domingo, 20 de febrero de 2011

SEXISMO EN LOS COMICS, por Alan Moore 1 (de 3)

Ensayo en tres partes aparecido en The Daredevils 4 a 6 (Marvel UK, 1982). Escrito por Alan Moore. (Traducido por Frog2000) 

Sexismo en los Cómics, parte 1 de 3.

Chicas Invisibles y Mujeres Fantasma: ¿Hasta dónde hemos llegado? (Invisible Girls and Phantom Ladies: How far have we come?)


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De acuerdo. Como este es un tema un tanto pegajoso, voy a descubrir mis cartas de inmediato. Soy un viejo hippie liberal y debilucho con la mente hecha polvo y completamente confundida; un tipo que suele comer quiches, salvar a las ballenas, que se considera amigo de la Tierra y está suscrito a Spare Rib, a “The Black One-Parent Gay Catholic Gazette” (la Gaceta de la familia Mono-Parental Negra, Católica y Gay), y a “Animal Welfare against nuking the nazis quarterly” (la publicación Trimestral del Bienestar Animal a Cambio del Bombardeo Nuclear Sobre los Nazis), y si le molesta a alguien, entonces le golpearé alegremente en la cara hasta que su nariz se quede lo suficientemente plana como para echar a correr con ella como si fuese unos patines en línea.

El motivo de que ya me encuentre listo para hacer esta confesión ante la cámara oculta es porque estoy bastante seguro de que después de leer este artículo, muchos de vosotros diréis más o menos sobre mí lo que yo mismo acabo de deciros, por lo que he pensado que me parecía mejor si yo lo hacía primero. Y la razón de que me coloque mi sombrero “Sou-Wester” para prepararme para el torrente de insultos que me va a caer encima, es porque este articulo trata sobre la mujer, y no creo que sea el tema más popular de la actualidad. Hay un par de posibles razones para que las cosas sean así de tristes.
La primera es que un pequeño pero ruidoso porcentaje de feministas está obviamente muy enfadado y tiene la personalidad dañada de forma irreversible. Es un grupo que se abalanza con alegría demencial sobre ejemplos de “sexismo” cada vez más triviales y sin importancia, haciendo declaraciones a la prensa atrozmente retorcidas y generalizadas en plan “todos los hombres son unos violadores”, y por regla general hace muy difícil sentir aprecio alguno por ellas.

El problema surge cuando estas maníacas rabiosas son representadas en los medios de comunicación como una muestra representativa del movimiento a favor de los derechos de la mujer, reforzando de esta manera la imagen del feminismo que la mayoría de los hombres están ansiosos por aceptar como única verdad: un ejército de amazonas “gargolizadas” con el pelo rapado que fuman sin parar cigarrillos marca woodbines, se ganan la vida como obreras de la construcción y tienen un físico que parece un cruce entre el de Popeye y una furgoneta commer.

La otra razón es que a lo largo de los últimos miles de años más o menos, los hombres han disfrutado del privilegio y los beneficios que forman parte integral de haber nacido como género masculino, y suelen ser bastante reacios a cederlos. Los hombres en general son una pandilla bastante insegura y cuando empiezan a sentirse amenazados por algo tienden a responder lanzando sucesivas salvas de desprecio y escarnio, y si eso falla, se niegan a tomarse totalmente en serio el asunto que se esté tratando en ese momento.

Por lo general, incluso aquella gente progresista que opina que la abolición de la esclavitud en América fue positiva parece ponerse histérica y a la defensiva cuando su comida de los domingos se ve amenazada por el Movimiento Feminista. Supongo que si estos caballeros hubiesen sido los propietarios de una plantación sureña, habrían tenido la misma desgana a la hora de renunciar a los placeres derivados de que su criado negro les trajese un julepe de menta a la galería.

Así que de acuerdo, muy bien. Básicamente creo que esa es la situación, y además está oscurecida por un montón de tonterías, de ángulos obtusos y de pensamientos insignificantes por parte de ambas partes. Pero una vez que se dejan atrás todas las malditas mentiras y estadísticas, resulta bastante evidente que tenemos un serio problema entre manos.

