lunes, 20 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /14

Columna para Speakeasy nº 114 (1990), traducción: Frog2000. 

Todo el mundo tiene problemas, y uno de los míos es que el otro día me desperté y de repente me acordé de Jimmy Clitheroe. ¡Y ahora no se me va de la cabeza! Este señor de ochenta y cinco años vestido de colegial no para de perseguirme por la casa con un tirachinas y un tarro de mermelada lleno de erratas que ha recortado de revistas femeninas.

¡Es un viejo y extraño mundo y no hay margen para el error, Sr. Frodo!

¿Y qué es toda esa tontería censuradora que de repente ha vuelto a asomar su fea cabeza? Durante años, la 'censura' ha sido el equivalente al tipo aburrido de la fiesta que no deja de hablar pero que puede ser fácilmente ignorado. Sin embargo, ahora tiene uno la desagradable sensación de que mientras nos hemos estado riendo de él, este grisáceo personaje ha empezado a merodear y a cerrar todas las puertas. Incautaciones en aduanas, redadas en tiendas de cómics, cobardía progresiva que afecta editorial tras editorial... ¿De qué va todo esto, Alfie?

Como se ha mencionado antes, la mayoría de las historietas incautadas hasta ahora estaban compuestas por material bastante indefendible. ¿A quién le gustaría realmente ponerse de pie ante el juez y admitir que se ha llegado a leer algo como Leather And Lace, y mucho menos defenderlo basándose en su léxico y su mérito artístico?

Lo que más me molesta no es el hecho de que algunas revistas repugnantes y descerebradas se empaqueten en el interior de bolsas de plástico negras y se envíen por correo para que los muchachos se las lean en la pausa del té, sino que toda esta campaña que se va intensificando gradualmente en realidad está políticamente motivada. Tengo la terrible sensación de que todas estas incautaciones pueden ser solo el comienzo de una campaña contra los cómics como vehículo potencial para el comentario político. Los llamados cómics 'políticos', y en particular todos esos cómics anti-gubernamentales de izquierda chiflada últimamente llevan acaparando demasiados titulares en la prensa, y no es demasiado difícil imaginar un escenario en el que alguien decida que ya es suficiente y decida pasar a la acción. Las redadas pornográficas, me temo, son solo una excusa y un comienzo.

¿De qué estoy hablando? En el próximo Speakeasy trataremos mucho el tema, así que no tiene sentido incidir en algo en lo que he perdido interés. Pasemos mejor a hacer una libre e interesante asociación de ideas.

Mira qué curioso: si revisas un texto con un procesador y recortas palabras y frases clave con la función de cortar y pegar, puedes reorganizar las palabras y frases presionando las teclas 'pegar´ en orden aleatorio. Por ejemplo, aquí tengo el párrafo anterior sobre la censura remezclado con fragmentos del Birland de Gilbert Hernandez como si fuese un éxito para la pista de baile en 12" pulgadas de vinilo.

La cobardía de una buena noche envuelta en repugnantes y feas bolsas de plástico. Una pequeña muestra de un editor con motivaciones políticas. Restricciones literarias y artísticas demasiado fuertes.

El editor empaquetado en bolsas de plástico. Incautaciones de sexo por motivos políticos. Una editorial fea y rastrera envuelta en bolsas de plástico. Una pequeña muestra de la cobardía más dulce del mundo unida a la censura plástica políticamente motivada. Fea jodienda arrastrándose y arrastrándose en bolsas de plástico literarias y artísticas. Políticamente, una pequeña muestra de los muslos motivados de una buena noche. El mérito literario y artístico reprime esto reprime esto reprime jodidamente esto reprime esto reprime esto jodidamente esto reprime esto envuelto en las bolsas de plástico más dulces del mundo.

¡Y no digáis que no os lo advertí!

Comentaré otra cosa que me cabrea mucho: todos esos anti-intelectuales esnobs a la inversa que han estado saliendo últimamente del armario. Ahora que el péndulo de los cómics se ha alejado de la oscuridad y la miseria, o ahora que 'estas personas' finalmente han notado la oscilación del péndulo, varias cabezas asoman por encima del parapeto y anuncian lo más nuevo de la temporada -bostezo-, la frase de moda es: 'estoy harto de pretenciosos', 'los cómics son divertidos otra vez', etc. Casi se les puede oír cómo emiten un suspiro de alivio cuando se dan cuenta de que ya no tienen que intentar seguir el ritmo de los Moores. Con gratitud, por fin pueden cerrar las persianas de nuevo y permanecer felices en el gueto, donde los cómics que aspiran a un nivel de sofisticación más allá de la media e intentan no convertirse en vehículo para Dolf Lundgren son instantáneamente descartados como 'pretenciosos'.

'Diversión' no tiene por qué significar 'estupidez', al igual que 'inteligencia' y 'pretencioso' no tienen por qué ser sinónimos. Lamentablemente, demasiadas personas tienen interés en etiquetar como "pretencioso" cualquier cosa que se eleve por encima de la pueril obviedad de su propia imaginación. Prefiero ver a alguien hacer el ridículo intentando hacer algo nuevo que ver a los mismos viejos desgraciados hacer el ridículo reciclando historias e ideas que perdieron el sabor hace ya diez años.

Hablando de traseros, el cómic que más quiero ver se llama Maza - Son Of Man y aparentemente trata sobre la liberación de Charles Manson en 1994. Manson se convierte en mánager del Escuadrón de la Copa del Mundo de Inglaterra y se lleva a nuestros muchachos de costa a costa en una orgía de matanza y violación, deteniéndose solo para clavar gol tras gol contra los brasileños y los krauts. Se rumorea que esta joya se editará en una edición especial "Martes de Carnaval" de la revista Crisis con guiones del Mark Millar de Tierra Prima y dibujo del Sean Phillips Bizarro.

¡Haz ya tu pedido!

sábado, 18 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /13

Columna para Speakeasy nº 113 (1990), traducción: Frog2000. 

