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viernes, 8 de julio de 2022

¿HAY AMOR EN EROS? EL SELLO ERÓTICO DE FANTAGRAPHICS

¿Editores encubiertos de revistas guarras o idealistas acorralados y en aprietos? Kim Thompson y Gary Groth defienden su honestidad intelectual contra un Grant Morrison con jet-lag. Stuart Green hace las preguntas.

Entrevista publicada en la revista Speakeasy nº 115 (noviembre de 1990). Traducción: Frog2000.

Gary Groth fundó Fantagraphics en 1976 tras heredar The Nostalgia Journal, un fanzine con espíritu periodístico que fue mutando lentamente en The Comics Journal. A partir de entonces, The Journal ha apostado y establecido un alto nivel moral para los cómics, siempre buscando una política editorial que aduce que "los cómics deben ser tratados y criticados con el mismo respeto por la excelencia que otras formas de arte". A lo largo de los años, han hecho incesante campaña contra lo que ven como la "prostitución desenfrenada que se está llevando a cabo en la industria [del cómic]", dividiendo al fandom entre quienes denigran al Journal como "un auto-proclamado perro guardián de la industria" y quienes admiran al magazine por su intransigente postura editorial.

Siguiendo esa misma política, Fantagraphics empezó a publicar el cómic Love and Rockets en 1982. Para 1990, Fantagraphics y Love and Rockets en particular, se habían convertido en la piedra angular de todo lo bueno y grandioso de los cómics modernos.

Más tarde, en junio de este año Fantagraphics abandonó su espléndido aislamiento al hacer público el anuncio de una nueva línea de cómics eróticos bautizada como Eros. El mismo fue recibido en la Convención de San Diego con un chasquido de labios por parte de aquellos que habían sido criticados como "Batputas" y escritorzuelos en las páginas del Journal; dondequiera que los expertos en cómics se reuniesen para tomar unas margaritas, arreciaba la acusación de grosera hipocresía. En su típico estilo de bocazas, la columna EMBUSTES de Grant Morrison (en el número 112) fue la que probablemente reflejó con mayor precisión los sentimientos provocados por esta nueva línea erótica de Groth y su compañero Kim Thompson. Groth, "una de las voces editoriales más farisaicas y más-santas-que-tú-de-los-cómics" se había bajado los pantalones en público.

Me entró la curiosidad, así que solicité realizar una entrevista con Groth y Thompson, y después de leer EMBUSTES en San Diego, exigieron su derecho a réplica. "Sí, haremos la entrevista mientras esté Grant presente", me dijeron. Su siguiente demanda fue que la entrevista se llevase a cabo en su habitación de hotel a las 11 de la noche. Era un momento temporal raro, pero "qué diablos", pensé, "unas copas, algunas preguntas..." Pero no iba a ser una charla junto a la chimenea. A las 22.45 me crucé con Groth, y luego con Thompson, en el vestíbulo de mi hotel justo cuando Grant y yo arrancábamos para reunirnos en el suyo. Hmmmm... de esta manera, todo empezó a parecer como una especie de trampa.

HABITACIÓN 101

Finalmente, alrededor de las 22.30 nos preparamos para llevar a cabo la entrevista propiamente dicha.

Por lo que... ¿por qué después de todos sus altisonantes principios, Fantagraphics ha decidido publicar una línea de cómics eróticos?

Thompson: "Bueno, la respuesta corta es financiera. Teniendo en cuenta los cambios en el mercado, no resulta económicamente factible respaldar a una empresa que fabrica solo el tipo de material que nosotros publicamos. Eso nos demostró nuestro contable, quien nos informó que se había producido una pérdida continua en los últimos años. Una pérdida que, si continúa en la misma dirección nos llevaría a la bancarrota esta misma Navidad". A lo largo de las siguientes dos horas, Groth y Thompson, en respuesta a algunas preguntas repetitivas que les hice, expresaron el mismo razonamiento. Que después de doce años de publicación 'ideológicamente sólida' finalmente han llegado a un punto en que el sello Fantagraphics significaba automáticamente ventas menores. Nos los ilustraron en un tono desesperado asegurando que Eightball, fácilmente el nuevo título más celebrado del año, vende actualmente menos de 5.000 copias. También lo corroboraron con un informe aparecido en el último suplemento de la Guía de Precios Overstreet que predecía un "reajuste" del mercado independiente durante el próximo año que haría que muchas empresas se pusieran a temblar. Thompson continuó señalando que "en la actualidad los editores de cómics alternativos están contra la espada y la pared". Last Gasp, Kitchen Sink, Vortex y Rip-Off se han sumergido también en la publicación de material erótico.

¿Pero no erais vosotros un caso especial en contra de todos esos? Thompson: "atendiendo al hecho de que hemos sido escandalosos y bulliciosos cuando hemos defendido ciertos valores... Se nos ha acusado de que es hipócrita por nuestra parte publicar una línea de cómics eróticos. Bueno, me parece hipócrita hasta cierto punto".

Como era de esperar, no ha sido una decisión que tomasen a la ligera. Thompson: "Nos resultó bastante difícil. Llevábamos elaborando nuestra posición moral desde hace mucho tiempo y de una forma llamativa... He de decir que la idea se empezó a fraguar cuando Gilbert nos propuso Birdland. Pensamos que si nuestra vanguardia era un cómic erótico de Gilbert Hernández, eliminaría muchas posibles críticas".

Entonces, si nos referimos al grado de compromiso, ¿podría Eros Comics dejar intacta la reputación de Fantagraphics?

Grant responde: "Es mejor ser una puta que una virgen que se deja follar", lo cual no es la cosa más sabia que decir en estas circunstancias, además de ser algo que realmente no puede defender, pero empezamos a divagar por un momento cuando Groth nos pregunta: "¿Por qué es preferible publicar cómics racistas?" Grant responde que en lo que a él respecta, los cómics sexistas se encuentran al mismo nivel. Como era de esperar, los aludidos niegan aquello de lo que se les acusa y, dado que Grant no ha leído realmente ninguna de las obras de Eros y basa todas sus suposiciones en el material promocional, tampoco está en posición de poder ganar la discusión con sus argumentaciones.

Es muy parecido a la acusación de plagio que se lanzó contra Richard Forg, excepto que este intercambio llevó a que los contendientes revisaran varios escalones entre Borges y Burroughs acerca de lo que es plagio y lo que no.

Groth volvió sobre el tema de las creencias filosóficas de Grant y empezó un típico intercambio plasmado en las treinta páginas transcritas que tengo ante mí.

Groth: "Si llevamos esto hasta su conclusión más lógica, llegaremos a un mundo en el que no existe una conducta moral con un propósito detrás. Me parece una visión filosóficamente repugnante. ¿No será la tuya?"

Grant: "No del todo".

Groth: "No es del todo tu punto de vista. ¿Cómo no podríamos lógicamente inferir que esa es tu preferencia filosófica? Si prefieres un mundo sin principios que un mundo con principios de los cuales las personas se puedan desviar, ¿cómo podríamos no inferir desde un punto de vista lógico que, de hecho, esa es tu verdadera preferencia?"

Grant: "Nunca sabré por qué estamos aquí a las 11 en punto de la noche".

Thompson: "Creo que te está acusando de bullying intelectual".

Groth: "Oh, ¿de eso me estás acusando?"

Grant: "No acuso a nadie de nada".

Groth: "Bien, mi pregunta sigue pendiente de respuesta".

Y quedó pendiente mientras nos adentrábamos en alguna otra infructuosa vía de debate sin movernos de los presupuestos centrales de la conversación: que Grant había sido un bocazas al señalar sin leer los cómics de Eros o tener conocimiento que Fantagraphics estaba a punto de quebrar, por todo lo cual se disculpa en alguna otra parte de este palpitante mamotreto. Para Groth, decidido a defender su integridad, el tema central en cuestión es el siguiente: "¿es importante que los editores tengan integridad o incluso que se sientan comprometidos, o deberíamos simplemente buscar editores que no tengan ningún principio para que publiquen buenas obras por chiripa o basándose en alguna abstrusa teoría económica centrada en el beneficio, pero sin verdaderos principios artísticos o morales que los guíen?" A lo cual, a la fría luz del día, es fácil responder afirmativamente, pero la entrevista barrió incesantemente adentrarnos en este gélido terreno con una acumulación de detalles cada vez mayor. Detalles de los que no tengo espacio suficiente para aburriros.

Pregunto qué principios se aplican al publicar el material de Eros. ¿Hay algún tipo de material erótico que nunca llegarían a publicar?

Groth: "Sí, claro. Hemos rechazado algunas propuestas. Resulta arriesgado porque no habíamos publicado antes material erótico, así que es una disciplina completamente nueva... Seguimos buscando a tientas y formulando nuestra política sobre lo que vamos a publicar y lo que no".

A lo largo de la entrevista, Groth y Thompson nunca defienden el material de Eros por su valor artístico, aunque en un momento dado, Thompson afirma que estaría orgulloso de poder publicar a Frank Thorne como parte de la línea regular de Fantagraphics. Responden a la sugerencia de Grant de que Dan Clowes lleve a cabo un cómic erótico con un simple "no es viable económicamente". Así que seguimos hablando de los principios generales de los cómics de Eros.

Thompson: "En cuanto te metes a publicar material erótico, te das cuenta de que existe un paradigma completamente novedoso para poder distinguir lo que estás haciendo... los problemas que se producen en las relaciones entre sexos, por ejemplo. Cuando se trata de material érotico, entran en juego cómo te afecta lo que lees y otras preguntas similares."

¿No utilizáis principios parecidos en Fantagraphics?

Groth: "Hasta cierto punto sí, pero han empezado a surgir nuevos principios. Llevamos mucho tiempo sin darle una vuelta, así que no estoy seguro de si puedo concretar más".

¿Tienes miedo de cruzar la línea?

Groth: "Diría que estoy asustado. Lo peor que puede pasar si cruzas la línea es que saques un mal cómic. No es que me haga perder el sueño, pero nos preocupa bastante. No es algo que nos tomemos a la ligera".

Hablamos sobre la necesidad de producir material erótico para hombres y mujeres. Groth y Thompson dicen que les gustaría producirlo para ambos sexos, con la única condición de que quizá exista cierta controversia sobre si las mujeres disfrutan del estímulo visual en la misma medida que los hombres. También señalan que hay muy pocas mujeres haciendo cómics extensos y solo les ha llegado una petición por parte de una mujer interesada en contribuir a la línea Eros.

Groth y Thompson esperan poder publicar una línea de cómics eróticos con los que "puedan vivir". Pero al final, Eros nace de una profunda sensación de desilusión y un deseo desesperado por preservar la independencia de una línea de cómics que probablemente ha tenido más que decir sobre la vida tal como se vive, en lugar de imaginarla, que cualquier otra en el mundo durante los últimos diez años.

Al final de un arduo enfrentamiento de dos horas que ninguno de nosotros disfrutó demasiado, en un sorprendente speech Groth nos confiesa lo que ha significado exactamente para él adoptar los colores de un "editor de revistas guarras encubierto": 

"Recientemente, a lo largo del año pasado, llegamos a la conclusión de que cada vez es menos posible que los seres humanos con un agudo sentido de la conciencia vivan una existencia sin compromisos, pero también creo que la naturaleza de ese compromiso no es igual para todos. Sin duda, es algo muy a tener en cuenta al emitir un juicio de valor sobre dicho compromiso".

