jueves, 31 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH 6 (GREAT PUNK SHITS)


Various - Killed By Death #6 (Great Punk Shits)
(Redrum Records (KBD), 1993)

A1-The Kids - This Is Rock 'N Roll
A2-Funeral Dress - Army Life
A3-Dirt Shit - Exit
A4-The Next - Monotony
A5-The Insults - Just A Doper
A6-Ed Nasty & The Dopeds - You Sucker
A7-Hitler SS - Slave
A8-Tampax - UFO Dictator
A9-Revenge 88 - Neon Lights
B1-Screaming Urge - Homework
B2-Schund - Schund
B3-GISM - Death Exclamations
B4-Frantix - My Dad's A Fuckin' Alcoholic
B5-The Glueams - Mental
B6-Psykik Volts - Totally Useless
B7-Fire Exit - Time Wall
B8-Mark Truth & The Liars - Prisoners Of Time
B9-Se - Meillä Voisi Tänään Olla Hauskaa

AQUI.

miércoles, 30 de marzo de 2016

ENTREVISTA CON TERRY ZWIGOFF EN THE COMICS JOURNAL (PARTE 5 DE 8)

Entrevista con Terry Zwigoff en The Comics Journal nº 179 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

Zwigoff: Una de las veces que vino de visita me dijo algo que habría sido el final perfecto para la película, y lamento mucho no haberlo filmado. En realidad estuve a punto de viajar a Francia para rodar allí treinta segundos. Porque en los últimos meses Sophie había empezado a hacer historietas imitando la forma de dibujar de Charles.

Groth: Oh, oh.

Zwigoff: Ella tenía un par de las viejas libretas de Charles que Robert enseñaba en la película y donde se podía ver ese estilo de dibujo rugoso. A ella le gustaba tanto que había empezado a imitarlo. Lo más extraño es que una de las cosas que había empezado a dibujar eran recreaciones de las portadas de los antiguos cómics del Pato Donald. Charles solía hacerlo también cuando era un crío. [Risas.] Y ella no lo sabía. Me parece muy misterioso.

Groth: ¿Cómo se suicidó Charles?

Zwigoff: Supongo que con una sobredosis de los medicamentos que tomaba. No estoy seguro de cuáles eran, creo que tranquilizantes y anti-depresivos.

Groth: ¿Dejó alguna nota?

Zwigoff: No, creo que no. Robert escribió un ensayo sobre la muerte de Charles.

Groth: No lo sabía.

Zwigoff: Yo tampoco hasta que me la envió Pauline Kael. [Groth se ríe.] Me llamó la semana pasada para decirme: "he podido ver tu película y me encanta y blah, blah, blah", y le dije: "hey, ¿cómo te has enterado de su existencia?" Y me contestó: "bueno, Paul Schrader es un gran fan y me habló de ella". Me emocioné mucho, porque soy un gran seguidor de su trabajo. Paul se la había enviado con una nota en la que la indicaba que tenía que ver esa película, junto con una copia del ensayo sobre Charles escrito por Robert. Hasta ese momento creo que no estaba impreso en ningún sitio. Se titula "Mi Hermano Charles". Sólo son un par de páginas.

Groth: ¿Dónde está publicado?

Zwigoff: No lo sé. No sé cómo llegó a manos de Scharder, y Pauline tampoco lo sabe.
Groth: ¿Tienes todavía una copia?

Zwigoff: Claro. Básicamente habla sobre cómo Robert se sienta en la cama de Charles tres semanas después de su suicidio, echa un vistazo a sus dientes postizos, agarra uno de sus lápices y uno de sus cuadernos, y escribe un par de páginas sobre lo que siente como consecuencia de la muerte de su hermano, las sensaciones que le produce estar allí, en su habitación. Creo que es un buen escritor. Es un ensayo que está muy bien escrito.

EL ERROR MÁS GRANDE DE TODOS

Groth: ¿Puedes contarnos cómo se financia una película como esta?

Zwigoff: Tío. No podría dar ni una sola pista. Porque empecé la película invirtiendo mi propio dinero, que es el mayor error que puede cometer un cineasta. Después de que se me acabara me quedé en blanco. De forma regular cogía lo poco que tenía grabado y lo editaba y me iba a Los Angeles para enseñárselo a la gente de la HBO, Showtime, a quien quisiera reunirse conmigo, algunos productores, quien fuese, para intentar que co-financiaran la película. Pero no tuve suerte. Nadie se mostró interesado. Así que me quedé sentado a ver qué ocurría. En ese momento, estábamos en 1986, Robert me llamó y me dijo que la BBC lo había telefoneado para preguntarle si podían rodar un documental sobre su persona. Le dije: "bueno, supongo que no lo harás, ¿verdad?", y me dijo: "Sí, creo que sí que lo voy a hacer". Y le dije: "vale, ¿y por qué? Creo que somos buenos amigos y me estoy dejando la piel para rodar mi documental, ¿por qué vas a hacer el otro?". Y me contestó: "bueno... me van a pagar diez mil dólares." Así que le dije: "pero es que para conseguir diez mil dólares lo único que tienes que hacer es gastar veinte segundos de tu vida dibujando algo. Nunca habría supuesto que el dinero fuese tu prioridad". En realidad no sabía por qué quería hacer ese documental. Quizá estaba intentando sabotear mi película, no lo sé.

Groth: Madre mía.

Zwigoff: Puede que intentase competir conmigo o algo. Quizá fue cosa de Aline. Sigo sin saberlo. Pero él quería hacer el documental de la BBC y yo me cabreé muchísimo. Me dijo: "bah, tampoco creo que afecte mucho a tu película". Le dije enfurecido: "¡es la BBC! ¡Ese es el mercado al que tengo que venderle está película cuando ya esté terminada! ¡La televisión inglesa! Y entonces no creo que les interese." De hecho me había dado por vencido hacía un año. Llevaba sufriendo una temporada infernal por culpa de mi salud. Me quedé tirado en la cama durante tres años por culpa de mi espalda, con unos dolores que me hacían pensar en el suicidio. Me compré una pistola cargada y empecé a pensar dónde me dispararía, si en la sien o en el mentón... pero afortunadamente... no tuve los huevos de hacerlo. ¡Y mi espalda terminó mejorando! ¡Estoy bastante contento de no haberlo hecho! [Risas.]

Groth: En algún sitio he podido leer que dormías con una pistola bajo la almohada.

Zwigoff: Es cierto. Bueno, no la puse allí por ningún motivo en particular, sino porque raramente salía de la cama. La sostuve entre las manos muchas veces, intentando reunir el aplomo suficiente como para dispararme en la cabeza. [Risas.] Pero no lo hice. Siempre tuve algún retazo de esperanza, siempre pensé que mi espalda se pondría algo mejor. Y afortunadamente así fue. Pero tío, los doctores no eran tan optimistas. En realidad me recomendaron que no pasara por el quirófano, a menos que llegase un punto en el que no pudiese ni ir al baño... aunque durante esos tres años algunas veces tuve que arrastrarme para poder ir. Mi situación era bastante miserable.

Groth: ¿Y qué es lo que andaba mal en tu espalda?

Zwigoff: Había sufrido tres hernias de disco. Me hicieron pruebas, pero descubrieron que no se podía operar.

Groth: Buff, deberías haber filmado tu propia vida.
Zwigoff: [Risas.] Claro. Tienes razón. Pero de todas formas me encontraba en muy mala forma. Fue el momento más penoso de toda mi vida. Y entonces Robert empezó a grabar con la BBC y yo me di por vencido. Pero al año mi espalda mejoró un poco, y ellos habían terminado su documental y Robert me enseñó una copia en vídeo. Para el poco tiempo que habían estado filmando me pareció bastante buena. Básicamente habían ido contratando gente para hacerla por tramos, "esta semana tú harás esto, la siguiente tú harás esto otro". En realidad quiero darle crédito a la mujer que la filmó, porque para las condiciones en las que tuvo que trabajar me pareció que estaba muy bien. Sólo tuvo cuatro días para acabarla.

Groth: ¿Es la película en la que Robert aparece sentado en mitad de una autopista con una gorra?

Zwigoff: Si, esa escena en particular era bastante mala, un poco embarazosa... Pero era tan diferente de lo que yo quería conseguir que ni siquiera parecía que estuviésemos haciendo una película sobre el mismo sujeto. Lo único que hicieron bastante bien fue que decidieron que Crumb fuese el escritor de toda la trama de la película, por lo que era la versión de su vida, y me parece muy interesante. Es un buen escritor y ha tenido una vida muy interesante, en la película cuenta varias anécdotas muy divertidas, por lo que la cinta se deja ver. Pero hay algo muy bueno que no incluyeron. Me enseñaron una versión de noventa minutos, pero tan sólo podían emitir una hora, y lo que no apareció en pantalla fue la parte de Marty Pahls, que rodaron gracias a su insistencia. Era magnífica. En esa escena lo clavaba, era increíble.

Groth: Y la cortaron, ¿no es cierto?

Zwigoff: Se deshicieron de ella. Fue la primera que desecharon. Los llamé de inmediato, justo cuando había decidido seguir adelante con mi película, y les dije: "si fuese posible me gustaría que me dejaséis utilizar parte de vuestro metraje, es uno de los descartes." Y me contestaron: "claro, lo haremos, pero primero déjanos echarle un vistazo." Dos semanas después volvieron a ponerse en contacto conmigo y me dijeron: "ya no lo tenemos, alguien lo ha tirado."

Groth: Dios mío.

