lunes, 10 de diciembre de 2018

CONTENTANDO AL PÚBLICO, UNA ENTREVISTA CON GRANT MORRISON CENTRADA EN JACK KIRBY (3 DE 3)

Una entrevista con Grant Morrison, realizada y transcrita por Adam McGovern el 24 de enero de 2007, y más tarde revisada por Grant. Muchas gracias a Dom, Fred y Ryan. Parte 1, parte 2.

The Jack Kirby Collector número 49 (2007). Traducción: Frog2000.

THE JACK KIRBY COLLECTOR: Lo más cercano a un Kirby puro fue la magnífica cháchara poética del segundo número de Mister Miracle: "La muerte es el movimiento que nunca termina. El sedán largo y negro, el sonido del beatbox de hueso." [Risas.]

MORRISON: Es genial escribir cosas por el estilo, cuando captas esa especie de groove (me gustaría escribir así todos mis cómics, pero nadie se los compraría [Risas]). Lo mismo ocurre en La Liga de la Justicia, cuando Orion empieza a gritar: "¡El juego color rojo sangre de los dioses ha empezado!" [Risas.] Sólo emulando a Kirby puedes hacer algo así.

TJKC: Esa serie es un buen ejemplo sobre lo que decías acerca de que los dioses son principios eternos que pueden aparecer en diferentes manifestaciones en diferentes épocas, entre ellas, esta especie de resurrección gangsta. El propio Scott Free brillaba por su ausencia, y casi me daba la sensación de que Shilo era el sucesor del arquetipo, casi como si fuese una manifestación de Scott, o quizá fuese al revés.

MORRISON: Si, esa era la sensación que me daba. A mucha gente le sigue encantando Scott Free y quiere volver a verlo, pero me gusta la idea de que su legado se haya seguido transmitiendo. Y creo que le gustaría que el sucesor fuese Shilo. Hay algo en Shilo Norman bastante contemporáneo e interesante. Creo que es quien debería convertirse en Mister Milagro. "Mister Miracle" comenzó con Thaddeus Brown entregando el manto, por lo que creo que esta serie habla sobre el legado. Kirby creó a Shilo para ser el sucesor, no hay ninguna otra razón para que aparezca en la historia.

TJKC: Es muy interesante. La narrativa vuelve a estar centrada. No es necesariamente un escape, sino un pasaje generacional, lo que supongo que también puede ser una especie de escape. ¡Ciertamente, Thaddeus Brown se escapa por última vez!

MORRISON: Hace que de nuevo se convierta en un principio, el principio que defendía Thaddeus Brown. Le da una imagen de referencia al tema del escapismo, el traje de Mister Miracle. Y luego lo vincula con la vida que lleva Scott Free en Apokolips, así que el traje representa un escape para él. Creo que el disfraz es muy importante, porque es el símbolo del escapismo. Y como guionista, Shilo Norman y su posición en el mundo resultan muy interesantes, porque sabemos que bajo la capucha hay un joven negro que es el mesías.
TJKC: Siempre he visto a Scott como un mesías o una figura prometeica, ya que de todos los Nuevos Dioses, es quien tenía mayor interés en los humanos, incluso parecía relacionarse con ellos al mismo nivel, por lo que el hecho de legar su identidad encaja perfectamente.

MORRISON: Además, todos en el mundo occidental quieren ser famosos: cualquier chaval es una estrella en ciernes gracias a American Idol, Gran Hermano y el resto de programas. Así que Shilo también trata sobre todo eso. Ya sabes, es como el nuevo modelo de humano, [risas]. En la serie intento hablar sobre todos esos temas. Es un personaje interesante, porque forma parte de ese mundo. 

TJKC: Por eso me fastidió mucho su muerte. ¿Es él quien sale al final de la tumba, o sencillamente es la esencia de "Mister Miracle"?

MORRISON: Oh no, es él: no puedes matar a Shilo Norman. [Risas]. Tengo más planes para estos personajes, para algunos de los conceptos de los Nuevos Dioses. Estoy elaborando algunas ideas que esperamos hacer en breve, todavía no he terminado con ellos.

TJKC: ¿Será una serie independiente o son ideas que vas a incorporar en una narrativa más amplia como la de Shilo en Los Siete Soldados?

MORRISON: Me imagino que estará más enfocado en los Nuevos Dioses, pero en contacto con un Universo DC más amplio. Intentaré reemplazarlos para que recuperen la grandeza, su poder como mitos, y dejen de ser superhéroes aburridos que viven al borde del universo.
TJKC: Creo que estás bien preparado para afrontarlo, porque una de las cosas que me sorprendieron de tu etapa en los Siete Soldados fue que eres uno de los pocos que ha podido encontrar personajes para los Nuevos Dioses convincentes y consistentes, específicamente estoy hablando de Aurakles.

MORRISON: Creo que si los Nuevos Dioses apareciesen en tu planeta, de alguna forma sería algo bíblico, nunca vendrían simplemente a pelear contra un villano. En cuanto apareciesen en el planeta, el sol se apagaría. [Risas]. Sería algo demasiado importante, así que hay que fijarse en los arquetipos. Nunca se ha hecho hasta ahora, y me gustaría encararlo de esa forma.

TJKC: Me hace pensar en esas grandes escenas de la saga original de Kirby en las que cada vez que Orion se enfurece, de repente se desata una tormenta. [Risas.]

MORRISON: Tiene que ser algo que roce lo elemental y ominoso, porque el apocalipsis está llegando.

TJKC: Con razón sigues volviendo al mundo de lo "bíblico", y ciertamente se puede ver una conexión directa entre la Biblia hebrea y los Nuevos Dioses en la forma austera en la que Orion trata a los humanos. Incluso una conexión en un plano espectral, como ocurre con Joseph, el líder del Proyecto ADN que utilizabas en tu All Star Superman...

MORRISON: Crecí con la Biblia y con Shakespeare, y aunque cuando era joven no me gustaban, los leía, así que gran parte de mi lenguaje está influenciado por estas cosas, y volviendo a lo que decíamos antes, puede que sea bastante grandioso y pomposo, pero encaja perfectamente con estos personajes. Como has dicho, en Superman se pueden encontrar todo tipo de referencias bíblicas, y no porque sea cristiano, sino porque leía esas cosas cuando era un niño, tengo ese lenguaje grabado en la cabeza, y me parece hermoso, es muy rítmico. Pero definitivamente, creo que en el material de Kirby hay una buena cantidad de cosas relacionadas con la Cábala que nadie ha desenterrado hasta ahora, lo cuál me sorprende mucho, porque alguien debería revisar Los Nuevos Dioses teniéndolo en cuenta, ya que es bastante increíble.

TJKC: Y el concepto de este mundo dividido en luz y oscuridad está sacado directamente del zoroastrismo...
MORRISON: Oh, claro, todo eso del maniqueísmo y la división. Pero la idea de la Fuente, que me parece fascinante, y nadie habla mucho de ella porque nadie la entiende, es un concepto de lo más elevado, el Ain Soph Aur, la "sala blanca" del cabalismo, y todos los personajes encajan en las sefirot cabalistas clásicas [los aspectos de Dios]. Orion podría ser Gevurah y Metron sería Hod, muchos de ellos encajan, y creo que Kirby tuvo en cuenta muchas de estas cosas.

TJKC: Ahora que lo pienso, puede que gran parte de su diseño sea casi cabalístico, por ejemplo, todo lo relacionado con los diagramas tántricos. Ya sabes, como ocurre con el traje de Ikari, todas esas extrañas formas geométricas con rejillas de conexión.

MORRISON: Sí, esa especie de árbol de la vida, las cosas en zigzag que solía hacer.

TJKC: Siempre he pensado que tenía una ligera influencia de los edificios Art Deco que seguro que vio cuando era niño, ¡pero creo que se remonta aún más hacia atrás!

MORRISON: Los artistas tienden a crear enormes espacios llenos de influencias. Como has dicho, la parte superior del Edificio Chrysler se podría fusionar con un templo maya, se podría fusionar con el diagrama del árbol de la vida para diseñar un traje.

