miércoles, 15 de abril de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 2 DE 5)

Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal 171 (1994). Traducida por Frog2000. Parte 1.

RINGGENBERG: Hablemos sobre Pinhead, que parece ser uno de tus personajes más populares, ¿hubo algún evento único, alguna imagen o idea que fuese la que te inspiró su creación?

BARKER: Creo que no. Me han hecho esa pregunta las suficientes veces como para profundizar en la memoria y pensar que fue así, pero nunca he dado con una respuesta satisfactoria. En él se puede encontrar cierto elemento punk, otro sacerdotal, algo muy geométrico y serio, supongo que es lo que forma parte de su atractivo. Definitivamente desprende una cualidad cool e individual que creo que el público encuentra aterradora e interesante. Pero más allá de todo esto, no creo que hubiese mucho más en sus inicios. Es una colección de impulsos e instintos que ofrece una imagen que te hace pensar: "Chico, ¿no estaría bien que...?"
RINGGENBERG: Ciertamente parece que es el más reconocible de todos los Cenobitas.

BARKER: Absolutamente. Desde la primera película, estábamos seguros de que tendría éxito. Cuando Doug Bradley se puso el maquillaje y empezó a caminar por el escenario, sabíamos que teníamos algo notable entre manos. No creo que todavía supiésemos que se iba a convertir en un icono, nadie se lo imaginaba. De nuevo, he de decir que me quedé sorprendido (siempre es maravilloso que la gente te sorprenda de esa forma) cuando los fans empezaron a asegurarme: “¡nos encanta este tío! ¡queremos ponerlo en nuestras camisetas, queremos figuras de plástico, dejaremos que se meta en nuestros hogares, queremos más películas!” Me sorprendió de la misma forma que le tuvo que sorprender a Wes Craven que Krueger terminase alcanzando un éxito similar. Probablemente Universal también se quedaría sorprendida cuando en los treinta el monstruo de Frankenstein demostró tener tanto atractivo. La audiencia suele decirte cosas. El público dice: "Nos gusta esto". Puede que no supieran articular cuáles eran los motivos de que les gustase, pero sencillamente estaban diciendo: "Tu creación ha encontrado su espacio entre nosotros, y nos encanta." Al final es el público quien te acaba educando. 

RINGGENBERG: ¿Crees que el personaje de Candyman también va a ser popular?

BARKER: No. Porque para empezar no hay tantas características distintivas y físicas en Candyman como en Pinhead. Claramente, Pinhead es mucho más monstruoso que Candyman. Candyman es un tío negro guapo e imponente, pero tiene la tripa repleta de abejas. Pinhead ha sido reconfigurado, apenas es un ser humano, y creo que es ese elemento el que requieren los monstruos que alcanzan una especie de elemento iconográfico. Me parece que Tony Todd interpreta a Candyman de forma estupenda, y creo que lo borda, las abejas también son maravillosas. Todo funciona muy bien. Pero no me imagino a ningún otro personaje cuya imagen atraiga tanto al público como el aspecto de Pinhead. 
RINGGENBERG: He de decir que hay un momento protagonizado por Candyman en el que se abría la gabardina y se podía ver que su torso descompuesto repleto de abejas que me dejó del revés. No creo que lo olvide.

BARKER: Si, es una gran escena. Lo que ocurre es que cuando haces un dibujo de Pinhead sabes quién es de inmediato. Con Candyman no ocurre lo mismo. Creo que una de las cosas que logran esa identificación icónica es su forma tan sencilla de representarlo. Hay padres y madres orgullosos que constantemente me están enviando dibujos hechos por sus hijos: “¡mi hijo ha dibujado a Pinhead! ¡Aquí lo tienes!” Es bastante fácil de dibujar. Creo que es uno de los elementos importantes del atractivo que reviste el personaje, que se puede representar de forma muy sencilla.
RINGGENBERG: Creo que esa cualidad está compartida por un montón de personajes verdaderamente buenos como Batman o Popeye, son reconocibles al instante. 

BARKER: Tienes razón. Por lo que eso es lo que deberíamos buscar, porque una vez que te das cuenta, rápidamente quieres crear otro más. Pero siempre es más difícil, porque estas cosas aparecen de repente y quizá yo haya podido hacerme con una de ellas, y puede que esa sea Pinhead. Pero te aseguro que no voy a contener la respiración mientras espero que aparezca otra. Si lo hace, será maravilloso, pero son como accidentes. Estoy seguro de que cuando Jack Pierce estaba diseñando el maquillaje de Karloff, ni siquiera se le ocurrió que sesenta años después su imagen con la ceja de neandertal y los ojos hundido y los tornillos alrededor del cuello serían completamente reconocibles como el monstruo de Frankenstein. 

RINGGENBERG: ¿Has leído alguna vez eso de que Pierce hizo la cabeza cuadrada por los cortes cuadrados que se les suele hacer a los cráneos de los cadáveres?

BARKER: No lo sabía.
RINGGENBERG: Si. Soy un gran fan de Karloff y Frankenstein, así que siempre estoy buscando cualquier información sobre ambos, por pequeña que sea. Existe una justificación lógica para todo lo que hizo. 

BARKER: Y también para los tornillos, que son lo que permite que la electricidad discurra por su cuerpo.

RINGGENBERG: Cierto. También le vistió a Karloff con la chaqueta con las mangas más cortas para que pareciese que sus brazos eran más largos. 

