miércoles, 12 de enero de 2022

LA SENDA DE JENETTE KAHN, UNA ENTREVISTA CON LA EDITORA DE DC COMICS DURANTE MÁS DE DOS DÉCADAS (PARTE 2 DE 7)

Por Robert Greenberger para Back Issue nº 57 (2012). Transcrita por Brian K. Morris. Realizada durante varias semanas entre el 13 de mayo de 2011 y el 16 de septiembre de 2011. Editada por Greenberger y Jenette Kahn. Agradecimientos a Paul Levitz. Traducción: Frog2000. Parte 1. Nota: todas las portadas de cómics de esta entrevista corresponden al año 1976, cuando Jenette Kahn inició su carrera en DC Comics.

DE SMASH A DC COMICS

GREENBERGER: Creo que durante el transcurso de todo esto empezaste a ser conocida por la gente que trabajaba en Warner Communications, ¿no es cierto?

KAHN: Si. Un día estaba trabajando en Smash en mis humildes oficinas de piedra rojiza situadas en el 83 de la Calle Oeste, y de repente recibí una llamada de Bill Samoff, el presidente de Warner Publishing. Bill me dijo: "Hemos despedido al editor de DC Comics y no queremos contratar a nadie más, pero tú tienes experiencia editando para gente joven. ¿Te gustaría venir y hablar con nosotros?" Así que le dije: "Claro". Me gustaba resolver problemas, sin importar quién los tuviese. Así que nos conocimos y pasamos dos horas muy animadas. Nuestra discusión más crítica se centró en las reimpresiones. Bill me dijo: "Tenemos cerca de cuatro décadas de cómics, cientos de títulos, y hemos pensado en empezar solo a reimprimir, ya que los cómics nos hacen perder dinero y todas nuestras ganancias provienen del merchandising y los medios de comunicación". Y aunque no quería conseguir ningún otro trabajo, ni creía que me lo estuviera ofreciendo, pensaba que estaba allí para dar mi opinión, así que se la di.

"Es una idea verdaderamente horrible", le dije (¡oh, el descaro de la juventud!). "Son las hazañas y las nuevas aventuras actuales de los personajes el verdadero alma de la empresa, y las que hacen posible las licencias y el auge de vuestros medios. Si no publicas nuevas historias, los personajes tendrán una vida media que acabará muy pronto, y eventualmente todos los medios y el merchandising terminarán por desaparecer. Y al final de las dos horas, Bill me dijo:

"Mira, he disfrutado mucho hablando contigo, pero como te he dicho, no queremos contratar a nadie más". Así que le respondí: "No te preocupes. Ya lo sabía. Aunque también he disfrutado mucho hablando contigo". Estaba de vuelta en mis oficinas de Smash cuando de repente sonó el teléfono. Era Bill, que me preguntaba si quería comer con él al día siguiente, colgué el teléfono y pensé: "Una comida. ¿Por qué me pregunta si vamos a comer a menos que me vaya a ofrecer ese trabajo que no existe? Mejor que me prepare para saber si lo acepto o no." Así que empecé a reflexionar: "[hum] me encanta hacer revistas. Me encanta tener una idea y hacer que se materialice. Pero allí editan como 80 cómics al mes, tienen merchandising, televisión, ¡la verdad es que voy a tener que aceptar!" Llegué a DC el Día de la Marmota de 1976, y me vi a mí misma aceptando sin dudarlo.

GREENBERGER: [Risas.] En efecto. [Jenette se ríe]. Así que sabías que editaban un montón de títulos al mes, sabías que, ya sabes, definitivamente tenían cosas como Super Friends en ABC-TV los sábados por la mañana, y merchandising y todo lo demás. Pero, ¿te dijo Sarnoff algo así como: "Muy bien, empieza a arreglar las cosas, empieza a incrementar nuestro patrimonio"?

Kahn: No, no, no. Tampoco lo recuerdo muy bien, pero me da la impresión de que Warner Communications llevaba buscando bastante tiempo a alguien para dirigir la parte de DC. En ese entonces los cómics no tenían prestigio y creo que los hombres a los que les ofrecieron el trabajo pensaron: "No, gracias. Gracias, pero no". Así que Bill estaba abierto a cualquier cosa, y fue entonces cuando Manny Gerard, uno de los presidentes de Warner, le dijo: "Conozco a esta mujer y ha hecho tres revistas para niños elogiadas por la crítica, y una de ellas ha obtenido un éxito gigantesco. Tal vez deberías hablar con ella. Sabe dirigir ese tipo de negocios". Por supuesto, solo eran negocios diminutos en comparación con DC Comics. [Risas.]

Pero había otro factor clave para que me contrataran. No mucho antes de llegar a DC, Warner Communications había comprado una participación de Ms. Magazine. Durante nuestras charlas, Bill me confesó: "Gloria Steinem ha hecho despertar mi conciencia". Si Warner Communications no hubiese comprado parte de Ms. Magazine, creo que nunca habrían contratado a una mujer, y ciertamente no a una mujer de mi edad. La gente suele decir que te apoyas en los hombros de las personas que van por delante tuyo, y no hay duda de que yo me apoyaba en los hombros de Gloria [Steinem] y otras feministas. Si hubiera sido solo unos años antes, solo por el hecho de ser mujer me habrían descartado automáticamente para el trabajo. En el lado positivo, yo era una emprendedora de éxito en el área que más les importaba. Los cómics de los 70 todavía estaban dirigidos principalmente a niños, y las revistas que yo había creado también eran para gente joven. Parecía como si tuviese los instintos creativos más adecuados para trabajar en este mercado, ¡y de repente, les permitían contratar mujeres! [Risas.] Mientras tanto, los hombres que se consideraban a sí mismos grandes jefazos se decían simplemente: "¿Tebeos? ¡Estarás bromeando!" [Risas.]

Llegué a DC con un completo respeto por los cómics. Los cómics habían sido mi amor de infancia, y había perpetuado dicho amor a través de Dynamite y Smash. La Historia del Arte, de la que también estaba enamorada, me había dado otro punto de vista. ¡Mi infancia como lectora me dio la apreciación emocional y mis estudios el punto de vista crítico necesario! Me hizo apreciar lo que eran los cómics y lo que podían llegar a ser. 

LOS PRIMEROS DÍAS EN DC 

GREENBERGER: Bueno, te estabas metiendo en una empresa que no había contratado a un extraño en décadas. [Jenette se ríe]. Y eran gente que llevaba trabajando codo con codo durante, como he dicho, muchos años. Entonces aquí tenemos a una joven que acaba de llegar y que es la nueva jefa. ¿Cómo te recibieron? ¿Cómo fueron esos primeros días?

KAHN: Los primeros días supusieron todo un desafío. Al personal le horrorizaba que me hubiesen contratado. Yo era alguien ajeno a la industria, tenía 28 años y era una mujer. No podía haber una combinación más terrible. Al mismo tiempo, y esto me dio ideas y dio forma a mi estilo de gestión, estaba claro que, por muy angustiada y enfadada que estuviese la gente, todos intentaban anticipar lo que yo quería oír para decirme "sí" de una forma u otra. Parecía injusto que la gente tuviese que ganarse mi favor para conservar sus puestos de trabajo. Por lo que, a partir de ese momento, intenté alentar a las personas a expresarse, a estar en desacuerdo conmigo, a tener mejores ideas. Y esa es la razón por la que Paul Levitz siguió ascendiendo en la empresa. [Risas.] En esos primeros días era la única persona que se atrevía a darme un "no". Y Paul no decía simplemente que no, no lo hacía de forma arbitraria, siempre tenía motivos. Y aunque no estuviese de acuerdo con ellos, me parecían objeciones inteligentes y bien pensadas, ​​y generaban un diálogo. Sabía que Paul llegaría lejos y fue porque me dijo que no desde el principio.

Como he dicho, hay cosas que no recuerdo en absoluto. Has mencionado que al principio me propuse contratar gente joven. ¿En serio? ¿Alguna vez he dicho que me hubiese gustado contratar gente joven? No lo recuerdo. Puedo ver por qué podría haber llegado a pensarlo, pero, hmm, ¿en serio? [Risas.] Supongo que a lo largo de la entrevista voy a aprender algunas cosas sobre mí que no conocía.

GREENBERGER: Quiero tener una idea de lo que tenías en mente mientras empezabas, preparabas tu oficina, te reunías con todos y pensabas qué hacer a continuación. Porque después de todo, eras la primera persona nueva que la compañía había contratado a tan alto nivel, prácticamente desde que Jack Leibowitz fundó la empresa.

KAHN: Parece una locura. [Risas.]

GREENBERGER: Lo sé, pero estaban todas esas personas mayores a tu alrededor y, sinceramente, la empresa tenía cierta de reputación de sexista, porque eran personas de una generación anterior y ni siquiera eran conscientes de serlo. ¿Cómo reaccionaron al tener de repente a esta joven y atractiva mujer como jefa? 

KAHN: Bueno... [risas]. Creo que flotaba cierta sensación de consternación en el ambiente [risas de nuevo]. De conmoción y consternación. Simplemente no me ajustaba a ninguno de los criterios que la gente había previsto. Esta parte de Warner era un bastión masculino, y como has dicho, no había mujeres en cargos ejecutivos o editoriales en DC, ni tampoco mucha gente joven. Y aunque podría no ser cierto por cómo actuó en los años posteriores y me fue ayudando, más de uno me dijo que cuando Joe Orlando, un maravilloso editor y un maravilloso autor, escuchó la noticia de mi nombramiento, casi se va al baño de caballeros a vomitar.

GREENBERGER: Sí, lo había escuchado. [Jenette se ríe]. Pero también tuvo que ser todo un choque cultural para ti, porque la dinámica de la empresa era mucho mayor de la que podía haber en cualquiera de las revistas en las que habías trabajado anteriormente, y era una generación completamente diferente, con una cultura y pensamientos diferentes, por lo que también tuvo que resultarte difícil.

KAHN: Sabes, aterricé allí con mi amor por los cómics y mi aprecio por el medio, tanto como lector como alguien que lo veía como una forma de arte. Había mucho potencial, y yo creía que si nos enfocábamos en eso podríamos trabajar juntos y encontrar puntos en común. Solo tenía que familiarizarme con el terreno e ir con cuidado.

GREENBERGER: ¿Qué hiciste, si es que hiciste algo, para intentar convencer a la gente de que eras sincera y que realmente querías las mismas cosas que ellos y ganarte su confianza?

KAHN: No se me ocurre que hiciese nada específico, Bobby. Únicamente intenté expresar mi entusiasmo por el medio y mi entusiasmo por la gente que trabajaba en esas oficinas. Llegué sin la intención de despedir a nadie, ni de dar ninguna sacudida al personal o contratar gente nueva, ciertamente no a expensas de las personas que ya estaban trabajando allí. Quería conocerlos y ver cómo contribuían a la empresa. Y pronto me di cuenta de lo importante que era ser mesurada y razonable en mis comunicaciones, incluso más razonable, quizá, de lo que podrían haber sido mis homólogos masculinos. Recuerdo que contraté a Vinnie Colletta como director de arte de DC, y durante mi primer año, Paul y él hicieron un trato para contratar al artista George Tuska para que trabajase en DC. No me preguntaron nada, y cuando me enteré, el trato ya estaba hecho. A pesar de que creían que George sería un activo valioso para la empresa, les dije a Paul y Vinnie que no deberían haberlo hecho sin consultarme y lo dije de forma bastante crítica. Así que se quedaron molestos conmigo [risas], y se lo tomaron bastante mal.