TJKC: ¿Hay personajes de Kirby que podrías obviar, o son todos lo suficientemente arquetípicos como para tener posibilidades?

MORRISON: Todos lo son. Forever People un poco menos, porque todo trataba sobre los hippies, pero si los convirtiésemos en góticos, y los hiciésemos más oscuros y ultra-violentos tendrían más posibilidades. Tienen que tratar sobre las modas adolescentes del momento.

TJKC: Bueno, gracias por todo tu tiempo y tus ideas.

MORRISON: Ha sido genial tener la oportunidad de hablar sobre Kirby. Creo que es un gran guionista, y su legado debería colocarse al lado de Blake y los poetas Beat.

TJKC: Bueno, Blake también fue escritor y artista, incluso en algunos aspectos fue un artista de cómics.

MORRISON: Y Blake también escribía sobre esos seres míticos y divinos que ejemplifican las emociones humanas o las luchas humanas. Y encajó los mitos en el contexto del Londres de su época. Y el lenguaje era esa especie de lenguaje poderoso y continuo con el que se describen grandes eventos y perspectivas cósmicas. Es muy, muy parecido. Cuando dentro de 500 años, la idea sobre su estilo e influencia haya desaparecido y se revise a Kirby y su obra artística, se parecerá a la forma en que William Blake interpretó su época. Cuando deje de ser un "estilo" a partir del que los autores progresan hacia el suyo, y se convierta en la expresión personal de Kirby, por fin la gente lo interpretará de la forma correcta.

lunes, 3 de diciembre de 2018

CONTENTANDO AL PÚBLICO, UNA ENTREVISTA CON GRANT MORRISON CENTRADA EN JACK KIRBY (2 DE 3)

Una entrevista con Grant Morrison, realizada y transcrita por Adam McGovern el 24 de enero de 2007, y más tarde revisada por Grant. Muchas gracias a Dom, Fred y Ryan. Parte 1.

The Jack Kirby Collector número 49 (2007). Traducción: Frog2000.

TJKC: ¿Fue complicado indagar en la mente del personaje? ¿O el caso fue que, por lo que sea, forma parte de todos nosotros?

MORRISON: Bueno, creo que tienes razón. Darkseid significa el lado oscuro, Kirby no podría haberlo dejado más claro. Todo lo que tienes que hacer es reflexionar acerca de cuáles son tus peores rincones, a cualquier nivel posible. A todos nos puede perturbar quien sea, y hacernos pensar que somos mejores que él, que somos capaces de afrontar lo que sea que nos estén intentando hacer; y eso es Darkseid, la idea de que podrías ser capaz de tomar el control a través de una sencilla ecuación. Pensar que eres lo suficientemente listo y astuto como para poder controlarlo todo y hacer que funcione. [Risas.]

TJKC: Sería como intentar ordenar la vida a voluntad. Otra cosa que has mencionado es que intentabas "mantener vivas y en evolución las ideas de Kirby en lugar de preservarlas bajo una mampara de cristal". Creo que es una paradoja interesante, porque aunque querías desarrollarlas, también decías que querías volver a su "principio fundamental", que me parece que es otra forma de decir que querías aprovechar las fuentes en lugar de construir a partir de las conclusiones de otros autores. ¿Por qué crees que sus ideas son al mismo tiempo clásicas y susceptibles de renovación?
MORRISON: Porque básicamente son tan míticas como arquetípicas. Cuando estuve en el "panel" de San Diego con Deepak Chopra el año pasado, hice alguna alusión sobre el tema, porque estuvimos hablando sobre el cómic como una especie de vehículo espiritual. Una de las cosas que comenté entonces es que en las culturas aborígenes, particularmente las que se encuentran en Australia, es de lo más normal proseguir con las tradiciones de pintar en las cuevas; por lo que, si por ejemplo, alguien pintó con su mano en la pared hace 40.000 años, desde entonces cada generación habrá seguido con la tradición y habrá ido renovando esa primera pintura. Pero lo habrá hecho con ligeras modificaciones. Así que de alguna forma, la historia completa de esa tribu se podrá ver en esa pared. Me parece que hay bastantes paralelismos con lo que estamos haciendo en los cómics de superhéroes. Porque en realidad los personajes no se hacen mayores, sino que siguen iguales para la siguiente generación, y lo que hace la siguiente generación es refrescarlos. Pero la única forma de hacerlo es teniendo en cuenta el significado que querían darle los creadores originales. Gran parte de los que han retomado las ideas de Kirby, no han tenido en cuenta su lista de lecturas [risas], no han entendido las cosas que incluía sobre la Cábala o la tradición judía que Kirby incorporaba en su obra, o sobre la mitología clásica. Y si no sabes que básicamente, detrás de Metrón se pueden encontrar los mismos principios que en el caso de Mercurio, Hermes o Thoth, entonces estarás perdido. Resulta difícil aprovechar bien el material de los Nuevos Dioses sin conocer todas esas cosas, y sin saber que, bueno, qué dios del Vudú se corresponde con uno de los Nuevos Dioses. Porque todos ellos encajan en algún arquetipo. Kirby creó un panteón perfecto que se amolda a los tradicionales siete dioses de cada cultura. Ignorarlo es no entender lo que hizo. Así que tienes que comprender bien a Kirby, y muy pocos autores que hacen cómics tienen el tipo de erudición que tenía Kirby.

TJKC: Eso me parece muy interesante, porque Kirby era alguien con mucha intuición, y la gente no suele pensar en él como un "intelectual", aunque creo que era muy capaz de entrelazar un montón de influencias...
MORRISON: La gente no lo describe como un intelectual porque era un chaval de clase obrera del Lower East Side que se fue a la guerra. Pero era un gran lector, y los lectores son intelectuales. Es otra cosa que enfatizo a menudo, porque también provengo de un entorno de pobreza, probablemente no tan paupérrimo como el de Kirby [risas], pero aún así también era una vida bastante complicada. A mis padres les gustaban los libros y se preocupaban por la política, así que me empujaron a ser un lector, y creo que a Kirby le ocurrió lo mismo. Así que aunque la gente no piense en él como un "intelectual", porque en su vida había una parte muy física, estaba metido de lleno en muchas cosas, y leía un montón, y es algo que se reproduce en su trabajo. Quizá no tuvo una educación como tal, pero claramente era un intelectual.

TJKC: Estoy totalmente de acuerdo. Incluso en las secuencias más descartables, utilizaba recursos propios de la física teórica que ahora seguro que conoce todo el mundo, pero que en su momento la gente los desconocía en su mayor parte.  

MORRISON: Tienes razón. Me refiero a que si te lees ahora OMAC, parece sobrecogedor, porque habla sobre el mundo en el que estamos viviendo ahora mismo. Me leí esa obra hace tan solo unos años y pensé que estaba entre lo mejor que me había leído nunca. Muy adelantada a su tiempo y clarividente. 
TJKC: En algunos casos puede ser hasta espeluznante. Cuando capturaron a Noriega a finales de los ochenta, y sacaron su fotografía en los periódicos, lo primero que pensé es que había leído algo parecido en "The Busting of a Conqueror", en el OMAC #4 [marzo de 1975]. Kirby sobrevoló fantasías de venganza que luego se hicieron realidad.

MORRISON: Todo ese material, la idea de que la mafia esté al cargo de poblaciones enteras [risas], y el Hermano Ojo, son como el concepto más benigno de "Gran Hermano", que es lo que ocurre ahora mismo con la cultura de la vigilancia; todo tiene que ver con el ojo vigilante que nos hacen pasar por algo positivo, cuando es bastante aterrador. Es como Gran Hermano, ese programa tan visto de la televisión inglesa. [Risas.] Kirby era bastante consciente de que las cosas no se iban a desarrollar de la forma en la que había pensado Orwell. Y el concepto de los policías sin cara... OMAC es brillante. Kirby sabía bastante bien lo que estaba ocurriendo. Leía un montón, y proyectó todas esas tendencias hacia el futuro, al igual que hacen Warren Ellis o Alan Moore en sus mejores obras, o cualquier persona que lea un montón.