Zwigoff: [Risas.] ¡Era buenísimo! Era muy en plan Charles. Estaba sentado en su habitación sobre el colchón desnudo, con una mancha grasienta en la cabecera de la cama, allí donde su cabeza solía reposar, y parecía estar en bastante mala forma, pero hablaba de forma muy articulada, era muy interesante.

Groth: Si, muy lúcido.

Zwigoff: En esa película aparecía leyendo viejas cartas que le había enviado Robert, con el mismo estilo que se le puede notar en las introducciones que se han hecho para las recopilaciones de The Complete Crumb, que me parecen muy buenas.

Groth: Si, lo eran. La última vez que Robert y yo visitamos a Marty pasamos un buen rato en su apartamento, y él me pareció un tío de primera.

Zwigoff: Claro que lo era.

Groth: Y cuando salimos del apartamento me volví hacia Robert y le dije: "deberías llevarle al médico. Tienes que hacer que cruce esa maldita puerta y obligarlo a bajar por las escaleras." Tenía muy mal aspecto.

Zwigoff: Claro. Al final el médico fue a su casa a verle, pero ya era tarde. En esa época los doctores te llamaban a casa, algo que me parece bastante incomprensible, especialmente porque lo hacían gratis, y me da la sensación de que este doctor en concreto era todo un santo. ¡Y Marty seguía comiendo básicamente perritos calientes y pan tostado! [Risas.] ¡Y bacon y helados! Nunca pudo evitar ese estilo de vida tan poco saludable.

Groth: Si, da que pensar, porque eso es lo que yo mismo como, pero...

Zwigoff: [Risas.] Se suele comer de esa forma cuando tienes diabetes.
EL COSTE

Groth: ¿Cuánto te costó hacer la película?

Zwigoff: Poco más de 200.000 dólares. Al final hice buenas migas con una chica, Lynn O´Donnell, que se convirtió en la productora, principalmente porque era la única persona que había visto este material y le había gustado. Parecíamos estar en la misma longitud de onda. Había contactado conmigo por un motivo completamente diferente, y ni siquiera sabía que estaba rodando un documental. Le mostré el material que tenía y le gustó mucho. Le dije: "no sé cómo conseguir financiación, ¿por qué no te asocias conmigo?" Y estuvo de acuerdo. Es una chica magnífica. Mi asociación con ella supuso todo un golpe de suerte, porque no sólo me ayudó a conseguir el dinero, sino que me parece una persona honrada y nos hicimos muy buenos amigos. Fue una verdadera bendición para el proyecto. En realidad fue ella quien al final se le ocurrió cómo estructurar la película en la sala de montaje, y creo que por eso funciona tan bien. Hasta cierto punto la película tiene elementos y detalles bastante parecidos, pero no había forma de mezclarlos entre sí. Siempre pensé que la mudanza de Robert a Francia podía ser un buen final, pero tampoco funcionaba bien del todo. Fue idea de ella ir revelando las cosas lentamente, durante un período de tiempo más largo, ir diciendo poco a poco quién era este tío y cuál era su producción artística. Así que la película empezaba de forma mucho más convencional, más optimista y ligera. Luego empezábamos a profundizar lentamente en su vida hasta llegar a ese mundo de pesadilla que se podía encontrar bajo la superficie, tal y como suele ocurrir con la vida privada de la mayoría. Fue idea suya.

Gorth: ¿Y cómo consiguió el dinero?

Zwigoff: Desde el principio me dijo: "sé qué tipo de película quieres hacer, y obviamente no querrás poner en riesgo lo que pretendes hacer con ella. Supongo que no querrás añadir algo así como un segmento de Mr. Natural de quince minutos a cambio de que alguien quiera financiarnos." De hecho, recientemente habíamos tenido que rechazar cierta cantidad de dinero, creo que alguien había ofrecido 400.000 dólares para producir la cinta, con lo que podríamos haberla terminado con la mitad de esa cantidad y embolsarnos el resto. Pero en mi opinión yo le debía algo a Robert y creo que él confiaba en lo que estaba intentando hacer, y si hubiese aceptado que alguien pudiese manipular la edición final de la película le habría parecido toda una traición. Si hay alguien que vaya a apuñalarte por la espalda, por lo menos que ese sea tu amigo... pero siempre he creído que hasta donde fuimos capaces, estábamos haciendo un retrato admirable de Robert.

Groth: Demuestra muy bien lo loco que estás, Terry.

Zwigoff: [Risas.] Admiro a ese tío, me cae muy bien. Hay un montón de gente que en sus reseñas parece no tener paciencia con su lado crítico, sarcástico y cínico, un rasgo de personalidad que en realidad suele encontrarse mucho por California. Proyectamos una versión algo más cruda de la película que tampoco se diferenciaba demasiado del resultado definitivo, y no le gustó a nadie. Solo le gustó a unos pocos, pero por fortuna eran gente poderosa e influyente. Gente como Walter Murch, que era el tío que editó la primera y segunda parte de El Padrino y La Conversación. Le gustó mucho. Me dijo: "no la cambies ni un ápice".

Groth: ¿A quiénes se la proyectásteis en Los Angeles?

Zwigoff: Mientras la estábamos editando alquilamos una habitación en el edificio de Saul Zaentz, que es el típico lugar de ocho pisos de Berkeley. Allí había muchísimas salas de montaje y de sonido para directores de cine. Nos topamos con diferentes directores, con un montón de editores, mucha gente que trabajaba de recepcionista y con tíos por la calle que no sabían quién era Crumb. Intentamos conseguir un público complicado, queríamos que a las proyecciones viniesen feministas que nunca hubiesen escuchado hablar de Crumb.

Durante todos esos años Lynn tuvo que conseguir el dinero prácticamente de la nada. Montó una editorial y una sociedad limitada. Creo que una de las primeras personas con las que hablamos fue con Matt Groening. Yo no lo conocía, pero en cuanto eché un vistazo a Los Simpsons me figuré que le gustaría la obra de Robert. Y así era. Nos reunimos con él y le enseñamos parte del material, y le gustó mucho. Es un tío muy inteligente. En realidad es una de las pocas personas que aportó buenas ideas al proyecto, ideas que incorporamos inmediatamente a la película. Creo que lo primero que me preguntó fue si había tenido problemas intentando resolver cómo mostrar el trabajo artístico de Robert en pantalla. Al final la forma que elegimos en la película me parece bastante pedestre: ¡enfocamos sus tiras de cómic desde su espalda mientras él está charlando y comentando su obra! Pero al final resultó muy satisfactorio. Como si fuese mucho más íntimo. Siempre me he tomado su trabajo de esa misma forma. Aunque por otra parte, en un momento dado le consulté a Matt Groening algunas cosas que se me habían ocurrido, porque había estado barajando varias ideas: "bueno, es algo que conoces muy bien gracias a Los Simpsons, porque en tu serie has mezclado a diferentes famosos con Lisa o con Bart, o con quien sea, y aparecen como estrellas invitadas y ha tenido mucho éxito. ¿Crees que podríamos hacer algo parecido con una de las tiras de Crumb? Igual no funciona bien, pero, ¿no crees que la película ganaría mucho si Robert DeNiro apareciese en ella leyendo un par de frases de una de las tiras de Crumb? ¿Tengo razón o no?" Y me contestó: "para el campo de la animación es una buena idea, pero que alguien aparezca leyendo un par de frases de una tira de cómic no me parece algo que vaya a funcionar". Tenía razón. Las pocas veces que él había visto algo parecido, y después, cuando ya pude verlas yo, parecía no resultar demasiado apropiado, en realidad les daba un aspecto equívoco y no funcionaba tan bien.
Groth: Si, lo hicieron en la película de Comic Book Confidential para darle vidilla y no funcionaba.

Zwiogff: Si, la empobrecía. Parecía bastante aburrido.

Groth: Si, pienso lo mismo.

Zwigoff: Alguien me ha enviado desde Chicago otra película que acabo de ver esta noche. Se llama algo así como Hooked On Comics, ¿las has visto?

Groth: Aparecen un montón de los autores que publicamos.

Zwigoff: Si. Peter Bagge, Dan Clowes... resulta muy interesante poder ver en pantalla cómo es su aspecto... me gusta que la película sea tan seria, aunque creo que hay bastantes planos algo ridículos. La cámara siempre está deslizándose hacia arriba y hacia abajo, pero tampoco quiero criticar el trabajo de nadie.

Si hablamos sobre el aspecto crítico, la mayor crítica que puedo hacer es la de que Crumb era demasiado crítico. Crumb siempre se estaba quejando y era muy cínico, antipático y poco agradable. "¡Elimina de la película todas las partes donde me quejo! Así será mucho mejor." Dios, entonces no entiendo cómo podrías parecer tan desagradable. Aunque me gustaba escuchar sus quejas. Yo mismo me quejaba un montón y lo encontraba muy divertido, no sé... me gusta su forma de ser, así que insistí mucho para que todo ese material apareciese en la película.

Groth: Bueno, es bastante probable que de una forma implícita también se estuviese quejando de cosas similares a las que se quejaban las personas que se quejaban de él. [Zwigoff se ríe.] ¡Podría suponer todo un problema!

Zwigoff: Tienes toda la razón.

Groth: Una vez rodaron un documental en el que aparecía Noam Chomsky quejándose durante tres horas.

