lunes, 24 de octubre de 2011

Conversaciones en The Comics Journal 300: Howard Chaykin & Ho Che Anderson 1 (de 3)


Conversaciones en The Comics Journal 300: Howard Chaykin & Ho Che Anderson 1 (de 3) Por Gary Groth, 2009. Traducido por Frog2000.

Empecé a trabajar con Ho Che Anderson cuando respondió a una llamada que le hizo Fantagraphics con la intención de editar cómics eróticos. El resultado fue una serie de cinco números que más tarde fue recopilada en formato novela gráfica con el nombre de “I Want To be Your Dog”. Después Ho se lanzó a crear una biografía en cómic de Martin Luther King que originalmente se publicó en tres volúmenes y que más tarde se recopiló en un enorme tomo único en 2005. También publicó en el sello de corta vida de DC, Milestone Comics, en los 90, donde guionizó y dibujó “Wise Son”. “Hoods in Love” (editado por Fantagraphics en 1995) es una recopilación de historias cortas urbanas de género negro. Además de su trabajo en el campo de los cómics, Anderson también ha tenido éxito en la ilustración comercial y como director de cine aficionado.

A lo largo del tiempo que he trabajado con Ho, a menudo hemos hablado sobre varios dibujantes y en lo alto de su panteón Ho siempre ha sentado a Howard Chaykin. No importaba cuánto lo intentara yo, pero no pude disuadirle para que cambiase de idea, así que cuando llegó el momento de pensar en juntar a compañeros generacionales para este número pensé, ¿quién sería mejor para hablar que un artista al que le encanta hablar sobre sí mismo?


Puedo permitirme el lujo de decir ese tipo de cosas sobre Howard porque nos conocemos desde que yo era adolescente, lo suficientemente bien como para hablar mal uno del otro – y además, Howard sabe que todo lo que comento es cierto. Chaykin es un artista interesante (no muy diferente a uno de sus mentores, Gil Kane): fue uno de los Jóvenes Rebeldes de los setenta (junto a Bernie Wrightson, Mike Kaluta, Barry Windsor-Smith, Walt Simonson), muy inteligente y lo suficientemente atrevido como para asentarse confortablemente en la rutina creativa de los cómics mainstream, pero también lo suficientemente burgués como para guionizar y dibujar mientrs se encontraba instalado en un buhardilla, así que se encontraba a horcajadas de ambas posiciones, o lo que es lo mismo, combinó las metáforas propias del cómic mainstream y la irreverencia de lo alternativo con un estilo visual que era más sofisticado que el del cómic para el público general y menos peculiar que el que tenían los artistas alternativos. Nunca fue un artista de lo super-heróico, así que fue gravitando en torno a varios géneros, de forma más profunda alrededor de la ciencia-ficción y el policiaco, y liberándose del eje Marvel-DC al comenzar a trabajar para la revista de cómic de acertado aunque poco atractivo título Star*Reach, de Mike Friedrich, con la serie Cody Starbuck. Y también para el empresario Byron Preiss con una adaptación del relato de Alfred Bester “The Stars My Destination” y una novela gráfica original escrita por Samuel Delaney, “Empire”, justo antes de desatar todo su armamento durante los ochenta en American Flagg!, que fue una gran influencia para Ho Che Anderson.

Ni que decir tiene que ambos autores empezaron a charlar de inmediato y tan sólo tuve que sentarme y escuchar.

— Gary Groth

Entrevista transcrita por Gavin Lees y Matt Click.


Ho Che Anderson: Has sido uno de mis grandes héroes durante largo tiempo. Siento como si tuviese que citar American Flagg!, en el que uno de tus personajes reverencia a Flagg como héroe durante mucho tiempo y cuando se reúne con él teme que vaya a ser un gilipollas y se queda aterrado. Y yo también me encuentro algo asustado de que ocurra lo mismo, ya que llevo idolatrándote desde hace mucho tiempo.

Howard Chaykin: El hecho es que realmente tengo gran fe en el síndrome de los pies de barro. Soy un gilipollas, pero no soy un canalla y es mejor ser un gilipollas que un canalla.

Anderson: ¿Y cómo distingues entre ambos?

Chaykin: Si llamas canalla a un canalla, actuará de forma nerviosa y puede que actúe de forma desagradable. Si le llamas gilipollas a un gilipollas, lo encajará con entusiasmo. Es como una insignia honorífica. Claramente, [Gary] Groth es un gilipollas… la mayoría de la gente del cómic lo es. En los cómics, frecuentemente los más canallas son los guionistas. Ho, es posible que todo esto lo estés viendo desde la barrera, ya que eres canadiense.

