martes, 24 de julio de 2018

ENTREVISTA CON ALAN MOORE EN EL FANZINE OFF CENTER Nº 1 (1989)

Traducción: Frog2000.

Una entrevista con Alan Moore.

¿Hasta qué punto crees que el medio del cómic promueve el mito del "individualista magnánimo" mediante el que se suministra una abundancia de personajes infinitamente nobles, dignos de confianza, y por lo tanto, simpáticos, que son bastante raros de encontrar en la vida real? ¿En qué medida crees que esto es bueno o malo?

Creo que todos los medios populares contemporáneos han promovido siempre la mitología a la que te refieres, desde las previsibles heroicidades del policía televisivo hasta la postura heróica en una de las canciones de Bruce Springsteen. Por otro lado, aunque tradicionalmente se ha centrado en una audiencia adolescente, es cierto que el medio del cómic se ha excedido en dicha área.

Tal y como yo lo veo, el problema es que la noción de héroe, así como la de villano, son conceptos exclusivos. Por exclusivo me refiero a que la definición de héroe es la de una persona que es mucho mejor de lo que podemos llegar a ser, así como la idea de villano habita en las profundidades morales más bajas en las que podríamos llegar a hundirnos. Es un concepto doblemente dañino: por un lado, significa que la gente siempre se estará midiendo con el inútil rasero de estos ídolos inexistentes, y por eso no se dará cuenta o valorará sus propios valores y fortalezas. Todo el mundo tiene la capacidad de convertirse en su propio héroe, pero como la idea de héroe ha sido consagrada como un icono dorado y perfecto sin fallos físicos o morales, entonces, comprensiblemente, la mayoría de la gente prefiere rendirse.

Por otro lado, y quizás sea algo mucho más peligroso, estas ideas nos llevan a pensar en los "villanos" como algo completamente remoto y ajeno a nosotros. Por ejemplo, pensamos en los nazis como si fuesen demonios del infierno o criaturas sedientas de sangre de otro planeta, al menos cuando hablamos desde un punto de vista moral. Son villanos, y por eso no tienen nada que ver con la gente ordinaria como nosotros. Pero sin embargo, la verdad es que los nazis solo eran gente ordinaria que mataron y degradaron a millones de personas igual de ordinarias por ninguna otra razón de que les dijeron que lo que hiciesen. Se lo dijo su héroe.

No, no me gusta ese concepto de héroes y villanos. No creo que sea cierto, y me parece una noción más dañina y destructiva que algo inspirador o útil... que es el motivo por el que escribí Watchmen mientras Frank Miller, que siente las cosas de una forma diferente, escribió Dark Knight. Sin embargo, incluso en Watchmen intenté rechazar la idea de que, en cierto modo, los héroes se deberían considerar como algo fallido. Hice todo lo que pude para convertir a Rorschach en un personaje que provocase más repulsa y compasión que admiración, pero no funcionó: la mayoría de lectores masculinos se identificaron poderosamente con el personaje porque era un duro y asustado bastardo al que nadie tosía, y que poseía un punto de vista sobre el mundo mono-maníaco y poco ambiguo. Fue un fallo, y tal vez una de las consecuencias de ese fallo fue que dejó plantada en el género de los superhéroes cierta mentalidad intrínseca de que diseñar a un personaje solitario, medio loco y odioso solo significa que estás construyendo un personaje romántico, por lo que Hulk, Lobezno y Punisher les resultan atractivos a muchos lectores. En el futuro, no volveré ni siquiera a acercarme a cualquier cosa que se pueda confundir con un héroe o con un villano. De ahora en adelante solo quiero escribir sobre personas.
¿Sigues tan desilusionado con los "superhéroes" como has apuntado antes? Si es así, ¿significa que en el futuro deberíamos esperarnos menos historias de naturaleza abiertamente "heroica" o "aventurera", no tanto sin elementos aventureros, con momentos extremadamente intensos y sensaciones exóticas, fuerzas principales en todas las formas artísticas narrativas, pero sin el ideal de la figura "heroica" más grande que la vida como medio mediante el que transmitir todo eso, algo que parece que se remonta a los Dioses griegos, y así sucesivamente?