"Uno de los motivos por los que empezamos la línea erótica es porque con Fantagraphics podemos mantener cierta independencia. Podemos publicar obras que creemos que se deberían publicar, que sentimos que valen la pena, que aportan algo a este medio y a las personas que las leen. Sin eso, probablemente estas obras serían absorbidas por grandes corporaciones que no tienen principios en absoluto... y cuyas decisiones se toman casi en su totalidad sobre una base económica. A lo largo de doce o catorce años, Fantagraphics nunca ha hecho algo parecido. De hecho, creo que podemos asegurar sin temor a equivocarnos que en realidad nunca hemos intentado ganar dinero".

lunes, 20 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /14

Columna para Speakeasy nº 114 (1990), traducción: Frog2000. 

Todo el mundo tiene problemas, y uno de los míos es que el otro día me desperté y de repente me acordé de Jimmy Clitheroe. ¡Y ahora no se me va de la cabeza! Este señor de ochenta y cinco años vestido de colegial no para de perseguirme por la casa con un tirachinas y un tarro de mermelada lleno de erratas que ha recortado de revistas femeninas.

¡Es un viejo y extraño mundo y no hay margen para el error, Sr. Frodo!

¿Y qué es toda esa tontería censuradora que de repente ha vuelto a asomar su fea cabeza? Durante años, la 'censura' ha sido el equivalente al tipo aburrido de la fiesta que no deja de hablar pero que puede ser fácilmente ignorado. Sin embargo, ahora tiene uno la desagradable sensación de que mientras nos hemos estado riendo de él, este grisáceo personaje ha empezado a merodear y a cerrar todas las puertas. Incautaciones en aduanas, redadas en tiendas de cómics, cobardía progresiva que afecta editorial tras editorial... ¿De qué va todo esto, Alfie?

Como se ha mencionado antes, la mayoría de las historietas incautadas hasta ahora estaban compuestas por material bastante indefendible. ¿A quién le gustaría realmente ponerse de pie ante el juez y admitir que se ha llegado a leer algo como Leather And Lace, y mucho menos defenderlo basándose en su léxico y su mérito artístico?

Lo que más me molesta no es el hecho de que algunas revistas repugnantes y descerebradas se empaqueten en el interior de bolsas de plástico negras y se envíen por correo para que los muchachos se las lean en la pausa del té, sino que toda esta campaña que se va intensificando gradualmente en realidad está políticamente motivada. Tengo la terrible sensación de que todas estas incautaciones pueden ser solo el comienzo de una campaña contra los cómics como vehículo potencial para el comentario político. Los llamados cómics 'políticos', y en particular todos esos cómics anti-gubernamentales de izquierda chiflada últimamente llevan acaparando demasiados titulares en la prensa, y no es demasiado difícil imaginar un escenario en el que alguien decida que ya es suficiente y decida pasar a la acción. Las redadas pornográficas, me temo, son solo una excusa y un comienzo.

¿De qué estoy hablando? En el próximo Speakeasy trataremos mucho el tema, así que no tiene sentido incidir en algo en lo que he perdido interés. Pasemos mejor a hacer una libre e interesante asociación de ideas.

Mira qué curioso: si revisas un texto con un procesador y recortas palabras y frases clave con la función de cortar y pegar, puedes reorganizar las palabras y frases presionando las teclas 'pegar´ en orden aleatorio. Por ejemplo, aquí tengo el párrafo anterior sobre la censura remezclado con fragmentos del Birland de Gilbert Hernandez como si fuese un éxito para la pista de baile en 12" pulgadas de vinilo.

La cobardía de una buena noche envuelta en repugnantes y feas bolsas de plástico. Una pequeña muestra de un editor con motivaciones políticas. Restricciones literarias y artísticas demasiado fuertes.

El editor empaquetado en bolsas de plástico. Incautaciones de sexo por motivos políticos. Una editorial fea y rastrera envuelta en bolsas de plástico. Una pequeña muestra de la cobardía más dulce del mundo unida a la censura plástica políticamente motivada. Fea jodienda arrastrándose y arrastrándose en bolsas de plástico literarias y artísticas. Políticamente, una pequeña muestra de los muslos motivados de una buena noche. El mérito literario y artístico reprime esto reprime esto reprime jodidamente esto reprime esto reprime esto jodidamente esto reprime esto envuelto en las bolsas de plástico más dulces del mundo.

¡Y no digáis que no os lo advertí!

Comentaré otra cosa que me cabrea mucho: todos esos anti-intelectuales esnobs a la inversa que han estado saliendo últimamente del armario. Ahora que el péndulo de los cómics se ha alejado de la oscuridad y la miseria, o ahora que 'estas personas' finalmente han notado la oscilación del péndulo, varias cabezas asoman por encima del parapeto y anuncian lo más nuevo de la temporada -bostezo-, la frase de moda es: 'estoy harto de pretenciosos', 'los cómics son divertidos otra vez', etc. Casi se les puede oír cómo emiten un suspiro de alivio cuando se dan cuenta de que ya no tienen que intentar seguir el ritmo de los Moores. Con gratitud, por fin pueden cerrar las persianas de nuevo y permanecer felices en el gueto, donde los cómics que aspiran a un nivel de sofisticación más allá de la media e intentan no convertirse en vehículo para Dolf Lundgren son instantáneamente descartados como 'pretenciosos'.

'Diversión' no tiene por qué significar 'estupidez', al igual que 'inteligencia' y 'pretencioso' no tienen por qué ser sinónimos. Lamentablemente, demasiadas personas tienen interés en etiquetar como "pretencioso" cualquier cosa que se eleve por encima de la pueril obviedad de su propia imaginación. Prefiero ver a alguien hacer el ridículo intentando hacer algo nuevo que ver a los mismos viejos desgraciados hacer el ridículo reciclando historias e ideas que perdieron el sabor hace ya diez años.

Hablando de traseros, el cómic que más quiero ver se llama Maza - Son Of Man y aparentemente trata sobre la liberación de Charles Manson en 1994. Manson se convierte en mánager del Escuadrón de la Copa del Mundo de Inglaterra y se lleva a nuestros muchachos de costa a costa en una orgía de matanza y violación, deteniéndose solo para clavar gol tras gol contra los brasileños y los krauts. Se rumorea que esta joya se editará en una edición especial "Martes de Carnaval" de la revista Crisis con guiones del Mark Millar de Tierra Prima y dibujo del Sean Phillips Bizarro.

¡Haz ya tu pedido!

sábado, 18 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /13

Columna para Speakeasy nº 113 (1990), traducción: Frog2000. 

Desafortunadamente para algunos, aquí tenemos el EMBUSTES número 13. Justo después de la jarra de vitriolo arrojada en la entrega anterior y sus horribles repercusiones (ver más abajo), he pensado que esta vez debería andar sobre seguro y hablar únicamente sobre lindos ponis y cómo las algodonosas nubes toman a veces forma de alegres gnomos y trastabillantes duendecillos.

Sin embargo, como he caído en que recientemente ha tenido lugar un evento igualmente inofensivo, mejor será hablar del mismo. Me refiero, por supuesto, a la San Diego Comic Expo que se llevó a cabo, con una desesperada falta de imaginación, en San Diego, Estados Unidos.

El vuelo en avión fue el típico viaje de ocho horas que termina por derretirte el culo, durante el cuál me leí completo El Dragón Rojo de Thomas Harris, bastante malo excepto por el mierdoso y chocante final y la forma en la que este tipo de libros parecen estar obligados a seguir una fórmula reconocible. Lo que quiero decir es que El Silencio de los Corderos es mucho mejor. Y entonces llegué a Chicago. Desde allí tardamos cuatro horas hasta llegar a la soleada San Diego. Por si no fuese lo bastante malo, el hecho de que estuviésemos viajando hacia el este significaba que estábamos atravesando varias zonas horarias hacia atrás, así que llegamos antes de salir. De hecho, llegamos a finales de febrero de 1976, justo a tiempo para las celebraciones del 200º aniversario de la Declaración de Independencia. ¡Dios bendiga a América!

Aterrizamos con el suave y brillante crepúsculo de San Diego. Nos registramos en el lujoso y famoso Westgate Hotel, leímos Cartas del Yage de ese conocido dueto de entretenedores, Burroughs y Ginsberg, y luego caí dormido.

¿A tí no te pasaría lo mismo?

En la calurosa mañana, salí a dar un paseo y terminé en una parte sórdida y deteriorada de la ciudad, los colores pastel se desvanecían y desconchaban en las paredes de madera combada. Se escuchaban algunas ásperas voces y me retiré rápidamente al hotel donde me encontré con James Hudnall, quien me llevó hacia México, donde por fin pude esquivar esta frase inusualmente larga. Tijuana era el lugar escogido, también un lugar bastante miserable y deprimente. Ciudad de Cartón [Cardboard City en el original] sin ni siquiera el propio cartón. En un esfuerzo por evadir a los innumerables mendigos, practiqué algunas técnicas de invisibilidad a lo Bill Borroughs y, casi de inmediato, empecé a cansarme de la gente. Hora de marcharse.

Cuando conocí a Karen Berger esa misma noche, lo primero que me dijo fue: "¿Ya has visto a algún marino?". Bueno, ¡Dios sabe que lo he intentado! Estuve deambulando con una cerilla en una mano y un cartón de leche en la otra, pero todos los alegres marineros [jack tar en el original] se habían marchado para celebrar la Tercera Guerra Mundial en el Golfo, por lo que en la agenda no tendría nada de 'Fuegos artificiales´. Me pregunto si les harán la misma pregunta a todos los que visitan San Diego.

La fiesta celebrada por la noche fue bastante agradable, conocí a mucha gente interesante y mucho más: ¿que más se le puede pedir a una fiesta? Desafortunadamente, a pesar de llevar a cabo todo lo que estuvo en mi mano, y a pesar de los serviciales esfuerzos de un grupo de muchachos de Houston, no fui capaz de conseguir ninguno de esos divertidos abre-mentes sobre los que escriben en cada número de Mondo 2000. Aún así... aquí en Speakeasy también sabemos lo nuestro.

La Convención en sí fue solo un poquito más grande que una de las que se suelen celebrar en Londres, pero lo que la distinguía de nuestros esfuerzos locales fue la asombrosa cantidad de mujeres que había asistido. No solo había muchas, había muchas mujeres extrañas. En el hogar, los verdaderos monstruos son invariablemente hombres, pero en San Diego todo vale para todos. ¡Mujeres vestidas de superheroínas y bárbaras! ¡Mujeres con los bikinis y los pantalones cortos más horteras que jamás hayas visto! De hecho, el bikini de cuero parece ser el equivalente femenino estadounidense de la ubicua parka del Reino Unido. Me dejó fascinado, os lo aseguro. Otro día más y habría levantado mi andamio portátil, sacado mi casco (¡yeaah!) y empezado a emitir ruidos de WHOHOO y a empujar mi pelvis en la dirección de esas chicas tan sexys. En su lugar, me retiré a mi habitación con un dolor de cabeza tenso y nervioso y una copia de Gems from Shelley.