Desafortunadamente para algunos, aquí tenemos el EMBUSTES número 13. Justo después de la jarra de vitriolo arrojada en la entrega anterior y sus horribles repercusiones (ver más abajo), he pensado que esta vez debería andar sobre seguro y hablar únicamente sobre lindos ponis y cómo las algodonosas nubes toman a veces forma de alegres gnomos y trastabillantes duendecillos.

Sin embargo, como he caído en que recientemente ha tenido lugar un evento igualmente inofensivo, mejor será hablar del mismo. Me refiero, por supuesto, a la San Diego Comic Expo que se llevó a cabo, con una desesperada falta de imaginación, en San Diego, Estados Unidos.

El vuelo en avión fue el típico viaje de ocho horas que termina por derretirte el culo, durante el cuál me leí completo El Dragón Rojo de Thomas Harris, bastante malo excepto por el mierdoso y chocante final y la forma en la que este tipo de libros parecen estar obligados a seguir una fórmula reconocible. Lo que quiero decir es que El Silencio de los Corderos es mucho mejor. Y entonces llegué a Chicago. Desde allí tardamos cuatro horas hasta llegar a la soleada San Diego. Por si no fuese lo bastante malo, el hecho de que estuviésemos viajando hacia el este significaba que estábamos atravesando varias zonas horarias hacia atrás, así que llegamos antes de salir. De hecho, llegamos a finales de febrero de 1976, justo a tiempo para las celebraciones del 200º aniversario de la Declaración de Independencia. ¡Dios bendiga a América!

Aterrizamos con el suave y brillante crepúsculo de San Diego. Nos registramos en el lujoso y famoso Westgate Hotel, leímos Cartas del Yage de ese conocido dueto de entretenedores, Burroughs y Ginsberg, y luego caí dormido.

¿A tí no te pasaría lo mismo?

En la calurosa mañana, salí a dar un paseo y terminé en una parte sórdida y deteriorada de la ciudad, los colores pastel se desvanecían y desconchaban en las paredes de madera combada. Se escuchaban algunas ásperas voces y me retiré rápidamente al hotel donde me encontré con James Hudnall, quien me llevó hacia México, donde por fin pude esquivar esta frase inusualmente larga. Tijuana era el lugar escogido, también un lugar bastante miserable y deprimente. Ciudad de Cartón [Cardboard City en el original] sin ni siquiera el propio cartón. En un esfuerzo por evadir a los innumerables mendigos, practiqué algunas técnicas de invisibilidad a lo Bill Borroughs y, casi de inmediato, empecé a cansarme de la gente. Hora de marcharse.

Cuando conocí a Karen Berger esa misma noche, lo primero que me dijo fue: "¿Ya has visto a algún marino?". Bueno, ¡Dios sabe que lo he intentado! Estuve deambulando con una cerilla en una mano y un cartón de leche en la otra, pero todos los alegres marineros [jack tar en el original] se habían marchado para celebrar la Tercera Guerra Mundial en el Golfo, por lo que en la agenda no tendría nada de 'Fuegos artificiales´. Me pregunto si les harán la misma pregunta a todos los que visitan San Diego.

La fiesta celebrada por la noche fue bastante agradable, conocí a mucha gente interesante y mucho más: ¿que más se le puede pedir a una fiesta? Desafortunadamente, a pesar de llevar a cabo todo lo que estuvo en mi mano, y a pesar de los serviciales esfuerzos de un grupo de muchachos de Houston, no fui capaz de conseguir ninguno de esos divertidos abre-mentes sobre los que escriben en cada número de Mondo 2000. Aún así... aquí en Speakeasy también sabemos lo nuestro.

La Convención en sí fue solo un poquito más grande que una de las que se suelen celebrar en Londres, pero lo que la distinguía de nuestros esfuerzos locales fue la asombrosa cantidad de mujeres que había asistido. No solo había muchas, había muchas mujeres extrañas. En el hogar, los verdaderos monstruos son invariablemente hombres, pero en San Diego todo vale para todos. ¡Mujeres vestidas de superheroínas y bárbaras! ¡Mujeres con los bikinis y los pantalones cortos más horteras que jamás hayas visto! De hecho, el bikini de cuero parece ser el equivalente femenino estadounidense de la ubicua parka del Reino Unido. Me dejó fascinado, os lo aseguro. Otro día más y habría levantado mi andamio portátil, sacado mi casco (¡yeaah!) y empezado a emitir ruidos de WHOHOO y a empujar mi pelvis en la dirección de esas chicas tan sexys. En su lugar, me retiré a mi habitación con un dolor de cabeza tenso y nervioso y una copia de Gems from Shelley.

Al ser uno de los invitados destacados, me dedicaron un panel solo para mí, lo cual fue genial. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo en UKCAC? Estoy harto de compartir escenario con gente que no me deja hablar, y exijo poder demostrar que soy bastante capaz de aburrir a un público envarado por mi propia cuenta. También se llevó a cabo una entrega de premios en la que a todos los asistentes se les entregó una placa con una estatuilla de plástico. Incluso las señoras de la limpieza recibieron premios por cosas como: "El vestido estampado más feo de la sala". Pensé que estaría listo para este tipo de cosas, pero no hubo suerte.

Después de haber disfrutado de verdad había llegado la hora de que el Karma arreglara el equilibrio cósmico. Stuart Green, editor de la súper-importante Speakeasy, había concertado una entrevista con Gary Groth y Kim Thompson de Fantagraphics. Acababan de leer mi columna del número 112 de este, tu fanzine favorito, e insistieron en que los acompañara. El hilarante relato completo de mi vivisección a manos de Groth y Thompson se podrá saborear cuando transcribamos la entrevista para el sensual próximo número especial 'Sexo' de Speakeasy. Todos los que alguna vez hayan anhelado verme recibir mi merecido pueden empezar a frotarse las manos con alegría.

