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jueves, 13 de febrero de 2020

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que aprendí de Neal Adams. Él siempre me enseñó a comprobar los hechos antes de dibujarlos. No hay manera posible de dibujar algo a menos que sepas cómo funciona. Una vez tenía que dibujar una pelea en los muelles y  reestructuré un poco la zona con tal de hacerla más dramática. Otra vez Daredevil luchaba por la parte alta de Manhattan y me inventé alguna que otra cosa, como un tren elevado, de nuevo con el objetivo de hacer la secuencia lo más dramática posible. Nunca saqué a Daredevil de Nueva York porque la la ciudad es su universo. Además, cualquier edificio que necesite lo tengo a mi disposición para dibujarlo. Y, por si fuera poco, Nueva York es una ciudad lo bastante grande como para abastecer a Daredevil con tantos maleantes como sean necesarios. Aun así, a veces inserté cambios que sguramente desconcertarían a la gente familiarizada con la ciudad, pero tampoco de forma muy grave. No en vano, para la gran mayoría de la gente Nueva York es el Empire State, el Edificio Chrysler y el Puente de Brooklyn. Si eres fiel a estas tres cosas, la gente se creerá que es Nueva York. Los cómics con los que crecí, los que hicieron que amara la ciudad, fueron los de Steve Ditko. Pero luego me di cuenta de que las azoteas no son exactamente como él las dibujaba. Los detalles son muy diferentes. Seguramente dibujaba de memoria, adaptando los detalles a su estilo y como mejor le servían para sus propósitos. Lo importante es que funcionaron porque yo mismo me creí su versión de la ciudad. A veces deseaba estar dibujando Gotham City en vez de Nueva York para tener libertad total.

Usaba muchas fotografías para retratar bien la ciudad, aunque cambiaba algunas porque si sólo trabajabas con fotos, no captas la esencia de Nueva York. Es imposible transmitir la sensación que uno tiene al pasear por sus calles, sobre todo por las del East Side... a veces te parecen calles claustrofóbicas y eso es algo que no se consigue transmitir sólo con fotos. Por eso las retocaba en mis dibujos finales y hacía que los edificios estuvieran más juntos o que hubiera más sombras. Todo lo que era necesario para demostrar que Nueva York es una cudad distinta a todas las demás."

-Frank Miller en el libro de David Hernando publicado por Dolmen "En primera persona, Frank Miller" (2005).
























viernes, 15 de enero de 2016

EL ARTE Y EL RUIDO DE WILL EISNER EN THE SPIRIT

Artículo realizado para el facebook de Gotham Central Comics. Félix Frog2000 (2015)

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El 2 de junio de 1940 aparecía por primera vez el cómic THE SPIRIT en Register and Tribune Syndicate.

Desde entonces Will Eisner, su creador, estuvo produciendo historias del personaje hasta bien entrados los ochenta, aunque nunca llegó a abandonarlo del todo hasta que el autor falleció en 2005. Incluso cuando dejó su creación en manos de otros, fue lo suficientemente competente (demostrando el cariño que le tenía) como para escoger a autores de primera fila. Por cierto, la fallida película del personaje dirigida por Frank Miller es posterior a su muerte. 

La saga del personaje se puede dividir en tres etapas claramente diferenciadas entre sí: la primera abarcaría desde sus inicios hasta 1945 y está recogida entre el primero y el onceavo número de la canónica edición de Los Archivos de The Spirit (aquí la está publicando Norma mientras que en EEUU la completó la editorial DC en 26 volúmenes.) Durante poco más de un lustro (1940-1945), Eisner siguió fogueándose en un medio en el que ya acarreaba años de experiencia como antiguo copropietario de la "shop" de "Eisner & Iger", donde además de aprender y enseñar el oficio, había dibujado kilos de páginas de historietas. Estos primeros años destacan porque fueron aquellos en los que el neoyorquino descubrió el medio y sus posibilidades mientras colaboraba con otros autores que trabajaban como sus ayudantes y además ganaba algo de dinero. Recordemos que entre la marea de trabajadores de los cómics de aquellos años Eisner despuntaba, pero aún no se podía decir que fuese uno de sus irrefutables genios.