Al ser uno de los invitados destacados, me dedicaron un panel solo para mí, lo cual fue genial. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo en UKCAC? Estoy harto de compartir escenario con gente que no me deja hablar, y exijo poder demostrar que soy bastante capaz de aburrir a un público envarado por mi propia cuenta. También se llevó a cabo una entrega de premios en la que a todos los asistentes se les entregó una placa con una estatuilla de plástico. Incluso las señoras de la limpieza recibieron premios por cosas como: "El vestido estampado más feo de la sala". Pensé que estaría listo para este tipo de cosas, pero no hubo suerte.

Después de haber disfrutado de verdad había llegado la hora de que el Karma arreglara el equilibrio cósmico. Stuart Green, editor de la súper-importante Speakeasy, había concertado una entrevista con Gary Groth y Kim Thompson de Fantagraphics. Acababan de leer mi columna del número 112 de este, tu fanzine favorito, e insistieron en que los acompañara. El hilarante relato completo de mi vivisección a manos de Groth y Thompson se podrá saborear cuando transcribamos la entrevista para el sensual próximo número especial 'Sexo' de Speakeasy. Todos los que alguna vez hayan anhelado verme recibir mi merecido pueden empezar a frotarse las manos con alegría.

Después de una noche en el foso de los leones, me sentí renovado espiritualmente y volví para enfrentar los dos días restantes de la Convención con una sonrisa en el rostro y manchas en los pantalones. Me quedé vagando por el centro masticando chicle. Celebré largas y significativas conversaciones. Me miré en el espejo del hotel durante horas y horas, viendo rostros de reptiles y caras de Stalin fundirse y fusionarse con la mía. Esperé en vano a que mis contactos desenterraran algo un poco más alucinógeno que un espejo. Heidi McDonald me arrastró hasta el panel titulado 'El sexo en los cómics', que era casi tan bueno como el de verdad, y entonces...

Y entonces todo terminó.

Y justo cuando el desfase horario empezaba a desaparecer, llegó el momento de volver a casa. Mi aventura en San Diego había llegado a su fin y todo lo que me esperaba era un sombrío vuelo al hogar. Como respuesta a mis oraciones, una confusión con los pasajes terminó haciendo que me sentaran en clase ejecutiva. Nueces tostadas calientes, champán, '¿Puedo llamarte por tu nombre, Grant?', etc., etc.

Llegué a casa. Dormí durante días. Una tarde escribiendo Embustes. Fin.

Sigo aquí dentro.


lunes, 6 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /12

Columna para Speakeasy nº 112 (1990), traducción: Frog2000. 

Por inverosímil, o incluso creíble que parezca, llevo un año escribiendo esta columna. Empecé como uno de los "Jóvenes Valores" de los cómics y terminé como líder de la "Patrulla Zimmer", junto a todos esos jóvenes que están constantemente en ascenso y bajo los focos. Fíjate, el otro día escuché en Hull hablar sobre un chavalillo al que le habían ofrecido guionizar la serie de Spider-Man. Al parecer, se llama Todd McFarlane, y aprendió a escribir extirpándose el lóbulo prefrontal con un abrelatas. Ah, sí, un año entero y mucha agua bajo el puente donde las Tres Cabras Gruff suelen masticar botellas rotas y viejas recetas.

También es la primera columna que escribo desde que me mudé a mi nuevo y lujoso remolque para caballos. Aquí se está muy tranquilo porque me encuentro rodeado de hospitales privados y hogares crepusculares para personas con discapacidad intelectual. Sin embargo... sin embargo, seguimos avanzando a través del fango.

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Lo que me lleva al negocio de los cómics de Eros Comix. Bueno, tampoco es que yo sea un mojigato, pero...

A raíz del célebre disgusto que me causó Black Kiss, tengo la horrible sensación de que empiezo a parecerme a la Mary Whitehouse de los cómics (incluso llevo el pelo teñido de azul). Dicho esto, y a pesar de que casi doy por seguro que comprometerá mi reputación de ser una auténtica y salvaje máquina sexual, me siento obligado a apuntar azarosamente contra alguno de los nuevos cómics sucios para chavales que suelen andar encorvados por la escuela, afligidos por una fatiga poco natural.

Honestamente, tampoco me importan gran cosa los cómics como Leather and Lace, Ripper o Faust, o como sea que se llame la última carga de cieno. Están guionizados, dibujados y publicados por gente sencilla, almas honestas pero descarriadas, cuya afligida imaginación dañada por la pobreza los convierte en personas incapaces de elevarse más allá de lo obvio. No, lo que me hace hervir la sangre es la hipocresía, la codicia y el cinismo. Todas estas cualidades y más se pueden encontrar en el material promocional de la línea Eros Comix que, después de un fallido intento de escabullirse escondida tras unas gafas de sol y una gabardina, resultó ser una creación de los capitostes de Fantagraphics, Gary Groth y Kim Thompson.

Sí, este es el mismo Gary Groth que me escribió expresando su preocupación sobre las implicaciones 'morales' de publicar The New Adventures of Hitler (que en un momento dado presentamos a Fantagraphics para su publicación). Es el mismo Gary Groth que permite que sus columnistas más tediosos rellenen página tras página con tonterías ilegibles de crítica literaria sobre la vacuidad ética y espiritual de Black Kiss.

Bueno, puede que sea cierto todo lo que decís, pero al menos Batman se las arregla para mantener sus jodidos pantalones puestos, Gary.

Debería haber buenos cómics eróticos, y estoy convencido de que puede haberlos, pero es tremendamente obvio que toda la sórdida operación de Eros es poco más que un intento desesperado para sacar provecho del éxito de Leather and Lace, etc.

Es un plan para ganar dinero rápidamente y de forma no demasiado alegre, que se vuelve un acto doble, triple e incluso cuádruplemente odioso por el hecho de que ha sido iniciado por una de las voces editoriales más santurronas, más limpias que tú del campo de los cómics. Y lo que es casi peor, fíjate en el espectáculo que da Groth intentando hacerlo pasar por una enorme broma. Desafortunadamente, no da tanta risa, tan solo es una estrategia de marketing cínica y degradada que, como antes Black Kiss, apunta directamente a los bajos del mercado adolescente de fanboys. De hecho, toda su actitud es un ejemplo perfecto de lo que el propio Groth describió desdeñosamente como 'la inclinación estadounidense por el autoengaño'. De repente, Howard Chaykin parece un modelo de integridad.

Pero, ¿qué hay de los cómics en sí? Dados los elevados estándares de Groth, ¿podemos esperar una ficción erótica que aspire a la imaginación y profundidad de de Sade, Bataille, Mirbeau, o la sección de correo de la revista erótica Fiesta?

No.

Puede que Gilbert Hernandez pueda, por así decirlo, conseguirlo, pero difícilmente se puede esperar lo mismo del resto de estrellas del firmamento Eros. Por ejemplo, nos prometen Los mundos eróticos de Frank Thorne, no solo un mundo erótico, sino varios. ¿Recuerdas a Frank Thorne? Es el viejo tonto con barba que solía aparecer en fotografías vestido como un mago en las últimas páginas de las revistas Marvel en blanco y negro. Puede que lo recuerdes mirando lascivamente y retozando con Wendy Pini, que se pasó los 70 disfrazada de Red Sonja. Si ya era bastante malo en aquel entonces, ¿te imaginas hasta dónde habrá llegado Thorne ahora, en su senilidad?

No te lo imagines más, porque los mundos eróticos prometen una historia nunca antes vista de Ghita de Alizarr, seguida de una sección de fotos que me hace preguntarme si ese adorable mago anciano también aparecerá en ellas. ¿Mantendrá puesta su bata? Estos mundos eróticos también vienen con una selección de portadas: la portada 'sexy' o la portada 'violenta'. Por supuesto, la portada 'mal dibujada' es de obligado cumplimiento.

Luego está Liaison Delicieuses de Richard Forg, dibujada, nos dicen, con un 'estilo post-Manara'. Que es otra forma de decir que es una copia, pero no una de esas copias horteras como la de Keith Giffen fusilando a Muñoz. No, no es así en absoluto.

Otra mas del establo Eros es Wendy Whitebread, Undercover Slut, que aparentemente está dibujada por un 'veterano de los cómics' bajo un bobo seudónimo. Se trata de una mujer policía a la que 'enseñan' diversas técnicas sexuales (sus profesores son hombres) en la Academia, y la envían a la calle con su placa en la entrepierna para combatir el crimen dejándose follar. No hace falta aplicar una gran deconstrucción postmodernista, ni post-Baudrillardiana para descubrir el misógino pavor ante la sexualidad femenina que impulsa este material supuestamente humorístico. En otras palabras, es la misma mierda de tetas y culos dibujada por los mismos hombres desesperados de siempre. Y todo esto, os recuerdo, viene por parte del irreprochable y recién lavado Gary Groth. Y todo ello impulsado por una motivación que se reduce simplemente a su sed de ganar dinero, dinero, dinero. ¿No es asombroso con qué rapidez los virtuosos se deshacen de su ética y sus catalogaciones cuando empiezan a relucir los billetes verdes?

Oh, bueno, supongo que soy yo quien lo arruinó todo en aquella ´penetrante´ entrevista en dos partes que me hicieron en The Comics Journal.

Vuestro chico del Festival of Light favorito [movimiento cristiano formado en UK a finales de los 60 para oponerse a la creciente tendencia de exhibir temas sexuales y violentos en los medios de comunicación].

martes, 31 de mayo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /11

Columna para Speakeasy nº 111 (1990), traducción: Frog2000. 

MAGICKAS DECLARACIONES DE GRANT MORRISON 

Sometiéndome a una intensa presión, he decidido que esta y las siguientes columnas de EMBUSTES deberían ir acompañadas de una fotografía de mi persona haciendo algo comprometido. Esta en particular la tomó un paparazzi con instinto de sabueso que me pilló desprevenido "practicando" en el santuario de mi hogar. Con suerte, la inclusión de este retrato pondrá fin a las solicitudes irreproducibles que me llegan en cascada a través de myletterbox.

Escribo todas estas ironías que no le importan a nadie a toda prisa antes de mi inminente eliminación o 'adaptación' a mi siguiente piso. El viejo y querido lugar nos ha servido admirablemente a Judy, a los gatos y a mí estos últimos cuatro años, pero ahora está en un estado terminal y necesita que lo reparen.

Lo que me lleva al primer tema del que quería hablar:

VAYA HISTORIA

Tras el éxito obtenido con The New Adventures of Hitler, he decidido proponer a la revista Crisis otra idea fabulosa.

