lunes, 12 de marzo de 2018

LOST IN TRANSLATION: HISTORIA CRUEL DE JUVENTUD (PARTE 2 DE 3)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal 292 (2008). Parte 1. Traducción: Frog2000.

Sin embargo, algunas de sus primeras obras ofrecen una comprensión más completa de su obra maestra. Después de su debut en noviembre de 1967 el artista produjo varias historias cortas que revelan a un principiante que está empezando a indagar. Las dos primeras no son demasiado memorables, sus ideas son pretenciosas y su dibujo no está muy pulido. Sin embargo, de inmediato su talento empezó a madurar. En mayo de 1968 se publicó su historia "The Giant Fish" ("Kyojinna Sakana"), donde su dibujo mostraba un gran salto hacia adelante y las emociones que provocaba la trama eran mucho más viscerales: parecía que había algo personal en juego.

En junio hizo otro gran avance. "Red Dragonfly" ("Akatonbo") lo señala como un autor a tener en cuenta. El relato se centra en un niño cuya madre soltera está obligada por las circunstancias a prostituirse discretamente. Las espartanas páginas equilibran los trazos leves y las pesadas masas de negro. El niño juega a la guerra aunque queda claro por qué su padre ya no está con su familia. Al igual que muchas historias bélicas, la historia se acerca peligrosamente a los clichés, pero por lo menos está plagada de emociones. Después de todo, el propio padre de Hayashi había muerto en la Manchuria ocupada en 1945, el año en que nació su hijo. Hayashi se pasó gran parte de su infancia, no junto a su madre soltera, sino solo en los cines.
Tres meses después de "Red Dragonfly", apareció una historia completamente diferente, la primera en ganar reconocimiento. "Mountain Witch Lullaby" ("Yamauba Komoriuta") se apropia con suficiencia de la contracultura occidental. La historia vuelve a contar la leyenda de Kintaro, un niño poseído de enorme poder. Sin embargo, la trama es lo que menos importa cuando nos fijamos en cómo el autor recoge los restos de la cultura pop. Parece el trabajo de cualquier otro, de autores como Tadanori Yokoo o el gran Hokusai. Muestra a un ilustrador seguro de sí mismo, una etiqueta que también se ajusta a algunos de los compañeros de Hayashi en la revista Garo.

Si bien ambas historias prefiguran Red Colored Elegy, solo esta última explica su popularidad. Los sesenta acababan de alcanzar su punto máximo. Las noticias del exterior hablaban sobre el amor libre y la revolución juvenil liderada por las artes para todo el mundo, por lo que también encontraron una audiencia entusiasta entre los jóvenes japoneses. En un ensayo de 2000 para la edición Shogakukan de Red Colored Elegy, el cantante y escritor Morio Agata recuerda cómo los artistas japoneses encontraron inspiración en el extranjero. Las bandas de Group Sounds eligieron a los Beatles como modelo, los cineastas Nagisa Oshima y Masahiro Shinoda tomaron prestados trucos de la Nouvelle Vague. "Mountain Witch Lullaby" recuerda a Peter Max y al Yellow Submarine, y Red Colored Elegy muestra los cambios sociales que deseaban muchos jóvenes japoneses en obras que podían sentir como propias.
No obstante, muchas de las similitudes son superficiales: cualquier exportación cultural, desde Hollywood hasta la Democracia, siempre es reinterpretada por el receptor. En Estados Unidos, "Make Love not War" se centraba principalmente en el amor, pero el Tokio de 1968 se parecía más a París que a Woodstock. El Mayo de ambos países vio huelgas en todo el país lideradas por estudiantes marxistas. Una de las cuestiones clave en el Japón de la época fue el Tratado Anpo, el acuerdo de seguridad que permite la presencia militar estadounidense en territorio japonés. Debido a la Guerra de Vietnam y a la constitución de la paz de Japón, la renovación del tratado invitó a la disidencia. Las fotos de 1968 muestran océanos de manifestantes llenando el Edificio de la Dieta. En los 70 se llevaron a cabo más protestas, pero fueron más débiles, ya que la contracultura se estaba empezando a morir. El fracaso de la izquierda, al menos, trascendió las fronteras nacionales.
Estos jóvenes activistas, y los que acababan de subirse al carro, encontraron puntos en común en su propia cultura juvenil. En los cómics tenían a Kamui-Den, el más famoso de los seriales de Garo. En el cine, La aventuras de Horus, Príncipe del Sol ("Taiyou no Ouji Horusu no Daibouken") apenas ocultaba su marxismo inmerso en un relato de aventuras. Más fácil y más placentero que Marx, el ocio ofrecía puntos vitales donde debatir. Horus en particular es un estudio sobre la política de la época. Al igual que muchas de las grandes películas de los sesenta, su historia refleja cuándo fue producida. Los sindicatos pelearon contra el estudio Toei Douga para mejorar sus salarios y tener mayor libertad artística, incluso a pesar de que sobrepasasen el presupuesto. El personal era joven, estaba ansioso por revolucionar la animación japonesa. En sus créditos aparece una lista de los grandes talentos de dicha generación. Yasuji Mori, Youichi Kotabe y Reiko Okuyama hicieron algunos de sus mejores trabajos para el director Isao Takahata. Por supuesto, más tarde se formaría el Estudio Ghibli con uno de los jóvenes animadores ferozmente talentosos que se encargaron del arte original de Horus: Hayao Miyazaki. Eventualmente la pareja terminaría haciendo las películas contemporáneas más vitales de Japón, como My Neighbor Totoro [Mi Vecino Totoro, 2009] y Pom Poko [Los mapaches de pompoko, 1994]. En ese momento, estaban contentos con reinventar la animación, organizar sus esfuerzos en contra de los administradores y ocasionalmente pelear.
Recién salido de la escuela de diseño, Hayashi se encontró en medio de toda esta mezcla. Respondió a un anuncio de un periódico y se unió al equipo de Toei en 1964. Mientras estaba trabajando para Sadao Tsukioka en una serie de televisión, conoció a Takahata. Hayashi se unió a su personal nada más empezar la producción de Horus. En particular, Hayashi ayudó a Miyazaki y Kotabe en el diseño del personaje "Gruenwald". Sin embargo, durante uno de los paros laborales de 1965, Hayashi renunció. Parece que no compartía el fervor revolucionario, y prefirió unirse al estudio que acababa de ponerse en marcha propiedad de Tsukioka, Knack.