La segunda etapa de The Spirit, aquella en la que prescindió de ayudantes y manos externas (o por lo menos de la mayoría de ellas) y elevó el medio hasta las cotas de calidad por las que es tan merecidamente reconocido, es la que se encuentra recogida entre los volúmenes 12 y 25 de Los Archivos. La última, donde nos podemos deleitar con todo el material que el autor realizó después de los años cincuenta, se puede disfrutar en el último tomo, el 26. Incluso hay un veintisieteavo mamotreto que recopila "Las nuevas aventuras de The Spirit", con la participación de Alan Moore, John Ostrander o Tom Mandrake. The Spirit se ha relanzado varias veces tras el fallecimiento de su creador sin llegar a alcanzar el éxito, y no precisamente por la falta de talento de los nuevos autores que se han hecho con las riendas. Darwyn Cooke fue uno de los que no atinaron con su versión. La más reciente urdida por Matt Wagner, titulada "Will Eisner's The Spirit", respeta lo suficiente al personaje y las convicciones del género pulp como para que no nos sintamos defraudados tras su lectura, pero poco más. Difícil lo tienen todos los competidores del creador original, porque Will Eisner no solo sigue siendo uno de los artistas mayores del género, sino también uno de sus más importantes teóricos, alguien acostumbrado a investigar qué es y cómo funciona lo que funciona en el medio con el fin de ofrecer la vuelta de tuerca que cualquiera nos esperábamos que nadie podría dar ya.

Para muestra, un botón, o en este caso una de las historias que he elegido sin buscar mucho (todas son ejercicios de estilo) de entre su ingente producción de la segunda etapa del personaje. Repasemos "Ruido". Apareció por primera vez en 1950:

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1º PÁGINA. 

La historia se abre con una "splash page" donde no vemos figura humana alguna, ni siquiera un paisaje u objeto que podamos reconocer y que nos ofrezca una pista de dónde demonios nos encontramos. Pero lo que vemos tampoco nos aleja de lo que se nos va a contar ni la composición nos resulta menos atractiva. Incluso nos intriga por ver lo que ocurrirá a continuación. Las onomatopeyas sobre las que Will Eisner reflexiona en esta página son uno de los recursos básicos del cómic, y con ellas se expresa perfectamente el sonido ("Sound" era el título original de la historieta que aquí Norma tradujo como "Ruido"). El guión alude continuamente a que escuchemos lo que está pasando, a que oigamos lo que ocurre en la narración. A pie de página también podremos tanto ver como escuchar los pasos que da algún personaje, lo que nos obliga a dar la vuelta a la página cuanto antes para comprobar cómo sigue desarrollándose la historia. Por último, como los elementos pictográficos no se encuentran encartados por viñetas, la composición de la página llama mucho más la atención. Ah, y como suele ser habitual, el título de la serie, "The Spirit", forma parte integrante tanto de la narración como de la composición de página.

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2º PÁGINA 

Los sonidos siguen omnipresentes a lo largo de toda la historia. A Eisner le bastan ocho viñetas compuestas por planos medios y primeros planos (excepto la última, que anticipa cómo irá evolucionando la angustia del protagonista durante la siguiente página) para retratar a los protagonistas y sus personalidades. El guión es meta-ficcional, con una trama que da protagonismo y ambienta lo que ocurre utilizando a uno de los figurantes principales en la elaboración de un cómic, en este caso un dibujante. El propio autor de The Spirit aparece en la distancia, lo podemos “escuchar” a través del teléfono aunque no lo oigamos, respondiendo a los requerimientos de su colega de profesión. La quinta viñeta incluye uno de los trucos más socorridos del tebeo, con el teléfono sonando en primer plano, lo que nos empuja hacia el siguiente tramo de la historia (la conversación telefónica.) El estado psicológico de abatimiento final se ve refrendado por los persistentes y molestos sonidos producidos por la fuente de agua y la tormenta del exterior.