TJKC: Si hablamos sobre la intersección inmediata entre cómics y realidad, resulta interesante que te estuvieses ocupando de los Nuevos Dioses mientras, al mismo tiempo, Neil Gaiman se ocupaba de los Eternos como ídolos caídos que recorren la Tierra disfrazados de gente común. Muchos norteamericanos cuentan que tuvieron la sensación de que un día se despertaron y se dieron cuenta de que los malos habían ganado, y apuesto que lo mismo les ocurre a muchos amigos nuestros. ¿Tuviste una sensación similar en la época?
MORRISON: Soy un firme defensor de que ese tipo de tendencias históricas guían los acontecimientos que van ocurriendo. Los escritores más inteligentes se leen los periódicos y tienen en cuenta las cosas, así que pronto empiezas a ver un montón de ideas similares. Pero en mi caso, todo empezó cuando intenté re-imaginar a los Nuevos Dioses y volver a insuflarles poder. Y básicamente me basé en los dioses del Vudú que a su vez se basan en principios poderosos. Estoy seguro de que sabes que estoy metido en la magia, así que de alguna forma, intenté afrontar todos esos conceptos en la obra. La noción de dios es bastante sencilla: si quieres invocar un dios, lo que tienes que hacer es concentrarte en una de sus cualidades sobre todas las demás. Así que si quieres invocar al dios de la guerra, tendrás que pensar en imágenes castrenses, tendrás que poner el tema "Marte" de "The Planets Suite" [risas]. Tendrás que enfurecerte y salir y destrozar lo que sea que quieras destrozar. Tendrás que dejarte poseer por ese dios. Es tan sencillo como eso.

Pero obviamente, los dioses solo son simples personificaciones, porque nadie puede estar cabreado durante toda su vida. [Risas.] Pero puedes dejar que te posean. Cuando estás enamorado hasta la desesperación absoluta, has sido poseído por Afrodita. Cuando tus habilidades comunicativas son mejores y eres capaz de lidiar muy bien con la gente, te ha poseído Hermes, Mercurio o Thoth, o si quieres, Legba, de la tradición Vudú. Y todos son cualidades singulares reducidas hasta una idea en la que no hay más; solo el propio amor, sin nada de odio. No es que a la gente le suela ocurrir muy a menudo, pero de ahí recojo el concepto de lo que son los dioses. Así que cuando hice la serie, quería hablar sobre todo esto, y formular que los propios Nuevos Dioses son fuentes fundamentales que no se pueden destruir o crear. Son manifestaciones. Y es obvio que en la continuidad del Universo DC, los Nuevos Dioses han tenido un interés particular en el Planeta Tierra, porque tal y como sugerí en la JLA, para ellos somos "el primer mundo", y nuestro mundo será la siguiente cuna de los dioses, así que es lo suficientemente importante como para que intenten tener éxito o fracasar. Esa era la idea básica, y [en Mister Miracle] quería que Darkseid ganara de una vez por todas, porque tenía que ir más allá, llegar de nuevo al Ragnarok, y que pudiésemos ver cómo era la situación entonces. De acuerdo, el malo ha ganado. Que la maldad haya triunfado por fin es un concepto muy duro con el que tener que lidiar.

TJKC: Así suele ser la rotación de la Historia. Los aspectos negativos se van incrementando, pero aunque no hace falta ni decirlo, en los cómics se suele obviar esa parte del ciclo. 
  
MORRISON: Y como has dicho, tiene bastante que ver con la forma en que nos sentimos muchos a partir del 11-S, cuando todo cambió y nuestros conceptos dieron un giro. Aquellos tiempos en los que solía viajar por el mundo sin preocupaciones... de repente el mundo parece mucho más aterrador. Hacer de eso una metáfora en el cómic: "de acuerdo, los chicos malos han ganado, y ahora, ¿cómo respondemos? ¿cómo sacamos lo mejor de nosotros?", hace que las peleas en los cómics parezcan tener mayor profundidad.

TJKC: Más profundidad y también ser más cercanas, porque de alguna forma, cuando "te pones en plan cósmico", veo una frescura poco acostumbrada. Realmente estás hablando sobre el impacto que tienen los eventos capaces de cambiar el Mundo en las personas.
MORRISON: Tiene que ver con cómo solemos experimentar las cosas, por lo que me parecía importante incorporar ese elemento en particular. El material de los Nuevos Dioses que más me gusta son todas esas escenas protagonizadas por Orion vestido con un traje haciéndose pasar por un tal "O´Ryan". La idea de que los dioses caminan entre nosotros haciéndose pasar por humanos. Si solo hubiese hecho una historia cósmica, no podríamos conectar tanto con los personajes. Y necesitas hacerlo: Kirby acertó porque fue capaz de evocar el lado cósmico de una forma que nadie más había intentado en los cómics, pero al mismo tiempo podía bajar de nuevo al nivel de las calles del Lower East Side.

TJKC: Creo que actualizaste Mr. Miracle de una forma muy hábil con todas esas influencias del hip hop.

MORRISON: Si, también me lo parece. Pensé que era algo muy de Kirby. En ese entonces estaba escuchando mucho hip hop, así que me dije que a Kirby le habría encantado, de alguna forma tiene elementos poéticos y transmite pensamientos.

(Continuará)

martes, 27 de noviembre de 2018

CONTENTANDO AL PÚBLICO, UNA ENTREVISTA CON GRANT MORRISON CENTRADA EN JACK KIRBY (1 DE 3)

Una entrevista con Grant Morrison, realizada y transcrita por Adam McGovern el 24 de enero de 2007, y más tarde revisada por Grant. Muchas gracias a Dom, Fred y Ryan. 

The Jack Kirby Collector número 49 (2007). Traducción: Frog2000.

Los fans de Grant Morrison son legión, sin embargo, él también milita entre las filas de los del mismísimo Kirby. La conexión entre el icono más reconocido del cómic y uno de los mayores disidentes modernos no tiene ningún misterio. Al igual que ocurría con su antecesor absolutamente profesional e incesante pionero, Morrison también es capaz de indagar sin descanso para encontrar originales y excéntricos conceptos como el de Seaguy y We3, o retomar propiedades de las compañías como JLA y X-Men e ir unos pasos más allá sin renunciar a su clásico sabor. Hace poco ha estado refrescando la mitología de una de las creaciones clave del cómic en All Star Superman, y recabando ideas maravillosas y excéntricas de algunos de los personajes de culto más notorios del medio en su ciclo de los Siete Soldados de la Victoria, un innovador escenario de series con sutiles relaciones entre sí, en el que el guionista ha colaborado con artistas visionarios como J.H. Williams y Ryan Sook para expandir todo lo posible las posibilidades creativas e intentar elevar el valor folclórico del arte del cómic.