No sé lo que tendrá el mes de julio, pero siempre consigue que me preocupe por el medio ambiente y los prejuicios, y también por el hecho de que parece que nunca he vuelto a comprar sellos de Correos, ¡y más desde que han empezado a venderlos! El otro día, mientras estaba afuera quemándome bajo un sol abrasador, se me ocurrió que alguien debería agitar una vara en nombre de una minoría amargamente oprimida y ridiculizada, un grupo de personas cuyas vidas han sido destruidas por los prejuicios y la intolerancia. Por supuesto, hablo de todas esas estrellas radiantes de los escenarios, de la pantalla, y no nos olvidemos, de la radio, que participaban en los minstrels en negro y blanco. Hubo un tiempo en los que dichos minstrels aparecían en la tele todas las noches de la semana, pero ¿dónde están ahora? Discriminados por ambos bandos. Son las víctimas de una cruel campaña de discriminación. No más Camptown Races, no más disfraces de Quality Street ni cálidos pasos de baile. Si nos ponemos a calcular la escala de esta ligera y cruel tragedia del entretenimiento puede que sus repercusiones nos parezcan increíbles. Por supuesto, nunca confiaría en alguien como yo mismo para escribir una acusación tan importante sobre el privilegiado capitalismo occidental de posguerra. Afrontémoslo, ¿qué sabremos del sufrimiento que han tenido que soportar estos pobres? ¿Qué derecho tengo a hablar en su nombre? Sería una situación similar a la de esas personas que conducen coches y pontifican sobre el medio ambiente. No sería diferente de todos los ricos revolucionarios de salón, de clase media y media-alta que toman la iniciativa y hablan en nombre de los pobres, aunque parezcan extrañamente reacios a distribuir algo de su propia riqueza. En una palabra, sería un irremediable hipócrita sin esperanza. Algún otro, alguien más comprometido, tendrá que ponerse a realizar una exhaustiva investigación para contar una historia que tiene que ser contada. Especialmente ahora que la Tercera Guerra Mundial está a punto de terminar.

¿Alguna sugerencia?

¡CARAMBA, VAYA COINCIDENCIA!

¿Por qué? Justo el otro día estaba dando vueltas por las afueras de Saxone esperando oler algún nuevo rumor, cuando apareció un colega con una copia de aquel viejo libro titulado Super-Folks de Robert Mayer encima.

Había oído hablar de él pero no lo había visto. Así que me fui para casa y enterré mi nariz dentro de las páginas de este tesoro de saldo.

¿Y cómo fue la lectura? Da comienzo con aquella brillante cita de Friedrich Nietzsche: "Yo os enseñaré al superhombre: es este relámpago, es esta locura". 

¡Y entonces arranca de verdad! 

Todo trata sobre un hombre de mediana edad que siempre ha querido ser como Superman.

También sobre una extraña conspiración que involucra a varias corporaciones de extraños nombres. Y una burbujeante trama para asesinar a este tío al estilo Superman que desata horrores desconocidos en el mundo. Tenemos a otro personaje de mediana edad en una casa de reposo que ha jurado no volver a decir la palabra mágica que lo transforma en Capitán Mantra. Hay un Capitán Mantra Junior corrupto y demoníaco, y muchas otras cosas acerca de lo que ocurriría si los superhéroes fuesen verdaderamente reales. Al final, el villano resulta ser un diablillo de la quinta dimensión llamado Pxyzsyzgy, que ha decidido convertirse en absolutamente malvado en vez de ser simplemente travieso. Permíteme decirlo, pero es un libro visionario y también sería un gran cómic.

O incluso tres grandes cómics. Si hubiese leído este libro en 1978, habría hecho algo con mi vida que hubiese tenido sentido, y habría obviado todas esas cosas de Batman pomposas y pretenciosas que me han convertido en el hazmerreír de todo el mundo. Oh, bueno, no importa, hay más libros en las estanterías para repasar.

ESE MORDISCO DEL FINAL

De repente, sufro un terrible dolor de cabeza. Es uno de esos desagradables dolores de cabeza por despecho, y no tengo a nadie más que a mí mismo a quien culpar. Este mes me he excedido con la forma de ingenio más baja de todas y ha llegado la hora de pasar página.

¿O no?

¡El adorable tío con mocho de los cómics!

miércoles, 4 de mayo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /10

Columna para Speakeasy nº 110 (1990), traducción: Frog2000. 

UN MES DESPUÉS, EN LA VIDA DE GRANT MORRISON

Para empezar, creo que debería aportar mi opinión personal acerca del tema del Poll Tax. En el Speakeasy del mes pasado se publicó una carta de Paul Buck donde esbozaba una nueva manera de ayudar a los dibujantes a recuperar los impuestos que habían pagado relacionados con el Poll Tax. El propio Paul lo explicaba mucho más lúcidamente de lo que yo podría esperar: el concepto básico consistía en incorporar cheques dibujados en las páginas de los cómics. La idea era que esto obligaría a los bancos a devolver los dibujos artísticos/ cheques que luego el artista podría vender y, al hacerlo, recuperar el dinero que había pagado por el Poll Tax. Ciertamente me parece una idea interesante, aunque terriblemente enrevesada, por lo que no estoy muy seguro de que pueda funcionar. Si los dibujantes de cómics se toman en serio el consejo de Paul Buck, pronto veremos cheques elaborados astutamente en los fondos de Hellblazer y Deadline, y en Dios sabe qué más.

No hay duda de que esta medida podría lograr que una buena cantidad de cómics fuesen mucho más interesantes de lo que lo son hoy, y también es el tipo de invención que haría sonreír a Andy Warhol desde el cielo, pero tampoco hay que esforzarse demasiado para imaginar lo terriblemente cansado que se puede volver el asunto después de, más o menos, la primera docena de páginas. Y no es que ayude gran cosa a los guionistas.

Sin embargo, como es mi costumbre, le he dado muchas vueltas y creo que hay una forma mucho más fácil de derrocar las tasas del Poll Tax.

No las pagues.

Es tan simple como eso. La verdad, en Escocia ya lleva más de un año en vigor y una cantidad de personas inmensa se han negado a pagar un solo centavo. Ya ha pasado un año y el sistema se ha visto tan afectado que nadie ha tenido que enfrentarse aún ni a procesos penales ni a la incautación de bienes. Si esta forma completamente pacífica de desobediencia civil se practica en una escala lo suficientemente grande, la recaudación del impuesto se volverá imposible y aceleraremos el feliz día en que el Poll Tax dejará de existir en cualquier forma reconocible.

Simplemente di no.

DON´T BELIEVE THE HYPE

Una de las cosas más enojosas de escribir una columna como esta es que, por lo general, hay temas de los que realmente no puedo hablar. Verás, los que más me hacen enfadar son los que tienen que ver con mi propio trabajo, porque no sería honesto escribir cada mes en Speakeasy para quejarme y lamentarme sobre mis cosas (ja, ja). Dicho eso, y dado que nadie más parece estar preparado para saltar al cuadrilátero en mi nombre, he de desenterrar el tema del jodido Arkham Asylum por última vez. Esta es mi fiesta y me quejo cuando quiero, así que ten algo de paciencia conmigo o vuelve la página y sigue adelante.

Puede que la idea de que Arkham Asylum haya sido votado como el Mejor Álbum Gráfico del año me provoque la risa histérica, pero haré una excepción y hablaré de él por el simple hecho de que también ha sido tildado de Mayor Hype de todos. Como si yo no hubiese sufrido lo suficiente sin que este vicioso y criminal ente se extendiese por todo el mundo como la cuajada de limón... Tampoco es que me importe tanto eso de ¡es que Arkham Asylum se ha promocionado a tope!, aunque meditar en un revés a la verdad tan sobrenatural hace que mi presión arterial se dispare y la gasa de la herida se humedezca.

Si no entiendes por dónde voy, échale un vistazo a los Speakeasy del último año (eso es, si es que no los has arrojado al incinerador. Yo tiendo a guardar estas cosas porque Valerie Singleton me comentó una vez que están muy bien para poder utilizarlos para fabricar máscaras de la muerte Vudú de papel maché, ¡un regalo de Navidad estupendo para tu pariente más joven!) Si revisas los números, verás un montón de artículos publicitarios de 3 y 4 páginas sobre, entre otros, Revolver, Big Numbers, The Spiral Cage, Viz, etc. Me parece justo: es una de las funciones de la revista. Lo que no vas a encontrar es ningún artículo importante sobre A de Antipasti Asylum. De hecho, la publicidad previa de Arkham Asylum en esta revista equivale a una entrevista de una página, que es lo único que ha aparecido durante todo un año antes de la publicación de la obra. Además, también saltó hasta la sección de noticias cuando se canceló brevemente... y de nuevo cuando estaba a punto de ser lanzada.

Por otro lado, doctor Finlay, tampoco se imprimieron pósteres del pre-lanzamiento de Arkham. Sí que se pudo conseguir una especie de flyer promocional a todo color (como los que se prepararon para Orquídea Negra, Digital Justice y otros proyectos de DC). Así que no sé de dónde vendrá eso de "todo el hype que se le ha dado a este tomo".

El motivo para todo el secretismo que ha rodeado a la obra ha sido que DC recibió instrucciones de su monolítica empresa matriz para restar importancia a su publicación, porque podía interferir con la imagen de la película del millón de dólares de dicha compañía. De hecho, Warner Brothers insistió en que había que retirar el anuncio de Arkham del New York Times y de las listas de más vendidos de otros periódicos, porque podían alertar a los lectores de que había una obra de Batman sin relación con la película.

No sólo eso, sino que Titan Books jodió toda la promoción de la edición en tapa dura y más aún de la de bolsillo, que escapó hace poco como una crisis de terror nocturna para terminar desvaneciéndose en el aire.

¿Hype publicitario? ¡El azar funciona mucho mejor!

Disculpa mientras hago una pausa para limpiarme el ceño enfurecido, y si te apetece, échale un vistazo a mi sentido del humor otra vez.

No. No lo podrás encontrar por ningún lado. Más suerte el mes que viene, ¿eh?

Firmado: el nuevo Mark Millar.

lunes, 18 de abril de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /9

Columna para Speakeasy nº 109 (1990), traducción: Frog2000. 

Es muy temprano en la mañana, y llevo toda la semana intentando atrapar a un gato herido para llevarlo al veterinario, así que mi estado mental no es el más propicio en este momento para este tipo de labor. Para empeorar las cosas, un grupo de trabajadores británicos toscos y dedicados acaba de aparecer frente a mi ventana y se ha puesto a trabajar para "reparar la carretera" con taladros, generadores y algo que suena como una ballena cantando junto a la Familia Partridge. Lo cual está bien, excepto que ahí fuera no hay carretera alguna. Supongo que sabrán lo que están haciendo.

Seguro que no se os habrá pasado por alto que el mes pasado se celebró en Glasgow una especie de Convención de cómics británica. Veo todo este asunto con un temor y paranoia crecientes. Verás, Glasgow es el sitio al que vuelvo cuando me escapo del mundo de los cómics. Es mi hogar, y pensar en que estas queridas y viejas y sombrías calles se van a llenar de refugiados de Marvel, DC y Fleetway me hicieron temblar dentro de mis Martens. (¡Uy! Acabo de derramar mis Maltesers. La verdad es que me resulta imposible escribir una columna sin meterme una bolsa familiar de Maltesers entre pecho y espalda. Y ahora se han derramado todos. Es como ese anuncio que solía aparecer en la tele en los 70. Un estúpido bastardo perseguía un Malteser cerca de la puerta de un supermercado. Empezaré de nuevo una vez los haya recogido y me los haya comido todos).

Pero tal y como al final transcurrieron las cosas, bien os puedo decir que mis temores eran completamente infundados. La Convención de cómics de Glasgow fue un gran éxito y todos nos lo pasamos muy bien. Tampoco es que sea motivo de celebración, porque por lo general solo me lo paso bien una vez cada década. La última en 1986, y ahora que en 1990 he disfrutado de otro buen momento, no tengo absolutamente nada que esperar. Por supuesto, según los estándares generales de las Convenciones de cómics, un "buen momento" es un fin de semana en el que solo sientes la necesidad de ahorcarte una vez.