Por lo general las mujeres no suelen tener oportunidad alguna de hacer gran cosa, y no sólo en casos tan obvios como el hecho de obtener el mismo salario haciendo el mismo trabajo, y además… ¿quién se va a poner a cuidar al bebé?

Obviamente, todos estos temas son importantes, pero tan sólo son síntomas que han ido creciendo a partir de una enfermedad central, una que afecta a nuestra visión de las mujeres y nuestra forma de tratarlas en nuestra Sociedad, que me parece que desde hace mucho se encuentra orientada hacia lo masculino. 


Los medios de comunicación nos muestran cierto número de estereotipos diferentes con los que nos vamos formando nuestras ideas sobre la feminidad. Existe una amplia variedad de muestras diferentes entre sí, y todas son tan agradables al paladar como una langosta con cáncer de piel.
Tenemos a esa especie de chica neumática de delantera desproporcionada, sonriente y con poco cerebro con la que Barbara Windsor se ha forjado toda una carrera. También a las putas masoquistas y serviles popularizadas en las letras de los grupos de heavy-metal y los anuncios de after-shave. Luego están las esclavas del trabajo de ácida lengua que son furcias con el corazón de oro y que aparecen cada semana en la serie “Coronation Street”. También a las indefensas víctimas temblorosas tan generalizadas en películas como “He Knows You´re Alone” (“Sabe que estás sola”, 1982) y “Dressed To Kill” (“Vestida para Matar”, 1980). Criaturas sin ninguna otra razón para existir que ser empujadas contra las moto-sierras de enanos psicópatas travestidos.

Quiero decir, imagínate abrir el Sun todos los días y encontrarte la tercera página adornada con una foto de un espécimen que representase la masculinidad haciendo pucheros y vestido tan sólo con sus calzoncillos. Imagina a hombres desnudos tumbados desgarbadamente sobre el capó de un nuevo modelo de coche en la feria del motor. Imagina tener que escuchar a una sudorosa y repugnante versión femenina de Bernard Manning contando una inacabable ristra de chistes sobre suegros. Claro, la primera vez puede ser muy divertido. Y quizá también la segunda. ¿Pero tres veces?, ¿cuatro? ¿cinco mil veces? ¿Te imaginas viviendo con algo tan insultante durante todos los días de tu vida? No es de extrañar que haya tantas feministas irritadísimas.
Y a su manera, los cómics tienen tanta culpa representando una imagen distorsionada de las mujeres a sus lectores como el resto de medios. Puede que incluso en algunos aspectos sean más culpables. Después de todo, los cómics suelen tener al público más joven como objetivo. Una audiencia que muy bien puede estar viviendo una etapa crítica de su vida, intentando desesperadamente que el mundo en el que se desenvuelven cobre algún sentido.

Por lo general, 
antes de que conozcan y hablen con alguna mujer real los chavales jóvenes en edad de ir a la escuela tienden a reunirse sólo con personas de su propio género hasta bien entrada su adolescencia. Y para ese momento el daño ya está hecho.
Cuando yo tenía siete años y empecé a leer las series de la familia de cómics de Superman de DC, no tenía ninguna razón para no creer que estuviesen reflejando la vida real. Por supuesto, yo solito fui capaz de descubrir que si alguien intentase saltar por encima de edificios altos de un solo bote, sería bastante probable que se provocara una hernia. Quiero decir, yo no era un completo idiota. Pero dejando todo lo super-heróico a un lado, me imaginaba que era muy probable que la forma que tenían los seres humanos de comportarse en estas tiras era lo suficientemente precisa y cercana a la realidad. Y eso me llevó a formarme un cierto número de conclusiones interesantes a la par que totalmente erróneas.

En primer lugar, sólo los hombres pueden ser héroes. Superman, Batman, Green Arrow… eran personajes que uno podía admirar. Cuando aparecieron los personajes femeninos eran fotocopias pálidas y débiles de sus compañeros masculinos...


