrir, pero realmente todavía no habíamos conseguido sacar ningún número, porque el dibujante no podía hacerlo, y terminamos diciendo, “Mira, Bill, si no quieres hacer este trabajo, tan sólo dínoslo y ya pensaremos en otra cosa, conseguiremos a alguien que te reemplace o algo así, pero dinos algo para que no sigamos tirando el dinero por el desagüe”, y Bill todavía siguió sin ser capaz de reunir el valor de decirnos que no quería hacerlo durante algunos meses más, y llegó un momento en el que nuestra situación se convirtió en desesperada. Ahí fue cuando Kevin Eastman, famoso por las “Teenage Mutant Ninja Turtles”, intervino con su valiente pero condenada aventura editorial, Tundra, e intentó producir “Big Numbers”. Intentamos conseguir que Al Columbia, que había sido ayudante de Bill Sienkiewicz, continuase con la serie. Pero me enteré de que Al hizo un número y entonces, dependiendo de la historia que te creas, puede que destruyese sus dibujos, o que se los robaran, o no sé lo que ocurrió, pero eso significaba que habíamos tenido dos dibujantes ya que habían dado marcha atrás antes de realizar el proyecto.

BK: ¿Así que supongo que se quedará sin finalizar?
No veo que haya forma de resucitarlo como cómic. Quiero decir, ¿qué puedo hacer? ¿Debería decir “Sí, tenemos a este nuevo gran dibujante, empecemos desde el primer número, pero esta vez cómpratelo, porque esta vez sí que llegaremos hasta el número 12? Me refiero a que yo no compraría algo en lo que alguien la ha fastidiado dos veces al intentar hacer algo que dijo que iba a hacer. Así que el único futuro posible para Big Numbers sería que Alex Usborne, que está en una empresa llamada Picture Palace Productions que hizo The Acid House Trilogy, una adaptación de Irvine Welsh...

BK: ...convertida en película...
Si, es una pequeña película con tres cortos titulada The Acid House Trilogy [The Acid House, 1988], y un par de ellos, que eran muy buenos, estaban hechos por Picture Palace Productions. Actualmente Alex está trabajando conmigo. Tenemos una especie de presentación episodio a episodio que ya está bastante elaborada…

BK: ¿Para televisión?
Para “Big Numbers, la serie de televisión”. Podría ser una especie de drama enorme en doce episodios del estilo de “Our Friends in the North” o algo así.

BK: ¿Se puede hacer que transcurra en la actualidad?
Probablemente.

BK: Es que originalmente parecía estar ambientada a finales de los ochenta.
Si, no estoy seguro, podría estar ambientada a finales de los ochenta, o podría estarlo en la actualidad, realmente tampoco importa demasiado. Pero de nuevo, trata sobre la idea de la venta. Me refiero a que creo que mezclar fractales con ir de compras es una gran idea, lanzárselo a los jóvenes presentadores a la última del Channel 4, que principalmente piensan en algo como “Hagamos “Queer as Folk” de nuevo y veamos si podemos sorprender a algunos coroneles retirados en sus hogares para ver qué cifras de audiencia conseguimos”, por lo que tu conjetura de si alguna vez volverá a salir a la superficie es tan buena como la mía, pero sé que Alex sigue dispuesto a hacerla si existe alguna forma de llevarla a cabo.


BK: Un pequeño asesinato.
Si, Un Pequeño Asesinato es uno de mis favoritos.

BK: En realidad, cuando me lo leí por primera vez allá por el ‘91, no me gustó, porque el personaje principal no percibe lo más obvio, y lo encontré molesto.
Bueno, el personaje principal es un gilipollas.

BK: Si, pero la segunda vez me gustó. Eso ha sido la semana pasada. En cierto modo resulta misterioso, porque...
...es un productor.