Zwigoff: Ojalá le hubiesen dejado quejarse más. El mayor problema de esa película [Manufacturing Consent], y la verdad es que me gusta mucho, fue que de nuevo era uno de esos documentales en los que utilizaban un montón de material de relleno. Recuerdo que en ese film mantenían un plano fijo sobre el gigantesco monitor de vídeo de un centro comercial. Puede que lo hicieran unas veinte veces. "De acuerdo, mira, ¡ya lo hemos pillado, tíos! ¿Cuál es la intención? ¿Que la película tenga mejor ritmo? Vamos, tíos, tan solo es material de relleno!" Acabo de ver el documental hace poco y creo que era bastante bueno, hablaba sobre los vertederos de residuos tóxicos o algo parecido, pero tenía el mismo estilo que muchos otros documentales: veinte minutos de planos moviéndose lentamente a través de las alambradas. Mantenían ese encuadre con un movimiento muy lento, con una música pseudo-punzante, bastante horrorosa. Era estúpido. Lo hemos cogido a la primera, ¿sabes? ¡Haced que avance lo que me estáis contando de una vez! De acuerdo, ya hemos visto las alambradas, ¡y me ha llegado hasta lo más profundo! ¡Sigamos con la historia! [Risas.]
Groth: Si, creo que cuando vi el documental de Chomsky pensé exactamente lo mismo. Incluso me ofendió mucho que unos directores que estaban trabajando con Chomsky tuviesen la necesidad de hacer algo por el estilo.

Zwigoff: Tienen que parecer inteligentes y masajearse el ego. Tienen que estar más presentes en su propia película, mientras nos avisan: "miradme, soy un cineasta muy habilidoso, mira cómo muevo la cámara, ¡fíjate en este truco que hago!" No sé, en las películas mainstream de Hollywood se pueden ver errores semejantes, en muchas de esas actuales películas de acción. Especialmente ahora que las artimañas y los trucos son bien recompensados. Hay un montón de gente de Hollywood que no entiende por qué se están haciendo tantos bodrios, y por eso tenemos todas esas teorías sobre el cine. Bueno, si contratas a tíos que sólo han rodado anuncios y vídeos musicales para la MTV para que dirijan las películas, luego no te preguntes por qué son tan malas. Tienen buena pinta, visualmente me parecen deslumbrantes, pero no hay demasiada sustancia. Son todo estilo y nada más.

Groth: También existe la posibilidad de que haya un público destetado con los anuncios y la MTV que demanden ese tipo de películas.

Zwigoff: Estoy seguro de que será así. Todavía no he visto la nueva película de Batman, así que no puedo hablar demasiado sobre ella, pero tengo una ligera idea de cómo será: un montón de haces de luz y de...

Groth: Si, estoy seguro de que será horrenda.

Zwigoff: Si, terrible... ¡y la última semana ha recaudado 54 millones de dólares! [Se carcajea.]

Groth: [Risas.] ¡Ahí lo tienes! Para qué discutirlo. Es lo que quieren.

Zwigoff: Bueno, ya sabes, de alguna extraña forma me gusta todo esto, me gusta cómo funciona el negocio del cine. Porque llevo años partiéndome la espalda como director de documentales en San Francisco. Nunca he creído que forme parte de la comunidad de directores de la ciudad. [Masculla.] Cuando critico las películas de los otros nunca lo hago con pelos en la lengua, y esa es una actitud de auténtico perdedor. Siempre ha sido mejor no criticar las películas de los demás o te incluirán en la lista negra. Y siempre he tenido algún comentario cabrón que ofrecer del que luego termino arrepintiéndome: "eso apesta mucho, y eso otro también", ya sabes. Y al año siguiente son ellos los que deciden si vas a acudir a un festival de cine o no, da igual si has ganado premios o que seas alguien que puede ofrecer garantías. Como los has criticado, ya has quemado todos los puentes. Pero no soy capaz de ser de otra forma. Me sale compulsivamente. Si odio algo, tengo que decirlo. Pero en Hollywood es mejor no ser así. Porque entonces te empiezan a juzgar. Hay un momento en el que tu película empieza a ganar dinero que resulta crucial. ¡Y entonces ya te conviertes en un gran director! Incluso aunque lo que hayas hecho apeste, aunque solo sea un poco. Me refiero a que es mejor que no digas nada malo de nadie. Pero al menos no están dando los premios y las recompensas al azar. Porque lo primero que te dicen es que si sabes cómo ganar dinero, entonces es hora de que te pongas a trabajar de una vez.

Groth: Si, ese es el único criterio objetivo que conocen bien.

zwigoff: Claro, y me parece bien que lo tengan. que tengan algún criterio objetivo. Algo que sea más concreto.

Groth: [Riendo.] claro, tienes razón. No sé si te parecerá bien la siguiente pregunta, porque solo hemos hablado unas cuántas veces hasta ahora, pero supongo que estarás bastante de acuerdo con el punto de vista y los valores de los que hace gala Crumb.

Zwigoff: Oh, claro. Por eso somos amigos, y creo que él piensa lo mismo de mí. 

(Continuará)

martes, 29 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH 5


Various - Killed By Death #5
(Redrum Records, 1993)

A1-Black Easter - What The Fuck
A2-The Nubs - Job
A3-X-Terminators - Microwave Radiation
A4-The Molls - White Stains
A5-The Stalin  - ロマンチスト
A6-Dieter - Cry For Fame
A7-The Maggots - (Lets Get, Lets Get) Tammy Wynette
A8-The Cowboys - Teenage Life
A9-Hubble Bubble - Look Around (I Was So Upset)
B1-Neo Punkz - If I Watch TV
B2-Shitdogs - Reborn
B3-RPA - Shoot The Pope
B4-Teddy And The Frat Girls - Clubnite
B5-Annonymous - Corporate Food
B6-Riot 303 - Drugs
B7-Cracked Actor - Nazi School
B8-Stiphnoyds - Afraid Of The Russians
B9-The Kids - No Monarchy
B10-Hubble Bubble - Sweet Rot

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lunes, 28 de marzo de 2016

RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SIETE


RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SIETE (Febrero, 1999).
AQUI.

"Tercer álbum, sin contar el reciente "Hotel Opera" a nombre de La Lengua Asesina, alias de Tim Foljhan, del trío neoyorquino cuyo centro gravitatorio es el citado guitarrista/ cantautor. En extraordinaria complicidad con Dave Motamed (bajo) y Steve Shelley (batería), Foljhan destripa las convenciones de la canción tradicional americana en una serie de vaporosos o monumentales temas sin voz, dejando en los huesos el motor rítmico de esa imaginativa locomotora que es Two Dollar Guitar. En "Train Songs", disco cuya relación con lo ferroviario es puramente metafísica -aunque el diseño de portada e interior defiendan lo contrario-, las músicas se diluyen hasta quedarse en sonido puro, en acústicas entelequias se diría que palpables si uno sube el volumen y atenúa la iluminación. El impulso, la fricción, el movimiento, el traqueteo, el camino por venir, son la esencia de estos diecisiete trayectos más próximos a la rigurosa esencia del jazz libre o el blues ancestral que a los tan a menudo falsos encantos del pop y el rock. El efecto acumulativo de estos esbozos, desarrollados con brillantez por músicos tan intuitivos como los presentes, resulta finalmente revelador y por lo tanto inequívocamente satisfactorio. Hasta el punto de que, enajenado por la fascinación de estos rumores y ritmos, el oyente acaba medio oyendo en la distancia el romántico aullido de un tren que cruza la noche presuroso. Muzak-folk con cerebro, me temo que sin la bendición de Renfe."

Ignacio Juliá se ocupaba del extravagante disco de Two Dollar Guitar en este Ruta 66 número ciento cuarenta y siete.

miércoles, 23 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH 4


Various ‎- Killed By Death #4
(Redrum Records (KBD)

A1-Zero Boys - Stoned To Death
A2-Zero Boys - Stick To Your Guns
A3-Rotters - Sink The Whales (Buy Japanese Goods)
A4-Rotters - Disco Queen
A5-Really Red - Modern Needs
A6-Filth - Don't Hide Your Hate
A7-Kaos - Alcoholiday
A8-Heart Attack - God Is Dead
A9-Brulbajz - EAP
B1-Zero Boys - I'm Bored
B2-Zero Boys - A Piece Of Me
B3-Huns - Glad He's Dead
B4-Subhumans - No Productivity
B5-Victims - TV Freak
B6-Mad Virgins - Fuck & Suck
B7-Ism - I Think I Love You
B8-Jerks - Get Your Woofing Dog Off Me

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martes, 22 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH 3


Various ‎– Killed By Death #3
(Redrum Records (KBD), 1989)

1-The Lewd - Kill Yourself
2-Defnics - 51 Percent
3-84 Flesh - Salted City
4-The Plugz - Mindless Contentment
5-The Eat - Doctor TV
6-The Eat - Kneecappin'
7-Shock  - This Generation's On Vacation
8-Sods - Television Sect
9-Ambient Noise - I Was There At The Texas Chainsaw Massacre
10-The Queers - I Don't Wanna Work
11-The Queers - I'm Useless
12-The Queers - At The Mall
13-Ebenezer & The Bludgeons - Oh I Love This Weather
14-NY Niggers - Headliner
15-Screamin' Mee-Mees - Hot Sody
16-Violators - NY Ripper
17-John Berenzy Group - Vice Verses

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lunes, 21 de marzo de 2016

EN ALGUNOS LUGARES SIGUEN EN 1978: LOS NUEVOS RELOJES DIGITALES

Por WARREN ELLIS para The Squire, 2015. Traducido por Frog2000.

