martes, 31 de julio de 2012

12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK IV (2/12): THE AVENGERS – PAINT IT BLACK (7”)


12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK IV (2/12): THE AVENGERS – PAINT IT BLACK (7”)

The Avengers – Paint It Black (7”)
(CD Presents, Ltd, 1983)

1-Paint It Black
2-Thin White Line

¿Más singles de Avengers? Claro: fueron uno de los cinco grupos más importantes de toda la Costa Oeste. ¿El resto? Bajo mi punto de vista: Angry Samoans, X, los primeros Black Flag y Dead Kennedys, aunque esto podría cambiar si me preguntas el próximo año, o incluso dentro de un par de meses. En el single, el grupo machaca tenazmente a los Rolling Stones de buena cosecha así como una excelente canción propia con (¿me atreveré a decirlo?) gran profesionalidad.

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lunes, 30 de julio de 2012

12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK IV (1/12): THE BRAT – ATTITUDES (EP)


12 SINGLES DE CALIFORNIA PUNK IV (1/12): THE BRAT – ATTITUDES (EP)

The Brat ‎– Attitudes EP
(Fatima Records, 1980)

1-Swift Moves
2-Attitudes
3-Starry Night
4-High School
5-Leave Me Alone 

Amigos de X y The Plugz, Teresa Medina y Rudy Covarrubias montaron un sólido grupo de música rápida y (quizá) demasiado agradable que se transformaba en punk cuando la banda se apropiaba de un escenario. Aunque estuvieron a punto de fichar con una “major” y rebajar su sonido aún más, no tuvieron suerte y tan sólo legaron para la posteridad éste y otro single (The Wolf) con pepitas del calibre de “Leave me alone”.

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viernes, 27 de julio de 2012

RUTA 66, NUMERO TREINTA


Ruta 66, NUMERO TREINTA (Junio, 1988)
BAJAR AQUI.

Nota: es necesario utilizar Google Chrome para poder bajar el archivo.

"Puro T Rex, oiga. Los hermanitos Reid cada vez afinan más su puntería. "Sidewalking" contiene todos los ingredientes de un hit glam: ritmo paquidérmico, vocales adherentes, estribillo mínimo pero irresistible. Marc Bolan puesto al día y bañado en feed-back. La extended version prensada en la cara A de este maxi hará que tu cráneo retumbe como un tambor africano. En la B encontrarás la versión normal y un par de cortes live in Detroit -"Taste of Cindy" y "April Skies"- de impecable factura. Llegarán lejos."

Así reseñaba Ignacio Julia el single "Sidewalking" en este Ruta 66 número treinta, la mejor canción de los escoceses The Jesus and Mary Chain.

jueves, 26 de julio de 2012

ENTREVISTA CON MIKE ALLRED EN THE COMICS JORNAL (2 de 2)

 
Entrevista con Mike Allred en The Comics Journal nº 164, diciembre de 1993. Traducida por Frog2000. Parte 1.

PARTE II: DE “DEAD AIR” A DARK HORSE

Ryder Windham: ¿Podrías contarnos cómo surge “Dead Air”?

Allred: Una vez, en “60 Minutes” comentaron que puede que Roseburg (Oregon), donde yo había estado trabajando de disc jockey, fuese el lugar más seguro del mundo en caso de guerra nuclear, por la ausencia de objetivos militares y a la forma tan natural de discurrir que tiene el aire por el valle, además de algunas otras cosas. Me dije que el hecho de que Roseburg pudiese ser un lugar seguro era bastante interesante. Así que cogí la semilla de esa idea y escribí una historia de fantasía sobre un pueblo que era devastado y en el que todos los medios de comunicación se han quedado detenidos para siempre, de ahí el título de “Dead Air”. Todo el mundo supone que ha sido por culpa de una Guerra Nuclear. Entonces, un pequeño grupo de gente se pone a buscar a sus familiares y amigos, abandonan el pueblo y se encuentran con que, de hecho, se ha producido el fin del mundo, pero no ha sido por la mano del hombre, sino por culpa de Dios, aunque su pueblo se ha quedado apartado de lado sin consecuencias. Finalmente, Dios se empieza a poner al día con ellos.

Windham: Ese fue el primer comic book que dibujaste. ¿Fue un intento deliberado de alejarte de otros géneros? Aunque aparecen algunos elementos fantásticos no es un cómic de superhéroes al uso.

Allred: No. La verdad es que no incluye ningún elemento super-heróico. Cuando volví a interesarme por el medio del cómic me quedé cautivado con obras como Love & Rockets, Mister X y Maus. No tenía ninguna prisa por hacer superhéroes (por no decir que no me sentía nada inspirado.) Creo que “Dead Air” es lo que podría suceder si alguna vez ocurre lo que todos los grupos religiosos dicen que va a pasar algún día: El Segundo Advenimiento, o el Fin del Mundo bíblico. ¿Qué es lo que ellos piensan que ocurriría? Sencillamente filtré toda esa información a través de mi propia forma de estructurar una historia y ofrecí mi versión personal de todas esas ideas.
Windham: En Graphique Musique aparece una serie titulada “it was…” protagonizada por Calvin Lennox, el protagonista de “Dead Air”. Supongo que ese personaje te interesa mucho… ¿por qué aparece de nuevo en “it was…”?

Allred: Creo que en aquella época estaba bastante influenciado por una entrevista que había leído con los hermanos Hernandez, donde hablaban apasionadamente sobre que era mejor introducir experiencias personales en las obras de creación propia. También comentaban que les parecía bastante necesario deshacerse de los típicos géneros cultivados por el comic book. Me sentí tan inspirado como para hacer algo seudo-autobiográfico, así que utilicé el personaje de Calvin Lennox como alter-ego, con la intención de retomar mis propias experiencias vitales y de nuevo, filtrarlas a través de una especie de cedazo de seudo-ciencia ficción casi-religiosa, para ver qué ocurría. Fue como intentar capturar toda una vida, así que llevé al personaje de Calvin Lennox hasta el comienzo de los eventos que ocurrían en “Dead Air”.

Windham: Además, en Graphique Musique hay otra serie titulada “Citizen Nocturne” en la que presentas a un vampiro, Max Morrisey. Es interesante, tanto “Dead Air” como “Citizen Nocturne” tratan sobre un hombre muerto o un vampiro (que está buscando a su esposa), que podría estar muerto o no. Y me pregunto… ¿es deliberado, un tema recurrente en el mundo de Michael Allred?

Allred: No, en realidad no. Lo que quería hacer en “Dead Air” lo tenía bastante claro, tanto en la historia como a nivel artístico, aunque no estuviese demasiado seguro de cómo tenía que hacerlo. Mis habilidades artísticas se encontraban más cerca del dibujo artístico, la escultura y la pintura. Así que cuando salté al medio del cómic, al principio no estaba muy seguro de qué es lo que quería hacer. Me refiero desde el punto de vista técnico. Hasta que no empecé con Graphique Musique no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo. Todavía no había encontrado mi propio nicho y no estaba contento con nada de lo que hacía. Empecé con “it was…” y entonces pensé “Nadie va a querer publicar esto”, así que cogí esa serie y la intercambié por una del género de horror / vampiros con la esperanza de que alguien me publicase en algún momento. Finalmente ambas terminaron siendo publicadas, agrupadas en un comic book. Eran bastante similares. De hecho, el aspecto de los personajes principales se parece mucho. Así que supongo que me estaba moviendo en círculos, por lo que cuando finalmente conseguí que Slave Labor me editase, publicaron todo de una vez. No sé si fue buena idea o no. [Risas.] Puede que después haya hecho algunos “remakes” de mi propia obra, pero ha sido porque a partir de “The Everyman” me sentía más centrado, era lo primero que he hecho que realmente parecía estar bien enfocado, sabía la dirección exacta en que debía discurrir mi obra.

Windham: ¿Puedes hablar sobre “The Everyman”?

Allred: De nuevo, es una obra que trata sobre la vida, sobre lo que hacemos con nuestras vidas, ¿cómo podríamos intentar sacar el máximo provecho de nuestra vida en caso de que no estemos contentos con ella? El protagonista de la historia es una mujer que acaba de ser asesinada. Cuando ella y algunos otros espíritus del cementerio se enlazan todos juntos en una sola entidad, empiezan a competir entre ellos por hacerse con el control del cuerpo con la intención de cerrar todos los comienzos de las situaciones sin finalizar que habían escogido experimentar cuando estaban vivos y que se terminaron truncando con su muerte. Ese Everyman, la entidad, es un vehículo que pueden utilizar para hacerlo. Es como si tuviesen una segunda oportunidad.

Windham: Parece que es un tema recurrente en tus cómics. En “Dead Air” aparecía un hombre que se encuentra con otro mundo después de un desastre mundial. Incluso aunque es un poco más comercial, “Citizen Nocturne” está protagonizado por un vampiro muerto. Por su parte, en “The Everyman” regresa una especie de brujo bajo la forma de un hombre, y en Madman podemos leer la historia de un cadáver reanimado. ¿Por qué siempre surge una temática similar, Michael? ¿Estás interesado en la vida después de la muerte?

Allred: Muchísimo. Soy alguien que está bastante hecho polvo. Puede que sea por culpa de mi educación, aunque realmente no sé de dónde proviene esa sensación, pero me encuentro desgarrado entre vivir mi vida al límite y tomar decisiones que respondan a mis propios términos éticos. Así que mi gran pregunta personal es la siguiente: ¿hay vida después de la muerte? Y si es así, ¿qué necesitamos hacer ahora para que esa vida sea la mejor posible? Si el caso es al contrario y no hay vida después de la muerte… ¿deberíamos vivir nuestras vidas tan intensamente como nos resultara posible? De esa pregunta es de donde proviene todo, de esa gran pregunta: ¿Qué es la vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué se supone que tenemos que hacer con nuestras vidas? ¿Deberíamos concentrarnos en el momento y vivir intensamente? ¿Hasta qué punto debería preocuparnos el futuro? Y en cuanto a nuestras relaciones personales… ¿dónde se puede dibujar la línea de separación entre nuestra capacidad de influir en los demás y acatar nuestras propias creencias? ¿Deberíamos hacerles estas preguntas a otras personas con la intención de desarrollar nuestras propias creencias? ¿Cómo sabemos que algo es verdad cuando escuchamos el razonamiento de alguien? Y podría seguir y seguir con muchas preguntas parecidas. Son las grandes preguntas acerca de nuestra existencia. Sencillamente no puedo obviarlas, pero por lo menos en Madman he sido capaz de romper con esa angustia existencial, con esa obsesión, y he podido empezar a divertirme con el personaje.
Windham: Ciertamente, “The Everyman” parece una historia mucho más obsesiva que Madman, porque obviamente éste último está más cerca de lo que podría ser un cómic de aventuras. Creo que escribiste el guión de “The Everyman” antes de Madman Adventures, ¿no es cierto?