Anderson: No, yo también soy bastante gilipollas.

Chaykin: La fama que tengo en el campo de los cómics está sesgada y es extraña. Tengo la fama de ser un egomaníaco ( al igual que mi mentor, Gil Kane). Lo que nadie entiende de Gil, a pesar de ser hiper-crítico, era que nunca acusó a nadie de nada con una declaración del tipo: “por supuesto, yo lo hago mejor”. Nada parecido estuvo nunca implícito en ninguna de sus declaraciones. Al menos fue tan crítico consigo mismo como lo era con cualquiera. Se fue a la tumba sin comprender que había dejado atrás sus propias influencias.

Anderson: Yo odio a todos y a todo, con algunas excepciones específicas, y estoy en el mismo punto. Soy extremadamente auto-crítico, con una hostilidad y una relación sanguínea que ralla en lo egomaníaco. Me siento cómodo en mi propia insignificancia. Creo que es una actitud bastante saludable.


Chaykin: Yo me considero el menos dotado y con menos talento de toda mi generación. Soy alguien que trabaja duro y asume una carga extra de trabajo, y no sé tú, Ho, pero parece que a la hora de hacer tu obra tengas que trabajar muy duro para conseguir el resultado que puede verse en papel. No parece como si tuviésemos un don natural. ¿Es eso algo justo?

Anderson: Por supuesto que es algo justo. No me creo que nadie posea un don natural. Creo que la gente puede tener ciertas cualidades, y siempre he pensado que si las aplicas esforzándote lo suficiente... Nunca he creído que el dibujo fuese una especie de regalo de dios, siempre he pensado que cualquiera podría aprender cómo hacer las cosas, siempre y cuando esté dispuesto a sentarse y gastar el tiempo suficiente en la mesa de dibujo.

Chaykin: Creo que estás en lo cierto. Algo que siempre he dicho (paso más tiempo educando que educándome) es que el dibujo es una habilidad aprendida. También creo que hay personas, por ejemplo Bernie Wrightson, que están profundamente dotados para ello. En su trabajo había una naturalidad que yo envidiaba enormemente. En retrospectiva me alegro de no haber tenido el mismo talento, porque hasta cierto punto, lo que fuese que lo convirtiera en una potencia natural hace 25 ó 30 años, se ha ido, era un aspecto de su juventud comparable al que tiene un atleta. Considerandolo, me alegro de tener que haber aprendido todo de nuevo y de tener que volver a enseñarme a mí mismo cada cinco jodidos años.

Anderson: Bueno, eso es algo muy interesante, ya que ¿qué cantidad de esfuerzo tuviste que realizar después de irte a la TV durante tanto tiempo? Recuerdo que te tomaste un pequeño descanso entre Black Kiss y Midnight Men...


Chaykin: Estuve trabajando en televisión.

Anderson: Claro, estuviste trabajando en televisión y luego regresaste y parecía que tu trabajo era bastante más poderoso, y más tarde parece que te tomaste otro descanso entre “Power and Glory” y “Mighty Love”.

Chaykin: Hice “Power and Glory” a la vez que trabajaba para las series de televisión, algo que resultó ser una decisión desastrosa.

Anderson: ¿Cómo pudiste hacer ambas cosas?

Chaykin: No tengo ni idea. No estaba bien de la cabeza. Era el número dos de una serie de TV. La Televisión requiere un proceso que consume energía y tiempo. Se trabaja ochenta horas semanales y los tíos con los que lo hice están entre los mejores que he conocido nunca. Era un entorno extremadamente saludable y seguro en el que trabajar. No es que estuviésemos trabajando en algo muy importante, pero existía un respeto mutuo. Teníamos una buena atmósfera de trabajo.

Esto significa que cada diez días tomaba un avión para Vancouver, reescríbia el material de los escritores “freelance”, escribía el mío, participaba en reuniones sobre los guiones y las historias. Literalmente estabas ocupado durante doce horas al día, además de los deberes que te llevabas a casa. Y al mismo tiempo me encontraba guionizando y dibujando una serie de cuatro números.

Durante cuatro años tuve una relación con la mujer con la que ahora estoy casado y no la pude ver durante un año. Fue una lección que debería haber aprendido antes, cuando hice American Flagg!: una relación es prioridad. Por eso no hice más cómics durante aquella época, excepto como guionista, o como co-guionista, hasta que fui despedido de mi último trabajo en TV.

