miércoles, 15 de abril de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 2 DE 5)


Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal 171 (1994). Traducida por Frog2000. Parte 1.

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RINGGENBERG: Hablemos sobre Pinhead, ya que parece ser uno de tus personajes más populares, ¿hubo algún evento único, alguna imagen o idea que fuese la que te inspiró su creación?

BARKER: No lo creo. Me han hecho esa pregunta las suficientes veces como para excavar en la memoria y pensar si fue así, y nunca he dado con una respuesta satisfactoria. Hay un elemento punk en él, otro sacerdotal, hay algo muy geométrico y serio en él, lo cuál creo que forma parte de su atractivo. Es alguien que definitivamente desprende una cualidad cool e individual que creo que el público encuentra aterradora e interesante. Pero más allá de todo esto, no creo que hubiese nada más en sus inicios. Es una colección de impulsos e instintos que te ofrece una imagen con la que piensas, "Chico, ¿no estaría bien que...?" 



RINGGENBERG: Ciertamente parece que es el más reconocible de todos los Cenobitas.

BARKER: Absolutamente. Ciertamente lo sabíamos, incluso en la primera película. Cuando Doug Bradley se puso el maquillaje y caminó por el escenario, sabíamos que teníamos algo notable entre manos. No creo que en ese momento supiésemos que teníamos algo que podría convertirse en un icono, no creo que nadie se imaginara algo así. De nuevo, he de decir que me quedé sorprendido (siempre es maravilloso que la gente te sorprenda de esa forma) cuando los fanas empezaron a decir: “¡nos encanta este tío! ¡queremos ponerlo en nuestras camisetas, queremos una figura de plástico de él, dejaremos que se meta en nuestros hogares, lo queremos en más películas!” Me sorprendió de la misma forma que le debió sorprender a Wes Craven que Krueger llegase a alcanzar un éxito similar. Probablemente Universal también se quedaría algo sorprendida cuando el monstruo de Frankenstein demostró tener tanto atractivo en los treinta. La audiencia te dice cosas. El público dice: "Nos gusta esto". Puede que no supieran articular cuáles eran los motivos de que les gustara, sino que simplemente decían: "Esto ha encontrado su espacio entre nosotros, y nos gusta." Y al final es el público el que te educa. 

RINGGENBERG: ¿Crees que el personaje de Candyman también será popular?

BARKER: No. Porque lo primero es que no hay tantas características distintivas y físicas en Candyman como las que hay en Pinhead. Claramente, Pinhead es mucho más monstruoso que Candyman. Candyman es un tío negro guapo e imponente, pero lo que ocurre es que tiene la tripa repleta de abejas. Pinhead ha sido reconfigurado, apenas es un ser humano, y creo que es eso lo que se requiere en monstruos que han alcanzado una especie de elemento iconográfico. Creo que Tony Todd es alguien increíble como Candyman, y creo que su interpretación es maravillosa, y las abejas también son maravillosas. Y también creo que todo funciona muy bien. Pero no me puedo imaginar a ningún otro personaje cuya imagen le preocupe tanto al público como el aspecto que tiene Pinhead. 



RINGGENBERG: He de decir que en cuanto a Candyman, hubo un momento en el que se abre la gabardina y se puede ver que su torso descompuesto está repleto de abejas que me dejó frito el cerebro. No creo que lo olvide.

BARKER: También creo que es una buena escena. Lo que ocurre es que cuando haces un dibujo de Pinhead sabes instantáneamente quién es él. Eso no lo puedes hacer con Candyman de una forma tan directa. Creo que una de las cosas que logran esa identificación icónica es esa forma tan sencilla de representarlo. Hay padres y madres orgullosos que me están constantemente enviando dibujos de sus hijos: “¡mi hijo ha dibujado a Pinhead! ¡Y aquí lo tienes!” Es bastante fácil de dibujar. Y creo que ese es un elemento muy importante del atractivo que tiene el personaje, que puede ser representado de forma muy sencilla.



RINGGENBERG: Creo que dicha cualidad está compartida con un montón de personajes verdaderamente buenos como Batman o Popeye, son reconocibles de forma instantánea. 

