viernes, 24 de noviembre de 2017

LOST IN TRANSLATION: MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ACCIÓN, LA LEYENDA DE KAMUI, por Bill Randall (3 de 4)

 
Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 227 (2000). Parte 1. Parte 2. Traducción: Frog2000.

Como ocurre con el dibujo, la historia posee cierta base realista. Aunque los elementos básicos genéricos como los trucos ninja y las batallas de artes marciales salpican la serie, la principal preocupación de los personajes es sobrevivir hasta el día siguiente. Al evitar el descarado escapismo de Ranma 1/2, ¡Ah, Mi Diosa! y similares, Kamui se alinea junto a Adolf, Domu y Nausicaa como uno de los grandes títulos manga traducidos al inglés. Hasta ahora, los dos volúmenes independientes publicados por Viz cuentan la sencilla historia de Kamui, un pícaro ninja que un buen día conoce a Sugaru, una ninja renegada. Ambos están intentando escapar de cazadores ninja. Su relación en constante evolución dará forma a la narración. En un primer vistazo, parece el tipo de aventura atractiva y algo tonta que uno podría esperar ver en una película de Serie B en la televisión japonesa nocturna. Pero sus aspiraciones son mucho más profundas.

El tema principal de Kamui es la supervivencia. En el universo de Shirato, la subsistencia tiene prioridad sobre todo lo demás. Los campesinos de la ciudad pesquera se pasan todo el día pescando y limpiando peces. Cuando los tiburones infestan las aguas cercanas a la ciudad, sus preocupaciones no recaen en la seguridad de los nadadores sino en si van a poder seguir ganándose la vida. Además, cuando el pescador Hanbei corta la "mágica" pezuña blanca del caballo del gobernante local Ichijiro, no lo hace por malicia ni para extorsionarlo. El casco atrae la caza, y el pescador ve en él la materia prima que necesita para conseguir el anzuelo de pesca perfecto, uno que garantice alimentar a su familia incluso en tiempos de hambruna. No hay ningún otro motivo. Shirato subraya esta preocupación en las secuencias que abren cada capítulo, siempre representando algunos pasajes elementales de supervivencia, desde aves que se alimentan de calamares hasta cómo cazan algunos halcones y cómo son cazados. De hecho, la historia comienza donde termina, con una secuencia de pesca de varias páginas, difícilmente el estándar de pasa-páginas llenas de acción que uno espera del género.
Sin embargo, en la serie también abundan las convenciones habituales, por lo que Kamui se propulsa de árbol en árbol como un cohete, esquiva lanzas y da patadas con agilidad felina, incluso mientras mata a sus enemigos. También es capaz de engañar a sus oponentes para que parezca que lo están viendo cuando en realidad lo que hay es un tronco, un truco de disfraz que parece un cliché tan grande que Rumiko Takahashi lo ha parodiado docenas de veces. Son poderes que se pueden ver en el género de forma ordinaria, pero a lo largo de la serie Shirato resta importancia a cualquier cosa lo suficientemente fantástica que pueda socavar sus preocupaciones materialistas. El único poder verdaderamente sobrenatural en el libro está completamente neutralizado: a pesar de su habilidad mágica, la pezuña blanca de Ichijiro no tiene mayor trascendencia. En lugar de supersticiones, o incluso de los terrores y horrores ortodoxos, en el Señor local el objeto no inspira nada más que el deseo de participar en una buena cacería, y lo único que quiere Hanbei es una mejor forma de ganarse la vida.

Uno se puede imaginar fácilmente que un poder análogo en la ficción pop estadounidense sería explotado por un mercachifle de carnaval con la intención de hacer dinero rápido, o haciendo que los que lo lean, dios, tengan una mejor compresión de lo que es la cultura pop, pero Shirato no tiene tiempo para eso. El casco del caballo solo es interesante por la forma en que cambia el modus vivendi: a Hanbei le ayudará a atrapar un pez grande y sabroso. En lugar de Dios o de los dioses, el universo de Shirato está impregnado del deseo de vivir.

Como Shirato es un marxista convencido, este deseo se tropieza con el muro de la lucha de clases. En los dos breves volúmenes en inglés tan solo se insinúan conceptos que serán mejor desarrollados en tramos más largos. Aún así, estas idean no solo aparecen en las escenas de feliz vida comunitaria. El centro de la historia son las escapadas tanto de Kamui como de Sugaru, quienes en cada caso han desertado de un clan ninja, convirtiéndose en nukenin o apóstatas. Con el fin de proteger su secreto y situación de seguridad, cada clan ha enviado grupos de caza para matar a estas deshonestas personas. Más adelante en la serie, Kamui se encontrará con el watarishu, un grupo de ninjas fugitivos que se han unido para protegerse de sus antiguos clanes. Además, Hanbei sufre brutales torturas por su crimen a manos de la policía, dirigida por el gobernante local. En estas situaciones se puede ver cómo un grupo poderoso oprime a un individuo solitario, y solo mediante una acción colectiva puede una persona estar a salvo; en otras palabras, es una buena noticia para la política de lucha de clases de la que todos estaban hablando en el momento de publicación original.
Sin embargo, estas ideas marxistas no están muy bien desarrolladas, aunque probablemente puede ser una ventaja, porque facilita que la serie no degenere en simple agit-prop. Con frecuencia, la obra que intenta comunicar una tesis específica fracasa rotundamente porque lo que más desea el autor no es producir un trabajo artístico, sino hacer que la gente abra los ojos: pensemos en los excesos evangélicos de la obra de ciencia ficción de L. Ronald Hubbard, las novelas de Frank Perretti, o para el caso, Stryper [la banda de heavy metal cristiano]. Esto no quiere decir que las grandes obras de arte no puedan poseer una "tesis", simplemente se puede uno dar cuenta leyendo The Power and the Glory [El poder y la gloria, Graham Greene]. La diferencia es que en esta última novela, la tesis está irrevocablemente unificada con las preocupaciones estéticas del trabajo en sí. Sin embargo, en los primeros casos la tesis se injerta en una forma artística donde nunca se termina de densificar. Afortunadamente, Shirato no intenta presentar un esquema de 15 puntos sobre cómo funciona el materialismo dialéctico, sino más bien contar una emocionante historia ninja con mucha chicha en sus genéricos huesos.

(Continuará)

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