Después de una noche en el foso de los leones, me sentí renovado espiritualmente y volví para enfrentar los dos días restantes de la Convención con una sonrisa en el rostro y manchas en los pantalones. Me quedé vagando por el centro masticando chicle. Celebré largas y significativas conversaciones. Me miré en el espejo del hotel durante horas y horas, viendo rostros de reptiles y caras de Stalin fundirse y fusionarse con la mía. Esperé en vano a que mis contactos desenterraran algo un poco más alucinógeno que un espejo. Heidi McDonald me arrastró hasta el panel titulado 'El sexo en los cómics', que era casi tan bueno como el de verdad, y entonces...

Y entonces todo terminó.

Y justo cuando el desfase horario empezaba a desaparecer, llegó el momento de volver a casa. Mi aventura en San Diego había llegado a su fin y todo lo que me esperaba era un sombrío vuelo al hogar. Como respuesta a mis oraciones, una confusión con los pasajes terminó haciendo que me sentaran en clase ejecutiva. Nueces tostadas calientes, champán, '¿Puedo llamarte por tu nombre, Grant?', etc., etc.

Llegué a casa. Dormí durante días. Una tarde escribiendo Embustes. Fin.

Sigo aquí dentro.


lunes, 6 de junio de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /12

Columna para Speakeasy nº 112 (1990), traducción: Frog2000. 

Por inverosímil, o incluso creíble que parezca, llevo un año escribiendo esta columna. Empecé como uno de los "Jóvenes Valores" de los cómics y terminé como líder de la "Patrulla Zimmer", junto a todos esos jóvenes que están constantemente en ascenso y bajo los focos. Fíjate, el otro día escuché en Hull hablar sobre un chavalillo al que le habían ofrecido guionizar la serie de Spider-Man. Al parecer, se llama Todd McFarlane, y aprendió a escribir extirpándose el lóbulo prefrontal con un abrelatas. Ah, sí, un año entero y mucha agua bajo el puente donde las Tres Cabras Gruff suelen masticar botellas rotas y viejas recetas.

También es la primera columna que escribo desde que me mudé a mi nuevo y lujoso remolque para caballos. Aquí se está muy tranquilo porque me encuentro rodeado de hospitales privados y hogares crepusculares para personas con discapacidad intelectual. Sin embargo... sin embargo, seguimos avanzando a través del fango.

PUBLICIDAD SEXUAL ENCUBIERTA

Lo que me lleva al negocio de los cómics de Eros Comix. Bueno, tampoco es que yo sea un mojigato, pero...

A raíz del célebre disgusto que me causó Black Kiss, tengo la horrible sensación de que empiezo a parecerme a la Mary Whitehouse de los cómics (incluso llevo el pelo teñido de azul). Dicho esto, y a pesar de que casi doy por seguro que comprometerá mi reputación de ser una auténtica y salvaje máquina sexual, me siento obligado a apuntar azarosamente contra alguno de los nuevos cómics sucios para chavales que suelen andar encorvados por la escuela, afligidos por una fatiga poco natural.

Honestamente, tampoco me importan gran cosa los cómics como Leather and Lace, Ripper o Faust, o como sea que se llame la última carga de cieno. Están guionizados, dibujados y publicados por gente sencilla, almas honestas pero descarriadas, cuya afligida imaginación dañada por la pobreza los convierte en personas incapaces de elevarse más allá de lo obvio. No, lo que me hace hervir la sangre es la hipocresía, la codicia y el cinismo. Todas estas cualidades y más se pueden encontrar en el material promocional de la línea Eros Comix que, después de un fallido intento de escabullirse escondida tras unas gafas de sol y una gabardina, resultó ser una creación de los capitostes de Fantagraphics, Gary Groth y Kim Thompson.

Sí, este es el mismo Gary Groth que me escribió expresando su preocupación sobre las implicaciones 'morales' de publicar The New Adventures of Hitler (que en un momento dado presentamos a Fantagraphics para su publicación). Es el mismo Gary Groth que permite que sus columnistas más tediosos rellenen página tras página con tonterías ilegibles de crítica literaria sobre la vacuidad ética y espiritual de Black Kiss.

Bueno, puede que sea cierto todo lo que decís, pero al menos Batman se las arregla para mantener sus jodidos pantalones puestos, Gary.

Debería haber buenos cómics eróticos, y estoy convencido de que puede haberlos, pero es tremendamente obvio que toda la sórdida operación de Eros es poco más que un intento desesperado para sacar provecho del éxito de Leather and Lace, etc.

Es un plan para ganar dinero rápidamente y de forma no demasiado alegre, que se vuelve un acto doble, triple e incluso cuádruplemente odioso por el hecho de que ha sido iniciado por una de las voces editoriales más santurronas, más limpias que tú del campo de los cómics. Y lo que es casi peor, fíjate en el espectáculo que da Groth intentando hacerlo pasar por una enorme broma. Desafortunadamente, no da tanta risa, tan solo es una estrategia de marketing cínica y degradada que, como antes Black Kiss, apunta directamente a los bajos del mercado adolescente de fanboys. De hecho, toda su actitud es un ejemplo perfecto de lo que el propio Groth describió desdeñosamente como 'la inclinación estadounidense por el autoengaño'. De repente, Howard Chaykin parece un modelo de integridad.

Pero, ¿qué hay de los cómics en sí? Dados los elevados estándares de Groth, ¿podemos esperar una ficción erótica que aspire a la imaginación y profundidad de de Sade, Bataille, Mirbeau, o la sección de correo de la revista erótica Fiesta?

No.

Puede que Gilbert Hernandez pueda, por así decirlo, conseguirlo, pero difícilmente se puede esperar lo mismo del resto de estrellas del firmamento Eros. Por ejemplo, nos prometen Los mundos eróticos de Frank Thorne, no solo un mundo erótico, sino varios. ¿Recuerdas a Frank Thorne? Es el viejo tonto con barba que solía aparecer en fotografías vestido como un mago en las últimas páginas de las revistas Marvel en blanco y negro. Puede que lo recuerdes mirando lascivamente y retozando con Wendy Pini, que se pasó los 70 disfrazada de Red Sonja. Si ya era bastante malo en aquel entonces, ¿te imaginas hasta dónde habrá llegado Thorne ahora, en su senilidad?