Por suerte, supuso una lección muy temprana. De nuevo, me di cuenta del tremendo poder que tenía siendo una jefa de la empresa y cuánto deseaba agradar al personal, todo lo que deseaba estar bien considerada. Vinnie y Paul creían que habían hecho algo bueno por DC y esperaban elogios, no críticas. Así que se cabrearon y se quedaron hechos polvo. Sabía que en principio yo tenía razón, pero su reacción me enseñó cómo debía manejar las críticas en el futuro. Antes de regañar a alguien por su trabajo, era importante expresar primero aprecio por sus buenas intenciones. Y era importante ser ecuánime cuando les hiciese cualquier reproche.

No sé si Paul y Vinnie se habrían sentido tan heridos o menospreciados si la crítica hubiese provenido de un hombre. Tal vez habrían sabido enmascarar sus sentimientos con más astucia. Pero estaba intentando levantar la moral y la confianza y no quería que nadie del personal se sintiera temeroso o maltratado. Aunque Vinnie y Paul expresaron su abatimiento hasta el extremo, me dije: "Está bien, dejadme ajustar mi estilo, intentaré alabar primero las cosas buenas y luego ya expresaré cómo creo que algo debería haberse llevado a cabo". 

GREENBERGER: Entonces llegaste en febrero, y en mayo te ascendieron a editora gerente, contrataste a Vinnie como director artístico y Paul se convirtió en coordinador editorial, que era una posición completamente novedosa. Deduzco que en aquel entonces, entre febrero y mayo, descubriste lo que necesitabas y comenzaste a colocar tus piezas en el sitio correcto, ¿verdad?

KAHN: Bueno, sentí que necesitaba tener a mi lado un equipo fuerte y creativo. En el tiempo que transcurrió entre mi contratación y mi llegada a DC, Bill Sarnoff, el presidente de Warner Publishing, me envió una caja muy grande de cómics de DC. Pensé: "¡Oh, qué divertido va a ser! Voy a poder leer todos estos cómics". Pero para mi sorpresa, muy pocos eran realmente buenos. En primer lugar, me dije que teníamos que conseguir encauzar nuestra creatividad, y Joe parecía ser alguien que apreciaba el talento, alguien que también tenía talento él mismo, y era alguien con quien sería genial trabajar. Y lo fue. Era muy alegre.

Como he dicho, había cierta sensación de consternación entre la plantilla por el hecho de que me hubieran contratado para mandar sobre todos esos hombres que se encontraban seriamente resentidos. Pensaban que yo tenía el poder de marcar una diferencia en sus vidas y medios de subsistencia. Para proteger sus trabajos todos me decían "sí", sin importar lo que les propusiera. Pero Paul fue la única persona que me decía que "no", y decía que no ofreciéndome motivos muy convincentes y bien argumentados. Así que me dije: "Paul se atreve a decirme que no. Me puede convertir en algo mejor de lo que ya soy. Esta persona llegará muy lejos". Y así fue como empecé a promocionar a Paul a lo largo de todos los puestos posibles.

GREENBERGER: En realidad, en DC no existía la figura del director artístico. Sin embargo, creaste ese puesto de trabajo y metiste a Vinnie, que fue una elección interesante porque no formaba parte del personal anteriormente, y era más conocido como un rápido entintador que como un buen entintador.

KAHN: De nuevo, esto fue al principio, cuando estaba ansiosa por formar un equipo. Vinnie parecía tener una buena relación con los dibujantes. Finalmente se demostró que no fue el mismo tipo de decisión maravillosa que la de escoger a Joe o promover a Paul. Probablemente debería haberme tomado más tiempo y haber sido más circunspecta, pero estaba ansiosa por empezar de una vez. Vinnie hizo una serie de cosas buenas para DC, pero mientras que en el caso de Joe y Paul se quedaron durante mucho tiempo e hicieron contribuciones invaluables a la empresa, la contratación de Vinnie no fue tan acertada.

GREENBERGER: Y deduzco que cuando se fue, o le pidieron que se fuera, el puesto no lo ocupo nadie. Supongo que decidiste que las cosas estaban bien así.

KAHN: Sabes, Bobby, fue hace tanto tiempo que no recuerdo lo que pensé en ese momento.

GREENBERGER: Está bien. Al revisar esa época, he notado que justo empiezas después de que, afortunadamente, Siegel y Shuster celebrasen un acuerdo [sobre Superman] con Warner Bros., y justo cuando se llevó a cabo la edición del tomo que juntaba a Superman y Spider-Man, por lo que estabas allí para básicamente saludar su aparición. ¿Tenías la sensación de que la compañía finalmente estaba empezando a moverse en una dirección que necesitabas aprovechar? ¿O fueron solo un par de actos aleatorios sin un plan convincente de por medio?

KAHN: Creo que en ese momento me parecieron actos aleatorios, aunque fuesen muy, muy buenos. Me pareció grandioso generar cierta emoción en la industria y entre los fans de los cómics publicando el anhelado y esperado enfrentamiento entre Spider-Man y Superman. En el otoño, antes de llegar a DC, y como les ocurrió a tantos neoyorquinos, yo también leí en The New York Times sobre la difícil situación por la que estaban pasando Siegel y Shuster. Uno de los presidentes de Warner Communications era mi amigo y lo llamé y le dije: "¿Cómo es que no puedes cuidarte de estas personas, aunque legalmente no tengas que hacerlo? ¿Cómo es que no puedes hacer algo por ellos?" Así que, por supuesto, me emocioné mucho cuando finalmente llegaron a un acuerdo. En la primera Convención de cómics en la que participé, que pudo ser a finales de febrero, no  lo recuerdo...

GREENBERGER: Sí, fue la Convención de DC del fin de semana del Día del Presidente, la  primera y única.

KAHN: [Risas.] Les dije que teníamos que traer a Jerry y Joe. Sentía como que habían sido marginados, incluso aislados, por su constante disputa legal con la empresa. Y ahora que se había llegado a un acuerdo, ciertamente no había nada que nos impidiera ofrecerles el honor y el respeto que se merecían. Así que me dije: "Hagamos que sean los invitados de honor en la Convención y grabémoslo." Lo grabamos y creo que es el único video que tenemos de Jerry y Joe de ese período.

GREENBERGER: Oh, sí, te refieres a esa antigua cinta de video. Sí que la recuerdo.

KAHN: [Se ríe.] Sí, la he visto. 

GREENBERGER: Pero me alegro de que lo hicieses.

KAHN: Yo también. Fue maravilloso conocerlos y pasar algún tiempo con ellos. Cuando  se celebró el estreno de la [película] de Superman a finales del ´78 en Washington, Joe, lamentablemente, estaba demasiado enfermo como para poder viajar, pero Jerry estaba allí. Jerry tenía lágrimas en los ojos y me dijo: "Sabes, así es como lo imaginé". Fue muy gratificante que la realización cinematográfica de Superman coincidiese con su visión personal, y también fue muy especial que él pudiera estar allí, recibiendo el crédito y los honores que se merecía.

GREENBERGER: Absolutamente. Otra de las cosas que te quería preguntar es si al ser mujer, no sentías que había demasiadas series centradas en un público masculino. ¿Esperabas poder idear algo para atraer a las lectoras?

KAHN: No podría asegurar que pensara algo así en ese momento [risas]. Cuando empecé había un par de cosas que me preocupaban. La primera era que las series fueran buenas, no que fuésemos capaces de atraer al público femenino. Solo quería que las series, los títulos que teníamos, fuesen buenos. Y lo segundo era que nos debíamos preocupar más por los autores. Al llegar a DC me sorprendió mucho enterarme de que no teníamos contratos para que a nuestros dibujantes y guionistas se les pagara por las reimpresiones, royalties, participasen en los ingresos complementarios de películas para televisión o los productos licenciados, y lo más humillante de todo, cuando iban a coger sus cheques, firmaban en el dorso otorgándole a DC todos los derechos a perpetuidad por su trabajo.

GREENBERGER: Claro.

KAHN: Y como creo que mencioné en nuestra última conversación, había llegado a comprender lo incorrecto que me parecía que una empresa poderosa se hiciera con las ideas de los autores y no les diera ningún crédito ni el reconocimiento económico que se habían ganado, y lo importante que me parecía hacerlo. ¡Era lo más justo, que los creadores participaran de sus propias creaciones! Y esas eran mis prioridades, hacer que las series fueran lo mejor posible (creo que por empezar por algo que no molestara gran cosa) [risas] y asegurarme de que las personas recibiesen lo que les correspondía.

GREENBERGER: Recuerdo que justo cuando llegaste, y quizá me puedas ayudar con esto, fue Neal Adams quien empezó a presionar para que le devolvieran sus originales. ¿Todo esto comenzó contigo o fue Carmine quien lo facilitó?

KAHN: Definitivamente fue cosa de Carmine. Cuando llegué, ya estaban devolviendo los originales, pero de forma desordenada y sin garantías de devolución. Yo tenía una larga lista de derechos de los creadores que quería promulgar, y la devolución de sus obras de arte estaba en la lista. Además, quería asegurarme de que si la obra de arte era robada o destrozada en la imprenta, o simplemente se perdía en el correo, garantizásemos una compensación al artista por su pérdida.

CAMBIO DE LA (VIEJA) GUARDIA

GREENBERGER: Las tarifas por reimpresión se incrementaron al principio de tu mandato, así que estoy seguro de que los primeros talentos tuvieron que apreciarlo. Hablamos del "Club de los Viejos", donde estaba Murray Boltinolf. Pero también estaba la generación más joven, "el Club de las Marmotas", como los llamaba Sol. Así que estaba Paul, y también Marty Pasko, Tony Isabella y Jack Harris, actuando todos como editores asistentes. Y luego, poco después de tu llegada, se inició ese nuevo nivel de... supongo que de jerarquía editorial, donde estos asistentes de repente se convirtieron en editores de historias que trabajaban en sus propias series. ¿Fue porque pensabas que estos muchachos se habían ganado sus galones, o querías ver lo que eran capaces de hacer?

KAHN: ¿Editores de historias? La verdad es que no lo recuerdo.

GREENBERGER: Sí, básicamente, teníamos a los autores de los ´50, Paul, Marty, Carl Galford y Jack Harris, y todos ejercían como una especie de editor asistente. Y luego, poco después de mezclarlos con Foe, Vinnie y Paul, creaste el puesto de editor de historias, con gente como Denny O'Neil y Jack Harris editando las series, aunque el cargo pareciera extraño. Me preguntaba qué recordabas sobre el tema. [Nota del entrevistador: según Paul Levitz, Gerry Conway se había marchado a Marvel como editor jefe durante lo que terminó siendo un período de tres semanas. En lugar de contratar un reemplazo, Jenette dividió sus series entre Bob Rozakis, Jack Harris y Levitz. Cuando Rozakis pasó a producción, Tony Isabella lo reemplazó en el cargo. Según Levitz: "creo que el título de editor de historias fue una concesión a Vinnie como director artístico, y una forma de justificar el salario / estatus más bajo que tenía respecto a los editores que llevaban más tiempo".]

