sábado, 14 de septiembre de 2019

LA ENTREVISTA CON S. CLAY WILSON EN THE COMICS JOURNAL (1 DE 8)

Por Bob Levin, para The Comics Journal nº 293 (noviembre de 2008). Traducción: Frog2000.

S. Clay Wilson ha sido denominado tan a menudo como "El Legendario Dibujante Underground" que su nombre parece formar parte del término tanto como "The Last of the Red-Hot Mamas" describía a Sophie Tucker. Nació en 1941 en Lincoln, Nebraska. Estudió antropología y arte en la Universidad estatal. El Ejército de los Estados Unidos lo formó como médico. En 1968, después de una breve temporada en la ciudad de Nueva York y una más larga y formativa en Lawrence, Kansas, se mudó a San Francisco de forma permanente.

A su llegada, Charles Plymell, un poeta que conocía de Lawrence, le presentó a Wilson a Robert Crumb. Crumb, que estaba en pleno proceso de publicar el primer Zap, título considerado generalmente como una de las pistas de despegue de todo el comix underground, lo invitó a participar en el segundo número. Sus extravagantes cómics llenos de sexo y violencia, con un repertorio de demonios, piratas, motociclistas y lesbianas, ejecutados con un estilo que combina los detalles de un minucioso grabado con la energía del expresionismo abstracto, aparecieron desde entonces en todos los números, así como en una buena variedad de publicaciones que van desde las suficientemente sustanciales (Playboy, The Realist) como para haber ayudado a asentar la cultura popular estadounidense, hasta otras (Barbarian Women, Maggotzine), cuya esperanza de vida palidecía al lado de la de la mosca común. Wilson ha guionizado y dibujado varios comix en solitario. Ha ilustrado el trabajo de Hans Christian Andersen y Charles Bukowski, William Burroughs y los hermanos Grimm. Ha dibujado portadas de discos, portadas de libros y cajas de cerillas para un bar de Chicago. Su trabajo ha sido elogiado por Burroughs, Ken Kesey, Harvey Kurtzman y Terry Southern. Se ha expuesto en museos y galerías de Los Ángeles, Nueva York, Rotterdam, San Francisco y Zúrich. En los últimos años, el artista se ha concentrado en dibujos por comisión: zombies podridos que juegan al béisbol, encantadoras monjas lesbianas, demonios decapitando ogros y otros encargos que se han vendido por cinco cifras.

Conocí a Wilson cuando escribí sobre él para el Journal en 1995 (artículo disponible en "Fantagraphics, Outlaws, Rebels, Freethinkers & Pirates"). Fue imposible entrevistarlo. Canceló las citas. Me condenó frente a mi editor como "un aspirante". Exigió la mitad de lo que yo cobraba. Acosó borracho a mi secretaria. (Como había estado casada con un tenor drogadicto, supo seguirle la corriente sin problema.) Pero cuando apareció el artículo, le encantó, y cuando me reuní de nuevo con él en algunas Convenciones, estuvimos charlando amigablemente. Cuando el Journal decidió que era hora de hacer la entrevista "definitiva" sobre su carrera y su vida, Wilson anunció que "quería que se la hiciese un solo hombre, como en la novela de Boswell" e insistió en que ese hombre fuese yo. "No quiero que me pregunten lo habitual: cómo conociste a Crumb, bla, bla", me dijo. “Me han hecho las mismas preguntas muchas veces, en realidad debería entrevistarme a mí mismo. De esa forma, sería yo el que cobrase el cheque".

Tenía razón. Y Wilson, quien afirma haber heredado un "gen parlante" de una abuela que ganó una vez el Blue Ribbon en el Iowa State Fair Talkathon al vencer a dos camioneros cabreados, nunca ha dado una entrevista aburrida en su vida, y además, me había conseguido la entrevista, que era más de lo que cualquier agente había hecho alguna vez por mí, así que quise asegurar su cooperación ofreciéndome a dividir la tarifa que me pagaban. Luego, para impulsar aún más su confianza en mí, me llevé seis cervezas Red Tail. Aparentemente con la esperanza de ganarse la mía, Wilson ya tenía Spaten en la nevera, y tabaco de Mendocino para echar unas caladas.