Supergirl, Batwoman, Batgirl, la ridícula y oscura Señorita Arrowette… ninguna de ellas podría eclipsar a los Super-Tipos masculinos en cuyas series solían aparecer de pascuas a ramos. Te daban la impresión de que más que nada, eran un recurso puramente cómico.
Miss Arrowette era capaz de reducir a bandas de criminales utilizando una balbuceante tos que les dejaba impotentes mediante el método de envolverlos en nubes de talco gracias a su “Flecha con esponjita de maquillaje”. Batgirl podía deslumbrar a los villanos reflejando los rayos de sol con el espejo que llevaba en su polvera. Supergirl, un ser con un poder parecido al del propio Superman y que podía sacar a planetas de su órbita sin sudar, pasaba su tiempo retozando con el Super-Gato o el Super-Caballo, o quizá enamorándose de los jóvenes de la Ciudad Embotellada de Kandor, que siempre resultaban ser villanos que querían utilizarla para poder vengarse de Superman. 
Por algún motivo ella no se daba cuenta hasta que era demasiado tarde, sin importar cuántas veces le ocurriese algo parecido. Ni siquiera aunque todos sus novios Kandorianos tuviesen nombres como E-Vill, Nars-Tee y similares.

En segundo lugar, las mujeres que no estaban dotadas con poderes y habilidades especiales siempre actuaban de forma rencorosa, fisgona, traicionera, vanidosa y estaban algo chifladas... y estoy hablando de las que parecían más agradables.
Tomemos a Lois Lane como ejemplo. Es una mujer que para estar hablando de un cómic, la verdad es que tenía un trabajo inusualmente serio para un miembro de su sexo. Es periodista, y lo es desde los días en que las reporteras de noticias eran algo raro e infrecuente. No sólo eso, sino que es una periodista estrella cuya forma de escribir es reconocida y respetada por todo Metropolis, e incluso por todo el mundo libre.

Pero cuando empiezas a pensar de forma realista en un personaje de estas características, te empiezas a imaginar que una mujer que ha llegado tan lejos será alguien capaz, enérgica, fuerte y con una gran capacidad de adaptación, ¿no es cierto? ¿No sería lo opuesto a una persona enamoradiza, chismosa, tonta, vanidosa y propensa a tener accidentes? Claro que debería serlo. Pero obviamente, en aquella época la gente de DC pensaba lo contrario.

En esos cómics retrataban a Lois Lane como una especie de super-groupie superficial y sin cerebro que era capaz de sufrir las humillaciones más extremas con el fin de obtener la atención de Superman. Era tan infeliz que a veces estaba a punto de suicidarse arreglándoselas siempre para caer desde la repisa de un ventanal o un avión, o para que la raptase Luthor.
Constantemente se estaba entrometiendo en la vida de Clark Kent para poder adivinar la identidad secreta de Superman, más de una vez con la esperanza de poder chantajear al hombre de acero, amenazándole con revelar su identidad secreta si no aceptaba casarse con ella.


Incluso podía rebajarse y competir en perversas y degradantes peleas de gatas con su igualmente rival, Lana Lang, con el fin de discernir quién era la propietaria del tierno y dulce Kriptoniano.

Hablando mal y pronto, era un verdadero dolor en el culo, y yo solía sonreír junto con todos los otros pequeños misóginos que leíamos sus aventuras cuando al final de cada historia Superman se burlaba de ella utilizando sus super-poderes y su elemental superioridad masculina, por lo general humillándola públicamente durante el proceso.
Como podéis ver, la impresión general que me hice de las mujeres como especie estaba muy lejos de ser saludable. La única excepción a esta regla general se encontraba en la serie de Wonder Woman, aunque para ser honestos, en realidad no tenía demasiado tiempo para ella.

Al menos Wonder Woman era única porque era un personaje femenino por derecho propio y no sólo alguien que vestía un viejo traje de super-héroe masculino con el que podías verle un poco el pecho. Sin embargo, una vez dicho esto, también te dabas cuenta de que Wonder Woman no era digna de los acompañantes que se podían encontrar entre sus compañeros masculinos.

En sus historias no había ningún “Wonder Boy” con tiara, brazaletes y un lazo que la ayudase en su lucha contra el crimen. Ni tampoco un molesto periodista masculino arrojándose desde el edificio Empire State con la esperanza de que ella se lanzase detrás con su invisible avión robot y lo rescatase.