En su carrera, Morrison siempre ha portado bien alto el estandarte de los cómics realizados por el Rey, no solo mediante la revisión cariñosa y llena de inventiva de algunos de los personajes de Kirby, sino mediante un puñado de argumentos cósmicos que, como el propio Kirby, se pueden contar como algunas de las ideas del género tan grandiosas como espectaculares. Su arco en la JLA de finales de los noventa titulado "World War III" habla sobre una antiquísima arma psíquica de furia y desesperanza que proviene de la prehistoria de los Nuevos Dioses, y es capaz de capturar el sabor del Cuarto Mundo en una historia épica inusualmente profunda y emocional. Para los Siete Soldados, Morrison recoge las temáticas habituales de Kirby sobre los traumas y trascendentalidad del Mister Milagro original, y las rehace como una odisea personal del antiguo protegido de Scott Free, Shilo Norman. Esta serie retrata al héroe con una narrativa deslumbrantemente desorientadora de ilusiones y revelaciones, llevando al propio Morrison hasta los límites donde los creadores usan las narrativas de los cómics alternativos para transformar el equipaje típico del superhéroe.
Antes de aparecer en esta revista centrada en las ideas e ilustraciones de Kirby, Morrison rompió la tapa de la caja de Pandora del debate entre fans con el primer mensaje que me envió, con apreciaciones sorprendentemente elevadas acerca del lenguaje de Kirby: "creo que es hora de que un guionista hable en profundidad y con efusividad del lenguaje poético en el cómic sin parangón que se puede encontrar en los guiones de Kirby, porque a menudo se suele pasar por alto, o incluso algunos se han burlado del mismo", comenta en un email. "Creo que los diálogos poco naturalistas de Kirby son uno de las mayores evoluciones expresivas de la escritura de guión en el cómic. Me suenan como si Mickey Spillane hubiese hecho equipo con Allen Ginsbert para escribir la Biblia para la época moderna, y merecen mucha mayor atención y respeto del que han conseguido hasta ahora." Como alguien que ha ido hasta los límites para intentar adivinar el sublime significado del material pulp, Morrison puede impartir sabiduría, así que nos sentamos para descubrir mucho más.
THE JACK KIRBY COLLECTOR: No hay un punto más interesante por el que empezar que tu defensa de Kirby como guionista. Tus comentarios me sorprendieron mucho, porque siempre he pensado que, curiosamente, se podía encontrar bastante realismo en la barroca forma en la que hacía que hablasen sus personajes. Parecía como si fuese una estilización mucho más estudiada que un montón de los caducos guiones a la última de otros cómics de la misma época.

GRANT MORRISON: Creo que Kirby era más un escritor de teatro. En los guiones teatrales se te permite ser un poco más literario, porque en muchos casos tiendes a describir las cosas que el público no puede ver, o intentas evocar cierta atmósfera. Y eso es lo que más me sorprende, me hace pensar que la mayoría de su estilo de escritura, o su poética, son un intento de utilizar el lenguaje del cómic y condensarlo en algo muy poderoso, algo que casi parecen eslogans. En el pasado lo han vituperado por no ser naturalista, pero ya sabes, tampoco lo era Stan Lee; él solo lo era un poco más [de lo normal]. Kirby era mucho más poético y comprimido, y creo que eso es lo que hace que a la gente pueda parecerle tan extraño.

TJKC: Recuerdo que en una de las antiguas reseñas del New Gods #1 hablaban sobre "diálogos de un cómic operístico".

MORRISON: Claro, pero de nuevo, Carl Jung comentaba en su libro "Memorias, sueños, reflexiones" el momento en el que había dado con los arquetipos, cuando estaba dando forma a la teoría de los arquetipos y tuvo ciertas revelaciones y experiencias personales, y decía aquello de: "los arquetipos se expresan mediante el lenguaje de la rimbombancia". [Risas.] ¡Y así es como lo hacen! Es un poco embarazoso, pero es la forma en la que se expresan, porque son como cualidades primarias, y Kirby entendió bien lo que eran.
TJKC: Hablando de arquetipos, creo que Kirby era una rareza entre los guionistas porque era capaz de concebir a estos seres que estamos viendo en dos planos a la vez: son tanto personajes como ideas, personas y personificaciones. Cuando se trata de dioses, mucha gente solo ve un superhéroe en un traje de época. En tu caso, indudablemente eres alguien que también hace algo similar. ¿Cuál crees que es la clave?

MORRISON: Creo que muchos guionistas han interpretado lo que Kirby hizo en el pasado de una forma errónea, porque simplemente convierten a los Nuevos Dioses en superhéroes. Se ha hecho muchas veces, así que los han devaluado, y creo que ahora se están esforzando para devolverlos a una posición de grandeza. Han sido interpretados como superhéroes, pero Kirby nunca lo hizo. Tenían esa dimensión extra, que creo que tenía que ver con el lenguaje. Fijémonos en una historia como "The Glory Boat" [Nuevos Dioses #6]. Recuerdo que cuando la leí de crío me pareció que era un capítulo de la Biblia. [Risas.] Era muy intensa, y funcionaba a un potente nivel simbólico, pero también era emotiva, así que se podían palpar todas esas sensaciones, no tenía por qué ser naturalista. Si te lees la Biblia, nunca es naturalista [en referencia a nuestra forma de hablar], pero sigue siendo muy poderosa por toda la capacidad evocadore que tiene, y sigue siendo emocional y capaz de llegar a la gente. Y creo que Kirby fue capaz de aprehender ese tipo de lenguaje que llega directamente al subconsciente y remueve las emociones. Creo que por eso, su obra como guionista es mucho más artística que lo que la gente se piensa. Es más música que escritura.

TJKC: Otra parte del despliegue de arquetipos es la caracterización primaria, porque por ejemplo, a lo largo de la saga del Cuarto Mundo, Darkseid parece ser tres personajes diferentes, desde el travieso diablo de Forever People, hasta el padre ausente y matón de Mister Milagro. Por ejemplo, creo que en tu trabajo con Nebuloh en los Siete Soldados haces algo similar: en una de las series aparece como un temible cazador, y sin embargo, en otra es alguien más preocupado por la princesa. ¿Percibes alguna influencia?
MORRISON: No creo que fuese algo consciente, pero definitivamente, eso es lo que quieres en un personaje: por eso Darkseid es tan popular. Porque es tal y como has dicho, es diferente en cada una de las series. Recuerdo que cuando estaba escribiendo la Liga de la Justicia [Rock of Ages], utilicé un poco al Darkseid más abusivo, el que aparece en Super Powers, el que daba collejas a la gente, [risas], pero el Darkseid que sigo recordando es el de aquella asombrosa página completa en la que dice: "¡soy la fuerza tigresca del núcleo de todo!". Ya sabes, esa terrorífica y monstruosa presencia elemental. Y los dos aspectos son muy, muy diferentes, pero que Kirby se encargase de ambos es algo muy... cuando escribí a Darkseid en la Liga de la Justicia, creo que estaba intentando combinar a los dos, el matón que golpea a los para-demonios, y el líder que los envía contra los parapetos y que al mismo tiempo es una fuerza elemental. Creo que una fuerza del mal debería serlo a todos los niveles, incluso en el más insignificante. Solía pensar en Darkseid como el tipo que sería capaz de cambiar las carpetas de todos los LPs en la tienda de discos. [Risas.]

TJKC: En Forever People podría ser todo un problema: "Tíío, estaba demasiado fumado como para saber si el disco de los Grateful Dead estaba en la funda de Paul McCartney..."

MORRISON: "Creía que sería un disco alegre, pero es uno de mal rollo."

TJKC: Exacto, les cambiaría por completo el "viaje". 
MORRISON: Es el Darkseid que aplasta las galletitas dentro de los paquetes y luego se larga. [Risas.] Lo escribí un poco al final del tercer número de Mister Milagro, cuando lo ves moviendo los pañales de una estantería a otra más alta, el más insignificante. Pero quería hacer un Darkseid que fuese malvado en todas las escalas, así que lo es a una escala cósmica, pero también es capaz de hacer que la vida de una persona inocente se convierta en un infierno.

TJKC: Y otro de sus aspectos que creo que retrataste mejor que cualquiera (aunque Walt Simonson también lo hizo un poco en Orion), es que en Mister Milagro podemos ver cómo Darkseid se ve a sí mismo. Todos los grandes villanos de la historia y la ficción se suelen ver como héroes.

MORRISON: Tiene que ser así, porque de lo contrario no habría nada que los hiciese seguir. Nadie se hace la firme proposición de que lo odie todo el mundo. La mayoría de la gente cree que lo que hace es lo correcto.

(Continuará)

miércoles, 21 de noviembre de 2018

LOST IN TRANSLATION: OÍDOS SORDOS. POESÍA, CÓMICS Y EL PROYECTO DE LA POETRY FOUNDATION, por Bill Randall (2 DE 2)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 288 (2008). Traducción: Frog2000. Parte 1.

Mientras tanto (si es que se puede decir así), los cómics y la poesía existen en algún lugar entre los colaboradores. Está claro que los poetas no se han comunicado con los autores a los que han encargado trabajar con sus obras. En la primera entrega, Diane Wakoski se preguntaba por qué David Heatly había omitido la segunda mitad de su poema. No parecía muy contenta del resultado. Por supuesto, es difícil dejar un trabajo creativo en manos de otra persona, especialmente cuando se ha escrito originalmente sin la intención que le ha otorgado el sucesor.