No te lo imagines más, porque los mundos eróticos prometen una historia nunca antes vista de Ghita de Alizarr, seguida de una sección de fotos que me hace preguntarme si ese adorable mago anciano también aparecerá en ellas. ¿Mantendrá puesta su bata? Estos mundos eróticos también vienen con una selección de portadas: la portada 'sexy' o la portada 'violenta'. Por supuesto, la portada 'mal dibujada' es de obligado cumplimiento.

Luego está Liaison Delicieuses de Richard Forg, dibujada, nos dicen, con un 'estilo post-Manara'. Que es otra forma de decir que es una copia, pero no una de esas copias horteras como la de Keith Giffen fusilando a Muñoz. No, no es así en absoluto.

Otra mas del establo Eros es Wendy Whitebread, Undercover Slut, que aparentemente está dibujada por un 'veterano de los cómics' bajo un bobo seudónimo. Se trata de una mujer policía a la que 'enseñan' diversas técnicas sexuales (sus profesores son hombres) en la Academia, y la envían a la calle con su placa en la entrepierna para combatir el crimen dejándose follar. No hace falta aplicar una gran deconstrucción postmodernista, ni post-Baudrillardiana para descubrir el misógino pavor ante la sexualidad femenina que impulsa este material supuestamente humorístico. En otras palabras, es la misma mierda de tetas y culos dibujada por los mismos hombres desesperados de siempre. Y todo esto, os recuerdo, viene por parte del irreprochable y recién lavado Gary Groth. Y todo ello impulsado por una motivación que se reduce simplemente a su sed de ganar dinero, dinero, dinero. ¿No es asombroso con qué rapidez los virtuosos se deshacen de su ética y sus catalogaciones cuando empiezan a relucir los billetes verdes?

Oh, bueno, supongo que soy yo quien lo arruinó todo en aquella ´penetrante´ entrevista en dos partes que me hicieron en The Comics Journal.

Vuestro chico del Festival of Light favorito [movimiento cristiano formado en UK a finales de los 60 para oponerse a la creciente tendencia de exhibir temas sexuales y violentos en los medios de comunicación].

martes, 31 de mayo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /11

Columna para Speakeasy nº 111 (1990), traducción: Frog2000. 

MAGICKAS DECLARACIONES DE GRANT MORRISON 

Sometiéndome a una intensa presión, he decidido que esta y las siguientes columnas de EMBUSTES deberían ir acompañadas de una fotografía de mi persona haciendo algo comprometido. Esta en particular la tomó un paparazzi con instinto de sabueso que me pilló desprevenido "practicando" en el santuario de mi hogar. Con suerte, la inclusión de este retrato pondrá fin a las solicitudes irreproducibles que me llegan en cascada a través de myletterbox.

Escribo todas estas ironías que no le importan a nadie a toda prisa antes de mi inminente eliminación o 'adaptación' a mi siguiente piso. El viejo y querido lugar nos ha servido admirablemente a Judy, a los gatos y a mí estos últimos cuatro años, pero ahora está en un estado terminal y necesita que lo reparen.

Lo que me lleva al primer tema del que quería hablar:

VAYA HISTORIA

Tras el éxito obtenido con The New Adventures of Hitler, he decidido proponer a la revista Crisis otra idea fabulosa.

No sé lo que tendrá el mes de julio, pero siempre consigue que me preocupe por el medio ambiente y los prejuicios, y también por el hecho de que parece que nunca he vuelto a comprar sellos de Correos, ¡y más desde que han empezado a venderlos! El otro día, mientras estaba afuera quemándome bajo un sol abrasador, se me ocurrió que alguien debería agitar una vara en nombre de una minoría amargamente oprimida y ridiculizada, un grupo de personas cuyas vidas han sido destruidas por los prejuicios y la intolerancia. Por supuesto, hablo de todas esas estrellas radiantes de los escenarios, de la pantalla, y no nos olvidemos, de la radio, que participaban en los minstrels en negro y blanco. Hubo un tiempo en los que dichos minstrels aparecían en la tele todas las noches de la semana, pero ¿dónde están ahora? Discriminados por ambos bandos. Son las víctimas de una cruel campaña de discriminación. No más Camptown Races, no más disfraces de Quality Street ni cálidos pasos de baile. Si nos ponemos a calcular la escala de esta ligera y cruel tragedia del entretenimiento puede que sus repercusiones nos parezcan increíbles. Por supuesto, nunca confiaría en alguien como yo mismo para escribir una acusación tan importante sobre el privilegiado capitalismo occidental de posguerra. Afrontémoslo, ¿qué sabremos del sufrimiento que han tenido que soportar estos pobres? ¿Qué derecho tengo a hablar en su nombre? Sería una situación similar a la de esas personas que conducen coches y pontifican sobre el medio ambiente. No sería diferente de todos los ricos revolucionarios de salón, de clase media y media-alta que toman la iniciativa y hablan en nombre de los pobres, aunque parezcan extrañamente reacios a distribuir algo de su propia riqueza. En una palabra, sería un irremediable hipócrita sin esperanza. Algún otro, alguien más comprometido, tendrá que ponerse a realizar una exhaustiva investigación para contar una historia que tiene que ser contada. Especialmente ahora que la Tercera Guerra Mundial está a punto de terminar.

¿Alguna sugerencia?

¡CARAMBA, VAYA COINCIDENCIA!

¿Por qué? Justo el otro día estaba dando vueltas por las afueras de Saxone esperando oler algún nuevo rumor, cuando apareció un colega con una copia de aquel viejo libro titulado Super-Folks de Robert Mayer encima.

Había oído hablar de él pero no lo había visto. Así que me fui para casa y enterré mi nariz dentro de las páginas de este tesoro de saldo.