BK: ...parece que Timothy ha estado yendo en contra de su naturaleza innata, porque obviamente esa no era la de vender bebidas alcohólicas a los rusos, y tampoco parece que fuesen los ideales que tenía en su juventud.
Eso fue algo que empezó a evolucionar cuando fue estrictamente abordado por Oscar Zarate, que se convirtió en uno de mis mejores amigos, quiero decir, me encanta Oscar, Oscar es magnífico. Es una de las personas más cálidas y sabias que conozco. Pero al principio él acudió a mí y me dijo: “Mira, ya sabes, tenemos que hacer algo juntos”, y le dije: “Sí, me parece bien,” ya sabes, me gustó mucho lo que habían hecho Alexei Sayle y él, trabajaron juntos en varias obras. Así que fuimos dando con la historia entre los dos, como si hubiese estado creciendo a partir de nuestras conversaciones. Oscar tenía una idea muy clara de qué tipo de obra quería hacer y había conseguido dar con esa imagen de alguien que está siendo perseguido por un niño pequeño, o alguien que era embrujado por un niño, y creo que esa fue la imagen que se le metió en la cabeza, no sabía nada más que eso. Y el tío me la arrojó y me dijo algo como: “Bueno, ¿qué pasaría si ese niño fuese él?

BK: Se puede adivinar incluso mirando la portada.
Si, si, eso es, es probable que me hubiese gustado enmascararlo un poco más. Pero sí, creo que es una buena obra, estoy muy satisfecho de ella y sí, en la época la gente la encontró aburrida, porque se acababan de leer Watchmen o lo que fuese, o La Broma Asesina, y fue como “Bueno, ¿cuándo va a ocurrir algo?” Y todo trataba sobre ese tío publicista que estaba obsesionado. Mientras que en realidad me alegro de que después de un período de diez años te hayas encontrado que… sé que está ambientada en los ochenta, pero en realidad, en su momento de los ochenta no fue demasiado celebrada. Ha sido algo que la gente ha empezado a comentar de forma retrospectiva.

BK: Creo que ahora existe un montón de gente como Timothy. En su forma de pensar y en su actitud ante el trabajo y ante la vida, y ante todo lo demás.
Bueno, yo me refería a que esa clase de gente estaba empezando a surgir entonces, pero tal vez no lo habían hecho con la suficiente claridad como para que la gente supiese realmente de lo que estábamos hablando. Así que sí, esta es otra que forma parte de las que lo consiguieron, “Un pequeño asesinato”, es una de mis favoritas. Pero sí, ¿y quién sabe? He hablado con Oscar para buscar otra editorial, para ver si conseguimos que se publique de nuevo.


BK: ¿Está descatalogada?
Eso creo. Eso ha pasado con un montón de mierda [sic], que tiende como a perderse su rastro. Sabes, ha ocurrido con la mayoría, ni siquiera puedo acordarme de todo, ¿sabes? Así que estaría bien si pudiésemos conseguir que esta fuese editada de nuevo, porque creo que sólo en lo que se refiere a los dibujos de Oscar es una cosa que tiene gran belleza y siempre me produce una enorme alegría.

BK: Si, un montón... Me encanta la forma del sombreado, completamente diferente a lo largo de la obra, ya sabes, hay rosas y naranjas al principio, luego, cerca del final, se convierte en verde muy oscuro. La forma en que está pintada la obra es encantadora. Y va atravesando diferentes fases....
Eso es, estoy de acuerdo, ha conseguido una de las aproximaciones al color más maravillosas que cualquier otro de los dibujantes con los que he trabajado, con la posible excepción de Melinda Gebbie.

BK: Cierto, ¿ella es…? ¿Era la dibujante de Lost…?
De “Lost Girls”.

BK: Si. Pero no, nunca he visto algún número de esa serie.
Buento, se editaron dos números antes de... Ya sabes, con Kevin Eastman, y luego Dennis Kitchen tomó el relevo de Kevin Eastman, fue cuando ambos tuvieron que dejar el negocio, y habían salido dos números de “Lost Girls”, pero luego se quedó sin hogar. Es una serie muy cara de producir, porque es a todo color. Pero ahora Topshelf la ha recogido y debería editarse a finales del próximo año.