Allred: Claro.

Windham: ¿Hay algún motivo por el que no hayas continuado con “The Everyman”?

Allred: Claro, la razón principal fue que Epic no promocionó demasiado el cómic, sólo estaban interesados en editar un “one-shot”. Bernie Mireault (que hizo conmigo el tebeo) y yo queríamos continuar con la saga. Se me ocurrió la idea para esa historia, y entonces empezamos a darle vueltas los dos (ese es el motivo por el que en los créditos no se especifique quién es el responsable del guión y del dibujo, o del entintado y del coloreado. Simplemente aparece “Mike y Bernie”.) “The Everyman” surge de un esfuerzo equivalente entre ambos. Teníamos la intención de que fuese una serie de continuará, en la que en cada número, un nuevo espíritu controlaría el cuerpo principal, pudiendo ofrecer así diferentes historias. No había límite de hasta dónde podríamos haber llegado, porque la trama dependía del personaje que habitaba el cuerpo. Así que era una serie que estaba conducida por el personaje, pero finalmente nos quedamos bastante chafados cuando se negaron a continuarla.

Windham: Con Madman retomaste el personaje de Frank Einstein que habías presentado en la historia “For The Record”, de “Creatures of the Id”.

Allred: Claro.

Windham: En Grafik Muzik también volviste a retomar algunos personajes (Calvin Lennox e incluso a Max Morrisey.) ¿Fue porque después de observar deliberadamente tu trabajo anterior te preguntaste cuál de los personajes encajaría mejor en el molde de Madman? ¿O fue más bien porque Frank Einstein te empujó en esa dirección?

Allred: Realmente todo empezó con la ciudad, Snap City, en donde se entremezclaban todos esos personajes y géneros (historias “hardboiled” y misterios policíacos y romances.) Me gustan los antiguos cómics “románticos”, y también me gustan muchos elementos de terror y ciencia ficción, y quería tener la oportunidad de poder usar todos esos géneros a la vez. Esa es la razón de que en Grafik Muzik apareciese una serie titulada “Ghoulash” (arrojé todo a una cazuela como si fuese un goulash, e incluí el elemento fantasmal [ghoul], y de eso trataba la temática del primer guión.) Así que empecé a construir a partir de ese punto. Quería tener esa especie de mundo, uno donde pudiese ocurrir de todo, donde pudiese tener lugar cualquier tipo de historia, dependiendo del personaje que utilizase en un momento determinado. Aparte de todo esto, el personaje que más me gustaba era Frank Einstein, porque es como un crío (tiene buenas intenciones, aunque es capaz de hacer cosas que pueden ser sorprendentes, cosas violentas y desagradables… además de algunas otras cosas más amables. Me lo imagino como alguien de muchas facetas. En el fondo su naturaleza es dulce y leal, fue el primer personaje al que le cogí cariño. Cuando lo retomé, me dije: “¿Qué quiero hacer con él realmente? ¿Qué podría hacer para que mi obra no tuviese ese tono “artie-pedorro”? Y me pareció que vestir a Frank con el traje de Madman era la elección perfecta.
Windham: ¿Has tenido en cuenta personajes “cliché” del campo de los superhéroes u otras influencias con las que hayas podido ir modificando a Madman? ¿Algún dibujante en concreto o algún personaje?

Allred: Por supuesto. Una de mis series favoritas, si no la que más me gusta de todas, es el Plastic Man de Jack Cole. Ese material es muy actual. Lo que logró hacer el autor logró durante esa etapa es magnífico. Adoro esa obra. Hay un montón de cosas que me gustan. A pesar de que en realidad no se puede enmarcar en el mismo género, el Johnny Comet de Frazetta tenía una especie de tono aventurero. Es un trabajo que me apasiona. Me gusta un montón Tintin. También el Spirit de Eisner y la obra de Moebius, porque algunos de sus personajes aparecen vestidos de forma muy extraña. Hay algunos más. Me encanta lo que logran los hermanos Hernandez en Love & Rockets cuando eligen el género super-heróico.

Windham: ¿Hay algún aspecto de los superhéroes que hayas intentado ignorar de forma deliberada?

Allred: Claro. Todo ese aspecto enmarañado del continuará. Y la ultra-oscuridad.

Windham: El Madman Oscuro.

Allred: [Risas.] La verdad es que no podría soportar toda esa tremenda oscuridad sin aflojar la presión un poco. Porque es como una canción de un solo acorde. Hay un montón de títulos que parecen tener la actitud de “cuanto más duro es el personaje, mejor es el título”, y los disfraces y conceptos que aparecen en ellos no tienen ninguna profundidad. Me gusta cuando puedes saber cómo será capaz de reaccionar un personaje ante una situación concreta, porque significa que conoces bien al personaje. De eso es de lo que realmente deberían tratar las historias (necesitas incluir a los personajes y relacionarlos entre sí durante la trama, para que formen parte de ella, para que tomen partido en lo que ocurre en la historia.) Con sólo mirar todos esos trajes voladores sin fin… me entra dolor de cabeza.

Windham: [Risas.] De acuerdo. Hasta ahora, de Madman hemos podido ver una serie de tres números coloreada en dos tonos, y luego tres números más a color. Aquello lo editó Tundra, después estuviste en Kitchen Sink, y ahora te vas a mudar a Dark Horse Comics. ¿Puedes decirnos por qué se han ido produciendo todos estos movimientos?

Allred: Cuando estaba trabajando en Europa y decidí dedicarme al cómic a tiempo completo, me mudé a Oregon con mi familia porque era mi lugar de nacimiento y había allí pasado la primera etapa de mi vida. Además, en realidad me encanta Oregon, así que me parece que era la elección natural. Felizmente, Dark Horse tiene allí su base, y ellos fueron muy amistosos conmigo cuando llegué de nuevo, así que al principio de mi etapa en los cómics a todo color, conocí y me cayó bien y empecé a confiar en Mike Richardson. Además, he pasado muy buenos momentos saliendo de marcha con los colegas de Dark Horse. Después de la situación con Kitchen Sink / Tundra, varias empresas diferentes me empezaron a ofrecer publicarme (había bastante curiosidad sobre lo siguiente que iba a hacer con Madman) y Dark Horse hizo la mejor, la más conveniente, la oferta más jugosa. Lo mejor de mi estancia en Tundra fue trabajar con Kevin Eastman; me gusta mucho su política de “primero el creador” y estoy encantado con lo que había logrado montar de la nada, a pesar de que también me encantase Kitchen Sink, (no tengo nada más que respeto por Denis Kitchen y por aquellos con los que estuve trabajando en esa editorial). Dark Horse era prácticamente el siguiente paso que tenía que dar, porque además me parece una editorial magnífica. Creo que mi decisión de no continuar con Kitchen resultó bastante dura, porque publican todo lo de Charles Burns, Harvey Kurtzman, Will Eisner y Mark Schultz. Después de hablar con Kevin sobre todas estas preocupaciones, me pareció como si Dark Horse me hubiese ofrecido algo que sería muy tonto no aceptar. Por lo menos sigo manteniendo una buena relación con Kevin, y he empezado otra con Denis Kitchen. Además, con ellos he podido sacar dos recopilaciones con las dos primeras trilogías de Madman y algunos proyectos especiales. Así que me siento bastante afortunado. Tuve que tomar una decisión muy difícil, pero se hizo más fácil cuando me comentaron que querían seguir teniendo una buena relación conmigo. Eso hizo que todo encajase.
Windham: En el primer número del Madman coloreado en dos tonos, el personaje le sacaba un ojo a un tío y se lo comía, y en el tercero Madman descabezaba a alguien. Aunque no me imagino a nadie que quiera alentar esas acciones [risas], creo que era más violento que cualquier cómic de superhéroes “mainstream” de los que he leído. Desde la perspectiva del lector, parece que comparado con el resto de comic books estaba fuera de lugar. ¿Qué puedes comentar sobre el nivel de violencia que querías mostrar, y sobre las reacciones de los lectores?

Allred: Me preocupaba mucho su reacción. Un montón de gente me comentó que casi no habían pasado de las primeras páginas del primer número por culpa de esa escena en la que el personaje saltaba un ojo de una cuenca, pero que estaban contentos de haber proseguido, porque con ese acto se podía aprender qué tipo de conciencia tenía el personaje, quién era y también nos dábamos cuenta de que él tampoco sabía demasiado bien quién era. En su interior se pueden encontrar partes profundas y oscuras que en los momentos más frustrantes e incontrolables salen a la luz. Me dije que era importante mostrar que podía ser alguien peligroso, que tenía esa parte de su personalidad que podía llegar a atemorizar, que podía hacer ese tipo de cosas cuando estaba lleno de rabia y frustración. También quería enseñar ese tipo de mentalidad de comic book mediante la que parece que cuando matas a un tío, no te lo piensas dos veces, simplemente reaccionas de esa forma. Una de las razones por las que Madman lleva un uniforme es porque uno de los recuerdos que le quedan es haber leído el cómic “Mr. Excitement” durante su juventud. Así que me parecía importante que se pudiesen ver ambas caras. Si eres violento, entonces serás responsable de tus actos violentos. Esa es la idea que intentaba mostrar. Además quería hacerlo justo en las primeras páginas del primer número. Hacia el final de la serie mostraba cómo alguien se podría poner violento con otra persona por culpa de cosas poco importantes. En el caso del tercer número de la serie original (cuando Madman descabezaba a otra persona), lo hacía simplemente porque le había mentido y el personaje aborrece a los mentirosos. Así que entonces tomaba la decisión moral de castigarlo. De nuevo, después se daba cuenta de lo que había hecho. Está un poco relacionado con algo que me ha sucedido hoy mismo. Estaba conduciendo por la zona de Hollywood, y empecé a pensar que cuando te quedas atascado por 219º vez, empiezas a imaginarte lo que sería sacar el corazón del pecho de la gente, te gustaría atropellarlos a lo largo de toda la autopista. Es interesante observar dónde dibujamos la línea sobre lo que podemos soportar de otras personas antes de responder. Sam Peckinpah abordó el mismo tema en “Perros de Paja”, en donde Dustin Hoffman interpretaba a un matemático de mediana edad que era empujado una y otra vez hasta el límite, para finalmente convertirse en alguien totalmente desapegado de la realidad y descubrir sus instintos violentos. Supuestamente está defendiendo a su casa y a su esposa, pero podemos ver que al final empieza a regocijarse en la atracción que le suscita la violencia. ¿De dónde provienen los límites morales? No digo que yo haya tenido mucho éxito mostrando todas esas ideas, pero siempre he intentado ser sutil con las cosas que incorporo en mi obra, para que la gente reflexione sobre ellas y tome sus propias decisiones. Algunas personas suelen pillar lo que les intento comunicar (he recibido algunas respuestas optimistas). Otros se quedan completamente helados, y es entonces cuando siento que he fallado miserablemente, cuando pienso que en realidad en los comic books no hay espacio para este tipo de cosas. Volviendo sobre Madman Adventures, tomé la decisión consciente de crear un cómic que fuese para todas las edades. Definitivamente quiero que mis cómics funcionen a muchos niveles. En el último número de Adventures un personaje era asesinado de forma muy violenta y yo dejaba claro, al menos creo que lo hacía, que no era un ser humano. No he recibido ningún tipo de reacción todavía, así que no sé qué pensar. Supongo que estoy intentando luchar contra mis propias limitaciones y con lo que creo que me parece o no apropiado.
Windham: Entonces, ¿el Madman que va a editar Dark Horse también está pensado para todos los públicos?

