martes, 8 de marzo de 2016

ENTREVISTA CON TERRY ZWIGOFF EN THE COMICS JOURNAL (PARTE 3 DE 8)

Entrevista con Terry Zwigoff en The Comics Journal nº 179 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2.

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Groth: Me comentaron que una vez Art Spiegelman te dijo lo que le parecía mal y lo que pensaba que funcionaba mejor de tu película.

Zwigoff: ¡Dios mío! La verdad es que me telefoneó a las ocho de la mañana. Yo estaba durmiendo en algún hotel de Nueva York. Mi novia y yo habíamos viajado a la ciudad para acudir a un pase de la película para la prensa que tuvo lugar en el New York Film Festival. Era la primera vez que los críticos de Nueva York podían ver el filme. La sala estaba a reventar, y después celebramos una sesión de preguntas y respuestas desde el escenario que estuvo bastante bien. Los críticos se volcaron con la película. También era la primera vez en nueve años que me he permitido celebrar el éxito conseguido con el documental. Esa noche nos pillamos una botella de champán, nos la bebimos y nos emborrachamos, y estuvimos hasta las tres de la mañana... y entonces, a las ocho de la mañana sonó el teléfono y Art Spiegelman me dijo: "Terry, quiero hablar contigo sobre la película." "Bueno, Art, ¿podrías llamarme más tarde? Es que ahora mismo estoy durmiendo." "No. Para nada. No puedo llamarte más tarde. Verás, estoy a punto de cruzar la ciudad y me van a dar 5.000 dólares por hablar en tal Universidad durante 20 minutos y la limo va a pasar a recogerme en cualquier momento." "Me parece muy bien, Art, pero..." [Risas.] Y entonces empezó a repasar cada escena de la película y a hacerla trizas. "Y en esa primera escena ¡en mi opinión no tenías motivo alguno para que apareciese lo que aparece! Me pareció todo un error. Y luego, cuando aparece Donahue hablando con Robert sobre... No, deberías haberlo hecho así, y creo que deberías haber cortado esto otro, y esa escena me parece muy corta y deberías haberla alargado..." "¡Dios mío! Fue algo increíble."
Groth: [Risas.] Si hubieses contratado a Art como asesor te habrías ahorrado un montón de problemas.

Zwigoff: Sip. Me habría ayudado un montón. Creo que mucha gente se molestó por no aparecer en la película. Sé que Harvey Pekar lo estaba. No sé. Hubo unos cuantos que me dijeron: "¿Cómo puedes haber filmado una película sobre Robert Crumb en la que no aparece Harvey Pekar?" "¡Caramba! ¡Tampoco sabía que Harvey formase parte de su vida hasta ese punto!" [Risas.] En realidad creo que él [Robert] dibujó algunas de las cosas de Harvey porque Harvey había sido muy tenaz y lo estuvo telefoneando e importunando hasta que por fin Robert se rindió y lo hizo. Los cómics de Harvey no me gustan mucho, aunque creo que están bien. Supongo que es un material que por lo general él suele sobrevolar muchísimo, aunque... [risas.] No sé, es un buen tío, ¿no lo conoces? Pero también creo que está algo chiflado.

Groth: Siempre podrías hacer otro documental sobre Harvey Pekar.

Zwigoff: Si, claro. [Risilla.] ¡Contactaron conmigo para que lo hiciese! Un tío que al parecer había comprado la opción para hacer la película de American Splendor intentó hablar conmigo para que la hiciese. Y le dije: "Bueno, la verdad es que no me gustaría ofender a Harvey, pero el hecho de que te gusten las creaciones de alguien es algo muy personal, y lo que ocurre es que el material de Harvey Pekar a mí no me gusta mucho. Me parece que está muy bien, pero no me llega tan profundamente. Hay un montón de gente a la que le parece muy bueno, y estoy de acuerdo, por lo que podrías buscarlos para que sean ellos los que hagan la película. A mí no me interesa." No sé, la gente se suele enfurecer mucho. Y podría nombrarte a un montón de historietistas que se sintieron heridos, e incluso se llegaron a cabrear, porque no los había incluido en la película. Como cuando me llamó S. Clay Wilson bastante molesto. Muchos me comentaron que tenía que haber entrevistado a Robert Williams y al resto de los tíos de Zap, pero yo quería que Crumb apareciese solo, sin mostrar su relación con el medio del cómic, para utilizarlo como una forma de echar un vistazo más amplio al Arte. Si lo metes dentro de ese contexto tan sólo será otro artista más. Quería enseñar por todo lo que tiene que pasar un artista para poder hacer su trabajo. ¿Cuál es la experiencia artística? Eso me parecía mucho más interesante.
Groth: Supongo que si hubieses querido complacer a todo el mundo, deberías haber rodado una película de diez horas.

Zwigoff: Claro. Y no me refiero a que todo lo que no aparece en ella no hubiese terminado siendo muy interesante, pero ya tenía dos horas de metraje y me había quedado sin dinero... habría sido muy interesante filmar a muchas otras personas, pero ¡vaya!...

Groth: ¿Cuántas horas de metraje terminaste rodando?