Sería 1978 más o menos. Creo que fuimos a ver Star Wars pocas semanas antes de mi cumpleaños en febrero, porque me parece que aquí, en el Reino Unido, estrenaron la película en Navidad. En ese entonces las películas americanas podían tardar unos seis meses en llegar a las carteleras de Londres, y luego pasaban algunas semanas más hasta que las proyectaban en las ciudades más pequeñas y en los pueblos. Yo vivía en un lugar que dicen que se encuentra a una hora de autobús de la ciudad con la sala de cine más cercana. Así que viajamos a la ciudad para comprar un reloj de pulsera, mi regalo por mi décimo cumpleaños. Sabía que quería uno digital. Recuerdo que mi hermano, tres años y medio mayor que yo, me dijo: “Supongo que te pillarás un “didge”. La verdad es que no tenía ni idea de que normalmente a los relojes digitales se les llamaba “didges”, o puede que mi hermano tuviese algún tipo de problema inconfesable.

Me fijé de inmediato en un reloj digital de la marca Star Wars que estaba en el escaparate de la tienda. Acababa de cumplir los diez años y hacía poco que había visto la película, así que era la edad perfecta para que la fantasía de  George Lucas me hubiese frito completamente mi diminuto cerebro. Me quedé pegado al cristal y dije que QUERÍA ESE RELOJ AHORA MISMO, POR FAVOR. Pero el precio era bastante elevado para nuestra economía familiar. Mi mamaíta no tenía trabajo y mi papaíto estaba enfermo, por lo que el dinero escaseaba. Pero Dios mío, quería poseer esa cosa. Porque cuando presionabas el botón rectangular de uno de los lados, en la pantalla se mostraba la hora en letras color rojo sangre. Era de "absoluta precisión", tan sólo se perdían algunos segundos al mes. Era el futuro. Y tenía que ser mío.

Lo más terrorífico sucedió al día siguiente, cuando mi madre me informó de que el reloj era demasiado caro como para poder llevarlo al colegio. Tenía que seguir llevando aquella mierda de marca desconocida a la que tenías que dar cuerda COMO SI YO FUESE UN CAMPESINO MEDIEVAL, ME ESTÁS VACILANDO, ESTAMOS EN 1978 y solo era un reloj analógico que me había ganado después de aprender a leer la hora hace ya miles de años. AHORA TENGO DIEZ AÑOS y no puedo aparecer por la escuela con esta mierda.

Diez años después podías conseguir un reloj digital en el mercado de abastos por una mísera libra. En ese punto ya estaba trabajando en mi primera novela gráfica, que trataba sobre un futuro en el que Internet no era más que una serie de jardines vallados informáticos.

Diez años más tarde, mientras la banda ancha se empezaba a ampliar, los jardines vallados de CompuServe y AOL se empezaron a derrumbar, y entonces nos habituamos a comprobar mediante nuestros teléfonos móviles el tiempo que iba a hacer ese día. Si nos adelantamos otros diez años en el futuro, empezaremos a ver noticias sobre fabricantes de relojes que están sufriendo los mismos problemas que los fabricantes de cámaras, uno de los negocios más dañados por la irrupción de los dispositivos digitales.

Y aquí estamos ahora mismo. Visita cualquier página de noticias sobre tecnología y desplázate brevemente hacia abajo por la pantalla. Así podrás clickear en una de las noticias sobre "La ofensiva desplegada para conquistar nuestras muñecas." Los relojes digitales han vuelto, son algo que hay que "llevar", un terminal de internet en nuestra muñeca. Incluso se han puesto a cortejarlos algunos periodistas tan metidos en este mundo y su jerga tan particular que en sus artículos sobre tecnología he visto que hablaban de la ropa conectada a la red como "camisas portátiles." Si quieres puedes leer enérgicos comentarios sobre el reloj de Apple (aún-no-está-a-la-venta) y su botón rectangular que hace que se activen cosas, sobre la duración de su batería, que al parecer hace que tan solo se retrase algunos segundos al mes. Yo mismo quiero ponerle una cadena dorada a mi teléfono, embutirlo en un bolsillo de mi chaleco y cada vez que mire la hora referirme a él como "mi reloj de bolsillo digital". Porque esa es la forma de llegar a un punto en el que pueda ser tan maleducado y prepotente como me de la gana: el decadente final del ciclo de innovaciones actual, el momento en el que la gente deja de tener ideas novedosas y empieza a añadir filigranas y orificios extra a las cosas que poseemos, vociferando que esto es el futuro.

Tampoco es que me guste demasiado la teoría cultural que se refiere a la retromania, todo ese charloteo acerca de que estamos viviendo en un estado de atemporalidad terminal donde no hay espacio para nada nuevo, porque todo lo viejo sigue sucediendo a la vez. Y ciertamente, el marchito fantasma de mi niñez interior de diez años hace mucho tiempo que ha sido asesinado por los placeres adultos, por lo que estoy absolutamente dispuesto a hacerme con un reloj de pulsera a la última que haga juego con un teléfono más a la última todavía, o incluso todavía más elegante, porque seguirá siendo mucho más cool que cualquier cosa que alguna vez nos haya prometido la ciencia ficción. Pero la fatídica verdad es que en este momento la tecnología de consumo no se encuentra en buena forma. No solo es que las cosas “no funcionen" de la forma en que se afirma que lo hacen, y que los servicios online sean cada vez más caros y funcionen peor, o que la inter-operabilidad de la red haya sido destruida por las peleas para atraer la atención del usuario y los trucos para hacerse con sus datos, sino que al parecer lo más importante de todo es que al final nos hemos comprado un reloj de trescientas libras que es capaz de conectarse a nuestro teléfono y que no hace absolutamente nada de lo que nuestros teléfonos no son capaces de hacer. Me parece un movimiento desesperado en un campo desesperadamente falto de ideas.

Además, esas cosas tienen un aspecto de mierda. Te lo ratifica alguien que en 1978 tenía en propiedad un reloj digital de Star Wars.

jueves, 17 de marzo de 2016

NEIL GAIMAN ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ (PARTE 7 DE 9)

Entrevista aparecida en The Comics Journal #178 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2parte 3parte 4parte 5, parte 6.

TALLADO EN PIEDRA

Gaiman: ¿Habéis pensado alguna vez en qué es lo que estaríais haciendo si no os dedicáseis a esto, si no hubiéseis tropezado con la historieta?

Jaime: Alguna vez lo he pensado, pero tampoco demasiado, porque esta es mi vida. No quiero empezar a indagar en "lo que podría haber sido", los "debería haber hecho" ni los "puede que" porque esto es lo que me ocurrió al final y estoy muy feliz haciéndolo. [Risas.]

Gilbert: A mí me pasa lo mismo, me encuentro perfectamente. Se supone que lo que nos ocurrió es lo que nos tenía que pasar, me refiero a que se suponía que nos tenía que pasar esto. Siempre nos decíamos: "oh, no quiero convertirme en historietista, no quiero ser uno." ¡Vaya chorrada! Nos estábamos mintiendo a nosotros mismos. Por supuesto que íbamos a acabar siendo historietistas, era lo que sabíamos hacer mejor. O al menos era lo mejor que éramos capaces de... Bueno, esta vez voy a intentar cubrirme las espaldas, porque cuando la gente leyó la primera entrevista se pensaba que éramos demasiado arrogantes. 

Gaiman [Risas]: Las entrevistas del Comics Journal suelen ser extrañas. Siempre te parece como si lo que has dicho hace años se hubiese quedado tallado en piedra.
Jaime: Bueno, es que vas comentando las cosas con normalidad ¡y luego pareces un imbécil rabioso! ¡Es muy raro! ¿Quién podría predecir cómo vas a sonar al final?

Gaiman: Especialmente una vez que la entrevista está transcrita en papel, se ha editado y revisado, y luego cuando la lees te dices: "Sé que yo he dicho eso, pero es que en realidad no me refería a eso".

Jaime: Porque la primera entrevista cambió muchísimo la forma en la que nos percibía un montón de gente. ¡Me refiero a que hay algunos que nos odian profundamente! ¡Quieren acabar con nosotros! Pero ya sabes, no hay nadie en el mundo de los cómics que haya sido lo suficientemente valiente como para hacer algo parecido... así que supongo que seremos muy afortunados [risas.]

Gaiman: En esa entrevista uno de vosotros hacía un comentario sobre Cerebus que decía: "Nunca me lo he leído, tengo que pillarme un número".

Jaime: Fue mucho peor que si hubiésemos dicho que lo odiábamos. 

Gilbert: Claro, terminamos descubriendo que en realidad habría sido mucho peor si hubiésemos dicho algo como "es la obra más asquerosa que me he leído nunca". A la gente le cabreó mucho más que no nos lo hubiésemos leído. Estábamos ahí sentados respondiendo a la pregunta, comentando tranquilamente que no habíamos leído ese tebeo. En nuestro tono no había ningún tipo de animadversión. Pero creo que a la gente terminó pareciéndoles que sí que lo había.

Gaiman: Para mí era el único momento de la entrevista en el que parecíais altaneros. 

Gilbert: Lo somos. [Risas.]

Gaiman: Supongo que habrá varias formas de parecer increíblemente arrogante, pero no creo que vosotros lo fuéseis en esa ocasión.