Allred: Esa es la intención. Estoy intentando no ponerme ninguna barrera en esta etapa de mi vida, porque me fijo en cómo van creciendo mis hijos y quiero crear algo con lo que podamos divertirnos tanto ellos como yo. No veo que se puedan encontrar demasiadas obras pensadas para todos los públicos. Esa es la dirección en la que estoy intentando empujar mi trabajo. Espero tener éxito, no porque sienta que haya necesidad de que exista algo parecido, sino porque realmente es lo que quiero hacer en este momento.

Windham: Además has tomado la iniciativa y también te has empezado a centrar en el merchandising de Madman: existen desde planeadores de madera de balsa hasta yo-yos. ¿Era algo que tenías pensado con anterioridad, desde la época en la que se editó la primera colección, o está relacionado con tu interés personal por los juguetes? Nunca había visto que se editasen a tanta velocidad tantas cosas divertidas relacionadas con un personaje. ¿Fue algo que te sugirió alguien o lo has impulsado tú mismo?

Allred: Cuando tomé la decisión de crear un personaje con disfraz, repentinamente dejé atrás un montón de presión. Antes sentía que mi obligación como historietista era promover el progresismo en el cómic, hacer obras autobiográficas o dramas humanos que pudiesen ganar el Pulitzer o lo que fuese. Cuando decidí hacer un personaje uniformado, todo se volvió mucho más sencillo. Toda mi nostalgia por mi infancia y por lo que me encantaba cuando era un chaval volvió de nuevo a mi vida. Mi mayor influencia fue lo divertido que me resultaba de niño ver la serie original de televisión de Batman. Había todo tipo de merchandising del personaje, desde gomas de borrar hasta plastilina, lanzadores aéreos, y marionetas y pistolas de agua. Batman estaba por todas partes y hacía que todo fuese mucho más divertido, podías leer el cómic y ver la serie de televisión, etc. Así que me dije, “eso es lo que quiero hacer. Quiero un cómic que sea divertido y que dé una sensación de arte pop. Mi intención era disfrutar un montón, así que también quería todo tipo de baratijas relacionadas con la serie. Sencillamente, todo es más divertido si puedes jugar con lanzadores aéreos y tienes cajas para llevar el almuerzo al colegio y bolígrafos y pósters, y marionetas para los dedos y postales y frisbees. También resulta muy divertido diseñarlo todo (me encanta diseñar cosas y pensar en las nuevas. ¡Y mis hijos lo devoran con los ojos!) Me anima a seguir intentando hacer cosas nuevas. Por lo que podría estar haciendo esto para siempre.
Windham: Entonces… ¿llegaremos a ver alguna vez una película o el móvil de Madman?

Allred: ¡Seguro! Empezaré a trabajar en ello mañana mismo. [Risas]. Nunca es tarde.

Windham: Me gustaría retomar el tema de Madman, pero antes será mejor charlar sobre tu trabajo en Vertigo. Primero hiciste The Geek, que estaba guionizado por Rachel Pollack, y también trabajaste en un guión de Peter Milligan, una historia de Shade para Vertigo Jam. ¿Te proporcionaron los guionistas o la editorial el guión completamente acabado?

Allred: Claro, esos dos guionistas, y también Neil Gaiman para Sandman. Eran muy concisos. Descripciones de las viñetas, argumentos completos, también dejaron un pequeño espacio para mis ideas. Pero en la mayor parte de los casos creo que todos nos quedamos bastante contentos con los resultados obtenidos.

Windham: Relacionado con tu trabajo para los títulos de Vertigo, ¿prefieres trabajar a partir de un guión completo de otro guionista o en uno tuyo? En Madman, ¿guionizas todo al empezar o haces que todo vaya encajando según va avanzando la trama?

Allred: Primero guionizo todo muy por encima, hago una descripción en términos generales, un argumento, y luego empiezo a dibujarlo, y es entonces cuando me doy cuenta de que hay cosas concretas que van a cambiar según estoy trabajando en ellas, es algo de este trabajo que me parece bello en sí mismo. No tengo que llamar a nadie para preguntarle si le parece bien que cambie algún aspecto del guión. Me topo con cosas que me había perdido en un principio o con otras que puedo añadir en ese momento con la intención de dar una profundidad mayor a la trama. Me parece bien ser mi propio jefe. También suelo divertirme mucho cuando colaboro con alguien, y cuando lo he hecho, he aprendido un montón de cosas útiles que incorporar en mi propia obra, pero si tuviese que elegir, elegiría siempre hacer mi propia obra. Resulta bastante satisfactorio. Sé lo que tengo en la cabeza, y sé cuando he tenido éxito traspasándolo a la hoja con mis propias manos. Cuando he colaborado con alguien nunca he estado completamente seguro de haber tenido éxito al dibujar lo que ellos esperaban que dibujase.

Windham: ¿Hay algún otro guionista o personaje que sea propiedad de una compañía con los que te interesaría trabajar o con los que ya lo hayas hecho?

Allred: En realidad no. Los personajes que me gustan suelen ser la visión personal que su creador ha puesto en ellos. Por ejemplo, Will Eisner con su The Spirit, o Jack Cole en Plastic Man, o Alex Toth en El Zorro. He visto algunos intentos de retomar el trabajo de otra gente que han tenido bastante éxito y otros que lo han tenido menos. El único personaje que creo que realmente podría considerar hacer alguna vez sería Batman, y lo haría por razones puramente nostálgicas. No hay razón alguna para que quiera hacerlo. No hay nada que se pueda decir del Cruzado de la Capa que no se haya dicho antes. Sencillamente querría hacer mi propia versión para satisfacer al niño que hay en mí.
Windham: ¿Y por qué no Plastic Man?

Allred: No podría hacer Plastic Man, no podría hacer toda una historia del personaje. Creo que es porque lo que hizo Jack Cole es magnífico. Plastic Man es Jack Cole, así como Love & Rockets son los hermanos Hernandez. Como mucho, haría un “pin-up” o algo parecido. Creo que siempre me ha gustado ver las interpretaciones de otros dibujantes. Cada portada de Madman está hecha por un dibujante diferente. Son bastante explosivas.

Windham: ¿Qué podremos ver próximamente en el título de Madman? ¿Será ilimitada la próxima serie de Dark Horse?

Allred: La he planeado de esa forma. Me he prometido que intentaría sacar 101 números de forma bimensual. Ya veremos si realmente lo consigo o no. Se llamará Madman Comics, será bimensual, y veremos más a los habitantes de Snap City. Utilizaré a Madman como una excusa para poder ver al resto de personajes. De nuevo, espero poder jugar con varios géneros y hacer que colisionen con Madman para ver qué ocurre. Me lo estoy pasando muy bien y espero poder mostrar ese espíritu en la colección, quiero que la gente se dé cuenta de ello cuando esté leyendo el cómic y que pase un buen rato. ¡Y espero que eso sea todo! Estoy muy entusiasmado. Siento como si el concepto creciese en cada nuevo número y no hay ningún lugar que no pueda visitar. Sé que como dibujante y guionista tengo un largo camino que recorrer, pero si cada número es mejor que el anterior, entonces seguiré adelante. Hay otras cosas que he planeado hacer en mi carrera, no todas están relacionadas con Madman. En cuanto responda a las respuestas que estoy buscando con el personaje, me moveré hacia otro lugar. Pero mientras tanto, llevaré hasta el final lo que tengo planeado.
Windham: ¿Eso significa que existe un final? [Risas].

Allred: Claro, definitivamente habrá un final donde se responderán todas las preguntas. Creo que lo tengo claro en un 80%. El resto de respuestas se irán respondiendo a medida que continúe la serie. Aparte de eso, supongo que existe el riesgo de que me cataloguen como el dibujante que hace Madman, así que creo que después de haber completado Madman haré alguna otra cosa. Será todo un desafío. Puede que explore algunos otros aspectos de mi dibujo, o puede que me meta en otro medio, ya veremos qué ocurre. Pero por lo menos para el futuro cercano, sé que los cómics siguen siendo mi medio favorito de expresión.

miércoles, 25 de julio de 2012

CHICKEN SNAKE: VOODOO BLUES-CHEDELIC



Chicken Snake: Voodoo Blues-chedelic.
Entrevista realizada por Michael Limnios, 2012, (capturada en BLUES GR, traducida por Frog2000)

ChickenSnake fue fundado durante la primavera de 2009 por el legendario músico, productor e ingeniero de sonido Jerry Teel (Honeymoon Killers, Boss Hog, The Chrome Cranks, Knoxville Girls, Little Porkchop, Jerry Teel & The Big City Stompers) y su compañera-compositora y esposa Pauline Owens-Teel (Jerry Teel & The Big City Stompers).

En cuanto consiguieron salir de las embarradas orillas del Mississippi, los Teel regresaron a Nueva York desde Nueva Orleans con más de una “historia para contar”. Cada canción refleja una página de esa ilustre historia. Auténticos relatos sobre la vida, el amor, la angustia, el asesinato y el veneno.

Su primer disco, LUCKY HAND, se grabó en 2010 en NYC y fue editado en Europa a través de BEAST RECORDS (Francia). El disco contaba con Josh Lee Hooker, Nicholas Ray, Danny Hole, Jack Martin y Bob Bert. Su más reciente grabación, TROUBLE ON MY DOORSTEP, se grabó en Brooklyn, NY, durante el pasado verano de 2011. Los Teel, junto con Josh Lee Hooker, Nicholas Ray y Danny Hole han escrito un nuevo capítulo repleto de maldiciones y encantamientos, patas de pollo, Juju, y diablos y santos para tu placer auditivo.