¿Y cómo fue la lectura? Da comienzo con aquella brillante cita de Friedrich Nietzsche: "Yo os enseñaré al superhombre: es este relámpago, es esta locura". 

¡Y entonces arranca de verdad! 

Todo trata sobre un hombre de mediana edad que siempre ha querido ser como Superman.

También sobre una extraña conspiración que involucra a varias corporaciones de extraños nombres. Y una burbujeante trama para asesinar a este tío al estilo Superman que desata horrores desconocidos en el mundo. Tenemos a otro personaje de mediana edad en una casa de reposo que ha jurado no volver a decir la palabra mágica que lo transforma en Capitán Mantra. Hay un Capitán Mantra Junior corrupto y demoníaco, y muchas otras cosas acerca de lo que ocurriría si los superhéroes fuesen verdaderamente reales. Al final, el villano resulta ser un diablillo de la quinta dimensión llamado Pxyzsyzgy, que ha decidido convertirse en absolutamente malvado en vez de ser simplemente travieso. Permíteme decirlo, pero es un libro visionario y también sería un gran cómic.

O incluso tres grandes cómics. Si hubiese leído este libro en 1978, habría hecho algo con mi vida que hubiese tenido sentido, y habría obviado todas esas cosas de Batman pomposas y pretenciosas que me han convertido en el hazmerreír de todo el mundo. Oh, bueno, no importa, hay más libros en las estanterías para repasar.

ESE MORDISCO DEL FINAL

De repente, sufro un terrible dolor de cabeza. Es uno de esos desagradables dolores de cabeza por despecho, y no tengo a nadie más que a mí mismo a quien culpar. Este mes me he excedido con la forma de ingenio más baja de todas y ha llegado la hora de pasar página.

¿O no?

¡El adorable tío con mocho de los cómics!

miércoles, 4 de mayo de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /10

Columna para Speakeasy nº 110 (1990), traducción: Frog2000. 

UN MES DESPUÉS, EN LA VIDA DE GRANT MORRISON

Para empezar, creo que debería aportar mi opinión personal acerca del tema del Poll Tax. En el Speakeasy del mes pasado se publicó una carta de Paul Buck donde esbozaba una nueva manera de ayudar a los dibujantes a recuperar los impuestos que habían pagado relacionados con el Poll Tax. El propio Paul lo explicaba mucho más lúcidamente de lo que yo podría esperar: el concepto básico consistía en incorporar cheques dibujados en las páginas de los cómics. La idea era que esto obligaría a los bancos a devolver los dibujos artísticos/ cheques que luego el artista podría vender y, al hacerlo, recuperar el dinero que había pagado por el Poll Tax. Ciertamente me parece una idea interesante, aunque terriblemente enrevesada, por lo que no estoy muy seguro de que pueda funcionar. Si los dibujantes de cómics se toman en serio el consejo de Paul Buck, pronto veremos cheques elaborados astutamente en los fondos de Hellblazer y Deadline, y en Dios sabe qué más.

No hay duda de que esta medida podría lograr que una buena cantidad de cómics fuesen mucho más interesantes de lo que lo son hoy, y también es el tipo de invención que haría sonreír a Andy Warhol desde el cielo, pero tampoco hay que esforzarse demasiado para imaginar lo terriblemente cansado que se puede volver el asunto después de, más o menos, la primera docena de páginas. Y no es que ayude gran cosa a los guionistas.

Sin embargo, como es mi costumbre, le he dado muchas vueltas y creo que hay una forma mucho más fácil de derrocar las tasas del Poll Tax.

No las pagues.

Es tan simple como eso. La verdad, en Escocia ya lleva más de un año en vigor y una cantidad de personas inmensa se han negado a pagar un solo centavo. Ya ha pasado un año y el sistema se ha visto tan afectado que nadie ha tenido que enfrentarse aún ni a procesos penales ni a la incautación de bienes. Si esta forma completamente pacífica de desobediencia civil se practica en una escala lo suficientemente grande, la recaudación del impuesto se volverá imposible y aceleraremos el feliz día en que el Poll Tax dejará de existir en cualquier forma reconocible.

Simplemente di no.

DON´T BELIEVE THE HYPE

Una de las cosas más enojosas de escribir una columna como esta es que, por lo general, hay temas de los que realmente no puedo hablar. Verás, los que más me hacen enfadar son los que tienen que ver con mi propio trabajo, porque no sería honesto escribir cada mes en Speakeasy para quejarme y lamentarme sobre mis cosas (ja, ja). Dicho eso, y dado que nadie más parece estar preparado para saltar al cuadrilátero en mi nombre, he de desenterrar el tema del jodido Arkham Asylum por última vez. Esta es mi fiesta y me quejo cuando quiero, así que ten algo de paciencia conmigo o vuelve la página y sigue adelante.

Puede que la idea de que Arkham Asylum haya sido votado como el Mejor Álbum Gráfico del año me provoque la risa histérica, pero haré una excepción y hablaré de él por el simple hecho de que también ha sido tildado de Mayor Hype de todos. Como si yo no hubiese sufrido lo suficiente sin que este vicioso y criminal ente se extendiese por todo el mundo como la cuajada de limón... Tampoco es que me importe tanto eso de ¡es que Arkham Asylum se ha promocionado a tope!, aunque meditar en un revés a la verdad tan sobrenatural hace que mi presión arterial se dispare y la gasa de la herida se humedezca.

Si no entiendes por dónde voy, échale un vistazo a los Speakeasy del último año (eso es, si es que no los has arrojado al incinerador. Yo tiendo a guardar estas cosas porque Valerie Singleton me comentó una vez que están muy bien para poder utilizarlos para fabricar máscaras de la muerte Vudú de papel maché, ¡un regalo de Navidad estupendo para tu pariente más joven!) Si revisas los números, verás un montón de artículos publicitarios de 3 y 4 páginas sobre, entre otros, Revolver, Big Numbers, The Spiral Cage, Viz, etc. Me parece justo: es una de las funciones de la revista. Lo que no vas a encontrar es ningún artículo importante sobre A de Antipasti Asylum. De hecho, la publicidad previa de Arkham Asylum en esta revista equivale a una entrevista de una página, que es lo único que ha aparecido durante todo un año antes de la publicación de la obra. Además, también saltó hasta la sección de noticias cuando se canceló brevemente... y de nuevo cuando estaba a punto de ser lanzada.