KAHN: Si te soy sincera, no lo recuerdo.

GREENBERGER: Está bien. Bueno, déjame preguntarte otra cosa. Tuviste a tu cargo una buena cantidad de editores como Murray Boltinoff, que terminó jubilándose a los 65 años, aunque permaneció como autónomo durante varios años más. También tenías a la generación más joven, pero después de estar unos años en el puesto, te trajiste a un dibujante veterano, Ross Andru, como editor para la compañía. ¿No tenías la sensación de que habíais dejado toda una época atrás en esos primeros años, a medida que vuestro enfoque se alejaba del western, del cómic bélico, el de romance, incluso un poco de los superhéroes, para centraros estrictamente en lo heroico?

KAHN: Parecía como que algunos géneros estaban desapareciendo, sí, entre ellos los cómics bélicos. Ya sabes, no había pasado tanto tiempo desde Vietnam.

GREENBERGER: Cierto.

KAHN: Creo que Vietnam disminuyó mi apetito por los cómics bélicos, y eso que los nuestros se centraban en su mayor parte en la Segunda Guerra Mundial. Y nuestros cómics románticos definitivamente parecían anticuados. Estábamos en una época posterior a la revolución sexual, pero nuestras historietas románticas eran demasiado castas, y sin embargo estaban encabezando el cambio de la distribución de quiosco al mercado directo, lo que significaba que íbamos a atender a una audiencia mayoritariamente masculina que frecuentaba las tiendas especializadas en cómic. Sabía que los cómics románticos no iban a ser capaces de atraerlos.

GREENBERGER: Te uniste a DC en febrero, y luego, en septiembre quedó prácticamente sellado que ibas a ser la editora y Sol el presidente. Llegado ese punto, ¿cómo dividiste los diversos roles?

KAHN: [Risas.] Bueno, algunas cosas surgieron de forma natural. Carmine lnfantino, el antecesor de Sol, había pasado mucho tiempo intentando adivinar qué portadas eran las que más se vendían, y Sol también. Sol había escalado desde producción, por lo que tenía una relación estrecha con nuestros impresores. Y habiendo trabajado durante varias décadas en las trincheras de DC, a Sol le encantaba el prestigio que conllevaba ser presidente, así que solía reunirse con cualquier persona de fuera de la empresa que quisiera hacer negocios con nosotros.

Pero la verdad es que no tenía ningún interés por el núcleo editorial de la empresa, y yo estaba más que feliz de centrarme en eso. Sol había vivido durante tanto tiempo en una industria en la que no existían los derechos de los artistas que para él pelear por ello no tenía mucho mordiente, mientras que sí que lo tenía en mi caso. Por supuesto, Sol era amigo de Phil Seuling, uno de los pioneros del mercado directo. Pero aunque Phil y él se reunían cada vez que el primero pasaba por allí, el crecimiento del mercado directo tampoco le interesaba en particular. En lugar de eso, se pasaba el tiempo tratando con los vendedores al por mayor que llevaban nuestras historietas hasta los quioscos. Por suerte, no tuvimos ningún conflicto ni siquiera a cuenta de la distribución.

GREENBERGER: Erais como... no diría directamente opuestos, pero muy diferentes. ¿Te resultó difícil llegar a tener una relación de trabajo con él?

KAHN: No puedo decir que tuviéramos una gran relación laboral. A él, más que a nadie, le molestó que me contrataran porque creía que el trabajo era suyo por derecho. Sin embargo, me contrató Bill Sarnoff, que era el presidente de la compañía. Pero antes de llegar a DC, Bill me llamó por teléfono para decirme: "Lo siento mucho, pero Sol se ha ido a ver a Jay Emmett (uno de los presidentes de Warner Communications) con más gente de personal para decir que se van si no lo hacen presidente. Sé que no son las condiciones bajo las que te contratamos, y si no quieres venir, lo entiendo. Pero realmente tengo que darle el puesto a Sol". Fue un revés inesperado, pero cuando ocurrió, yo ya había clausurado Smash y estaba emocionalmente comprometida con DC. Intenté trabajar con él, forjar algún tipo de relación, pero fue difícil. Siempre me vio como la persona que estaba intentando robar lo que le pertenecía por derecho, y como tal, nunca fuimos demasiado cercanos. El miedo a la traición de Sol era tan grande que siempre parecía preguntarse si estaba intentando expulsarlo de su puesto. Nunca llegó a decírmelo, y siempre éramos amables el uno con el otro, pero nunca tuvimos una verdadera relación ni colaboramos estrechamente.

GREENBERGER: Me parece una vergüenza. Finalmente se retiró en 1980, por lo que tuvieron que ser un par de años difíciles.

KAHN: Creo que en realidad fueron cinco años, y la verdad es que no fue una época fácil. Tenía la sensación de que iba a tener que caminar sobre brasas, y eso es lo que ocurrió.

GREENBERGER: Mientras tanto, empezaste a reforzar el personal editorial, y definitivamente pensaste más allá de los candidatos tradicionales y obvios. No todos los asistentes se convirtieron en editores, por ejemplo. Una de las opciones más extrañas tuvo que ser la de escoger a Ernie Colón. Me contaron que él te impresionó en un cóctel o en algún evento social y lo siguiente que todos supieron fue que lo habías contratado.  ¿Lo recuerdas? 

KAHN: En realidad, no recuerdo nada de esas primeras contrataciones. Supongo que tenía la esperanza de traer a gente con nuevos puntos de vista, gente con energía, pasión y  compromiso, y supongo que sentía que Ernie respondía a esos criterios.

EVOLUCIÓN

GREENBERGER: Como Joe trabajaba como editor jefe bajo tu mandato, ¿llegaste a pedirle que hiciera algo con respecto a los creadores de los títulos, o con el personal que se tenía que contratar para los puestos de editor? ¿Recibiste su opinión desde el principio o fue algo que más bien fue evolucionando? 

KAHN: Asumo que, como todo en DC, también esta relación fue evolucionando. [Risas.] Tenía una fe tremenda en Joe y creía en su compromiso, su talento y en su juicio. Fue todo un privilegio trabajar con él. Pero mi comprensión de DC necesitó de tiempo para evolucionar, y también mis relaciones con la plantilla. Todo en DC me parecía novedoso, y al principio pensé en cosas que unos cuantos años después nunca habría llevado a cabo. Pero me estaba esforzando por encontrar mi camino y durante el proceso también tomé algunas decisiones muy buenas y algunas otras que desearía que no se me hubieran ocurrido. Formó parte de mi curva de aprendizaje.

GREENBERGER: Como acabas de decir, definitivamente comenzaste a ver las cosas que necesitaba DC y comenzaste a hacer crecer dichas áreas. Una de las cosas que más me impresionó fue que, desde el principio, hiciste que DC reconociese la necesidad de utilizar a sus personajes más allá de los cómics, por lo que el grupo de proyectos especiales de Joe empezó a funcionar. Y con ese fin, saliste y contrataste a Judy Fireman para que promocionase a los personajes. Hizo cosas como The Super Heroes Super Healthy Cookbook.

KAHN: Creo que en realidad fue cosa de Joe.

GREENBERGER: Bueno, él lo llevó a cabo, pero creía que era Jud la que tuvo que promocionarlo.

KAHN: Oh, podría ser. Solo recuerdo que el libro de cocina era, ¿me atreveré a decirlo?, una obra de arte de Joe, y tengo que darle todo el crédito por ello. Creo que Mark Saltzman también formó parte. ¿No fue el escritor del libro? 

GREENBERGER: Sí.

KAHN: Mark había estado trabajando tanto en Dynamite como en Smash y tenía grandes ideas. Era un escritor muy divertido. Resulta difícil pensar en un mejor equipo que el de Joe y Mark. Cuando yo era niña, mi hermano me había pasado el Betty Cracker, Jr. Cookbook. Era un libro maravilloso con una alegría visual que me encantaba. No solo te enseñaba a hacer limonada, sino también a poner cubitos de hielo de colores para darle un poco de dinamismo. La ensalada con un anillo de piña y medio plátano se convertía en una vela encima de un candelabro con una cereza encima como llama. Así que por eso quise publicar un libro de cocina para niños que fuera tan imaginativo e interactivo como mi amado libro de cocina de la infancia.

Pero Joe y Mark superaron con creces mis expectativas. Crearon robots vegetales que decían "¡Llévame a tu salón comedor!", y espaguetis y albóndigas de Plastic Man donde Plas era una hebra de espagueti. En cada página del libro, los personajes se integraban con la comida con gran imaginación e ingenio. El libro era maravilloso, pero nos fastidió que Warner Books rechazase la portada original. Era un soleado envoltorio amarillo con frutas con insignias de superhéroes en la cubierta. En la parte de atrás, todo lo que quedaba de la fruta eran los corazones, los disfraces de superhéroes esparcidos por el suelo. Pero Warner Books nos dijo: "Oh, no, no, no. Es demasiado abstracto y demasiado difícil de comprender", por lo que terminamos con una portada cósmica azul oscuro de todos los personajes flotando en el espacio con platos de comida parecidos a planetas. Siempre he pensado que no era tan inteligente o atractiva como la original, pero Warner Books probablemente tenía razón, no era muy comercial. Aunque si hubiese sido por mí, me habría quedado con la primera portada.

GREENBERGER: Para 1980, llevabas cuatro años en el cargo, y las cosas están empezando a evolucionar y estabas haciendo avanzar a la empresa. Al mismo tiempo, el ascenso de Shooter como editor en jefe de Marvel, al otro lado de la ciudad, hizo que muchos creadores veteranos con verdadero talento estuvieran de repente disponibles. Llegó Len Wein, luego Marv Wolfman, y más tarde Roy Thomas. ¿Tuviste que insistir mucho para convencerlos de que tenías disponible un hogar mucho mejor para ellos?

KAHN: De nuevo, no sabría decirlo. Recuerdo su llegada, recuerdo a Len y Marv proponiendo la renovación de los Nuevos Titanes. Ciertamente queríamos que vinieran con nosotros, pero no recuerdo si resultó muy difícil convencerlos.

(Continuará)

sábado, 8 de enero de 2022

EL FIN DEL RUIDO TAL Y COMO LO CONOCEMOS

Reseña de Jim Testa para Jersey Beat (1989), traducción: Frog2000. 

SONIC YOUTH – DAYDREAM NATION

PUSSY GALORE – SUGARSHIT SHARP

Noise Rock, Scum Rock, Pigfuck… llámalo como quieras, pero en 1988 ha empezado a sonar más a música.

Lo que no quiere decir que nadie se haya vendido, o rendido, o hecho dinero, aunque algunas bandas cuyo trabajo parecía producir el escándalo menos comercial y más impío del mundo hace apenas uno o dos años les ha ido bien. Y nadie lo hizo mejor que Sonic Youth, dioses indiscutibles de la “escena ruidosa” del centro de la ciudad y la banda más comercial que el género ha producido hasta ahora. Tampoco ha grabado nadie un mejor disco que "Daydream Nation" en 1988.