Jerry Teel se mudó de Alabama a NYC con un banjo bajo el brazo en 1980. Poco después empezó su larga carrera tocando con muchas de las bandas del Lower East Side de New York. Jerry fue el propietario durante décadas del estudio de grabación The Funhouse, en la esquina de 4th Street con la Avenida B. En dicho sitio grabó, produjo y fue el ingeniero de sonido de unas cien bandas. The Funhouse se mudó a New Orleans en 2003. Jerry grabó a un puñado de bandas antes de que el Mítico Mississippi se apropiase de su estudio y de su casa en un sacrificio terrible. Ahora, Jerry & Pauline se han asentado en las montañas de Virginia. Mientras que con esto añaden un elemento del resplandor de la luna sobre la selva virgen, Josh, Danny y Nick proveen de la mugre y suciedad de NYC a la olla hirviente asentada en las profundas raíces retorcidas y las ramas quebradas que empujan el mejunje de blues, whisky y pecado hacia las profundidades.

¿Cuándo fue la primera vez que deseasteis involucraros en la música y quiénes fueron vuestros primeros ídolos?

(Jerry): La primera vez que tuve ganas de tocar fue en el Instituto. Mis primeros ídolos fueron The Rolling Stones. Los Stones me llevaron a conocer a Chuck Berry, Bo Diddley, Muddy Waters, Howlin' Wolf. Simplemente partí desde ellos. Más tarde los Cramps harían algo parecido.
(Pauline): La primera vez fue cuando mi marido me preguntó si quería tocar. Siempre me he sentido cómoda siendo sencillamente una aficionada a la música. Pero me gusta crear música y escribir canciones con Jerry. Me lo paso verdaderamente bien. Mi primer ídolo fue Elvis Presley. Mi padre era un gran fan de los Sun Studios, así que crecí con pan de maíz, sopa gumbo y Elvis.

¿Cuál fue el primer concierto al que fuísteis y la primera canción que aprendísteis a tocar?

(J): Mi primer show importante y que me dejó una profunda huella fue el tour de “Exile on Main Street” de los Stones. La primera canción que aprendí a tocar fue "Visions of Johanna" de Dylan, con una guitarra acústica. Con una eléctrica, “Human Fly”, de The Cramps.
(P): El primer concierto al que asistí fue en el salón de mis abuelos. Mi familia se reunía cada mes y se sentaban en esa habitación con violines, banjos, guitarras y botes de conservas rellenos de Wild Turkey. La primera canción que aprendí a tocar con una acústica fue "Have you Ever" del gran Charlie Feathers. (Pero he estado cantando desde el mismo momento en el que nací.)

¿Qué es lo que caracteriza el sonido de Chicken Snake? ¿Cómo describiríais la filosofía musical de Jerry & Pauline?

(J): Para mí, el sonido es jungla Voodoo con gruñidos psicodélicos. Mi filosofía es: piensa profundamente, pero toca bien suelto.
(P): Disonancia que se convierte en armonía, los huesos de un gato negro tamborileando en un tambor, dios y el diablo peleando hasta la muerte. Mi filosofía es que simplemente te lo has de pasar bien, y debes dejar que salga la magia.


Jerry, cuéntame cómo empezó Chicken Snake. ¿Cómo elegiste el nombre y dónde empezó todo?

El nombre es el de una canción de los Big City Stompers y la inspiración para esa canción proviene de una historia que Pauline me contó sobre su infancia en los pantanos de Louisiana. Empezamos la banda cuando estábamos viviendo en NYC. Pauline y yo escribimos algunas canciones y llamamos a nuestros amigos para que tocasen en el disco. Finalmente terminó convirtiéndose en Chicken Snake.

¿Tenéis algún buen recuerdo relacionado con Chicken Snake que queráis compartir con nosotros?

(J): Para mí fue el hecho de conocer a Garth Hudson. Nunca olvidaré cuando tocamos con él y The Sadies en NYC.
(P): Demasiados como para mencionarlos…

¿Cómo describiríais vuestro contacto con la gente cuando estáis sobre el escenario?

(J): Acércate un poco más, pilla el “groove” y pasa un buen rato.
(P): Mira a todo el mundo directamente a los ojos y haz que sientan profundamente lo que estás cantando. Me encanta conectar.

¿Cuál ha sido el peor momento de vuestra carrera con el grupo y cuál el mejor?

(J): El mejor fue cuando toqué con The Gories en el Bowery Ballroom de NYC. El peor es cualquiera en el que no escuchase bien lo que estaba pasando. Eso hace más difícil tocar con el resto de la banda y se supone que eso no debería ocurrir.
(P): Todo ha sido magnífico... Me encanta compartir el escenario con mi marido y nuestros amigos... Creo que tocar con Garth Hudson fue algo maravilloso.

Jerry, ¿Tienes algún recuerdo de tu “tránsito” entre Alabama y NY que quieras contarnos?

La mayor parte del tiempo que estuve viviendo en Alabama estaba ocupado creciendo y aprendiendo lo que se supone que no tenía que aprender. Me sentía como un alienígena. Cuando finalmente me mudé a NYC, sentí que eso es lo que necesitaba hacer para montarme mi vida. Ahora sé que cada lugar en el que he estado viviendo me ha hecho ser quien soy. Después de NYC, la época que pasé en New Orleans tuvo una enorme influencia sobre mi persona y mi música.

¿Tienes alguna historia divertida sobre la que poder hablar de la época de los grupos del Lower East Side  de New York?

Oh tío, la mayor parte del tiempo todo fue muy divertido, aunque no supiese lo que estaba haciendo porque casi siempre estaba en un estado alterado. Me acuerdo de aquella vez que era mi cumpleaños y me caí de la furgoneta y me rompí la mano. Eso fue con Knoxville Girls. El siguiente concierto lo toqué escayolado. Fue algo bastante divertido.

Sobre el estudio de grabación “The Funhouse”… ¿cómo surgió? ¿Recuerdas algo interesante de la época en la que te dedicabas a grabar a grupos?

The Funhouse empezó cuando estaba en The Honeymoon Killers. Alquilé un local para ensayar. Otros grupos del Lower East Side ensayaban también allí para ayudarme a pagar el alquiler. Siempre estaba haciendo grabaciones sencillas, pero cuando empecé a tocar con Chrome Cranks, cerré el espacio de ensayos y empecé a grabar a tiempo completo. Hubo un montón de momentos divertidos y muchas bandas muy “cool”. Para mí, el momento más excitante fue cuando grabé a Patti Smith. Fue una pequeña sesión, un “spoken word” con guitarra ruidosa, pero fue algo muy “cool”.

¿Cuál es la diferencia entre un productor y un músico? ¿Qué es lo que caracterizaba el sonido que se conseguía en The Funhouse studio?

No sé, para mí músico y productor es más o menos lo mismo. Yo lo escucho todo tal y como debería sonar una vez que se añaden instrumentos y efectos. Ciertas canciones tienen un sonido muy distintivo a la hora de transmitir dicho sonido. La atmósfera es muy importante. Nunca me ha gustado que algo suene muy pulido o sobre-producido. Me gusta que suene real.

¿De quién habéis aprendido la mayoría de secretos del blues?

(J): De John Lee Hooker y Howlin' Wolf aprendí que está bien sostener un acorde, siempre y cuando le siente bien a la composición.
(P): La mayoría lo he aprendido de gente como Jessie Mae Hemphill y Bessie Smith.. Sencillamente enrróllate con lo que te gusta y di lo que tengas que decir.


¿Qué significa el BLUES para vosotros y qué es lo que os ofrece?

(J): El blues es auténtico, nada superficial. Es movimiento.
(P): El blues es magia mojo, lágrimas de cocodrilo, y que tu nena se fugue con tu mejor amigo. Me ofrece frases como "Las cosas podrían ser mucho peor."

¿Cuáles son vuestros músicos de blues favoritos, tanto antiguos como actuales? ¿cuál es el último disco que habéis comprado?

(J): Mi favorito de los antiguos podría ser Howlin' Wolf o Mississippi Fred McDowell, y de los nuevos, aunque hayan fallecido, son RL Burnside, Junior Kimbrough y Jessie Mae Hemphill. El último disco que he comprado ha sido "Wolf's at The Door - lost recordings from the spirits for the South".
(P): Mis favoritos pueden ser Little Walter, Jessie Mae Hemphill y Skip James. El último disco que me he comprado fue la reedición de "Feelin' Good ", de Jessie Mae Hemphill.

Jerry, ¿cómo ha ido cambiando el negocio del blues a lo largo de todos estos años desde que tú empezaste en la música?

Bueno, los verdaderos músicos de blues nunca han hecho mucho dinero. Ni tampoco han tenido muchas oportunidades de cambiar su situación.

Algunos estilos musicales pueden ser modas pasajeras, pero el blues siempre está con nosotros, ¿por qué creéis que es así? Pedid un buen deseo sobre el BLUES.

(J): El blues es algo real, es crudo, sucio y trata sobre los sentimientos. Me gustaría que estuviese para siempre.
(P): El blues es importante porque a veces, todo el mundo tiene la oportunidad de “coger” el blues.

¿A qué personalidad del mundo de la música te gustaría conocer? ¿Cómo sería pasar un día con Roky Erickson?

(J): Me encantaría conocer alguna vez a Hubert Sumlin. Parece un buen tío y me encanta su estilo a la guitarra. También me gustaría hablar con Skip James acerca de por qué el diablo pilló a aquella mujer. Podría pasar un día con Roky lavando mi ropa, viendo girar el tambor de la lavadora y comiendo trozos de chocolate. Y tal vez disfrutásemos de una sesión a medianoche de "Night of the Demon” (“La noche del demonio", Jacques Tourneur, 1957)
(P): Me gustaría mucho conocer a Robert Johnson en aquel cruce de caminos y ver cómo conversa con el diablo, y luego ir a bebernos unas “root-beers”. Me gustaría pasar el día con Roky escuchando viejos discos. Charlaríamos sobre alienígenas mientras nos comemos una enorme olla de gumbo casero.