Jaime: Supongo que en el caso de un artista ser ignorado es casi peor que el hecho de que te odien. Creo que eso es lo que sugería Sim en una entrevista que hizo poco después de la nuestra. La primera parte estaba hecha antes de leer la nuestra, y luego, la segunda...  ¡Vaya tela! [Risas.] Durante la primera parte decía cosas en plan, "Por ejemplo, fíjate en Love and Rockets...", y luego durante la segunda dice: "si es que te gustan ese tipo de cosas, porque no son lo mío..." [risas.]

Gaiman: Desde el principio tengo asumido que ninguno de vosotros dos os habéis leído Sandman, y supongo que si os lo leyéseis no sería lo vuestro, o puede que os gustasen algunas partes, aunque...

Gilbert: Bueno, para ser honesto hay partes de lo que me he leído que me gustan. Tiene algunas partes muy buenas. Puede que ahora me esté cavando mi propio hoyo, pero... siempre que alguien quiere evadir el tema sin sufrir las consecuencias dice algo como "no leo cómics". Es un poco como lo que has comentado antes, porque a veces te pillas un número de Odio y te pasas como cinco días sin leerlo. Tenemos montones de cómics que sencillamente no hemos podido leer. Tengo un montón de medio metro de Sandman que me envió una encantadora chica de DC y que todavía no he leído.
Gaiman: Supongo que más pronto o más tarde terminarás leyendo la serie, y espero que te gusten algunos de los números, porque creo que hay muy buen material en ellos, aunque en otros no lo haya. Pero al principio de la entrevista pensaba que ninguno de los dos la habíais leído.

Gilbert: Por equilibrar un poco las cosas, te voy a confesar que tampoco me he leído Moby Dick, por lo que... [risas.]

Gaiman: ¿Ya te has leído Bone?

Gilbert; ¿Bone...?

Gaiman: Es un bonito tebeo de Jeff Smith, bastante divertido.

Gilbert: Tiene muy buen ritmo.

Gaiman [risas]: En la ceremonia de entrega de los premios Harvey me quedé bastante impresionado cuando a mí me dieron el premio al mejor guionista y a ti no [risas], y entonces fui a hablar contigo durante la fiesta posterior y fuiste bastante amable conmigo. Seguro que ya no te acuerdas.

Gilbert: Justamente ayer mismo acabo de hablar con mi mujer sobre ello. Fuimos al evento, que se celebraba en Dallas, habías ganado el premio y te acercaste a donde estábamos ¡y casi te disculpaste por haberlo ganado!

Gaiman: Si, me sentía muy mal.

Gilbert: Y pensé: "hey, ¡ya, ya lo pillamos!" [Risas.] ¿Qué más quieres? Supongo que si hubiese sido mi primera nominación y me hubieses ganado, te habría estrangulado, pero... En serio, estuvo muy bien. Por lo general la gente lo pasa bastante mal cuando la fortuna le sonríe de esa forma. Pero al público le gusta mucho lo que haces, te votaron, y como les gustas tanto, ¡no tienes por qué disculparte! Así que cuando hablé contigo y escuché lo que me decías, me dije: espera un minuto, déjalo ya, tío... Es tuyo, ellos querían que lo ganases tú, sigamos pasándolo bien." Es así de sencillo. 

Gaiman: Y entonces me sentí todavía peor. En serio. Desde entonces he empezado a aceptar los premios de otra forma. Ahora ya no me disculpo nunca.

Gilbert: Bien, suena bastante parecido a Hugh Grant en los Golden Globe, pero me parece bien.

Gaiman: Es otro de esos rasgos típicos ingleses.

Gilbert: A las mujeres les encanta. Nosotros estamos intentando atraer chicas continuamente, se encuentren o no casadas. 

Jaime: Creo que si de repente los millones de ingleses decidiesen venirse a vivir aquí, nosotros, los hombres americanos, nos encontraríamos en problemas. [Fingiendo voz de mujer]: "¡Es tan encantador! ¡Me encanta su acento inglés!" [Risas.]

Gaiman: Pero si vives en Inglaterra no funciona de la misma forma. Deberíais veniros aquí.

Gilbert: Pero los americanos tampoco tenemos suerte. Porque cuando viajamos allí somos menospreciados como si fuésemos palurdos con muy mal gusto por la cerveza. [Risas.] O incluso sin gusto alguno. 

Gaiman: Supongo que ocurrirá lo mismo en los dos países, es lo mismo en todos. O te odian o te aman.
ENFOQUES DIFERENTES

Gaiman: En cuanto al plano artístico, ¿hacia dónde creéis que os estáis dirigiendo? Vuestro material parece que continúa explorando y facilitando la comprensión del lenguaje de la historieta. Entre vuestro material más representativo y las cosas un poco más "cartoon", parece como si estuviéseis empujando los límites en cierta dirección. ¿Creéis que es justamente esa la dirección que habéis empezado a enfilar? ¿Sois conscientes de hacia dónde os estáis dirigiendo?

Jaime: Yo estoy siguiendo la planificación que siempre he tenido pensada y que supongo que aún conservará toda su validez. Siempre he querido hacer las cosas tan sencillas como me resultase posible y siempre he pensado que me gustaría que lo que estaba haciendo siguiese pareciéndome interesante, al igual que para los fans. Tampoco es que quiera hacer las cosas tan simples que los personajes estén dibujados como si fuesen palos que no realizan ninguna acción, ¡que creo que es hacia donde parecen estar dirigiéndose los cómics ahora mismo! [Risas.] Pero estoy intentando dibujar las cosas de una forma más sencilla y huir de la complejidad, estoy intentando hacer que parezcan más naturales. Pero al mismo tiempo, al hacerlas de esa forma también parecen más complejas y densas. No sé si lo que he dicho tiene algún sentido.

Gilbert: ¿Te refieres a más sutilmente complejas?

Jaime: Claro, supongo que sí. Si hablamos en cuanto hacia dónde quiero que se dirijan mis personajes, y...

Gaiman: Que tengan menos detallitos, justo la apariencia que tienen sobre el papel.

Gilbert: Claro. Jaime, ¿qué ha ocurrido con todas aquellas rayitas, tío?

Jaime: La gente nunca me ha perdonado todas esas vergonzosas rayitas tan diminutas.

Gaiman: Creo que el público se cree que si hay más rayitas, entonces el material costará lo que haya pagado por él. Es lo que por ejemplo ocurre con el material de Image, ¡está repleto de trazos y líneas diminutas!
Jaime: Sí, aunque tampoco sabrán lo dificultoso que resulta dibujar todo ese montón de rayitas. Según ha ido evolucionando (o involucionando) mi dibujo, me he dado cuenta de que mi estilo se está convirtiendo en uno mucho más abstracto, porque todas esas pequeñas líneas se han empezado a evaporar. Al principio ayudaban mucho a rellenar el dibujo. Y ahora muchas de ellas las utilizo en una esquina pequeña para hacer que el dibujo esté más equilibrado, mientras que en la otra esquina dibujo muchas menos. Antes incluía muchas más de una forma inconsciente, pero supongo que ahora estaré prestando mucha más atención a la composición definitiva del dibujo. Supongo que cuantas menos líneas haya, más tendrás que trabajarte el dibujo.

Gilbert: Casi es como si tú mismo te estuvieses enseñando de nuevo. Obviamente, en los primeros números tenías un estilo de dibujo determinado porque así es como te había salido en ese momento: con todas las rayitas, los detalles minuciosos, las doce viñetas por página, y luego en la otra página cogías y te las arreglabas con seis. Me he fijado en que algunos artistas como Crumb o Barks nunca tontean con otros estilos, siempre han utilizado el mismo durante toda su carrera. Van progresando como dibujantes, pero en realidad nunca cambian de estilo. Acabo de repasar el nuevo tomo que ha sacado Crumb junto con Aline titulado Self-Loathing, y me he dado cuenta de que en él Crumb cuida mucho menos la composición y el aspecto final de la página, la evolución de la historia o el abocetado. Su material es completamente naturalista, pasa de una viñeta a otra y las dibuja con la pinta que él cree que deberían tener. Esa obra trata más sobre las historias que están contando en ella. Sin embargo, a Jaime le preguntan muchísimas veces: "¿por qué ya no sigues haciendo aquello? ¿Por qué has cambiado? ¿Por qué no sigues haciendo las cosas de esa forma?"

Gaiman: Me parece que lo mejor que tiene Barks es saber mantener la mayoría de sus habilidades ocultas. 

Gilbert: Tienes razón.

Gaiman: Y hasta cierto punto creo que lo mismo ocurre con Crumb en la actualidad. En parte, lo que hace que Crumb sea tan brillante es que su dibujo parece que podría hacerlo cualquiera. Parece un material casi Zen. Es como cuando te fijas en un equilibrista que está en la cuerda floja, hace que todo parezca muy sencillo.

Gilbert: Jaime, creo que eso significa que estamos jodidos. [Risas.]

(Continuará)

miércoles, 16 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH 2, RAW RARE PUNK ROCK 77-82


Various -– Killed By Death #2 (Raw Rare Punk Rock 77-82)
(Redrum Records (KBD). 1989)

A1-Freestone - Bummer Bitch
A2-Freeze - I Hate Tourists
A3-Chain Gang - Son Of Sam
A4-Mad - Disgusting
A5-Machines - True Life
A6-Vains The Loser 2:23
A7-S'Nots - So Long To The Sixties
A8-Rude Kids - Absolute Ruler
B1-Nervous Eaters - Just Head
B2-Detention - Dead Rock & Rollers
B3-Eat - Communist Radio
B4-Cheifs - Blues
B5-Mentally Ill - Gacy's Place
B6-Really Red - Crowd Control
B7-Psycho Surgeons - Horizontal Action
B8-Child Molesters - Don't Worry Kyoto Mommy's Only Looking For Her Hand In The Snow

AQUI.

martes, 15 de marzo de 2016

ENTREVISTA CON TERRY ZWIGOFF EN THE COMICS JOURNAL (PARTE 4 DE 8)

Entrevista con Terry Zwigoff en The Comics Journal nº 179 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

MALOS MOMENTOS

Groth: Hubo un momento en el que casi ni llegas a grabar a Charles y a su madre, ¿no es verdad?