A Sonic Youth nunca le ha gustado la etiqueta ´noise band´ por razones obvias: es demasiado estúpida y limitadora. De todos modos, con "Daydream Nation" la banda ha tranformado el término en un sinsentido. Este LP doble, una colección de 12 canciones, tiene momentos de ruido, un sonido brutal y distorsionado y una retroalimentación que hace sangrar los oídos, pero van acompañados de otros momentos de belleza tan puros y claros, todos producidos por guitarras, que parecen rivalizar con las campanas de una iglesia. Empieza con "Teenage Riot", una melodía de power pop y la voz sonriente de Thurston Moore impulsada por armonías relucientes y un ritmo punkadelico. ¿Quizá suena un poco como los héroes de la banda, los Ramones? La siguiente canción, "Silver Rocket", chilla y vibra como los Buzzcocks, al igual que la voz de Kim Gordon recuerda a la de Patti Smith. Este es un disco de punk rock, claro, al igual que Sister también lo era. Pero "Daydream Nation" va un poco más allá, no solo continúa una dirección hacia la composición estructurada "pop" que el grupo comenzó en Evol y desarrolló en Sister, sino que también incorpora las disonantes sonic jams de sus discos anteriores. Casi todas las "canciones" tienen un puente que permite que las guitarras desaten capas de retroalimentación y distorsión controlada... pero justo cuando la canción amenaza con convertirse en “ruido”, la melodía y la letra se reafirman. Sucede en el viaje a lo Radio Ethiopia “The Sprawl” y el descaradamente dylanesco “Eric´s Trip” (que, en mitad del mayor de los estruendos, hace que una guitarra rompa como un carillón de catedral). “Total Trash” presenta uno de sus retuneos de guitarra tan característicos, una guitarra rítmica aplanada, estridente y distorsionada, pero fíjate en cómo la banda se superpone chirriando sobre ese sonido para formar un puente natural para la canción, de regreso al pegadizo verso punk rock.

Puede que "Daydream Nation" haya nacido del amor perverso de Sonic Youth por las giras: las canciones son divertidas de escuchar y, estoy seguro, de tocar, pero son más desafiantes que las melodías bastante sencillas de "Sister". El tipo de canciones que puedes poner noche tras noche sin aburrirte. Este es sin duda un disco que puedes escuchar una y otra y otra vez, son cuatro caras con 3 canciones cada una, una simetría que lo convierten en casi perfecto. Cada lado es como un disco separado, cada uno tiene su parte de melodía, poesía, energía y sí, ruido.

Incluso la más jodida de las bandas del movimiento pigfuck, Pussy Galore, parece mucho más musical en su nuevo EP, "Sugarshit Sharp". Al combinar letras reconocibles (si no discernibles) con riffs repletos de energía y tocarlo todo con ritmo, el material de este disco puede seguir siendo "ruidoso", pero está mucho más cerca de las canciones que cualquier cosa que la banda haya hecho antes. La asombrosa percusión biónica de Bob Bert, parte metal, parte batería, mitad humana, mitad máquina, es la de un verdadero héroe: reemplaza toda la gama de la sección rítmica tradicional. Es guitarra rítmica, bajo y batería, todo en uno. Las guitarras en sí son crudas y distorsionadas, tocadas con una energía inquebrantable y una inclinación por el primitivismo que supone el verdadero triunfo de este disco. Realmente suena como una banda que acaba de conseguir sus guitarras por primera vez hace seis meses. Nada mal para un combo que lleva seis años en activo. Pussy Galore extirpan la reverberación, los efectos y las baratijas industriales de la mayoría del "noise rock", al igual que los Ramones filetearon y deshuesaron el rock para todos los públicos de su época, otorgándole a "Sugarshit Sharp" el poder anfetaminizado y crudo del pirata más psicótico de los Stooges que se pueda imaginar. Nadie ha sido tan bueno sonando tan mal desde los primeros Cramps.

martes, 4 de enero de 2022

LA SENDA DE JENETTE KAHN, UNA ENTREVISTA CON LA EDITORA DE DC COMICS DURANTE MÁS DE DOS DÉCADAS (PARTE 1 DE 7)

Por Robert Greenberger para Back Issue nº 57 (2012). Transcrita por Brian K. Morris. Realizada durante varias semanas entre el 13 de mayo de 2011 y el 16 de septiembre de 2011. Editada por Greenberger y Jenette Kahn. Agradecimientos a Paul Levitz. Traducción: Frog2000.

El medio del cómic nunca había visto algo parecido a lo que ocurrió cuando se anunció que Jenette Kahn iba a ser la nueva editora de DC Comics, reemplazando al aclamado autor Carmine Infantino. Era "ajena" al medio, joven, guapa, y por encima de todo, una mujer. DC Comics llevaba experimentando con contenido variado lo que para nosotros, los lectores, era una serie de enfoques fortuitos, y esos intentos carecían de una identidad distintiva. Un año después de la llegada de Jenette, todo esto comenzó a cambiar, y la empresa trazó un plan e intentó una cosa tras otra para aumentar las ventas y recuperar a los lectores perdidos. También afrontó la concesión de licencias de una manera nunca llevada a cabo hasta entonces por un editor de cómics, creando una división para supervisar la creación de contenido para los puntos de venta al por mayor, y aumentando la supervisión de calidad. Los creadores empezaron a notar que los estaban tratando mejor, recuperando no solo sus originales, sino también recibiendo cuotas por las reimpresiones y, unos años más tarde, genuinos royalties. Se permitió que los temas e historias que se publicaban en los cómics de la editorial fueran más maduros aquí y allá, y se solicitó que los guionistas aportaran ideas, puede que por primera vez desde que Jack Liebowitz pidió un héroe para la editorial tras el éxito de Superman.

DC Comics se convirtió en un refugio para los creadores y la creatividad, y llegó en un momento en que las ventas directas se fueron volviendo cada vez más importantes para los resultados finales de fin de año. DC aumentó sus ventas y lanzó títulos para su nueva audiencia mientras celebraba su Aniversario de Oro con un evento que alteró el status quo de la editorial y que se convirtió en la plantilla para los eventos de la empresa desde entonces. A raíz de dicha celebración, Jenette guio a DC hasta convertirla en una editorial de líneas variadas dirigidas a púbicos diferentes, abriendo el camino de los recopilatorios y las novelas gráficas originales que se ponían a la venta en librerías generalistas.

Lo que los lectores no veían era a Jenette en los pasillos, siempre elegantemente ataviada, una editora que conocía el nombre de todo el mundo y que se paraba a saludar. Fomentó un sentimiento de familia corporativa y permitió eventos para subir la moral, desde la búsqueda de huevos de Pascua hasta los almuerzos comunitarios por Acción de Gracias. Cuando la empresa tenía un buen año, defendía las primas de beneficios para todo el mundo. Pensaba que el éxito de la empresa era el resultado del esfuerzo de todos, desde el empleado de mayor rango hasta el de más abajo.

La editorial se mantuvo estable bajo el mandato de Jenette como presidenta y prosperó sin ninguna duda. Claro, se cometieron errores y aparecieron baches en el camino, pero la DC Comics que dejó hace una década era más grande y más exitosa que como la había encontrado. Si bien no suele ser una persona dada a la introspección, este verano Jenette aceptó amablemente hablar sobre su etapa en DC. Estuvimos charlando largo y tendido y, por eso, se lo agradezco enormemente.

-Robert Greenberger

JENETTE KAHN: Oye, ¿cómo estás, Bobby?

BOB GREENBERGER: ¿Estás lista para viajar por tus recuerdos y desenterrar antiguas historias?

KAHN: Bueno, empecemos. Sin embargo, ya te puedo contar que le he echado un vistazo a las preguntas y hay algunas cosas que no recuerdo [glups] así que me tendré que inventar las respuestas.

GREENBERGER: Entonces, en el principio, [Jenette sonríe] creciste con tu hermano Si, y los cómics formaban ya parte de tu vida. Posiblemente no una parte enorme, pero sí una buena parte.

KAHN: En realidad, los cómics fueron un elemento importante en mi crecimiento, no en la forma en que los conocemos hoy, con todas esas tiendas de cómics a las que vas corriendo cuando aparecen los nuevos números y sellas tus tebeos en bolsas de plástico, y miras cuánto podrían costar en el futuro. En su lugar, en mi pequeña ciudad de State College, Pensilvania, corríamos con nuestros cinco o diez centavos hasta un lugar en el que tenían una pared llena de cómics y donde intentábamos leer tantos como pudiésemos antes de que el dueño de la tienda nos empezara a exigir que los comprásemos o nos largáramos de allí con viento fresco [risas mutuas].

Así que, por supuesto, los comprábamos y siempre los intercambiábamos con amigos del vecindario. Con el tiempo, mi hermano y yo acumulamos toda una colección, no una que fuera particularmente valiosa o que podría ser mejor preservar para la posteridad, pero sencillamente eran cómics que amábamos y con los que disfrutábamos mucho. Nuestros gustos eran muy amplios y entre los que más apreciábamos de la colección estaban Tío Gilito y la Pequeña Lulú. Pero también nos leíamos gran cantidad de cómics de superhéroes y mi favorito según fui creciendo fue, sin lugar a dudas, Batman.

GREENBERGER: Está bien, no lo sabía.

KAHN: Oh, mm-mm, por supuesto. Por eso en nuestras oficinas de DC Comics yo tenía una reproducción del Detective nº 27 en la puerta, mientras que Paul Levitz tenía una del Action nº 1 en la suya. Paul creció siendo fan de Superman, pero yo lo era de Batman. Pero también me leía los cómics de Archie, y fue ahí donde aprendí la palabra "prevaricadora", en un número en el que Betty entraba corriendo a la casa de Verónica y la decía: "Te lo ruego, mi linda prevaricadora". Años más tarde, leí la introducción de Jules Feiffer de Los grandes héroes del cómic y escribió que cuando tenía seis años era capaz de deletrear "gato", "perro" e "invulnerable". Y así es como me sentí al pensar en la palabra "prevaricador". En los cómics, a veces aprendías cosas que te sobrepasaban por completo.

Como he mencionado, también era fan del Tío Gilito y me encantaban los Apandadores. Me parecía gracioso que todos se parecieran, se vistieran igual y tuviesen los mismos números en sus uniformes de prisión, pero en orden diferente. También me encantaba la Guía para jóvenes castores y que Jorgito, Jaimito y Juanito fueran mucho más inteligentes que su tío Donald. En aquel entonces, no sabía que Carl Barks era el ingenioso creador del Tío Gilito, pero me atraían su dibujo y las aventuras de los patos en tierras exóticas con los Apandadores detrás suyo persiguiéndolos.

Mi hermano y yo no conocíamos la palabra "existencial", pero comprendimos que los cómics de la Pequeña Lulú eran diferentes del resto: fuera de lo común, estrafalarios y poco convencionales. Recuerdo un número en el que Tubby entraba en la casa de Lulú y se ponía un pequeño cono puntiagudo sobre la nariz que estaba atado con una cuerda a su espalda. Tubby proclamaba: "Aquí llega el gran detective disfrazado". Y Lulú le contestaba: "Hola, Tubby". Y luego entraba a la cocina y anunciaba: "Aquí llega el gran detective disfrazado", y la madre de Lulú respondía: "Hola, Tubby". Esa idea de que nadie te podría reconocer si te ponías un cono en la nariz estaba tan equivocada...