Además, aunque pensemos que se la había permitido formar parte de la Liga de la Justicia de América, su principal cometido era estar sentada al fondo de la sala silenciosamente y redactar el acta del día como si fuese una becaria temporal que acabase de llegar al grupo. Claramente, desde el primer momento fue una super-ciudadana de segunda clase. Quizá el motivo fuese que solía pasarse demasiado tiempo con sus compinches, las “Holliday Girls”, o atada por su archienemiga, Paula Von Gunter. ¿De quién podía ser la culpa cuando esas eran las circunstancias que rodeaban su vida?
De todos modos, lo único que he hecho hasta ahora es repasar brevemente el problema y ya he llegado a mi límite de palabras en este número. En el próximo me gustaría echar un vistazo un poco más específico y observar detenidamente a las mujeres que aparecen en los cómics, desde Keyhole Kate hasta Elektra. Y también pretendo estudiar la curiosa tendencia de pornografía pre-adolescente conocida como “Good Girl Art” y responder a una importante pregunta: ¿realmente no creéis que Fénix Oscura tan sólo es Minnie the Minx sin su tirachinas? Hasta entonces, seguid enviando vuestro chorreo de cartas y mensajes.


(Continuará)

16 comentarios:

La pequeña Delirio dijo...

Bendito seas por este post!!! No tendrás un enlace con alguien que haya subido el texto original, verdad??? Me harías inmensamente feliz ;)

Maripaz Villar dijo...

¡Qué buen post! Gracias por traducir el artículo de Alan Moore, es una maravilla. Y pensar que es del 82...

Estoy deseando leer el resto.

Luis Miguez dijo...

Muy bueno.

frog2000 dijo...

Gracias a todos, aquí está escaneado el original.

http://boredrigged.blogspot.com/2008/02/alan-moores-essay-sexism-in-comics.html

Julio M dijo...

Muy interesante. Afortunadamente los comics cambiaron algo su discurso, y en parte gracias a autores como Alan Moore. No quiere decir que el sexismo desapareciese, pero al menos no era tan exagerado.

El giro que dieron éstos a partir de mediados de los 80 obligó a los autores a tener que pensar en los problemas personales de sus personajes y en sus relaciones con los demás de manera algo más seria. Así la mujer dejó de ser ese ser que ata al hombre al hogar para ser algo más complejas. Algo es algo.

El comic que trata las relaciones de género de forma más completa que haya leido es Sandman (el de los 80-90). Muy postmoderno, nos muestra las distintas máscarase género que mostramos en el día a día.

Y me callo ya jeje. Enhorabuena por la entrada.

carlos maiques dijo...

Muchas gracias por rescatar este texto, que por desgracia continúa casi tan vigente como entonces. No sabría cuál es, post-Sandman (pero eso es Vertigo y no un mainstream superheroico de los noventa)el equivalente actual, pero de algún modo se puede hablar de la desaparición de los sexos, de las diferencias en favor de un enemigo que son los otros. Cualquiera. Ahora todo el mundo reparte, con o sin medias de rejilla.

De verdad, muchas gracias. Ahora, si he entendido bien, a esperar las siguientes partes. Un saludo y hasta otra.

Raúl Arnáiz dijo...

Muy interesante, Frog, lo he disfrutado mucho. Muchas gracias por recuperar este ensayo y por la dedicación de traducirlo.
Espero con ganas las siguientes partes.

Un saludo.

David dijo...