Zwigoff: Claro.

Groth: ¿Te entró pánico?

Zwigoff: Me gustaría darle las gracias a Robert por querer hacer la película, por comprometerse a terminarla. Porque él sabía bien que desde el principio me interesaba rodar la película solo si también Charles, por ejemplo, formaba parte de ella. Me dijo: "Sabes, es que no creo que Charles vaya a entrar en su habitación mientras dentro hay todo un equipo de cámaras intentando grabarlo. Es un tío demasiado solitario." Antes había estado con Charles una sola vez, en 1974. Me pasé toda una noche en casa de su madre, y te aseguro que Charles era bastante clavado a como se le puede ver en el film. De alguna forma hicimos buenas migas, le caí bien de inmediato. Lo sentía muy cercano, y me resultaba muy fácil hablar con él. De alguna forma yo creía que había sufrido problemas parecidos a los suyos. Por ejemplo, te aseguro que en mi Instituto yo había sido el chico menos popular de todos. Por lo que estaba bastante convencido de que terminaría aceptando rodar la película conmigo. Me caía realmente bien, teníamos una buena relación. Pero Robert estaba muy seguro de que no la iba a hacer. Le estuve insistiendo a Robert durante meses para que hiciese la película. Me contestaba: "Oh, es que en realidad no quiero que hagas una película sobre mí. ¡Olvídalo! Haz alguna otra cosa." Fui bastante persistente, y finalmente terminó diciéndome: "Mira, llamaré a Charles, y si él no acepta, entonces nos olvidaremos de todo". Le dije que me parecía bien. La verdad es que no tenía demasiado interés en empezar a filmar si su hermano no aceptaba. Así que llamó a Charles. Ya sabes, empecé a pensar que en su mayor parte la decisión recaía en manos de Charles, y además creo que seguía existiendo cierta rivalidad filial entre ellos, o igual Charles cogía y le daba por llevarle la contraria. Pero le dijo: "Claro, me parece bien, hagamos la película." [Risas.]

A continuación nos fuimos todo el equipo de rodaje a Filadelfia. El grupo estaba compuesto por la chica que filmaba, su marido, que se encargaba del sonido, y yo mismo, esos éramos todos los que íbamos a hacerla. Por alguna razón les dije: "Grabaremos a Robert llamando a su madre y diciéndola que vamos a llegar al día siguiente para empezar la película". Ella ya le había dado permiso a través del mismo teléfono unos meses atrás. Ahora también estaba de acuerdo. Además se acordaba de mí y creo que le caía bien. Y la dije por teléfono: "Bien, estaremos allí en un par de meses. Queremos rodar durante cuatro o cinco días." 

[Le interrumpe una llamada telefónica.]

Era la hermana de Woody Allen.

Groth: ¡Vaya!

Zwigoff: "Esta película me parece brillante", es lo que ha dicho Woody. Quería hablar conmigo sobre algún otro proyecto. Le he contestado: "Estoy en mitad de una entrevista, pero ciertamente podríamos llegar a un acuerdo". Recibo un montón de llamadas interesantes parecidas. 

Groth: Estabas contando que casi no llegas a entrevistar a...

Zwigoff: Es verdad. Así que nos marchamos a Filadelfia, y aunque estaba confirmado que nos pasaríamos entre cuatro y cinco días filmando en su casa, después de marcharnos al hotel cambió completamente de idea. Después de que Robert colgase el teléfono le dije: "¿Qué es lo que ha pasado?" Y me dijo: "Bueno, ya sabes, mi madre no está muy bien. Es una paranoica. No hay ningún motivo racional." Parecía encantado con el hecho de que ahora ella no quisiera hacerla.

Groth: Supongo que te volverías loco.

Zwigoff: Oh, fue horroroso. Había empezado a planear la película invirtiendo todo lo que tenía ahorrado, entre diez o veinte mil dólares, que se agotaron rápidamente, y tenía que pagar al equipo de rodaje sin importar si habíamos grabado algo o no. Ya había comprado todo el material para rodar, había volado hasta Nueva York, alquilado una furgoneta, etcétera. Así que terminásemos o no la película, todo ese dinero ya se había evaporado. Y por supuesto, quería terminar la pelicula. Pero parecía que no lo íbamos a lograr. Robert me dijo que iría al día siguiente a hablar con su madre e intentaría convencerla. Al final el técnico de sonido, que en realidad estaba escuchando la conversación de Robert con su madre (algo que en ese momento yo desconocía) tenía toda una teoría. Él aseguraba que había dejado encendido el micro para hacer una prueba, ya que íbamos a usarlo después. Pero me comentó que por lo que había podido entender, Robert estaba intentando asustar a su madre con la intención de que no hiciésemos la película. Escuchó que la decía: "pues va a ir a casa un equipo de grabación con muchas personas y muchas cámaras, y habrá luces por todos lados ¡no sé si tu sistema nervioso lo va a poder soportar!" En realidad estaba intentando disuadirla. Esta situación se alargó durante tres días. Robert volvía cada día al hotel donde me quedaba durante todo el santo día caminando en círculos sobre la alfombra, haciendo lo mismo un día tras otro mientras mi equipo había salido a ver una película o de compras.
Groth: Y encima estaban bien pagados por hacerlo.

Zwigorff: ¡Claro! Y entonces él volvía cada día y me decía: "No, no quiere hacerla. No ha aceptado." Y yo le contestaba: "Bueno, ¿y qué hay de Charles?" "No, él tampoco" "¿Y por qué?" "A mi madre le da vergüenza el estado en el que tiene la casa". "Pues entonces podríamos filmar a Charles en la entrada". "No, no va a querer hacerla". Y así se quedaron las cosas, pero el último día insistí en acompañarlo: "Bueno, al menos déjame la oportunidad de hablar con ella". Y tras solo un par de horas, ¡ella se puso de acuerdo! A Charles no parecía importarle si se terminaba haciendo o no, la verdad es que le daba igual. No estaba demasiado dispuesto, aunque también parecía un poco preocupado. Porque no sabía que es lo que yo iba a grabar. Aceptó en cuanto le expliqué cómo se iban a hacer las cosas. Así que le grabamos el primero. Luego, cuando acabamos con él a su madre le dio otra vez un ataque de paranoia y no quería que la grabásemos. Pero en cuanto empezamos a grabar, ella participó sin problemas.

Groth: Entonces, ¿consideras que el intento de disuadirlos de Robert fue una traición?

Zwigoff: No, creo que fue más por culpa de su naturaleza pasivo-agresiva. Me refiero a que a mí no me gustaría que alguien se sentara con mi madre, con mi hermano y conmigo y empezara a grabarnos. Sería demasiado doloroso. Así que no le tengo ningún rencor, lo entiendo. Y tampoco creo que los hubiese mentido, más bien lo que hizo fue exagerar las cosas. Pero claro, en realidad no se sentía demasiado cómodo. Y eso que yo pensaba que sí que lo estaría. Supuse que al menos le gustaría que grabase a su hermano y su trabajo, porque era muy importante para él, para ambos. En ese punto Charles había intentado suicidarse en varias ocasiones, y yo pensaba que quizá el próximo año ya no podríamos grabarle. Y Robert ya estaba hablando de que iba a mudarse a Francia. Así que por primera vez, el límite de tiempo empezaba a imponerse al proyecto. 
Groth: ¿Cuánto llevabas filmado en ese punto?

Zwigoff: No demasiado. No tenía mucho dinero, así que había grabado un poco a los Winters, a Aline y a Robert. Sophie también supuso otra dificultad añadida, porque no quería salir en la película. Conseguimos filmarla muy poco tiempo, y me parece que terminó siendo algo bastante negativo para la cinta, porque aunque grabamos a lo largo de un período de seis años, la mayoría de los que han visto la película recalcan que aparentemente todo parece ocurrir en mucho menos tiempo. La apariencia de Robert no cambia demasiado. Creo que el aspecto de Sophie va cambiando muy drásticamente durante todo el minutaje, por lo que si la hubiésemos filmado al principio y al final... pero ella se negaba. Especialmente cuando se hizo más mayor.

Groth: Claro, de esa forma el paso del tiempo habría sido más perceptible para el público.

(Continuará)

lunes, 14 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH: RARE PUNK 77-82


Various ‎- Killed By Death: Rare Punk 77-82
(Redrum Records (KBD), 1989)

A1-Mad - I Hate Music
A2-Hollywood Squares - Hillside Strangler
A3-Slugs - Problem Child
A4-Vox Pop - Cab Driver
A5-Controllers - (The Original) Neutron Bomb
A6-Dogs - Slash Your Face
A7-Gasoline* Killer Man
A8-Beastie Boys - Jimi
A9-Beastie Boys - Holy Snappers
A10-Beastie Boys - Riot Fight
A11-Beastie Boys - Ode To...
A12-Beastie Boys - Michelle's Farm
A13-Beastie Boys - Egg Raid On Mojo
B1-Kraut - Matinee
B2-Child Molesters - (I'm The) Hillside Strangler
B3-Cold Cock - I Wanna Be Rich
B4-Authorities - Radiation Masturbation
B5-Authorities - I Hate Cops
B6-Nuns - Decadent Jew
B7-Users - Sick Of You
B8-Wipers - Better Off Dead
B9-Vicious Visions - I Beat You
B10-FU 2 - Star In The Streets

AQUI.

viernes, 11 de marzo de 2016

RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SEIS


RUTA 66 NÚMERO CIENTO CUARENTA Y SEIS (Enero, 1999).
AQUI.