Zwigoff: No rodamos tantas porque no teníamos demasiado dinero. Creo que terminamos con unas dieciséis horas entre manos. Al final montamos un octavo de lo rodado, que para un documental es muy poco.

Groth: Claro, es muy poco para cualquier cosa.

Zwigoff: Si hubiésemos tenido más dinero creo que habría sido una película mucho mejor. Había muchos días en los que cuando me levantaba por la mañana tenía que limitar los rollos de película que iba a utilizar, algo que me parece desgarrador, y puede que esa tarde ya estuviese utilizando el tercer y último rollo de película y Charles o algún otro empezaban a contar algo que era bueno. Porque son cosas que llevan su tiempo. Tienes que gastar algo de metraje antes de que empiecen a aparecer cosas de las buenas de una forma más espontánea. Como resultado, al final tuve que falsear y manipular el metraje e incorporar un montón de técnicas por las que estoy seguro que muchos otros documentalistas me habrían linchado de saberlo.
Groth: ¿Cómo cuáles?

Zwigoff: Tampoco es que me molestase demasiado llevarlas a cabo. En realidad no tenía reparo alguno en incorporar técnicas de una película de ficción. Aunque esta película sea un documental, lo que quería era contar una historia. Y ese era mi objetivo. Quería contar esta historia en particular y quería hacerlo lo mejor posible. Y no me preocupaban demasiado ni las reglas ni las convenciones que tenía que acatar para hacerlo. Tampoco creía que le debiese nada al género del documental. Así que de vez en cuando ocurría que, por ejemplo, Robert estaba por el centro de San Francisco dibujando y... En el género de los documentales hay un par de escuelas de pensamiento diferenciadas entre sí. La primera es en plan: "esperémonos a que Robert Crumb decida qué es lo que quiere dibujar, dónde quiere hacerlo, y entonces lo rodamos". Y luego tenemos la segunda, que es más como: "Robert, quiero que dibujes algo por la calle. ¿Podrías hacerlo y nosotros te rodamos?" Ciertamente, a nosotros nos gustaba más la última. Pero por otro lado, siempre me han interesado los documentales, porque la vida real me parece muy interesante, aunque... al mismo tiempo muchos de ellos parecen tener mucho, muchísimo relleno. No parecen  estar enriquecidos, ni tampoco ser tan detallados o entretenidos. Como sabía que querría filmar algunas escenas de exteriores, cogí y me puse a recorrer San Francisco la semana anterior antes de ponerme a rodar. Estuve buscando alguna zona concreta de la ciudad donde Robert pudiera dibujar y que le estimulase adecuadamente, además de que quería que se sintiera cómodo. Y además tenía que ser un lugar donde se pudiese sentar, enfrente de una cartelera o algo que pareciese gracioso o irónico, algo de lo que pudiese guasearse, que enriqueciese y añadiese algo más de profundidad a la película, alguna capa más. Terminamos sentándolo en aquella esa parada de autobús donde se veía a esa mujer...
Groth: Un primer plano de la cara de una modelo.

Zwigoff: Claro, era un anuncio de Esprit y aparecía a una mujer contenta y abrazándose.

Groth: Estaba muy bien escogido.

Zwigoff: En realidad no era lo primero que había escogido. Mi primera elección se fastidió la noche anterior. Y me quedé hecho polvo. Esa foto [de Esprit] fue algo que pillé al vuelo, casi por casualidad. Pero terminó funcionando bastante bien. Y luego estuve buscando frenéticamente en un montón de sus cuadernos de bocetos para encontrar un dibujo que a continuación tendría que simular que había acabado mientras seguía sentado bajo la cara de esa mujer... ¡y era un dibujo que había hecho diez años antes! "De acuerdo, entonces haz como que los has terminado ahora mismo..." No me importa hacer cosas de esas. En cierta forma pensaba que estaba llegando a exponer la realidad de una manera más directa que cualquier cineasta documental de estilo verité podría haberlo hecho alguna vez.

Groth: No te importaba escenificar las cosas.

Zwigoff: Claro, no me importaba mucho hacerlo. Y algunas veces puede que él dijera o hiciese ciertas cosas que no me parecía mal intentar recrearlas. A veces me resultaba algo difícil que las llevara a cabo... porque es alguien honesto de una forma compulsiva y también es compulsivamente...

Groth: ¿Alguien que se resiste a que le ordenen hacer algo? [Risas.]

Zwigoff: Claro, se resistía a hacer cosas que en la mayoría de documentales suelen ocurrir de forma casual, como cuando el director de fotografía estaba rodando algo y la cagaba y necesitaba cortar una parte de lo que había hecho, y entonces cogíamos y le preguntábamos a Robert: "¿Podrías repetir ese movimiento que acabas de hacer con el lápiz, puedes poner tu mano sobre el papel de esta determinada forma para que parezca concretamente esto?" Y él nos contestaba: "¡Bah, olvídalo!" Por lo general, en esos momentos ya no quería cooperar demasiado. Incluso hubo algunos días que no cooperaba en absoluto. No siempre estaba tan entusiasmado con la película, porque supongo que ya estaba harto. Simplemente se sentaba por allí. Respondía a mis preguntas, pero sin ningún entusiasmo. Tuve que desechar la mayoría de ese material.

(Continuará)