Red Colored Elegy captura este ambiente al igual que The Dreamer [El Soñador de Will Eisner] captura el nacimiento del cómic en Nueva York. Tal vez porque el retrato de Hayashi se encarga de un período de cinco años, no de cincuenta, le falta ese impulso como de estar viviendo las cosas al día. Para estos autores, lo personal no es político. A pesar de la conexión personal de Hayashi con su mundo, no se debería interpretar Red Colored Elegy como una autobiografía. El autor era un recién graduado de la Escuela de Arte y Diseño y estaba ocupando puestos de autoridad. Por su parte Ichiro se encargaba de otros trabajos en su casa, y solo asistió en la escuela hasta Grado Medio, el final de la escolarización obligatoria en Japón. Uno puede imaginar a docenas de Ichiros dando vueltas por los estudios, halagándose a sí mismos con sueños artísticos. Al igual que ocurría en "Red Dragonfly", Hayashi usa elementos de su propia vida solo como punto de partida. 

Tras dejar este mundo por un trabajo comercial más estable, Hayashi también dejó los cómics por un tiempo. Produjo dos historias cortas más en 1971, y luego no hizo nada para el medio hasta 1986. Mientras tanto, los movimientos contraculturales se quedaron paralizados. A pesar de que abrió nuevos caminos, Red Colored Elegy llora por algo más que por una relación que se ha muerto. En el año posterior a la finalización de Red Colored Elegy, sucedieron dos cosas importantes que evitaron que su legado se desvaneciese en la historia. Primero, y lo más importante, Morio Agata hizo su debut con una canción de amor del mismo título. Vendió medio millón de singles y sigue siendo muy popular. En segundo lugar, Kazuo Kamimura escribió y dibujó su propia obra maestra de gekiga, Dousei Jidai (La Era de la Cohabitación), que he revisado en otra columna. En ella una joven pareja de Tokio vive sin contraer nupcias mientras él persigue una carrera como ilustrador. Es terriblemente romántica y melodramática. Prácticamente se puede escuchar al editor de Kamimura instándole a hacer una versión más comercial de Red Colored Elegy. Sin embargo, él es un artista formidable, y en Dousei Jidai el autor concibe emocionantes ideas propias. No menos importante son sus 2.000 páginas de diseños desquiciados y arte maravilloso. Aparte de en el resumen de la trama, los dos cómics se parecen bien poco. Además, Dousei Jidai inspiró una exitosa película estrenada en 1973, no una canción. La versión cinematográfica de Morio Agata de Red Colored Elegy tuvo que esperar otro año.

(Continuará)

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