BARKER: Tienes razón. Y entonces esa es la búsqueda que hay que hacer, porque una vez que te das cuenta de eso inmediatamente quieres hacer otro más. Pero eso siempre es más difícil, porque estas cosas se presentan de repente y quizá yo haya podido hacerme con una de ellas, y puede que esa sea Pinhead. Pero no voy a contener la respiración mientras espero que surja otra. Si lo hace, será maravilloso, pero son como accidentes. Estoy seguro de que Jack Pierce, cuando estaba diseñando el maquillaje de Karloff, ni siquiera se le ocurrió que sesenta años después su imagen de esa ceja neandertal y los ojos hundido y los tornillos alrededor del cuello serían algo completamente reconocibles como el monstruo de Frankenstein. 

RINGGENBERG: ¿Has leído alguna vez eso de que Pierce creó la cabeza cuadrada por los cortes cuadrados que se les hace a los cráneos de los cadáveres?

BARKER: No lo sabía.



RINGGENBERG: Si. Soy un gran fan de Karloff y Frankenstein, así que busco cualquier cosa sobre ambos por pequeña que sea. Existe una justificación lógica para todo lo que hizo. 

BARKER: Y también para los tornillos, que son lo que permite que la electricidad discurra por su cuerpo.

RINGGENBERG: Cierto. Y le dio a Karloff la chaqueta con las mangas más cortas para que pareciese que sus brazos eran más largos. 

BARKER: Es verdad. Cuando miras la historia de los comic books o de los monstruos de las películas, por cada uno de ellos que funciona hay otros veinte que no lo hacen, veinte que se han quedado por el camino, que no han sido capaces de capturar la imaginación del público. Creo que hay algo casi mágico en la forma en la que el público te dice lo que quiere y cómo te enseñan lo que quieren. Uno de los desafíos constantes, particularmente cuando se llega a la zona de las secuelas, que es una área muy problemática, es no darles todo lo que quieren. Porque si les das demasiado, todas las cosas pueden caer en el sinsentido y puedes acabar con algo como Frankenstein Meets Abbott and Costello [Abbott y Costello contra los fantasmas, 1948]. Hay que intenar dejar lo suficientemente interesada a la audiencia y (es de esperar) ser capaz de poder continuar tomando decisiones creativas al mismo tiempo que haces algo que quieres hacer de una forma genuina. Pero no es algo que me interese hacer siempre. Constantemente estoy rechazando secuelas. Antes me has grabado diciendo “si no hubiese más películas de Hellraiser, no es algo que me hiciese demasiado infeliz”. Pero dado el hecho de que alguien es el poseedor de los derechos y que de todas formas se van a hacer más películas, creo que estoy obligado a verlas e intentar que se hagan bajo mi punto de vista y mejorarlas. 

RINGGENBERG: Bien, ¿cuánto control tienes sobre esa franquicia?

BARKER: Ninguno.

RINGGENBERG: ¿La vendiste por completo?

BARKER: ¡Absolutamente! Aquí tienes a un tío que nunca había hecho una película antes, diciéndole a alguien que le entregue un millón de dólares para poder hacer una película. Y ellos dijeron: “si, te daremos el millón de dólares, pero no confiamos en ti. Si, has vendido algunos libros, pero nunca habías hecho una película antes ni tienes ni siquiera un milímetro de película que enseñarnos. ¿Quieres nuestro millón de dólares? De acuerdo, bien, te lo daremos, pero nos quedaremos con todo. Obtendremos los derechos de todo.”



RINGGENBERG: ¿Y tienes derecho de royalties?

BARKER: No.

RINGGENBERG: De acuerdo…

BARKER: Firmé el jodido contrato. Pero el hecho es que todo el mundo hace algo parecido en algún momento. El problema es que yo lo hice, todo de forma inconsciente, por supuesto, con personajes que después han generado millones de dólares para algún otro.

RINGGENBERG: Ya veo… ¿y dirigir tu primera película te supuso un desafío intimidante?

