martes, 23 de febrero de 2016

ENTREVISTA CON TERRY ZWIGOFF EN THE COMICS JOURNAL (PARTE 1 DE 8)

Entrevista con Terry Zwigoff en The Comics Journal nº 179 (1995). Traducida por Frog2000.

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A pesar de la reciente ovación que el mainstream ha propiciado al documental CRUMB de Terry Zwigoff, el director se encuentra legítimamente enraizado en el underground. Zwigoff lleva trabajando con Robert Crumb desde hace 25 años, incluyendo la época que se pasó tocando con The Cheap Suit Serenaders, la columna y fotografías para la revista Weirdo, y su escritura del guión de una película (titulada The New Girlfriend) junto a Crumb, basada en una de las historias más famosas del dibujante (White Man Meets Bigfoot, Whiteman conoce a los Bigfoot, 1970). Su labor en su propio cómic auto-editado titulado Funny Animals enarbolaba el mismo humor que los críticos y el público han podido detectar en CRUMB. Robert Crumb estuvo de acuerdo en contribuir a dicho cómic, pero de acuerdo con Zwigoff, ridiculizó todo el concepto en cuanto le comentó: "Buf, entonces ese es el tipo de cómic con animales que te gustaría hacer". 

Crumb es la tercera gran obra de Zwigoff como director de documentales. Su primera película, Louie Bluie, que trataba sobre el músico de blues Howard Armstrong, se rodó en 1985. Los siguientes proyectos del director fueron desplomándose antes de llegar a estar terminados: como ocurrió con New Girlfriend, mencionada antes, y A Family Named Zoe, sobre la historia de la música hawaiana. 

La perseverancia de Zwigoff para intentar completar Crumb se ha convertido en parte de la leyenda de la película. En un principio, el protagonista del filme fue muy reacio a aceptar participar en el proyecto, y solo consintió cuando su madre y sus hermanos también accedieron a ser filmados. En el mejor de los casos, la financiación de la película era irregular, en parte por culpa de la insistencia del director en tratar a Crumb como un artista en el sentido más amplio de la palabra y conseguir expandir el alcance de su película hasta llegar a incluir a la propia familia de Crumb (en particular a su hermano mayor Charles, con quien Zwigoff declaró tener bastante afinidad.) Ciertas dolencias que le debilitaron y el tanteo para rodar otro documental que le podía quitar tiempo (y que Zwigoff veía como un importante mercado potencial, la BBC), además del rodaje y la edición a lo largo de nueve años fueron otros dos posibles obstáculos antes de poder ver finalizado el documental.

La película terminada, que ha gozado de una carrera plagada de éxitos gracias al impulso conseguido al ser proyectada en varios festivales de cine, ha supuesto todo un triunfo para Zwigoff. Durante la celebración de la siguiente entrevista, conducida por Gary Groth a finales de junio de 1995, Zwigoff a veces pierde el hilo al recibir algunas llamadas de Crumb y de otras personas que le proponen futuros trabajos. Al hablar con Zwigoff te puedes hacer una idea de cómo puede ser su relación con Crumb: los dos hombres suenan de forma muy similar, desde la cadencia de su charla hasta la notable sinceridad con la que afrontan las preguntas.

El Journal quiere darle las gracias a Terry Zwigoff por haber accedido a prestar parte de su tiempo para charlar con la revista y reexaminar la transcripción en pos de una mayor claridad.
INMERSIÓN

Gary Groth: ¿Ya te has cansado de tener que hablar sobre Crumb?

Terry Zwigoff: ¡Has acertado a la primera! [Se ríe.] Después de esto no quiero volver a ver a ese tío de nuevo.

Groth: Bueno, probablemente ya habrás visto demasiadas cosas de su vida.

Zwigoff: Claro... llevo sumergido durante tanto tiempo en la vida de esa familia que, tío, me parece un alivio que todo se haya terminado. Al menos en lo que se refiere a la filmación, pero ahora parece que las conversaciones sobre la película no se van a acabar nunca.

Groth: Probablemente todo se acabe en un mes y medio.

Zwigoff: Eso espero. Espero que ocurra en algún momento.

Groth: América descubrirá alguna otra cosa.

Zwigoff: Espero que se fijen en otros temas.

Groth: ¿Ha tenido mucho éxito la película?

Zwigoff: ¿Económico?