BK: Bien, estaré atento.
Va a ser bastante buena.

BK: De acuerdo, lo siguiente es “From Hell”, donde aparece la malvada Victoria.
Mm-hmm.

BK: ¿Qué piensas sobre el hecho de que la última princesa de Gales muriese en la misma fecha que Polly Nichols, la primera víctima del Destripador?
¿Fue el 31 de agosto?

BK: Si.
Resulta interesante. Si, no me había dado cuenta. Es bastante interesante, porque es como si la Princesa de Gales estuviese conectada a todo ese diabólico pentagrama, porque claro, estaba todo aquello de que originalmente iba a casarse en la Abadía de Westminster, pero en el último momento la cambiaron por San Pablo, que por supuesto es un templo de la diosa de la luna Diana... y sí, creo que el significado místico principal detrás de la muerte de la princesa Diana es que probablemente no sea una buena idea circular rugiendo por París a ochenta kilómetros por hora cuando el conductor está encocado hasta arriba y con la cabeza totalmente ida.


BK: [Risas.] Simplemente tenía curiosidad.
Es interesante. Eso también significa que esa es la misma fecha en que la que creo que falleció John Bunyan, porque creo que su tumba está en Bunhill Fields, ¿era Bunyan, o en realidad se trata de [Daniel] Defoe?

BK: ¿Estás hablando de una que se encuentra al lado de la de William Blake?
Está justo a su lado, Bunyan o Defoe, los dos murieron… si, es la de Bunyan.

BK: Si, recuerdo el pequeño dibujo que aparecía en “From Hell” [en el capítulo cuarto] cuando visitan la tumba de Blake y se puede ver la de Bunyan en el fondo. Y en las dos aparece la misma fecha.

BK: Si, hay otra cosa interesante en referencia a Elizabeth Stride, ¿Fue su familia la que se hundió en un barco llamado Princess Alice?
Bueno, ella dijo que así había sido.

BK: Y luego Alice es…
...el nombre de la hija pequeña. Tuve que investigarlo todo. Parece que tal vez afirmase en algún momento que su familia había perecido en el desastre, uno donde el “Princesa Alice” se golpeó contra un vapor que se llamaba Bywater Castle, y no, no fue así. Creo que su marido murió de otra forma completamente diferente. Tal vez tenía la esperanza de que la indemnizaran.

BK: Claro. Es algo un poco extraño.
Sí, a lo largo de todo el caso se dan todo tipo de pequeñas conexiones extrañas, pequeñas coincidencias, los mismos nombres, ya sabes, es un zona de información algo extraña y espectral.

BK: Otra cosita que me pareció extraña fue que un peatón vio cómo arrojaban contra el pavimento a Liz Stride.
Si. Hubo un testigo ocular. Vio a un hombre que estaba forcejeando con una mujer. Parecía que el hombre estaba gritando algo que sonaba algo así como “Lipski”, que pudo haber sido una referencia a la propia judeidad del testigo. Lipski era el nombre de un chico judío que había sido, creo yo, colgado por asesinato un par de años antes y puede haberse convertido en un término general sobre el maltrato contra los Judíos. Si, eso es (alguien lo vio) y eso sucedió en un patio donde había un fabricante de cajas de embalaje que se llamaba Walter Hindley, y fue justo debajo de la ventana del Club socialista donde William Morris solía ofrecer regularmente sus lecturas. Traté de juntar todo ese mosaico tan exhaustivamente como me fuese posible y dar con cada retazo de información que existiera.

BK: Las dos Mary Kellys, como los dos Lee Harvey Oswalds, es algo que tampoco podemos desestimar.
Eso es algo un poco extraño, ya sabes, ya que Katherine Eddowes dio su nombre como Mary Ann Kelly y se marchó de la estación de policía después de dar ese nombre falso para ser asesinada a continuación.