"Vivir en el barrio londinense de Camden Town ha de ser muy duro, o al menos eso da a entender la pinta de matones que gastan los Charles Napiers (Dan, Clive, John y Danny). Después de oír detenidamente sus temas, se descubre que lo que han sufrido ha sido un empacho de cine gangsteril mezclado con exceso de discos de Link Wray. Sus soundtracks están repletos de tiros, distorsión, blues rasposos con armónica, diálogos y polvo desértico de spaghetti-western. Tienen buen gusto para escoger los covers y les da igual que sean de Mancini, Chris Isaak, o el score de una vieja cinta italiana."

Los voraces Charles Napiers formaron parte de las docenas de grupos que Eloy R&B descubrió en su informe sobre rock instrumental de todo el Planeta. Partido en dos entregas, la primera parte apareció en este Ruta 66 número ciento cuarenta y seis.

jueves, 10 de marzo de 2016

NEIL GAIMAN ENTREVISTA A LOS HERMANOS HERNANDEZ (PARTE 6 DE 9)

Entrevista aparecida en The Comics Journal #178 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2parte 3parte 4, parte 5.

LOS PUNKS

Gaiman: ¿Cuándo os introducísteis en el punk? ¿En qué momento apareció por la zona donde vivíais? Siempre he tenido la impresión de que duró un lapso de tiempo muy pequeño, como si fuese un eco, algo que había llegado desde la otra parte del Atlántico.

Gilbert: Claro, fue de esa forma. Pero supongo que para nosotros siempre había existido la música punk, porque solía aparecer en pequeños retazos y trozos de algunas canciones anteriores, como por ejemplo en las de los New York Dolls, que también eran punk. Pero esas bandas terminaron desintegrándose, eran muy auto-destructivas. E incluso cuando aparecieron los Ramones y Patti Smith, me acuerdo que cuando los escuchamos por primera vez tampoco es que nos los tomásemos demasiado en serio. No lo hicimos hasta que los Sex Pistols se vinieron a América y empezaron a aparecer siempre en las noticias. Eran hilarantes y al mismo tiempo aterradores. Una de esas cosas de las que no sabes qué esperar. Sospecho que el motivo por el que los Sex Pistols y el resto de la ola punk original no acabaron de asentarse del todo en el país era porque básicamente fueron ignorados por el gran público de los Estados Unidos. Pero por lo que sé, supongo que también había cierto miedo al cambio. Y eso es lo que representaban los Sex Pistols: CAMBIO. Y es lo que estuvieron propagando a lo largo y ancho de los Estados Unidos. 

Jaime: Y la verdad es que en esa época la América de los setenta no solía aceptar el cambio con los brazos abiertos.
Gilbert: Si, se pensaba más en plan: "por ahora ya estamos bien, estamos a tope, y además hemos madurado lo suficiente y creemos que nunca volveremos a estar igual de bien. Y encima hemos superado la época de los cincuenta y de los sesenta, ¡así que nunca volveremos a tener algo parecido a lo que tenemos ahora mismo!" 

Jaime: Tenemos la música disco.

Gilbert: Claro. Y luego llegaron los Sex Pistols y fue como: "Oh, no, no queremos tener nada que ver con eso". Ya conoces las anécdotas. Había tíos que iban a sus conciertos para pegarles. ¿Qué forma de pensar puede ser esa?

Gaiman: En Inglaterra pude experimentar algo similar a los dieciséis, porque llevaba el pelo teñido de rojo brillante y con un corte horrible, y también un pequeño collar de perro al cuello. Pero sabía bien lo que podía pasarme. Lo que no sabía era lo que podría pasar si cruzaba el Atlántico alguna vez. En parte, lo que estaba ocurriendo era una especie de reacción en el mundillo musical contra los super-grupos, contra los conciertos en grandes estadios, los shows lumínicos y los Yeses y los Pink Floyds y toda la música que odiábamos.

Jaime: Claro, y esa es la actitud que se trajeron hasta aquí.

Gaiman: Pero socialmente también llevaban consigo todo eso del "no futuro": sí, la verdad es que no tenemos nada que perder. Somos una generación que está completamente jodida.

Gilbert: Y entonces... ¿por qué nos metimos nosotros en el punk? Bueno, los Pistols se separaron en San Francisco y un amigo me trajo su disco porque todavía no lo había escuchado. Tenía veintiún años y mi reciente esposa y el resto de chavales punks todavía eran muy jóvenes. No era como ahora, que los chavales tienen acceso a todo. Y cuando eres viejo e irritable como lo era yo cuando tenía veintiuno, me parecía haber visto antes algo parecido, o eso es lo que pensaba: "ya he vivido el glitter, he visto a los hippies, y esto es algo similar".

Gaiman: Habías escuchado "Mystery Girls" de New York Dolls.

Gilbert: Claro, y me gustaba mucho, pero en esa época era muy pesimista y un completo cínico, pero en el mal sentido. En lugar de vibrar con la onda del punk, ni siquiera me preocupaba por ella. Llevaba un rollo muy apático. Pero no fue hasta que escuché un poco más la música que me dio por reflexionar: "me gusta mucho esta música, me gustan esos riffs, me gusta que ese tío esté chillando", y creo que desde el punto de vista musical, el punk empezó a colonizarme por su falta de ambiciones. Sencillamente me pateó el culo. Luego me di cuenta del verdadero significado que tenía el movimiento además de su elemento musical, y ya no hubo vuelta atrás.

Gaiman: En esa época yo sentía que las posibilidades eran inagotables. Toda la idea del punk era: "simplemente basta con cuatro tíos cualquiera, sin importar el poco talento que tengan, que se pillen una guitarra, bajo, batería y a alguien que pegue unos gritos ¡y si quieren se pueden convertir en estrellas!" Esa era la idea, el concepto.

Gilbert: Definitivamente es lo que terminó ocurriendo en los cómics alternativos. Sencillamente creía que me llevaría menos tiempo aprender a dibujar aceptablemente que a tocar el bajo. Puedes aprender a tocar el bajo en una semana. [Risas.]

Gaiman: Si no eres demasiado exigente con tu forma de tocar, incluso menos. [Risas.]
Gilbert: Claro, con tres acordes te puedes hacer un bolo entero, por lo que...

Jaime: Me parece bastante gracioso, porque cuando yo formaba parte de algunos grupos en los que estuve tocando el bajo, todos los demás querían tocar la guitarra, así que me dije: "Aquí hay mucho espacio para mí." Y me resulta tan gracioso porque cuando vuelvo a pensar en esa época ¡básicamente creo que estuve aprendiendo de las grabaciones que hizo Sid [Vicious]! ¡De entre todos los que podría haber escogido, era a él a quien prefería! [Risas.] ¡Lo que quiero decir es que si golpeas las cuerdas con fuerza, ya estás creando música! Me parece perfecto. Cuando me acuerdo de ello, me digo: "Guau, menudo profesor que fui a escoger..."

Gaiman: ¿Y fue esa actitud la que os llevásteis al medio del cómic?

Jaime: Por supuesto, esa mentalidad en plan, "vamos a montárnoslo por nosotros mismos, podemos hacerlo." Pero los cómics nos gustaban desde siempre, nos gustaban los super-héroes y también Daniel, el Travieso, y con esa mentalidad punk que habíamos hecho nuestra empezamos a hacer cosas en plan punk y a pasárnoslo mejor que nunca, casi como si fuésemos niños. Creo que nuestros cómics siguen firmemente asentados en aquella época. Seguimos creando nuestros propios super-héroes, o haciendo cosas que no se parecen a ninguna otra. Hasta que conocimos el punk, lo de convertirnos en profesionales ni se nos había pasado por la cabeza. Entonces me dije: "Oh, esto se parece muchísimo a mi forma de ser". Después de un tiempo empecé a darme cuenta de que la música, los cómics y las películas se hacían de forma parecida, que todo se hacía de la misma forma. Todo me parecía lo mismo, así que si eras capaz de hacer las cosas desde una perspectiva punk, podías hacer cómics, y lo mismo ocurría con el cine... pero tampoco quería rodar una película, porque ahí sí que se necesitaba dinero, aunque fuese muy poco.

Gaiman: Y aunque pidas un crédito, los materiales y el resto de cosas para hacer la película tienen que venir de alguna parte.

Jaime: Claro, y además yo tampoco formaba parte de la comunidad del cine, pero sí que estaba muy metido en los cómics y en el punk.