Groth: Me refiero a cuánta gente ha ido a verla, que es lo que supongo que le hará alcanzar el éxito económico.
Zwigoff: Hemos conseguido que la vean un millón y medio de espectadores, y se ha estado proyectando durante nueve semanas [desde el 24 de junio de 1995] en un puñado de cines, así que para ser una película artie creo ha funcionado muy bien. Me parece que ha recaudado cerca de tres millones de dólares, que es una buena cantidad. Por lo general, Sony distribuye películas artísticas de primera fila, filmes extranjeros que han ganado premios de la Academia. Burnt By the Sun [Quemado por el sol, 1994] podría ser un buen ejemplo de lo que suelen distribuir. Son películas que no importa qué tipo de reseñas reciban, aunque por lo general suelen ser muy favorables, pero tampoco recaudan demasiado dinero. Sigo acordándome de lo que ocurrió con mi primera película, Louie Bluie, que trataba sobre un músico de blues desconocido. Cuando apareció en 1985 consiguió todo tipo de críticas entusiastas, aunque me las esperaba, porque la película trataba sobre un hombre negro de 76 años. La mayoría de los críticos de cine (y especialmente los que pertenecen al comité que premia los documentales), por lo general suelen confundir la temática de la película con la calidad que tiene el director que la ha rodado, con sus habilidades. Así que no me sorprendió demasiado que la película se llevase esas críticas tan entusiastas, porque en cierto sentido la gente se decía: "bueno, no voy a hacer una crítica negativa de esta película porque si lo hiciese estaría criticando al protagonista de la cinta", algo que en mi opinión no tiene demasiado sentido. Pero así es como suelen funcionar las cosas.

En realidad me parecía que Crumb no iba a conseguir unas reseñas tan buenas, porque hay un montón de gente a la que Crumb no les gusta y no simpatizan con él de la misma forma que lo hago yo. Así que me quedé bastante sorprendido cuando las reseñas que hicieron de la cinta fueron positivas. De alguna forma me quedé muy asombrado, pero como creía que iba a conseguir reseñas más negativas, intenté compensarlo de alguna forma y durante todo este tiempo no me ha quedado más remedio que hacer algunas concesiones comerciales. Le he estado dando muchas vueltas a lo que quería hacer: pensé mucho en qué es lo quería que apareciese en el póster de la película, en cómo montaría el tráiler, qué aspecto tendría el anuncio del film si tuviese el control suficiente como para realizarlo yo mismo. Por ejemplo, rodé toda aquella escena en la que Robert acude a la sesión fotográfica en aquel "Show de Piernas" con las chicas. El único motivo para hacer esa escena era que quería alguna excusa para sacar a estas mujeres sexys y ligeras de ropa en el anuncio o en el póster de la película. Siempre que pudiese presionar a Sony para que me dejasen hacer algunas cosas, claro, algo de lo que a veces no he sido capaz. Esa es la razón por la que acudí a David Lynch para ver si a él le gustaría la película lo suficiente como para involucrarse, y por suerte lo hizo. Así que todas estas cosas fueron muy importantes para el aspecto promocional. Y además yo no tengo la misma aversión que tiene Robert a ganar dinero. Pero bueno, al mismo tiempo tampoco quiero comprometer la integridad de la cinta. No haría nada que no quisiera hacer.
Groth: ¿Crees que esas pequeñas transigencias comprometen de alguna forma a la película?

Zwigoff: No, en realidad creo que lo que ocurría con esa escena del "Show de Piernas" en particular, es que sus escenas tenían el realismo más sórdido y tan de mala calidad que he visto en mi vida, y Robert sintió lo mismo. [Risas.] Eran unas escenas bastante pesimistas y deprimentes que hicieron que Robert se sintiese muy incómodo. Estoy seguro de que si allí no hubiese estado el equipo de rodaje se lo habría pasado estupendamente con esas chicas. Pero en realidad, la mayoría de las mujeres eran lesbianas y tenían plantada una cámara frente a su cara con luces que despedían calor y había como unos 95 grados en el exterior... por lo que Crumb sólo quería que todo se acabara de una vez.

Groth: Y entonces, ¿por qué accedió Robert a filmar la escena si pensaba que era tan degradante?

Zwigoff: Como apuntaba Kathy Goodell, él es alguien pasivo-agresivo. Para empezar, creo que ese fue uno de los motivos por los que aceptó hacer la película. Aceptó y puede que en un primer momento le resultara sencillo hablar sobre cómo se iban a hacer las cosas, pero a continuación, de alguna forma empezó a lamentarse. Cuando acabamos esa escena, nos dimos cuenta de que el resto de la película era muy seria y que... bueno, no es que sea exactamente la película del buen rollo de este verano. La escena no arroja ninguna luz sobre su trabajo, que para mí era principalmente sobre lo que trataba esta película. Pero de todas formas la película trata sobre su obra, no sobre R. Crumb. Y en un sentido más amplio tampoco estaba demasiado interesado en rodar solamente una biografía de la carrera artística de Crumb. Así que le consulté a mi editor, y esa ha sido una de las pocas veces a las que le he dado al editor tanta libertad, y le dije: "Mira, aquí tienes este tema musical tan optimista, modifícalo si puedes y haz que la escena parezca más inocente y alegre." Y terminó haciendo un gran trabajo. Falsea muy bien la realidad de lo que está pasando en pantalla. Pero no, no creo que comprometiese la integridad de la película. Es un interludio musical agrabable que más bien da ligereza a toda la densidad que le rodea. Emocionalmente es una película dificultosa, como una película demasiado larga y agotadora a la que hacer frente desde la butaca. 

(Continuará)