Por otro lado, doctor Finlay, tampoco se imprimieron pósteres del pre-lanzamiento de Arkham. Sí que se pudo conseguir una especie de flyer promocional a todo color (como los que se prepararon para Orquídea Negra, Digital Justice y otros proyectos de DC). Así que no sé de dónde vendrá eso de "todo el hype que se le ha dado a este tomo".

El motivo para todo el secretismo que ha rodeado a la obra ha sido que DC recibió instrucciones de su monolítica empresa matriz para restar importancia a su publicación, porque podía interferir con la imagen de la película del millón de dólares de dicha compañía. De hecho, Warner Brothers insistió en que había que retirar el anuncio de Arkham del New York Times y de las listas de más vendidos de otros periódicos, porque podían alertar a los lectores de que había una obra de Batman sin relación con la película.

No sólo eso, sino que Titan Books jodió toda la promoción de la edición en tapa dura y más aún de la de bolsillo, que escapó hace poco como una crisis de terror nocturna para terminar desvaneciéndose en el aire.

¿Hype publicitario? ¡El azar funciona mucho mejor!

Disculpa mientras hago una pausa para limpiarme el ceño enfurecido, y si te apetece, échale un vistazo a mi sentido del humor otra vez.

No. No lo podrás encontrar por ningún lado. Más suerte el mes que viene, ¿eh?

Firmado: el nuevo Mark Millar.

jueves, 28 de abril de 2022

MELODY: DIARIO DE UNA STRIPPER, por Naomi Fry

Reseña de Naomi Fry para The Comics Journal, 2015. Traducción de Frog2000.

A principios y mediados de la década de los 80, Sylvie Rancourt se autoeditó Melody, un cómic narrado en idioma francés donde relata sus experiencias como joven bailarina de strip-tease en algunos clubes de Montreal. Inicialmente vendió el cómic a los dueños de los clubes (finalmente publicó seis números), y continuó desnudándose mientras tanto. Recopilado ahora en un solo volumen con traducción al inglés [y al castellano por Autsider Comics], el tipo de historia que se cuenta en Melody, así como las circunstancias un tanto inusuales de su creación, parecen lo suficientemente propicias como para llevar a cabo una reevaluación contemporánea: una lectura que intentará dar con algún hallazgo útil en este artefacto del pasado reciente donde se aúnan en una siempre conflictiva relación mujeres, dinero, poder y sexo. Una stripper que utiliza su cuerpo para llamar la atención de sus clientes, que pagan por verla, mientras simultáneamente usa su pincel para representar a dichos clientes parece una figura lista para cumplimentar un buen número de papeles ideológicamente interpretables, aunque casi con certeza contradictorios: una trabajadora sexual víctima de las circunstancias cuya única esperanza de liberarse de la red de mentiras que la rodean parece ser su trabajo intelectual; alguien convencida de poner su propia vida en solfa de una forma incisiva con un astuto ojo puesto en la ganancia, una especie de zorra al estilo de las brujas de antaño; una colaboracionista capaz de engañarse a sí misma y que, en su decisión de seguirse desnudando, se convierte en una decepción para las posibilidades emancipatorias del feminismo liberal; y etcétera.

Sin embargo, en Melody Rancourt frustra cualquier lectura ideológica categórica, porque la narrativa del cómic vacila entre los irregulares ritmos de la vida cotidiana y una cambiante subjetividad, a veces optimista, a veces llena de abatimiento. A diferencia de Pagando por ello de Chester Brown, otro tomo de memorias publicado por Drawn and Quaterly [La Cúpula en España] que, a pesar de su tenue descripción de algunas situaciones de la vida real, era en gran medida un argumentario en forma de cómic de tendencia libertaria y seguro de sí mismo a favor del trabajo sexual como un derecho humano inalienable, Melody es tan interesante porque no pretende ofrecer una saga teleológica ni tampoco una sola conclusión ética o política. Su mayor valor no reside en los significativos momentos de toma de decisiones y tomas y dacas vitales, sino en las pausas intermedias, las grietas y recovecos indeterminados de la vida. Sin duda, en Melody suceden muchas cosas, pero, por citar las palabras con las que da comienzo cada uno de los seis números, "este no es el principio ni el final, sino algo intermedio...", con puntos suspensivos, como si se intentase abarcar completamente los eventos matizados que tienen lugar a continuación. (Es como una versión más maleable de uno de mis comienzos favoritos, el enérgico pronunciamiento de Georg Lukacs al inicio de “¿Narrar o describir?”: “¡Empecemos in medias res!”) Rancourt ni siquiera aprovecha los acontecimientos más dramáticos para satisfacer las predecibles y facilonas leyes de la narrativa o para atribuir un sentido ideológico al mundo que percibe, cuyos convencionales puntos de referencia determinan a menudo cómo dar comienzo a las narraciones y dónde tienden a finalizar.

No sabemos de dónde proviene exactamente Melody. Sabemos que se ha mudado a Montreal hace poco; que tiene un padre y una madrastra con los que mantiene un contacto bastante tenue, y una tía y una sobrina con las que su relación es un poco más estrecha. Lo que tenemos claro es que su marido es penoso: Nick vende drogas sin mucho éxito; cada vez metiéndose en rollos más turbios; es un vagabundo, un proxeneta de ínfima categoría que se burla de Melody. Pero aunque su maldad es desafortunada (el lector entiende sin problema que es un perdedor, una influencia negativa), tampoco su vida se puede considerar una gran tragedia o es Nick el típico catalizador de situaciones en las que no gana nadie. Sobre todo es una persona decepcionante, aunque a veces sea dulce, y así son las cosas. Melody podría o no dejarlo tirado en cualquier momento. En cualquier caso, la intensa motivación y la rápida toma de decisiones que a menudo se suceden en otras historias dramáticas donde aparece un "mal novio" no hacen aparición en estas viñetas.