RUTA 66, NUMERO VEINTINUEVE



Ruta 66, NUMERO VEINTINUEVE (Mayo, 1988)
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“En los primeros ochenta, Madrid es el paraíso ideal tanto para mediocres como para falsificadores o como para genios. Todos querían apuntarse al carro de la originalidad. La verdad es que poca gente podía irse a Londres, mirar, volver a España  y, después, opinar. Si esto hubiera ocurrido, probablemente ahora no se hablaría de la “movida madrileña”. Pero el Sr. Gasca no es tonto. A través de sus gafas de culo de vaso aprende un poco de marketing y publicidad con Alaska y los Pegamoides. En Ejecutivos Agresivos conoce el éxito efímero, el contacto con el (gran) público y el contacto también con la estupidez nacional generalizada en cuatro paredes que se hartan de llamar la “caja tonta”.”

Manolo D. Abad recupera a Derribos Arias en este Ruta número 29. Dicha sección de "Flash Back" viene acompañada por, entre otros, The Fleshtones, Saints, Wire, la ficticia batalla Al Green vs. Sam Cooke, o John Fogerty charlando sobre Creedence Clearwater Revival.



Nota: es necesario utilizar Google Chrome para poder bajar el archivo.

lunes, 23 de julio de 2012

ENTREVISTA CON MIKE ALLRED EN THE COMICS JOURNAL (1 de 2)

Entrevista con Mike Allred en The Comics Journal 164, Diciembre de 1993. Traducida por Frog2000.

*** Entrevista en Anarchy Music, traducida por Entrecomics.

En 1988 Michael Dalton Allred hizo aparición en el medio del cómic virtualmente de la nada con una novela gráfica titulada “Dead Air” que era publicada por Slave Labor Graphics. Tan sólo cinco años más tarde recibió el Harvey Award a la Mejor Nueva Serie de 1992, gracias a una “limited serie” de tres números publicada por Tundra y titulada Madman. A lo largo de su carrera también ha puesto en pie la serie de corta vida Graphique Musique y Grafik Muzik para Slave Labor y Caliber respectivamente, y ha colaborado con Bernie Mireault en el one-shot de Epic “The Everyman”, y con Neil Gaiman, Peter Milligan y Rachel Pollack en varias historias para el sello Vertigo. Después de continuar con éxito la serie Madman con otra serie a todo color (Madman Adventures) coloreada en dos tonos para Tundra/ Kitchen Sink, Allred se ha llevado su creación más popular a Dark Horse para su novísima encarnación titulada Madman Comics, un título que Allred desea que prospere durante muchos años.

Esta entrevista está divida en dos partes. La primera está realizada por Carole Sobocinski, antigua editora del Journal, y se concentra en la historia personal de Allred y en las raíces artísticas de su dibujo. La segunda parte está realizada por Ryder Windham, antiguo editor de Eros Comix y editor actual de Dark Horse, y se concentra en los contenidos que pueden encontrarse en la obra del autor y sus intenciones implícitas, así como en la problemática de la violencia y las recompensas del merchandising.
PARTE I: ESTA ES LA HISTORIA DE MI VIDA

Carole Sobocinski: Por favor, empieza contándonos un poquito cuáles son tus antecedentes. ¿Cuándo y dónde naciste?

Michael Allred: Nací en Roseburg, Oregon, el 19 de Enero de 1962. Así que ahora que lo sabéis, apreciaré mucho que me hagáis un regalo en mi próximo cumpleaños. Soy el hijo de Dale y Rae Belle Allred. Mi padre fue y sigue siendo un psicólogo retirado en la actualidad que estuvo trabajando en el VA Hospital.

Sobocinski: ¿Fue una influencia para escoger un título como Madman?

Allred: No. Bueno, quizá de forma subconsciente, pero yo ni siquiera sabía a qué se dedicaba hasta que cumplí los diez años.

Sobocinski: ¿En serio?

Allred: Claro, solía escuchar a la gente llamándole Doctor Allred, pero en realidad no me preocupaba demasiado. Lee, mi hermano mayor, era el que compraba cómics en la familia, o por lo menos obligaba a que papá o mamá nos comprasen los tebeos. Así que muchas de mis primeras lecturas fueron en su mayor parte resultado de sus gustos.

Sobocinski: ¿Cuántos años tenía?

Allred: Bueno, Lee era dos años mayor que yo. Pero mis gustos pronto fueron los míos. Alrededor de mis diez años, mis padres se separaron. Mis hermanos mayores y menores se marcharon con mi mami a vivir a Utah. Yo me quedé con mi papá en Oregon. Era una vida del estilo de la que aparece en “Courtship of Eddie´s Father” (Buscando novia a papá), porque yo llevaba mujeres a casa para que las conociese mi padre...

Sobocinski: ¿En serio solías hacer eso?

Allred: No, pero quería tener una nueva mamá. Mi mami se volvió a casar y tuvo dos hijas de su segundo matrimonio. Entre nosotros se metió una cuña que supongo que fue por varias razones, pero especialmente porque estaba haciendo frente a mi pubertad y al período salvaje de mi vida (aunque gran parte de la culpa se la atribuyo al divorcio). Durante mi adolescencia pasamos por una verdadera mala racha, pero ahora ella es como mi mejor amiga. En realidad me siento muy cercano a ella. Tristemente, una de las razones de ese reencuentro se produjo por el fallecimiento de su segundo marido hace unos años, por culpa del cáncer. Tampoco es que me hubiese llevado demasiado bien con él. Él me consideraba una especie de “chico urbanita”, mientras que él era como un ranchero del tipo John Wayne. Siempre que nos encontrábamos, intentábamos matarnos uno al otro a base de pullas. Pero después de convertirme en adulto y de casarme y tener hijos, desarrollamos una buena relación en los últimos años de su vida. Y entonces falleció. Y después, como ya no estaba, mi madre y yo empezamos a abrirnos y a entender más profundamente cómo habían ido discurriendo nuestras vidas, por lo que aplicamos toda la psicología que habíamos aprendido de mi padre para mejorar las cosas. [Risas.]
Sobocinski: ¿Te enseñó tu padre fundamentos psicológicos a medida que estabas creciendo? Me refiero a que si alguna vez te ofreció explicación sobre tus motivaciones, tus patrones de comportamiento, y alguna aplicación concreta para ciertas situaciones.

Allred: No, creo que no ocurrió nada parecido. Fue más parecido a que él estaba viviendo conmigo. Mi infancia hasta el momento del divorcio fue algo tan puro, simple y maravilloso y en plan “Leave it to beaver” [Aventuras de Pablito] como podría ser la de cualquiera. Después del divorcio las cosas se volvieron confusas. Y no es que la pubertad ayudase mucho.

Sobocinski: ¿Crees que quizá como estabas disfrutando de algo parecido a una infancia de ensueño, te produjo todo un “shock” el aviso de que se iban a separar? Quiero decir... ¿no tenías ningún indicio antes de que ocurriese? ¿Viste por casualidad peleando a tus padres alguna vez o...?

Allred: Raramente he escuchado alguna vez pelear a mis padres. Pero ahora que lo pienso, no tengo ningún recuerdo de que ellos se tuvieran mucho afecto en ningún momento. Recuerdo muy bien que un día mi hermano mayor y yo estábamos en la planta de arriba de nuestra casa, tirados en el suelo frente a una parrilla de rejilla de metal a través de la que se podía mirar la sala de estar. Lo recuerdo muy claramente, mi hermano y yo estábamos tumbados en el suelo con nuestros mentones apoyados en la rejilla, escuchando cómo nuestros padres se estaban peleando. Ese es el único recuerdo claro que tengo de que alguna vez se estuviesen peleando. Aunque no recuerdo por qué lo hacían.

Sobocinski: ¿Cómo se conocieron tus padres?

Allred: Mi papá era uno de los profesores de mi madre en el Instituto. La conoció cuando ella estaba a punto de graduarse. En realidad no creo que al prinicipio se cayesen demasiado bien [risas], pero ella era una chica de campo de Utah y él era alguien que había viajado mucho, un hombre educado, así que me puedo dar cuenta de por qué se juntaron. Mi madre era y sigue siendo una mujer muy atractiva. Así que se casaron y luego él siguió educándose, consiguiendo finalmente varios títulos. Empezaron a viajar un poco. Me parece que cuando se mudaron a Oregon llevaban casados cerca de diez años. Entonces decidieron tener hijos. Así que supongo que en la época en la que se divorciaron ya llevaban casados veinte años.
Sobocinski: ¿No te resultó duro separarte de tus hermanos? ¿Los veías a menudo? ¿Cuáles eran las circunstancias?

Allred: Bueno, mis padres se separaron justo antes de que yo comenzase a asistir al colegio y (es un recuerdo muy vívido) se nos acercaron a mi hermano mayor y a mí y nos dijeron lo que iba a ocurrir, que se iban a separar y que mi mamá se iba a mudar a Utah. Nos dijeron que teníamos la oportunidad de elegir con quién queríamos quedarnos. Mi hermano más joven, Curtis, que supongo que tendría unos cinco años, no tenía libertad de elección. Mami se lo llevó con ella. Fin de la historia. En realidad fue algo que le supuso una gran presión a mi hermano mayor. Eligió marcharse con mamá. Puede que sea una de las cosas que más tarde me harían sentir culpable, pero recuerdo que pensé que la situación sería divertida. Creía que nunca se llegarían a divorciar de verdad. Creía que sería divertido tener la casa entera para mí durante una temporada. Además hablaron de que todos nos volveríamos a reunir en Navidad y que ya verían cómo se iban desarrollando las cosas. En cuanto a la relación entre mi hermano mayor y yo, bueno, en aquella época los cómics eran lo único que teníamos en común. Literalmente, él era un genio. Era alguien brillante, lo que creo que le hizo ser antisocial durante su infancia. Uno de sus profesores de primer curso cometió el error de convertirlo en el blanco de la clase (escribió todos los nombres de los chicos en la pizarra y les preguntó si podían reconocer su propio nombre. Bien, mi hermano levantó el brazo y no sólo reconoció su nombre sino que procedió a leer los nombres de todos sus compañeros de clase muy rápido y de forma muy elocuente. Fue algo que impresionó al profesor. Empezó a hacerle varios tests. Recuerdo que em esa época mi hermano ya había empezado a leer libros de ciencia ficción del escritor Robert Heinlein y...)

Sobocinski: ¿Qué edad tenía?

Allred: Estaba en primer curso. El profesor lo apartó del resto de la clase diciéndoles a los compañeros: “Intentad pareceros más a Lee Allred. Observad bien lo que hace él.” Y los otros chicos más o menos empezaron a guardarle rencor y lo convirtieron en el “cerebrito de la clase”, así que al final tan sólo tenía uno o dos amigos.

Sobocisnki: ¿Dónde está ahora? ¿A qué se dedica?

Allred: Es informático, trabaja haciendo gráficos informáticos. También tiene cierta vena artística. Escribe relatos de ciencia ficción. Ha publicado algunos en antologías y otros sitios.