Anderson: Qué interesante. Y realmente ¿cuando trabajabas en “Power and Glory”? ¿A mitad de la noche?

Chaykin: Realmente era a primera hora de la mañana. Puede que me levantase a las cuatro de la mañana para hacer algunas páginas. Ya que yo era el número dos (pero en el trabajo anterior a mi siguiente trabajo era el número uno), con un poderoso número uno por encima mío, tenía poca capacidad de maniobra. Estaba con el cerebro desconectado por completo. Estuve durmiendo cuatro horas diarias durante unos seis meses.

Anderson: ¿Y cuánto tiempo te lleva ahora acabar una página?


Chaykin: Bueno, en la actualidad hago unas 25 ó 30 páginas al mes.

Anderson: Por cierto, eso es una locura.

Chaykin: Recuerda que no trabajo en solitario, tengo un asistente. Pero te darás cuenta de que mi material tiene un aspecto consistente, lo que que significa que tengo un intercambio de funciones y pareceres con mi asistente. Aprendí mucho de una conversación que tuve (hace cerca de 30 años) con Milton Caniff y Noel Sickles...

Anderson: Ah, uno de mis favoritos ¡Milton Caniff!

Chaykin: …que trató sobre cómo trabajar con asistentes. Pero en aquella época, “Power and Glory” fueron números de 28 páginas, ¿no es así? Sí, creo que sí. Conseguía hacer (cuando me ponía con el dibujo) una página diaria, antes de irme a realizar mi trabajo en televisión.

Anderson: Eso es algo jodido, tío.

Chaykin: ¡Claro, es una mierda! [Risas.] Me jodió el cuerpo, jodió mi relación. ¿Tú estás casado?

Anderson: Uhh, no del todo.

Chaykin: [Risas.] ¿Tienes una relación?

Anderson: Claro, pero aún no nos hemos casado.

Chaykin: OK, pero ¿sabes lo que intento decirte?

Anderson: Oh, claro, por supuesto.

Chaykin: ¡Tienes que hacerlo! Fue una dura lección que aprendí y que nunca he vuelto a hacer. No fue hasta que me despidieron de mi anterior trabajo en televisión y pensé que iba a estar en el paro durante un par de meses que decidí a hacer comics de nuevo. Y entonces, finalmente, decidí que no quería volver a la televisión.

Hablando de esa relación, las últimas seis semanas de mi carrera en TV estuve viviendo en Toronto, trabajando en una serie de TV que estaban rodando allí, y ya había dejado atrás la primera parte de mi carrera profesional en televisión, como ya he comentado, estuve en uno de los entornos más saludables que nunca haya conocido, pero la segunda parte de mi estancia en TV fue en uno de los entornos más hostiles y tóxicos en los que haya estado nunca. Las últimas seis semanas de mi carrera fueron en Toronto, en Sutton, y pasé por un infierno en vida por culpa de alguien que me gustaría que fuese violado hasta la muerte en prisión.

Anderson: De acuerdo. Por otro lado, eso es algo encantador.

Chaykin: Lo comento con mucho amor y espiritualidad.

Anderson: Bueno, puedo decir que lo estoy sintiendo a través de la conexión telefónica.


Chaykin: Era una persona verdaderamente horrible. Cuando me despidieron fue casi un alivio. La forma en que funciona la televisión es que los trabajos deben estar disponibles en junio y luego, de nuevo, en noviembre. En mayo y junio contratan a los chicos para la nueva temporada, y después en noviembre contratan a los chicos que reemplazaran a los que jodieron a los que contrataron en junio. Así funciona.

Anderson: Déjame hacerte una pregunta, Howard. Siempre he sentido curiosidad sobre algo que puede encontrarse en tus obras. Es algo de lo que me he dado cuenta, y más específicamente en las mini-series que has hecho a lo largo de estos años. Muchas veces el primer número y el segundo son increíbles (el dibujo despunta absolutamente), y después, hacia el final, parece como si te hubieses agotado.

Chaykin: ¿Es eso cierto?

Anderson: Es lo que me parece a mí. Más específicamente hablo de Black Kiss.

Chaykin: Estoy de acuerdo, definitivamente es cierto en Black Kiss. Por supuesto.

Anderson: O incluso en Blackhawk, que probablemente es, cercano a Time2, el trabajo tuyo que más me gusta. Los primeros números eran absolutamente preciosos y el tercero también era magnífico, pero si echas un vistazo al primero y lo comparas con el tercero, es un poco, buf.