BARKER: Es verdad. Cuando miras la historia de los comic books o de los monstruos de las películas, te das cuenta de que por cada uno de ellos que funciona hay otros veinte que no lo hacen, veinte que se han quedado por el camino, que no han sido capaces de captar la imaginación del público. Creo que hay algo casi mágico en la forma en la que el público te dice lo que quiere y cómo te lo enseñan. Uno de los desafíos constantes, particularmente cuando llega el momento de las secuelas, que es una área muy problemática, es no ofrecerles todo lo que quieren. Porque si les das demasiado, todo puede empezar a caer en el sinsentido y puedes acabar con algo como Frankenstein Meets Abbott and Costello [Abbott y Costello contra los fantasmas, 1948]. Hay que intentar dejar lo suficientemente interesada a la audiencia y (es de esperar) ser capaz de poder continuar tomando decisiones creativas mientras sigues haciendo lo que quieres hacer de una forma genuina. Pero tampoco es que me interese hacerlo siempre. En realidad, siempre estoy rechazando secuelas. Antes me has grabado diciendo: “si no hubiese más películas de Hellraiser, no sería demasiado infeliz”. Pero como algún otro es el poseedor de los derechos y de todas formas se van a hacer más películas, creo que estoy obligado a verlas e intentar que se hagan bajo mi punto de vista, también para intentar mejorarlas. 

RINGGENBERG: Bien, ¿cuánto control tienes sobre esa franquicia?

BARKER: Ninguno.

RINGGENBERG: ¿La vendiste por completo?

BARKER: ¡Absolutamente! Aquí tienes a un tío que nunca había hecho una película antes, diciéndole a alguien que le entregue un millón de dólares para poder hacer una película. Y ellos me dijeron: “si, te daremos el millón de dólares, aunque no confiamos en ti. Si, habrás vendido algunos libros, pero nunca habías hecho una película antes, ni siquiera tienes un milímetro de película que enseñar. ¿Quieres nuestro millón de dólares? De acuerdo, bien, te lo daremos, pero nos quedaremos con todo. Obtendremos los derechos de todo.”
RINGGENBERG: ¿Y tampoco tienes derechos por los royalties?

BARKER: No.

RINGGENBERG: De acuerdo…

BARKER: Firmé el jodido contrato. Pero la verdad es que todo el mundo suele hacer algo parecido en algún momento. El problema es que, por supuesto, yo lo hice sin saber que estos personajes iban a generar millones de dólares para algún otro.

RINGGENBERG: Ya veo… ¿crees que dirigir tu primera película te supuso un desafío intimidante?

BARKER: Lo habría encontrado más intimidante si me hubiese dado cuenta de lo poco que sabía. Lo más maravilloso de no saber nada es que no te das cuenta. [Risas.] Yo pensaba lo siguiente: “Bueno, ¿sabes qué? Hagámoslo, porque ya he conocido actores antes, he dirigido obras de teatro, conozco las películas de terror, sé lo que quiero y creo que sé cómo asustar al público. Veamos qué pasa.” En cuanto al equipo técnico y demás, me rodeaba gente de primera, eran una panda de personas verdaderamente amigable que quería ayudarme a superar ese período de aprendizaje. No fue mucho después, nueve meses más o menos, cuando la película ya había sido editada y la estaban proyectando en América e Inglaterra y empezaba a ser conocida en el resto del Mundo, cuando me di cuenta de las consecuencias de lo que había hecho. En aquel momento estaba encantado de haber tenido esa oportunidad. De nuevo, creo que fui extremadamente afortunado, porque por supuesto, firmé un contrato de mierda y todos los derechos fueron a parar directamente a algún otro, pero tenía que hacer la película. En cuanto al rodaje, creo que era tremendamente ingenuo y hay un montón de cosas que cambiaría, pero sin embargo es algo que hice en un momento de mi vida y de lo que estoy orgulloso.
RINGGENBERG: Creo que de alguna forma, tu inexperiencia es uno de los motivos por los que la película es tan original. Creo que es uno de los filmes de terror más originales de los últimos treinta años.

BARKER: Bueno, muchas gracias. Es probable que ser un poco más auto-consciente no hubiese sido demasiado bueno para la película. Quizá tengas razón. Seguramente fui y me dije: de acuerdo, quiero hacerla de esta forma y no me importa mucho cuáles son las reglas… Cuando empezamos a enviar capturas del rodaje a las revistas americanas y empezaron a ver la película, a la gente le parecía muy interesante. En la New World de esa época estaban trabajando Bob Rehme, Steve White y David Saunders y los demás, y se acercaron a mitad del rodaje, me llevaron aparte y me dijeron: “Creemos que estás haciendo algo importante, pero hay un par de cosas que vas a tener que cambiar. No puedes hacer que los villanos hablen demasiado.” Fue algo que no me gustó nada, por supuesto, porque odio que aparezcan chistes y bromas en las películas de terror. El sexo también formaba una parte importante de la narrativa, y Pinhead y Frank poseían algunas de las mejores frases del metraje. Pero ellos creían en la tradición de franquicias como Viernes 13, Alien y Halloween, donde el monstruo aparece y hace cosas terribles y luego se esfuma sin decir ni una palabra. Me dijeron: “tienes que hacer una película parecida”. Y les contesté: “Bueno, me parece que os estáis equivocando. Si estuviésemos hablando de otros éxitos comerciales, tendríais razón, pero en lo que a mí concierne os equivocáis con esta película. No tiene humor, eso significa que hay cierta pulsión sexual en ella, y no va a haber forma de que yo extirpe frases del diálogo de estos personajes.” Supongo que me miraron y vieron a un británico obstinado y cabezón. “Dejémosle a su aire. De todas formas, tan sólo nos hemos gastado un millón de dólares de y está a mil millas de aquí. Que le jodan.” Entonces revisaron la película de nuevo, y el “consejo” que me habían dado se les olvidó de repente. Me dejaron que la película apareciese tal y como era. Otra cosa que me gustaría decir es que fue muy barata de llevar a cabo. Si hubiese costado dos veces más o, Dios me ayude, cinco veces más, entonces estoy seguro de que la habrían supervisado mucho más de cerca. Pero la inversión fue modestísima. El mercado de vídeo estaba en pleno auge y las películas de terror se estaban vendiendo muy bien. Me doy cuenta de que igual pensaron: “En realidad no vamos a perder dinero, porque cuando salga el vídeo, funcionará muy bien.”  
RINGGENBERG: La explicación que has dado acerca del nulo control que tienes actualmente sobre los personajes, de alguna forma me desvela el motivo de que las secuelas tuviesen menos éxito. Quería apuntar que me encanta la forma en que diseñaste a Pinhead en la primera película hasta conseguir un personaje increíble, pero a continuación, en la secuela aparecía la escena del psiquiatra, que fue capaz de deshacerse de toda la premisa con ridícula facilidad.