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3º PÁGINA 

Dibujar el agobio consecuencia de una situación insostenible es algo difícil que Will Eisner supera gracias a sus enfoques de "cámara" claustrofóbicos (el primer plano de la ante-última viñeta, la perspectiva isométrica de la tercera.) En ese soliloquio del dibujante podemos ver que el reputado autor de “Contrato con Dios” también se ríe disimuladamente de la habitual apetencia por lo escabroso que solemos tener los lectores de todas las épocas de la cultura moderna. Si nos fijamos, a lo largo de esta historieta aparecen todos los sentidos: vista, gusto (cuando el artista exige dos limones en su té con hielo), tacto (podemos “notar” cómo aplasta una mosca), oído (ubicuo a lo largo de toda la narración), olfato (en el sudor del protagonista, en el olor del puro.)

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4º PÁGINA

La" cámara" gira de forma obsesiva alrededor de nuestro aturullado personaje, la página lo "enfoca" como lo que es: el verdadero y único protagonista. La "lente" parece retorcerse, la composición de página es estupenda, equilibrada, construida con la habitual parrilla de 3x3, un atractivo ritmo que provoca que sigamos enganchados a la lectura. Un competente y exclusivo recurso del cómic que posteriormente sería utilizado por motivos similares a los de Eisner en la obra de los Hermanos Hernández o en la de Alan Moore. En las primeras cinco viñetas las sombras tienen más peso que en las últimas cinco, que se encuentran más "iluminadas". El dibujante se ve interrumpido constantemente por el ruido, el del teléfono, el de la calefacción. Ese “¿qué pasa aquí?” que se pregunta en la última viñeta, también nos lo preguntamos los lectores. Es algo que nos obliga a pasar de página deprisa y corriendo.

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5º PÁGINA 

Ahora Eisner compone la primera fila de la página a base de cuatro viñetas con la intención de ralentizar la acción. Todo lo que ocurre en la historia está encuadrado dentro de ellas, aunque en otras ocasiones, si ha hecho falta romperlas o prescindir de las viñetas (como ocurría en la "splash page" del inicio), no ha habido ningún problema en hacerlo. El dibujante que protagoniza "Ruido" sigue diezmado por el miedo y el ruido. De nuevo, la composición de página es perfecta, las cuatro primeras viñetas de la primera fila se sostienen sobre las tres de la segunda, que a su vez lo hacen sobre las dos de la última.

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6º PÁGINA 

¿Qué decir sobre este ejemplo de simetría entre lo que ocurre en la narración dibujada “ficticia” y la “real”? En ambas los protagonistas se ahogan. De nuevo aparece lo meta-ficcional. Las chispas alrededor de la cara que se puede ver en la ante-última viñeta señalan la sensación de agobio del protagonista. El plano general de la última está lleno de ruido molesto y perturbador que incrementa la agonía que sufre el dibujante. Las tres viñetas centrales son magistrales, sencillas y al grano, aceleran el ritmo de lo que está ocurriendo.

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7º PÁGINA 

La página final está repleta de información, pero en lugar de dar sensación de acumulación, como si estuviese mal almacenada, es inteligible y cada elemento dibujado tiene peso en la historia. En las primeras viñetas observamos cómo muere el dibujante mientras intenta coger el teléfono, objeto omnipresente a lo largo de toda la historia. Los timbrazos del mismo lo envuelven por completo. La viñeta central demuestra la confesión del asesino, tan importante para la trama que llena casi la mitad de la viñeta, mientras que el sempiterno golpeteo de las gotas que caen de la fuente de agua llenan gran parte del espacio de la izquierda de la viñeta. En el centro de la composición reposa el cadáver en atronador silencio.

Las dos últimas viñetas sirven para que el autor haga otro chiste más sobre su profesión y para que Spirit, el relegado protagonista de la historieta, aparezca de soslayo, uno de los rasgos habituales de una serie a la que no le hacía falta su obsesiva aparición para convertirse en el majestuoso e indispensable manual de cualquier historietista y en el catálogo de arte más sugerente para el degustador de cultura de cualquier pelaje.

martes, 27 de noviembre de 2012

REVISTA EL WENDIGO


Desde hace unas cuántas temporadas, en el blog EL CINE DE ULTRAMUNDO están subiendo bastantes números (¿escanearán la colección completa?) de la veterana revista El Wendigo para su inmediata descarga. Ya hay disponibles más de dos docenas, tanto de la primera hornada, como de la última (ver la imagen que ilustra éste artículo.) 