Tal vez fuese por el hecho de que el evento tuvo lugar a tan solo 45 metros de mi casa. Quizá fuese por el agradable clima, o las muestras de alegría en la manifestación contra el Poll Tax [impuesto para financiar a la administración local que se introdujo en 1989, y que evitaba la proporcionalidad de los anteriores] de aquel sábado. ¿Cómo saberlo? De todos modos, estuvo muy bien.

A diferencia de la indignación emocionantemente explosiva de la manifestación convocada en Londres, la manifestación contra el Poll Tax que se celebró aquí el sábado por la mañana transcurrió sin incidentes. Alguien sugirió que el motivo por el que no celebremos manifestaciones violentas en Escocia es simplemente porque aquí no hay nadie junto con quien luchar. Pero todo el mundo está de acuerdo en que el Poll Tax es una plaga vergonzosa para la Humanidad. En Inglaterra todavía se pueden encontrar algunas almas engañadas que imaginan que el impuesto podría ser una herramienta factible. Por desgracia, la mayoría de ellos están dirigiendo el país, aunque por lo que parece, no por mucho tiempo.

Como de costumbre, me pasé todo el sábado en la Convención buscando gente y sin encontrarla. Puede que esto sea como un drama absurdo y onanista, pero tampoco me voy a molestar en desenterrar las causas. Por la tarde, me las arreglé para tomarme una pizca de tiempo libre y pasar unos momentos felices reclinado en el balcón, salpicando algunos pedazos de cáscara de huevo viejo sobre las prístinas páginas de los ejemplares que me acababa de comprar.

Son cómics de la Edad de Oro. He oído que así aumenta su valor.

Más tarde por la noche, acudí a la fiesta organizada por Deadline / Speakeasy/ Fatman en el Ferry Renfrew. Estuvo bien, y además gané un par de encantadores premios Speakeasy que terminaron rotos en pedazos antes de que terminara el evento. ¡Qué fugaz es la fama! El mejor momento de toda la noche fue cuando un delirante miembro del contingente de Forbidden Planet detuvo a un transeúnte inocente, lo miró fijamente a los ojos y le dijo: "¡Hay un agujero en el barco y tu madre ha hecho mucho ruido!" ¡Brillante!

A medida que avanzaba la noche, un patéticamente borracho Garth Ennis me abrazó y me sugirió que escribiese la introducción de la recopilación de True Faith. Al igual que le ocurría a él, en la cabeza no tenía otra cosa que no fuese beber, así que acepté alegremente. Ahora, a la fría luz del día, todo me parece un poco más siniestro.

¿En qué se ha convertido mi vida?

Ganar premios, escribir introducciones para títulos populares... así es como funciona el establishment: esa es su maligna magia. No nos destruye, nos abraza y nos asimila. Me he convertido exactamente en el tipo de persona de la que he pasado años burlándome. ¿Y ahora qué? Igual me ocurre lo que al pobre [músico] Yazz, con su cabeza oxigenada entre las manos y pensando: "el único camino es hacia abajo". En realidad me gusta True Faith, así que escribir una introducción no parece tan malo, ¿verdad? ¿Y no dijo Cocteau: "Lo importante no es declinar un acto honorífico oficial, sino no haberlo merecido"?

¿A quién le importa? Cocteau era un trastornado adicto al opio con un peinado ridículo. ¿Qué sabría él sobre el pedigrí perruno de trabajar en los cómics? Gracias a todos los que me habéis votado, y que la próxima vez sean más.

El domingo se me presentó con un dolor de cabeza ritual y mi participación en un par de estúpidas mesas redondas. La idea de las mesas redondas suele ser bastante sólida, pero en realidad tiende a degenerar en un tedio miserable e inconcluso.

El domingo por la tarde la gente solo quiere reírse, no escuchar teorías a medio cocer sobre la influencia del corte de pelo de Clive Barker en el cómic de terror moderno.

El segundo encuentro fue el peor: "Vida Real". ¡Qué broma más idiota y lamentable! Cinco personas sentadas alrededor de una mesa intentando pensar en cosas que decir sobre la "vida real". Alguien, en algún lugar, tiene que estar riéndose histéricamente.

Fui arrastrado hasta allí porque pasaba caminando por el pasillo, y debo parecer alguien que tiene algo que decir sobre la vida real. Verás, el interlocutor que habían programado originalmente nunca se presentó. Seguro que estaba investigando algo y se le pasó la hora. ¡Vaya comedia!

Lo único que tengo que decir sobre la "vida real" en los cómics es: el hecho mismo de que todavía nos pensemos que unas reproducciones fotográficas de la realidad son algo más importante y más serio que cualquier tipo de supuesta "fantasía" demuestra sencillamente el hecho ineludible de que los cómics aún siguen en pañales. La novela superó su obsesión por la "realidad" en el siglo XIX, al igual que la pintura. ¿Por qué en el medio del cómic consideramos a Harvey Pekar como maduro, culto e importante, simplemente porque publica su diario en lugar de escribir sus malditas cosas y esconderlas en un cajón como cualquier persona normal y decente? Ese tipo de pensamiento parece sugerir que, al tratar la "vida real" tal como se vive, el guionista de EastEnders [Gente de barrio] es por definición un escritor mucho mejor que, digamos, William Burroughs. O que Neighbours [Vecinos] es mejor que Orfeo [1950].

Sí, la "vida real" es mágica y fascinante y todo lo demás, pero el arte es capaz de algo más que reproducir  simplemente fotocopias de la realidad. El pensamiento de la mesa redonda titulada "Vida real" parece sugerir que el naturalismo estricto es el único camino posible para los cómics. Estoy en completo desacuerdo. Me parece que aún tenemos mucho que progresar si queremos ponernos a la altura del resto de medios.

¡Uups! Al final sí que he dicho algo serio. Soy Ben Elton, no paguéis la Poll Tax. ¡Buenas noches!

miércoles, 13 de abril de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /8

Columna para Speakeasy nº 108 (1990), traducción: Frog2000. 

Hoy es uno de esos días en los que no sé por qué accedí a escribir la columna de los Embustes. La idea misma de escribir mensualmente un texto que se basa en los "tejemanejes" interesantes que se producen en el negocio de los cómics es absolutamente risible. Es todo un milagro que en el campo de los cómics suceda algo relevante durante el transcurso de un año, mucho menos en un mes.

Durante este febrero-marzo, por ejemplo, no se han producido ni cancelaciones sorprendentes, ni muertes misteriosas, ni lúgubres Convenciones de Cómics en lugares exóticos. Agrégale el hecho de que me he puesto gordo y temperamental por una combinación del nuevo disco de Television Personalities, un ciclo de películas de Kenneth Anger en el tugurio local, y un interminable suministro de huevos Galaxy, y como podrás esperar, no se pueden tener grandes esperanzas de encontrar algo controvertido en estas actividades.

Entonces... ¿qué mierda voy a soltar esta vez?

El único evento menor al que he asistido recientemente fue la fiesta de lanzamiento del Hard-boiled Defective Stories de Charles Burns que montó Penguin Books. Tuvo lugar en una biblioteca situada cerca de la estación de metro Swiss Cottage. Como parte de la presentación, las paredes de la biblioteca se adornaron con páginas originales y otros elementos variados que indicaban el "Renacimiento de los cómics". Dicha exposición, diseñada para que el público modificase su forma de pensar en los cómics, tuvo un impulso supremo tal que la mayoría de las novelas gráficas expuestas fueron robadas de inmediato.

La presentación del propio tomo de Burns fue, como estoy seguro de que esperarás que voy a decir, un asunto bastante miserable. Basándome por completo en los años que llevo viendo programas poco fiables de la BBC, me imaginaba que los lanzamientos literarios eran eventos deslumbrantes y exóticos. Soñaba con intercambiar mis mejores deseos con Barbara Cartland y Salman Rushdie. En lugar de eso, soporté media hora de agonía antes de salir corriendo a coger un palanquín que me dejara en casa.

Lo curioso de la presentación es que pareció servir de lugar de encuentro para un número de personas bastante extrañas e interesantes. Me llama la atención que cada vez que acudo a cualquier evento relacionado con los cómics, siempre vea la misma multitud de personas. Hay como una docena de rostros familiares y, sin importar dónde esté, si es algo relacionado con los cómics, esta gente siempre son los mismos, ahí los tienes bebiendo vino y mordisqueando galletas de queso.

¿Quiénes serán?

¿Por qué cuando me encuentro con alguien que conozco, siempre me señala a una de estas personas y me dice: "¿Quién será ese tipo? Me cruzo con él cada vez que vengo a una de estas cosas, pero no sé de qué va". Me parece que estas personas son una especie de anomalía forteana incrustada en la malla espacio-temporal.

Creo que son el alma fundamental del medio del cómic, y que se manifiestan mediante estos extraños avatares. Por cada gota de lluvia que cae, crece una flor. En algún lugar del más allá arde una llama...

Por supuesto, el peor y más aterrador momento de todos se produjo cuando miré a mi alrededor y me di cuenta de que yo también estaba siempre en estos eventos.

En lugar de rendirme al horror por completo, permití que mi corazón estuviera junto a Charles Burns, cuyo trauma existencial tiene que haber sido mucho mayor que el que yo he sufrido. Allí estaba sentado con una sonrisa en el rostro, apoyado en una pequeña mesa de caballete con un bolígrafo en la mano, esperando. Media hora después seguía en el mismo lugar, esperando aún con la sonrisa congelada en un ríctus. Beckett habría estado orgulloso de él. Eso sí, sé que Buns tiene cierta reputación de ser una especie de rarito, y todos hemos podido ver el tipo de desagradables excentricidades que dibuja en esos cómics suyos, pero en persona parecía alguien bastante agradable. Seguro que no habría costado demasiado esfuerzo hacerlo partícipe del ambiente en general. Puede que hubiese ayudado si hubiésemos cantado algo. Tal vez si se hubiese celebrado alguna pelea amistosa o un concurso de pulsos. En su lugar, lo dejaron languidecer en su propio mundo mientras la gente vagaba comiendo cacahuetes. Por supuesto, yo tampoco hice ni el más mínimo esfuerzo por hablar con él, porque la única confianza que soy capaz de reunir es para poder charlar con mi madre y mi padre.

El punto álgido de la velada llegó cuando sacaron un magnífico pastel horneado con la forma del personaje de Burns, El Borbah, que cortaron y repartieron entre los hambrientos errantes. Me las arreglé para agarrar un poco de la bota de lucha libre y me sorprendió y divirtió descubrir que la esponja había sido fusionada con algo que sabía notablemente a Esso Blue. ¡Caramba! ¿ No es surrealista?

Si quisiera sugerir una idea, sería la siguiente: si Penguin va en serio en su intento de empujar los cómics hacia el mainstream, entonces, ¿dónde estaban las cámaras? ¿Dónde estaban las hordas de periodistas? ¿Dónde estaban los descerebrados aspirantes? ¿Dónde los lánguidos y rencorosos críticos y la gente guapa que tiene todo el derecho a acudir a una presentación literaria? ¿Es que la promoción en serio de los cómics nunca será algo que se eleve por encima del vino barato, las patatas fritas con sabor a cebolleta y las luces parpadeantes de una biblioteca pública?