BARKER: Si, por supuesto, aunque en realidad se deshizo de todo lo que había construido en la primera película con mucha menos facilidad de lo que la MPAA [Motion Picture Association of America] tardó en encargarse del producto. Creo que en parte el problema de las secuelas es que le tienen que presentar algo novedoso al público, aunque no demasiado. Conseguir alcanzar ese equilibrio entre presentar algo fresco y al mismo tiempo intentar no alienar al público de siempre es algo difícil de llevar a cabo, y se suele fallar más veces de las que se acierta. Ninguna de las secuelas de Tiburón era muy buena. Tampoco las de El Exorcista eran terriblemente buenas. Ni las de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street eran tan buenas como las originales. Tienes que conseguir colaborar con un grupo de gente con talento y que trabaje duro para hacer buenas películas. Nadie entra en el inflexible negocio del cine diciendo: “no me importa una mierda”. Todos intentan hacer una buena película. Pero hacer una buena secuela es condenadamente difícil. Incluso aunque estés colaborando con gente verdaderamente creativa, como la gente de Lucas. Lucas difícilmente ha añadido algo al mito de Indiana Jones después del primer filme. Si, enseñó cómo conseguía Indiana su látigo, pero tampoco era tan importante. Básicamente hizo la misma película revisada. ¿Qué se puede opinar de la más suave Star Wars 3? Es como otra Estrella de la Muerte más.
RIGGENBERG: Si, me parece poco convincente. 

BARKER: Puede ser todo un problema. Creo que en la historia del cine de terror existen un par de excepciones extraordinarias, y una de ellas bien podría ser La Novia de Frankenstein [The bride of Frankenstein, 1935], que es mi película de terror favorita de todos los tiempos. Es un film extraordinario y lo sigue siendo tanto como cuando se estrenó. Es una obra magnífica.

RINGGENBERG: Si, creo que es… ¿me atreveré a decirlo? Mejor que la original. 

BARKER: Oh, claro que lo es. Tiene más matices y es más divertida. Más oscura y perversa. Tiene más movimiento… es una película magnífica. 
PULP SANGRIENTO

BARKER: Todas mis películas tienen su origen en las novelas. Candyman era un relato corto. Hellraiser era una novela. El Señor de las Ilusiones, que es la película con la que he empezado este verano, empezó siendo una historia corta. Ahora estamos haciendo una serie de televisión titulada Weaveworld, una novela larga que probablemente se convertirá en ocho horas de televisión. Pero siempre tienes que volver a los libros. Creo que estar aquí en Hollywood supone un problema muy interesante, porque la gente tiene una ceguera voluntaria ante la necesidad de literatura que tiene el medio del cine. La Lista de Schindler era un libro antes que una película. Parque Jurásico fue un libro antes que una película y así podríamos seguir y seguir. La palabra precede a la imagen, sea imagen para la pantalla grande o la pequeña, siempre es igual. Creo que es muy importante pensar en los libros como si fuesen el primer borrador para la pantalla. Hay cosas en The Forbbiden, la historia [adaptada como Candyman], que no se han hecho en la película: algunas notas que dan lustre, cosas más naif, algunos puntos de vista diferentes que puede que sólo lleguen a existir en la página. Soy un gran fan del cine. Es un medio maravilloso en el que poder trabajar, y es una forma asombrosa de entrar en contacto con ideas de un gran número de personas. Soy un gran fan de las películas. Pero nunca serán tan importantes en mi vida como los libros. Cuanto más tiempo llevo en la ciudad, más me doy cuenta de lo mucho que valoro mis raíces literarias. No sólo hablo de esas raíces como escritor, sino también como lector. 