Sobocinski: ¿Y qué hay de tu hermano menor, Curtis?

Allred: Bueno, al ser más joven y trasladarse a Utah, se convirtió en el ganadero de la familia. Lo que ocurrió después del divorcio fue que papá y yo nos fuimos a Utah por Navidad, y yo seguía pensando que todos nos volveríamos a reunir en algún momento. Estábamos allí de visita y entonces sonó la puerta y aparece un tipo extraño que nos empieza a preguntar: “¿Está Rae Belle por aquí?” Era alguien que se parecía a John Wayne, estaba cubierto por completo con su mejor traje de vaquero, así que llamamos a mamá y ella le dijo que saldría en unas horas, y bueno, creo que era como una cita. Más tarde me di cuenta de que ese era el hombre con el que terminó casándose, así que se terminó convirtiendo en la razón principal de que lo empezase a odiar. Porque seguía pensando que mis padres volverían a juntarse alguna vez. Papá y yo estuvimos hablando sobre la situación mientras volvíamos a Oregon, pero entonces, en algún momento de marzo, recibí una carta de mamá con fotografías de su reciente boda. Hasta ese mismo día, creía que nunca pasaría nada parecido. Pero creo que o bien alguien me informó en algún momento de que se iba a casar de nuevo y he bloqueado el recuerdo, o en realidad no querían que yo lo supiese. Aún así me quedé bastante desolado por culpa de esas fotografías, porque tenía muchas esperanzas de que mis padres volviesen a juntarse de nuevo. De nuevo, más razones para que yo odiase a mamá y a su marido.
Sobocinski: ¿Albergaste alguna vez pensamientos en plan: “si yo hubiese elegido irme con mi madre, esto nunca habría ocurrido”?

Allred: Nunca me he arrepentido de quedarme con mi padre. Siempre me gustó tener la oportunidad de poder caminar hasta el centro (me resultaba muy confortable poder hacer cosas como ir a la “Payless Drugstore” a echar un vistazo a las baldas donde ponían los cómics.) ¿Te das cuenta de cómo intento hablar todo el rato sobre cómics? Entonces también me metí en el mundo de la música. El primer disco que me compré fue la recopilación de los Beatles de 1962-1966 con mi propio dinero, dinero de mi cumpleaños.

Sobocinski: De acuerdo, entonces te metiste en la música y...

Allred: Claro, después empecé a meterme cada vez más en el rock and roll y empecé a comprar revistas sobre el tema. Eran los Beatles quienes abanderaban al resto de bandas británicas de rock. La música inglesa siempre ha sido mi favorita. Sigo escuchando cualquier cosa de esa época: The Who, The Yardbirds, The Kinks, The Rolling Stones... Amo esa música y me siento muy a gusto escuchándola... por supuesto, además me llevó a descubrir el sexo. Después de mi décimo-cuarto cumpleaños estuve disfrutando de una actividad sexual bastante buena. [Risas.] Por supuesto, también teníamos nuestros problemas. Me convertí en alguien bastante rebelde. Era el clásico delincuente juvenil. Puede que ni siquiera hiciese nada de lo que me decía mi padre. Le hice pasar una época muy dura. Le solía decir que me quería marchar a algún sitio y entonces cogía y me iba. Luego, cuando llegaba a casa me castigaba, pero yo volvía a hacer lo mismo. El se volvió a casar. Y me costó mucho librarme de la inquina que le tenía a su esposa, que era una señora muy dulce.

Sobocinski: ¿Era ella una de las mujeres que llevaste a casa para él?

Allred: [Risas.] No. Pero cuando empezaron a citarse, solía hacer comentarios jocosos en plan: “¿Cuándo os vais a casar?”, o “¿Vas a ser mi nueva mamá?”

Sobocinski: ¿Cuántos años tenías en esa época?

Allred: No estoy seguro, doce, quizá trece años. Pero en cuanto se casaron y me di cuenta de que era algo permanente, de que ya no habría forma de que papá volviese con mamá y de que el matrimonio de mi madre con Glenn era permanente, realmente les hice pasar por una época malísima. Me estaba metiendo en serios problemas muy difíciles de manejar y que preocupaban a todo el que me conocía. Piensa más o menos lo que te imagines y ese será el problema en el que me metí. Sin embargo, todo se aclaró antes de ir al Instituto, cuando conocí a una chica que sencillamente era alguien muy puro. Su papá cantaba en un coro mormón. Como resultado, la experiencia me llevó a... Me enviaron a casa de mi tío y mi tía durante el verano, para que no estuviese en Oregon.
Sobocinski: ¿Te enviaron allí para arreglar las cosas?

Allred: Claro. Estaban intentando separarme de esa chica con la que me había empezado a ver a escondidas, así que me enviaron a Salt Like City y allí pasé por muy buenos momentos. Me sentía muy cercano a mi tía y mi tío. Algunos años antes, cuando su hija se metió en problemas similares a los míos, había tenido que venirse a vivir a Oregon, y para mí era bastante parecida a una hermana. A veces salía con ella y con su novio de marcha y solían poner programas de radio que molaban y todo eso. En aquella época tenía catorce años. Mis padres seguían viviendo juntos todavía.

Sobocinski: Entonces, cuando te enviaron a Utah para enderezarte, ¿crees que llegó a funcionar? ¿Te hizo algún bien?

Allred: Me pude incorporar de nuevo a una vida normal sin problemas. Conocí a esa chica, mi prima, con los mismos problemas que los míos, con esa familia tan próxima, feliz y amorosa, y como ella era como yo, puse especial cuidado en todo lo que estaba haciendo. Normalmente, cuando vivía con mi familia y me marchaba a las casas de mis amigos, empezaban a sospechar en plan: “¿en qué lío os vais a meter ahora?” Pero cuando estaba en casa de mi prima, sus padres no podían ser más amigables y abiertos, y sencillamente... bueno, hacían que todo pareciese tan sencillo que me cayeron muy bien, y como yo tenía bastante potencial, me hicieron darme cuenta y ser consciente de cuáles habían sido los errores que había cometido.

Sobocinski: Esa fue la primera vez que te trataron con respeto.

Allred: Es muy probable. Piensa que sencillamente confiaban en mí mientras salía a dar una vuelta con su hija. Fue la primera vez que realmente entendí lo que era el respeto y verdaderamente nunca fui con ella más allá de darnos un beso. Siempre ha supuesto como una especie de vara de medición para cualquiera de las mujeres que he conocido después. Supongo que podrías llamarla “aquella con la que me habría casado”. [Risas.] Pero ni aún así me recuperé del todo. Incluso hoy en día sigo manteniendo cierto poso rebelde. Pero además, fui muy consciente de cómo se debía tratar a la gente a partir de entonces. Mi filosofía sigue siendo la de que hay que tratar decentemente a cualquiera, y ofrecerle todos tus respetos, por lo que espero que ellos hagan lo mismo conmigo.
Sobocinski: De acuerdo. Después de salir del Instituto, ¿qué ocurrió?

Allred: Bueno, después del Instituto conseguí un trabajo como guardia de seguridad en un campamento de verano, tenía una responsabilidad bastante grande...

Sobocinski: ¿Dibujabas en esa época?

Allred: Claro, en realidad dibujaba un montón. En mi clase de arte para principiantes, el profesor me ponía pegado a una esquina con un gran caballete y sencillamente me permitía hacer lo que quisiera mientras asignaba tareas determinadas al resto de alumnos. Una de las cosas que hice en esa época fue la portada del álbum “Tarkus” de Emerson, Lake and Palmer en papel maché. Era enorme. Se podrían sentar encima tres personas. Estaba pintada igual que el disco, y después del año escolar me la llevé a casa y sigo teniéndola colgada en el baño. Después de volver de mis vacaciones de verano fui expulsado. Aparentemente habían sufrido algunos problemas con ratas. [Risas.] Me encantaba dibujar, jugar con las pinturas, amaba esculpir. Sencillamente me encanta crear cosas.

Sobocinski: Me parece muy interesante que comentes que te dejaron apartado del resto de la clase. ¿Crees que el resto de estudiantes se resintieron, o la experiencia fue mejor por ello?

Allred: En realidad fue para mejor. Mientras mi padre y yo estuvimos viviendo juntos, también tenía libre albedrío. En realidad, en un breve espacio de tiempo aprendí rápidamente cómo ser independiente. También en cuanto al tema artístico... creo que cuando eres inteligente, la presión del resto de compañeros supone una verdadera amenaza, pero si eres alguien con ambición artística, el resto de personas lo suelen celebrar. Tengo reputación de ser alguien muy artístico. Por lo que gracias a este rasgo, las chicas no me han hecho demasiado daño. [Risas.]

Sobocinski: ¡Cierto!

Allred: Claro, estuvo muy bien. Cuando empecé a asistir al Instituto estuve dando algunas clases de arte y también estuve estudiando radio y televisión. Además conocí a Laura (sigh). La conocí cuando teníamos dieciocho años. Fue asombroso. Nunca lo olvidaré. Por la colina donde estaba mi apartamento pasaba una línea de autobús, y un día, cuando iba a cogerlo para ir a mi casa, vi a la mujer más hermosa que había visto en mi vida. Lo que me pareció más excepcional fue que la miré y ella se quedó mirándome y yo me quedé avergonzado, y según estábamos caminando nos cruzamos, nuestros ojos entraron en contacto y nuestras cabezas se dieron la vuelta mientras nos seguíamos mirando. Y cuando me subí al autobús me di cuenta de que había cometido el mayor error de mi vida al no pararme y hablar con ella. Seguiría yendo a las clases durante algunos meses más y nunca volvería saber nada de ella. Tenía mucho miedo de no volverla a ver. Ese día volví a casa sin ser capaz de dejar de pensar en ella. Tres horas más tarde alguien llamó a la puerta. Fui a abrir. Y allí estaba plantada una chica preguntándome si mi compañera de apartamento, Tracey, estaba en casa. Y detrás de ella estaba Laura, la chica del autobús. Empecé a tartamudear: “Sí”, y llamé a Tracy a gritos y ella bajó y salió y empezó a hablar con la otra chica. Supongo que le habría dejado algunos discos y que se los quería devolver. Laura y yo nos sentamos mientras Tracy y su amiga estaban charlando. Parecía como que Laura acababa de quedar con la otra chica y como si la hubiera preguntado que si la acompañaba a por los discos. Mientras Laura y yo empezamos a charlar, Tracy y la otra chica, por lo que sea, salieron de la habitación. Laura y yo estuvimos escuchando algunos discos, estuvimos hablando entre nosotros y estuvimos charlando sobre el momento en el que nos habíamos visto en el autobús. La pregunté si quería salir a dar un paseo. Nos marchamos y estuvimos hablando durante toda la noche. Resulta que había nacido el 25 de Enero de 1962. Soy seis años mayor que ella. Entonces empezamos a vernos todos los días durante los siguientes siete meses, y nunca nos cansábamos uno del otro. Cada vez que quedábamos, acabábamos más tarde, y entonces decidimos: “Casémonos.” Teníamos 19 años en ese momento, y doce años después estamos mejor que nunca. Tenemos dos hijos, de ocho y seis años, y acabamos de tener una niña.
Llevé a Laura para que conociese a mi mamá y se quedó impresionada. Se quedó noqueada. Cuando acabó el año escolar, decidimos que no queríamos separarnos nunca más y que nos íbamos a casar. Así que llamamos a nuestros padres, que imaginábamos que se pondrían en contra y que dirían: “No, sólo tenéis 19.” Pero en realidad nos animaron para que siguiésemos adelante. Fue verdaderamente raro. Creo que mis padres pensaban que ella me haría mucho bien. En realidad solíamos bromear un montón con el tema, pues Laura empezó a hablar de matrimonio y dijo: “Bueno, no sabía si podía preguntártelo o no”. Por lo que nos fuimos a California a conocer a mis padres (ella es de Orange, California, cerca de Disneylandia.) Así que estuvimos conduciendo a lo largo de toda la costa y salimos por el Golden Gate, y cuando estábamos debajo del puente me puse de rodillas y le pregunté si quería casarse conmigo...