El poema en cuestión, "Belly Dancer", se apoyaba tanto en su segunda mitad que me pregunto si Heatley incluso se lo ha llegado a leer entero. En cualquier caso, su cómic de una página parece atropellado. El dibujante ilustra los versos combinando "seda verde... cubriendo mi cuerpo" con una viñeta de color verde, y "ríe rígidamente" con una cara de sonrisa rígida. En lugar de la franca sexualidad de la segunda mitad del poema, dibuja a las mujeres como muñecas de papel recortado. El poema original ofrece poco más que una visión de la moralidad del momento, pero la adaptación de Heatley se deshace de ello.
El cómic de Heatley ejemplifica todos los defectos centrales de los que adolece el cómic: la tendencia a la ilustración. Texto narrativo, dibujo, texto narrativo, dibujo: es el equivalente en cómic a un poeta que lee monótonamente. Incluso la gran inteligencia formal de Paul Hornschemeier se ahoga al afrontar la autoridad del poema de Ted Kooser. Quizás la reputación del laureado poeta lo condicionase un poco, o quizá lo hicieron sus imágenes mundanas, ya que las "ondulaciones oxidadas" de la página vertical ya no se levantan del suelo, sino que se quedan inmóviles en la página. Los "grupos de risas brillantes" (las enredaderas), están representados como flores azules, dejando a un lado la metáfora del poema. Del mismo modo, la versión de Gabrielle Bell de los versos de Emily Dickinson la representa de pie sobre un esqueleto: "No era la muerte, porque yo me levanté / Y todos los muertos se tumbaron". Los hermosos dibujos de Bell necesitan el poema tan poco como el propio poema los necesita a ellos.
Las dos obras más exitosas son de Jeffrey Brown y Ron Regé. Brown contrapone "De la memoria y la distancia" de Russell Edson con una narración directa y silenciosa del nacimiento del primer hijo de una pareja. Funciona bien, pero al cambiar el poema por prosaicos textos de apoyo narrativos, Brown está respondiendo a la filosofía del poema, no a su forma. Regé, al igual que siempre, crea un cuadro de lirismo giratorio, apropiándose absolutamente del "The Snow is Deep in the Ground" de Kenneth Patchen. Pero sería capaz de hacer lo mismo con la lista de la compra. Sus dibujos, y esta obra funciona más como una serie de dibujos que como cómic, no iluminan el poema, sino que lo utilizan como un pretexto para demostrar su virtuosismo.

Puede que la Poetry Foundation tenga más cómics en marcha, pero espero que no sea así. Sin embargo, este lote nos hace reflexionar acerca de la "floración total" mencionada por Austin English, que defendía que los artistas habían empezado a pedir que la imagen hiciese el trabajo hasta ahora reservado para la historia y los personajes. He intentado encontrar una poesía en cómic que se apoye tanto en las palabras como en los dibujos.
¿Cómo, entonces, podría sonar la poesía? Al menos, como algo más que una simple banda sonora. George Herriman ofreció una posibilidad musical en Krazy Kat. La asombrosa rotulación de Dave Sim apunta otra, porque dibuja la tonalidad que escucha en las palabras de sus personajes, mientras que Warren Craghead ha colaborado con poetas de forma más exitosa en su obra "How to be Everywhere". Sus versos y dibujos fragmentados realmente interactúan entre sí a lo largo de toda la página.

No quiero agregar a estos tres ejemplos la gran cantidad de artistas jóvenes y sentimentales que tratan sus emociones como si fuesen sagradas y lo llaman poesía. Incluso el mejor de estos trabajos, "Adiós, Chunky Rice" (Astiberri), posee ciertos brotes visuales y sentimientos, pero no se centra particularmente en el idioma. Tan solo lo utiliza.

Para conseguir un verdadero florecimiento de la poesía en el cómic, deberíamos pedir que las palabras obtuviesen el mismo tratamiento que la imagen. Las obras ofrecidas por la Poetry Foundation utilizan escasamente el poema original, excepto como guión. Por el contrario, mi profesor James Baker Hall solía arengarnos en clase, implorándonos que encontrásemos palabras que no solo fuesen el literal de lo que estábamos intentando decir, sino que lo representasen: palabras que hiciesen lo que suenan, no que sean solo lo que son. Por lo que si podemos encontrar palabras que igualen la imagen en una obra artística en cómic, entonces la poesía en el cómic será digna de elogio. Hasta entonces, estaré en respetuoso desacuerdo con el señor English, y seguiré esperando con impaciencia el día en que se demuestre que estoy equivocado.

lunes, 12 de noviembre de 2018

LOST IN TRANSLATION: OÍDOS SORDOS. POESÍA, CÓMICS Y EL PROYECTO DE LA POETRY FOUNDATION, por Bill Randall (1 DE 2)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 288 (2008). Traducción: Frog2000.

En su defensa de la nueva no narrativa en su columna Blood & Thunder, Austin English concluye: "Nos encontramos en pleno florecimiento de los cómics como poesía". Puede que sí, pero hasta que no tengamos una mejor perspectiva que apoye dicha afirmación, me gustaría hacer una distinción. English escribía principalmente sobre el arte en crudo que se puede encontrar en Kramers Ergot y sus primos, nombrando a pintores como Matisse para poder comprender las imágenes finalmente liberadas de sus cadenas narrativas. Pero, ¿qué pasa con el lugar donde realmente vive la poesía: las palabras?

English prefiere el ojo al oído. Así que por qué no honrar la elegancia del trazo de Otto Soglow, no solo las travesuras y bromas de su Embajador. Decir que su línea tiene poesía es una buena analogía, incluso terriblemente útil. Por su parte, English equivoca lo "poético" y lo "lírico". A menudo, estos términos se usan indistintamente, pero no significan lo mismo. Las expresiones subjetivas generalmente llamadas poéticas pueden llamarse líricas con el fin de etiquetarlas con mayor precisión. Y la poesía lírica solo es una pequeña parte del conjunto. Quizá dicha distinción académica provenga de mi pasado académico. Estudié escritura con James Baker Hall, un poeta poco apreciado, tanto personalmente como por estar en consonancia con W. S. Merwin. Cuando era joven, muchos de los compañeros de clase de Hall tenían la vocación. Wendell Berry entre ellos. Del mismo modo, en algún momento, a mis propios compañeros de clase les picó el bicho. Uno ganó una beca Ruth Lilly de la Poetry Foundation. Otro está terminando actualmente la carrera de Bellas Artes y su primer libro. Uno más organizó y entrevistó a docenas de poetas para su programa de radio, Robert Pinsky y Robert Haas entre ellos. Mientras tanto, mientras yo escribo aquí y allá, lo que más hago es leer: Hopkins y Herbert, cualquier cosa polaca, Anne Carson, Li-Young Lee, Paul Muldoon y Derek Mahon.
Aunque no valga de mucho, solo menciono este trasfondo para mostrar que me educaron en una tradición particular de poesía, en desacuerdo con el populismo que da la bienvenida a Jewel, Tupac y el niño de las Heart songs para críos.

Como ocurre con la pornografía, la mayoría de las personas no son capaces de definir la poesía, pero afirman que la conocen en cuanto la ven. Sin embargo, la pornografía no siempre rima. Y la poesía depende tanto de cierta densidad de palabras e imágenes, de un mayor sentido del lenguaje y del sonido descubierto en las estructuras de la forma, que a menudo tampoco rima. Y no siempre es lírica, ni asociativa, ni siquiera "poética". Por encima de todo, son palabras que se toman en serio a sí mismas por su propio bien.

