miércoles, 4 de julio de 2018

LOST IN TRANSLATION: LOS CHICOS DE HOY, LAS HISTORIAS CORTAS DE KAZU YUZUKI, por Bill Randall (2 DE 3)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 285 (2007). Traduccion: Frog2000. Parte 1.

De todas formas, son ligeras variaciones, un eco de las variaciones de las diferentes pespectivas de las historias. Por ejemplo, los relatos agrupados en Water Town suelen centrarse en un niño, sea Kouichi o uno de sus equivalentes, como Masaru e Hiroshi, mientras que en su mayoría, las historias de Loquat Tree están protagonizadas por las niñas Mizuho y Rinko. Sin embargo, la perspectiva puede cambiar dentro de la misma historia, por lo que el ciclo de historias de Water Town titulado Kechou se centra en un trío de chicas. Este cambio proporciona un equilibrio necesario.

Por ejemplo, el protagonista de la primera historia de Water Town es Hiroshi, aunque por poco tiempo. En cuanto aparece la vendedora de calabazas, otro mocoso salta como un resorte de la silla del barbero. "Tiene una voz estupenda, ¡y ella es realmente glamurosa!" le confiesa al barbero, que está demasiado senil como para saber que no es su voz lo que le gustaría escuchar al niño. Cuando Hiroshi se acerca hasta ella, la mira a los ojos y la toquetea, e incluso lame el agua de su estómago desnudo con una pícara sonrisa. Claramente, Yuzuki está cumpliendo sus anunciados propósitos de "investigar los estado de ánimo antes de que los niños sean conscientes de su propia sexualidad", tal y como escribe en el epílogo. Sin embargo, también queda claro que el significado del título de la historia, "Lure of the South" [Atractivo sureño], es bastante ambivalente.

Hiroshi juega con la vendedora de calabazas, pero la chica también juega con él. Cuando el niño usa uno de los pepinos para imitar un pene, ella sigue sosteniendo unos melones a la altura de su pecho. Es una estratagema: un anciano pasa a su lado, pero no deja de hacerlo. Es un cliente potencial, e Hiroshi solo una molestia. El chico se baja los pantalones y sigue bailando con su falo fresco de granja. Al ver a dos chicas, las persigue por el pueblo hasta que una furiosa ama de casa le pega un puñetazo en la barbilla. Las chicas le tiran un balde de agua y le rompen el pepino sobre la cabeza. No es esto lo que el protagonista tenía en mente, pero al igual que un hombre, no se arrepiente, feliz de llevarse esa imagen glamurosa para siempre, símbolos de castración aparte.

Si "Lure of the South" se hubiese desarrollado solo desde el punto de vista de Hiroshi, o peor aún, lo hubiese narrado su yo adulto, parecería un chico mayor que se está jactando de sus desventuras. Tal como está narrado, no hay un punto de vista particular, aunque a lo largo de la historia va cambiando la afinidad por los personajes, una distinción importante. Los cómics carecen del ojo implícito de la lente de una cámara o el caballete de un pintor, y las imágenes no del todo objetivas carecen de narrador, sea en tercera persona o de otra forma. Yuzuki juega con esta ambigüedad a su favor, creando imágenes tamizadas por las percepciones de sus personajes, aunque sin ofrecer una interpretación directa. En la escena de la barbería del comienzo de "Lure" se puede ver lo que piensa Hiroshi, pero cuando está persiguiendo a las chicas, la historia las elige en su lugar como protagonistas. Yuzuki es como un funambulista en equilibrio, lo que le permite mirar la sexualidad incipiente sin prejuicios, al menos tanto como le pueda resultar posible a un hombre en una sociedad sesgada en favor de los hombres.

Ese punto de vista masculino también está presente aquí. Yuzuki es honesto sobre cuál es la génesis de muchas de estas imágenes. En el epílogo de Loquat Tree admite que la historia "August's Younger Sister" comenzó porque deseaba dibujar las piernas de las chicas, mientras que "Mizuho and Rinko", donde hay una pelea de cinco páginas, desvela más aún lo que quería. Sin embargo, no son historias de vouyerismo puro. La primera pone en primer plano a tres generaciones de mujeres, mayores, adolescentes y púberes, que hablan más sobre el declive de la sexualidad que acerca de cualquier fantasía chovinista. Aunque Yuzuki es un hombre, también es un artista, y esto último siempre saca lo mejor de lo primero.