Lo mismo ocurre con su trabajo como bailarina desnuda. Al principio de su carrera, Melody interroga a una compañera, quien la responde que su trabajo no le gusta: "¿Por qué no te dedicas a otra cosa?", y ella contesta: "Supongo que por las mismas razones que tú". “Cierto… por supuesto…”, reflexiona Melody, haciendo que el rostro dibujado por el primitivo trazo de Rancourt sin nariz, con los ojos muy abiertos y la boca ligeramente entreabierta sea aún más plano de lo habitual. (Es el tipo de cara que podría describir a una pre-adolescente aficionada a dibujar sus sexys muñecas Barbie una y otra vez, un trazo acompañado de cierta placentera y repentina conciencia de que algo novedoso se empieza a producir entre las piernas). ¿Cuáles serán los motivos de Melody para seguir? Podríamos adivinarlos (seguro que la falta de educación y la carencia de apoyo familiar jugarán algún papel), pero no encontramos ningún incentivo desesperado, o al menos ninguno que se describa como tal. Melody es joven y tiene lo que se considera un “buen cuerpo”. También necesita dinero para seguir viviendo, y desnudarse es una de las opciones disponibles. Ciertamente, puede ser un trabajo asqueroso, muchos de los hombres son asquerosos, con sus manos ocupadas en masturbarse y sus pantalones manchados de semen, pero tampoco es tan terrible. A veces el trabajo es bastante fácil, incluso divertido.

No es que Melody no sea exactamente introspectiva, o que sus sentimientos y opiniones no sean poderosos; es que a menudo se encuentran en pleno proceso de cambio y son reversibles. En su introducción, Chris Ware sugiere que la protagonista de Melody es como una niña, pero más bien diría que su sensibilidad es mucho más la de una mujer muy joven, en su mayoría indefensa, ocasionalmente poderosa, con un trabajo que necesariamente no se posiciona en ninguno de estos dos extremos. Sus sensaciones corporales antes, después y durante su ceremonia ritualística fluctúan constantemente, y los dibujos básicos de Rancourt nos sorprenden por su capacidad para transmitir dichas sensaciones. Melody retorciéndose en el escenario, con el rostro contraído por el placer o por el disgusto provocado por sus clientes menos agradables ("¡Vuelve! ¡Aún no hemos terminado de oler tu maravilloso aroma!"); con la boca torcida en una mueca (“¡Estoy gritando porque ya he tenido suficiente! No me gusta esta mierda y quiero irme a casa ahora mismo, ¿entendido?”); o suspirando de placer cuando Nick le chupa el pezón ("Oh, cariño").

La maleabilidad de Melody me recordó a la de la protagonista de Ulli Lust en su tebeo de memorias “Hoy es el último día del resto de tu vida” [La Cúpula], una obra ambientada así mismo a principios de los 80 y que además cuenta la historia de una chica que vive en los márgenes de la sociedad. Aunque Melody es mucho más monolítica y menos declaradamente política que Ulli, quien durante el transcurso de su cómic hace autostop por Europa como "anarquista", tal y como se describe a sí misma, ambas heroínas convertidas en dibujantes son las estrellas en estas novelas de descubrimiento en las que la novela y el descubrimiento aún siguen su curso, y podrían continuar igual a lo largo de muchos años. En ambas obras, la violencia y la explotación se convierten a menudo en disfrute y viceversa, una estructura vital en degradación donde el aburrimiento, el trauma, el placer y la ira se mezclan sin cesar, y nada dura tanto como para convertirse en la moraleja última de la historia.

lunes, 18 de abril de 2022

EMBUSTES, POR GRANT MORRISON /9

Columna para Speakeasy nº 109 (1990), traducción: Frog2000. 

Es muy temprano en la mañana, y llevo toda la semana intentando atrapar a un gato herido para llevarlo al veterinario, así que mi estado mental no es el más propicio en este momento para este tipo de labor. Para empeorar las cosas, un grupo de trabajadores británicos toscos y dedicados acaba de aparecer frente a mi ventana y se ha puesto a trabajar para "reparar la carretera" con taladros, generadores y algo que suena como una ballena cantando junto a la Familia Partridge. Lo cual está bien, excepto que ahí fuera no hay carretera alguna. Supongo que sabrán lo que están haciendo.

Seguro que no se os habrá pasado por alto que el mes pasado se celebró en Glasgow una especie de Convención de cómics británica. Veo todo este asunto con un temor y paranoia crecientes. Verás, Glasgow es el sitio al que vuelvo cuando me escapo del mundo de los cómics. Es mi hogar, y pensar en que estas queridas y viejas y sombrías calles se van a llenar de refugiados de Marvel, DC y Fleetway me hicieron temblar dentro de mis Martens. (¡Uy! Acabo de derramar mis Maltesers. La verdad es que me resulta imposible escribir una columna sin meterme una bolsa familiar de Maltesers entre pecho y espalda. Y ahora se han derramado todos. Es como ese anuncio que solía aparecer en la tele en los 70. Un estúpido bastardo perseguía un Malteser cerca de la puerta de un supermercado. Empezaré de nuevo una vez los haya recogido y me los haya comido todos).

Pero tal y como al final transcurrieron las cosas, bien os puedo decir que mis temores eran completamente infundados. La Convención de cómics de Glasgow fue un gran éxito y todos nos lo pasamos muy bien. Tampoco es que sea motivo de celebración, porque por lo general solo me lo paso bien una vez cada década. La última en 1986, y ahora que en 1990 he disfrutado de otro buen momento, no tengo absolutamente nada que esperar. Por supuesto, según los estándares generales de las Convenciones de cómics, un "buen momento" es un fin de semana en el que solo sientes la necesidad de ahorcarte una vez.