BK: Oh, yo hablaba de las otras dos Mary Kellys. El testigo que la vio al día siguiente de su muerte.
Ah! Si, eso también es muy raro. Fueron dos los testigos que dijeron que la habían visto al día siguiente.


BK: En realidad eso te dio una dirección para el final de la historia, ¿no?
Lo hizo. Me refiero a que quería dejarlo bien cubierto. Porque claro, la simple verdad es, ¿cómo podría haberla identificado alguien que se encontraba en el número 13 de Miller´s Court? Sabes… he visto las fotografías, resulta difícil saber qué camino tomó realmente, por no hablar de si realmente sería ella o no. No existe ninguna evidencia positiva. No tenían huellas dactilares o rastros de ADN ni nada parecido en aquel entonces. Lo único que tenían era lo que dijo un novio que se encontraba en estado de shock. Dijo: “Sí, eso es María.”

BK: No había cara, por lo que...
No tenía cara. Algunas partes de ella habían sido cortadas hasta el hueso. No tenía estómago. Me refiero a que era como una especie de, um… Así que… ¿quién sabe? Y en ese momento tan sólo quería darle a la pobre mujer un final feliz, de alguna manera quería… sin tener que ir en contra de lo que era probable, sencillamente quería darle algún tipo de salida… y de hecho incluimos esa escena final, con el fantasma de la gaviota que desciende desde la cima de una colina en Irlanda, donde hay una mujer que nunca habíamos visto antes y cuatro niñas, esa es una de las escenas más poderosas del libro para mí. Hay algo escalofriante en la parte en la que ella le dice [al visitante] que se vuelva al infierno del que proviene. Hay algo que yo creo que... (me lo parece de verdad) bueno, ya sabes, que me parece emocionante.

BK: Entonces es algo parecido a una especie de cólera de escritor, ¿no es cierto?
Si.

BK: Al haber tenido que tratar con todo esto, por todos los años que has estado escribiendo sobre este asesino en serie.
Si. Eso es, diez años. Diez años vadeando a través de todo ese material, esa literatura, no sólo de Jack el Destripador, sino de todos esos hijos de puta. Todas esas pequeñas disculpas miserables hechas por seres humanos. No son superhombres. No son superhombres en absoluto. No son Hannibal Lecter. Ya sabes, son Peter Sutcliffe, que era un tipo que tenía una permanente chunga. Y sufrió alguna terrible metedura de pata en la relación que tenía con su madre o algo así. Son pequeños tipejos.

BK: De todos modos eso es lo que el estudio del FBI demostraba, ¿no es así?
Y me leí todo lo de Robert Ressler también, ya sabes, libros como “Sexual Homicide”, que probablemente sea el mejor libro que existe sobre asesinos en serie. Pero los pillé todos, todos esos terribles compendios de Colin Wilson sobre asesinos, tengo como unos treinta libros sobre Jack el Destripador, e incluso Fortean Times dejó de enviarme libros sobre el tema cuando supliqué que dejaran de hacerlo. Los dos últimos que me enviaron fueron “Jack the Ripper: a Psychic Investigation”, sobre algunas mujeres que habían decidido que iban a investigar los crímenes del Destripador desde un punto de vista psicológico; y otro de alguien que había escrito un libro sobre lo que ocurriría con Jack el Destripador si la policía de 1880 hubiese podido hacer uso de los métodos policiales de la actualidad. Es un poco desconcertante, porque tienes cosas como a Fred Abberline cogiendo el teléfono para preguntar si el informe de ADN ya ha sido realizado, y piensas: “Bueno, ¿por qué te molestas con todo esto, en lugar de coger la cámara de seguridad después del primer asesinato ¡y con eso se acabaría todo!?