Incluso cuando el autor habla en su mayoría desde un punto de vista masculino, los resultados son evocadores e inquietantes. En Loquat Tree, una de mis historias favoritas, Kouichi está recluido en la cama por enfermedad. Después de una visita del médico, su hermana Shouko aparece con su amiga. Son un poco mayores que él. Como tienen examen al día siguiente, se han acercado a la casa para estudiar. Sin embargo, Hinako quiere un níspero, así que se sube la falda y trepa el árbol para coger la fruta, que recoge Shouko. Después de recoger un puñado, las chicas se duermen derrotadas por el calor del verano, rodeadas de los pájaros, los árboles y el perro. Entonces Kouichi camina por el jardín y se ve a sí mismo acostado junto a Hinako. Ella le pregunta: "¿Me amas? ¿A quién amas más, a tu hermana o a mí?" Y se vuelve para mirarlo.
No es una fantasía de juventud. En su lugar "Loquat Tree" evoca tanto ansiedad como confusión. Es como debe ser: la sexualidad incipiente siempre es tensa, y el principal logro de Yuzuki es que ha investigado honestamente la compleja forma en que los niños comienzan su lenta transformación en adultos. No es poco. Pero el autor es sutil: cualquiera se podría leer cinco o seis historias antes de darse cuenta de que esto no es una autobiografía pintoresca situada en una ciudad costera.

Estas preocupaciones alcanzan el clímax en tres historias de Loquat Tree. Las dos partes de "The Golden Age" y "Mayuko-Science Room" tienen lugar en la escuela, y están despojadas de elementos hasta dejar solo los metafóricos esenciales: profesores, libros y niños incontrolables. Más que estudiantes, los niños son seres humanos, con toda la complejidad que puede implicar. Estas historias presentan un retrato preocupante de dicha complejidad con toda la energía de la mejor ficción o película contemporánea. No por casualidad, Yuzuki dibujó "Mayuko-Science Room" antes de cualquier otra historia de las dos recopilaciones. En ella se enuncian temas clave no solo sobre cómo los niños y las niñas negocian sus primeras relaciones sociales, esenciales y dificultosas, sino cómo la naciente sexualidad flaquea bajo el control de los adultos. La historia es sencilla: a Mayuko la castigan injustamente, así que tiene que limpiar la sala de ciencias, un gabinete de curiosidades evocadoras, repleto de taxidermias y modelos anatómicos. Una viñeta muestra a Mayuko siendo observada por los búhos disecados en las alturas mientras cambia de sitio una maqueta de un oído humano. Una serie de tres viñetas enseña su propia pequeña cabeza ante la dominante mano de su maestra, igual de grande en las viñetas más pequeñas. Más tarde, la misma profesora se planta junto a ella, pero ambas parecen empequeñecidas por el esqueleto humano que se encuentra en primer plano. Las últimas imágenes, cuando Mayuko grita, "¡No lo sé!" y echa a correr por el pasillo, permanecen en el recuerdo como los búhos disecados encima suyo. 

Lo que se sugiere en "Sciencie Room" se redondea en "The Golden Age". De nuevo, la trama prescinde de todo excepto de lo esencial. Una adolescente, Shinako, está castigada en la escuela después de las clases. También vemos a la misma maestra de "Science Room" colocando libros en las estanterías. Más tarde se pone a llover, lo que deja atrapados a un grupo de siete niños de primaria debajo de un árbol. Al invitarles a pasar al interior del colegio descubrimos que resultan ser unos mocosos descarados liderados por Mami-chan. Están empapados, así que se despojan de su ropa. Shinako y la maestra intentan controlarlos, pero los chavales se dispersan por toda la biblioteca. La maestra empieza a buscarlos, y al doblar una esquina los ve a todos en un pasillo entre libros, realizando simulacros de actos sexuales entre ellos. Shinako se queda horrorizada, la maestra, un poco menos. Los niños no parecen saber lo que están haciendo, pero tampoco parecen no saberlo. Parecen estar haciendo algo instintivo. Uno se orina sobre el suelo. Con diligencia, la profesora aparta un libro para que el chorro no lo moje. Luego le pregunta a los niños el número de teléfono de sus padres. "No lo sabemos..." es la respuesta. Mami-chan se burla de la maestra y echa un escupitajo que golpea su mejilla. La mano de la profesora lo limpia. Yuzuki rememora la mano de "Science Room". Mediante el shock que puede producir que estos niños se hagan una fingida felación unos a otros entre montones de libros, el autor parece estar indicando: aquí tiene tu educación. Felicitaciones por haberte graduado de tu niñez para entrar en el mundo sucio y brutal de los adultos.

(Continuará)

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