(Continuará)  

martes, 14 de abril de 2015

THE INTELLIGENCE - FAKE SURFERS CASSETTE


The Intelligence - Fake Surfers Cassette
(GGNZLA Records - In The Red Recordings ‎- Born Bad Records)

A1-South Bay Surfers
A2-Moody Tower
A3-Debt & E.S.P.
A4-Saint Bartolomeu
A5-I Hear Depression
A6-Warm Transfers
B1-Fuck Eat Skull
B2-Universal Babysitter
B3-Thank You God For Fixing The Tape Machine
B4-Pony People
B5-Singles Barge
B6-The Unessential Cosmic Perspective

AQUI.

jueves, 9 de abril de 2015

BAD MUTHAS: PHAROAH SANDERS - KARMA (1969)


"El tercer disco de Pharoah Sanders como líder absoluto lo definió como músico hasta la actualidad. Después de la muerte de Coltrane, hicieron aparición muchos artistas que estuvieron buscando hacer una música espiritual que abarcase sus propias ideas y anhelos mientras seguían evolucionando, pero nadie pudo dar con algo demasiado efectivo hasta que Sanders lo hizo en 1969. En Karma sólo hay dos temas, los 32 minutos de "The Creator Has a Master Plan" y los cinco minutos y medio de "Colours." El grupo es uno de los mejores de los que comandó Sanders, y cuenta con el vocalista Leon Thomas, el batería Billy Hart, Julius Watkins, James Spaulding, un Lonnie Liston Smith pre-funk, Richard Davis, Reggie Workman al bajo y Nathaniel Bettis en la percusión. "Creator" empieza con una cita de "A Love Supreme," un guiño a la continua influencia de Coltrane sobre Sanders. Pero también aparece algo más: el propio y profundo compromiso lírico de Sanders, y su ahora inherente conocimiento de las técnicas modales y de respiración orientales. Con su habilidad para utilizar la técnica del ostinato no estaba intentando celebrar las melodías mientras el resto interpretaba los solos, sino que en realidad era una forma de empujar la música inconteniblemente hacia adelante. Manteniendo una gama sonora limitada (más o menos durante los primeros ocho minutos), Sanders explora todos los colores alrededor de las llaves clave, construyendo poco a poco las dinámicas del tema mientras la banda compone los dos acordes en segundo plano con diversos grados de inventivos timbres. Cuando Thomas se une a los nueve minutos, el tema comienza a abrirse. Su "yodel" libera al mismo mientras la sección rítmica inventa el sonido a su alrededor. A los 18 minutos la canción explota, apresurándose en una búsqueda del silencio con un enfoque tan profundo como ruidoso. Sanders emplea técnicas de microfonía y sopla apuntando al cielo, y Thomas grita. Están abandonando completamente el mundo material. Cuando llegan al siguiente plano, libres de las limitaciones modales y de los intervalos, emerge una nueva especie de lirismo que no depende del tiempo, sino del ritmo, y Thomas y Sanders aparecen como nada más que dos improvisadores en un universo sonoro rítmico de dimensión universal. No hay forma de describir la emoción que se siente cuando termina la melodía, excepto que "Colors", con Ron Carter uniéndose a Workman en el bajo, era la única canción que sería capaz de seguir a la primera. No te lo podrás creer hasta que no escuches el disco."

-Por Thom Yurek para AllMusicGuide. Traducido por Frog2000 en facebook.

miércoles, 8 de abril de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 1 DE 5)

Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal nº 171 (1994). Traducida por Frog2000.

Si hay alguien relacionado con el medio del cómic que merezca ser catalogado como hombre del Renacimiento, ese es Clive Barker. Parece capaz de hacer de todo: es novelista, escritor de relatos, guionista de cine, dramaturgo, productor, director de películas y pintor. Y todo lo hace con brío, impulsado por una cantidad de energía aparentemente ilimitada. 

Barker empezó su carrera en su Inglaterra natal escribiendo teatro. Mientras que por lo general sus obras eran bien recibidas, no ganó demasiado dinero, tal y como evidencia el hecho de que durante toda esa época estuvo viviendo del subsidio de desempleo. Sin embargo, cuando empezó a ocuparse de los relatos de terror encontró un filón. Los contundentes y viscerales relatos de terror contenidos en los cinco tomos de Los Libros de Sangre hicieron que su público aullara pidiendo más material. El impacto de Barker fue tan inmediato y revolucionario que rápidamente se convirtió en uno de los escritores de terror más influyentes de las últimas dos décadas.

Al mismo tiempo que se hacía ferozmente con la atención del mundo literario, Barker también se posicionó para conquistar el mundo del cine. En 1987, el director de películas novato Barker creó Hellraiser con un modesto presupuesto de un millón de dólares. Era una de las películas de terror más estilizadas y originales de todos los tiempos. Hellraiser engendró dos secuelas, una serie de comic books y todo un cargamento de productos derivados. Además, su éxito le abrió las puertas para conseguir otros éxitos en el medio. Desde entonces 
Barker ha dirigido Nightbreed [Razas de Noche, 1990], donde adaptó su propia novela, y actualmente está filmando otra película. Como productor ha supervisado las adaptaciones de sus relatos y novelas en películas como Candyman [1990], Rawhead Rex [El Sacristán del Diablo, 1986] y la próxima "The Thief of Always", un musical animado inspirado por su exitoso libro para niños. (El multi-talentoso Barker rehusa ser etiquetado como escritor de terror. También ha escrito novelas de fantasía que han alcanzado buenas ventas.) 

Aficionado a los cómics desde siempre, Barker ha podido ver cómo Eclipse y Marvel adaptaban sus obras, e incluso ha presidido la creación del sello de Marvel, Razorline, un universo completo de superhéroes basados en sus conceptos. Aunque los títulos de Razorline no han tenido tanto éxito como esperaba Barker, al menos ha habido uno, Ectokid, lo suficientemente atractivo como para ser adaptado como programa de dibujos animados para la televisión de los sábados por la mañana y como vídeo-juego para ordenador, programado para hacer aparición en otoño del 95 y con la promesa de que revolucionará los límites de la experiencia como jugador. 