BK: Si vas a llevarte todo eso hasta la década de 1880, también podrías trasladar las armas nucleares y los microondas.
¿Por qué no? Lo que pasa es que no hay absolutamente nada más que decir acerca de los asesinatos de Jack el Destripador.

BK: ¿Te has deshecho de todos esos libros?
No, nunca me deshago de ningún libro, más o menos se quedan viviendo en un pequeño espacio entre las pilas del resto de libros. No, nunca se encuentran demasiado lejos. Aún puedo ver la mayoría de ellos cuando me siento por aquí. Probablemente debería quedarme con algunos y deshacerme del resto. Hay un par que sí que guardaría. Pero mi colección de libros es de esas que nadie te robaría si alguien entrase a hacerlo. Es de ese tipo de cosas que en un reportaje en el periódico titularían “¡Tenía muchos libros sobre asesinos en serie, nazis y ocultismo!” [Risas]

BK: [Risas.] No creo que te gustase demasiado ser el objetivo de una caza de brujas.
Claro, absolutamente no. Pero sí, From Hell, estoy muy orgulloso de esa obra. Es un trabajo grande, oscuro y monumental. Victoriano.

BK: Hay un par de cosas en el trasfondo… Hay una, creo que en el cuarto capítulo, donde Gull está hablando sobre los sacrificios de niños como la usurpación del símbolo femenino y más tarde…
...¿era él? Espera, déjame pensar. Sacrificios de niños.

BK: Capítulo cuarto. Debe ser cuando él...
...cuando está con Netley dando el paseo por todo Londres. Intento acordarme. Recuerdo que decían algo sobre que el sacrificio de niños era una forma de negar el poder femenino.

BK: He encontrado la página, [es la página 24]. Dice “Las Diosas fueron sustituidas por los dioses. Luego vino el sacrificio de niños, matando en primer lugar el símbolo femenino más impresionante, que es la maternidad, su magia y su poder.”
Es algo que no tiene por qué ser cierto necesariamente, pero es en lo que pienso que podría creer Gull.

BK: Porque más tarde están hablando sobre Ratcliffe Highway, sobre los asesinatos de la familia Marr y él dice [un] niño [ha] muerto [y le pregunta si fue] “un acto ritual para dar forma a la sociedad”, es decir, [para] la creación de la fuerza policial. Me interesa ese tabú infanticida como… Bueno, lo que ocurrió fue que me di cuenta de que… probablemente existan un montón de razones para llevar a cabo el sacrificio de niños… Creo que un montón se hicieron con las mejores ventajas para la víctima en mente, eran para convertir a esas personas en algo sagrado. Al mismo tiempo se me ocurrió que sacrificar niños sería como una forma de negar el poder femenino.

BK: Al ser un tabú tan profundo provoca reacciones extremas en la sociedad.
Bueno, observa lo que ocurrió con Myra Hindley. Me refiero a que nunca va a salir de prisión.


BK: Si, o el caso más reciente en Inglaterra, Sarah Payne. Se formaron patrullas de linchamiento.
[Risas.] Private Eye sacó una tira sobre un tío que estaba siendo perseguido por una turba y gritaba “¡Pero que soy pediatra!” y diez días después de publicar ese chiste informaron, por pura coincidencia, que en algún lugar en la costa sur de Gran Bretaña, una turba de, es de suponer, completos analfabetos y subnormales lectores de Noticias del Mundo, habían acudido en manada a la casa de una pediatra y habían pintado sobre su puerta y paredes “pedófilo” y otras cosas por el estilo. Sí, no sólo se trata de los asesinatos de niños, también del sexo infantil. Sólo tienes que echar un vistazo a la cultura británica. ¿Por qué nos molestamos tanto? Quiero decir, sin duda puede que sea una coincidencia, pero por ejemplo en el periódico The Sun, el ideal de belleza femenina parece ser el cuerpo (el cuerpo excesivamente desarrollado) de una mujer núbil con la cara de alguien de ¿doce años? La pedofilia está totalmente arraigada en nuestra cultura. En los lugares en los que tienen pornografía, Suecia, Dinamarca, lugares como esos, donde se puede ver pornografía abiertamente, no tienes a niños violados, asesinados y arrojados por un canal. Es algo que aquí mantenemos cerrado como una olla a presión, y puede que digamos que deploramos toda esa mierda, pero muchas veces me gustaría ver cómo es la vida en casa de algunos de esos miembros de las turbas de linchamiento.