GREENBERGER: Oh, claro.

KAHN: A mi hermano y a mí nos encantaba otra historia clásica de la Pequeña Lulú que todavía seguimos citando a día de hoy. Lulú e lggy van caminando por la calle y uno de ellos se da cuenta de que le parece muy gracioso que cuando dices una palabra con la suficiente frecuencia, pierde por completo su significado. Y empiezan a decir: "Pies, pies, pies, pies, pies, pies, pies, pies, pies, pies", y dicen "pies" con tanta frecuencia que se agarran los costados de la risa, y se caen al suelo, y se percataban de que estaban tumbados en la calle, riendo y riendo y riendo sin parar mientras los adultos los miran boquiabiertos con absoluto desconcierto. Luego, Lulú e lggy se enjuagaban los ojos, se levantaban y continuaban caminando por la calle. Fue como... oh, Dios mío, era tan vanguardista. Perdona por decir la palabra "vanguardia", [se ríe] pero nos preguntábamos: "¿Quién habrá guionizado esto?" No era el típico cómic, para nada.

GREENBERGER: ¿Tuvo tu interés en los cómics algo que ver con que fueses a estudiar arte a la Universidad?

KAHN: No, no, en absoluto. A mi madre le encantaba el arte y cuando podía, se ponía a pintar. Vivíamos en una pequeña ciudad donde no había galerías de arte, pero allí teníamos la Universidad Penn State, y cuando yo era pequeña, Sidney Janis, la galerista de Nueva York, montó una exposición de expresionismo abstracto en Penn State. El expresionismo abstracto fue un movimiento de arte moderno de vanguardia de los años 50 y, como todos los movimientos de vanguardia de su época, tuvo un gran número de detractores. Pero a mi madre le encantaba, y ella y yo visitamos la galería Penn State una y otra vez para poder ver la exposición. No recuerdo exactamente qué pintores formaban parte, pero definitivamente estaban las obras de Franz Klein y tal vez también las de Pollock y Rothko. Como mi madre amaba profundamente el arte, al igual que yo, fue una visita muy especial, y desarrollé una tremenda afinidad por el arte moderno que surgió de esa experiencia emocional compartida.

En mi dormitorio tenía un póster de Matisse que me había comprado mi madre, y que mi padre había colgado. Pensaba que era la cosa más hermosa del mundo y me acostaba en la cama por la mañana y por la noche contemplándolo. Ese póster, con sus colores vibrantes y formas simplificadas, realzó mi amor por el arte y reafirmó mi propia estética personal. Así que, en realidad, fue el amor por el arte, el placer de ver los colores y las formas, lo que me convirtió en una estudiante de Historia del Arte.

La Historia del Arte, a su vez, me llevó a apreciar los cómics como forma de arte.

 GREENBERGER: Y después de graduarte en Harvard, ¿qué pensabas hacer?

KAHN: Obtuve una beca del Museo de Arte Moderno nada más graduarme. Creo que era el primer verano que concedían becas y para mí fue muy estimulante trabajar allí. Pero a pesar de que me encantó la experiencia, también me di cuenta de que no quería trabajar en un museo, que esa no podía ser mi carrera. Había mucha burocracia y muchos cotilleos también. Los comisarios eran mucho mayores que yo, y estaban compitiendo por los puestos, así que pensé: "Oh, la verdad es que no es el mejor entorno para trabajar". 

GREENBERGER: No.

KAHN: No [risas]. Aunque realmente no sabía lo que quería hacer, sabía que quería tener autonomía para desarrollar mis propias ideas. Quería ser una pensadora independiente y pensaba que nunca podría suceder en un museo hasta que tuviera al menos 40 años, y en ese momento solo tenía 21. No podía esperar hasta cumplir los 40, asumiendo que sobreviviese a todas esas luchas internas hasta llegar a esa edad.

Así que empecé a escribir crítica de arte, pero aunque me publicaban en Art in America, no ganaba el dinero suficiente como para mantenerme. Me dije: "Bueno, podría volver a la Universidad. Podría conseguir un doctorado. Entonces podría enseñar y eso apoyaría mis escritos".

En Harvard había un profesor que me había apoyado enormemente a pesar de que yo nunca había ido a ninguna clase suya. Se llamaba profesor John Rosenfield y era profesor de arte japonés, pero también estaba a cargo de las tutorías y por eso conocía lo que yo hacía. Durante la primavera en la que me gradué, el Museo de Arte Moderno inauguró su programa de becas y se puso en contacto con varias Universidades para preguntar qué estudiantes les podían recomendar.

El profesor Rosenfeld me llamó y me dijo: "Si quieres el puesto, es tuyo, porque eres nuestra mejor alumna". Y yo le dije: "Profesor Rosenfeld, gracias, pero no sé de qué está hablando. He tenido bastantes notables". Y me dijo: "Ah, eso es exactamente lo que quiero decir. Nunca te lo has currado para subir nota, sino que te lo has trabajado porque te apasionaba la asignatura, y para mí eso es ser una estudiante de verdad". Y yo me puse en plan [con muchos  nervios]: "Oh, está bien".

GREENBERGER: Vaya, qué bueno.

LA JOVEN EDITORA

KAHN: Fue todo un regalo. Fue tan asombroso que un profesor dijera algo así y me creyera y me apoyara... Así que empecé a pensar que la solución para ganarme la vida podría estar en sacarme un doctorado. Pensaba que podría llamar al profesor Rosenfield y que me recibiría de nuevo en Harvard con los brazos abiertos.

Pero cuando llamé por teléfono, me dijo: "Oh, esa es la peor idea que he escuchado nunca. Los doctorados son tan angostos y aburridos". [Se ríe]. Le dije: "Profesor Rosenfeld, usted mismo tiene un doctorado. No puede ser tan malo". Y me respondió: "Deberías haberme visto antes de sacármelo". Después de presionarlo un poco más, finalmente me dijo: "Mira, acepto tu solicitud a regañadientes, pero estamos a mediados de año, y ahora no aceptamos a nadie. Tendrás que esperar hasta septiembre".

Estaba tan ansiosa por encontrar un lugar donde aterrizar que solicité plaza en la U.B. [Universidad de Boston], y aunque estábamos a mitad de año, me aceptaron. Pero la verdad es que el profesor Rosenfeld tenía razón y que ir a las clases no era lo que quería hacer realmente. El profesor Rosenfeld me había aconsejado algo más: "Debes ser más ambiciosa. Si insistes en entrar en el mundo del arte, conviértete en crítica de la cultura, pero no seas profesora, no seas solo una historiadora del arte". De nuevo, le estoy muy agradecido. Me lo dijo cuando aparecieron las primeras becas del Museo de Arte Moderno, y era algo completamente fuera de lo común. (Sonríe.) Por segunda vez me estaba diciendo algo mucho mejor y completamente útil. El profesor Rosenfeld vio algo en mí que yo todavía no había visto, un enamoramiento por algo más grande, por lograr que sucediera algo a una escala mayor. Pero todavía tenía que entenderlo. Todavía estaba yendo a las clases para sacarme un doctorado, aunque no me lo tomase demasiado en serio.

Al mismo tiempo, un amigo mío, James Robinson, estaba matriculado en Harvard, donde, como parte del plan de estudios, también ejercía de profesor. A James le encantaba todo lo que tuviese que ver con el proceso de publicación: elegir el tipo de letra, el papel, el aspecto final, y solía imprimir los trabajos de los aspirantes a escritor de la zona de Cambridge. Cuando descubría lo que habían escrito algunos niños, también quería publicarlos. Su idea era imprimir una serie de libros llamados Palabras e imágenes de los jóvenes que estarían completamente escritos e ilustrados por niños.

Así que un día estábamos charlando sobre el tema y me ofrecí como voluntaria: "Me parece una gran idea. Pero solo porque me gusten los libros de Jim Robinson no significa que me vayan a gustar los libros de Jenette Kahn. Lo que significa que cada vez que publique una novedad, voy a tener que gastarme una buena cantidad de dinero para promoverla y comercializarla. Pero si en su lugar sacamos una revista con elementos sorpresivos y queremos intentar mantenerla fresca y con unas características determinadas que los niños esperen con ansia, podríamos conseguir una audiencia habitual que la comprase todos los meses. Desde un punto de vista empresarial, creo que tendría más éxito". De repente, yo, que no sabía absolutamente nada de negocios, ¡era una experta! Y James me dijo:" Bueno, me parece genial. Escribe un plan". [Bob se ríe.]

Ni siquiera ahora sé cómo se hace, y todo lo que escribí seguramente no tenía mucho que ver, creo que en su lugar redacté algo sobre la revista en sí. Mi propio estilo artístico alcanzó su punto máximo, así que pude hacer reproducciones razonablemente fieles del estilo de dibujo de esos niños y pegarlas en una maqueta ridículamente mal realizada para acompañar mi seudo-plan [risas]. Young Words and Pictures sonaba un poco estirado, así que cambiamos el título de la revista por Kids.

James y yo fuimos capaces de persuadir a dos hombres de negocios de Boston, Charlie Rheault y Steve Alpert, para que se subieran a bordo del proyecto, y ellos, a su vez, pudieron conseguirnos un préstamo de 15.000 dólares del First National Bank de Boston. Uno de ellos conocía una gran imprenta de Lowell, Massachusetts, llamada Courier Color. Supongo que hubo algo de karma, porque muchos años antes, cuando mi padre era un niño, solía vender periódicos Courier Color en las esquinas de Lowell. En Courier Color trabajaba una persona encantadora llamada Dale Bowman, que era el capataz de planta. Se enamoró de Kids y generosamente hizo los arreglos necesarios para que se imprimiera a crédito.

Todo en la revista estaba escrito e ilustrado por niños y también teníamos niños como editores. Y antes de empezar a lanzar la publicación, reunimos a un consejo asesor con educadores de vanguardia de la época: Dr. Robert Coles, John Holt, Jonathan Kozol, Kenneth Koch, el poeta, y Betty Blayton Taylor del Carnaval de Arte Infantil de Harlem.

Eventualmente, la dinámica de la revista generó que nos propusieran cosas, pero al principio acudíamos a escuelas de Boston y Nueva York para encontrar los primeros dibujos, pinturas, historias, poemas y fotografías que queríamos publicar. Nuestro consejo asesor nos dio credibilidad suficiente y nos ayudó a dar con un cambio radical en el pensamiento educativo. Los maestros de todo el país se estaban dando cuenta de que sus jóvenes estudiantes tenían un tremendo potencial creativo y creían que ese potencial debía validarse y nutrirse. Era el momento adecuado para los niños. Hubo un intervalo de tres semanas entre el momento en que se imprimió Kids y su distribución en el quiosco. Con copias impresas en la mano, usé ese espacio para conseguir publicidad para la revista.