Creo que gran parte de esta pregunta ya la he respondido antes: No, en el futuro previsible de mi carrera no habrá ninguna historia de superhéroes o de naturaleza aventurera. No es que esté cansado de los héroes... me siento limitado por el formato de aventuras. La vida real no está estructurada como si fuese una historia de aventuras... o como una comedia, un relato pornográfico, una historia de terror, o para el caso, cualquier otro género. Los géneros son cosas que reducen la percepción sobre el mundo hasta que encaje en los confines tradicionales de un género específico. En las historias de terror todo tiene que ser espeluznante. En las comedias, todo tiene que ser divertido. No sé la tuya, pero mi vida es excitante, aburrida, espeluznante, graciosa, sexy, prosaica y misteriosa, y si quiero hablar sobre mi vida o la tuya, entonces voy a querer hablar sobre todas estas cosas.

Eso no quiere decir que no disfrute haciendo Bojjefries, que sobre todo es divertido, o que no quiera trabajar en ninguno de los géneros anteriores en el futuro. Si siento el impulso, claro que lo haré. Lo que estoy diciendo es que en este momento siento la necesidad de hacer un trabajo que esté mucho más relacionado con el amplio mundo que existe más allá de los guetos del género. Espero que esto se refleje en lo que estoy haciendo en "From Hell", "Big Numbers" y "A small killing", además del trabajo que he hecho para "ARRGH" y "Brought to Light".

Por responder a tu pregunta, sí, claro que la tradición aventurera se remonta incesante hasta Gilgamesh y más allá, pero eso no significa que sea la única tradición que vale la pena considerar, o incluso que sea la mejor de todas. Puede que exprese parte de la experiencia humana, pero hay que tener en cuenta que un solo género no puede expresarlo todo, que es a lo que yo aspiro.
¿Quién es mejor, Herb Trimpe o Don Heck? (¡No respondas si no puedes decidirte!)

Sin querer adoptar un tono académico, nadie debería cachondearse de alguien solo porque los viejos fans del cómic se contaran chistes recurrentes hace mucho tiempo. Una de las líneas divisorias más importantes entre los fans y los profesionales es la apertura de miras y la humildad de la que hacen gala cuando se dan cuenta de cuánto trabajo duro hay en una página de Don Heck o Herb Trimpe; o simplemente cuántas páginas han realizado estos caballeros en el transcurso de sus poco insignificantes carreras. Para que conste en acta, ambos son narradores visuales extremadamente competentes y dibujantes certeros. Después de Alex Toth y George Evans, Herb Trimpe es uno de los mejores dibujantes de la historia de la aviación en el medio del cómic. Durante los ´50 y principios de los ´60 Don Heck fue uno de los estilistas más destacados que trabajaron en el mainstream. Por mi parte, cambiaría a una docena de imitadores de John Byrne que han florecido en los últimos cinco años por cualquiera de estos dos dibujantes. Si te soy honesto, en términos de originalidad y de trabajo estilístico, probablemente también cambiaría al Sr. Byrne. Hey, vamos, tíos. Tengamos algo de respeto cuando alguien se lo merece, ¿de acuerdo?
¿Qué consejo le darías a las personas jóvenes (y viejas) que comienzan en el "negocio de los cómics" que quieren meterse en las grandes, o se quedan en los bastiones independientes más íntegros?

En realidad, no soy capaz de ofrecerles ningún consejo especial, porque creo que todo el mundo debería encontrar su propia forma de montárselo, dependiendo de lo que él o ella quieran del medio. Si quieres crear tu propia obra sin comprometerte con nadie, entonces deberías enfilar el camino más duro y árido de la auto-edición, o intentar publicar en una independiente, aunque sea durante una temporada. Por otro lado, si quieres ganar dinero y ganar cierto peso en la industria, entonces es más probable que tengas que entrar en Marvel, D.C. o Fleetway. Ambas cosas tienen sus ventajas y desventajas, y al final todo depende de cada uno.