Y por si todo esto no fuese suficiente como para tener a una docena de personas trabajando, el año pasado, el protéico Barker ha celebrado la primera exposición de sus pinturas e ilustraciones. También ha tenido un gran éxito en este campo, vendiendo todo lo expuesto. Uno de los extraños lienzos de Barker adorna la portada de este mes.

Tuve que arreglármelas para localizar al frenéticamente ocupado Barker a principios de enero de 1994. A pesar de su temible reputación, conocí a una persona amistosa, ocurrente y sorprendentemente abierta a discutir cuáles han sido sus influencias, sus éxitos del pasado y lo que él cree que el futuro le depara en el campo de los cómics y el resto de medios en los que ha sido puntero hasta la fecha.
S.C. RINGGENBERG: Te has asociado con la industria del cine como guionista, productor y director. Además eres un escritor de terror y fantasía que vende bastante bien. Has escrito libros para niños y diseñado toda una línea de cómics para Marvel. En tu tiempo libre pintas... Lo que quiero saber es: ¿cómo haces para manejar toda esta carga de trabajo de forma escalonada?

CLIVE BARKER: Bueno, soy bastante ordenado y me gusta dividir cada labor en intervalos de tiempo para días determinados. Se trata de organizar bien tu tiempo. Suelo escribir las novelas desde por la mañana hasta la mitad de la tarde. A menos que sea importante, no suelo celebrar reuniones sobre películas hasta algún momento después de las tres o tres y media. Así que todo es una cuestión de disponer las cosas y organizarlas, poniéndolas en orden de prioridades, dándome cuenta de cuál de ellas reclama más atención. 

RINGGENBERG: ¿Ha habido algún día en el que solo hayas trabajado en una cosa? 

BARKER: Si, en este momento estoy volcado en la novela. Es lo que ocupa la mayor parte de mis días laborables. Hoy he estado sumergido en la novela desde las ocho y media de la mañana, y supongo que si no estuviese respondiendo a esta entrevista que estamos celebrando a las ocho de la tarde según mi franja horaria, probablemente seguiría en mi mesa trabajando hasta las nueve y media o diez. ¿Qué es lo que habría hecho hoy en otro momento que no estuviese tan ocupado con la novela? Contestar algunas llamadas de trabajo relacionadas con proyectos para próximas películas, quizá me pasaría una hora tratando sobre algunos aspectos de Candyman II o Hellraiser 4. Pero lo principal es la escritura diaria de la novela.
RINGGENBERG: ¿Tienes muchos empleados?

BARKER: ¡No sé si llamarlos empleados! [Risas] "Empleado" implica algún tipo de jerarquía, algo que no es del todo mi estilo. Suelo colaborar con una persona para las películas, su nombre es Anna Miller, básicamente es alguien ligado a Propaganda Pictures. En cuanto a los vídeo-juegos y los cómics, así como con todo lo que es merchandising, trabajo con Malcolm Smith, que es con quien has hablado para concertar esta entrevista. Es mi asociado. De nuevo, en absoluto forma parte de mi "equipo" como tal. Como Anna, también es un colega. Alguien que me aconseja y me echa una mano para planear las cosas y que además es una presencia considerablemente creativa. También colaboro con David Dodds, alguien con una visión general de todo. Es el tío que ha estado vigilando continuamente mis tratos de negocios, viajes, giras y todo ese tipo de cosas durante los últimos cuatro años, que en breve van a ser cinco. Así que es quien tiene el dedo sobre el botón para organizar las cosas. Esos son mis tres colegas principales. Además suelo colaborar estrechamente con un cierto número de personas en proyectos concretos. Obviamente, si estoy haciendo una película como productor ejecutivo, tendré compañeros de trabajo capaces de producir películas y también directores, escritores y demás. Si estoy trabajando en un libro, obviamente estaré en estrecho contacto con el editor y el diseñador de la portada y el resto. Por lo que cada proyecto individual incluye una serie de personas nuevas, aunque con algunos puedo mantener una relación más larga. Por ejemplo, con mi editor, Jane Johnson de Harper Collins, llevo trabajando desde hace varios años. En el terreno de las películas he trabajado con Pete Atkins, que escribió Hellraiser 2 y 3, y que actualmente se ha puesto con Hellraiser 4. Y también trabajo con Bob Keen, un chico de efectos especiales que ha colaborado en Hellraiser y Night Breed y Candyman. Siempre suelo colaborar con un montón de personas que forman parte del esquema de trabajo. 

RINGGENBERG: ¿Eres alguien "Incorporado"? ¿Eres como una corporación?

BARKER: Si, en realidad soy como muchas corporaciones. [Risas.] Pero tiendo a ser un poco ingenuo en cuanto a esas cosas, por eso tengo gran cantidad de contables y asesores tanto aquí como en Inglaterra que me empujan en la dirección correcta, que me dicen dónde he de firmar.
RIGGENBERG: ¿Has tenido alguna vez ayudantes para tus libros?