Sobocinski: Oh, ¡qué dulce!

Allred: Lo hicimos oficial. Era como un viejo romance cursi.

Sobocinski: ¿Y aceptó?

Allred: Oh, claro. Todo esto ocurrió el 22 de julio de 1981. Así que nos casamos y cursamos otro año. Como que se redujo mi tiempo artístico, porque me di cuenta de que no estaba haciendo mucho dinero, y tenía miedo de que la situación siguiese de la misma forma, y entonces conseguí un trabajo como locutor de radio en Oregon. Pensé: “¿Por qué seguir asistiendo a la escuela si ya tenemos trabajo?”. Así que dejé la escuela, volví a Oregon y me convertí en disc jockey y las cosas estuvieron funcionando bien durante algún tiempo. Entonces me di cuenta de que casi estaba en un callejón sin salida.

Sobocinski: ¿Te diste cuenta de que trabajar de locutor era un callejón sin salida o que lo era el trabajo en esa emisora en concreto o...?

Allred: Trabajar en la emisora. Sabía cómo funcionaban las cosas con el resto de trabajadores, se marchaban a encontrar mejores trabajos o eran despedidos, todo parecía bastante inseguro. No existía una situación de auténtica comodidad en ningún sitio. Pero había un trabajo... había un recluta de las Fuerzas Aéreas que solía traer anuncios a la radio y que estuvo hablando conmigo y me contó que si quería podía trabajar como locutor en el ejército y que eso sería...
Sobocinski: ¿Tuviste que alistarte?

Allred: Bueno, claro, pero piensa que lo que distingue un anuncio de otro en una emisora es si vende mucho o no. Sin embargo, lo que ocurre en el medio televisivo es que la mayor parte de las veces no tienes ni que llevar uniforme. Ni siquiera habría llegado a considerarlo si Laura no se hubiese quedado embarazada. Nuestros primeros tres años de matrimonio fueron bastante inestables y ese es el motivo por el que le aconsejaría a cualquiera que no se casara nunca a la edad de 19 años.

Sobocinski: ¿Y eso ocurrió porque fue como un período de reajuste, o por vuestra juventud?

Allred: Fue por ambas cosas, y porque siempre me han gustado las mujeres, y cada vez que veía a una chica atractiva me preguntaba “¿Habré cometido un error?, ¿debería haber esperado hasta cumplir los treinta y haberme divertido con todos los condimentos que me ofrece la vida?” Principalmente creo que ese fue el problema. Laura es una de las personas más leales que conozco y me ama de forma incondicional, y yo básicamente...

Sobocinski: ¿Te sentías como un perro?

Allred: [Risas.] Como un gilipollas. Pero en realidad soy un gilipollas educado, un perrito faldero.

Sobocinski: ¿Es esta la parte en la que debería intentar encubrir algún escándalo?

Allred: No, probablemente no. [Risas.] Pero todo eso hizo que los primeros años fuesen bastante ásperos. Siempre me encontraba preocupado... no quería estar casado durante veinte años y que luego se rompiese la relación. Estaba convencido de que, bueno, ya sabes, escuchas todas esas estadísticas de que los hijos del divorcio suelen divorciarse, y nosotros nos casamos muy jóvenes, con lo que.... Bueno, estaba demasiado convencido. Quiero decir, tenía metido en la cabeza que nuestro matrimonio no sería el último, por lo que ¿por qué no ponerle fin? Así que puede que empezase a reñir sin ninguna buena razón. Me llevó tres años reconocer que Laura no entraba al trapo, que me amaba y que no me iba a permitir joder las cosas. Y cuando por fin me di cuenta de que estaba metida en este matrimonio a largo plazo, empecé a aceptarlo.
Sobocinski: ¿Y no resultó todo un alivio?

Allred: Fue un alivio. Y entonces desarrollamos un vínculo. Era la primera vez en mi vida que confiaba plenamente en alguien, y sigo haciéndolo. Es un vínculo muy, muy poderoso. Fue entonces cuando tomamos la decisión de tener hijos. Se quedó embarazada, y entonces me entró el pánico. Me di cuenta de que ser disc jockey en Oregon realmente no era lo que quería hacer. El rollo artístico siempre estaba revoloteando cerca. Pinté y dibujé e hice esculturas y las presenté y...

Sobocinski: ¿Con qué medios trabajabas?

Allred: Trabajaba con barro, y cuando pintaba usaba acrílicos. Siempre me han gustado. Creo que nunca me puse con la tinta. Nunca hice nada con lápiz y tinta. Pintaba, dibujaba y esculpía.

Sobocinski: De acuerdo, así que entonces se te presentó esa oportunidad en la Fuerza Aérea.

Allred: Claro, así que conseguí un contrato que me aseguraba que iba a ser locutor. Tuve que hacer algunos exámenes y saqué una nota alta en lenguaje, y me ofrecieron un buen extra para que me convirtiese en intérprete ruso. Así que me animé y me fui a una academia para aprender ruso, y estuve estudiando allí durante algunos meses. La escuela de idiomas era increíblemente intensa. En una semana aprendías el equivalente a un semestre de un curso normal. Era muy intenso. Laura estaba embarazada. Teníamos un apartamento en Texas, y Laura iba a la piscina e intentaba aliviarse del calor y yo me sentaba allí con mis cascos y me llenaba la cabeza de lengua rusa. Creo que funcionó, sobre todo cuando mi deseo de aprender ruso fue aplastado... Alguien que era lingüista serbo-croata volvió para incrementar sus habilidades y aprender ruso también, y me contó de qué trataba realmente el trabajo. Me había hecho a la idea de que iba a estar trabajando en embajadas y que me iba a relacionar con grandes personalidades y que me iba a reunir con oficiales soviéticos. ¡Qué montón de tonterías! A través de ese tipo me enteré de que realmente el trabajo consistía en estar en una pequeña habitación escuchando la electricidad estática durante todo el día. Y a él le encantaba porque iba a estar sólo, y a él sí que le respetaban gracias a sus conocimientos...
Sobocinski: ¿Escuchabas la estática con la esperanza de pillar alguna transmisión?

Allred: Exactamente. Así que mis ambiciones fueron minadas de inmediato. Mis metas se vinieron abajo. Me llamaron a la oficina y me preguntaron qué es lo que iba a hacer y sencillamente les dije: “No creo que pueda hacer esto. Quiero marcharme.” Y como tenía garantizado un contrato como locutor, tenían que dejar que fuese locutor o que me marchara. Así que no conseguí el extra que pretendía [risas], porque no acabé el curso, y mi carrera en el mundo del espionaje se interrumpió de forma abrupta. Me enviaron a una escuela de locutores en Indiana, de la que, como ya tenía experiencia, acabé marchándome. Luego me enviaron a la planta de producción televisiva de la Academia de las Fuerzas Aéreas. Allí había oficiales que potencialmente iban a trabajar como relaciones públicas y eran gente que se encontraba muy a gusto delante de una cámara, solían montar sus propios programas de noticias y aprendimos con ellos cómo hacerlo. Nosotros éramos las únicas personas que se habían alistado que estábamos aprendiendo en la Academia de las Fuerzas Aéreas, aparte de las que estaban haciendo paracaidismo. También a ellos les habían alistado. Además, todo el mundo era oficial. Y eso era todo un dolor en el culo. Aprendí rápidamente a odiar a los oficiales. Además, yo odiaba la idea de llevar uniforme, y de nuevo, fue en ese momento cuando volvió a surgir mi lado rebelde. Rehusé saludar a los oficiales y me metí en problemas. Siempre podía decir que no los había visto: “Oh, tengo los ojos mal, así que no he podido ver las barras de tu uniforme.” Esa idea de dos personas que no se conocen que caminan de frente, gente que no se ha visto en su vida, e inmediatamente uno se cree mejor que el otro porque lleva cosido algo en la ropa... bueno, me parece obsceno. Así que me negué a hacerlo. Me ofrecieron un trabajo para televisión en Europa, y me enviaron a Ramstein, Alemania. Lo que hizo que Ramstein saliese a la luz fue que en un show aéreo un avión italiano colisionó contra otro y esto hizo que el avión en llamas se precipitase contra la multitud, y como todo el mundo tenía video-cámaras en aquella época, grabó un montón de material de ese penoso hecho, en donde se veía cómo la gente se quedaba atrapada por el fuego, y uno de los periodistas y locutores murió, por lo que cuando llegué todo el mundo estaba de duelo. Mi trabajo consistía en viajar hasta Europa y captar historias de interés humano para los americanos. No tenía que llevar uniforme. Me enviaron muchas veces a Inglaterra. El único país en el que no recuerdo haber estado es Italia, Así que fui a conocer Europa, y a Laura, por supuesto, raramente le apetecía ir a donde yo tenía que ir.

Sobocinski: ¿Cuando os fuisteis a Alemania estaba embarazada?