Sin embargo, a pesar del enorme respaldo institucional, por lo general la poesía se suele malinterpretar. Aunque la mayoría de poetas arderían de celos si descubriesen la devota y pagadora audiencia de la que disfrutan muchos historietistas, la mayoría de estos carecen de la riqueza institucional de los poetas. Es posible que no puedan ganarse la vida escribiendo, pero pueden conseguir un cargo de una forma muchísimo más fácil. Disponen de oficinas dedicadas, incluso fundaciones, y trabajos en el gobierno. Sin embargo, si un nuevo libro de poesía se vendiese tanto como un solo número de Schizo sería todo un éxito.
En este contexto, la Poetry Foundation ha dado inicio a un proyecto para vincular las artes del cómic y la poesía. Ed Park ha editado una serie titulada "The Poem as Comic Strip", y ha contactado con algunos dibujantes muy talentosos para adaptar poemas a los cómics. Enterrado en la sección "Dispatched" de la web, Park ha elegido escrupulosamente a dibujantes y poetas como artistas, y deberíamos elogiar a todos los involucrados por afrontar este riesgo artístico. El breve comentario de Park que se puede leer revela una inteligencia concienzuda, señalando que "los artistas del cómic tienen en cuenta la forma en que las palabras aparecen en la página hasta un punto que los poetas encontrarán familiar". Su selección incluye nombres bien considerados. Entre ellos, Paul Hornschemeier, Megan Kelso y Jeffrey Brown. Los poetas van desde Emily Dickinson hasta Russell Edson.

(Finalizará)

miércoles, 7 de noviembre de 2018

EL LIBRO DEL PLACER DE AUSTIN OSMAN SPARE, UNA INTRODUCCIÓN POR ALAN MOORE

Introducción a la edición de 2011 del Libro del placer (Amor propio) La psicología del éxtasis, de Austin Osman Spare, por Alan Moore. Traducción: Frog2000. Que yo conozca, no existe traducción del libro al castellano.  


Introducción

por Alan Moore

En julio de 1909, AUSTIN OSMAN SPARE tenía 22 años. Sorprendentemente hermoso y tranquilo, para entonces estaba bien versado en el ocultismo y el arte, solo a pocos años de darles la espalda a las relucientes irrelevancias de salones o galerías para exponer más tarde su obra, casi exclusivamente, en los salones de la parte de atrás de los bares de Brixton. Meses antes había empezado a escribir lo que iba a ser su obra maestra, "El libro del placer", y hacía poco que el notorio Aleister Crowley se había reunido con él. Crowley, que había fundado su Argenteum Astrum con la publicación de The Equinox ese mismo año, persuadió a Spare para que se uniese a su incipiente orden junto con otras luminarias como Charles Stansfeld Jones y Victor Neuberg. A pesar de ser el estudiante favorito de Crowley, la participación de Spare en la orden se suspendió justo después de completar tan solo dos ilustraciones para la revista insignia. Aunque Crowley lo tomó como un indicativo de que el artista carecía de la disciplina o la comprensión necesarias, parece más probable que sucediese lo contrario. Habiendo emprendido hacía poco la obra que supuestamente Sigmund Freud llamaría "una de las revelaciones más significativas sobre los mecanismos subconscientes que han aparecido en los últimos tiempos", es muy posible que Spare participara en The Equinox como una forma de distraerse de su verdadera disciplina, que perseguía con férrea auto-determinación. Y lejos de ser incapaz de comprender las teorías de la Gran Bestia acerca de la magia, también es probable que Spare hubiese entendido las hipótesis de Crowley, y en su mayor parte, las hubiese rechazado por completo.

Leyendo "El libro del placer", es posible darse cuenta de cómo Spare usó su mínima afiliación con una hermandad mágica y el eventual rechazo de sus valores como herramienta, como un medio para afinar su propia filosofía en pleno desarrollo sobre la magia definiendo lo que no era. Aquí y allá, a lo largo del texto, se pueden encontrar cáusticas críticas sobre las fraternidades ocultas y su elaborado y teatral acercamiento a la magia; Spare se dio cuenta de que todas las túnicas y rituales eran un impedimento para comprometerse realmente con la inexpresable simplicidad de 'Kia', su concepción de una Fuerza absolutamente libre, no constreñida por atributos o cualidades; una sensación ambiental y universal del yo que lo impregna todo y, por lo tanto, representa la realidad última. La cosmovisión mágica de Spare, que enfatizaba el agotamiento de los procesos mentales ordinarios, y se basaba en el olvido y no en el aprendizaje, fue precisamente la antítesis de la erudición a base de referencias cruzadas que se puede encontrar en el "777" de Crowley.

De hecho, dado que el El libro del Placer parece un manifiesto, creo que es interesante estudiarlo en paralelo con el mencionado más a menudo Libro de la Ley, transmitido a Crowley durante su Luna de Miel en El Cairo cinco años antes. Ambos libros son las bases fundamentales sobre las cuales los dos practicantes de la magia más importantes de los tiempos modernos basan sus dos filosofías muy diferenciadas entre sí posteriores. En Liber Al vel Legis encontramos escalofriantes imprecaciones que reconocemos como la ley del nuevo Aeón, mientras que en The Book of Pleasure solo hay exhortaciones para alcanzar una especie de ilegalidad trascendental. A pesar de su salvaje disparidad, los estilos prosísticos de ambos libros también piden comparación. El trabajo de Crowley, declamado en una sonora y apocalíptica tonalidad que parecía canalizar el golpeteo de sacristía del padre Plymouth Brethren así como a Babalon o Aiwass, contrasta con los primeros enigmáticos giros y retruécanos del mucho más fluido lenguaje de Spare. Aun así, los dos volúmenes tienen en común la sensación de escritura automática que los rodea, aunque en cualquier punto, sus posibilidades son expresadas de forma diferente y mediante diferentes significados.

Por supuesto, Liber Al se define como una obra de canalización y arrastra su propio equipaje mitológico: la novia en trance dirige a Crowley a su cita de la una con el numinoso; la voz musical y tierna de Aiwass enunciada desde su hombro izquierdo. Por otra parte, Spare no sugiere en ninguna parte de El libro del placer que la obra sea una derivación automática (y mucho menos algo que le haya sido comunicado por una fuente superior), y sin embargo, lo evidente de tal derivación parece encontrarse en el poco ortodoxo vocabulario, y en la aproximación a la gramática, por no hablar de la extravagante rítmica de las propias oraciones. Estas, con su urgencia abreviada y su amplio despliegue de interrogantes ambiguos que irónicamente pueden invertir el significado de las palabras que los preceden, se asemejan a la cascada inédita de ideas anotadas que se pueden encontrar en el ímpetu absoluto ofrecido por la alteración de la conciencia. Alternativamente, también parece un producto de ese estado que a veces alcanzan los escritores mediante el que parecen intentar plasmar en su obra algún rincón de su psique del cual no estaban al tanto previamente: ideas y asociaciones que antes eran inasibles se empiezan a verter en la página desde la nada, sin la intervención de una mente consciente. En cualquier caso, se puede ver una versión implícita del automatismo subconsciente. Sin embargo, a diferencia de Crowley, Spare no intenta validar el proceso atribuyéndoselo a un organismo más allá de sí mismo, como si no concibiese un poder mayor que él mismo en su uso expandido y transpersonal de la palabra "Yo". Exultantemente humano, Spare no invoca al sobrehumano como fuente de su autoridad, ni como escritor ni como artista. Más bien, agotando el intelecto y renunciando a todo control consciente, busca la comunión con la sabiduría de sus células, el conocimiento ilimitado e innato de su propio cuerpo animal, su sublime humanidad.

Es un hecho que se percibe tanto en los textos de "The Book of Pleasure" como en el contenido pictórico de la obra. Parecería que los procesos artísticos de Spare se hubiesen basado en el trazo desgobernado y libre que serpentea por territorios inexplorados e inimaginables, sin tan siquiera un capricho ocioso que los guíe, sea una frase en prosa o de lápiz. Tan fácilmente como se puede ver en sus ilustraciones, en la retórica de El libro del Placer vemos cómo Spare intenta aleja su personalidad humana para permitir que hable algo más grande. Irónicamente, tal vez como resultado de esto, El libro del placer posee la sonoridad de una transmisión auténticamente divina, mientras que las atronadoras entidades que hacen retumbar sus doctrinas en las páginas de El libro de la Ley parecen compartir el núcleo de personalidad de su autor, su tendencia a la estridencia o la megalomanía, e incluso su ligera y afinada voz: "No es una voz grave, quizá sea de rico tenor o barítono".