En resumen, exijo glamour. Quiero ver creadores glamurosos, editores glamurosos, fans glamurosos. Quiero asistir a unas Convenciones de Cómics que avergüencen a los desfiles de la moda en París. La próxima Convención de Cómics en Glasgow será tu oportunidad de deshacerte de esos impermeables y parkas y envolverte en ropas fluorescentes. ¡Por lo más sagrado, sabes que tengo razón! Hasta entonces, seguiremos languideciendo en el gueto.

Os dejo con este último pensamiento: mientras hojeaba, como hago a menudo, mi vasta colección de filosofía social alemana contemporánea, me topé con la siguiente agridulce reflexión sobre la vida, el arte y la tragedia esencial de la condición humana...

"¡Guaaau! ¡Mira qué aldabas tiene esa, Jack!"

"¡Olvídate del tema y pon el autobús en marcha, Butler!" [*]

Esos krauts están locos, ¿verdad? Su educación es de lo más apropiada y no deja margen al error.

[*] Referencia a la comedia televisiva "On the buses", centrada en los conductores de autobús Stan Butler y Jack Harper, que acosan a las empleadas y pasajeras, y son perseguidos por el inspector Blake.

lunes, 4 de abril de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /7

Columna para Speakeasy nº 107 (1990), traducción: Frog2000. 

Bueno, aquí estamos de nuevo con más anécdotas del mundo de los cómics (un mundo que se mueve rápidamente) tan entusiastas como emocionantes. ¡Pongámonos a tono, subamos a bordo de este 'cerdo' y rompamos la pista! Para empezar...

EL CÓMIC ES UN ASCO

Ya sabéis como soy. No doy ni una oportunidad. Amargado y cruel, hasta los más radiantes y santificados profesionales del cómic se han visto obligados a soportar mis injustificadas calumnias. Por eso he vuelto mi ictérica mirada sobre una publicación tan tierna y pimpolla que apenas ha aprendido a caminar. Me refiero, por supuesto, a la Strip de Marvel UK.

Cuando vi el primero de sus anuncios, no pude sino reírme. Como recordaréis, el tan confiado como de buen gusto lema indicaba "el cómic se está haciendo adulto".

No veo que sea un problema, pero lo más trágico es que este artículo de valiente exageración iba acompañado por la imagen de un hombre grandote y estúpido con un arma grande y estúpida haciendo volar a personas grandes y estúpidas hasta el cielo. ¡Por fin! ¡Los cómics han empezado a abrazar con ganas la literatura! El enorme idiota en cuestión era, como estoy seguro de que ya sabrás, Marshal Law. Vale, Marshal Law puede ser muchas cosas, pero estarás de acuerdo en que adulto no es una de ellas.

Es una pena, porque en realidad Strip es bastante digna, y no merecía dispararse en el pie tan temprano. No tengo más que elogios por Man from Cancer de Glenn Dakin y Phil Elliot, y tan solo espero que Strip continúe alentando este tipo de excentricidades encantadoras.

Más suerte para la próxima, ¿no?

VIVIENDO UNA MENTIRA

Si alguno de vosotros se ha molestado en leer el último número de Amazing Heroes (¡glups!, -nota del editor) se habrá topado con un editorial bastante intrigante. Más o menos ofrecía una docena de evidencias que demostraban de manera bastante concluyente que todos los guionistas de cómic británicos son en realidad dos únicas personas. Según Amazing Heroes, por un lado está el tipo que escribe Juez Dredd y luego el que hace cosas posmodernas para DC con los superhéroes, señalando la innegable similitud entre nombres como Pat Milis, Pete Milligan, Alan Grant, Grant Morrison, Alan Moore, Neil Gaiman y Jamie Delano, -quien "no encaja del todo en la teoría, pero ya sabes a lo que me refiero"-, el equipo editorial de Amazing Heroes lleva a cabo la sorprendente afirmación de que todas estas personas son, de hecho, una sola. Absurdo, ¿no?

Excepto que es cierto.

No puedo seguir viviendo esta vil mentira. Confieso, lo confieso. Soy Neil Gaiman. Soy Alan Moore. Soy Jamie Delano y Pat Mills. 'Grant Morrison' es solo otro de mis alter-egos ficticios. También soy el hombre más rico de Gran Bretaña y alguna vez tendré solo para mí un día de 24 horas. Todo es verdad. ¿Qué más puedo decir? Prometo usar un cilicio y flagelarme regularmente frente a una fotografía ampliada de Cannon and Ball. La cuestión es que ahora que sabéis que soy Alan Moore, ¿no creéis que deberíais apresuraros y comprar la serie de Doom Patrol? Solo vende 34.000 copias, que no es lo que te esperas del autor de Watchmen y La Broma Asesina... y Sandman, Hellblazer, Marshal Law, etc, etc.

Ahora que sabemos quién escribe todos los cómics de Gran Bretaña, creo que merecemos que nos digan el nombre de la persona que escribe todos esos horribles cómics en​​ los Estados Unidos. Esa persona es una afrenta a la inteligencia humana, y exijo que lo encontremos ahora y que se lo echemos de inmediato a una manada de furibundos Rotweilers como alimento.

JE NE REGRETTE RIEN...

No puedo dejar pasar la oportunidad de mencionar Angulema. Todas las demás páginas del Speakeasy de este mes seguro que lo mencionan también, así que no me gustaría quedarme excluido. La única razón por la que fui allí fue porque me ofrecieron pasar unos días en París antes, y déjame decirlo, esos pocos días en París fueron muy divertidos: deambulé por las calles durante horas y horas, realizando una dérive inspirada en el situacionismo: visité las tumbas de Baudelaire, Oscar Wilde y Colette; me senté a tomar café y a escribir poemas miserables en el Café de Flore, donde Sartre y Apollinaire se sentaron una vez... oh, ¡fue grandioso! Después de todas esas poses desenfrenadas por la Ciudad de la Luz, esperaba que Angulema fuese un grotesco desastre.

Lo fue. No, no, no... Angulema no estuvo nada mal, la verdad. La idea de un pueblo entero dedicado a los cómics es a la vez tremendamente impresionante y absolutamente aterradora. Por lo general, el contingente británico fue considerado por los franceses como poco más que unos barriles de cerveza: analfabetos culturales y groseros salidos de un clan. De todos los profesionales del cómic que estábamos allí, solo Cam Kennedy pudo expresarse con fluidez en francés. El resto de nosotros nos limitábamos a decir tonterías de parvulitos o ninguna en absoluto. No he estado tan avergonzado desde las finales de la Sociedad de Debate del Colegio, cuando hice el ridículo frente a cientos de personas. ¡Qué raza vergonzosamente insular somos!

El panel introductorio, durante el cual los creadores del Reino Unido fueron presentados a Europa, fue bastante notable porque estableció firmemente la nueva línea del partido, que es más o menos como sigue: hace años que todos estamos trabajando en la ciencia ficción y los superhéroes, pero ahora todos nos estamos pasando a hacer un trabajo más personal. Recuerda esa palabra, y recuerda que la escuchaste aquí primero: 'personal'.

¿Recuerdas cuando las palabras de moda eran 'descarnado' y 'realista'?

¿Recuerdas cuando no podías leer una entrevista con quien fuese sin que incluyera las palabras 'oscuro' y /o ´realista' al menos una vez? Bueno, mantén los ojos bien abiertos en cuanto a eso de 'personal': es el consejo de la temporada.

'Personalmente' no me importa gran cosa.

lunes, 28 de marzo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /6

Columna para Speakeasy nº 106 (1989), traducción: Frog2000. 

He de avisaros que el embuste de este número apenas vale el precio de la entrada. Simplemente es una columna desesperada de 'relleno' que sirve para reemplazar un artículo que escribí hace un mes, antes de mi gira de firmas por la Tierra de la Libertad. Esa columna nunca vista se centraba en mi posible muerte en un desastre aéreo del Jumbo que me llevaba de camino a casa después de mi visita a los Estados Unidos.

Lamentablemente, como os quedará claro al leer lo que he escrito, no llegué a perecer. Sigo vivo, atormentado por una gripe asesina y casi sin llegar a tiempo para la entrega del mes.

De todos modos, el propósito de aquella primera columna a modo de obituario era presentar una maravillosa y afectuosa propuesta: mi intención era pedirles a todos mis colegas de la industria del cómic que se unieran a mí rememorando el espíritu compasivo de la Band Aid para un cómic benéfico. Dicho proyecto, que se llamaría Grief Stricken [de luto], iba a llenar sus llorosas páginas con obras de los mejores talentos que este medio puede ofrecer.

¡Imagínatelo! ¡Qué imparable conglomerado de emociones! ¡Una portada en forma de collage envolvente llena de raspados de Dave McKean, que incorporaba fragmentos de cascotes de aviones y retales de camisas de cachemira raídos!

¡Una introducción de seis líneas de Clive Barker! ¡Un pastiche pulp-noir sobre las normas de seguridad en los aviones de Miller! ¡Un poema de despedida de Neil Gaiman escrito utilizando una forma de rimar del siglo XVII! ¡Una doble página central de Sienkiewicz con las palabras "¿POR QUÉ OH POR QUÉ?" en tinta rayada con una pluma! Un poema conmovedor en prosa de Alan Moore, en donde los acontecimientos de ese trágico vuelo final se entrelazan sutilmente con el mito de Ícaro y la difícil situación de las mujeres de Greenham Common. ¡Un pin-up de un robot de Simon Bisley! ¡Una polémica historia de Pat Mills sobre la participación secreta de la British Airways para reprimir la Revuelta del Mau Mau!

¡Por mi parte, un pedazo de galimatías surrealista lleno de citas ingeniosas y que lo jodan a todo lo demás! ¡Un pequeño y divertido chiste de Hewlett y Martin para redondear toda la operación con buen gusto! ¡Y más-más-más!

Este tomo benéfico era como una oportunidad de oro para unir a nuestra comunidad dividida. Soñé que mi sacrificio desinteresado podría ayudar a generar un mayor entendimiento entre los profesionales del cómic. Tal vez veríamos el fin de toda esa falsa bonhomía y los cotilleos furtivos y viciosos. Quizá, y le recé al Niño Jesús para que se hiciera realidad, veríamos a un grupo verdaderamente unido de hermanos y hermanas juntando solidariamente las manos para cantar Imagine.

Desafortunadamente, sigo absolutamente vivo.

Lo más interesante de mi viaje por los Estados Unidos fue la brutal cantidad de personas que me rogaron que no querían aparecer mencionadas en Embustes. Solo para demostrar que he cambiado de tercio, no respiraré ni el más mínimo aliento sobre ninguno. Otros elementos a destacar incluyeron la HORRIBLE comida y los vergonzosos estándares de los programas de televisión. Después de dos semanas de sirope de arce con todo y una selección de béisbol las 24 horas o de Leave It to Beaver [Aventuras de Pablito] me ponía a berrear por una hamburguesa de judías y un episodio de Terry and June. También hay que hacer mención al clima abominablemente frío: ¡en Chicago había -12 grados! Una sola inhalación fue suficiente para convertir los pelos nasales en carámbanos.