BARKER: No, nunca. Porque mi vida está compuesta de dos oficios, escribir y pintar. Soy un mono-maníaco. Tengo una visión propia que quiero poner por escrito y compartirla, e intento limitar diluirla todo lo posible. Siempre escucho el punto de vista del editor. Si él o ella creen que hay una parte del libro que tengo que revisar, cojo y lo hago. Si creo que no necesita arreglos, si sigo contento con esa parte, entonces tengo suerte de estar en una posición en la que puedo decir: "No, me gusta de esa forma. Dejemos que se edite tal cual." En cuanto a mis cuadros, cuando trato con mi galerista quizá me diga: "preferimos los cuadros rojos en lugar de los azules..." Pero puede que le conteste: "escucha, me apetece hacer cuadros azules." Así que de nuevo, acepto su consejo, pero creo que en lo que concierne a la pintura y a la escritura, siempre me parece que la gente es alcanzada o se ver impresionada por la inmediatez, por la potencia de lo que hago. Creo que cualquiera que interfiera con esa potencia, cualquiera que intente diluirla, no es bueno para la obra o para el público. En cuanto a otras áreas completamente apartadas de estas dos, las de las películas y los comic books, y la del merchandising, estoy extremadamente contento de poder trabajar con gente con ideas diferentes a las mías. En cuanto a los vídeo-juegos de ordenador, que son otro área en la que estoy investigando cada vez más con Malcolm, tengo muy poca experiencia. Me refiero a que soy un narrador y un creador de personajes, pero aquí también necesitas diseñadores del programa y de los gráficos para que hagan el trabajo con los ordenadores. Así que sueles terminar trabajando mano a mano con otra gente.
RINGGENBERG: Parece como si algunas cosas como los cómics o las películas requiriesen una colaboración más intensa.

BARKER: Absolutamente. La necesitan. Y eso también forma parte del placer de realizar obras en esos medios.

RINGGENBERG: ¿Dibujabas y escribías durante tu infancia?

BARKER: Si, lo que más me atraía era poder imaginar cosas. Hay mucha gente que me suele decir: "bueno, sueles hacer de todo... ¿por cuál te gustaría ser conocido?" Y yo les contesto "quiero ser conocido como un "imaginador". Quiero ser conocido como alguien cuyo trabajo es desarrollar cosas para el celuloide, para el lienzo, para la página, de una forma lo suficientemente poderosa que atraiga a la gente y que tal vez la deleite y la haga despertar y la enfurezca... La idea es la de hacer que tu obra sea imaginativa de la forma más potente posible. Desde muy al principio me di cuenta de que era capaz de hacerlo y divertirme mientras tanto, y así fue. Supongo que hacerlo te da como una especie de sensación de poder. Es algo que mis padres eran capaces de reconocer, aunque no les gustase necesariamente. 

RINGGENBERG: ¿Te animaron a que siguieras en el campo artístico?

BARKER: No es que lo hicieran activamente, pero creo que en cierto momento les hubiese gustado que fuese una cosa más académica. O un poco más académicamente "mainstream". Siempre he sido un buen estudiante, pero no siempre me ha gustado estudiar lo que me ponían enfrente.

RINGGENBERG: ¿Cómo era el entorno del que provienes? ¿Cómo era tu familia? 

BARKER: Una familia de clase media-baja de Liverpool. Cuando era niño mi padre trabajaba en los muelles. Poco después, mi madre estuvo trabajando en un colegio como enfermera. Mi hermano era Ingeniero de la Marina y ahora está en tierra y tiene familia. Tuve una infancia en Liverpool muy poco dramática, muy sencilla. Tenía padres (creo que es el caso de ambos) con una imaginación bastante potente. Pero provenían de una generación en la que el arte era visto como algo prácticamente indulgente, y en el fondo de su corazón probablemente también ellos lo pensaban. 
RINGGENBERG: ¿Y qué opinan del enorme éxito que has alcanzado?

BARKER: Les gusta el dinero.

RINGGENBERG: [Risas.] ¿Siguen vivos?

BARKER: Claro, por supuesto. Sanos y a salvo. Creo que a pesar de los terremotos, les gusta el hecho de que su chico viva en Beverly Hills. Es un tipo de mundo muy diferente. No se imaginaban que alguien de esta familia fuese a vivir de esta forma. En mi familia nunca les había interesado el arte.

RINGGENBERG: ¿Te los has llevado alguna vez a uno de tus estrenos?

BARKER: Oh, claro. hemos hecho cosas de ese estilo, e incluso estuvieron viviendo aquí durante un mes y viajaron a Hawái, cosas de esas. Estuvieron tumbados en la piscina y conocieron a la gente que suele pasar el rato conmigo. Les parece un poco raro que su hijo haya llegado a tener esta posición en la vida vendiendo al mundo esas imaginaciones tan extrañas. Me refiero a que les resultaría más fácil entenderlo si hubiese inventado una picana para el ganado mejorada. Creo que que he encontrado un nicho de mercado oscuro y quizá algo retorcido. Y ellos lo miran y piensan: "Chico, esto es una forma muy bizarra de ganarse unos pavos," y tienen toda la razón. Pero creo que también están orgullosos. Se dan cuenta de que cuando tenía en torno a los veinte hubo un montón de ocasiones en las que pensé que nunca encontraría público alguno para lo que estaba haciendo, y supongo que estaban preocupados por mí de una forma mucho más profunda de la que aparentaban en ese momento. 

RINGGENBERG: ¿Cuánto tiempo duró tu período de supervivencia?

BARKER: Publiqué mi primer libro cuando tenía 31 años.

RINGGENBERG: Que fue...

BARKER: "Libros de Sangre", el primer volumen. Durante mis veinte estuve en el paro, desempleado pero remunerado, en el sentido de que estaba escribiendo obras de teatro y pintando cuadros.
RINGGENBERG: ¿Te ganabas bien la vida?

