miércoles, 4 de mayo de 2016

ELEVATOR LADY, por Warren Ellis

Por Warren Ellis, 2004. Traducido por Frog2000. "Elevator Lady" aparece en los coros de "Levitate Me", de los Pixies.

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Llevo todo el día escuchando nada más que singles.

Durante algunos meses -y de forma intermitente- he estado dándole vueltas al tema del single en mi lista de correo. Los singles comunican bien lo que pienso sobre ciertos tipos de cómics por edades, algo que formará parte de las intenciones con las que asumiré un nuevo proyecto mensual que lanzaré durante el próximo año.

Porque me parecen experiencias completas de tres minutos de duración que puedes repetir y volver a experimentar una y otra vez.

Ahora mismo estoy escuchando “500″ de Lush. Su poderosa y resonante guitarra con un toque de mitificado eco extiende un riff central para que a continuación Miki Berenyi (todas las grandes canciones del pop están cantadas por mujeres como Miki Berenyi) recite una de las mejores frases de los últimos veinte años, que además es la perfecta apoteosis pop para Emma Anderson: “Shake baby shake/ you know I can fit you in my arms.”

Mi selección de singles continúa con “Maps,” una canción con la que me he pasado obsesionado la mayor parte del fin de semana. Es lo que hago. Es la enfermedad del escritor: si algo te afecta, gastarás una cantidad obscena de tiempo intentando averiguar cómo consigue afectar a alguien para poder adaptarlo y replicarlo. La semana pasada me ocurrió lo mismo con el "You Are The Generation That Bought More Shoes And You Get What You Deserve" de Johnny Boy. Si quisiera intentar imitar ese sonido a lo Phil Spector, tendría que recorrerme las calles de la ciudad por la noche durante todo un año con algo así como un coro griego teatral respaldándome en segundo plano. Como proclama el "Hey" de los Pixies: "And the whores like a choir..."

Pero estábamos con “Maps”: “Wait. They don’t love you like I love you.” Si esto no te sobrecoge, entonces es que ya estás muerto.

Siempre me ha gustado la voz de Lauren Laverne. Ella canta en “Don’t Falter” de Mint Royale. Por favor, no te marches y quédate. Y no te pierdas la oportunidad de besarme.

Son el tipo de cosas que atraviesan el lóbulo frontal y el resto de filtros hasta estrujar el corazón. Se parece a la primera vez que pude escuchar "Soldier Girl" de The Polyphonic Spree o "Svefn-G-Englar" de Sigur Ros. Aunque la mayoría de las palabras son jerga, o en el caso de Sigur Ros un idioma a mitad de camino entre el islandés y un lenguaje inventado por la cantante, no importa demasiado. Siempre nos quedará ese sonido y ese pequeño filo oculto en el interior de la canción, como una navaja dentro de un pastel de chocolate.

A cuenta de todo esto: por lo general hay un par de citas que me rondan mis pensamientos y me ocupan bastante tiempo. En referencia al rock and roll, Nik Cohn elogiaba lo que a él le parecía el elemento indispensable que lo convertía en algo tan magnífico: "esa gloriosa explosión de ruido incoherente." Awopbopaloobop. Y también Phil Elliott, cuando hablaba sobre su obra: "yo sólo quiero hacer cómics que sean capaces de pulsar las hebras del corazón."

Después de un rato empiezo a teclear con cierto ritmo. “She’s Electric” de Oasis ha sido bastante vilipendiada como su "Maxwell’s Silver Hammer", pero a mí me gusta bastante. Es la extraña versión doméstica de lo que Kieron Gillen llama el "triunfalismo": es el sonido que haría el que tiene la mejor novia del mundo. Yo tuve una novia con la que acudí a un montón de conciertos: era bailarina y cantante, una irlandesa pelirroja con una voz de soprano y un cuerpo espectacular por el que algunas coristas pagarían pequeñas fortunas para poder emularlo. Una vez me dijo que después de cierto tiempo yo empezaba a besar al ritmo de la música. Si mi vida dependiera de que tuviese que tocar un acorde me moriría, pero una vez estuve viviendo con otra cantante que admitió que tenía que taparse las orejas para no escuchar los ruidos y zumbidos que hacía incluso cuando estaba trabajando, y que mi cabeza se unía al coro agitándose como si fuese un misil. Una vez Grant Morrison describió mis cosas como "muy musicales y percusivas." Mi padre tocó la batería en su juventud. Una noche a principios de los sesenta fue abordado por dos tíos de Liverpool que le dijeron que necesitaban a un batería y que quizá podrían conseguir algunos conciertos en Alemania... me lo dijo no mucho antes de morir, y recuerdo que mientras miraba al vacío balbuceó: "juro que eran ellos, pero sin embargo no quiero pensarlo mucho".

Acabo de cambiar el ritmo. La canción que quiero que suene en mi funeral es "Levitate Me" de los Pixies. Mi padre quería algo de Jon Anderson. La voz de Jon Anderson hace que me duela la cabeza. Me hubiese gustado que mi padre saliese de su ataúd para poder golpearlo, pero luego me di cuenta de que él se habría reído de mí un montón. Por lo que me pareció muy bien. Así que me senté allí reproduciendo en mi cabeza la conversación que podríamos haber tenido, intentando no reírme mientras mi hermano y mi hermanastro se desvanecían en lágrimas. Los hombres de mi familia no suelen durar mucho más de sesenta años. Corremos demasiado rápido, hacemos demasiadas cosas, nos quedamos levantados hasta muy tarde, agarramos el toro por los cuernos y tan solo dejamos atrás huesos ennegrecidos. Pronto será mi turno.

You’ll think I’m dead, but I sail away… on a wave of mutilation…" [Estrofa de "Wave of Mutilation" de los Pixies].

("You know I can fit you in my arms.") [Estrofa de "500" de Lush.]

(Escrito en octubre de 2004, antes de la elaboración y puesta en marcha de FELL.)

1 comentario:

bigmigue dijo...

me sirvió para enriquecer mi mp3