En The New York Times había un columnista maravilloso llamado Joseph Lelyveld. Luego se convirtió en el editor ejecutivo del Times, pero en ese momento estaba escribiendo una serie de artículos de lo más convincente acerca de una clase de cuarto curso en un colegio que estaba situado en la frontera entre Harlem y el Upper East Side. Las historias de Joe eran a menudo reveladoras, siempre conmovedoras y, a veces, muy divertidas. Debido a la inmensa humanidad de sus artículos y su claro respeto por los estudiantes cuyas aventuras en el aula detallaba cada semana, me dije que a Joe le podría interesar Kids y quizá considerar escribir alguna cosa sobre la revista. Mi padre y el padre de Joe habían sido rabinos universitarios de la Fundación B'nai B'rith Hillel, y gracias a eso, me puse en contacto con Joe. "¿Te apetece reunirte conmigo?", le pregunté y Joe amablemente me respondió que sí. Unos días después nos tomamos un café en el New York Times y le mostramos la revista.

"No creo que pueda escribir en el Times sobre esto", me dijo Joe, "pero si apareciese un artículo sobre Kids, yo no sería la persona adecuada para escribirlo. De nuevo, no creo que esto sea material para el Times, pero le pasaré vuestra revista a las personas adecuadas". No esperaba nada de la reunión, pero dos semanas después, un domingo otoñal por la mañana [15 de noviembre de 1970], me desperté y había como unas cinco columnas sobre la revista Kids en The New York Times.

Durante el mismo viaje que hice a Nueva York para ver a Joe, también me reuní con Pat Carbine, de Look Magazine. No mucho después, Look publicó un artículo con nuestros  jóvenes editores y las obras artísticas de Kids, y luego la revista Time siguió su ejemplo con un artículo propio. Después de eso, todo fue como una serie de fichas de dominó que cayeron en el sitio justo cuando los medios de todo el país se apoderaron de la historia. No solo docenas de periódicos cubrieron la revista Kids, sino que nuestros editores aparecieron en el programa de David Frost y yo incluso aparecí en persona en To Tell the Truth [programa concurso en el que cuatro participantes juegan a adivinar la identidad de una persona]. Todo el mundo supo quién era desde el principio, pero me consolé diciendo que si hubiese habido alguien que fuese mejor Jenette Kahn que yo, me hubiese deprimido mucho. [Risas mutuas.]

Y así fue como se lanzó Kids. ¡Consiguió críticas extraordinarias y financieramente fue un desastre! Ni James Robinson ni yo sabíamos nada de negocios y no teníamos dinero para financiar la revista. Pero Kids se continuó publicando porque teníamos a Dale Bowman, nuestro increíble impresor, que creía en nosotros y creyó en Kids y siguió dándonos crédito. Pero a la altura del número 6 ya no se podía permitir seguir adelante. Yo tenía 23 años, debía cien mil dólares y lo sabía todo sobre la bancarrota del Capítulo Diez contra el Capítulo Once. Pero incluso en medio de esta catástrofe, seguía llevando la publicación en mi sangre [risas]. 

GREENBERGER: Oh, Dios. Entonces, basándome en lo que ocurrió en el caso de Kids, ¿crees que aprendiste la lección cuando te metiste a hacer Dynamite?

KAHN: Desafortunadamente, terminé en el lado equivocado de la mesa de un acreedor, conformándome con 20 centavos por cada dólar, así que vendimos Kids a otra empresa. Pero como he dicho, publicar estaba en mi sangre y quería crear una segunda revista. ¡A pesar de que Kids había sido un desastre financiero! Pero había recibido una gran cantidad de atención y estaba muy bien considerada. Los ejecutivos de Scholastic eran muy conscientes de la existencia de Kids y me preguntaron si podría concebir otra revista para ellos. Era justo lo que quería hacer.

Llamé a la revista Dynamite y le presenté el concepto a Dick Robinson, el director de la empresa. Dynamite supuso un punto de partida para Scholastic, aunque Dick no estaba preparado para asumir un compromiso total, pero decidió publicar tres números y juzgar su éxito o fracaso a partir de los mismos.

Uno de nuestros muchos errores con Kids fue llevarla a los quioscos. Las revistas sufrían en los quioscos, porque se devolvían millones, muchas no llegaban a estar expuestas. Para agravarlo, los niños no frecuentaban los quioscos y los padres que lo hacían buscaban Newsweek, Time y Forbes, no revistas para sus hijos. Tuvimos suerte si llegamos a vender el 20 por ciento de nuestra tirada.

Pero Dynamite no la vendimos en los quioscos, sino a través de los Scholastic Book Clubs, un equivalente al mercado directo del mundo de las historietas. Con los maestros como intermediarios, Scholastic enviaba folletos a los colegios con pequeñas reseñas de los libros de ese mes. Los estudiantes tachaban los libros que querían leer y los devolvían poniendo dinero de sus padres para comprarlos. Los maestros recolectaban el dinero y lo enviaban de vuelta a Scholastic. Con ese sistema, Scholastic podía resumir por adelantado el número de solicitudes de cada libro e imprimir cada título por encargo. A diferencia del quiosco, era un negocio envidiable, un negocio sin retornos. A pesar de la vacilación inicial de Dick Robinson, Dynamite cambió la suerte de Scholastic, convirtiéndose en la publicación más vendida de entre sus 32 revistas y la publicación más exitosa de su historia. Aunque no me beneficié económicamente del enorme éxito de Dynamite, también cambió mi suerte, y me abrió nuevas trayectorias profesionales.

GREENBERGER: Durante el primer año de Dynamite se publicó en todos los números de la revista un artículo de tres páginas titulado "Super-Heroes Confidential", donde aparecían extractos originales de personajes de los cómics como Superman, Batman, Spider-Man, Tarzán, etc. ¿Utilizaste tu conocimiento de la infancia para llegar a esos niños?

KAHN: Por supuesto. Tengo un hermano mayor maravilloso que ha sido como mi Daniel Boone. Abrió el camino y yo rápidamente lo seguí. Dynamite estaba dirigida a niños de 9 a 11 años y el concepto era algo así como un gran hermano mayor que te abrazase y te dijese: "Escucha, chaval. Mamá y papá no te van a decir esto que..." y luego se aseguraba de darte una pista sobre todas las cosas realmente geniales que estaban sucediendo.

Al crear la revista, intenté aprovechar todo lo que me había proporcionado un placer incalculable mientras crecía, y una de esas cosas habían sido los cómics. Y por eso, en nuestro primer número había una sección que seguiría apareciendo titulada "Superheroes Confidential", en donde imprimíamos la historia de origen de un personaje y hablábamos sobre algunos datos oscuros con los que poder deslumbrar a a tus amigos y hacer que se sintiesen tontos por no saberlos antes que tú.

Recuerdo que una de las preguntas era: "¿Cómo consiguió Batman su uniforme?" y la respuesta tonta e improbable en ese momento fue que había aprendido a coser en los Sea Scouts [risas]. Entrevistamos a un editor de DC y esa fue la respuesta que nos dio.

GREENBERGER: Claro, suena plausible.

KAHN: [Se ríe de nuevo]. En nuestros dos primeros números destacamos a Superman, Batman, y luego a Spider-Man en el tercero.

Desafortunadamente, solo estuve allí para esos primeros tres números. El contrato con Scholastic era por tres números y tenía entendido que íbamos a forjar un nuevo acuerdo que se basaba en el éxito de la revista. Si no llegábamos a un acuerdo, ni Scholastic ni yo podríamos seguir publicando la revista sin el otro. Pero Dynamite tuvo un éxito tan fenomenal que no pudimos llegar a un acuerdo. Incluso cuando les ofrecí aceptar solo el 1% de los royalties en lugar del 4% que todos los demás autores de una selección de Clubes de lectura recibían, Scholastic dijo que era demasiado dinero y me rechazó.

Yo tenía 25 años, los ojos bien abiertos y era confiada, y en mi ingenuidad, nunca había tenido un abogado que revisara el documento original que Scholastic había redactado o que me aconsejara sobre la protección que debería haber pedido. Durante nuestras negociaciones, Scholastic me ofreció un puesto ejecutivo a cargo de todos los proyectos nuevos y estuve muy tentada. ¡Crear nuevos proyectos era lo que más me gustaba! Pero por muy tentadora que fuese la oferta, sabía que también era una forma de discriminarme y negarme los royalties que tenían todos los autores de los Clubes de lectura. Era injusto y no pude aceptarlo.

Así que contacté con Xerox, que tenía su propio programa educativo editorial, para crear una revista para ellos. Aún tenía la esperanza de arreglar las cosas con Scholastic y se lo dejé claro a Xerox, pero ellos sentían envidia del éxito de Dynamite, y me enviaron un coche para que me llevase hasta sus oficinas de Connecticut. Todavía tenía esperanzas de seguir en Dynamite, pero Scholastic y yo nunca nos pusimos de acuerdo, así que seguí adelante y creé Smash para Xerox. La llamé Smash porque en ese momento quería disparar contra Dynamite [risas].

Pero aunque pensaba que ni Scholastic ni yo podríamos continuar con Dynamite sin el otro, Scholastic siguió adelante sin mí y yo no tenía grandes recursos para detenerlos. Finalmente conseguí los derechos de autor, ¡pero no participé del éxito de la revista! Quemada por mi experiencia y un poco más sabia por ello, pude negociar un contrato muy justo con Xerox, ¡con todos los royalties! Pero Dynamite era un monstruo, y a pesar de las ganas que puse en Smash, nunca pude competir con el monstruo que había creado.

Aún así, todavía había muchas cosas por las que estar agradecida. Cuando llegó el tercer número de Smash, pude incorporar a Milton Glaser como director de diseño. Milton era el diseñador más honrado de la época y trabajar con él fue un privilegio y un deleite absolutos. Y aunque la ruptura con Scholastic fue  muy dolorosa, me fortaleció y me hizo mantener una trayectoria independiente. Cuando llegué a DC unos años después, mis propias experiencias me habían hecho generar empatía por los innumerables dibujantes y guionistas que no recibían una parte por sus creaciones y éxitos. Los derechos de los artistas fueron una de las primeras cosas que defendí y por las que luché en mi nuevo trabajo. Sabía lo que era ser un creador y no recibir lo que te corresponde...

GREENBERGER: De nuevo, como Dynamite, Smash se ocupó de los cómics. Cuando revisaste lo que se publicaba en el mundo del cómic en los 70, en comparación con lo que leías años antes, ¿llegaste a notar que las cosas habían cambiado dramáticamente?

KAHN: Hmm... Bobby, realmente no puedo decir que estuviese al tanto de los cambios en los cómics de DC. Pero sí que metíamos algunos cómics de Marvel en Smash y ciertamente, esa editorial había cambiado mucho.

En mi primer año de Universidad, contraje mononucleosis y me enviaron a casa para recuperarme. Ricky Marcus, un chico de la calle que era unos años mayor que yo, regresó a casa de Penn durante las vacaciones, pasó por casa y dejó lo que debieron ser como cien cómics de Marvel. Eso fue en 1964, cuando Marvel estaba cobrando vida. 100 títulos más tarde, y supe que estos no eran los cómics de mi padre.