Lo que te aconsejaría es que consideres todos los otros lugares que podrían estar dispuestos a acoger a los cómics; lugares que no entran en ninguna de las categorías anteriores. Me pasé dos años aprendiendo los rudimentos de la narrativa dibujando y guionizando tiras para semanarios musicales y periódicos locales. Hunt Emerson trabajaba para Fiesta. Brian Bolland comenzó en la revista underground OZ; Dave Gibbons estuvo en el semanario underground I.T. Crumb dibujaba tarjetas de felicitación y Robert Williams solía dibujar para una revista hot rod. Lo que quiero decir es que eres tú mismo el que tiene que decidir qué hará al final, pero al menos asegúrate de haber considerado toda la gama de opciones que existen. (Otra buena cosa de trabajar en los cómics, pero lejos de los sitios más trillados, es que por lo general la competencia es menos intensa. Y además, si tus primeros trabajos resultan ser una basura, muy pocos fans del cómic los habrán visto, por lo que tu reputación se quedará razonablemente intacta.)
Me parece que en sus comienzos Warrior era el equivalente del punk en los cómics, ¿recuerdas esa época con agrado?

No estoy seguro de que se puedan igualar los movimientos de una forma de arte con los de otra, así que esa comparación con el punk no me parece apropiada. Quiero decir, ¿era la línea editorial de la E.C. comparable con Elvis Presley? ¿Fue "Gasoline Alley" Rhythm and Blues? No sé... esa propuesta me parece un poco cutre. Tampoco me gustaría escribir una tesis sobre el tema. Los mejores recuerdos que tengo de trabajar en Warrior fue el puro zumbido creativo que experimentábamos todos los que estuvimos trabajando en la revista. La sensación de que estábamos haciendo el tipo de cómics que siempre habíamos querido hacer; el tipo de cómics que siempre quisimos leer. Por lo que sé, no hay nada mejor.

¿Te gusta la reciente aceptación del medio del cómic, o secretamente desearías que tus favoritos se quedasen lejos de las sucias manos de las masas?

Quiero que los cómics sean para todos, no solo para una élite, así que no, ese aspecto no me molesta. Lo único que me molesta sobre la súbita aceptación masiva de los cómics es la forma en que todas las señales apuntan a que nos estamos convirtiendo en una versión más literaria de la industria de la música pop, con toda la mierda, la percepción y la exageración que conlleva. Aunque debo asumir mi parte de culpa por instigar esa situación, personalmente no quiero tener que volver a ver con ese aspecto falso y redundante de las estrellas pop. Por lo tanto, no suelo hacer entrevistas en la prensa para fans como tal. Así que juro que nunca volveré a aparecer en "The Tube" o "Get Fresh". Todo lo que quiero hacer es trabajar en cosas que me hagan sentir bien. No quiero ser una celebridad. Por un lado, las celebridades se pasan demasiado tiempo contestando entrevistas cuando deberían bañarse y lavarse los dientes y preguntarse cuáles de sus muchos y hermosos pares de zapatos y calcetines deberían usar esa noche.

miércoles, 18 de julio de 2018

ALAN MOORE CHARLA SOBRE LOS GUIONISTAS DE CÓMIC

Charles Shaar Murray para la revista Q volume 1, número 4 (1987). Traducción: Frog2000.

En menos de cinco años, el oriundo de Northampton Alan Moore se ha convertido en el guionista más famoso desde la aparición de Stan Lee y los cómics que escribió para Marvel.

Su trabajo para Marvel UK, 2000 AD y Warrior en este país le ha conseguido un trabajo para la DC estadounidense como guionista en su series de La Cosa del Pantano y Watchmen, esta última co-creada junto al dibujante británico Dave Gibbons, que pronto se transformará en una cara película dirigida por Walter Hill, el director de "48 Hrs." [Límite: 48 horas, 1982].