El libro de Spare habla sobre el placer. Habla sobre la alegría y los logros que son el derecho natural de cualquier alma que no lleve a cuestas las arquitecturas intelectuales impresas del mundo y sus emotivas ataduras. En un lenguaje tan directo y lúcido como lo permite su inefable temática, Spare documenta los medios por los cuales cualquier persona puede acometer dicha liberación, sin recurrir a trampas ritualísticas ni a los privilegios de una educación privada. Habla sobre una magia que es más placentero llevar a cabo vestido con tus terceros mejores pantalones que con una vestimenta seudo-rosacruciana; las hechicerías son más fáciles en la mesa de la cocina, embadurnado por el persistente olor del bacon frito, que en los altares decorados impregnados de incienso o jazmín. Spare solo busca la liberación de sus lectores, guiarlos hacia la iluminación de la misma forma que aquellas culturas que insisten en que lo sabemos todo desde el nacimiento, pero que hemos olvidado lo que conocemos, y que la iluminación se considera "la pérdida del olvido".

Una vez proporcionada a sus lectores esta clave para secundar su propia libertad, Spare no tiene otra doctrina más que impartir, ningún deseo aparente de esclavizarlos cruelmente con las ataduras de su propia ideología, ligaduras de creencia que son el sello distintivo del primo etimológicamente cercano de las ligaduras, la religión. Por el contrario, el libro de Crowley es un libro de leyes y severas advertencias, emitido en un aullido de banshee gélidamente hermoso pero intrínsecamente inhumano. Sus aspiraciones de alcanzar el estado de religión parecen absolutamente obvias, aun cuando sus instrucciones y su contenido real también parecen cada vez más ambiguos, si no opacos. El opus de Spare, que no engendró el culto literal conseguido por Crowley, ni tampoco lo buscó nunca, es en comparación, a pesar de su legendaria impenetrabilidad, un modelo tanto de pragmatismo como de expresión cristalina. Aunque con frecuencia las frases construidas instintivamente por Spare derivan hacia una oscuridad no intencionada, puede que se deba a que el concepto del que desea informarnos desafía toda descripción: el fenómeno de Kia, que el autor ya nos alerta que se vuelve más inescrutable cuanto más se describe y puede ocultarse tras el lenguaje con el que intentamos desvelarlo. Esto recuerda a la afirmación taoísta de que el Tao que se puede nombrar no es el verdadero Tao, al igual que Kia sugiere el taoísta "Chi". Las ingeniosas circunlocuciones de Spare, que refieren el esquivo concepto sin fosilizarlo como si fuese un saber popular, también parecen predecir la mentalidad de los teóricos cuánticos que dejarían su huella en la ciencia una década después de los escritos del artista de Brixton. La concepción sobre la incertidumbre de Werner Heisenberg, que sostiene que no podemos observar los fenómenos cuánticos sin afectarlos, sin hacer que colapsen desde una superposición de potencialidad hacia un estado sin ambigüedades, parecería particularmente relevante. Incluso en la técnica utilizada por Spare para alcanzar dicho estado, la aniquilación mutua de la voluntad y el deseo de crear el vacío centelleante en el que la magia puede tener lugar espontáneamente, también se puede ver un paralelismo de todos los colisionadores de partículas y los ciclotrones de los físicos nucleares. Las vaporosas e ininterrumpidas frases en espiral del artista que se van desvaneciendo recuerdan a los encantadores y fugaces escombros de un rompe-átomos.

El libro del placer posee una perspectiva tan diferente del diagrama bíblico de Crowley para un nuevo eón que casi es su antítesis exacta, y en él se puede intuir una historia alternativa del ocultismo inglés del siglo XX, tal vez una forma más viable de cómo podrían haberse desarrollado las cosas. El énfasis de Spare en la liberación de la persona, sin gravámenes de anteriores eruditos, habría requerido sorprendentes cambios en el paisaje del ocultismo, evitando cualquier necesidad de enfrentamiento entre fraternidades mágicas o dudosas jerarquías.

La mentalidad recomendada por Spare es de tanta utilidad para los artistas en ciernes como para los magos nacientes, enfatizando especialmente que simplemente hay que intentar salirse del camino para que el arte o la magia puedan fluir a través de uno mismo, sin impedimentos, a partir de su fuente sagrada y misteriosa. Con este desenfoque deliberado de una espuria línea divisoria entre arte y magia, que se puede reconocer tanto en los escritos de Spare como a lo largo de su vida, parece muy probable que la cultura del ocultismo que podría haber surgido a partir de El Libro del Placer hubiese tenido al menos un mobiliario mucho más bonito del que se ha derivado de la obra maestra de Crowley. Es posible que no solo fuese la insatisfacción que sentía Spare con las ideologías contenidas en The Equinox lo que lo llevó a partir después de colaborar con unas simples ilustraciones de acompañamiento, sino la sensación de que podía editar una publicación ocultista propia que poseyera un significado superior. Si bien The Equinox es sin lugar a dudas una mina en cuanto a erudición e importante información ocultista, cualquiera que esté familiarizado con el "Form" de Spare o su exquisito "Golden Hind" (el volumen uno de "Form" fue co-editado con Frederick Carter, el volumen dos con el súper vagabundo WH Davies, y "Golden Hind" con el ubicuo Clifford Bax) se puede imaginar con nostalgia lo que podría haber sido un paisaje de lo oculto completamente gobernado por sus sensibilidades.

Es probable que este extraordinario y visionario texto sea el documento mágico más puro y significativo aparecido durante el siglo XX. Sus abundantes ilustraciones y dibujos, lejos de ser equidistantes de la narrativa, reflejan precisamente las procesiones de la conciencia que el autor está describiendo verbalmente, con sus entidades progresivamente desentrañadas que representan vestigios de la personalidad y la conciencia que parecen fundirse en su ascenso hacia la felicidad sin forma. El placer del que habla el título no es la satisfacción del archivista por la sabiduría acumulada, sino el éxtasis del artista o mago por dejarlo todo, ceder el control y delegar en un ser universal, un organismo superior. Es el acto de una unión reproductora con un "Yo" atmosférico que se encuentra por todas partes y que es descrito como amor propio, con todos los glifos en forma de la palma de la mano que sugieren una utilidad completamente física. El Libro del Placer es un testimonio de la alegría que podemos sentir abandonando por completo todas las ambiciones y consideraciones personales, agotando nuestros apegos mediante el uso de la fórmula 'Ninguno de los dos' que establece que tales asuntos no necesitan existir o que no importan; entregando el espejismo de la individualidad de uno mismo y volviendo a conectar con un universo sensible que es la fuente de toda la creación y de toda inspiración.

¿Es una ingenuidad expresar la esperanza de que, al acercarnos al centenario de la creación de esta asombrosa obra, sus ideas empoderadoras y emancipadoras podrían finalmente recibir el escrutinio y la apreciación que se merecen? La cultura mágica para individuos iluminados y expresivos implícita en El Libro del Placer aún es nuestra para utilizarla y empezar a construir, si es que tenemos el suficiente impulso. Tal y como lo demuestra una cuidadosa lectura de estas páginas, nuestra comunidad mágica, poco convincente e inconexa, y nuestra sociedad en general, podrían beneficiarse enormemente absorbiendo el Alma del sur de Londres de Spare. Es imposible recomendar más este trabajo, así que seguid leyendo. Compláceos por vuestra propia cuenta.