Tal vez fuese por el hecho de que el evento tuvo lugar a tan solo 45 metros de mi casa. Quizá fuese por el agradable clima, o las muestras de alegría en la manifestación contra el Poll Tax [impuesto para financiar a la administración local que se introdujo en 1989, y que evitaba la proporcionalidad de los anteriores] de aquel sábado. ¿Cómo saberlo? De todos modos, estuvo muy bien.

A diferencia de la indignación emocionantemente explosiva de la manifestación convocada en Londres, la manifestación contra el Poll Tax que se celebró aquí el sábado por la mañana transcurrió sin incidentes. Alguien sugirió que el motivo por el que no celebremos manifestaciones violentas en Escocia es simplemente porque aquí no hay nadie junto con quien luchar. Pero todo el mundo está de acuerdo en que el Poll Tax es una plaga vergonzosa para la Humanidad. En Inglaterra todavía se pueden encontrar algunas almas engañadas que imaginan que el impuesto podría ser una herramienta factible. Por desgracia, la mayoría de ellos están dirigiendo el país, aunque por lo que parece, no por mucho tiempo.

Como de costumbre, me pasé todo el sábado en la Convención buscando gente y sin encontrarla. Puede que esto sea como un drama absurdo y onanista, pero tampoco me voy a molestar en desenterrar las causas. Por la tarde, me las arreglé para tomarme una pizca de tiempo libre y pasar unos momentos felices reclinado en el balcón, salpicando algunos pedazos de cáscara de huevo viejo sobre las prístinas páginas de los ejemplares que me acababa de comprar.

Son cómics de la Edad de Oro. He oído que así aumenta su valor.

Más tarde por la noche, acudí a la fiesta organizada por Deadline / Speakeasy/ Fatman en el Ferry Renfrew. Estuvo bien, y además gané un par de encantadores premios Speakeasy que terminaron rotos en pedazos antes de que terminara el evento. ¡Qué fugaz es la fama! El mejor momento de toda la noche fue cuando un delirante miembro del contingente de Forbidden Planet detuvo a un transeúnte inocente, lo miró fijamente a los ojos y le dijo: "¡Hay un agujero en el barco y tu madre ha hecho mucho ruido!" ¡Brillante!

A medida que avanzaba la noche, un patéticamente borracho Garth Ennis me abrazó y me sugirió que escribiese la introducción de la recopilación de True Faith. Al igual que le ocurría a él, en la cabeza no tenía otra cosa que no fuese beber, así que acepté alegremente. Ahora, a la fría luz del día, todo me parece un poco más siniestro.

¿En qué se ha convertido mi vida?

Ganar premios, escribir introducciones para títulos populares... así es como funciona el establishment: esa es su maligna magia. No nos destruye, nos abraza y nos asimila. Me he convertido exactamente en el tipo de persona de la que he pasado años burlándome. ¿Y ahora qué? Igual me ocurre lo que al pobre [músico] Yazz, con su cabeza oxigenada entre las manos y pensando: "el único camino es hacia abajo". En realidad me gusta True Faith, así que escribir una introducción no parece tan malo, ¿verdad? ¿Y no dijo Cocteau: "Lo importante no es declinar un acto honorífico oficial, sino no haberlo merecido"?

¿A quién le importa? Cocteau era un trastornado adicto al opio con un peinado ridículo. ¿Qué sabría él sobre el pedigrí perruno de trabajar en los cómics? Gracias a todos los que me habéis votado, y que la próxima vez sean más.

El domingo se me presentó con un dolor de cabeza ritual y mi participación en un par de estúpidas mesas redondas. La idea de las mesas redondas suele ser bastante sólida, pero en realidad tiende a degenerar en un tedio miserable e inconcluso.

El domingo por la tarde la gente solo quiere reírse, no escuchar teorías a medio cocer sobre la influencia del corte de pelo de Clive Barker en el cómic de terror moderno.

El segundo encuentro fue el peor: "Vida Real". ¡Qué broma más idiota y lamentable! Cinco personas sentadas alrededor de una mesa intentando pensar en cosas que decir sobre la "vida real". Alguien, en algún lugar, tiene que estar riéndose histéricamente.

Fui arrastrado hasta allí porque pasaba caminando por el pasillo, y debo parecer alguien que tiene algo que decir sobre la vida real. Verás, el interlocutor que habían programado originalmente nunca se presentó. Seguro que estaba investigando algo y se le pasó la hora. ¡Vaya comedia!

Lo único que tengo que decir sobre la "vida real" en los cómics es: el hecho mismo de que todavía nos pensemos que unas reproducciones fotográficas de la realidad son algo más importante y más serio que cualquier tipo de supuesta "fantasía" demuestra sencillamente el hecho ineludible de que los cómics aún siguen en pañales. La novela superó su obsesión por la "realidad" en el siglo XIX, al igual que la pintura. ¿Por qué en el medio del cómic consideramos a Harvey Pekar como maduro, culto e importante, simplemente porque publica su diario en lugar de escribir sus malditas cosas y esconderlas en un cajón como cualquier persona normal y decente? Ese tipo de pensamiento parece sugerir que, al tratar la "vida real" tal como se vive, el guionista de EastEnders [Gente de barrio] es por definición un escritor mucho mejor que, digamos, William Burroughs. O que Neighbours [Vecinos] es mejor que Orfeo [1950].

Sí, la "vida real" es mágica y fascinante y todo lo demás, pero el arte es capaz de algo más que reproducir  simplemente fotocopias de la realidad. El pensamiento de la mesa redonda titulada "Vida real" parece sugerir que el naturalismo estricto es el único camino posible para los cómics. Estoy en completo desacuerdo. Me parece que aún tenemos mucho que progresar si queremos ponernos a la altura del resto de medios.

¡Uups! Al final sí que he dicho algo serio. Soy Ben Elton, no paguéis la Poll Tax. ¡Buenas noches!

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...