En la siguiente conversación con Charles Shaar Murray, Moore selecciona su lista personal de favoritos del medio del cómic.
Si quiero empezar de forma cronológica, debería nombrar a Winsor McCay, que en 1906 o en una fecha cercana hizo Little Nemo y Dreams Of A Rarebit Fiend [Malditas Pesadillas Indigestas]. Poseía un estilo de dibujo impecable... su material está muy influenciado por el art noveau y fuertemente marcado por sus conocimientos de arquitectura, lo que significa que en sus tiras para la vieja Old King Features se pueden contemplar asombrosos paisajes urbanos que no se parecen a nada. Little Nemo era una tira pura sobre un niño pequeño que no dejaba de soñar. Estos sueños se componen de maravillosas y asombrosas perspectivas que suponen maravillosos vistazos a la imaginación. La tira respondía a una fórmula: cada noche, Little Nemo tenía un sueño, y cada mañana se levantaba y su madre le chillaba desde la otra habitación, pero el fino estilo de Winsor McCay lo convirtió en una cosa absolutamente trascendental.
Después de las creaciones de Winsor McCay, escogería el Krazy Kat de George Herriman de los años 20, que era como el Picasso de las historietas, algo sobre lo que E. E. Cummings hubiese escrito un poema. En la tira había un extraño triángulo amoroso. Uno de los protagonistas era un gato sin género llamado Krazy. Krazy estaba enamorado de un ratón llamado Ignatz. Ignatz estaba enamorado del lanzamiento de ladrillo contra la cabeza de Krazy, y este era el triángulo que Herriman repetía de forma interminable. Era la misma broma una y otra vez, al ratón le gustaba tirar ladrillos contra el gato, el gato estaba enamorado del ratón, el perro estaba enamorado del gato y el perro encerraba al ratón en la cárcel. La comprensión del lenguaje de Herriman era superlativa, y en ocasiones lindaba con lo Joyceano. Su belleza radicaba en que además de ser intelectual y vanguardista, su tira era muy, muy accesible, y la admiro porque era la fusión perfecta entre las sensibilidades de la vanguardia y lo popular.
El mejor cómic de todos los tiempos fue el MAD original editado por EC en los años 50, antes de convertirse en una revista. Estaba guionizado casi exclusivamente por Harvey Kurtzman, e ilustrado por una plétora de maravillosos artistas: Bill Elder, Wally Wood, Jack Davis y los demás. Su estilo consistía en la sátira más puntiaguda, y la mejor de todas ellas fue una parodia de Archie, retitulada como Starchie. Archie Andrews era "el típico adolescente de Estados Unidos", pecoso y anodino, y Kurtzman y Elder trasplantaron a este personaje adolescente tan inocuo a un paisaje salido de Blackboard Jungle [Semilla de maldad, 1955], repleto de tráfico de drogas de poca monta, delitos menores y guerra de pandillas.
Alrededor de 1976, Arcade Comics salió de las entrañas de Print Mint, el último estallido posterior a la muerte de la escena del cómic underground de los sesenta, y uno de sus mejores momentos. Los undergrounds de los 60 se orientaban hacia el sexo, las drogas y la violencia. En 1970, gente como Art Spiegelman, Bill Griffits, Robert Armstrong y otros dibujantes de primera como Robert Crumb se desplazaron hacia una zona mucho más vanguardista, y en Arcade se podían encontrar también textos de William S. Burroughs vinculados con las imágenes de S. Clay Wilson, lo que me parece un matrimonio celestial y muy entretenido.
Además de eso, se podía encontrar el Maus de Art Spiegelman, que es uno de los cómics más importantes de la Historia. En RAW aparecía como suplemento, pero en UK acaba de salir en edición de bolsillo (su publicación estaba programada para principios del ´87) y básicamente el enfoque de Spiegelman es de un documental sobre el Holocausto que se basa en entrevistas con su padre, que sobrevivió a los campos, pero traducido a la terminología de los funny animals. Los judíos son todos ratones, y los nazis son todos gatos, pero Spiegelman... aunque sea a través de una analogía tan obvia... nunca hace nada que sea un cliché o que parezca trivial. Es una historia maravillosamente poderosa y conmovedora, porque cambió el Holocausto -que todos hemos visto en la televisión hasta el punto de adormecernos emocionalmente- por gatos y ratones. Tom y Jerry... Spiegelman nos obliga a mirarlos desde una nueva perspectiva. Creo que Maus se convertirá en uno de los cómics más poderosos e importantes de todos los tiempos.