Wilson vive en el mismo piso de ocho habitaciones, en la misma zona victoriana que cuando lo visité la primera vez. El recorte de periódico sobre el pene de un pulpo todavía sigue clavado en la puerta de su casa, pero el ataúd que sirvió como mesa de café, y el esqueleto de un cocodrilo que estaba situado sobre él, habían desaparecido de su sala de estar. A sus sombreros, espadas y figuras fetichistas se les ha unido un televisor Panasonic de 36 pulgadas, un contestador automático y el correo electrónico, rastros de la Civilización que se podrían atribuir a Lorraine Chamberlain, con quien lleva conviviendo los últimos siete años. (Chamberlain es una artista y también fue ex-esposa de John Chamberlain, ex-compañera de cuarto de Nico y ex-consorte de Frank Zappa: fue ella quien aparece enmarcada con él en la famosa cinta pornográfica / fraude sobre perversión sexual "Cucamonga" de 1964. Pero ese es un tema para realizar toda una entrevista aparte.) Su sala todavía sigue llena de pilas de vídeos de películas antiguas y montones de libros leídos que te llegan hasta la cintura. (A Sangre Fría, Salvaje y Fellini Satiricón proporcionan una muestra de lo primero, mientras que "The Great Dali Art Fraud", una biografía del ladrón de bancos de mediados del siglo XX, Slick Willie Sutton, y una recopilación de dos tomos de tatuajes anti-nazis de gángsteres rusos, de lo segundo.)

Wilson se sienta en un sofá con motivos florales, debajo de un cuadro abstracto en lavanda que representa un tornado de Kansas. Lleva una chaqueta Harris de tweed, un cuello de tortuga violeta, calcetines a juego, pantalones negros y mocasines de cocodrilo negros. Tiene los ojos azules, el pelo gris y largo hasta el cuello y una perilla gris. Cuando le pregunto por su altura y peso, me responde: "¡Olvídate de eso!". Asegura que no quiere ser demasiado fácil de reconocer, y cita los requisitos de James Joyce para llevar una productiva vida artística: "Astucia, sigilo y exilio".
BOB LEVIN: Sé que desde la última vez que charlamos formalmente, te han puesto una nueva cadera.

S. CLAY WILSON: [Risas.] Estoy bien. Todo va bien. No tienes por qué enumerar mis dolencias. Sufro demasiadas, y probablemente podrían ocupar la mayor parte de la cinta. ¿Cuánto te pagan por palabra? ¿Cuatro centavos? ¿Dónde estarán mis informes médicos? Si quieres te los leo.

Creo que me has dicho que acabas de incorporar a Robert Hughes a la lista de los que te han homenajeado.

Conocí a Robert Hughes cuando salía del Bar Fanelli. [Nota del autor: un establecimiento del distrito del Soho en Nueva York]. En ese momento estaba con Rebecca. (¿Me atreveré a mencionar su nombre? Tampoco es que me caiga mal, pero... fue divertido mientras duró). Llevaba encima un montón de copias de mi revista de cómics Pork, y ella dijo: "¡Ahí tenemos a Robert Hughes! ¡Robert Hughes!" De todos modos, es como que le gustan las celebridades. "¡Ahí está Robert Hughes!", y entonces le dije: "¿En serio?". De inmediato se echó a correr y le dio una copia de Pork. Él se quedó en plan: "¿Qué es esto?" Supongo que también salía del Fanelli. Es un gran bebedor. Ya sabes que los australianos tienen latas del tamaño de aceite de motor de la Lager Bitter de Foster. Se quedó plantado mirando el cómic. Y ella le dijo: "Este es S. Clay Wilson", y él me gritó: "¡Guau! S. Clay Wilson! ¡Me encanta tu trabajo!”Así que puse sus palabras como cita en el libro de los Hermanos Grimm que estaba ilustrando.

Se empezó a alejar, pero Rebecca es algo liante, y yo sabía que a Robert Williams le habría gustado que Robert Hughes le diese su aprobación, así que ella empezó a decirle: "Pregúntale qué piensa sobre el trabajo de Robert Williams", venga, venga, venga, y [farfullando], le dije: "¿Qué piensas sobre la obra de Robert Williams?" Se dio la vuelta, [y con acento australiano] dijo con todas sus fuerzas: “¿Robert Williams? Me parece un imbécil". Luego nos saludó con la mano y siguió caminando calle abajo. (Si esto se imprime alguna vez... Oh, diablos. Deja que lo vea Williams. Puede que cause alguna fricción, pero me parece gracioso).

¿Has incorporado nuevas celebridades entre tus coleccionistas?

No lo sé. A las obras artísticas que hago no las pongo nombre, porque tienen su propio recorrido. Y la gente compra estas obras de arte en las galerías, y si las revenden, tienen todavía más recorrido.

Citaron a Henry Miller diciendo que todos los artistas y escritores trabajan desde posiciones incómodas. ¿Cuál es tu favorita?

Ahora que me he hecho mayor, me gusta Matisse. Mejor que simplemente te acuestes y pongas trozos de papel en movimiento en el techo. En cuanto empiezo a dibujar en esa pequeña ratonera de allí [señala], se convierte en territorio prohibido. Ese es mi territorio, justo allí, esa jodida habitación. (Estoy intentando que haya cierta continuidad durante la charla, pero... ¿cuál era la pregunta?) A todos les resulta muy incómodo. Tengo allí una  mesa de dibujo grande y una silla ajustable. Cuando estoy trabajando, me quedo recluido en esa zona. Por eso siempre tengo que estar revisándome la vista. Tengo que usar una lupa. Pero no menciones nada sobre lo que utilizo para los cuadros. Quiero que siga siendo un misterio. En realidad, ni siquiera yo hago los cuadros. Deberías ver al chico que los dibuja. Está ahí, trabajando ahora mismo mientras nosotros seguimos aquí bebiendo cerveza de Munich.