BK: Si, parecía como si después de que Sarah Payne hubiese sido asesinada, parecía que el lema era “Vamos a por los pedófilos”, por lo que hicieron automáticamente la conexión por sí mismos, o lo que ellos creían que era una conexión entre…
...mientras que... me refiero a que sí, que es obvio que los niños están en peligro por culpa de los pedófilos y los extraños, eso es cierto. Pero hablando con las estadísticas en la mano, peligran mucho más cuando están con sus propias familias.

BK: Si, y con las turbas de vigilantes… En realidad, el caso “del Slasher de Halifax” [1938] estuvo precedido por el asesinato de una niña de ocho años en Bradford, algo que ayudó a elevar a la superficie esa especie de percepción de ataque al azar y así sucesivamente.
Todos ellos contribuyen a provocar la histeria. Sin embargo el caso del “Slasher de Halifax” es interesante, porque no había nadie ahí. Tan sólo se originó una histeria total. Era como la histeria que se produjo con el Destripador, pero no había ninguna figura real en el centro de la misma. Sólo esa misteriosa ausencia.

BK: Bueno, también tenemos las grandes cazas de brujas, uno de los casos más importantes de todos, en donde las llamadas brujas eran acusadas de haber asesinado a niños.
Si, y los judíos. Un montón de pogromos. Me refiero a... ¿cómo era, Libelo de Sangre? Lo llaman Libelo de Sangre. Creo que en Northampton, más o menos en la década de 1300, acusamos a los Judíos de haber sacrificado a bebés cristianos en arcanos rituales cabalísticos. Básicamente, es bastante probable que les debiésemos algo de dinero y no quisiéramos devolvérselo, así que fue una buena excusa para coger a todos los Judíos y lapidarlos hasta la muerte.

BK: Hay una (el infanticido sólo es una parte)... toda una red de tabús que parecen provocar…
...Son botones que pueden pulsarse en las personas... De todos modos, toda la idea británica sobre la infancia está jodida, porque nos la inventamos en el Siglo XIX, cuando la mayoría de los pequeños bastardos estaban muriéndose de difteria en los umbrales.


BK: Pensaba que había sido antes, quizá a mediados del Siglo XVIII, ¿o la idea de infancia sólo era para los hijos de los ricos?
Probablemente fuese inventada para los hijos de los ricos. Sé que a mediados o a finales del S. XIX, los niños de los pobres se casaban a la edad de doce años. Se montaban un hogar por su cuenta, es decir, que eran expulsados del nido a la edad de diez años porque sus padres seguramente ya no podían… ya sabes, se esperaba que empezases a trabajar desde el mismo momento en el que pudieses vender cerillas o lo que fuese.

BK: Entonces “The League of Extraordinary Gentlemen”, ¿es algo más amable?
Si.

BK: Todavía no he visto nada de ella.
Oh, bueno, la recopilación saldrá en un mes o dos.