Will Eisner es un genio. Hizo un buen trabajo, hace un buen trabajo y siempre hará un buen trabajo. Sus historias protagonizadas por Spirit, producidas desde finales de los 30 hasta principios de los 50 con un pequeño descanso cuando estuvo en el ejército, son ejemplos de manual de cómo se debe hacer una viñeta urbana. Esas pequeñas fábulas de Hitler deambulando por el Bronx, historias clásicas como Barberin´, que comienza con lo que parece ser una conversación en una barbería, y que después de contar una amarga historia se convierte en una tragedia en la que un prisionero que fue barbero está afeitando a otro que está listo para ir a la silla eléctrica. La inteligencia con la que Eisner afronta todo lo que hace lo convierte en un gigante del medio del cómic.
Love & Rockets de Jaime y Gilbert Hernandez es el mejor cómic de los últimos 10 o 15 años, aunque te puedes ir tan atrás como quieras; es uno de mis cómics favoritos de todos los tiempos. Son las historias y el dibujo de dos hermanos. Por un lado Jaime Hernández hace historias ambientadas de forma atemporal en un barrio donde recurre a la ciencia ficción, los cómics de superhéroes y los cómics románticos, pero todo manejado con una sensibilidad novedosa, y luego tenemos a Gilbert, que hace Sopa de Gran Pena, una saga que también parece estar escrita como todo lo que Gabriel García Márquez escribió alguna vez. Es una maravillosa obra sobre una pequeña ciudad mexicana y las actividades casi de soap-opera de sus habitantes. Es tan real y tan impactante que muy fácilmente se puede arrogar sin miedo el manto de pertenecer a las Bellas Artes.
Otro que me gusta mucho es un cómic desaparecido que publicaba ACG en los 60 titulado Herbie, una historia sobre un obeso y beligerante don nadie con poderes bastante equivalentes a los de Dios, que extraía de chupar piruletas. El surrealismo de estas tiras era sencillamente increíble -estoy casi a punto de conseguir la colección completa- y cada número presentaba las aventuras de este niño paranormal chupador de piruletas con un corte de pelo a lo tazón que conocía a algunos de los gigantes de la mitología del siglo XX como Kennedy, Castro, Churchill o LBJ.
A continuación me gustaría mencionar el trabajo realizado en los primeros años de The Beano por David Lauder y su Dennis The Menace o Leo Baxendale en The Bash Street Kids, o Dudley Watkins en El oso del Señor Snooty y sus amigos, y más especialmente el de Ken Reed, que hizo Jonah para The Beano y Pow. Era el dibujo de cómic más grotesco y probablemente el más habilidoso de su época. En George's Germs retrataba el cuerpo humano como esa extraña biosfera manejada por unas pequeñas criaturas que controlaban la digestión y los glóbulos blancos y todo lo demás. Los comienzos de los 60 fueron los años del Beano clásico y para mí, Ken Reed fue el artista esencial de dicho período.
Entre los logros más recientes en el cómic, la obra de Frank Miller es, sin duda, la mejor. No es que estemos necesariamente de acuerdo política o estéticamente, pero me siento más cerca de Frank que de cualquier otra persona. Su punto de vista sobre los cómics de aventuras es muy interesante y fresco y les aporta una sensibilidad única. Su Dark Knight [una serie limitada de 4 números de Batman para DC que publicará Titan Books en el Reino Unido en una edición en rústica en enero del ´87, con una introducción de Moore] es maravilloso, se encuentra entre algunas de las mejores cosas de superhéroes que he leído. Frank Miller tiene una poderosa comprensión de qué es lo que hace funcionar a los superhéroes, y en Dark Knight, su interpretación de un Batman de 50 años que vive en un mundo en sus últimas etapas de decadencia era inmensamente poderosa. Dark Knight disfruta de una representación muy precisa de cómo sería Superman en el mundo real: si quieres que alguien venza a Nicaragua, envíales a Superman.
Finalmente, de los sesenta me gustan los primeros cómics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby (Cuatro Fantásticos, Incredible Hulk) o de Stan Lee y Steve Ditko (Spider-Man, Doctor Extraño). Intentaban romper el molde y hacer superhéroes como si fuesen personas reales: en su lugar, se les ocurrió un nuevo conjunto de clichés. Stan Lee inventó el superhéroe neurótico, que la primera vez que apareció era algo maravilloso: esa idea de que un superhéroe tendría los mismos problemas psicológicos que cualquier otra persona. Lee y Ditko fueron igualmente influyentes. El mundo de Ditko era paranoico, anguloso y espeluznante, y todos tenían una "K" en el nombre. Mr. A, publicado en Witzend, era el superhéroe libertarian de Ditko, con lo que quiero decir que era increíblemente correcto y que los ladrones caían como moscas si vulneraban su código personal, y además tenía esa visión maniquea y en blanco y negro de la realidad. Bien y mal. Si te lees su material posterior, por decirlo puerilmente, casi parece masturbatorio.

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...