[Gritando.] ¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Más enanos! ¡Pon más campanas y silbatos! ¡Pon más brillitos en el machete!

Cuando me decías que querías evitar las preguntas habituales, decidí consultar algunas fuentes diferentes. Una fue la serie de entrevistas a escritores en The Paris Review. Estas son algunas de las cuestiones: ¿Trabajas todos los días?

Lo intento.
¿Cuándo sueles empezar?

Nada más despertar. La forma en que trabajo... siempre voy atrasado. Vendo todo por adelantado. No quiero que se acumulen existencias, porque obstruyen esta sala que tengo que llenar con películas y libros sobre Arte. He descubierto que es más fácil seguir trabajando si tienes trabajo que hacer que comenzar a trabajar si no lo tienes. Cuando quiero dibujar más, siempre dejo de hacerlo. De esa forma no puedo esperar para volver a empezar más adelante, cuando tenga trabajo, en lugar de obligarme a cumplir los plazos como sea. Es entonces cuando empiezas a disfrutar de lo que estás haciendo, porque no tienes que darte prisa para sacarlo cuanto antes. Lo mismo ocurre con [Rodríguez] "Spain" y su larga biografía sobre el Che Guevera. "¿En que página crees que estará? ¿La 107?

"Eso espero."

Dejo de dibujar cuando todavía quiero hacerlo, y cuando llegas a ese punto, tu vida soñada, tu cerebro está de tu lado. Si estás trabajando en algo, descubrirás más cosas. Es como una presentación de diapositivas. Miles de millones de técnicas para hacer sombras con cross-hatching, o la forma en que impacta la luz, o las técnicas de la aguada. Es como un gran catálogo, pero muy específico. P-Chink. ¡Guauu! Chink. "¡Ya está bien!" Mi subconsciente me está molestando.

Sé que los escritores suelen tener un bloc de notas junto a la cama...

¡Oh, si! ¡Claro! Creo que voy a hacer eso mismo, me levantaré a las dos de la mañana y garabatearé en un trozo de papel un detalle sobre un dibujo o lo que sea.

¿Te resulta agradable el proceso de dibujo?

Es muy probable que sea lo más divertido de todo lo que hago. Porque tienes el control absoluto, y si la fastidias, es solo por tu culpa. Quiero decir, llevo haciéndolo desde siempre. Es la vida que he elegido. Nunca he tenido un trabajo de verdad. Una vez estuve trabajando en una librería. Fue hace un millón de años.

Adele [Levin] quería que te preguntase lo siguiente: ¿qué hubieras sido si no te hubieses convertido en dibujante?

Uh... Es probable que un asesino con hacha. Mira, siempre me ha gustado el arte. Mi mamá coleccionaba todos mis dibujos. Siempre estaba dibujando, y cuando descubrí los cómics de la EC...

Espera. Parece que nos estamos acercando peligrosamente a lo auto-biográfico. ¿Estás listo?

Sí.
Tengo registrado que naciste el 25 de julio de 1941 en Lincoln, Neb.

Supongo que dejaré que eso se quede en la entrevista, pero odio Lincoln, Neb. ¿Podemos cambiarlo por Lawrence, Kan? [Risas.] Nadie sabe cuál es la diferencia, Lincoln, Neb., Lawrence, Kan., Si eres de Nueva York... ¿qué lugares podrían ser esos?

De todos modos, la razón por la que me convertí en dibujante fueron los cómics de la EC. Mi tío, Millard Townsend, trabajaba de farmacéutico en Ponca, Nebraska, y solía venir a visitar a mi padre y a ver el equipo de fútbol de Nebraska. "Vamos, Big Red". O como digo yo, "Vamos, Big Redneck". Odiaba el fútbol. Se solía traer grandes cajas de libros que a mi padre le encantaban, revistas detectivescas y todo eso; y una vez, cuando empecé a revisar la caja, había un Piracy sin portada, y tal y como lo dirías si fueses un budista zen, ese fue mi satori. De repente apareció ese hermoso dibujo. Y era un cómic con [eleva la voz] un gran dibujo artístico [elevando más la voz]. Era "Barbanegra" de Reed Crandall. Y cada artista dibujaba su propia historia individual con su propio estilo. Así que de inmediato empecé a dibujar historietas, a los 14 años aproximadamente. “Quiero convertirme en uno de estos tipos. Quiero ser dibujante". Conservaba como ocho libras de dibujos de esa época. Los vendí todos.