BARKER: Creo que lo habría encontrado más intimidante si me hubiese dado cuenta de lo poco que sabía. Lo más maravilloso de no saber nada es que no te das cuenta. [Risas.] Yo pensaba de la siguiente forma: “Bueno, ¿sabes qué? Hagámoslo, porque ya me he relacionado antes con actores, he dirigido obras de teatro, conozco las películas de terror, sé lo que quiero y creo que sé cómo asustar al público. Veamos qué es lo que pasa.” Y estaba rodeado por gente verdaderamente buena, si hablamos en términos de equipo técnico y demás, eran una verdaderamente amigable panda de personas que quería ayudarme a superar ese período de aprendizaje. No fue mucho después, unos nueve meses más o menos, cuando la película ya había sido editada y estaba siendo bien recibida en América e Inglaterra y empezaba a serlo también en el resto del Mundo, cuando me di cuenta de las consecuencias de lo que había hecho. En aquel momento estaba encantado de haber tenido una oportunidad como esa. De nuevo, creo que fui extremadamente afortunado, porque, claro, firmé un contrato de mierda y todos los derechos se fueron a parar directamente para algún otro, pero tenía que hacer la película. yo era tremendamente ingenuo a la hora de rodar y hay un montón de cosas que cambiaría ahora, pero sin embargo es algo que hice en mi vida y de lo que estoy orgulloso.



RINGGENBERG: Creo que de alguna forma, tu inexperiencia fue uno de los motivos por los que la película fuese tan original. Creo que es uno de los filmes de terror más originales de los últimos treinta años.

BARKER: Bueno, muchas gracias. He de decirte que probablemente si hubiese sido un poco más auto-consciente no creo que hubiese sido demasiado bueno para la película. Creo que probablemente tengas razón. Seguramente fui y me dije: de acuerdo. Quiero hacerla de esta forma y realmente no me importa mucho cuáles son las reglas… En parte, cuando empezamos a enviar capturas del rodaje a las revistas americanas y empezaron a ver la película, la gente empezó a sentir que había algo muy interesante en ella. La gente que estaba en New World en aquella época, Bob Rehme, Steve White y David Saunders y el resto se acercaron a mitad del rodaje, me llevaron aparte y me dijeron: “Creemos que estás haciendo algo importante con esto, pero hay un par de cosas que vas a tener que cambiar. No puedes hacer que los villanos hablen demasiado.” Eso era algo que no me gustó nada, por supuesto, porque odio que aparezcan bromas en las películas de terror. El sexo formaba una parte importante de la narrativa, y Pinhead y Frank tenían algunas de las mejores frases. Pero ellos creían en la tradición de franquicias como Viernes 13, Alien y Halloween, donde el monstruo aparece y hace cosas terribles y luego se esfuma sin decir una palabra. Me dijeron: “tienes que hacer una película de este estilo”. Y les contesté: “Bueno, creo que os equivocáis. Tenéis razón si hablamos en términos de otros éxitos comerciales, pero en lo que a mí concierne os equivocáis con esta película. No tiene humor, eso significa que hay cierta pulsión sexual en ella, y no va a haber forma de que yo extirpe frases del diálogo de estos personajes.” Supongo que ellos me miraron y vieron a un británico obstinado y cabezón. “Dejémoslo a su aire. Tan sólo nos hemos gastado un millón de dólares de todas formas y está a mil millas de aquí. Que lo jodan.” Entonces revisaron la película de nuevo, y el “consejo” que me habían dado se les olvidó. Permitieron que la película apareciera tal y como era. Lo otro que quería decir sobre ella es que fue muy barata de realizar. Si hubiese costado dos veces más o, Dios me ayude, cinco veces más, entonces estoy seguro de que la habrían supervisado mucho más de crerca. Pero les supuso una inversión muy modesta. El mercado de vídeo estaba en pleno auge y las películas de terror estaban vendiéndose muy bien. Ahora me doy cuenta de que lo que ellos pensaban era: “Realmente no podemos perder dinero, porque si la vendemos en vídeo, funcionará muy bien.”  