En el lado positivo, la gente era sorprendentemente agradable y, de entre varios miles de fans, solo encontramos algunos adolescentes genuinamente perturbados. Dicho esto, si alguien me pregunta otra vez: "Debes estar sufriendo los típicos calambres de escritor...", le encerraré dentro de un par de pantalones de tortura japoneses.

¿Qué más? Nueva York era mucho más pequeña de lo que me esperaba y, curiosamente, a pesar de pasar un rato en los baños de la West 42nd Street, no vi ni a un solo proxeneta o prostituta menor de edad. ¿Qué es lo que ocurrió? ¿Es que todos se marcharon nada más escuchar que llegaba?

Del mismo modo, la Muscle Beach de Los Ángeles estaba desierta cuando me pasé por allí, al igual que el Sunset Strip y el Hollywood Boulevard. Hasta aquí lo que pude ver del colorido local. Disfruté mucho en Berkley, donde los Sesenta nunca llegaron a su fin y donde conocí a alguien que está trabajando desarrollando tecnología de realidad virtual (lo que creo que es algo que probablemente transformará la sociedad tal como la conocemos durante los años noventa).

Sin embargo, lo más destacado de la gira fue, simplemente, conducir por la Bay Blidge (el escenario de tanta diversión sísmica reciente) hacia San Francisco. R.E.M. en la radio, la ciudad iluminada por neones, el romance sin aliento de la conducción temeraria: ¡una isla de belleza en un mar de vulgaridad!

En la glacial Connecticut conocimos a Bill Sienkiewicz, uno de los mejores seres humanos que he visto. Incluso pude admirar el primer número de Big Numbers, y confieso que me impresionó mucho. Ese es el problema: ha habido tan poco de qué quejarse últimamente. Si no puedes ser grosero y desagradable en esta vida, ¿qué vas a hacer? Por otra parte, me encantó saber que Sienkiewicz planea matar a Howard Chaykin la próxima vez que se lo encuentre en un espacio cerrado. No tengo nada más que agregar.

Como puedes ver, he regresado de América con una canción en mi corazón, gérmenes en mi torrente sanguíneo y un amor profundo y duradero por el prójimo. Ahora mismo, estoy escuchando el segundo álbum de Flintlock y haciendo planes para la maravillosa década que se nos viene encima. Próximamente, en enero, acudiré al festival de cómics de Angulema, que este año destacará los magníficos logros de los creadores de cómics británicos. Un vuelo charter con casi todos los que son alguien en la escena de los cómics de aquí, listo para despegar en dirección a Francia el próximo 23 de enero.

¿No sería horrible si se produjera un accidente...?

lunes, 7 de marzo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /4

Columna para Speakeasy nº 104 (1989), traducción: Frog2000.

Bueno, supongo que de vez en cuando hay que sentarse y ponerse serio. Y ha llegado el día. Me indigna que cada vez haya más censura en el cómic. Esta agitada gota que colma el vaso de mi actitud viene provocada porque finalmente el SKIN de Milligan y McCarthy no va a tener su anunciado debut en el número 30 de CRISIS.

Pero luego seguimos con el tema.

Esta progresiva decadencia empezó su lento progreso cuando DC decidió adoptar el sistema de catalogación PARA LECTORES MADUROS, lo que condujo a la carta de protesta rubricada por un número de súper-estrellas del cómic tristemente olvidadas. La reacción de DC frente a la amenaza de perder los servicios de sus más prestigiosas gallinas de los huevos de oro fue la típica: impusieron más restricciones. ¡Brillante! 

Así, poco tiempo después asistimos al espectáculo de Rick Veitch intentando defender sus motivaciones para meter a Jesucristo en su historia de la Cosa del Pantano. (Si alguna vez ha habido algo que me haya dado auténtica pena, esta es. Me refiero a que... ¿quién no querría ver a los dos mayores hippies afeminados de la historia en la misma aventura? Los lectores actuales suelen buscar respuestas a las grandes preguntas, a las más importantes cuestiones, como por ejemplo: ¿es Jehová más rarillo que Odín o qué?) El posterior estrépito de este pequeño asunto condujo al establecimiento de lo que ahora se llama "tener conciencia de Cristo" en DC. Básicamente, significa que nunca vamos a volver a ver cosas como un Jesucristo Bizarro ni una Liga de la Justicia contra los Doce Apóstoles. Significa también que nadie podrá utilizar a Cristo de cualquier manera en cualquier historia donde alguien le diga cortésmente que se vaya a tomar por culo a Galilea de nuevo. Lo sé, yo era ese soldado. En la historia de Kid Eternity (puedes reírte burlonamente, si quieres) que escribí hace poco para DC, me dijeron que tenía que eliminar una de las escenas, porque aparecía representado el Cordero de Dios. Os lo aseguro, al final la quitamos, aunque solo fuese una estatua. 


Cuando uno considera que la mayoría de editores de DC son judíos, su preocupación por la imaginería cristiana parece bastante ridícula. (Los editores con los que he charlado sobre el tema están de acuerdo conmigo y dicen que es ridículo, pero no pueden hacer nada porque temen las represalias de la Mafia.)

Y hay más.

Porque hace poco se produjo un pequeño tornado provocado por la yuxtaposición de unas imágenes televisivas en el cómic del Dr. Fate (aparentemente, uno de los personajes estaba haciendo zapping y aparecía un fotograma de Bugs Bunny seguido por otro de una pareja inmersa en una experiencia de sexo profundo y significativo. Los abogados de Warner Brothers sintieron que esta mezcla de conejos y polvos podía corromper a los millones de fans de Bugs Bunny que iban a leer Dr. Fate y que les molestaría ese momentáneo vislumbre de su ídolo). Todos sospechamos que los cómics de DC ahora están siendo revisados por el departamento legal antes de ser publicados. Los abogados comprueban que nadie utilice en el material que pertenece a la empresa cosas como fragmentos de canciones, imágenes o nombres de gente real. Lo que significa que nunca jamás volverás a ver a Woody Allen en la serie de los Maniaks o el hilarante encuentro entre Bob Hope y Batman.

Puede que las malas noticias te destrocen por completo, pero en mi caso, que he utilizado de todo tipo de formas las letras de mis canciones preferidas y los trozos de diálogo de mis películas favoritas, es una restricción que me parece cercana a lo intolerable. El único vestigio de esperanza que se vislumbra en el horizonte es que los abogados de DC son iletrados culturales y no sabrían reconocer una frase de Marat-Sade aunque se acostase con su secretaria. Así que, de ahora en adelante no habrá más frases mangadas a los Pitufos, Scooby Doo, o a Scrappy. Yo me vuelvo de todas todas a la época de Harold Pinter y Christopher Marlowe, sabiendo como sé que los abogados de DC no son capaces ni de deletrear los nombres de esos escritorzuelos, mucho menos de reconocer un extracto de sus libros. Sin embargo, es mi triste deber apuntar que esta creciente marea de restricciones no solo se confina en el País de la Libertad.

Lo que nos lleva a SKIN. Tampoco necesitamos comentar mucho más sobre el SKIN de Milligan, McCarthy y Swain centrado en la vida de un skinhead en los setenta. Demos mejor un salto y fijémonos en lo absolutamente brillante e innovador que es el cómic. 

Pero las imprentas rehusaron a hacer su trabajo y no quisieron imprimirlo.

Así que me parece bastante sencillo: esto significa que CRISIS no ha podido editar la tira. Por supuesto, es probable que estos impresores moralistas se lean el Sun en su descanso para el té, y por todo lo que sé, impriman felizmente cosas como ´Razzle´ [revista de pornografía softcore]. Sin embargo, cuando los impresores rehusaron imprimir el tebeo, los que estaban al cargo de Fleetway preguntaron si podían echarle un vistazo, y después se lo pasaron a los abogados, que aparentemente sufrieron un ataque al corazón. Desafortunadamente, los abogados de Fleetway se recuperaron y argumentaron que no había forma de que SKIN se fuese a publicar. Temían que los propios skinheads tomaran represalias y demandaran a la revista. La verdad es que no recuerdo la última vez que he escuchado algo tan gloriosamente descerebrado. Bueno, en realidad sí, pero alguien podría demandarme si lo cuento.

Es una pena que justo cuando parece que CRISIS va a seguir adelante con obras de Philip Bond, Garth Ennis y Warren Pleece, SKIN sea consignada en un cajón hasta que algún editor emprendedor se dé cuenta de lo que vale. Podemos hablar todo lo que quieras sobre los cómics adultos, pero este tipo de cosas significan que algún idiota con una máquina para imprimir de marca John Bull puede decidir cancelar algo porque no se parece a El Oso Biffo. ¿Y qué hay de dejar que los abogados lean cómics? 

Oh, ¡es que me cabrea tanto!

Te sugiero que escribas a los editores para demandar que los abogados e impresores sean echados como comida a un Espaghetisaurio hasta que terminen por arrepentirse. Lo más triste de todo es que tampoco va a haber diferencia alguna, así que sencillamente me despido y salgo corriendo hacia la peluquería, donde Dusty Fleming, Estilista del Cabello Internacional, se ocupará de mi pelo. 

´Dusty, ¡tú sí que eres una estrella!´

lunes, 28 de febrero de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /3

Columna para Speakeasy nº 103 (1989), traducción: Frog2000.

VUELVE, DON McGREGOR, TE LO PERDONAMOS TODO

Sábado, 29 de julio de 1978. 

´¡Fantástica! A pesar de los problemas que he tenido para llegar hasta allí, ¡la Convención ha sido absolutamente brillante! Conseguí un montón de cosas de [Neal] Adams. Y puede que solo por 25 libras. Don McGregor también estaba firmando. Conseguí su autógrafo en el folleto oficial de la Convención. Todo muy divertido.´

Por mucho que me avergüence admitirlo, en realidad he descubierto este elogio que encabeza la columna en uno de mis viejos diarios. En mis apuntes actuales, la historia es un poco diferente.

Viernes 8 de septiembre de 1989, UKCAC.


´Nunca falla, ¿verdad? Aquí estoy, en una absoluta, abyecta y jodida miseria.'

Me sorprende un poco saber que ahora soy más miserable de lo que era incluso en mitad de mi torturada y traumática adolescencia. En aquel entonces, el mejor remedio para la angustia adolescente era relativamente simple, pero diez años después ya no resulta suficiente con viajar cuatrocientos kilómetros y pico para sentir la emoción de que te cubra la sombra de Don McGregor.

¿Seré un viejo y hastiado idiota (las respuestas en forma de billete de 10 libras, por favor), o es que realmente las cosas habrán degenerado tan drásticamente?

Este ´Embustes´ en particular se ha ampliado a lo que llamaremos risueñamente 'Informe de la Convención'. En efecto, eso significa que deberé pasarme dos páginas escribiendo sobre lo emocionante que ha sido, sobre los eventos que ocurrieron en ella y sobre las caras entre bastidores (o quizá debería decir 'las heces entre bastidores´ [en el original, juego de palabras entre ´faces´ y ´faeces´]) que salen de los Beano favoritos de toda Gran Bretaña.