¿Dibujabas cómics antes de ver los tebeos de la EC?

Un poco Hice algunos dibujos graciosos, y los niños del vecindario y yo solíamos celebrar sesiones de improvisación. Siempre estuve interesado en el arte. Siempre estaba dibujando. Fui a la escuela de arte del museo de Lincoln. Gané algunos premios. Salí en el periódico.

Ya sabes, todo eso fue pre-televisión. Me encanta la radio, porque tengo buenos recuerdos de estar escuchándola con mi querido y viejo padre. Inner Sanctum, misterios y otras cosas de los años 40. Mis fantasías siempre estaban hirviendo. La televisión consiste en las imágenes de otra persona, pero si escucho una historia o me pongo a leer, mis recuerdos son más vívidos que la película que he visto anoche. Así que los cómics de la EC me atraparon de verdad.

¿A qué se dedicaban tus padres?

Mamá trabajaba como taquígrafa de medicina en el manicomio estatal de Lincoln, Nebraska. También estaba un poco loca. Era una mujer verdaderamente intensa, que Dios la tenga en su alma. Era una genio con el álgebra. Muy inteligente, aunque neurótica y extraña. Se cabreaba mucho, siempre estaba un poco nerviosa, y yo me parezco mucho a ella. Siempre estoy nervioso y un poco deprimido, como mamá.

Pa era tolerante. Venía de las montañas Blue Ridge, en Virginia del Oeste. Era obrero. Llevaba un torno de acero, y era capaz de hacer cualquier cosa, incluidas ballestas, como la que está allí [señala el comedor], un arma con la que puedes hacer un agujero a través de una sólida madera de contrachapado. ¡THOK! Fabricaba muebles. Construía depósitos de combustible para Offenhausers. Era un artesano de la madera, y también operador de tornos de acero y mecánico.

Una vez que quise un coche le dije: "¿Qué tal si me compras un coche?"

"Consíguetelo tú".

Lo único que me podía pagar era una Harley Davidson. Así que empecé a ir con unos chicos que eran moteros, y se vinieron a casa porque necesitaban una pieza para su moto, y Pa no dijo si podía hacerla; sino que les dijo: "¿Para cuándo la necesitas?" Tal vez mi astucia sea herencia de Pa, igual me viene heredado. Porque cuando a veces empiezo a trabajar con la lupa, recuerdo haber visto a mi padre haciendo un trabajo realmente detallado con los micrómetros. Siempre me quedaba fascinado, y desearía haber aprendido a trabajar con el torno de acero. Creo que siempre estaba esperando que le preguntase: "Por favor, enséñame a manejar el torno de acero", pero, no sé, quizá existía algún tipo de fricción entre padre e hijo. [Se aclara la garganta.]
¿Te gustaban las armas cuando eras niño?

Yo era un alma gentil, pero Pa me consiguió una escopeta del .410, así que salía a cazar faisanes con mi padre hillbilly, un recuerdo muy agradable. Siempre me sentí muy unido a él. No hablábamos. Solo caminábamos y acechábamos en silencio. Entonces le disparé a un conejito y dije: "Espera. En realidad no quiero seguir haciendo esto". Fue entonces cuando dejé de cazar y mi padre se quedó decepcionado. Los faisanes son una cosa, pero ese conejito se volatilizó. No quedaba nada para comer. ¡BLAM!


Y mi tío Eli, el hermano de Pa, tenía su propio mercado de pulgas en Council Bluffs, Iowa, en una estación ferroviaria cubierta con carteles de circo antiguos y repleta de armas usadas, monedas, antigüedades y todo tipo de cosas increíbles. Tenía un hijo que era una estrella del rock 'n' roll. A todos les gustaba Mike [con acento sureño] "porque sonaba como un negro" cuando cantaba. Su hermano era un enfermero gay, y tenía un caballo cubierto con una jodida silla y bridas de plata; y cuando el caballo se murió, lo rellenaron y conservaron con todo el atrezzo en la sala de estar. 

Mi gen de coleccionista proviene de él [del tío Eli]. Sería capaz de venderme cualquier arma. Tenía jodidos sables de Caballería de la Guerra Civil, pistolas de chispa a juego, percutores, porras de guerra de las Islas Fiji. Jugábamos a la guerra con armas de verdad. Una vez que tuve que hacer un sándwich, mi primo Mike me dijo: "Aquí tienes un cuchillo". Era una daga de la Luftwaffe, que me dio para que cortase los hot dogs.

¿Tienes hermanos?

Mi hermana. Es cinco años más joven. Cuando hacía historietas, era mi correctora.

(Continuará)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Temazo de Half Japanese con la voz de Rob Kennedy:
https://www.youtube.com/watch?v=TkkRqPMbX7w