Me ha gustado mucho el texto, he aprendido mucho, y he visto mucha verdad en el. En cada personaje femenino es fácil ver un cierto desdén por parte del hombre que lo ha creado, según se argumenta en el artículo. Pero se me plantea un problema, ¿se puede hacer un personaje femenino que no caiga en tópicos y prejuicios y que haga verdadera justicia la mujer? Me parece dificil, porque si hacemos a una mujer honesta y buena, habrá quién diga que la hemos hecho demasiado ingénua, infantil, desvalida o confiada. Si diseñamos a una supermujer criminal, que ponga contra las cuerdas a algún héroe mítico, habrá quién piense que hemos hecho un retrato de la mujer como vampiresa típica, mala, fría, calculadora, arpía, en definitiva, otro arquetipo negativo de la mujer. Si la hacemos guapa, se dirá que cae en el retrato vano y sexista de la mujer, y si la hacemos ruda, de aspecto fuerte, puede que alguien diga que que una mujer es capaz de ser fuerte y heroica sin dejar de ser bella e interesante (como pasa con los personajes masculinos que son guaperas musculosos).
Y me da la impresión de que al menos yo, no sería capaz de crear a una mujer heroína, o villana, con la que las mujeres pudieran sentirse identificadas y orgullosas. ¿Es una apreciación mía? ¿Es posible realizar un personaje que haga sentirse bien a las mujeres? ¿Conoceis algún personaje femenino que sí sea plenamente virtuoso y ejemplo para hombres y mujeres?
El tema me parece interesante y me encantaría descubrir que sí que es fácil crear un personaje así, y que no me había dado cuenta.

Un saludo gente!

Ruth dijo...

Es genial. Menudo trabajo de traducción.

Un saludo

frog2000 dijo...

A mí me gusta mucho como personaje la Abigail del propio Alan Moore. Y también la protagonista de "Diario Azul" de Juillard (hablando de personajes femeninos escritos por hombres). Me parecen dos mujeres de cómic escritos de forma bastante "realista", que no real, y que no caen en tópicos de ningún tipo (aunque alguno podrá señalar algún defecto). ¿Alguien más coincide?

PAblo dijo...

Para mí uno de los personaje femenino dentro del superheroico de los más interesantes de los últimos tiempos es la René Montoya de Greg Rucka y Brubaker en "Gothan Central".

Realmente el cómic de superhéroes no hace más que reflejar exagerados estereotipos existentes en la sociedad y que ya existían en otros géneros ajenos al superheroico.

Felicidades por la traducción

Impacientes Saludos.

Anónimo dijo...

Hace unos meses leí el recopilatorio de la Dinastía de M y me quedó muy mal cuerpo. Me da la impresión de que el machismo más obvio que denunciaba Moore en este artículo ha ido quedando arrinconado, pero la misoginia que encierra el género superheróico sigue ahí, a flor de piel, como cuando las novias muertas aparecían en el frigorífico.

No me podía creer lo perverso y retorcido del tratamiento del personaje de Wanda en esta historia y en la anterior.

Dramáticamente estaba bien, eso era casi lo peor, pero había un regodeo, una saña que no recuerdo en otros personajes masculinos con tantos años de historia.

Me parece alucinante lo que se ha hecho a lo largo de los años con la Bruja Escarlata, con Jean Grey, con Tormenta y con otros Personajes femeninos punteros. Y suele haber un patrón de subida y caída en picado, ¿no? se las hace más y más poderosas, y de repente buum, ¡se vuelven locas! ¡inestables! ¡asesinas! y al final hay que cargárselas de la manera más brutal posible. O bien pierden sus poderes.

Otro recopilatorio que he leído hace poco: el Crisis de Identidad de la DC. Joder, qué trama tan alegre, se nota que para preadolescentes. Un personaje femenino que primero es brutalmente violado y luego asesinado. y al final...

****spoilers!!!!***


¡y al final resulta que el culpable también es una mujer!¡Por querer recuperar a su hombre!!!!!


Y tampoco leo tantos cómics de superhéroes, pero parece que las tramas no han cambiado desde los años setenta...

Juan Royo dijo...

enhorabuena!! te he citado en mi blog!! gracias!!

Julio M dijo...

No encuentro la parte 2 y 3, ¿están publicadas en el blog? O si no, ¿me puedes decir de dónde lo has sacado? aunque esté en inglés :). ¡Muchas gracias!

frog2000 dijo...

Están aquí: http://frog2000.blogspot.com/2011/02/sexismo-en-los-comics-por-alan-moore-2.html ---------------
http://frog2000.blogspot.com/2011/02/sexismo-en-los-comics-por-alan-moore-3.html

Saludos!!

Julio M dijo...

¡Muchas gracias!

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