Suena muy bien, pero de alguna manera me las he podido arreglar para perderme una o dos cosas importantes que sucedieron en la UKCAC así que, como resultado, soy la última persona cualificada para escribir un ´Informe de la Convención´. Además, han pasado dos semanas desde entonces, y el horror absoluto apenas ha empezado a diluirse. ¿Por qué tendría que revolcarme en esas aguas residuales de nuevo? ¿Bueno, y por qué no? Afuera, el viento aúlla y las ráfagas de lluvia golpean los cristales de las ventanas en una débil imitación del Huracán Hugo.

Curiosamente, acabo de comer una cantidad bastante grande de hongos de psilocibina, por lo que todo esto lo estoy escribiendo en un estado de conciencia ligeramente alterado. Me sorprende incluso ser capaz de escribir, y mucho menos pensar, y os aseguro que todo se está volviendo muy extraño. Afortunadamente, la parte de mí que escribe cosas como esta es bastante capaz de operar por sí misma. Así que... mientras mi cerebro se larga para divertirse, tú y yo sigamos en esto y etc.

UN NEGOCIO DIFÍCIL

He de confesar que el fin de semana empezó de forma bastante divertida, porque algunos de los otros miembros del contingente de cómics escoceses y yo llegamos a Heathrow, y allí un oficial de la Marina de los Estados Unidos nos confundió, de entre todas las cosas, con Simple Minds. La verdad es que no hicimos nada para disipar su conmovedora creencia y, después de proporcionarle información privilegiada sobre nuestro nuevo álbum y nuestros planes para futuras giras, le dejamos hacernos una fotografía. ´Los muchachos del submarino no me van a creer´, dijo, sin sospechar cuán cierto sería. A partir de ese punto, las cosas se desplomaron rápidamente cuesta abajo. De hecho, Londres es 'una ciudad muy parecida al infierno...' Y si ya era malo estar en ella en el siglo XVIII, hoy es un millón de millones de veces peor. Si alguna vez una ciudad supuso la prueba absoluta de que existe un innegable efecto invernadero, esa ciudad es Londres. Llegué al Hotel Bedford, en el corazón de la metrópolis, sudoroso, mugriento y conmocionado por lo que había visto.

El primer evento del fin de semana fue la Feria Comercial, que me temo que no entendí demasiado bien. Parecía ser poco más que otra oportunidad para que un grupo de viejos profesionales se reunieran e intercambiaran recetas. De todos modos, ¿qué es exactamente una feria comercial?

¿Me atreveré a responder a mi propia pregunta?

HOLA, TENGO QUE IRME

El siguiente elemento de aprendizaje fue la cena de la DC. La fiesta de este año tuvo lugar en el Groucho Club, un tugurio del Soho que se distingue solo por unas pantallas de luces que parecían estar modeladas por gigantescos dedos ulcerosos. Un lugar bienvenido y que produce ligero alivio en un ambiente de otro modo estéril. El horror finalmente descendió sobre mi persona con toda su fuerza durante la cena. Encontrarse repentinamente rodeado por docenas y docenas de personas con las que uno no tiene absolutamente nada en común es una experiencia aleccionadora. El viejo relato filosófico de '¿Por qué estaré aquí?' adquiere un nuevo y horriblemente urgente significado. Aparte de dos o tres amigos notables, me di cuenta de que estaba pasando una noche con personas que por lo general evitaría viajando un millón de kilómetros para alejarme de ellos. Seguro que esas personas horribles deben sentir lo mismo por mí. ¿Por qué entonces insisten en sonreír e intentar entablar conversación? La espantosa realidad de mi tormento se repetía implacablemente cada vez que escuchaba a algún bastardo presumido hablar sobre su miniserie prestigio o el nuevo símbolo de estatus de este año: su 'trato con Penguin'. Los cómics son odiosos y los creadores de cómics lo son aún más. Engreídos peces grandes que nadan en una pecera vergonzosamente pequeña.

Naturalmente, me excluyo a mí mismo y a las personas que me gustan.

DESNUDO Y BAILANDO

Volví tambaleándome hasta el hotel a una hora intempestiva con la cabeza cargada. Afuera, la carretera había sido excavada y, por lo tanto, estaba libre de tráfico y ruido. El letrero sobre un Deep Pan Pizza Co. parpadeó débilmente. Justo enfrente de mi ventana, en el hotel de enfrente, un hombre empezó a desnudarse con el aplomo de una estrella del Raymond Revue. Caminó desnudo durante un rato, y luego se puso unos calzoncillos luminosos y se sentó a ver la televisión.

Me di cuenta con horror que mis peores temores eran completamente ciertos, Howard Chaykin estaba escribiendo mi vida.

HOMBRES VESTIDOS

¡Gracias a la biodramina, mi dolor de cabeza se convirtió en cosa del pasado! El sábado amaneció y cayó la lluvia. Aparecí en la inauguración pública de la UKCAC '89. Más o menos era lo de costumbre. He de confesar que esperaba ser derribado o al menos abucheado durante la hora de 'Conoce a los Invitados' celebrada en el Logan Hall. En su lugar, me conmovió y me hizo sentir humilde la pequeña ovación con la que nos dieron la bienvenida cuando me tambaleé hasta el escenario en compañía de Steve Yeowell. Mis temores originales se basaban en el rumor de que una banda de Jóvenes Socialistas descarriados había aparentemente amenazado con aparecer armados con panecillos y cuerdas de piano. Por lo que pude deducir, me iban a arrastrar por las calles y colgarme de la farola más cercana. Honestamente, no me hubiese importado, pero no apareció nadie, y después de esa primera breve ovación, la Convención y yo pasamos, como de costumbre, completamente desapercibidos. Todo lo que siempre he querido conseguir del mundo de los cómics es que me arrojasen calzoncillos durante una tediosa discusión sobre los 'Derechos de los creadores'. (Sobre este tema, sostengo que a los 'creadores' se les deberían quitar todos los derechos de inmediato). Claro, Neil Gaiman es honrado con dicha adulación casi cada hora. ¿Qué estaré haciendo mal, Neil?

A continuación, se suponía que debía hacer aparición en uno de esos paneles aplastantemente aburrido centrado en 2000 AD. En lugar de buscar desesperadamente la alarma después de que, como siempre ocurre, algún chaval retrasado preguntase quién debería interpretar al Juez Dredd en la próxima película, decidí dejar de lado la precaución y salir a dar un paseo. Y así fue como, con esta sobredosis de libertad ilícita, me topé con un restaurante francés en Charing Cross Road, comiéndome con los ojos el fabuloso cartel de 'La Petite Voleuse'.

Volví a participar en la firma de Fleetway y el evento más mágico del fin de semana tuvo lugar cuando fui golpeado en la cabeza por un caramelo de menta arrojado desde las alturas por Brendan McCarthy. Si hubiese sido el amigo de Superman, Jimmy Olsen, el golpe seguramente me habría otorgado un superpoder maravillosamente mentolado. Desgraciadamente no fue así y el acto continuó sin más incidentes.

Más allá de estas pequeñas islas de belleza en un cosmos por lo demás lúgubre, la Convención transcurrió como siempre. Posiblemente peor. Tengo la impresión de que el año pasado hubo un entusiasmo innegable por todo el asunto de los cómics. Los medios de comunicación estaban presentes y durante todo el transcurso del evento se respiraba cierta alegría de vivir, un je ne sais quoi, un apres ski...

Sin embargo, este año la asistencia se redujo en un par de cientos y no pude evitar sentir un malestar subyacente. Difícilmente se podría evitar llegar a la conclusión de que en el caso de los cómics la fiesta casi había terminado. Aunque no tiene por qué ser malo. Creo que el extremo creativo del medio está empezarse a diversificarse y alejarse de sus raíces de aficionado. Puede que pronto la Convención de Cómics tal como la conocemos deje de existir.

Tristemente, aún quedaba el domingo.

Me temo que me perdí la 'controvertida' presentación de Howard Chaykin, y lo único que vi fue a un hombre joven que se presentó vestido como el Joker al concurso de disfraces, y que fue incitado a reír nerviosamente por un presentador con voz cacareante. Hora de largarse.

El sábado por la noche terminó con el hombre del otro lado de la calle poniéndose un vestido blanco bastante atractivo y admirándose frente al espejo. Era como si ahora estuviese viviendo en 'El guardián entre el centeno'.

¿Podrían empeorar las cosas?

SÍ.

Si.

El domingo estuvo marcado por mi participación en dos atroces y poco interesantes paneles, uno de ellos sobre 'Cómo escribir cómics', un tema que se ubica junto a 'mirar fijamente a la pizarra' por su valor como entretenimiento. A pesar de los grandes esfuerzos de Pete Milligan y míos, el panel degeneró rápidamente en un esfuerzo pesado que inspiraba la siesta y que se centraba en los argumentos más endebles sobre la importancia de Lois Lane como barómetro social. Tengo un consejo esencial para futuros oradores:

Nunca nunca NUNCA habléis durante más de treinta segundos. Porque puede que aburráis a las ovejas.

Si hubiese seguido dicho consejo, qué trágico hastío nos hubiésemos ahorrado todos.

El segundo panel, 'Moonlighting', que trataba sobre la producción de tiras de cómic para periódicos y revistas, fue, si cabe, aún más grotescamente aburrido. La gente se alejaba en tropel de este asesino de atención, lanzándose desesperadamente a la carretera en un esfuerzo por ahogar los zumbidos de las personas que, deberían saberlo, pero que claramente no saben cuándo detenerse.

Y eso fue todo. Todo el circo lamentable paró después de la presentación de los Premios SSI Mekon. Eran tan predecibles como sentarte en el banquillo de los acusados cuando eres culpable, aunque mucho menos convincentes. El premio a la 'Persona que lo gana todo, haya o no hecho algún trabajo' está actualmente en camino hacia su destinatario habitual. Phillip Bond fue el único rostro nuevo en ser homenajeado y pude ver que estaba casi llorando cuando aceptó la espléndida figura Play Doh de dos pulgadas del archienemigo de Dan Dare, The Mekon. El acto culminó con una presentación especial por los '100 años al pie del cañón' que recayó en Leo Baxendale. Es mi triste deber informar que lo que pareció ser una merecida ovación puestos de pie para el señor Baxendale fue, de hecho, el resultado de que todos se levantasen para correr hacia la salida.

Pensar que me perdí 'Songs of Praise' de St Michael and All Angels, -guiño, guiño- por esto.

Todo lo que quedaba era la fiesta organizada por Deadline, que estuvo bien aunque, como antisocial empedernido, no es del todo mi estilo. Ahogué mis penas en soda y cal y regresé al hotel. El hombre del otro lado de la calle se había marchado. Empecé a preguntarme si, de hecho, no habría sido otro de los invitados a la Convención.

Y así termina mi informe de la Convención. No es gran cosa, lo admito, pero tampoco lo ha sido la Convención. Además estoy bajando de mi vuelo de fantasía inspirado por los hongos. Lamento decir que deberías haber visto este texto antes de que lo editaran.

Tampoco hay que ser pesimistas. Por más desagradable y cínico que me haya vuelto, estoy seguro de que en esta gran tierra nuestra habrá algún joven que aprieta contra su pecho un preciado diario en el que indica...

Sábado. 9 de septiembre de 1989. 

´¡Fantástica! ¡La UKCAC ha sido absolutamente brillante! Mike Grell estaba allí y le pedí un autógrafo...´

Dios lo ayude.

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...