BK: ¿Es un subproducto de tus investigaciones sobre la época Victoriana...?
...En realidad no, sencillamente pensé que me gustaría hacer algunas cosas para el “mainstream”, porque si sólo haces cosas en los márgenes, realmente no produces absolutamente ninguna diferencia en el extenso campo de la cultura del cómic. Al igual que Maus nunca va a tener algún tipo de impacto en los cómics “mainstream”, porque está hecho de forma externa a ellos, en los márgenes. Así que pensé que me gustaría hacer algunas cosas interesantes dentro del “mainstream” que aún fuesen progresistas y con la suficiente visión de futuro como para que realmente fuesen un material válido y valioso, pero haciendo que formasen parte del “mainstream”, para que pudiesen tener algún impacto, y también esperando que pudiesen contribuir a la regeneración de un medio que actualmente está en depresión. De ahí surge La Liga de los Hombres Extraordinarios, porque había estado pensando en los super-héroes, en los grupos de super-héroes, y me dije, bueno, estaría bien que rebobinásemos la cinta hasta el punto anterior en el que empezaron a surgir todos los clichés sobre los super-héroes. Retomar lo que había antes del número uno de Action Comics y la invención de Superman. Y si haces eso, entonces conseguirás el material de aventuras pulp que se produjo a partir de los 30 y la literatura fantástica de finales del Siglo XIX, que fue una gran fuente de inspiración para un montón de personajes de cómic. Hulk, por ejemplo, tan sólo es como Jekyll y Hyde. Todos los personajes invisibles de los cómics le deben muchísimo al Hombre Invisible de [Herbert George] Wells, así que me pareció que tal vez se podría reunir a un grupo de personajes interesantes. En torno a la segunda pregunta, de repente pensé: “Hey, ¿qué pasaría si hiciese que cualquier personaje al que se mencione por su nombre hubiese sido un personaje de ficción?” Y pensé: “Eso podría ser muy divertido.”

BK: ¿Un personaje de ficción “real”?
Bueno, un personaje de ficción genuino, alguien que ha existido en la obra de otros escritores. Y creo que ahí fue cuando, posiblemente en el primer número, cuando de repente me di cuenta de que podía hacer que la Nana de Emile Zola fuese asesinada en la calle Morgue por Mister Hyde, y pensé, “Bueno, ¡esto es genial! ¡Esto está marchando hacia algún sitio!” Y fue entonces cuando empecé a traerme personajes de la pornografía victoriana, como la Perla, en el segundo número. De alguna manera empecé a construir a partir de ahí. Hasta tenemos apariciones de los que probablemente fuesen los antepasados victorianos de los personajes de la serie EastEnders [telenovela británica que empezó a emitirse en 1985] en el número 6. Es muy divertido.

BK: Bien, lo buscaré para leérmelo.
Si, la recopilación debería estar disponible en un mes, o en unas semanas.

BK: ¿Hay algún cómic de tus contemporáneos al que tengas un cariño especial? ¿Te gusta Sandman o algún otro título?

A.M: Sandman, había algunos números muy buenos del Sandman de Neil [Gaiman] que pensé que eran absolutamente brillantes. Hay un montón de gente que está haciendo cosas muy buenas. No sé... me gustan las cosas de Chris Ware. Los Hermanos Hernandez siguen haciendo buen material. Realmente Neil ya no está en el medio del cómic. Frank es muy bueno en lo que hace, Frank Miller.


BK: Sin City.
Pero es como si... no sé, es puramente una cuestión de gustos, no es que esté despreciando la obra de Frank o algo parecido… pero Frank suele atenerse a un único género.

BK: El “hard boiled”.
El “hard boiled”, incluso aunque tenga lugar en… como su reciente serie “300”, que se desarrolla en Esparta, ¡es como una especie de “hard boiled”! Es un “hard boiled” con espartanos. Frank es muy bueno en lo que hace, sólo que a veces me gustaría verle haciendo una historia que no tratase sobre tipos que son duros. No es que esté criticando a Frank, es muy bueno en lo que hace, pero obviamente sus gustos son diferentes de los míos.

BK: ¿Tienes unos gustos amplios?
Bueno, mis gustos son bastante eclécticos. Me gusta ver que la gente tiene algo de variedad en sus gustos. Una de las cosas de las que estoy más orgulloso es de mi variedad. Puedo hacer un montón de mierda diferente, puedo hacer de casi todo y hacerlo bastante bien.

(Continuará)