El alijo de la Marvel de Ricky Marcus me recuerda aquella vez que mi hermano y yo llegamos a casa de la escuela y todos nuestros cómics se habían esfumado [risas]. Preguntamos: "Mami, ¿qué ha pasado? ¿Dónde están nuestros cómics?" Y nuestra mamá respondió alegremente: "Oh, se los he dado a los hijos de los Johnson, porque tú ya los habías leído todos". Nos quedamos horrorizados [jadea burlonamente]. "Mamá, no entiendes nada de nada". (Risas) Y claro que no lo entendía. Se pensaba que un cómic no tenía valor una vez que te lo habías leído. Pero aunque nunca metíamos nuestros cómics en fundas de plástico, los leíamos una y otra vez. Era lo mejor de los cómics.

(Continuará)

viernes, 12 de noviembre de 2021

LOS FANZINES DE REBEL ESTUDIOS

BUSTER BROWN EN LAS BARRICADAS 

En 2014 le pasé a un editor llamado Anastasio Rodríguez un montón de material de Alan Moore que había ido traduciendo en este blog, y él decidió sacar un par de centenas de copias de un libro con esos artículos y entrevistas titulado HUMO SAGRADO (así se llamaba uno de los artículos del guionista), que se agotaron en dos meses. Como a Anastasio le insistían mucho para sacar una nueva edición, decidió que, en lugar de reeditar el libro, empezaría a publicar una serie de fanzines de 64 páginas temáticos titulada CUADERNOS HUMO SAGRADO. Este es el primero y más político. En este primer cuadernillo aparece mi traducción de BUSTER BROWN EN LAS BARRICADAS, un artículo que originalmente apareció en inglés en una revista que sacó gente relacionada con el movimiento Occupy y que está inédita en España. La revista se llamaba Occupy Comics y salieron 3 números, con el ensayo de Moore troceadito y completo en 3 partes. Es una historia del cómic norteamericano e inglés desde un punto de vista más cañero y anti-mainstream. Va acompañada de una entrevista con Alan centrada en el anarquismo (él se declara anarquista), un ensayo sobre el anarquismo escrito de su puño y letra, y otra entrevista de los tiempos de Occupy más posicionada políticamente que nunca. 

Segunda edición. Nuevas traducciones, diferentes a las del libro Humo Sagrado (era más joven y menos sabio.) AGOTADO.

BESTIARIO KIRBY

Este fanzine me lo curré durante el confinamiento. Vivo en una casa pequeña, así que o escapaba de esa situación a base de imaginación o me pudría de desesperación. Soy fan de Marvel, un Marvel Zombie, desde los 9 años, cuando me regalaron un tebeo de Hulk un día que tenía un gripazo, y también soy seguidor/ fan fatal de Jack Kirby desde que me leí la Biblioteca Marvel de los Cuatro Fantásticos, así que este BESTIARIO KIRBY es mi homenaje particular a Jack. Son varios micro-ensayos, o mini-reseñas, sobre muchos de los personajes ideados por Kirby en solitario o al alimón junto a Stan Lee, con preferencia por su época pre-Marvel dibujando monstruos. Lo acompañan imágenes que son un collage entre los dibujos de Kirby y lo que su lectura me puede inspirar. Es, como decían en un podcast, un "producto pop divertido", y añadiría, muy ameno y bien escrito. AGOTADO.

ARCADE PUNK

Mi música favorita, y mi herramienta favorita para aplicar para cualquier cosa y darle una vuelta a la rutina. ARCADE PUNK pretende ser una meta-revista sobre el punk, una máquina de millón donde van rebotando las diferentes bolas en las que se puede convertir este género musical y movimiento político cuyo punto de partida algunos fechan en el ´77 (aunque no sea así): desde vigilantes malencarados que "limpian" las calles de lo que ellos consideran "escoria" (por ejemplo, de punks), hasta Philip K. Dick haciendo aparición en la revista Slash; desde Roger Ebert escribiendo el guión del proyecto abortado en forma de película de los Sex Pistols, hasta Seinfeld. Desde los Plasmatics hasta el fake punk francés. Desde los vinilos piratas con singles ignotos hasta las películas donde aparecen punks al fondo para dar mal rollo, principalmente en los ochenta, etc. 2º EDICIÓN DISPONIBLE.

ARCADE PUNK 2

Contenidos: la historia de los UKSUBS, entrevista con Kathy Poindexter (cantante de Picasso Trigger), Sex Pistols vs. Roger Ebert parte 2, 100 importantes singles de California Punk, Smokeseller Pete, John Constantine es uno de los nuestros, Los 40 jevis indeseables hacen punk, INYECCION, primera época de Big Black de Steve Albini, tributo a Nick Zedd, la historia de los curiosos y estupendos punkies belgas Hubble Bubble, Orígenes del Castigador. 72 pgs. 7 eurines.

2º EDICIÓN DISPONIBLE.


GG ALLIN: FRACTURANDO NORTEAMÉRICA, PARTE 1 DE 4 (a ver si llegamos hasta el final). AGOTADO. PRÓXIMA REEDICIÓN.

¿Quién dijo que GG no podía ser divertido? Este es el zine del GG Allin más humano, cuando era un bebé, más tarde un niño, y luego un imberbe que montaba sus grupos para poder enfrentar sus circunstancias, que eran alucinantes. Con el fanzine regalo un obsequio manufacturado por CHAPAS ISA CULTURA POP PINCHÁ mediante un bonito juego. Lo bueno es que la chapa incluida en cada fanzine no se puede ver, porque va protegida por la bolsa de plástico con la que agasajamos a nuestro público para conservar la revista por toda la eternidad, así que la que te toque es un misterio misterioso. Entre los cuatro modelos disponibles tenemos al GG Bon Vivant mirando al infinito y con la mano levantada en plan: "dame un fiti", la rock star de toda la vida, el asesino de masas que odia a todo el mundo cada día más, o la que imaginamos la preferida de cualquiera que tenga la suerte de pillarla, y que seguro lucirá prendida en sus mejores galas: la del sobrio gourmet. Si quieres coleccionar las cuatro, puedes pillar los ejemplares que gustes hasta que consigas toda la serie. Recuerda que uno de los objetivos es agotar la tirada para empezar cuanto antes a producir la segunda parte de lo que en total serán cuatro dinámicas entregas sobre la vida de este Jesucristo del punk.

 Segundo número en verano de 2026.


LOS SOBRESALTOS DE LOS EXIGUOS PEQUEÑAJOS CUADERNOS 1 y 2

Gustave Verbeek fue uno de los grandes autores de los inicios del cómic. Para los anales quedan sus planchas de la serie THE UPSIDE DOWNS, un tebeo publicado en prensa que se leía primero del derecho y luego continuaba la historia del revés. Su otra gran creación fue LOS SOBRESALTOS DE LOS EXIGUOS PEQUEÑAJOS, protagonizada por unos niños u hombrecillos que viven en un mundo agreste donde se dan cientos de mutaciones de animales y cosas, animales y animales, y más extravagantes metamorfosis, un bestiario de mezcla imposible y fascinante al que enfrentarse o del que escapar en peripecias de una página que se estuvieron publicando todas las semanas en el periódico New York Herald entre 1905 y 1914. Estos dos primeros cuadernillos recogen una selección de las tiras, incluyendo la primera, y se complementan con un ensayo sobre su autor y otro sobre el surrealismo y el non-sense de principios del siglo XX. 

Serán 6 entregas. Se venden el 1 y el 2 en un sobre exclusivo por 14 euros. Esta colección finalizará en 2027. 2º EDICIÓN DISPONIBLE.

Un vídeo sobre estos tebeos, por aquí

¡SUSCRÍBETE!

En la longeva revista Ruta 66 se pudieron leer entre sus números 1 a 96 las entregas descacharrantes, ácidas y llenas de vitriolo de su sección de suscripción. Unas historias acompañadas de fotos que no desmerecían el texto. Estas extensas diatribas intentaban convencernos de que lo mejor era suscribirnos a la revista para recibirla mensualmente en casa, además de hacernos merecedores de algún vinilo de primera, librándonos de esa forma de convertirnos en uno de los desgraciados, bizarros, malvados o mamelucos protagonistas que plagaban la sección. Reunidas por primera vez en una edición limitada, se incluye un adminículo visual para evitar la presbicia a la que parece que todos estamos abocados.
AGOTADO.


LA VENUS DEL CENAGAL CONTRA LOS ANILLOS DE PENE NAZIS, ALAN MOORE ERÓTICO Y PORNOGRÁFICO

Esta segunda entrega de los Cuadernos Humos Sagrado se centra en el Alan Moore más triple X. En sus páginas se recogen entrevistas sobre LOST GIRLS con el guionista y con Melinda Gebbie, un largo ensayo sobre el erotismo y la pornografía adornado con fotos picantes escogidas con mucho mimo, el tebeo a color con guión y dibujo de Moore ASTOUNDING WEIRD PENISES, la editorial contra el asqueroso artículo 28 de Thatcher, y una entrevista con Jacen Burrows, el dibujante de NEONOMICON. AGOTADO.


¡MÁS ATERRADOR, MÁS DESTRUCTIVO! ALAN MOORE ESCRIBE... ¡EL CADILLAC DE FRANKENSTEIN!

Este número de CUADERNOS HUMO SAGRADO, el tercero, viene repleto: su plato fuerte es el ensayo EL CADILLAC DE FRANKENSTEIN de Alan Moore para su fanzine Dodgem Logic, donde repasaba el género de la ciencia ficción desde finales del S. XIX (e incluso antes) hasta el año de publicación de la revista, 2010. Añadimos también relatos inéditos como ESPECIES EN PELIGRO, y tebeos nunca publicados en castellano del estilo de ACTO DE FE y EL AMOR NO DURA PARA SIEMPRE, con sendos artículos de Frog2000 para ponerlos en contexto. Continuamos con una entrevista con Ian Gibson centrada en Halo Jones, una bonita ilustración de Moore, un artículo sobre SKIZZ y la elegía por la muerte de su dibujante, Jim Baikie. Para terminar, se incluye una larga entrevista a Moore que apareció en The Jack Kirby Collector centrada en el rey de la ciencia ficción, Jack "King" Kirby. Son 64 páginas, con una historia a color, 7 euros. Un video por aquí. DISPONIBLE.

FORUM Y YO

Mi vida como coleccionista, es mi AÑO UNO personal, mi origen como tarado acumulador de papel. Imprimí 150 copias de Forum y Yo que doblé y grapé una a una para regalar en Navidad de 2022. Descarga gratuita.


CONTRA LOS SUPERHÉROES (2023)

Compendio de varios de los artículos que he ido traduciendo en el blog donde los superhéroes, la Marvel y la DC, el método Marvel, los justicieros, los vigilantes, los enmascarados, Chris Claremont, los tropos y clichés habituales de los cómics de tíos vestidos con calzones largos, las frases y situaciones recurrentes de los tebeos yanquis, son pasados por el diván, diseccionados, estudiados rigurosamente, y finalmente, demolidos y aniquilados por los mejores plumillas de la crítica de cómics norteamericana. Edición limitada. Ochenta y pico páginas, 7,95 euros. A la venta. VideoAGOTADO.


