viernes, 11 de noviembre de 2016

LOST IN TRANSLATION: UN FESTÍN NATURAL, "NASU" DE IOU KURODA (PARTE 3 DE 4)

Artículo de Bill Randall aparecido originalmente en The Comics Journal 258 (2004). Traducido por Félix Frog2000. Parte 1, parte 2.

Historias diferentes demandan técnicas diferentes. Seguramente el relato más dinámico de Kuroda sea "Andalusian Summer". Esta historia de Pepe Benengeli, un mediocre ciclista, le ofrece a Kuroda la oportunidad de mostrar de lo que es capaz. No se deja nada en el tintero: a lo largo del relato irá alternando las viñetas de una página de la carrera ciclista con lacónicas escenas de la boda del hermano de Pepe, empleando el entramado en blanco y negro de una forma digna de un D. W. Griffith para enfatizar el suspense y lo inevitable de los acontecimientos. Además, es capaz de ofrecer un punto de vista subjetivo de la carrera de los ciclistas sin recurrir a las líneas cinéticas, eligiendo en su lugar una especie de borrón de aquello a lo que podrían parecerse los fondos, dibujados con un furioso entramado con el que, sin embargo, es capaz también de delinear formas y personas. En ocasiones llena de luz los fondos con trazos mínimos que se contraponen a los personajes en primer plano más trabajados. Otras veces dibuja paisajes con detalle, convirtiendo a los corredores en un borrón. Su estilo va oscilando aquí y allá, entre el primer plano de algunos elementos de la carrera ciclista y una panorámica más amplia, emitiendo información de última hora por la televisión que se encuentra en el restaurante donde se está celebrando la boda. A veces sus viñetas miden la misma anchura que la página, otras alcanzan la misma altura. El autor aboceta furiosamente primeros planos de Pepe y del resto de corredores, luego se detiene y mira la carrera desde el punto de vista de un pájaro, empequeñeciendo al grupo de ciclistas con sus propias sombras alineadas a uno de los lados de la pista. Cuando la acción alcanza momentos febriles, utiliza su fragmentación del tiempo marca de la casa y la detiene por completo, usando así un cínico truco que podría parecer inmaduro en una película, pero que en el cómic funciona muy bien. Dada la dinámica acción inserta en la historia y el dibujo, no puede asombrar demasiado que Madhouse haya elegido "Andalusian Summer" para su adaptación en película, pero si quieres que sea honesto, no me imagino cómo podría llevarse a cabo con éxito. Aunque Kuroda es un especialista de los momentos más pequeños, tampoco carece de habilidad a la hora de introducir el movimiento en sus páginas. Y en ello no parece tener rival. 

Sin embargo, su principal interés no son los corredores ni los dramas puntuales, sino su curioso protagonista granjero, que raramente sale a la carretera para recorrerla a toda velocidad. Lo que hace Takama en su lugar es pasear por un pueblo donde parece conocer a todo el mundo. En un país donde resulta imposible vivir como un ermitaño, estas conexiones sociales impregnan el día a día como el aire. Es más, la mayoría de las historias centradas en el personaje de Takama tienen títulos de personas: "Two People", "Four People" e incluso "39 People", centrada en un equipo de rodaje que aparece por la granja. Estas historias conforman la espina dorsal de la serie. No solo son el tuétano de Nasu, sino que a menudo los personajes secundarios de estas historias aparecen en otras. Las conexiones entre Kunishige y Takama provienen de las verduras que ha plantado el segundo y que luego son vendidas en la tienda de la primera. Se pueden ver más conexiones por doquier, y los eventos en paralelo invitan a realizar comparaciones, al igual que las diferencias que existen entre trabajar en el campo o en la ciudad, o el hecho de que la gente parezca estar viva y tener una existencia continua, estén marchándose hacia su casa o paseando por la calle. Estos ecos resuenan a lo largo de toda la obra, otorgándole a Nasu una complejidad e integridad más cercana a una obra de largo recorrido que a una recopilación de historias cortas.

La primera historia de Takama, titulada "Three People", trata sobre un par de fugitivos que están escondidos en el garaje del protagonista, y demuestra perfectamente la habilidad del autor para mostrar las interacciones entre personajes. Cuando el protagonista descubre a los dos escapados, Takama toma un curso de acción que un adulto más responsable y altanero podría incluso interpretar como necio: se ofrece a acogerlos. Sin embargo, Takama no es ningún ingenuo, y desde el principio tiene la mosca detrás de la oreja. Sus preocupaciones no parecen infundadas, porque está claro que pasa algo extraño con la pareja desde el primer momento que los vemos. El chico parece más joven que ella, y ofrece una sonrisa forzada que contrasta mucho con el evidente aburrimiento del que ella hace gala. Parecen disparejos. Y agregar a Takama a la mezcla tan solo hace que las cosas se pongan peor. Involuntariamente, Takama se verá atrapado por una rivalidad con el chico que irá a más. Como cualquiera podría esperarse en una situación similar que involucre a dos hombres y una mujer, ellos comenzarán a lanzarse pullas para ver quién queda por encima del otro. Kuroda va preparando el inevitable conflicto desde el principio utilizando agudas preguntas y respuestas. También desde el comienzo la chica parece indecisa a la hora de elegir a quien de los dos apoyar. Cuando ambos hombres aparecen en la viñeta junto a ella, continuamente parecen estar discutiendo, a menos que el chaval esté intentando mantener una charla cordial. Cuando Maruka solo aparece con uno de los dos, Kuroda subraya la rivalidad y tensión con inteligentes composiciones. Las escenas de la mujer con el chico la muestran indiferente, mientras que él se esfuerza un montón por demostrar que ella es de su "propiedad". El dibujo enfatiza el espacio que existe entre los dos. Por otro lado, las escenas de la chica con Takama dan a entender cierta afinidad entre ambos. Ella le presta atención, y las composiciones de las viñetas los hace parecer cercanos. Incluso cuando se están lavando los dientes y permanecen a cierta distancia, Kuroda los dibuja desde una perspectiva que hace presente su cercanía.

(Continuará)