Allred: En realidad tuvimos nuestro primer hijo antes de entrar en la Academia de la Fuerza Aérea, y luego tuvimos nuestro segundo retoño durante la época en la que estaba en la Academia, más o menos a los dos meses de embarazo nos fuimos a Alemania. Lo que ocurrió fue que cuanto más los odiaba y más odiaba la idea de los rangos, más empezaron a cuidarme. Me ofrecieron alojamiento. Me daban dinero para comida y ropa. Y además me hacían sentir como que ese era mi sitio, porque era más confortable que marcharse, te hacían temer ser pobre. Era muy desagradable. Pude ver cómo un montón de personas se quedaban enganchadas, alistadas en ese agujero infernal, constantemente avergonzadas.
Sobocinski: ¿Dirías que el sistema militar fomentaba la co-dependencia?

Allred: Absolutamente, realmente lo hace. [Muchas carcajadas]. Parece una broma, pero es muy cierto. Además es algo increíblemente degradante. Me sorprende muchísimo que ese sistema siga funcionando. Todos los demás lo aceptaban tranquilamente, pero yo no podía hacerlo. La verdad, allí no tenía muchos amigos, porque la forma de vivir era aspirar a ser algo. Y yo no podía hacerlo. Pero formar parte del sistema de televisión alemán fue magnífico. El trabajo era magnífico. Las personas que conocí eran muy majas. En una ocasión me enviaron a Londres y tuve tiempo de echar un vistazo a las tiendas de cómics que había allí y encontré Forbbiden Planet, que era la tienda más grande e impresionante que había visto nunca, y allí estaban Neil Gaiman y Dave McKean haciendo una sesión de firmas. Acababa de aparecer Black Orchid, y Sandman estaba a punto de editarse. Así que esa fue la primera vez que vi a Neil. Justo antes había conocido a Charlie Custis, que me dejó unos cuántos valiosos cómics. Me prestó Sandman, Cerebus, Dark Knight Returns... Lo que más me impresionó fue que me llevase a la tienda de cómics y me prestase esos cómics, porque sabía que era dibujante. Quiero decir, abandoné los cómics para empezar a comprar discos tan pronto como se disparó mi pubertad.

Sobocinski: Claro, te habías convertido en un "adulto".

Allred: Así que Charlie me volvió a introducir en el medio. Porque no me había dado cuenta de que existían todos esos formatos y géneros tan interesantes. Nos hicimos grandes amigos porque ambos estábamos locos por el cine. Siempre íbamos a ver películas juntos y él me comentaba: “Sabes, los cómics son el medio fílmico de los pobres.” También había escrito un guión para cine porque me habría encantado meterme en el medio. Así que me llevó a esa tienda de cómics, y me fijé en que esos títulos que me estaba ofreciendo costaban cuarenta y cincuenta dólares y me sentí presionado y tuve que ponerme a leerlos. Así que lo hice, y me sorprendieron. Recuerdo empezar a leer Mister X, de los hermanos Hernandez y pensar: “este es el cómic más bonito que he visto nunca”. Estaba impreso en papel satinado y los colores… tenía un aspecto muy limpio... siempre había escuchado lo grande que era “Love and Rockets” y cuando lo vi me quedé ¡wow!, costaba demasiado dinero, pero tenía que tenerlo. Así que me lo compré. Y también escuché que había gente que había estado esperando durante dos años a que saliese la saga entera, pero yo la conseguí de un plumazo. Creo que en ese momento, “Love and Rockets” iba por el número 23. Los conseguí todos. Conseguí el primer número auto-editado en Freedonia Funnyworks, en Orange, California. Conocí a su encargado, John Koukousatkis, que tenía todo ese maravilloso material que yo nunca había visto. Su tienda está cerca de mi hogar, así que pudo observar cómo mi carrera iba evolucionando desde que era un tipo que estaba interesado en los cómics hasta que me convertí en uno que se había puesto a escribir un guión de cine y me dijo: “De acuerdo, produciré mi propia película,” y al final acabó convirtiéndose en la novela gráfica titulada “Dead Air”.
Sobocinski: ¿Hiciste “Dead Air” mientras estabas en Alemania?

Allred: Claro, primero lo empecé en Colorado Springs, y luego empecé a dibujarlo justo antes de marcharme a Alemania. No sabía hacerlo de otra forma, así que empecé a dibujar el título desde el principio hasta el final. En Colorado conocí a Steve Seagle. Había hecho Kafka para Renegade, así que me dijo: “Bueno, envíaselo a Deni.” Así que le envié todo acabado. Creo que lo que más la atrajo es que estaba completamente terminado, todo lo que tenía que hacer era ponerse a anunciarlo. [Risas.] Así que mientras estaba en Alemania seguía en contacto con Deni, y aunque ella ya se había retirado por completo del mundo de la edición, empezó a anunciar la obra. Entonces me llegó una carta de Dan Vado, de Slave Labor Graphics, en la que me preguntaba: “¿Qué tal? ¿Sigues con tu cómic?” Le pregunté si le gustaría publicarlo y me dijo que sí. Porque aunque yo no estaba muy satisfecho con lo que había hecho hasta entonces, había empezado a guionizar algo nuevo, Graphique Musique. Laura y yo habíamos estado en Paris y visitamos dos tiendas, una de diseño gráfico y otra de música, y me quedé anonadado con el nombre, “¡Qué buen título para un comic book!” Así que le dije a Dan que también estaba trabajando en ese proyecto, y me dijo que cuando finalizase el de Deni, de cuatro números, haríamos una novela gráfica y después continuaríamos con una serie. Lo hicimos y justo antes salió “Dead Air”, y Steve Seagle se dirigió directamente a Comico para hacer una serie titulada “Jaguar Stories”. Su contrato podía hacerme ganar potencialmente más dinero del que ganaba habitualmente. Eso, combinado con mi actitud rebelde y el poco respeto que le tengo a las jerarquías con las que estaba trabajando, que no beneficiaban para nada mi carrera militar, dieron como resultado que los militares estuviesen muy dispuestos a liberarme de mis ataduras con ellos. Como podía probar que tenía otro trabajo esperándome, me dejaron largarme. Era invierno de 1989. La última historia que cubrí fue una entrevista con algunos refugiados de Alemania del Este que habían saltado el Muro. Les habían enviado a unos hospitales circunstanciales, y allí se encontraban los empresarios industriales de la Alemania del Oeste para reclutar a esa gente para que trabajase para ellos. Mi trabajo consistía en preguntar a esos refugiados “¿Qué esperas de este mundo libre?”, y todo eso. Poco tiempo después derribaron El Muro. Estuvimos allí para disfrutar de la fiesta de Año Nuevo. Empezamos a hablar con algunos alemanes que por lo general son personas bastante reservadas. Y allí estaban besándonos y abrazándonos y tirando fuegos artificiales del tamaño de bombas explosivas, se podían ver muchas muestras de cariño, júbilo y optimismo corriendo por todas partes. Fue la mejor forma de despedirme de Alemania.

Sobocinski: Suena fantástico. ¿A dónde os mudásteis a continuación?

Allred: Nos volvimos a Oregon y a la libertad [risas] ese mismo enero. Entonces apareció el primer Graphique Musique y empecé a trabajar en Jaguar Stories y a disfrutar de una vida medio decente. Nos compramos una casa, y entonces, justo después de unos seis números de Jaguar Stories, Comico se pilló los dedos. Bob Schreck y Diana Schutz lo dejaron y en la editorial empezaron a cambiar un montón de cosas, se estructuraron de otra forma. Steve intentó seguir adelante, pero a mí empezaron a pagarme de forma más espaciada, todo era diferente y empezó a generarme mucho estrés. Pero afortunadamente me reuní con Matt Wagner, que  había estado haciendo guiones para mí mientras me encontraba en Alemania, y me preguntó si estaría interesado en hacer Grendel. Matt siempre ha sido bueno dándole una oportunidad a la gente. Barb y él se acababan de mudar a Oregon, y Bob Shreck y Diana Schutz ya estaban allí y nos convertimos en buenos amigos, y entonces conocí a toda la familia de Dark Horse, incluyendo a Mike Richardson. Era 1990. Tengo que mencionar que todo esto me dio una buena perspectiva de mi relación con esta gente y una respuesta a por qué me parecía tan bien estar allí en ese mismo momento.
Sobocinski: Conocerlos me impresionó positivamente, era una comunidad de gente creativa que apoyaba los esfuerzos del resto.

Allred: Es cierto. Realmente lo es. Un buen ejemplo es todo lo que me ayudó asociarme con Matt, porque estuvo enseñándole mi trabajo a un montón de gente, y entonces Neil Gaiman me preguntó si quería hacer algo para Sandman, y le contesté que claro que sí, y entonces Karen Berger me frotó la nariz con mis páginas [risas] y me dijo que aún no estaba listo. En esa época trabajaba embolsando verduras en Albertson´s y les llamé para dejarlo. [Risas]. Pero creo que a la larga es una de las mejores cosas que me han pasado nunca, porque hizo que me esforzase más y me di cuenta de que tenía que trabajar mucho más duro. Empecé a ser más crítico con mi obra. Las críticas exteriores no me dejaron hecho polvo, sino que empecé a observar las cosas de una nueva forma y me hice una idea de cómo podría mejorar mi obra. Para mí, hacer Sandman se convirtió en una meta. Tenía que hacerlo. Como la serie de Jaguar Stories estaba en un parón, tuve la oportunidad de coger algunos trabajos que suponían un constante flujo de dinero, por lo que no tuve que embolsar más verduras. Graphique Musique empezó a provocar algunos rumores amables y lentamente empezó a ganarse un público. Tengo un par de Harveys.

Sobocisnki: ¿Y después?

Allred: Bernie Mireault y yo tuvimos la suerte de hacer un proyecto para Epic titulado The Everyman, y ese fue el tajo de pasta más grande que he recibido nunca. Eso me condujo a hacer otros proyectos, mientras iba recibiendo consejos de mucha gente (qué tipo de herramientas utilizan otros autores, diferentes trucos para hacer cosas diferentes.) Cuando empecé a hacer “Dead Air” creía que todo tenía que estar hecho con el rapidographs, porque es todo lo que sabía en aquel momento. Por supuesto, cuando estaba haciendo bocetos en la emisora, sencillamente utilizaba un bolígrafo. La idea de usar pincel me intimidaba mucho. Pero había conseguido el número de teléfono de Charles Burns. Su trabajo me impresionaba, me gustan mucho sus limpios trucos de pincel. Así que cogí y le llamé, “Hey, necesito tu consejo”. Y sin vacilar me dijo: “Serie 7, Winsor Newton, número 3”. Así que lo probé y aunque todavía me encontraba un poco torpe, probé con el doble cero y desde entonces ya no lo he dejado. Es como un pincel más pequeño, me encanta la línea tan fina que se puede conseguir.

(Continuará)