Mientras me encontraba felizmente descargando alguno de los primeros números (imposibles de conseguir en mercadillos y badulaques) caí en la cuenta de que ya había pasado todo un año desde que lanzaron el anterior ejemplar. La desaparición de la edición regular en papel me parece lamentable, pues ésta publicación especializada en la crítica de cómic, fundada en 1974, no sólo llevaba funcionando desde hace 30 años, sino que era otro de los referentes  (con sus más y sus menos, como el resto) del medio. El último número aparecido hasta la fecha fue el 117-118, de 2011, pero esperemos que el equipo al mando de la revista se ponga las pilas y mantenga, como mínimo, una cadencia anual. Por ahora nos queda su casilla oficial en internet. Algunos de los críticos del equipo mencionado también se encargan de repartir anualmente los prestigiosos premios Haxtur a lo mejor del año (en 2012, el Haxtur al mejor guión se lo llevó El Torres por "El Bosque de los Suicidas" y el de dibujo fue a parar a Alfonso Font por "Tex: Los Lobos Rojos"). Insisto, otro de los pocos magazines especializados que nos quedaban nos ha abandonado. Esto se parece cada vez más a un terreno cultural yermo, pues en mi opinión, la crítica especializada es la que se encarga de solidificar cada disciplina cultural, alentando el esfuerzo, premiando el talento y destruyendo a cantamañanas y emuladores...

miércoles, 17 de febrero de 2010

EL ORIGEN DE MARSHAL LAW

"[Marshal Law] se lo podríamos haber ofrecido a DC, pero en ese momento acabábamos de conocer a Archie Goodwin. Archie era una de las personas más agradables de toda la industria, alguien fantástico que había editado y escrito un montón de grandes obras, le admirábamos un montón. La línea de Epic Comics ya estaba en marcha y parecía que iba a funcionar bien. Aquel Marshal Law que le ofrecimos a Archie era mucho más parecido al Guerrero de la Carretera, más parecido a Mad Max. Nos advirtió que Marvel era famosa por tardar demasiado tiempo en ofrecer los contratos y tenía razón, transcurrió todo un año. Si lo piensas bien, es mucho tiempo, pero Pat, que no había crecido leyendo superhéroes y no tenía ningún afecto por ellos, estaba buscando algo que hacer, y me dijo: “Bueno, ¿por qué no hacemos que el personaje sea un cazador de superhéroes?” Y creo que ese fue realmente el punto de inflexión. Le ofrecimos a Archie el proyecto y le pareció estupendo (e incluso nos dejó llevarlo a cabo). Se publicó en 1987 y gracias a Dios, se convirtió en todo un éxito. Conseguimos acertar del mismo modo que con Némesis The Warlock, estábamos muy contentos. Cuánto más crueles éramos en el cómic, más nos divertíamos. También produjo alguna fricción ocasional… pero en Marvel fueron increíblemente bondadosos con nosotros. No les importaban todos los pastiches o parodias que habíamos hecho de sus personajes. 

Digamos que DC parecía un poco más mojigata. Los que nos causó más problemas fueron aquellos números del Secret Tribunal. Llamé a Pat, ambos acababámos de embarcarnos en esa nueva aventura, y le dije: “Me acaban de enviar un Archivos DC de La Legión de Super-Héroes. La odio desde que era niño. La aborrezco absolutamente. Detesto todo ese material bienintencionado de la Silver Age… Me gustaba más el material de Kirby y Ditko, pero no era capaz de disfrutar con la Silver Age de la DC. Aunque eso sí, era fan de Gil Kane y Carmine Infantino y un grandísimo fan de la antigua serie de Mundo Bizarro.” Así que empecé a examinarlo y a darle vueltas y me dije: “es espantoso”, y se lo envié a Pat y se partió de risa. Entonces hicimos nuestra propia Legión de Super-Héroes, ¡me sorprendió mucho cuando DC nos quitó inmediatamente de su lista de envíos gratuitos de material! “¡Si queremos satirizar cualquier otra cosa de esa editorial, entonces vamos a tener que comprárnosla!”

Extracto de una entrevista que Kevin O´Neill ofreció a The Comics Journal.

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...