BARKER: Bastante bien. Fue un período de diez años en los que no estuve mal. Sentía como si hubiese algo en mí que con el tiempo daría que hablar, y que cuando lo mostrase, me escucharían. Así que tuve una confianza tal vez irracional de que las cosas me terminarían saliendo bien. Esa confianza se produjo por dos motivos: uno, sabía que lo que estaba haciendo no era como lo que hace cualquier otra persona. Y dos, era lo único que podía hacer de todos modos [risas], por lo que también me hacía sentir seguro, estaba tan claro como el infierno que nunca sería un buen policía o un empleado de oficina.

RINGGENBERG: He leído que tienes algo de experiencia en teatro. Mencionaste que habías escrito algunas obras. ¿Se ha llegado a producir alguna?

BARKER: Claro, todas ellas. Pero se hicieron en el equivalente del off-off-off Broadway, por lo que nunca gané mucho dinero... en realidad, no es cierto. Me encargaron hacer tres obras de teatro para un teatro juvenil en Inglaterra y pasé una buena temporada haciéndolas, ganando además una modesta suma. Pero aparte de esa vez, también he estado escribiendo obras que me han pagado muy mal. Hay una que se llama "La historia del diablo", cuyo título lo dice todo. También hice una obra sobre Goya, que es uno de mis pintores favoritos. Hice otra titulada "Frankenstein In Love". Hice una llamada "Subtle Bodies" sobre un hotel que se convierte en un barco por la noche y se hunde. Otra sobre Till Eulenspiegel, el bufón holandés. A veces eran piezas surrealistas, otras oscuras, y me gusta pensar que eran tan estimulantes como controvertidas, lo que nunca hace daño. A los treinta resultaba bastante claro que no iba a hacer demasiado dinero con estas cosas. Nadie hace dinero en el teatro, aunque supongo que en el caso de Neil Simon...

RINGGENBERG: Andrew Lloyd Webber [risas.]

BARKER: Exáctamente.
RINGGENBERG: ¿Fue ese el motivo por el que te decantaste por la ficción?

BARKER: Bueno, lo hice porque había escrito estos relatos, cuatro o cinco de ellos, y mi agente en el teatro me dijo: "deberías enviárselos a alguien". Y se los envié a un editor que me dijo: "no", y luego otro que me dijo: "Sí, tráeme más." Pero no tenía más, así que empecé a escribir y esos relatos se convirtieron en "Libros de Sangre". Me quedé completamente anonado porque esas cosas encontraran tanto apoyo. Siempre había pensado que lo que hacía era demasiado extraño para los gustos de la gente y que nunca le interesaría a nadie. Me quedé maravillado. Aunque tengo bastante claro que nunca voy a producir algo que tenga el éxito de un Spielberg o un King, me gusta pensar que el público que tengo es fiel y que podré contar con él a lo largo de los años sin tener que debilitar o diluir lo que estoy tratando de poner en la página o en la pantalla o en el lienzo.

RINGGENBERG: ¿Cuándo empezaste a pintar? ¿Has vendido muchas pinturas?

BARKER: Llevo pintando imágenes desde que era un crío. Me refiero a que todo el mundo suele dibujar en su infancia. He vendido cuadros y he regalado un montón durante toda mi vida, pero no he empezado a trabajar con una galería hasta hace dos o tres años. Mi primera exposición ha sido en una fecha tan reciente como el pasado mes de marzo.

RINGGENBERG: ¿En la Bess Cutler?

BARKER: Si, ha sido la primera vez que he juntado un gran número de obras en una habitación y lo he llamado exposición.

RINGGERBERG: ¿Qué tipo de respuesta ha obtenido?

BARKER: Vendimos un montón de pinturas y dibujos. Los cuadros, como la ficción, son peculiaridades y expresiones de algo interno, si es que quieres llamarlo así, y eso es algo que no siempre tengo tiempo de comprender. Así que es maravilloso cuando acude la gente y me comenta: "no necesito que me des una explicación sobre el significado. Lo pillo. Lo he visto y lo he entendido. Y quiero tenerlo colgado en mi pared." Muchas de esas pinturas las tengo desde hace mucho tiempo, pero lo que ocurre es que el mismo hecho de que la gente las quiera, estimula mi deseo de hacer más. Así que el año pasado he estado pintando una buena cantidad de grandes lienzos. El año pasado fue el primero en el que empecé a trabajar con grandes lienzos.

RINGGENBERG: Por lo general, ¿cuánto tiempo estás pintando en un día?

BARKER: Al lo sumo tres horas por la noche. Pinto entre las siete y media y las diez y media. Me encantaría estar más tiempo, pero todo depende de las novelas que tengo que escribir y de las películas que tengo que hacer. Y por el momento, aunque no siempre sea así, la pintura se ha quedado en un segundo plano frente a lo demás, porque ha sido hace poco cuando me he dado cuenta de que existe un mercado para lo que suelo pintar.
RINGGENBERG: He podido ver algunos de tus bocetos de dibujo en una entrevista anterior, ¿abocetaste tú mismo tus ideas sobre los cenobitas?