Chaykin: Creo que con Black Kiss estás en lo cierto. No puedo hablar de Blackhawk ya que no lo he revisado desde hace mucho tiempo, pero me avergüenzo de que me hayas disparado este tiro. [Risas.] Lo digo en serio, es algo que me fastidia, porque siempre he sentido como si tuviese que ser consistente para poder mantener mi carrera. De lo contrario sabrían que soy un impostor y me arrojarían a la basura.

Anderson: ¿También tienes el síndrome del impostor?

Chaykin: Absolutamente. Por ejemplo, ahora mismo estoy trabajando en una mini-serie para Marvel, reviviendo a un personaje que hice a los 20 años, y he tomado el compromiso de mantener el mismo nivel de entusiasmo a lo largo de toda la serie. Durante el último par de años he hecho alguna mini para Marvel: por ejemplo “War Is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle”, con Garth Ennis...

Anderson: Por cierto, era muy hermosa.


Chaykin: … y creo que he conseguido resolver cualquier problema que creas que has detectado a la hora de mantener el mismo nivel de entusiasmo desde el principio hasta el final. Pienso lo mismo de la serie “City of Tomorrow” y también del material que hice en “Challengers of the Unknown”.

Anderson: Claro, los Challengers eran magníficos.

Chaykin: Lo acepto en Black Kiss; pero no puedo hablar de Blackhawk, no sé.

Anderson: ¿Y que ocurrió en Black Kiss?

Chaykin: Es duro contestar una respuesta adecuada a eso sin hablar de mi estado físico y mental de aquel momento. Tenía una gran cantidad de trastornos emocionales, y Black Kiss coincidió con el comienzo de un cambio en mi vida muy intenso y profundo, que duró un período de dos años y medio y que finalmente me condujo a quien soy actualmente.

Bebí más de lo que debería, hice cosas que iban en contra de mi persona, (Dios, caí tan bajo), y definitivamente me limpié y convertí en una persona sobria un par de años más tarde. Las personas como yo, que toman drogas y beben en exceso, y a los que me refiero como “entusiastas que se recrean en las drogas”...

Anderson: Yo también he tenido alguna experiencia con lo mismo.

Chaykin: …a menudo nos encontramos en una posición en la que tenemos un trabajo adicional, porque mantener la vida que uno lleva cuando está jodido se convierte en otro trabajo. Así que yo tenía tres trabajos: mi trabajo diario, mi vida personal, y mi vida como drogadicto.

Definitivamente, mi trabajo se resintió por ello y el gran cambio que tuve se produjo una vez fui despedido de mi trabajo en TV, porque antes de eso tenía la idea retentiva anal de que sabía hacia donde iba a llegar antes de llegar allí.

Lo que ocurrió (y no fui consciente hasta que pasó un año) fue que desarrollé una forma mucho más confortable de improvisación. La mayor parte de mi vida anterior a estar sobrio estaba definida por un perfeccionismo con el que me engañaba a mí mismo. Ya sabes, “Si no puedo alcanzar la perfección, ¿cuál es el punto en el que más me aproximo?” Es una gran excusa para nosotros, los hijoputas perezosos. Ya no soy ese tipo de perfeccionista.


Anderson: Me parece raro que digas de ti mismo que eres perezoso, y ya lo he visto en otras entrevistas tuyas, pero me resulta extraño… ya que has hablado de que te levantabas a las cuatro de la mañana para finalizar una página, mientras también escribías para un programa de TV. Realmente, ¿cómo puedes decir que eres alguien perezoso? No parece que las dos cosas coincidan.

Chaykin: Esa es mi madre hablándome desde más allá de la tumba, porque de niño siempre fui un vago, y sé que ya no lo soy, pero aún me sigo pateando el culo con todas esas viejas mierdas. Mira, estoy lejos de ser un milagro de salud mental. Una de las personas más lúcidas del negocio del comic-book me dijo una vez que él era el hombre más sano que conocía y me caí de culo debido a todo lo que se estaba auto-engañando.

Soy un tío bastante estable. Un montón tiene que ver con el hecho de que he desarrollado un arsenal de herramientas que me hacen posible seguir funcionando. Uno de los clichés e imágenes más habituales del mundo en el que vivo es que la gente como yo no venimos equipados desde el nacimiento con una caja de herramientas y un manual de instrucciones que la gente normal sí que posee, y hasta cierto punto, es cierto.