Alan Moore
Northampton, septiembre de 2008

lunes, 5 de noviembre de 2018

EL EMONOGATARI EN LA ERA DE LOS CÓMICS, 1948-1957 (PARTE 5 DE 5)

¿Qué era el manga alternativo? El emonogatari en la era de los cómics, 1948-1957, por Ryan Holmberg para la web de The Comics Journal, 2011. Traducción: Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

Kuwada Jirō (nacido en 1935), quien debutó como autor de manga a los trece años (1948), se convirtió en discípulo de Tomohiko Oka a principios de los años cincuenta. Fue uno de los mejores dibujantes de manga shōnen de finales de los 50 y principios de los 60, en gran parte gracias a The Phantom Detective (Maboroshi tantei) (Shōnen Gahō, 1957-61) y Moonlight Mask (Gekkō kamen) (Shōnen Club, 1958- 61), el primero protagonizado por un niño vigilante que llegó a generar programas de radio y televisión, el segundo una adaptación en manga de un popular programa de televisión. Su estrella probablemente hubiese continuado en ascenso si no hubiera sido arrestado por posesión ilegal de una pistola en 1965, lo que lo colocó temporalmente en la lista negra de las revistas shōnen. Kuwada también creó una serie de cómics de superhéroes, aupada al abrigo del Superman de George Reeves, que comenzó a emitirse en la televisión japonesa en 1956. Su interpretación de Batman para Shōnen Gahō en 1966-67 marcó el punto final de una década que comenzó en 1956 con un emanga de superhéroes, Rocket Tarō, que probablemente es lo que mejor puede sugerir que el emonogatari cambió durante la década de 1950 bajo la influencia de los cómics estadounidenses.
Entre 1953 y 1957, justo después de su aprendizaje con Oka, Kuwada dibujó varios cómics emonogatari. Rocket Tarō fue uno de los últimos, serializado en Omoshiro Book entre (me parece) noviembre de 1956 y septiembre de 1957. Las imágenes que se incluyen son de una reciente edición recopilada. Claramente es un trabajo de transición para el autor: un emanga de Superman hecho al estilo de Kuwada tendiendo puentes entre el emonogatari y el cómic de superhéroes. El auge de los superhéroes que comenzó en 1956 produjo muchos personajes parecidos a los estadounidenses. Pero fuese manga o emonogatari, no encontrarás una obra del período más imitativa de los modelos estadounidenses que Rocket Tarō. Parece que Kuwada comenzó a leer cómics estadounidenses después de mudarse de Kobe a Yokohama en 1949 o 1950, y por lo tanto, estuvo cerca de la gran concentración de bases estadounidenses en el área de Kanto. No conozco su trabajo inicial lo suficientemente bien como para poder afirmar si las influencias de los cómics estadounidenses se manifestaron en ese momento, pero en la época de Rocket Tarō, ya dominaba bastante bien el estilo. Inicialmente, la serie estuvo guionizada por Jōsuke Shaku, un escritor de ficción en prosa y guiones de manga para las revistas juveniles de la década de 1950. Al final de su primer medio año, el propio Kuwada empezó a guionizar las historias.

Rocket Tarō es Superman con un traje rojo y amarillo tipo Capitán Marvel. El emblema del rayo se ha enderezado y ahora es una flecha. Sin capa, es capaz de volar, levantar rascacielos, curvar torres de radio y aviones, y cargarse robots gigantes. El prólogo de la obra describe los antecedentes de Rocket Tarō de la siguiente forma: "Hace cincuenta mil años, había una civilización de superhombres muy avanzada que vivía en un Continente situado en el Océano Pacífico llamado Mu. Un día, el Continente se hundió de repente en el fondo del mar. Sin embargo, un científico pudo prever el final y envió a su hijo en un platillo volante hasta otro Continente. Como Rocket Tarō, aquel hijo se convirtió en un campeón de la justicia”. Durante el día, el personaje trabaja para el Centro de Investigación Científica de Japón como el guapo, aunque aparentemente mortal, Tenma Tarō. Un chico llamado Isamu lo ayuda en sus aventuras, elemento que supongo que el guionista Shaku probablemente retomó de la ficción juvenil de los detectives contemporáneos, aunque Super Boy también puede ser una buena posibilidad.

La primera historia de la serie consiste en un complot de una banda criminal para hacer explosionar una presa, y mientras las aguas inundan la metrópoli, llevarse la riqueza arrastrada hasta la orilla. El doctor Tenma escucha las noticias, se arranca la camisa y se monta con Isamu en un “jet scooter” alado. Primero, tapona la presa con una roca gigante, luego somete a los criminales e inutiliza sus armas de fuego, doblando el cañón en forma de herradura. La siguiente historia comienza con un robot malvado destruyendo la ciudad, controlado por un doctor barbudo loco desde una fortaleza secreta escondida en el fondo de un lago. Rocket Tarō atrapa un rascacielos en plena caída, golpea al robot hasta detenerlo y descubre la fortaleza volando en círculos y aspirando el agua en forma de ciclón.
En otro episodio, un científico nuclear es secuestrado por Borokiren, jefe de un grupo de espías que le lava el cerebro y que planea destruir “Nación A” con “bombas de súper-hidrógeno”. Rocket Tarō rescata al científico secuestrado, destruye la estación espacial y pone las cosas en su sitio. En otros episodios aparecen plantas devoradoras de hombres en el lago Ashinoko, en el balneario de Hakone, y una expedición científica al Polo Sur en peligro al ser atacada por dinosaurios voladores y los marcianos de la Antártida. Al igual que las historias originales de Superman, las aventuras de Rocket Tarō son rápidas, jovialmente explicativas, y acaban casi antes de empezar; la mayoría de los capítulos se dividen en entregas de 8 páginas. Como en el caso de Shōnen Tarzan para Shōnen Gahō, Omoshiro Book también insistió en llamar a Rocket Tarō una "aventura emonogatari" ("bōken emonogatari"), porque visualmente no es una historia con imágenes tradicionales. 

Revisando las primeras páginas de Bōkatsu de finales de la década de los cuarenta, está claro que el "emonogatari" cubría muchas cosas diferentes, desde viñetas, texto, viñetas divididas, formatos de texto en secciones, hasta ilustraciones secuenciales con texto expositivo dentro de los confines de la ilustración y dinámicas de dibujo estadounidenses. También diseños de viñetas al estilo expositivo y bocadillos por igual. Mientras que en algunos casos estaban en deuda con la ilustración de pre-guerra, las historias y el kamishibai, las influencias claramente no japonesas eran más fuertes. Después de todo, el emonogatari dio comienzo durante la Ocupación y se desarrolló a lo largo de una década (la década de los 50) en la que editores, distribuidores de películas y cadenas de televisión importaron vigorosamente entretenimiento estadounidense. Que la historia del manga suela narrarse como si el Japón de la posguerra fuese una isla cultural, tal vez tenga algo que ver con el hecho de que los cómics estadounidenses y los productos inspirados en ellos recibieron un nombre diferente. Cuando el emonogatari desapareció de las revistas juveniles a finales de los 50 y el término en sí se retiró de la circulación, en gran medida también se olvidó la herencia estadounidense, dando lugar a la ilusión de que el shōnen manga de los sesenta surge de una "tradición Tezuka" (esencialmente una americanización naturalizada durante la Ocupación), una tradición cultural terrenal más popular (el discurso en torno al primer Garo es paradigmático), o una mezcla de ambos.
Cuando un gekiga orgullosamente influenciado por los estadounidenses apareció en escena a finales de la década de los sesenta, los críticos se sorprendieron y anunciaron la llegada de los cómics de estilo estadounidense a Japón (visto por algunos como algo siniestro), aunque en realidad tales cómics de "naturaleza mixta" ya habían existido. Me parece que la etapa final del emonogatari ayudó a naturalizar la cultura juvenil americanizada de la Ocupación y el período posterior, sublimando las influencias de los "cómics de diez centavos" dentro de un lenguaje más generalizado de viñetas, bocadillos y acción, y haciendo que fuese asumible sin tener que etiquetarlo como algo "extraño" para los shōnen manga y el gekiga de los sesenta. Para aquellos que persisten en ver el emonogatari como "kamishibai impreso", deberían tener en cuenta que, menos de diez años después de la guerra, el mismo nombre significa "cómics" al estilo americano.