LOS HERNANDEZ, ENTREVISTAS Y OTROS CHASCARRILLOS (2023)

El fanzine que recopila todas las entrevistas que he ido traduciendo en el blog desde el año 2007 y que, en su mayoría, aparecieron en diversos The Comics Journal. Entrevistadores como Neil Gaiman o Gary Groth revisan la trayectoria de los Bros Hernandez en Love and Rockets. Jaime, Mario y Gilbert charlan sobre sus filias y fobias, sobre sus personajes, sobre su vida. Palomar y Hoppers 13 de Locas son estupendos sitios del mundo de la ficción donde perderse, pero si encima vienes armado con sus entresijos, mejor que mejor. Incluye las trading cards, introducciones de Alan Moore a las series de los hermanos, sus discos favoritos, sus autores favoritos, y dos cursos de dibujo magistrales. 100 unidades (sin posibilidad de reedición). Hemos conseguido que cueste 12 euros (en lugar de 18.) 
VideoAGOTADO.


CUADERNOS HUMO SAGRADO 4 (ALAN MOORE BIOGRÁFICO, 2023)

En este fanzine nos convertimos en unos cotillas y nos metemos figuradamente en la cocina de Alan Moore. Aprenderemos, entre otras cosas, que es un tremendo coleccionista de singles y discos de punk, cómo trabaja, cómo deglute sin control todo tipo de lectura, lo que piensa de él su mujer, o el cariño que le tiene a Northampton y a sus gentes, a quienes dedicó el increíble JERUSALÉN. También leeremos un artículo donde se repasa al Moore post-Watchmen, etapa en la que a punto estuvo de alcanzar el cielo con Big Numbers, si es que no lo había alcanzado ya. Al final tuvo que aparcar sus pulsiones de convertirse en un prestigioso autor ´indie´, dejar para más adelante esta etapa anti-mainstream, y seguir tirando haciendo superhéroes increíbles como SUPREME o WILDCATS, que son obras de una relevancia tan abrasadora que modificaron el mundillo de los pijamas en los meses que siguieron a su edición. Además, leeremos un par de análisis y entrevistas sobre importantes obras teóricas centradas en el autor (Magic Words, Storyteller), y una ´review´ del biográfico acto de magia/ tebeo EL AMNIOS NATAL, así como el diario de Alan Moore de su primera visita a Nueva York, absolutamente divertido y revelador. Un artículo-parodia de sus hijas, Amber y Leah, nos presentarán a un tenebroso Alan Moore en sus años de jubilado. Está realizado con mucho cariño. El cachondeo lleno de ácido de ´Bebiendo Limpia-metales con Rosie´, donde el escritor se figura cómo fueron sus antepasados, cuenta con jugosas anécdotas sobre su infancia y adolescencia. Cerramos con más risas: el Mandrilfiesto, o Alan Moore haciendo el mandril, y la guinda: UNA HISTORIA REAL, un tebeo autobiográfico dibujado por la autora Myra Hancock. Ciento y pico páginas, blanco y negro, con lomo, 9 euros. DISPONIBLE.

CALVIN Y HOBBES ESPECIAL (2024)

Este es el fanzine realizado por un fan -yo mismo- enamorado de una creación. Como a todos, a mí también me ha jodido enterarme de que Bill Watterson no va a expandir jamás su tebeo, así que hace unos años decidí realizar un fanzine con todo el material que se pudiera conseguir que discurriera en paralelo a su creación más importante, las aventuras de un tigre y su niño, o lo que quería decir desde un principio, Calvin y Hobbes. Todas las entrevistas que he encontrado, creo que prácticamente todas las que ha concedido el ermitaño autor, sus ensayos y ´speechs´ sobre la industria del cómic, homenajes, lacrimógenos artículos sobre la defunción de la tira, las tímidas incursiones posteriores de Watterson en el noveno arte, han sido analizadas, traducidas y maquetadas en este fanzineroso mamotreto de más de 180 páginas. Hay una versión anterior de la que editamos 150 copias, era de 56 páginas, y que regalamos en la tienda donde curro, Gotham Central de Getafe. Esta versión superior cuesta únicamente 13 eurillos y se ha editado en 2024.
AGOTADO.



DESTRUYE TODA VIDA HUMANA (2024)

Concebido por el mexicano afincado en Europa Anastasio Rodríguez en los guiones y Félix Frog2000 al dibujo, esta fantasía anticapitalista de 24 páginas y portada a color e interiores en blanco y negro es un alegato visceral en forma de cómic contra las mayores sanguijuelas que han poblado el siglo XXI. Su coste, 10 euros, y su tamaño, bastante, bastante grande.
ÚLTIMA COPIA DISPONIBLE, también a la venta en FatBottom.


MICKY MAUS Y OTRAS FANTASÍAS ANIMADAS (2024)

Recopilatorio de 150 páginas alrededor de la factoría de sueños y ocio más prominente del planeta. Contiene los siguientes artículos: "Tío Gilito El Imperialista", o un repaso al libro de Ariel Dorfman y Armand Mattelart titulado "Para leer al Pato Donald: comunicación de masas y colonialismo", y el artículo que funciona como su contrapartida "Si esto es imperialismo...". "Entrevista con Carl Barks". "El Kapital del Pato, según Karl Barks". "Perdidos en los Andes". "El cabecilla de los patos". "El ratón que pegó un rugido". "Floyd Gottfredson, el otro genio de las historietas de Micky Mouse". "Micky Maus: las películas de Disney en la Alemania de Hitler". "Micky Maus en el Campo de Gurs". "Osamu Tezuka y su rectificación sobre Mickey". "Ocho grandes historias de Disney". "Entrevista con Romano Scarpa". "Disney parodiado y utilizado". "La guerra de Disney contra la Contracultura". "Don Rosa, una entrevista desaforada". Portada de Félix Frog2000. 10 euros. A la venta en WALLAPOP o escribiendo a felixfrog2000@yahoo.com


BUTTHOLE SURFERS. MAL CAFÉ TEJANO (2025)

Los Buttholes fueron una comuna punk y una dinamo de creatividad, destruyeron el rock psicodélico hasta dejarlo irreconocible y se pasaron la máquina arcade del hardcore. Escribí este libro porque soy un auténtico fanático del grupo. Lo vende LIBRITOS JENKINS en su colección MICRO BIO. Portada de Félix Frog2000, 140 páginas, 10 EUROS. DISPONIBLE.


PERDIDO EN LA INTERPRETACIÓN, ENSAYOS SOBRE MANGA DESCONOCIDO, RARUNO O PECULIAR (2026)

Este mamotreto de 220 páginas incluye todos los ensayos centrados en el manga que escribió Bill Randall para The Comics Journal. El crítico y escritor estuvo viviendo en el país de los cerezos, por lo que sus artículos tienen una enjundia especial. Pero no solo por eso. Era un aficionado al cómic japonés que deglutía tomos y más tomos sin moderación. Por sus manos pasó lo más granado de lo que se estaba publicando o republicando hace quince años: Nijigahara Holograph, Fénix, la revista PULP, el Gekiga, Garo, Viaje, Diario de una desaparición, Nasu, Moto Hagio y un largo etcétera. Esta biblia del cómic japonés se complementa con otros artículos: el emonogatari, el sexo en los cómics japoneses, la animación de Osamu Tezuka, y una larga entrevista con Keiji Nakazawa, autor de Pies Descalzos. 12 euros. A la venta en WALLAPOP o escribiendo a felixfrog2000@yahoo.com



ARCADE PUNK 3 (2026)

Contenido: Los 40 principales fakepunk, Henry Rollins y el hierro, Ron Reyes y Black Flag, Ian Svenonious y Fidel Castro, Red Aunts y Two Tears, Pagans, Screamers en Slash Magazine, Nirvana, The Jesus and Mary Chain, Drunks With Guns, Gary Panter, Alex Cox, Abel Ferrara.
El punk sigue siendo una máquina de millón que sigue rebotando y rebotando... 64 páginas, 6 euros. DISPONIBLE, A LA VENTA EN ESCRIDISCOS, EL MOLAR, LA INTEGRAL, LA NEGRA, todo en Madrid. También a la venta en WALLAPOP o escribiendo a felixfrog2000@yahoo.com


LOS SOBRESALTOS DE LOS EXIGUOS PEQUEÑAJOS CUADERNOS 3 y 4.
DISPONIBLE. A la venta en WALLAPOP o escribiendo a felixfrog2000@yahoo.com

Gustave Verbeek fue uno de los grandes autores de los inicios del cómic. Para los anales quedan sus planchas de la serie THE UPSIDE DOWNS, un tebeo publicado en prensa que se leía primero del derecho y luego continuaba la historia del revés. Su otra gran creación fue LOS SOBRESALTOS DE LOS EXIGUOS PEQUEÑAJOS, protagonizada por unos niños u hombrecillos que viven en un mundo agreste donde se dan cientos de mutaciones de animales y cosas, animales y animales, y más extravagantes metamorfosis, un bestiario de mezcla imposible y fascinante al que enfrentarse o del que escapar en peripecias de una página que se estuvieron publicando todas las semanas en el periódico New York Herald entre 1905 y 1914. Estos cuadernillos números tres y cuatro recogen una selección de las tiras, y se complementan con un ensayo en dos partes sobre el racismo en los cómics titulado "El racismo como opción estilística y otros apuntes", realizado por Jeet Heer para The Comics Journal. 

Serán 6 entregas. Se venden el 3 y el 4 en un sobre exclusivo por 14 euros. Esta colección finalizará en 2027. 

Un vídeo sobre las dos primeras entregas, por aquí
Un vídeo sobre las entregas 3 y 4, por aquí


¿LA ÚLTIMA ENTREVISTA CON ALAN MOORE? (2014)

Esta extensa entrevista con Moore realizada por Pádraig Ó Méalóid la edité en forma de cuadernillo e intenté regalarlo en un evento pijo en la Calle de los Libreros, al lado de Callao. Los hípsters que estaban en el meollo, que consistía en un intercambio gratuito de fanzines, no hicieron ni caso a los fanzinillos de 60 páginas en blanco y negro, sin imágenes ni grapas, que había puesto en la mesa con toda mi buena fe. Demasiada letra. Moore se abre más que nunca en sus respuestas, que rezuman honestidad, y coge la vara de avellano verbal para atizar a Grant Morrison como nunca se había visto. Quizá por eso esta entrevista está "desaparecida" de cualquier sitio. Próxima reedición en CUADERNOS HUMO SAGRADO 6, que se titulará ALAN MOORE CONTRA EL MUNDO.

Algunos de estos títulos se pueden conseguir en El Molar (Madrid), Escridiscos (Madrid), La Negra (Madrid), La Mansión del Terror (Madrid), Fatbottoms (Barcelona), Atom Comics (Madrid), Fatbottom (Barcelona), en wallapop o escribiendo a felixfrog2000@yahoo.com

Otros productos de Frog2000/ Rebel Studios: Humo Sagrado (libro con artículos de Alan Moore), Fuck You We Are The Best - 8 números, Brutal Brothers - 3 CDRs, SUPERTRASHKULL CDR (junto a Huberti1976), fanzine Ruido 1 y 2. Otros productos de Frog2000/ Rebel Studios para Gotham Central Comics (Getafe): Godzilla y otras criaturas espeluznantes, El Amor Es Sacrificio: a vueltas con el BL y etcétera (fanzine colectivo sobre Yuri y Yaoi), Calvin y Hobbes Especial (disponible su reedición aumentada), Hilary Barta Especial (próxima reedición en CUADERNILLOS ILUSTRADOS).

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...