Gilbert: Es lo más sencillo de todo, ya que con las películas necesitas demasiados recursos y aunque con una banda se necesiten menos, para los cómics basta contigo. Lo nuestro fue un auténtico "hazlo tú mismo". Me refiero a que todo lo hacemos nosotros, excepto publicarnos. Porque en los grupos de punk tuvimos algunos problemas porque teníamos que tratar con el resto de componentes, y eso que estamos hablando de un grupo formado por dos o tres personas. ¿Te imaginas qué hubiese pasado si hubiésemos hecho una película? [Risas.] ¡Tendríamos que habérnoslas visto con cincuenta o cien personas!
Gaiman: Y lo mejor de todo es que los cómics los puedes hacer tú mismo sin la ayuda de nadie más. Coges, te sientas y los haces. Incluso aunque sólo escribas el guión y luego colabores con un dibujante, en realidad sólo tienes que hacerlo con una persona, dos a lo sumo. Son muy pocas. Las películas están hechas por muchas personas, por lo que también hay muchos puntos de vista diferentes.

Gilbert: Resulta complicado, sobre todo por la mentalidad que puedes encontrar en esa industria ¡todo el mundo puede ser una estrella! [Risas.] Aunque también me di cuenta de que de vez en cuando esa forma de pensar se reproducía en el mundillo punk, porque cuando me juntaba con alguien, todos queríamos formar una banda, y aunque parecía de lo más sencillo del mundo, ¡todos queríamos ser el cantante! [Risas.] Todos queríamos ser la estrella. Todos queríamos que se escuchase mi ritmo de batería, o que se notase cómo tocaba el bajo, o cómo dábamos un gran salto por los aires. Y entonces todo terminaba descontrolándose, así que dejé el grupo.

Gaiman: ¿Crees que se puede llegar a cierto nivel en los cómics en el que te consideren una especie de estrella del rock sin ni siquiera tener que haber hecho ninguna aparición en directo cantando o encendiendo el amplificador con un gesto?

Jaime: Bueno, claro, después de haber trabajado tanto y de que lo que has hecho salga al mercado, aunque sigas estando recluído en casa, coges y te dices: "Aquí estoy, y no puedes ni rozarme".
NO ES NINGUNA NOVEDAD

Gaiman: Dejadme preguntaros algo raro, tan solo para ver cómo os lo tomáis. Soy de la opinión de que si vosotros dos irrumpiéseis mañana mismo en el medio de los cómics, como si no hubiéseis existido hasta ese momento y el primer número de Love and Rockets (incluso aunque estuviese tan bien como el número de Love and Rockets que apareció en 1982) apareciese por primera vez, causaríais una tremenda conmoción en el mundillo.

Jaime: ¿Tú crees?

Gaiman: Si, claro que lo creo. Aunque supongo que ahora también existe cierto elemento bizarro que da por sentada vuestra calidad, porque siempre habéis exhibido un nivel de competencia y creatividad bastante notables, como que hay una sensación en plan: "bueno, ya no es nada novedoso".

Gilbert: A veces me ha pasado por la cabeza exactamente lo mismo que acabas de decir. Si ya no es novedoso, entonces tampoco será bueno. Por supuesto, dicha afirmación es una gran mentira.

Jaime: No creo que nadie se haya cansado nunca de que Carl Barks cuente las mismas historias una y otra vez.

Gaiman: No, es muy cierto. Pero no me refiero a eso. No hablo sobre la calidad, y tampoco estoy hablando necesariamente acerca de que el público pueda llegar a cansarse de lo que hacéis. Estoy hablando sobre ese nivel concreto que habéis alcanzado...

Gilbert: ¿Te refieres al material en particular que hacemos nosotros? 

Gaiman: No, ni siquiera me refiero al material. Tan sólo al hecho de que vosotros estáis trabajando en el medio haciendo esto en concreto, y que lleváis haciéndolo trece, catorce años. Habéis llegado a un punto en el que de alguna forma se espera que sea bueno, ¿me entendéis? No creo que le sorprenda a nadie que lo siguiente que hagáis siga siendo bueno. Supongo que intento referirme a la relación que tenéis con vuestro público. Ya no sois una novedad. No es que acaben de descubriros ayer mismo. Ya lleváis un tiempo haciendo lo que hacéis. No creo que vaya a provocar un gran alboroto.
Jaime: Y como no puedes ser descubierto como algo nuevo, ya no estás a la última.

Gaiman: Y tampoco estás haciendo algo diferente. Seguís haciendo lo que sabéis hacer muy bien...

Jaime: Y hacerlo nos lleva el mismo tiempo que siempre.

Gilbert: Y si se vuelven a topar con el cómic en cierto momento de su vida, su vida habrá cambiado, porque llevamos haciendo esto durante mucho tiempo y ahora el lector podría tener intereses diferentes o podría ver las cosas de forma diferente.

Gaiman: Caí en la cuenta cuando volví a releerme todo Love and Rockets antes de hacer esta entrevista. 

Gilbert: Guau, te entraría hasta dolor de cabeza. [Risas.]

Gaiman: ¡No! En realidad fue tremendamente placentero. Pero lo más extraño era que a veces volvía la página y recordaba lo que estaba haciendo la primera vez que me la leí, de cómo era yo, de la edad que tenía cuando me leí esa página cuando se publicaba en la serie regular, y del momento en el que apareció a la venta y me compré el ejemplar. Estamos hablando sobre un período de tiempo significativo en la vida de una persona. Hay chavales de quince años que se pillaron el primer número cuando apareció en 1982 y que están a punto de cumplir los veinti-muchos. 

Gilbert: Conozco a uno que tenía trece cuando se leyó el primer número. Acaba de cumplir veinticinco. De los trece a los veinticinco son muchos años.

Gaiman: Es alguien que lleva leyendo vuestro material la mayoría de su vida.

Gilbert: Claro, y esos son muchos años en la vida de una persona. Por lo que nos halaga muchísimo que haya lectores que sigan siendo nuestros fans. Incluso aunque sea una cuestión de nostalgia, porque también me parece bien. Lo sentimental no me molesta. No sé porqué le cabrea tanto a los críticos y a otros artistas: "Oh, es demasiado sentimental, entonces no será muy bueno". Nunca he podido entender esa ira contra lo sentimental. Quiero decir, claro que entiendo que puedas preferir cosas que sean mejores que otras, pero no entiendo qué tendrán los sentimientos que hace que se cabreen tanto. Obviamente entra en el terreno de lo personal. El simple hecho de que algo sea sentimental los hace enfurecer por completo. Pues me parece una idiotez. Bien, no estoy muy seguro de por qué se enfadan. Deberían hacerlo cuando algo no es tan bueno como otra cosa que hayan leído, que el motivo sea más elaborado.
Gaiman: Supongo que los aspectos sentimentales y nostálgicos son muy capaces de impulsar las fuerzas humanas.

Jaime: Y creo que eso es lo que más les cabrea. [Risas.] ¡No quieren ser humanos! ¡Quieren ser algo mejor! ¡Intelectuales! Bueno, pues también forman parte de la raza humana.

Gaiman: ¿Has pensado en hacer alguna vez una obra que sea completamente diferente de lo que haces normalmente, tal y como hizo Gilbert en Love and Rockets X?

Jaime: Claro, y él también hizo Birdland. Sin embargo, mis demonios no son tan poderosos como los suyos. O también podrías decir que me da pereza. [Risilla.] No me siento impulsado a hacer un material diferente de una forma tan poderosa que me haga explotar y volverme loco, o que me convierta en un tarado obsesivo. Envidio mucho a Gilbert por eso, él es un loco que hace ese tipo de cosas porque se ve impelido a hacerlas. De vez en cuando me asalta una pesadilla recurrente en la que parece que si yo no siguiera haciendo lo que suelo hacer, todo seguiría marchando perfectamente. [Risas.] ¡Y eso me acojona muchísimo! Pero volviendo a tu pregunta, a veces sí que le he dado vueltas, pero no tengo ningún impulso ni demonios internos que me rasquen para que saque de una vez las cosas al exterior. Aunque muchas veces hubiese deseado tenerlos.

Gaiman: De vez en cuando te coges a Maggie y te la llevas de ruta para que conozca a un puñado de personajes diferentes. ¿Basta para colmar esa necesidad?

Jaime: Claro, generalmente sí que lo hace. Supongo que lo mío es más gradual, una rareza más liviana. No me arriesgo mucho. Suelo hacerlo para poder pillar ese tono en plan "crucemos un rato los límites". Algún día me gustaría convertirme en un tarado, en un loco como Robert Crumb. Él se moriría si no pudiese crear las cosas tal y como las hace. Y puede que que yo piense a una velocidad diferente, o puede que vea la vida de otra forma.

Gilbert: Mis amplificadores suelen estar al once. [Risas.] ¡Vaya una suerte que tengo! Pero supongo que que tus demonios estarán enterrados mucho más profundamente. Y puede que nunca llegues a enterarte de si de verdad están ahí o no.

(Continuará)

miércoles, 9 de marzo de 2016

KILLED BY DEATH #666


Various - Killed By Death #666
(Redrum Records (KBD), 1998)

A1-Rune Strutz - Å Knugen
A2-Tuppjukk - Jag Vill Må Bra
A3-Sods - Mopey Grape
A4-Red Squares - Modern Roll
A5-Tea Set - Sing Song
A6-Wayward Youth - Do You Wanna
A7-Broncs - Reason To Whine
A8-Just Urbain - Everybody Loves
A9-Outo Elämä - Antero
A10-Stry Och Stripparna - Inte Interessant
B1-Lars Langs - Charter Tont
B2-Skabb - Tro Inte Dina Ögon
B3-Tracks - Brakes On You
B4-No Fun Now - I Aint Got No Face
B5-Pathetix - Nil Carborundum
B6-Demon Preacher - Dead End Kidz
B7-Scabs - Leave Me Alone
B8-Surprises - Flying Saucer Attack
B9-Rentals - Low Rent

AQUI.