RINGGENBERG: La explicación que has dado acerca del nulo control que tienes sobre los personajes, de alguna forma me desvela el motivo de que las secuelas tuviesen menos éxito. Algo que quería apuntar es la forma en que diseñaste a Pinhead en la primera película hasta conseguir un personaje increíble, y luego en la secuela el psiquiatra fue capaz de deshacerse de esto con una facilidad ridícula.

BARKER: Si, por supuesto, aunque se deshizo de todo lo que dispuse con mucha menos facilidad de la que la MPAA [Motion Picture Association of America] tardó en encargarse del producto. Creo que parte del problema que tienen las secuelas es que tienen que presentar algo nuevo al público, aunque no demasiado. Conseguir llegar a un equilibrio entre presentar algo fresco y al mismo tiempo no alienar al público de siempre es algo difícil de llevar a cabo, y se suele fallar en conseguirlo en lugar de acertar. Ninguna de las secuelas de Tiburon era muy buena. Ni tampoco las de El Exorcista eran terriblemente buenas. Ni las de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street eran tan buenas como las originales en ninguno de los dos casos. Tienes que conseguir a un grupo de gente con talento y que trabaje duro para hacer buenas películas. Nadie entra en el inflexible negocio del cine diciendo, “no me importa una mierda”. Todos intentan hacer una buena película. Pero hacer una buena secuela es condenadamente difícil. Incluso aunque colabores con gente verdaderamente creativa, como la gente que tiene Lucas. Lucas difícilmente ha añadido algo al mito de Indiana Jones después del primer filme. Si, enseñó como Indiana conseguía su látigo, pero tampoco es tan importante. Básicamente hizo la misma película revisada. ¿Qué se puede opinar de la más suave Star Wars 3? Es como otra Estrella de la Muerte más.



RIGGENBERG: Si, creo que es muy poco convincente. 

BARKER: Supone todo un problema. Creo que en la historia del cine de terror existen un par de excepciones que son extraordinarias, y una de ellas bien podría ser La Novia de Frankenstein [The bride of Frankenstein, 1935], que es mi película de terror favorita de todos los tiempos. Es un film extraordinario y lo sigue siendo tanto como cuando se estrenó. Es una obra magnífica.

RINGGENBERG: Si, creo que es… ¿me atreveré a decirlo? Mejor que la original. 

BARKER: Oh, claro que lo es. Tiene más matices y es más divertida. Más oscura y perversa. Tiene más movimiento… es una película magnífica. 



PULP SANGRIENTO

BARKER: Todas mis películas se originan a partir de las novelas. Candyman era un relato corto. Hellraiser era una novela. El Señor de las Ilusiones, que es una película con la que he empezado este verano, empezó siendo una historia corta. Estamos haciendo una serie de TV que se llama Weaveworld, una novela larga que probablemente se convertirá en ocho horas de televisión. Pero siempre tienes que volver a los libros. Creo que estar aquí en Hollywood supone un problema muy interesante, porque la gente tiene una ceguera voluntaria ante su necesidad de literatura a la hora de crear cine. La Lista de Schindler era un libro antes que una película. Parque Jurásico fue un libro antes que una película y así podríamos seguir y seguir. La palabra precede a la imagen, sea dicha imagen para la pantalla grande o la pequeña, es así una y otra vez. Creo que es muy importante pensar en los libros como si fuesen el primer borrador para la pantalla. Hay cosas contenidas en The Forbbiden, que es una historia [adaptada como Candyman], que no se han hecho en la película: notas de adorno, cosas más naif y algunos puntos de vista diferentes que puede que sólo lleguen a existir en la página. Soy un gran fan del cine. Es un medio maravilloso en el que trabajar, y es una forma asombrosa de entrar en contacto con ideas de un gran número de personas. Y soy un gran fan de las películas. Pero nunca serán tan importante en mi vida como lo son los libros. Cuanto más tiempo llevo en la ciudad, más me doy cuenta de lo mucho que valoro mis raíces literarias. No sólo hablo de dichas raíces como escritor, sino también como lector. 

(Continuará)