BARKER: Todas las escribí primero en papel. El dibujo original de Pinhead está fechado en uno de los tomos titulados "Clive Barker Illustrated". No sé cuando era, pero me parece que es anterior a la película, y creo que también al libro, aunque no estoy seguro. Ahora estoy sentado aquí frente a Everville, que es la nueva novela, ante el borrador final, por lo que tengo pilas de mi segundo y tercer borrador a mi alrededor. Justo enfrente tengo dibujos que son pinturas que he abocetado sobre cómo debería ser el aspecto de los personajes. Así que constantemente estoy haciendo cosas por el estilo. Para mí forma parte de todo el proceso. Supongo que es como un proceso taquigráfico. Es una forma que tengo de dejar las cosas fijadas en mi mente y mantenerlas dentro hasta que pueda cogerlas cuando las necesite y pasarlas al papel. Lo mismo ocurre con las películas. Dibujo pequeños bocetos en los márgenes de las páginas... suelen ser ideas sin acabar, aunque se las puedo enseñar al tío de efectos especiales y decirle: "debería parecerse a esto". En ocasiones, como ocurrió en el caso de Pinhead, le enseñé un dibujo al chico de efectos especiales y le dije: "se debería parecer a esto", y así es como terminó teniendo esa apariencia. No siempre trabajo de esa forma, a veces puede haber limitaciones técnicas con el látex y las caras de los actores, hay cosas que se pueden hacer y otras que no, algunas veces hay limitaciones de presupuesto, otras ocurre que el encargado de efectos especiales dice: "sabes, podríamos hacerlo mucho mejor," y se le ocurre otra solución más adecuada. Pero sin duda, dibujar siempre ha sido una buena forma de tomar notas, de plasmar lo que he pensado.

(Continuará)

martes, 7 de abril de 2015

BRUTAL KNIGHTS - TOTAL REBELLION


Brutal Knights ‎- Total Rebellion
(P. Trash Records, 2009)

A1-Electronics
A2-Fight You In My Mind
A3-Gonna Stay In
A4-Shit Happens You Deal
B1-Total Rebellion
B2-Why The Beard
B3-We're Not Young
B4-Any Of Me

AQUI.

viernes, 3 de abril de 2015

VAUGHN BODÉ, por Frog2000

Contemplé por primera vez el arte de Vaughn Bodé en uno de los fascículos redistribuidos (quizá fuese una segunda edición) que conformaban la afamada Historia de los Comics de Toutain. La colección aparecía en el quiosco con una cadencia ideal, uno a la semana, por lo que su lectura me descubrió a buen ritmo, aunque sin saturarme, muchos mundos que están dentro de este y que me provocaron hondas frustraciones ante la enorme tarea que tenía ante mí: poder leer algún día todos esos tebeos y tiras de prensa que hasta ese momento habían permanecido ocultos ante mi ansiosa curiosidad. Afortunadamente, aunque no se podía conseguir ni un uno por ciento del material minuciosamente retratado en sus páginas, los editores habían tenido la pericia de incluir una separata central con lo más representativo de aquello a lo que hacían referencia en cada capítulo. Así es como juré amor eterno a gigantes de la talla de Bernard Krigstein y el resto de la plantilla de la EC mientras repasaba a Richard Corben, siempre de moda en las revistas de Josep Toutain, y descubría la soberbia serie "Polly and her Pals" de Cliff Sterrett... ¡cuánta sabiduría en tan poco espacio, qué festival de información codificada en forma de cómic pude absorber en tan poco tiempo! También fue allí, en la zona central del coleccionable, donde aparecieron un puñado de las historias firmadas por Vaughn Bodé que se centraban en la interminable guerra entre unos "reptiles" o "patos" y su némesis encarnada en el ejército de los "sapos". Las diatribas existenciales de estos animales antropomórficos militarizados eran en ocasiones amargas y crueles, otras tiernas. Bodé hacía sangre con la guerra de Vietnam y la política que se enfrentaba con el ciudadano de a pie de su país como si fuese su peor enemigo. Era la época de Nixon... el final del sueño progresista y el principio de la pesadilla neo-liberal que aún vivimos... pero estoy divagando. 

Muchas veces el contenido surrealista de Bodé suponía un juego lúdico con poco significado, pero muy bien dibujado, en el que tenías que meterte como entra uno en Krazy Kat, con los sentidos listos para el deleite, intentando dejar atrás vetustos conceptos relacionados con el mensaje, para disfrutar simplemente de la magia del artista. Y el dibujo... llevaba el estilo Disney y las influencias del primer comix hasta maravillosas cotas de economía en el trazo, un cruce inaudito entre el talento de los mejores autores de tiras de la prensa y el estilo sucio y desgastado de las primeras oleadas hippies. Podría apostar a que Vaughn Bodé es uno de los últimos autores verdaderamente undeground que continúa siendo tremendamente desconocido en nuestro país, y me atrevo porque no soy capaz de rastrear su influencia en ninguno de los autores actuales que tan bien han sabido forjar sus talentos en los mimbres del reciente pasado de la historieta. Luis Vigil se hacía eco del fallecimiento del autor en uno de los números de 1976 de la pionera revista Star, publicando además otro puñado de historietas del autor mucho antes de que la citada Historia con mayúscula de los tebeos de Toutain saliese a la luz. 








jueves, 2 de abril de 2015

ACTION SWINGERS - PEEL SESSIONS ´92

Action Swingers - Peel Sessions - 22/March/1992
Studio - Maida Vale 3

* You Want My Action
* Kicked In The Head
* Hot Rock Action
* Lexicon Devil

Bob Bert (Drums)
Colin Todd (Bass)
Bruce Bennett (Guitar)
Ned Hayden (Vocals, Guitar)

...shit sound, but...

AQUI.

NUEVA YORK EN EL DAREDEVIL DE FRANK MILLER

"Investigué mucho para hacer un buen trabajo. Si me pedían que dibujara una cascada, iba hasta una y la dibujaba. Esto es algo que a...