La vida que vivo ahora se basa en el aprendizaje de cómo comportarme de una forma que sea aceptable para la sociedad en general. Estuve durante más o menos 25 años colgado durante todo el tiempo, pero pasé una buena época. Veinte de aquellos años fueron divertidos y cinco de ellos fueron un poco problemáticos. De lo que estamos hablando aquí es de tener una mayor conciencia de uno mismo y de ser sincero, reconociendo que no soy nadie que tenga nada que decir sobre la salud mental o el estado emocional de nadie, excepto si elijo hacerlo. ¿Tiene todo esto algún sentido?

Anderson: Claro, para mí tiene sentido. En realidad me identifico con un 99 por ciento de lo que acabas de decir.

Chaykin: ¿En qué lugar de Toronto vives?

Anderson: Parkdale, ¿lo conoces?

Chaykin: Vagamente, tengo una idea general de dónde está.

Anderson: Claro, está cerca del lago.

Chaykin: Sí, es un área agradable.


Anderson: Bueno, lo que realmente me gusta es aprender. Hace dos años hiciste una entrevista en Comic Book Artist. Hablabas de que Time2 era una especie de relato autobiográfico que, si ahora miro hacia atrás, tiene perfecto sentido. Me preguntaba si podrías hablar un poco más sobre ello.

Chaykin: Soy un hijo Judío de una familia del Frente Popular. A diferencia de muchos de mis correligionarios, nunca he tenido ese tipo de relación de co-dependencia con mi madre que se suponía que debía tener. Soy un huérfano feliz. Soy ilegítimo, algo de lo que me enteré hará ahora unos 10 años; el hombre que pensé que era mi padre no lo era.

Anderson: Sí, lo leí en la entrevista.

Chaykin: Con frecuencia he hablado con grupos de apoyo de drogadictos y alcohólicos, y he descrito mi infancia como una típica judía pero con una sensibilidad muy italiana. Me mantengo en lo siguiente: hubo mucha violencia y mucha rabia en mi vida. El material de Time2 fue una oportunidad de poder encontrar una metafórica toma del mundo en el que crecí.

Esta mañana he estado desayunando con un montón de colegas que nacieron y se han criado en California, y le dije a un chaval que era de Brooklyn como yo, que todos los de California parecían fabulosamente ricos, mientras que yo había crecido en una fotografía de Weegee.

Anderson: Mierda.

Chaykin: Time2 es una fantasía de infancia. Vi un montón de todo esto desde la perspectiva de un niño. Ya sabes, crecí rodeado de “hipsters” de pantalón ancho y con zapatos con suela de crepé, los amigos de mis padres y los hijos de los amigos de mis padres. Symphony Sid, las cosas bebop de la radio, la cultura Judía del Lower-East Side.

Mis abuelos eran vendedores ambulantes y mis padres se estaban pelando constantemente e insultándose uno al otro. Por lo tanto, Time2 fue la única manera que pude encontrar de poderme vengar cómodamente de aquellas personas y de toda la mierda a la que estuve sometido por mi familia. Es el único trabajo mío que tengo en casa siempre, estoy muy orgulloso de él.

Anderson: Bueno, deberías estarlo, es un buen material. ¿Y qué ocurrirá, veremos un tercer tomo?

Chaykin: No lo sé, ciertamente espero que sea así porque me encantaría hacerlo.

Anderson: ¿Y entonces por qué simplemente no lo haces?

Chaykin: Es algo que mi abogado y yo hemos hablado largo y tendido, pero a lo mejor... ¿quién sabe?


Gary Groth: ¿Por qué has tenido que hablar con tu abogado para poder hacerlo?

Chaykin: Porque básicamente hay un problema de derechos. Ese es el motivo.

Anderson: ¿No posees los derechos?

Chaykin: Esa es una respuesta compleja a una pregunta compleja.


(Continuará)

3 comentarios:

Malcolm Sumista dijo...

Chaykin acapara la charla (espero q Groth lo remedie), pero es muy interesante.
Mil gracias por traerla, Frog

frog2000 dijo...

Es que la charla está sacada del último Journal, en el que varios autores hacían de entrevistadores y otros tantos de entrevistados. Groth hacía de moderador.
Gracias por visitar el blog, saludos!!

Agu Ariza dijo...

Gracias! Eres un crack!
Me encanta Chaykin como autor, y porque siempre da esa sensación de no tener pelso en la lengua y decir las cosas como son, sin toda esa teatralidad, falsedad, que le dan otros al negocio, la profesión. Bueno.. él hace su propio teatro, pero suena (me) sincero, honesto.